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TRANSFORMACIONES ECONÓMICAS, CAMBIOS

DEMOGRÁFICOS Y SOCIALES DURANTE EL REINADO DE


ISABEL II: LAS DESAMORTIZACIONES Y LOS INICIOS DE
LA INDUSTRIALIZACIÓN
La desamortización, forma parte del proceso de
“revolución agraria” que acompaña a la revolución
industrial y al desarrollo del capitalismo y tiene como
objetivo un cambio en la estructura de la propiedad
agraria con el fin de facilitar su liberalización y eliminar
los obstáculos que la agricultura oponía al desarrollo
económico general.

Es uno de los fenómenos más interesantes e importantes


del proceso de construcción del sistema liberal en
España.
DESAMORTIZACIÓN

Forma parte del proceso de la


REVOLUCIÓN AGRARIA

Acompaña a la
Revolución Industrial
Objetivo

Cambio en la estructura de la propiedad agraria: LIBERALIZACIÓN

Eliminar los obstáculos que la agricultura oponía al desarrollo


económico general
La agricultura era en el Antiguo Régimen y durante
bastante tiempo en el Nuevo Régimen la base de la
economía; la propiedad de la tierra su elemento
principal.

El paso del Antiguo al Nuevo Régimen tiene un


elemento fundamental en el cambio de estructura
en la propiedad de la tierra.

De la propiedad “feudal”

a la propiedad capitalista
En el Antiguo Régimen la propiedad de la tierra estaba en su
mayor parte amortizada; es decir, vinculada a instituciones como
la nobleza (a través del mayorazgo), la Iglesia, los Ayuntamientos
(bienes propios y bienes comunes) y el propio Estado.

La Nobleza (mayorazgos)
La Iglesia
Los Ayuntamientos (propios y comunes)
El Estado
Al estar vinculadas a instituciones estas tierras no se
podían vender, dividir, etc., es decir, estaban fuera de
los mecanismos capitalistas.

Los ilustrados consideraron que esta forma de


propiedad era poco racional e impedía una
explotación y unos rendimientos más intensivos.
Ahora se van a desvincular las tierras de la
nobleza y desamortizar los bienes eclesiásticos y
municipales.
Régimen de propiedad inamovible,
Régimen de propiedad
por el cual el bien poseído
amortizado o vinculado.
pertenece más a la persona
jurídica (Título, convento,
municipio) que a la física

Su poseedor o poseedores, aunque pueden hacer uso de él, no


pueden enajenarlo, ni venderlo, ni repartirlo entre los
herederos, ni le puede ser embargado.
La amortización podía ser municipal, eclesiástica o señorial.

A la señorial pertenece la institución del mayorazgo que obligaba a


dejar la herencia al primogénito (sistema por el que las casas
nobiliarias habían podido consolidar sus patrimonios). Desvincular o
desamortizar las tierras de la nobleza supuso abolir los señoríos y
suprimir los mayorazgos.

En la España del Antiguo Régimen, aproximadamente el 60% de


las tierras estaban amortizadas o pertenecían, en el lenguaje de
la época a manos muertas.
Ya los ilustrados del siglo XVIII veían esto como uno de los
factores del estancamiento agrario y, por tanto del inmovilismo
económico, es decir, de la falta de progreso.

Para la doctrina liberal la libertad de producción y de propiedad


es fundamental para alcanzar el objetivo final de la felicidad de
los individuos.
Se trata de un proceso político y económico de larga duración en
España, en el cual, la acción estatal convirtió en bienes
nacionales las propiedades y derechos que eran patrimonio
amortizado (sustraído al mercado libre) de diversas entidades
civiles y eclesiásticas para enajenarlos inmediatamente en favor
de ciudadanos individuales

Hay que señalar que las medidas legislativas desamortizadoras


coinciden con gobiernos progresistas, que se caracterizan por sus
reformas económicas (Cortes de Cádiz, Trienio Liberal,
Mendizábal o Madoz).

En sentido literal la transformación de la propiedad


amortizada en libre
En sentido histórico

Incautación estatal de bienes raíces de propiedad colectiva amortizada,


bien eclesiástica o bien civil, que, tras la correspondiente nacionalización
y posterior venta, pasan a formar una propiedad nueva, privada, con
plena libertad de uso y disposición.
* Ilustrados.
* Godoy, política belicista crecimiento brutal de la deuda pública
obliga a iniciar la desamortización. En 1798 el gobierno declaró en
venta, los bienes de una serie de instituciones eclesiásticas.
* Guerra de la Independencia: tanto el gobierno bonapartista como las
Cortes de Cádiz elaboran leyes de supresión de conventos y órdenes
religiosas y de puesta en venta de sus propiedades, destinando el
producto a amortizar la deuda del Estado. La restauración del
absolutismo en 1814 significó la anulación de las exclaustraciones y la
devolución de los bienes vendidos a los frailes.
* Trienio: vuelven a entrar en vigor las decisiones de las Cortes de
Cádiz: Decreto de supresión de monacales (octubre de 1820) y se
emprendió la desamortización de bienes de propios y baldíos.
* En 1823 retornó el régimen absolutista, y Fernando VII obligó a
restituir los bienes vendidos.
LA DESAMORTIZACION DE MENDIZABAL
A partir de 1833 el proceso de desamortización se precipita.
a) la guerra carlista.
b) difusión de un clima anticlerical, a causa del apoyo del clero al
bando carlista asaltos a conventos, incendios, profanaciones y
matanzas frecuentes (1834-1836).
c) los antiguos compradores de bienes desamortizados en el
Trienio, expropiados en 1823, presionaban al gobierno para que
les devolviera sus bienes.

Los gobiernos liberales poco a poco avanzan hacia la


desamortización:
-confiscación de bienes de los conventos destruidos (1834),
-reintegro de sus bienes a los compradores del Trienio (1835) y
-decreto de exclaustración general (1836), que legalizó lo que
ya se había producido: el abandono masivo de los conventos,
ante el miedo de los frailes a los asaltos populares.
En 1836 se suprimieron definitivamente los
mayorazgos y en 1837 se puso en práctica la
Ley de Señoríos. Supuso la “desamortización
señorial”, que convertía las tierras señoriales
en propiedad particular y libre, pero que no
implicaba la incautación de las mismas por el
Estado.

Juan Álvarez Mendizábal, como presidente


del gobierno y después ministro de Hacienda
en el gobierno de Calatrava, es el principal
responsable de la más importante ley de
desamortización eclesiástica aprobada en
España.
La primera de las dos grandes leyes de desamortización de la
revolución liberal: en febrero de 1836 se declaraban en venta
todos los bienes pertenecientes al clero regular, y se destinaban
los fondos obtenidos a la amortización de la deuda pública.

1836-37.-Se plasmó en dos disposiciones:


-la primera suprimía las órdenes religiosas y nacionalizaba sus
bienes;
-la segunda determinaba el sistema de venta y forma de pago,
(pública subasta y en efectivo o mediante Deuda Pública).

Sus grandes motivaciones vienen especificadas en los decretos; la


política (atraerse al liberalismo a una masa importante de
compradores) y la económica (reducir la Deuda Pública y paliar la
crisis de la Hacienda, agravada por la guerra carlista) y la social
(crear una clase media agraria de campesinos propietarios)
“Señora: Vender la masa de bienes que han venido a ser la
propiedad de la Nación no es tan sólo cumplir una promesa
solemne y dar una garantía positiva a la deuda nacional por medio
de una amortización exactamente igual al producto de las rentas;
es abrir una fuente abundantísima de felicidad pública; vivificar
una riqueza muerta; desobstruir los canales de la industria y de
la circulación; apegar al país por el amor natural y vehemente a
todo lo propio; ensanchar la patria, y crear nuevos y firmes
vínculos que liguen a ella; es, en fin, identificar con el trono
excelso de Isabel II, símbolo del orden y de la libertad. No es,
señora, ni una fría especulación mercantil, ni una mera operación
de crédito (...); es el elemento de animación, de vida y de
ventura para España. Es, si puedo explicarme así, el complemento
de su resurrección política.
El decreto que voy a tener la honra de someter a la augusta
aprobación de V.M. sobre la venta de esos bienes adquiridos ya por la
nación, así como en su resultado material, ha de producir el beneficio de
minorar la fuerte suma de la deuda pública, es menester que en su
tendencia, en su objeto y aún en los medios por donde aspire a aquel
resultado, se enlace, se encadene, se funde en la alta idea de crear una
copiosa familia de propietarios, cuyos goces y cuya existencia se apoye
principalmente en el triunfo completo de nuestras actuales constituciones.
Artículo 1º: Quedan declarados en venta desde ahora todos los
bienes raíces de cualquier clase que hubiesen pertenecido a las
comunidades y corporaciones religiosas extinguidas, y los demás que
hayan sido adjudicados a la nación por cualquier título o motivo, y
también todos los que en adelante lo fueren desde el acto de la
adjudicación.
Artículo 2º: Se exceptúan de esta medida general los edificios
que el gobierno destine para el servicio público o para conservar
monumentos de las artes o para honrar la memoria de hazañas
nacionales. (...)
En el Pardo, a 19 de Febrero de 1836 Decreto Real de 19 de
Febrero de 1836
OBJETIVOS
El Decreto formaba parte de un programa que perseguía
-allegar fondos,
-restaurar la confianza en el crédito del Estado y, a largo plazo,
-permitir una reforma de la Hacienda.

Mendizábal, en el preámbulo, exponía otros objetivos básicos de


la desamortización:

1.-sanear la Hacienda reduciendo la deuda,

2.-conseguir el acceso a la propiedad de sectores burgueses, que


mejorarían la producción y la revalorizarían, y

3.-crear un sector social de nuevos propietarios vinculados al


régimen y al bando isabelino.
Las fincas fueron tasadas por peritos de Hacienda y
subastadas después, alcanzando una puja media del
220% sobre el precio de salida. Dado el distinto tamaño
de los lotes, eran en teoría asequibles para grupos
sociales de bajos ingresos, pero en la práctica los
grandes propietarios y los inversores burgueses
acapararon las compras, puesto que eran los únicos que
tenían liquidez, sabían pujar y podían controlar
fácilmente las subastas.
Además, comprar era un excelente negocio: sólo se
abonaba el 20% al contado, el resto se pagaba
aplazado, y se admitían para el pago los títulos de
Deuda Pública por su valor nominal.. Como estaban muy
desvalorizados en el mercado (75-80%), adquirirlos en
bolsa y pagar con ellos era una ganga para el
comprador.
La forma de pago: en el momento de la compra el 20% del valor de
remate y el restante 80% en un plazo de 16 años a un interés del 5%.
También se admitía el pago en vales del Estado (títulos de Deuda Pública),
sólo que en este caso el plazo era de 8 años y el interés del 10%.
Los terrenos desamortizados fueron exclusivamente
eclesiásticos (clero regular), y lo fueron sin
indemnización. La iglesia excomulgó tanto a los
expropiadores como a los compradores de las tierras.

En 1838 las ventas se aceleraron, y sobre todo desde


1840, cuando la derrota carlista hizo irreversibles las
ventas. Además, desde agosto de 1841, bajo la
regencia de Espartero, se desamortizaron también los
bienes del clero secular. Fue finalmente con la vuelta
de los moderados, en 1844, cuando se suspendieron
las subastas, aunque el gobierno del general Narváez
garantizó las ventas ya realizadas.
En total, entre 1836 y 1844 se habían vendido
propiedades por valor de 3.274 millones de reales,
quedando aún por vender bienes expropiados por valor
de 910 millones, de los que tres cuartas partes
pertenecían al clero secular. Se había desamortizado
el 62% de las propiedades de la Iglesia.

El resultado es que, sumando lo vendido en el Trienio


y en el período 1836-1851 (año en que aún se
cobraron plazos), el Estado recaudó unos 4.500
millones de reales, de los que sólo 500 lo fueron en
dinero, cuando la Deuda Pública ascendía ya por
entonces a unos 14.000 millones.
El sistema de venta puede justificarse por la urgencia de la guerra y la
desesperada situación de la Hacienda Pública, pero también hay que
precisar que Mendizábal no buscaba ni un reparto de las tierras ni una
reforma agraria, sino beneficiar a quienes, como él mismo, pertenecían a
la elite financiera y comercial.
Consecuencias de la desamortización 1-El desmantelamiento
de Mendizábal. casi completo de la
propiedad de la Iglesia y
de sus fuentes de
riqueza, (el diezmo, su
otra alternativa, fue
igualmente suprimido en
1837).
En 1845 se establecería
una Contribución de culto
y clero. Para entonces la
Iglesia había dejado de
ser el estamento
privilegiado, aunque
conservaba su enorme
influencia en las
mentalidades y en la
educación, que casi
monopolizaba.
2-La desamortización no resolvió el problema de la
deuda, pero sí contribuyó a atenuarlo.
Se consiguió rescatar 5.000 millones de reales de los
14.000 acumulados y se pusieron a tributar una
enorme cantidad de propiedades que hasta entonces
habían permanecido exentas, aumentando así los
ingresos de la Hacienda.
Sólo desde los años cincuenta, con la segunda
desamortización de Madoz y el desarrollo económico,
se disminuiría de forma drástica la deuda del Estado,
aunque siempre quedará una parte de ella consolidada
hasta el siglo XX.
3- La desamortización no produjo un aumento de la
producción agraria, contra lo que pretendían sus
promotores. Los nuevos propietarios, en general, no
emprendieron mejoras, sino que se limitaron a seguir
cobrando las rentas y las incrementaron, al sustituir el
pago de los derechos señoriales y diezmos por nuevos
contratos de arrendamiento. Además, las nuevas
tierras que se pusieron en cultivo eran marginales, de
baja calidad, por lo que la productividad media
descendió. Muchos de los nuevos propietarios vivían en
las ciudades, completamente ajenos a los problemas
agrícolas.
4- La desamortización trajo consigo un proceso de
deforestación, pese a las prohibiciones del gobierno en
ese sentido.
5- La desamortización provocó un reforzamiento de la
estructura de la propiedad de la tierra: acentuó el
latifundismo en Andalucía y Extremadura y el
minifundismo en el Norte. Las tierras y las fincas
urbanas fueron a parar a los antiguos terratenientes
locales, a nuevos inversores de la burguesía financiera,
industrial o profesional (sobre todo abogados), a
especuladores e intermediarios, que traficaron con las
tierras o con los títulos de deuda que suministraban a
los compradores. Unos y otros, amigos de políticos,
caciques o viejos señores, constituirán la nueva elite
terrateniente que detentará el poder durante el reinado
de Isabel II, ya sea en el partido moderado o en el
progresista, y, por tanto, plenamente identificados con
el régimen liberal, tal y como había previsto
Mendizábal.
6-Los que desde luego no compraron, en general,
fueron los campesinos: o no recibían información de las
subastas, o no sabían pujar, o no tenían dinero para
hacerlo. Cuando lo intentaron se encontraron con lotes
demasiado grandes, pujas muy altas o subastas
amañadas por los potentados locales, frecuentemente
en connivencia con quienes presidían las subastas

UN GIGANTESCO TRASVASE DE PROPIEDAD


DE LA IGLESIA A LA NOBLEZA Y
BURGUESÍA A UN PRECIO “MÓDICO”
El papel de la Iglesia en el Estado Liberal
Tras la desamortización la Iglesia dejó de ser un
estamento del Antiguo Régimen y se adaptó a su nuevo
papel en el nuevo Estado liberal. Como institución
mantuvo una importante influencia en un Estado que se
reconocía en todas sus constituciones católico.
El excesivo número de clérigos disminuyó desde
200.000, en 1800, a 60.000, en 1860.
Privada de sus riquezas, la Iglesia perdió, sobre todo,
su autonomía, pasando a depender por completo del
Estado liberal-burgués. El Estado se comprometió a
compensar a la Iglesia. El procedimiento sería el de
convertir a los clérigos en una especie de “funcionarios
del Estado con sotana” que se mantendrían ahora
gracias a los presupuestos del Estado, en concreto al
fondo de “dotación del culto y clero” .
El papel de la Iglesia en el Estado Liberal

Vencido el absolutismo-carlismo en la primera guerra


carlista, la Iglesia, sobre todo el alto clero, fue
abandonando aquella ideología y se acercó a las
posiciones liberales moderadas.

El cambio está marcado por el Concordato de


1851 que “reconcilió” a la Iglesia Católica con el
Estado liberal y concedió a aquella un conjunto de
privilegios en diversas esferas de la vida política y
social: mantiene su influencia en la enseñanza, en la
censura, en las conductas.... El Estado protegía y
financiaba a la Iglesia y ésta legitimaba el sistema
político.
En el Bienio Progresista además de reanudarse las ventas a buen
ritmo, el ministro de Hacienda Pascual Madoz inició la segunda
gran fase desamortizadora , con la Ley de Desamortización
General

Nacionalización y venta en pública subasta de los bienes, entre


otros, de los Ayuntamientos, tanto los “bienes de propios”
(propiedad de la Corporación y que solían arrendarse a colonos),
como los “bienes comunales” (que explotaban los vecinos
colectivamente)

NOVEDADES:
-El producto de las ventas se destinó a amortizar Deuda Pública
y a la financiación del ferrocarril
-Sólo se admitió dinero en metálico
Ley declarando en estado de venta todos los predios
rústicos y urbanos (...) pertenecientes al Estado, al Clero y
cualesquiera otros pertenecientes a manos muertas.
Doña Isabel II, por la gracia de Dios y la Constitución,
reina de las Españas, a todos los que las presentes vieren y
entendieren, sabed que las cortes constituyentes han decretado y
Nos sancionamos lo siguiente:
I.- Se declaran en estado de venta, con arreglo a las
prescripciones de la presente ley, y sin perjuicio de las cargas y
servidumbres a que estén sujetos, todos los predios rústicos y
urbanos pertenecientes: Al Estado, al Clero, a las Órdenes
Militares (...), al secuestro del ex infante D. Carlos, a los propios y
comunes de los pueblos, a la beneficencia, a la instrucción pública
y a cualquiera otros pertenecientes a manos muertas, ya estén
mandados vender o no por leyes anteriores (...)
Pascual Madoz
1/5/1855
La Ley Madoz se desarrolló a gran velocidad. Entre 1855 y 1856 se
subastaron más de 43.000 fincas rústicas y unas 9.000 urbanas, por un
valor cercano a los 8.000 millones de reales, mediante el pago de un
10% de entrada y el resto aplazado, y admitiéndose sólo el abono en
efectivo. El dinero obtenido fue casi el doble.
Entre 1836 y 1856 se transfirió la propiedad de 10
millones de hectáreas, el 20% de la superficie
nacional. Significó el traspaso de una enorme masa de
tierras a los nuevos propietarios y la fusión de la
antigua aristocracia feudal con la burguesía urbana
para crear la nueva elite terrateniente.
Se desmanteló el poder económico de la Iglesia,
pero los presupuestos del Estado se vieron
recargados por el compromiso de financiar los
gastos del culto y del clero.
Además la tensión con el Vaticano aumentó con las
medidas de Madoz que violaban los acuerdos del
Concordato de 1851.
Los Ayuntamientos, aunque inicialmente recibieron
una buena cantidad de dinero, a la larga quedaron
sin recursos y hubieron de prescindir de servicios
como médicos y maestros. Pasaron a depender
económicamente de la Administración Central
La mayor parte de las tierras pasaron a manos de nobles y
burgueses, especialmente en la primera fase. Es decir,
reforzó la antigua clase latifundista y creó otra de carácter
urbano y burgués. En la desamortización municipal de Madoz
la participación en la compra de los pequeños propietarios
rurales fue más elevada.
Los campesinos más pobres (pequeños arrendatarios de las
tierras de la Iglesia y de las “de propios”) salieron muy
perjudicados. Muy pocos pudieron acceder a una parcela y la
mayoría pasó convertirse en jornaleros (proletarización del
campesinado).
Las familias más pobres que obtenían algunos recursos de las
tierras comunales quedaron sin ellos. Miseria, hambre y
desesperación.
Así se agravaron las condiciones de vida del mundo rural que
estimularon el “rencor” de los campesinos hacia el
liberalismo. Factor de inestabilidad social
Económicamente, la Deuda Pública fue reducida en parte.
Pero una gran parte de los capitales españoles quedaron
“enterrados” literalmente, es decir convertidos en tierra y,
por tanto, no pudieron acudir a otro tipo de inversiones más
productivas y con más futuro como la industria, la minería o
el ferrocarril.

En definitiva, aunque las consecuencias de la obra


desamortizadora siguen todavía en discusión, puede afirmarse
que, no solamente no propició un más equitativo reparto de
la propiedad territorial, sino que tampoco contribuyó a la
modernización económica de España; es más, algunos
consideran al proceso de desamortización y, sobre todo, a la
forma en que se realizó, responsable de una parte
importante de la culpa del retraso de la industrialización
española.
Se produjo una ampliación de las tierras
cultivadas, sobre todo de tierras marginales
(bosques, zonas de pastos, yermos), pero el
sistema productivo agrario no se modernizó por
falta de capitalización, siendo el rendimiento y la
productividad muy bajas.
Como resultado de las desamortizaciones muchos
conventos e iglesias de gran valor artístico se
abandonaron o derribaron, desapareciendo.
Igualmente, muchos libros y bibliotecas
conventuales se dispersaron
EN CONCLUSIÓN
Pese a insuficiencias y errores, las desamortizaciones de
Mendizábal y Madoz cambiaron de forma radical la situación del
campo español.

Se pusieron las bases del capitalismo en la agricultura. Bases muy


precarias, pues no se produjo ninguna reforma agraria que
modernizara social y económicamente el campo español, al
provocar la aparición de una gigantesca masa de proletariado
agrícola (abundante mano de obra barata) que vivía en el límite de
la supervivencia, por una parte; y, por otra, hizo aparecer una
burguesía terrateniente que pretendía emular a la vieja
aristocracia, viviendo de las rentas, pero sin interés por
modernizar el sistema agrario.
Estos dos elementos, el latifundio sin capitalizar y la
abundante masa de mano de obra barata explican:

a) el escaso poder adquisitivo de estos jornaleros que


ralentizó el proceso de industrialización español
b) sus malas condiciones de vida dan lugar a
sublevaciones y levantamientos en el campo español
que caracterizan buena parte de nuestra historia
contemporánea
A lo largo del siglo XIX, en toda Europa se van asentando las
estructuras del modelo de desarrollo económico surgido de la
Revolución Industrial que se había iniciado en Gran Bretaña, y,
por lo tanto, se produce la expansión, desarrollo y consolidación
del sistema económico capitalista que sería la vertiente económica
del liberalismo político.

En España, el reinado de
Isabel II supone el periodo
de construcción del
liberalismo político y de
consolidación de las
estructuras capitalistas de
forma paralela al resto de
Europa
La industrialización española en el siglo XIX fue tardía, lenta y
desequilibrada a causa de:

Factores políticos: inestabilidad política, pérdida de las colonias


americanas y continuas guerras ( Independencia, Carlistas, Cuba).

Factores económicos y estructurales:


-escasez de carbón y materias primas (algodón),
-deficiente red de comunicaciones,
-atraso tecnológico y falta de capitales y, por lo tanto, dependencia del
exterior en los aspectos técnicos y financieros,
-debilidad del mercado interior español (consecuencia de la escasa
capacidad adquisitiva del medio rural)
-falta de competitividad exigencia de medidas proteccionistas, lo que,
a su vez agravaba el problema de la relación calidad y precio,
-estancamiento de la agricultura, resultado de la desamortización que no
consiguió crear una masa de pequeños propietarios que estimulara el
mercado y absorbió una gran cantidad de capital
Sin embargo, la situación española presenta unos rasgos
particulares que harán que el desarrollo económico
español sea menor, quedando España muy atrasada con
respecto al resto de países de Europa Occidental.
Para desarrollar un mercado capitalista se precisa de
una infraestructura de vías de comunicación abundante
y variada. España, a la altura del primer tercio del
siglo XIX, no lo tenía. Su orografía accidentada 
carreteras y ferrocarril opciones muy costosas.

El plan de carreteras isabelino (Bravo Murillo), radial


y con seis grandes rutas nacionales, ha subsistido
hasta hoy. Después el trazado ferroviario seguirá la
misma disposición. En 1867 se contaba con 20.000 Km
de carreteras, la mitad de ellos de primer orden. Las
carreteras fueron construidas por el Estado.
EL BOOM
FERROVIARIO

El ferrocarril.-
•1829 .-Primera solicitud de concesión de una línea ferroviaria 
dar salida hasta el mar a los vinos de Jerez.
•Primer ferrocarril español  La Habana-Bejúcal, en 1837.
•El primero de la metrópoli, Barcelona-Mataró, se dejaría
esperar hasta 1848. Le siguieron Madrid-Aranjuez y Gijón-Sama
de Langreo, líneas de cercanías desde ciudades importantes.

Hasta 1855 el total de kilómetros construidos era


sólo de 440. Las concesiones recayeron sobre grupos
afines al partido moderado, que en gran parte se
dedicaron a especular en Bolsa con ellas y provocaron
algunos de los graves escándalos de corrupción que
jalonaron el final de la década.
Los progresistas, en 1855, aprobaron la Ley General de
Ferrocarriles. Esta ley fijaba condiciones muy favorables para la
construcción: regulaba la formación de las compañías de
construcción, garantizaba las inversiones extranjeras en caso de
guerra, eximía de aranceles a los materiales necesarios para
tender las líneas, subvencionaba hasta un tercio del coste de
construcción y permitía a las compañías financiarse emitiendo
obligaciones.

Entre 1855 y 1865 se construyen 4.310 Km, totalizando 4.750 al


término del periodo  boom ferroviario. En aquellos años de
euforia, coincidentes con el periodo de la Unión Liberal, buena
parte del ahorro nacional y de los recursos del Estado se
invirtieron en el ferrocarril: se calcula que el 40% de la
financiación fue de los inversores españoles, otro 40% de capitales
extranjeros y un 20% del Estado.
LEY GENERAL DE FERROCARRILES. 1855
(....)
Art.8. Podrá auxiliarse con los fondos públicos la construcción de
líneas de servicio general:
-Ejecutando con ellos determinadas obras.
-Entregando a las empresas en períodos determinados una parte del
capital invertido...
(....)
Art.20. Se conceden desde luego a todas las empresas de
ferrocarriles:
-Los terrenos de dominio público que haya de ocupar el camino...
- El beneficio de vecindad para el aprovechamiento de leña, pastos...
- La facultad de abrir canteras...
- La facultad exclusiva de percibir... los derechos de peaje y de
transporte...
- El abono, mientras la construcción y diez años después, del
equivalente de los derechos marcados en el Arancel de Aduanas...
todo lo que constituya el material fijo y móvil que deba importarse
del extranjero...
Se ha dicho que el ferrocarril absorbió una buena parte de los
capitales que hubieran debido invertirse en la industria, y que al
permitir importar hierro del exterior sin aranceles se perdió una
oportunidad de lanzar la siderurgia nacional.
Pero también es verdad que sin ferrocarriles difícilmente hubiera
podido crecer la siderurgia y que ésta no estaba en condiciones
de cubrir la demanda de hierro y carbón para su construcción.
Además, no es seguro que los capitales invertidos en el
ferrocarril hubieran ido a parar a la industria.
La crisis financiera internacional de 1866 prácticamente paralizó
su construcción, que se reanudaría después de 1876, aunque a
ritmo más atenuado.

1850 1870
En 1868 se llevaban construidos más de 5.000 Km., siendo la
extensión de la red española superior a la de Austria, Prusia y
Rusia. Pero en densidad quedaba muy por detrás de Bélgica, Gran
Bretaña y Francia.
Ahora bien, la red construida, en sentido radial desde Madrid a
la periferia, adolecía de serios defectos: la escasez de ramales y
enlaces, el carácter foráneo de las principales compañías y, en
particular, la poca rentabilidad de la mayoría de las líneas
existentes.
No cabe duda de que el ferrocarril contribuyó al desarrollo
económico de la España isabelina, pero es cuestionable que fuese
el motor básico que impulsó el crecimiento español en el segundo
tercio del siglo XIX.
SECTOR PRIMARIO

Escasez de capitales
F
Tanto en A Como en
las grandes V las pequeñas
explotaciones O
R
E
C
Por falta de iniciativa E Por falta de
recursos
El inmovilismo de la agricultura
A) Los efectos de la desamortización.-
•Eliminación de la legalidad del Antiguo Régimen
(vinculación, señorío, precio tasado,..)

•Acumulación de la propiedad de la tierra en pocas


manos y reforzamiento de la tradicional estructura de
la propiedad de la tierra (latifundio-minifundio)

•No se introdujo innovación en las técnicas agrícolas.


Mentalidad rentista. Abundante y barata mano de
obra agraria rendimiento y productividad agrícola no
aumentan, aunque si hubo un aumento de la producción
al cultivarse tierras que antes no lo estaban.

•Decadencia de la ganadería ovina tradicional.


B) La política proteccionista.-
El proteccionismo de los gobiernos moderados,
garantizaba la venta de los productos agrarios a
precios elevados. Los grandes propietarios
acumulaban enormes ganancias sin invertir en mejorar
el sistema productivo, pues contaban con un mercado
reservado y abundante y barata mano de obra 
sector agrario estancado, el gran obstáculo para el
despegue industrial.
Durante todo el siglo XIX, la agricultura siguió siendo
la rama esencial de la economía española, aunque en
situación de estancamiento debido al atraso técnico y
a la desigual distribución de la propiedad de la tierra.
SECTOR SECUNDARIO
A) Despegue de la industria textil.-
En 1830 sólo el sector textil de Barcelona. A partir del 1832
Comienza una nueva fase de expansión que se acelera en 1840 y
se prolongará hasta 1862.

Causas: Mecanización acelerada y política proteccionista


Efectos:* Disminución de costes y precios  aumento de las
ventas
* Concentración empresarial (1840: 4583 fábricas,
1860: 3500 fábricas)
La política proteccionista de los moderados
(prohibición de importar telas de algodón)

El intento librecambista de Espartero explica el


rechazo y la revuelta de Barcelona y su posterior
caída (1843). Pero el proteccionismo, aunque favoreció
el incremento de la producción, sin embargo al impedir
la competencia ralentizó las inversiones y la
modernización de la industria.

Cuando estalló la crisis en 1862-3 encarecimiento


del algodón (guerra de Secesión en USA), las fábricas
se encontraron sin recursos y muchas quebraron 
paro.
Hacia 1860 es, con diferencia, la industria más
avanzada y moderna del país.
B) Siderurgia.-
A pesar de un cierto aumento de la demanda no puede
hablarse de despegue industrial hasta la Restauración.

Causas:
•Inexistencia de un proceso de mecanización en el
campo y en la industria (salvo la textil)NO HAY
DEMANDA

•La ley del ferrocarril de 1855 permitió la libre


importación sin aranceles de los materiales del
extranjero, mucho más baratos que los españoles.

•La escasez, baja calidad y alto coste del carbón


español aumentaba los precios del hierro nacional.
Tres etapas:
1830-60 : Predominio de los altos hornos andaluces
(Málaga) con hierro de alta calidad, pero muy caro

1860-80 : Predominio de los altos hornos asturianos,


de igual calidad, pero más barato.

A partir de 1880 : Predominio vizcaíno. Procedimientos


más modernos y baratos y mayor concentración
empresarial.
En general, hasta los años setenta la siderurgia española era
escasa, arcaica, con poca demanda y de altos precios.
C) MINERÍA-
Las dificultades financieras de la Hacienda habían llegado a
entregar la explotación de las minas a los acreedores
extranjeros, como garantía del cobro de los créditos que los
sucesivos gobiernos se habían visto obligados a pedir desde la
época de Carlos IV. Mercurio, cobre, plomo,.. eran recursos aún
muy importantes en el s. XIX. Pero el capital extranjero
(británico, francés, belga, alemán) explotó las minas,
comercializó el mineral y se llevó los beneficios.

A partir del segundo tercio


de siglo experimentó un
gran crecimiento debido a
la demanda europea de
materias primas minerales.
Así España se convirtió en
una gran exportadora de
plomo, mercurio, hierro y
cobre.
En conclusión, la economía española durante el periodo entre 1833
y 1874 puede considerarse como dual, debido a la persistencia de
estructuras económicas arcaizantes, junto a focos aislados de
desarrollo propios de estructuras económicas avanzadas.

La incorporación a la industrialización fue tardía y con muchas


limitaciones y, aunque las transformaciones fueron importantes,
estuvieron muy alejadas de los países que realmente se
industrializaron.

Al final de este periodo la economía seguía siendo principalmente


agraria e incapaz de competir en el mercado internacional.

ECONOMÍA DUAL

persistencia de focos aislados de desarrollo


estructuras económicas propios de estructuras
arcaizantes económicas avanzadas