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Dejar los pañales es un aprendizaje social.

Somos seres sociales y desde que nacemos estamos inmersos en ello.


Cuando un bebe nace, estamos dispuestos a complacerlo en todo, nos plegamos a su
s necesidades y tratamos de descubrir cuál es el motivo que causa su llanto.
El bebe busca constantemente la motivación, y la aceptación del adulto, es así como po
co a poco hace "cosas que el adulto espera de él", comienza por repetir ciertas pa
labras o comportamientos porque es gratificado por el adulto; al obtener esta gr
atificación, el pequeño querrá repetir nuevamente este comportamiento, para obtener u
na nueva gratificación.
A medida que va creciendo debe aceptar las normas que les son impuestas en su en
torno social y familiar, como por ejemplo no tocar ciertas cosas, hacer aquello
que se espera de él, y no hacer lo que no se espera de él. En este sentido el mensaj
e es en una sola línea, es decir no hagas esto o aquello.
Son mensajes que le son sencillos y de fácil comprensión, sin embargo, cuando llega
a la edad en que está listo para dejar los pañales, el mensaje que obtiene es por de
cirlo de alguna manera doble, es decir debe comprender ante una misma situación,
que no debe hacerse en la ropa, y que debe hacerlo en ciertos lugares, o en det
erminados momentos.
Dejar los pañales representa un cambio en la vida del niño.
Requiere de un comportamiento específico, de una capacidad de percibir las necesid
ades de su cuerpo, de una capacidad de pensar y de actuar de la forma como el ad
ulto espera que actúe.
Es un paso que necesita de una madurez física y emocional, y de que podamos llevar
lo paso a paso para que pueda adquirir esos comportamientos necesarios; esa cons
ciencia de sus necesidad y actuar en concordancia.
Haciendo del proceso una situación acorde a su edad y a sus necesidades, donde el
pequeño no debe sentir que ha sido llevado por un camino que le es difícil de transi
tar, o donde no puede llegar a cumplir con esas expectativas, deseos y exigencia
s de su entorno social y familiar.
La primera vez que percibe que hizo sus necesidades puede causarle angustia o ll
anto, que es motivado exactamente por esta percepción, y por qué siente que debe des
prenderse de algo que le es suyo.
Le es difícil entender por qué debe desprenderse de ello, o porque esto pasó, es conve
niente confortar y tranquilizar el niño, apoyarlo y entenderle, con una actitud se
rena y calmada debemos explicarle que todo está bien.
Un método adecuado garantizará que el proceso sea al ritmo del niño, y que este se sie
nta respetado, protegido, y contenido, donde vale y se le gratifica igual que an
tes por sus esfuerzos, y donde se le permite desarrollarse y donde se le acepta
tal y como es.
Donde se le motiva, y donde el se le valora, pese a que logre o no con la rapide
z que el adulto quiere este aprendizaje. Donde no se le compara con ningún otro niño
, por que cada uno es un mundo aparte.
Una de las grandes fallas en los métodos de enseñanza, es que nos olvidamos que no e
s al ritmo que nosotros quisiéramos, y que no solo depende de nosotros sino que es
algo que depende del niño, donde el adulto, bien sea sus padres, o quien lo cuida
es el facilitador de este aprendizaje y no el dueño de él.
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Diana Ohana
http://DejarElPañal.com