Vous êtes sur la page 1sur 3

Análisis Literario de la Obra:

.Yeidy Sánchez Reyes, 6to C Comercio y Mercadeo.


DON QUIJOTE DE LA MANCHA

INTRODUCCION

La historia de Don Quijote de la Mancha trata de un hombre que vivía en un lugar


llamado la mancha, con su ama de casa, sobrina, un mozo de campo. Era un hombre de
unos cincuenta años el cual pasaba su tiempo libre leyendo libros de caballería tanto era
la afición de el por estos libros que llego a olvidarse de su realidad y hasta punto de
creerse un caballero más y querer hacer sus propias odiseas y aventuras por el mundo
narrando todo lo que en ellas le sucedía llevando con el su caballo llamado rocinante y
un gran amor por una mujer a quien el mismo llamo doña dulcinea del toboso.

DESARROLLO
La grandiosa figuradle Quijote marca el fin de las novelas de caballería a pesar de que
esta novela es considerada como la más perfecta novela de caballerías de
este género.
Lo impresionante de esta obra es que son dos historias simultáneas, que plantean
hechos y posiciones contrarias de ver la vida.
El Quijote ofrece una parodia de las disparatadas invenciones de tal obra pero significa
mucho más. Es un libro inmortal y aunque sus situaciones son graciosas, su contenido
más profundo es absolutamente serio.
El Quijote admite muchos niveles de lectura e interpretaciones tan diversas como
considerarla una obra de humor, una burla al idealismo humano, un canto a
la libertad o mucho más. Se cree que en realidad existieron los personajes cumbre que
utiliza Miguel de Cervantes, quien de alguna manera los conoció. Cada uno de ellos
tiene rasgos suficientes para caracterizarse como el mismo y no como otro, es decir
que todos tienen su aspecto físico, psicológico y documental dentro de su clase social
y época histórica. Los personajes de la novela comienzan siendo tipos, es decir que
responden a determinadas características prefijadas. Sin embargo, paulatinamente se
humanizan, convirtiéndose en INDIVIDUOS, ya que detrás de cada uno de ellos
parece descubrirse una clara intervención de ser lo que son. El personaje del Quijote
se fue formando poco a poco, a medida que Cervantes escribía a partir de
su objetivo principal, el mismo que de la novela picaresca. Don Quijote se va formando
a medida de que vamos leyendo la historia, así vamos aumentando su imagen, y su
forma de vida pudiéndolo adoptar a nuestro estilo de vida.
De aproximadamente 50 años, "de complexión recia seco de carnes, enjuto,
entrecano, la nariz aquileña y algo corva, de bigotes grandes, negros grandes y
caídos." (1º Parte)
Don Quijote es también un modelo de aspiración a un ideal de vida. Se hace caballero
andante para defender la justicia en el mundo y desde el principio quiere hacer el bien.
Pero ahora hablemos de Sancho Panza, este personaje que se caracterizaba por su
simplicidad mental, su glotonería y su habla llena de modismo, refranes y constantes
incorrecciones idiomáticas. Sancho Panza no era más que un simple campesino
cuando Don Quijote lo escogió para que fuese su acompañante durante sus
aventuras. Sancho busca salir de la realidad en que vive apoyándose en las promesas
que le brinda Don Quijote. Es el que se encarga de señalar las diferencias que hay
entre el mágico mundo que alucina su señor y la realidad que ven sus ojos:
"- ¿Qué gigantes? – digo Sancho Panza.
"- Aquellos que allí ves ¿No ves lo largos que tienen los brazos?"
"- Eso no son gigantes – digo Sancho -, sino molinos de vientos, y lo que parecen
brazos son las aspas". Sancho Panza es un hermoso ejemplo claro de fidelidad, ya
que está siempre al lado de su señor y lo acompaña hasta la muerte. Cervantes nos
los presenta siempre a los dos juntos para que seamos capaces de valorizar a cada
uno gracias al otro. Sancho representa el apego a los valores materiales mientras que
Don Quijote ejemplifica la defensa de un ideal. Mas no son dos figuras contrarias, sino
complementarias, que muestran la complejidad de la persona, materialista e idealista a
la vez. Una situación clave que podemos tomar como ejemplo de esta afirmación es
que Don Quijote trata de huir por completo de la realidad, en cambio Sancho Panza no
hace más que clavarse en ella. Durante el transcurso de la obra los dos se convierten
en algo inseparable, en la unión del idealismo con el realismo.
En la última parte podemos observar cómo ya Don Quijote ha vuelto a la realidad y a
la cordura, y cómo Sancho comienza a ver la vida desde otro punto de vista, este
fenómeno se conoce como la quijotización de Sancho Panza y como la
sanchonización de Don Quijote. Sancho no es tanto antítesis o contrafigura.
No pelea con Don Quijote. Diríamos más bien que van por un mismo camino, aunque
en veredas distintas. De tanto caminar juntos, de tanto verse y hablarse, las dos caras
se convierten en una y van por la vida necesitándose el uno al otro. Sancho Panza no
se caracteriza por su inteligencia o sabiduría; a pesar de que fue capaz de gobernar
como todo un profesional a una isla, gracias a todos los conocimientos que fue
adquiriendo de Don Quijote. Se podría afirmar que Sancho Panza se va de su hogar
con el fin de alcanzar esta meta y de sacarle su propio provecho para ayudar a
su familia a superarse; aun sabiendo que Don Quijote no estaba cuerdo, su deseo de
tener más y la esperanza de que su sueño se haga realidad y que pueda dar más a su
esposa y a sus hijos lo hace emprender este viaje. El escudero y compañero de Don
Quijote lo llama a la realidad si ser escuchado. Sancho, pese a ver las cosas muy
distintas de cómo las ve Don Quijote, no solo lo acompaña sino que lo cuida y está
siempre ayudándolo. Sancho es un hombre de bien, ambicioso, realista y soñador a la
vez, simple, honrado, fiel. Es un típico campesino hecho de bondad y de egoísmo, que
siente la justicia pero no luchador ella sino por su propio beneficio.
Como dice Fernández de Yacubsoha:
"- Sancho es un labrador vecino el hidalgo, "hombre de bien – si es que este título s
puede dar el que es pobre -, pero de muy poca sal en la mollera." (1º parte, capítulo
VII); gordo, de baja estatura, y de aspecto rústico, acompaña a Don Quijote montado
siempre en su asno, al que llama "mi rucio". Es codicioso y materialista, pero algunas
veces adopta tiernas actitudes misericordiosas y de desprendimiento. Cernuda habla
también de Sancho: "- No es sólo el móvil interesado, la ínsula prometida, lo que
impulsa a Sancho a obrar así, sino que Sancho sabe cómo sólo en Don Quijote
hay fuerza capaz para convertirán realidad el sueño que también yace en su mente
escuderil; y otras, al Sancho juicioso, bueno, que quiere a Don Quijote y abandona
el gobierno de la ínsula sin pensar en el propio medro". Al igual que Don Quijote,
Sancho se transforma de tipo en individuo, trascendiendo los límites que el mismo Don
Quijote le impone igual de mero interlocutor pasa a ser co-protagonista activo de los
hechos. Sale de su casa en busca de fortuna, pero al final entra en el mundo de las
aventuras porque su amo lo convence con sus razonamientos. A lo largo de la obra va
agudizando su ingenio y cuando le hacen gobernador muestra gran sabiduría.

CONCLUSIÓN
Realmente, Sancho, ¿era sentimentalista o materialista?
Y como dice Fernando Savater:
"(…) Cuando se lanzó a recorrer el mundo a lomo de su humilde rocín y empuñando
su lanza, Don Quijote envió un mensaje a todas las personas de buena voluntad: dice
que cada hombre debe luchar por lo que considera justo y ayudar a quienes ve en
peligro aunque todo el mundo se ría de él y aunque se lleve una buena zurra de vez
en cuando. (…)".
Realmente tuve que "luchar contra molinos de vientos" para poder ver si con mi
hipótesis llego a un resultado afirmativo o no.
Pero luego de leer varias veces y varios autores que desarrollan la obra creo que
Sancho Panza es más que un hombre de bien. Con el simple hecho de observar el
lenguaje de Sancho se va refinando notablemente, tanto que provoca la admiración de
su amo; este refinamiento refleja su enriquecimiento intelectual, al dejar ver una
sensibilidad que se despierta gracias a la educación, al contacto personal y
al amor logrado a través del compartir permanentemente. Las imágenes están
tomadas de un simple campesino pero impulsado por un noble sentimiento de amor y
gratitud: al de un alumno con su maestro.