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Proyecto prevención de suicidios en niños del barrio San Carlos (Bogotá)

Presentada por:
Claudia Milena Porras Morales ID 645346
Lucinda Pradilla García ID 651096
Karen Bárcenas Robayo ID 640772

Corporación Universitaria Minuto de Dios


Psicología
Modelos de Intervención I
2019
Introducción

Es importante reconocer qué factores pueden poner al niño en riesgo del suicidio. Los motivos

detrás del suicidio o intento en un niño pueden ser complejos. La cantidad de suicidios e intentos

aumenta significativamente durante la adolescencia.

Esta es una problemática que se ha venido presentando desde hace tres años consecutivos en el

barrio San Carlos localidad de Tunjuelito de acuerdo a la información suministrada por el

Presidente de la junta de acción comunal, dado a que cada fin de año los menores de edad entre 10

a 16 años, han atentado contra su vida en los cuales algunos casos han logrado terminar con esta,

el presidente lo atribuye a su bajo rendimiento académico el cual los lleva a perder el año escolar

es por esta razón que queremos prevenir en esta localidad este tipo de situaciones haciendo una

investigación e intervención con los padres de familia de esta comunidad para llegar a saber las

razones del porque los niños toman estas decisiones, cual es el motivo y la circunstancia por la que

nuestros niños están pasando para que actúen de esta forma, verdaderamente es una situación que

es de mucha preocupación no solo en esta localidad sino también en nuestro país.

Por lo tanto, se busca intervenir a los padres de familia para que logren detectar cambios en sus

hijos, que hacer frente a ellos para lograr orientarlos y evitar que lleguen a tomar una mala decisión.
Marco teórico epistemológico

El suicidio en los niños no es un acto impulsivo, del momento, sino que por lo general ocurre como

etapa final de un periodo de crisis interna y malestar externo. La mayoría de las victimas jóvenes

de suicidio habían hablado con otras personas acerca de sus intenciones, o habían escrito algo al

respecto. De esta manera, cuando alguien habla de suicidarse, siempre debe ser tomado en serio.

Los términos suicidio y suicida se emplean para referirse a conductas “elegidas” que tienen como

meta provocar la muerte propia a corto plazo (Diekstra, 1995).

Sin embargo, no todos los comportamientos a los que se aluden con dichos términos han sido

motivados por una decisión consiente de morir; muchas veces ni siquiera pretenden generar un

daño personal, sino simplemente expresar y comunicar sentimientos de desesperación,

desesperanza y enojo.

Factores de riesgo:

Los pensamientos suicidas no siempre conducen a la conducta suicida, pero son un factor de

riesgo para esta última. Varios factores influyen de forma característica en el hecho de que los

pensamientos suicidas se transformen en comportamientos suicidas. Con frecuencia hay un

problema de salud mental subyacente y un acontecimiento estresante que lo desencadena. Entre

los eventos estresantes se encuentran:

 La muerte de un ser querido.

 Un suicidio que ha tenido lugar en el colegio o en cualquier otro grupo de compañeros.

 El fracaso de una relación amorosa.


 Un cambio de entorno familiar o habitual (escuela o vecindario) o el alejamiento de los

amigos.

 Ser humillado por familiares o amigos.

 Sufrir acoso en la escuela, especialmente para los estudiantes lesbianas, gays, bisexuales

y transexuales.

 El fracaso escolar.

A veces, los niños y los adolescentes que intentan suicidarse están enfadados con parientes o

amigos, son incapaces de controlar la ira y dirigen su enfado contra sí mismos. Desean manipular

o castigar a otras personas. Las dificultades de comunicación con los padres pueden contribuir

al riesgo de suicidio.

En ocasiones, el comportamiento suicida se presenta cuando el niño imita las acciones de otras

personas. Por ejemplo, un suicidio al que se ha dado mucha publicidad, como el de una persona

célebre, a menudo viene seguido de otros suicidios o intentos de este. De igual modo, los

suicidios por imitación ocurren en las escuelas o institutos.

El suicidio es más probable en familias en las que los trastornos del estado de ánimo son

frecuentes, especialmente si existen antecedentes familiares de suicidio u otro comportamiento

violento.
¿Qué puedo hacer un padre de familia para evitar el suicidio en adolescentes?
Puedes tomar medidas para ayudar a proteger a tu hijo adolescente. Por ejemplo:

Ocuparte de la depresión o ansiedad. No esperes a que tu hijo adolescente acuda a ti. Si tu hijo

adolescente está triste, ansioso o parece estar en apuros, pregúntale qué le pasa y ofrécele tu ayuda.

Prestar atención. Si tu hijo adolescente está pensando en suicidarse, es probable que muestre

señales de advertencia. Escucha lo que dice y observa cómo se comporta. Nunca ignores las

amenazas de suicidio como un melodrama adolescente.

Desalentar el aislamiento. Alienta a tu hijo adolescente a pasar tiempo con amigos y familiares

que lo apoyen.

Alentar un estilo de vida saludable. Ayuda a tu hijo adolescente a comer bien, hacer ejercicio y

dormir regularmente.

Apoyar el plan de tratamiento. Si tu hijo recibe tratamiento por un comportamiento suicida,

recuérdale que podría llevar tiempo sentirse mejor. Ayúdalo a seguir las recomendaciones de su

médico. También anímalo a participar en actividades que le ayuden a recuperar la confianza en sí

mismo.

Almacenar de forma segura las armas de fuego, el alcohol y los medicamentos. El acceso a

los medios puede influir si un adolescente ya es suicida.

Recuerda que el suicidio de adolescentes se puede evitar. Si estás preocupado por tu hijo

adolescente, habla con él o ella y busca ayuda de inmediato.


Marco metodológico

Se propone el desarrollo de una intervención ampliada acerca del tema del suicidio en los niños de

esta localidad. Se realiza una búsqueda con la comunidad del barrio donde la junta del barrio nos

facilita los datos de los casos que se han presentado los últimos 3 años.

En esta investigación trabajaremos con un grupo de padres que participan en la junta del salón

comunal del barrio con el fin de generar un espacio para el acompañamiento y el soporte en el

duelo de los padres que han pasado por esta situación. También nace con la esperanza de contribuir

a un cambio en la forma de hablar del suicidio y de sus terribles consecuencias.

Trabajaremos pautas de crianza y la prevención desde el ámbito escolar, para conseguir la

sensibilización y concientización de la población sobre el mismo y romper con la estigmatización

del acto suicida.

Como técnica empleada en este proyecto de investigación se diseñan dos entrevistas

semiestructuradas cualitativas; una para los familiares de aquellos allegados que decidieron poner

un final a sus vidas y para aquellos que han intentado reiteradamente cometer el acto suicida. Al

ser un tema bastante delicado, se busca su orientación y se realiza una encuesta con el

consentimiento a cada uno de los testimonios que ampliará la información de cada entrevista y

ayudara a los sujetos a expresar sus emociones para así profundizar y conocer realmente tanto los

factores de riesgo como los factores protectores, aquellos en lo que debemos profundizar y trabajar

para conseguir mejorar la calidad de vida de las personas que no encuentran un sentido vital. Los

participantes en esta actividad son los padres de esta comunidad. La finalidad de esto es conocer

realmente cuál es el origen del motivo del acto suicida en los niños y si las hipótesis de ésta

investigación se confirman o se desmienten. Para ello se irá contrastando, a través de los


testimonios, la información recogida de forma que se pueda observar si hay coherencia entre la

teoría y la realidad.

Se realizarán 4 intervenciones correspondientes en la junta comunal del barrio para dar a conocer

algunas estrategias para prevenir esta problemática que rodea a esta comunidad:

1. Sesión para que los padres y madres expusieran sus sentimientos, dudas, temores y

fantasías.

2. Sesión, elementos teóricos referentes a la etiología del suicidio. Duelo en los niños y

forma en que los padres y madres pueden ayudar a sus hijos en este proceso.

3. Sesión, prevención del suicidio en los niños.

4. Resultados.

Esta intervención se realiza con el objetivo de que los padres detecten y estén más alertas a las

actitudes de sus hijos de manera especial, es importante prestar atención a los siguientes factores

de riesgo, que además de ser los más críticos, la comunidad tiene la posibilidad de actuar

eficazmente sobre ellos:

Trastornos Mentales

Los trastornos mentales son uno de los factores de riesgo más preponderantes para la comisión de

suicidio. La infancia y adolescencia es uno de los periodos críticos para el desarrollo de trastornos

mentales (De la Barra, 2010; Lee et al., 2014), los que de no ser tratados, perdurarán hasta la

adultez. Alrededor del 90% de los y las adolescentes que se suicidan presentaban algún tipo de

trastorno mental en el momento del suicidio, y más del 50% presentó un trastorno mental en los
dos años previos (Shaffer & Pfeffer, 2001; Steele & Doey, 2007). Así también, en el caso de niñas

y niños, alrededor del 35% de los suicidios se asoció a algún trastorno mental (Sheftall et al., 2016).

Por ello la importancia de prevenir la aparición de problemas y trastornos de salud mental, así

como también la detección, diagnóstico y tratamiento oportuno en caso de que se presenten en

estudiantes, constituye una importante vía para la disminución de la conducta suicida.

Conductas Auto lesivas

Las conductas auto lesivas son actos intencionales y directos de daño sobre el propio cuerpo sin

una clara intención de acabar con la vida. A través de la sensación provocada por las autolesiones

se busca aliviar el intenso malestar psicológico vivido por la persona. Este tipo de conducta puede

no provocar lesiones importantes, provocar lesiones o provocar la muerte de manera no intencional

(Manitoba’s Youth Suicide Prevention Strategy & Team, 2014; OPS & OMS, 2014). Ejemplo de

conductas auto lesivas son el autoinfringirse cortes en las muñecas, quemaduras o rasguños en las

piernas.

Las conductas auto lesivas son un importante factor de riesgo de conducta suicida, así como

también una señal de alerta directa de probable conducta suicida.

Acoso escolar (bullying) y ciberacoso

Aproximadamente 1 de cada 10 estudiantes han sufrido algún tipo de acoso escolar, y de ellos

cerca de un 25% sufre algún tipo de agresión a diario (MINEDUC, 2011; OECD, 2017). Las

investigaciones muestran que el acoso escolar (bullying), el ciberacoso, el hostigamiento y la

victimización entre estudiantes puede contribuir a la enfermedad mental, así como también

incrementar el riesgo de conducta suicida. Si bien es frecuente que en los medios se sugiera que el

acoso escolar es una causa directa de la conducta suicida, no todos los estudiantes que son víctimas
de acoso mostrarán conductas suicidas. Lo que sí es un hecho es que el acoso escolar provoca

problemas de salud mental y aumenta la vulnerabilidad en aquellos estudiantes con presencia de

factores de riesgo de conducta suicida (ej. con presencia de trastorno mental, experiencias de

estrés, disfunción familiar, etc.).

Consumo de Alcohol y otras drogas

Existe una alta prevalencia de consumo problemático de alcohol y otras drogas durante la

adolescencia que se asocia a la comisión de suicidio. Tanto el consumo de alcohol durante periodos

de desánimo como su alto consumo de forma episódica (por ej. los fines de semana) se asocia con

un aumento de los intentos de suicidio.

Problemas de rendimiento y disciplina

Crisis en la trayectoria escolar asociada a problemas escolares han sido vinculadas con conducta

suicida en la infancia y adolescencia. Específicamente, se ha visto que la presencia de situaciones

complejas tales como el bajo rendimiento y el fracaso escolar (ej. repitencia), sanciones

disciplinarias como la suspensión o la expulsión, junto con el temor a la reacción de los padres al

conocer estas situaciones, son factores que se presentan con frecuencia en estudiantes que han

cometido alguna conducta suicida y actúan como precipitantes de conducta suicida en niños y

adolescentes (Dervic, Brent, & Oquendo, 2008). En la medida de que la escuela o liceo acompañe

oportunamente estas situaciones, tomando anticipadamente medidas preventivas a tiempo, y

teniendo siempre presente el resguardo de la integridad física y psicológica de los estudiantes,

evitará exponerlos a un riesgo o daño mayor de lo que motivó la situación.

Personas Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans o Intersex (LGBTI)


Los adolescentes que se identifican como lesbiana, gay, bisexual, trans o intersex (LGBTI)

muestran un mayor riesgo de presentar conducta suicida en relación a aquellos se identifican como

heterosexuales. En gran medida esto se ha explicado por las experiencias de victimización y

discriminación de las cuales son sujetos; así como por la exclusión social derivada de una cultura

heterosexual que excluye e invisibiliza. Se provoca la internalización del estigma, de las actitudes

discriminadoras y el ocultamiento de su orientación sexual o de su identidad de género (Meyer,

2013). En general se ha visto que las personas LGBTI presentan una peor salud mental y mayor

riesgo suicida asociado a esto (Tomicic et al., 2016). Entre los distintos tipos de violencia que se

dan en la escuela, la del tipo homofóbico es de las más presentes, dando paso entre otras cosas al

acoso o bullying/ciberbullying homofóbico.

Implementación de métodos técnicas y estrategia

A continuación se presenta una descripción y análisis de cada una de las sesiones que se tuvo con

el grupo de padres y madres. La primera sesión permitió abrir un espacio para que los padres y

madres expusieran sus sentimientos, dudas, temores y fantasías asociadas a la ocurrencia del

suicidio. Al inicio de esta sesión, nosotras planteamos el encuadre general la experiencia que se

iba a realizar y explicamos los motivos de su presencia. Se explicó el plan de intervención que,

simultáneamente, se estaba desarrollando con los padres y también con los niños. Un silencio de

aproximadamente 5 minutos marcó el inicio de esta primera sesión, como era de esperarse; sin

embargo pasado ese lapso, los padres y madres empezaron a participar y plantear inquietudes que

se pueden resumir en las siguientes categorías: Preocupación por el hecho de que sus hijos pudieran

imitar al niño suicida. Búsqueda de una explicación o causa del suicidio. Uno de los padres y

madres lo expresó en términos de que tenía que haber un "origen". La experiencia fue para ("ellos

como un frenazo en seco") impactante. Se reflejó el cuestionamiento sobre sus capacidades para
atender bien a sus hijos y prevenir una situación de este tipo. Sobre protección hacia los hijos en

los días posteriores al hecho. En esa búsqueda de una explicación, abordaron el tema de las notas

y los exámenes trimestrales y la presión que ejercen sobre los niños como una posible causa de

conducta suicida.

Otro temor de los padres y madres, se refirió a las secuelas que el suicidio podía haber generado

en sus hijos. ¿Cuánto puede dañar a mi hijo el haber vivido y sentido en forma tan cercana una

experiencia de suicidio? Fue la pregunta que formuló uno de los padres y madres y compartida por

el grupo. Se plantearon dudas en torno al concepto de la muerte que tienen los niños. Otro tema

fue el de las parejas en conflicto. Esta situación la insinuó al grupo una de las educadoras, y fue

confirmada por algunas madres. Se hizo evidente entonces que, algunos padres y madres de ese

grupo atravesaban por problemas de pareja y algunas de ellas estaban en vías de separación o

divorcio. La pregunta que surgió fue ¿cuánto puede afectar esta situación a los niños? El análisis

de esta primera sesión se consideró difícil. Había en los padres y madres, grandes dificultades para

expresar sus sentimientos, eran evidentes las fantasías y temores respecto a la probabilidad de que

sus hijos hicieran algo parecido. Ante este temor, la respuesta de los padres y madres ha sido la

sobre protección, una madre lo expresó con toda claridad al decir "yo a mi hijo lo pasé a dormir a

mi cama."

Segunda sesión esta sesión, fue dividida en dos partes; en la primera de ellas, se les brindó a los

padres y madres una serie de elementos teóricos referentes a la etiología del suicidio. Ello en

respuesta a las inquietudes y preguntas que habían formulado en la primera sesión sobre el motivo

del suicidio. La segunda parte de la sesión tuvo un carácter más práctico y participativo. El punto

tratado fue el duelo en los niños y la forma en que los padres y madres podían ayudar a sus hijos

en este proceso; lo anterior asociado a la preocupación de las secuelas que la experiencia podía
haber dejado en los niños. Se organizó el grupo en cinco subgrupos, conformados al azar y se les

pidió que discutieran y elaboraran una lista en la que señalaran las reacciones inmediatas y actuales

de sus hijos a la experiencia vivida y por otra parte que indicaran qué acciones habían hecho ellos

como padres y madres ante las reacciones de sus hijos.

Es importante señalar que en esta etapa de trabajo en subgrupos, la participación de los padres y

madres se incrementó significa-tivamente. Todos los grupos, sin excepción, se abocaron a la tarea

asignada por espacio de aproximadamente 35 minutos, excediendo el tiempo que los coordinadores

del grupo habían previsto para esta fase.

Posteriormente, se le pidió a cada grupo que leyera y comentara las reacciones que observaron en

sus hijos; en tanto nosotras anotábamos sus comentarios.

Entre las principales reacciones que los padres y madres observaron en sus hijos, ante el suicidio

del niño se anotaron las siguientes: frecuentes preguntas en torno a los motivos del suicidio, sobre

lo bueno o lo malo del acto, donde está el niño ahora, cuestionamientos religioso, llanto, sobre el

hogar y los padres y madres del niño; observaron además una primera fase de comentarios

constantes en torno a lo sucedido y luego silencios, además introversión, temores nocturnos y

otros. Es evidente que tanto las reacciones inmediatas así como actuales fueron similares en la

mayoría de los niños. Antes de analizar, conjuntamente con los padres y madres las reacciones de

sus hijos, esto es, las formas de enfrentar las diferentes etapas del proceso de duelo, se abordaron

la conceptualización y evolución de la muerte que se observa en los niños, esto es, como la

comprenden y reaccionan ante ella.

Para ello se hizo referencia a las cuatro etapas del duelo que distingue Cousinet , citado por Bowlby

(1983).
 En una primera etapa el niño será completamente incapaz de comprender el problema.

 En una segunda etapa la muerte será para él como una ausencia, como una larga

enfermedad, como una desaparición provisional.

 En una tercera etapa la muerte se integra en una imagen del mundo por los elementos

sociales concretos con que se revela al niño (lutos, ceremonias, entierro).

 En una cuarta etapa, antes de la adolescencia, aparece elaborada la idea de su irremediable

destrucción.

Según el reporte de los padres y madres estas conductas y cuánto podrían ayudar o complicar el

duelo de los niños. Uno de los padres y madres lo expresó en forma muy clara "A mí me parece

mejor que se desahoguen", con base en esta idea, se hizo énfasis en la necesidad de que los niños

pudieran verbalizar de la manera más clara y directa, sus sentimientos con respecto a la muerte de

su compañero, siendo el papel de ellos como padres y madres, el de escuchar y contener a sus hijos

en la expresión de sus sentimientos. Durante la sesión, los padres y madres nos formularon, una

pregunta que, en diferentes maneras, les habían planteado sus hijos: "Para Dios esto es bueno",

"Que le pasó cuando llegó al cielo", "Es bueno o es malo lo que hizo el niño", "Está en el cielo o

en el infierno". La respuesta a esta variedad de interrogantes, ciertamente no es fácil ni para los

padres y madres, ni para nosotras.

Nosotras indicamos que para dar una respuesta y ayudar los niños, primero debe hacerse una

separación entre el acto de suicidio y la valoración del suicida. Ciertamente, había que hacer

énfasis con los niños en que suicidarse no es modo alguno un acto correcto o que contribuya a

resolver cualquier problema que se tenga, sin embargo la valoración del niño suicida como malo,

era un juicio de valor que se contribuye a prevenir este tipo de actos trágicos.
Tercera sesión: prevención del suicidio en los niños

Tres terceras partes del tiempo en la sesión número 3, estuvieron destinadas a revisar con los padres

y madres las medidas o acciones que deben tenerse presentes para la prevención del suicidio. En

este sentido, la mayoría de los padres y madres coincidieron en la importancia del ambiente

familiar. Destacando aspectos tales como la buena comunicación con sus hijos, el brindarles apoyo

cuando lo requieran, enseñarles formas de resolver los problemas, permanecer mayor tiempo con

ellos, no involucrarlos en los problemas de la pareja. Estas condiciones, desde luego constituyen

aspectos fundamentales en la prevención del suicidio. En cuanto al medio familiar, la mayoría de

los autores coinciden en el papel primordial que tiene la dinámica del sistema familiar en la

conducta suicida; señalan la alta incidencia de conflictos conyugales, el rechazo por parte de uno

de los progenitores, la ausencia de uno de ellos o por carecer de prestigio ante los hijos,

comunicándole a estos falta de seguridad y valía.

Resultado

Trabajar en un taller sobre manejo y prevención de situaciones de suicidio, originado por el

suicidio real de un niño de escasos 11 años, constituyó una experiencia profundamente

enriquecedora ya la vez, desafiante para los participantes.

Se constató el dolor y la aflicción que produce la pérdida de una persona amada, no sólo para

quienes de una manera directa la sufren sino también para quienes fueron testigos de ella. Por

medio del relato de los padres y madres, de los sentimientos expresados, fue evidente la confusión

y el dolor que sentían más de 20 niños, quienes no podían entender por qué su compañero de clase

se había quitado la vida. Se confirmó además la falta de preparación que existe para lidiar con la

muerte. Tanto padres y madres presentan grandes dificultades en el proceso de duelo.


Se observó además dos formas de enfrentar el duelo, ambas igualmente dañinas, la primera de

ellas considerando todo duelo como patológico y por ende psiquiatrizando todas las

manifestaciones a la pérdida. La segunda e igualmente perjudicial fue la tendencia a restar

importancia a los diversos comportamientos que se dan en el transcurso del duelo, principalmente

en el caso de los niños, creyéndose equivocadamente que el dolor que experimentaban por la

pérdida desaparecería pronto.

Finalmente, consideramos que es fundamental que tanto padres y madres como desarrollen una

mayor comprensión sobre el fenómeno de la adolescencia. Es urgente que se propicien formas de

relación y comunicación entre los adolescentes y, quienes representamos el mundo adulto,

orientadas y guiadas por la comprensión, la tolerancia y la búsqueda de un lenguaje común que

nos permita construir espacios más sanos para el desarrollo de nuestras familias. La prevención

constituye un concepto clave en el manejo de la depresión y el suicidio entre niños y adolescentes.

Debemos favorecer en los mismos adolescentes su capacidad de expresión, aquellos sentimientos

y emociones que les ocasionan conflicto, crisis, temor o cualquier otro sentimiento que los acerque

a la depresión. Así mismo, para algunos autores, lo más distintivo de la depresión en niños y

adolescentes es la existencia de una autoestima muy baja (Mitchell et al,1988).

Incluso algunos estudios han encontrado que el nivel de autoestima es mucho mejor predictor que

el nivel de gravedad inicial de la crisis depresiva. ¿Cómo favorecer en los contextos familiares el

desarrollo de una autoestima fuerte y segura?, constituye una tarea fundamental para padres y

madres de hoy.

Tener un padre o una madre con un trastorno depresivo, no augura nada bueno para los hijos. En

el caso específico de la depresión y del riesgo suicida que implica, un estudio de Hammen y cols
(1992). Demostró que tener progenitores con depresión u otros trastornos mentales se asocia con

una mayor gravedad de la depresión de sus hijos y en una mayor precocidad en la edad de aparición

de la misma; lo anterior además, reduce drásticamente las posibilidades de que los niños y jóvenes

de estos padres afronten con éxito los problemas y dificultades propios del ciclo evolutivo que

enfrentan niños y adolescentes. Sobre todo, debemos propiciar en los padres y madres, como

adultos responsables de los y las jóvenes, su capacidad para lidiar con sus propios dilemas y

conflictos y con aquellos que son inherentes a un período particular del ciclo de vida de las

familias, el de la infancia tardía y la adolescencia. Es el adulto o los adultos responsables de los

jóvenes, con su mayor o menor capacidad de amar los que mejor pueden trascender esta sociedad

depresiva en que vivimos.

Matrices de análisis

a) Fenómeno humano trabajado

El presente trabajo constituye un análisis del fenómeno del suicidio en niños y adolescentes a partir

de una experiencia de trabajo desarrollada con padres y madres en el cual tuvo lugar un acto

suicida.

b) Campo de la psicología

En cuanto a los campos disciplinares y profesionales en los que se pueden clasificar dicha

investigación, se encuentra, en primer lugar, la psicología clínica, seguido de la psicología social.

Estos datos señalan que existe un marcado interés investigativo por la psicología clínica, y

especialmente en lo que tiene que ver con el diagnóstico clínico específicamente en lo que tiene

que ver con la ideación suicida.


Al analizar el tipo de investigación, se encuentra un mayor énfasis en los tipos de investigación de

corte cuantitativo, siendo más comunes los estudios descriptivos y correlacionales.

c) Modelo de intervención a fin de grupo

Objetivos: Proyecto de intervención cuyo objetivo fue fomentar conductas protectoras a partir de

los factores de riesgo para intento de suicidio, identificados en niños y promover el conocimiento

de los factores de riesgo y dotarles de herramientas para el abordaje inicial a los padres de familia.

Materiales y Métodos: La muestra estuvo conformada por 30 padres, madres y 20 niños, del barrio

San Carlos localidad de Tunjuelito Bogotá. Se diseñó la intervención en cuatro fases: una inicial,

buscaba que los padres y madres expusieran sus sentimientos, dudas, temores y fantasías.

En la segunda fase se darán elementos teóricos referentes a la etiología y la psicodinámia del

suicidio. Duelo en los niños y forma en que los padres y madres pueden ayudar a sus hijos en este

proceso.

En la tercera fase se hablara sobre prevención del suicidio en los niños.

Y en cuarta y última fase de darán los resultados.

Los hallazgos evidenciaron el desconocimiento de los adultos respecto al suicidio. A partir de los

resultados después de la intervención, se evidenció más precisión respecto a los conceptos básicos

de suicidio.
Conclusión

La intervención realizada, posibilitó la identificación de los factores de riesgo en los adolescentes

y mostró una significativa efectividad al aumentar el nivel de conocimientos en los padres. Una

mayor información posibilita la identificación y tratamiento oportuno lo cual con lleva a la

disminución del evento en este grupo poblacional. Se resalta el papel de la escuela como contexto

apropiado para la realización de las intervenciones.


Referencias

http://vip.ucaldas.edu.co/promocionsalud/downloads/Revista17(2)_10.pdf
http://www.san.gva.es/documents/156344/6939818/Plan+prevenci%C3%B3n+de+suicidio_WE
B_CAS.pdf
http://www.centrelondres94.com/files/conducta_suicida.pdf