Vous êtes sur la page 1sur 19

8 diciembre 2019 proces catalaá n

El nacionalismo tras una sonrisa
Laura Borràs, portavoz de Junts per Catalunya, 
investigada por la posible concesión irregular de 
contratos públicos, procede de la Universidad

CRISTIAN SEGURA
Barcelona 8 DIC 2019

El proceso de independencia en Cataluña ha


contado con la implicación de académicos
de prestigio. Son personas como Laura
Borràs (Barcelona, 49 años), la portavoz de
Junts per Catalunya en el Congreso, también
profesora de Literatura en la Universidad de
Barcelona, doctora en Filología románica y
alumna del académico y medievalista Martín
de Riquer. La profesora Borràs ya escribía en
2011, en el diario El Punt Avui, que Cataluña
debía separarse, como hicieron las colonias
americanas, de “un Estado que la expolia”.
La sonrisa y una voz suave son dos de las
mejores armas comunicativas de Borràs. Las
usa en mítines, en entrevistas o en los baños
de masas que le obsequian los seguidores de
Junts per Catalunya (la diputada no milita en
ningún partido). El día que dejó el
Departamento de Cultura para saltar al
Congreso, en marzo de 2019, publicó en su
cuenta de Twitter imágenes suyas sonriendo
y abrazando a una funcionaria: “Hoy llegar al
despacho de la Consejería de Cultura ha sido
emocionante. ¡Ha habido de todo entre lloros,
flores, abrazos y gente enfadada porque no
quieren que marche y porque dicen que me
secuestrarán!”. Borràs dedica estos días su
cuenta de Twitter a compartir mensajes de
personas que le dan apoyo frente al juez que
la investiga por conceder presuntamente de
manera irregular contratos por valor de 259.000
euros durante su etapa como directora de la
Institución de las Letras Catalanas (ILC). El caso,
que colea desde 2018, provocó fricción entre
la Generalitat y el Poder Judicial cuando
Borràs aseguró en la emisora RAC1 que el
consejero de Interior, Miquel Buch, le
transmitió información, bajo secreto de
sumario, sobre el operativo de los Mossos de
Esquadra ordenado por la juez de instrucción
Silvia López. La juez retiró a la policía
autonómica de la investigación.
Borràs también aplica su sonrisa a lanzar
periódicamente mensajes que alimentan el
relato del “Estado opresor”, o para clasificar
a los catalanes entre demócratas y no
demócratas. “Los lazos amarillos
representan a la parte de Cataluña que está
por los derechos humanos”, dijo Borràs en
RNE. También fue una de las firmantes en
2016 del polémico manifiesto Koiné, que
exigía que el catalán sea la única lengua
oficial en Cataluña. Este documento, suscrito
por más de 200 personalidades de la política
y la cultura, denunciaba el bilingüismo actual
como una estrategia concebida por el
franquismo, y tildaba a la inmigración del
resto de España como un “instrumento
involuntario de colonización lingüística”.
La líder de Junts per Catalunya en Madrid
forma parte del grupo de confianza del
expresidente de la Generalitat Carles
Puigdemont, un núcleo que se resiste a
descartar la independencia unilateral porque
creen que la consulta ilegal del 1-O da
suficiente legitimidad para ello. “Nosotros ya
hemos hecho el referéndum, el pueblo
decidió que quiere la independencia, y
mientras no haya uno pactado, debemos
trabajar para hacerla efectiva”, advirtió
Borràs el pasado octubre en TV3: “España
nos trata como una posesión, como a un
subalterno”.
Fue el exsocialista Ferran Mascarell como
consejero de Cultura quien nombró a Borràs
en 2013 al frente de la ILC. Se mantuvo en el
cargo hasta 2018, cuando fue cesada tras la
intervención de la Generalitat a través del
artículo 155 de la Constitución. Borras
explicó en TV3 que hizo lo posible para
boicotear la supervisión de la Administración
catalana: “¿Qué hice cuando era directora
general [DE LA ILC]y mi consejero [LLUÍS
PUIG]tuvo que irse a exilio por la represión
española? ¿Colaboré con ellos? De ninguna
manera; es más, hice todo lo que estaba en
mis manos para que el 155 no fuera tan
efectivo”.
Borràs fue designada en 2018 consejera de
Cultura en el Govern de Quim Torra.Una de sus
primeras decisiones fue crear un cargo para
Puig —hoy residente en Bélgica para evitar
ser juzgado en España—: director del
“Programa para el desarrollo de proyectos
culturales de ámbito internacional”, con un
sueldo de 85.000 euros anuales.
La jefa de filas de Junts per Catalunya en el
Congreso ha participado en movilizaciones
de los Comités de Defensa de la República
(CDR); la última fue el pasado 27 de
noviembre, para cortar la avenida Meridiana
de Barcelona. Borràs se manifestó en
septiembre contra la detención de los
miembros de los CDR que confesaron haber
planificado un asalto al Parlamento catalán y
la elaboración de material explosivo. La
diputada de Junts per Catalunya también
apoya a Tsunami Democràtic y asegura que
ha participado en acciones de esta
organización anónima. Tsunami Democràtic,
investigado por la Audiencia Nacional, es el
grupo responsable de la ocupación el 14 de
octubre del aeropuerto de El Prat, del cierre
de la frontera con Francia en La Jonquera y
de la interrupción del tráfico en la autopista
AP-7 durante tres días de noviembre.
“Tsunami Democràtic somos la gente. Yo
también me he movilizado. Es un movimiento
que llama a movilizaciones cívicas, pacíficas
y democráticas”, explicó Borràs en una
entrevista en Cuatro.
Borràs, como muchos otros que dan apoyo a
estas acciones, no creció en un entorno de
combate callejero y desobediencia civil. Ella
misma ha explicado que es hija de una
familia de clase media acomodada, que
disfrutaba de veraneos en Menorca y de la
masía familiar en Sant Cugat del Vallès,
donde corría con una moto de trial que le
regaló su padre; pudo formarse en el
extranjero y estar en primera línea de lo que
Mascarell definió durante su mandato como
“el mejor momento del catalán en la
historia”. Todo esto pertenece al pasado para
Borràs, según la cual Cataluña “vive [hoy]
una emergencia nacional”. “Necesitamos
políticos que quieran entrar en la historia
haciendo una aportación significativa a su
país, haciendo posible la independencia de
Cataluña”, escribió en un artículo
premonitorio de 2011.

https://elpais.com/ccaa/2019/12/07/catalunya/1575751307_094546.html

Pedro Sánchez o elPuigdemont trata de


influir en la investidura de Pedro
Sánchez desde Waterloo
 VÍCTOR MONDELO
@VMondelo
Barcelona
Domingo, 8 diciembre 2019 - 03:16
 Compartir en Facebook
 Compartir en Twitter
 Enviar por email
Ver 91 comentarios
JxCat planteará al PSOE recuperar el relator y una interlocución entre
Sánchez y Torra. El fugado se reúne mañana con sus diputados en Bélgica
para perfilar su plan

Carles Puigdemont quiere encarecer la investidura de Pedro Sánchez añadiendo nuevas y más
inasumibles exigencias a la restitución de la negociación bilateral entre el Gobierno y la Generalitat que
plantea ERC, socio preferente del PSOE.
El prófugo reunirá mañana en Waterloo a la cúpula dirigente de JxCat para fijar las condiciones que su
equipo negociador deberá trasladar a los socialistas en su segundo encuentro, previsto para esta semana,
pero todavía sin fecha de celebración.
PUBLICIDAD
inRead invented by Teads
A pesar de que los votos de la formación separatista teledirigida por el ex presidente de la Generalitat no
son imprescindibles para devolver a Sánchez a La Moncloa, el PSOE tuvo a bien abrir negociaciones con
JxCat el pasado miércoles en un encuentro «con buen tono» entre la vicesecretaria general de los
socialistas y las diputadas neoconvergentes Míriam Nogueras y Laura Borràs, a quien la Fiscalía pide
investigar por la adjudicación de contratos irregulares cuando presidía la Institució de les Lletres
Catalanes (ILC).
Puigdemont aprovechará el compromiso de los socialistas de celebrar un segundo encuentro para
endurecer la negociación y presentarse ante el electorado independentista como el garante de que Sánchez
acepta discutir sobre la autodeterminación de Cataluña.
El fugado ha citado mañana en su mansión belga a su sucesor, Quim Torra, y a todos los diputados,
senadores y consejeros de JxCat para fijar las exigencias para colaborar con la investidura de Sánchez.
Líneas rojas que los cargos de la formación separatista deberán defender tanto en su próxima reunión con
el PSOE como en todas las apariciones públicas que tengan lugar a lo largo de esta semana trascendente
para dirimir el futuro de la investidura.
Los requisitos pasan por obligar a Sánchez a recuperar la figura del relator, concretamente de un
«mediador internacional» que supervise y dé cuenta del avance de las negociaciones entre el Gobierno y
la Generalitat, y por forzar al PSOE a aceptar un diálogo «entre iguales» que incluya una «interlocución
sólida» entre Sánchez y el president Torra.
PUBLICIDAD
inRead invented by Teads
ERC se conforma con que los socialistas se comprometan a recuperar un diálogo entre gobiernos en el
que no necesariamente deben participar sus presidentes. De hecho, el coordinador nacional de los
republicanos y vicepresidente del Govern, Pere Aragonès, ya manifestó que no ve «necesaria» la
presencia de Torra en la mesa de negociación.
Pero Puigdemont se resiste a ceder esa cuota de protagonismo a ERC, que reforzaría sus opciones de
imponerse en las elecciones al Parlament cuando la inhabilitación de Torra o los desencuentros entre los
socios del Govern hagan inviable continuar con la legislatura.
De ahí, que el líder de JxCat haya decidido implicarse en la negociación de la investidura, a pesar de que
sigue defendiendo el bloqueo del Estado y el no a Sánchez.
Si el PSOE rechaza las condiciones de JxCat y acaba pactando la investidura con ERC a cambio de unas
cesiones menores a las exigidas por los neoconvergentes, Puigdemont aparecerá para señalar a los
republicanos como traidores a la causa secesionista. Una estrategia que ya permitió a JxCat recortar
distancias con los republicanos en las generales, tras lograr dos diputados más y perder ERC uno.
Puigdemont pasó toda la campaña afeando a Oriol Junqueras la abstención «gratuita» de julio y ahora
pretende repetir la operación para continuarlo desgastando.
Si, imprevisiblemente, el PSOE aceptara los términos planteados por JxCat, el prófugo podría jactarse de
haber conseguido arrodillar al candidato socialista ante el independentismo.
Puigdemont también pretende tensar la negociación de investidura llevando este jueves al Parlament una
moción en la que plantea la celebración de un referéndum de autodeterminación como única solución «al
conflicto político entre Cataluña y el Estado español» y en la que también pone sobre la mesa recuperar el
relator y la interlocución entre presidentes estrenada en la cumbre de Pedralbes. JxCat obligará a ERC a
posicionarse mientras afrontar la recta final de su negociación con el PSOE.

https://www.elmundo.es/espana/2019/12/
08/5debefedfdddff7aa98b4651.html
Jordi Pina: "El Supremo ha 
hecho de salvador de la patria
y esto le correspondía a 
Mariano Rajoy o a Pedro 
Sánchez"
Entrevista con Jordi Pina, abogado de Sànchez, Rull y
Turull, que publica 'El judici de la meva vida'
(Columna): "Si la sentencia no es justa, el juicio no
es justo"
"En 30 años de carrera he tenido sentencias favorables
y desfavorables, pero siempre había obtenido una
respuesta coherente y amparada en derecho. En la
causa del procés, no", afirma
Oriol Solé Altimira  
07/12/2019

Al abogado Jordi Pina (Barcelona, 1965) el juicio del 
procés le ha cambiado la vida. En muchos sentidos. 
Además de ser su letrado, ha trabado una intensa amistad 
con el expresidente de la ANC Jordi Sànchez y los 
exconsellers Jordi Turull y Josep Rull. Pero también le ha 
hecho tambalear los cimientos de su confianza en la 
justicia tras más de treinta años de carrera.
De todo ello da cuenta en El judici de la meva 
vida (Columna), un libro en el que Pina muestra el lado 
más humano de los casi dos años de procedimiento 
judicial: visitas a prisiones madrileñas y catalanas, los 
saludos con los presos separados por el cristal del 
locutorio, la impotencia de cada negativa a la libertad 
provisional o la relación con las familias. Un relato muy 
personal que no esconde momentos duros.
El libro muestra una relación primero entre cliente y 
abogado y que acaba en amistad. ¿Es más difícil 
defender a un amigo que a un cliente corriente?
Sí. Indiscutiblemente. Siempre dicen que es mejor no 
defender a personas con las que puedes tener una relación 
cercana. En este caso, el hecho de ir a verlos 
semanalmente a la cárcel hace que el vínculo sea mucho 
más intenso. Personalmente sufres todas las resoluciones 
negativas. Cuando te deniegan una libertad siempre es un 
bofetón, pero con una persona con la que tienes una 
implicación emocional el bofetón todavía es más fuerte.
También explica que esta amistad hace más difícil en 
algunos momentos mantener la cabeza fría con la 
cuestiones estrictamente jurídicas, como cuando Rull, 
Turull y Sànchez se presentaron a las elecciones al 
Parlament y al Congreso.
Es que al final, ellos al margen de estar imputados son 
políticos y se presentan a las elecciones, con lo que tienen 
muchas cosas en la cabeza y tú también. Pero el 
procedimiento en el Supremo seguía, y se iban dictando 
resoluciones, y a veces quieres hacer mucho más de lo que
piensas. Fundamentalmente lo que sufres más es de 
cabeza, en el sentido de no descansar. No me había pasado
nunca. Ahora he vuelto a la normalidad de dormir, pero no
recuerdo en esos dos últimos años haber dormido una 
noche entera del tirón. Porque te despiertas, piensas, vas 
dando vueltas al procedimiento... Cosas que te vienen a la 
cabeza y que te levantarías a medianoche para ir al 
despacho a trabajar. Mi cabeza no descansaba.
Qué ha influido más en la causa del procés, ¿las 
decisiones del juez instructor en la política? ¿O la 
política en las decisiones del juez? Ya sea primero en 
las prisiones provisionales o después en la vista en la 
que los presos viran su estrategia y cuestionan la 
imparcialidad del Supremo.
Desde el primer momento la actuación judicial ha estado 
condicionada por las personas que eran y por lo que se 
estaba investigando, es indiscutible. Y de alguna forma la 
política tenía una incidencia clara. En el libro explico que 
tengo el convencimiento de que si en el resultado de las 
elecciones del 21­D [cuando las fuerzas independentistas 
lograron la mayoría absoluta en el Parlament] el marco 
político en Catalunya hubiese sido distinto, ahora no 
estaríamos haciendo esta entrevista porque el resultado del
procedimiento hubiese sido otro. Y no tengo dudas de que 
se hubiese dejado en libertad a los presos por aquello de 
que se disminuye el riesgo de reiteración delictiva, esa 
idea tan peregrina que se planteaba.
¿Han usado con demasiada ligereza el término 'juicio 
político'?
Me hace mucha gracia cuando se dice que 'hay tíos que 
dicen que es un juicio político' como si fuese una ofensa, 
un insulto. Es un juicio político claramente. Se mete en la 
cárcel a Jordi Turull en medio de su debate de investidura, 
y él un día antes hace un debate donde propone una acción
de gobierno si es escogido president con un ojo mirando al
Supremo. Si esto no es un juicio que incide en la política...
Los abogados repasábamos los programas electorales, les 
decíamos que vigilasen lo que decían en los mítines... Esto
hace que podamos decir claramente que es un juicio 
político.
En el libro cuenta que cuestionar la imparcialidad de 
los jueces del Supremo fue una de las cosas que le costó
más.
Es que es lo peor que le puede pasar a un abogado. 
Presentarte y decirles a los que tienen que juzgar a tus 
clientes y amigos que no son imparciales no es la cosa que
haga más ilusión del mundo. Cuando argumenté la falta de
imparcialidad del tribunal y del instructor durante las 
cuestiones previas dije que para mí era horroroso tener que
plantearlo, y que ojalá nunca me hubiera tenido que 
expresar en esos términos. Pero lo que es importante en 
esta vida es decir las cosas como mínimo con un apoyo 
objetivo. No eres un atolondrado que se levanta un día y 
dice que estos jueces no son imparciales porque no me 
gusta su cara o tengo miedo de que me condenen. Yo 
recuerdo las caras de los magistrados el día que hice las 
cuestiones previas y al final debían estar pensando 'este 
tío, vaya idiota'.
Esto es algo muy complejo porque a veces te puedes 
frenar pensando en tus clientes. A ti, como abogado, no te 
va a pasar nada, como mucho le vas a caer mal al tribunal. 
El problema es si le caen mal tus clientes. A un abogado le
puede pasar que se frene a la hora de hacer una protesta o 
decir las cosas a la cara del tribunal, aunque sea siempre 
con educación y respeto, por lo que pueda pasar y por si 
termina pasando factura al acusado. Pero en este caso lo 
tenía muy claro. Es una de las cosas de las que más 
contento estoy, especialmente de los cuatro meses de 
juicio: no tengo la sensación de haber hecho dejadez de 
funciones. Todo lo que no me ha gustado de este 
procedimiento y que he considerado objetivamente que era
injusto lo he denunciado.
Una de las cosas que más le dolió, cuenta en el libro, es 
que ni Carmen Lamela ni Pablo Llarena comunicaron 
personalmente las órdenes de prisión provisional.
Es cierto que esto pasa en muchas ocasiones y un purista 
me dirá que esta es una tarea que le toca al secretario o 
secretaria judicial, lo que ahora es el letrado de la 
administración de justicia. Ciertamente. Pero la jueza 
Lamela le dijo personalmente al major Trapero que 
quedaba en libertad sin ningún problema. Sin embargo, 
cuando tuvo que decírselo a Sánchez y Cuixart, entonces 
envió a la letrada. Pienso que un juez ha de poder notificar
la orden de prisión personalmente si está convencido de 
que la resolución es justa.
Al inicio del juicio pidió al tribunal que hicieran de 
magistrados y no de salvadores de la patria. Leída la 
sentencia, ¿cree que le han hecho caso?
No me han hecho caso, no. Y lo creía así porque podía 
tener una duda razonable: si hay algo que los siete 
magistrados, los fiscales, las abogadas del Estado y Vox 
tienen en común es que quieren la unidad de España. Y 
alguno de la defensa también [ríe]. Cuando juzgas a 
señores que quieren romper esta unidad puede haber la 
tentación de no ser suficientemente objetivo a la hora de 
administrar justicia. Por eso les pedía que se olvidasen de 
ello y aplicasen estrictamente el Código Penal. Miren si la 
conducta tiene encaje o no en los tipos penales y si no, por
mucho que les moleste lo que han hecho los acusados, que
piensen que es una vergüenza, etc., les dije que no 
pensaran en eso, que no hicieran de salvadores de la patria,
porque no es su función. La función de salvar la patria y la
unidad de España le corresponde al señor Rajoy o al señor 
Pedro Sánchez, no a los jueces. Los jueces no me 
escucharon y han hecho claramente de salvadores de la 
patria.
Su compañero de estrados Xavier Melero nos 
explicaba la semana pasada que, tras analizar su papel 
en el juicio, concluía que no podía haber hecho nada 
distinto para cambiar el resultado de la sentencia 
debido a "una comprensión previa de los hechos". 
¿Está de acuerdo?
En esto coincido con Xavier. A nosotros el juicio nos fue 
de coña. Si se analiza el juicio, no hay un testigo que nos 
tirara por el suelo nuestra tesis por completo. Hay juicios 
de los que sales pensando 'ostras, este testigo me ha ido 
fatal y me ha hundido'. En el del procés no. La prueba nos 
fue de narices a las defensas, las acusaciones no aportaron,
más allá de policías hiperventilados que hablaban de 
'miradas de odio', ningún elemento suficiente para quebrar 
la presunción de inocencia. Por no hablar de la condena 
por malversación, que al final yo creo que estuve en otro 
juicio viendo la sentencia. Por eso yo concluyo que la 
sentencia no es justa. Y si la sentencia no es justa, el juicio
no es justo. Si se hace un juicio en el que las pruebas van 
en una dirección y el tribunal dicta una sentencia 
diametralmente opuesta a las pruebas, es que no se ha 
hecho justicia. Por lo tanto, o el tribunal tenía una 
comprensión previa de los hechos o se ha metido unos 
tapones en los oídos durante el juicio.
De hecho, el tribunal no ha tenido en cuenta para 
redactar la sentencia a la mayoría de los testigos –
policías y votantes del 1­O– por no considerarlos 
testimonios objetivos.
En esto el tribunal se hace trampas al solitario. De los 
testigos de la policía había muchos que mentían, de los 
ciudadanos que yo aporté no mintió ni uno. Y no vale 
decir que como lo que decían los policías, tras ver los 
vídeos, no se ajustaba a la realidad, pues lo que dicen los 
ciudadanos tampoco. Policías que declararon una cosa, en 
los vídeos se veía que hacían una distinta. Con los 
ciudadanos esto no pasó. Como si el tribunal valora la 
prueba de los policías tiene que decir que la actuación 
policial fue desproporcionada, y encima algunos agentes 
vienen a exagerar las cosas, opta por una solución 
salomónica y no valora a nadie. Pues no, perdone. Un 
ejemplo gráfico: ¿por qué no valora usted a la señora 
Carrillo [una de las heridas por policías el 1­O]? Cualquier
jurista dirá que la señora Carrillo dice la verdad porque fue
un testimonio espontáneo con plena credibilidad objetiva.
Amnistía Internacional sí dijo que el juicio fue justo, y 
consideró desproporcionadas todas las condenas por 
sedición pero diferenció entre los 'Jordis' y los 
exconsellers. ¿Está de acuerdo?
Yo entiendo que Amnistía se centre en los líderes sociales 
porque cuando hablamos de Jordi Sànchez y Jordi Cuixart 
estamos hablando de usted y de mí. Por eso Amnistía los 
diferencia de los líderes políticos y se focaliza en los 
'Jordis', porque coartar su voz es coartar la de dos millones
de ciudadanos. De hecho, en la sentencia del 9­N de 
Francesc Homs, Marchena y el Supremo también hicieron 
esta distinción al concluir que los derechos de 
manifestación y reunión no eran aplicables como causa de 
justificación de su conducta porque era un político y no un
activista. Unos años después, han cambiado de criterio.
Sus esperanzas estaban puestas más en la justicia 
europea que en la española, ya antes del juicio. ¿Por 
qué?
Para mí no todos los tribunales son iguales. El Tribunal 
Europeo de Derechos Humanos (TEDH) no está 
configurado como el Tribunal Constitucional, con 12 
hombres y mujeres nombrados a dedo por PP y PSOE. El 
Constitucional no hace honor a lo que intenta proteger 
desde el momento en que no resuelve los recursos en un 
plazo razonable de personas privadas de libertad, como ha 
pasado con mis clientes.
Esta próxima semana las prisiones catalanas tienen 
que proponer una clasificación para los presos del 
procés. ¿Cree que obtendrán ya el tercer grado? ¿Se lo
merecen?
Prefiero no contestar a esto. En un caso tan mediático, no 
quiero que nada de lo que diga se pueda interpretar como 
una presión a los profesionales de la Junta de Tratamiento 
de la cárcel de Lledoners.
En varios tramos del libro expresa que la causa del 
procés le ha hecho dudar varias veces de si seguir o no 
en la abogacía tras tres décadas de carrera.
Cuando tú eres incapaz, porque no tienes capacidad 
argumentativa, de dar respuesta a unos familiares sobre 
por qué un ser querido está en la cárcel, hay algo dentro de
ti que se tambalea. Y pueden ser dos cosas: que el abogado
sea un idiota y no sepa de derecho o que el Código Penal 
diga una cosa distinta a lo que interpretan los tribunales. 
Cuando la hija de Jordi Sànchez viene a mi casa, o cuando
yo me siento con los hijos de Turull, o estoy con Blanca, 
Susanna y Meritxell [las parejas de Turull, Sànchez y 
Rull] y soy incapaz de justificar las resoluciones judiciales
que hablan de cosas que no han pasado, y mantienen en 
prisión a personas buenas y de paz, pues hay algo que no 
te gusta.
¿Qué les podía explicar a los hijos de Sànchez? ¿Que su 
padre está en la cárcel por sedición o por subirse a un 
coche de la Guardia Civil? Como me quedo con la 
segunda, que está en la cárcel por subirse a un coche de la 
Guardia Civil y convocar una manifestación, pues esto 
hace que dejes de creer en la justicia. Y no me había 
pasado hasta ahora. En 30 años de carrera he tenido 
sentencias favorables y desfavorables y nunca había 
dudado de la honorabilidad y objetividad de los tribunales,
porque siempre había obtenido una respuesta que, me 
gustara o no, era coherente y amparada en derecho. En 
esta causa, no. Pero en el procedimiento tenía que estar 
con ellos y sus familias, y ahora más. Una vez finalizado 
el juicio, impera más ser su amigo, ir a verlos a la cárcel, 
dar apoyo y estar con ellos.
Lo que sí deja claro, pese a los rumores que han 
circulado, es que no saltará a la política.
¡Si algún día ve que me meto en política, avíseme!
Dice que la principal razón para no meterse en política 
es porque ha visto cosas que no le han gustado. 
Cuénteme alguna.
No, no se las puedo decir (ríe). Lamentablemente, he 
tenido que estar cerca y viendo determinadas cosas, y 
participar de primera mano en asuntos que afectaban a mis
clientes y del día a día de la política. He visto cómo en 
algunos momentos la política ha estado por encima de las 
personas, que se han dicho cosas falsas por ganar medio 
voto, prescindiendo de que así se hacía daño a unas 
familias o yendo incluso en contra de personas con las que
se había compartido hemiciclo. Con este ambiente, al final
concluyo que no me veo en este mundo de la política.
https://www.eldiario.es/catalunya/politica
/Jordi-Supremo-Mariano-Rajoy-
Sanchez_0_971153299.html

"optimismo de la voluntad"
El líder socialista parece haber desarrollado la ilusión de que será capaz
de encontrar la fórmula mágica para que ERC baje del monte al llano sin
ceder nada. "Sólo estamos pidiendo una abstención a cambio de un
futuro de diálogo", dicen en el PSOE