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LA MENTE DE CRISTO EN EL

CREYENTE
UN ESTUDIO DE LA PRIMERA CARTA DEL
APÓSTOL PABLO A LOS CORINTIOS

Por
Jorge David Amador Maldonado
Curso del:

Seminario Internacional de Miami


14401 Old Cutler Road
Miami, FL 33158
786-573-7000
Página Web http://mintsespanol.byethost12.com/
2013
E-mail: jdamador@minister.com

1
LA MENTE DE CRISTO EN EL CREYENTE
UN ESTUDIO DE LA PRIMERA CARTA DEL
APÓSTOL PABLO A LOS CORINTIOS

ÍNDICE
PRÓLOGO
INTRODUCCIÓN
1. EL LLAMADO A SER UN PUEBLO QUE PIENSE DIFERENTE (1:1 - 2:16)
1. INTRODUCCIÓN
2. LA IMPORTANCIA DE ENTENDER QUIENES SOMOS (1:1-9)
2.1. ¿Quién es el que escribe?
2.2. ¿Quiénes eran los corintios?
2.3. Las debilidades de los Corintios
3. DIFERENCIA ENTRE EL PENSAMIENTO HUMANO
Y LA MENTE DE CRISTO (1:10 – 25)
3.1. El evangelio es suficiente por si mismo
3.2. La sabiduría de Dios por encima de la sabiduría humana
3.3. Las señales y la sabiduría están en Cristo
4. LA FORMA EN QUE DIOS NOS HA DOTADO PARA PENSAR DIFERENTE (1:26 – 2:16)
CUESTIONARIO DEL CAPÍTULO 1
2. COMO PENSAR RESPECTO DE LA OBRA DE DIOS (3-4)
1. INTRODUCCIÓN
2. LAS DIVISIONES COMO UNA MANIFESTACIÓN DEL PENSAMIENTO HUMANO (3:1-9)
2.1. El reflejo de la inmadurez
2.2. Entendiendo el crecimiento en Cristo
3. LA RESPONSABILIDAD DE ENTENDER EL CRECIMIENTO (3:10-17)
4. UN RECORDATORIO DE PORQUE PENSAMOS DIFERENTE (3:18-4:7)
5. TODO LO QUE SOMOS ES POR CRISTO (4:8-21)
CUESTIONARIO DEL CAPITULO 2
3. NUESTRO TESTIMONIO A LA SOCIEDAD (5-7)
1. INTRODUCCIÓN
2. LA CORRECCIÓN HASTA DONDE SEA NECESARIA (5:1-13)
2.1. El resultado de la soberbia dentro de la iglesia
2.2. Cuidando la relación con personas que aparentan ser de Cristo y no lo son.
3. PENSANDO CORRECTAMENTE PARA RESOLVER DIFERENCIAS (6:1-11)
4. COMO DEBEMOS VIVIR PARA DAR TESTIMONIO (6:12-7:11)
5. DIOS ES LO IMPORTANTE EN TODO (7:12-40)
CUESTIONARIO DEL CAPITULO 3
4. COMO VIVIR ENTRE CREYENTES (8-9)
1. INTRODUCCIÓN
2. LOS DERECHOS DEL CREYENTE SACRIFICADOS POR AMOR (8:1-13)
3. LOS DERECHOS DE UN MINISTRO SACRIFICADOS POR AMOR (9:1-18)
4. LA RENUNCIA NOS LLEVA A ALCANZAR LA META (9:19-27)
CUESTIONARIO DEL CAPITULO 4
5. LA RELACIÓN QUE TENEMOS EN CRISTO (10-11)

2
1. INTRODUCCIÓN
2. SEAMOS PRUDENTES EN NUESTRA SALVACIÓN (10:1-13)
3. NUESTRA RELACIÓN CON DIOS (10:14-11:1)
4. COMO ADORAR A DIOS (11:2-16)
5. LO QUE NO ESTÁ BIEN NO GLORIFICA A DIOS NI EDIFICA A LA IGLESIA (11:17-34)
CUESTIONARIO DEL CAPITULO 5
6. PENSANDO COMO CUERPO DE CRISTO (Primera Parte) (12-13)
1. INTRODUCCIÓN
2. SOLO LO QUE VIENE DE DIOS EDIFICA (12:1-11)
2.1. El propósito de los dones
2.2. Los dones como parte de la Gracia de Dios
3. LA MENTALIDAD DE CUERPO (12:12-31)
4. EL CAMINO MÁS EXCELENTE (12:31-13:3)
CUESTIONARIO DEL CAPITULO 6
7. PENSANDO COMO CUERPO DE CRISTO (Segunda Parte) (13-14)
1. INTRODUCCIÓN
2. EL TAN MENOSPRECIADO AMOR (13:4-7)
3. EDIFICANDO POR AMOR (13:8-14:5)
4. ACTUANDO CON FE Y ENTENDIMIENTO (14:6-25)
5. EL ORDEN QUE EDIFICA EN LA IGLESIA (14:26-40)
CUESTIONARIO DEL CAPITULO 7
8. MOTIVADOS A PERSEVERAR (15-16)
1. INTRODUCCIÓN
2. RESOLVIEDO UN PROBLEMA DE FE (15:1-58)
2.1. La base de nuestra fe
2.2. El problema de aceptar la resurrección
2.3. La grandeza y la importancia de la resurrección de Cristo
2.4. una nueva imagen
3. UN EQUIPO EN LA EDIFICACIÓN (16:1-19)
3.1. La participación de toda la Iglesia
3.2. El trabajo de muchos
4. DESPEDIDA
PREGUNTAS DE LA LECCIÓN 8
CONCLUSIÓN
BIBLIOGRAFÍA
APÉNDICES
Apéndice 1 Respuesta a los cuestionarios
Apéndice 2 Preguntas para el trabajo final
Apéndice 3 La fe y la razón en el pensamiento cristiano

3
PROLOGO

Agradezco grandemente a Dios por su amor al darme la oportunidad de participar en su


obra a través de este curso.
Le doy gracias por toda la gente que a lo largo de mi vida ha usado para ir formando en mí
la imagen de su Hijo. Mis padres quienes me dieron la mejor herencia que los padres
pueden dar a sus hijos: El conocimiento de la Palabra de Dios; mis hermanos, tíos, primos,
y pastores que han dejado su huella en mi vida. Especialmente mi “Abue Malena” la
primera persona que creyó en lo que hacía y me apoyó. Igualmente por mi primo Mario,
quien ha sido de enorme apoyo en los momentos de mayor lucha en este ministerio, y aún
más en estos últimos años a fin de contar con herramientas útiles para el ministerio.
También le estoy grandemente agradecido por mi esposa Silvia por sus cuidados y apoyo,
y por mis tres pequeños Abisaí, Natán y Eliseo, quienes me han hecho comprender la
enorme necesidad que tenemos de preparar a la siguiente generación con un
conocimiento correctamente fundamentado en la palabra de Dios. Esto ha sido de enorme
bendición para entender lo que es ser formados conforme a la imagen de Cristo.
Agradezco a Dios por la vida del Dr. Cornelio Hegeman por sus comentarios, consejos y
dirección. Igualmente por la vida del Dr. Jaime Morales por su supervisión en esta obra.
Agradezco a Dios por los miembros de la Iglesia “Transformación de Vida”, quienes con
sus preguntas e inquietudes me han impulsado para seguirme preparando y porque a
través de ellos he podido conocer la manera en que Dios aplica la verdad en sus hijos.
Además ellos han enriquecido grandemente este curso con sus aportaciones al haber
estudiado esta carta juntos en las reuniones de células.
A todos, muchas gracias, Dios les siga usando poderosamente para seguir llevando fruto
que permanezca.

Metepec, México a 30 de septiembre de 2013

4
INTRODUCCIÓN
¿Qué distingue a aquel que ha creído en Cristo del resto de las personas? Esta pregunta
cobra importancia cuando nos damos cuenta que en nuestra sociedad quienes sobresalen
como buenos ciudadanos, activistas sociales, artistas, escritores, pensadores, deportistas,
científicos, etc., no necesariamente han nacido de nuevo en Cristo. También es cierto que
no todos los verdaderos creyentes en Cristo necesariamente destacan en las áreas donde
se desenvuelven.
Así que a través de esta carta encontraremos lo que Dios verdaderamente espera formar
en nosotros a fin de que él sea glorificado y nosotros edificados.
Esto nos llevará a entender nuestra necesidad de madurar como creyentes en Cristo, lo
cual no ocurre de manera automática, pues requiere diligencia de nuestra parte. Y más
aún al entender que estamos sujetos al trato constante de Dios en nuestras vidas,
manifestando nuestros defectos para que seamos perfeccionados.
Una de las cosas más comunes que se llega a escuchar respecto de la Iglesia, es la
decepción de quienes esperaban que sus miembros fueran “más maduros,” “más
perfectos”, “más amorosos” etc. Y con esto le comparan con otros grupos y religiones que
aparentan ser más organizados y agradables, y con menos conflictos internos.
Pero nosotros agradecemos grandemente que Dios haya levantado la Iglesia de Corinto
con todos sus defectos e inmadurez. Para que por medio de ella aprendamos lo que él
espera de su Iglesia y como enderezar el rumbo cuando nos hemos desviado.
La Iglesia no es perfecta aún, es cierto. Pero si la iglesia piensa como Cristo, entonces
será la luz y la sal de la tierra, afectando a la sociedad.
Sin embargo no estará pensando como Cristo mientras crea que el ser humano es la
respuesta para una sociedad mejor, ya sean los gobernantes, los políticos, los
ciudadanos distinguidos, etc. Así la sociedad no será salada ni alumbrada, Cristo no será
compartido a otros, y el Padre no será glorificado.
Así que Dios nos habla a través esta carta para que la mente de Cristo se establezca
como nuestra forma de pensar. Esto es lo que estudiaremos a través de este curso.
A fin obtener el mejor provecho del curso, este será evaluado de la siguiente manera:
1. Foros 20%
2. Cuestionarios 30%
3. Reporte de Lectura 20%
4. Proyecto Final 30%
Nota Importante.
En este manual, cada vez que me refiero a “cristianos” o “Iglesia Cristiana”, me refiero
únicamente a los verdaderos creyentes en Cristo, sin incluir en ella cultura alguna, a
católicos romanos o a cualquier otro grupo religioso que no confiese a Cristo como el
único salvador y a la Palabra de Dios como la única regla de fe y conducta. El estudio de
este libro dejará en claro porque es importante hacer tal diferencia.

5
LECCIÓN 1
EL LLAMADO A SER UN PUEBLO QUE PIENSE DIFERENTE
1 Corintios 1:1 al 2:16
1. INTRODUCCIÓN
El apóstol Pablo, autor de esta carta, se identificó a sí mismo en algún momento, como un
hombre en proceso de perfección (Fil. 3:12-14). En esta carta veremos su interés en
instruir a los corintios para ser perfeccionados en su identidad con Cristo. Esto lo hace
señalando a la Iglesia sus carencias e inmadurez, así como sus riquezas en Cristo.
Desde el inicio de la carta, sentará las bases para corregir e instruir a los Corintios en
cómo deben vivir ahora que son de Cristo, lo cual se deriva de pensar como Cristo. Esta
carta deja ver en cada capítulo la riqueza de la gracia de Dios en la vida de su pueblo.

2. LA IMPORTANCIA DE ENTENDER QUIENES SOMOS (1:1-9)


2.1. ¿Quien es el que escribe?
Como autores de esta carta, se menciona a Pablo y a Sóstenes. Sin embargo a lo largo de
la carta veremos a Pablo hablando en primera persona.
Pablo se identifica como alguien llamado por la voluntad de Dios a ser apóstol de
Jesucristo. Así Pablo establece su relación con la Iglesia en la posición de “Apóstol”,
asunto que él tratará más adelante y que veremos en la siguiente lección.
Respecto a “Sóstenes”, posiblemente haya escrito la carta, a excepción de la despedida.
Sólo Hechos 18:17 hace mención de alguien llamado Sóstenes, quien era el principal de la
sinagoga en Corinto. Posiblemente sustituyó a Crispo en este cargo al convertirse éste a
Cristo junto con toda su casa (Hch. 18:8).
Cuando los judíos demandaron a Pablo ante Galión, procónsul de Acaya, no recibieron
atención, y los griegos reaccionaron golpeando a Sóstenes, principal de la sinagoga frente
a Galión, cosa que a éste no le importó en lo más mínimo.
El encabezamiento de 1 Co. 1:1 asocia a Pablo a uno llamado Sóstenes, que podría ser la
misma persona, convertido en cristiano.1
2.2. ¿Quiénes eran los Corintios?
La Iglesia de Corinto es de Dios. No es perfecta y podríamos juzgarla por sus excesos
revelados en esta carta, pero aún así es de Dios. Y no sólo eso, quienes la conforman han
sido santificados en Cristo Jesús. Esta es una de las verdades que todo creyente debe
tomar en cuenta a fin de tener un concepto claro de si mismo. Estamos hablando de los
creyentes de Corinto, tan imperfectos y cuestionables, pero que han sido santificados en
Cristo Jesús, de tal modo que cuando juzgamos a otros creyentes, o a nosotros mismos,
es importante reconocer que, sin importar nuestras debilidades y defectos, si en verdad
hemos nacido en Cristo, ya hemos sido santificados.

1
Samuel Vila y Santiago Escuaín, Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado, p. 1103.

6
Y como el tema de la unidad será uno de los primeros que el Apóstol ha de tratar, les
aclara que han sido llamados a ser santos (RVR) o el santo pueblo de Dios (NVI) 2, junto
con los que en cualquier parte invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Esto les
indica a los creyentes de Corinto que forman una unidad junto con los creyentes de todas
partes que han creído en Cristo.
La realidad es que como humanos tenemos muchas clasificaciones para la humanidad: los
del norte, los del centro, los del sur, los de izquierda, los de derecha, los ricos, los pobres,
los feos, los guapos, etc. Sin embargo, de acuerdo a la palabra de Dios sólo hay una
clasificación importante: los que son de Cristo y los que no lo son. Y es en esta forma
como debemos ver a la humanidad, y de esta forma debemos entender lo que la palabra
de Dios nos dice.
Por lo tanto no hay exclusividad en cuanto a quien es más de Cristo y quien es menos,
pues Jesucristo es Señor de los creyentes de Corinto como lo es de nosotros.
Pablo tiene una salutación característica en todas sus cartas: “Gracia y Paz de parte del
Padre y del Señor Jesucristo.” Sólo en las cartas dirigidas a Timoteo y Tito agrega
“misericordia.”
Y aunque ambas cosas parecen simplemente un saludo, como el superficial “Dios te
bendiga” o “bendiciones”, los cuales rayan más en un cliché cristiano que en una
salutación real, “Gracia y paz” son lo que Pablo mostrará a los corintios que requieren de
Dios para vivir conforme a su voluntad.
Es cierto que veremos en esta carta que hay pleitos y problemas, pero aún así Pablo da
gracias a Dios por ellos. Y esa gratitud no es forzada o fingida, más bien se deriva del
hecho de ver a la Iglesia de la manera correcta.
Pablo agradece a Dios porque la Iglesia de Corinto, al igual que toda Iglesia de Jesucristo,
ha sido receptora de la gracia de Dios en Cristo Jesús, ha sido enriquecida en Cristo en
toda palabra y conocimiento, se ha confirmado en ellos el testimonio de Cristo, no les falta
ningún don espiritual, esperan el regreso de Cristo, pues Cristo mismo es quien los
mantiene firmes para que el día que él vuelva sean irreprochables. Además Dios, que es
fiel es el que los ha llamado a tener comunión con Jesucristo.
Todas estas son las características de la iglesia de Cristo que Dios le da, no las que
provienen de sí misma, pues todo esto lo han recibido por Gracia.
Cuando las características de la iglesia, las que surgen de ella misma, son las que la
identifican es cierto que tenemos quejas y diferencias. Una de las situaciones más tristes
de la Iglesia, al menos hoy en día, es que busca darse a conocer por características
surgidas de si misma: por sus instalaciones, sus pastores o predicadores, su música, sus
estrategias de crecimiento, su teología, su membrecía, sus sitios web, sus eventos, etc.
Sin embargo, quien puede ver a la Iglesia de Cristo bajo las características que provienen
de Dios, y no de sí misma, puede agradecer por ella tal como Pablo lo acaba de hacer.
Por tal motivo amamos a la Iglesia de Cristo, porque Cristo la ama y es quien la sustenta.
Lo repetimos porque es importante admitir este hecho, la Iglesia de Jesucristo puede tener

2
Las siglas con las que se identifica cada versión de la Biblia utilizada en este material se indican en la bibliografía.

7
muchos defectos y carencias, pero aún así es preciosa para Cristo, y debe serlo para
nosotros también. Aquí es donde empezamos a ver lo que la hace diferente del resto de la
humanidad. Pero vayamos a lo que Dios nos sigue revelando.
2.3. Las debilidades de los Corintios
La iglesia de Corinto, tenía sus problemas particulares, como toda Iglesia los tiene .Pero
Dios nos da su palabra para salir adelante. Pablo llama a esta Iglesia a estar unida, les
llama a tener unidad en cuanto a su forma de pensar y su propósito.
Esto lo menciona debido a que los de la familia de Cloé le han informado sobre la forma
en que cada uno se identifica a sí mismo. Unos como seguidores de Pablo, otros de
Apolos, otros de Cefas (Pedro), otros de Cristo. Esto ha creado rivalidades entre ellos. El
tema de las divisiones lo tratará más adelante y lo estudiaremos en la siguiente lección.
Por ahora lo menciona como uno de los problemas de esta Iglesia y por lo cual la
amonesta a mantenerse en unidad.
“La identidad del cristiano debe estar en Cristo, no puede estar en otro cristiano.” Por eso
es importante aclarar que Cristo no está dividido, de modo que tampoco su Iglesia puede
estarlo, ya que es su cuerpo. Y aunque este tema lo veremos en la lección 6, Pablo deja
en claro que él mismo tiene una función clara y especifica dentro del cuerpo de Cristo y
está no es la de bautizar, sino la de predicar el evangelio.
Aunque sí menciona a algunos a quienes él mismo bautizó, como a Crispo de quien ya
dijimos fue principal de la sinagoga, también Gayo, quien tal vez fue el mismo que la turba
arrastró en Éfeso junto con Aristarco (Hch. 19:29), y quien daba hospedaje a Pablo
(Ro.16:23); y a la familia de Estefanas, los primeros creyentes en Acaya (1 Co. 16:15).
Esta es pues la Iglesia que recibe esta carta, y Pablo es el Apóstol que la escribe, pero es
Dios quien ha de usarla para enseñarnos porque debemos pensar diferente, como quien
pertenece a Cristo y no al mundo.

3. DIFERENCIA ENTRE EL PENSAMIENTO HUMANO Y LA MENTE DE CRISTO (1:10 – 25)


3.1. El evangelio es suficiente por si mismo
“No con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo” (RVR), o “sin
discursos de sabiduría humana, para que la cruz de Cristo no perdiera su eficacia” (NVI).
Esta es la forma en que el Apóstol define su llamado a predicar el evangelio. Y podemos
considerar esta frase como la expresión central del pensamiento cristiano.
Es a partir de este punto que Pablo empezará a establecer las diferencias entre nuestro
pensamiento y el del mundo. Así que lo primero que debemos preguntarnos es ¿cómo
puede hacerse vana la cruz de Cristo si predicamos el evangelio con sabiduría de
palabras, sabiduría humana, o palabras elocuentes (LBLA)?
Una de las “grandes ideas” de los últimos tiempos en la Iglesia ha sido “depender más de
su sagacidad para compartir a Cristo, que de Dios.” No me refiero a las ideas de hablar
con la gente en sus términos, ni tomando sus ideas para llevarles a la palabra de Dios.
Hablo de esa corriente que ha pensado en “hacer más atractivo el culto” o “presentar a un
Cristo más agradable a las personas.” Al parecer el propósito de esto es garantizar que
nadie rechace el mensaje que damos.

8
En estos tiempos se ha llegado a pensar que si presentamos el evangelio de Cristo directo
y llano como es, no será suficiente para que las personas lo entiendan y lo acepten. Sin
embargo a eso es a lo que el apóstol se refiere, a que el evangelio es suficientemente
atractivo, poderoso y convincente por sí mismo, sin necesidad de adornos.
Hacer vana la cruz de Cristo se refiere a que, de otra forma la gente puede llegar a creer
en nosotros, en nuestro grupo o iglesia o en nuestro ambiente, pero no en Cristo. Y
efectivamente eso ha ocurrido a lo largo de la historia. Es una realidad que hoy en día en
la iglesia se congrega gente atraída por las actividades, pero sin haber creído en Cristo.
En estos casos el evangelio no ha sido creído y el sacrificio de Cristo en la cruz no ha
tenido efecto en sus vidas. Así se ha hecho vana la cruz de Cristo.
Y no estamos hablando de los invitados no creyentes, sino de personas que por años se
han congregado en la iglesia y que incluso se consideran miembros del grupo.
Sorprendentemente es posible encontrar pastores que después de años en el ministerio,
no han reconocido a Cristo como su salvador.3
El mensaje del evangelio ha sido suavizado lejos de “Arrepiéntanse y bautícense.” Pues
aunque no mentimos, sí limitamos el evangelio al de un Cristo que “te ayudará con tu
problema”, “restaurará tu matrimonio”, “te dará un empleo.” Pero evitamos decirle a la
persona que es un pecador que necesita arrepentirse y necesita convertirse a Cristo.
Como MacArthur lo declara: “Las iglesias permiten ahora que los dramas, la música, la
recreación, el entretenimiento, los programas de autosuperación y otras actividades
similares eclipsen la adoración y el compañerismo tradicionales. De hecho, todas las
cosas parecen estar de moda en la Iglesia actual excepto la predicación bíblica.”4
Y es que el mensaje de la cruz es locura para los que se pierden. Y pensamos que ese es
nuestro problema, que la gente pensará que nuestro mensaje es locura y lo rechazará.
Pero es claro que la Iglesia ha llegado a confundir dos cosas: su interés en atraer a la
gente a sus reuniones, y la predicación del evangelio, lo cual no es lo mismo.
Si usted busca el mensaje más corto, simple y directo de toda la Biblia, es el que Dios
encargó a Jonás “De aquí a cuarenta días Nínive será destruida.” Este mensaje llevó a
toda una ciudad a arrepentirse delante de Dios (Jo. 3). Y consideremos que Nínive no era
una ciudad que tuviera un pacto con Dios.5
Pero Dios llamó a Jonás para que predicara y él se encargaría del resto. Porque él puede
transformar la sabiduría humana en locura. Y por lo tanto él, que es Dios es el único que
puede hacer entender el evangelio a las personas.
El apóstol Pablo cita Isaías 29:14, donde Dios previamente ha reprochado al pueblo de
Israel que su corazón esté lejos de él y que el temor que tienen hacia él se deriva
meramente de una enseñanza impuesta. Por eso Dios anuncia que destruirá esa astucia
con la que las personas se acercan a él, asombrándoles con prodigios maravillosos.

3
Esta no es una declaración hecha a la ventura, de manera personal he conocido casos así.
4
John F. MacArthur, Avergonzados del Evangelio, p. 12.
5
Es importante destacar que el mensaje de Jonás no provino en esta forma por su desprecio hacia los ninivitas como
algunos piensan. Jonás 3:2 deja claro que este mensaje es el que Dios le dio.

9
Esa es la misma actitud que se llega a tener respecto de la predicación del evangelio
cuando nos interesa más que la gente pase a formar parte de las filas de nuestra
congregación y no que se conviertan a Cristo a fin de que glorifiquen a Dios en sus vidas.

3.2. La sabiduría de Dios por encima de la sabiduría humana


Dios anunció a través del profeta Isaías que hará perecer la sabiduría de los sabios, y
desvanecerá la inteligencia de los entendidos.
Por poner un ejemplo, ¿qué es más ridículo y difícil de creer, un Dios que diseñó y dio
orden a todo lo que existe, formando al hombre a su imagen y semejanza? ó ¿un chango
peludo con cola que un día se volvió hombre?
Pese a lo ridículo que es, no debe extrañarnos que el ser humano prefiera lo segundo.
Pues ha buscado su propio camino, estableciéndose como el centro de todo. Ha buscado
sentar las bases de su propia gloria en los avances científicos y tecnológicos que ha
alcanzado, sin reconocer a Dios, desechándole por completo del ambiente científico. A
esto es a lo que se le llama “humanismo.”
Salvador Dellutri lo describe así: “El pensamiento se vuelve antropocéntrico, es el hombre
queriendo escalar una cima que lo ponga por encima de Dios. La antigua tentación
persiste con su fascinación de antaño: Seréis como dioses... vuelve a susurrar la serpiente
y siempre encuentra voluntades dispuestas a responder a su propuesta.” 6
Pero aún la ciencia misma ha encontrado su desarrollo en las bases que Dios ha revelado
al ser humano en su palabra. Tal como lo escribe Francis Schaeffer hablando de la ciencia
moderna: “Y lo importante a tener en cuenta es que la ciencia moderna, en sus orígenes,
partió de unos hombres que vivieron en el consenso ideológico y la cultura propias del
cristianismo.” 7
James Moore señala que en el siglo décimo sexto, los luteranos, entre ellos Johannes
Kepler, ayudaron a preparar el camino para el desarrollo científico y en el siglo diecisiete
los calvinistas tomaron la delantera. Algunos de los más grandes pioneros de la ciencia
fueron cristianos consagrados. Johannes Kepler (1571-1630) acuñó la frase: “pensando
los pensamientos de Dios a su manera.” 8
Sin embargo este desarrollo de la ciencia sin Dios se encuentra en un abismo que deriva
en la locura y no en la sabiduría como el humanismo pretende.
Francis Schaeffer comenta: “El prurito creador humano tenía una base sobre la cual
continuar y desarrollarse, a saber: que el Universo había sido creado por un Dios
razonable. Los científicos – sobre una base cristiana – fueron capaces de desenvolverse
con confianza. Esperaban así poder investigar sobre el universo mediante la observación y
la experimentación. Sin esta base la ciencia moderna occidental no hubiese nacido. Sin
esta base la ciencia china, aunque con promisorios comienzos, jamás obtuvo madurez.” 9

6
Salvador Dellutri, La aventura del pensamiento, p. 204.
7
Francis Schaeffer, Huyendo de la razón, p. 51.
8
James Moore citado por D. James Kennedy y Jerry Newcombe en ¿Y qué si Jesús no hubiera nacido?, pp. 135-136.
9
Francis Schaeffer, ¿Cómo debemos vivir entonces?, p. 28.

10
Y lo mismo podemos señalar de la cultura Maya, la árabe, y muchas otras que tras haber
dado señas de gran desarrollo inicial en realidad no trascendieron. Esto es cierto aún para
la ya desaparecida y atea Unión Soviética que en sus inicios impulsó su carrera espacial y
nuclear con los científicos alemanes formados en bases cristianas, capturados de la
Alemania Nazi.
Así es como lo expresa el académico Roal Sagdeiev en el artículo que escribió en 1989
para el diario soviético Izvvestia titulado “¿En qué momento perdimos el paso?” Él declara:
“Poseemos el mayor número de científicos en el mundo, pero, desafortunadamente, su
aporte al acervo de conocimientos mundial es más que modesto. Creo que ya es hora de
analizar honesta y objetivamente las causas de la crisis que atraviesa la gran ciencia
soviética, que es la base de las ciencias aplicadas.... En lo que se refiere al mundo vivo,
mejor ni hablar. Hoy estamos pagando por los decenios de desorden que vivió nuestra
biología.”10
Igualmente respecto a los griegos, Kennedy y Newcombe escriben: “Todo comenzó
alrededor de seis siglos antes de Cristo con los filósofos griegos... se hicieron esfuerzos
en una dirección protocientífica. Sin embargo los griegos nunca desarrollaron nada que se
parezca a la ciencia moderna. De lo contrario, ¡hubiéramos tenido la edad nuclear y
espacial en el año 100 a.C!”11
Esto da cuenta de lo que Pablo pregunta: ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el erudito?
¿Dónde el filósofo de esta época? ¿No ha convertido Dios en locura la sabiduría de este
mundo? (NVI).
Si como dice Francis Schaeffer, los filósofos de la actualidad son los escritores de novelas
y películas12, entonces vemos el pensamiento humano reflejado en lo que Henry Jacoby
escribe al referirse a la filosofía del Dr. House “Por lo regular los argumentos racionales no
surten efecto en la gente religiosa, de lo contrario, no habría nadie religioso.”13
Esto nos demuestra lo que Pablo llama “la sabiduría de Dios en la cual el mundo no
conoció a Dios.” Tal como lo escribió a la Iglesia en Roma:
Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias,
sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue
entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios. Romanos 1:21-22 RVR.
Así que en lugar de conocer a Dios por medio de lo que implica inteligencia, investigación,
desarrollo de la ciencia, el mundo prefirió ignorarlo y desconocerlo. Por ese motivo Dios ha
tenido a bien salvar a los creyentes por la locura de la predicación.
Esto no se refiere a que Dios esté loco, su mensaje sea loco o espere que estemos locos,
como algunos han puesto de moda la frase “locos por Cristo.” Pues es una realidad que
esto puede derivar en la insensatez del “Josmarismo”14, un fanatismo cristiano que lleva
incluso al castigo justo por parte de la autoridad (Ro. 13:3-4).

10
Artículo publicado en la Revista Sputnik © APN, Marzo 1989. pp. 150-151.
11
James Kennedy y Jerry Newcombe, Op.Cit. p. 130.
12
Francis Schaeffer, Huyendo de la razón, p. 86.
13
William Irwin y Henry Jacoby, La filosofía de House, p. 15.
14
Reconozco que no soy autoridad para nombrar corrientes, pero para fines prácticos llamo “Josmarismo” a la corriente
que pretendiendo actuar piadosamente en el nombre de Cristo, llega a cometer crímenes. Tal fue el caso de José Mar

11
No, esta locura de Dios es aún superior en sabiduría a la sabiduría humana. Esto se debe
a que el mensaje de la predicación (del Evangelio) no requiere de investigación, estudio,
análisis, como lo hemos visto en el caso de la sabiduría de la ciencia para ser entendido y
creído. Esta locura lo que requiere de nosotros es la fe en Cristo entendiendo su muerte
por nuestros pecados.

3.3. Las señales y la sabiduría están en Cristo


Lo que leemos aquí es que, en los tiempos de Pablo los judíos pedían señales (Mt. 12:38-
39, 16:1, 24:3) y los griegos buscaban sabiduría (Hch. 17:21). Esto mismo ocurre hoy en
día en nuestra sociedad. Actualmente la Iglesia va tomando con mayor fuerza el rumbo del
existencialismo, es decir que las señales son autoridad por encima de la razón.
Esto es más notorio en las iglesias de corte Neo-Pentecostés. El existencialismo domina a
tal grado que, si alguien se cae durante la oración, o siente paz en el corazón tras una
alabanza bien nutrida instrumentalmente, o si hay visiones, entonces es que el Espíritu de
Dios ha estado moviéndose poderosamente en el culto. De esta forma se vuelven
susceptibles de caer en engaños y fantasías.
Esto ha penetrado el pensamiento de la iglesia como lo vemos en el canto de Jesús
Adrián Romero “Esperar en ti” en cuya letra dice: “Esperar en ti difícil sé que es, mi mente
dice no, no es posible, pero mi corazón confiado está en ti.... yo no confío con la mente, lo
hago con el corazón.”15
Así es como la iglesia misma ha llegado a enseñar equivocadamente ideas como la de “no
lo trates de entender, sólo debes creerlo o no sucederá porque limitarás al Espíritu Santo.”
Esto ha propiciado que hombres astutos usando el engaño, manipulen a la Iglesia para
sus propios fines, apartando a la iglesia cada vez más de Cristo y su palabra.
Las grandes “figuras ministeriales” de hoy en día, que son dadas a aparecer en televisoras
supuestamente cristianas pero que continuamente piden dinero, han ido incrementando el
énfasis en que “no trates de entenderlo” tus pulmones funcionan sin que entiendas como,
así también la palabra de Dios funcionará sin que la entiendas.” Esto es contrario a la
escritura como lo veremos en un momento. Sin embargo ellos saben que el engaño es
difícil cuando la palabra de Dios es comprendida.
En reacción a esto, las iglesias históricas o conservadoras han buscando “sabiduría.”
Suspicaces de las señales, niegan prácticamente toda experiencia. Así llegan a caer en el
racionalismo.16 Cualquier experiencia debe ser reprimida porque seguramente está

Flores Pereira mejor conocido como “Josmar” quien en 2009 en la Ciudad de México secuestró un avión con su
tripulación y 104 pasajeros procedente de Cancún, Quintana Roo. Debido a esto fue sentenciado a siete años, siete meses
y quince días de prisión, y pagar una multa equivalente a 10 millones 905 mil 20 pesos, por los delitos de ataques a las
vías de comunicación y privación ilegal de la libertad atenuado. Todo bajo el pretexto de que Dios le usaba para
anunciar un gran terremoto. Curiosamente en su defensa mencionó la idea de este pasaje de 1 Corintios, declarando que
si el mundo lo llamaba loco era porque no podía entender lo que Dios le había mandado a hacer.
Véase noticia en: http://www.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/0040b737a39dc5ab49b345a8c1db0cf3 y
http://www.eluniversal.com.mx/notas/766591.html.
15
Jesús Adrían Romero, Cerca de ti. Del Álbum “Cerca de Ti.” Vástago Producciones.
16
Es importante no confundir “racionalismo” (corriente filosófica que privilegia la razón sobre la experiencia o
empirismo) con “racional” (perteneciente a la razón, que tiene sentido).

12
motivada por la carne. De esta forma terminan confiando más en sus propias ideas,
perdiendo contacto con Dios.17
Además tal separación entre fe y razón ha colocado las cosas en dos extremos, como si
hubiera un conflicto entre ellas y el cristiano tuviera que decidir de qué lado estar:18

Pero el Apóstol Pablo declara enfáticamente: Cristo es “poder de Dios” y “sabiduría de


Dios.” Esto para todos los que son llamados por Dios, ya sean judíos o gentiles.
La misma palabra nos dice que Dios pondría su ley en nuestra mente y la escribiría en
nuestro corazón (Jer. 31:33), que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu
y verdad (Jn. 4:23), que la paz de Dios guardará nuestros corazones y nuestros
pensamientos en Cristo Jesús (Fil. 4:7), que oremos y cantemos, con el espíritu y con el
entendimiento (1 Co. 14:15). Porque para Dios no hay tal separación entre Fe y Razón,
sino que debemos comprender lo que creemos y debemos creer lo que entendemos.
Tertuliano de Cartago dijo: “La fe no consiste simplemente en adivinar o decidir
arbitrariamente qué principios son ciertos, sino que la fe hace esa decisión basándose en
el conocimiento. Luego, la fe ha de ser conocida y el conocimiento ha de ser creído, por
algo así como una reciprocidad divina.”19
Sin embargo, cuando esto no ocurre y se persiste en buscar señales, Cristo es
tropezadero para quienes quieren depender de las señales, y cuando lo que se quiere es
meramente sabiduría, Cristo es locura para ellos.

17
El Dr. Francis Schaeffer en su libro “Huyendo de la razón” desarrolla ampliamente el tema de cómo el ser humano ha
llegado al punto de separar la razón de la fe. Tal como lo vemos hoy en día en la sociedad en la que vivimos.
18
La forma inicial de este cuadro me fue enseñada en el Instituto de Plantadores de Iglesias de “MOVIPRES.” Lo he
adaptado de acuerdo a lo aprendido en el proceso de estudio de este libro de la Biblia.
19
De Strom, II:4. E.F. Osborne, The Philosophy of Clement of Alexandria. Citado por Justo L. González en Historia del
Pensamiento Cristiano, Tomo 1, pp. 191-192.

13
Jesús señaló a los saduceos que ellos se equivocaban porque ignoraban tanto “las
Escrituras” como “el poder de Dios” (Mt. 22:29, Mr. 12:24).
Por lo tanto para nosotros Cristo es:20

Es de esta forma en que debemos ver la fe y la razón, ambas funcionando en la vida del
creyente de manera conjunta para pensar y creer correctamente. Estas no están en
conflicto, son inherentes entre ellas para conformar un cristiano integral. Esta es la forma
en que lo presenta Efesios 4:11-13, la edificación del Cuerpo de Cristo debe llevarnos a la
unidad de la fe, y a la unidad del conocimiento de Cristo, para llegar a la medida de la
estatura de la plenitud de Cristo.

4. LA FORMA EN QUE DIOS NOS HA DOTADO PARA PENSAR DIFERENTE (1:26 – 2:16)
Al comprender esto, surge la pregunta ¿En verdad Dios es poderoso y sabio como lo está
mencionando Pablo? La primera demostración de ello son los corintios.

20
Cuadro diseñado por el autor como resultado del estudio de este libro.

14
La ciudad de Corinto era la capital de la Provincia de Acaya. De acuerdo a su posición
geográfica, Corinto era una ciudad estratégica para el comercio tanto terrestre como
marítimo, lo cual la hacía una ciudad opulenta. Además era la segunda ciudad más
poblada del imperio después de Roma. De los 700,000 a 800,000 habitantes de la ciudad,
400,000 eran esclavos. Además el templo de Venus (Afrodita), tenía unas 1,000
prostitutas. Corinto llegó a ser una ciudad de una moral muy disipada, a tal grado que se
acuñó el término “corintizar” para referirse a lo inmoral. La ciudad había sido destruida en
141 a.C. y al ser reconstruida se levantó con un espíritu de orgulloso helenismo, en
contraposición a la dominación romana.21
Por lo tanto Corinto era una ciudad soberbia, y más aún al ser autora del surgente arte
“corinto”, además de que se dedicaba mucho a la filosofía, por lo que se mostraba como
una ciudad muy culta, manifestando una curiosa relación que en la actualidad seguimos
viendo, donde las ciudades cultas y poderosas son también las más depravadas.
Los romanos se mofaban de los corintios y los escritores de obras de teatro los
presentaban siempre como pendencieros y borrachos.22
Al ser más de la mitad de los habitantes esclavos y prostitutas, solo un pequeño grupo de
empresarios era de notoria prosperidad. Esta estratificación socioeconómica se refleja en
la conformación de la iglesia de Corinto, a quienes Pablo llama la atención al hacerles ver
que muchos de ellos no son ciudadanos sobresalientes.
Pero así es como Dios muestra su poder y superioridad por encima del humanismo. Cristo
llamó a un pescador inculto para que enseñara y predicara el evangelio. Y a un erudito de
Israel como Nicodemo, lo sentó a aprender del pescador. Así fue con los corintios, así es
hoy en día con nosotros... y así fue con Pablo.
Dios se deleita en lo que determina su propia sabiduría. Le resulta “muy agradable.” Así
que cuando la sabiduría de Dios determina que la sabiduría humana, que preserva el
orgullo, no llegará a conocer a Dios, y en cambio la dependencia infantil en Cristo llega a
conocer a Dios, él se deleita en esto. Es agradable a él.23
Recordemos que Hechos 17 nos cuenta que la llegada de Pablo a Corinto fue precedida
por un alboroto en Tesalónica por parte de los judíos. Los hermanos enviaron a Pablo a
Berea, donde los creyentes lo evaluaron conforme a la palabra de Dios. Pero habiendo
llegado los judíos a alborotar a la gente en Berea, los hermanos lo mandaron a Atenas. En
Atenas Pablo da el más excelente e ilustre mensaje del evangelio, usando los métodos de
aproximación cultural que muchos recomiendan... pero ¡Oh decepción! Los atenienses lo
rechazaron. Aunque hubo unos cuantos convertidos, la mayoría de los comentaristas
concuerdan en que la poca respuesta de los atenienses influyo en la actitud de Pablo a su
llegada a Corinto.
Así que Pablo llegó a comprender lo que le declara a los corintios, que Cristo es nuestra
“sabiduría, justificación, santificación y redención” para que si de algo nos hemos de
gloriar, que sea de Cristo.

21
Samuel Vila y Santiago Escuain, Op.Cit,. p. 185, Biblia de Estudio NVI, p. 1818.
22
Liga Bíblica, Biblia Devocional de Estudio, p. 996.
23
John Piper, Piense: La vida intelectual y el amor de Dios, p. 154.

15
Y esto es lo que le lleva a reconocer que su permanencia en Corinto fue con debilidad,
temor y temblor. Su fortaleza estaba en la sabiduría de Dios y su palabra; no en su
experiencia, su preparación y su astucia. Y así fue su mensaje ante los corintios. No buscó
otros temas para entablar relación, sino solamente a Jesucristo, quien fue crucificado.
Esto refuerza lo previamente dicho, que el evangelio es suficientemente poderoso y
convincente en sí mismo, y ese era el mensaje de Pablo. Tal como debe ser el mensaje
que predicamos actualmente: Enseñanza de la palabra.
Descartando a quienes enseñan fábulas y chistes en el púlpito, una breve observación a
las formas de predicar nos mostrará que hay dos tipos de predicaciones hoy en día. Una
es la de quienes en lugar de predicar la Palabra de Dios, predican sólo “acerca de ella.”
Toman una anécdota o una idea propia y la visten con pasajes bíblicos que mencionen
algo referente a lo que ellos están diciendo, aunque el pasaje ni siquiera se ajuste, y
tampoco es explicado.
Por otro lado, hay quienes toman la palabra y simplemente enseñan lo que ésta dice. Eso
es a lo que se refiere el Apóstol Pablo.
Ahora bien, lo que Pablo hizo fue predicar con demostración del Espíritu Santo y de poder,
en lugar de palabras persuasivas o excelencia de palabras. Algunos han entendido esto
como la forma correcta de predicar. Pero ¡CUIDADO! No debemos tomar este pasaje sin
analizar que los corintios eran dados a hacerse partidarios de un ministro en particular, así
que lo que Pablo hizo no fue porque fuera lo mejor, sino porque había un problema, ellos
eran tan inmaduros, niños en Cristo que no se les podía hablar con sabiduría (3:1).
Sin embargo, aunque no hace uso de una sabiduría profunda, esto está lejos de ser
considerado sinónimo de ignorancia. Pablo dice que él efectivamente habla con sabiduría,
pero lo hace sólo con aquellos que han alcanzado madurez. Pero está sabiduría no es
como la sabiduría humana, la cual es superficial e inútil.
Y aquí es donde empieza a tratar uno de las bases más importantes del pensamiento
cristiano: La sabiduría de Dios, definitivamente es superior a la sabiduría humana.
Así lo expresa Santiago (Stg. 3:13-18), la sabiduría humana, mejor conocida como
“humanismo” es terrenal, animal y diabólica. Es el tipo de sabiduría que parte del hombre y
apunta hacia el hombre, utilizando a Dios como instrumento. Tal como lo hace la teología
comercial de “la Prosperidad” y la teología política de “la Liberación.”
Sin embargo la sabiduría de Dios, parte de Dios y apunta hacia Dios, teniendo como
instrumento al ser humano (Ro. 11:36). Esta sabiduría se alinea con el plan de Dios, es
decir, con el propósito para el cual nos llamó y por lo tanto él es quien nos equipa para
cumplir su propósito (Fil. 2:13).
A eso se debe que esta sabiduría no esté disponible para todo ser humano, pues nos llega
solamente por revelación de Dios a través de su Espíritu. Es por eso que los principados y
potestades no pudieron entender esta sabiduría, pues pensaban que crucificando a Cristo
le vencerían, y por el contrario ellos fueron vencidos.
Esta sabiduría fue preparada desde antes de la creación narrada en Génesis 1:1. Y fue
preparada para nuestra gloria. Es así que la sabiduría del creyente proviene de Dios,

16
quien nos hace competentes para lo que espera que hagamos. Esto es la gracia de Dios,
además de ser salvos por gracia somos equipados por gracia (2 Co. 3:5).
Tal como Isaías escribió:
Fuera de ti, desde tiempos antiguos nadie ha escuchado ni percibido, ni ojo alguno
ha visto, a un Dios que, como tú, actúe en favor de quienes en él confían.
Isaías 64:4 NVI
Pero todas estas cosas Dios nos las ha revelado por su Espíritu, el cual conoce los
pensamientos más profundos de Dios. Y nosotros podemos conocer lo que Dios nos ha
concedido por medio de su Espíritu, el cual hemos recibido, y quien nos lo revela.
Esto es lo que hace la diferencia entre aquel que es de Cristo y el que no lo es: El que es
de Cristo, tiene el Espíritu de Dios y puede discernir lo que Dios habla, y el resto de la
humanidad no.
Así, al decir que el espiritual juzga todas las cosas y él no es juzgado de nadie, se refiere a
examinar, interrogar, dicho de ejercer un juicio discerniendo todas las cosas en cuanto a
su verdadero valor, por parte de uno que es espiritual. La mente natural no puede estimar
los motivos de la espiritual.24
La cita de Isaías 40:13 nos enseña que el pensamiento de Dios es supremo, nadie lo
iguala o lo supera. Por eso tenemos confianza en lo que él nos ha dado, para conocerle y
entender su palabra.
De este modo podemos concluir que Dios nos ha equipado con:
– Su sabiduría
– Su Espíritu
– Y la Mente de Cristo
Tener la mente de Cristo significa que podemos pensar, comprender y hacer lo que Cristo
ha enseñado. Eso es lo que seguiremos viendo a lo largo de este curso.

24
W.E. Vine, Diccionario expositivo de palabras del Nuevo Testamento, p. 474.

17
CUESTIONARIO DE LA LECCIÓN 1

1. De acuerdo a la palabra de Dios ¿cuál es la única clasificación que cuenta, y porque


cree que sea así?

2. ¿Cuáles son las características de la Iglesia de Corinto que hacen a Pablo agradecer
por ella y que nosotros debemos considerar para agradecer por toda Iglesia de
Jesucristo?

3. ¿Cómo es que puede hacerse vana la cruz de Cristo?

4. Según el autor ¿Cuáles son las dos cosas que la Iglesia hoy en día ha confundido? Si
está de acuerdo ó no, diga porque.

5. ¿Cómo ha contribuido el cristianismo al desarrollo de la ciencia?

6. ¿De qué manera la separación entre fe y razón afecta la vida de la iglesia?

7. ¿Cómo concluiría la declaración de Tertuliano de Cartago respecto a la fe y el


conocimiento?

8. ¿Qué características encuentra en la ciudad de Corinto que la hacen un lugar ideal


para que Dios manifieste su gloria a través de su Iglesia?

9. ¿Cuál es la diferencia entre la sabiduría humanista y la sabiduría de Dios?

10. ¿Cuáles son las tres cosas con las que Dios nos ha equipado para conocerle y
entender su palabra?

18
LECCIÓN 2
COMO PENSAR RESPECTO A LA OBRA DE DIOS
1 Corintios 3:1 al 4:21
1. INTRODUCCIÓN
Al leer el capítulo 3 de la Primera Carta a los Corintios podemos ver que el Apóstol Pablo
continúa tratando el tema de los dos primeros capítulos.
La primera pregunta que podría llegar a nuestra mente al leer tal capítulo 3 es ¿será que
los corintios verdaderamente son cristianos? Pues es cierto que lo que el Apóstol dice
acerca de ellos en este pasaje deja una mala impresión, y dado que utiliza el término
“carnales” para referirse a ellos, nos podría llevar a pensar que esta iglesia no es
verdaderamente una Iglesia convertida a Cristo.
Pero no debemos olvidar la dedicatoria de la carta que estudiamos en la lección anterior.
Los corintios han sido santificados en Cristo Jesús, son llamados a ser santos, han
recibido la gracia de Dios, siendo enriquecidos por él tanto en palabra como en
conocimiento, y tienen comunión con Jesucristo.
Esto tiene una gran importancia porque nos enseña que la Iglesia de Cristo, a pesar de ser
suya, tiene conflictos. No es perfecta, y se enreda en discusiones y pleitos. Por eso es
necesario que conozca lo que Dios le dice en esta carta, para ir siendo perfeccionada.
Es una realidad que de las siete iglesias de Asia que encontramos en Apocalipsis 2 y 3,
sólo dos no reciben amonestación de parte de Cristo. Las demás tienen defectos que se
pueden encontrar en muchas iglesias de hoy en día. Sin embargo también hay algo claro
en dicho pasaje: Todas son de Cristo, y él se mueve entre ellas (Ap. 1:12,13,20).

2. LAS DIVISIONES COMO UNA MANIFESTACIÓN DEL PENSAMIENTO HUMANO (3:1-9)


2.1. El reflejo de la inmadurez
Entrando al estudio del pasaje lo primero que encontramos es que Pablo se topó con una
limitación para enseñar a los corintios: Ellos no eran maduros en Cristo, eran como niños.
Y como la sabiduría de Dios se habla entre aquellos que han alcanzado madurez, no le
era posible a Pablo hablarles por medio de ella.
Aquí Pablo utiliza el término “carnales”, y esto se ha llegado a tomar para clasificar a los
cristianos en dos categorías: espirituales y carnales. En algún momento, algunos han
pensado que los hermanos que oran, leen la Biblia y son de buen testimonio; son
cristianos espirituales y aquellos que no hacen nada de esto son cristianos carnales;
carnales pero a final de cuentas “cristianos.”
Pero al considerar lo visto en la lección anterior, entendemos que Pablo les dice que su
forma de pensar es como la del mundo, para quien Cristo es tropezadero o locura. Por eso
es que tuvo que hablarles como a gente carnal... No que lo sean, pero así es su forma de
actuar. Esto se aclara al leer lo que escribió también a la Iglesia de Galácia:
Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo,
aunque es señor de todo. Gálatas 4:1 RV60

19
Así que los corintios por ser niños eran como los esclavos, a pesar de que ya eran libres
en Cristo, debido a su inmadurez se comportaban como los no creyentes. No eran
capaces de comprender enseñanzas más sólidas. De ahí que en el capitulo anterior les
dice que tuvo que predicar con demostración del Espíritu y de poder y no con palabras
sabias (2:4). Pero entre los que han alcanzado madurez habla con sabiduría de Dios (2:6).
La razón por la que hizo esto, fue para que su fe no se basara en la sabiduría humana
(2:5). Esto significa que al no ser maduros, pudieran confundir la sabiduría de Dios con la
sabiduría humana. Situación que ha ocurrido reiteradamente en la Iglesia.
Y lo que ha venido enseñando hasta ahora es el hecho de que existe la sabiduría humana
y la sabiduría de Dios. Esto es a lo que se refería el profeta Isaías cuando dijo:
Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis
caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis
caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros
pensamientos. Isaías 55:8-9 RVR
Sin embargo es común en la Iglesia encontrar esta confusión... Iglesias que ponen su
esperanza en los políticos, o pensar que aquellos que no creen en Cristo son mejores si
cuentan con un título universitario o renombre; pastores que asisten a seminarios de
liderazgo para encontrar nuevas técnicas de cómo dirigir o hacer crecer a la Iglesia, etc.
Esto ha llevado incluso a los creyentes a pensar que la Iglesia será edificada con sus
fuerzas, astucia y recursos. Pero este tema lo trataremos en la Lección 6.
Sin embargo aquí nos encontramos con un tema que ha sido de discusión por
generaciones dentro de la Iglesia, y que vamos viendo aclarado en esta carta. Tal vez
podemos definir el tema con esta pregunta ¿Qué tanto debe el cristiano estudiar y
prepararse, y que tanto debe depender de Dios? Para responder a esta pregunta debemos
tener paciencia, pues cada vez vamos entrando más en el tema y es necesario ir
comprendiendo cada parte para tener claro lo que Dios espera de nosotros. Recordemos
que estamos rompiendo con la separación entre fe y razón.
Ahora, ¿qué es lo que Pablo dice que manifiesta su inmadurez? Las divisiones. Como
vimos en la lección anterior, los corintios basaban su identidad en otro cristiano y no en
Cristo mismo. Y eso daba como resultado las divisiones entre ellos. Estas divisiones se
han dado a lo largo de la historia al confundir la sabiduría de Dios con la sabiduría
humana.
La división que genera un cristiano inmaduro es que puede ser fácilmente impresionado.
Ve a alguien hablar con elocuencia y queda fascinado, por lo que se convierte en
admirador de aquel que le fascinó.
Es cierto que los creyentes maduros son ejemplo para nosotros, es importante ver su
testimonio e imitar lo que hacen cuando eso glorifica a Dios. De hecho Pablo les pedirá
que sigan su ejemplo al final del capítulo 4 y al inicio del 11. Pero ellos no son la meta de
Dios para nosotros, pues ellos mismos necesitan ser perfeccionados aún. De modo que
cuando leemos a algún autor cristiano, cuando escuchamos un mensaje o un testimonio
debemos recordar que nuestra identidad con esa persona está establecida por Cristo y tal
persona aún está en proceso de perfección. Eso evitará que perdamos de vista a Cristo.

20
A eso se refiere al final de capitulo donde nos dice que todos los creyentes que sirven de
ejemplo son nuestros. Pero retomaremos esa parte un poco más adelante.
Ahora bien, el problema de identificarse de manera equivocada con otros creyentes es que
dejamos de lado nuestra relación personal con Cristo y nos limitamos a lo que otro
creyente haya dicho. Aunque tal creyente en el momento en que habló o escribió lo hizo
aquí en la tierra, cuando todavía tenía camino por recorrer. Por lo tanto era susceptible de
equivocares en algún punto.25 Aquí es donde encajan las palabras de R. C. Sproul: “Los
mejores teólogos están en lo correcto sólo al 80%.” 26
Sin embargo la Palabra de Dios nos dice que debemos correr esta carrera con los ojos
puestos en Jesús (Heb. 12:2).
Pero al no hacerlo así, caemos en lo que Pablo llama “andar como hombres” (RVR) o
“comportarse según criterios meramente humanos” (NVI). Y por lo tanto no estamos
pensando como personas a quienes se les ha revelado la sabiduría de Dios, y que tienen
su Espíritu y la mente de Cristo.
Dada su importancia, este asunto no va a culminar aquí. Pero la forma en que ha de ser
resuelto será que el creyente entienda de manera correcta cual es su papel, y el de cada
uno de los demás creyentes dentro del cuerpo de Cristo.
2.2. Entendiendo el crecimiento en Cristo
Pablo tiene un concepto correcto de sí mismo y de su ministerio. Él ya ha reconocido que
Cristo lo envió a anunciar el evangelio. Apolos vino e hizo su parte también. Son ministros
que tienen clara su función dentro del cuerpo de Cristo.
Y cuando tenemos clara nuestra función dentro del cuerpo de Cristo, podemos tener un
concepto correcto de nosotros mismos y de los demás hermanos. Por eso Pablo pregunta:
¿qué son Pablo y Apolos como para que los hermanos se definan a través de ellos? Pues
en el capítulo 1 de la carta el preguntó ¿acaso Pablo fue crucificado por ustedes o fueron
bautizados en su nombre?
Así que, cuando alguien se define a través de Lutero, Calvino, Wesley, etc. y no de Cristo;
no está muy lejos de lo que este pasaje está mencionando. Y aún más hoy en día es cada
vez más común escuchar a creyentes definiéndose a sí mismo como “de la Iglesia de
Cash Luna, Dante Gebel, Maldonado”, “de la visión de Cesar Castellanos”, etc.
Pablo deja algo muy claro: Ni él ni Apolos son algo, sino Dios. Ellos han hecho su parte al
sembrar la palabra y regar por medio de la enseñanza, pero el crecimiento lo da Dios.
Este punto es necesario afirmarlo una vez más “el crecimiento lo da Dios.”
¿Ha escuchado usted sobre alguna estrategia de “Iglecrecimiento”? Es algo
aparentemente piadoso, semejante al “josmarismo.” Da la impresión de que los esfuerzos
y la astucia involucrados en el método o sistema son para la gloria de Dios. Pero la
realidad es que tienen un grave problema detrás: Intenciones equivocadas.

25
El tema de la perfección final del cristiano lo trataremos en la lección 6, al estudiar aquello a lo que Pablo se refiere
con “cuando venga lo perfecto” en el 13:10.
26
Robert Charles Sproul. Citado por el Dr. Cornelius N. Hegeman en SIRVIENDO “a uno de estos mis hermanos más
pequeños.” P. 107.

21
Ya lo mencionamos antes, no es lo mismo atraer a la gente a la Iglesia, que predicarles el
evangelio para que se conviertan a Cristo.
Pablo decía a los filipenses que aún Cristo era predicado por envidia y pleito (Fil. 1:15-16).
Una realidad innegable es que la mayoría de los “modelos de crecimiento” apelan al deseo
de los pastores de tener más gente, motivados muchas veces por la avaricia y otras veces
por el miedo y vergüenza de que se piense que no son buenos pastores. Hay quienes han
tomado modelos porque les prometen llegar a ser como los grandes personajes de la
“televisión cristiana.” Por eso buscan usar la misma estrategia que aquellos a quienes
admiran, los cuales gentilmente les compartirán sus secretos por un módico costo,
además de venderles también los materiales que ellos mismos han escrito.
No es casualidad que Cesar Castellanos en su libro “La escalera del Éxito” concluya
diciendo “… más si usted le pone el corazón y sigue fielmente cada uno de los pasos que
le estamos presentando en este manual, puedo decirle que su ministerio tomará otra
dirección y es la de conquistar su ciudad y nación para Cristo.”27
Richard Halverson dijo: “Cuando la fe comenzó en Palestina, empezó con una relación con
una persona, se trasladó a Grecia y se volvió una filosofía, se trasladó a Roma y se volvió
una institución, se trasladó a Europa y llegó a ser una cultura, llegó a EE.UU. y se volvió
una empresa... La iglesia es un negocio grande en EE.UU. El empresario es el pastor de
la Iglesia grande... Sin embargo, al 95 por ciento de los pastores implícitamente, si no
explícitamente, les están diciendo: Hermano, si está haciendo un buen trabajo, usted
estará en la cima.” 28
Pero lo que ocurre en la mayoría de los casos, es que quienes siguen modelos de
“iglecrecimiento” no consideran a Dios como aquel a quien le corresponde dar el
crecimiento. Más bien piensan que son sus fuerzas y astucia las que lo producirán. Pero
Pablo aclara, nuestra responsabilidad es sembrar y regar, que Dios dará el crecimiento.
En este punto tal vez alguien diga: Pero el modelo de crecimiento que aplicamos es para
sembrar y regar. Aquí entonces es importante analizar las intenciones. ¿Lo que haces es
para tener más gente en la Iglesia? ¿O es para que la gente llegue a conocer a Cristo y al
creer sean cada vez más semejantes a él, con mentes renovadas, vidas transformadas y
corazones sanos?
No podemos evitar mencionar aquí las dos mentalidades pastorales que son notorias en la
iglesia de hoy en día. Una es la mentalidad de “Bodeguero.” Lo que se busca es
almacenar creyentes en un auditorio, que se mantengan asistiendo y participando
(sobretodo diezmando) por el resto de su vida. Solo se busca mantenerlos en la Iglesia en
lo que se mueren y se van al cielo. Aquí el pastor solo cuida que las personas no se
alejen, es decir, cuida el material que hay almacenado en la bodega.
La otra mentalidad pastoral es la de “Preparador.” Se prepara a los creyentes para la cita
ineludible de todo ser humano ante el tribunal de Cristo. Se busca que vayan siendo más
semejantes a Cristo, viviendo en su palabra y edificando al cuerpo de Cristo. Aquí el

27
Cesar Castellanos D., La Escalera del Éxito, p. 173.
28
Richard Halverson, Grabación de audio del mensaje “World Relief”, 1987. Citado por Joel Comiskey en Recoged la
cosecha, pp. 23-24.

22
pastor tiene como objetivo la perfección de los santos para que estos hagan la obra de
servicio (ministerio) que edificará el cuerpo de Cristo (Ef. 4:11-12).
Así es como el apóstol Pablo llama a los corintios a considerar en la medida correcta a los
diferentes instrumentos que Dios utiliza para trabajar en sus vidas, pues ellos son el
campo de cultivo de Dios, su edificio, mientras que los ministros son colaboradores de
Dios.
Es muy importante recordar esto, que Dios es el Señor de la mies, por eso es él quien da
el crecimiento. Nosotros somos solamente los obreros enviados a la mies.
Pero cuando el corazón se desvía, y el pastor o ministro de la palabra pretende ser alguien
grande, se siente el señor de la mies. Toma el lugar de Dios pensando que la Iglesia de
Jesucristo debe crecer a través de sus estrategias, sus fuerzas y su carisma.
Aquí es donde muchos se esfuerzan por dar crecimiento a la Iglesia, ya que de otra forma
podrían quedar en ridículo si su grupo no crece. Y es que hoy en día se ha llegado a
considerar erróneamente que una iglesia con pocos miembros es una vergüenza, pues no
cuenta con el respaldado de Dios; mientras que un grupo numeroso se considera como
ejemplo del favor de Dios y de que todo se está haciendo correctamente.
Pero entender el crecimiento de la Iglesia significa, entender que nuestro papel es predicar
el evangelio (sembrar) y cuando las personas se convierten, instruirlas o discipularlas
(regar). Nosotros predicamos el evangelio, el cual es suficiente en sí mismo. Dios es quien
produce en las personas su entrega a Cristo. No es nuestra función ejercer presión para
que vayan a la Iglesia o repitan una oración. 29 Nuestra función es anunciar a Cristo.
Ya que el crecimiento de la Iglesia es responsabilidad de Dios, debemos asegurarnos de
estar haciendo nuestra parte al sembrar y regar, para que el crecimiento de la Iglesia no
sea artificial o ficticio. Es en este punto donde debe tomar lugar una estrategia enfocada
en esta función, pues tal estrategia se ha derivar de la confianza que tenemos que Dios
dará crecimiento y no en la astucia humana.
Por eso cuando escuchamos a alguien alardear sobre lo grande que es su congregación, y
la gran cantidad de gente que acude cada domingo a oírle a él o a sus predicadores
invitados, deberíamos responderle como lo hace Howard Hendricks “Bueno, ¿y qué
prueba eso? La gracia de Dios, eso es todo.”30
Sin embargo el hombre de Dios, aquel que está consciente de que está haciendo la
voluntad de Dios, no se afana por el número de personas que instruye para que lleguen a
ser como Cristo, pues la cantidad de gente es asunto de Dios.
Hay una pregunta que sería bueno que cada pastor se hiciera en algún momento de su
vida ministerial: ¿Si Dios deseara que tú pastorees una Iglesia pequeña el resto de tu vida,
estarías dispuesto a servirle de esa forma? ¿Lo harías con agrado? ¿O sólo le sirves por
la esperanza de estar al frente de un grupo grande de personas para ser conocido?

29
Es simpático escuchar que se le ha dado el término de “oración de fe” a aquella que una persona hace para recibir a
Cristo. Tal término es usado por Santiago al referirse al orar por los enfermos (Stg. 5:15), implicando que el orar con fe
sana al enfermo, pues toda oración debe ser hecha con fe (Heb. 11:6).
30
Howard Hendricks, Enseñando para cambiar vidas, p. 36.

23
Una falsa piedad es pensar “pero es que puedo hacer más por Cristo, me puedo preparar
para dar más y hacer de la Iglesia una Iglesia más grande.” Pero recordemos que el Señor
de la mies es Dios, él nos llama a cumplir una función determinada en el Cuerpo de Cristo.
No somos los actores principales. A eso se refiere la Palabra cuando dice que el que
siembra y el que riega están al mismo nivel, o son una misma cosa.
Eso nos convierte en colaboradores de Dios, es decir que nos unimos a él en su obra,
pero él es quien dirige. Sin embargo, consideremos que aunque no somos los
protagonistas, nuestra función es importante, y debemos ser responsables en ello. Por eso
cada uno recibe recompensa de forma personal por el trabajo que desarrolla.

3. LA RESPONSABILIDAD DE ENTENDER EL CRECIMIENTO (3:10-17)


Ser colaborador de Dios es por la gracia de Dios. No podemos en ningún momento pensar
de nosotros mismos como merecedores de esta participación. Eso hará que pongamos
más cuidado en nuestra participación en la obra de Dios.
El papel del apóstol Pablo fue, echar los cimientos, pues el sembraba la palabra. Él no
desprecia el bautizar, pero está consciente de su función. Al poner los cimientos lo hizo
como un experto arquitecto. Sobre esos cimientos es que se construye la vida de cada
creyente. Pero hay una amonestación, debemos tener cuidado de como construimos
porque sólo hay un fundamente, el cual es Cristo.
Y entendamos a Cristo según la palabra de Dios, no un personaje subjetivo como se le
ubica en el mundo, a la bajeza de Buda o Krishna; tampoco como un iluminado que se
preparó en la India en su juventud, semejante al dalai lama o Ghandi; ni un extraterrestre
enviado por humanos de otra galaxia para poner en orden a los humanos de este mundo.
Sino Jesucristo, tal como la palabra de Dios nos lo revela.31
Aquí podemos notar la diferencia entre el pensamiento cristiano y el humano: El
pensamiento cristiano tiene un fundamento definido, y esté es Cristo.
Cristo es quien sustenta todo lo creado (Heb. 1:3), él nos dio vida eterna, él es creador y
es quien nos ha dado a conocer a Dios (Jn. 1:1-18).
La mentalidad humana por el contrario se basa en el criterio humano, es una fe sin
fundamento ya que cada ser humano tiene perspectivas distintas. Por lo tanto es subjetiva.
Una fe sin fundamento vaga por todo tipo de corrientes y creencias, no es estable porque
no tiene un punto firme. Y ese es una de las grandes explicaciones de lo que ocurre en la
iglesia cuando la gente es meramente atraída a venir y participar. Ellos están ahí, pero sus
ideas siguen siendo la regla porque no forman parte del cuerpo de Cristo, pues no se han
convertido a él. Ellos necesitan convertirse a Cristo.
Sin embargo, el nacer de nuevo al convertirse a Cristo no es el fin del camino. Es más
bien el inicio de una nueva vida en la cual hay que edificar, es decir crecer para madurar.

31
Es importante aclarar este punto, ya que debido a la teología moderna la persona de Cristo se ha degradado a un mero
término cultural y religioso, ajeno al contenido bíblico. Por lo tanto no es extraño encontrar iglesias “cristianas” donde
Cristo pude significar cualquier cosa.

24
Pero muchos prefieren conformarse con la idea de “la bodega”, simplemente asistiendo a
la Iglesia, participando en sus actividades pero sin crecer, ni madurar en Cristo, por lo que
no se les puede hablar con sabiduría. Eso no es sano, hay que seguir construyendo sobre
el fundamento.
El fundamento es esencial en cualquier edificio, es altamente importante. Pero la finalidad
del fundamento es que haya un edificio. Por eso debemos edificar, y mientras lo hagamos
con material más perdurable, mejor. Esto se refiere a que ya que tenemos una nueva vida
en Cristo, debemos profundizar en su palabra, ponerla en práctica.
Lo triste de edificar negligentemente, como cristianos sin interés en Cristo, que anteponen
otras actividades o personas a su edificación, su obra perecerá al ser probada.
Sobre la edificación John MacArthur escribe: “Por otro lado, los creyentes que dedican sus
vidas a actividades temporales y sin valor deben esperar de Cristo una recompensa
mínima. Los pecados de todo creyente, por supuesto, son perdonados para siempre
mediante la cruz; la salvación no se pierde. Sin embargo, aquellos que desaprovechan las
oportunidades de la bendición de Dios para el servicio espiritual, un día descubrirán que
sus obras son poco más que madera, heno y hojarasca. Carentes de cualquier valor
eterno, tales obras no permanecerán bajo el fuego del escrutinio de Dios.” 32
Si una pregunta debe llegar a nuestra mente al leer esta parte de la carta a los corintios,
es esta “¿Qué estoy haciendo con mi vida? ¿Estoy edificándola en Cristo, o solo paso el
tiempo en lo que me muero para irme con él? ¿Alguien es edificado con lo que conozco?
Jesús habló de la recompensa. Cuando habló de la actitud de los hipócritas al dar limosna,
al orar y al ayunar dijo: ya tienen su recompensa (Mt. 6:2,5,16). La admiración de la gente
será todo lo que obtengan, pues Dios ya no les dará más por ello. Pero al enseñarnos
sobre no amar solo a quienes nos aman (Mt. 5:46), no hacer nuestra justicia para ser
vistos por la gente (Mt. 6:1), e incluso a dar a uno de los pequeños un vaso de agua
(Mt.10:42), nos dice que todo esto tiene recompensa.
Pablo habló de correr de tal manera que obtengamos el premio dado por Dios (1Co. 9:24),
como él mismo lo hace (Fil. 3:14). Si hacemos de buena gana lo que Dios nos ha
mandado hacer, tendremos recompensa (1Co. 9:17), y que la recompensa es la herencia
(Col. 3:24). Hebreos 11:6 nos dice que Dios premia a los que le buscan
Pero ¿por qué esperar una recompensa? Es claro que Dios no espera que hagamos las
cosas “altruistamente”, sino por los motivos correctos. Sin embargo, en la lección 4
volveremos a este tema.
Ahora bien, aquí es importante entender dos términos: “el día” y “el fuego”, los cuales
ponen al descubierto la calidad de la edificación. Bien se puede pensar que el día, es
cuando Cristo vuelva, pero también Filipenses 6:13 nos habla del día malo, para el cual
debemos ponernos toda la armadura de Dios. Así mismo Pedro (1P. 1:7 y 4:12) habla de
ser probados por fuego.
¿Qué debemos entender de esto? Que al venir las pruebas es cuando se pone de
manifiesto la calidad de nuestra edificación. Aquellos que se han esforzado en edificar su

32
Jonh McArthur, Esclavo, p. 194.

25
vida con oro y piedras preciosas (entiéndase la comparación), es decir aquellos que se
edifican en oración y la palabra, poniéndola en práctica, reciben recompensa, salen
adelante y se mantienen firmes tras la prueba, tal como lo dice Efesios 6:13.
Sin embargo aquellos que juegan con su vida espiritual, construyendo con heno u
hojarasca, al venir la prueba sufren, se amargan, se asustan y preocupan tal como los
incrédulos.
Esto bien puede explicar el sentido a Mateo 18:23-35, donde el creyente que no perdona
es entregado a los verdugos, lo cual en otras palabras es que sufre debido a su necedad.
Así que la amonestación es semejante a la de Hebreos 2:1, pongamos más atención a lo
que hemos oído, no sea que nos deslicemos.
Pero la edificación no solo tiene una promesa de recompensa, también tiene una
amonestación. Nosotros somos el templo de Dios donde habita su Espíritu 33, y por lo tanto
la edificación es importante.
En el 6:19 Pablo especifica que nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo. Pero en
este pasaje solo indica que “somos templo de Dios donde vive el Espíritu Santo.” Esto se
puede entender como el hecho de que todos los creyentes unidos somos el templo de
Dios tal como también lo dice a los efesios:
Están edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Cristo
Jesús mismo la piedra angular, en quien todo el edificio, bien ajustado, va
creciendo para ser un templo santo en el Señor. En Cristo también ustedes son
juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.
Efesios 2:20-22 NBLH
Y también el apóstol Pedro dice:
Y viniendo a Él, como a una piedra viva, desechada por los hombres, pero escogida
y preciosa delante de Dios, también ustedes, como piedras vivas, sean edificados
como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales
aceptables a Dios por medio de Jesucristo. 1 Pedro 2:4-5 NBLH
Pero así como podemos edificar, también podemos destruir. Y si lo que hacemos es
destruir en lugar de edificar, seremos destruidos por Dios. Esto tiene que ver con el poder
destructor de las divisiones y por lo tanto la amonestación va dirigida a la actitud que
tenían los corintios acerca unos de otros.
Así que esta amonestación aplica tanto de manera colectiva, destruir a la Iglesia de Cristo
con las divisiones, como de manera personal, destruyéndose a sí mismo al ser negligente
en lugar de buscar ser edificado.

33
Una de las grandes enseñanzas de este pasaje es que no sólo el término “Iglesia” ha sido desvirtuado por la cultura,
sino también el término “Templo.” No se trata de un edificio, sino de las personas donde Dios habita, no se trata de
donde estás, sino de quien eres.

26
4. UN RECORDATORIO DE PORQUE PENSAMOS DIFERENTE (3:18-4:7)
El tema central sigue siendo el pensamiento cristiano, el cual ve la sabiduría humana en
oposición a la sabiduría de Dios. Y ahora que nos ha hablado del crecimiento y de quienes
trabajan para Dios, podemos avanzar en la comprensión de esta diferencia.
Se nos dice que la sabiduría del mundo es engañosa, ¿en que sentido? Cuando el apóstol
dice “que nadie se engañe” se refiere a que quien sea sabio conforme a la sabiduría
humana, en realidad tiene una sabiduría que no le llevará a ningún lugar.
La historia es testigo de grandes personajes que han sido portadores de conocimiento y
desarrollo, transformadores de sociedades, destacados en las artes, etc. Recordemos por
un momento a la ilustración francesa. Su desarrollo llevó a la redacción de la “Declaración
de derechos del hombre y ciudadano” durante la revolución francesa.
El humanismo se manifestó tal como lo narra Justo L. González: “En el país se desató una
ola de terror que, uno tras otro, fue llevando a la guillotina a todos los principales jefes
revolucionarios. A todo esto se unió una fuerte reacción contra el cristianismo, tanto
protestante como católico. Los nuevos jefes de la revolución estaban convencidos de que
eran heraldos de una nueva era en que la ciencia y la razón se sobrepondrían a todas las
supersticiones y los sistemas religiosos, que en fin de cuentas no eran sino producto de la
ignorancia humana… Fue a base de esas ideas que la Revolución Francesa creó su
propia religión, que se llamó primero “Culto a la Razón”, y después “Culto al Ser
Supremo”… Todo esto no pasaría de lo ridículo, de no ser por los millares de vidas que
costó.”34
Otro ejemplo de una de las culturas más destacadas que ha existido y que llevó la
capacidad humana al límite de sus tiempos, fue la Alemania Nazi. Conocedores y
admiradores del arte en todas sus expresiones a tal grado que al final de la guerra los
aliados tuvieron que formar un comité que devolviera a sus países de origen todas las
obras de arte que los nazis se habían llevado a Berlín. Fueron tan destacados en la
ciencia que en realidad ellos iniciaron la era espacial, al menos en la teoría, de la cual se
nutrieron los aliados. Usaban uniformes de diseñador Hugo Boss, y en su camino habían
sido formados por una serie de filósofos, teólogos, músicos, etc. destacados a nivel
mundial. Pero al mismo tiempo se caracterizaron por ser de los más despiadados y
crueles que ha habido a lo largo de la historia. Mismo ejemplo fueron los romanos al inicio
de la era cristiana. Por que cuando el ser humano se desarrolla ampliamente, manifiesta
también ampliamente su situación de pecado.
No por nada las ciudades más poderosas y modernas han provisto formas de pecado muy
perversas y respaldadas económicamente con fuertes sumas de dinero.
Así que para llegar a ser verdaderamente sabio, hay que hacerse ignorante. A esto se
refiere Pablo en Filipenses 3:1-11. Él habla de sí mismo como un hombre que alcanzó
altos niveles de excelencia según el pensamiento humano. Pero prefiere dar por perdido
todo esto para no justificarse por sí mismo ante Cristo, es decir, teniendo su propia justicia.
El desea la justicia de Cristo Jesús. En eso reside el hacerse ignorante a este mundo para
ser sabio para Dios.

34
Justo L. Gonzáles, Historia del Cristianismo, Tomo II, pp. 402-403.

27
Y así es como ahora lo enseña: Para ser sabio según la sabiduría de Dios, debes
reconocer que todo esfuerzo humano es vano. Debes depender de Dios y no de tu
sagacidad o sabiduría humana. Esto lo hemos aplicado ya al crecimiento de la Iglesia.
Esto se debe a que la sabiduría del mundo es locura para Dios. Esta es la forma en que
Dios responde al mundo que piensa que su sabiduría es locura.
Pero la diferencia es que Dios:
Él deshace las maquinaciones de los astutos, para que no prospere la obra de sus
manos. Él atrapa a los astutos en su astucia, y desbarata los planes de los malvados.
Job 5:12-13 NVI
Con la erupción de un volcán en Islandia Dios puede cerrar todos los aeropuertos
europeos, pese a la avanzada tecnología que estos poseen. Puede llevar a las grandes
potencias a una crisis económica derribando proyectos y orgullos. Por eso también dice:
El SEÑOR conoce los pensamientos del hombre, Sabe que son sólo un soplo.
Salmo 94:11 NBLH
Es así como el pensamiento cristiano tiene claro el asunto de las divisiones que ponen la
mirada en los hombres: “Que nadie se gloríe en los hombres.” Ya lo vimos en el 1:31,
basado en Jeremías 9:24, si en algo hemos de gloriarnos, que sea en que conocemos a
Dios.
Porque todo es nuestro, o en otra palabras, todo es instrumento de Dios para su obra en
nosotros (Ro. 8:28). Lo es Pablo tanto como lo son Apolos y Pedro; lo es la vida como lo
son la muerte, lo presente y lo por venir. Así que de acuerdo al pensamiento de Dios, nada
está de más en nuestra vida. No tenemos incertidumbre sobre las cosas que ocurren en
nuestra vida. Más bien tenemos la certeza de que Dios está trabajando en nosotros por el
simple hecho de que: “Nosotros somos de Cristo”, y Cristo no es un personaje ambiguo o
circunstancial como el mundo lo piensa, sino que Cristo proviene de Dios.
Por lo tanto debemos tener claro que los ministros son servidores (subordinados) de Dios.
Ellos no son Dios, sino administradores de los misterios de Dios. Y al decir que son
“administradores” significa que no son los dueños de los misterios, así como tampoco son
el objeto de la revelación. Ellos sólo administran y están al mismo nivel de los demás. No
son el “Señor de la mies”, son “obreros en la mies.” Sin embargo el administrador tiene
responsabilidad y autoridad.
Es importante recordar esto sobre todo cuando escuchamos a alguien decir que Dios le
dio una revelación personal, y curiosamente todo en esa revelación gira alrededor de su
propia persona.
Quizás una de las mayores herejías de nuestros tiempos es la que se puso de moda hace
unos cuantos años, cuando algunos sostenían que Dios les había revelado que serían “su
hombre para x ciudad para los próximos años.” Aplíquelo a cualquier país donde tal
personaje viva. Aunque tal herejía ha disminuido, estuvo de moda por algún tiempo. Y el
show que se desarrollaba para darle crédito a tales engaños era muy peculiar:
Algún pastor (o Director, como algunos suelen llamarse a sí mismos), invitaba a un
personaje famosillo a dar una serie de conferencias en algún congreso. Parte de las
entradas era para el pastor organizador, y una buena tajada para el invitado. Y este, en

28
agradecimiento por tan buena ganancia, en su última conferencia hacía pasar al frente al
pastor, diciéndole que tenía una “palabra de Dios” para él. Y ya teniendo la atención de
todo el auditorio le decía que Dios le estaba colocando como “el hombre de Dios para la
ciudad”, que Dios le levantaría por encima de los demás pastores, porque contaba con su
apoyo. ¡Toda suerte de fábulas se dijeron en aquellos tiempos! (y se siguen diciendo).
Todo esto se hacía tomando en cuenta que a tal congreso acudían personas de otras
congregaciones, que seguramente dirían, ¡Guau! ¡Aquí si está Dios! Este pastor es mejor
que el de mi Iglesia. Eso sedujo a muchos a cambiar de congregación y dio paso al
desarrollo de varias “mega iglesias.”
Sin embargo Pablo aclara su posición, lo mismo que la de Apolos. Ellos tienen un encargo
y deben ser fieles, es decir dignos de confianza como administradores. Ellos entienden
que el encargo es para edificar y no para sacar ganancia de él. Ellos no buscan fama, sino
responder al encargo de Dios.
Ahora recordemos algo que vimos en la primera lección. El espiritual juzga todas las cosas
y él no es juzgado de nadie (2:15). Es cierto que Pablo es servidor de Dios, es
administrador y sabe que debe ser fiel. Pero aún no es perfecto. Por eso puede cometer
errores. Pero es espiritual, por lo tanto no se preocupa por que lo juzguen, ya sea los
creyentes o los no creyentes, incluyendo los tribunales.
Es claro que el hombre de Dios no está buscando popularidad. No predica y luego les
pregunta ¿qué les pareció el mensaje? Tampoco altera su mensaje para que la gente no
se sienta ofendida y se vaya de la Iglesia.
Es posible que nunca haya existido algún pastor o predicador del que no se haya hablado
mal en algún momento. Al prepararse para el ministerio uno debe ser consciente que en
ocasiones tendrá que enfrentar calumnias en su contra. Pero eso no debe preocuparnos,
pues Dios es quien finalmente juzgará todas las cosas y pondrá todo al descubierto.
Muchos ataques a los ministros tienen más que ver con los conflictos que hay en el
corazón de quien se ataca, que con lo que tal ministro hace. Pero aunque esto sea así, no
por eso podemos hacer lo que queramos, pues debemos ser fieles y responsables,
sabiendo que quien nos ha de juzgar es Dios.
Es cierto que hay malos ejemplos de ministros, la historia cuenta de conflictos causados
por el egoísmo y la avaricia por parte de algún pastor, evangelista o misionero. Hay
cristianos que han sido dañados por los abusos, eso es cierto. Así mismo es cierto que
otros han sido acusados falsamente. Pero todo esto va quedando reservado para cuando
el Señor venga y ponga todo al descubierto.
Esto cobra especial importancia por el hecho de que muchas buenas obras se han hecho
por maldad. Ya hemos mencionado que aún Cristo ha llegado a ser predicado por envidia.
Jesús dice que incluso quienes hayan hecho muchos milagros, profetizado y echado fuera
demonios en su nombre; pero sin haber hecho la voluntad del Padre, no entrarán en el
reino de los cielos y son “hacedores de maldad” (Mt. 7:21-23).
Recuerda, cualquiera que toma el ministerio para ganar la admiración de los demás,
sacando provecho personal de ello, ya ha recibido su recompensa.
En esto encontramos una gran verdad, la cual con su permiso pondré en negrillas porque
es muy importante para el ministerio: Hay que hacer lo correcto por el motivo correcto.

29
Por lo tanto, si podemos juzgar todas las cosas, seamos cuidadosos en cuanto a
descalificar o rendir admiración a otros. Mejor seamos pacientes, que Dios pondrá al
descubierto las intenciones de cada corazón y dará a cada uno la alabanza que le
corresponda.
Tengamos cuidado de quienes impresionan yendo más allá de lo que nos dice la palabra
de Dios, pretendiendo ser depositarios de nuevas revelaciones y menospreciando lo que
Dios ya ha revelado en su palabra. Es así como muchos han llegado a creerse superiores
a los demás.
Sin embargo ¿Qué es lo que hace a una persona mejor que otra? La mentalidad humana
habla de superioridades por mérito propio. Esto es contrario al pensamiento cristiano.
Timothy Keller escribe: “La doctrina bíblica de la imagen universal de Dios lleva por lo
tanto a los cristianos a esperar que los no creyentes puedan ser mejores de lo que podrían
serlo, gracias a sus creencias erróneas… El cristianismo no solo hace que sus miembros
crean que las personas de otros credos tienen bondad y sabiduría para ofrecer, sino que
esperan también que muchas personas lleven una vida moralmente superior a la de ellos.
La mayoría de las personas de nuestra cultura cree que, si hay un Dios, podemos
relacionarnos con él e ir al cielo si nos comportamos bien... La mayoría de las religiones y
filosofías asumen que el estatus espiritual de alguien depende de sus logros religiosos.
Esto hace que sus fieles se sientan superiores a quienes no creen que se hayan
comportado como ellos. En cualquier caso el evangelio cristiano no debería tener ese
efecto. 35
Así que el ser humano busca mejorar cada día para ganar el cielo, para ser admirado y
tener renombre. Pero el pensamiento cristiano reconoce que toda diferencia entre las
personas se debe a la obra de Dios y nada más, contrario al pensamiento del mundo.
Esta verdad se sustenta en el hecho de que todo lo que tenemos nos ha sido dado por
Dios. Esto incluye la inteligencia del ser humano que ha buscado su propia sabiduría
apartándose de Dios. La vida, y las fuerzas nos han sido dadas, de modo que no hay nada
que presumir, solo lo que hemos dicho anteriormente: “Que conocemos a Dios.”

5. TODO LO QUE SOMOS Y HACEMOS ES POR CRISTO (4:8-21)


Todo lo que hemos visto hasta ahora tiene un propósito, llevarnos a entender las cosas de
la manera correcta para pensar conforme a la sabiduría de Dios. Ese cambio en nuestra
forma de pensar es lo que traerá la transformación a nuestras vidas (Ro. 12:2).
Sin embargo los corintios se sentían perfectos, como si ya tuvieran todo lo que
necesitaban y ya no requirieran de instrucción. ¡Ojalá así fuera! Es la expresión de Pablo,
así él mismo gozaría de la perfección de ellos.
Pero hemos dicho que Pablo tiene muy clara su función dentro del cuerpo de Cristo. Él
entiende que si paga un precio es por Cristo. Si hay que batallar renunciando a toda
comodidad y ser exhibido es por amor a Cristo, a fin de edificar a su iglesia.

35
Timothy Keller, En defensa de Dios, pp. 19-20.

30
El apóstol aplica a su propia vida lo que acaba de exponer. Su motivo es Cristo, todo lo ha
recibido de él y no presume nada fuera de él. Así que todo lo que él experimente es bien
recibido, pues no es una víctima, él se ha ofrecido voluntariamente.
Lo que se detalla en este pasaje acerca de la vida y experiencias de un apóstol deja al
descubierto la falsedad de esos modernos apóstoles que presumen de ser gente grande
con lugares privilegiados en los cielos. Su actitud de buscar los primeros lugares,
considerarse incuestionables al decir herejías y la búsqueda de admiración, niega todo lo
que hemos visto hasta ahora en esta lección. Ellos buscan establecer jerarquías en la
Iglesia al mas puro estilo católico romano, donde ellos están a la cabeza e incluso han
formado su “Coalición Internacional de Apóstoles.”
Es cierto que en una cosa si coinciden con Pablo, son “espectáculo” pero no en el sentido
en que lo menciona Pablo. Él se refiere a que los apóstoles han sido exhibidos y
avergonzados delante del mundo, de los ángeles y los hombres; sus debilidades y
defectos han sido expuestos y señalados.
Contrario a esto, estos modernos “apóstoles”, los cantantes “cristianos”, los tele-
evangelistas y demás, son espectáculo pero no por causa de Dios, sino que montan su
espectáculo para beneficio personal. Esto es notorio porque cuando se presentan en
alguna iglesia o auditorio, la gente corre a verlos esperando ver un despliegue de
grandezas y de “poder de Dios.” De hecho pastores y miembros de iglesias se sienten
afortunados de que tal circo se detenga en su ciudad. Esto es más cercano a un
vedetismo que a un ministerio en el cuerpo de Cristo. Pues ellos son la razón de la
asistencia al evento, no Cristo.
Pero lo que el Apóstol Pablo menciona aquí respecto de los Apóstoles, cobra mayor
sentido si lo aplicamos a lo que hoy en día llamamos “misioneros.” 36
Sin embargo es necesario que no perdamos de vista el objetivo de lo que está escrito
aquí. Esto es para que tanto los corintios como nosotros, ubiquemos de manera correcta a
todo ministro de Cristo. Esto implica reconocer que en verdad alguien está sirviendo en
nuestra edificación pagando un precio, y esto es un ejemplo que debe ser imitado. Es
necesario reconocer que otros actúan en nuestra vida por amor a Cristo, y debemos ser
agradecidos por ello.
Ahora bien, lo correcto es que nuestra motivación sea Cristo, pues si nuestra motivación
es otra, entonces algo está mal. Aquí es donde importa la intención del corazón.
Jesús enseñó que hiciéramos tesoros en el cielo, no en la tierra. Y un tesoro no es
precisamente una cuestión monetaria, es donde ponemos el corazón (Mt. 6:19-21).
Porque en la tierra los tesoros sufren daño, son robados, se acaban o se van, pero en el
cielo no. Así que Cristo mismo debe ser nuestro tesoro, nuestra motivación, es decir la
persona en quien pongamos nuestro corazón.
Es inevitable que lleguen momentos difíciles a todo ministerio. Así que cuando alguien
sale al campo misionero motivado por la necesidad de la gente de conocer a Cristo, o
cuando alguien toma el pastorado por la necesidad de otros, la desilusión llega al darse

36
No es la finalidad de esta lección tratar las diferentes posturas respecto del término “Apóstol. Pero lo mencionado aquí
busca hacer notorio el hecho de que actualmente en algunas corrientes se ha llegado a utilizar tal término desechando el
contenido de este capítulo.

31
cuenta que quienes tienen tal necesidad no desean una respuesta. Es debido a esto que
muchos han dejado las misiones y otros el pastorado, porque la gente no está dispuesta a
recibir el mensaje.
Pero cuando la motivación es Cristo, no importa la actitud de la gente ni su reacción al
mensaje del evangelio. Lo que importa es lo que Cristo espera de nosotros. Ahí es donde
se vive el ministerio para edificación y se hace con gozo. La gente podrá rechazarnos mil
veces, pero si mil veces Cristo espera que les prediquemos, lo haremos con gozo porque
lo hacemos por amor a él, y por consecuencia por amor a ellos.
Sin embargo, los problemas entre los corintios no terminan ahí. Debido a la situación que
vivía la iglesia, algunos se habían envanecido, se habían vuelto presumidos. No
reconociendo la obra de Dios a través de la vida de otros. Por lo tanto se comportaban
como si nadie les fuera a pedir cuentas.
Así que Pablo les avisa que irá a verlos para darse cuenta, no solo de lo que dicen, sino
del efecto que las palabras de esos presumidos han tenido en la vida de los corintios.
Pues las palabras tienen efecto y el reino de Dios no es solo cuestión de lo que se dice,
más bien es cuestión del efecto que tienen las palabras en la vida de quienes las
escuchan.
Así que se les amonesta por carta para que cuando Pablo vaya, todo sea apacible, y no
una visita de reprensión. Esto se debe a que él siente un compromiso hacia ellos como el
de un padre. Por lo tanto les aclara, que si bien otros han trabajado en la vida de ellos, él
como un padre está comprometido con su crecimiento como cristianos.

CUESTIONARIO DEL CAPITULO 2


1. ¿Cuál fue la limitación con la que Pablo se topó para instruir a los corintios?

2. Describa las dos mentalidades mencionadas en esta lección que se pueden tener en el
pastorado.

3. ¿Cuál es la pregunta que todo pastor debería hacerse respecto del número de
miembros de su iglesia?

4. Comente la diferencia entre el fundamento del pensamiento cristiano y el del


pensamiento humano.

5. Explique la frase “Hacer lo correcto por los motivos correctos.”

6. ¿De qué es de lo único que en verdad podemos presumir?

7. ¿En qué sentido todo es nuestro?

32
8. ¿Cuál de las características de un apóstol, mencionadas aquí por Pablo le ha llamado
más la atención, y por qué?

9. ¿Cuál es la importancia de tomar un ministerio por amor a Cristo y no por otro motivo?

10. En la parte final de esta lección encontramos un motivo por el cual debemos estar
agradecidos ¿cuál es?

33
LECCIÓN 3
NUESTRO TESTIMONIO A LA SOCIEDAD (5-7)
1. INTRODUCCIÓN
El apóstol Pablo ha explicado la posición correcta que tienen los ministros de Cristo en la
edificación de la iglesia. También ha explicado la diferencia entre la sabiduría de Dios y la
sabiduría humana. De esta forma va llevado a los corintios a examinar su manera de
pensar hasta el punto en que les dice que hay vanidosos entre ellos; esto lo hace como
una forma de preparación para confrontarlos con los conflictos que han surgido como
resultado de su vanidad.
Es de esperarse que si una iglesia está dividida y tiene discordia entre sus miembros,
haya pecados más profundos en la vida de sus miembros. La Iglesia no puede ser una
pantomima o una mera fachada. Si Cristo es el Señor de su Iglesia, entonces quienes
participan en ella deben ser edificados y sus vidas deben ser transformadas. Esto puede
llegar a incluir un trato severo con tal de que las personas sean edificadas.
Veamos pues a través de los tres capítulos siguientes, como es que debemos pensar
diferente al mundo. A través de estos pasajes aprenderemos como es que nuestro
testimonio es una evidencia para la sociedad de que Cristo verdaderamente es el
salvador.

2. LA CORRECCION HASTA DONDE SEA NECESARIA (5:1-13)


2.1. El Resultado De La Soberbia Dentro De La Iglesia
¿Qué pasa cuando una persona es vanidosa o arrogante? Llega a ser soberbia, es decir
que considera que no necesita a nadie y por lo tanto no debe crédito a nadie por lo que ha
logrado en su vida.
Gene A. Getz define a este tipo de persona de esta forma: “Un soberbio es ególatra
porque la suya es la única autoridad que reconoce. A menudo, también es codicioso y
vano... En concreto, un hombre soberbio construye al mundo alrededor de él mismo,
quiere hacer lo que le place. Además es testarudo.”37
Así que cuando una persona se siente satisfecha de sí misma, empieza a menospreciar
los límites y darse algunas concesiones. Al llegar a este punto, piensa que las reglas que
aplican para todos los demás no aplican para él. Así que vive de acuerdo a las reglas
determinadas por sus pasiones y desecha la palabra de Dios. Hay creyentes que han
llegado a este punto por descuido en su relación con Dios. Pero también en la iglesia hay
quienes son así porque nunca se han convertido a Cristo.
Entre los corintios algunos estaban envanecidos, se comportaban como carnales, siendo
que ya deberían ser maduros en Cristo. Es por eso que la vanidad que había en ellos era
muestra de su inmadurez, como si no tuvieran a Cristo. A esto se debía la actitud que
tenían de sentirse “reyes”, actuando como si no requirieran instrucción, tal como lo vimos
en la lección anterior y por lo tanto estaban expuestos a las consecuencias de la vanidad.

37
Gene A. Getz, La Medida del Líder, p.133.

34
Esto puede ser muy peligroso, aunque se piense que no es un problema. El orgullo lleva a
las personas a presumir lo que es vergonzoso, y a ridiculizar lo que es correcto. Es en ese
momento que la iglesia hace burla del que es espiritual y exalta al soberbio. Y ellos se
jactaban de un pecador que había entre ellos. No podemos afirmar que se jactaban del
pecado en sí, pero sí de la situación que se había presentado.
El caso que se menciona aquí es que uno tenía por mujer a la esposa de su padre. Esto
es algo que aún para los incrédulos resultaba inaceptable. Y podríamos decir que pese a
no tener a Cristo en su vida, hay ciertos límites que los no creyentes llegan a respetar en
cierto grado. Hemos visto que pueden esforzarse en ser más morales que los cristianos,
porque buscan alcanzar salvación por sus obras.
Martin y Deidre Bobgan, refiriéndose a la gracia común afirman: “La gracia común explica
por qué los no creyentes exhiben un comportamiento moral y una preocupación hacia
otros humanos, y por qué pueden avanzar y sobresalir tanto en el arte como en la ciencia.
Una Escritura que respalda la idea de la gracia común es Romanos 2:14-16… Los gentiles
no tenían la ley (la revelación especial), pero sí tenían una ley escrita en sus corazones.
Esta gracia en común de una – ley escrita en sus corazones – sirve para refrenar la
maldad y conduce a una cierta medida de moralidad y bienestar social… La gracia común
por lo tanto permite que exista un comportamiento moral y una responsabilidad social,
pero no es una gracia salvadora.”38
En el pensamiento cristiano es importante ubicar al ser humano de la manera correcta. Es
capaz de gran crueldad, y también de ejemplar bondad. Esto se debe a que fue creado a
imagen y semejanza de Dios, pero también fue dañado por el pecado y vive rebelándose
constantemente contra Dios.
Sin embargo cuando un creyente, como el que aquí se menciona, se rebela contra Dios, y
su corazón se ha endurecido, ya no es sensible a la reprensión del Espíritu Santo. Por lo
tanto brinca todo límite y llega a cometer pecados mayores que los no creyentes.
El Apóstol Pablo espera visitarlos pronto y no desea hacerlo para regañarlos, por eso se
adelanta a corregir a la iglesia a partir de este momento. La reprensión que les hace es
que en lugar de sentirse orgullosos deberían estar tristes y lamentando tal situación.
Además, debiendo haber expulsado ya a tal persona de la congregación, no lo han hecho.
Pablo ha juzgado ya a quien ha cometido tal pecado. Aquí introduce nuevamente el asunto
de juzgar. Es cierto que debemos juzgar las cosas, pues tenemos el Espíritu de Dios, y es
cierto también que al final de los tiempos Dios pondrá en evidencia las intenciones de
cada corazón. Pero también es necesario que en la Iglesia haya sabiduría para discernir la
situación y la forma de vida de sus miembros. De esa forma se puede animar, instruir o
corregir a cada uno según su situación.
Y como la iglesia de Corinto tiene problemas al tener gente envanecida, es necesario que
alguien con madurez juzgue tal asunto, eso le corresponde a Pablo a falta de creyentes
maduros en la Iglesia.
El les indica que como iglesia deben entregar a tal hombre a Satanás. Esto suena fuerte y
puede dar la impresión de tener un trasfondo ocultista. Pero no es algo difícil de entender.

38
Martin y Deidre Bobgan, El fin de la psicología cristiana, pp. 47,48.

35
Por un momento pensemos en una persona que no tiene a Cristo en su vida. No le busca
ni le conoce. Pero tiene un problema y entonces acude con algún creyente en Cristo y le
pide que ore por su problema. Así que este creyente, o la iglesia reunida, interceden por
tal persona y Dios responde a la oración de su pueblo. Así la intercesión de la iglesia llega
a ser como un escudo o un alivio para tal persona.
Ahora pensemos que tal persona ve el beneficio de tener una relación con los creyentes,
aunque no la tenga con Dios. Así que se congrega, pero sigue en pecado porque no ha
reconocido su necesidad de perdón y salvación en Cristo. Sin embargo es cobijada por la
oración y el consejo de los creyentes.
Bueno, volviendo al caso del pasaje, apliquemos las palabras del Apóstol Pablo
“entregarle a Satanás.” Esto se refiere a que la Iglesia debe dejar de darle esa protección
y que su vida quede expuesta a las consecuencias derivadas de su pecado.
La finalidad es que aunque sufra en su cuerpo, se vuelva a Cristo y sea salvo. Pues es
claro que Pablo no dice estas palabras por resentimiento o por venganza, sino para que tal
persona vuelva a Cristo. De hecho este asunto es tocado nuevamente en la siguiente
carta que le escribe a esta Iglesia (2 Co. 2:5-11) donde les dice que ya es tiempo de
perdonar y consolar a tal persona.
Es importante notar que el objetivo de esto es tratar a la persona que se ha envanecido y
por lo tanto no siente el más mínimo remordimiento por su pecado. Es para llevarle a
reconocer que en verdad está en pecado y que necesita arrepentirse y venir a Cristo. Esto
puede ocurrir con alguien que siendo creyente haya descuidado su relación con Cristo y
convencido de que como ya tiene salvación, entonces puede hacer lo que quiera. Así que
se envanece y necesita ser tratado por Dios mientras no reconozca su necesidad de
arrepentimiento. Ese parece ser el caso en este pasaje.
Pero la iglesia no ha de andar entregando a Satanás a cualquier persona que tropiece o
tenga una falla. Esto se aplica a quienes en su soberbia no reconocen la necesidad de
arrepentimiento y no están dispuestos a dejar el pecado. 39
Pablo les dice que él está ausente en el cuerpo pero los acompaña en espíritu. Esto es un
asunto verdaderamente importante, pues si en la iglesia de Corinto se habían dado ya
casos de división, envanecimiento, pleitos, etc. la realidad es que difícilmente se aceptaría
la autoridad de alguien al interior de la iglesia. Entonces como ya lo hemos mencionado,
era necesario que alguien con autoridad reconocida participara en este asunto. Por eso al
decir que los acompaña en espíritu, se refiere a que él respalda lo que los corintios han de
hacer.
Sin embargo algunos han llegado a darle a esta expresión un toque mágico (y de brujería)
al decir que Pablo hizo un viaje astral desde el lugar donde estaba hasta la ciudad de
Corinto. Aunque esto suene risible, se ha puesto de moda últimamente con la influencia
del esoterismo en la iglesia, y el surgimiento de varias personas que aseguran haber ido al
cielo y/o al infierno y haber vuelto para contarlo, al más puro estilo de Dante Alighieri y su
Divina Comedia.

39
Aclaremos que no es lo mismo “caer en pecado” que “vivir en pecado.” Quien cae en pecado y se aparta recibe
misericordia (Pr. 29:13). Quien vive en pecado ha hecho de ello su estilo de vida y se ha desligado de Cristo. Lo que esta
última persona necesita además de arrepentirse, es renunciar a tal estilo de vida.

36
2.2. Cuidando la relación con personas que aparentan ser de Cristo y no lo son.
Debido a que volverse jactancioso (o presumido), es derivado de la arrogancia que da la
autosatisfacción, se vuelve un asunto delicado. Pablo les amonesta porque con un poco
que resbalen, será suficiente para caer completamente. Lo que empieza con pequeñas
concesiones puede terminar en grandes perversiones. Él utiliza la expresión “un poco de
levadura leuda toda la masa.” Hace referencia a la advertencia que Jesús hizo a sus
discípulos de cuidarse de la levadura de los fariseos, la cual es la hipocresía (Lc. 12:1). Lo
que estos hacían era para impresionar y no de manera honesta, estaban inflados.
Así que debemos limpiarnos de la vieja levadura, la cual incluye la malicia y la perversidad
(maldad). Esto puede inflar a los creyentes haciéndoles pensar que son grandes. Pero se
nos llama a celebrar la fiesta con la sinceridad y la verdad porque Cristo, que es nuestra
pascua ya fue sacrificado.
Aquí es fácil caer en la influencia del movimiento mesiánico que dice que este pasaje nos
indica que debemos celebrar la fiesta de la Pascua como se hacía en el Antiguo
Testamento. No pocas iglesias actualmente han sido arrastradas por el error y la
arrogancia de este movimiento.
Pero notemos lo que en realidad nos dice: Cristo es nuestra Pascua y ya fue sacrificado.
Por lo tanto los panes no son los que nos comemos, sino nosotros mismos, pues somos la
masa nueva, la cual no está inflada con las apariencias que proveen la malicia y la
perversidad, pues lo que hay es la sinceridad y la verdad. La fiesta es nuestra relación con
Dios, pues la pascua era la sombra de nuestra pertenencia a Cristo.
En realidad está hablando de nuestra forma de pensar y de vivir, pues este es el tema que
acaba de tratar (y que trata a lo largo de la carta). Y si usamos de un poco de hipocresía,
de malicia y perversidad, entonces nos inflamos de pecado. Tal era la situación de la
iglesia en Corinto.
Como vemos, el Apóstol no ha dejado el tema de la vanidad y nuestra necesidad de
pensar como cristianos. Así que les aclara a los corintios que ya en una ocasión anterior
les había dicho que no se juntaran con los fornicarios, avaros, ladrones e idolatras. Pero
ahora les aclara que no estaba hablando de los no creyentes. Si se tratara de apartarnos
de los no creyentes que son avaros, ladrones o idolatras, necesitaríamos salir del planeta.
Es importante recordar que únicamente hay una clasificación de las personas que es
importante para Dios: Los que son de Cristo y los que no. Quienes somos de Cristo no
podemos quejarnos de los no creyentes, pues ya sabemos que viven en pecado por muy
buenos que sean. En cualquier momento su pecado se manifestará en alguna actitud.
Ellos no tienen libertad para hacer lo correcto, aunque busquen hacer cosas buenas. De
hecho debemos esperar que aquello bueno que hagan lo hagan por egoísmo. No tiene
caso quejarse del político, del gobernante, del vecino, del maestro, etc. Ellos no van a
actuar correctamente todo el tiempo porque lo que necesitan es salvación. Esa es una de
las futilidades de la teología de la liberación que busca la justicia por parte del pecador.
Pero ¿qué hay de los que dicen que son de Cristo y viven como si no lo fueran? Ellos
creen que lo son, pero sus hechos niegan que sean de Cristo (Tito 1:15-16). Hoy en día
las triquiñuelas que las iglesias utilizan para atraer multitudes han llevado a muchos
asistentes regulares a pensar que son cristianos sin haber nacido de nuevo.

37
Retomemos por un momento el ejemplo anterior por medio del cual explicamos el término
“entregar a Satanás.” Una persona ve el beneficio en su vida de juntarse con los
cristianos, porque eso al parecer le produce una vida más tranquila, aprende buenas ideas
de cómo vivir mejor y su conciencia se tranquiliza al sentir que por lo menos está haciendo
algo para Dios. Aunque aclaramos una vez más, no le conoce y ni le interesa andar en sus
caminos.
Esto ha sido alentado por las estrategias de muchas iglesias, donde más que llevar a la
gente a Cristo, se trata de llevarlos a la Iglesia; tal como lo hemos visto en las dos
lecciones anteriores. Así, en la reunión de la Iglesia se puede encontrar a personas que
están ahí por todo tipo de motivos, menos el correcto. No son de Cristo, aunque ellos
podrían asegurar que lo son, pero sus vidas no van de acuerdo a las enseñanzas de
Cristo, y no piensan como Cristo, porque no puede sujetarse a él (Ro. 8:7). Pero aún la
gente de afuera podría decir que son “cristianos” porque los ven entrar y salir de la reunión
o saben que asisten al lugar. Esto es lo que lleva al Apóstol Pablo a cuidar el hacer
distinción respecto de los que están adentro.
Si un no creyente, aunque sea borracho o adultero, ve tu testimonio, puede venir a Cristo.
El se volverá a ti y no tú a él. Pero si alguien que se cree de Cristo sin serlo ve tu
testimonio, no lo dará importancia, pensando que no lo necesita. Además tal persona,
como un poco de levadura, hará que tú también seas arrastrado. Por eso es importante ni
siquiera reunirse a comer con tal persona.
Pablo se lo dice también a Timoteo:
Ahora bien, ten en cuenta que en los últimos días vendrán tiempos difíciles. La
gente estará llena de egoísmo y avaricia; serán jactanciosos, arrogantes, blasfemos,
desobedientes a los padres, ingratos, impíos, insensibles, implacables,
calumniadores, libertinos, despiadados, enemigos de todo lo bueno, traicioneros,
impetuosos, vanidosos y más amigos del placer que de Dios. Aparentarán ser
piadosos, pero su conducta desmentirá el poder de la piedad. ¡Con esa gente ni te
metas! 2 Timoteo 3:1-5 (NVI).
No tendría sentido que lo dijera respecto de los que “están afuera”, en realidad se refiere a
los que “están adentro.” Por eso, es necesario que tales personas queden apartados de
los creyentes para que en lugar de disfrutar de bendición, sean llevados a sufrir las
consecuencias de su estilo de vida, entonces es posible que un día reconozcan su
necesidad de salvación y se convierta a Cristo.
Así que, no tiene caso juzgar a los de afuera, somos conscientes de su situación. Pablo lo
dice claramente. Ellos son asunto de Dios, él les juzgará. Pero los que están adentro, ellos
deben ser considerados (juzgados) en cuanto a su forma de vida para que lleguen a ser
edificados. Es necesario que estemos al tanto de su caminar para apoyarles, animarles y
exhortarles, a fin de que sigan creciendo en Cristo.
La conclusión de Pablo a todo esto: ¡Expulsen al malvado¡ No hay más que analizar sobre
su situación.

38
3. PENSANDO CORRECTAMENTE PARA RESOLVER DIFERENCIAS (6:1-11)
Y ya que ha indicado la decisión sobre el asunto previo, ahora hay que tratar asuntos de
la vida cristiana diaria. Pues hay cosas que vivimos como cristianos y que nos pueden
poner en conflicto unos con otros. Jesús tocó tal tema en Mateo 18:15-17, manifestando
que aún cuando hemos creído en él, hemos de necesitar resolver conflictos. Así que hay
que hablar con el hermano que haya pecado contra nosotros; sino no nos oye, hacerlo con
el apoyo de dos o tres testigos; si no escucha aún, hacerlo con el apoyo de la iglesia, y si
eso no le ha amonestado, entonces es que no es de Cristo.
Sin embargo, no siempre ponemos atención a lo que ya ha sido escrito y por lo tanto no lo
ponemos en práctica. Eso ha producido a lo largo de la historia una gran cantidad de
demandas entre hermanos que se presentan ante los tribunales humanos. Ya sea por el
edificio que se quedó en manos de un grupo que resultó de una división, ya sea por dinero
de la iglesia o por algún terreno donado, por el registro ante el gobierno, etc. Vaya que la
lista puede ser muy larga y muchos de sus casos pueden ser sorprendentes.
El problema no es que surjan conflictos dentro de la iglesia, eso podríamos decir que tiene
que ver con el trato que Dios lleva a cabo en nuestra vida. El problema es la manera en
que buscamos resolver tales conflictos. O peor aún es el hecho de no buscar siquiera
resolver los conflictos. Lo cual en realidad ocurre en muchas iglesias donde lejos de
resolver los conflictos, simplemente se les busca ignorar como si no hubiera ocurrido
nada. Sin embargo el tema vuelve a surgir en algún momento dando lugar a chantajes o
divisiones. Todo esto se hace desechando la sabiduría de Dios y tomando la del mundo.
Pablo utiliza aquí el término “injusto”40 para referirse a los que no son de Cristo. No por
afirmar que todos los que no son de Cristo acostumbran actuar injustamente. Más bien lo
utiliza para hacer notar la incongruencia de que aquellos que han sido declarados “justos”
por la muerte de Jesucristo en la cruz, vayan a pedir “justicia” a quienes aún están
muertos en sus delitos y pecados y por lo tanto son “injustos” delante de Dios.
Es verdad que la autoridad fue establecida para mantener el orden en las relaciones entre
los ciudadanos. También es cierto que la ley romana daba cierta libertad a pueblos como
el judío de tener sus propios jueces y eso hacía posible que la Iglesia estableciera sus
propios tribunales.41 Tal como posteriormente lo pretendió el catolicismo romano. Pero no
es por eso que Pablo les reproche estas acciones, sino más bien por el mal testimonio, la
falta de amor entre ellos y el menosprecio hacia lo que significa “ser de Cristo.”
Aquí nuevamente Pablo toca el tema de juzgar. Al parecer con cierta sorpresa les
pregunta si no están al tanto de que los santos hemos de juzgar tanto al mundo como a
los ángeles.42 Si Dios nos ha concedido tal posición y responsabilidad para el futuro, la
pregunta es ¿acaso no podemos juzgar cosas más pequeñas, e incluso algunas de ellas
insignificantes?

40
El término es ἄδικος proviene de ἄ (sin) y δίκη (justicia) como lo traduce la RV60. Algunas versiones traducen
como inconversos (NVI), incrédulos (NBLH).
41
Biblia de Estudio NVI, p. 1827.
42
Debido a que el tema de juzgar al mundo y a los ángeles presenta variadas interpretaciones, hemos de enfocar este
tema únicamente en aquello para lo cual el apóstol Pablo lo está mencionando.

39
El punto principal aquí es que quienes han creído en Cristo, tienen la mente de Cristo y el
Espíritu de Dios, pueden entender las cosas del Espíritu y lo profundo de Dios, de modo
que están capacitados para tratar los conflictos que surjan entre ellos.
Pero la falla no está sólo en acudir con personas que no cuentan en realidad dentro de la
Iglesia, sino la falla principal es que haya conflictos entre ellos que no sean resueltos de
manera pronta.
¿Acaso no podríamos cargar con algún agravio para que el nombre de Cristo no sea
blasfemado, y con esto dar gloria a Dios?
Tal fue la pregunta que Dios le hizo a Job
» ¿Vas acaso a invalidar mi justicia? ¿Me harás quedar mal para que tú quedes
bien?
Job 40:8 NVI
Si estamos dispuestos a buscar que se nos haga justicia en algún pleito con uno de
nuestros hermanos ¿estaríamos dispuestos a ser medidos de igual manera en todos los
conflictos que hemos tenido?
Por eso el mismo Pablo es quien declara que ellos mismos defraudan y cometen
injusticias ¿Esperamos en verdad vivir basados en la justicia que merecen nuestros actos?
¿O estamos consientes de que la gracia de Dios actuó por la justicia que ha sido en Cristo
Jesús y somos depositarios de un perdón y una salvación que no merecíamos?
Por eso Pablo mismo lo escribió en su carta a la iglesia en Roma:
Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que no se
ha de hurtar, ¿hurtas? Tú que dices que no se ha de adulterar, ¿adulteras? Tú que
abominas de los ídolos, ¿cometes sacrilegio? Tú que te jactas de la ley, ¿con
infracción de la ley deshonras a Dios? Porque como está escrito, el nombre de Dios
es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros. Romanos 2:21-24 RVR

Y esta es la situación de los corintios, ellos esperan que alguien les haga justicia en sus
pleitos sin considerar su propia participación en dichos conflictos.
Pero tomemos nota de algo importante, el apóstol se refiere a las autoridades no cristianas
llamándolas: “Los que no cuentan para nada (NVI), son de menor estima (RVR), o nada
son (NBLH) en la Iglesia.” Si bien es cierto que debemos tener claro cuál es el papel y la
posición de los ministros de Cristo para ubicarlos correctamente, también debemos
hacerlo con las autoridades civiles.
No es raro que en las reuniones de pastores se llegue a tener como invitado de honor a
algún político, muchas veces un candidato en tiempos de elecciones, el cual les promete
grandes beneficios si llega a ganar la elección. Incluso se le cede la palabra y se le
escucha con atención cuando es él quien necesita escuchar el mensaje de salvación.
Cuando fui secretario de la mesa directiva de una “Unidad Ministerial” una de mis primeras
preguntas fue ¿Por qué tener una mesa de honor en las reuniones? El razonamiento era
sencillo ¿A quién de los pastores no habríamos de distinguir sentándole en dicha mesa?

40
¿Cuál de todos no merece honra por su ministerio si todos son hombres que combaten por
el evangelio de Cristo y procuran que él sea formado en la vida de los creyentes?
Según pude notar, aquellos que trabajan menos por Cristo y más por su bolsillo, son lo
que procuran mayor distinción y les gusta impresionar haciéndose pasar por influyentes,
trayendo gobernantes y políticos a las reuniones.
Y esto se llega a dar porque como iglesia perdemos de vista quienes somos nosotros y
quiénes son ellos.
Esto es a lo que Alejandro Moreno Morrison llama “el estatismo” el cual define como una
religión secular sin pretensiones de trascendencia. Y dice de ella:
Es una derivación del humanismo secular (el hombre es la medida de todas las cosas), y
se basa en la creencia (fe) de que los seres humanos son capaces de superar por sí
mismos sus problemas por medio del estado. De manera que el estado es elevado a la
categoría de ser supremo (Dios), del cual se espera que fluya todo tipo de bendiciones
terrenales. 43
Hasta se ha llegado a utilizar un término para describir la búsqueda de aquellos
presupuestos que el gobierno destina para apoyar organizaciones civiles y religiosas. El
término suena desagradable pues es “bajar recursos del gobierno.” Si por lo menos se
dijera “subir recursos” ya podríamos empezar a colocar tanto al gobierno y a la iglesia en
su posición real.
La revista “Leadership” en su publicación de otoño de 2008 presenta una fotografía del
pastor Rick Warren tomando de la mano a John McCain a su derecha, y abrazando por la
cintura a Barak Obama situado a su izquierda. Debajo de la foto cita a Rob Bell y Don
Golden: Un Cristiano debe ponerse muy nervioso cuando la cruz y la bandera empiezan a
estrechar sus manos. Este no es un romance que quisiéramos alentar. 44
Sin embargo debemos tener claro que si el crecimiento lo da Dios, también él mismo da el
sustento para tal crecimiento. Incluso puede dar este sustento a través del gobierno. Pero
nuestra tarea no es buscar al gobierno, sino a Dios, quien es nuestro sustentador.
Y lo que necesitamos tener claro es que los injustos, a los cuales ya Pablo ha hecho
referencia, no heredarán el reino de Dios. Por tal motivo no tiene sentido sentar nuestras
esperanzas en ellos, ni tomarles como guías.45 Esta diferencia se ha ido marcando desde
el inicio de la carta.
Los no creyentes no solo son injustos, a esta característica se agrega una lista que define
la situación de los injustos. Y eso eran algunos de los corintios antes de venir a Cristo para
ser santificados y justificados en el nombre de Cristo por el Espíritu Santo.

43
Alejandro Moreno Morrison. “Que no debemos esperar del gobierno, y qué sí espera el Señor de su Iglesia. Revista el
Faro, Enero Febrero 2007, pp. 8-10.
44
Rob Bell y Don Golden, “Jesus Wants to Save Christians” Citado por la revista “Leadership.” Otoño 2008, p. 12.
45
Confieso que fue decepcionante para mí la actitud de muchos pastores y miembros de iglesias cristianas en las pasadas
elecciones federales en México, pues demostraban que en verdad estaban convencidos que el país mejoraría por el
triunfo de tal o cual candidato y no por la acción de la iglesia conforme a Mateo 5:13, por lo cual participaron en la
promoción del voto, aún en contra de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos y la Ley de A.R y Culto Público.

41
4. COMO DEBEMOS VIVIR PARA DAR TESTIMONIO (6:12-7:11)
Hagamos un breve recuento de lo que el apóstol Pablo ha enseñado a los corintios hasta
ahora. Les ha llevado a ubicar el lugar correcto de los ministros para que nadie base su fe
en ellos, aunque ellos mismos son ejemplo para nosotros. Así les ha enseñado lo
equivocadas que son las divisiones. También ha enseñado que no todo aquel que se
congrega es de Cristo, y por lo tanto deben apartarse de la gente que pretende serlo pero
cuyas obras lo niegan.
Todo esto nos lleva a preguntarnos ¿Entonces qué es lo que si podemos hacer? ¿Cómo
debemos vivir?
El apóstol Pablo da una respuesta sencilla y directa a esto: Todo nos está permitido, más
no todo nos conviene, ni es para nuestro bien, además de que no debemos dejarnos
dominar por nada.
Es común que en cada religión haya una lista de cosas que se prohíben, pero en realidad
podríamos decir que el cristiano no se mueve en base a prohibiciones, sino en base a lo
que él mismo es, gracias a Cristo. Y es por eso que no todo nos conviene, o no es para
nuestro bien, y no dejaremos que nada nos domine.
No todo lo que nos estorba es pecado, así que sí algo no ha de edificarnos, y puede
dominarnos, entonces es mejor dejarlo.46 Este tema lo retoma el apóstol en el 10:23.
Pero para que este criterio tenga el sentido correcto, debemos saber quiénes somos en
realidad. De otra forma ¿cómo tendríamos certeza de lo que en verdad nos conviene y lo
que no? Así evitaremos caer en motivaciones equivocadas, como ya lo hemos visto.
Esto lo menciona Pablo tomando un proverbio popular en Corinto que decía: “Así como el
vientre es para la comida, el cuerpo ha sido hecho para el sexo.” Implicaba que lo que se
hace con el cuerpo no afecta el espíritu.47
El apóstol Pablo está de acuerdo con la primera parte, pues incluso afirma que a ambos
los destruirá Dios. Pero corrige la segunda parte del dicho, la cual no es correcta. Pues el
cuerpo no es para la fornicación, sino para Dios. Por eso habla primero del poder de Dios
para resucitarnos. Y después señala que quien se une con una prostituta se hace un solo
cuerpo con ella, mientras que aquel que se une con el Señor, un espíritu es con él.
Pero además de unirnos en un solo espíritu, también nuestro cuerpo se une a él al
convertirse en el templo del Espíritu Santo.
Esta afirmación ya la había hecho en el 3:16-17, al hablar de que como Iglesia somos el
templo de Dios. Pero ahora también lo indica de manera individual al señalar que nuestro
propio cuerpo es templo del Espíritu Santo.48
Recordemos que en Corinto se practicaba la prostitución ritual, y por lo tanto quien se unía
a una prostituta, no sólo se unía a ella, sino que estaba tomando el templo de Dios para
participar de la idolatría. Recordemos que en el 3:17 nos dice que quien destruya el templo
de Dios, Dios le destruirá. Por eso Pablo al señalar la trascendencia de este pecado por
46
Hebreos 12:1 nos llama a dejar todo lastre o peso, en especial el pecado; mostrando que el lastre no necesariamente es
pecado.
47
La Biblia de Estudio Mundo Hispano, p. 1225.
48
El tema sobre la mentalidad griega respecto del cuerpo y la resurrección lo veremos en la lección 8.

42
encima de los demás, no está buscando excusar cualquier otro pecado, sino mostrar la
gravedad de este.
Por tanto el llamado es a huir de la fornicación para que glorifiquemos a Dios en nuestro
cuerpo y nuestro espíritu. Y para ello es importante hablar de lo que Dios nos ha provisto
para no caer en fornicación: el matrimonio.
Sin embargo, los corintios habían escrito al apóstol algo respecto de lo que se concluía
que era mejor no tener relaciones sexuales con las mujeres. No podemos asegurar qué
fue exactamente lo que le escribieron, pero entendemos que esto llevó a Pablo a aclarar
algunos asuntos respecto del matrimonio por lo cual les indica que éste es importante por
causa de la fornicación.
Así que el tema del matrimonio ha de girar en torno a la relación sexual entre los esposos.
Pues la relación matrimonial es apoyo para evitar ser tentados por Satanás a causa de la
falta de dominio propio. Es por eso que los solteros y viudas estarían mejor si no se
casaran, pero si no tienen don de continencia es mejor que se casen.
Aquí Pablo se pone a sí mismo como ejemplo, anhelando que todos participarán del
mismo don (de continencia), pero reconoce que cada uno tiene el don que Dios le ha
dado. Y esta afirmación es una breve introducción a un tema que expondrá ampliamente
en el capítulo 12.
Sin embargo, su afirmación rompe con un mito, tal vez no mal intencionado pero si
equivocado. Este mito sostiene que el estado completo del ser humano es el matrimonio.
Tal mito da a entender que mientras estemos solteros, estamos incompletos.
Pensar que el matrimonio nos ha de completar, es tal vez uno de los principales
ingredientes para el fracaso matrimonial. Cuando se llega al matrimonio con ese
pensamiento, cada uno espera que el otro le dé, y entonces ambos buscan recibir del otro
aquello que su necesidad les demanda, sin estar dispuestos a dar para edificar.
Pero la Biblia nos enseña que el creyente está completo en Cristo (Col. 2:10), pues el
estado completo del ser humano (por utilizar el mencionado término) es cuando está unido
a Cristo.
Así que ante el conflicto matrimonial Pablo manifiesta que el mandato de Dios es la
reconciliación, pues el matrimonio es para toda la vida. Tal como Jesús lo indicó (Mt. 5:32,
19:3-9). Por eso es importante la reconciliación en los matrimonios que están
separándose.
Es necesario destacar que ya en ese tiempo, siglos antes de los derechos humanos y de
los movimientos de equidad de género, el apóstol Pablo hablaba de una igualdad entre el
esposo y la esposa respecto al derecho de uno sobre el cuerpo del otro. Por eso les
manda que no se nieguen el uno al otro, a menos que estando de acuerdo tomen un
tiempo para dedicarse a orar. Pero es importante que después vuelvan a retomar la
relación intima. Con esto marca la responsabilidad y cuidado que debe haber entre ellos.

43
5. DIOS ES LO IMPORTANTE EN TODO (7:12-40)
Lo extenso del pasaje que trata sobre el matrimonio nos muestra el amplio interés que
Pablo tenía de dar respuesta a lo que los corintios le habían escrito. Esto es más notorio
aún por el hecho de que en dos ocasiones abiertamente da su opinión personal.
Ahora bien, aunque el apóstol Pablo sigue tocando el tema del matrimonio, en realidad lo
que está haciendo es dar respuesta a las cosas que los corintios le escribieron a él, las
cuales no conocemos con certeza aunque podemos discernir que trataban sobre las
relaciones del hombre con la mujer.
Pero dado que ya ha establecido la importancia que tiene el glorificar a Dios en nuestros
cuerpos y la manera en que el matrimonio es una bendición para ello, ahora debe aclarar
lo que en realidad es importante por encima de todo.
Para establecer este punto, toca el tema del matrimonio entre un creyente y un incrédulo,
donde la actitud del creyente, tanto hombre como mujer, debe ser la de convivir con su
conyugue no creyente. De esta forma el creyente puede ser bendición para aquel. Incluso
puede por su testimonio llevarle a salvación. De esta forma, además de ganar a su
conyugue para Cristo también bendice a sus hijos, pues tienen quien les comparta de
Cristo y crecer teniendo relación con él.
Aquí nuevamente tomamos el principio de “entregar a Satanás.” Si tal principio habla de
estar fuera de una bendición que se da por la relación con la iglesia, entonces en el caso
en que uno de los padres es creyente en Cristo, tal bendición o protección está sobre la
vida del hijo.
Ahora bien, es importante que entendamos que esto lo está diciendo a quien estando ya
casado se convirtió a Cristo pero su conyugue no. Pues esto no es para excusar a quien
está buscando unirse en matrimonio con un no creyente. Véase (2 Co. 6:14-16).
Pero si el conyugue no creyente se separa, el hermano (a) no está sujeto a servidumbre,
así que es mejor que se separe para vivir en paz.
No obstante, lo que importa aquí no es si uno está casado o es soltero. Es por eso que
también aplica este mismo principio a situaciones tales como, el estar o no circuncidado,
ser esclavo o ser libre. Pues lo importante es haber sido llamado por Dios, y esto no
depende de nuestro estado, soltero, casado, circuncidado, no circuncidado, esclavo o
libre.
Así que al decir que cada uno permanezca en el estado en que fue llamado, no se refiere
a que haya algo de malo en cambiar de estado. Lo que está diciendo es que el casado no
es más santo que el soltero, el libre no lo es más que el esclavo, ni el circuncidado que el
incircunciso, o viceversa. Si piensas cambiar tu estado para agradar más a Dios, entonces
estás equivocado. Ese es el sentido de esta instrucción.
Circuncidarse solo puede traer efectos sanitarios, pero si se hace por pretender agradar a
Dios, entonces uno se ha desligado de Cristo. (Ga. 5:3-4)
De modo que si lo importante es haber sido llamado por Cristo, entonces el estado no
importa. Sin embargo sí se anima a que sí puedes mejorar, lo hagas. Pero esto no es para
ser más espiritual. Esto implica que nuestra vida aquí en la tierra no depende de si
lloramos o reímos, o si gozamos del mundo, o si compramos y poseemos cosas, o si

44
estamos o no casados. El tiempo de esta vida es corto en comparación con la eternidad
que nos aguarda, y estamos aquí sólo para ser preparados para vivir esa eternidad.
Si alguien se quiere casar, que lo haga, eso está bien. Pero si prefiere no casarse también
es correcto. Incluso en el sentido de relación con Dios es mejor porque así toda su
atención se centrara en servir a Dios. Lo mismo es para aquel que quiere dar a su hija en
matrimonio, hace bien. Pero si decide no darla en casamiento, también es bueno, de
hecho es mejor, porque así ella puede dedicar su vida al servicio de Dios.
Esto es algo que Pablo recomienda, aunque afirma que esto lo dice él y no el Señor. Sin
embargo tal afirmación no significa que no sea cierto o no tenga autoridad. Lo establece
de esta forma porque él mismo es ejemplo de esta libertad que se tiene para servir a
Cristo cuando no se está casado. Y por lo mismo, aclara que el casado o la casada no
pueden descuidar a su conyugue pretextando servir a Dios, pues es esa relación con Dios
la que le impele a cumplir responsablemente su parte en el matrimonio.
Aclaremos aquí también lo opuesto. Una persona no puede descuidar su servicio a Dios
argumentando el cuidado a la familia, la carga es que debe cumplir en ambos lados.
Incluso respecto de Dios, su servicio debe ser al mismo nivel de alguien que no está
casado. Esa es la ventaja del soltero.
De la misma forma, un esclavo debe cumplir con su obligación delante de su amo sin
pretextar servir a Dios para descuidar su responsabilidad. Al contrario, el testimonio de
servir correctamente a su amo, era para el esclavo lo mismo que el buen testimonio de
una esposa el servir a su esposo no creyente.
Esto también puede ser aplicable a jóvenes creyentes con padres no creyentes que
tienden a desobedecer y rebelarse a sus padres argumentando que ellos no entienden lo
que tal joven o señorita está haciendo porque no han creído en Cristo. En la mayoría de
estos casos tal desobediencia tiene que ver más con la rebeldía de su propio corazón que
con un verdadero compromiso con Cristo. Esto no resulta en un buen testimonio.
Solo cuando el conyugue muere el hermano queda libre de tal relación, e incluso puede
casarse con quien quiera siempre y cuando sea para glorificar a Dios, es decir, que sea en
el Señor, o digámoslo más claro, con otro creyente en Cristo.

45
CUESTIONARIO DEL CAPITULO 3
1. ¿Cuál es el problema para el creyente cuando se vuelve soberbio?

2. Explique el término “entregar a Satanás.”

3. ¿A qué se refiere Pablo al indicarnos que “celebremos la fiesta”?

4. ¿Cuál es la explicación para el término “injustos” que Pablo aplica a los jueces no
cristianos?

5. ¿Cómo se define el “estatismo”?

6. ¿Cuál es el criterio que encontramos en esta lección para responder a lo que debemos
y no debemos hacer?

7. ¿Cuál es la voluntad de Dios ante el conflicto matrimonial, según nos muestra esta
lección?

8. ¿Cómo aplica el tema de que los hijos son santos cuando uno de los padres es
creyente en Cristo?

9. Explique la forma en que se aplica el tema del estado en que Cristo nos llamó, así
permanezcamos.

10. ¿Cuál es la verdadera ventaja que el soltero tiene con respecto al casado?

46
LECCIÓN 4
COMO VIVIR ENTRE CREYENTES (8-9)
1. INTRODUCCIÓN
Conforme avanzamos en el estudio de esta carta, vamos viendo cómo nuestra forma de
pensar al creer en Cristo se debe ir ajustando a una forma diferente de ver y vivir la vida.
Esto tiene que ver con el hecho de que ahora somos templo del Espíritu Santo. De la
misma manera nuestro testimonio y la relación entre creyentes se ven afectadas por esto.
Después de haber tratado los asuntos que requerían pronta corrección, Pablo empieza a
instruirles a fin de que todo lo corregido pueda permanecer firme en la vida de los
corintios. Esto es lo que veremos a partir del capítulo 8 de esta Carta.
Además, en esta lección veremos por primera vez uno de los términos más importantes de
toda la Biblia. Y aunque Pablo lo tratará ampliamente en el capítulo 13, es introducido en
el capítulo 8 y será parte fundamental de todo lo que hayamos de ver a partir de ahora.

2. LOS DERECHOS DEL CREYENTE SACRIFICADOS POR AMOR (8:1-13)


Hay cosas de las que todos tenemos conocimiento, de hecho es importante tener
conocimiento. Oseas 4:6 dice que el pueblo de Dios ha sido destruido por falta de
conocimiento, que debido a que rechazó el conocimiento, él le echa del sacerdocio y por
haber olvidado su ley, él se olvidará de sus hijos.
Es interesante notar que el motivo por el cual el pueblo de Israel fue echado del
sacerdocio fue por haber desechado el conocimiento.
Así que, sí el conocimiento es tan importante sería una contradicción total que Pablo se
dedicara en este pasaje a menospreciar o a atacar el conocimiento; esto daría la
impresión de que de pronto, a media carta hubiera cambiado de idea, y ahora empezara a
resaltar el amor en detrimento del conocimiento.
Por eso es necesario meditar brevemente sobre los primeros versículos de este capítulo y
darnos cuenta que en realidad lo que Pablo ha enseñado hasta ahora es que, si
ciertamente Cristo es poder y sabiduría de Dios, es para que el cristiano sea una persona
equilibrada y no extremista.49
Por lo tanto el conocimiento es importante, sin embargo no por tener mucho conocimiento
tenemos una vida cristiana equilibrada. Eso significa que no es por el puro conocimiento
que estamos listos para edificar. Lo que es vital para poder edificar es hacer las cosas por
el motivo correcto. Ese motivo es “el amor.”
Y es en este punto que Pablo introduce el amor como aquello que marcará el sentido del
resto de la carta y de la vida cristiana misma.
Es una realidad que hay gente muy preparada, eruditos en temas profundos… pero
cuando tal conocimiento no va acompañado de amor, lleva al envanecimiento. Y

49
Tengamos en cuenta que el extremista es quien considera el extremo de algo como el todo de ese algo, mientras que el
radical es aquel que establece su raíz o cimientos en ese todo.

47
recordemos que la base del problema de los corintios era que estaban envanecidos, por
tal motivo no se estaban edificando unos a otros.
John Piper lo expone de este modo: Así que el problema en Corinto era que el
conocimiento producía orgullo y el orgullo destruía el amor… El conocimiento es propenso
al orgullo porque es el resultado de lograr, no de dar. El conocimiento es una posesión.
Es algo que hemos adquirido. Por lo tanto, somos propensos a jactarnos de ello. Por otra
parte, el amor es el acto de dar, no de conseguir. El amor no es un logro ni una
adquisición. Se mueve hacia afuera. Comparte. Piensa en los intereses de los demás.
Edifica la fe de los demás en lugar de fortalecer el ego del que da amor. 50
El amor es lo que llevará al cristiano que tiene conocimiento a ser equilibrado. Y es
necesario aclarar que para estar equilibrado, también el amor debe ir acompañado de
conocimiento. El amor no se aplica de manera irresponsable o indiscriminada, ya que la
palabra misma nos enseña a amar a Dios de una forma, al prójimo de otra, que al mundo
no debemos amarlo, etc. Pero esto lo veremos más ampliamente en la Lección 6.
Y aunque tendremos que esperar dos lecciones para entrar de lleno al tema del amor, a
partir de este momento nos iremos preparando para entender con claridad los primeros
versículos del capítulo 13. Esto lo haremos al entender “porqué el amor edifica.”
Precisamente el propósito de este pasaje es enseñarnos porque el conocimiento
envanece, mientras que el amor edifica. Pues ya vamos viendo que para que la mente de
Cristo funcione en el cristiano, requiere de conocimiento, pero es vital que todo sea
movido por el amor.
El primer punto que nos explica es que no tenemos ningún derecho a envanecernos. Sí
creemos que sabemos algo, es decir, si afirmamos que hay un tema o un asunto que
dominamos completamente, aún nos podemos equivocar porque en realidad no lo
conocemos como deberíamos.
Esto es una realidad para el no cristiano, pero también se aplica al cristiano. Hemos
hablado sobre el hecho de que aquí en la tierra estamos siendo perfeccionados. Así que
cuando creemos conocer cualquier tema cotidiano, ya sea salud, mecánica, electrónica,
etc., aún tenemos algo que aprender de ello. También en lo teológico y lo espiritual aún no
sabemos todo en la medida en que podemos llegar a saberlo. Nuestra experiencia no
puede ser ley sobre la palabra de Dios, debido a que aún necesitamos aprender a
interpretar correctamente lo que vivimos.
Y ¿por qué esta afirmación tan severa? ¿Acaso una persona con mucha experiencia no
conoce el tema del que es experto con toda exactitud? ¿Acaso un maestro no conoce con
perfección la materia que enseña, o un doctor en ciencias no domina a la perfección el
campo de la ciencia en que se ha preparado?
La respuesta es no. De acuerdo al pasaje podemos decir con toda certeza “NO.” La
explicación es sencilla, pero muy importante, y si dejamos que se nos escape podemos
caer en la trampa de la vanidad.
Todo nuestro conocimiento antes de convertirnos a Cristo, estaba influido por el pecado.
Nuestra perspectiva era equivocada porque no habitaba en nosotros el Espíritu de Dios, ni

50
John Piper, Op. Cit., p. 163.

48
teníamos la mente de Cristo. Por lo tanto no accedíamos a la revelación de Dios. Al venir a
Cristo, esa forma de pensar no se esfumó de manera automática, como para dar paso
libre a una nueva mentalidad.
Es cierto que al nacer de nuevo recibimos el Espíritu de adopción, recibimos la mente de
Cristo y la revelación de Dios empezó a ser una realidad para nosotros. Ejemplo de ello
es la misma comprensión de nuestra necesidad de salvación.
Eso empezó a llevarnos a una nueva forma de pensar, a cambiar nuestra perspectiva de
la vida y nuestro concepto de Dios, de nosotros y de la gente. Pero nuestra manera de
pensar, derivada de nuestra naturaleza caída seguía ahí.
De este modo se estableció una lucha en nuestro interior, una lucha que continúa en cada
uno, aunque el área en la que se da esa lucha va cambiando conforme vamos madurando
en Cristo. Esa madurez se adquiere conforme conocemos lo que Dios nos revela, y es así
como la influencia de nuestra vieja manera de pensar va siendo disminuida.
A esto es a lo que Pablo se refiere en Romanos 12:2 al hablar de la renovación de nuestra
mente. Esta renovación de nuestra mente es la que cambiará nuestra forma de vivir.
Pero es un proceso, no es instantáneo como algunos piensan. Es cierto que hay cosas
que de inmediato cambiamos, aunque no con una comprensión total. De hecho algunos al
recibir a Cristo se vuelcan por completo a un extremo, y conforme van conociendo la
Palabra de Dios, van haciendo los ajustes necesarios para adquirir un equilibrio. Ese es el
avance en la madurez.
Y el asunto es que en esta vida no tenemos el panorama completo, aún necesitamos ser
perfeccionados ya que nuestra semejanza total a Cristo se dará cuando él vuelva.
Queridos hermanos, ahora somos hijos de Dios, pero todavía no se ha manifestado
lo que habremos de ser. Sabemos, sin embargo, que cuando Cristo venga seremos
semejantes a él, porque lo veremos tal como él es. 1 Juan 3:2 NVI

Esta afirmación no es para que nos desanimemos pensando que en esta vida no
llegaremos a ser como Cristo, al contrario, nos debe animar el hecho de que lo que
crezcamos aquí nos llevará a ser cada vez más semejantes a él, y en la eternidad
seremos perfectos.
De este modo evitaremos que cuando sepamos algo, creamos que ya lo sabemos todo.
En la Lección 7 tendremos oportunidad de ampliar un poco más este punto.
Aquí es donde debemos terminar con el “síndrome del producto terminado.” Esto se refiere
a la actitud que algunos toman pensando que ya saben todo lo que necesitan saber.
Hemos dicho que tal era el caso de los corintios que ya se sentían reyes.
Por supuesto, reconozco que ese no es el caso de usted, pues está estudiando en este
Seminario y está tomando tiempo para leer este manual.
Sin embargo, el amor tiene una enorme diferencia con respecto al conocimiento, sí
amamos a Dios, somos conocidos por él.
Es cierto que Dios es omnisciente, tiene todo conocimiento, pero la manera en que se
establece el término conocer se aplica mejor al referirnos a una relación.

49
Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le
amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. Juan 14:23 RVR
Bajo este sentido de relación por amor, es que Jesús niega haber conocido a aquellos que
no hicieron la voluntad de su Padre, pese a que en su nombre profetizaron, echaron fuera
demonios e hicieron muchos milagros.
No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que
hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día:
Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera
demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé:
Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad. Mat 7:21-23 RVR
Así que el amar a Dios tiene que ver con nuestra relación con él.
Antes, Pablo había dicho que el amor edifica (v.1). Esto implica que cualquier
conocimiento que no está al servicio del amor no es conocimiento verdadero. Es un
conocimiento prostituido. Es como si Dios pusiera instrumentos quirúrgicos en nuestras
manos y nos enseñara a salvar a los enfermos, pero nosotros los usáramos en un acto
ingenioso de malabarismo mientras los pacientes mueren.51
Ahora bien el conocimiento nos hace conscientes de la realidad, de lo que somos y la
libertad que tenemos como cristianos. La primer cosa que sabemos (o debemos saber) es
que respecto a comer de lo sacrificado a los ídolos, un ídolo no es nada.
Aunque los que practican guerra espiritual echando fuera potestades de ciudades y de
todos lados, consideran que los ídolos son sus grandes enemigos, por lo que agreden a
los ídolos católicos romanos, prehispánicos, ungen pirámides y piedras en los cerros, etc.
Nosotros debemos reconocer que un ídolo no es nada. Dejaremos el tema de los
demonios detrás de los ídolos para la siguiente lección, al estudiar el capitulo 10.
Pero tengamos claro que un ídolo no puede ver ni oír como lo dice Apocalipsis 9:20. De la
misma forma lo señala el libro de los salmos:
Los ídolos de las naciones son plata y oro,
Obra de manos de hombres.
Tienen boca, y no hablan;
Tienen ojos, y no ven;
Tienen orejas, y no oyen;
Tampoco hay aliento en sus bocas.
Sal 135:17 RVR
Pero hay un solo Dios, pese a las muchas deidades adoradas por todo tipo de religiones.
La realidad es que todos los dioses de los pueblos son solo ídolos (Sal. 96:5), y el único y
verdadero Dios no es comparable a ninguna deidad adorada por religión o pueblo alguno.
Salvador Dellutri hablando de Jenofanes de Colofón dice: Poéticamente y en forma
burlona se reveló contra el poiteísmo y el carácter mudable de sus dioses a los que
consideraba proyecciones de los hombres que habría creado.52

51
Ibíd., p. 164.
52
Salvador Dellutri, Op. Cit., p. 35

50
Y posteriormente cita un fragmento de su poema el cual dice:
A los dioses achacaron Homero y Hesíodo todo aquello
que entre los hombres es motivo de vergüenza y de reproche:
Robar, adulterar y engañarse unos a otros.
Proclamaron de los dioses innúmeras acciones fuera de toda ley:
Robar, adulterar y engañarse unos a otros.
Mas los mortales creen que los dioses han nacido
Y que tienen la misma voz, porte y vestimenta que ellos.
Los etíopes afirman que sus dioses son chatos y negros,
Y los tracios, que ojizarcos y rubicundos son los suyos.
Pero es que si los bueyes, caballos y leones pudieran tener manos,
Pintar con sus manos y realizar obras de artes, como los hombres,
Los caballos, parejas a caballos, y los bueyes, a bueyes
Pintarían las figuras de sus dioses, y harían sus cuerpos
A semejanza precisa del porte que tiene cada uno.53
Hoy en día bien podemos comparar a los dioses de la antigüedad con los superhéroes de
las historietas, en lo cual se incluyen a dioses como Odin, Thor y Loki.
Bajo ese concepto el director Tarsem Singh trabajó el guión de la película “Inmortales”, del
cual comenta “Es simplemente tomar una narración griega, y algo más, y hacerla
contemporánea para después contarla.”54 En ella los dioses griegos son aplicados a la
mentalidad actual.” Tienen más apariencia de superhéroes que luchan contra los Titanes y
son susceptibles de morir.
En nuestra cultura latinoamericana, influenciada por la cultura greco-latina, el concepto de
Dios se toma más en esta forma griega. Es por eso que para muchas personas de nuestro
entorno, entender el concepto Bíblico del Dios trino es complejo.
Pues para nosotros no hay más que un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas
y nosotros somos para él. Y un solo Señor, Jesucristo, por medio del cual existen todas las
cosas y por medio del cual vivimos.
Lo que Pablo menciona aquí, da la impresión de que está aplicando el concepto arriano de
Dios, diciendo que solo el Padre es Dios y el Hijo es sólo Señor, como lo piensan los
testigos de Jehová. Pero si observamos el pasaje con cuidado, nos damos cuenta de que
Pablo no está dando una enseñanza sobre la trinidad en este pasaje. Lo que él está
haciendo es señalar que cuando oramos, oramos al Padre y cuando actuamos, lo
hacemos bajo la autoridad del Hijo. Esto en comparación con los paganos que rezan a los
santos y todo tipo de deidades, las cuales ellos han creado (en grandes cantidades si
consideramos todas las culturas y religiones). Y actúan conforme a su tradición y el
señorío de sus costumbres.
“Pero no en todos hay este conocimiento.” Esta frase se refiere al conocimiento de que el
ídolo no es nada y por lo tanto el comer de lo sacrificado a los ídolos no tiene el más
mínimo efecto. Sin embargo no todos saben eso porque muchos cristianos aún creían (y
hoy en día creen) que los ídolos les podían hacer algo.

53
Ibíd., p. 35.
54
Tarsem Singh. Material adicional de la película “Inmortales.” Relativity Media, Universal Pictures, 2011.

51
Por eso al comer de lo sacrificado a esos ídolos, tal vez al sentirse comprometidos por la
familia, compañeros de trabajo, amigos, etc.; por estar acostumbrados a tener este tipo de
relación con las personas, contaminan su conciencia.
¿Pero cómo puede contaminarse la conciencia si a final de cuentas el ídolo no es nada
aunque ellos no lo sepan? Bueno, es porque al comer de lo sacrificado a los ídolos
pensando que esto es malo ante Dios (lo sea o no), sí piensan que hacer esto es ofensivo
a Dios y aún así no se abstuvieron de hacerlo, entonces se sienten culpables ante Dios.
Lo cierto que el comer o no comer tal carne no influye en su relación con Dios. No los hace
menos santos, porque el ídolo no es nada. Pero el problema está en que al desconocer
esto, hacen cosas que ellos mismos desaprueban. Por eso es que su consciencia se
contamina.
En la siguiente lección veremos este tema en relación a nuestro testimonio ante los
incrédulos, pero en este capítulo hay una advertencia. Debido a que no todos saben que
tenemos libertad para comer de todo, aún de lo sacrificado a los ídolos, debemos ser
cuidadosos. Pues esta libertad puede ponerle tropiezo a algún hermano inmaduro, que
desconoce dicha libertad y al vernos comer de lo sacrificado a los ídolos pensará que si
eso no es malo, entonces tal vez termine volviéndose a los ídolos, ofreciéndoles sacrificios
y pensando que ser cristiano no es algo tan serio, ni importante.
Y con esto, tal hermano se perderá, porque nuestra libertad habrá resultado en tropiezo
para él. De esta forma estaríamos pecando contra Cristo quien murió por este hermano a
quien nosotros hacemos tropezar.
Así que el amor edifica, ya que por amor a mi hermano, y por amor a Cristo, decido
renunciar a esta libertad para no hacer tropezar a mi hermano.
Es cierto que este tema, “lo sacrificado a los ídolos” no es un problema tan fuerte para
nosotros hoy en día. Pero esto nos enseña un principio trascendente, el cual hemos de
aplicar a muchas actividades en nuestra vida. Pues hoy en día las discusiones en la iglesia
giran en torno a bailar, tomar, hablar o vestir de cierto modo, escuchar cierta música, ver
ciertos programas de televisión, incluso ver o no televisión, etc. En todo esto podríamos
decir que tenemos libertades que muchas veces tendremos que abandonar a fin de ser
edificación para los hermanos y para no ponerles tropiezo. Este tema se aplica aún
cuando se habla sobre si se puede o no comer “pan de muerto.”
Ya hemos visto que todo nos está permitido, pero no todo edifica y no debemos dejarnos
dominar por nada. Hay cosas que no nos dañan y no serían lastre para nosotros, pero si
lo serían para nuestros hermanos. De modo que sólo estaríamos dispuestos a renunciar a
tal libertad para no hacerlos caer, por el hecho de que en verdad los amamos.

3. LOS DERECHOS DE UN MINISTRO SACRIFICADOS POR AMOR (9:1-18)


Tras haber enseñado a los corintios que amar a los hermanos puede llevarnos a renunciar
a libertades que tenemos, ahora el Apóstol aplicará a sí mismo este mismo principio. Él
mismo debe actuar motivado por el amor.

52
Para enseñar esto, inicia ubicándose a sí mismo en el lugar correcto. El es Apóstol, eso lo
declaró en el capítulo 4 cuando habló sobre el precio del apostolado. Sin embargo él
reconoce la necesidad de defender esta posición ante los que lo acusan o critican.
Aquí debemos recordar un comentario que ya hemos expuesto y que todo ministro debe
tener claro: No existe, ni ha existido nunca un ministro de Jesucristo que haya sido
aceptado por toda la gente que le escucha y que no haya enfrentado oposición en alguna
ocasión. Todos somos cuestionados, criticados o calumniados en algún momento.
El Apóstol Juan menciona que Diótrefes hablaba en su contra y no recibía a los hermanos
enviados por él, y a quien quisiera recibirlos se lo prohibía y lo expulsaba de la iglesia (3
Jn. 9-10). Pedro fue criticado por haber entrado en casa del centurión romano Cornelio y
por haber comido con gentiles (Hch. 11:2-3). Y aquí Pablo nos habla de que él es
criticado, por lo que siente la necesidad de defenderse. Él mismo instruye a Timoteo a
cuidarse de Alejandro el calderero, quien además de causarle muchos males, se opone a
lo que Pablo enseña (2 Tm. 4:14-15).
Así que Pablo inicia esta parte de la carta con cuatro preguntas retoricas que nos llevan a
destacar cuatro características de él:
- Él es libre
- Él es Apóstol
- Él ha visto a Jesús nuestro Señor
- Los corintios son fruto de su obra en el Señor
Bien podríamos decir que ante tales características, nadie se atrevería a cuestionar a
Pablo. Pero no fue así. Sin embargo hoy en día encontramos a muchos personajes
mediáticos supuestamente cristianos que sin haber hecho gran cosa se sienten
incuestionables.
Pero Pablo es apóstol, aunque tal vez algunos no lo quisieran reconocer, sin embargo los
corintios deben estar seguros de que él es apóstol porque él fue el primero en ir a
anunciarles el mensaje del evangelio. A esto se refiere al decir que ellos son “el sello de su
apostolado.” Pero Pablo no dice nada de esto para exaltarse a sí mismo, sino para darle
sentido a lo que está por enseñar.
Él, siendo apóstol de Jesucristo tiene derecho a comer y beber, a casarse y que su esposa
lo acompañe a donde él viaje, y tiene derecho a dedicarse de lleno a la predicación del
evangelio sin tener que preocuparse por conseguir recursos por medio de otro trabajo.
Veamos el sentido de estos derechos uno por uno:
a. Derecho a comer y beber. Es obvio que toda persona necesita de la comida y de
agua para beber a fin de poder vivir. Esto no va en el sentido de darse grandes
banquetes y emborracharse, sino en el sentido de que, dado que ha trabajado es
digno de la comida y la bebida que le compartan los hermanos. Su mandato a los
tesalonicenses fue que si alguien no quiere trabajar, que tampoco coma (2 Tes.
3:10). Esto se debía al hecho de que algunos andaban desordenadamente, de
metiches y no trabajaban en nada y lo que comían lo hacían sin merecimiento
alguno. Pablo es ejemplo de que el cristiano debe trabajar y así tomará su comida
dignamente.

53
b. Derecho a llevar con él una esposa. Este es un derecho sobre el cual él mismo ha
explicado el motivo por el cual renunció; para cuidar únicamente de agradar a Dios.
Sin embargo en sus palabras deja ver que los demás discípulos estaban casados, y
sus esposas los acompañaban a donde iban a predicar el evangelio.
c. Derecho a no trabajar en otra cosa. Aquí aprendemos algo de Bernabe, que él al
igual que Pablo en alguna ocasión dedicaron tiempo a trabajar en algo más para
tener recursos para su sustento. Este derecho implica que Pablo no tendría que
buscar recursos para el ministerio, la iglesia debería proveer para ello.
Y este cuarto derecho es el que Pablo tomará para explicar su motivación para hacer las
cosas. Si él trabaja por el evangelio, es justo que sea respaldado por aquellos que reciben
enseñanza de parte de él.
A los Gálatas les dijo:
Y al que se le enseña la palabra, que comparta toda cosa buena con el que le enseña.
Gálatas 6:6 NBLH
Las razones para este derecho las explica mediante preguntas retoricas relacionadas con
otras ocupaciones de la vida cotidiana. Él explica que: un soldado no se paga sus propios
gastos, mas bien quien lo llama a su servicio debe sustentarlo. Aquella persona que planta
una viña, no se queda sin comer de su fruto, aún cuando venda la mayor parte, algo ha de
tomar para alimentarse. De la misma forma un pastor bebe de la leche del rebaño.
¡Imagine que después de cuidar el rebaño tiene que ir a comprarle leche a alguien más¡
Es posible que este tema no se vea muy espiritual y hasta suene algo carnal y codicioso.
Pero Pablo asegura que esto no lo dice por una motivación materialista, sino que Dios
también habló de ello en la Ley de Moisés:
No pondrás bozal al buey mientras trilla.
Deuteronomio 25:4 LBLA
En realidad esto no lo dijo Dios a Moisés por causa de los bueyes. Es cierto que Dios
cuida de su creación, pero lo dijo para que todo aquel que participa de una obra, pueda
tomar de los frutos de tal obra.
Pero demos un poco de luz al ejemplo usado por Dios y que Pablo aplica en este pasaje:
Cuando el trigo es cosechado (segado) hay que trillarlo. Hoy en día hay grandes tractores
que hacen este trabajo completo, segar y trillar. Pero el sistema milenario ha sido que el
trigo, una vez que ha sido segado, debe separarse el grano del resto de la planta. Para
lograr esto se coloca en el piso, y se hace pasar a los animales, comúnmente los toros
viejos y ya no muy útiles, para que lo pisen. Esto provoca que el grano salga de la espiga.
Después se toma un aventador o trinche,55 y se avienta todo al aire para que el grano,
debido a su peso, caiga al suelo mientras el tamo u hojarasca sea llevado por el viento.

55
Este es el sentido en el cual Juan el Bautista en Mateo 3:12 y Lucas 3:17 dice que Jesús tiene en su mano su aventador
o bieldo, para limpiar su era o parcela, almacenando el trigo (los suyos) en su granero y quemando la paja (los
incrédulos) en el fuego eterno. El tamo llevado por el viento es la forma en que el Salmo 1:4 define a los malvados, sin
sustancia ni peso, solo la basura inútil.

54
Ahora bien, que sucede mientras los bueyes están trillando, que de cuando en cuando se
detienen a comerse la paja, incluyendo el grano. Esto representa pérdida para el agricultor
porque además de detenerse el trabajo, el animal se come el producto de la cosecha. Así
que le ponen un bozal para que al tener el hocico cerrado no se coma el trigo. Es a esto
último a lo que Dios se opone, pues aunque el buey es sólo un animal, la mentalidad del
creyente debe ser que si se participa del trabajo se debe participar de sus frutos.
Y ese es el sentido de esta enseñanza del Apóstol Pablo. El que predica la palabra debe
disfrutar del fruto de tal obra, así lo enseña Dios.
Es cierto que en la Iglesia se han dado abusos tremendos. Hoy en día es común ver a
bueyes que viven para comerse toda la cosecha, aunque en realidad no trabajan en la
obra. Muchos que visten bien y presumen de un gran respaldo económico de Dios, se la
pasan viajando, disque predicando en otras ciudades y países (donde por cierto hay
quienes pueden predicar), asistiendo a constantes desayunos políticos y reuniones
estériles, organizando congresos que le den alguna ganancia, pero sin edificación, y
haciendo de todo, menos atendiendo a los creyentes que están bajo su cuidado. Para ello
montan una lujosa oficina que funciona más como un despacho de asesoría espiritual
donde hay que hacer cita con la secretaria, en lugar de visitar a los creyentes en sus
casas, interesándose por sus vidas y el desarrollo de su crecimiento.
Es cierto que vemos ese tipo de pésimos ejemplos. Lo que eso debería impulsarnos a
hacer, es buscar una iglesia donde el pastor en verdad se dedique a pastorear. Pero no
es pretexto para ser mezquinos con los ministros que sí cuidan de la vida de los creyentes.
Más bien debemos tener la conciencia de que el que recibe la bendición de la instrucción
de la palabra y es pastoreado debe respaldar a quien le pastorea. Y en esto Dios está
diciendo, tanto a través de la ley como a través de esta carta, que está hablando de lo
material.
En la iglesia hay quienes piensan que por definición el pastor debe ser muy espiritual y
contentarse con recibir de lo poco que se ofrende, porque Dios lo llamó a sufrir. Debido a
esto muchos pastores han abierto un changarro, o se han vuelto empleados al servicio de
alguien más. Esto ha creado cierta amargura en algunos pastores, y sus esposas, y aún
más en sus hijos, quienes al crecer seguramente renegarán del evangelio, porque la
iglesia no tiene un cuidado material de muchos de ellos.
En lo personal me ha tocado escuchar a personas sentirse ofendidas porque el pastor
tomó unos días de vacaciones o se le dio una ofrenda especial a fin de año. Pero Pablo
pregunta que si al sembrar lo espiritual en los corintios ¿será mucho esperar cosechar de
ellos lo material? Pues les explica que en la ley, los sacerdotes que trabajaban en el altar y
los que trabajaban en el templo, recibían su sustento material de ello.
Pero es el mismo Señor Jesús quien lo dice a sus discípulos: “El obrero es digno de su
alimento” (Mt. 10:10) y “El obrero es digno de su salario” (Lc. 10:7). 56
Aquí la pregunta del apóstol es directa ¿Si otros tienen derecho a este sustento, no tengo
yo más derecho a ello?

56
Pablo mismo repite esto como una instrucción a Timoteo. Vea 1 Timoteo 5:17-18.

55
Sin embargo este es su privilegio, que teniendo derecho a este sustento, él no haya hecho
uso de tal. Y es que él deja claro que el evangelio lo predica porque es su obligación, no
tiene de que gloriarse al hacerlo, pues es su deber. Sí lo hace con agrado Dios le
recompensará. Y si lo hace de mala gana, como lo hizo Jonás, de cualquier forma es lo
que debe hacer.
Así que al tener derecho a recibir sustento de los corintios, él ha decidido no recibirlo. De
modo que al predicar el evangelio, su gloria es hacerlo sin esperar nada a cambio. Y esto
lo hace para quitar todo obstáculo a la predicación del evangelio a los corintios, pues ya en
los capítulos anteriores ha manifestado que aun de él se murmura en esta iglesia. Pablo
sabe bien que Dios es quien se encargará de sostenerle.
4. LA RENUNCIA NOS LLEVA A ALCANZAR LA META (9:19-27)
Gozando de la ciudadanía romana, y siendo judío de madre, el apóstol Pablo supo utilizar
su identidad con ambos pueblos para compartir el evangelio de Jesucristo. Esta fue una
característica que llevó a fortalecer la unidad entre los creyentes en Cristo de diferentes
procedencias. Lo mismo le permitió exponer en sus cartas el sentido del cristianismo tanto
para los gentiles como para los judíos.
Pero cuando leemos lo que él dice respecto a su trato con los diversos tipos de personas
nos debemos preguntar ¿Qué significa hacerse al modo de otros para ganarlos para
Cristo? ¿Tendrá esto que ver con nuestro lenguaje o nuestra apariencia física? ¿O será
que hemos llegado a utilizar de manera equivocada lo que en un principio permitió romper
una barrera que ahora para nosotros no parece ser importante?
Alguien me comentó una vez que ella iba con sus amigos a la discoteca para que cuando
ella los invitara a la iglesia no tuvieran pretexto para no ir. Dudo mucho que tal estrategia
estuviera basada en el poder del evangelio.
Otro más presumía su cabello largo, su falta de cuidado personal y su lenguaje rudo
argumentando que eso le ayudaba a aproximarse a los viciosos para compartirles el
evangelio.
Incluso en algún momento me tocó escuchar el argumento: Después de todo ¿no andaba
Jesús en los prostíbulos? ¿No trataba él con las prostitutas y bebía en las fiestas?
¿Será todo esto en verdad un deseo de llevar a otros a Cristo o es más bien un pretexto
para dar rienda a pasiones personales?
La realidad es que no debemos engañarnos, pensando que Dios no mira lo que hacemos
cuando le usamos a él y al evangelio por pretexto.
Meditemos por un momento lo que en realidad el Apóstol Pablo hizo para poder decir que
se hizo siervo (esclavo) de todos, aunque él en realidad es libre, a fin de ganarlos.
El pasaje mismo incluye esta explicación, por lo que Pablo no está encimando un tema
sobre otro, él está ampliando lo que acaba de explicar: Si los corintios tienen algún
problema en que Pablo reciba una ofrenda de parte de ellos, y eso establece un obstáculo
para ser enseñados, entonces él está contento con predicar el evangelio sin recibir
ofrenda alguna. Aunque es libre, es decir que está en su derecho de recibirla; se hace
esclavo, es decir que renuncia a recibirla.

56
Y esto es algo que debemos aclarar aún más, ya que a algunos maestros de la palabra les
ha dado por decir que Pablo financiaba todo su ministerio con su trabajo. Esto incluso
llegó a usarse en misiones para ejemplificar la figura del misionero biocupacional, después
llamado obrero integral.
Hechos 18:1-5 nos enseña que Pablo conoció a Aquila y Priscila en Corinto, y que como
ellos hacían tiendas lo mismo que Pablo, trabajó con ellos. En ese tiempo todos los
sábados discutía en la sinagoga para ganar a los judíos y griegos. Pero el mismo pasaje
nos indica que cuando Silas y Timoteo llegaron a Corinto, Pablo ya no trabajaba haciendo
tiendas, sino que se dedicaba de lleno a la predicación del evangelio a los judíos.
Ahora bien, hemos dicho que esto fue un caso exclusivo en Corinto, porque el mismo
apóstol lo dice en su segunda carta a la iglesia de esta ciudad. En 2 Corintios 11:7-12 y
12:13. El afirma que evitó serles una carga mientras estuvo entre ellos, pues no les pidió
nada que necesitara y que en esto ellos fueron inferiores a las demás iglesias. Lo cual nos
indica que en otras iglesias si era respaldado, como lo indica en el pasaje que estamos
citando, pues los hermanos de Macedonia le apoyaron. Lo mismo se indica en Filipenses
4:15-18.
El propósito de hacer esto es quitar tropiezo para presentar el evangelio. Pablo no dejó
que le impidieran presentar el evangelio sin cobrar. Realmente este proceder de Pablo les
hacía lucir mal. Ellos codiciaban ganancias, y les sería ventajoso que él deseara aceptar
dinero a cambio de sus enseñanzas, porque así se colocaría al nivel de ellos en sus
prácticas lucrativas. 57
Este mismo principio se aplica a otro tipo de personas. Si el negarse a recibir un pago por
la predicación del evangelio permitía que los corintios fueran edificados, lo mismo era el no
atacar la ley de Moisés, sino usarla para llevar a los seguidores de la ley, a Cristo. De la
misma manera su mensaje a aquellos que no practicaban la ley de Moisés y por lo tanto la
desconocían no iba centrado en la ley, sino como lo hizo en Atenas, hablando de acuerdo
a su creencia.
Esto podríamos aclararlo con la frase “ser sensible a lo que la gente piensa.” Es decir,
usar como punto de partida lo que la gente cree a fin de guiarle desde ese punto a Cristo.
Aún era sensible a los débiles, como lo dijo en el capítulo 8. Pablo no insistía en ejercer su
libertad como cristiano si hacerlo dañaba a otros creyentes.58
La diferencia entre esto y lo que hacen los movimientos actuales del “cristianismo light”, es
que Pablo parte de el punto donde la gente se encuentra para llevarles a Cristo, mientras
que hoy en día se les deja en el punto donde se encuentran y se les trata de agregar lo
que dijo Cristo.
Como lo dice la NVI de estudio: “Pablo se acomodaba a la cultura gentil siempre que no
violara su lealtad a Cristo, aunque aún reconocía que estaba bajo la ley de Dios y la ley de
Cristo (Al hablar de la <<ley de Cristo>> Pablo se refiere principalmente a las enseñanzas
de Cristo).” 59

57
Biblia de Estudio NVI, p. 1861
58
Op.cit., p. 1832
59
Op.cit., p. 1832

57
Y ¿Cuál es el propósito de hacer esto? La respuesta nos la da a continuación Pablo:
Llegar a la meta.
En la lección uno hablamos sobre dos visiones respecto de la vida cristiana. Hablamos del
pastorado tipo “bodega”, donde los creyentes sólo son almacenados en la que Cristo
vuelve, o ellos parten con él. Este es un cristianismo sin meta, no tiene un verdadero
sentido para esta vida, por lo tanto se la pasa inventando nuevas formas de
entretenimiento cristiano. Quien vive bajo este concepto de la vida cristiana no va a ningún
lado. Sabe que es malo pecar y que tiene que vivir en santidad. Pero como no camina
hacia ningún lado, cae constantemente y se siente mal por ello. Pronto llega la frustración
y entonces piensa que es difícil ser cristiano y se pregunta si vale la pena. Así que
combina el mundo con Cristo para hacer más llevadera su “vida cristiana.” Este es un
medio ideal para el desarrollo de teologías perniciosas como la de la prosperidad donde se
piensa que lo único que Dios desea es que tengamos una vida cómoda y agradable. O
también para la teología de la liberación donde se buscan culpables de todo lo malo que
pasa en el mundo y se cree que lo único que Dios desea es que haya justicia humana.
Pero cuando se entiende que la vida cristiana tiene una meta, entramos en la mentalidad
de ser “preparados.” Se entiende entonces que Dios está trabajando en nuestra vida para
llevarnos a la meta. Ahí es cuando los problemas, las pruebas y todo obstáculo que
enfrentamos toman sentido. Es donde podemos decir como Santiago, somos dichosos de
encontrarnos en diversas pruebas, pues estamos siendo perfeccionados por Dios.
Es por eso que Pablo sabe renunciar a sus derechos, sabe hacerse al modo de los demás
para llevarlos a Cristo sin exigir lo que le corresponde, a fin de participar del fruto del
evangelio.
Su mensaje es que nosotros mismos vivamos de esa manera. Él tiene una meta definida,
predicar el evangelio le llevará a esa meta. Si los que corren en el estadio corren para
obtener un premio, nosotros debemos correr como si fuéramos a obtenerlo también.
Porque la vida cristiana tiene sentido, no es tirar golpes al aire o correr sin sentido.
Cuando uno ora por orar, solo porque sabe que debe hacerlo; cuando se toma un pasaje
de la Biblia para leerlo porque se debe leer; o cuando se predica un sermón solo porque
eso es lo que se debe hacer en el culto; eso es correr sin meta, es tirar golpes al aire.
Pero cuando se ora para fortalecer la relación con Dios, para entender su voluntad, para
hacer los ajustes en la vida personal; entonces se pone al cuerpo bajo dominio, las
pasiones son sujetadas a Cristo y la imagen de Cristo va siendo formada en el creyente.
Si hay una meta que es clara en la Biblia, es la que nos indica Romanos 8:29.
Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos
conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos
hermanos. Romanos 8:29 RVR
Llegar a la meta es llegar a ser la imagen de Cristo. Y esto es para todos los creyentes.
Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios,
a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;
Efesios 4:13 RVR

58
Lo que esto nos enseña entonces es la responsabilidad que tenemos de crecer como
cristianos. Así hablaremos con la sabiduría que estudiamos en los primeros capítulos, ya
no seremos niños espirituales, y podremos edificar a otros y cosechar fruto. Para estar
firmes cuando Cristo se manifieste en su segunda venida.
A lo largo de esta lección hemos visto que Pablo ha puesto una base sólida para renunciar
a nuestros derechos. Esta base es el amor. Renunciamos porque buscamos edificar a los
hermanos, porque les amamos. Amamos a Dios y buscamos llegar a la meta que él nos
ha puesto por delante. Es por eso que debemos aprender a renunciar a nuestros derechos
si ello edifica la vida de los demás. No está por demás decir que Cristo mismo nos puso
ejemplo de ello y lo encontramos en Filipenses 2:5-11. Él se despojó a si mismo, y lo hizo
por amor al Padre, y así el Padre manifestó su amor por nosotros. Pero el amor es un
tema que hemos de ampliar en un par de capítulos.

CUESTIONARIO DEL CAPITULO 4


1. ¿Cuándo el conocimiento se vuelve un problema?

2. ¿Qué significa “ser conocidos por Dios”?

3. De acuerdo a esta lección ¿de qué manera el amor edifica?

4. ¿Cuáles son las cuatro características que Pablo menciona acerca de sí mismo en esta
lección?

5. ¿A qué se refiere la orden en la ley de no ponerle bozal al buey que trilla?

6. ¿Cuál era el privilegio de Pablo respecto del sustento?

7. Según lo explicado en la lección ¿a qué se refería Pablo al hacerse siervo a todos para
ganarlos?

8. En la práctica de la vida cristiana ¿cómo sería tirar golpes al aire?

9. ¿Cuáles son los beneficios de madurar según lo vimos al final de la lección?

10. ¿Qué provecho le traería a su vida el que usted aprendiera a renunciar a sus
derechos?

59
LECCIÓN 5
LA RELACIÓN QUE TENEMOS EN CRISTO (10-11)
1. INTRODUCCIÓN
Estamos en este mundo porque Dios tiene planes con nosotros. Somos su iglesia y eso
nos liga íntimamente a Dios y todo lo que él está llevando a cabo. Pero aún no somos
perfectos, estamos siendo perfeccionados a fin de cumplir con nuestra parte en el plan de
Dios. Es por eso que tenemos una meta hacia la cual correr.
Jesús mismo en su oración al Padre, en Juan 17 pidió que no nos quitara del mundo, sino
que nos guardara del mal, porque no somos del mundo como tampoco lo es él. (Juan
17:15-16).
Lo que hoy estudiaremos nos enseñará cómo es que Dios nos llama a ser sabios en
nuestra manera de vivir y no apartarnos de la obra que está llevando a cabo para
perfeccionarnos.

2. SEAMOS PRUDENTES EN NUESTRA SALVACIÓN (10:1-13)


El capítulo 10 inicia haciendo una remembranza de la historia del pueblo de Israel. Pablo
resalta la experiencia del pueblo en su éxodo de Egipto a la tierra prometida. Nos indica
que mediante la nube y el mar ellos fueron bautizados para unirse a Moisés. También
señala que participaron del alimento y la bebida espiritual, apuntando hacia la Cena del
Señor. Esto involucra los dos símbolos del pacto que encontramos en el Nuevo
Testamento.
Pablo llama a los israelitas «todos nuestros antepasados». Con esto quiere decir que la
nación entera de Israel salió de Egipto y que esta nación asume así el papel de los
antepasados espirituales de los cristianos judíos y gentiles de Corinto. El pronombre
nuestros coloca a los gentiles miembros de la comunidad cristiana al mismo nivel que los
cristianos judíos. 60
Pero ¿a dónde va Pablo con esto? El tema está relacionado con lo que escribió en el
capitulo anterior, debemos correr correctamente para llegar a la meta y no ser
descalificados.
Así que, ¿qué fue lo que ocurrió con el pueblo de Israel en el desierto? El inicio del
capitulo nos aclara que ellos estuvieron involucrados en un pacto con Dios. Es decir que
verdaderamente pertenecían al pueblo de Dios. No podríamos decir que estaban inmersos
en el pueblo pero no pertenecían a él. Definitivamente eran miembros del pueblo de Dios.
Pero a pesar de esta relación, Dios no se agradó de la mayoría de ellos, por lo que
quedaron tendidos en el desierto. Es decir que no cumplieron el propósito que Dios tenía
para ellos, tal como ocurrió con los fariseos y escribas en tiempos de Juan el Bautista:
Pero los fariseos y los expertos en la ley no se hicieron bautizar por Juan,
rechazando así el propósito de Dios respecto a ellos. Lucas 7:30 NVI
Y ¿Qué fue lo que hicieron los israelitas para desagradar a Dios?

60
Simon Kistemaker, Comentario al Nuevo Testamento: l Corintios, pp. 350,351

60
La respuesta la encontramos a continuación, conforme a lo registrado en el Pentateuco:
Ellos codiciaron cosas malas. Algunos de ellos fueron idólatras. Otros más fornicaron y
cayeron en un día veintitrés mil. Otros más le tentaron, y perecieron por las serpientes. Y
algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. 61
A través de esto podemos ver que no por estar en la carrera, significa que llegaremos a la
meta de manera automática. Esto parece tener una estrecha relación con el capitulo 3,
donde Pablo habla de edificar de la manera correcta.
Esto nos muestra que debemos tomar en cuenta algo importante, haberse bautizado y
participar de la cena del Señor no significa que uno es libre para hacer lo que quiera. Pues
muchos Israelitas no fueron agradables a Dios pese a participar de la comunión con él.
Lo segundo que debemos aprender de este pasaje es que ellos son ejemplo de parte de
Dios para nosotros, es decir que lo que ellos vivieron Dios lo ha puesto para que seamos
conscientes de que nos puede ocurrir a nosotros.
William Barcklay lo explica de esta manera: “En este capítulo, Pablo sigue tratando de la
cuestión de la carne que se había ofrecido a los ídolos. Como trasfondo de este pasaje
está el exceso de confianza de algunos cristianos corintios, cuyo punto de vista era: «Ya
nos hemos bautizado y, por tanto, estamos unidos con Cristo; hemos participado de la
Comunión, que es el cuerpo y la sangre de Cristo; estamos en El y El en nosotros; por
tanto, estamos a salvo: podemos comer carne ofrecida a los ídolos sin que nos haga
ningún daño.» Pablo advierte del peligro del exceso de confianza.” 62
Simon Kistemaker añade: Que nadie piense que el Antiguo Testamento sólo presenta a
Dios como si fuera un vengador que castiga el mal (Sal. 139:19) y que el Nuevo
Testamento lo presenta como un Dios de amor (1 Jn. 4:16). Dios odia el pecado y a la vez
ama al pecador que se arrepiente. Dios nunca cambia. Ama a su pueblo; tanto el patriarca
de los tiempos bíblicos como el recién convertido experimentan el gozo de la gracia
perdonadora. Con invariable constancia, Dios cumple sus promesas en las vidas de los
santos, y todo creyente sincero lo puede testificar.63
Por eso Pablo nos amonesta “El que crea estar firme mire que no caiga.” Esto reafirma lo
dicho en el 8:3 “Y si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe
saberlo.”
Estas dos indicaciones se unen a la pregunta del 4:7 “¿que te distingue de los demás si
todo lo has recibido?” Y con esto van formando en nosotros un pensamiento equilibrado.
Nadie que piense conforme a la palabra de Dios se atrevería a presumir sus logros y
capacidades. Más bien recordaría “Si de algo hemos de gloriarnos, es que conocemos a
Dios.”
Y es muy importante que tomemos en cuenta esto porque a nosotros nos ha llegado el fin
de los tiempos (Véase Heb. 9:26; 1 Jn. 2:18).
La NVI de estudio se refiere a que nos ha llegado el fin de los tiempos de esta forma: Esta
es una declaración de gran importancia. En la enseñanza de Pablo, la venida de Cristo fue

61
Los eventos a los que se refiere este pasaje se encuentran en Éxodo 32:6, Números 11:4, 16:41-49, 21:5-6, 25:1-18.
62
William Barclay, Comentario Al Nuevo Testamento -Tomo 9, la y 2a Corintios, p. 40.
63
Simon Kistemaker, Op.Cit. p. 363.

61
la inauguración de <<los días finales>>, es decir, el periodo del cumplimiento de las
promesas del AT. Este comentario nos ayuda a entender que los acontecimientos del AT
miraban al futuro y que tienen relevancia para nosotros. Además, si es verdad que
gozamos de tan grande privilegio, también es el caso que tenemos una mayor
responsabilidad. 64
Al leer el Antiguo Testamento muchos tienen la idea de que los israelitas tenían todo claro,
que cuando Dios hablaba todos lo entendían y podían creerle. Pero detengámonos por un
momento y pensemos: Ellos no tenían el Espíritu Santo viviendo en sí mismos, de modo
tal que les revelara las cosas como lo hace con nosotros. Ellos no tenían una Biblia en su
casa y podían leer la historia de Jesús y su sacrificio en la cruz. Ni siquiera tenían la mente
de Cristo. Para ellos la fe estaba depositada en las promesas que se habrían de cumplir
en el Mesías, es decir a futuro; mientras que nuestra fe mira hacía el pasado, a Cristo
quien ha cumplido las promesas. Pues a él le fueron dadas las promesas hechas a
Abraham (Ga.3:16), por lo cual es el consumador de nuestra fe (Heb.12:3). 65
Así que nosotros ahora hemos visto el cumplimiento de lo que el A.T. miraba por fe, de lo
cual sólo tenían la sombra (Col. 2:16-17, Heb. 8:5, 9:24, 10:1).
Derivado de esto tengamos claro una cosa muy importante, cuando la Biblia habla del fin
de los tiempos o los últimos tiempos, no se está refiriendo al día final y sus días previos
inmediatos, sino al tiempo que va de la ascensión de Cristo a su segunda venida. Y es
aquí donde Pablo, los corintios y nosotros formamos parte del plan de Dios.
Y es a nosotros a quien se nos ha revelado la gracia de Dios de una manera tan amplia,
que incluso cuando enfrentamos alguna tentación, somos guardados, ya que Dios no deja
que seamos expuestos a tentaciones que no podamos soportar. Y no solo eso, sino que
también ante toda tentación nos da la salida.
Por lo tanto el ejemplo que tenemos en el pueblo de Israel que salió de Egipto, nos quita
todo intento de excusarnos delante de Dios argumentando que las tentaciones fueron muy
superiores a nuestra capacidad para resistir. Ellos no fueron disculpados de su rebeldía
pese a sus carencias para soportar la tentación. Ellos recibieron el justo castigo, el cual
nosotros mismo mereceríamos si no fuera por la gracia que Dios nos ha dado. Ese es el
peso del ejemplo que tenemos delante de nosotros.

3. NUESTRA RELACIÓN CON DIOS (10:14-11:1)


El apóstol Pedro dice en 1Pedro 1:5, que a nosotros nos protege el poder de Dios
mediante la fe hasta que se manifieste nuestra salvación. Este cuidado es el que el
apóstol Pablo acaba de mencionar en el versículo 13.
Entendiendo semejante cuidado que Dios tiene de nosotros, debemos huir de la idolatría.
Esto es sabio y sensato, pues exponerse en vano es insensato; y por tal motivo Pablo
apela al hecho de que somos sensatos y sabios.

64
Biblia de Estudio NVI. p. 1833.
65
Recuerde que la palabra “Mesías” es en hebreo lo que en griego es “Cristo” y en español es “Ungido.”

62
Tal vez podríamos menospreciar este llamado pensando que la idolatría no es gran
problema. Pues ya en el capitulo 8 nos habló de nuestra libertad, al aclarar que un ídolo no
es nada en realidad. Pero debemos estar conscientes de algo muy importante:
En el pueblo de Israel, cuando los sacerdotes o el pueblo mismo comían de lo que era
sacrificado en el altar de bronce, entraban en comunión con el altar. Es decir que se
hacían participes del sacrificio.
Así nosotros que tomamos la Cena del Señor, entramos en comunión con su sangre y su
cuerpo. Tal como los israelitas lo habían hecho en su salida de Egipto.
Pues de ese mismo modo, cuando los no creyentes sacrifican algo a sus ídolos, sus
vírgenes, muertos o santos, entran en comunión, no con el ídolo, pues ya hemos visto que
este no es nada, pero si con los demonios, que son los que en verdad reciben lo
sacrificado a los ídolos.
Aquí es interesante ver como el apóstol hábilmente ha separado dos partes de un tema
que comúnmente se llega a revolver y que debemos distinguir con prudencia. Esto tiene
relevancia sobretodo en una cultura como la nuestra, formada por la unión de una
“prehispanicidad” plagada de deidades sanguinarias y de un catolicismo romano saturado
de un panteón de semidioses.
Los ídolos, entiéndase santos, vírgenes, santos patronos, etc. en realidad no son nada, su
personalidad es una imagen vacía que no respalda en nada los actos que se le rinden
como culto. Cuando los fieles sacan a sus monos a pasear, a cantarles serenatas, etc.
estos personajes son menos que una triste caricatura.
Pero no por eso debemos pensar que no está ocurriendo nada en ese momento. La peor
ignorancia y candidez que podríamos manifestar, es desdeñar el hecho de que el mundo
espiritual es real. Si existe Dios y los ángeles, es verdad que hay un mundo espiritual del
cual la Biblia nos habla y nos enseña lo que necesitamos saber de él para vivir conforme a
la voluntad de Dios. De hecho, en la segunda carta que el apóstol escribe a esta iglesia les
dice que:
Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está
encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los
incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo,
el cual es la imagen de Dios. 2 Corintios 4:3-4

Y por lo tanto el pasaje nos está mostrando el peligro que existe de entrar en comunión
con los demonios. Esto nos puede llevar a combinar el evangelio de Cristo con todo tipo
de religión argumentando tolerancia o igualdad, como lo hace el tan dañino ecumenismo
que ha infectado a la Iglesia.
Y esto es el adulterio que Dios reclamó al pueblo de Israel muchas veces en el Antiguo
Testamento. De ese mismo modo nosotros estaríamos provocando a celos al Señor, al
participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios, como si ambas mesas
tuvieran comunión.
Es importante recalcar este punto. Pablo está advirtiéndonos sobre no entrar en comunión
con los demonios. Pedro nos advierte sobre nuestro adversario el diablo que anda como

63
león rugiente buscando a quien devorar66. Es cierto, tenemos un adversario, estamos en
una lucha contra huestes espirituales de maldad67.
Por lo tanto somos llamados a ser prudentes, a prestar más atención a lo que hemos oído,
no sea que nos deslicemos, como lo dice Hebreos 2:1.
Y esto es necesario considerarlo en todo tiempo. Pues en Cristo hay una enorme
diferencia con respecto a la mentalidad del mundo. En el mundo, cuando una persona ha
cumplido las exigencias de su religión, cree haber llegado al punto donde no puede ya
fallar, ni puede pasarle nada malo; pues ha cumplido con los requisitos suficientes.
Sin embargo, en Cristo las cosas no son de esa forma. Ni el bautismo, ni la Cena son
escalones religiosos que al subirlos nos garantizan una vida fácil; tampoco son una póliza
que nos garantiza que ya no hemos de resbalar. Debemos vivir con sabiduría y recordar
que efectivamente enfrentamos oposición en lo espiritual.
En este punto es prudente recordar lo que vimos en el 6:12; todo nos está permitido, es
muy cierto, pero no todo conviene ni es de provecho. Y otra cosa muy importante, no
debemos dejarnos dominar por ninguna cosa. Es decir que cuando algo nos domina, lo
cual no necesariamente es algo pecaminoso, es sabio dejarlo de lado.
Hebreos 12:1 nos indica que para correr la carrera que tenemos por delante, debemos
deshacernos del lastre, y del pecado. Es decir que no todo lastre o estorbo es por
necesidad pecado, hay cosas que no son pecado, pero que nos estorban para seguir a
Cristo. Piense por ejemplo en algunos pasatiempos o actividades que nos agradan, las
cuales no son pecaminosas pero nos estorban para crecer en nuestra relación con Dios.
Por lo tanto, cuando alguna actividad o producto nos domina, ha llegado el tiempo de
dejarlo. No sea que esto termine por hacernos caer como ocurrió con el pueblo de Israel.
Ahora bien, es interesante que al hablarnos de vivir sabiamente, inmediatamente nos dice
que nadie busque su propio bien. Y es que al hablar de “no todo conviene” y “no todo
edifica” no se refiere meramente a uno mismo, sino a que no todo conviene para
testimonio a los demás o no todo edifica a quienes nos rodean.
Esto es una parte importante de lo que hemos visto en las lecciones anteriores. El
verdadero creyente no está buscando su propio beneficio, sino el de los demás.
Así que, tal como en el capitulo 8 nos habló sobre no hacer caer a los hermanos por
nuestra libertad de saber que el ídolo no es nada, ahora nos habla de no ser tropiezo a los
no creyentes por participar con ellos de la mesa de los demonios.
Por tal motivo, es prudente abstenerse de participar en fiestas que los no creyentes
realizan. Sin embargo, al ser parte de una sociedad y contar con amistades no creyentes,
llega el momento de convivir y compartir alguna actividad en la que debemos ser
testimonio para ellos. De modo que si uno de ellos nos invita a comer, no preguntemos
respecto de la comida y comamos en paz. Pero, por otro lado, si se nos dice que tal
comida es en honor a algún santo, entonces mejor no comamos de ella. Y esto no porque
a nosotros nos vaya a pasar algo al comer, pues el ídolo no es nada. Más bien es por
testimonio a la persona que nos ha invitado. Y esto que está haciendo, le lleva a estar en
66
1 Pedro 5:8.
67
Efesios 6:12.

64
comunión con los demonios y no podemos participar de tal comida aparentando que tal
cosa sea irrelevante. Así que al enterarnos nosotros de tal situación, y aun así participar
de esa comida, contaminaríamos la conciencia del no creyente quien, está al tanto de que
ya sabemos nosotros tal situación. Nuestro anfitrión podría interpretar esto como una
aprobación y respaldo de nuestra parte. Con esto daríamos a entender que no hay
conflicto entre lo que él está haciendo y el evangelio de Cristo.
A final de cuentas la comida en sí no es mala, porque “del Señor es la tierra y su plenitud”
tal como lo dice el Salmo 24:1. El tema central aquí es nuestro testimonio, no la comida.
Este punto debe llamar fuertemente nuestra atención al hecho de que cada vez que le
decimos, o hacemos pensar a un católico que también es cristiano, y que no hay
diferencia entre lo que él cree y lo que nosotros creemos, estamos contaminando el
testimonio que podemos dar respecto del verdadero evangelio de Jesucristo y eso no le
llevará a la salvación.
Así que no debemos ser tropiezo a nadie, ya sean creyentes o no creyentes, pues la
comida debe ser para glorificar a Dios si la tomamos con acción de gracias. Y si llegase a
ser que comer algo no le glorifica, mejor será no participar de tal alimento.
Este principio aplica a diferentes acciones y actitudes, al igual que en nuestra participación
en ciertas actividades, conversaciones, eventos, etc. En fin, en todo lo que hagamos.
Así era como actuaba Pablo con tal de ser testimonio para que las personas pudieran ser
salvas. De la misma forma hagamos lo que él hacía, seamos imitadores de él. Pesemos
cada cosa que hagamos, ya sea reclamar algún derecho, celebrar algo, sostener cierta
plática, etc. ¿será para testimonio o será para tropiezo? Vivamos de tal manera que todo
lo que hagamos sea para gloria de Dios.

4. COMO ADORAR A DIOS (11:2-16)


Ahora que Pablo ha instruido a los corintos sobre vivir con sabiduría, pasa a tratar lo
relacionado a nuestra forma de adoración a Dios.
Y es que en este sentido los corintios sí habían puesto en práctica lo que Pablo les había
enseñado, es decir lo que él les había transmitido.68 Y por eso Pablo los “alaba.” En este
pasaje la palabra alabanza (epainos) denota aprobación o recomendación.69
Y Pablo alaba a los corintios por poner en práctica lo enseñado. Pero le es necesario
aclararles a los corintos que orar y profetizar no debe ser hecho de manera negligente.
Pues cómo hemos visto, el testimonio es importante.
Así que es importante considerar que todo lo que se refiere a Cristo guarda un orden,
Dios, Cristo, el hombre y la mujer. Cristo sujeto a Dios. Recordemos que Jesucristo
declaró su sujeción al Padre en todo tiempo. El hombre sujeto a Cristo y la mujer sujeta al
hombre.
Este pasaje contiene afirmaciones muy interesantes que no tienen sentido si no se ve a la
luz del tema que Pablo está tratando.

68
La palabra “tradición” hace referencia a algo que ha sido transmitido. En este caso las enseñanzas del Apóstol Pablo.
69
A.W. Vine, Op. Cit. p. 37.

65
Aun cuando la mujer tiene una relación personal con Dios, no por ello puede excusarse
pasando por encima de la autoridad de su esposo. Si bien el mandato en Ef. 5:25 y Col.
3:19 es que el varón ame a su mujer, en ambos pasajes el versículo previo manda a la
mujer estar sujeta a su marido, pues ella fue puesta por ayuda idónea del varón.
Con esto Pablo enseña que la Iglesia, no por tener libertad en Cristo, va a traer libertinaje
como lo hace el feminismo, que no busca la igualdad sino la emancipación de la mujer de
su responsabilidad hacia su marido.
Ahora bien, Gn.1:27 nos dice que Dios creó al ser humano, hombre y mujer a su imagen.
Así que tanto el hombre como la mujer hemos sido creados a imagen de Dios. Sin
embargo la gloria de Dios se refleja en el varón y la gloria del varón se refleja en la mujer.
Esto habla de términos de matrimonio y familia.
En la familia la cabeza es el varón, es a él a quien Dios ha dado la responsabilidad de
cuidar de su esposa y sus hijos. Cuando un hombre hace las cosas bien, esto se nota en
la forma en que vive su esposa. Ya sea porque ella tiene un corazón apacible y viste de
manera decorosa. Pero cuando el varón es irresponsable, se nota en la expresión de su
esposa, en su aspecto descuidado y hasta en la amargura que llega a manifestar delante
de los demás.
Cuando el varón ora, debe hacerlo con toda sumisión y respeto a Dios. Hasta hace pocas
décadas lo correcto era que el varón se descubriera la cabeza para saludar, para comer,
al entrar a un lugar techado. El no hacerlo era una verdadera falta de respeto.
Es cierto que hoy en día es cada vez más común ver a los jóvenes orar con la gorra
puesta (y no digo que sea correcto), también es cierto que los vemos comer y saludar sin
descubrirse. Y tal vez estemos ante una etapa en la que esta muestra de respeto este
muriendo, como le esta ocurriendo a muchos otros buenos modales.
Pero ¿estará Pablo dándonos aquí una doctrina de cubrirse o no la cabeza? En realidad lo
que está haciendo es aclarar la diferencia entre el varón y la mujer. La mujer luce su
cabello largo por naturaleza, mientras que el varón por naturaleza lleva el cabello corto. Es
necesario reconocer que en Cristo somos semejantes como hijos de Dios, pero aun
permanecen diferencias que son importantes.
Y es que mucho antes de que se fuera perdiendo la buena costumbre de descubrirse la
cabeza por respeto, ya se había hecho a un lado el hábito de que la mujer llevara la
cabeza cubierta en la calle. Pero en los tiempos de Pablo tales costumbres eran lo
correcto tanto para el cristiano como para el no cristiano.
La mujer en la calle, si estaba casada debía cubrir su cabeza, de otra forma sería una
ofensa para su marido. William Barclay señala: En los tiempos de Pablo, el velo oriental «
velaba» todavía más: pasaba por encima de la cabeza sin más abertura que la mínima
para los ojos, y llegaba literalmente hasta los pies. Una mujer respetable no habría
pensado jamás aparecer en público sin él… William Ramsay lo explica de la siguiente
manera: « En los países de Oriente, el velo es el poder y el honor y la dignidad de la
mujer. Con el velo en la cabeza puede ir a cualquier parte con seguridad y respeto
profundo. No se la ve; es una señal de terriblemente malos modales el quedarse mirando
a una mujer velada en la calle. Va sola. El resto de la gente a su alrededor es como si no
existieran para ella, y ella para ellos. Es suprema en la multitud... Pero sin el velo, la mujer

66
es una cosa de nada que cualquiera puede insultar... La autoridad y la dignidad de una
mujer se desvanecen juntamente con el velo cubrelotodo que descarta.»70
Ahora bien, al buscar entender lo que este pasaje enseña, veamos que Pablo dice que la
mujer debe cubrirse, aunque su cabello le es dado por velo. Pero si no se cubre que se
rape. Y es porque para la mujer era vergonzoso traer el cabello corto, así que si no
cuidaba de su imagen cubriéndose, entonces Pablo le reta, “si no se cubre, que se rape
también.”
La Biblia del Diario vivir se refiere a este pasaje diciendo: Y las mujeres con el cabello
corto eran consideradas prostitutas. Pablo está diciendo que en la cultura corintia las
mujeres deberían tener sus cabellos largos. Si para la mujer tener el cabello corto era
signo de prostitución, significaba que una con el cabello así tendría mayor dificultad para
presentar un testimonio creíble en favor de Cristo.71
Sin embargo, hoy en día este pasaje se aplicaría con mayor exactitud a la situación de la
mujer que se viste de manera provocativa o escandalosa. Es esta en la forma en que llega
a deshonrar a su marido. Esto tiene que ver con el testimonio.
Ahora bien, respecto del cabello, no solo se hace mención del cabello largo en la mujer,
sino también en el varón. Mientras que el cabello largo en la mujer es parte manifiesta de
su feminidad, en el hombre, por naturaleza el cabello largo es vergonzoso, pues esto le da
un aspecto femenino.
El punto principal aquí es que como cristianos debemos tener claro que hay diferencias
entre el varón y la mujer. Y aunque por libertinaje, se quiera ver el cabello largo en el
hombre como algo aceptable, la realidad es que Dios ha establecido diferencias entre el
hombre y la mujer que como cristianos debemos aceptar.
Lo importante es entender que la Iglesia no está introduciendo nuevas costumbres en la
sociedad, pretextando que aquel que es de Cristo no se conforma a este mundo. El
evangelio no es permisivo, sino que respeta la educación que tiene la sociedad.
Siempre hay que tener presente que esta situación se produjo en Corinto, que era
probablemente la ciudad más licenciosa del mundo antiguo. El punto de vista de Pablo era
que en tal situación era mejor pasarse de precavido y de estricto antes que de nada que
pudiera dar ocasión a los paganos de criticar a los cristianos de ser demasiado permisivos,
o de poner tentación a los mismos cristianos.72
El contexto del cristianismo del siglo I es de suma importancia y la vida de la Iglesia de ese
momento. Los principios del decoro en la mujer deben permanecer hasta nuestros días,
aplicándolos a nuestra época, si bien han cambiado las formas como es lógico y ya no es
preciso ni necesario usar velos, al igual que la vestimenta ha ido evolucionando. No
pensamos que haya obligatoriedad en el susodicho, así como Moisés se descalzó ante la
"zarza" ardiente, no concluimos por eso que debamos descalzarnos en el templo, así
entendemos que el velo en cuestión tiene su contexto determinado.73

70
William Barclay, Op.Cit. p. 46
71
Biblia del Diario Vivir, Módulo de e-sword. www.e-sword.net
72
William Barclay, Op. Cit. p. 46
73
Diego Calvo Merino, http://www.monografias.com/trabajos93/el-velo-mujer/el-velo-mujer4.shtml

67
5. LO QUE NO ESTÁ BIEN NO GLORIFICA A DIOS NI EDIFICA A LA IGLESIA (11:17-34)
Si bien el apóstol felicitó o alabó a los corintios en el pasaje anterior, ahora tiene que ser
claro respecto a lo que no es correcto y por lo tanto no es causa de alabanza.
El motivo principal es: No se reúnen para lo mejor, sino para lo peor. Ahora bien, es
necesario recalcar este punto: La reunión de la Iglesia de Corinto no era para lo mejor ¡Era
para lo peor!
Es posible que alguien pregunte aquí ¿pero cómo es posible que una reunión de la Iglesia
sea para lo peor? Por lo menos se reunían y algo bueno debía resultar de ello.
Sin embargo, ya que el pasaje lo menciona, debemos considerar el hecho de que la
iglesia, cuando no edifica, es capaz de destruir. Si la función de cada creyente es edificar
a los demás, inclusive renunciando a sus propios derechos, imaginemos lo que ocurre
cuando el creyente sólo está interesado en lo propio.
Desde el inicio de la carta hemos leído que los corintios estaban divididos, según se decía
porque unos se sentían seguidores de algún ministro y otros de uno diferente. Pero el
verdadero motivo para tales divisiones es y seguirá siendo siempre el mismo: el egoísmo.
La verdad es que no era el hecho de que Pablo fuera mejor que Apolos, o que Pedro. La
realidad es que cada uno defendía lo que consideraba suyo, su propio punto de vista en
cuanto a quien era mejor. De ahí la raíz de las envidias y discusiones.
Así que en medio de las divisiones es cuando se manifiestan aquellos que son aprobados.
Su carácter, su actitud, su amor hacia los demás hace notorio que son aprobados delante
de Dios. Y esto debe ser así porque en medio de la paz todos pueden mantener la calma y
ser cordiales, pero en medio del conflicto es donde se manifiesta los que aman a Cristo y
aman a sus hermanos.
Sin embargo el problema en la iglesia de Corinto no era un mero conflicto de relación entre
hermanos, su egoísmo ha pasado una barrera. Ahora tienen problemas con Dios, porque
menosprecian la Cena del Señor, y eso ha llevado a algunos a enfermar y otros más han
muerto.
Así que al tomar la Cena del Señor, lo que en realidad hacían los corintios era ver por su
propia comida. No es difícil imaginarnos a un grupo de gente que se amontona en una
mesa para evitar que otros le ganen lo que desea tomar para comer. Eso lo vemos en
reuniones ajenas a la iglesia, pero tristemente, también se llega a ver dentro de la iglesia.
Muchos tienen la idea de que lo importante en la iglesia es lo espiritual, que la relación
entre hermanos es cosa superficial y que comer juntos es mera “pachanga.” Por eso no
consideran con seriedad compartir tiempo para comer, y eso incluye el tomar la Cena del
Señor.
Al decir esto, no estoy reduciendo la Cena del Señor a una mera comida entre hermanos,
sin embargo su verdadero significado es que este acto, lo llevamos a cabo juntos como
símbolo de nuestro pacto con Dios. Lo hacemos como Cuerpo de Cristo, porque somos
miembros los unos de los otros. Y si somos hijos de Dios, también somos hermanos de los
que son de Cristo.

68
Pero en Corinto, el exceso en comer, y beber hasta emborracharse, en nada edifica. Las
reuniones entre ellos no diferían para nada de una fiesta entre incrédulos. Así es que las
reuniones de los corintos servían sólo para lo malo. Esto es el fruto de estar envanecidos,
al creerse superiores a los demás, procurando sólo su propia satisfacción.
Hoy en día hay quienes sostienen que los corintios tomaban la cena con todo decoro, pero
después tenían sus reuniones de convivencia donde se desbordaban en excesos. Esto lo
sostienen haciendo referencia a los “ágapes” a los que se refiere Judas 12, pues en este
versículo Judas menciona a incrédulos que en estas reuniones comían impúdicamente
con los creyentes. Sin embargo este no era el caso de los corintios. No se trataba de
incrédulos infiltrados, sino de los mismos creyentes tomando la Cena del Señor de manera
indigna. Por eso dice “esto no es comer la Cena del Señor.”
Así que Pablo no va a elogiarlos, y sobretodo no ha de hacerlo por la sencilla razón de que
el recibió de Cristo las instrucciones que ya les había transmitido a ellos. Al inicio del
capítulo les ha alabado por haber guardado sus instrucciones respecto a la adoración,
pero ahora no les alaba porque aunque ya les había transmitido las instrucciones
referentes a la Cena del Señor, no las guardaron
Y cuando Pablo dice que ha recibido de Cristo estas instrucciones debemos considerar un
punto importante: Los evangelios llamados “sinópticos” los cuales contienen el relato de la
última Cena que el Señor tuvo con sus discípulos, fueron escritos brevemente antes de
esta carta, o después de ella.74 Aunque no desestimamos el hecho de que los apóstoles
hayan enseñado a la Iglesia respecto de la Cena del Señor desde el inicio, Pablo afirma
que esto ha sido una revelación directa de Cristo. Esto es una de las características que
confirma el apostolado de Pablo. Cristo mismo se le reveló en el camino a Damasco y a
través de su comunión con Cristo fue que predicó el evangelio y escribió las cartas que
hoy podemos leer como parte de la revelación de Dios al ser humano. De este modo, lo
que Pablo una vez más escribe a los corintios va de acuerdo a lo relatado por los
escritores de los evangelios.
Recordemos que al inicio del capítulo 10 nos indicó que los israelitas participaron del
bautismo y del pan y la bebida espiritual, señalando con esto su relación con Cristo. Aquí
nuevamente vemos a Jesucristo haciéndonos partícipes del pan que simboliza su cuerpo y
de la copa, que simboliza su sangre. Esto es lo que nos recuerda que tenemos un pacto
con Dios basado en el sacrificio de Cristo.
Es por eso que la Cena del Señor debe ser tenida en la más alta estima por la importancia
que tiene en nuestra relación con Cristo. Nadie participa de este pacto con Dios si no es
por medio de la fe en Cristo Jesús. Por lo tanto quedan excluidos de este evento todos
aquellos que no han entrado en un pacto con Dios.
Pero para nosotros, cada vez que comemos del pan y bebemos de la copa, anunciamos
que Cristo verdaderamente murió, es decir que su sacrificio fue real para darnos salvación.
Y al decir “cada vez” se entiende que este no es un evento llevado a cabo sólo en una
ocasión, sino que hemos de hacerlo de manera periódica hasta que Jesucristo vuelva. Sin
embargo no se nos indica que tan periódicamente debe hacerse.

74
Las fechas señaladas por los estudiosos son estimaciones y por lo tanto hay variaciones entre ellas.

69
Algunos sostienen que debe hacerse cada domingo, pues es parte de nuestra comunión
con Cristo. Otros lo llevan a cabo pocas o una sola vez al año afirmando que no debe
perder su sentido y solemnidad al llevarse a cabo rutinariamente. Así que la mayoría lo
lleva a cabo una vez al mes, buscando mantener una continuidad no rutinaria.
Así que la Cena del Señor es un anuncio a la sociedad, aunque en los últimos años
algunos han considerado tomar la Cena del Señor en reuniones especiales donde no se
encuentren no creyentes, pues piensan que sería grosero invitar a alguien a la reunión y
luego dejarlo al margen en la actividad.
Sin embargo esto puede ser solucionado con una breve y sencilla explicación, que incluso
a la iglesia le recordaría que tiene un privilegio delante de Dios de participar de su Mesa.
Por eso debemos tomar la cena dignamente. Ahora bien, tomar la cena de manera indigna
ha llegado a poner nerviosos a algunos, pues la amonestación no es ligera. Lo que
sucedió con algunos corintios es que por haber tomado la cena de manera indigna han
enfermado, se han debilitado o han muerto.
Sin embargo debemos preguntarnos ¿Quién es digno de tomar la Cena del Señor? La
respuesta no puede ser particular, debe abarcar a todos los creyentes, de modo que por
mérito propio ningún ser humano es digno de participar de la Cena del Señor. Pero por el
otro lado, todo creyente ha sido hecho digno por Jesucristo de participar de su Mesa. De
hecho este acto fue preparado especialmente para quienes han sido hechos dignos.
Así que la dignidad no se refiere a la persona, sino a la forma en que tal persona participa
de la Cena. Para entender esto veamos el contexto.
Previamente el apóstol Pablo les ha aclarado que no los alaba por la forma en que al
reunirse toman la Cena del Señor. Pues tales reuniones traen más daño que bendición, al
caracterizarse por sus excesos, como borracheras, egoísmos, divisiones,
inconformidades, etc. Esto es tomar la Cena de manera indigna, de manera que han sido
culpados de menospreciar el cuerpo de Cristo. De ahí el castigo que les ha llevado a
enfermar, debilitarse o morir.
La indicación es examinarnos a nosotros mismos. Esto significa examinar si en verdad
estamos considerando con seriedad nuestra participación en el nuevo pacto, y sobre todo
nuestra relación con los demás creyentes, es decir, si discernimos con seriedad el Cuerpo
de Cristo.
Este término “el Cuerpo de Cristo” no podría referirse al pan, y por lo tanto tampoco al
cuerpo de Cristo clavado en la cruz. Esto lo afirmamos porque de otra manera estaría
excluyendo a la “sangre de Cristo” restándole importancia.
El “Cuerpo de Cristo” es la Iglesia (1Co. 12:27). Este término tomará mayor relevancia a
partir del siguiente capítulo. Y precisamente lo que los corintios no hacían, era tener en
alta estima, ni reconocer la importancia de los demás creyentes, no discernían su relación
con ellos como cuerpo de Cristo. De ahí las divisiones y el buscar su propio alimento.
Así que discernir el Cuerpo de Cristo es considerar la importancia de nuestra relación con
los demás creyentes, con quienes conformamos este cuerpo del cual Cristo es la cabeza.
No hacer esto, es tomar la Cena de manera indigna.

70
Esta es la característica más importante de la Cena del Señor, es un acto del que
participamos todos juntos, de ahí que también se le llame “la comunión.”
Ahora bien, si nos examinamos no seremos juzgados. Este juicio lo ejecuta Dios, tal como
lo hizo con los corintios. Pero no es un juicio para destrucción, pues aunque algunos
hayan muerto, han ido a vida eterna. Esto lo entendemos en la explicación que el apóstol
da al decir que Dios nos castiga o disciplina, para no ser condenados con el mundo. Su
obra tiene como finalidad llevarnos a la madurez.
En esta enseñanza encontramos una semejanza con el término “entregar a satanás.” En
ambos casos el propósito es el arrepentimiento y perfección del creyente.
Así que el consejo es sencillo, no requiere ser profundo: “espérense unos a otros para
tomar la cena. Esto en pocas palabras es discernir el cuerpo de Cristo. Y para que el
hambre no sea un problema, ¡coman en sus casas antes de venir a la reunión! Así no
habrá condenación. Esto hará que las reuniones sean para edificación.
Como Pablo ha anunciado ya que planea visitarlos, el tratará algunos otros asuntos
particulares con los corintios en su visita. Sobre estos asuntos no haremos conjeturas,
pues no son mencionados en la carta.

CUESTIONARIO DEL CAPITULO 5


1. ¿Qué significa que a nosotros nos ha llegado el cumplimiento de los tiempos (o el fin
de los siglos)?

2. ¿Para que sirvió todo tropiezo que tuvo el pueblo de Israel en su vagar por el desierto?

3. ¿Qué cosa nos advierte este pasaje que evitemos para no provocar a celos al Señor?

4. ¿Qué nos enseña este pasaje sobre la tentación?

5. ¿Cuál es la enseñanza final que obtenemos del cabello corto en el varón y el cabello
largo en la mujer?

6. ¿Cuál es el verdadero motivo que trae división a la iglesia?

7. ¿Porque la convivencia con los demás creyentes es importante?

8. ¿A qué se refiere el pasaje al hablar de “tomar la cena del Señor de manera indigna?

9. Si somos juzgados por Dios ¿para qué nos juzga?

10. ¿Cuáles son los consejos que Pablo da a los corintios para que no se reúnan para
juicio?

71
LECCIÓN 6
PENSANDO COMO CUERPO DE CRISTO (Primera Parte) (12-13)
1. INTRODUCCIÓN
¿Qué tan importante es la relación entre los cristianos? Los corintios tenían problemas con
Dios por el hecho de que al participar de la Cena del Señor no lo hacían de manera digna.
Ellos menospreciaban el Cuerpo de Cristo, es decir que tenían en menos la relación con
sus hermanos en la fe.
¿Qué tan sabio será el dicho “no veas al hombre, tú sólo mira a Dios”? ¿Qué tanto importa
la gente en nuestra relación con Dios?
Ahora que Pablo ha llamado la atención de los corintios respecto de cuidar su testimonio
para no hacer caer a los hermanos y de mantener el orden correspondiente esperándose
unos a otros para tomar la cena, es importante sentar las bases de la relación entre los
creyentes en Cristo.
Tal vez en toda la palabra de Dios 1 Corintios 12 sea el capítulo que cuenta con más
técnica didáctica, las partes del cuerpo hablan para dar una enseñanza importante y tiene
una sección de repaso mediante preguntas retóricas. Es posible que sea el pasaje más
claro y directo sobre nuestra relación como hermanos en Cristo, y sin temor a
equivocarme, también es uno de los pasajes que se ha menospreciado más en la iglesia.
Así que al estudiarlo confío que podamos obtener de él la enseñanza que Dios nos da
para pensar como “Cuerpo de Cristo” para edificar y ser edificados en Cristo.

2. SOLO LO QUE VIENE DE DIOS EDIFICA (12:1-11)


2.1. El propósito de los dones
Contrario al asunto del capítulo 8, donde el tema de lo sacrificado a los ídolos era de
conocimiento de todos en la iglesia de Corinto (8:1) y por lo tanto abusaban de ello, ahora
nos encontramos con el tema de los dones espirituales, el cual al parecer no era claro
para todos, por eso Pablo les instruye para que no ignoren sobre ello.
Para empezar, Pablo señala que antes de venir a Cristo, éramos arrastrados a los ídolos
mudos por ignorancia. Esta es la importancia de entender los asuntos espirituales, para no
ser arrastrados por engañadores.
Así que Pablo deja claro un punto respecto del Espíritu Santo: Quienes reconocen a Cristo
como Señor, lo hacen porque tienen el Espíritu, y quienes lo maldicen es señal clara que
no lo tienen.
En esta parte Pablo no profundiza en lo que implica reconocer a Cristo como Señor, pues
era un tema claro para los corintios. La relación “esclavo – señor” era de uso común en
todo el imperio, así que llamar a Cristo “Señor” era un término bastante sólido. De hecho,
reconocer el Señorío de Cristo llegó a ser la causa principal de persecución de los
cristianos en el imperio romano, debido a que ofendía el señorío del Cesar.

72
Sin embargo hoy en día muchos llaman Señor a Cristo, sin tener el menor interés en
servirle. Por lo tanto a ellos se aplican las palabras de Cristo “¿Por qué me llamáis, Señor,
Señor, y no hacéis lo que yo digo?” (Lc. 6:46).
Pero esta indicación nos muestra que no puede haber incongruencias en el Espíritu Santo.
Quien lo tiene, es quien puede glorificar a Dios y de ninguna manera lo maldeciría.
Wayne Grudem señala: Podrían los corintios haber experimentado cosas bastante
extrañas en los cultos religiosos paganos (lo cual quizá incluyera gritos maldicientes
durante el éxtasis religioso). Pero Pablo dice que esto no sucederá en la genuina profecía
cristiana. Si alguien parece estar bajo una influencia espiritual y de pronto comienza a
maldecir a Jesús, aquello sencillamente no proviene del Espíritu Santo. Eso no sucede
cuando se trata de los dones del Espíritu Santo.75
Además debemos entender que la unidad entre creyentes la brinda el Espíritu Santo.
Aunque hay diversos dones (es decir que no todos son iguales), sólo hay un Espíritu
Santo. Y aunque hay muchos ministerios, o maneras de servir, se sirve a un mismo Señor.
Y también hay muchas operaciones o funciones, pero todo proviene de un mismo Dios.
Entendemos en esto que los dones; los ministerios o formas de servicio 76; y las funciones,
trabajos u operaciones son variados, pero hay un solo Dios.
La diversidad de dones no debe llevarnos a pensar que hay diferentes “Espíritus Santos”,
que los ministerios son para diferentes “Cristos” o que las obras que realizamos son
derivadas de diferentes “Dioses.”
Como el pasaje se basa en la unidad, nos habla inicialmente de la unidad de Dios. Esto lo
hace para introducirnos a la enseñanza de la unidad entre creyentes.
Y a cada creyente le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Esto significa
que cada uno recibe un don del Espíritu Santo. El propósito de ese don es edificar.
Algo que todos los creyentes tenemos en común, además de la salvación en Cristo, es
que nos es dada la capacidad para edificar. Esto también es por gracia.
Ya desde hace mucho se ha discutido sobre la permanencia o cese de los dones. Pero es
claro que los argumentos sobre su continuidad o finalización está ligada al concepto que
se tenga del propósito de los dones.
Quienes sostienen que los dones han cesado, consideran que su propósito fue respaldar
a quienes llevaron a cabo la escritura de los libros de la Biblia. Quienes abusan del
concepto de los dones, enseñan que los dones son para demostrar que todo lo que hacen
es de Dios.
Sin embargo en ambos casos se comete el error de tomar por “dones” únicamente a
aquellos que son espectaculares, restringiéndolos solo a cierto sector de la iglesia. Con
esto se deja de lado dones que son edificantes, pero no espectaculares, además de
colocar a un lado el concepto del “sacerdocio de todos los santos.”
Para entender el propósito de los dones, es necesario que veamos 1 Corintios 12:7 no
solo bajo el contexto de este capítulo, sino bajo el contexto de toda la carta.77

75 Wayne Grudem, El Don de Profecía en el Nuevo Testamento y en la Actualidad, p. 111.


76
Ministerio y servicio se desprenden de la misma palabra griega “διακονία” (diaconado).

73
Así que para indagar sobre este asunto, es bueno considerar lo que hemos estudiado
preguntándonos ¿Cómo se edifica el cuerpo de Cristo?
Las respuestas pueden ser muy variadas. Algunos sostienen que es a través de lo que se
ha dado por llamar “gracia común”, atribuyendo a cada ser humano la capacidad para
edificar a la Iglesia si se esfuerza lo suficiente. Esto puede incluso involucrar a personas
que no se han convertido a Cristo, como lo es en el caso de la moderna “psicología
cristiana”, que hace uso de la psicología tradicional y de la psicoterapia, ambos muy
utilizados en la consejería “cristiana” de moda. Sin embargo es necesario aclara lo que en
realidad significa la gracia común.
Martin y Deidre Bobgan lo exponen de este modo: Una de las formas por las que los
cristianos aceptan las terapias psicológicas y sus psicologías de respaldo es cuando se
usa el concepto teológico de la gracia común. La gracia común es esa gracia dada por
Dios a toda la humanidad, por la cual el hombre natural tiene un sentido innato de
moralidad y podemos observar, pensar, razonar, evaluar, y llegar a conclusiones… Un
ejemplo de esta gracia hacia todos se encuentra en Mateo 5:45, “vuestro Padre que está
en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e
injustos”… La gracia común por lo tanto permite que exista un comportamiento moral y
una responsabilidad social, pero no es una gracia salvadora. El corazón natural es
perverso a pesar de la ley moral colocada en él. Únicamente la gracia especial de Dios
puede redimir el corazón humano y conducir al individuo por la senda de santificación y
glorificación… La psicoterapia y sus psicologías de respaldo no pueden salvar ni santificar,
y por lo tanto no pueden ofrecerle algo a un cristiano que le ayude a entender el alma, a
vencer los problemas de la vida, o a conocer cómo vivir.78
Y así como la psicoterapia no puede edificar al creyente, tampoco los demás esfuerzos
humanos pueden colaborar para el crecimiento del Cuerpo de Cristo.
Algo que ésta carta ha ido dejando en claro, es que la mentalidad del cristiano hace uso
de la sabiduría y el poder de Dios y no de la del mundo. Por lo tanto, el cuerpo de Cristo
no se ha de edificar con la sabiduría humana (ni siquiera con la sabiduría humana propia
del creyente).
Pero deberíamos preguntarnos ¿Por qué no edificar con la capacidad humana? ¿Por qué
debe ser edificada única y exclusivamente con la capacidad de Dios?
La respuesta es “Gracia”, gracia especial como los Bobgan lo han mencionado.
Que la salvación es por gracia lo entendemos todos los creyentes. Pero es una realidad
que muchos también ignoran que el resto de la vida cristiana también se vive por gracia.
Esto incluye los medios para edificar a la Iglesia.79
A esto hace referencia el apóstol Pablo en su siguiente carta a los corintios:
Les ruego que cuando vaya no tenga que ser tan atrevido como me he propuesto ser
con algunos que opinan que vivimos según criterios meramente *humanos, pues

77
El tema de la continuidad o cese de los dones lo veremos al estudiar el capítulo 13.
78
Martin y Deidre Bobgan, Op. Cit. p. 47.
79
La mentalidad que cree que después de haber sido salvos por gracia, el resto depende del esfuerzo del cristiano, se
explica en el Apéndice 3 de este manual.

74
aunque vivimos en el *mundo, no libramos batallas como lo hace el mundo. Las
armas con que luchamos no son del mundo, sino que tienen el poder divino para
derribar fortalezas. 2 Corintios 10:2-4 NVI
Al respecto el Comentario Bíblico del Continente Nuevo expone: Todos los dones son
acciones divinas que alcanzan a los hombres. Por medio de la acción de su Espíritu, Dios
nos permite ser el camino por el que esa acción llega a los demás. No es mi sabiduría—el
don de tener palabra sabia—sino el poder divino lo que muestra al prójimo la sabiduría
espiritual; pero Dios me concede a mí la “palabra” (el uso del lenguaje) a fin de llegar a los
oídos de mi prójimo, y a su corazón. Del mismo modo, el que sana a un enfermo es Dios,
pero yo puedo ser el que llegue hasta él con la “fe por el mismo Espíritu” que le permita
clamar a Dios confiando en sus promesas para grandes cosas en su nombre. El que tiene
el don, el que ha recibido ese regalo divino, es sólo un intermediario entre el Señor que es
dueño de todo, y su pueblo que todo lo necesita.80
Si fuera por nuestra sagacidad, entonces aquellos que mienten y roban para enriquecerse
con el evangelio, pero a final de cuentas atraen personas a la iglesia, no serían
reprobables y el uso de tales artimañas podría ser imitado sin discusión. Sin embargo
quienes actúan de esta forma, manipulan el pasaje de Lucas 16:8. Tal pasaje nos llama a
edificar con responsabilidad, haciendo uso de las armas que nos han sido provistas. No
debemos olvidar que al venir Cristo, pondrá al descubierto las intenciones de cada
corazón (4:5).
Y debemos considerar que es una realidad que quienes mienten y roban en “pro del
evangelio”, en realidad piensan en su propio bienestar y no en glorificar a Dios.
Generalmente usan a Dios como mero pretexto o instrumento para sus fines egoístas.
Recordemos que aún la envidia es mencionada como una motivación por la cual se puede
llegar a compartir el evangelio (Fil. 1:15-16).
Hemos visto Mateo 7:21-23, a aquellos que llamaban “Señor, Señor” a Jesús, y en su
nombre profetizaron, echaron fuera demonios e hicieron muchos milagros; pero no
hicieron la voluntad del Padre que está en los cielos. Estos nunca tuvieron una relación
con Cristo, así que se les manda apartarse, porque son “hacedores de maldad.”
Esto pone de manifiesto que la sagacidad humana en realidad está al servicio de las
ambiciones humanas y no de Dios.
Richard Gaffin describe esto así: Probablemente la lección más importante, y ciertamente
la más difícil de aprender para nosotros, es que los dones espirituales no son la final
nuestras supuestas fuerzas y capacidades, ni algo que “tengamos” (ni que nos haya sido
dado), sino lo que Dios hace a través de nosotros sin contar con nuestra ayuda ni limitado
a nuestras debilidades. ”Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad”
(2 Co. 12:9).81
Sin embargo, cuando Pablo escribe a los efesios, después de hablar de la unidad (un
Señor, una fe, un bautismo y un solo Dios y Padre de todos), les habla de la gracia para
edificar:

80
Comentario Bíblico del Continente Nuevo, Primera Corintios, p. 197.
8181
Richard Gaffin, citado por Wayne Grudem, Op. Cit., p. 189.

75
Pero a cada uno de nosotros se nos ha dado gracia en la medida en que Cristo ha
repartido los dones. Efesios 4:7 NVI

A los filipenses les dice que Dios es quien produce “el querer y el hacer” (el deseo y la
capacidad) para cumplir con su voluntad (Fil. 2:13). De esta manera seremos luminares en
medio de una generación maligna y perversa.
Esto nos enseña que la finalidad de los dones es que no edifiquemos el cuerpo de Cristo
en nuestra propia capacidad, sino que Dios es tan maravilloso que incluso nos equipa con
su propia capacidad para edificar.
Así lo dice el apóstol Pedro:
Cada uno ponga al servicio de los demás el don que haya recibido, administrando
fielmente la gracia de Dios en sus diversas formas. El que habla, hágalo como quien
expresa las palabras mismas de Dios; el que presta algún servicio, hágalo como
quien tiene el poder de Dios. Así Dios será en todo alabado por medio de Jesucristo,
a quien sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.
1 Pedro 4:10-11

Así que, si los dones han sido dados para provecho de los demás, es decir para edificar el
Cuerpo de Cristo, estos seguirán siendo concedidos en tanto que el cuerpo de Cristo
necesite seguir siendo edificado.
Esto nos habla también de que hacemos mal cuando tratamos de edificar el cuerpo de
Cristo basados en capacidades humanas, ya sea porque alguien es maestro en alguna
escuela creemos que es apto para enseñar en la iglesia, si alguien es psicólogo, entonces
ya puede aconsejar… sin embargo hay dones dados por el Espíritu para ello.
Pero el pensamiento de que todo esfuerzo humano es bueno para edificar al Cuerpo de
Cristo ha sido una mina de oro para promotores de la excelencia humana, que no son más
que motivadores que venden materiales y dan cursos con el propósito de ganar dinero.
Esos son los John Maxwells, Dante Gebels, etc. de nuestro tiempo que buscan inyectar
vitaminas humanas al cuerpo de Cristo para que funcione.
Sin embargo Dios aún sigue dando gracia para que edifiquemos conforme a su capacidad
y no a la nuestra.
2.2. Los dones como parte de la Gracia de Dios
Una de las preguntas que hicimos al inicio de este curso fue ¿Qué tanto debo prepararme
que tanto debo depender de Dios? Respondamos a ello.
Cuando Josué está por conquistar la tierra prometida por Dios a Abraham, Dios mismo le
manda que se esfuerce, porque él estará a su lado (Jos. 1:9). La presencia de Dios es la
gracia que, aunque no se explica en el Antiguo Testamento, está implícita. Porque la
compañía de Dios es el querer y el hacer del que Pablo habla en Filipenses 2:13. Así que
cuando Pablo instruye a Timoteo, le manda que se esfuerce en la gracia que es Cristo
Jesús (2 Tim. 2:1), porque para Timoteo la gracia era un tema conocido y entendido.

76
Así que para dar una respuesta clara a la pregunta propuesta anteriormente, debemos
tener claro lo que es la gracia. Es todo aquello que necesitamos, pero que no merecemos
y no podemos adquirirlo por nosotros mismos y que Dios nos lo brinda de manera gratuita.
En este contexto nos referimos a todo aquello con lo que Dios nos equipa para que
cumplamos con su propósito.
Por lo tanto, una vez equipados con esta gracia y enfocados en el propósito de Dios,
debemos esforzarnos. A esto es a lo que se refiere Pablo al hablar de edificar sobre el
fundamento que ha sido establecido, el cual es Cristo.
El centro de esta carta es que cuando construimos fuera del plan de Dios, o en nuestra
propia capacidad, no estamos haciendo lo que debemos. Lo correcto es edificar de
acuerdo al plan de Dios con las capacidades (o herramientas) que Dios nos ha dado.
Y aunque estas capacidades son diferentes, es decir que no todos recibimos los mismos
dones, son dadas por el mismo Espíritu según su voluntad.

3. LA MENTALIDAD DE CUERPO (12:12-31)


Ya en los primeros versículos hemos visto sobre la unicidad de Dios, un mismo Espíritu,
un solo Señor, un mismo Dios.
Ahora pasamos a estudiar la unidad entre todos los creyentes. Eso es lo que los
versículos 12 al 14 enseñan. Un cuerpo cuenta con muchos miembros: ojos, pies, manos,
hígado, pulmones, etc; pero es un mismo cuerpo. Así es exactamente con Cristo. Es un
solo cuerpo pero con muchos miembros.
Este es uno de los puntos más importantes que debemos entender en cuanto a nuestra
relación como creyentes en Cristo. Somos muchos, pero todos somos miembros del
mismo cuerpo.
Esto se debe a que el Espíritu Santo que nos ha sido dado, que habita en nosotros, es el
mismo. Nadie recibe un Espíritu mayor que otro.
Es cierto que de cuando en cuando surgen individuos que se sienten “ungidos” por un
Espíritu Santo “superior”, y lavados en una sangre VIP de Cristo. Y en su afán por vivir
como seres superiores han creado el producto más rentable en los años recientes de la
iglesia.
Este producto es llamado “la unción.” Si bien no les queda otra opción que aceptar que los
creyentes tenemos el mismo Espíritu, no es suficiente dicen ellos; debes tener también “la
unción.”
Y ya que tal idea es contraria a lo enseñado en este capítulo, eso muestra que este es uno
de los pasajes más ignorados en la Biblia. Pues los dones, es lo que el Espíritu da para
edificar, y lo da a todo creyente.
Sin embargo estos individuos, soberbiamente se dicen portadores de “la unción.” Y han
creado un ridículo catálogo de “unciones”, por ejemplo: unción de poder, unción de
abundancia, unción de gozo, unción de sanidad, unción de libertad financiera, etc. Lo que
la gente requiera, ellos lo tienen en la versátil presentación de unción. Así que al ser
contratados para alguna conferencia, ellos transmiten el poder de la “unción” a quienes

77
estén dispuestos a recibirla. Esto hace que se conviertan en conferencistas deseados y
exclusivos. Sin embargo esto no es más que una forma moderna de las indulgencias.
Así que, como hemos dicho, este ha sido el mejor producto que se vende en las iglesias
posmodernas. Pues así se les dice a las personas que, el conferencista que está al frente,
bien vale el costo de la inscripción que pagaron, o la ofrenda que le hicieron.
De este modo, confiando en el poder que se supone emana de tal personaje, las personas
sienten que su relación con Dios mejorará, que su vida cambiará, que finalmente dejarán
ese hábito que tanto les molesta, o que se acabarán sus problemas financieros.
Y de esta forma ellos basan su superioridad sobre el cristiano común, pues se les cataloga
como “varones o mujeres de Dios”, en fin, cristianos con unción.
Sin embargo la primera carta del Apóstol Juan, la cual está dirigida a todos los creyentes
en Cristo (1 Jn. 1:1-4); afirma que tenemos la unción del Santo (1 Jn. 2:20), y que la
unción que de él recibimos permanece en nosotros, y aún la unción misma nos enseña
todas las cosas (1 Jn. 2:27).
Así entendemos que la unción es el Espíritu Santo, con el cual fuimos sellados para el día
de la redención (Ef. 1:13-14).
En cuanto a esto David King escribe: El punto de todo esto es que ninguna separación
puede ser hecha entre Cristo y el Espíritu en la vida de los cristianos y la iglesia. Algunas
veces se nos dice, “Cree en Jesús para ser salvo; ahora necesitas avanzar más y recibir el
Espíritu.” Se da la impresión de que (1) creer en Jesús para ser salvo es necesario si
quieres ir al cielo, pero las experiencias verdaderamente grandiosas de la vida cristiana
vienen a ti después que recibes al Espíritu, y que (2) recibir el Espíritu es diferente y
posterior a recibir a Cristo en la salvación. La gente que cree esto habla del Espíritu como
una “segunda bendición” o una segunda obra de la gracia que mueve a los cristianos de
ser solamente salvos a realmente conocer y vivir en el poder de Dios. Pero Pablo refuta
esta herejía al decir, “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo”
(1 Cor. 12:13). No existe un grupo “elite” de los súper-cristianos o cristianos “espirituales”
que han sido bautizados por el Espíritu, mientras que otros son débiles y ordinarios. Todo
el que es verdaderamente cristiano (“nacido de nuevo por el Espíritu”, Juan 3:5-8; Tito 3:5)
ha sido bautizado por el Espíritu (“todos”) y es habitado, guiado y otorgado poder por el
Espíritu (Rom. 8:9-15).82
Por lo tanto la unidad entre los creyentes tiene un fuerte lazo que es el Espíritu de Dios
habitando en cada uno de nosotros por igual. El Espíritu Santo del cual se nos ha dado a
beber a todos, nos da identidad como creyentes en Cristo.
Ahora bien, nuestro cuerpo, siendo uno solo, tiene muchos miembros. El pie no tiene que
convertirse en mano para ser parte real del cuerpo, ni la oreja debe ser similar al ojo para
ser parte del cuerpo.
El olfato, el oído, la vista, el tacto, el gusto; todos ellos dependen de diferentes miembros
del cuerpo, por lo que si todo el cuerpo fuera un solo miembro, se dejaría fuera a la
mayoría de estos sentidos.

82 David King, ¿Qué hay acerca de los Dones Carismáticos el día de hoy?, p. 3.

78
Por otro lado, cada miembro depende de los demás miembros para subsistir y funcionar.
El ojo no es independiente de la mano, ni la cabeza de los pies. Todos los miembros en el
cuerpo sirven los unos a los otros y aun los que parecen menos importantes tienen una
función que cumplir en el cuerpo.
Si este ejemplo es claro, entonces debemos entender que exactamente lo mismo aplica
para la iglesia. Hay quienes predican, quienes evangelizan, quienes dan clases; pero ellos
también requieren de aquellos que sirven, que aconsejan; incluso de quienes hacen el
aseo, de los que se dedican a interceder.
El que hace milagros no es independiente del que acomoda cosas o del que toca la
música. Pues el cuerpo de Cristo está conformado por todos los creyentes en Cristo, y
cada uno tiene una función que cumplir.
Así es como los corintios debían verse unos a otros, sobre todo al tomar la Cena del
Señor. Somos miembros los unos de los otros y lo que afecta a uno, afecta a los demás, lo
que alegra a uno alegra al resto. Pues no somos una organización, sino un cuerpo.
Ahora bien, en la iglesia hay quienes piensan que la única relación que importa es la
relación con Dios. Que la gente está de más y que si bien, puede ser usada por Dios, es
pérdida de tiempo el compartir con ellos.
Eso es un sello característico en las alianzas de pastores, donde el dicho “si es solo para
desayunar juntos y no para trabajar, entonces la reunión es solo pérdida de tiempo” Por
que fingen ser muy trabajadores y no les importa el tener comunión con los demás
pastores para animarse unos a otros.
Y no es ajeno esto a una gran cantidad de ministerios extra-iglesia, pues los involucrados
en misiones, pregonan que las misiones son lo que más importa, los que trabajan en la
obra social, afirman lo mismo, igualmente las asociaciones evangelisticas, etc. Y es algo
muy cierto que muchos de ellos reprochan amargamente a los pastores por no enfocar
todos sus recursos y esfuerzos en el ministerio que ellos promueven. En serio que esto
puede llegar a volver loco al pastor.
Pero la enseñanza es importante, el salir a evangelizar es importante, el enviar a otros
países creyentes y sostenerlos es importante, todo es importante cuando se trata del
evangelio de Cristo, ¡Pero todo tiene un orden y nada es superior a lo demás!
He escuchado a promotores de Agencias Misioneras decir tontamente “no envíe a
cualquiera, envíe a los mejores.” Y disculpe, pero al decir “tontamente” me refiero a que
eso significa que no toman en cuenta que esto depende de ser llamado por Cristo y
equipado con los dones que para ello se requiere.
Y si esto ocurre a nivel entre iglesias y Asociaciones de Ministerios, también ocurre en
cada iglesia local. Pero esto está influenciado por la manera en que se ve a los demás
creyentes. Esto es algo en lo que Pablo busca formar la mentalidad correcta.
Ahora bien, hay quienes en la iglesia tienen “Mentalidad de Grupo.” Ellos solo ven gente y
no tienen relación con nadie. Es cierto que en algún momento esto ocurrió con cada uno
de nosotros al llegar a la Iglesia. Mientras no formábamos relación con otros, estábamos
solo entre un grupo de personas. Un grupo solo tienen relación en el momento de la
reunión, de modo que una vez terminada la reunión el grupo se disuelve.

79
En esta mentalidad permanecen estancados aquellos que no tienen el más mínimo interés
en los creyentes, y aunque aleguen que su relación es sólo con Cristo, la realidad es que
ni con él tienen relación. Si uno deja el grupo, no siente el más mínimo dolor.
Por lo tanto es importante crecer de la “Mentalidad de Grupo” a la “Mentalidad de Familia.”
Pues cuando la reunión del grupo termina, las familias permanecen juntas. Esta
mentalidad le gusta a la mayoría de los creyentes y quisieran permanecer en ella, porque
hay afecto y convivencia, pues aun cuando el grupo se ha separado, se vuelven a reunir
para seguir conviviendo. Pero al igual que el grupo, las familias también tienden a
separarse en algún momento. Pues cada miembro tiene sus propias actividades e
intereses. Además, si un miembro de la familia no trabaja, los demás lo mantienen. Pero la
familia es una forma de pensar respecto de la Iglesia, de la cual tenemos que avanzar
también.
La “Mentalidad de Cuerpo” tiene las características que menciona 1 Corintios 12. Aun
cuando la reunión del grupo ha terminado y el grupo se ha separado, las familias van a
sus actividades y se separan. Pero el cuerpo siempre permanece unido, pues estar
separado del cuerpo trae la muerte del miembro que se aparta.
Y así es como sucede cuando alguien deja de congregarse, se va enfriando hasta que su
relación con Dios se ha secado. ¿Y porque podríamos afirmar que esto es así?
Sencillo, porque el cuerpo tiene una función: “Edificar.”
Piense por un momento en todas las cosas que un cristiano puede hacer sólo en su casa:
Orar, leer la palabra (esperamos de hecho que lo hagan en su casa). Pero también puede
pararse frente a un espejo y predicarse un sermón, pude darse una clase, entonar cantos
y hasta recoger ofrenda… diríamos que puede hacer todo lo que se hace en la reunión de
la Iglesia, menos una cosa: ser edificado.
En el cuerpo todos los miembros trabajan para el bien de todo el cuerpo. Si algún miembro
del cuerpo deja de cumplir su función, entonces el cuerpo sufre daño y empieza a padecer
algún trastorno.
De la misma forma, en este pasaje el apóstol Pablo enseña que ningún miembro es
superior a los demás, de hecho hasta los más débiles son más protegidos y los menos
dignos de decoro se visten con mayor decoro. De este modo no hay desequilibrio en el
cuerpo. Y esto mismo debemos pensar respecto del cuerpo de Cristo, el cual es la iglesia.
Así que no todos tenemos los mismos dones debido a que debemos cumplir con
diferentes funciones dentro del mismo cuerpo de Cristo.
Pero ¿Por qué será que aún hay grupos que insisten en que todo aquel que tiene el
Espíritu Santo debe hablar en lenguas? Es una realidad que eso es contrario a lo que
enseña este pasaje, y esta es una razón más para afirmar que este pasaje ha sido
gravemente menospreciado.
Es cierto que se pretende sustentar tal enseñanza principalmente en Hechos 2:1-13. Sin
embargo este pasaje es la narración de un hecho, y 1 Corintios 12 es la explicación clara
de un tema que involucra este hecho. Algunos hablan lenguas, pero no todos, porque
nuestras funciones son distintas en el cuerpo de Cristo.

80
Y esto se afirma con la última parte de este capítulo 12 de 1 Corintios, una sección de
preguntas retoricas ¿son todos apóstoles? Definitivamente la respuesta es no, pues
estamos concluyendo lo visto en el capítulo. De la misma manera la respuesta es “NO”
para profetas, maestros, hacer milagros, dones de sanidad, y no queda fuera el hablar
lenguas. Algunos contarán con este don, pero no todos.
Ahora bien, es el Espíritu de Dios quien da los dones como él quiere, esta es la gracia de
Dios. Sin embargo mayor aún es la gracia de Dios al darnos la oportunidad de procurar o
anhelar los mejores dones. Es decir que podemos orar a Dios a fin de ser investidos de
algún don en particular para edificar.

4. EL CAMINO MÁS EXCELENTE (12:31-13:3)


Como hemos visto los dones son la capacidad de Dios para edificar. Y edificar es la
palabra clave en esta sección de la carta. De hecho la meta en la mentalidad de Cristo o
pensamiento cristiano, es la edificación del cuerpo de Cristo. Todo lo que la carta ha dicho
hasta este punto, es con el fin de establecer la base para una verdadera edificación.
Por lo tanto es necesario recordar lo que leímos al inicio del capítulo 8 ¿Qué es lo que
edifica? La respuesta no debe nunca dejar nuestra mente… lo que edifica es “el amor.”
Esto es lo que Pablo llama “un camino más excelente.”
Imagine que tiene un auto que puede alcanzar hasta 300 km/hr. Tiene una formidable
estabilidad, y el mejor sistema de frenado que existe. Además su carrocería es altamente
atractiva, pero…. ¡Oh no! Se acabó la gasolina y debido a algún problema no la podrá
conseguir hasta dentro de varios días. Mientras tanto ¿Qué es lo que tiene en realidad?
No tiene nada que sea más útil que un montón de chatarra.
Veamos otro ejemplo, una supercomputadora, lo más avanzado en tecnología. Hace lo
que usted desee, e incluso habla. Es capaz de resolver todo reto que se le ponga, pues
cuenta con el más moderno procesador. Pero… Nuevamente diga conmigo, ¡Oh no! ¡Se
fue la luz! y no volverá hasta dentro de unos días. Además no contamos con planta
eléctrica. ¿Qué tenemos en realidad? Algo menos útil que un pisapapeles, porque incluso
estorba.
Así es todo ministerio investido con los mejores dones. Hablar lenguas humanas y
angélicas pero sin amor, es lo mismo que hacer sólo ruido. Don de profecía, de sabiduría,
de conocimiento o de fe, pero sin amor; es igual a no tener nada. El don de misericordia y
el de martirio, pero sin amor… de nada sirve.
¡Un momento! Detengámonos en la frase anterior ¿Cómo es posible que hacer
misericordia, vendiendo mis bienes para dar de comer a los pobres, o que pueda yo
mismo sacrificarme ¡Y no tener amor!?
Pues de acuerdo al pasaje es posible. En realidad lo hemos mencionado ya, aún
evangelizar puede ser hecho por maldad. Lo vimos en el 4:5 “Dios aclarará también lo
oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada
uno recibirá su alabanza de Dios.”

81
Tendremos que repetirlo a fin de comprender más claramente lo que el pasaje enseña:
Muchas cosas buenas se pueden hacer con malas intenciones.
Hoy en día hay muchas personas llevando alimento a los necesitados, no por amor, sino
porque les han dicho que si hacen cosas buenas se irán al cielo, eso es egoísmo en
realidad. Muchas señoras de la alta sociedad ayudan a los necesitados, porque sus
propios hogares están destruidos, tal vez un ejemplo de esto se la fallecida princesa
Diana. Muchas grandes empresas tienen fundaciones o Instituciones de Asistencia
Privada (IAP) a fin de evitar pagar impuestos. El cargo de conciencia, la avaricia, el deseo
de ganar el favor de alguien pueden ser motivos muy fuertes para hacer cosas buenas por
otros, pero al final sólo son egoísmo.
Pero si esto ocurre afuera de la Iglesia, entendemos que se debe al dominio del pecado en
el corazón y la naturaleza humana. No pueden amar correctamente pues no aceptan el
hecho de que han sido amados por Dios quien les brinda la salvación por gracia.
Lo que debe llamar nuestra atención es cuando esto ocurre dentro de la Iglesia. Iglesias
llenas de dones, pero sin amor. Evangelistas que se plantan en los grandes estadios, pero
a cambio de jugosas ofrendas… predicadores en enormes auditorios y canales de
televisión, buscando fama… misioneros que se desgastan en lugares lejanos, pero
resentidos con las iglesias de sus países… todo esto puede llevarse a cabo sin amor.
De hecho en algún tiempo se puso de moda que las iglesias organizaran Asociaciones
Civiles, supuestamente con el objeto de ayudar a los necesitados. La realidad es que
muchas se establecieron para recibir donaciones, otras para evitar registrarse como
Asociaciones Religiosas,83 otras para poder registrar alguna propiedad a nombre de un
grupo, etc. pero no precisamente con la finalidad honesta de ayudar a los necesitados.
Sin embargo debemos ser honestos, el problema mayor en todo esto es “la falta de un
concepto claro del Amor.”
Guillermo Serrano en su libro “La predicación, imagen de la PALABRA”, da una excelente
enseñanza sobre la predicación, en verdad el libro es muy edificante. Sin embargo casi al
final, le da un balazo a su propio libro al citar como ejemplo de exposición bíblica un
mensaje del Reverendo Aldão Carlos Nascimento el cual dice: Otro principio establecido
por Jesús es que el matrimonio debe estar basado sobre el compromiso y no sobre el
amor… Pero el amor debe verse y entenderse como la corona del matrimonio, y no como
su base. El amor, como sentimiento emocional subjetivo, está sujeto a muchas vicisitudes
y por lo tanto, no puede garantizar el éxito a una institución tan importante – como lo es el
matrimonio.84
Este ejemplo nos muestra que la necesidad de un correcto concepto del amor es en
verdad urgente dentro de la Iglesia. Lo que citamos aquí bien puede ser el ejemplo de la
mentalidad de muchos respecto del amor: sentimiento emocional subjetivo.
Sin embargo en toda la Biblia, no hay palabra más importante que el amor y no hay
palabra más menospreciada por la Iglesia que la palabra “amor.”

83
Antes de la reforma a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos esto último se hacía con la finalidad
de evitar que sus instalaciones pasaran a pertenecer al estado.
84
Guillermo Serrano, La predicación, imagen de la PALABRA, p. 100.

82
Palabras como “Dios”, “Cristo”, “salvación”, “todo poderoso”, “santidad”, “mandamientos”,
“ley”, “justicia”, “pacto” “fe”, etc. son importantes y no debemos tomar el nombre de Jehová
nuestro Dios en vano. Sin embargo, todo esto lo conocemos debido a que Dios, por amor
decidió revelarse a nosotros.
Este “amor de Dios” nos remite en muchos pasajes al sacrificio de Jesucristo (ver: Jn.
3:16; Ro. 5:8; Ga. 2:20; Ef. 5:2,25; 1 Jn. 3:16, 4:9,10; Ap. 1:5).
Como cristianos debemos tener claro el concepto del amor, para pensar correctamente,
incluso respecto de nuestra propia salvación. Pensar del amor como un sentimiento, algo
emocional o subjetivo, nos traería serios problemas para comprender 1 Jn. 4:8 y 16, que
nos señalan que “Dios es amor.”
Por otro lado, es importante notar como en el Nuevo Testamento la palabra
“mandamiento” en varias ocasiones viene relacionada con la palabra “amor” o alguna de
sus acciones, pues el mayor mandamiento es amar a Dios (Mt.22:37-38), el segundo
mandamiento es amar al prójimo (Mt.22:39) y el nuevo mandamiento es que los creyentes
nos amemos unos a otros (Jn. 13:34), de igual manera 1 Jn. 2:15 nos manda no amar al
mundo, y Gálatas 6:2 nos dice que llevemos los unos las cargas de los otros y así
cumplamos la ley de Cristo.
¿Cómo podríamos entender los dos mandamientos más importantes de toda la Biblia que
nos ordenan amar si no entendemos a lo que se refieren al hablar de “amar”?
Y debo recalcar esto “nos ordenan”, no nos sugieren ni nos aconsejan, ni aún nos piden,
sino que “nos ordenan”, porque son MANDAMIENTOS, y nos dicen que debemos “amar.”
Si la orden es “amar” entonces estamos ante algo que no es, ni sentimental, ni emocional,
ni subjetivo. Por el contrario, es algo que está bajo nuestro dominio y debe ser claro, pues
debemos ser conscientes de si lo estamos haciendo o no.
Pero ya que vemos la relación entre “el amor de Dios” y el “sacrificio de Jesucristo”,
entendemos que el amor está relacionado con “el compromiso.” Ese sería el primer apunte
del cual quienes piensan como el Rev. Nascimento deben tomar nota.
Si amar es algo que se nos ordena, entonces inicia con la decisión de llevarse a cabo, y
como en la Biblia encontramos que el amor de Dios está relacionado en todos los casos
con habernos dado a su hijo, entonces va de la mano con la decisión de dar.
Pero es tema de la siguiente lección el concepto claro del amor, pues es lo que los
siguientes versículos nos enseñan.
“Edificación” es la palabra importante en esta lección. Dios nos da la capacidad para
edificar al darnos los dones, así no dependeremos de nuestra sagacidad o astucia para
edificar al Cuerpo de Cristo.
Pero nos aclara que los dones no cumplen su función si no son usados correctamente y
esto significa que debemos amar. El Cuerpo de Cristo es edificado cuando por amor a los
hermanos, y por amor a Dios, ponemos estos dones al servicio de los hermanos.

83
CUESTIONARIO DEL CAPITULO 6
1. ¿Cuál es la finalidad de los dones?

2. ¿Qué es la gracia común?

3. ¿Cuáles son las dos cosas que requerimos para esforzarnos correctamente?

4. ¿A qué se refiere la Biblia cuando habla de “la unción”?

5. ¿Cuáles son las tres mentalidades explicadas en esta lección sobre nuestra relación
con los demás creyentes?

6. De estas tres mentalidades ¿a cuál debemos llegar para edificar correctamente?

7. ¿Cuál es la meta en la mentalidad de Cristo o pensamiento cristiano?

8. Complete la frase: Muchas cosas buenas se…

9. ¿Por qué decimos que el amor es algo que está bajo nuestro dominio y debemos saber
si lo estamos haciendo o no?

10. ¿Cuál ha sido la palabra importante en esta lección?

84
LECCIÓN 7
PENSANDO COMO CUERPO DE CRISTO (Segunda Parte) (13-14)
1. INTRODUCCIÓN
Las divisiones en la iglesia, menospreciar a los hermanos al tomar la cena del Señor, estar
envanecidos, etc. es lo que hemos visto que ocurre cuando no pensamos como Cristo.
Nuestra forma de actuar es resultado de nuestra forma de pensar. Así que si pensamos
como Cristo, debemos amar como Cristo lo hizo. Si este concepto logra ser transmitido en
esta lección, entonces habrá cumplido su propósito.
Por otro lado veremos como el amor, en realidad es lo que lleva al orden y a la edificación
de la Iglesia, pues en el capítulo 12 el apóstol Pablo ha enseñado sobre la función de cada
creyente para la edificación, y en el capítulo 13 ha instruido sobre la forma en que esa
edificación se lleva a cabo por medio del amor. Ahora veremos cómo esto funciona en
nuestra relación como creyentes, principalmente en el culto que rendimos a Dios.
2. EL TAN MENOSPRECIADO AMOR (13:4-7)
Lo que este pasaje establece son, las características del amor: Es sufrido (paciente), es
benigno, no tiene envidia, no es jactancioso, no se envanece, no hace nada indebido, no
busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor, no se goza de la injusticia, se goza de la
verdad, todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
¿Cómo sabemos que estamos amando? Cuando lo que hacemos manifiesta todas estas
actitudes. Pero es interesante que la Biblia nos da una definición tácita de la fe (Heb.
11:1), pero no nos provee una definición directa sobre el amor. Esto puede explicarse por
el hecho de que, lo que Dios hace por medio de su palabra es “enseñarnos a amar.”
Podemos ver esto en Filipenses 2:1-11 con la explicación del ejemplo de Cristo Jesús,
como fue que él nos amó, o en Gálatas 6:1-12 que nos enseña a llevar los unos las cargas
de los otros y cumplir así la ley de Dios. O que decir de la primera carta del apóstol Juan.
Pero vayamos por partes. Para aprender a amar veamos que dice la Biblia al respecto.
Mateo 22:36-38 y Marcos 12:28-30 hacen referencia a lo que Deuteronomio 6:4-5 enseña
respecto a amar a Dios, con todo el corazón, con toda nuestra alma, con toda nuestra
mente y con todas nuestras fuerzas.85 Este es el principal mandamiento, lo cual nos
recuerda lo que vimos en Mateo 6:19-21, nuestro tesoro debe estar en los cielos, no en la
tierra. Ponemos el corazón en Dios y lo hacemos nuestro tesoro. Todo lo demás en
nuestra vida deberá derivarse de este hecho.
Ya que amamos a Dios con todo lo que somos, podemos amar a nuestro prójimo como a
nosotros mismos (Levítico 19:18, Mateo 22:39). Y esto se refiere a que hagamos con ellos
como nos gustaría que ellos hicieran con nosotros (Mateo 7:12, Lucas 6:31). Aquí es
85 Cuando se le preguntó a Jesús cuál era el primero y más grande mandamiento, El respondió mediante una cita del
Antiguo Testamento, aunque con una adición de importancia. El texto que El citó es la médula misma del judaísmo:
«Oye, Israel: el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y
con todas tus fuerzas.» Hasta aquí el texto de Deuteronomio 6:4-5. Pero Jesús añadió «amarás al Señor tu Dios con toda
tu mente» (Marcos 12.28). Esa adición es la razón de ser de este libro. Ha habido una historia continua del pensamiento
cristiano porque el Maestro invitó a sus discípulos a amar a su Dios, no sólo con todo el corazón y las fuerzas, sino
también con la mente. Roland H. Bainton en el Prólogo de Historia del Pensamiento Cristiano. De Justo L. González,
Historia del pensamiento cristiano, p. 29.

85
interesante notar que, si bien en el mundo se ha dicho “no hagas a otros lo que no quieras
que te hagan”, hay una importante diferencia. Las palabras en esta última frase indican el
limitarse a “no hacer”, mientras que las palabras de Jesús implican acción. “Hacer a otros”
es actuar, no podemos amar si permanecemos pasivos.
Pero esto no es todo lo que la Biblia enseña sobre las formas de amar. En Mateo 5:44 y
Lucas 6:27-28 Jesús nos habla de amar a nuestros enemigos. Lo diferente a los
mandamientos anteriores es la forma: Bendiciéndoles, haciéndoles bien y orando por
ellos. No pide que los amemos ni siquiera como a nosotros mismos.
No nos detengamos aquí, veamos otro mandamiento más sobre como amar. En Juan
13:34 y 35 Jesús habla de un “nuevo mandamiento.” Este es diferente a los anteriores que
hemos visto. Este mandamiento es referente a la forma en que debemos amar a nuestros
hermanos en Cristo. Entendemos esto porque Jesús no está hablando a la multitud, está
reunido sólo con los doce en el aposento alto, y al terminar todo el discurso que abarca los
capítulos 13 al 16 del evangelio de Juan, toma un tiempo para orar por aquellos que el
Padre le ha dado. Y no solo por ellos, sino también por los que han de creer en él por la
palabra de ellos (v.20). Ahí estamos incluidos nosotros.
¿Cómo es ahora la forma? ¡Como Cristo nos amó! Así de sencillo 86. Esto hace una
diferencia con respecto a nuestros buenos amigos que no son cristianos, a nuestros
familiares no creyentes o a nuestro prójimo, nuestros enemigos, etc.
El amor a los hermanos en Cristo debe ser distinto porque con ellos formamos el cuerpo
de Cristo. Este es el punto del pensamiento cristiano.
Resumamos esto en el siguiente cuadro:

A Quien amar Forma de Amar Citas

Con todo el corazón, con


toda el alma, con toda la Deuteronomio 6:4-5,
A Dios mente y con todas las Mateo 22:36-38,
fuerzas. (Haciendo de él Marcos 12:28-30
nuestro tesoro). Mateo 6:19-21

Levítico 19:18
Como a nosotros mismos Mateo 22:39
A nuestro prójimo (Haciendo con ellos como Marcos 12:31
queremos que hagan con Mateo 5:44
nosotros). Lucas 6:27-28

Bendiciéndoles, haciéndoles Mateo 5:44


A nuestros enemigos
bien y orando por ellos Lucas 6:27-28
A nuestros hermanos en
Como Cristo nos amó. Juan 13:34-35
Cristo
Al mundo De ninguna forma 1 Juan 2:15

86
No pasemos por alto el hecho de que esta es también la forma en que el marido debe amar a su mujer (Ef. 5:25-28).

86
Ahora bien, aquí es propio que hagamos una pregunta ¿y cómo podríamos describir el
amor de Cristo por nosotros para poder amar correctamente a nuestros hermanos?
En lo personal, yo tengo la impresión de que este “Nuevo Mandamiento” de Juan 13:34,
dejó tal impresión en el Apóstol Juan que toda su primera carta parece derivarse de ello.
Así que, si Juan 3:16, el cual es muy conocido, nos resume el amor de Dios por el mundo,
1 Juan 3:16, resume el amor que debe haber en nosotros por nuestros hermanos.
En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también
nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. 1 Juan 3:16

¿!!!Poner nuestra vida por los hermanos¡¡¡? Perdóneme por favor la probable falta de
redacción con los signos de interrogación y admiración, pero la verdad es que esto no es
algo muy practicado (y tal vez ni enseñado) en la Iglesia. Somos como los corintios en ese
sentido.
Ok. Aceptemos que Cristo sabía porque debía morir en la cruz, pero que nos pida eso a
nosotros parecería llevarnos más allá de lo que pudiéramos comprender y realizar.
O tal vez debemos meditar en esto por un momento: Si poner la vida por… significara
morir por… ¿Qué tanta oportunidad tendríamos de morir por nuestros hermanos? ¿Cuál
será la probabilidad de que alguien les dispare un balazo y nosotros estemos lo
suficientemente cerca para cubrirlos y morir en su lugar? Seguramente “poner la vida
por…” no se refiere a “morir por…”
Bien, entonces poner la vida por los hermanos debe implicar más bien vivir para el bien de
ellos, es decir: servirles. Esto trae una gran luz respecto de lo que significa “amar.”
Si Cristo decidió poner su vida por nosotros, y con su vida nos sirvió, entonces el amar
implica la decisión de poner nuestra vida al servicio de los demás, en este caso, nuestros
hermanos en la fe. Así es como el amor edifica, este es el sentido de la edificación.
Y todo lo que edifica posee las características mencionadas en este pasaje. De esta forma
vamos por buen camino para comprender la relación entre los capítulos 12 y 13 de la
Primera Carta a los Corintios.

3. EDIFICANDO POR AMOR (13:8-14:5)


Este pasaje nos habla más que nada del amor, nos enseña sobre su naturaleza eterna,
pues si el amor fuera temporal, entonces sería una base débil para edificar y para
sustentar nuestra relación con Dios.
¿A que nos referimos con esto? A que el amor, por ser eterno no está sujeto a cambio
alguno. Eterno no solo se refiere a algo que no tiene un inicio y un final, también se refiere
a algo que no está sujeto al tiempo, pues lo que no es eterno, es temporal. Y temporal es
todo aquello que está sujeto al tiempo, es decir que envejece, caduca, es afectado por las
circunstancias, etc. Y por eso las buenas noticias son “el amor es eterno”, nunca deja de
ser, no caduca ni es afectado por las circunstancias, aún ni siquiera por nuestras obras.
Dios nos ha amado desde la eternidad, en la misma forma y proporción (por usar términos
comprensibles) en que nos ama ahora y nos amará por siempre. No nos amará más, o

87
nos amará menos, ni aún dejará de amarnos por obra alguna, ya sea nuestra o de otros.
Es más, la obra de Cristo fue resultado de su amor (Romanos 5:8), por lo que no podemos
pensar que Dios nos ama por haber creído en Cristo. Porque en su carácter eterno, el
amor de Dios no puede ser afectado por nuestra obra ni por los eventos sujetos al tiempo.
Para reforzar el sentido eterno del amor, el apóstol Pablo lo compara con aquello que Dios
nos ha dado para vivir en lo temporal, es decir, lo compara con los dones.
Pese a que no es el tema del pasaje, algunos lo han usado para hablar de que los dones
cesarían en algún momento de la historia, para la mayoría de los que sostienen tal postura
esto ocurriría en cuanto se completara el canon de los libros de la Biblia.
Debo admitir que respeto profundamente a muchos autores que sostienen tal postura,
pero me parece que es un grave error tomar el pasaje como si Pablo se hubiera olvidado
del tema que ha estado tratando y de pronto aprovechara para dar una lección sobre los
dones, cuando en realidad está enseñando sobre el amor.
Pero el término que es usado aquí para sustentar tal postura es “cuando venga lo
perfecto” aplicando este término al canon de la Biblia, o a la Biblia misma.
Y no negamos la contundente verdad que la palabra de Dios es perfecta, de hecho es
nuestra base para entender lo que tal término “cuando venga lo perfecto” significa. Y es
por medio de la Biblia que entendemos que tal término apunta al cumplimiento de la obra
de Dios en el creyente.
Hebreos 12:18-24 nos indica que no nos hemos acercado a la Ley de Moisés
representada por el Monte Sinaí, donde había miedo y el pueblo no podía soportar oír la
voz de Dios. Sino que nos hemos acercado a la gracia de Dios representada por el Monte
Sion, la morada de Dios.87 Entre todo lo que implica acercarnos al Monte Sion se
encuentra: a los espíritus de los justos hechos perfectos (v.23).
Previamente en el 11:40, el escritor de Hebreos, hablando respecto de los que vivieron por
fe pero sin ver el cumplimiento de lo prometido, explica a qué se debe tal situación: Ellos
no lo recibieron porque de otra forma hubieran sido “perfeccionados” sin nosotros, o en
las palabras que utiliza la NVI, para que no llegaran a la meta sin nosotros.
Este sentido de la perfección o llegar a la meta es lo que Pablo menciona en 1Co. 9:24-27,
y Fil. 3:13-14, y a lo que Juan hace referencia al decir que aunque ya somos hijos de Dios,
todavía no se manifiesta lo que habremos de ser, pero cuando Cristo venga seremos
semejantes a él porque le veremos tal como él es (1 Juan 3:2). Y cuando escribe a
Timoteo, Pablo le indica que la finalidad de las Sagradas Escrituras es que “el hombre de
Dios sea perfecto” (2 Ti. 3:16-17), de la misma forma en que lo es la obra de los creyentes
en el Cuerpo de Cristo, para llegar a la medida de la plenitud de Cristo, para ser como
aquel que es la cabeza, es decir, Cristo (Ef. 4:11-15).
Si bien todo esto nos ayuda a entender el concepto de “cuando venga lo perfecto”,
debemos asimilarlo a la luz del pasaje que estamos estudiando. Hemos dicho que los
dones son las capacidades que Dios nos ha dado para edificar al cuerpo de Cristo y de
esa manera no pretender hacerlo con nuestras fuerzas o capacidades humanas.

87
Con respecto a este tema Pablo utiliza la alegoría entre Sara y Agar en Gálatas 4.

88
Así que en tanto que estamos en la tierra debemos ser pacientes mientras somos
edificados a fin de llegar a ser perfectos (Stg. 1:4). Y para eso son los dones. Entendemos
entonces que mientras el cuerpo de Cristo requiera ser edificado, los dones seguirán
siendo útiles. Pero cuando Cristo vuelva, los dones dejarán de ser necesarios.88
Y esto lo reitera el hecho de que por ahora sólo conocemos en parte o de manera
imperfecta (8:2) y profetizamos en parte o de manera imperfecta, pues aún no tenemos
claridad respecto de todas las cosas, sino que las vemos de la misma forma en que en un
espejo se refleja lo que es real.
Así que cuando Cristo vuelva, todo lo que era útil para perfeccionarnos en lo temporal, a
fin de llegar a ser como Cristo (Ro. 8:29), dejará de ser necesario. Sin embargo, el amor
seguirá existiendo,
El hecho de que el Apóstol Pablo mencione el don de profecía, el de lenguas y el de
conocimiento, no significa que los demás dones no dejarán de existir. Es posible que
mencione estos dones por ser los de más conflicto para los corintios, como lo veremos en
el capítulo 14. El problema en la Iglesia de Corinto era la falta de amor y la soberbia por
considerarse dotados con dones de lenguas, de profecía, y mucho conocimiento.
Pero la ilustración para entender esto es sencilla: Cuando se es niño se requiere de
pañales, una andadera y un biberón; de juguetes y de disciplina para ser formados. Pero
una vez ya adultos dejamos todo eso, no porque tales cosas sean buenas o malas, sino
porque ya hemos sido formados.
De la misma forma, cuando Cristo venga conoceremos las cosas con claridad. Aún
nuestro concepto de nosotros mismos llegará a ser aclarado, porque en verdad nos
daremos cuenta de cómo somos conocidos por Dios.
Pero por ahora requerimos de la fe para creer, sin embargo cuando Cristo vuelva no será
necesario creer en lo que ya se ve y en lo que se ha cumplido. De la misma manera la
esperanza habrá tenido su cumplimiento.
Por lo tanto, ahora contamos con la fe, la esperanza y el amor. La superioridad del amor
es que es eterno, este continuará siendo en la eternidad.
Y ya que hemos de edificar al cuerpo de Cristo, hemos sido equipados con los dones que
nos da el Espíritu de Dios, y que para que estos cumplan su función deben ser puestos al
servicio de los demás por amor. Se nos ha dado la herramienta y ahora se nos ha
enseñado a utilizarla, con amor.
Por tal motivo debemos procurar los dones mejores (12:31), pues no todos funcionan de la
misma manera. Así que Pablo nos insta a buscar principalmente el don de profecía, por lo
que debemos entender la función del don que tenemos y aplicarlo correctamente.
El don de lenguas es ambicionado por muchos, de hecho como hemos mencionado,
algunas denominaciones sostienen que este don en particular es la manifestación de la
presencia del Espíritu Santo. Es probable que los corintios cometieran un error semejante.

88
Entender el propósito de los dones es importante, pues quienes creen que los dones han cesado le atribuyen a que estos
eran meramente para demostrar el respaldo de Dios y para suplir la palabra de Dios en tanto que se completaba el canon
bíblico. Sin embargo esto restringe los dones a unos cuantos y no concuerda con lo que enseña 1 Corintios 12.

89
Sin embargo el don de lenguas sólo edifica al que lo posee, pues los demás no entienden
lo que dice. Pero el don de profecía edifica, exhorta y consuela a todos. Por lo tanto el que
profetiza es mayor que el que habla en lenguas, a menos que este último sepa interpretar
las lenguas y así también edifique a todos.
Y con esto encontramos un fuerte respaldo al concepto de que la función de los dones
debe ser la de edificar.

4. ACTUANDO CON FE Y ENTENDIMIENTO (14:6-25)


Al llegar a este punto encontramos como se relacionan los dones con la mente de Cristo
en el cristiano. Esto se explica mejor en esta frase: La edificación sólo se da si hay
entendimiento.
Por tal motivo, si los dones son para edificar, no podemos ignorar lo importante que es
entender acerca de ellos, tal como se nos ha escrito al inicio del capítulo 12. Pues el
desconocimiento de los dones puede derivar en pérdida para la Iglesia. Muchas iglesias
(como la de Corinto) se han dividido por no haber tenido clara la función de cada miembro
para la edificación de todos.
Así que al hablar del don de lenguas, Pablo hace nuevamente referencia al entendimiento
o la mente. Si las lenguas no dan un mensaje comprensible, solo edifican el espíritu de
quien las habla, pues ni aún su entendimiento es edificado. Por eso debe pedir en oración
también poder interpretarlas.
De nuevo, el Apóstol reconoce el don de lenguas como algo legítimo; no lo prohíbe ni lo
condena. Lo que sí hace es procurar establecer entre los corintios un buen sistema de
valores. El valor de la comunidad es mayor que el del individuo. Por esto, el que profetiza
es mayor que el que habla en lenguas, porque edifica a la comunidad de creyentes. Los
dones son dados por el Espíritu para la edificación de la asamblea, pero si no hay quien
interprete el mensaje “misterioso” dado en momentos de éxtasis (ver el v. 2), entonces se
malogra el fin del don. Aparentemente, había un abuso del don de lenguas en Corinto,
llevándose a cabo éste en el culto sin la interpretación necesaria. El abuso del don puede
darse en nuestro día también. Si el bienestar general de la iglesia no es el fin principal de
cualquier don, entonces se malogra su propósito.89
Y como el tema de la comprensión es importante, Pablo lo aplica también a la oración y el
canto. Orar y cantar es algo que debemos hacer con el espíritu. Pero aún hoy en día
encontramos algunos excesos, gente que parece entrar en transe mientras canta, algo
que de unas dos décadas para acá llamaron “canto nuevo”, otros giran y giran hasta que
se caen mareados y aseguran estar embriagados del Espíritu.
De este modo notamos la importancia que tiene el otro lado, es importante orar y cantar
con el entendimiento. No un balbuceo sin sentido, ni canto sin reflexión. Lo que decimos al
orar y lo que cantamos debe ser algo comprensible, pues Dios no es tonto o un ser
insensato que responde a cualquier sonido. Él se ha revelado al ser humano en forma
racional y por lo tanto nosotros debemos acercarnos a él del mismo modo.

89
Comentario Bíblico Mundo Hispano, Tomo 20, p. 165.

90
Así que este pasaje contiene una enseñanza muy importante: Todo aquello que tiene
que ver con el Espíritu de Dios es comprensible para el cristiano. (Recordemos 1
Corintios 2:10-13).
Todo ese misticismo mágico e incomprensible que las religiones, principalmente las
orientales han traído a nuestra cultura, no forman parte de la manera en que Dios se
relaciona con sus hijos.
Jesús advirtió sobre las vanas repeticiones en la oración (Mt. 6:7), pues no es por
palabrería que seremos oídos, como lo piensan los incrédulos.
Incluso Pablo mismo prefiere hablar en la iglesia cinco palabras que sean comprensibles a
todos, para instruirles, que diez mil palabras en lenguas.
Pablo no niega la existencia del don de lenguas… pero insiste en que cualquier don tiene
valor en la medida en que beneficia a toda la congregación; y, por tanto, si se usa en
público el don de lenguas, es inútil a menos que se interprete.90
Y por eso Pablo habla de la importancia del don de profecía, incluso colocándolo por
encima del don de lenguas. Pues mientras las lenguas no sean interpretadas no edificarán
a los creyentes; pero el que profetiza lo hace en lenguaje comprensible para todos, de
modo que les edifica, les exhorta y les consuela.
A este respecto el Dr. Wayne Grudem comenta: Nuevamente en 1 Corintios 14:16-17,
Pablo escribe que si una persona "no sabe" lo que se dice en una oración, no es edificada
por esa oración (v.17). Así que la profecía no beneficia a la iglesia en modo misterioso o
indescifrable. Más bien, la gente se beneficia especialmente por las profecías al adquirir
una nueva comprensión y estímulo a través de lo que dice el profeta. Por lo visto, la
profecía neotestamentaria en Corinto quedaba de esta manera muy distante de los
balbuceos ininteligibles y frenéticos de los "mensajes inspirados" de la religión pagana
griega, tales como los de la pitonisa (la mensajera "inspirada") en el Oráculo de Delfos, por
ejemplo. Más aún, la profecía neotestamentaria no aparecía revestida de una fraseología
marcadamente ambigua como la de los "profetas" que "interpretaban" las respuestas de la
pitonisa de Delfos. Según Pablo, un lenguaje incomprensible sencillamente no edifica. 91
Por eso no se opone a las lenguas, de hecho sería bueno que todos lo hicieran, pero
mejor aún que todos profetizaran. Con esto no está enseñando que todo creyente debe
profetizar, pues hace dos capítulos acaba de enseñar que no todos tenemos el mismo
don. Sin embargo es la forma de expresar su anhelo: deseen los mejores dones, hay un
camino más excelente, sigan el amor y procuren los dones (12:31, 14:1).
Esto es un asunto de madurez, no de emoción, no de preferencias por algún ministro o
una corriente doctrinal, ni de orgullo personal92 (3:1). Si hemos de ser cándidos, que lo sea
en cuanto a la malicia, pero no en relacionado con Cristo y su palabra. Esto es necesario
para no ser niños que se dejan llevar por todo tipo de corrientes, y son arrastrados por el
engaño de gente perversa (Ef. 4:14).

90
William Barclay, Op. Cit. p. 54.
91
Wayne Grudem, Op. Cit. p. 148.
92
Recordemos que este era el problema de la Iglesia de Corinto, eran niños espirituales, inmaduros que se comportaban
como “fans” de un ministro en particular.

91
Así es como en el pasado hubo falsos profetas y ahora hay falsos maestros que han
introducido encubiertamente herejías destructoras en la Iglesia (2 P. 2:1). Hoy en día hay
predicadores mágicos que al hablar cosas que no pueden explicar, utilizan un recurso para
justificar lo insensato de su enseñanza diciendo: “No le hablo a tu mente, le estoy
hablando a tu espíritu.” La verdad es que hay quienes ni entienden lo que dicen.
Del mismo modo, si no comprendemos lo que alguien ora en lenguas ¿Cómo podemos
unirnos a su oración diciendo “Amén”? Así que si alguien va a orar de manera individual,
sin considerar a los demás, entonces que lo haga en su casa, pues el culto es un asunto
de relación entre creyentes.
Ahora bien ¿Por qué Pablo dice que las lenguas son por señal a los no creyentes, y por
otro lado que si entra un no creyente y nos oye hablando en lenguas dirá que estamos
locos?
Veamos la explicación del Dr. Wayne Grudem: Para aquellos que no creen, las señales
como indicaciones de la actitud de Dios en el Antiguo Testamento son siempre
desfavorables. Indican la desaprobación de Dios y son portadores de una advertencia de
juicio. Esta era precisamente la función de la "extraña lengua" en Isaías 28:11,y Pablo
aplica a ella con toda naturalidad el término "señal"…. Podemos parafrasear el
pensamiento de Pablo como sigue: Cuando Dios habla a los hombres en una lengua que
no pueden entender, esto indica su ira y da como resultado que se alejen de él. Por lo
tanto (en el v. 23), si extraños o incrédulos entran y ustedes hablan en lenguas que ellos
no puedan entender, ustedes simplemente los ahuyentan: esto es el resultado inevitable
de un idioma ininteligible. Además, su manera infantil de actuar (v. 20) será una "señal"
completamente inapropiada para los incrédulos, porque la dureza de corazón de ellos no
ha llegado al punto de merecer esa severa indicación de juicio. Así que cuando ustedes se
reúnan (v. 26), si alguno habla en lenguas, asegúrense de que alguien interprete (v. 27); si
no es así, el que habla en lenguas debe permanecer en silencio en la iglesia (v. 29).93
El pasaje de Is. 28 indica que el idioma extranjero de los asirios era una señal para los
israelitas incrédulos de que el juicio les iba a llegar. Pablo deduce que las lenguas en la
iglesia tienen el objetivo de ser una señal para los incrédulos. En contraste, la profecía es
para los creyentes, ya que esta comunica la verdad a los que están dispuestos a
recibirla.94
Y esta es la explicación del Dr. Wayne Grudem: Del mismo con la profecía, los versículos
24 y 25 derivan muy fácilmente de la aseveración en el versículo 22 de que la profecía es
una señal a los creyentes. Una vez más parafraseamos el pensamiento de Pablo: La
profecía es una indicación de la presencia de Dios en medio de la congregación para
bendecirla (v. 22). Así que (v. 23) si llega un extraño y todos profetizan (v. 24), ustedes
hablarán acerca de los secretos del corazón del extraño, los cuales él pensaba que nadie
conocería. Se percatará de que esas profecías habrán sido el resultado de la operación de
Dios, y se postrará sobre su rostro declarando: "Dios está realmente entre ustedes" (v.
25). De esta forma la profecía será una señal segura de que Dios verdaderamente actúa
en medio de ustedes.95

93
Wayne Grudem, Op. Cit., p. 160.
94
NVI de Estudio, p. 1840.
95
Wayne Grudem, Op. Cit., pp. 160-161.

92
De este modo entendemos que la profecía está para edificar a los creyentes y las lenguas
bien pueden hacerlo una vez que sean interpretadas, a fin de que los oyentes reciban
edificación.
Pero aún debemos entender como esto debe llevarse a cabo en orden en la iglesia.
5. EL ORDEN QUE EDIFICA EN LA IGLESIA (14:26-40)
¿Cómo debemos llevar a cabo el culto a Dios? En realidad no tenemos instrucciones
directas en la Biblia sobre cómo hacerlo. Aunque hay pasajes de los que se han tomado
algunas consideraciones, en realidad no podemos afirmar de manera categórica que
exista un pasaje en particular que nos dé instrucciones precisas.
Los cultos de adoración de la comunidad de Corinto estaban lejos de ser conducidos en
una forma ordenada. Pablo ya había entregado a la iglesia instrucciones de cómo celebrar
la Santa Cena (11:17–34) y cómo usar los dones espirituales para la edificación de los
hermanos de la iglesia (14:5, 12). Ahora imparte instrucciones adicionales en cuanto a
cómo organizar en forma ordenada las intervenciones verbales durante los cultos de la
iglesia de Corinto. Se veía obligado a corregir a los individualistas que no tenían
consideración por el orden en el culto.96
Hemos visto que al Apóstol corrigiendo algunos aspectos de la reunión de los corintios,
quienes no se congregaban para lo mejor, sino para lo peor debido a las divisiones; que
necesitaban esperarse unos a otros para comer, a fin de no traer juicio sobre ellos.
Así mismo, ahora es necesario establecer un orden debido a que han sido enriquecidos de
tal modo que no les falta ningún don (1:7), al igual que toda iglesia de Cristo.
En la reunión de los corintios había salmos (posiblemente canto), enseñanzas, lenguas,
revelaciones, y si hay lenguas, hay interpretación. Pero todo esto debía tener como
finalidad la edificación.
Así que ahora tenemos algo muy claro respecto del culto, “su finalidad es la edificación de
los creyentes.”
Hemos visto que la relación entre todos los creyentes es la forma en que somos
edificados, por lo tanto la reunión es el momento principal para recibir esta edificación.
Y con esto no estamos dejando de lado el hecho de que la reunión de los creyentes es
para rendir culto a Dios. Pues hay una importante relación entre nuestro amor a Dios y
nuestro amor a los hermanos; entre rendir culto a Dios y servirnos unos a otros (Sal. 133,
Gá. 6:2, 1 Jn. 1:3, 5:2; por citar algunos de los muchos versículos que lo enseñan). Esto
es lo que hemos estado aprendiendo recientemente en esta carta.
Así que tal vez tengamos que ir considerando desechar la famosa frase: tú no vayas a ver
al hombre, tú sólo ve a ver a Dios.
Ahora bien, ya que todo lo que se haga en el culto debe edificar a los congregantes,
entonces no debe haber excesos. Sí hay lenguas, que a lo máximo sean tres
participaciones y que alguien interprete. Recordemos que si no hay interprete, no habrá tal
participación. Lo mismo para la profecía, a lo mucho tres y deben hacerlo por turnos, pues
el desorden no edifica. Dios no es Dios de confusión. Así que los profetas pueden esperar

96
Simon Kistemaker. Op. Cit., p. 551.

93
su turno para hablar porque sus espíritus están sujetos a ellos. Lo mismo si tienen que
dejar de hablar porque alguien más ha recibido una revelación.
Y por lo que estamos tratando es imperativo definir con claridad a que nos referimos con
“profecía” y a quien hemos de llamar “profeta”
John Piper cuenta: 1 Tesalonicenses 5 “Examinadlo todo, retened lo bueno, no desprecien
las profecías. Eso ha sido sobresaliente en mi experiencia personal, porque creo que
nuestra tendencia es despreciar lo que el Nuevo testamento trata como profecía… creo
que algunas personas han abusado del don de profecía expresando sus propios
pensamientos de un modo en el que ponen a la otra persona en una situación imposible. Y
yo pienso que probablemente por eso Pablo dice no desprecien la profecía.97 98
Tal vez el engaño ha sido sutil, pero el abuso en muchas iglesias es lo que ha vuelto a las
personas desconfiadas. Y esto no sólo en cuanto a la profecía, sino también en cuanto a
las lenguas.
¿Pero que es la profecía? Algunos han puesto a los profetas actuales a la par de los
profetas del Antiguo Testamento, otros los confunden con evangelistas y otros los tratan
como maestros. Lo cierto es que cada una de estas funciones está diferenciada en el
Nuevo Testamento. Otros más los colocan como personas que suplieron la falta de un
canon bíblico, sin embargo jamás se menciona un registro de los profetas del Nuevo
Testamento, el cual seguramente hubiera existido de haber sido está la función de la
profecía. Otros más ven al profeta como la contraparte de la Iglesia para los adivinos del
mundo, y lo consultan para ver que les dice Dios (o la fortuna) y cómo les va a ir en el
futuro. Sin embargo el vaticinio no es en sí el fin de la profecía. 99
Esto último parece ridículo, pero no por nada muchos hacen fila para ver al “profeta” en las
iglesias del movimiento apostólico.
Sin embargo la profecía del Nuevo Testamento tiene tres finalidades de acuerdo al
versículo 3 de este capítulo: edificar, exhortar y consolar.
Veamos la forma en que el Dr. Wayne Grudem lo expone: Entonces, ¿por qué es la
profecía un don tan importante? ¿Cómo es, entonces, que la profecía en la iglesia neo
testamentaria es un don tan diferente de otras actividades parlantes? ¿Qué hacía que la
profecía fuera un don tan valioso como para que Pablo recomendara que se procurara
ejercerla más que cualquier otro don. La respuesta se encuentra, no en la función de la
profecía, sino en el origen divino de la "revelación" que la sustenta. Gracias a esta
revelación, el profeta podría hablar de acuerdo con las necesidades específicas del
momento al congregarse la iglesia. Mientras que el maestro o predicador sólo podría
obtener información acerca de las preocupaciones espirituales de la gente a través de la
observación o la conversación, el profeta tendría además la habilidad de conocer las
necesidades específicas mediante "revelación.” En muchos casos los secretos de los
corazones se incluirían entre las cosas reveladas (véase 1 Corintios 14:25), sus aflicciones
97
John Piper. Video: Piper on Prophecy and Tongues. http://www.desiringgod.org/blog/posts/piper-on-prophecy-and-
tongues.
98
Los versículos a los que hace referencia el Pastor Piper en este párrafo son 1 Tesalonicenses 5:20 y 21.
99
Debido a que tomaría tiempo exponer de manera responsable el sentido de los términos profeta y profecía conforme
al Nuevo Testamento, le animamos a leer el libro del Dr. Wayne Grudem “El don de Profecía en el Nuevo Testamento y
Hoy, el cual hemos citado ya. Ver los datos en la Bibliografía.

94
o temores (todo lo cual requiere palabras apropiadas de consuelo y aliento), o su rechazo
de la voluntad de Dios o indecisión en hacerla (lo cual requiere palabras apropiadas de
exhortación).100
En este sentido la profecía no se define como las palabras propias de Dios, sino como
palabras humanas que expresan una idea traída por Dios a la mente. Dentro del culto un
tipo de contribución puede ser "profecía", entendiendo por esto la comunicación de algo
que Dios trae a la mente en forma espontánea durante el culto. Si el Espíritu Santo obrara
en cualquiera de los presentes para traer una "revelación" o impulso divino, luego sería
por cierto deseable que se lo comunicara al grupo para la edificación de todos los
presentes.101
Al respecto John Piper nos dice: Pero tengo que vivir mi vida de cierto modo, porque la
Biblia dice: Anhelen fervientemente los dones espirituales, sobretodo que profeticen. Me
dice que haga eso. Así que mi mejor intento es decir “Señor”… Estoy sentado frente al
pulpito, treinta segundos antes de predicar, el texto ha sido leído y me he preparado.
Básicamente sé lo que quiero decir, lo tengo escrito. He estudiado las escrituras, esta (las
escrituras) es mi autoridad, no cosas que llegan repentinamente a mi cabeza, esa no es mi
autoridad, no voy a entregarle eso a la gente. Así puedo decir “así dice el Señor, o lo crees
o estás desobedeciendo.” Eso lo voy a decir con este libro, no con cosas que vengan a mi
cabeza, ni en lo más mínimo. Y mientras estoy sentado ahí oro: Dios concédeme un don
de profecía en esta predicación. Y lo que quiero decir con eso es: trae a mi mente cosas
acerca de ti mismo, acerca de este texto, acerca de la verdad y acerca de esta gente para
que yo sea capaz de decirlo de tal modo que en ellos penetre con inusual poder (y debería
decir) profético, en sus vidas, de modo que sea algo extraordinario.102
Del mismo modo Wayne Grudem comenta: aun una enseñanza preparada puede verse
interrumpida por una nueva idea, no incluida en el plan, que el maestro de la Biblia de
pronto sienta que Dios le trae a la mente; en ese caso, resultaría ser "enseñanza" con
elementos de profecía combinados.103
Al hablar de profecía en este pasaje el Apóstol Pablo hace tres aseveraciones importantes
que nos enseñan que la profecía neo testamentaria no tiene la misma autoridad de la
profecía del antiguo testamento:
Primero: La profecía debe ser juzgada por los demás (v.29). Lo que se dice en profecía no
puede oponerse a la Palabra de Dios. La iglesia debe tener madurez para juzgar lo que el
profeta dice. Esto no ocurría en el Antiguo Testamento, pues los profetas hablaban las
palabras mismas de Dios.
Segundo: El profeta que habla debe callar y dar paso a otro que reciba una revelación
mientras el primero habla (v.30). Si el profeta hablara las palabras mismas de Dios,
entonces perderíamos un mensaje importante al tener que detenerse el primero en
profetizar para dar paso al segundo.

100
Wayne Grudem. Op. Cit., p. 136.
101
Ibíd. pp. 238-239.
102
John Piper. Vídeo Previamente Citado.
103
Wayne Grudem. Op. Cit., p. 126.

95
Tercero: Los profetas deben someterse a la autoridad ejercida por Dios a través del
Apóstol Pablo (vrs. 37 y 38). Pablo escribe a una comunidad en la cual varios profetas
estaban activos, y aun así afirma su propia autoridad sobre la comunidad entera, hasta
sobre los profetas. Pablo afirma aquí algo más que la corrección de su propia opinión.
También aclara que aquel que lo desobedezca estará desobedeciendo Un "mandamiento
del Señor" y será castigado, no por Pablo, sino por Dios mismo.104
Recuerden que lo que se comunica hoy día en forma de profecía no es la palabra misma
de Dios, sino solamente la trasmisión volcada a simples palabras humanas por una
persona común a quien Dios inspiró.105 Así Pablo deja claro que por muy importante que
se considere una palabra de profecía, siempre deberá ajustarse a la palabra de Dios.
Derivado de esto, expliquemos porque Pablo dice que la mujer debe callar en la iglesia,
pero en el capítulo 11 ha señalado que la mujer debe orar o profetizar con la cabeza
cubierta. ¿Qué debemos entender aquí entonces?
En 1 Timoteo. 2:11-12 Pablo dice: La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque
no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio.
Simon Kistemaker comenta: Junto a los hombres, las mujeres también cantaban salmos e
himnos en la iglesia (14:26). Es obvio que Pablo no está prohibiéndole a la mujer que
hable durante el culto. Más bien está enseñando que, según lo enseña la Ley, respeta su
esposo… A lo largo de toda su epístola, Pablo apela una y otra vez al relato de la creación
de Génesis 2. Primero, cuando trata el problema de la inmoralidad sexual (6:16), el apóstol
cita Génesis 2:24, que dice: los dos serán una sola carne. Segundo, al bosquejar los
papeles que la creación asignó al hombre y a la mujer (véase 11: 8–9), Pablo alude a
Génesis 2:18, 21–23. Por último, en el presente pasaje se refiere al papel que la esposa
debe cumplir en cuanto a su esposo, a saber, que debe ser su ayuda idónea.
Especialmente en asuntos espirituales, el esposo tiene la responsabilidad de ser el líder
en el hogar y en la iglesia. La esposa tiene la tarea de ayudarlo.106
Ya que la profecía no establece un mandato o una orden, no es autoridad en la iglesia. El
término “instrucción” no aparece en el v.3, donde se menciona el propósito de la profecía.
El tipo de discurso que está a la vista en 1 Corintios 14:34 no se refiere a toda forma de
hablar, sino solamente al discurso que ejerce autoridad sobre los hombres de la
congregación, un acto hablado que no está "subordinado.”107
Así que Pablo enseña que la mujer no puede ser autoridad sobre el hombre, pero puede
orar y; edificar, exhortar y consolar, por medio de la profecía. Sí ella tiene algún
comentario, puede expresarlo a su esposo en casa, pues no es correcto que se maneje de
manera independiente a él. Esto también es parte del orden debido en la Iglesia.
Sin embargo William Barclay aclara: Lo más probable es que lo que tenía más presente en
la mente (Pablo) era el estado moral sumamente laxo de Corinto, y el sentimiento de que
no se debía hacer absolutamente nada que pudiera acarrearle a la joven iglesia la más

104
Ibid., p. 72.
105
Ibid., p. 241.
106
Simón Kistemaker, Op. Cit,. p. 560.
107
Wayne Grudem, Op. Cit., p. 73.

96
mínima sospecha de inmoralidad. No cabe duda que sería un error injustificable el sacar
estas palabras de su contexto e imponerlas como una regla universal para la iglesia. 108
Por lo tanto debe haber sabiduría en nosotros en cómo hemos de aplicar esto en la
Iglesia.
Y ya que el Evangelio de Cristo no tuvo como inicio la iglesia de corinto, y esta no es la
única iglesia que hay, ellos deben atenerse a lo que está establecido en todas las iglesias.
Así que no debemos impedir el hablar en lenguas, y debemos procurar profetizar, pero
todo lo que hagamos debe ser en orden y de manera decente, es decir sin anarquía ni
excesos, a fin de edifique a los congregantes.
Y esto nos enseña que el Espíritu Santo de Dios es el mismo Espíritu que inspiró esta
palabra y este orden, por lo tanto atribuirle excesos y desorden, es lo mismo que insultarle.

CUESTIONARIO DEL CAPITULO 7

1. ¿Por qué la Biblia no nos provee de una definición explicita del “amor”?

2. ¿Cuál es la forma en que Cristo nos manda amar a nuestros hermanos en la fe?

3. ¿Qué significa poner la vida por los hermanos?

4. Además de no tener principio y final, ¿Qué otra característica tiene lo eterno?

5. ¿A que nos referimos al hablar de “cuando llegue lo perfecto”?

6. ¿Por qué el amor es mayor que la fe y la esperanza?

7. ¿Por qué el don de profecía es mayor al don de lenguas?

8. Según lo que enseña el capítulo 14 ¿Por qué es importante el entendimiento en el uso


de los dones?

9. ¿Cuál es la finalidad del culto?

10. ¿Qué nos indica que la profecía del Nuevo Testamento no era la comunicación de las
palabras mismas de Dios como en el Antiguo Testamento, sino la expresión humana
de ideas que Dios trae a la mente?

108
William Barclay, Op. Cit., p. 57.

97
LECCIÓN 8
MOTIVADOS A PERSEVERAR (15-16)
1. INTRODUCCIÓN
Casi llegamos al final de la carta a los Corintios, el Apóstol Pablo ha buscado corregir lo
relacionado a las divisiones. Pero no debemos pasar por alto el hecho de que cuando se
enfrentan problemas en la relación entre creyentes, se debe a que también hay algún
problema doctrinal.
En el capítulo 15 el Apóstol Pablo tratará el problema doctrinal y lo utilizará para fortalecer
la esperanza y la fe de los Corintios. El hecho de que el amor sea mayor a la fe y la
esperanza no significa que no sean vitales para el crecimiento del creyente. Así que, como
ha tratado ampliamente el tema del amor; ahora la fe y la esperanza deben ser tratadas
con claridad.
El capítulo final de la carta será rico al mostrarnos la relación que el Apóstol mantenía con
la Iglesia de Corinto y con muchos otros creyentes y por lo tanto servirá para motivarnos a
nosotros a fortalecer nuestra relación como cuerpo de Cristo.

2. RESOLVIEDO UN PROBLEMA DE FE (15:1-58)


2.1. La base de nuestra fe
Al final del capítulo 14 Pablo reafirma su autoridad como Apóstol, pues todo el que sea
espiritual debe reconocer que lo escrito por él es mandamiento del Señor. De igual
manera, ahora les recordará que él fue quien les anunció el evangelio, reforzando su
paternidad espiritual señalada en el 4:15 y el 9:1y2.
En el 11:2, los ha alabado por haber retenido lo que les ha enseñado, y ahora les aclara
que si retienen la palabra que él les ha predicado, son salvos, a no ser que hayan creído
en vano.
Retener la palabra significa ponerla en práctica. Pues aquello que es creído es lo que se
lleva a la práctica. En las palabras de Jesús “si permanecen en mi palabra, serán
verdaderamente mis discípulos” (Jn. 8:31).
Guardar la palabra, permanecer en la palabra o mantenerse fiel a la palabra, se refieren a
ponerla en práctica, no solamente escucharla. Ver Mt. 7:24-27, Ro. 2:13 y Stg. 1:22.
“Haber creído en vano” bien puede explicarse a través de lo escrito por Santiago “La fe sin
obras es muerta.” Eso significa que habrá quienes sostengan que han creído en Cristo,
conforme a Juan 1:12, sin embargo su falta en poner en práctica las enseñanzas de Jesús
manifestará que su fe es muerta (o es mentira) porque en verdad no han creído, y por lo
tanto no tienen obras que correspondan a una persona salva (Ef. 2:10).
Ahora, con esa misma autoridad les recordará cuál es el evangelio, el cual él recibió y les
transmitió a ellos. Aquí utiliza la frase “Yo recibí” igual que en el 11:23. Al señalar haber
recibido de manera directa de Cristo el evangelio refuerza su autoridad como apóstol.109

109
Ver Gálatas 1:11 y 12.

98
Nadie había inventado el Evangelio; en cierto sentido, nadie lo descubre por su cuenta,
sino que es algo que todos recibimos. Ahí es donde está la misión de la Iglesia: es la
depositaria y transmisora del Evangelio.110
Simon Kistemaker afirma: Pablo escribe que recibió y transmitió las enseñanzas de la
muerte, sepultura y resurrección de Cristo (v. 3). Da a entender que cuando se convirtió
camino a Damasco, conoció la realidad de la resurrección, lo que lo llevó a predicar de
inmediato, en las sinagogas locales, que Cristo era el Hijo de Dios (Hch. 9:20).111
Ahora bien, el resumen que Pablo hace del evangelio es:
- Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las escrituras.
- Fue sepultado.
- Resucitó al tercer día, conforme a las escrituras.
- Se apareció a Pedro, luego a los doce, luego a más de 500
hermanos a la vez, luego a Jacobo, luego a todos los apóstoles, y
finalmente se le apareció al mismo Pablo.
Es interesante que no menciona “Dios te ama y tiene un plan maravilloso para tu vida.”
Tampoco usa frases promocionales como la que exhibe en una manta una pequeña
congregación cerca de donde vivo “ni te imaginas lo que cristo puede hacer por ti.”
Pero lo importante a destacar aquí es que mientras Pablo afirma su autoridad como
apóstol, con la cual escribe a los corintios, no lo hace con presunción. Pues reconoce su
posición: Cristo se apareció a todos los apóstoles antes que a él. Su conversión o
nacimiento en Cristo vino posteriormente, “fuera de tiempo” diría él.
¿Y porqué considera Pablo que Cristo le dejó hasta el final? Porque todos los demás
apóstoles caminaron con Cristo, le escucharon y comieron con él, y nunca se esforzaron
en dañar a la iglesia de Cristo.
Sin embargo Pablo es la manifestación clara de la gracia de Dios. Si Judas, teniendo todo
para seguir con Cristo fue puesto para perdición, Pablo siendo perseguidor de la iglesia
fue llamado, no solo para venir a Cristo, sino para ponerle por ministro y testigo de las
cosas que ha visto y de aquellas en las que Jesucristo se aparecería a él, enviadole a los
gentiles para abrir sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la
potestad de Satanás a Dios, para que por la fe en Cristo reciban el perdón de pecados y
herencia entre los santificados. (Hch. 26:16-18
¿Qué podemos aprender de este párrafo? Simplemente que Dios es sublime y da gracia
en abundancia, a él sea la gloria.
…. Permítame hacer una pausa para repasar lo anterior y hacer una anotación: El
evangelio nos habla de Cristo y sólo de Cristo, no está centrado en la gente, sino en
Cristo. Pablo en realidad no está interesado en hablar de sí mismo, todo lo que él escribe
sobre su experiencia tiene el único propósito de llevarnos a Cristo.
Por eso aclara que no es que haya sido él quien trabajó mucho, sino la gracia de Dios
produciendo mucho a través de su vida. Lo mismo ocurrió con los demás apóstoles.

110
William Barclay, Op. Cit., p. 60.
111
Simon Kistemaker, Op. Cit., p. 573.

99
2.2. El problema de aceptar la resurrección
Ahora bien, si se ha predicado que Cristo ha resucitado, como lo hemos visto en el
resumen del evangelio ¿entonces porque en la iglesia de Corinto algunos decían que los
muertos no resucitan?
William Barclay aclara: Es sumamente importante recordar que los corintios no negaban la
Resurrección de Jesucristo, sino la resurrección del cuerpo; y que en lo que Pablo insistía
era en que, si se negaba la resurrección del cuerpo, se negaba también la Resurrección
de Jesucristo, y por tanto se vaciaba el Evangelio de su verdad y la vida cristiana de su
realidad.112
Pablo en su viaje a Atenas, (recordemos que fue la ciudad desde la cual viajó por primera
ocasión a Corinto), fue invitado por los griegos a hablar en el Aerópago. Ellos le
escucharon con atención hasta el momento en que mencionó la resurrección, entonces
algunos se burlaron y otros le dijeron que mejor luego lo escucharían. (Hch. 17:16-34)
Para entender porque los griegos tenían problemas en aceptar la resurrección, debemos
recordar que el pensamiento dominante de este tiempo provenía de Platón y de
Aristóteles.
Salvador Dellutri señala: Para Platón existen dos mundos contrapuestos: el mundo
sensible que es mudable e imperfecto y el mundo de las ideas que es universal,
suprasensible, perfecto y eterno.113
Luego nos describe la idea de Platón: Mientras somos prisioneros del cuerpo no podemos
volvernos para contemplar las esencias, vivimos limitados al mundo sensible, cambiante e
imperfecto... El cuerpo es la cárcel en la que el alma habita temporalmente. En cada
muerte el alma transmigra, cambia de casa.114
Sobre esto William Barclay dice: Para Platón « el cuerpo es la antítesis del alma, como la
fuente de todas las debilidades se opone a lo que solo es capaz de independencia y
bondad.» Donde podemos ver esto mejor es en la fe estoica. Para los estoicos, Dios era
un espíritu de fuego, más puro que nada en la Tierra. Lo que les daba la vida a los seres
humanos era la chispa de fuego divino que venía a morar en el cuerpo humano. Cuando
moría una persona, su cuerpo sencillamente se disolvía en los elementos de los que
estaba compuesto, pero la chispa divina volvía a Dios y era reabsorbida en la divinidad de
la que formaba parte. Para los griegos, la inmortalidad consistía precisamente en
desembarazarse del cuerpo. Por eso les resultaba inconcebible la resurrección del cuerpo.
La inmortalidad personal no existía realmente, porque lo que les daba la vida a las
personas era absorbido otra vez en Dios, la fuente de toda vida.115
Y ya que el mensaje del evangelio nos dice que Jesucristo resucitó, afirmar que los
muertos no resucitan sería una contradicción. A menos claro, que supusiéramos que
Jesucristo es una excepción, pero de esta forma negaríamos que su humanidad fue real.

112
William Barclay, Op. Cit., p. 58.
113
Salvador Dellutri, Op. Cit., p. 54.
114
Ibid., pp. 55-56.
115
William Barclay, Op. Cit., p. 59.

100
Además, con esto daríamos un falso testimonio de Dios, diciendo que Jesucristo ha
resucitado cuando en realidad no resucitó, si en verdad no hay resurrección.
Y si Cristo no resucitó, entonces lo que creemos es una falsedad y de nada serviría lo que
practicamos y el abstenernos de lo que muchos otros hacen. A final de cuentas seguimos
en pecado y no habrá vida eterna.
Pablo lo aplica a sí mismo al decir que ¿entonces para que haber luchado con fieras en
Éfeso? ¿Para que batallar por el evangelio?
William Barclay comenta: En efecto, pregunta: « ¿Por qué había de aceptar una persona
los peligros de la vida cristiana si todo acaba en nada?» Cita su propia experiencia.
Diariamente estaba exponiendo su vida. Algo terrible que no se nos relata en el Nuevo
Testamento le sucedió a Pablo en Éfeso. También hace otra alusión a ese mismo hecho
en 2 Corintios 1:8-10: dice allí que en Asia, la provincia romana en la que estaba Éfeso,
estuvo condenado a muerte y ya daba por perdida su vida. Hasta el día de hoy hay un
edificio en Éfeso que se conoce como la prisión de Pablo. Aquí especifica su peligro como
pelear con las fieras.116
Así que bien pudiéramos decir como el pueblo de Israel que en lugar de estar arrepentido
decía “comamos y bebamos que mañana moriremos” (Isaías 22:13 y 56:12). O en otras
palabras, disfruta lo que tienes aquí porque todo se acaba al morir.
Y la verdad es que muchos cristianos han sido enseñados a pensar de esa manera y se
afanan por esta vida como si la vida eterna fuera un vulgar mito.
¿Pero que hay si Jesús no resucitó? ¿Qué tan importante puede ser esto como para que
Pablo diga que nuestra fe es vana si Jesús no resucitó? Aclaremos que al decir “nuestra
fe”, se refiere a toda nuestra fe, no solo a este tema de la fe cristiana.
Definitivamente es muy importante. De hecho aquí encontramos una parte muy valiosa
para el pensamiento cristiano. ¿Qué nos queda si Cristo no resucitó, y por lo tanto esta
parte del evangelio no es verdad? ¿Qué parte podríamos decir que sí lo es?
Si así fueran las cosas ¿En qué se puede fundamentar la fe del creyente? La respuesta
es: en nada. Pues si lo que Jesús dijo no es cierto, entonces no hay razón para escuchar a
sus palabras y menos para ponerlas en práctica.
Ahora bien, no solo estamos hablando de que la fe cristiana no tendría fundamento. Pues
siendo así, no tendríamos un conocimiento confiable de Dios, y nada nos daría certeza de
que él es real. Por lo tanto no habría fundamento para ningún pensamiento. La percepción
y razón humana no podrían ser tal fundamento, ya que varían ampliamente de persona a
persona y están limitadas a una forma particular de pensar y de conocer las cosas.
Como Dice Timothy Keller: Si Dios no existe, entonces no es posible decir que un acto es
“moral” y el otro es “inmoral” solo porque “a mí me gusta este.” Si ese es el caso, ¿quién
tiene derecho a convertir sus sentimientos morales, subjetivos y arbitrarios en leyes?
Puedes decir: “las mayorías tienen derecho a redactar leyes”, pero ¿quieres decir
entonces que las mayorías tienen derecho a votar a fin de exterminar a una minoría? Si
dices “no eso está mal”, entonces estarás de nuevo en el punto de partida. ¿”Quién dice”

116
William Barclay, Op.Cit., pp. 64-65.

101
que las mayorías tienen la obligación moral de no matar a las minorías? ¿Por qué tus
convicciones morales deben ser obligatorias para quienes se oponen a ellas? ¿Por qué
debería prevalecer tu opinión sobre la voluntad de las mayorías?117
Y luego citando el ensayo de Arthur Leff, profesor de derecho de la Universidad de Yale,
agrega: El hecho es que – dice Leff –, si Dios no existe, entonces todas las declaraciones
morales son arbitrarias, todas las valoraciones morales son subjetivas e internas, y no
puede haber ningún estándar moral externo con el cual se juzguen los sentimientos y
valores de una persona.118
Y en este punto podríamos preguntar con el salmista ¿qué puede hacer el justo si los
fundamentos son destruidos? (Sal. 11:3).
Wenceslao Calvo comenta a este respecto: El problema de haber echado por tierra que
existe un principio de autoridad absoluta, es que quedamos a merced de una pauta que
depende del más poderoso, del más locuaz, del más hábil o del más popular, aunque no
necesariamente del más sabio. Finalmente, el resultado es que cada uno acaba
fabricando su propia ley y estableciendo las normas que le parecen, ya que son tan
válidas como las del otro. La dificultad insuperable a la que nos lleva la negación de una
sola autoridad absoluta es que las leyes se convierten en una serie de normas inconexas
entre sí, porque no tienen un principio rector único sino múltiple. De esta manera es
posible ser muy detallista con algunas leyes, pero laxo o indiferente con otras.119
Así pues en la mente del creyente debe estar claro que todo lo que cree está definido y
establecido por un Dios eterno, que no cambia, no actúa en base a las circunstancias ni a
caprichos, y que además él es quien sustenta todas las cosas. Y esa verdad nos ha sido
revelada en Cristo, el cual ha resucitado.
2.3. La grandeza y la importancia de la resurrección de Cristo
Ahora bien, es una realidad que Cristo ha resucitado. Esto está sustentado en evidencia
sólida como lo afirma Simon Kistemaker: Pablo saca su enseñanza de la doctrina de la
resurrección que se haya en la Escritura y del testimonio de muchos testigos (vv. 1–11).
Entre los testigos, menciona a los doce apóstoles, junto con Jacobo y él mismo. También
afirma que un grupo de quinientos creyentes vio a Jesús resucitado. El testimonio de todos
estos testigos fortalece la fe que los destinatarios tenían en Cristo.120
Más adelante en su comentario nos dice: En un tribunal judío, se exigía la presencia de
dos o tres testigos para probar la veracidad de un acontecimiento. Al aparecer a la vez a
quinientas personas, Jesús estaba entregando la prueba más contundente de que estaba
vivo. Pablo añade que la mayoría de ellos estaban todavía con vida cuando escribió su
epístola. Con esto da a entender que si alguien duda el hecho de que Jesús venció la
tumba, puede consultar a cualquiera de los creyentes que vio al Señor resucitado. No se
sabe si estos testigos estaban con vida, pero se entiende que Pablo y los corintios

117
Thimoty Keller, Op. Cit., p. 157.
118
Ibíd. pp. 157-158.
119
Wenceslao Calvo. http://www.protestantedigital.com/ES/Blogs/articulo/4139/Obama-y-siria.
120
Simon Kistemaker, Op. Cit., p.574.

102
conocían a muchos de ellos. Pablo parece indicar que los escépticos pueden acudir a los
testigos y pedirles que den su testimonio.121
Así que nuestra esperanza de su regreso no es vana. Tampoco lo es la promesa que dio a
los apóstoles el día que los envió a hacer discípulos a todas las naciones diciéndoles: Y he
aquí yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo (Mt. 28:20).
A esto es a lo que Pablo se refiere al decir que nuestra fe sería vana si Jesús no hubiera
resucitado, porque le sería imposible cumplir con lo que prometió.
Simon Kistemaker nos habla de la importancia de esta doctrina al decir: La resurrección de
Jesucristo no se convirtió en una doctrina definida cuando Pablo escribió (ca. 55 d.C.) su
primera carta a los corintios. Al contrario, cuando Pedro se dirigió a una multitud de judíos
devotos, el día de Pentecostés (ca. 30 d.C.) proclamó la resurrección de Jesús (Hch.
2:24–36). A lo largo del libro de Hechos, leemos que los apóstoles predicaron la doctrina
de la resurrección a judíos y a gentiles. Lo hicieron en Jerusalén, Antioquía de Pisidia,
Atenas y Roma. Esta doctrina era parte fundamental de la predicación apostólica y era
básica para la fe cristiana (cf. p. ej., Hch. 17:18). Esta doctrina ha sido y es la médula del
cristianismo.122
Y respecto de la importancia que tiene el hecho de que Jesús resucitó, Timothy Keller
afirma: Si Jesús se levantó de los muertos, entonces tienes que aceptar todo lo que dijo.
Si no fue así, ¿para qué preocuparse entonces por cualquier cosa que haya dicho? No se
trata de saber si a ti te gustan o no sus enseñanzas, sino si él resucitó o no.123
Después agrega: Eso es lo que sintieron quienes escucharon por primera vez la noticia de
la resurrección. Si sabían que era cierto, significa que no podemos vivir como queremos.
También significa que no debemos sentir miedo a nada; de espadas romanas, del cáncer
ni de nada. Si Jesús resucitó de entre los muertos, eso lo cambia todo.124
Pero sobre todas las cosas, la importancia de la resurrección de Cristo deja clara su
victoria sobre la muerte.
Por eso lo llama las primicias de los que durmieron, utilizando este término para referirse a
los que han muerto, con la idea clara de que serán levantados en el día final.
Y al decir que Cristo es primicia de los que durmieron, se refiere a él como el primero en
resucitar. Es cierto que Lázaro, la hija de Jairo, entre otros muchos que la Biblia nos narra,
resucitaron. Sin embargo ellos volvieron a morir.
Pero Cristo ha resucitado de una vez y para siempre, la muerte ya no tiene poder sobre él
y esto significa que la muerte ha sido vencida, o ha perdido su poder sobre Cristo, tal
como lo será con nosotros cuando seamos resucitados para quedar libres del poder de la
muerte (6:14).
Por lo tanto Pablo nos explica cómo fue posible que esto ocurriera. Bien este asunto debe
ser claro para todo creyente, ya que es uno de los fundamentos de la fe en Cristo : Por

121
Ibid., p. 581.
122
Ibid., p. 573.
123
Timothy Keller, Op. Cit., p. 206.
124
Ibid., p. 206.

103
medio de Adán entro el pecado y por el pecado la muerte, fue así que la muerte pasó a
todos los hombres porque todos pecaron (Ro. 5:12).
Esto significa que todo ser humano está en pecado, ya sea Gandhi, Buda, Teresa de
Calcuta, el Dalai lama. Cualquiera de ellos que no reconoce que es pecador y necesita la
salvación efectuada por Cristo en la cruz, muere en pecado y va a condenación eterna.
Lo mismo aplica para los grandes pensadores de la historia, los escritores, y los políticos
en los cuales de cuando en cuando la iglesia pone su esperanza para tener recursos. Y es
importante tener claro que aplica a todo aquel que cruza la puerta de nuestros templos.
La muerte ha pasado a todos nosotros, por eso Pablo es categórico al decir que al igual
que todos ellos, nosotros también estábamos muertos en delitos y pecados, haciendo la
voluntad del diablo, al seguir nuestros propios deseos, pero Dios, que es rico en
misericordia nos dio vida en Cristo (Ef. 2:1-5).
Y es necesario resaltar esto, porque es una parte esencial para entender porque
necesitamos de un salvador. Si entendemos que la muerte pasó de Adán a todo ser
humano, entenderemos también que estamos bajo su dominio, y que no hay en nosotros
nada que nos libere de ello. Así toma mayor claridad la obra de Cristo en nosotros.
De hecho esto también nos ayuda a responder respecto de la creación, pues si la muerte
entró por medio de Adán, entonces no pudo haber sido que el australopiteco, o el hombre
de Cro-Magnon hayan muerto antes que Adán. Y con esto respondemos incluso a
cristianos que piensan que los seis días de Génesis 1 fueron eras geológicas, pues no
hubo muerte en la creación antes del pecado de Adán y Eva.
Y aunque este tema debe ser tratado en otro estudio, es importante aclarar que el
pensamiento cristiano tiene respuestas reales a todo lo relacionado con nuestra
existencia. De esta forma nos enseña porque la gente actúa de la manera en que lo hace
y cuál es la verdadera necesidad en sus vidas. Así vemos con mayor claridad la respuesta
que ellos necesitan.
Si estamos muertos debido al pecado, lo que necesitamos es vida, y esa vida solo se
recibe en Cristo. Por eso es que en Cristo somos vivificados.
Pero hay un orden: Cristo ha resucitado primero, después vienen las primicias, luego los
que son de Cristo y que estén vivos en su venida. Este es el mismo orden que vemos en 1
Tesalonicenses 4:15-17, con lo cual entendemos que las primicias mencionadas después
de Cristo, se refiere a los que ya han muerto en Cristo.
Y después de esto vendrá el fin. Pero es necesario que primero todo dominio y potestad
sean sujetos a Jesucristo, tal como el escritor de Hebreos lo explica al comparar a Jesús
con los ángeles. Nos, dice que el mundo venidero no quedó sujeto a ellos, sino a Jesús,
tal como lo dice el salmo 8. Aunque aún no vemos que todo esté sujeto a él (Heb. 2:1-9).
Dios encomendó el reino a su Hijo para el período que empieza desde la venida de Cristo
hasta su segunda venida. Cuando Jesús dijo: «Se me ha dado toda autoridad en el cielo y
en la tierra» (Mt. 28:18), pronunciaba su discurso y coronación. Cuando llegue el fin, Cristo
entregará el reino a Dios el Padre, después de haber destruido todas las fuerzas
espirituales enemigas. De esta forma, el reino de Cristo dura desde su propia resurrección

104
hasta la resurrección de todos los creyentes; después de lo cual serán destruidos todos
los poderes malignos.125
Por lo tanto en este tiempo está reinando para poner a todos sus enemigos debajo de sus
pies. Y una vez que haya cumplido con ello, entregará el reino al Padre. De esa manera
Dios será el todo en todos. Es decir que en la eternidad nada será ajeno a Dios y nada se
revelará a él. Así se cumple lo dicho en la carta a los romanos:
Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos.
Amén. Romanos 11:36
En este punto Pablo pregunta que si no fuera así ¿Qué harán los que se bautizan por los
muertos? William Barclay, después de analizar las diferentes interpretaciones que se dan
a esta pregunta concluye:
Creemos que esta frase únicamente se puede referir a una costumbre que ha
desaparecido de la práctica de la Iglesia completamente. En la Iglesia Primitiva existía lo
que se llama el bautismo vicario. Si moría una persona que había tenido intención de
bautizarse e ingresar en la iglesia, y hasta probablemente estaba ya siguiendo el curso de
catecumenado, algunas veces otra persona se bautizaba en su nombre. La costumbre
surgió de una idea supersticiosa del bautismo que suponía que, sin él, una persona
quedaba irremisiblemente excluida de ir al Cielo, para prevenir lo cual otra persona se
presentaba voluntaria para bautizarse, literalmente en el lugar del fallecido. Aquí Pablo, ni
se muestra de acuerdo ni en desacuerdo con aquella práctica. Simplemente pregunta si
tiene algún sentido cuando no se tiene la esperanza de que los muertos resuciten.126
Y es en este punto donde Pablo menciona el precio que le ha tocado pagar a él,
apuntando al precio que cada creyente paga por seguir a Cristo. Lo cual sería inútil si los
muertos no resucitan. Con esto entendemos que la resurrección es la motivación más
fuerte que tenemos para renunciar a todo aquello que nos estorbe para cumplir con la
voluntad de Dios y para vivir el desgaste que ello nos requiera.
Así lo expone William Barclay: Suprime la idea de que esta vida es la preparación para
otra más plena que le sigue, y los lazos del honor y de la moralidad se sueltan. Es inútil
discutir que no debería ser así, y que las personas deberíamos ser buenas y honorables
sin esperar ninguna recompensa. El hecho es que, para el que cree que este es el único
mundo que hay, las cosas de este mundo son lo único que importa. Así es que Pablo
insiste en que los corintios no deben asociarse con los que dicen que no hay
Resurrección; porque sería arriesgarse a contraer una infección que puede contaminar
toda la vida. Decir que no existe la Resurrección no es señal de tener ideas elevadas, sino
de no conocer a Dios en absoluto. Pablo aplica la palmeta para que la misma vergüenza
haga volver a los extraviados al buen camino.127
Por eso recibimos una advertencia triple muy importante aquí: evitar las malas compañías
(o conversaciones), velar y no pecar.

125
Simon Kistemaker, Op. Cit., p. 603.
126
William Barclay, Op. Cit.. p. 64.
127
Ibid., p. 65.

105
Esto debe ser así porque “vergonzosamente” dentro de la iglesia hay quienes no conocen
a Dios. Por lo tanto se llegan a dar malas conversaciones o malas compañías. Por ese
motivo debemos estar alerta, ya que de otro modo seremos inducidos a pecar.
Y con esto reafirma lo que hemos ido analizando. En la iglesia hay quienes no conociendo
a Dios han llegado a constituirse como maestros de otros (2 P. 2:1-3). De hecho muchos
han levantado grandes movimientos que dejan clara su avaricia, y con ello propician el
pecado en la Iglesia. Así lo menciona nuestro Señor Jesucristo en Ap. 2:6,14,15,20,24,
donde la falsa enseñanza se da dentro de la iglesia.
Por lo tanto no podemos seguir pensando cándidamente que todo aquel que se para en el
púlpito, o que sale en la televisión anunciándose como cristiano, por ese simple hecho ha
de predicar la palabra de Dios con fidelidad.
De ahí que en la iglesia de Corinto parecería que la idea era adaptarse al pensamiento
griego, negando la resurrección de los muertos, tal como ahora muchos evitan términos
como “Iglesia”, “pecado”, “homosexualidad”, etc. Incluso los cantantes “cristianos” ahora
evitan mencionar a Cristo o a Dios en sus canciones, tal vez con la idea de atraer a la
gente. Pero cuando tengan la atención de ellos ¿Qué mensaje les quedará entonces?
Estos predicadores que han brincado de pronto al escenario tienen la idea equivocada de
que la Iglesia debe adaptarse a una sociedad cambiante. ESTO ES FALSO. La iglesia
nunca fue llamada a adaptarse a la sociedad sino a animar a la sociedad a adaptarse a las
enseñanzas de Jesucristo. El problema en todo esto radica en aquellos que presumen de
sí mismos como líderes espirituales pero eligieron el ministerio como una carrera en lugar
de haber sido llamados al ministerio.128
2.4. Una nueva imagen
Cuando hablamos de que Cristo ha de volver, no lo tenemos por un mito, ni lo debemos
considerar como el regreso de un espectro que vendrá a llevarnos a un mundo metafísico.
Al hablar de resurrección, hablamos de la unión del alma con el cuerpo.
Simon Kistemaker se refiere a la contundencia de la resurrección de Cristo en cuerpo
físico al decir: La evidencia de la tumba vacía subraya que la resurrección de Jesús fue
física. Los cuatro escritores de los evangelios describen en forma explícita que la tumba
estaba vacía. Hablan de que había ángeles en la tumba junto a vestiduras funerarias (Mt.
28:5, 6; Mr. 16:5, 6; Lc. 24:3, 4; Jn. 20:6–8). El cuerpo físico de Jesús podía ser tocado
después de su resurrección (Jn. 20:27), los discípulos pudieron reconocerlo con dificultad
(Jn. 20:14, 15; 21:4, 7). El Señor podía entrar y salir a través de puertas cerradas (Jn.
20:19, 26) y comió un pedazo de pescado asado (Lc. 24:42, 43). En una ocasión, el Señor
comió y bebió con sus discípulos (Hch. 1:4; 10:41). Con todo, su cuerpo fue transformado
de tal forma que estaba sobre el espacio y el tiempo.129
La realidad es que este tema, resucitar para la eternidad ha generado curiosidad en varios
cristianos que llegan a preguntar ¿y de qué edad será nuestro cuerpo? ¿Qué
características hemos de conservar en nuestro cuerpo? Etc.

128
Christian Coalition of America. http://www.cc.org/blog/presbyterians_boost_new_chrislam_religion.
129
Simon Kistemaker, Op. Cit., p. 579.

106
Seguramente la pregunta que el apóstol Pablo señala en el v.35 se debe al hecho del
escepticismo de los corintios sobre la resurrección.
En el caso del cuerpo de Cristo una vez más Simón Kistemaker señala: Simplemente no
tenemos respuestas para las preguntas que surgen acerca del cuerpo resucitado de
Jesús. Las Escrituras no revelan esta información.130
La realidad es que lo que se nos ha revelado es poco, y a esto debemos aplicar sabiduría.
Romanos 8:11 nos deja claro que nuestro cuerpo mortal será resucitado, y en los
versículos 18-23 de ese mismo capítulo nos dice que en nosotros ha de ser revelada la
gloria venidera que es superior a lo que sufrimos ahora. Además, toda la creación gime
ahora, incluidos nosotros que esperamos la redención de nuestro cuerpo. Y junto con la
creación seremos libres de la esclavitud de la corrupción (es decir que no nos
desgataremos o echaremos a perder).
De la misma forma 2 Corintios 5:1-4 compara a nuestro cuerpo actual con un tabernáculo
o tienda de campaña y al cuerpo en la eternidad con un edificio, del cual anhelamos ser
revestidos.
Además, al meditar en lo que el apóstol pablo dice en este capítulo de 1 Corintios,
encontramos que la gloria de Dios ha de manifestarse en nuestro cuerpo resucitado y
transformado. Por lo que la descripción que pudiésemos recibir aquí en la tierra de tal
aspecto de nuestro cuerpo pudiera ser incomprensible para nosotros ahora. Por lo tanto es
muy probable que no se nos haya dado más información al respecto, pues no podríamos
comprenderla, además de que no la requerimos por ahora.
Lo que Pablo explica aquí es que los cuerpos varían dependiendo de su naturaleza, ya
sea de seres humanos, bestias, aves y peces. De la misma manera hay cuerpos
celestiales y cuerpos terrenales.
Así que la descripción más clara de nuestro cuerpo resucitado está en los vrs. 42-49.
Nuestro cuerpo mortal será sembrado (será muerto – ver Jn. 12:24), para que resucite el
cuerpo incorruptible. Sembramos en deshonra para resucitar en gloria, en debilidad para
resucitar en poder; sembramos un cuerpo natural para que resucite un cuerpo espiritual.
Y si como vimos anteriormente, por Adán vino la muerte y por Cristo vino la vida, nuestro
cuerpo natural, cuerpo de la tierra, nos ha llevado a traer la imagen del terrenal, es decir
Adán. Del mismo modo en la eternidad traeremos la imagen del celestial, es decir, de
Cristo.
Esto le da sentido a las palabras de Pablo en Romanos 8:29 que hemos visto
previamente: Dios nos predestinó para ser transformados a la imagen de su hijo
Jesucristo para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. En Efesios 4:11-13 nos
dice que la función de apóstoles, profetas, evangelistas, y pastores y maestros es la de
perfeccionar o capacitar a los santos. El propósito de capacitar a los santos es llevar a
cabo la obra del ministerio que ha de edificar el cuerpo de Cristo, para que de esa forma
lleguemos a la estatura de la plenitud de Cristo. Para ser en todo como Cristo (v. 15).

130
Ibid. p. 579.

107
En otras palabras, lo que Dios está haciendo en este tiempo en nosotros, es moldearnos
para llegar a ser la imagen de Cristo. Ese es el propósito de lo que sufrimos, lo que
aprendemos, lo que batallamos, etc., ir formando en nosotros la imagen de Cristo.
Pero el apóstol Juan aclara respecto a esta transformación actual:
Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de
ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le
veremos tal como él es. 1 Juan 3:2
Es un hecho que ya somos hijos de Dios, pero este proceso de transformación se
completará hasta que Jesucristo vuelva. Por tal motivo Pablo dice que Dios, el que
comenzó la buena obra en nosotros la perfeccionará hasta que Cristo vuelva. (Fil. 1:6). Es
decir que Dios concluirá su buena obra de transformación en nosotros hasta la segunda
venida de Cristo, cuando seamos transformados. Mientras tanto la imagen de Adán en
nosotros seguirá teniendo su parte, y la santificación consiste en que cada vez seamos
más semejantes a Cristo y menos a Adán.
Así que el Apóstol Juan escribe respecto de nuestra esperanza en la semejanza que
tendremos a Cristo cuando el vuelva, al escribir:
Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es
puro. 1 Juan 3:3
Así que la esperanza de la resurrección, y de la semejanza a Cristo nos lleva a
purificarnos es decir pagar el precio necesario con tal de llegar a la meta. Esta es la
importancia de entender la resurrección de Cristo para nuestra esperanza.
William Hendricksen en su libro “Mas que Vencedores” comenta: Dice el Señor: “He aquí,
yo hago nuevas todas las cosas.” Es solamente Dios que puede hacer nuevas las cosas.
Las personas pueden imaginar, pero en vano, que por medio de una educación mejor, un
ambiente mejor, una legislación mejor, y una distribución más equitativa de la riqueza, van
a introducir una nueva era, un siglo de oro, la utopía del deseo ardiente de los hombres,
pero su sueño permanece como tal. Ni la economía política, ni las conferencias para
deponer las armas, ni las escuelas mejores, ni los programas para una distribución
equitativa de la riqueza van a introducir un verdadero siglo de oro, un cielo nuevo y una
tierra nueva, un orden nuevo. Es siempre Dios quien por medio de su Espíritu hace
nuevas todas las cosas (Babilonia es “grande.” Jerusalén es “nueva.” La expresión
“grande ciudad” se refiere siempre a Babilonia, nunca a la nueva y santa Jerusalén). Es
solamente Él que puede restaurar y renovar al hombre y el universo. Lo hace ahora,
aunque en un sentido muy limitado. Va a hacerlo luego cuando vuelva Cristo. 131
Así que cuando hayamos sido resucitados, lo corruptible se habrá vestido de incorrupción,
y lo mortal de inmortalidad. De ese modo la muerte habrá sido vencida, o “devorada” por la
victoria. El aguijón de la muerte y el sepulcro es el pecado. Ya que la muerte no podrá
retenernos, el pecado no tendrá más efecto sobre nosotros.
Es interesante notar que en toda esta carta el Apóstol Pablo no ha tocado el tema de la
ley, como lo hace ampliamente en varias cartas y sólo menciona que el poder del pecado
es la ley.

131
William Hendriksen, TH. D., Más que vencedores, p. 242.

108
A fin de no dejar pasar esta frase que establece una conexión Muerte – Pecado – Ley, es
necesario comentar que el propósito de la ley fue el de hacer notorio nuestro pecado, para
que fuéramos consientes de él, y así tomar consciencia de nuestra necesidad de
salvación.132 Por lo que ni la ley, ni el pecado, ni la muerte tienen poder sobre aquel que
es de Cristo.
En cuanto a la ley, porque hemos muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo (Ro.7:4-6),
en cuanto al pecado, porque al haber padecido Cristo en el cuerpo por nosotros rompimos
con el pecado (1P.4:1), y en cuanto a la muerte, porque al haber muerto Cristo, mediante
su resurrección anuló el poder de la muerte, ya no puede retenernos en la tumba.
Ese es el motivo de nuestra gratitud “Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la
victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.”
Esto debe fortalecer nuestra fe y nuestra esperanza, para que nos mantengamos “firmes”
y “constantes.” De ese modo seguiremos creciendo siempre en la obra que Dios está
llevando a cabo en nuestras vidas.
Pues este trabajo no es en vano. Considere con seriedad lo siguiente:
Si un médico cura a un enfermo, este seguramente un día morirá. Un dentista arregla los
dientes de quien un día no podrá usarlos más. Un arquitecto construye un edificio que un
día será derribado. Un político trabaja en pro de un gobierno que un día dejará de ser. Y
de la misma manera, todo empresa, oficio y empleo que pueda presumirse de ser lo mejor,
incluidos los soberbios “CEO’s”, se esfuerzan en pro de un sistema que un día pasará.
Pero las personas que edificamos con la palabra de Dios, aquellos que rinden sus vidas a
Cristo y son transformados a su imagen, permanecerán por la eternidad. Esa edificación
será lo único que permanezca más allá de esta vida.
Y como el joven que está respondiendo a un examen en la universidad y se da cuenta de
que lo único que importaba previamente al examen era el haber dedicado tiempo al
estudio, y las otras actividades ya no son relevantes en ese momento, así también cuando
Cristo vuelva y estemos ante su presencia, lo único que contará será “que tanto fuimos
transformados para semejantes a él en la tierra.” En verdad, este trabajo no es en vano.
Ahora usted podrá decidir que es más importante para dedicar su tiempo de aquí en
adelante. Tal vez quiera decir como Charles Spurgeon “Si Dios te llama a predicar el
Evangelio, no te rebajes para convertir en rey.”133

3. UN EQUIPO EN LA EDIFICACIÓN (16:1-19)


3.1. La participación de toda la Iglesia
Es típico del apóstol Pablo el cambio de tono tan abrupto que hay entre los capítulos 15 y
16. El capítulo 15 ha discurrido en las esferas más altas del pensamiento y la teología, y
hablando de la vida del mundo venidero. El capítulo 16 trata de las cosas más prácticas de
la manera más natural, y se ocupa de la vida cotidiana de este mundo y de la
administración de la iglesia. No hay alturas de pensamiento demasiado elevadas para que

132
Ver Romanos 3:19-20, Ro. 7:7-11.
133
Charles H. Spurgeon, citado por Bruce Mawhinney, Predicando con frescura, p. 20.

109
Pablo intente alcanzarlas, ni detalles prácticos de administración demasiado insignificantes
para que les dedique su atención.134
Las primeras palabras «Ahora bien, acerca de» deben indicar que Pablo está
respondiendo a una pregunta que estaba incluida en la carta que los corintios le enviaron
(7:1). Con estas palabras de introducción, Pablo contestó las preguntas que le hicieron
respecto al matrimonio, la carne ofrecida a los ídolos, los dones espirituales, la ofrenda
para los pobres en Jerusalén y Apolos (7:1, 25; 8:1; 12:1; 16:1, 12).135
Es evidente que Pablo fuera uno de los promotores principales de la ofrenda para aliviar
las dificultades económicas por las cuales pasaban los hermanos creyentes en la iglesia
madre en Jerusalén. Sus esfuerzos en pro de esta ofrenda se mencionan en Hechos
11:29, 30; 24:17; Romanos 15:25–28; 2 Corintios 8 y 9. Aunque el Apóstol emplea un
imperativo, “haced”, no se debe pensar en esta ofrenda como algo impuesto por Pablo o
por la iglesia. Más bien, no hay evidencia de que Pablo viera esta ofrenda como otra cosa
sino como un acto voluntario de los corintios.136
Así Pablo instruye a la iglesia de Corinto en como recoger esta ofrenda especial, de la
misma manera que lo hizo con las iglesias que había en la provincia de Galácia.
La indicación incluye “el primer día de la semana”, el cual se refiere al domingo. Además
de los relatos en los evangelios sobre la resurrección de Jesucristo el primer día de la
semana, sólo Hechos 20:7 y este pasaje hacen referencia a este día.
Sin embargo Simon Kistemaker explica: En la tarde del primer día de la semana, los
cristianos se reunían para partir el pan, esto es, para celebrar la Cena del Señor (Hch.
20:7). Los primeros cristianos conmemoraron el primer día de la semana como el día de la
resurrección de Jesús. Así que, escogieron ese día como día para adorar y tener
comunión.137
En el 4:19 y 11:34 les ha avisado que irá a verlos, y nuevamente aquí está instruyéndoles
para que cuando vaya ya esté lista la ofrenda que se ha de llevar a Jerusalén y las
personas escogidas por la iglesia para llevarla.
Así que Pablo les comparte sus planes de pasar por Macedonia para ir a verlos y
permanecer un tiempo con ellos. Pero debe estar en Éfeso primero porque hay grandes
oportunidades de trabajar ahí, pese a que hay muchos enemigos.
3.2. El trabajo de muchos
Pero el trabajo bien organizado que podemos ver en esta carta, no es sólo el trabajo de
Dios a través de Pablo, sino de Dios a través de muchas personas más. El primer
mencionado es Timoteo. Pablo pide que le hagan sentir bien, pues Pablo sabe lo que es
estar con temor y temblor en la Iglesia de Corinto (2:3). Timoteo destaca por ser joven y
Pablo les pide que no le menosprecien por eso, al igual que en 1 Timoteo 4:12.
El siguiente en mención es Apolos, quien como vimos en los primeros capítulos, era muy
conocido entre los hermanos de Corinto. Y Apolos es la muestra de que no conocemos en

134
William Barclay, Op. Cit., p. 68.
135
Simon Kistemaker, Op. Cit., p. 647.
136
Comentario Bíblico Mundo Hispano, p. 200.
137
Simon Kistemaker, Op. Cit., p. 649.

110
realidad a todos los hermanos que fueron instrumento de Dios para la edificación de la
iglesia, pues seguramente hubo muchos más. Pero el evangelio no es asunto de
protagonismos, por eso Dios nos ha dado a conocer sólo a unos cuantos.
Luego menciona a la familia de Estefanas, de los pocos a quienes Pablo bautizó (1:16) y
que son de los primeros creyentes en la provincia de Acaya.
Luego Pablo indica que Estefanas, Fortunato y Acaico lo fueron a ver y eso alegró mucho
el espíritu de Pablo. Y con ello vemos lo valioso que es la comunión de los hermanos que
fortalece y anima para seguir adelante.
La iglesia en la casa de Aquila y Priscila es tal vez una muestra de que no eran tiempos de
grandes templos, pero sí de grata armonía entre creyentes que tenían una fuerte identidad
entre ellos.
En esta parte tenemos algunas instrucciones importantes: Velar, estar firmes en la fe;
portarnos varonilmente, y esforzarnos. Estar a disposición de quienes ayudan y sirven. Y
reconocer a los que son de edificación.
William Barclay comenta: Pablo empieza con una serie de cinco imperativos. Es posible
que los cuatro primeros tengan un trasfondo militar y sean como las órdenes de un oficial
a sus soldados. < Como centinelas, estad siempre alerta. Cuando os ataquen, manteneos
firmes en la fe y no retrocedáis ni un centímetro. A la hora de la batalla, portaos corno
héroes. Como soldados bien equipados y entrenados, pelead con bravura por vuestro
Rey.» A continuación, la metáfora cambia. Cualquiera que sea la actitud del soldado
cristiano para con las personas y las cosas que amenazan al Evangelio desde fuera, para
con los que están dentro de la iglesia su actitud debe estar inspirada siempre por la
camaradería y el amor. En la vida cristiana tienen que estar siempre presentes el coraje
que no retrocede jamás y el amor que nunca falla.138

4. DESPEDIDA
Pablo escribe el saludo de su puño y letra, por lo que es posible que el hermano Sóstenes
fuera quien escribiera toda la carta a excepción de esta parte.
Y como firma, escribe una advertencia semejante a la del final de capítulo 14: El que no
ame al Señor Jesucristo sea maldito.
Después una palabra de aliento: El Señor viene.
Luego su bendición: La gracia del Señor Jesucristo sea con todos ustedes.
Sus palabras puede que hayan sido duras por momentos en la carta, pero Pablo pone en
práctica lo que ha enseñado sobre el amor. Así que escribe una última frase que implica
identidad y un amor sincero: Los amo a todos ustedes en Cristo Jesús.
Y finalmente “Amén.”

138
William Barclay, Op. Cit., p.70.

111
PREGUNTAS DE LA LECCIÓN 8
1. ¿Qué significa “haber creído en vano?

2. ¿En quién está centrado el evangelio, y en quien no lo está?

3. ¿Por qué para los griegos era inconcebible pensar en la resurrección?

4. ¿Hasta qué punto llegaría a afectar el hecho de que Jesucristo no hubiera resucitado?

5. Según lo visto en esta lección ¿Por qué todo ser humano necesita la salvación en
Cristo?

6. ¿Qué nos enseña este pasaje que está haciendo Cristo ahora que está reinando?

7. ¿Cómo resumiría lo que el pasaje nos enseña sobre nuestro cuerpo resucitado?

8. ¿Cuáles son las tres cosas sobre las cuales Cristo nos ha hecho vencedores con su
muerte?

9. ¿Por qué nuestro trabajo en el Señor no es en vano?

10. ¿De qué manera estos dos últimos capítulos de esta carta fortalecen su fe y su
esperanza? Explique.

112
CONCLUSIÓN
Vemos en la primera Carta a los Corintios un mensaje aplicado a todas las áreas de la
vida del cristiano. Este mensaje es que nuestra forma de pensar debe ser como la de
Cristo. Lo cual es contrario a la forma de pensar del mundo. Esto es cierto para cada área
de nuestra vida.
Es una realidad que algunos de los temas de esta carta se comentan mucho en la Iglesia,
pero en la práctica se tienden a menospreciar. Asuntos tales como el establecer el don de
lenguas como “la manifestación exclusiva del Espíritu”, los esfuerzos humanos de
iglecrecimiento, la negación y el abuso de los dones, la falta de participación de muchos
de los miembros del Cuerpo de Cristo, y sobretodo el desechar el amor como la parte
fundamental del funcionamiento de la iglesia.
Pero si la iglesia quiere verdaderamente desarrollarse para reflejar la imagen de Cristo,
deberá empezar a pensar y vivir de acuerdo a la palabra de Dios. Esto le llevará a tener
que tomar la valiente decisión de divorciarse de la forma de pensar y vivir como el mundo
que está sujeto al pensamiento humanista. Eso puede terminar con su comodidad.
Por lo tanto, al inicio establecimos una pregunta ¿Qué tanto debo prepararme y que tanto
debo depender de Dios?
La respuesta como hemos visto es, debo esforzarme en aquello que Dios está haciendo
en mi vida, con las herramientas que Dios me ha dado. Esto incluye utilizar nuestro
entendimiento conforme a la palabra de Dios, para pensar y entender las cosas de
acuerdo a la forma misma de pensar de Cristo.
Lo que todo ser humano necesita, sin importar cuál sea su problema y su necesidad, es
conocer a Dios (Jn. 17:3).
Por lo tanto, la respuesta a todo conflicto que la iglesia viva nunca será desechar el
conocimiento de Dios. Tampoco lo será depender de la inteligencia y sagacidad humana.
Siempre hemos de depender de aquello que Dios nos revela y enseña en su Palabra.
Debemos crecer en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo y en su gracia (2P. 3:18).
De este modo confiamos que al identificar nuestra manera de pensar con la de Cristo,
podremos aplicar su palabra con mayor firmeza y habilidad en la vida diaria. Así su iglesia
será edificada de manera constante, viviendo en plena dependencia (gracia) de Dios.
Demos gracias a nuestro Dios por su misericordia y por su gracia con la cual nos equipa
para cumplir su voluntad y por medio de lo cual nos transforma para que seamos la
imagen de su Hijo Jesucristo.

Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Más


nosotros tenemos la mente de Cristo. 1 Corintios 2:16

113
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Todas las direcciones electrónicas citadas en este manual han sido revisadas el 2 de
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Versiones de la Biblia utilizadas:


Reina – Valera Revisión 1960. (RVR) La Santa Biblia © 1960 Sociedades Bíblicas en
América Latina.
Nueva Versión Internacional. (NVI) La Santa Biblia © 1999 por Sociedad Bíblica
Internacional.
La Biblia de Las Américas. (LBLA) Copyright © 1986, 1995, 1997 por The Lockman
Foundation.
Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy. Antes Nueva Biblia de los Hispanos. (NBLH)
© 2005 por The Lockman Foundation.

116
APENDICE
La fe y la razón en el pensamiento cristiano
En su libro “El escándalo del pensamiento evangélico”, Mark Noll afirma: el escándalo de
la mente evangélica es que no hay mucha mente evangélica.139 Y no podemos dejar de
lado la necesidad tan evidente que manifiesta la Iglesia hoy en día en cuanto a una
formación seria en su pensamiento. Baste ver el muro en Facebook de muchos cristianos
¡E incluso de pastores! que publican un revoltijo de pensamientos humanistas con
versículos de la Biblia; para darnos cuenta de la profunda necesidad que la Iglesia tiene de
pensar como Cristo.
Por lo tanto, no podríamos dejar completo este curso sin hacer algunas anotaciones
especiales referentes a lo que ésta carta nos enseña de la forma de pensar del cristiano.

La irrupción del humanismo en el pensamiento Cristiano.


Seguramente Heráclito de Éfeso (530-470 a.c.) no se imaginaba la influencia que sus
ideas traerían siglos después de él.
Salvador Dellutri expone su pensamiento de esta forma: Todas las tensiones del universo
y del hombre se manejan por medio de una ley eterna que rige los cambios. A esa ley la
llamó logos. No consideraba que el logos fuera personal, pero era la causa de la armonía
universal. Este logos no solamente regía el cosmos, sino también el universo moral del
hombre y sus costumbres. Afirmaba que a través de la sabiduría el alma alcanza mayor
perfección ya que de este modo se acerca más al logos.140
Siglos más tarde vendría un destacado pensador y escritor judío llamado Filón de
Alejandría (¿30 o 15? a.c al 50 d.c.).
Según Filón, las Escrituras enseñan lo mismo que Platón, aunque para ello hacen uso de
la alegoría. Por otra parte, señala Filón que, después de todo, Platón y los académicos
son muy posteriores a Moisés, y es de suponer que su vasta cultura les haya hecho
conocer las Escrituras, de donde derivaron lo mejor de su doctrina.141 Por lo tanto
desarrolló una doctrina del logos y su influencia llegó, a través de Clemente de Alejandría
y de Orígenes, a la patrística.142 143
La justificación teológica que desde fecha muy temprana se dio para unir el cristianismo y
la cultura grecorromana se encontraba en la antigua doctrina del Logos. Mediante esa
doctrina se justificó aquella unión ya en la obra de teólogos como Justino Mártir, Clemente
de Alejandría y Orígenes, quienes sostenían que el Logos que se encarnó en Jesucristo
fue el mismo Logos mediante el cual toda la sabiduría que tuvieron les llegó a los antiguos,
y que por ello la iglesia del Verbo encarnado tenía pleno derecho de apropiarse de
cualquier verdad que hubiese en la tradición grecorromana.144

139
Mark Noll citado por John Piper, Op. Cit., p. 7.
140
Salvador Dellutri, Op. Cit., p. 32.
141
Justo L. González, Historia del Pensamiento Cristiano, p. 42.
142
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/f/filon_de_alejandria.htm.
143
Se llama Patrística a la era de los teólogos posteriores a los apóstoles, a quienes se ha llamado “padres de la iglesia.”
144
Justo L. González, Mapas para la historia futura de la Iglesia, p. 10.

117
Posteriormente vino Eusebio de Cesarea (275-339). Él daba un paso más allá de Justino,
Clemente y Orígenes, quienes habían dicho que Dios, mediante el Logos, había provisto
las dos corrientes que llevaban a Cristo: la tradición hebrea, especialmente el Antiguo
Testamento, y la cultura grecorromana, especialmente la filosofía. Ambas llevaban a Jesús
y debían por tanto ser vistas ahora como propiedad de la iglesia. Lo que Eusebio hizo fue
añadirle la dimensión política a esta manera de ver a Dios actuando hacia una meta única.
Tal como Eusebio nos cuenta la historia de la iglesia, el plan de Dios no era solamente
que la revelación judía y la cultura grecorromana se uniesen en el cristianismo, sino
también que el cristianismo y el imperio se uniesen en Constantino. La iglesia y el Imperio
habían sido creados el uno para la otra. Por lo tanto, Eusebio lee los siglos anteriores de la
historia eclesiástica en términos del modo en que llevaron a esa gloriosa unidad de la
iglesia y el Imperio que él mismo experimentó, y a Constantino como el nuevo David. 145
Y así se estableció en la mente de todo estudioso de la Biblia que el estado y la Iglesia
deben estar unidos. Pero el error no estaba ahí, sino en la idea de que la filosofía de los
antiguos era tan revelación de Dios para la Iglesia como lo era la Biblia. Bajo esta
mentalidad Orígenes de Alejandría, Agustín de Hipona y posteriormente Tomás de Aquino,
darían forma al pensamiento greco-romano, que establecería la cultura de occidente.146
Y como el pensamiento predominante era el de Platón, considerando al cuerpo como la
cárcel del alma, y al mundo de las ideas (interpretado como lo espiritual) como superior al
mundo sensible (interpretado como lo carnal), el mundo se vio poco a poco sumido en la
era llamada “del oscurantismo.”
Con la caída del Imperio romano y el posterior surgimiento del imperio de Carlomagno, se
dio una renovación en el pensamiento y la educación con la formación de escuelas de las
cuales se deriva el nombre de su reflexión filosófica: La escolástica, la cual seguía la
lógica aristotélica a quien llamaban “el filósofo”. El más sobresaliente de los escolásticos
fue Tomás de Aquino.147
Sobre Tomas de Aquino José Luis Espinel Marcos dice: Santo Tomás tiene también otras
fuentes, profanas, que le influyeron bastante, al menos en la selección de su temática. Los
tratadistas judíos Filón de Alejandría, en la Antigüedad, y el medieval Maimónides, así
como los árabes Algazel, Avicena y Averroes, estudian la profecía. Santo (sic) Tomás ha
conocido a estos autores, que están también influidos por la racionalización de
Aristóteles.148
Según Aquino, la voluntad del hombre estaba caída, pero no lo estaba el intelecto. Es de
este concepto incompleto de la caída bíblica que manaron todas las dificultades. El
intelecto del hombre quiso ser autónomo; en una esfera concreta, el hombre se declaró
independiente, autónomo.149

145
Ibíd., p. 11.
146
Muchos consideran que el pensamiento occidental es judeo-cristiano, sin embargo un análisis serio mostraría la
amplia influencia del pensamiento griego involucrado tanto en el judaísmo como en el cristianismo. Un ejemplo notorio
de ello es que la amenaza de excomunión sobre Galileo por haber declarado que la tierra se movía, no se basaba en
realidad en su oposición a la Biblia, sino al modelo del griego Ptolomeo que era la base de la astronomía de ese tiempo.
147
Salvador Dellutri, Op. cit., pp. 106-107.
148
José Luis Espinel Marcos, O.P., De Tomás de Aquino, Suma de Teología, Tomo IV, p. 571.
149
Francis Schaeffer, Huyendo de la razón, p. 13.

118
El pensamiento de Aristóteles: lo particular sobre lo universal; el cual favorecía la razón del
ser humano, trajo como consecuencia un despertar en el pensamiento humanista que
derivó en el renacimiento.
De esta forma el pensamiento humanista estaba ya acoplado íntimamente al pensamiento
cristiano y ahora estaba buscando fortalecer su señorío sobre la palabra de Dios.
No es de extrañar entonces que los concilios de la Iglesia Católica Romana tengan para
ellos más autoridad que la Biblia misma; que los teólogos liberales hayan desarrollado el
método de hermenéutica llamado “Critico histórico” donde su crítica tiene mayor peso que
la Biblia misma, a la cual por cierto llaman “un libro que nos habla de Dios”150.
De igual modo, tampoco es de extrañar entonces que Jacobo Armínio haya enseñado que
la voluntad del ser humano es superior al designio de Dios al ser el hombre quien elige
creer o rechazar a Dios.
Es por eso que hasta la Biblia es puesta en tela de juicio, y en última instancia es la razón
humana la que decide qué es correcto y qué no, qué es de Dios y qué no. Respecto a esto
Gleason L. Archer escribe:
… si no puede confiarse en la autoridad de la Biblia, tal como está escrita, entonces
ninguna opinión de la teología de la crisis tiene más valor que una mera opinión humana, a
menos que, por ventura el teólogo disfrute, en su propia persona, justamente de los
atributos de infalibilidad que niega a la escritura.151
Pero hoy en día se ha levantado en el otro extremo del pensamiento (si se puede llamar
pensamiento, ya que se empeña en negar la razón) la mentalidad carismática que apela
únicamente a la experiencia. Por lo tanto enseñan que “el logos sin el remha (jrema152) no
es nada.” Lo que esto significa es que lo único que importa es lo que la Biblia te dice
cuando el Espíritu Santo te habla a través de ella, porque la palabra escrita no tiene valor
por sí misma.
Y de esta forma el ser humano desecha la Biblia, ya sea a través del intelecto o a través
de la experiencia. Estableciendo dos extremos que marcan el pensamiento predominante
en la Iglesia cristiana hoy en día.
Pero ¿será cierto lo que Filón, Justino, Clemente, Orígenes y Eusebio afirmaban? ¿Será
cierto que Dios se dio a conocer en la antigüedad por medio de la sabiduría a los que no
tenían su palabra?
Pablo afirma en 1 Corintios 2:6-8 que la sabiduría con la que habla no es de este mundo,
la cual el mundo no conoció. De esta forma, al igual que Santiago en Santiago 3:13-18,
nos habla de dos clases de sabiduría, la de Dios y la terrenal.
En Efesios 3:4-6 afirma nuevamente que el misterio de Cristo no se dio a conocer a los
hijos de los hombres en otras generaciones. Más bien este misterio se dio a conocer por

150
Por lo general la frase más usada por este grupo es “la Biblia no es la palabra de Dios, sólo contiene la palabra de
Dios” y en su crítica ellos deciden cual es palabra de Dios y cual no. Es por eso lamentable que tal pensamiento haya
sido tolerado con tanta irresponsabilidad en las denominaciones históricas.
151
Gleason L. Archer, Reseña Crítica de una Introducción al Antiguo Testamento, p. 34.
152
W. E. Vine. Op. Cit., p. 623.

119
medio de los apóstoles y profetas153 y el misterio es que los gentiles (entre ellos los
griegos) participamos también de la herencia, del cuerpo de Cristo y de sus promesas por
medio del evangelio.
De tal modo que la sabiduría humana no es capaz de conocer a Dios, y Dios decidió no
revelarse al ser humano mediante la sabiduría. Tal como hemos visto en 1 Corintios:
Pues está escrito:
Destruiré la sabiduría de los sabios,
Y desecharé el entendimiento de los entendidos.
¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este
siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? Pues ya que en la sabiduría
de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a
los creyentes por la locura de la predicación. 1 Corintios 1:19-21 RVR

Pero el daño está hecho y el pensamiento humano ha buscado legitimar su dominio sobre
el pensamiento bíblico, y estamos hablando de que esto ocurrió muy temprano dentro de
la Iglesia. En esto podemos ver el impacto que debió traer en su tiempo la reforma
protestante, al enseñar de nuevo las bases del pensamiento bíblico que habían sido
abandonadas desde los primeros siglos.
Así que de los griegos heredamos la búsqueda de la sabiduría y de los judíos la búsqueda
de señales. Y esto ha dado como resultado dos formas opuestas de pensamiento, tal
como lo vimos en el curso:
La experiencia (existencialismo) El conocimiento (Racionalismo)

153
No dice a los apóstoles y los profetas, con lo que implica que los apóstoles eran a la vez profetas. Wayne Grudem,
Op. Cit., p. 47.

120
Así que mientras por un lado se da prioridad a la experiencia, por el otro lado el
conocimiento es privilegiado. Y hemos visto que el problema es separar ambas cosas que
han traído como consecuencia graves problemas a la iglesia.
Cuando el conocimiento es exaltado en detrimento de la fe, la sabiduría que toma el lugar
predominante es la sabiduría humana. La Biblia deja de ser la palabra de Dios, y todo se
enfoca en esfuerzos sociales con un fuerte énfasis político que exalta a los pobres por
encima de Cristo. Esto se centra en la llamada “teología de la liberación.” Y aquí Cristo no
es más que un luchador social, con intereses meramente humanos.
Una característica muy notoria en este extremo es que pese al conocimiento, no
necesariamente se cree en lo que se sabe, dando como resultado indiferencia a lo
espiritual, algo muy semejante al ateísmo. Esto la identifica con la izquierda socialista.
Clarance Van Dam comenta sobre ello: Está claro que este “evangelio” es completamente
humano y horizontal (de este mundo, sin dimensión vertical hacia el Dios del cielo y tierra)
en su salvación (liberación) del pecado (capitalismo, pobreza, desigualdad) y así deja a
Dios fuera de cuestión. Es más, la secularización se introduce bajo el disfraz de teología.
El resultado ha de ser un mundo sin Dios. La teología de la liberación se percata de esto,
pero en un mundo sin Dios el hombre será verdaderamente libre y todo estará bajo su
dominio. Como puede verse, estamos frente a una doctrina diabólica. “Por sus frutos los
conoceréis.” Esta teología de la liberación ejerce una influencia universal. Por todas partes
se percibe un creciente sentimiento de insatisfacción y un deseo de algo mejor (aun
cuando uno no esté seguro de lo que ese “mejor” pueda ser). Se considera, no obstante,
que es bueno ser consciente de la opresión, pues entonces uno se convierte a ver la
necesidad de su liberación. Con la creciente influencia de esta teología, oímos también a
mucha gente – cada vez más – hablar de religión sin hacer referencia a Dios. Todo se
entiende en términos de las necesidades inmediatas del hombre, aquí y ahora.154
Pero el otro extremo no es sano tampoco. Pues cuando la fe es exaltada en detrimento del
conocimiento, se llega incluso a dar la impresión que la ignorancia es algo deseable. Pero
una fe sin conocimiento da como resultado “fe en lo que sea.”
Los predicadores en este extremo siguen proclamando “no trate de entenderlo, sólo
créalo” (o apagara al Espíritu, agregan algunos). La gente sigue cantando “la unción está
en mí, no sé cómo pero la tengo”, pese a que la Biblia lo explica.
Esto ha sido un escenario ideal para llenar los bolsillos de los predicadores, aprovechando
los siglos de ejemplo que la Iglesia Católica Romana le ha brindado de vender todo lo que
la gente crea que necesita para su salvación. Así pues la ignorancia es un gran negocio.
Aquí encontramos posicionada la “teología de la prosperidad”, donde la palabra de Dios ha
dejado de ser la revelación, y los sueños, visiones y palabras proféticas han tomado su
lugar. Cristo ha pasado a ser meramente un proveedor de todo capricho que traiga
comodidad a la vida de las personas. La identidad aquí es con la derecha capitalista.
Pero pese a que ambas posturas pudieran verse como algo útil para la iglesia o como
herramientas de lucha y de combate a las necesidades humanas, no debemos olvidar que
su origen es el mismo: el humanismo. Y por lo tanto son pensamientos diabólicos.

154
Clarance Van Dam, La teología de la liberación, p. 17.

121
En las palabras del sofista Protágoras (481-411 A.C.) “El hombre es la medida de todas
las cosas.”155 El ser humano está en el centro y Dios es un sirviente para los propósitos
humanos. Por tal motivo en ambos extremos se desecha la Palabra de Dios como
autoridad y se establece una razón humanista o una fe mágica, y Dios no es exaltado.
Esto ha sido moldeado en este tiempo por la mentalidad postmoderna, la cual se deriva de
la insatisfacción del modernismo, como lo declarará en su tiempo, aquel griego, Director
del Laboratorio de Ciencia y Computación del Instituto Tecnológico de Massachussets, y
uno de los principales desarrolladores del Internet, Michael Leonidas Dertouzos: La gente
está desencantada de la tecnología porque pensó que le daría la paz interior.
Y en esa misma entrevista que le hizo el periódico “El Financiero” respondía a la pregunta
¿por qué la gente quiere creer que la tecnología puede cambiarnos? Él decía “Tenemos
un problema que consigné en mi libro – What will be – que sucedió con la ilustración hace
300 años. Antes de eso había un obstáculo: no se podía hacer tecnología ni ciencia
porque los sacerdotes te mataban, así que el mundo decidió separar la razón de la fe…
No debemos mantener separados ambos lados, razón y fe, unámoslos de nuevo.” 156
Pero sabemos que eso no ha ocurrido. Por eso Stephen Mansfield, escribiendo sobre la fe
de Barack Obama dice: En términos religiosos la mayoría de los jóvenes estadounidenses
son postmodernos, lo cual significa que para ellos la fe es como el jazz: informal, ecléctica
y a menudo sin tema. Han rechazado mayormente la religión organizada a favor de una
imitación religiosa que para ellos sí funciona. No les parece mal conformar una fe personal
a partir de diversas tradiciones religiosas por encontradas que sean, y muchos asumen su
teología de la misma manera en que se contagia un resfrío: a través del contacto casual
con desconocidos.157
Así pues se ha caído en el “relativismo”, donde nada es firme ni definido, sino todo
depende de la persona, el lugar y el tiempo.
Pero ¿qué podemos concluir entonces? ¿Qué podemos decir de la fe y la razón, del
sentimiento y el pensamiento? Veamos cómo lo entendió John Piper leyendo a Jonathan
Edwards: Él me mostró que el sentimiento y el pensamiento humanos no existen
arbitrariamente; existen porque fuimos creados a la imagen de Dios, y el “pensamiento” y
“sentimiento” de Dios son parte de su ser trinitario, de una manera más profunda de lo que
yo había pensado.158
Así pues entender que Cristo es poder y sabiduría de Dios significa que debemos conocer
y entender la palabra para creerla. Reconocer que en Cristo se manifiesta el poder y la
sabiduría de Dios debe llevarnos a algo muy sencillo “en la medida que cambie nuestra
manera de pensar, cambiará nuestra manera de vivir” (Ro. 12:2).
Pero no podemos concluir dejando de lado aquel término que le da sentido a lo demás: El
Amor. Así que una vez más leamos la conclusión de John Piper al referirse tanto a los
Corintios como a los judíos, compatriotas del Apóstol Pablo y que nosotros podemos
aplicar tanto al neo pentecostés como al reformado; al carismático como al conservador:

155
Salvador Dellutri, Op. Cit., p. 42.
156
Periódico El Financiero. Miércoles 7 de Julio de 1999, p. 50.
157
Stephen Mansfield. La fe de Barac Obama, p. xvii.
158
John Piper. Op. Cit., p. 14.

122
¿Qué clase de ignorancia es esta? Es la misma clase de ignorancia que vimos en 1
Corintios 8:2 (NVI): “El que cree que sabe algo, todavía no sabe cómo debiera saber,”
Ellos sabían mucho. Conocían la ley mejor que nosotros. Pero no sabían cómo debieran
saber. ¿Por qué no? La raíz fue la misma para los corintios y para los compatriotas de
Pablo: el orgullo. El conocimiento que tenían los estaba envaneciendo. No les estaba
dando una lección de humildad ni haciendo que miraran fuera de sí mismos.
Así que ambos grupos tenían conocimiento. Ambos utilizaban su mente para aumentar el
conocimiento, y ambos se envanecieron. Lo que necesitaban no era menos conocimiento.
La solución a su problema no era dejar de pensar. La solución era el sincero
descubrimiento de la gracia de Dios en Jesucristo. Los corintios necesitaban entender que
todo lo que sabían era un regalo gratuito de la gracia electiva, diseñado por Dios para
alimentar el fuego del amor humilde a Dios y al hombre. Del mismo modo los compatriotas
de Pablo necesitaban entender que la justicia de Dios que les faltaba era un regalo
gratuito de esa misma gracia. Esa justicia viene sólo mediante la unión con Cristo por la fe,
y cuando viene, trae consigo el poder de amar (Rm. 13:8; Ga. 5:6).159
Así que es nuestra obligación formar nuestro pensamiento en base de la Palabra de Dios,
pues la ignorancia ha tenido efectos catastróficos en la vida de la Iglesia. Por lo cual debe
sernos útil el ejemplo del pueblo de Israel como lo escribe el apóstol Pablo a los romanos:
Porque yo testifico a su favor de que tienen celo de Dios, pero no conforme a un
pleno conocimiento. Pues desconociendo la justicia de Dios y procurando
establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Dios.
Romanos 10:2-3 NBLH
Así que como lo dice el Pastor Piper, la solución no era menos conocimiento, ni dejar de
pensar, sino amar.
Y este amor debe estar basado en el conocimiento (Fil. 1:9). En este sentido Cristianismo
Histórico habla de los orígenes del movimiento de la prosperidad dentro del movimiento
carismático: A veces se le denomina Neopentecostalismo, este se caracteriza por su
rechazo a la marchita ortodoxia de algunas denominaciones tradicionales y su búsqueda
de un nuevo énfasis en el Espíritu Santo y los dones espirituales. En sus inicios, el
movimiento carismático fue inocuo. No hay nada de malo en la búsqueda de nueva
llenura del Espíritu Santo o de los dones espirituales. En efecto, es un mandato de las
Escrituras que así lo hagamos. Sin embargo, hubo una falla fundamental en el movimiento
y fue la falta de bases teológicas sólidas. Los carismáticos rechazaron una ortodoxia ya
marchita. Sin embargo, muchos no apreciaban tampoco su alternativa, la ortodoxia viva.
Más bien, desarrollaron un misticismo sin sentido.160
Y dejar de lado el pensamiento, enseñándolo incluso como algo negativo; y por lo tanto
rechazar una ortodoxia viva, es decir una doctrina o enseñanza apegada a la escritura;
definitivamente no era la respuesta.
A este respecto, a finales de los 80’s, me toco en dos ocasiones escuchar a predicadores
decir “Cristo no vino a enseñar doctrina, el vino a enseñar una relación con Dios, por lo

159
Ibid. p. 170.
160
Cristianismo Histórico, Orígenes del Movimiento de la Prosperidad.
http://www.cristianismohistorico.org/2014/01/05/evanprosperidad1/.

123
que no necesitamos tanta doctrina.” Ellos definitivamente estaban preparando el camino
para que la iglesia empezara a desechar el conocimiento.
Así que una de las grandes discusiones que se dio por aquel tiempo, fue que algunos
sostenían que la iglesia debería volver al libro de los Hechos. Algunos otros opinaban que
la iglesia más bien debería volver a la reforma.
Si bien entendemos que todo movimiento cristiano afirmaría que su pensamiento es el
más apegado al de la Iglesia Primitiva, no dudamos que el interés de los reformadores era
volver precisamente a ese pensamiento.
Aunque hoy en día muchos afirman que la enseñanza de los reformadores era sólo
doctrina de hombres, esto lo dicen seguramente con gran desconocimiento de su historia y
enseñanzas.
Sin embargo, tanto la iglesia de los tiempos del Libro de los Hechos, como la iglesia de los
tiempos de la reforma tuvieron su contexto específico y las luchas propias de cada tiempo.
La historia es lineal, entendiéndola en el sentido bíblico. Por lo tanto no nos es posible
volver a ningunos de estos tiempos, ni hay muestra en la Palabra de que Dios quiera que
así lo hagamos.
Mientras la iglesia primitiva debía afirmar la resurrección de Cristo, hoy en día la Iglesia no
encuentra problema en ese sentido. Mientras la reforma predicaba contra las ideas
romanas de salvación por obras, y el pago de la vida eterna; hoy la iglesia cristiana tiene
esto entendido con claridad. (Aunque claro, muchos de los errores doctrinales con los que
se lucha hoy en día, terminan implicando una salvación por mérito propio).
En el inicio de la iglesia, los ebionitas insistían en la circuncisión, mientras que hoy en día
los mesiánicos se esfuerzan por establecer el hebreo y los viajes a Israel como
obligatorios, además de presionar a la iglesia a guardar la ley y celebrar la pascua.
Hoy en día el uso del velo en la mujer no es causa de discusión en la mayoría de las
iglesias, pues no es un tema relevante en nuestra sociedad. Por lo tanto la enseñanza
entonces debe girar en torno al papel que la mujer debe desempeñar dentro de la iglesia.
Y aunque los contextos han cambiado grandemente, lo que está claro es que en medio del
tiempo que Dios decidió que viviéramos, debemos pensar (y por consecuencia vivir),
conforme a la palabra de Dios. Esto aplica tanto para los cristianos de la iglesia primitiva,
como a los creyentes de los tiempos de la reforma y a nosotros hoy en día.
Por supuesto el Libro de los Hechos es parte de la Palabra de Dios, y nos narra la obra de
los apóstoles como ejemplo de quienes pensaron y vivieron con forme a la Palabra de
Dios en su tiempo. Y eso, junto con el resto de la Biblia, ha de servirnos para llegar a ser
la imagen de Cristo.
Y como lo manifiesta Filipenses 1:9, que nuestro amor abunde en conocimiento y
discernimiento para que, la Iglesia de Cristo sea edificada mediante el amor que brinda el
conocimiento de Cristo.

En Cristo Jesús, Señor Nuestro,


J. David Amador M.
Septiembre, 2013.

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