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Arre borriquito

Hacia el portal de Belén


Tengo puesto un nacimiento se dirige un pastorcito
en un rincón de mi casa, cantando de esta manera
con pastores y pastoras para alegrar el camino,
y un palacio en la montaña, ha nacido el niño dios
Allí vive el rey Herodes en un portal miserable
Allí vive y sus soldados para enseñar a los hombres
todos están esperando la humildad de su linaje.
que lleguen los reyes magos.
Arre borriquito
Arre borriquito arre burro arre
arre burro arre anda más de prisa
anda más de prisa que llegamos tarde,
que llegamos tarde arre borriquito
arre borriquito vamos a Belén
vamos a Belén que mañana es fiesta
que mañana es fiesta y al otro también.
y al otro también.
Arre borriquito
En el cielo hay una estrella arre burro arre
que a los reyes magos guía anda más de prisa
hacia Belén para ver que llegamos tarde,
a Dios hijo de María, arre borriquito
cuando pasan los monarcas vamos a Belén
sale la gente al camino que mañana es fiesta
y alegres se van con ellos y al otro también.
para ver al tierno niño.
Arre borriquito
arre burro arre
anda más de prisa
que llegamos tarde
arre borriquito
vamos a Belén
que mañana es fiesta
y al otro también.
Rodolfo El Reno

Hoy quisiera contarles la historia Pero Navidad llegó, Santa Claus


de un reno al que nadie quería bajó y a Rodolfo eligió, por su
por ser tan feo ni siquiera el singular nariz tirando del trineo,
mismo imaginó lo que un día le fue Rodolfo sensación y desde
pasó aquel momento toda burla se
acabó.
Era Rodolfo un reno, que tenía
la nariz roja como la grana y de
un brillo singular todos sus
compañeros se reían sin parar
y nuestro buen amigo, no
paraba de llorar

Pero Navidad llegó, Santa Claus


bajó y a Rodolfo eligió, por su
singular nariz tirando del trineo,
fue Rodolfo sensación y desde
aquel momento toda burla se
acabó

Era Rodolfo un reno, que tenía


la nariz roja como la grana y de
un brillo singular todos sus
compañeros se reían sin parar y
nuestro buen amigo, no paraba
de llorar

Pero Navidad llegó, Santa Claus


bajó y a Rodolfo eligió, por su
singular nariz tirando del trineo,
fue Rodolfo sensación y desde
aquel momento toda burla se
acabó