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Id Cendoj: 48020370032004100021
Órgano: Audiencia Provincial
Sede: Bilbao
Sección: 3
Nº de Recurso: 799/2002
Nº de Resolución: 134/2004
Procedimiento: CIVIL
Ponente: ANA ISABEL GUTIERREZ GEGUNDEZ
Tipo de Resolución: Sentencia

AUDIENCIA PROVINCIAL DE BIZKAIA

BIZKAIKO PROBINTZIA-AUZITEGIA

Sección 3ª

BARROETA ALDAMAR 10 3ª planta- C.P. 48001

Tfno.: 94-4016664

Fax: 94-4016992

N.I.G. 48.04.2-02/036203

R.menor cuantía 799/02

O.Judicial Origen: 1ª Inst. e Instrucc. nº 4 (Getxo)

Autos de J.menor cuantía 279/98

Recurrente: Julián

Procurador/a: ALBERTO ARENAZA ARTABE

Abogado/a: FERMIN GOMEZ ARROYO

Recurrido: Ramón

Procurador/a: ALFONSO LEGORBURU ORTIZ DE URBINA

Abogado/a: JOSE MARIA MONTEJO GURRUCHAGA

SENTENCIA Nº 134

ILMOS. SRES.

D/Dña. MARIA CONCEPCION MARCO CACHO

D/Dña. ANA ISABEL GUTIERREZ GEGUNDEZ

D/Dña. CARMEN KELLER ECHEVARRIA

En BILBAO, a veintitrés de febrero de dos mil cuatro.

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La Iltma. Audiencia Provincial de esta Capital, constituida por los Sres. que al margen se expresan, ha
visto en trámite de apelación los presentes autos civiles de J.menor cuantía 279/98, seguidos en el 1ª Inst. e
Instrucc. nº 4 (Getxo) a instancia de Julián , parte apelante, representado por el Procurador Sr./Sra.
ALBERTO ARENAZA ARTABE y defendido por el Letrado Sr./Sra. FERMIN GOMEZ ARROYO contra
Ramón , parte apelada, representado por el Procurador Sr./Sra. ALFONSO LEGORBURU ORTIZ DE
URBINA y defendido por el Letrado Sr./Sra. JOSE MARIA MONTEJO GURRUCHAGA; todo ello en virtud
del recurso de apelación interpuesto contra sentencia dictada por el mencionado Juzgado, de fecha 17 de
julio de 2002.

Se aceptan y se dan por reproducidos en lo esencial, los antecedentes de hecho de la sentencia


impugnada en cuanto se relacionan con la misma.

ANTECEDENTES DE HECHO

PRIMERO.- Que la referida sentencia de instancia de fecha 17 de Julio de 2002 es del tenor literal
que sigue: FALLO: Que desestimando como desestimo la excepción perentoria sobre prescripción extintiva
de la acción ejercitada y con desestimación íntegra de la demanda interpuesta por el Procurador de los
Tribunales D. Alberto Arenaza Artabe en nombre y representación de D. Julián , debo absolvser y absuelvo
a D. Ramón de todos los pedimentos instados en su contra en la demanda, con expresa imposición a la
parte actora de las costas causadas en el procedimiento.

Notifíquese la presente sentencia a las partes, haciéndoles saber que contra la misma cabe
interponer recurso de apelación ante este Juzgado y para ante la Ilustrísima Audiencia Provincial de
Vizcaya, el cual podrá prepararse en el plazo de cinco días contados desde el día siguiente a su
notificación, en la forma y con los requisitos que se regulan en los artículos 457 y siguientes de la Ley
1/2000 de 7 de enero de Enjuiciamiento Civil.

Así por esta mi sentencia, de la que se dejará testimonio en los autos, juzgando definitivamente en
primera instancia, lo pronuncio, mando y firmo.

SEGUNDO.- Que publicada y notificada dicha resolución a las partes litigantes por la Representación
Procesal de Julián se interpuso en tiempo y forma recurso de apelación que, admitido por el Juzgado de
instancia y dado traslado a las demás partes por un plazo de diez días, transcurrido el mismo se elevaron
los autos a esta Audiencia Provincial; ordenándose a la recepción de los autos la formación del presente
Rollo al que correspondió el número 799/02 de Registro y que se sustanció con arreglo a los trámites de los
de su clase.

TERCERO.- Que por providencia de la Sala de fecha 9 de diciembre de 2003 se señaló para
deliberación, votación y fallo del recurso el día 20 de enero de 2004.

CUARTO.- Que en la tramitación del presente recurso se han observado las prescripciones legals.

VISTOS, siendo Ponente para este trámite la Ilma. Sra. Magistrado DOÑA ANA ISABEL GUTIERREZ
GEGUNDEZ.

FUNDAMENTOS DE DERECHO

PRIMERO.- Señala la parte apelante como motivo del recurso y en solicitud de que se estime la
demanda en su día interpuesta: a)error en la apreción de los hechos objeto de debate, de la acción
ejerecitada ex art. 135 de la L.S.A.. Dicho motivo lo determina en razón y fundamento de que la cuestión
fundamental debatida en el procedimiento dimana de que partiendo de la importancia que tenían la acciones
de BILBO BERRI S.A. pra MURAPA S.A. la decisión de acudir que a la compra o no de nuevas acciones de
BILBO BERRI por parte de la entidad MURAPA deviene incuestionable y por ende su comunicación a los
socios partícipes de Murapa S.A.. Insistía en que lo que se denunciaba es precisamente la falta de
comunicación por el DIRECCION000 de Murapa S.A. al resto de los socios integrantes de la misma, al
respecto de la compra o no de las acciones en Bilbo Berri S.A. y ello teniendo en cuenta que dicha entidad
Bilbo Berri era uno de sus mayores activos. No compartía el hecho de que el Juzgador de instancia
determinando la validez per se del acto de que en Junta Extraordinaria de 27 de enero de 1994 se nombre
al Sr. Ramón como DIRECCION000 , en su base y en cascada valide cualquier comportamiento o actuación
que realice el Sr. Ramón . A su entender es palmario el nombramiento del Sr. Ramón , pero irrelevante para
los ulteriores actos que realice este DIRECCION000 y, en concreto, lo que se denuncia como falta de
lealtad y de comunicación a los Socios de Murapa S.A. de la necesariedad o no de adquirir las nuevas

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acciones de Bilbao Berri S.A., máxime cuando este en su propio nombre ha adquirido para sí la mayoría de
las acciones nuevas de Bilbo Berri S.A.

Instaba la parte apelada la confirmación de la resolución recurrida al estimar y por los argumen tos
que explicitada la misma es plenamente ajustada a derecho.

SEGUNDO.- Como señala la parte apelante la acción ejercitada tiene su virtualidad conforme a lo
dispuesto ex art. 135 de la L.S.A.. Tal y como ha declarado el Tribunal Supremo, entre otras T.S.1ª,
sentencia 31 de diciembre de 2002, la acción individual de responsabilidad al amparo del artículo 135, EDL
1989)/15265, tiene las siguientes características:

"... La referida acción individual, que actúa como propia acción indemnizatoria, al referirse a la propia
responsabilidad extracontractual, hace aplicable el artículo 1902 del Códico Civil, EDC 1889/1, y exige para
su acogida la concurrencia de los presupuestos siguientes:

a) Conducta o actuación de los administradores realizada en el ejercicio de su cargo y se presente


como acción y omisión ilícita, en la que se encuadran las actividades carentes de la más elemental
diligencia exigible a un ordenado comerciante (sentencia de 30-3-2002, EDJ2001/6268, y lo dispuesto en el
artículo 133, EDL 1989/15265).

b) Que se haya acusado efectivo daño directo al socio ..."

c) Se de necesaria relación causal entre el acto ilícito que se imputa y el resultado dañoso (sentencias
de 10-12-1996, EDJ 1996/9008, 20-7-2000, EDJ 2000/19342 y 19-4-2002, EDJ 2002/9747) ...".

Recientemente en S.T.S. 20 noviembre 2003, se ha señalado "...El T.R.L.S.A, en su artículo 135 -


aplicable a la sociedad de responsabilidad limitada según el art. 69.1 L.S.R.L. 1995- reconoce una acción
individual a favor de los socios y de los terceros, distinta de la acción social que regula en su art. 134 y
tendente no a la indemización por los administradores del daño causado al patrimonio social y ordenada a
obtener la reconstitución del mismo como garantía indirecta para el cobro por los demandantes de su
crédito, sino a indemnizarles de los daños directamente sufridos en su patrimonio, requíriéndose, en su
consecuencia, para la viabilidad de esta acción directa de los intereses de los accionsitas o del tercero
demandante, a lo que ha de añadirse que al señalar el precepto una responsabilidad civil de
administradores, la misma ha de establecerse con fundamento en la concurrencia de la culpa, el daño y la
relación de causa efecto entre aquella y este (Cfr. T.S. 1ª S 21 mayo 1985) ..., dicha resolución continúa
expresando ...., la acción de responsabilidad individual del art. 135 L.S.A. ..., participa de la naturaleza de la
culpa extracontractual al inspirarse en el principio general de no ausar daño a nadie y se consideran
aplicables a ella los requisitos del art. 1902 y ss. C.C. por lo que será exigible una colisión directa entre la
acción y omision del DIRECCION000 y el daño al acreedor, antendido esto en el sentido general del C.C.
puesto que no se trata de una relación del DIRECCION000 con la sociedad sino con otras personas ajenas
a la relación societaria, e incumbe al actor la prueba de la acción u omisión culposa del DIRECCION000
(Cfr. T.S.1ª SS 20 y 30 Dic. 2002) ..."

TERCERO.- Efectuadas las anteriores precisiones resulta evidente que el reproche que la parte
apelante efectua a la resolución recurrida lo es sobre la base, ahora en mayor medida clarificado del
reproche que efectúa respecto de la Gestión verificada por el Sr. Ramón en punto a la no información o
comunicación, para concurrir o no a la adquisición de acciones respecto de Bilbo Berri.

Acotado así el objeto de imputación respecto de la gestión del Sr. Ramón por la parte demandante,
hoy apelante, a nuestro entender la resolución recurrida no confunde los términos del debate y da cumplida
respuesta a las cuestiones objeto del mismo.

Así, en primer lugar efectivamente y desde la óptica plasmada en el recurso de apelación, no resulta
objeto de cuestion o no es relevante a los efectos de la imputación que se realiza respecto del acto de
gestión (o mejor de no gestión la no comunicación al resto de Socios de la compra o no de acciones de la
Sociedad Bilbo Berri) del acuerdo de Junta General Extraordinaria de 24 de enero de 1994, en el cual se
materializó el nombramiento como gestor único del Sr. Ramón pues, insistimos, una vez más y como
"machaconamente" ha puesto de manifiesto la parte apelante, lo que constituye objeto de imputación es la
actuación en contra de los intereses de Murapa S.A. del Sr. Ramón que adquirió para sí las nuevas
acciones de Bilbo Berri S.A. y no sometió a decisión alguna la adquisición en el seno de la mercantil Murapa
lo que conlleva una actitud desleal e incompetente por anteponer sus intereses personales a los de la
entidad Murapa S.A.

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El juzgador en tales términos no confunde como se denuncia los hechos sino que: a) parte de una
premisa, que la no concurrencia en su condición de representante de Murapa S.A. a la ampliación de capital
de Bilbo Berri S.A., lo que para no incrementar el Inmovilizado Financiero y en los términos que son
destacados en la resolución recurrida. Y ello como indudablemente decisión de gestión para la que el Sr.
Ramón estaba facultado. No se hace derivar en cascada del nombramiento del Sr. Ramón la bondad del
resto de sus decisiones de gestión saneándolas per se. Su actividad es analizada en la resolución recurrida
y sobre la prueba que se analizaba cual es el no incrementar el Inmovilizado Financiero. Señalando
igualmente, que per se, el hecho de que la suscripción de tales acciones se demostrara después
provechosa, como el hecho de que el demandado adquiriera acciones, no demuestra ello ser el actor
vulnerador de los principios que deben inspirar la gestión. Ni por demás se percibe que tal concurrencia a
dicha adquisición de acciones por Murapa S.A. se mostrara, a priori, en forma palmaria como tan ventajosa.

Es decir, la sentencia recurrida analiza los vértices de una decisión, analiza las consideraciones del
acto de gestión. Acto para el cual y por demás tenía facultades de gestión.

Todos estos datos no son desvirtuados a través del recurso y en este sentido recordar que en orden a
la valoración de la prueba que, como soporte de los hechos que conducen al a determinación de la
calificación jurídica relevatne, que tal y como sistemáticamente recoge la Jurisprudencia del T.S., así entre
otras Sª de 1 de marzo de 1994 "... Según reiterada jurisprudencia prevalece la valoración que de las
pruebas realicen los órganos judiciales por ser más objetiva que la de las partes, dada la mayor subjetividad
de estas por razón de defender sus particulares intereses ...". Señalando igualmente el T.S. 1ª 30 setiembre
1999 "Es constante la jurisprudencia acerca de no quedar alterado el principio de distribución de la carga de
la prueba si se realiza una apreciación de la aportada por cada parte y luego se valora en conjunto su
resultado ...". En este sentido como señala la A.P. Alicante, Sec. 5ª, S 30-11-2000, "... Al respecto deben
efectuarse unas consideraciones acerca de las facultades revisoras de la Sala sobre la valoración de la
prueba practicada por el Juzgador de instancia. Se ha de tomar en consideración que la actifidad intelectual
de valoración de la prueba se incardina en el ámbito propio de soberanía del juzgador, siendo así que a la
vista del resultado de las pruebas practicadas en el acto del juiciio el juez a quo resulta soberano en la
valoración de la prueba conforme a los rectos princpios de la sana crítica, favorecido como se encuentra por
la inmediación qeu le permitió presenciar personalmente el desarrollo de los medios probatorios. En
definitva, cuando se trata de valoraciones probatorias la revisión de la sentencia deberá centrarse en
comprobar que aquélla aparece suficientemente expresada en la resolución recurrida y que las conclusiones
fácticas a las que así llegue no dejen de manifiesto un error evidente o resulten incompletas, incongruentes
o contradictorias, sin que por lo demás resulte ilícito sustituir el criterio del jeuz a quo pro el criterio personal
e interesado de la parte recurrente...". Así, en conclusión, las partes en virtud del principio dispositivo y de
rogación pueden aportar prueba pertinente siendo su valoración competencia de los Tribunales, sin que sea
lícito tratar de imponerla a los juzgadores y por lo que se refiere al recurso de apelación debe tenerse en
cuenta el citado princpio de que el juzgador que recibe la prueba puede valorarla de modo libre, aunque
nunca de manera arbitraria y, por otro lado, que si bien la apelación transfiere al Tribunal de la segunda
instancia el conocimiento pleno de la cuestión, esta queda reducida a verificar si en la valoración conjunta
del material probatorio se ha comprtado el juez a quo de forma arbitraria o si, por el contrario, la apreciación
conjunta del mismo es la procedente por su adecuación a los resultados obtenidos en el proceso.

Todo lo que antecede, abundando en los argumentos de la resolución recurrida y los explicitados en
la misma, sirven a la desestimación del recurso.

CUARTO.- En cuanto a las costas de esta alzada han de ser impuestas a la parte apelante en razón
a lo dispuesto en el art. 394 L.E.C.

Vistos los artículos citados y demás de general y pertinente aplicacion y en virtud de la Potestad
Jurisdiccional que nos viene conferida por la Soberania Popular y en nombre de S.M. el Rey.

FALLAMOS

Que con DESESTIMACION del recurso de apelación interpuesto por la Representación Procesal de
Julián conta la sentencia dictada por el Juzgado de 1ª Instancia nº 4 de Getxo en autos de Juicio de Menor
Cuantía 279/98, con fecha 17 de julio de 2002, DEBEMOS CONFIRMAR COMO CONFIRMAMOS dicha
resolución. Todo ello con costas de esta alzada a la parte apelante.

Firme que sea la presente resolución, devuélvanse los autos originales al Juzgado del que proceden,
con certificación de la misma, para su conocimiento y cumplimiento.

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Así, por esta nuestra Sentencia, de la que se unirá testimonio al rollo de su razón, lo pronunciamos,
mandamos y firmamos.

PUBLICACION.- Dada y pronunciada fué la anterior Sentencia por los Ilmos. Sres. Magistrados que la
firman y leída por el/la Ilmo. Magistrado Ponente en el mismo día de su fecha, de lo que yo el/la Secretario
certifico.