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UNIVERSIDAD LAICA ELOY ALFARO DE MANABÍ

FACULTAD DE ODONTOLOGÍA

PRECLÌNICA PRÒTESIS A PLACA Y REMOVIBLE


DR. MIGUEL CARRASCO

BIOSEGURIDAD EN LA PRÀCTICA
ODONTOLÒGICA

5TO SEMESTRE

PERIODO 2018-2019 (1)


INTRODUCCIÒN

En odontología el profesional y su equipo están expuestos diariamente a una


gran variedad de microorganismos de la microflora bucal del paciente,
principalmente, por los aerosoles producidos por la alta rotación y la jeringa
triple. Ellos pueden ser patogénicos y transmitir enfermedades
infectocontagiosas tales como: resfriado común, hepatitis B y C, neumonía,
tuberculosis, sida, entre otras. El empleo de medidas de control de la infección
como los equipamientos de protección individual, esterilización del
instrumental, desinfección de equipamiento y ambiente, antisepsia de la boca
del paciente y otras, pueden prevenir la transmisión de estas enfermedades en
la Odontología.

La Bioseguridad cuenta con normas y protocolos destinados a mantener,


controlar y reducir factores de riesgo laborales procedentes de agentes
biológicos, físicos o químicos con el objetivo de proteger al personal de salud y
pacientes, del contacto con agentes patógenos en Servicios de Salud
vinculados a accidentes por manipulación de sangre o fluidos corporales
potencialmente infecciosos, por ejemplo, se encuentran aquéllos derivados del
manejo de material infeccioso, radiación, compuestos tóxicos y químicos e
inflamables.

Sin embargo, para que exista una infección se requiere la presencia de tres
condiciones (cadena de infección):

- Un huésped susceptible

- Un agente patógeno en número suficiente para producir la enfermedad

- Una puerta de entrada en el huésped


CLASIFICACIÒN DEL INSTRUMENTAL ODONTOLÒGICO

Con el fin de mantener rigurosas medidas de


conservación de la higiene de los equipos,
instrumentales y materiales, el instrumental
odontológico se ha clasificado de acuerdo con del
Sistema Spauling, de la siguiente manera:

Instrumentos críticos: son los que entran en


contacto con tejidos estériles o el sistema vascular
del paciente. Presentan un alto riesgo de infección si
son contaminados por algún microorganismo.
Ejemplo: fórceps, mangos de bisturí o cinceles,
instrumental de endodoncia, agujas, exploradores,
entre otros.

Instrumentos semicríticos: son los que contactan con saliva, mucosas y piel no
intacta. Ejemplo: turbinas, micromotores, eyectores de saliva, etc.

Instrumentos no críticos: no establecen contacto directo con saliva o sangre de


los pacientes, pero pueden contaminarse a través de las manos del operador o
por contacto con otros instrumentos contaminados. Ejemplo: equipos, sillones,
mesas, botones, etc.

PRINCIPIOS DE BIOSEGURIDAD

- Universalidad: La prevención incluye a todos los pacientes de la masa


laboral, el personal debe seguir las precauciones tradicionales para evitar la
exposición de piel y mucosas al contacto con sangre o cualquier otro fluido
corporal del paciente.

- Uso de barreras de protección: El empleo de materiales adecuados que se


interpongan al contacto directo a sangre y fluidos orgánicos
potencialmente contaminantes; por ejemplo: los guantes no evitan los
accidentes, pero disminuyen sus consecuencias.

- Medios de eliminación del material contaminado: El material utilizado en la


atención de pacientes, es depositado y eliminado sin riesgo en equipos a través
de medios apropiados.

A continuación se describirán los conocimientos necesarios para manejar las


normas y procedimientos adecuados para mantener la bioseguridad y asepsia
en el campo clínico-odontológico.
RIESGO

El riesgo, es la probabilidad de ocurrencia a un evento.


Asimismo, la exposición al riesgo, constituyen una
población con alto riesgo de sufrir alguna patología por la
elevada probabilidad que tienen de llevar a cabo contactos
inseguros con diferentes tipos de fluidos corporales y
microorganismos que se encuentran en el ambiente donde
se desenvuelven (Trabajadores de la salud). La exposición
y el contagio ocurren especialmente cuando no hay preparación adecuada, se
carece de protección y se omiten las precauciones mínimas de Bioseguridad.

Asimismo, los pacientes representan una población en alto riesgo de sufrir


alguna patología, ya que se encuentran expuestos igualmente, por llevar a
cabo contactos inseguros con diferentes tipos de fluidos corporales y
microorganismos que se encuentran en el ambiente general, en el hogar, en el
trabajo y en los lugares donde se prestan servicios de salud; máxime cuando
presentan patologías debilitantes o concurren situaciones de inmunodeficiencia
que facilitan el desarrollo de enfermedades oportunistas. No obstante, los
pacientes también son portadores de gérmenes que pueden difundirse en el
ambiente de las instalaciones de salud a Las cuales asiste y que son capaces
de afectar a otros pacientes, al personal de salud o a otros.

De igual modo, tienen riesgo de exponerse a factores adversos relacionados


con bioseguridad, los siguientes:

 Los profesionales de la salud, cuando entran en contacto con los


pacientes y no utilicen los elementos de protección personal, tales como
guantes, gorro, tapabocas, gafas y/o protector ocular, o que durante su
actividad asistencial se encuentren expuestos a fluidos corporales y
materiales corto punzantes.
 El personal del aseo, que realiza actividades de limpieza y desinfección,
por la probabilidad de infectarse durante el contacto potencial con fluidos
corporales y materiales corto punzantes.
 El personal que realiza actividades de limpieza de áreas presenta
posibilidad de exposición a microorganismos que sean potencialmente
infecciosos.
 Los usuarios, cuando no se realizan buenas prácticas de bioseguridad y
está expuesto a microorganismos presentes en el ambiente.
 La comunidad en general, por infecciones contraídas por los usuarios y
el personal de la salud, tiene el riesgo potencial de extenderse a la
comunidad y propagarse a otras personas, según la naturaleza de la
infección.
PRECAUCIONES UNIVERSALES

La salpicadura de productos biológicos contaminados presume un riesgo de


contagio si entra en contacto con la mucosa o el tejido cutáneo, presenta una
solución de continuidad que facilite la penetración de un probable agente
microbiano a la dermis. El uso de barreras y las diversas técnicas proveen un
ambiente estéril y sin contaminantes.

Muchos autores consideran la inmunización como una barrera y, de hecho,


esta previene contra la aparición de enfermedades; el personal que labora en la
consulta estomatológica y que puede estar expuesto a sangre u otros fluidos
corporales, debe recibir la vacuna contra la hepatitis B; esta debe ser aplicada
en dosis completas y según el esquema vigente.
Entre las barreras se encuentran los medios de protección:

Guantes

Utilizar guantes limpios previo contacto con: sangre, secreciones, fluidos


corporales, o cualquier objeto contaminado, no obligatoriamente estériles; sin
embargo, para procedimientos invasivos usar guantes de látex y estériles.
Retire los guantes inmediatamente para evitar el contagio de las manos que
sucede aún con el empleo de guantes y después de su uso, antes de tocar
cualquier superficie no contaminada o atender a otro paciente lávese las
manos.

Bata

La utilización de la bata protege la ropa en procedimientos que puedan


ocasionar salpicaduras, se deberá incorporar la sobretúnica para métodos
invasivos. La bata ideal está elaborada de material impermeable o de algodón
poliéster, con manga larga, puños elásticos y cuello redondeado, sin bolsillos,
pliegues y dobleces que permitan la retención de material contaminado, con
una longitud hasta el tercio medio de la pierna. Lávese las manos después de
retirar la bata.

Tapaboca o mascarilla

El tapaboca debe ser de material impermeable que protege membranas


mucosas de ojos, nariz y boca durante procedimientos que generen
salpicaduras, aerosoles de sangre o líquidos corporales; también, evita la
inhalación de vapores de ciertas sustancias tóxicas, irritantes o alérgenas.
Protector ocular

Los lentes deber ser amplios y ajustados al rostro, para prevenir traumas o
infecciones a nivel ocular con salpicaduras, aerosoles o microgotas flotantes en
el ambiente, por ende, los ojos son susceptibles de sufrir lesiones
microscópicas por su limitada vascularidad y baja capacidad inmunitaria.

Zapatos o botas

Usar botas limpias, no estériles para proteger la piel y prevenir la suciedad de


la ropa durante procedimientos en actividades de cuidados de pacientes que
puedan generar salpicaduras y aerosoles de fluidos corporales. Lavar las
manos después de quitarse los zapatones.

Uso adecuado de los recolectores

Depositar todo material cortopunzante como aguja, bisturí, instrumentos


puntiagudos, etc. en los contenedores adecuados inmediatamente después de
su uso para evitar accidentes laborales, por tanto, se recomienda: no
reencapuchar las agujas, doblarlas, romperlas o manipular la aguja para
separarla de la jeringa, en lo posible usar pinzas para manipular instrumentos
cortopunzantes; los recipientes de eliminación poseen el símbolo de material
infectante, inscripción de advertencia como material de cuidado y ser de color
amarillo, éstos deben situarse lo más próximo posible al área de trabajo.
LAVADO DE MANOS

Se ejecuta de inmediato, antes y después del contacto con el paciente: al tocar


cualquier fluido o secreción corporal, durante la manipulación de equipos en
contacto con las superficies del ambiente y/o pacientes, independientemente si
utilizó o no guantes. Se debe usar jabón común neutro de preferencia líquido
para el lavado de manos, o con detergente antimicrobiano y en situaciones
específicas con agentes antisépticos. Cuando un guante se rompe, se retiran
ambos, se lavan las manos con agua y detergente por arrastre, y se colocan
otros nuevos. La principal vía de transmisión en las infecciones cruzadas son
las manos; en ese sentido, el empleo de los guantes es una barrera mecánica
eficaz.

El método correcto de limpieza también es importante. Desarrollar una técnica


adecuada para el lavado de manos es imprescindible para asegurarse de que
las manos están completamente limpias. Se debe prestar especial atención al
dorso de las manos y a las yemas de los dedos, ya que se olvidan con
frecuencia.

1. Humedezca las manos con agua.


2. Aplique suficiente jabón para cubrir todas las superficies de las manos.
3. Frote sus manos palma a palma.
4. Frote circularmente hacia atrás y hacia delante con la yema de los dedos
de la derecha para con la izquierda y viceversa.
5. Coloque la mano derecha encima del dorso de la mano izquierda, los
dedos y viceversa. Apreté el pulgar izquierdo con la mano derecha, frote
circularmente y haga lo mismo con la otra mano.
6. Enjuague con agua desde los dedos hasta la muñeca.
7. Seque las manos con una toalla desechable o un secador.
8. Use la toalla desechable para cerrar la llave.
9. Manos limpias protegen nuestra salud.
PREPARACIÓN DEL PACIENTE

La preparación extra bucal en el quirófano deberá contar con estrictas medidas


de asepsia, tanto en la mesa quirúrgica como en el gabinete dental. Si el
paciente es ambulatorio, es imprescindible cubrir con paños el tórax y la
cabeza. Existen también pinzas especiales para sujetar estos campos.

En la preparación intrabucal, es obligatorio el uso de algún antiséptico, por


ejemplo la clorhexidina. Tanto los profesionales como el personal auxiliar
tendrá que utilizar siempre guantes descartables, barbijos (no de tela) y
protectores oculares con paneles laterales, ya que éstos brindan una
protección total.

Al anestesiar al paciente, usar una jeringa estéril, una aguja descartable y


solución anestésica fresca, evitar usar cartuchos que contengan sobrantes de
otras anestesias. No encapuchar las agujas a menos que se realice con
protectores.

Minimizar la formación de aerosoles dentales, se ha comprobado que su


dispersión y por consiguiente la de microorganismos, puede llegar hasta dos
metros de distancia. En el campo operatorio trabajar con aislación absoluta
cuando la operación lo permita. Esto impide la formación y dispersión de
aerosoles.

A los RX periapicales y oclusales se los limpiará con toallitas de compuestos


fenólicos o solución de yodopovidona al 2,5% antes y después de su uso.

TRATAMIENTO DE LOS RESIDUOS CONTAMINADOS


Comprende el conjunto de dispositivos y procedimientos adecuados a través de
los cuales los materiales utilizados en la atención a pacientes, son depositados
y eliminados sin riesgo.

Para la eliminación de los residuos, se deben acondicionar previamente los


servicios con los materiales e insumos necesarios para eliminarlos, de acuerdo
con los criterios técnicos establecidos en esta norma.

Los residuos comunes o no contaminados, provenientes de la limpieza en


general (polvos, cartones, papeles, plásticos, entre otros), no representan
riesgo de infección para las personas que los manipulan. Estos residuos, por su
semejanza con los residuos domésticos, pueden ser considerados como tales y
deben ser almacenados en recipientes con bolsas de color negro.

Los residuos biocontaminados provenientes del área asistencial (algodones,


gasas, guantes, vendas, inyectores de saliva, elementos punzocortantes, entre
otros), son residuos sólidos con grandes cantidades de microorganismos
provenientes de las secreciones, excreciones y demás líquidos orgánicos del
paciente, y si no se eliminan en forma apropiada, son potencialmente agresivos
para el ser humano y el medio ambiente. Deben ser depositados en bolsas
rojas; si estas no están disponibles, es necesario colocar rótulos bien legibles
que indiquen: “residuos contaminados”. Estos deben ser tratados previamente
(incineración, esterilización por autoclave, desinfección por microondas o
enterramiento controlado) antes de ser eliminados en los rellenos sanitarios
autorizados.

Los residuos especiales lo constituyen los elementos contaminados con


sustancias químicas, radioactivas y líquidos tóxicos, tales como sustancia para
revelado, mercurio, entre otras. Para este tipo de residuos se deben utilizar
bolsas de color amarillo.

Se deben sumergir los residuos en hipoclorito de sodio al 0,5 % con la finalidad


de desinfectar el material, y se recomienda romper o rasgar alguna parte de
estos para impedir que vuelva a ser usado.

ESTERILIZACIÓN Y DESINFECCIÓN

La esterilización es la eliminación de todos los microorganismos y la


desinfección es la supresión de gérmenes patógenos.

Antes de realizar cualquier procedimiento de esterilización o desinfección, los


instrumentos deben estar perfectamente limpios y libres de todo resto orgánico
o inorgánico (sangre, grasa, materiales), para ello habrá que sumergirlos en
una solución antiséptica adecuada después de su uso, lavarlos y cepillarlos
cuidadosamente con la ayuda de un buen detergente y abundante agua.
Durante todas estas maniobras el personal auxiliar debe trabajar aplicando
todas las medidas de protección, por ejemplo guantes gruesos, mascarillas,
gafas, vestimenta adecuada. Es muy importante acomodar y envolver en
bolsas los elementos que hay que esterilizar.

DESINFECCIÓN DEL INSTRUMENTAL

Para desinfectar el instrumental y así obtener una buena esterilización, se


utiliza las soluciones de glutaraldehídos, en un tiempo de 6 a 10 horas, y
renovar las soluciones desinfectantes periódicamente pues pierden su efecto
germicida.

Los centros odontológicos deben contar con una central de esterilización, para
la recepción del material e instrumental, los cuales deben ser enviados en cajas
o contenedores cerrados.

Se debe esterilizar las piezas de mano de baja y alta velocidad, equipos de


detartraje sub y ultrasónico, contra ángulos y jeringas triples para cada
paciente, en caso de que esto no sea posible, desinfectarlos en alto nivel.
Realizar este procedimiento en cada atención, entre 20 a 30 segundos antes
de poner en boca, para eliminar el agua retenida en los ductos. Cuando se
utiliza otra vez el instrumental en el mismo trabajo, se deberá esterilizar o
desinfectar, se hará de igual forma con el cambia fresa para cada paciente. La
parte activa del limpia fresas debe estar esterilizada.

El equipamiento dental que se pone en contacto con el paciente contará con


cubiertas protectoras impermeables, así mismo con los artículos que no
ingresan en la boca, pero que pueden ser contaminados con fluidos orales
durante los procedimientos, como por ejemplo: asas o conectores de la unidad
dental, salivero, jeringa de aire, agua y otros. Estas cubiertas deben ser
descartadas y cambiadas con cada paciente.

MANEJO DEL MATERIAL CORTOPUNZANTE DESECHABLE

En el uso del material cortopunzante se tendrá especial cuidado para evitar


accidentes, las agujas carpule no deben recapsularse, para realizar el retiro de
la jeringa usar instrumental de aprehensión, luego será depositada en un
contenedor rígido para luego desecharla. Si se efectúa una segunda punción
durante un mismo procedimiento clínico, delimitar un campo estéril en el área
clínica directa para dejar la jeringa carpule (riñon o bandeja estéril) o bien
recapsular la aguja de acuerdo al siguiente procedimiento:

1. Al montar la aguja en la jeringa, introducir la jeringa preparada, con la aguja


cubierta por la cápsula en un sostenedor especial.
2. Retirar la cápsula y luego de la punción recapsular en el mismo sostenedor.

3. Se introduce la aguja en la cápsula sobre la superficie de trabajo


empleando una sola mano, ajustar y desinsertar.

4. Tomar la cápsula con un instrumento de aprehensión e introducir en la


aguja montada en la carpule, ajustar y desinsertar.

5. Nunca recapsular con ambas manos o apuntando la aguja hacia el


operador.

6. Retirar las hojas de bisturí del mango, con instrumentos con cremallera y se
elimina en un contenedor rígido.

7. En general el material cortopunzante se deberá tomar desde el campo


clínico, nunca pasar de mano en mano.

8. Después de la atención depositar el instrumental cortopunzante y no


cortopunzante reutilizable en una solución de detergente, limpiar con agua,
detergente y toallas desechables las cubiertas de trabajo y equipos, empleando
guantes. Luego se colocará el material e instrumental cortopunzante
desechable en contenedores rígidos de plástico o cartón con tapa.

Los algodones y materias orgánicas se desecharán en un recipiente, en cuyo


interior debe existir una bolsa de polietileno.

ESTERILIZACIÓN POR CALOR

Existen dos maneras: Calor seco y Calor húmedo.

1. En la esterilización por calor seco se utiliza el aire caliente y el flameado. En


el aire caliente, los objetos a esterilizar serán introducidos ordenadamente en
bandejas en un recipiente metálico de dobles paredes en el que el aire es
calentado mediante corriente eléctrica, la ventaja es que no corroe los metales.
En el flameado, el instrumento hay que hacerlo pasar repetidas veces por una
llama durante intervalos de tiempos muy cortos, el resultado es bueno en
cuanto a la esterilización pero pésimo en cuanto a la vida de los instrumentos
aunque sean metálicos.

2. En la esterilización por calor húmedo tomar en cuenta la autoclave y la


ebullición. En la autoclave se utilizará vapor de agua a presión que consiste en
poner en un recipiente hermético, en el que se calienta agua hasta que se
produce vapor, es capaz de destruir bacterias, hongos y virus. Sirve también
hasta ciertos límites para muchos instrumentos y materiales no metálicos. En la
ebullición el agua hierve a 100°C hoy no se considera un sistema ni mucho
menos seguro porque no es capaz de destruir virus ni formas de resistencia de
muchos gérmenes.

AGENTES QUÍMICOS

Los agentes químicos tienen diferentes aplicaciones en cirugía bucal desde la


reducción del número de gérmenes en la cavidad bucal hasta la desinfección
del instrumental, Se dividen en dos grupos de agentes: los líquidos y los gases.

Los líquidos sobre los pacientes son siempre de uso externo o tópico (piel,
mucosas, cavidades biológicas). Cualquier gota de sangre o salpicadura sobre
la superficie se deberá ser limpiada de inmediato con una servilleta empapada
de una solución antiséptica. El hipoclorito, es eficaz y barato pero deteriora las
superficies metálicas si permanece mucho tiempo en contacto con ellas.

Los Odontólogos están expuestos a los riesgos provocados por agentes


químicos y físicos. Entre los agentes químicos tenemos el óxido nitroso,
desinfectantes y otros; dentro los agentes físicos encontramos radiaciones de
luz y láser.

Se pueden encontrar muchas enfermedades que pueden ser transmisibles


como el virus de la Hepatitis B y C, virus Herpes Simple, virus de la
Inmunodeficiencia Humana (VIH). Para controlar todos éstos microorganismos
los encargados en bioseguridad odontológica deben ser responsables y tomar
las previsiones adecuadas para el control de las infecciones.
BIBLIOGRAFÍA

Blanco Ventura, D. (2016). Manual de bioseguridad para consultorio


odontológico. Bogotà, Colombia: Universidad Militar Nueva Granada.
MSc. Dra. Araelis Ramona Ruiz Hernández, D. J. (2013). Principios de
bioseguridad en los servicios estomatológicos. Santa Clara, Cuba:
Revista Scielo.
Patricia, Z. C. (2011). Bioseguridad en Odontología. La Paz, Bolivia: Revista de
Actualización Clínica Investiga.
Yaruska, T. R. (2011). Bioseguridad. La Paz, Bolivia: Revista de Actualización
Clínica Investiga.