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UNIVERSIDAD PANAMERICANA

Facultad de Ciencias Jurídicas, Sociales y de la Justicia


Licenciatura de Ciencias Jurídicas, Sociales y de la Justicia

La representación del Estado de Guatemala ante Organismos Internacionales

(Tesis de Licenciatura)

Edin Leonel Casasola Martínez

Guatemala, febrero 2010


La representación del Estado de Guatemala ante Organismos Internacionales

(Tesis de Licenciatura)

Edin Leonel Casasola Martínez

Guatemala, febrero 2010


AUTORIDADES DE LA UNIVERSIDAD PANAMERICANA

Rector: Ing. M.A. Abel Antonio Girón Arévalo

Vicerrectora Académica y

Secretaria General: Licda. MSc. Alba de González

Vicerrector Administrativo: Lic. Mynor Herrera

Directora de Registro y

Control Académico: Arq. Vicky Sicajol Calderón

AUTORIDADES DE LA FACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICAS, SOCIALES Y DE LA


JUSTICIA

Decano: Lic. Carlos Enrique Samayoa Cifuentes

Coordinador de Cátedra Lic. Joaquín Rodrigo Flores Guzmán

Coordinador de Exámenes Privados y


Coordinador Administrativo de Tesis Lic. Otto Ronaldo González Peña

Coordinador de Tesis: Dr. Erick Alfonso Álvarez Mancilla

Asesor: Lic. Eduardo Galván Casasola

Revisor: Lic. Joaquín Rodrigo Flores Guzmán


TRIBUNAL EXAMINADOR

PRIMERA FASE

1. Licda. María Eugenia Samayoa


2. Licda. Nydia Arévalo Flores
3. Licda. Mayra Patricia Jaúregui Molina

SEGUNDA FASE

1. Lic. Arturo Recinos Sosa


2. Lic. Joaquín Rodrigo Flores
3. Lic. Héctor Corzantes Cabrera
4. Licda. María Victoria Arreaga Maldonado

TERCERA FASE

1. Lic. Walter Menzel


2. Licda. Karina Jadira Javier
3. Licda. Karin Sorelly Gómez
4. Lic. Manuel Guevara Amézquita
9
Nota: El autor es el único responsable del contenido del presente trabajo de tesis.

10
Contenido

Resumen 1

Introducción 4

Capítulo 1
El Estado 5

1.1. Aspectos generales 5


1.2. Definición 6
1.3. Características 8
1.3.1. Soberanía 8
1.3.2. Personalidad jurídica 8
1.3.3. Sumisión al derecho 8
1.4. Importancia 8
Capítulo 2
Representación de la persona jurídica 10

2.1. Aspectos generales 10


2.2. Definición 11
2.3. Clasificación 12
2.3.1. Por su origen 13
2.3.2. Por su estructura 13
2.3.3. Otra clasificación de las personas jurídicas 13
2.3.3.1. Por la forma de su constitución 13
2.3.3.2. Por el fin u objetivo que persiguen 14
2.4. Principales teorías acerca de la naturaleza de las personas jurídicas 14
2.4.1. Teoría de la ficción 15
2.4.2. Teorías negativas de la persona jurídica 16
2.4.3. Teorías de los derechos sin sujeto 16
2.4.4. Teorías del sujeto colectivo 17
2.4.5. Teoría de la propiedad colectiva 17

11
Capítulo 3
Derecho Internacional Público 18

3.1 Aspecto Histórico 18


3.2 Definición 25
3.3 Características 28
3.3.1. Carencia de órgano legislador 29
3.3.2. Carencia de un órgano juzgador obligatorio 29
3.3.3. Carencia de un vínculo de subordinación de los sujetos 30
3.3.4. Otras Características 31
3.3.4.1. El Estado como sujeto y agente generador 31
3.3.4.2. Derecho de coordinación y derecho de subordinación 31
3.3.4.3. Derecho internacional general y derecho internacional particular 32
3.3.4.4. Posibilidad de que una misma norma internacional sea expresada
simultáneamente por dos o más fuentes distintas 33
3.4 Sujetos 33
3.4.1. Sujetos del derecho internacional y del derecho privado 34
3.4.2. Sujetos activos y pasivos 34
3.4.3. Sujetos de derechos o deberes únicamente 34
3.4.4. Originarios, admitidos posteriormente y creados 34
3.4.5. Perennes, transitorios y afímeros 35
3.4.6. Sujetos del derecho internacional consuetudinario y del convencional 35
3.4.7. Sujetos de derecho común y particular 35
3.4.8. Sujeto del derecho internacional 35
3.4.8.1. El Estado 36
3.4.8.2. Asociaciones internacionales 36
3.4.8.3. Entidades no estatales 37
3.4.8.3.1. Iglesia Católica 37
3.4.8.3.2. Mandato y fideicomiso 37
3.4.8.3.3. Soberana orden de Malta 38
3.4.8.3.4. El comité internacional de la cruz roja 38
3.4.8.3.5. Territorios internacionalizados 39

12
3.4.8.3.6. Nuevos sujetos del derecho internacional 39
3.5 Elementos 40
3.5.1. Elemento material 40
3.5.2. Elemento psicológico 41
Capítulo 4
La Diplomacia 42

4.1 Aspecto Histórico 43


4.1.1. Antes del siglo XV 43
4.1.2. Desde mediados del siglo XV hasta el Congreso de Viena de 1815 44
4.1.3. Desde el Congreso de Viena hasta final de la Primera Guerra Mundial 46
4.1.4. Desde la primera guerra mundial hasta la actualidad 47
4.1.5. La diplomacia en la actualidad 49
4.2 Objeto 51
4.2.1. Características 51
4.2.2. Funciones 52
4.3 Descripción 53
4.4 Formas de diplomacia 53
4.4.1. Diplomacia clásica o tradicional 53
4.4.2. Diplomacia contemporánea 54
4.5 La Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas de 1961 55
Capítulo 5
El Derecho Diplomático 58

5.1 Aspecto histórico 58


5.2 Definición 59
5.2.1. Naturaleza 60
5.3 Autonomía 61
5.3.1. Fuentes 61
5.3.1.1. Los usos y costumbres internacionales 61
5.3.1.2. Los tratados y convenios 61
5.3.1.3. Los principios generales del derecho internacional 62
5.3.1.4. La legislación interna 62

13
5.3.4.5. Codificación 62
5.4 Contenido 63
5.4.1. El servicio diplomático 63
5.4.2. Requisitos de ingreso a la carrera diplomática conforme a la ley guatemalteca 64
5.4.3. Sedes diplomáticas de Guatemala 66
5.4.4. Relación laboral 70
5.4.5. Organización del servicio 71
5.4.5.1. Ceremonial diplomático 71
5.5 Relaciones con otras disciplinas jurídicas 72
Capítulo 6
La Misión Diplomática 73

6.1 El Agente Diplomático 73


6.1.1. Documento que acompañan y que emite el agente diplomático 75
6.1.1.1. Ceremonial de cancillería
6.1.1.2. Estilo diplomático 75
6.1.1.3. Comunicaciones diplomáticas escritas 75
6.1.1.4. Correspondencia oficial 76
6.1.1.5. Los documentos de negociaciones 77
6.1.2. Agente consular 78
6.1.2.1. Lenguaje diplomático 78
6.2. La Misión Diplomática 79
6.2.1. Las personas 80
6.2.2. Los locales y su contenido 80
6.2.3. Número de miembros de la misión 81
6.2.4. Honores Diplomáticos 82
6.2.5. Notificaciones necesarias para miembros de la misión 82
6.2.6. El cuerpo diplomático 83
6.2.6.1. Importancia 83
6.2.6.2. Precedencia 83
6.2.7. Acción diplomática 84
6.2.7.1. Estilo diplomático 84

14
6.2.7.2. Protocolo 84
6.3 Clasificación 85
6.4 Estructura 86
6.4.1. Cancillería 86
6.4.2. Sección económica y comercial 87
6.4.3. Sección consular 87
6.4.4. Sección de asuntos culturales 87
6.4.5. Sección de prensa 87
6.4.6. Agregaduría militar 88
6.5 Personal 88
6.5.1. Personal diplomático propiamente dicho 88
6.5.2. Personal administrativo y técnico 90
6.5.3. Personal de servicio 91
Capítulo 7
Los Agentes diplomáticos ante los Organismos Internacionales 92

7.1. Aspectos generales 92


7.2 Convocatoria 92
7.3 Delegaciones 94
7.3.1. Delegaciones de observación 94
7.4 Privilegios e inmunidades 95
7.4.1. Inmunidad 95
7.4.1.1. Extensión 95
7.4.1.2. Inmunidad de locales y su contenido 100
7.4.1.3. Caso especial de la correspondencia diplomática 101
7.4.1.4. Inmunidad en el caso de ruptura de relaciones diplomáticas 102
7.4.2. Privilegios 102
7.4.2.1. Disposiciones legales 103
5.5 Reglamento interno 105
7.6 Organismos Internacionales 106
7.6.1. L representación del Estado de Guatemala ante la organización de las

15
naciones unidas (ONU) 106

7.6.2. La representación del Estado de Guatemala ante la organización de los estados


americanos (OEA) 106
7.6.3. La representación el Estado de Guatemala ante el sistema de la integración
Centroamericana (SICA) 107
Conclusiones 109

Recomendaciones 110

Referencias 111

16
Resumen

La Diplomacia nació con el hombre y es la más permanente expresión de las relaciones humanas, a
nivel Estado. Su disciplina es esencialmente social. Tal como los seres humanos se comunican entre
sí, los grupos organizados necesitaron también hacerlo. Surgió, entonces el representante de la
colectividad el que debía cumplir la delicada función de hablar por todos. Como el jefe del grupo o
nación no siempre podía viajar al extranjero a entrevistarse con sus interlocutores, depositaba su
confianza en un representante, el que convertido en agente de su rey o de su patria, llevaba antes
otras naciones la voz de su gobierno.

Por otra parte, la diplomacia es el manejo de las relaciones internacionales mediante la negociación;
el método por el cual se ajustan y manejan estas relaciones por medio de embajadores y enviados; el
oficio o el arte del diplomático. A medida que las civilizaciones se iban desarrollando e
interactuaban entre sí, más complejas se tornaban las relaciones internacionales. Los conflictos de
intereses, la alternancia entre períodos de guerra y paz, fueron obligando a institucionalizar la
práctica diplomática ligada al poder de los Estados, monarcas y mandatarios; lo que para la
tendencia realista, define finalmente la interacción y el equilibrio de la sociedad internacional.

Los años de Edad Media han sido definidos como un largo tiempo de oscuridad, sin embargo, en
este período se llevó a cabo el minucioso proceso de registro de los diplomas y la consolidación de
la actividad diplomática como la conocemos actualmente, basada en las relaciones internacionales y
la negociación. Fue muy importante la recolección y ordenamiento que se hizo de estos archivos y
por mucho tiempo se consideró la diplomacia como la conservación de los archivos.

Durante la época del renacimiento, en la esfera de las ciencias políticas, comienza a desarrollarse la
teoría diplomática y las relaciones internacionales. De este modo se tiene siempre en jaque al
príncipe del que se recela. El siglo XIX, se definieron cuatro categorías de representantes: 1)
Embajadores, Legados y Nuncios Papales; 2) Enviados Extraordinarios y Ministros
Plenipotenciarios; 3) Ministros Residentes; 4) Encargados de Negocios. El nuevo protocolo se
desentendió del rango de las potencias, y fue circunscrito a la comunidad diplomática bajo normas
que no afectaban al prestigio o reputación de los soberanos, eliminando de un plumazo los

17
habituales y enojosos conflictos de precedencias y las precedencias se establecieron sobre ellas y por
la antigüedad, marcada por la fecha de presentación de credenciales.

En el Congreso de Viena, de 1817, se consolidaron las misiones permanentes en lo bilateral y en lo


multilateral se dio nacimiento a organizaciones internacionales de carácter mundial y regional. Los
orígenes de la Diplomacia y su evolución a lo largo de la historia, están íntimamente ligada a la
interacción de las fuentes de poder que oscilan entre la Paz y la Guerra. Milenios después, los
actores, el contexto, los códigos y las herramientas han cambiado, pero la Diplomacia sigue teniendo
un rol en la representación de los poderes soberanos, la protección de los intereses colectivos y la
negociación como su arte por excelencia. El mundo ha cambiado mucho en los últimos dos siglos y
la Diplomacia no estuvo ajena a esos cambios. En una última etapa se impusieron nuevas formas de
hacer Diplomacia con participación directa de los Jefes de Estado y de Gobierno, entrándose
también en lo que se ha llamado la Diplomacia de cumbres.

Por otra parte, la Diplomacia y su relación con el derecho internacional, es estrecha, principalmente
de su aplicación práctica en conferencias y organismos internacionales. El sujeto principal del
derecho internacional, son los Estados, pero también se aceptan como sujetos secundarios los
organismos internacionales, ya que el papel que desempeñan es de suma importancia para las
relaciones internacionales, por lo tanto, en todos los países que han suscrito relaciones bilaterales
existen sedes diplomáticas, embajadores y personal de la misión diplomática. En la actualidad
Guatemala, forma parte de la comunidad internacional y en ese contexto sus relaciones con
organismos y ante conferencias internacionales, las desarrollan directamente los gobernantes, sin
embargo, previo al desarrollo de éstas las misiones diplomáticas desarrollan toda su actividad,
mismas que al encargado se le llama jefe de la misión diplomática. La importancia que reviste, la
Diplomacia tanto a nivel nacional como internacional, ayuda al desarrollo de las naciones y para el
efecto en muchas partes del mundo hay representantes de dichos Estados.

El presente estudio se denomina la Representación del Estado de Guatemala ante Organismos


Internacionales, mismo que se encuentra dividido en siete capítulos, en los cuales se indica lo
relativo al Estado, con los aspectos generales, la definición, las características y la importancia, así
como la representación de la persona jurídica, con sus aspectos generales, la definición, su
calcificación y las principales teorías acerca de la naturaleza de las personas jurídicas, también se

18
hace referencia al Derecho Internacional Público, presentando el aspecto histórico del mismo,
algunas definiciones, sus características, los sujetos y los elementos; seguidamente se indica la
Diplomacia, con el aspecto histórico, el objeto, la descripción, las formas de Diplomacia y la
convención de Viena Sobre Relaciones Diplomáticas de 1961; también se indica lo relativo al
Derecho Diplomático, presentando el aspecto histórico, definiciones, autonomía, contenido y las
relaciones con otras disciplinas jurídicas; por otra parte, se hace referencia a la Misión Diplomática,
así como el Agente Diplomático, la misión diplomática, la clasificación, estructura y el personal que
la integra; y se presenta la representación del Estado de Guatemala ante los Organismos
internacionales, a través de las conferencias internacionales, para el efecto se inicia con los aspectos
generales, convocatoria, delegaciones, privilegios e inmunidades, reglamento interno, y los
organismos internacionales.

Del tema de investigación jurídica se concluyo que el antecedente histórico del derecho
internacional público se establece en los siglos XVI y XVII, específicamente en los Estados
europeos, comunidades políticas, nacionales y soberanas; la comunidad internacional, es el conjunto
de Estados que pertenecen a ciertos organismos, cuya finalidad es la cooperación y la asistencia en
varias esferas del conocimiento y colaboración en forma reciproca; que para desempeñar cargos en
el extranjero por persona guatemalteca, es necesario tener los conocimientos, habilidades y
experiencia para ejercer la representación del Estado de Guatemala ante los organismos
internacionales en forma eficiente; y que la importancia del estudio del derecho internacional
público, se basa en la ampliación de conocimientos, doctrinas y teorías de derecho público de
acuerdo a las prácticas internacionales.

Asimismo, se recomendó a las universidades de Guatemala, que tengan facultad de derecho para que
amplíen los cursos de derecho internacional debido a su importancia; a las máximas autoridades de
los organismos internacionales, para ampliar las funciones y atribuciones con el objeto de que más
habitantes tengan oportunidad de beneficiarse en otros campos de la ciencia o tecnología que es
necesaria para la humanidad; al Ministerio de Relaciones Exteriores, a efecto de crear un perfil para
los cargos diplomáticos y ejercer una representación del gobierno de Guatemala en forma eficiente;
y al Ministerio de Relaciones Exteriores, para divulgar por materias los instrumentos internaciones
ratificados por Guatemala ante organismos internacionales.

19
Introducción

El aspecto jurídico que se estudió en el desarrollo de la presente investigación, fue determinar los
aspectos legales de la función, admisión y desarrollo de las Misiones Diplomáticas que representan
al Estado de Guatemala ante Organismos y Conferencias Internacionales y sus efectos en el ámbito
nacional.

La presente investigación se justifica, desde el punto de vista jurídico de una de las disciplinas
jurídicas de mayor importancia a nivel mundial como lo es el Derecho Internacional Público, debido
a las relaciones internacionales de los Estados y la importancia de los Organismos Internacionales
en el desarrollo económico, social y político de los países.

El interés que tiene dentro del contexto social, el tema de la presente investigación se fundamenta,
en el desarrollo de los estados a través de la participación en diferentes organismos y conferencias
internacionales en la búsqueda de soluciones conjuntas, tomando como base fundamental las
disposiciones contenidas en diversos convenios aplicados a nivel internacional.

Los objetivos planteados fueron los siguientes a) Conocer el antecedente histórico del Derecho
Internacional Público y su incidencia en las disciplinas jurídicas; b) Determinar la importancia de
los Estados en la comunidad internacional y los efectos jurídico-políticos de pertenecer a ciertos
organismos internacionales; c) Establecer el grado de capacidad y la calidad que deben tener las
personas que ejercen cargos de representación del Estado guatemalteco ante Organismos
Internacionales; d) Dar a conocer la importancia del estudio del Derecho Internacional Público en el
contexto académico nacional e internacional.

La investigación que se pretende realizar, es de carácter documental y descriptiva, aplicando la


modalidad investigativa, tanto cuantitativa como cualitativa y utilizando los métodos de
investigación inductivo-deductiva. El lugar será en la ciudad de Guatemala y los recursos que se
utilizaran serán por parte del investigador y las limitaciones previsibles del estudio se establecerán
en el desarrollo de la investigación.

20
Capítulo 1
El Estado

1.1. Aspectos Generales

El Estado, tal como se entiende en la actualidad, como forma de poder público abstracto e
impersonal, separado tanto del gobernante como de los gobernados, que constituye un entidad
dotada de personalidad jurídica, formada por un pueblo establecido en un territorio delimitado bajo
la autoridad de un gobierno que ejerce la soberanía, tiene unos orígenes conceptuales relativamente
recientes (siglo XVI), y, según las interpretaciones más restrictivas, no es anterior a la Edad
Contemporánea. El Estado en sentido moderno constituye el punto de referencia para los
historiadores de la Edad Media en adelante, pero el uso del es, sin embargo, mucho más amplio

Sin embargo en las sociedades matriarcales, anteriores a la aparición de la familia monogámica y de


la propiedad privada, el poder social se distribuía de forma escalonada a partir de los consejos de
ancianos y de las estructuras tribales. Las relaciones entre los miembros de la sociedad eran de tipo
personal y la cohesión del grupo se basaba en prácticas religiosas y ritos sociales de tipo tradicional.

El autor Francisco Porrúa, indica lo siguiente:

“Los primeros Estados, en Egipto, Mesopotamia, China, la India, Mesoamérica, los Andes, surgieron, por una
parte, como una delegación del poder social en una estructura política capaz de asegurar el derecho de
propiedad frente a competidores internos o externos y, por otra, como una organización destinada a hacer
posible la realización de los trabajos colectivos tales como: construcción de canales, presas, acequias,
necesarios para el conjunto de la comunidad.” (1999: 48-88)

Estos primeros Estados se caracterizaron por ejercer un poder absoluto y teocrático, en el que los
monarcas se identificaban con la divinidad, por consiguiente, el poder se justificaba por su
naturaleza divina, y eran las creencias religiosas de los súbditos las que lo sustentaban.

La primera experiencia política importante en el mundo occidental se realizó en Grecia hacia el siglo
V a.C. La unidad política griega era la polis, o ciudad-Estado, cuyo gobierno en ocasiones fue
democrático; los habitantes que conseguían la condición de ciudadanos de la que estaban excluidos

21
los esclavos participaban en las instituciones políticas. Esta democracia directa tuvo su más genuina
expresión en Atenas.

La organización política de Roma fue inicialmente similar a la griega; la civitas -ciudad- era el
centro de un territorio reducido y todos los ciudadanos participaban en el gobierno de la misma. Con
la expansión del imperio y de las leyes generales promulgadas por Roma, se respetaron las leyes
particulares de los diferentes pueblos sometidos. Marco Tulio Cicerón, orador y filósofo romano,
expuso que la justicia es un principio natural y tiene la misión de limitar el ejercicio del poder.

Los arquetipos políticos griegos y las ideas directrices de Cicerón ejercieron una influencia decisiva
en San Agustín y en todos los seguidores de su doctrina. Para San Agustín, el Estado está
constituido por una comunidad de hombres unidos por la igualdad de derechos y la comunidad de
intereses: no puede existir Estado alguno sin justicia, sólo la iglesia, modelo de la ciudad celeste,
puede orientar la acción del Estado hacia la paz y la justicia.

Surgió en el Medievo como elemento nuevo la teoría de que el poder emanaba del conjunto de la
comunidad y, por tanto, el rey o el emperador debían ser elegidos o aceptados como tales por sus
súbditos para que su soberanía fuese legítima, este enfoque, según el cual el poder terrenal era
autónomo con respecto al orden divino, dio lugar al nacimiento de la doctrina de un pacto que debía
convenirse entre el soberano y los súbditos, en el que se establecían las condiciones del ejercicio del
poder y las obligaciones mutuas, con la finalidad de conseguir el bien común, la ley humana, reflejo
de la ley divina, debía apoyarse en la razón.

1.2. Definición

El Estado es la organización política soberana de una sociedad humana establecida en un territorio


determinado, bajo un régimen jurídico, con independencia y autodeterminación, con órganos de
gobierno y de administración que persiguen determinados fines mediante actividades concretas.

Se puede indicar que Estado es:

22
“La Organización política de un país, es decir, la estructura de poder que se asienta sobre un determinado
territorio y población. Poder, territorio y pueblo o nación son, por consiguiente, los elementos que conforman el
Concepto de Estado, de tal manera que éste se identifica indistintamente con cada uno de aquellos.” (Porrúa,
1999: 156)

Para Andre Hauriou el Estado es:

“La Agrupación humana, fijada en un territorio determinado y en la que existe un orden social, político y
jurídico orientado hacia el bien común, establecido y mantenido por una autoridad dotada de poderes de
coerción.” (1980: 118)

La palabra Estado en términos jurídico-político se le debe a Maquiavelo, cuando introdujo esta


palabra en su obra El Príncipe al decir:

“Los Estados y soberanías que han tenido y tiene autoridad sobre los hombres, fueron y son, o repúblicas o
principados. Los principados son, o hereditarios con larga dinastía de príncipes, o nuevos; o completamente
nuevos, cual lo fue Milán para Francisco Sforza o miembros reunidos al Estado hereditario del príncipe que los
adquiere, como el reino de Nápoles respecto a la revolución de España. Los Estados así adquiridos, o los
gobernaba antes un príncipe, o gozaban de libertad, y se adquieren, o con ajenas armas, o con las propias, por
caso afortunado o por valor y genio.” (Porrúa, 1999: 189)

Sin embargo, en términos generales se entiende por Estado a la Organización Política y jurídica de
un pueblo en un determinado territorio y bajo un poder de mando según la razón.

Para el tratadista Max Weber, citado por Ernesto Duarte, al referirse al Estado indica:

“Un Estado es quien tiene el monopolio sobre la violencia legítima. Por lo tanto, el Estado incluye a
instituciones tales como las fuerzas armadas, administración, los tribunales y la policía. Es una sociedad
humana asentada de forma permanente en un territorio que le corresponde, sujeta a un poder que crea, ordena,
define y aplica en forma soberana un orden jurídico determinado para la obtención del bien común.” (2004: 1)

Platón estima que la estructura del Estado y del individuo son iguales, y con ello,

“Analiza las partes y funciones del Estado y posteriormente, las del ser humano, con lo cual establece el
principio de Estado anterior al hombre, porque, además, la estructura de aquél, aún siendo igual a la de éste, es
más objetiva o evidente. Aristóteles, por su parte, es más enfático y declara que Estado existe por naturaleza, y
por tanto, es anterior al hombre, no por ser éste autosuficiente y sólo podrá serlo respecto al todo, en cuanto a su
relación con las demás partes, complementando su expresión al decir, en base a su Zoon Politikón, que quien no
convive con los demás en una comunidad, o es una bestia, o es un dios.” (Duarte, 2004: 1)

Por su parte, Luís XIV Rey de Francia, en la época del absolutismo se atreve a decir la ya conocida
frase El Estado soy yo, que esto no implica más que la falta de raciocinio en la que se vivía en ese

23
tiempo, indica sólo la más pura esencia del absolutismo en sí, se tomaba al Estado como un régimen
político en el que una sola persona, el soberano, ejercía el poder con carácter absoluto, sin límites
jurídicos ni de ninguna otra manera, el Estado no era sino una prolongación de las características
absolutas del rey en ese tiempo. Por otro lado, a la Revolución Francesa la considera como la pauta
principal del cambio de la evolución del significado de la palabra Estado.

1.3. Características

El Estado presenta las siguientes características esenciales:

1.3.1. Soberanía, como adjetivo del poder, pero calificando al Estado mismo en su unidad total
como soberano.

1.3.2. Personalidad Jurídica, al ser el Estado un ser social con posibilidad de tener derechos y
obligaciones.

1.3.3. Sumisión al derecho, que significa la necesidad de que la estructura del Estado y su
funcionamiento se encuentren regulados por un orden jurídico para lograr conseguir los
fines propuestos, especialmente el bien público temporal de los componentes de la
población.

Al Estado, entonces le corresponde una realidad jurídica y, como consecuencia de ello, también
tiene personalidad propia, esa personalidad jurídica es decir, al constituirse un Estado independiente
y soberano tiene derechos y obligaciones, lo cual significa que puede tener un sujeto contratante, un
demandado o hasta ejecutado (sujeto pasivo en un proceso de ejecución).

1.4. Importancia

Al aproximarse al conocimiento de la naturaleza del Estado, resulta mucho más fácil su estudio,
sobre la base de una investigación en cuanto a su formación.

24
Ha sido la Escuela Histórica del Derecho, del que Savigny fue el más insigne representativo, la que
opuso al ente racionalista individual la realidad de un ente colectivo, como reacción a la corriente
racionalista abstracta e individualista. En vez de un derecho situado en un mundo puramente
racional, la Escuela Histórica de Savigny, según Georges Gurvitch, situó al hombre dentro del
mundo concreto en que se halla éste. Miró una de las realidades históricas, positivas, semejante al
lenguaje y a otras manifestaciones culturales, como dice Raúl Ferrero en su obra sobre Ciencia
Política.

La energía espiritual que brota del hecho de vivir los hombres en comunidad, o sea, como pueblo,
determina una conciencia común, un espíritu popular, un alma popular, aquello que Hegel es el
espíritu objetivo concretado en el Estado.

Para Savigny, citado por Francisco Porrúa “el pueblo es el sujeto activo y personal del derecho.”
(1997: 89) Cada pueblo es el creador y el sujeto del derecho positivo, o sea que éste no es obra del
espíritu humano en general, sino creador debida al hecho de vivir en común una determinada
colectividad de hombres.

El pueblo supone un fondo espiritual común, que infunde unidad a la vida social. Dicho fondo,
compuesto de tradiciones, de recuerdos, de acciones comunes y de ideales proyectados al futuro, se
ve reforzado por la conciencia de necesidad de funciones colectivas. Así se configura un orden
jurídico, el Estado, que comprende la totalidad de la vida social. Un pueblo, que reviste rasgos
individuales existentes en una misma época, sino que abarca las generaciones que la suceden. Al
investigar lo que da nacimiento al Estado, encontramos, como para el Derecho en general, una
necesidad superior, una fuerza interna que trata de extenderse hacia fuera e imprime el Estado un
carácter individual.

En definitiva, se puede indicar que el Estado existe para satisfacer necesidades de una sociedad que
regula conductas por medio de normas para proteger los intereses primigenios, si la sociedad esta
organizada constituirá un Estado, esta es la relación con el derecho.

25
Capítulo 2
Representación de la persona jurídica

La representación es una institución que cruza transversalmente todo el derecho, y es en algunos


casos fundamental para permitir el actuar de las personas en la vida juridica. Gracias a la
representación, en el campo de la relación juridica, pueden actuar los sujetos incapaces y las
personas colectivas, lo que se denomina representación legal. Los representantes legales son terceros
que coadyuvan a la relación jurídica. La representación también puede ser convencional, es decir,
puede emanar ya no de la ley, sino de la voluntad de los sujetos, a través por ejemplo de un contrato
de mandato con repesentacion

2.1. Aspectos generales

Las personas jurídicas, son llamadas también abstractas, sociales, colectivas o morales, han sido
objeto en la doctrina de diversas definiciones que pretenden recoger las notas diferenciales de las
mismas, aunque en realidad éstas no hacen más que responder al punto de vista particular de quien
las formula. Fué clasica la definición que las considera como “aquellos seres abstractos o entes de
razón formados por una colectividad de personas o un conjunto de bienes que tiene un fin humano
racional y que son capaces de derechos y obligaciones.” (Puig, 1976: 329)

La persona jurídica individual esta constituida por el ser humano en cuanto a ser capaz de adquirir
derechos y contraer deberes, dentro del mundo de lo Jurídico. Lo que delimita a la persona jurídica
individual, no es la totalidad del ser humano, sino ùnicamente los fenómenos que se dan en la
persona o los hechos o actos producto de su conducta exterior, que interesan al derecho y que están
reguladas por medio de normas jurídicas, atribuyéndoles consecuencias de carácter jurídico.
Ejemplo de ello es el nacimiento, la muerte, la mayoría de edad, el celebrar contratos, contraer
matrimonio, ser padre o madre de familia, la comision de un delito, elegir, ser electo, domiciliarse
en el extranjero entre otros.

Uno de los derechos fundamentales del hombre, es el de asociación. “En efecto, el ser humano como
individuo no puede dominar todas las tareas que le plantean la vida y su espíritu, es por ello que
necesita colaboración de sus semejantes.” (Puig, 1976: 331)

26
En todos los tiempos han existido personas jurídicas, aunque algunas veces sin tener la capacidad
jurídica que les es inherente, lo que revela como un hecho de realidad histórica la tendencia del
hombre de agruparse con otros individuos, máxime cuando ha deciddo alcanzar metas cuya
conscución en forma aislada seria imposible.

2.2. Definición

La Persona jurídica, es considerada como toda ficción o ente creado por la ley, capaz de ejercer
derechos y contraer obligaciones civiles y de ser representada judicial y extrajudicialmente, es decir,
las personas jurídicas nacen por creación o autorización de la ley. Para el efecto el Código Civil
Decreto Ley 106 en el artículo 15 regula, cuáles son consideradas personas jurídicas: Son personas
Jurídicas:

1. El Estado, las municipalidades, las iglesias de todos los cultos, La Universidad de San Carlos
y las demás instituciones de Derecho Público, creadas o reconocidas por la ley;

2. Las funciones y demás entidades de interés público creadas o reconocidas por la ley.

3. Las asociaciones sin finalidades lucrativas, que se proponen promover, ejercer y proteger sus
intereses sindicales, políticos, económicos, religiosos, sociales, culturales, profesionales o de
cualquier otro orden, cuya constitución fuere debidamente aprobada por la autoridad
respectiva. Los patronatos y los comités para obras de recreo, utilidad o beneficio social
creados o autorizados por la autoridad correspondiente, se consideran también como
asociaciones; y

4. Las sociedades, consorcios y cualesquiera otras con fines lucrativos que permitan las leyes.

Las asociaciones no lucrativas a que se refiere el inciso 3º podrán establecerse con la autorización
del Estado, en forma accionada, sin que, por ese solo hecho, sean consideradas como empresas
mercantiles.

27
El tratadista Guillermo Cabanellas, en su Diccionario de Derecho Usual define a la persona jurídica
de la siguiente manera:

“Ente que no siendo el hombre o persona natural es susceptible de adquirir derechos y contraer obligaciones. A
esta noción mas bien negativa, o meramente diferenciadora de la otra especie de suejetos de derecho, de los
individuos humanos, cabe agregar la nota activa de integrar siempre las personas juridicas un grupo social con
cierta coherencia y finalidad, con estatuto jurídico peculiar. Bastará indicar que constituyen personas jurídicas
tecnicismo de cuya propiedad se trata luego tanto el Estado, las provincias y los municipios como la iglesia y
las distintas congregaciones, toda suerte de sociedades mercantiles y civiles aociaciones de cualquier índole
desde los sindicatos a los clubes deportivos y cuantos nucleos ofrecen pluralidad de hombres unidos con algún
propósito, determinados medios y cierta orgnanización jurídica externa y distinta de la mera suma de individuos
integrantes.” (1977: 289)

Para el Licenciado Santiago López Aguilar, persona es: “El reconocimiento que las normas jurídicas
hacen del ser humano o de los entes resultantes de su asociación, otorgándoles capacidad para el
goce y ejercicio de sus derechos y obligaciones.” (1984: 38)

La categoría de persona jurídica o sujeto de Derecho, es un concepto jurídico fundamental para


poder estudiar y comprender el derecho, habiendo abandonado el campo del Derecho Civil para
extenderse a todas las ramas del Derecho.

Persona jurídica o sujeto de derecho, es un concepto jurídico fundamental, porque está presente en
todas las manifestaciones del Derecho; incluye tanto a los seres humanos individualmente hablando,
como a determinadas agrupaciones o asociaciones de personas, a las que el derecho reconoce como
sujetos de Derecho, con personalidad Jurídica y por ende con capacidad para adquirir derechos y
contraer deberes jurídicos.

Hoy día se excluye de la categoría de sujeto de derecho, a las cosas, y a los animales; y aunque ya
existan leyes internas de cada Estado y Tratados Internaciones que los protegen, estas normas
jurídicas contenidas en dichos tratados y leyes, son promulgadas en función de los intereses de la
humanidad.

28
2.3. Clasificación

Doctrinariamente, las personas jurídicas pueden clasificarse en:

2.3.1. Por su origen

a) De existencia natural o necesaria: el Estado, las ciudades y comunidades, cuyos elementos


constitutivos y su cualidad como personas jurídicas, es innegable.

b) De existencia artificial o contingente: Todas aquellas fundaciones y asociaciones a las cuales


se da el carácter de personas jurídicas, que no existirían sin la voluntad de los individuos que
las forman.

2.3.2. Por su estructura

a) De tipo Corporativo o Asociacional: Estas personas jurídicas tienen como elemento básico
una colectividad de individuos y han sido definidas por el profesor Castro citado por
Federico Puig Peña de la siguiente manera: “Como una organización de personas con
independencia jurídica, a cuyas decisiones y acuerdos se concede valor de actos de voluntad,
con poder de disponer y de obligación patrimonial.” (1976: 338)

b) De tipo Funcional: A diferencia de las anteriores teorías, el elemento característico de estas


personas jurídicas es la organización patrimonial, dirigida a un fin concreto, el tratadista
Castro citado por Federico Puig Peña las define como:

“Organización válida de un patrimonio, cuya administración tiene por objeto cumplir el fin a que se
destina el mismo. En la asociación el elemento personal es el fundamental, en la fundación, es el fin y el
patrimonio. El patrimonio es la nota diferenciativa tradicional de las fundaciones, aunque ambas clases
de personas tienen como esencia el elemento personal. Lo que sucede es que en la fundación el sujeto
colectividad es indeterminado, ya que ésta nace de un acto de voluntad del constituyente y predomina en
ella el interés público.” (1976: 338)

29
2.3.3. Otra clasificación de las personas jurídicas

2.3.3.1. Por la forma de su constitución

a) Tipo Asociativo: dentro de éstas se encuentra el Estado, los municipios, las instituciones de
derecho público, tales como la Universidad de San Carlos de Guatemala, el Instituto
Guatemalteco de Seguridad Social, y el Banco de Guatemala entre otros, sociedades en general,
universidades, iglesias, asociaciones y corporaciones en general.

b) Tipo Fundacional: Estas pueden ser constituidas por escritura pública o por testamento. En el
instrumento de fundación debe indicarse el patrimonio afecto y el fin a que se destina y la forma
de su administración.

2.3.3.2. Por el fin u objetivo que persiguen

a) Necesarias o de derecho público: Estado, municipios, instituciones de derecho público;

b) Voluntarias de Interés Privado: Asociaciones sin fines lucrativos, Sociedades, Corporaciones,


Consorcios, Fundaciones.

Las fundaciones han sido definidas como afectaciones de capital o capitales afectados a una
finalidad determinada, generalmente de tipo benéfico, de asistencia social educativo. Las entidades
de interés público, como los establecimientos de asistencia social y otras instituciones similares
regulan su capacidad civil por las leyes que las hayan creado o reconocido.

2.4. Principales teorías acerca de la naturaleza de las personas jurídicas

Las principales teorías de la naturaleza de las personas jurídicas, e dividen en dos las teorías que
tratan de explicar la naturaleza de las personas jurídicas:

30
a) Las que niegan la sustantividad de las personas jurídicas reduciéndolas a una ficción del
derecho; y

b) Las que afirman la realidad de los entes colectivos.

Teorías que niegan la sustantividad de las personas jurídicas, reduciéndolas a una ficción del
derecho:
2.4.1. Teoría de la ficción

Sostienen los partidarios de esta teoría que fuera de la persona física no existen otros entes capaces,
es decir, aptos para realizar actos con eficacia jurídica. Únicamente el hombre puede ser sujeto de
derecho, porque la persona jurídica es una ficción.

Savigny citado por Eduardo García Maynez, considerado como el representante más ilustre de esta
corriente doctrinaria, llega a la conclusión de que las llamadas personas morales son seres creados
artificialmente, capaces de tener un patrimonio; y su razonamiento es el siguiente: “Persona es todo
ente capaz de obligaciones y derechos; derechos solo pueden tenerlos los entes dotados de
voluntad; por tanto, la subjetividad jurídica de las personas colectivas es el resultado de una ficción,
ya que tales entes carecen de albedrío.” (1970: 278)

Este autor afirma que si se hace un análisis de las personas jurídicas como en realidad existen, se
pueden encontrar diferencias entre ellas que influyen sobre su naturaleza jurídica.

Unos entes colectivos tiene existencia natural y necesaria en tanto que otras la tienen artificial y
contingente, lo que no excluya la posibilidad de formas intermediarias. Así, tendrán existencia
natural y necesaria las ciudades, comunidades y el estado; y será artificial y contingente la existencia
de las fundaciones y asociaciones a las cuales se da el carácter de personas jurídicas, es decir,
aquellas cuya vida depende de la voluntad de uno o muchos individuos.

31
Definitivamente son considerables los detractores de esta teoría que, realmente, no resuelve el
problema. Son muchas las críticas que se han formulado y han determinado su inaceptación. Entre
estas críticas se pueden destacar las siguientes:

a) No es verdad que la capacidad jurídica se encuentre determinada por la facultad de querer.


Los niños y los enajenados carecen de ella y son sujetos de derecho.
b) Si fuera cierto que la esencia del derecho subjetivo y de la personalidad jurídica es la
facultad de proponerse fines y realizarlos, los órganos de las personas jurídicas deben ser
considerados como sujetos de los derechos y obligaciones de los entes colectivos.
c) La teoría de la ficción, al afirmar que las personas jurídicas son seres creados artificialmente
por el legislador, se aleja de la realidad y no explica su esencia, porque los entes colectivos
no son seres ficticios, sino poderosas individualidades que realizan en la vida un papel
importante.
d) Si las personas jurídicas son seres creados artificialmente por la ley, como se explica la
existencia del Estado, que es también una persona jurídica
e) Aceptar la teoría de la ficción implicaría poner en peligro el derecho de asociación, ya que,
si las personas jurídicas son creación del legislador, la extinción de las mismas que daría
reducida al arbitrio del autor de la ley.
f) Afirmar que los derechos y el patrimonio de las personas jurídicas pertenecen a un ser
ficticio, es como decir que no pertenecen a nadie.
g) Si la persona jurídica es un ser ficticio, no habría posibilidad de hablar de responsabilidad,
particularmente la que nace de hechos ilícitos.

2.4.2. Teorías negativas de la personalidad jurídica

La doctrina de la ficción negaba la existencia real de los entes colectivos, pero les reconocía una
personalidad jurídica a base de esa ficción.

Las doctrinas que se desarrollan a continuación niegan es personalidad jurídica a las personas
morales, y acuden a diversas justificaciones para explicar la situación legal de los bienes que
conforman su patrimonio, y de los derechos que han de ser ejercitados por sus representantes.

32
2.4.3. Teoría de los derechos sin sujeto

Esta teoría, se encuentra inicialmente estructurada en torno a la división de los patrimonios en dos
categorías: de persona e impersonales, llamados también afectos a un fin o destino.

Los patrimonios personales pertenecen a un sujeto individual, y los impersonales carecen de titular,
pero se encuentran adscritos al logro de una finalidad determinada y gozan de garantías jurídicas
especiales. La circunstancia de que esta clase de patrimonio no pertenezca a una persona, no
significa que no tengan derechos, es decir, los derechos existen, pero no son de alguien, sino de
algo.

2.4.4. Teoría del sujeto colectivo

Sostienen los partidarios de esta teoría que los verdaderos sujetos de derecho en la persona jurídica
son los individuos que forman parte de ella, pero no particularmente considerados, sino como
miembros del todo social, y en cuanto a favor de ellos se desarrolla la actividad de la persona
jurídica, es decir, los destinatarios; mientras que el ente colectivo es solo un instrumento para
obviar la falta de determinación del sujeto. En la fundación, los sujetos de derecho serían las
personas beneficiarias.

2.4.5. Teoría de la propiedad colectiva

Esta doctrina tuvo gran aceptación en la literatura jurídica francesa, puede estructurarse de la
siguiente marea: La persona moral es el medio de explicar las reglas de la propiedad colectiva. Si
son cinco los propietarios de un bien e pude decir que se forma más de un sujeto de derecho, y ese
sujeto de derecho es semejante a una persona; pero esa persona no es distinta de los cinco, sino los
cinco tomados en conjunto.

Para concluir, se puede indicar que las personas jurídicas son una realidad, no una ficción, no una
creación artificial del legislador, pero una realidad del mundo jurídico, no de la vida sensible, ya

33
que su personalidad no nace de la naturaleza sino del reconocimiento del derecho, que tampoco
interviene en el nacimiento de las personas jurídicas para decidirlo, sino únicamente para indicar
cuando se dan las circunstancias que lo determinen.

34
Capítulo 3
Derecho internacional público

3.1. Aspecto histórico

El origen del derecho internacional está íntimamente relacionado con el nacimiento durante los
siglos XVI y XVII de los Estados europeos como unidades políticas, nacionales y soberanas. Por lo
tanto, el derecho internacional nace en la modernidad como consecuencia del novísimo sistema
europeo de estados-nación, gestados y desarrollados en el fermento de dos momentos históricos de
trascendencia universal: el Renacimiento europeo y la Reforma.

El derecho internacional es, entonces, el ordenamiento jurídico de la sociedad de Estados llamada


por la doctrina en general, comunidad internacional. Las comunidades organizadas de la antigüedad,
al interrelacionarse, tanto a través de confrontaciones bélicas, como en tiempo de paz, dieron lugar
al nacimiento de ciertas pautas de comportamiento de carácter obligatorio.

En razón de ello, ciertas normas del derecho internacional contemporáneo reconocen como
antecedentes prácticas antiquísimas sobre inmunidades diplomáticas, prisioneros de guerra, alianzas,
arbitrajes, entre otros. Incluso, durante la edad media, existieron ciertas normas obligatorias entre las
comunidades organizadas en torno al señor feudal. Estas comunidades feudales se sometían al rey y
éste a su vez, al Papa o al Emperador.

La paz de Westfalia (1648), que puso fin a la Guerra de los Treinta Años, que fue librada en la
Europa Central, es considerada por la ciencia del derecho internacional como el momento histórico
que marca la culminación del proceso de aceptación de un nuevo orden jurídico, político y religioso
en Europa. Comienza la era del Estado secularizado que reconoce el principio de tolerancia
religiosa.

Á partir de entonces se estructura el sistema moderno de Estados europeos, basado en los conceptos
de soberanía territorial e igualdad de derechos de los Estados. Desaparece la hegemonía de los
Habsburgo y surgen o se consolidan grandes potencias: Inglaterra, España, Portugal, Francia, Suecia
y los Países Bajos. Alemania es sólo una expresión geográfica, formada por más de trescientos

35
cincuenta Estados a los que se les reconoce “el libre ejercicio de la superioridad territorial tanto en
las cosas eclesiásticas como en las políticas.” (Gutiérrez, 1990, 31)

El orden político universal que representaba el Imperio es reemplazado por una pluralidad de
Estados como entidades iguales y soberanas cuyas relaciones han de desarrollarse sobre una base y
en un dominio exclusivamente laico y jurídico. Este proceso de secularización y centralización de
poder en entidades estaduales expresan un nuevo derecho público europeo e inaugura una nueva
etapa que se prolongará hasta el fin de las guerras napoleónicas, dominada por el principio del
equilibrio de poder. De acuerdo con este principio, ningún Estado ha de poder llegar a ser tan
poderoso que esté en condiciones, sólo o con sus aliados, de imponer su primacía a los demás. Se
trataba de un criterio puramente mecánico, que partía de la hipótesis de la inamistad natural de los
Estados, y de una concepción de acentuado individualismo internacional. Un sistema complejo y
cambiante de vínculos contractuales se impuso para el logro de tal equilibrio.

Los grandes descubrimientos y conquistas de los siglos XVI y XVII no alteraron el carácter europeo
y cristiano del sistema de Estados y del derecho público entonces imperante. La paz de Utrecht
(1713-1715) consolidó expresamente los principios fundamentales de ese orden jurídico. Cambian
esos tratados la fisonomía de Europa y crean un nuevo equilibrio de fuerzas. A comienzos del siglo
XVIII, España, Suecia y Holanda han perdido su papel preponderante. Emerge el poder de Rusia,
erigida en reino en 1701, afianzado por la incorporación de Silesia y Posnania; el de Rusia bajo el
reinado de Pedro el Grande, que se incorpora activamente a la política europea; persiste el poder de
Austria en el centro de Europa (dueña de parte de Alemania, Italia del Norte y de parte de los Países
Bajos); y aún el de Francia, que bajo el reinado de Luis XV adquiere Lorena y Córcega.

El Imperio inglés se consolida en un ámbito extraeuropeo y su expansión colonial, tanto en las


Indias como en América, se realiza a expensas de Francia y de España. El enfrentamiento de los
imperialismos coloniales de Francia e Inglaterra, la lucha por posesiones extraeuropeas, por la
preponderancia económica y la conquista de mercados desempeña un papel primordial en la historia
de este siglo. Se expresa en una acentuada rivalidad marítima que va a concluir con la paz de París
de 1763, que puso fin a la Guerra de los Siete Años y completa la obra iniciada en Utrecht con el
abandono por Francia de la mayor parte de su imperio colonial en favor de Inglaterra. La rigidez de
los métodos coloniales de la primera potencia colonial llevó a la insurrección de las trece colonias

36
más antiguas de América del Norte. Su independencia, proclamada el 4 de julio de 1776, fue
reconocida por el tratado de Versailles de 1783.

La revolución norteamericana se hizo “en el nombre y con la autoridad del buen pueblo de estas
Colonias.” (Truyol y Serra, 1974: 44) La idea de la legitimidad dinástica es sustituida en América
por una legitimidad democrática basada en el libre consentimiento de los pueblos. En nombre de
iguales principios se hará, algunas décadas más tarde, la independencia de las colonias
hispanoamericanas.

En una Europa occidental y central pacificadas, la Revolución francesa a fines de ese siglo XVTII
habría de cambiar fundamentalmente a la sociedad internacional al proclamar, con criterios de
validez universal, el nuevo principio de derecho público: el derecho de los pueblos a disponer de sí
mismos, que convertiría al pueblo en la fuente de toda soberanía y titular del poder político. La
Revolución francesa se presentaba como un órgano de la humanidad y sus Derechos del Hombre y
del Ciudadano, proclamados en términos abstractos y con alcance general, suministraron a los
pueblos sus dogmas libertadores. Un decreto de noviembre de 1792 proclamaba la Convención
Nacional declara, en nombre de la Nación Francesa, que ella acordará fraternidad y socorro a todos
los pueblos que quieran recobrar su libertad.

Pronto esta fórmula de la soberanía popular con alcance general sería sustituida por la de las
fronteras naturales y, más tarde, por las viejas concepciones de la conquista. Un grave conflicto
enfrentó a la Revolución francesa y a su continuador Napoleón I con Europa. Duró un cuarto de
siglo. Francia enfrentó seis coaliciones y fue vencida finalmente por la coalición de Inglaterra,
Rusia, Austria y Prusia.

Los tratados de París de 1814 y 1815 reglaron la suerte de Francia y para reconstruir el mapa de
Europa las potencias se reunieron en el Congreso de Viena. El Acta final de Viena de junio de 1815,
el tratado de la Santa Alianza de septiembre y los tratados de noviembre de 1815, entre ellos el
segundo tratado de París, crearon un nuevo orden jurídico.

La paz de Viena domina el siglo XIX y adquiere la importancia que otrora tuvieron la paz de
Westfalia y la de Utrecht. Las preocupaciones de los vencedores habían sido, básicamente, lograr un

37
relativo equilibrio de fuerzas, para lo cual las fronteras europeas fueron remodeladas. Se obró
entonces según la conveniencia de los soberanos, prescindiendo del deseo de los pueblos y del ya
irrefrenable sentimiento nacional. Y, fundamentalmente, se procuró afirmar la solidaridad de los
príncipes cristianos y la estabilidad de los tronos. Por su parte, Truyol y Serra indican, lo siguiente:

“El Pacto de la Santa Alianza del 26 de septiembre de 1815, firmado por Austria, Prusia y Rusia, inspirado por
el Zar Alejandro I, sería la expresión de esos principios y de la común voluntad de permanecer unidos por los
lazos de una fraternidad indisoluble y verdadera y de ayudar a socorrerse en cualquier ocasión y lugar. Aunque
carente de eficacia real, la Santa Alianza se convirtió en el lema de una política que habría de hallar una
manifestación real en el tratado del 20 de noviembre de 1815 del que también participó Inglaterra. De él
emergió la liga permanente o Directorio de las cuatro potencias. Su finalidad fue asegurar el cumplimiento, por
Francia, de las obligaciones de los tratados de París de 1814 y de 1815; excluir de su trono a Napoleón y su
familia y resguardar la seguridad de sus respectivos Estados y la tranquilidad general de Europa en caso de que
los principios revolucionarios volvieran a amenazarla. Tiene este tratado un rasgo inédito: se convino que los
cuatro soberanos o sus ministros celebrarían en épocas determinadas conferencias en las que examinarían las
medidas adecuadas para el mantenimiento de la paz y las relacionadas con los grandes intereses comunes. Se
inaugura en las relaciones internacionales un nuevo procedimiento, el de las conferencias o congresos
periódicos. La alianza de los cuatro países habría de transformarse pronto en la Ventarquía con la inclusión de
Francia en el Directorio europeo, admitida en el Congreso de Aquisgram de 1818 en igualdad con sus
vencedores.” (1974:45)

En el Congreso de Verona (1822) se encomendó a Francia el restablecimiento de la monarquía


absoluta de Fernando VII en España. Gran Bretaña se pronunció particularmente en contra de esta
intervención; consideraba que la alianza debía resguardar a Europa de un poder revolucionario, pero
no poner trabas a las ideas liberales. La solidaridad de los tronos comenzaba a quebrantarse y la
política de intervención a declinar.

Las perspectivas de una intervención de las potencias de la Santa Alianza para restablecer el orden
monárquico en América hispana habrían de quedar excluidas ante la política británica y en razón de
la actitud asumida por el presidente de los Estados Unidos, Monroe, quien en su mensaje al
Congreso de su país (2 de diciembre de 1823) enuncia ciertos principios políticos conocidos con el
nombre de doctrina Monroe, que pasaron a constituir una pieza básica de la política exterior
norteamericana.

La estructura conservadora de la Europa de Viena es conmovida en 1848 por un vasto movimiento


revolucionario. Europa se ha industrializado. La cuestión social comienza a preocupar a los
gobiernos; el artesanado se proletariza, surgen las doctrinas socialistas y se desarrolla el
sindicalismo. Ese movimiento se generaliza. Se trata de obtener regímenes más liberales ya sea

38
mediante la proclamación de la República, como en París, a través de la obtención de una
constitución, como en diversos Estados de la Confederación germánica, o de poner fin a la
dominación extranjera. El régimen de Metternich se hunde, lo que impulsa la ola revolucionaria que,
sin embargo, es finalmente vencida al escindirse la alianza de hecho entre la nobleza liberal y la
burguesía moderada con los demócratas y socialistas.

Por su parte, Truyol y Serra indica lo siguiente:

“En la segunda mitad del siglo XIX se plasma la unidad de Italia y la de Alemania. Bajo la dirección de Cavour
y en torno del Piamonte se realiza la unidad italiana en detrimento de Austria y de los Estados Pontificios. En
1861 se proclama el Reino de Italia con la dinastía de los Saboya. En Alemania, Bismarck, canciller de
Guillermo I, procurará la unidad por el hierro o por el fuego. Las guerras victoriosas de Prusia contra Austria y
Dinamarca aceleran el proceso. Se constituye la Confederación Alemana del Norte, con el Rey de Prusia como
Presidente y Bismarck como canciller. Los Estados del Sud quedan vinculados a Prusia mediante una unión
aduanera (Zollverein). La guerra victoriosa contra Francia consuma la unidad alemana. Tras la derrota de Sedán
se hunde el Imperio francés. En enero de 1871 el Rey de Prusia es coronado emperador y Francia, erigida
nuevamente en República, pierde Alsacia y Lorena.” (1974:45)

Se inicia una etapa con el predominio de Alemania, que rompe el equilibrio entre las potencias
continentales. Su restablecimiento será la preocupación primordial de este período que se prolonga
desde 1890 hasta 1914, año en el que la guerra mundial quiebra el sistema, ya sumamente
debilitado, del concierto europeo.

En tanto, en esa segunda mitad del siglo XIX, una rápida expansión colonial proyecta a las potencias
europeas sobre el África y Asia. Comenzado alrededor de 1880, el reparto de África prosiguió
durante veinte años para concluir con el dominio casi total de las llamadas Indias Negras. Por otra
parte, Francia extiende su autoridad desde Argelia y ejercerá su protectorado sobre Túnez y
Marruecos. Gran Bretaña ocupa Egipto en 1882 y contemporáneamente Italia constituye su
microímperio en Somalia y Eritrea. En esta vasta empresa colonialista rivalizaron las grandes
potencias. Una Conferencia la de Berlín de 1884-5 dedicada a los problemas del África Central
estableció el principio de la ocupación efectiva de los territorios y reguló la situación de los ríos
africanos. Creó una Cuenca convencional del río Congo; proclamó el principio de la igualdad
económica y la libre navegación del Niger y del Congo. El rey Leopoldo II se hizo reconocer la
propiedad del Estado independiente del Congo, dotado de verdadera personalidad jurídica. Una
Conferencia posterior Bruselas, 1890 buscó sistematizar los principios de la colonización africana y

39
como medio de atenuar las rivalidades procuró, como la anterior, trasponer la teoría del equilibrio
del poder al Continente negro.

En Asia, el milenario aislamiento chino fue quebrado por la fuerza de la flota británica. Inglaterra,
posesionada ya de la India, quiso abrir el vasto mercado chino a los productos de su industria en
expansión. La acción comenzada con el tratado de Nankin (1842) que puso fin a la guerra del opio y
que determinó la apertura de puertos y derechos de extraterritorialidad continuó sin pausas en un
proceso de desintegración de la soberanía de China al punto que a fines del siglo anterior y a
comienzos del actual no quedaba sino una independencia nominal del vasto país. Luego de los
llamados tratados leoninos de 1898, por los que se arrendaban puertos a Alemania, Francia, Rusia y
Gran Bretaña y se concedían a estos países franquicias exorbitantes, China quedó virtualmente
repartida en zonas de influencia extranjeras.

Si tal ha sido a grandes rasgos la evolución de la sociedad internacional desde el Congreso de Viena,
queda por hacer una breve referencia a las normas internacionales que durante ese período se
gestaron. El avance tecnológico, la expansión del comercio internacional y la intensificación de las
relaciones internacionales contribuyeron al progreso del derecho internacional.

Se desarrolla el principio de la libre navegación de los ríos internacionales, que comienza con las
normas del Congreso de Viena. Tratados internacionales resguardan los derechos de autor y la
propiedad industrial. Para proteger al individuo se sanciona la abolición del tráfico de esclavos; se
tiende a la protección de las minorías; se persigue la trata de blancas y el tráfico del opio.

Se procura humanizar la guerra y se emprende la codificación parcial de sus normas, por su parte
Truyol y Serra, indica hace referencia a lo siguiente:

“Se desarrollan los métodos pacíficos para la solución de controversias. Y se dan los primeros pasos para la
cooperación internacional en ámbitos técnicos, la que adquiere ciertos rasgos institucionales a través de las
llamadas Uniones Administrativas. Se crean así, la Unión Telegráfica Internacional (18^.5), la Unión Postal
Universal (1878), la Unión para la protección de la propiedad industrial (1883), la Unión para la protección de
la propiedad literaria y artística (1884), la Unión para el transporte internacional por ferrocarril (1890), entre
otros. Asimismo, existen organismos formados para la administración de los ríos internacionales, como el Rhin
y el Danubio.” (1974:46)

40
El derecho internacional no regula, empero, las cuestiones que comprometen los intereses vitales de
los Estados, es por ello que el autor Truyol y Serra indica lo siguiente:

“En lo político, durante este período, la comunidad internacional se caracterizó por la primacía y autoridad que
se habían asignado cinco potencias del Concierto europeo sin consentimiento expreso de los Estados. Sus
competencias eran autodefinidas y en su ejercicio el interés de la comunidad internacional fue a menudo
sacrificado al interés particular de las grandes potencias. Las bases del sistema emanaban de los tratados de
1815 y 1818, que no erigieron una organización política estable. Ante un problema determinado, los miembros
del Directorio guardaban entera libertad de reunirse o no para considerarlo. Su acción estuvo presidida por un
criterio empírico y sus Congresos no tenían, consecuentemente, sedes predeterminadas, ni competencias
definidas. De ahí que cuando se consolidan en Europa los dos grupos antagónicos, el de la Triple Alianza y el
de la Triple Entente, el sistema se quebranta. A fines del siglo XIX y a comienzos del actual, período de la paz
armada, este esquema atenuado de organización de hecho de la sociedad internacional evidencia su
insuficiencia.” (1974:47)

Los factores y acontecimientos reseñados llevaron al fracaso político de esta primera experiencia de
organización institucionalizada de la comunidad internacional. La expulsión de la URSS por su
agresión a Finlandia fue su último acto político. Ninguna función cumplió cuando estalló la segunda
guerra mundial. Quedaba, empero, una valiosa experiencia que fue aprovechada en la Conferencia
de San Francisco. Abierta a todas las Naciones Unidas es decir, a todos los países en guerra contra
las potencias del Eje elaboró en 1945 la Carta de la Organización de las Naciones Unidas.

Esta vez los objetivos buscados son más amplios. No sólo se pretende mantener la paz y la
seguridad internacionales, sino también fomentar entre las naciones relaciones de amistad basadas
en el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos;
realizar la cooperación internacional en la solución de problemas internacionales de carácter
económico, social, cultural o humanitario y en el desarrollo y estímulo del respeto a los derechos
humanos y las libertades fundamentales y servir de centro que armonice los esfuerzos de las
naciones por alcanzar esos propósitos comunes.

Para su logro, se afirman ciertos principios como el de la igualdad soberana de los Estados
miembros, el arreglo pacífico de las controversias internacionales y, entre otros, la abstención de
recurrir a la amenaza o al empleo de la fuerza. Este último principio, de por sí, comporta un avance
fundamental en el derecho internacional. Supera en amplitud y precisión toda regulación anterior
sobre la guerra y viene a consagrar la ilicitud no ya del recurso a la fuerza, sino también la de su
amenaza.

41
De lo anterior, el autor Mancayo Vinuesa Gutiérrez, hace referencia a lo siguiente:

“A partir de la Carta, la fuerza puede ser sólo lícitamente empleada por la Organización con la única excepción del
derecho transitorio a la legítima defensa. Con la Organización de Naciones Unidas (ONU) se consolida el proceso
de institucionalización de la comunidad internacional. No sólo su estructura orgánica es más compleja que la de la
Sociedad de las Naciones, sino que son más vastas sus competencias y mayores sus poderes. En favor del Consejo
de Seguridad en cuyo seno las cinco grandes potencias vencedoras, la República de China, Francia, la Unión
Soviética (URSS), el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y los Estados Unidos guardan el privilegio
de ser miembros permanentes y el derecho de veto, se opera una verdadera transferencia de competencias estatales;
puede disponer medidas coercitivas, incluso el empleo de la fuerza, que obligan a los Estados miembros. Reconocen
ellos que tal órgano actúa en su nombre cuando asume la responsabilidad primordial de mantener la paz y la
seguridad internacional.” (1990:35)

3.2. Definición

El derecho internacional público fue definido como el derecho que regulaba las relaciones de los
Estados tanto en tiempo de paz como en tiempo de guerra. En la actualidad, ejemplos de
definiciones materiales se encuentran dentro de la escuela jurídica soviética.

Las definiciones formales describen al derecho internacional en relación al proceso de creación de


las normas o bien de acuerdo a los sujetos a quienes esas normas van dirigidas. La que ha gozado de
mayor aceptación por parte de la doctrina clásica es la que tradicionalmente ha definido al derecho
internacional como el conjunto de normas jurídicas que regulan las relaciones entre los Estados.

La definición aquí aceptada requiere anticipar ciertas precisiones en lo que hace a los sujetos
vinculados por el derecho internacional y al objeto de este ordenamiento. Subjetividad, tanto en
derecho interno como en derecho internacional, puede ser definida como la cualidad que, originaria
o derivadamente, posee un ente como receptor inmediato o como centro de imputación de derechos
y obligaciones dentro de un orden jurídico dado. Sujeto de un ordenamiento jurídico es, entonces,
todo ente que goza de algún derecho o debe cumplir alguna obligación en virtud de tal
ordenamiento. En este sentido, la Corte Internacional de Justicia en su Opinión Consultiva sobre la
Reparación de los daños sufridos al servicio de la Organización de Naciones Unidas (ONU), al
reconocer que dicha organización posee personalidad jurídica internacional, precisó que esto
significa que la Organización de Naciones Unidas (ONU) es un sujeto de derecho internacional con
capacidad para poseer derechos y obligaciones internacionales.

42
La evolución más reciente de las relaciones jurídicas entre Estados ha determinado la posibilidad de
considerar también al individuo como sujeto del derecho internacional, pues existen normas
jurídicas internacionales que regulan directamente su conducta. Esta subjetividad del individuo
dentro del derecho internacional no es originaria sino que derivaría, en lo inmediato, de la voluntad
de los Estados. El Estado participa con otros Estados en la creación de normas internacionales
directamente dirigidas a los individuos, e interviene también en tal proceso cuando éste se lleva a
cabo en el seno o con los auspicios de una organización internacional.

Pero esta participación de los Estados en el otorgamiento de derechos y obligaciones a los


individuos, que los erigen para parte de la doctrina contemporánea en sujetos del derecho
internacional, no modifica el hecho de que una vez creadas las normas por la vía convencional o
consuetudinaria, los sujetos del ordenamiento estén obligados a respetarlas.

La sola imputación directa de derechos u obligaciones internacionales confiere al individuo


subjetividad dentro del ordenamiento jurídico internacional. Y esto es así, independientemente de
que el individuo haya sido habilitado o no, para el ejercicio directo de las acciones correspondientes.
Son entonces sujetos del derecho internacional no sólo los Estados, sino también los organismos
internacionales y, aún los individuos. En ciertas circunstancias otros entes pueden, a su vez, adquirir
subjetividad internacional; tal es el caso, por ejemplo, de los grupos beligerantes y el de aquellos
pueblos a los que se les reconoce un derecho a la autodeterminación.

La composición compleja de la comunidad internacional contemporánea en la que coexisten una


pluralidad de sujetos no implica que todos ellos tengan capacidades idénticas. Como ya se expresó,
el Estado es el sujeto primero y originario del ordenamiento internacional y como tal goza de la
plenitud de derechos. Las demás entidades a las que se ha hecho referencia, si bien también tienen
personalidad internacional, gozan de una capacidad limitada. Así, la de las organizaciones
internacionales es eminentemente funcional en razón del objetivo para el que han sido creadas y la
del individuo se refiere exclusivamente al respeto de los derechos que se le reconocen. Estas
capacidades distintas de los distintos sujetos no modifica en nada el hecho de que todos tengan
personalidad internacional. Con arreglo a tal criterio, la capacidad de participar en la elaboración de
normas internacionales y la aptitud para prevalerse directamente de ellas, no vendrían a constituir
caracteres necesarios para la asignación de subjetividad jurídica internacional.

43
En lo que concierne al objeto del derecho internacional, éste se ha visto ampliado a través de los
años. El derecho internacional clásico se limitaba a la reglamentación de las relaciones entre los
Estados en tiempo de paz y en tiempo de guerra. La aparición de nuevos sujetos derivados, a más
del nacimiento de nuevos Estados como consecuencia del proceso de descolonización han ampliado
el ámbito de aplicación personal del derecho internacional.

Por otra parte, el desarrollo de las comunicaciones, la creciente interdependencia entre Estados y los
avances tecnológicos han propuesto nuevos ámbitos materiales de regulación y cooperación
internacional. Se extiende así el contenido normativo del orden jurídico internacional. Nacen normas
reguladoras de la cooperación y el desarrollo internacional en el campo económico y social; se
contempla la reglamentación del espacio ultraterrestre y de los fondos marinos como espacios
sustraídos a las soberanías estaduales. Problemas tales como el de la contaminación ambiental, la
utilización de la energía nuclear, el de la integración física y económica regional, entre otros,
aparecen como novísimas materias consideradas por un dinámico y evolutivo derecho internacional
contemporáneo. La preocupación por el hombre lleva a la jerarquización de sus derechos y
libertades fundamentales a través de normas internacionales que tienden a su reconocimiento y
protección.

El Derecho Internacional Público, es entonces “el conjunto de normas que rigen las relaciones entre
los Estados y otros sujetos de éste ordenamiento, determinando sus derechos y obligaciones
recíprocas y delineadas sus competencias.” (Halajczuk y Moya, 1999, 39)

A la nueva estructura del Derecho Internacional se refieren particularmente Bohdan Halajczuk,


María Teresa Moya Domínguez. Este último indica que: “El Derecho Internacional contemporáneo
sólo puede ser inteligentemente expuesto y racionalmente desenvuelto si se ve el derecho común de
la humanidad en una fase incipiente de su desarrollo.” (Halajczuk y Moya, 1999, 39)

Moncayo Vinuesa Gutiérrez Posse, indica que:

“Al conjunto de normas jurídicas que regulan las relaciones entre los sujetos de la comunidad internacional se
lo denomina, indistintamente, Derecho Internacional, Derecho de Gentes, Derecho Internacional Público o
Derecho de la Comunidad Internacional. El término Derecho Internacional proviene de la traducción literal del
concepto inglés de International law utilizado por primera vez por Jeremías Benthan en el año 1789. Derecho

44
Internacional no quiere decir, sin embargo, derecho entre naciones, nación en sentido político social, sino que
alude, básicamente, al derecho entre Estados; por lo tanto, se ha sostenido que sería más correcto hablar de
derecho interestatal que de Derecho Internacional.” (1990, p. 13)

Los primeros doctrinarios del Derecho Internacional se refirieron a él como derecho de la guerra y
derecho de la paz o bien como derecho de gentes. En la actualidad la doctrina alemana llama al
derecho internacional Vólkerrecht o sea derecho de los pueblos. La denominación de Vólkerrecht
reconoce como antecedente el concepto de jus gentium utilizado por los romanos. En el siglo XVIII
la idea del jus gentium penetra y domina a la doctrina intemacionalista plasmada en las obras de de
Vattel y von Martens denominad-as Droit des Gens. El término derecho de gentes renace dentro de
la doctrina contemporánea conjuntamente con el resurgimiento de las teorías jus naturalistas que
aluden al contenido humanista del derecho internacional. Los tratadistas norteamericanos, en su afán
por abarcar dentro de una misma disciplina jurídica a todas las relaciones internacionales, llaman
derecho transnacional (Transnational law) al conjunto de normas jurídicas que regulan todas las
relaciones públicas o privadas que traspasan las fronteras de los Estados. A fines del siglo XIX, los
continentalistas europeos, seguidos por los publicistas latinoamericanos, adicionaron al término de
Derecho Internacional el calificativo de público, para distinguirlo del llamado por la ciencia jurídica,
Derecho Internacional Privado. En razón de ser el derecho internacional privado parte del derecho
interno de los Estados, se debe reservar la denominación de Derecho Internacional para referirse al
conjunto de normas jurídicas que regulan las relaciones entre los sujetos de la comunidad
internacional. Al aceptar la denominación de Derecho Internacional se debe aclarar que una distinta
denominación no distorsiona la identidad del objeto descripto. Por lo tanto, Derecho Internacional es
sinónimo de Derecho -internacional Público o de Derecho de Gentes.

3.3. Características

Uno de los métodos tradicionales utilizado por la ciencia jurídica para caracterizar al derecho
internacional se fundamenta en la comparación de este sistema con el derecho interno de los
Estados. Así es que el ordenamiento jurídico internacional, tal como ha sido definido, presenta una
serie de peculiaridades que lo distinguen de los distintos derechos internos. “Estas características
específicas indican que se encontrarían frente a un derecho imperfecto, si por perfecto se entiende a
todo ordenamiento interno.” (Dean, 1978:78)

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La doctrina, en general, sostiene que las diferencias esenciales entre el derecho interno y el derecho
internacional radican en la inexistencia dentro de este último de: a) un órgano legislador; b) un
órgano juzgador obligatorio; c) un vínculo de subordinación de los sujetos de ese ordenamiento.

3.3.1. Carencia de órgano legislador

El legislador de derecho interno no aparece en el derecho internacional. Los Estados, sujetos


primarios y necesarios de este ordenamiento, son, al mismo tiempo, los generadores de la norma. La
voluntad, expresa o tácita del Estado evidenciada en la conclusión del acuerdo internacional, la
aquiescencia, el cumplimiento de una práctica con conciencia de adecuar su conducta a una norma
jurídica es el origen inmediato de la norma. Aun cuando algunos mecanismos propios del derecho
internacional contemporáneo puedan hacer pensar, aparentemente, en el legislador internacional,
ellos sólo dan lugar a la creación de normas de naturaleza derivada. Es decir, que cuando
determinados órganos de una organización internacional pueden dictar válidamente normas
obligatorias para los sujetos del ordenamiento, esto es así en razón de que fueron esos mismos
sujetos los que mediante el tratado constitutivo autorizaron al órgano legislar para situaciones
específicas.

Empero, aunque no existe en el derecho internacional general un órgano legislativo centralizado, los
Estados asumen funciones de sustancia legislativa cuando, a través de cualesquiera de los métodos
válidos para el ordenamiento jurídico internacional, crean derecho. No reviste importancia,
entonces, la carencia de un órgano que centralice la función legislativa como en el derecho interno
ocurre, si en el derecho internacional, con mayor o menor grado de centralización, la función
creadora de normas generales se verifica conforme a otros mecanismos formales.

3.3.2. Carencia de un órgano juzgador obligatorio

Una de las facultades del Estado es la de aplicar su ordenamiento jurídico. A tal fin, éste se dota de
los órganos que considera adecuados, a los que los sujetos deben obligatoriamente acudir para
solucionar sus controversias. El derecho internacional general carece, en cambio, de un órgano
jurisdiccional de aplicación, obligatorio, propio de la sociedad ínterestatal.

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Cuando se suscita una controversia entre Estados, éstos pueden, en una primera etapa, solucionarla
mediante la negociación directa para lo que aplicarán, o no, el ordenamiento positivo internacional.
Pueden, también, sin perjuicio de acudir a otros medios de solución pacífica, otorgar mediante el
acuerdo de voluntades imperium a una instancia jurisdiccional. En este caso la jurisdicción tiene su
fundamento inmediato en la voluntad de los sujetos, careciendo del elemento de obligatoriedad que
caracteriza a la potestad estadual.

En los supuestos en que el derecho internacional contemporáneo muestra la existencia de órganos


jurisdiccionales permanentes y obligatorios con la función de aplicar o interpretar sus normas, la
diferencia antes señalada parece desdibujarse. Es menester precisar, empero, que si bien el origen
del imperium no está en la voluntad inmediata de los sujetos parte en la controversia, aquél se
encuentra en las voluntades que aceptaron concordantemente, en un tratado constitutivo de una
organización internacional, la existencia del órgano jurisdiccional.

Pero esta carencia de un órgano jurisdiccional obligatorio y permanente dentro del ordenamiento
jurídico internacional no contradice la existencia de una norma general de ese mismo ordenamiento
por la cual los Estados están obligados a solucionar pacíficamente sus controversias. La instancia
judicial es, entonces, sólo uno de los métodos de solución pacífica de controversias, pero no el
único.

3.3.3. Carencia de un vínculo de subordinación de los sujetos

En derecho interno, los sujetos del ordenamiento no sólo deben cumplir sus normas, sino que
pueden ser obligados a ello por los órganos del Estado que poseen tal competencia. En derecho
internacional, no existe, en principio, un órgano superior a los sujetos que pueda efectuar el control
del respeto a la norma y obligarlos compulsivamente a su cumplimiento; es éste un ordenamiento en
el que los sujetos mismos tienen la competencia de tomar decisiones tendientes a la ejecución de la
norma internacional dentro del marco de conductas legítimas que ese derecho les reconoce. Sin
embargo, en algunos supuestos de las relaciones internacionales contemporáneas aparece un órgano
supraestatal dotado del poder de coacción y de sanción, aunque ello sólo ocurra porque los Estados
que han creado la organización le han transferido tal competencia, auto rizándolo a actuar en ciertos

47
casos y aceptando, en el mismo tratado constitutivo, conformarse a las resoluciones que éste adopte.
En todo caso cabe destacar que se trata siempre de un poder de acción, de una capacidad de hacer
ejecutar la norma, que emana de un órgano de naturaleza política.

3.3.4. Otras características

3.3.4.1. El Estado como sujeto y agente generador

En el ordenamiento jurídico internacional existe un sistema descentralizado tanto en el proceso de


creación como en el de aplicación de las normas jurídicas. El es, a la vez, agente generador de
normas internacionales y sujeto de ellas. Esa descentralización de los mecanismos para la creación y
aplicación de normas pone de manifiesto la importancia de cada Estado, y la de toda organización
internacional, como agente determinante de la obligatoriedad de las normas reguladoras de las
relaciones internacionales. Para el efecto, Francis Dean, indica lo siguiente:

“Por ejemplo, las voluntades estaduales pueden concurrir a generar una norma internacional celebrando un
tratado, pero una vez vigente éste se hallan sujetos obligatoriamente a la norma creada, no ya por el mero hecho
de la concurrencia inmediata de tales voluntades sino por imperio de! derecho internacional general que
prescribe el sometimiento de las partes al tratado en vigor.” (1978:81)

El agente generador de la norma se limita a través de ella. Y si el proceso normativo del orden
jurídico internacional es expresión de potestades soberanas de los Estados fía limitación voluntaria
de sus competencias mediante la normativización internacional va ampliando el campo de vínculos
jurídicos internacionales obligatorios. De tal modo, el ámbito de materias reguladas por el derecho
internacional comprende, hoy día, temas que tradicionalmente eran de competencia estadual.

3.3.4.2. Derecho de coordinación y derecho de subordinación

La descentralización del poder de creación y aplicación de normas jurídicas internacionales, para


ciertos publicistas, ha impreso al ordenamiento jurídico internacional la calidad de sistema precario
y rudimentario. Esta asimilación del derecho internacional al sistema de derecho de los pueblos
primitivos confunde la verdadera esencia o naturaleza del derecho, que no depende de la
centralización de poderes, sino de la obligatoriedad de las normas prescriptas.

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Por su parte, el autor Francis Dian, indica lo siguiente: “Para la ciencia jurídica en general, el
derecho internacional es un derecho de coordinación y no un derecho de subordinación. El derecho
internacional no es un mandato de un superior dirigido a un sujeto subalterno, sino que es la
formulación jurídica de las relaciones entre Estados.” (1978:81)

Clasificar al derecho internacional como derecho de coordinación, empero, en nada afecta el


carácter obligatorio de la norma jurídica internacional. Por ejemplo, los sujetos que han participado
en la creación de una norma convencional internacional quedan subordinados a su aplicación
obligatoria. Esta subordinación a la obligatoriedad de la norma no se encuentra necesariamente
condicionada por la inexistencia de una subordinación de los sujetos a un poder de policía
internacional. La distinción entonces entre un derecho coordinado y un derecho de subordinación se
basa en el grado de centralización o descentralización de los mecanismos propios a todo
ordenamiento jurídico para la creación y aplicación de sus normas.

3.3.4.3. Derecho Internacional general y derecho internacional particular

La doctrina anglo-sajona tradicionalmente ha distinguido entre Derecho Internacional universal,


Derecho Internacional general y Derecho Internacional particular. Para ella, el Derecho
Internacional universal sería el que obliga a toda la comunidad internacional de tal manera que sólo
pudiese una norma de ese sistema ser modificada o derogada por el acuerdo unánime de todos los
Estados. Una norma de Derecho Internacional general sería aquélla que ha sido creada por un gran
número de Estados entre los cuales se encuentran las grandes potencias de la comunidad
internacional.

De lo anterior, Francis Dian indica lo siguiente:

“Una norma de Derecho Internacional particular sería la que, habiendo sido creada por dos o más Estados, sólo
obliga a éstos en sus relaciones mutuas. Esta clasificación adolece de ciertas incongruencias trente al desarrollo
de la doctrina contemporánea del derecho internacional. Así es como se ha confundido al Derecho Internacional
universal con el orden público internacional y al Derecho Internacional particular con el derecho dispositivo.”
(1978:82)

49
3.3.4.4. Posibilidad de que una misma norma internacional sea expresada
simultáneamente por dos o más fuentes distintas

Dentro del ordenamiento jurídico internacional existen supuestos en los que idénticos derechos y
obligaciones son reconocidos simultáneamente a sujetos distintos en virtud de distintas fuentes de
derecho. Así, por ejemplo, “un tratado rige conductas de determinados Estados, pero nada obsta a
que esas mismas conductas aparezcan impuestas a Estados no parte en virtud de una
costumbre.”(Dean, 1978:82)

Lo anterior, puede ocurrir tanto porque el tratado tiene el carácter de una convención codificadora
que recoge normas consuetudinarias, que continúan vigentes para los Estados que no son partes en
el tratado, como porque, a partir de la entrada en vigor del tratado, se genera una norma
consuetudinaria posterior que reitera idéntico contenido normativo.

3.4. Sujetos

La definición de sujeto de derecho internacional ha ocasionado serias dificultades en el ámbito


doctrinario. Al respecto Bohdan Halajczuk, María Teresa Del Moya Domínguez, indican lo
siguiente:

“Se enfrentan, al respecto, tres posiciones: según la doctrina clásica, el derecho internacional reconoce sólo a
los Estados como sujetos; una segunda extiende la personalidad internacional también a los individuos, y la
tercera considera como sujetos del derecho internacional sólo a los individuos.” (1999, 137)

La doctrina clásica admitía únicamente la personería internacional de los Estados a cuyo lado se
admite desde 1871 la Iglesia Católica. Luego se extendió también a las organizaciones
internacionales, y en el siglo XX numerosos autores reclamaban personería jurídica también para el
individuo.

Para poner en claro todas estas controversias en torno al sujeto del derecho internacional, hay que
tener presente que el mencionado concepto es sumamente complejo. La cuestión de la subjetividad

50
no puede contestarse con un simple si o no, sino que es preciso abordarla analíticamente,
distinguiendo las diversas modalidades de sujetos.

3.4.1. Sujetos del derecho internacional y del derecho privado

Es necesario tener presente esta doble personalidad de los Estados que, además de sujetos del
derecho internacional, son también sujetos del derecho privado interno, de derechos y obligaciones
civiles. Lo mismo puede decirse acerca da las organizaciones internacionales.

Es distinto el caso de la Cruz Roja Internacional, primitivamente fundada como una institución
privada, y luego reconocida como sujeto limitado de derecho internacional.

3.4.2. Sujetos activos y pasivos

Los sujetos pasivos son los destinatarios de las normas del derecho internacional; los sujetos activos
son los co-creadores de las normas de este derecho: los Estados y en cierta medida la Iglesia
Católica. Se dudó hasta que grado los Estados asiáticos y los africanos que sobrevivieron al
colonialismo podían considerarse sujetos activos co-creadores del derecho internacional.

3.4.3. Sujetos de derechos o deberes únicamente

El individuo es sujeto de ciertos derechos a los cuales no corresponden obligaciones a su cargo,


especialmente en cuanto a la protección internacional de los derechos humanos, y por otro lado, de
ciertas obligaciones a las que no les corresponden derechos, como la de la prohibición de la
piratería, dañar los cables submarinos, la violación del bloqueo marítimo, y la no comisión de los
delitos internacionales en general.

3.4.4. Originarios, admitidos posteriormente y creados

El derecho internacional es de origen europeo y cristiano y por lo tanto primitivamente limitaba la


subjetividad a los Estados cristianos. Negó el derecho a la existencia de los Estados precolombianos

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y redujo a los Estados africanos y asiáticos, salvo Japón, a una condición inferior. Les reconoció
indudable subjetividad sólo más tarde, comenzando por Turquía en 1856, y luego a los Estados
asiáticos y africanos, al invitarlos a la Conferencia de La Haya de 1890. De los Estados deben
distinguirse los sujetos creados artificialmente como las organizaciones internacionales.

3.4.5. Perennes, transitorios y efímeros

El Estado es en principio perenne, pero puede desaparecer víctima de un cataclismo imprevisible.


Pero una organización puede extinguirse por un consenso general, o por la secesión de la mayoría de
sus miembros. Por lo tanto es transitoria. Por fin, los rebeldes, reconocidos como beligerantes en una
guerra civil no secesionista son efímeros: ya resulten vencidos o reemplacen al gobierno constituido
y asuman el papel de órgano estatal.

3.4.6. Sujetos del derecho internacional consuetudinario y del convencional

Guggenheim distingue los sujetos del derecho internacional consuetudinario, que son
exclusivamente los Estados, y los del derecho convencional que son todos los demás. Entre los
componentes del primer grupo debe incluirse la Iglesia Católica, dado que no la creó ningún Estado.

3.4.7. Sujetos de derecho común y particular

En su mayoría, los sujetos del derecho internacional son sujetos de derecho común; sin embargo,
hay también excepciones: los rebeldes reconocidos como beligerantes son tan sólo sujetos de
derecho internacional para los Estados que les otorgan el reconocimiento. Según Verdross citado
por Bohdan Halajczuk, María Teresa Del Moya Domínguez “también la Orden de Malta es sólo un
sujeto de derecho internacional particular; según interpretamos, su subjetividad internacional se debe
al reconocimiento (de alcance constitutivo en este caso) de algunos Estados.” (1999, 138)

3.4.8. Sujeto del derecho internacional

Los sujetos del derecho internacional son los siguientes:

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3.4.8.1. El Estado

Según el concepto clásico el Estado está formado por tres elementos constitutivos: el gobierno, el
pueblo y el territorio. No cabe duda de que el territorio es un factor meramente pasivo. Antes se
destacaba como el elemento principal al gobierno, pero esta opinión fue puesta en tela de juicio

Strissower y Verdross, citado por Bohdan Halajczuk, María Teresa Del Moya Domínguez, por su
parte, consideran que “el Estado no es otra cosa que una forma de organización del pueblo.” (1999,
138)

Bohdan Halajczuk, María Teresa Del Moya Domínguez, de acuerdo a su visión monista (una sola
dimensión, la de la norma), “define al Estado como un orden jurídico centralizado, resultando
esencial esta característica y no así otras como el ser una unidad sociológica, política, entre otros.” (
1999, 138)

Esta opinión interpreta bastante bien la realidad: cada país tiene una genuina forma de organización,
que corresponde a su genio y a sus intereses. El Estado representa un valor nacional tal, que el
pueblo está dispuesto a defenderlo, sacrificando sus vidas. De tal modo en el elemento axiológico se
basa una característica sumamente esencial del Estado que es su carácter perenne. Esta perennidad o
estabilidad de los sujetos proporciona cierta continuidad al orden normativo internacional.

3.4.8.2. Asociaciones interestatales

El fenómeno que se propone abordar figura en la terminología del derecho internacional tradicional
bajo la denominación de uniones interestatales (Stantenverbindungen en alemán) federalismo según
George Scelle, Paul Guggenheim y otros. Scelle lo enfocó dentro del marco doctrinal que le es
propio, en función de las manifestaciones de la solidaridad, no así Guggenheim, formalista por
excelencia al que le sirve como un denominador común para una serie de conceptos sin ninguna
unidad intrínseca. Reúne bajo este concepto una estructura internacional no organizada,
organizaciones universales (SDN y ONU) y, por otro lado, asociaciones tan estrechas como uniones
reales y confederaciones de Estados.

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3.4.8.3. Entidades no estatales

3.4.8.3.1. Iglesia Católica

Según la opinión de Bohdan Halajczuk, María Teresa Del Moya Domínguez “todas las iglesias
tendrían que gozar de personería jurídica internacional. Este es un postulado difícil de cumplir pues
existen religiones que no tienen ninguna jerarquía centralizada, como por ejemplo el islamismo y, en
gran parte, el protestantismo.” (1999, 150)

3.4.8.3.2. Mandato y fideicomiso

Vencida en la Primera Guerra Mundial, Alemania perdió sus extensas colonias en África, Oceanía, y
Turquía sus provincias pobladas por árabes. Las grandes potencias vencedoras que las ocuparon en
el transcurso de las operaciones bélicas, el Reino Unido, Francia y Japón, querían incorporarlas,
pero tal aspiración chocaba con el clima imperante en la Conferencia de Versalles, inspirada por el
presidente Woodrow Wilson, especialmente con su principio de la libre determinación de los
pueblos. Pero en aquel entonces, más de 30 años antes de la descolonización de Asia y de África,
sobrepasaba la imaginación la hipótesis de aplicación pura y simple del mencionado principio a las
poblaciones árabes y tanto más a las negras.

Por lo tanto la Conferencia de Paz creó una nueva institución: el mandato internacional que
continuó, con ciertas modificaciones, después de la Segunda Guerra Mundial, bajo la denominación
de fideicomiso. Las tres potencias vencedoras conservaron los mencionados territorios, pero no bajo
su soberanía territorial, sino con un status jurídico particular, siendo encargados de preparar las
respectivas poblaciones para una paulatina emancipación.

Con razón critica Rousseau el término mandato como inadecuado, producto de una lamentable
influencia civilista, fuera de lugar. Sin embargo es difícil compartir su crítica a la analogía entre esta
institución con la tutela.

“La mera analogía con el derecho civil no es suficiente para tal rechazo si nos hallamos frente a una institución
que efectivamente tiene una llamativa semejanza, por ejemplo con la institución de la encomienda, del derecho

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indio. A un español se le encomendaba cierto número de indios a fin de que los evangelizara y civilizara.”
(1966, 170)

3.4.8.3.3. Soberana orden de Malta

Los autores Bohdan Halajczuk y María Teresa de Moya indican lo siguiente: “Fundada durante las
Cruzadas, en el siglo XII, la Orden Militar de San Juan Bautista se traslada de la ciudad San Juan de
Akka a Chipre (1201), luego a Rodas (1310) y por fin a Malta (1530) que gobernó hasta la anexión
de esta isla por Gran Bretaña en 1798.” (1999:155)

Desde aquel entonces reside en Roma; su denominación soberana caracteriza su pasado, pero, por
supuesto, de ningún modo su actual status. A pesar de eso ejerce el derecho de legación activa
(legaciones ante la Santa Sede, en la Argentina, España, Portugal, Alemania Federal, Austria) e
incluso pasiva (representantes diplomáticos de España, San Marino y Haití).

3.4.8.3.4. El comité internacional de la cruz roja

En su creación intervinieron las Sociedades nacionales de la Cruz Roja, y de la Media Luna Roja e
influyó poderosamente Henry Dunant. Se caracteriza por ser una institución esencialmente neutral e
imparcial, cuyo objetivo es la promoción por medio de la codificación y el desarrollo progresivo del
derecho internacional humanitario, y la aplicación del mismo ejerciendo el control de su
cumplimiento. Otro de sus objetivos es la aplicación de los principios fundamentales de la Cruz
Roja. Estos principios fueron reafirmados en la XX Conferencia Internacional de la Institución, en
Viena, 1966, y son: humanidad, imparcialidad, neutralidad, independencia, carácter voluntario,
unidad y universalidad.

La personalidad jurídica del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) goza de competencia
internacional en el ámbito de la asistencia y de la protección del derecho internacional humanitario.
Además se le atribuyen derechos y obligaciones a ejercer frente a Estados y otros sujetos del
derecho internacional en conflictos armados, siempre dentro de las funciones que le asigna el
derecho internacional humanitario.

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De lo anterior, los autores Bohdan Halajczuk y María Teresa de Moya indican lo siguiente:

“Entre los derechos que se le reconocen figuran: a) el derecho de visita, por ejemplo ver el trato que se le da a
prisioneros de guerra; b) el derecho de iniciativa humanitaria, que implica el derecho de injerencia humanitaria,
y tiene su fundamento en el artículo 3 de los 4 convenios de Ginebra de 1949. Ese derecho de iniciativa se da en
situaciones de disturbios interiores (sin haber conflicto armado hay actos de violencia) y de tensiones internas
(situaciones de gran tensión de origen político, religioso, racial, social, económico, entre otros, y hasta por las
secuelas de un conflicto armado, pero dentro de un Estado). Cuando un Estado le permite al Comité
Internacional de la Cruz Roja (CICR) actuar dentro de su territorio, celebra con él un acuerdo semejante a un
acuerdo de sede que crea inmunidades y privilegios, propios de las representaciones diplomáticas de los
Estados como sujetos del derecho internacional.” (1999:156)

3.4.8.3.5. Territorios internacionalizados

Bajo este epígrafe algunos tratadistas se refieren a comunidades territoriales de distinta índole, cuyo
rasgo es el haber sido creados por tratados internacionales. Presentan diversas modalidades de
administración internacional, por lo tanto se examinaran dentro de aquel contexto. “Son la zona de
Tánger (1923-1956), la ciudad libre de Danzig (1919-1939), el territorio del Sarre (1919, 1935,
1945, 1957) y el territorio libre de Trieste (1947-1954).” ( Halajczuk y Moya, 1999:157)

3.4.8.3.6. Nuevos sujetos del derecho internacional

Hasta ahora se está acostumbrado a pensar en un derecho internacional basado en la voluntad


exclusiva de los Estados. La emergencia de nuevos actores y sujetos internacionales, en muchos
casos con mayor capacidad y poder que los Estados, obliga a considerar la generación de voluntad
normativa a partir de estos nuevos sujetos:

Entre los nuevos sujetos se encuentran:

“La humanidad, es un sujeto parcial del derecho internacional. En la Organización de las Naciones Unidas (ONU)
la idea de la humanidad como sujeto de derecho internacional, logró imponerse en la Comisión del espacio
ultraterrestre, y fue tomada por la Comisión de fondos marinos, en la Tercera Conferencia del Mar,
proyectándose después al derecho ambiental internacional, al derecho internacional de las comunicaciones y al
derecho energético internacional. La aceptación de la expresión patrimonio común de la humanidad, en derecho
internacional y su incorporación en resoluciones de la Asamblea General de la Organización de Naciones
Unidas, es una prueba del éxito de esta doctrina. La nueva concepción despertó de inmediato el interés no sólo
de diplomáticos y juristas, sino también de expertos en política internacional, como Aldo A Cocea y Mario
Amadeo.” (Halajczuk y Moya, 1999, 159)

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3.5. Elementos

La doctrina tradicional ha distinguido dos elementos constitutivos: uno material y otro psicológico.
“El elemento material es la práctica común y reiterada y el elemento psicológico es la aceptación de
esa práctica como derecho; es decir, la conciencia o convicción de los Estados sobre su
obligatoriedad.” (Gutiérrez, 1990:84)

3.5.5. Elemento material

La práctica de un Estado, para ser considerada como elemento constitutivo de una costumbre
internacional, deberá ser siempre un acto concluyente, emanado de los órganos o agentes dotados de
competencia internacional. Este acto propio, o acto unilateral de un Estado, deberá ser a su vez
concordante con el contenido de otros actos, propios o unilaterales, de otro u otros Estados. Estos
actos unilaterales concordantes la práctica común a dos o más Estados, configuran el antecedente
material del proceso formativo de una costumbre internacional.

La conducta eficaz constitutiva de la práctica internacional puede consistir en un obrar o bien en una
actitud pasiva que implique la aceptación de actos concluyentes de otros Estados. Para la doctrina
tradicional esta práctica común de los Estados deberá ser reiterada en el tiempo. Resulta difícil
determinar el término de reiteración de una práctica para que ésta genere costumbre. En algunos
casos se ha hecho referencia a una práctica inmemorial o con antigüedad de siglos, pero el elemento
temporal es circunstancial y depende de la naturaleza de las conductas, de la frecuencia de su
repetición y de su publicidad y generalidad.

A su vez, la repetición de los actos propios de los Estados deberá ser constante y uniforme para
evidenciar la continuidad del comportamiento de éstos durante el proceso formativo de una
costumbre internacional. Se sostiene, también, que esa práctica común y reiterada deberá tener cierto
grado de generalidad para poder configurar, así, el elemento material de la norma consuetudinaria.

De lo anterior, el autor Moncayo Vinuesa Gutiérrez Posse, indica lo siguiente:

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“El ordenamiento jurídico internacional coexisten normas particulares que obligan a dos o más Estados y
normas generales que obligan a toda o a casi toda la comunidad internacional. Para que dos Estados estén
obligados por una costumbre internacional bastará la práctica reiterada y común, aceptada por éstos como
derecho. La Corte Internacional de Justicia (CIJ) en el caso del Derecho de paso sobre el territorio indio entre
India y Portugal, sostuvo que una práctica particular entre dos Estados, aceptada por ella como derecho, da
nacimiento a una norma consuetudinaria.”(1990:85)

Ahora bien, toda norma consuetudinaria de tipo general no es necesariamente, por esa sola
característica, una norma imperativa de derecho internacional general. Se debe recordar que la
calidad de imperativa de una norma depende de la aceptación y el reconocimiento del carácter de tal
por la comunidad internacional de Estados en su conjunto y no del sólo hecho de la participación en
el proceso creativo de la comunidad internacional.

3.5.6. Elemento psicológico

No basta, sin embargo, una práctica común y reiterada entre Estados para que nazca una costumbre
internacional. Es necesario, además, que los Estados, cuando así actúen, lo hagan con el
convencimiento de obrar de acuerdo a derecho. Es decir, que un Estado asuma una actitud
concordante con la práctica de otro u otros Estados con la convicción de la obligatoriedad de su
obrar. Cualquiera sea la motivación del Estado como agente generador del derecho internacional, en
última instancia, su conducta se manifiesta en una necesidad jurídica a través del acto unilateral por
el cual el Estado, al así actuar, reconoce la obligatoriedad de su proceder como sujeto de derecho
frente a otro u otros Estados.

La doctrina del derecho internacional ha identificado conceptualmente a la conciencia de los Estados


referida a la necesidad jurídica de sus prácticas con la opinio juris sive necessitatis del derecho
romano, mediante ella se logra diferenciar el uso de la costumbre internacional. Los usos son pautas
de conducta seguidas por los Estados que responden a meros actos de cortesía cuya omisión o
alteración no produce ningún efecto jurídico.

58
Capítulo 4
La diplomacia

El término diplomacia puede entenderse de forma muy variadas. Etimológicamente, la palabra


proviene del griego diplomata, cuyo significado escrito doblado, equivale a carta. En la Grecia
antigua, las diplomatas eran instrucciones escritas sobre tablillas enceradas y dobladas, que se
entregaban a los enviados en misiones especiales.

La diplomacia es definida como “el conjunto de actividades relativas a la acción política de los
Estados en sus relaciones con los demás sujetos de derecho internacional. Lo característico de estas
actividades es que se llevan a cabo en forma pacífica, utilizando especialmente la negociación
como modalidad principal.” (Lescure y Visor, 2002:21)

Para Luz Lescure y Anayansi Visor, la diplomacia es “la manera de conducir los asuntos
exteriores de un sujeto de derecho internacional, utilizando medios pacíficos y principalmente la
negociación.” (2002:21)

Tanto la forma como el contenido real de la diplomacia han variado con el tiempo. Como cualquier
actividad humana, la diplomacia ha sido afectada y caracterizada por el contexto histórico de cada
época de desarrollo de la humanidad, con sus respectivas relaciones de poder entre Estados. La
función de la diplomacia, por ende, ha variado.

Refiriéndose a la gestión de la diplomacia en la época actual, el autor Pesantes Gracia, manifiesta lo


siguiente:

“Subjetivamente hablando, constituye la contribución de las naciones, encaminada a establecer y mantener un


clima de armonía general que ampare la paz, propenda al entendimiento y procure la colaboración entre los
pueblos; conducente a que el resguardo de la dignidad y el respeto de las tradiciones de cada uno o de ellos no
sufran mengua, y tendiente por fin a alcanzar que cualquier oposición de intereses se resuelva por medios
ecuánimes, civilizados y en todo caso, con sujeción a las normas del derecho internacional. Desde un plano
objetivo, su finalidad en la incorporación del Estado a la comunidad internacional en un pie de igualdad moral y
jurídica para la salvaguardia de los inalienables derechos que emanan de su soberanía intrínseca, pero teniendo
siempre presentes los principios de justicia, equidad y respeto al derecho ajeno.” (1969: 11)

59
4.1. Aspecto histórico

Como expresión de la actividad política de los sujetos de la comunidad internacional, la diplomacia


tiene una larga historia. En las comunidades primitivas se dieron muestras del desarrollo incipiente
de las relaciones entre grupos. Posteriormente, estos se llamaron ciudades-estados, reinos o
imperios, y fueron desarrollando y regulando relaciones entre sí, formas de confrontar la guerra en
sus intereses e conquista, de acordar la paz, y de establecer alianzas políticas o comerciales con
sus vecinos. Dichas acciones fueron llevadas a cabo mediante formas primitivas de política exterior
y a través de métodos diplomáticos: se enviaban embajadas, se intercambiaban documentos, se
firmaban acuerdos.

Sin embargo, su desarrollo debe enfocarse tomando como referencia el Siglo XV. La
Convención de Viena (1,961) reconociendo este hecho indica en la introducción, en su primer
párrafo: teniendo presente que desde antiguos tiempos los pueblos de todas las naciones han
reconocido el estatuto de los funcionarios diplomáticos.

4.1.1. Antes del siglo XV

Antes de este siglo, se encuentra la institución aunque sea en forma embrionaria y no organizada
en Asiria, Babilonia, India, China, Hebreos, Grecia, Roma, la Iglesia Católica.

En Hebreos, basta leer la Biblia para encontrar múltiples ejemplos de conflictos arreglados por
medio de enviados especiales a quienes se respetaba su integridad y se le hacía objeto de trato
especial.

En China, se encuentra un ceremonial complicado aplicable a los representantes de pueblos


extranjeros.

En India, las leyes de Manu. Misiones permanentes o temporales a cargo de tres categorías de
representantes: los nisristartas (embajadores extraordinarios); los parimitartas (misión permanente),
y los sasanaharahs (portadores de mensajes).

60
Los Griegos: debido a su sistema de ciudades independientes y soberanas, la comunicación se
establecía por medio de ciudadanos eminentes nombrados como representantes (Presbei)

Los Romanos: otorgaron a los estados independientes o sometidos el derecho de legación activo
y pasivo otorgándoles inmunidad y un ceremonial pomposo.

Los pueblos mahometanos consideraron a los embajadores como personas sagradas e


inviolables.

En la Edad Media; la Iglesia Católica aparece con los embajadores o representantes del Papa
portando e imponiendo treguas y paz de Dios. La Iglesia envía misioneros especiales con
carácter de nuncios ante los emperadores y reyes con cierta continuidad y permanencia.
Muchos de los representantes de los soberanos eran clérigos.

La desmembración del Imperio de Occidente y la aparición de Estados, reinados, principados y


ducados, trajo la necesidad de relacionarse entre sí con cierto carácter de igualdad. La aparición
de los Estados Europeos consolido la relación por medio de representantes con carácter de
representatividad, permanencia, seguridad (inviolabilidad) y funciones determinadas.

4.1.2. Desde mediados del siglo XV hasta el Congreso de Viena de 1815

La diplomacia se convirtió en permanente, durante la primera mitad del siglo XV, en el intrincado
contexto de las relaciones políticas que imperaban entre los reinos y repúblicas italianas. Se suele
citar a Venecia como la instauradora de la diplomacia moderna de carácter permanente, con el
establecimiento de misiones en Roma y Constantinopla. Sus embajadores, denominados oratores,
mantuvieron una intensa y periódica correspondencia oficial. En ella reunían cuanta información
política, económica o social de los Estados y las Cortes, ante las que estaban acreditados, lograban
obtener. Estos informes resultaron de extraordinaria utilidad tanto para la política exterior veneciana
como para el desarrollo de una nueva ciencia: la Historia Diplomática, de la que fueron una de sus
primeras y más importantes fuentes documentales de la época. Para el efecto, el autor Rodolfo
Miaja, indica lo siguiente:

61
“Entre las primeras misiones diplomáticas permanentes que se conocen figuran las que instauraron, entre 1425
y 1432, el Ducado de Milán y Segismundo, rey de Hungría. También se puede mencionar la embajada
desempeñada por Nicodemo da Pontremoli que en 1446 representaba al Duque de Milán, Francesco Sforza,
ante la ciudad de Florencia. Por su parte, España contó con embajadores permanentes desde la época de los
Reyes Católicos, quienes nombraron a Don Alfonso de Silva, embajador en París en él a o 1464, y a Don
Rodrigo González de Puebla, embajador en Londres, tres a os más tarde.” (1974:369)

Con la consolidación del Sistema Europeo de Estados, tras la Paz de Westfalia de 1648, la
diplomacia permanente se generalizó entre todos los países y monarcas de Europa. Surgió así la
necesidad de constituir unas oficinas encargadas de administrar las relaciones diplomáticas y la
política exterior de los Estados. Paralelamente va configurándose un cuerpo de funcionarios
especializados en las tareas diplomáticas que pasaron a depender de un Secretario de Estado,
nombrado por el monarca entre la nobleza de su confianza, constituyendo así el antecedente remoto
de los actuales Ministros de Asuntos Exteriores.

Los rasgos definidores de la diplomacia de este período eran los siguientes:

a) Existían muy pocas normas de derecho diplomático, tanto en lo referente a privilegios e


inmunidades, del personal y de las misiones, como en lo relativo a la jerarquía y rangos de
los agentes diplomáticos. Los abusos y violaciones de tales normas eran frecuentes y
respondían a los cambios que experimentaba una política exterior completamente
personalizada.

b) Habida cuenta del carácter patrimonialista del Estado que poseían los monarcas absolutistas,
el agente diplomático actuaba como un representante personal del soberano, y/o de la
correspondiente dinastía, mucho más que como el representante del Estado.

c) En sentido estricto no se puede, todavía, hablar de una carrera diplomática, entendida como
una profesión específica en el seno de una Administración estatal muy embrionaria. Los
embajadores son elegidos y nombrados personalmente por el monarca, ante el que responden
directamente, y sus colaboradores son los criados particulares de la persona elegida que les
paga de su propio erario.

62
d) Las funciones del diplomático no se limitan a la negociación e información a su propio
soberano. Con frecuencia interviene en la vida política interior de los Estados ante los que se
encuentra acreditado, apoyando a los grupos o facciones cuyos intereses coinciden más
estrechamente con los móviles políticos y económicos de sus monarcas. Desde esta
perspectiva, el agente diplomático es también un agente político de su país, ámbito en el que
gozaron de una apreciable autonomía funcional.

e) De forma consuetudinaria, comienza a desarrollarse una jerarquía diplomática y a imponerse


unas normas protocolarias (Comitas Gentium) o de cortesía internacional cuya importancia
creciente llegará hasta la actualidad.

4.1.3. Desde el Congreso de Viena hasta el final de la Primera Guerra Mundial

Durante esta etapa, el cambio más significativo que se produjo consistió en la implantación de un
auténtico derecho diplomático, cuyas normas eran obligatorias para todos los países. La mayoría de
ellas se habían convertido ya en una costumbre consolidada durante los siglos precedentes. Se
implanta también una incipiente jerarquía del personal diplomático.

Las principales características de las relaciones diplomáticas de este período son las siguientes:

a) Como resultado de la evolución de los regímenes políticos estatales (aparición de las


Monarquías constitucionales y de las Repúblicas presidencialistas), así como del
reconocimiento del principio de la soberanía popular, proclamado en las revoluciones
americana y francesa, los diplomáticos se convirtieron cada vez más claramente en
representantes de los Estados antes que de los monarcas.

b) Se comenzó a perfilar una carrera diplomática como parte sustantiva de la Administración


civil del Estado. Ello terminó confiriendo a los diplomáticos un status funcionarial y
burocrático, que les permitió independizarse, en el ejercicio de sus funciones exteriores, de
los criterios particulares de los monarcas.

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c) Se consolidaron unas normas jurídicas internacionales que constituyeron la médula del
derecho diplomático. Estas normas regulaban temas como el de la jerarquía y precedencia de
las distintas categorías de agentes diplomáticos (Ministros plenipotenciarios; Secretarios de
Embajada; etc.); los privilegios e inmunidades de la sede y los agentes diplomáticos; los
requisitos y el procedimiento de acreditación, envío y retirada del personal diplomático; etc.

d) Aunque las decisiones en materia de política exterior, pasan a ser cada vez más claramente,
una responsabilidad de los Gobiernos y de los Ministros de Asuntos Exteriores, los
diplomáticos siguen manteniendo un significativo grado de autonomía en la ejecución de las
directrices que les son encomendadas que, sin embargo, la revolución en los medios de
transporte y comunicación que se produjo a fines del siglo XIX terminó erosionando.

e) Finalmente, la diplomacia desarrollada durante este período poseyó un carácter


predominantemente secreto, propiciado por el restringido acceso a los asuntos exteriores que
quedó reservado a un reducido grupo de personas, integrado por los miembros del Gobierno,
altos funcionarios de la Administración estatal y miembros de las Cámaras legislativas. Al
evitarse el control popular, las negociaciones diplomáticas pudieron mantenerse en la
confidencialidad de las cancillerías.

4.1.4. Desde la Primera guerra Mundial hasta la actualidad.

En el transcurso de esta etapa, la diplomacia permanente experimentó una relativa decadencia en


favor de nuevas formas de diplomacia ambulante, poderosamente estimuladas por las modernas
tecnologías de los transportes (ferrocarril; navegación a vapor; aviación) y las comunicaciones
(telegrafía; telefonía; radiofonía; televisión, por ondas y por satélite, etc.), de alcance mundial.

Los principales rasgos definitorios de este período son:

a) La diplomacia pasa de ser secreta y restringida a ser abierta y pública. Este cambio fue
auspiciado por el Presidente norteamericano Woodrow Wilson, quien en su conocido
Programa de los Catorce Puntos defendía: la adopción de Acuerdos de Paz concluidos

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abiertamente, y según los cuales no habrá acuerdos internacionales privados, cualquiera que
fuese su naturaleza; la diplomacia procederá siempre de forma franca y pública.

b) La expansión de los medios de comunicación social, propició un mayor control de la política


exterior por la opinión pública. Naturalmente, también la diplomacia pasó a ser objeto de una
creciente preocupación de amplios sectores políticos y sociales. De este modo, la diplomacia
dejó de ser un asunto exclusivo de los Gobiernos y los funcionarios diplomáticos. Se
establecieron mecanismos políticos, como los referéndums, para canalizar el control popular
en la política exterior.

c) La independencia de los agentes diplomáticos, y también sus privilegiadas funciones como


observadores, informadores y representantes de sus países ante otros Estados, se vio
sustancialmente mermada a consecuencia de los nuevos sistemas de transporte que
facilitaron la ejecución directa, de una parte importante de la diplomacia, por los propios
Gobiernos y los más altos cargos del Estado (Jefes de Estado y/o de Gobierno; Ministros de
Asuntos Exteriores; etc.)

d) La progresiva transformación, ampliación y especialización de las funciones diplomáticas,


unida al sustancial aumento del número de Estados y otros sujetos del derecho internacional
ante los que deben desempeñarse dichas tareas (incremento del número de OIG.), ha
debilitado el protagonismo de la diplomacia permanente, de tipo clásico, y de sus agentes,
propiciando la aparición de misiones diplomáticas especiales, así como de nuevos
diplomáticos constituidos por funcionarios técnicos o especialistas (economistas; militares;
periodistas) que desempeñan importantes actividades en el seno de las delegaciones
diplomáticas (agregados comerciales; militares; culturales; de prensa; entre otros).

A pesar de todo lo indicado, las misiones diplomáticas permanentes siguen desempeñando


insustituibles funciones como canales privilegiados de comunicación, información y negociación
entre los Estados, al tiempo que sigue actuando como instituciones protectoras de sus nacionales y
de los intereses de sus respectivos gobiernos, ante las autoridades de los Estados en los que se
encuentran acreditadas. Desde esta perspectiva, se ha alcanzado una eficaz síntesis histórica surgida,
por una parte, de la creciente complementariedad entre la diplomacia permanente clásica y las

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nuevas formas de diplomacia ambulante desempeñada por los máximos responsables de la política
exterior y, por otra, de la propia interdependencia que impone la dinámica internacional y que obliga
a los Estados a coordinar sus actividades exteriores con objeto de poder abordar los principales
problemas que aquejan a la sociedad mundial. Como señala Calduch:

“No obstante, la diplomacia ha cambiado mucho en el siglo diecinueve y especialmente en los últimos treinta
años. Como Gilbert Winham señala en la siguiente selección, la diplomacia hoy en día es menos un arte que un
proceso de gestión. Ello es debido a que los Estados y las sociedades son más interdependientes y los asuntos
poseen una creciente complejidad. En los viejos tiempos, el resultado de las negociaciones era probable que
tuviese escasos efectos sobre la población doméstica salvo que condujese a la guerra. Pero hoy en día hay un
sin fin de problemas que sólo pueden ser resueltos en conjunción con otras naciones, y no son problemas que
puedan ser desconocidos o fácilmente pospuestos. El control de armas nucleares, los temas aduaneros y
monetarios, los acuerdos para regular el tráfico aéreo y las comunicaciones, evitar el peligro de polución,
terrorismo o colapso económico, todos ellos son menos una causa de conflicto sobre las respuestas que una
cuestión de encontrar soluciones a los problemas comunes.” (1993: 6)

4.1.5. La Diplomacia en la actualidad

Este periodo en que se encuentra la diplomacia actualmente coincide con el inicio de un nuevo ciclo
en la historia de la humanidad, en el cual la diplomacia tendrá que asumir su papel en el denominado
nuevo orden internacional.

Los diplomáticos tienen un nuevo reto ante una diversificada agenda internacional, donde los viejos
temas de la seguridad, la geopolítica y la confrontación Este-Oeste han sido desplazados por asuntos
que tienen que ver con los nuevos esquemas de integración, la globalización de la economía, la
nueva dinámica de la cooperación internacional, la protección del medio ambiente, el terrorismo y el
narcotráfico. Sin embargo, otros temas de antaño como la pobreza, los conflictos étnicos, los
derechos humanos, entre otros, renuevan interés.

La sociedad internacional se ha transformado de una sociedad eminentemente política, como lo era


antes, a una sociedad predominantemente económica. Nuevos temas se abren espacio en el ámbito
mundial, como es la inminente conformación de nuevos bloques geoeconómicos, lo cual es un gran
reto, especialmente al reconocer la enorme independencia del mundo actual. Muy significativo está
siendo el paso acelerado de una economía centralizada a una de mercado, con un costo social que
aún no ha podido definirse en su real magnitud.

66
En la actualidad el rol del Derecho Internacional se ha redimensionado como e factor normativo que
conjuga los elementos que interactúan en esta nueva faceta del acontecer mundial. La importancia
del Derecho Internacional radica en su misión reguladora del comportamiento de los participantes en
el nuevo orden, proporcionado el armazón para la creación y el funcionamiento de reglas, métodos,
políticas, principios, procedimientos e instituciones, requeridos para el orden y la justicia en todas
las relaciones internacionales.

Por otro lado, la Diplomacia Parlamentaria se ha reafirmado en el rol de establecer el proceso


regulador de las determinaciones de los organismos internacionales como fuente indiscutible del
Derecho Internacional.

Por último, se ha observado en este periodo un aumento constante de las asambleas internacionales,
debido a la creciente interdependencia de los Estados y a la consabida obligación de negociaciones
multilaterales.

No obstante, es sorprendente que gran parte de las actividades internacionales sigan siendo
bilaterales y se lleven a cabo a través de los canales diplomáticos habituales, como son las
chancillerías y las misiones diplomáticas residentes. Los tratadistas del tema consideran que la causa
de ello es que el intercambio de misiones asegura una presencia física que facilita una relación fluida
permitiéndoles a los Estados tratar una variedad infinita de acciones y temas.

Estas gestiones en la actual coyuntura histórica, deben coordinarse en forma efectiva, con las
indispensables acciones de la Diplomacia Multilateral y de las Cumbres de Jefes de Estado que se
realizan periódicamente con excelentes resultados.

Finalmente, es oportuno señalar, que la significativa creación de la Organización Mundial del


Comercio (OMC) ha constituido un verdadero y gran aporte para el futuro de la humanidad y claro,
para la Diplomacia Contemporánea.

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4.2. Objeto

La diplomacia es el medio adecuado para que se comuniquen entre sí los estados. Es el derecho
diplomático en acción. En el lenguaje corriente se usa la expresión diplomacia para designar cosas
y conceptos muy diferentes. Se habla como sinónimo de política exterior, como negociación, como
procesos o mecanismos vinculados con una negociación, como Servicio Exterior.

De cualquier forma en que se la defina, la diplomacia lleva envuelta la idea de un mecanismo de


vinculación entre los Estados y la comunidad internacional, la idea de la negociación y orientación
de los Estados en la vida de relación con otros gobiernos.

4.2.1. Características

La diplomacia se mueve con la fría conciencia de la caducidad de sus esfuerzos. Nada es eterno. No
lo son los tratados, que consolidan siempre una ecuación de Poder, ni perduran indefinidamente las
alianzas.

Las acciones diplomáticas están impregnadas, como todo cuanto acontece en la Historia, por la
substancia de la transitoriedad. Lo temporal y perecedero constituye el ingrediente efímero de sus
construcciones. Surge de esa inestabilidad una marcada disimilitud entre la diplomacia y el espíritu
jurídico, cuyas normas descansan, en su aplicación y principios hemenéuticos, en un rigor que no se
aviene al flujo que modela los cambios políticos. “La diplomacia es elástica, flexible, apta para
adecuar, con celeridad, su acción a las realidades.” (Cahier, 1965:19) Por ello continúa siendo el
mecanismo central de la política externa de los Estados. Se acrecienta su entidad en momentos en
que se operan grandes procesos de cambio.

Su nivel es deprimido cuando, por desconocimiento de su naturaleza, es considerada como ansilla o


economía o como medio para servir con exclusividad fines parciales.
a) La diplomacia, al igual que la economía, es un recurso del Estado, no la finalidad de su
acción.

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b) La actividad estadual es por esencia integradora, en suma, política.

c) “La diplomacia se nutre de la política, pero la política externa no puede, no debe, trazarse sin
la consideración de los elementos diplomáticos.” (Cahier, 1965: 20)

La política no ha de exigir a la diplomacia soluciones inalcanzables por el Poder del Estado. Nunca
se debe negociar aspectos vitales ni emprender acciones diplomáticas en posición de debilidad. El
fracaso correlativo a esa errónea actitud política, es inexorable. Proviene de una disconformidad
entre los fines y los medios.

4.2.2. Funciones

Entre las funciones de las misiones diplomáticas se pueden distinguir principalmente tres: las
funciones de rutina, las de información y las de negociación. Las funciones de rutina tienen que ver
con papeles y documentos de ciudadanos del país remitente que residen en el Estado huésped,
además de la asistencia a reuniones sociales o ceremonias.

La función de información consiste en la observación y transmisión al país de origen datos


referentes a condiciones económicas, políticas, sociales, militares, etc., destacando la vinculación,
riesgo o valor de los mismos para el propio país. A esta información enviada se la denomina
inteligencia.

En la actualidad, la función del diplomático ha cobrado una nueva dimensión. En vista de que el
proceso de globalización avanza y crece (sobre todo a nivel económico y de comunicaciones), los
diplomáticos tienen que asumir el nuevo rol de descubrir nichos de oportunidad que generen
ventajas al país de origen; por ejemplo, la venta de bienes y servicios y la inserción del sector
privado nacional en el Estado huésped. Esta función está estrechamente relacionada con las tres
enumeradas anteriormente: implica la asistencia a reuniones y eventos, la transmisión de
información y la negociación de dichas ventajas.

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4.3. Descripción

La diplomacia es el manejo de las relaciones internacionales mediante la negociación: el método


merced al cual se ajustan y manejan esas relaciones por medio de embajadores y enviado. Jaime
Paz y Puente, indica que la diplomacia es “el conjunto de normas jurídicas destinadas a regular las
relaciones exteriores de tales sujetos.” (Paz, 1985: 20)

Otras descripciones recogida por Carlos Enrique Villatoro González, la presentan como: “la técnica
para asegurar los objetivos de una política exterior dada, mediante la negociación, el
compromiso, la presión, la amenaza y las alianzas.” (1990: 5)

Carlos Enrique Villatoro González, indica que es: “El conjunto de conocimientos y de principios
para dirigir acertadamente los negocios públicos de los Estados.” (1990: 5)

Y para finalizar se puede indica que es la gestión política, técnica y profesional llevada a cabo,
en forma pacífica, hábil y discreta, por agentes especiales debidamente acreditados, que se
desarrolla en el ámbito internacional con el propósito de servir de instrumento de
representación y negociación de los gobiernos para poder concretar sus lineamientos de
política exterior, especialmente la defensa de los intereses y el prestigio nacionales.

4.4. Formas de diplomacia

Hoy en día se conocen dos formas de diplomacia: la clásica o tradicional y la contemporánea.

4.4.1. Diplomacia clásica o tradicional

Esta se lleva a cabo por medio de los órganos clásicos o tradicionales que son las misiones
permanentes otros Estados; son permanentes y bilaterales. Es mediata porque se desarrolla con
la mediación de los órganos descentralizados; los agentes diplomáticos. Se fundamentan en la
Convención de Viena y en la costumbre y usos internacionales. Se inicia con el establecimiento de
relaciones diplomáticas formales entre los Estados y es oficial e institucionalizada. En su raíz

70
esta el Derecho de legación activo y pasivo de los estados. “El Derecho Diplomático
estudia fundamentalmente esta forma de diplomacia.” (Paz, 1985:20)

4.4.2. Diplomacia contemporánea

Esta forma de diplomacia se ejerce en primer lugar directamente por los órganos centrales,
a saber: el Jefe de Estado y los Ministros de Relaciones Exteriores: supone una acción
directa; procede sobre la base de que la política exterior y la política internacional es
atributo directo del Jefe de Estado y los Ministros de Relaciones Exteriores; ellos son los
titulares. De conformidad con la Constitución Política en su artículo 183: Funciones del
Presidente de la República. Son funciones del Presidente de la República: …0) dirigir la
política exterior y las relaciones internacionales celebrar, ratificar y denunciar tratados y
convenios de conformidad con la Constitución: p) recibir los representantes diplomáticos así
como expedir y retirar el exequátur a las patentes;… Además se ejerce también por medio de lo
que se llama para diplomacia mediante oficinas temporales; tienen la característica de ser órganos
ad hoc. Como característica también posee el que su actividad se ejerce no directamente en el
campo diplomático sino que este fluye de la actividad principal por ejemplo oficinas de turismo,
oficinas de comercio, oficinas de cultura, entre otros.

La misión especial la define la convención sobre las misiones especiales (8 de diciembre de


l,969) como una misión temporal que tiene carácter representativo enviada por un Estado
ante otro con el consentimiento de este último con el objeto de tratar con el asuntos
determinados o realizar un cometido especifico es temporal representativa, consensual y
concreta.

Finalmente también la diplomacia contemporánea se desarrolla dentro de un contexto parlamentario


y se llama diplomacia parlamentaria. Se desarrolla en el marco de las conferencias internacionales
congresos internacionales y organizaciones internacionales multilaterales.

Las conferencias y congresos pueden ser de carácter político en el cual participan los jefes
de Estado o de Gobierno ordinarias o extraordinarias, regulares u ocasionales, creadoras o no

71
de organismos internacionales o para negociar y/o firmar tratados multilaterales. Para este tipo
de diplomacia existe un convenio conocido como Convención de Viena sobre la
representación de los Estados en sus relaciones con las organizaciones de carácter universal,
el 14 de marzo de 1975.

Las características más importantes de la diplomacia parlamentaria son las siguientes:

a) La formación de bloques de países con intereses comunes mediante la consulta previa


entre delegaciones.

b) Función de cooperación a través de pacto o tratados o por medio de una institución


que opere sobre programas determinados.

c) Aprobación de propuestas por votación, pero el disentimiento no rompe la unidad.

Generalmente las discusiones multilaterales son públicas y dan como resultado cartas,
estatutos, declaraciones, actas finales, resoluciones, recomendaciones y programas que se
ejecutan total o parcialmente bajo responsabilidad de un organismo, comisión especial, grupo
técnico, entre otros.

4.5. La Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas de 1961

La diplomacia anterior al siglo XIX estuvo regida, en su mayor parte, por el derecho
consuetudinario. Se hicieron varios intentos de establecer un ordenamiento jurídico de las normas
que regían el tan antiguo quehacer diplomático, pero no fue hasta que el Congreso de Viena de
1815, en donde se produjo el Reglamento de Viena, el cual, con modificaciones posteriores,
clasificó a los agentes diplomáticos y trató el tema de las precedencias.

Hasta la primera mitad del siglo XX, como se ha especificado, solamente se conocen a nivel
internacional, además de este la Convención sobre Funcionarios Diplomáticos de la Habana de

72
1928, convenio interamericano conocido como la Carta de la Habana, en la cual se hizo un
ordenamiento jurídico de los deberes y derechos de los funcionarios diplomáticos de la región.

Ante la imperiosa necesidad de regular la vida diplomática en forma tal que los efectos de
aplicación de las reglas involucradas a todos los miembros de la comunidad internacional, la
Comisión de Derecho Internacional de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), establecidas
en 1947, se preocupó desde su inicio, por codificar la acción diplomática. Con el fin de discutir el
tema en mención y luego de innumerables diálogos y anteproyectos, se escogió la ciudad de Viena,
por su relación con la historia diplomática, para desarrollar una conferencia a petición de la
Asamblea General de las Naciones Unidas.

Es así como representantes de una gran cantidad de países se reunieron en Viena en abril de 1961 y
aprobaron la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas, la cual continua vigente. Esta
Convención sigue los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, reconociendo la
igualdad soberana de los Estados y la necesidad de mantener la paz y la seguridad internacionales,
así como fortalecer los lazos de unión entre los sujetos de derecho internacional, en los cincuenta y
tres artículos contiene las normas más importantes de la actividad diplomática, a las misiones
diplomáticas, a los privilegios e inmunidades, entre ostros.

La convención de Viena constituye uno de los documentos más importantes del derecho
diplomático actual. Las pautas establecidas por la Convención de Viena en 1961 estipulan que las
relaciones diplomáticas entre gobiernos no se establecen en forma automática, sino cuando hay
mutuo consentimiento. El primer paso consiste en la presentación de un documento llamado
agreement o aprobación por el cual el Estado huésped acepta a los enviados luego de haber
averiguado sus antecedentes y si el tipo de actividades que van a desarrollar no se contraponen con
intereses propios. Luego, en una breve ceremonia, el nuevo embajador presenta sus credenciales al
Jefe de Estado.

Algunos de los privilegios de los diplomáticos consisten en la denominada inmunidad diplomática,


esto implica que se encuentran fuera de la jurisdicción criminal y civil del Estado huésped, como
también de toda clase de impuestos. Por otro lado, las embajadas son inmunes a las investigaciones
aunque se espera que los diplomáticos accedan a éstas en forma voluntaria. Si éstos incurren en

73
conductas irregulares pueden ser temporalmente detenidos para ser deportados y juzgados en su
propio país. Si inician actividades privadas deben sujetarse a cargas, impuestos y requisitos legales
del Estado huésped.

Otro privilegio con que se relaciona a las actividades diplomáticas es con el principio de
extraterritorialidad, que implica que el embajador, su vivienda y la propiedad circundante se
consideran islas de soberanía del Estado remitente. Sin embargo, actualmente, se ha abandonado
esta práctica y los edificios y el personal dependen, aunque en forma relativa, del Estado huésped.

74
Capítulo 5
El derecho diplomático

5.1. Aspecto histórico

Los actos jurídicos que se generan de las relaciones entre los Estados miembros de la comunidad
internacional y demás sujetos de derecho internacional, ya sea como producto de nexos de
cooperación o en la resolución de conflictos, requieren de normas de procedimiento y aplicación, así
como de un medio viable para su funcionamiento o puesta en práctica. Este conjunto de normas
jurídicas que regulan las relaciones de política exterior de los Estados y demás miembros de la
comunidad internacional, se encuentran contenidos en el derecho diplomático, rama del derecho
internacional público. El conducto a través del cual se ejecutan o ponen en práctica estos principios
y normas del derecho, es la diplomacia.

El derecho diplomático es para Pesantes García, “el conjunto de norma que proporcionan a la
diplomacia los medios de aplicar los principios del derecho internacional público” (Pesantes, 1969,
p. 13) Philippe Cahier lo define como “el conjunto de normas jurídicas destinadas a regular las
relaciones que se crean entre los diferentes órganos de los sujetos de Derecho Internacional,
encargados de manera permanente o temporal de las relaciones exteriores de tales sujetos.
(1965:19)

El derecho diplomático como tal, es de reciente aparición a pesar de que sus antecedentes, los usos
diplomáticos, poseen una larga historia. Estos, así como los aportes de estudiosos en la materia y los
documentos diplomáticos existentes (convenciones, Tratados, entre otros), aunados a la necesidad
imperiosa de regular las relaciones entre los sujetos de derecho internacional, hicieron posible en el
presente siglo, la estructuración del Derecho diplomático. Algunos especialistas toman como punto
de referencia para el nacimiento del derecho diplomático, el Reglamento de Viena de 1815, otros, la
Carta de la Habana, Convención sobre funcionarios Diplomáticos, celebrada en Cuba el 16 de enero
al 20 de febrero de 1928. Constituyen estos, los primeros intentos internacionales de regular y
clasificar las misiones diplomáticas en lo que a su personal se refiere.

75
Otro documento de gran significado en la historia del derecho diplomático lo constituye la
Convención de Viena sobre relaciones Diplomáticas de 1961, la cual regula la vida diplomática de
los Estados y Organismos internacionales. El derecho diplomático evoluciona a la par que los
sujetos de derecho internacional, transformándose día a día, para ajustarse a la realidad socio-
económica y política de los mismos.

5.2. Definición

Para formarse una idea general de lo que es el Derecho Diplomático se expone a continuación
diferentes descripciones del mismo proporcionadas por diferentes autores:

El autor Carlos Larios Ochaita, indica que el derecho diplomático es:

”El conjunto de principios jurídicos que regulan la actividad de los órganos creados por el Estado
para el mantenimiento de las relaciones internacionales, estudia los principios del Derecho, los
fundamentos doctrinarios y los preceptos legales que contribuyen a plasmar la existencia de la
institución diplomática y regulan El ordenamiento jurídico de los principios, formas y reglas originados
en los usos y costumbres internacionales, tendiente a orientar la vida exterior de los Estados por
medio de la acción diplomática y la organización de La representación internacional” (1995: 33)

Por otra parte Carlos Larios Ochaita, indica que es: “la rama del Derecho Publico externo que se
ocupa de la práctica de las relaciones exteriores de los Estados, las reglas que presiden la
presentación nacional en el extranjero, la administración de los asuntos internacionales y del
modo de negocia.” (1995:33)

Raynerlli, citado por Carlos Larios Ochaita, señala lo siguiente: “Es el estudio de las relaciones
de los Estados mantenidas por mandatarios o agentes, sus funciones y los privilegios, e
inmunidades que gozan.” (1995:33).

Owen, indica que: “la rama del Derecho Internacional Público cuyo objeto radica en la técnica
de las relaciones entre los Estados.” (1958:113).

Alcorta, citado por, indica lo siguiente: “El Derecho diplomático, es el conjunto de principios
necesarios para dirigir correctamente las relaciones de los Estados.” (1958:113).

76
Erice y Ósea, citados por Owen, señalan que el derecho diplomático es:

“Rama del Derecho Público que determina las normas de aplicación y ejecución de los derechos y
deberes de cada Estado inscritos o no en otros Derechos, protege los intereses del Estado y sus súbditos
en el extranjero y fija las reglas para establecer, mantener o suprimir el contacto directo o indirecto
entre los países.” (1958: 113).

El tratadista José Lion Depetre, indica que es: “Una rama del derecho internacional público que se
ocupa de la representación exterior de los estados y de la negociaciones que dichas representaciones
han de llevar a cabo.” (1974:20)

Y finalmente Philippe Cahier, indica que: “conjunto de normas jurídicas destinadas a regular
las relaciones que se crean entre los diferentes órganos de los sujetos de Derecho
Internacional encargados de manera permanente o temporal de las relaciones exteriores de
tales sujetos.” (1965:19)

Lo importante en todas las definiciones es que al hablar de Derecho Diplomático como una
rama que es del Derecho Público siempre se refieren a un “conjunto de normas” que tienden a
regular un quehacer determinado; dicho quehacer es el del diplomático al desempeñarse en una
función determinada cual es la de representar y negociar; función que en última instancia
tiende a desarrollar las relaciones entre Estados.

Otro aspecto importante de las descripciones antes expuestas es que las mismas encuentran su
fundamento en usos, costumbres y tratados. Finalmente, no se debe dejar pasar que las
normas dan vida legal a la actividad de quienes se desempeñan como agentes diplomáticos.

5.2.1. Naturaleza

El Derecho Diplomático tiene carácter de Derecho Público y a este ámbito pertenece; los
intereses en juego pertenecen a las relaciones entre Estados y a la conservación de estos; de
manera que su carácter de público le viene al Derecho Diplomático tanto del interés como
de la relación. Estas relaciones pueden ser de coordinación (de igual a igual) y solo existe entre
Estados; además incluye relaciones de subordinación referentes a los Estados y aquellos entes

77
que sin ser Estados poseen personalidad jurídica internacional, tal el caso de los organismos
internacionales.

Es de carácter sustantivo aunque sus disposiciones fundamentales en los usos y costumbres


internacionales, mas se asemejan a lo adjetivo que a lo sustantivo.

5.3. Autonomía

El Derecho Diplomático es considerado como una rama del Derecho Internacional Público; por
consiguiente, como un derecho que se rige en gran parte por los grandes principios del
Derecho Internacional Público. De hecho se le integra dentro tratado sobre los órganos del
Estado. Por consiguiente, no se puede hablar propiamente de un derecho autónomo como
tienden a hacerlo algunos autores.

5.3.1. Fuentes

Se entiende por fuente el origen de donde emanan las leyes o las actitudes en el campo de
la diplomacia. Eclécticamente, tomando las diferentes corrientes, se puede aceptar, en su
orden, como fuentes del Derecho Diplomático las siguientes: “Los usos y costumbres
internacionales; los tratados o convenios; los principios generales del Derecho Internacional; la
legislación interna; la jurisprudencia; los papeles de Estado; la correspondencia Internacional; y
la doctrina.” (Chaier, 1965:28)

5.3.1.1. Los usos y costumbres Internacionales: La costumbre es aquí sinónimo de cortesía (o


comitas) y carece de obligatoriedad hasta que recibe el apoyo de la convicción
jurídica de los Estados. Tiene dos elementos: material y formal; el primero es el acto
mismo y su repetición; y el segundo es la convicción de que deviene obligatoria.

5.3.1.2. Los tratados y convenios: Tienen carácter obligatorio entre los Estados y constituyen
fuentes directas; pueden ser de carácter general o de carácter especifico; bilaterales o

78
multilaterales, siendo estos últimos los que interesan primordialmente al Derecho
Diplomático.

5.3.1.3. Los principios generales del derecho internacional: Su obligación deviene de los usos
y costumbres reconocidos por los Estados para presidir su convivencia y sus
relaciones.

5.3.1.4. La legislación interna: Deviene de una costumbre internacional y que es promulgada


directamente por los organismos legislativos de cada Estado.

5.3.1.5. Codificación: Al presente no existe un código que sirve como instrumento rector y
base del Derecho Diplomático. Sin embargo, se han concretado convenios específicos
de algunos aspectos de la actividad diplomática; algunos instrumentos de alcance
regional y otros de alcance universal.

Entre los de alcance regional se encuentran los convenios sobre funcionarios diplomáticos
aprobados en la IV Conferencia Interamericana de La Habana en 1,928.

Entre los de alcance universal se encuentran: el Reglamento de Viena (1,815); el Protocolo de


Aix-La-Chapelle (1,818); la Convención de Viena de 1,915 y la Convención de Viena sobre
relaciones, privilegios e inmunidades diplomáticas (1,961). Ratificada por Guatemala el 17 de
noviembre de 1,963 (Decreto Ley 103 del 5 de septiembre de 1,963). Además el articulo 105 (2) de
la carta de ONU y el artículo 48 de la Carta de la OEA. En el campo especifico se encuentran
convenios multilaterales de alcance universal sobre asilo, refugio, tratados, el mar, entre otros.

A lo anterior se debe agregar la inquietud constante de instituciones gubernamentales y no


gubernamentales en la búsqueda de proponer anteproyectos de convenios, instituciones como
L´Institut de Droit International de Bélgica, la International Law Association de Londres, el
Instituto Americano de Derecho Internacional de la Habana, la Harvard Law School, entre
otros, todas instituciones que trabajan en la ardua tarea de la codificación del Derecho
Diplomático en particular y del Derecho Internacional en general.

79
5.4. Contenido

Apareció por primera vez en la obra Derecho Diplomático escrita por Albertini en 1865, lo
cual no excluye que anteriormente el contenido haya sido tratado en otras obras. A partir de
entonces ya fue utilizado en cursos específicos impartidos en universidades europeas y
americanas. Lo más importante de esto es el doctorado que en derecho diplomático se ofrece
en Argentina en la facultad de Ciencias Económicas, comerciales y Políticas en la ciudad de
Rosario, dando así al nombre, derecho de ciudadano en el marco jurídico.

El Derecho Diplomático se refiere al estudio de los documentos legales que norman la


institución, al agente diplomático como tal, a la acción y/o función diplomática, a los actos
diplomáticos propiamente dichos y generalmente, a los órganos de los cuales fluye y dentro
de los cuales se desarrolla el Derecho Diplomático y la diplomacia.

Además de lo anterior, también se ocupa de los funcionarios diplomáticos internacionales en


organismos internacionales, Aquí es importante la técnica de negociación y en general el
proceso de los tratados internacionales llevados a cabo dentro de la multilateralidad.

5.4.1. El servicio diplomático

El servicio diplomático de una nación forma parte integral del Ministerio de Relaciones Exteriores,
o su equivalente, y funciona como ejecutor de la política exterior del país. Todas las naciones se
apoyan en un servicio similar para realizar esta delicada empresa y cada una lo moldea y regula a su
particular manera. No obstante, la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961 y la
Convención de Viena sobre Relaciones Consulares de 1964 son los instrumentos del Derecho
Internacional que establecen la normativa básica y general a seguir para el efectivo cumplimiento y
desarrollo de las actividades de la diplomacia y las relaciones internacionales.

En el marco de las relaciones internacionales, existen dos tipos de órganos que se comunican y
relacionan entre sí, desempeñando una función determinada; estos son: los órganos nacionales y los
órganos internacionales. Los primeros pertenecen a los Estados, pudiendo ser internos o centrales y

80
externos o descentralizados. Los segundos pertenecen a los sujetos del Derecho Internacional,
creados por varios Estados.

Se consideran órganos internos o centrales los Jefes de Estado, el Ministro de Relaciones Exteriores
y el Ministerio de Relaciones Exteriores. Para el efecto, Carlos Larios Ochaita, indica lo siguiente:

“El Jefe de Estado es quien rige las directrices del Estado y dirige de forma directa las relaciones
internacionales de su país. En este sentido, determina las relaciones diplomáticas del mismo, así como la
negociación de tratados. El Ministro de Relaciones Exteriores le sigue al Jefe de Estado como funcionario de
más alto nivel y se encarga particularmente Internacionales de Guatemala de las relaciones exteriores del país.
Como agente de la política exterior, representa y dignifica la imagen de su país, teniendo comunicación
constante con representantes de otras naciones y organismos internacionales. Finalmente, el Ministerio de
Relaciones Exteriores es el organismo de comunicación regular del Estado con otros Estados y con los demás
sujetos del Derecho Internacional. Se encarga de formular y aplicar la política exterior, así como de manejar el
intercambio de información por medio de correspondencia diplomática y administrar el personal del servicio
diplomático.”(1995:31)

Entre los órganos externos o descentralizados, los de mayor importancia son las misiones
diplomáticas y las misiones consulares. Jack Plano y Ray Olton citados por Carlos Larios Ochaita,
definen la misión diplomática como: “la dependencia político-administrativa destinada para que los
agentes diplomáticos puedan desempeñar sus labores específicas como intermediarios entre el
gobierno del Estado acreditante y el Estado receptor. (1995:31).

La misión consular se establece en el exterior para cumplir con funciones de orden principalmente
económico y administrativo, sin desligarse su status de la autoridad de la representación
diplomática. También existen otras formas de representación externa que incluyen las misiones
especiales permanentes, las representaciones ante organismos internacionales y las delegaciones
internacionales.

En Guatemala, el Servicio Diplomático opera en el seno del Ministerio de Relaciones Exteriores y


está regido legalmente por la Ley Orgánica del Servicio Diplomático de Guatemala (Decreto-Ley
Número 148), el Reglamento de la Ley Orgánica del Servicio Diplomático de Guatemala y la Ley de
Ceremonial Diplomático de la República de Guatemala (Decreto Número 86-73.)- De acuerdo con
el artículo Io de la primera ley mencionada, el Servicio Diplomático guatemalteco tiene a su cargo
los intereses y la representación internacional de la República en el extranjero. “En principio el
servicio diplomático queda reservado a los diplomáticos de carrera.” (Gochez, 2003:330)

81
5.4.2. Requisitos de ingreso a la carrera diplomática conforme a la ley
guatemalteca

Para ingresar a la carrera diplomática guatemalteca se deben de cumplir con los requisitos que
establece el artículo 18 de la Ley Orgánica del Servicio Diplomático de Guatemala, Decreto-Ley
número 148, los cuales son los siguientes:

1. Ser guatemalteco natural por nacimiento u origen


2. Ser ciudadano
3. Ser del estado seglar
4. Poseer al menos el grado de bachiller u otro título o diploma pos primario equivalente
5. Carencia de antecedentes penales que incapaciten para el servicio
6. Observar y haber observado buena conducta y probarla
7. Gozar de buena salud
8. No tener defectos físicos que incapacite para el servicio
9. No pertenecer ni haber pertenecido a alguna entidad que propugne la ideología comunista o
totalitaria.

Para ingresar a la carrera diplomática además de los anteriores requisitos deberá “poseerse algún
título o grado universitario que incluya materias especiales para este servicio o bien cursarlas y pasar
exámenes.” (Flores, 1978: 47)

La carrera diplomática se inicia en la categoría de tercer secretario y ascenderá gradualmente a


segundo secretario, primer secretario, consejero, ministro-consejero, enviado extraordinario y
ministro plenipotenciario, culminando como embajador extraordinario y plenipotenciario. Al
ingresar a la carrera diplomática se inscribirá a la persona en el escalafón diplomático. Las funciones
de cada categoría las determina el Ministro de Relaciones Exteriores.

En el marco del servicio diplomático, el ejecutivo tiene la potestad de nombrar agregados civiles,
militares, navales, aéreos, culturales, comerciales, agrícolas, obreros, de prensa, de turismo, y otros
que juzgue convenientes a los intereses del Estado.

82
Asimismo puede nombrar asesores técnicos, oficiales, mecanógrafos y otros empleados necesarios.
Los ascensos en la carrera diplomática se llevan a cabo sobre la base de criterios de capacidad,
servicio, méritos, cultura, edad y tiempo de servicio.

5.4.3. Sedes diplomáticas de Guatemala

Fecha de Inicio de las Relaciones


Nombre del País Diplomáticas con la República de
Guatemala
1 Albania, República de 29-enero-1993
2 Alemania, República Federal 20-septiembre-1887
3 Andorra, Principado de 27-noviembre-1995
4 Antigua y Barbuda 3-febrero-1992
5 Argelia, República Democrática de 31-enero-1990
6 Argentina, República de 7-octubre-1918
7 Armenia, República de 29-junio-1998
8 Australia, Mancomunidad de 7-enero-1993
9 Austria, República de 28-febrero-1870
10 Azerbaiján, República de 1-noviembre-1994
11 Bahamas, Mancomunidad de 30-marzo-1992
12 Bahrein, Reino de 21-mayo-2007
13 Bangladesh, República Popular de 7-octubre-1983
14 Barbados 27-enero-1992
15 Bielorrusia, República de 11-marzo-1993
16 Bélgica, Reino de Sin fecha
17 Belice, 11-septiembre-1991
18 Benin, República de 14-noviembre-1995
19 Bolivia, Estado Plurinacional 1952
20 Bosnia y Herzegovina, 9-enero-2009
21 Botswana, República de 7-mayo-2007
22 Brasil, República Federativa de 22-noviembre-1905
23 Brunei Darussalam, Estado de 30-junio-2004
24 Bulgaria, República de 14-enero-1994
25 Burkina Faso, República Democrática de 21-julio-2006
26 Cabo Verde, República de 25-julio-2006
27 Camboya, Reino de 26-febrero-1996
28 Camerún, República de 14-abril-1993

83
29 Canadá 1961
30 Checa, República 19-abril-1993
31 Chile, República de 1840
32 China (Taiwán), República de 1-noviembre-1960
33 Chipre, República de 17-diciembre-1992
34 Colombia, República de 1820
35 Corea (del Sur), República de 24-octubre-1962
Corea (del Norte), República Democrática Popular
36 26-septiembre-2007
de
37 Costa Rica, República de 1821
38 Croacia, República de 22-diciembre-1992
39 Cuba, República de 30-abril-1902
40 Dinamarca, Reino de 12-enero-1995
41 Dominica, Mancomunidad de Sin fecha
42 Dominicana, República 1844
43 Ecuador, República de 06-mayo-1890
44 Egipto, República Árabe de 7-septiembre-1970
45 El Salvador, República de 1821
46 Emiratos Árabes Unidos 15-diciembre-1992
47 Eslovaca, República 15-abril-1993
48 Eslovenia, República de 25-noviembre-1993
49 España, Reino de 18-junio-1864
50 Estados Unidos de América 1848
51 Estonia, República de 03-febrero-1993
52 Filipinas, República de 21-junio-1972
53 Finlandia, República de 29-enero-1987
54 Francia, República de 1831
55 Gambia, República de 25-septiembre-2006
56 Ghana, República de 26-septiembre-1994
57 Granada 16-julio-1992
58 Grecia (República Helénica) 20-julio-1966
59 Guinea, República de 12-febrero-1993
60 Guinea Ecuatorial, República de 8-diciembre-2006
61 Guyana, República Cooperativa de 1-mayo-1992
62 Haití, República de 1948
63 Honduras, República de 1821
64 Hungría, República de 11-octubre-90
65 India, República de 16-mayo-1972

84
66 Indonesia, República de 29-abril-1992
67 Irán, República Islámica de 25-enero-1993
68 Irák, República de 02-febrero-1978
69 Irlanda, República de Sin fecha
70 Islandia, República de 05-agosto-93
71 Israel, Estado de 15-mayo-1948
72 Italia, República de 25-febrero-1864
73 Jamaica, 11-diciembre-1991
74 Japón 20-febrero-1935
75 Jordania, Reino Hachemita de 31-enero-1990
76 Kuwait, Estado de 12-diciembre-1995
77 Kirguistán, República de 10-febrero-1993
78 Lao, República Popular Democrática de 20-febrero 2008
79 Letonia, República de 14-enero-1993
80 Líbano, República de 31-enero-1990
Libia (Gran Jamahiriya Árabe Libia Popular y
81 5-septiembre-2007
Socialista)
82 Liechtenstein, Principado de 14-diciembre-1993
83 Lituania, República de 14-diciembre-1993
84 Luxemburgo, Gran Ducado de Sin fecha
85 Macedonia, República de 21-noviembre-2001
86 Malasia, 27-enero-1993
87 Maldivas, República de 27-enero-1993
88 Malí, República de 7-julio-2006
89 Malta, República de 11-diciembre-1995
90 Marruecos, Reino de 15-marzo-1971
91 Mauricio, República de 7-septiembre-2006
92 Méxicanos, Estados Unidos 1831
93 Micronesia, Estados Federados 13-mayo-1993
94 Moldova, República de 6-abril-1993
95 Mónaco, Principado de 2–noviembre-2007
96 Mongolia, República de 3-julio-2006
97 Montenegro, República de 27-septiembre-2006
98 Mozambique, República de 04-febrero-1997
99 Namibia, República de 19-febrero-1993
100 Nauru, República de 6-diciembre-2006
101 Nepal, Reino de 8-agosto-2006
102 Nicaragua, República de 1821

85
103 Níger, República de 13-noviembre-2007
104 Nigeria, República Federal de Diciembre 2001
105 Noruega, Reino de 1939
106 Nueva Zelanda, Enero 1999
107 Omán, Sultanato de 13-octubre-1993
108 Países Bajos, Reino de los 1893
109 Panamá, República de 1960
110 Paraguay, República de Sin fecha
111 Perú, República del 1857
112 Polonia, República de 1933
113 Portugal, República de 1913
114 Qatar, Estado de 27-febrero-2007
115 Reino Unido de la Gran Bretaña. 12-julio-1837
116 Rumania 7-diciembre-1990
117 Rusia, Federación de 19-abril-1945
118 Samoa, Estado Soberano de 20-septiembre-2007
119 San Cristóbal y Nieves, Federación de 1992
120 San Marino, República 14-febrero-2002
121 Santa Lucía 01-abril-1992
122 Santa Sede Marzo 1936
123 San Vicente y Las Granadinas 4-mayo-1992
124 Serbia, República de Sin fecha
125 Seychelles, República de 13-enero-1993
126 Singapur, República de 1-diciembre-1992
Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan
127 1961
de Jerusalén de Rodas y de Malta
128 Sudáfrica, República de 12-enero-1995
129 Suecia, Reino de 12-abril-1963
130 Suiza, Comunidad Helvética de 1891
131 Surinam, República de 09-mayo-1979
132 Tailandia, Reino de 7-marzo-1957
133 Tayikistán, República de 20-agosto-2006
134 Trinidad y Tobago, República de 25-mayo-94
135 Túnez, República de 19-marzo-2007
136 Turquía, República de Sin Fecha
137 Turkmenistán, República de 22-agosto-1996
138 Ucrania 12-enero-1993
139 Uruguay, República Oriental del 16-marzo-1907

86
140 Uzbekistán, República de 9-febrero-2007
141 Venezuela, República Bolivariana de 31-octubre-1890
142 Viet Nam, República Socialista de 7-enero-1993
143 Zimbabwe, República de 2-marzo-2007

5.4.4. Relación laboral

El personal del servicio diplomático tiene relación laboral con el Gobierno y por consiguiente,
además de sus leyes particulares, está protegidos por las disposiciones comunes de la legislación
interna de Guatemala sobre el Servicio Civil, en cuanto a salarios y a cuestiones económicas, gozan
de su sueldo y de gastos de representación que serán independiente de los gastos de representación
de la misión propiamente dicha. En cuanto a su sueldo existe un escalafón y está calculado según su
categoría y tiempo de servicio, cuando pasan a situación de disponibilidad perciben dos terceras
partes del mismo. Cuando se desempeñan interinamente perciben el sueldo de puesto desempeñado
efectivamente. En cuanto a vacaciones, gozan de veinte días hábiles anuales y los pueden acumular
hasta dos años. En cuanto a permisos, pueden obtener licencias con o sin goce de sueldo hasta por
seis meses.

El personal del servicio diplomático puede estar en cualquiera de las situaciones siguientes:

a) Servicio efectivo ya sea en el exterior, en el central, en vacaciones, con licencias, en proceso


de traslado o en comisión oficial,
b) Disponibilidad ya sea a solicitud propia o por decisión superior lo que puede suceder porque
se suprime la misión, por reducción de personal, pro retiro del cargo, por enfermedad o por
cualquier otro motivo justificado,

c) Retiro ya sea por haber cumplido 70 años o por enfermedad.

Para fines de escalafón y antigüedad:

87
a) El servicio efectivo se cuenta a partir de la fecha del acta de toma de posesión del cargo y no
cuenta el tiempo de suspensión por sanción,

b) La disponibilidad no cuenta a menos que sea por decisión del jefe de Estado y

c) El retiro termina la relación laboral, pero puede ser prorrogado el servicio por conveniencia
del mismo servicio y también puede ser reingresado.

Los diplomáticos de carrera pueden renunciar en cualquier momento y con ello termina su relación
laboral así como con lleva la perdida de la categoría diplomática adquirida.

Por causal determinada puede terminarse la relación laboral de los diplomáticos de carrera, es decir
de tercer secretario en adelante, sin causal determinada o sin expresión de causa puede terminarse la
relación laboral de los otros miembros del servicio diplomático.

5.4.5. Organización del servicio

La misión completa consta, en su orden de importancia, de: Jefe de misión, ministerio consejero,
primer secretaria, segundo secretaria, tercer secretario, agregados, biblioteca y archivo; de jefe de
misión al tercer secretario pertenecen a la carrera diplomática y esas categorías están reservadas
únicamente a los diplomáticos de carrera, lo que no excluye que el Ejecutivo pueda hacer caso
omiso por las necesidades del servicio y en los mejores intereses del Estado

5.4.5.1. Ceremonial diplomático

En Guatemala el ceremonial diplomático se encuentra regulado por el Decreto 86-73 del Congreso
de la República: Ley de Ceremonial Diplomático de la República de Guatemala: Este ceremonial
contempla y regula aspectos como; el reconocimiento de las categorías diplomáticas, la llegada de
los jefes de misión, la recepción de los jefes de misión, la recepción de los encargados de
negociaciones, la representación de credenciales, las visitas protocolares, las audiencias, las
misiones especiales, las equivalencias de categorías, la procedencia diplomática, el orden de
procedencia, la transmisión del mando de la Presidencia de la República, la toma de posesión del

88
Ministerio y Viceministro de Relaciones Exteriores, las relaciones del cuerpo diplomático con las
autoridades naciones, las visitas de Jefes de Estado y altas personalidades, los funcionarios y
expertos de organismos internacionales, los cónsules, las inmunidades y privilegios, el tratamiento,
las franquicias, las honras fúnebres y la dirección de protocolo. Se aplica a todo el cuerpo
diplomático y consular acreditado en Guatemala y a los actos oficiales y sus participantes.

5.5. Relaciones con otras disciplinas jurídicas

En primer lugar el Derecho Diplomático se nutre sustancialmente del Derecho Internacional


Público y dentro de este especialmente del Derecho Consular; asimismo del Derecho Publico
Interno tal el Derecho Constitucional (el Estado y sus Instituciones) el Derecho Administrativo
(visto que los actos diplomáticos son actos de gobierno), el Derecho Penal (extradición, asilo,
inmunidad y privilegios), el Derecho Político (formas del Estado, formas de gobierno y su
organización); ciencias no jurídicas tales con; Economía Política, Geografía Económica,
Estadística, Lingüística (idiomas Internacionales), Historia (usos y costumbres, protocolo).

89
Capítulo 6
La misión diplomática

El proceso evolutivo de la sociedad ha determinado un gran desarrollo de las relaciones


internaciones, dadas las necesidades de convivencia, cooperación, intercambio comercial, cultural,
científico y tecnológico, entre los sujetos de Derecho Internacional. Estas necesidades traen consigo
la creación de misiones diplomáticos que responden a los intereses de desarrollo de los Estados y
de la Comunidad internacional.

Cada Estado tiene de facultad jurídica de crear misiones diplomáticas, que se establece de acuerdo
a las normas del derecho interno. Generalmente la creación de una misión diplomática se da por
orden directa del órgano ejecutivo, mediando los estudios realizados al respecto por el Ministerio
de Relaciones exteriores. También corresponde al Órgano Ejecutivo designar la clase de misión
que se establecerá.

6.1. El agente diplomático

La diplomacia, como toda ciencia eminentemente social, ha alcanzado en las últimas décadas, una
gran especialización, utilizando refinadas técnicas en la consecución de sus fines. Para ser un
ejecutor de la cada vez más compleja política exterior de un Estado, se hace imprescindible la
formación especializada en el conocimiento del quehacer internacional, lo cual hace posible el
profesionalismo necesario para desarrollar una actividad que redunde en beneficio del país, que
dignifique la imagen de este ante la faz del mundo y que le permita realizar acciones conjuntas
con los demás sujetos de derecho internacional, en pro del mejoramiento de las relaciones
internacionales y la paz en el mundo.

Cada época ha requerido de un diplomático cuya labor sea acorde a los intereses socio-económicos
y políticos en ella imperante. Así en la época del absolutismo monárquico, por ejemplo se generalizó
la figura de un diplomático intrigante, de doble cara, poseedor de un discurso retorico y cuya
virtud era el manejo de las circunstancias políticas del momento, en función de los intereses de
conquista y expansión. En la actualidad, se generaliza cada vez más la diplomacia abierta,
científica y acorde a las demandas de información y comunicación de la sociedad, cuyos

90
mecanismos de presión obligan a los gobiernos a mantener actitudes más responsables en su política
exterior.

La realidad socio-económica actual requiere de un agente diplomático que responda a los intereses
de desarrollo de los Estados y que trabaje en función de los mismos. Su formación, tanto en el
manejo de la realidad internacional como en el conocimiento profundo y la comprensión de la
realidad de su país, conlleva al desarrollo de capacidades que le permitan aplicar sus conocimientos
en beneficio de la comunidad nacional e internacional. Deberá se un instrumento de apoyo técnico a
la labor que realice el Ministerio de Relaciones Exteriores, en el sentido de lograr la buena marcha,
proyección y planeamiento en la política exterior, de acuerdo a los intereses nacionales de
desarrollo.

Los autores, Luz Lescure y Anayansi Vizor, indican lo siguiente:

“En los países en donde existe la carrera diplomática, se suele escoger mediante concurso a sus integrantes, los
cuales deberán ser nacionales del país que representan, ser mayores de edad, no haber si condenados
criminalmente y poseer título académico en Relaciones Internacionales, Diplomacia, Derecho, Ciencias
Políticas, Administración Pública u otro título equivalente, y someterse a los exámenes de las materias que
señale el Reglamento diplomático. Los cargos de embajador y encargado de negocios en propiedad (ad hoc),
son por lo general de libre de asignación del jefe de Estado y no son necesariamente asignados a funcionarios
de carrera.” (2002:36)

Los funcionarios pertenecientes al Servicio diplomático subalterno rentado serán nombrados


cuando existan vacantes en el servicio, o se creen puestos que no deben ser llenados por ascenso.
Para estos nombramientos se convocará a concurso en la Cancillería por parte del Director del
departamento de administración de personal. Este concurso tendrá una comisión calificadora, la
cual evaluará a los participantes.

Los agentes diplomáticos deberán desempeñar funciones, tanto en la Cancillería de su país como
en el servicio exterior en forma rotatoria, de acuerdo a las necesidades de la política exterior del
estado. El agente diplomático es la imagen de su país en el exterior, por lo que debe tener siempre
presente la responsabilidad y los deberes que asume al dedicar su vida al servicio diplomático.

91
6.1.1. Documento que acompañan y que emite el agente diplomático

Orden de colocación de los diplomáticos entre si y entre estos y los funcionarios de


gobiernos. También regula los contactos de los agentes diplomáticos con las autoridades y
altos dignatarios locales; las distinciones honorificas de que son objeto dichos agentes, y en
fin todas aquellas normas que puedan afectar las relaciones de los representantes
diplomáticos.

6.1.1.1. Ceremonial de cancillería

Llamado también Ceremonial Interno, es el que se ocupa de las formalidades que deben
observarse en la redacción de la correspondencia oficial entre gobiernos, así como en las de
los tratados,, convenciones y otros actos e instrumentos derivados de las negociaciones
diplomáticas. “En este sentido, algunos autores llaman al Ceremonial Interno simplemente
protocolo, el cual solo norma la comunicación escrita o la parte formal de los documentos
diplomáticos.” (Lescure y Vizor, 2002:41)

6.1.1.2. Estilo diplomático

El estilo Diplomático es parte practica del Ceremonial de Cancillería o Protocolo pues se


refiere a terminos y formas que rigen las comunicaciones diplomáticas escritas, pero también
se refiere al llamado lenguaje diplomático.

6.1.1.3. Comunicaciones diplomáticas escritas

Las Comunicaciones Diplomáticas escritas pueden ser de diversa naturaleza desde una simple
tarjeta de visita o una invitación oficial hasta la conclusión de delicados tratados.

Se pueden distinguir tres grandes grupos de comunicaciones diplomáticas escritas:

1) La correspondencia oficial;

92
2) Los documentos de negociación;

3) Otras comunicaciones (tarjetas, invitaciones, etc.)

6.1.1.4. Correspondencia oficial

Toda correspondencia oficial de orden diplomático requiere un ceremonioso respeto hacia los
superiores, un tono cortes hacia los de rango inferior y una escasa familiaridad entre los
funcionarios de igual jerarquía.

Los escritos diplomáticos están sujetos a formulas especiales que la tradición de cada país y
los usos internacionales han hecho obligatorias, constituyéndolas en normas protocolarias de
fiel observancia que aseguran el mantenimiento de una uniformidad en la correspondencia
diplomática y ayudan a prevenir errores que puedan causar resentimientos y fricciones entre
diplomáticos.

En la correspondencia diplomática escrita se pueden presentar los siguientes casos:

1) Correspondencia entre jefes de Estado.


2) Correspondencia entre la Cancillería del Estado receptor y las Misiones Diplomáticas
extranjeras acreditadas en el país.
3) Correspondencia entre la Cancillería y sus misiones diplomáticas acreditadas en el
exterior.
4) Correspondencia entre el agente y sus colegas del cuerpo diplomático;
5) Correspondencia en los organismos y reuniones internacionales.

La Correspondencia entre jefes de Estado generalmente se utiliza cuando se quiere


comunicar acontecimientos de relieve. Las formas más usadas son:

1) Las cartas de Cancillería;


2) Las cartas de Gabinete;

93
3) Las Cartas Autografiadas ; y
4) Los mensajes Cablegráficos.

La Correspondencia entre la cancillería del Estado receptor y las misiones diplomáticas


extranjeras acreditadas en el país generalmente adopta las formas de nota oficial, nota verbal,
memorándum, comunicados de prensa etc., pero también se puede arribar a una situación tal
que requiera de comunicaciones especiales como el caso de la nota de aviso de rompimiento
de relaciones diplomáticas o la nota del ultimátum.

La Correspondencia oficial entre la misión diplomática y su cancillería puede ser de carácter


ordinaria o especial. La primera es la correspondencia corriente sin mayor atributo particular
y generalmente adopta las siguientes formas; oficios, circulares, comunicados, informes,
despachos cablegráficos, etc. La correspondencia especial puede ser de carácter, cuando los
documentos requieren absoluta reserva y cuya divulgación puede comprometer la seguridad,
la integridad y las relaciones del Estado; confidencial, cuando el informe es de carácter
personal o debe ser de conocimiento reducido, y de reserva, cuando su conocimiento publico
es temporalmente inconveniente.

La correspondencia entre el agente y sus colegas del cuerpo diplomático, generalmente es elaborada
en forma de notas verbales, notas personales, notas colectivas, notas coordinadas, memorándum,
entre otros.

6.1.1.5. Los documentos de negociaciones

Los documentos de negociación puede ser bilaterales o multilaterales. Los primeros son resueltos de
una negociación directa entre dos estados; los segundos involucran a consenso de varias naciones y
generalmente son resultado de conferencias internacionales o de reuniones multilaterales para tratar
un asunto de interés general.

Dentro de la cordialidad que debe observarse en las relaciones diplomáticas existen ciertas
comunicaciones no señaladas anteriormente, pero también importantes para relaciones amistosas

94
entre diplomáticos y funcionarios del gobierno local como lo son las tarjetas personales utilizadas
para hacer vistas, enviar un saludo o un mensaje en circunstancias determinadas. Las tarjetas
personales utilizadas para hacer visitas, enviar un saludo o un mensaje en circunstancias
determinadas. Las tarjetas más usuales son:

1) Pour presenter (en la presentación del agente)


2) Pour feliciter (en un mensaje de felicitaciones)
3) Pour remercier (en agradecimiento)
4) Pour condoleance ( para expresa un pesame)

Finalmente también existen las invitaciones y las respuestas a las invitaciones muy frecuentes en la
agitada vida social de los diplomáticos.

6.1.2. Agente consular

Se debe entender por agente diplomático a todas las personas designadas con tal carácter por un
estado y aceptadas con el mismo carácter por otro Estado, para el desempeño con carácter
permanente de funciones diplomáticas. Su uso debe quedar limitado a la diplomacia bilateral. El
término es igualmente aplicable tanto al jefe de misión como a todos los demás miembros del
personal diplomático.

6.1.3. Lenguaje diplomático

La expresión Lenguaje Diplomático se emplea in distintamente para designar dos cosas diferentes;
el idioma más frecuente entre diplomáticos y para referirse a las fases o vocablos técnicos
que en el curso de los años ha pasado a formar parte de la comunicación diplomática, así
como el cauteloso hablar de los diplomáticos entre si, para referirse a cuestiones delicadas si
que para ello sean expresadas en forma provocativa o descortés.

Antiguamente fue el latín el idioma oficial y universalmente reconocido por las naciones
civilizadas en su comunicación. Posteriormente la influencia de los Borbones hizo que el

95
idioma francés se adoptara en su sustitución del latín. Sin embargo, a partir del tratado de
Versalles y de la participación más activa de los Estados Unidos en el escenario
diplomático y de las relaciones internacionales, el idioma ingles paso a tener un uso más
frecuente en los encuentros diplomáticos. Hoy en día, por cuestiones practicas, es corriente
expresarse diplomáticamente tanto en idioma ingles como en francés; sin embargo, en los
encuentra multilaterales de las conferencias y congresos internacionales, se adopta el idioma
nacional con traducción simultanea.

En cuanto al otro sentido de la expresión Lenguaje Diplomático, las frases cautelosas y


discretas pueden ser cuando un diplomático informa a un gobierno que su gobierno no puede
permanecer indiferente, ante cierta controversia internacional, se entiende que su gobierno
intervendrá en la disputa. De lo anterior, Carlos Enrique Villatoro indica lo siguiente:

“Si no se hace caso de esas advertencias, todavía el diplomático puede elevar su voz sin que por ello
deje de seguir siendo Cortez y conciliador. Si dice: en ese caso mi gobierno se sentirá inclinado a
reconsiderar cuidadosamente su posición, quiere explicar que la amistad esta a punto de devolverse
hostilidad. Cuando dice mi gobierne se ve obligado a formular reservas con respecto a tal asunto esta
indicando que su gobierno no permitirá. La expresión en ese caso mi gobierno se vera obligado a
considerar sus propios intereses o a declararse libre de compromisos; indica que se provee una ruptura
de relaciones. Si advierte a un gobierno de que cierta acción de su parte será considerada como un
acto no amistoso; deberá interpretarse como una amenaza tácita de guerra. Cuando dice que su
gobierno se ve obligado a declinar toda responsabilidad por las consecuencias; quiere decir que esta a
punto de provocar un incidente que llevara a la guerra. Y si pide, aun en los términos de la más
exquisita cortesía una respuesta para antes de las seis de la tarde del día 25; su comunicación deberá
considerarse como un ultimátum.” (Villatoro, 1990:105)

6.2. La Misión diplomática

Una misión diplomática está conformada por un grupo de personas de un estado presente en otro
estado, representando al país acreditante en el país anfitrión. En la práctica, el término se utiliza
generalmente para denominar la misión permanente, es decir, la oficina de los representantes
diplomático de un país en la ciudad capital de otro. Con resguardo en el Derecho Internacional, las
misiones diplomáticas gozan de estatus extraterritorial, por ende, aunque pertenecen al territorio de
la nación anfitriona, están desligadas de las leyes locales y, en casi todas las situaciones, son tratadas
como parte del territorio del país al que pertenecen.

96
El guatemalteco, Carlos Larios Ochaita, idnica que: “Por misión diplomática se entiende en
sentido amplio todas las personas y locales así como su contenido; y en sentido estricto
solo el embajador, los consejeros, los secretarios, los agregados, el canciller y los familiares
de estos.” (1995:51)

El papel de una misión diplomática es el de proteger los intereses del estado acreditante en el país
receptor dentro de los límites establecidos por el derecho internacional; negociar con el gobierno del
estado anfitrión lo que el emisor demanda o espera; enterarse, por vía legal, de las condiciones y
desarrollos del estado receptor y reportarlos al gobierno del estado acreditante; promover las
relaciones amistosas entre ambos estados y fomentar su crecimiento económico, cultural y
científico.

6.2.1. Las personas

Las personas que componen la misión son: el embajador conocido también como jefe de
misión; los consejeros llamados también ministros consejeros que son personas que llevan a
cabo u trabajo administrativo y son agentes diplomáticos de carrera; eventualmente pueden
reemplazar al embajador; son orientadores y segaran la continuidad de la gestión cuando hay
cambio de embajador. Los secretarios son asistentes directos del embajador; y son de varias
categorías: 1º, 2º, 3º, etc.; el primer secretario funge muchas veces como cónsul general o
cónsul; también aseguran la continuidad en el caso de no existir consejeros. El canciller de
la misión lleva a cabo el trabajo administrativo y es organizador de la misión así como
enlace con los empleados administrativos menores. Los agregados son especialistas que se
desempeñan en campos específicos: comercial, cultural, prensa, militar, agricultura, salud, etc.
Los familiares incluyen la esposa y los hijos de los anteriores.

6.2.2. Los locales y su contenido

Por locales se entiende las residencias de los agentes diplomáticos y las oficinas donde se
lleva cabo el trabajo cotidiano. Generalmente se conoce como embajada a las oficinas siendo
el caso de que la residencia oficial del embajador también deviene una embajada.

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El Estado receptor debe facilitar la adquisición, seguridad e inviolabilidad de estos locales.
La convención de Viena (1,961) indica a este propósito: Artículo 21. 1) El Estado receptor
deberá, facilitar la adquisición en su territorio de conformidad con sus propias leyes, por el
Estado acreditante, de los locales necesarios para la misión o ayudar a este a obtener alojamiento
de otra manera. 2) Cuando sea necesario, ayudara también las misiones a obtener alojamiento
adecuado para sus miembros “Artículo 22-…2) El Estado receptor tiene la obligación especial
de adoptar todas las medidas adecuadas para proteger los locales de la misión contra toda
intrusión o daño y evitar que se turbe la tranquilidad de la misión o se atente contra su
dignidad.

El tener locales adecuados y bien situados no hará sino facilitar el cumplimiento de la


misión. La Convención de Viena (1,961) en el artículo 25, estipula que: El Estado receptor dar
toda clase de facilidades para el desempeño de sus funciones.

El contenido de los locales se refiere especialmente al mobiliario y archivos. El mobiliario


goza de protección tanto sobre la base de la costumbre como sobre la base de lo que la
Convención de Viena (1,961) dispone en el artículo 22 numeral …2) El Estado receptor tiene
la obligación especial de adoptar todas las medidas adecuadas par proteger los locales de la
misión contra toda intrusión o daño y evitar que se turbe la tranquilidad de la misión o se
atente contra su dignidad.

En cuanto a establecer otras oficina en lugares distintos a aquel en el que oficialmente se


ha establecido la misión la Convención de Viena (1,961) dispone: Artículo 12, El Estado
acreditante no podrá sin el consentimiento previo y expreso del Estado receptor, establecer
oficinas que formen parte de la misión en localidades distintas que aquella e que radique la
propia misión.

6.2.3. Número de miembros de la misión

Cuestión importante ha sido en los últimos tiempos el numero de agentes diplomáticos que
le es permitido acreditar a un Estado en otro Estado. Algunas embajadas cuentan con una

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cantidad de agentes diplomáticos en a practica desproporcionado a la importancia de su
misión. A este respecto la Convención de Viena (1,961) dispone: Artículo 11. 1) A falta de
acuerdo explicito sobre el número de miembros del misión, el Estado receptor podrá exigir
que ese primero este dentro de los límites de lo que considere que es razonable y normal,
según las circunstancias y condiciones de ese Estado y las necesidades de la misión de que
se trate. 2) El Estado receptor podrá también dentro de esos límites y sin discriminación
alguna, negarse a aceptar funcionarios de una determinada categoría.

6.2.4. Honores diplomáticos

Por honores diplomáticos se entiende ciertos actos y el uso de ciertos símbolos que pueden
ser utilizados por las misiones diplomáticas en sus locales, residencias y medios de
transporte; tales honores son el enarbola miento de su bandera, la entonación de su himno,
el uso de su escudo patrio, el uso de su idioma oficial, el uso de uniformes militares, etc. A
este respecto la Convención de Viena (1,961) señala: Artículo 20. La misión y su jefe tendrán
derecho a colocar la bandera y el escudo del Estado acreditante en los locales de la misión
incluyendo la residencia del jefe de la misión y en los medios de transporte de este.

6.2.5. Notificaciones necesarias para miembros de la misión

El Estado acreditante tiene la obligación de notificar al Estado receptor todo lo relativo a


los demás miembros de la misión diplomática, sean estos agentes diplomáticos o bien
empleados de la misión. A este respecto la Convención de Viena (1,961), en el artículo 10,
dispone que: 1) Se notificará al Ministerio de Relaciones Exteriores o al ministerio que se
haya convenido, del Estado receptor: a) el nombramiento de os miembros de la misión, su
llegada y la salida definitiva o la terminación de sus funciones en la misión; b) la
llegada y la salida definitiva de toda persona perteneciente a la familia de un miembro de
la misión y, en su caso, el hecho de que determinada persona entre a formar parte o cese de
ser miembro de la familia de un miembro de la misión; c) la llegada y la salida definitiva
de los criados particulares al servicio de las personas a que se refiere el inciso a) de este
párrafo, en su caso, el hecho de que cesen en el servicio tales personas; d) la contratación
y despido de personas residentes en el Estado receptor como miembros de la misión o criados

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particulares que tengan derecho a privilegios e inmunidades. 2) Cuando sea posible, la llegada
y la salida definitiva se notificaran también con antelación.

6.2.6. El cuerpo diplomático

El concepto de cuerpo diplomático es muy variado; si se refiere al cuerpo diplomático de un


Estado en general puede significar el conjunto de agentes diplomáticos de este Estado acreditado
en Estados extranjeros y todas aquellas personas que en activos o jubiladas hagan carrera
diplomática dentro de este. Si se refiere a los agentes diplomáticos de otros Estados entonces
significa el conjunto de agentes diplomáticos de Estados extranjeros acreditados ante un Estado
particular. En el primer sentido incluye a las esposa y familia de los agentes diplomáticos; en el
segundo sentido incluye a las familias y además a todos los empleados.

6.2.6.1. Importancia

La importancia del cuerpo diplomático es grande y se ha puesto de manifiesto en momentos


de crisis, en las ocupaciones de ciudades durante la guerra; también se manifiesta en las
declaraciones como conjunto que estos puedan hacer. Ha desempeñado papel de primer
orden cuando con ocasión de un golpe de Estado ha salvado la vida a ministros de Estado,
jefes de Estado, entre otros.

6.2.6.2. Precedencia

Se entiende por precedencia el orden de los miembros del cuerpo diplomático en todo tipo
de ceremonias oficiales. La precedencia se calcula según el orden de presentación de sus
cartas credenciales. El portavoz del cuerpo diplomático es el decano del cuerpo diplomático”
entendiéndose por tal, al jefe de misión más antiguo; sin embargo, tradicionalmente en
algunos países, especialmente católicos, se otorga el decanato al representante del Vaticano:
el anuncio. A este respecto la Convención de Viena, indica en el artículo 14… 2) Salvo por
lo que respecta a la precedencia y a la etiqueta, no se hará ninguna distinción entre los jefes
de misión, por razón de su clase. El artículo 16, regula en el numeral 1) que: La precedencia de

100
los jefes de misión, dentro de cada clase, se establecerá siguiendo el orden de la fecha y hora en
que hayan asumido sus funciones, de conformidad con el Artículo 13.. en el numeral 3),
regulando lo siguiente: Las disposiciones de este artículo se entenderán sin perjuicio de los
usos que acepte, el Estado receptor de la precedencia del representante de la Santa Sede. Y
el artículo 17, señala que: El jefe de la misión notificará al Ministro de Relaciones Exteriores o
al ministerio que se haya convenido, el orden de precedencia de los miembros de la persona
diplomático de la misión.

6.2.7. Acción diplomática

En el contexto de este estudio se entiende por acción diplomática el conjunto de actos que
llevan a cabo no solamente el jefe de misión sino todo e conjunto de personas que
componen la misión diplomática en el Estado receptor. Dicha actividad la llevan a cabo
dentro del marco real del respeto mutuo en condiciones de igualdad y dentro del marco
formal del estilo diplomático y del ceremonial diplomático.

6.2.7.1. Estilo diplomático

El estilo diplomático es una actitud de respeto, moderación, prudencia y nitidez formalmente


se entiende la observancia de las reglas protocolares para comunicarse con las autoridades,
reuniones privadas y públicas. Lejos esta del estilo diplomático e intervenir en los asuntos
internos de Estado receptor.

6.2.7.2. Protocolo

El protocolo es un conjunto de reglas que rige las elaciones de los agentes diplomáticos
con el Estado receptor y sus autoridades; es particular a cada Estado.

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6.3. Clasificación

Las principales misiones diplomáticas son las embajadas o Legaciones. La Embajada es la misión
diplomática de mayor rango e importancia y el jefe de esta tiene el titulo de embajador, si se trata
de un hombre, o Embajadora si se trata de una mujer. Se suele acreditar embajadas en los Estados
con los cuales se mantiene relaciones diplomáticas. algunas embajadas sirven de sede a la
representación ante terceros Estados y, en esos casos, el embajador presenta credenciales ante los
gobiernos pertinentes, atiende los asuntos relacionados con esos Estados, pero permanece en la
embajada considerada sede.

La legación es una misión diplomática con un rango inferior con respecto a la embajada y el jefe
de ella suele ser un ministro o un ministro residente. Esta clase de misión diplomática no es
utilizada frecuentemente. Las misiones también pueden ser ordinarias y extraordinarias,
dependiendo de su carácter permanente o temporal.

Además de las misiones mencionadas, existen otras como las Nunciaturas, las Internunciaturas, los
Altos comisionados, las Delegaciones permanentes y las misiones ante organismos internacionales.
La Nunciatura es una misión diplomática que representa a la Santa Sede y cuyo jefe es un Nuncio
enviado directamente por el Papa, el que de además de la representación diplomática de la Santa
Sede, también ejerce funciones como superior jerárquico de las autoridades eclesiásticas del Estado
receptor. La internunciatura corresponde a lo que es la Legación con respecto a la embajada; es
una misión de menor rango que la nunciatura y está dirigida por un Internuncio. Existe en aquellos
Estado en donde no hay Nunciaturas y sus funciones son las mismas.

Los altos comisionados están a cargo de una clase de misión diplomática que intercambia ciertos
Estados cuyas relaciones son muy particulares; como por ejemplo, entre los Estados miembros de
la Comunidad Británica de Naciones (Commonwealth), cuyos lazos de Unión son muy especiales y
estrechos y cuyos asuntos los dirige un Alto comisionado que goza de todos los privilegios de un
embajador.

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Las delegaciones permanentes son las misiones que envía un Estado ante un organismo
internacional. Muchas veces la embajada cumple funciones de delegación permanente ante un
organismo internacional, caso bastante común en América Latina. Además existen las misiones de
una Organización internacional, por ejemplo la Organización de las Naciones Unidas (ONU)
acreditadas ante el Estado.

6.4. Estructura

La estructura de la misión diplomática, como todas las acciones inherentes a la política exterior de
los estados, es de libre competencia de los mismos. Los Estados gozan de plena libertad para
organizar la estructura de sus misiones diplomáticas en el extranjero de acuerdo a sus intereses
políticos, económicos, culturales entre otros, y de acuerdo también a sus posibilidades y
limitaciones.

Lógicamente, los países con menor disponibilidad de recursos para su política exterior, poseen
misiones diplomáticas pequeñas, en comparación con aquellos de los países de mayores recursos
económicos. Lo complejo o no de una misión diplomática, en cuanto a su estructura, depende
también de la importancia que ésta tenga para el Estado acreditante en lo referente al tipo de
actividades que ese Estado requiera desplegar a través de ella en el Estado receptor.

Existe, sin embargo, una forma de organización de las misiones diplomáticas que es aceptada
internacionalmente y que los Estados suelen utilizar. Según esta estructura, la misión puede
componerse de las siguientes dependencias:

6.4.1. Cancillería: Es la oficina principal de la misión diplomática. Se encuentra bajo las órdenes
directas del funcionario de rango inmediatamente inferior al jefe de misión supeditado a
este. En ella se desarrollan actividades político-administrativas, es la central de archivos y
en donde se lleva a cabo el control de todas las demás actividades de la misión y esta
estructura es flexible a las necesidades o recursos de los Estados.

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6.4.2. Sección Económica y comercial: Para todos los Estados es muy importante el
incremento de sus relaciones económicas. El establecimiento de una oficina o departamento
de asuntos económicos y comerciales, se hace cada día más importante, dada la
complejidad cada vez mayor de las relaciones económicas internacionales.

Esta oficina se ocupa de analizar y establecer contactos y proponer convenios sobre


importaciones, exportaciones, transacciones comerciales, prestamos, inversiones, entre otros.
Estos asuntos son atendidos en su generalidad por un agregado comercial. Se acostumbra
también el nombramiento de agregados comerciales que trabajan en la oficina que
centraliza la actividad de la misión.

6.4.3. Sección Consular: Llamada también Cancillería consular, es un departamento adjunto a


la misión en los países en los cuales no existe consulado. Es coordinado por un funcionario
diplomático especialmente designado para atender los asuntos consulares. Este funcionario
guarda su status diplomático dada su multiplicidad de funciones. La atribución de atender
los asuntos consulares es jurídicamente permitida a esta clase de despacho, a partir de la
Convención de Viena en 1961.

6.4.4. Sección de Asuntos Culturales: La existencia de funcionarios encargados de los asuntos


culturales, es reciente; se da posterior a la Segunda Guerra Mundial. Sus atribuciones van
desde la realización de convenios culturales, hasta la consecución de becas para el
intercambio de estudiantes, organización de exposiciones de arte del Estado acreditante,
realización de mesas redondas, conferencias, entre otros, siempre con miras a dar a conocer
la cultura de su país y proyectos su imagen autentica en la esfera internacional, promoviendo
acciones que propicien su desarrollo.

6.4.5. Sección de Prensa: El objetivo de las oficinas de prensa es el de procesar la información


de doble vía; la proveniente del Estado acreditante y la captada en el Estado receptor, con la
finalidad de mejorar los mecanismos de comunicación entre los Estados. Esta oficina es
dirigido por un agregado de prensa o en su lugar otro funcionario diplomático, cuya labor

104
será la de difundir e intercambiar información por la vía legal, sobre los adelantos y
descubrimientos en materia científica, tecnológica, cultural, entre otros, así como redactar y
publicar la información política oficial del Estado acreditante.

6.4.6. Agregaduría Militar: Coordinada por Agregados militares, navales o aeronáuticos, la


agregaduría de asuntos militares atiende lo referente a la actividad de los ejércitos de los
Estados y estrecha vínculos entre ellos, intercambiando información, materiales, entre otros.

Los estados tienen plena libertad para crear, en sus misiones diplomáticas, las dependencias que
juzguen convenientes para el desarrollo de su política exterior.

6.5. Personal

Es necesario establecer una clara diferencia entre lo que es una misión diplomática y lo que son sus
miembros. Al respecto de los agentes diplomáticos, Pesantes García, expresa que: “Los agentes
diplomáticos, como órganos de las relaciones internaciones, en la doctrina y en la practica, son los
intermediarios entre el gobierno del Estado acreditante y el del Estado receptor.” (1969: 15)

Y la misión diplomática, para el autor antes citado es: “La dependencia administrativa
expresamente destinada a que aquellos, los agentes diplomáticos, puedan desempeñar sus labores
especiales.” (Pesantes, 1969: 15)

De acuerdo con la Convención de Viena de 1961, existen tres clases específicas de personal de la
misión diplomática, y son: el personal diplomático propiamente dicho, el personal administrativo y
técnico, y el personal de servicio.

6.5.1. Personal diplomático propiamente dicho

Son miembros del personal diplomático los funcionarios de la misión que posean la calidad de
diplomático. Se entiende por Agente diplomático el Jefe de misión o un miembro del personal
diplomático de la misión.

105
El termino agente diplomático encierra tanto al jefe de misión como a los miembros del personal
diplomático de la misión que se encuentren bajo sus órdenes. En otras palabras, el personal
diplomático propiamente dicho está compuesto por todos los funcionarios de una misión
diplomática que posean calidad de diplomáticos, habiendo sido acreditados como tales en el país
sede de la misión.

Los funcionarios diplomáticos se dividen en ordinarios y extraordinarios. Esta visión corresponde al


hecho de que sean nombrados en sus cargos en forma permanente, o bien por un periodo limitado
en una misión especial.

El personal diplomático en servicio deberá además atenerse a las disposiciones legales internas de su
país, en lo que respecta a desempeñar funciones tanto en las misiones diplomáticas en el exterior,
como en la cancillería de la República, de acuerdo a las necesidades de la política exterior de cada
Estado, lo mismo que a efectos de rotación. Esta se hará respetando las categorías de la carrera
diplomática.

En la carrera diplomática pueden reconocerse las siguientes categorías:


a) Embajador (a)
b) Ministro (a) Consejero (a)
c) Concejero (a) de primera clase
d) Concejero (a) de segunda clase
e) Primer (a) secretario (a)
f) Segundo(a) Secretario(a)
g) Tercer(a) Secretario(a)

Estos funcionarios se consideraran pertenecientes a la carrera diplomática posteriormente a su


nombramiento definitivo. Una vez nombrados, presentarán juramento ante el Viceministro de
Relaciones Exteriores, o ante el jefe de la misión en el país en donde sean nombrados, de
encontrarse en ése (esta práctica suele variar de un país a otro).

Los funcionarios diplomáticos pueden encontrarse en actividades de servicio, en disponibilidad, o en


suspensión.

106
Se encuentran en actividad de servicio los funcionarios que están laborando en el Ministerio de
Relaciones Exteriores o en el servicio exterior; en disponibilidad (dependiendo también de la
practica en cada país), los funcionarios puestos a la disposición del Ministerio, los que lo solicitaran
luego de 5 años de servicio en la carrera, los que el ejecutivo juegue conveniente, y otros. Son
funcionarios considerados suspendidos los que así considere el Ministerio de Relaciones Exteriores
o la institución correspondiente en cada país, como consecuencia de juicio seguido por faltas
cometidas en el ejercicio de su labor diplomática.

Los funcionarios subalternos están en capacidad de tomar la dirección o jefatura de la misión


diplomática, de así exigirlo las circunstancias, como encargados de negocios ad interim.

6.5.2. Personal administrativo y técnico

Dentro de este personal se encuentra a los funcionarios que se ocupan de labores meramente
administrativas y técnicas, como mecanógrafos, recepcionistas, encargados de la biblioteca,
intérpretes, entre otros.

Estos funcionarios no forman parte del cuerpo diplomático; no tienen por lo tanto, rango
diplomático. En cuanto a su nacionalidad, no es necesario que posea la del Estado acreditante.
Pueden ser escogidos entre los nacionales del Estado receptor, o de un tercer Estado.

Al referirse a estos funcionarios, la Convención de Viena, en el artículo 1, literal f estipula que se


entiende por miembros del personal administrativo y técnico los miembros del personal de la
misión empleados en el servicio administrativo y técnico. Realmente esta definición no da muchas
luces sobre la especificidad de este asunto.

6.5.3. Personal de servicio

Se trata de funcionarios rentados del Estado acreditante que pertenecen al servicio doméstico de la
misión, tales como conductores, mensajeros, porteros, cocineros, jardineros, niñeras, entre otros. Su
nacionalidad puede ser cualquiera sin restricciones, pero como miembros de la misión, se

107
encuentran bajo jurisdicción del Estado acreditante. No forman parte de esta división, los miembros
del personal de servicio particular de los funcionarios diplomáticos.

108
Capítulo 7
La representación del Estado de Guatemala ante organismos internacionales

7.1. Aspectos generales

Las conferencias internacionales son una forma de Diplomacia contemporánea, un método muy
utilizado y que cada día toma mayor impulso en el acontecer internacional. Al utilizar el término
conferencia, se está refiriendo a una reunión multilateral para efecto de establecer negociaciones o
de dar solución a conflictos, ya sean políticos, sociales, jurídicos, económicos, técnicos o
culturales.

Es éste tipo de Diplomacia abierta en la que se ventilan públicamente a través de discusiones,


temas de carácter internacional o regional. La conferencia es un modo de acción diplomática usado
generalmente en tiempos de paz. Philippe Cahier la define como “Toda reunión de representantes
de diferentes Estados y organismos internacionales de discuten un problema y tratan, a través de la
negociación, de encontrar solución a un punto controvertido.” (1965:501)

Una conferencia se diferencia de cualquier reunión política o técnica en el hecho de que sus
delegados son representantes del gobierno de los diversos Estados; delegados estatales cuya
finalidad es llegar a un acuerdo común sobre el tema deliberado.

Las conferencias se originaron como reuniones de paz posteriores a los conflictos bélicos y fueron
utilizados con frecuencia en los siglos XVIII y XIX. También en épocas pasadas se usaban los
términos conferencia y congreso indistintamente para designar el tipo de reuniones a las que se hace
referencia, por ejemplo el Congreso de Viena de 1961.

7.2. Convocatoria

Bajo el término convocatoria se incluye lo referente a la preparación de la conferencia,


invitaciones o otros detalles relativos a la organización de la misma. Generalmente, uno o varios
países interesados en la solución de algún problema que atañe a una región, toman la iniciativa de

109
convocar a una conferencia internacional. Para tales efectos, primero se deberá proceder a
establecer consultas con los Estados interesados para obtener la seguridad del éxito de la
conferencia en lo referente a la participación del mayor número de países involucrados.

Luego de establecida la iniciativa se procederá a la invitación de los Estados involucrados en el


problema, a pesar de que la historia demuestra que la razón política, presente en todos las
conferencias, hace que algunos de los Estados afectados, o bien no se presenten o no sean invitados
por quienes convocan la conferencia.

Una conferencia internacional tiene que ser preparada al detalle, con gran precisión y tomando en
cuenta los múltiples elementos que hacen que ésta se desarrolle en forma tal que no se vea
afectada por falta de organización. Se debe tener presente que en el transcurso de una conferencia
surgen problemas imprevistos, por lo que siempre es conveniente adelantarse y tratar de dar
soluciones a problemas que se puedan prever. Es importante también buscar la asesoría de expertos
en la materia a fin de que la misma se desarrolle administrativa y técnicamente sin contratiempos,
hecho éste en el que la experiencia es un gran aliado.

Uno de los primeros pasos a seguir en el aspecto de la diplomacia formal de la conferencia es el


intercambio de notas entre los Ministerios de Asuntos Exteriores de los países participantes. Este
intercambio se puede dar aun antes de cursar la invitación formal.

Constituye un deber del Estado que envía la delegación, el notificar a la organización de la


conferencia sobre las personas que la integran, el número de sus miembros, la llegada y salida de
ésta, el inicio y el fin de sus funciones y el de las personas que fueran contratadas para servicios
especiales de la misma, así como la situación de locales a utilizarse en cuanto a privilegios e
identificación.

Debido a que el intercambio de notas puede ser lento, luego de enviarse las mismas se puede hacer
notificación telefónica, cablegráfica o faccimil a fin de tener una respuesta en el menor tiempo
posible. Es importante elaborar de antemano el temario a tratar y aun más conveniente, enviarlo
con el intercambio de notas.

110
7.3. Delegaciones

Los aspectos concernientes a las delegaciones son tratados en la Convención de Viena sobre la
representación de los Estados en sus relaciones con los organismos internacionales de carácter
universal de 1975. Al respecto plantea dicha convención, el principio aceptado internacionalmente,
de que todo Estado tiene derecho a enviar delegaciones a las conferencias siempre y cuando se
haga dentro de las normas establecidas para éstas y que los miembros de las delegaciones sean
nombrados libremente por el Estado que las envía.

Los nombramientos a delegados los asigna una autoridad competente, ya sea el jefe de Gobierno, el
Ministro de Relaciones Exteriores u otra autoridad, si lo permite la conferencia. Se nombrará tantos
delegados como así lo demande la organización de la conferencia y de acuerdo al tema a tratar,
pero teniendo en cuenta las facilidades del Estado huésped.

Las delegaciones se integraran por diferentes miembros los cuales pueden ser diplomáticos,
administrativos, técnicos y personal de servicio. Generalmente se nombran delegaciones pequeñas
y se suele utilizar el personal de las embajadas acreditado en los países huéspedes, dependiendo de
la importancia de la conferencia para las políticas de desarrollo del Estado.

Toda delegación constará de un jefe, con credenciales que así lo indiquen y será el responsable
directo de ésta. En su ausencia se nombrará un jefe de delegación interino. Una vez constituida la
delegación, el jefe de Estado, el Ministro de Relaciones Exteriores o si la conferencia lo permite,
otra autoridad competente, expedirá las credenciales que acompañarán a los delegados y las
transmitirá a la organización de la conferencia.

7.3.1. Delegaciones de observación

A las conferencias internacionales se podrá enviar delegaciones de observación, respetando las


reglas de éstas se regirán por las mismas normas que las demás delegaciones contempladas en los
artículos del 43 al 70 de la Convención de Viena de 1975 sobre esta materia.

111
Las delegaciones de observación podrán constituir un grupo asesor o bien un grupo de personas,
técnicos o científicos, cuya calidad de observadores pueda ser de utilidad para el posterior
cumplimiento de los acuerdos a los que se llegue durante la conferencia, haciendo aportes para su
ejecución.

7.4. Privilegios e inmunidades

Definir los términos privilegio e inmunidad no es tarea fácil debido a la diversidad de


interpretaciones dadas por los tratadistas en la materia. Según Philippe Cahier, por ejemplo tanto la
doctrina como la jurisprudencia emplean ambos términos indistintamente, aunque algunos autores
han pretendido diferenciarlos. Algunos identifican a los privilegios con el prestigio y las
inmunidades con la garantía.

Para el autor antes citado considera que:

“Las inmunidades tienen por objeto exceptuar a las personas que gozan de ellas de una obligación a la que están
sometidos los otros habitantes del país, en tanto que los privilegios se manifiestan por la concesión de un trato
especial y más favorable a los agentes diplomáticos.” (Cahier, 2965: 252)

7.4.1. Inmunidad

En general inmunidad significa no sometimiento a los tribunales del Estado receptor. Significa
también inviolabilidad de la persona, de sus allegados, sus pertenencias y las de sus representados.
La inmunidad se otorga en atención a la alta representación que se ostenta y también como
una necesidad para el correcto cumplimiento de sus funciones. En el caso de los diplomáticos
la inmunidad se otorga a la persona es decir lo protege y lo cubre 24 horas por día
durante todo el curso de su misión.

7.4.1.1. Extensión

Inmunidad de las personas; la Convención de Viena de 1,961 se expresa a este respecto en el


artículo 29: La persona del agente diplomático es inviolable. No puede ser objeto de ninguna

112
forma de detención o arresto. El Estado receptor tratara con el debido respeto y adoptara
todas las medidas adecuadas para impedir cualquier atentado contra su persona, su libertad o
su dignidad. Como se indica es noción positiva porque impone obligación de protección al
estado receptor. La Convención en el artículo 31, expone que:

1) El agente diplomático gozará de inmunidad de jurisdicción penal del Estado receptor.


Gozara también de inmunidad de su jurisdicción civil y administrativa.

Sin embargo, se admite excepciones; continúa el artículo anterior indicando que, si se trata:

a) De una acción real sobre bienes inmuebles particulares radicados en el territorio


del Estado receptor, a menos que el agente diplomático los posee por cuenta del
Estado acreditante para los fines de la misión;
b) De una acción sucesoria en la que el agente diplomático figure a título privado
y no en nombre del Estado acreditante, como ejecutor testamentario, administrador,
heredero o legatario;
c) De una acción referente a cualquier actividad profesional o comercial ejercida por
el agente diplomático en el Estado receptor, fuera de sus funciones oficiales…
Este artículo termina estableciendo de manera clara la no obligación de testificar
ante ningún órgano o autoridad.

2) El agente diplomático no está obligado a testificar.


3) El agente diplomático no podrá ser objeto de ninguna medida de ejecución, salvo en los
casos previstos en los incisos a), b), y c) del párrafo 1 de este artículo y con tal de
que no sufra menoscabo la inviolabilidad de su persona o de su residencia.
4) La inmunidad de un agente diplomático en el Estado receptor no le exime de la
jurisdicción del Estado acreditante.

Se debe notar lo siguiente: a) en el campo la inmunidad no significa que un delito grave


quede impune; dos caminos se abren en ese caso; uno es el de que sea juzgado en su
propio Estado (el Estado acreditante) que tendrá todo interés en hacerlo para resguardar su

113
buen nombre; y otro el esperar a que termine su misión para someterlos a los tribunales
ordinarios del Estado receptor y ello aun utilizando la extradición.
Otro punto que se debe notar es el que este artículo no menciona nada de aspecto laboral:
este aspecto es importante frente a los despidos directos o indirectos de los empleados locales
de la misión; asimismo es importante frente a ,los despidos directos o indirerectos de los
empleados domésticos. La practica en Guatemala es resolver estos asuntos por medio de la
cancillería y en los asuntos que se han conocido judicialmente se ha transado en camino, lo
que no ha permitido sentar jurisprudencia.

Se puede renunciar a la inmunidad, en cuyo caso se quedara a merced de los tribunales


ordinarios pero sólo en cuanto a aquel aspecto determinado en la renuncia; jamás se podrá
aplicar a actos de su función. La convención señala, en el artículo 32. 1) El Estado
acreditante puede enunciar a la inmunidad de jurisdicción de sus agentes diplomáticos y de
las personas que gocen de inmunidad conforme el Artículo 37. 2) La renuncia ha de ser
siempre expresa. 3) La renuncia a la inmunidad de jurisdicción respecto, de las acciones civiles
o administrativas no ha de entenderse que entraña renuncia a la inmunidad en cuanto a la
ejecución del fallo, para lo cual sea necesaria una nueva renuncia.

En cuanto a los allegados del agente diplomático, la Convención de Viena (1,961) indica lo
siguiente en el artículo 37, 1) Los miembros de la familia de un agente diplomático que
formen parte de su casa gozaran de los privilegios e inmunidades especificadas en los
Artículos 29 al 36, siempre que no sean nacionales del Estado receptor. Nótese bien la
excepción final; sería el caso de un agente diplomático casado con un(a) nacional del
Estado receptor. Continua el artículo: 2) los miembros del personal administrativo y técnico
de la misión, como los miembros de sus familias que formen parte de sus respectivas casas
siempre que no sean Nacionales de Estado receptor ni tengan en el residencia permanente
gozaran de privilegios e inmunidades mencionados en los Artículos 29 al 35, salvo que la
inmunidad de la jurisdicción civil y administrativa del Estado receptor especificada en el
párrafo 1 de artículo 31, no se extenderá a los actos realizados fuera de sus funciones. 3)
Los miembros del personal de servicio de la misión que no sea nacionales de Estado
receptor ni tengan e el residencia permanente gozaran de inmunidad por los actos realizados
en el desempeño de sus funciones. 4) Los criados particulares de los miembros de la misión

114
que no sean nacionales del Estado receptor ni tengan residencia permanente, sólo gozaran de
privilegios e inmunidades en a medida reconocida por dicho Estado. No obstante, el Estado
receptor habrá de ejercer jurisdicción sobre esas personas de modo que no estorbe indebidamente
el desempeño de las funciones de la misión.

Finalmente dejando clara la extensión de la inmunidad la Convención de Viena (1,961) en el


artículo 38, indica que:

1) Excepto en la medida en que el Estado receptor conceda otros privilegios e


inmunidades, el agente diplomático que sea nacional de ese estado o tenga residencia
permanentemente sólo gozara de inmunidad de jurisdicción e inviolabilidad por los
actos oficiales realizados en el desempeño de sus funciones.

2) Los otros miembros de la misión y los criados particulares que sean nacionales del
Estado receptor o tenga en él su residencia permanente, gozaran de los privilegios e
inmunidades i únicamente en la medida en que lo admita dicho Estado. No obstante, el
Estado receptor habrá de ejercer su jurisdicción sobre esas personas de modo que no
estorbe indebidamente el desempeño de las funciones de la misión.

En cuanto al inicio y termino de la inmunidad, la Convención de Viena (1,961) dispone en


el artículo 39, lo siguiente:

1) Toda persona que tenga derecho a privilegios e inmunidades gozara de ellos desde que
penetre en el territorio del Estado receptor para tomar posesión de su cargo o, si se
encuentra ya en ese territorio, desde que su nombramiento haya sido comunicado al
Ministerio de Relaciones Exteriores o al ministerio que se haya convenido.

2) Cuando terminen las funciones de una persona que goce de privilegios e inmunidades
cesaran normalmente en el momento en que esa persona salga del país o en el que
expire el plazo razonable que le haya sido concedido para permitirle salir de el, pero
subsistirán hasta entonces, aun en caso de conflicto armado. Sin embargo, no cesara la

115
inmunidad respecto de los actos realizados por tal persona en el ejercicio de sus
funciones como miembro de la misión.

3) En caso de fallecimiento de un miembro de la misión, los miembros de su familia


continuaran en el goce de los privilegios e inmunidades que les correspondan hasta la
expiración del plazo razonable en el que puedan abandonar el país..”Fuera de los
límites del Estado receptor la inmunidad también deberá ser respetada en circunstancias
bien determinadas.

La Convención de Viena (1,961) en el artículo 40 regula lo siguiente:

1) Si un agente diplomático atraviesa el territorio de un tercer Estado que le hubiere


otorgado el visado del pasaporte si tal visado fuere necesario, o se encuentra en el
para ir a tomar posesión de sus funciones, para reintegrarse a su cargo o para volver
a su país, el tercer Estado le concederá la inviolabilidad y todas las demás
inmunidades necesarias para facilitarle el transito o el regreso. Esta regla será
igualmente aplicable a los miembros de su familia que gocen de privilegios e
inmunidades y acompañan al agente diplomático o viajan separadamente para reunirse
con él o regresar a su país.

2) En circunstancias análogas a las previstas en el párrafo 1 de este artículo, los terceros


Estados no habrán de dificultar el paso por su territorio de los miembros del personal
administrativo y técnico, del personal de servicio de una misión o de los miembros de
sus familias.

La inmunidad no es un cheque en blanco o una autorización sin límites que permitan al


agente diplomático, su familia y allegados abusar de la misma y comportarse al margen de
las leyes locales. A este respecto la Convención de Viena (1,961) en el artículo 41 indica
que: Sin perjuicio de sus privilegios e inmunidades, deberán respetar las leyes y reglamentos
del Estado receptor. También están obligados a no inmiscuirse en los asuntos internos del
Estado.

116
7.4.1.2. Inmunidad de locales y su contenido

Por locales se entiende la sede de la misión (oficinas centrales), su contenido y actos y cosas
necesarias a la misión. Los locales. Los locales u oficinas gozan de inmunidad e
inviolabilidad. A este respecto la Convención de Viena (1,961) en el artículo 22, expresa:

1) Los locales de la misión son inviolables. Los agentes del Estado receptor no podrán
penetrar en ellos sin consentimiento del jefe de la misión.

2) El Estado receptor tiene la obligación especial de adoptar todas las medidas adecuadas
para proteger los locales de la misión contra toda intrusión o daño y evitar que se
turbe la tranquilidad de la misión o se atente contra su dignidad.

3) Los locales de la misión, su mobiliario y demás bienes situados en eso, así como los
medios de transporte de la misión, no podrán ser objeto de ningún registro, requisa,
embargo o medida de ejecución.

En el artículo 30, señala que: 1) La residencia particular del agente diplomático goza de la
misma inviolabilidad y protección que los locales de la misión.

El contenido de los locales. El contenido es el mobiliario, equipo, medios de transporte,


archivos, documentos. A este respecto la Convención de Viena (1,961) dispone: Artículo 22.
3) Los locales de la misión, su mobiliario y demás bienes situados en ellos, así como los
medios de transporte de la misión, no podrán ser objeto de ningún registro, requisa,
embargo o medida de ejecución. Artículo 24. Los archivos y documentos de la misión son
siempre inviolables dondequiera que se hallen. Artículo 30. 2) Sus documentos, su correspondencia
y, salvo lo previsto en el párrafo 3 del artículo 31, sus bienes gozaran igualmente de
inviolabilidad.

117
7.4.1.3. Caso especial de la correspondencia diplomática

La correspondencia diplomática como medio optimo de comunicación merece mención especial


en la Convención de Viena (1,961) y dentro del Derecho Diplomático. En el artículo 27 se
expone lo siguiente:

1) La correspondencia oficial de la misión es inviolable. Por correspondencia oficial se


entiende toda correspondencia concerniente a la misión y a sus funciones.

2) La valija diplomática no podrá ser abierta ni retenida.

3) Los bultos que constituyen la valija diplomática deberán ir provistos de signos


exteriores visibles indicadores de su carácter y sólo podrán contener documentos
diplomáticos u objetos de uso oficial.

4) El correo diplomático, que debe llevar consigo un documento oficial en el que conste
su condición de tal y el numero de bultos que constituye la valija, estará protegido, en
el desempeño de sus funciones, por el Estado receptor. Gozara de inviolabilidad
personal y no podrá ser objeto de ninguna forma de detención o arresto.

5) El Estado acreditante o la misión podrán designar correos diplomáticos ad hoc. En tales


casos se aplicaran también las disposiciones del párrafo 5 de este artículo, pero las
inmunidades en el mencionados dejaran de se aplicables cuando dicho correo haya
agregado al destinatario la valija diplomática que se le haya encomendado.

6) La valija diplomática podrá ser confiada a comandante de una aeronave comercial que
ha de aterrizar en un aeropuerto de entrada autorizado. El Comandante deberá llevar
consigo un documento oficial en el que conste el nemeo de bultos que constituyan la
valija, pero no podrá ser considerado como correo diplomático. La misión podrá enviar a

118
uno de sus miembros, a tomar posesión directa o libremente de la valija diplomática
de manos del comandante de la aeronave.

En el artículo 40, en los numerales 3) y 4), se expresa lo siguiente:

3) Los terceros Estados concederán a la correspondencia oficial y a otras comunicaciones


oficiales en tránsito, incluso a los despachos en clave o en comunicaciones oficiales en
tránsito, o en cifra, la misma libertad y protección concedida por el Estado receptor.
Concederán a los correos diplomáticos a quienes hubieren otorgado el visado del
pasaporte si tal visado fuere necesario así como a las valijas diplomáticas en tránsito, la
misma inviolabilidad y protección que se halla obligado a prestar el Estado receptor.

4) Las obligaciones de los terceros Estados en virtud de los párrafos 1, 2, y 3 de este


artículo, serán también aplicables a las personas mencionadas respectivamente en esos
párrafos, así como a las comunicaciones oficiales y a las valijas diplomáticas que
hallen en el territorio del tercer Estado a causa de fuerza mayor”.

7.4.1.4. Inmunidad en el caso de ruptura de relaciones diplomáticas

La Convención de Viena de 1961, dispone en el artículo 45, lo siguiente: En caso de ruptura


de las relaciones diplomáticas entre dos Estados, o si se pone término a una misión de
modo definitivo o temporal:

a) El Estado recepto estará obligado a respetar y a proteger, aun en caso de conflicto


armado, los locales de la misión así como sus bienes y archivos;
b) El Estado acreditante podrá confiar la custodia de los locales de la misión así como de
sus bienes y archivos, a u tercer. Estado aceptable para el Estado receptor;
c) El Estado acredítate podrá confiar la protección de sus intereses y de los intereses de
sus nacionales a un tercer Estado aceptable para el Estado receptor.

119
7.4.2. Privilegios

Un privilegio crea una situación especial preferencial con respecto a una situación jurídica
impuesta por la ley a todas las personas de un Estado. Es una excepción al derecho común
cuyo fundamento es la importancia de la persona y sus funciones. Algunos autores conciben
a los privilegios como gestos de cortesía con el ánimo de facilitar las relaciones entre los
Estados. En realidad la mayoría de los privilegios no son absolutamente necesarios para el
desempeño de las funciones diplomáticas, pero si las facilitan. Los privilegios se sitúan en
el campo fiscal, tributario, de control. Incluye exención de pago de impuestos, no sumisión a
registros policiales, aduanales o de cualquier naturaleza, no sumisión a leyes de seguridad social
etc. Pero en ningún caso incluye aquellos impuestos que deben pagar directamente los
consumidores al momento de adquirir los bienes y servicios.

7.4.2.1. Disposiciones Legales

La Convención de Viena (1,961) es clara a este respecto en las disposiciones siguientes.

En el artículo 34, de la citada Convención, se regula que: El agente diplomático estará exento de
todos los impuestos y gravámenes personales o reales, nacionales, regionales o municipales
con excepción:

a) de los impuestos indirectos de la índole de los normalmente incluidos en el precio


de las mercaderías o servicios;

b) de los impuestos y gravámenes sobre los bienes inmuebles derivados que radiquen en
el territorio del Estado receptor, a menos que el agente diplomático los posea por
cuenta del Estado acreditante y para los fines de la misión;

c) de los impuestos sobre las sucesiones que corresponda percibir al Estado receptor,
salvo lo dispuesto en el párrafo 4 del artículo 39;

120
d) de los impuestos y gravámenes sobre los ingresos privados que tengan su origen en
el Estado receptor y de los impuestos sobre el capital que graven las inversiones
efectuadas en empresas comerciales en el Estado receptor;

e) de los impuestos y gravámenes correspondientes a servicios particulares prestados;

f) salvo lo dispuesto en el Artículo 23, de los derechos de registro, aranceles judiciales,


hipoteca y timbre, cuando se trate de bienes inmuebles.

En relación a las aduanas, el artículo 36, indica que: 1) El Estado receptor, con arreglo a las
leyes y reglamentos que promulgue, permitirá la entrada, con exención de toda clase de
derechos de aduana, impuestos y gravámenes conexos, salvo los gastos de almacenaje,
acarreo y servicios análogos:

a) de los objetos destinados al uso oficial de la misión;


b) de los objetos destinados al uso personal del agente diplomático o de los miembros
de su familia que formen parte de su casa, incluidos los efectos destinados a su
instalación

2) El agente diplomático estará exento de la inspección de su equipaje personal, a menos


que haya motivos fundados para suponer que contiene objetos no comprendidos en las
exenciones mencionadas en el párrafo 1 de este artículo, u objetos cuya importancia o
exportación este prohibida por la legislación del Estado receptor o sometida a sus
reglamentos de cuarentena. En este caso, la inspección no sólo se podrá efectuar en
presencia del agente diplomático o de su representante autorizado.

En cuanto a las contribuciones obligatorias por seguro social, el artículo 33, regula que:

1) Sin perjuicio de las disposiciones del párrafo 3 de este artículo, el agente diplomático,
estará, en cuanto a los servicios prestados al Estado acreditante, exento de las
disposiciones de seguridad social que estén vigentes en el Estado receptor.

121
2) La exención prevista en el párrafo 1 de este artículo se aplicara también a los criados
particulares que se hallen al servicio exclusivo del agente diplomático, a condición de
que: a) no sean nacionales del Estado receptor o no tengan en el residencia
permanente; y b) estén protegidos por las disposiciones sobre seguridad social que
estén vigentes en el Estado acreditante o en un tercer Estado.

3) El agente diplomático que emplee a personas a quienes no se aplique la exención


prevista en el párrafo 2 de este artículo, habrá de cumplir las obligaciones que las
disposiciones sobre seguridad social del Estado receptor imponga a los empleados.

4) La exención prevista en los párrafos 1 y 2 de este artículo no impedirán la


participación voluntaria en el régimen de seguridad social del estado receptor, a
condición de que tal participación este permitida por este Estado.

5) Las disposiciones de este artículo se entenderán sin perjuicio a los acuerdos bilaterales
o multilaterales sobre seguridad social ya concretados y no impedirán que se
concierten en lo sucesivo acuerdos de esta índole.

En caso de fallecimiento de un miembro de la misión, la Convención de Viena de (1,961)


estipula en el artículo 39, en el numeral 4) que: En caso de fallecimiento de un miembro de la
misión que o sea nacional del estado receptor ni tenga en el residencia permanente o de un
miembro de su familia que forme parte de su casa, dicho Estados permitirá que se saquen
del país los bienes muebles del fallecido, salvo los que hayan sido adquiridos en el cuya
exportación se halle prohibida en el momento del fallecimiento. No serán objeto de impuestos
de sucesión los bienes muebles que se hallen en el Estado receptor por el sólo hecho de
haber vivido allí el causante de la sucesión como miembro de la misión o como persona de
la familia de un miembro de la misión.

122
7.5. Reglamento interno

Se trata del conjunto de normas a seguir en el desarrollo de la conferencia. El Reglamento interno


es importante ya que contendrá los procedimientos a poner en práctica, sobre todo durante los
debates y será el documento en el cual se basará la presidencia para mantener el orden, evitar el
caos en la conferencia y lograr los objetivos de la misma.

El reglamento contiene las normas relativas al derecho de enmienda, al uso de la palabra, a la


redacción y publicación de las actas, a la publicidad y secreto de las deliberaciones, a los poderes del
presidente, a las funciones de la Secretaría, las votaciones, entre otros.

Este importante documento deberá ser del conocimiento de todos los delegados y aprobado por los
mismos. Su elaboración corresponde a la organización de la conferencia y estará abierto a
modificaciones por la plenaria.

7.6. Organismos internacionales

Un organismo internacional es, por definición, toda organización con miembros, alcance, o
presencia internacional.

7.6.1. Organización de las naciones unidas (ONU)

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) es la mayor Organización internacional existente.


Se define como una asociación de gobiernos global que facilita la cooperación en asuntos como el
Derecho internacional, la paz y seguridad internacional, el desarrollo económico y social, los
asuntos humanitarios y los derechos humanos, del que Guatemala es miembro.

7.6.2. Organización de estados americanos (OEA)

La Organización de los Estados Americanos (OEA) es una organización internacional


panamericanista con el objetivo de ser un foro político para el diálogo multilateral y la toma de

123
decisiones de ámbito americano. La declaración de la organización dice que trabaja para fortalecer
la paz y seguridad, consolidar la democracia, promover los derechos humanos, apoyar el desarrollo
social y económico y promover el desarrollo sostenible en América. En su accionar busca construir
relaciones más fuertes entre las naciones y los pueblos del hemisferio. Los idiomas oficiales de la
organización son el castellano, el portugués, el inglés y el francés. Sus siglas en castellano son OEA
y en inglés OAS (Organization of American States).

La Organización de los Estados Americanos (OEA) tiene su sede en Washington, DC, Estados
Unidos de América. También tiene oficinas regionales en sus distintos países miembros. La
Organización está compuesta de 34 países miembros.
7.6.3. Sistema de la integración centroamericana (SICA)

El Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) es un organismo internacional creado por los


Estados de Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá. Al Sistema
de la Integración Centroamericana (SICA) se adhirió la República Dominicana como país asociado
y, posteriormente, ingresaron al organismo: México, Chile y Brasil, como Observadores Regionales;
y Taiwán, España y Alemania, como observadores extrarregionales.

El Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) se estableció como marco institucional de la


integración de los países centroamericanos iniciando sus actividades de manera formal el 1 de
febrero de 1993.

El Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) tiene por objetivo fundamental alcanzar la


integración de Centroamérica para constituirla en una región de Paz, Libertad, Democracia y
desarrollo. En ese sentido, se reafirman los siguientes propósitos:

a) Consolidar la democracia y fortalecer sus instituciones sobre la base de la existencia de


Gobiernos electos por sufragio universal, libre y secreto, y del estricto respeto a los Derechos
humanos.
b) Concretar un nuevo modelo de seguridad regional basado en un balance razonable de
fuerzas, el fortalecimiento del poder civil y la superación de la pobreza extrema; la

124
promoción del desarrollo sostenido y la protección del ambiente; la erradicación de la
violencia, la corrupción, el terrorismo, el narcotráfico y el tráfico de armas.
c) Impulsar un régimen amplio de libertad que asegure el desarrollo pleno y armonioso del
individuo y de la sociedad en su conjunto.
d) Lograr un Sistema regional de bienestar y justicia económica y social para los pueblos
centroamericanos.
e) Alcanzar una unión económica y fortalecer el sistema financiero centroamericano.
f) Fortalecer la región como bloque económico para, de esa forma, ingresar triunfalmente en la
economía internacional.
g) Reafirmar y consolidar la autodeterminación de Centroamérica en sus relaciones exteriores,
mediante una estrategia única que fortalezca y amplíe la participación de la región, en su
conjunto, en el ámbito internacional.
h) Promover, en forma armónica y equilibrada, el desarrollo sostenido económico, social,
cultural y político de los Estados miembros y de la región.
i) Establecer acciones concertadas dirigidas a la preservación del ambiente mediante el respeto
y la armonía con la naturaleza, asegurando el desarrollo equilibrado y la explotación racional
de los recursos naturales, con miras al establecimiento de un Nuevo Orden Ecológico en la
región.
j) Conformar el Sistema de la Integración Centroamericana sustentado en un ordenamiento
institucional y jurídico, y fundamentado asimismo en el respeto mutuo entre los Estados
miembros.

125
Conclusiones

1. El antecedente histórico del derecho internacional público se establece en los siglos XVI y
XVII, específicamente en los Estados europeos, comunidades políticas, nacionales y
soberanas.

2. La comunidad internacional, es el conjunto de Estados que pertenecen a ciertos organismos,


cuya finalidad es la cooperación y la asistencia en varias esferas del conocimiento y
colaboración en forma reciproca.

3. Para desempeñar cargos en el extranjero por persona guatemalteca, es necesario tener los
conocimientos, habilidades y experiencia para ejercer la representación del Estado de
Guatemala ante los organismos internacionales en forma eficiente.

4. La importancia del estudio del derecho internacional público, se basa en la ampliación de


conocimientos, doctrinas y teorías de derecho público de acuerdo a las prácticas
internacionales.

126
Recomendaciones

1. A las universidades de Guatemala, que tengan facultad de derecho para que amplíen los
cursos de derecho internacional debido a su importancia.

2. A las máximas autoridades de los organismos internacionales, para ampliar las funciones y
atribuciones con el objeto de que más habitantes tengan oportunidad de beneficiarse en otros
campos de la ciencia o tecnología que es necesaria para la humanidad.

3. Al Ministerio de Relaciones Exteriores, a efecto de crear un perfil para los cargos


diplomáticos y ejercer una representación del gobierno de Guatemala en forma eficiente.

4. Al Ministerio de Relaciones Exteriores, para divulgar por materias los instrumentos


internaciones ratificados por Guatemala ante organismos internacionales.

127
Referencias

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