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Licenciatura en Educación Básica con Énfasis en Humanidades y Lengua Castellana

Práctica II

Entre el gusto por la lectura literaria y la realidad de la Escuela

Docente
Edisson Arley Mora

Estudiantes
Angélica María Gómez Álvarez
Luisa Fernanda Velásquez Dimas
Kely Vanesa Martínez Ortega
Maria Alejandra Cadena Mamián
Yesica Paola Céspedes Jaramillo

Universidad de Antioquia
Sede Amalfi
Facultad de educación
Licenciatura en Educación Básica con Énfasis en Humanidades y Lengua Castellana.
Antioquia
2019
Introducción

Identificar la manera en la que se establece una relación de gusto o disgusto entre los

estudiantes y la literatura a partir de la dinamización de los Lineamientos Curriculares,

Estándares Básicos de Aprendizaje y Derechos Básicos del Aprendizaje dentro del aula,

presentaría una posibilidad para mejorar los hábitos de lectura que se tienen en la actualidad.

Con el fin de acercarse a esto que se esboza por medio de aun estrategia investigativa es

preciso plantear e implementar estrategias en las tres instituciones educativas urbanas del

municipio de Amalfi, aspecto que se desarrolla en la medida en que surgen los espacios de

práctica en algunos modelos educativos; es así como en el presente documento se plantea

una propuesta investigativa acerca de esos interrogantes frente a la relación pedagógica

entre la literatura y los Lineamientos Curriculares, Estándares Básicos de Aprendizaje y

Derechos Básicos del Aprendizaje que propone el Ministerio de Educación colombiano.

Lo anterior debe ser indagado a fondo, no solo para corroborar si dicha relación

existe, sino también para que, en caso de ser así, nazca una propuesta curricular y

pedagógica que conlleve a que dicha relación se torne armoniosa y seductora frente a la

realidad lectora de los estudiantes, aspecto que, se reconoce, varía de acuerdo a cada

institución, por lo que también dentro de la investigación se mirarán los puntos de encuentro

de dicha relación entre las tres instituciones educativas y las diferencias que tengan lugar

dentro del mismo proceso.

El presente documento propone, justamente, lo encontrado en el proceso de

investigación acerca de lo que se ha venido tratando, pero dicha presentación se hace de

acuerdo a las realidades de cada institución y de cada uno de los grados visitados por las

practicantes de la Licenciatura en Educación Básica con Énfasis en Humanidades y Lengua


Castellana, por lo que serán cinco voces distintas las que por medio de crónicas contarán los

hallazgos que surtieron efecto durante las diez semanas de prácticas, haciendo con ello, al

finalizar, una conversación que da cuenta de los puntos de encuentro y de distancia entre los

aspectos planteados, los mismos que podrían representar tensiones y al mismo tiempo

potencialidades frente a la relación pedagógica de gusto o disgusto entre los estudiantes y la

literatura, a partir de la dinamización de los Lineamientos Curriculares, Estándares Básicos

de Aprendizaje y Derechos Básicos del Aprendizaje dentro del aula.

Conocer los distintos contextos que dieron lugar a las reflexiones, análisis y

realidades plasmadas en las crónicas, también es importante para acercarse a este ejercicio,

por lo que se tendrá una primera parte que da cuenta de esos elementos contextuales que han

ayudado a dilucidar en cierta medida los interrogantes que nacieron en el proceso de

prácticas.

Así como es importante conocer los aspectos contextuales, resulta relevante para este

ejercicio conocer los conceptos tenidos en cuenta a la hora de plantear los análisis, es por

esto que en un segundo momento se presentarán aquellos elementos teóricos y conceptuales

que sirvieron de base para la construcción y ejecución de este proyecto de investigación.

Acerca de los contextos

Aunque se podría pensar que las realidades dentro de un mismo municipio son

iguales, es claro que hay factores sociales, económicos, e incluso urbanísticos que hacen

dimensionar ciertas diferencias. Las instituciones educativas Eduardo Fernández Botero,

Presbítero Gerardo Montoya Montoya y Pueblo Nuevo, son muestra de esas relaciones y

diferencias que pueden estar presentes en un mismo territorio y en un mismo entorno.


Estas tres instituciones, si bien están en el municipio de Amalfi y tienen como

objetivo brindar el servicio de la educación a esta comunidad, además de los elementos

identitarios, distan en las dinámicas del día a día, en los enfoques curriculares y en las

mismas prácticas educativas.

La institución educativa Eduardo Fernández Botero por su parte, es una institución

que con su modelo pedagógico constructivista-humanista, su misión, visión y cotidianidad,

se enfoca en “desarrollar las habilidades del ser a través del cultivo del pensamiento y la

vivencia de los valores, para que sea parte activa, responsable y propositiva en la orientación

de su proyecto de vida y en la comunidad que integra” (I.E. Eduardo Fernández. Pág.

oficial).Otro de los enfoques es propender una formación integral de los estudiantes y

maestros por medio de procesos científicos, tecnológicos, culturales y éticos.

Esta institución, fundamentada en los procesos de excelencia académica y en la

promoción y proyección de los talentos, exigente e interesada por la disciplina, cuenta

además con modelos flexibles como lo es la nocturna, un espacio donde las dinámicas

institucionales también varían, pero conservan los cimientos del lema de esta institución:

Ciencia, trabajo y virtud. La nocturna según los distintos lineamientos es un modelo de

educación flexible que brinda la oportunidad de la educación básica a aquellos estudiantes

que han abandonado sus estudios y quieren continuar con ellos, a aquellos estudiantes que

laboran y a quienes se encuentran en desfase con las edades para estar en la jornada diurna,

más en esta institución, la nocturna es un símbolo de acercamiento con la academia a partir

de la diversidad, realidad y necesidad de los estudiantes y profesores.

Por otro lado, la institución educativa Presbítero Gerardo Montoya Montoya, aunque

también es una institución que pretende la excelencia académica y cuenta con una serie de
prácticas que fomentan la disciplina y la exigencia, ésta tiene como objetivo principal que

los ​estudiantes sean seres “integrales mediante una adecuada orientación pedagógica,

humanista en pro del desarrollo personal y social”(I.E Gerardo Montoya Montoya. 2019.

Pág oficial), personas que sean íntegras al momento de afrontar las diversas situaciones que

se encuentran en su contexto. Para ello implementa estrategias que mediante una adecuada

orientación pedagógica, psicológica, humanista, social, cultural, tecnológica y ambiental el

alcance; el desarrollo armónico e integral de los niños, niñas y jóvenes; teniendo en cuenta

las individualidades y los recursos disponibles en la formación de personas capaces de

interactuar el contexto social en pro de la calidad de vida; ayuden a alcanzar las metas y

aportarle al crecimiento del territorio amalfitano.

En el día a día de esta institución se busca formar personas con espíritu investigativo

y creativo; ofreciendo una educación generadora de conocimiento, cultivadora de valores;

implementando una educación media académica para el cuidado, protección, conservación y

utilización racional de los recursos naturales que favorezcan su ambiente y la convivencia

social, por lo que se podría decir también que tendría una filosofía ambientalista. Muestra de

esto último es que en esta institución se encuentra el PRAE más fortalecido, dinámico y

numeroso del municipio.

La institución educativa Pueblo Nuevo, por su lado, también una institución de

carácter público, adopta el modelo pedagógico cognitivo y acoge como meta institucional,

“que el estudiante acceda, progresiva y secuencialmente a la etapa superior del desarrollo

intelectual, mediante la actividad y construcción propia del conocimiento y partiendo de sus

conceptos” (I.E.Pueblo Nuevo. 2019. Página oficial). Es allí donde la enseñanza como

proceso conjunto y compartido, permite que el estudiante, con la orientación del docente,
pueda mostrarse progresivamente competente y autónomo en la resolución de problemas de

diversos contextos, además de que amplíe sus conocimientos sociales y afectivos,

elaborando una construcción propia que se va produciendo día a día como resultado de la

interacción de diferentes factores, lo cual posibilita aplicar lo ya conocido a una situación

nueva; interactuando en contextos significativos que estimulen el "saber", el" saber hacer" y

el "saber ser", es decir, lo conceptual, lo procedimental y lo actitudinal, permitiendo así la

modificación de sus estructuras mentales.

Acerca de los conceptos

Con el fin de ejecutar esta propuesta y darle mayor claridad, cabe resaltar que el proceso

estará siempre enmarcado en las concepciones acerca de la literatura como práctica

propiamente dicha dentro del aula y a partir de lo que plantea el Ministerio de Educación

Nacional de Colombia por medio de políticas públicas como los Lineamientos Curriculares,

Estándares Básicos de Aprendizaje y Derechos Básicos del Aprendizaje.

Si bien, la literatura como práctica promovida desde las políticas públicas del

Ministerio de Educación Nacional, como lo son los Lineamientos Curriculares, Estándares

Básicos de Aprendizaje y Derechos Básicos del Aprendizaje, será parte del corpus y se

intentará relacionar con las realidades acerca de la dinamización en el aula de clase y cómo

ello influye en el gusto o disgusto por la lectura literaria, no se puede desconocer que se

estará realizando una serie de encuentros con los estudiantes, los docentes y los directivos

docentes para identificar este aspecto, con lo que sería prudente decir que estos actores son
diversos etaria, cultural y socialmente hablando, por lo que se partirá de los conceptos de la

niñez y la juventud desde distintas cosmovisiones.

Para iniciar, se considera importante abordar el aspecto de la literatura como práctica

a partir de algunas reflexiones que han conllevado a ver que históricamente el ejercicio

académico de la literatura no ha sido considerada como protagonista o facilitadora en el

proceso de aprendizaje escolar, lo que a su vez conlleva una responsabilidad para los

maestros de esta área, los cuales deberían resaltar el papel de la literatura como puente para

obtener los beneficios frente al hábito de la lectura, el mismo que se puede desarrollar desde

los primeros años. Ante esto, la encargada de la central pedagógica chilena Claudia Wuth

expone en el siguiente listado algunos de los objetivos que se pueden alcanzar en la primera

infancia respecto a la lectura:

●​ D
​ esarrolla el lenguaje tanto a nivel comprensivo como expresivo.

● Estimula la imaginación.

● Amplía el conocimiento.

● Mejora la comprensión del mundo y de nuestro mundo interno.

● Cuando contamos un cuento o una historia, guardamos y recreamos nuestra propia


historia, nuestro pasado, presente y futuro.

● Permite el disfrutar de las aventuras que escuchamos a través de esa historia.

● El niño y niña logra involucrarse en las historias consiguiendo la resolución de


conflictos con los cuales se identifica a través de los personajes.

● Brinda la oportunidad de compartir y reconocernos, el conocer nuestros gustos y el


de nuestros hijos

● La lectura nos brinda la posibilidad de ser familia, de construir una comunidad y


crecer juntos. (Wuth, 2019.tomado de crececontigo.gob)
Por otra parte, comprender y definir lo que es la literatura ha sido un asunto que ha

trascendido varios siglos de investigación y discusión, en los que gracias a ello se ha dado

lugar a diferentes corrientes o grupos que han trabajado alrededor de este asunto, generando

con ello ideas que la literatura se puede definir como el grupo o compilado de obras de una

determinada época, o bien, el grupo de escritos que poseen una serie de características

específicas, o temas puntuales; o literatura definida como el uso de la retórica o manejo del

lenguaje, que para este caso será la función poética, que es la posibilidad de transformar el

lenguaje para crear mundos literarios posibles, evocando otras realidades y generando

multiplicidad de significados y un lenguaje poco común, en este sentido y recuperando las

anteriores concepciones, las obras de carácter literario, son aquellas que se permiten crear

realidades posibles, cargadas de una serie de hechos donde es la palabra que da vida a la

ficción de la misma​ ​ (Eagleton, 1998)

En esta misma línea, este profesor y crítico literario, quien en su libro “Una

introducción a la teoría literaria” (1998), trata en su introducción de definir lo que es la

literatura dice de esta que una primera característica es el uso de la facultad imaginativa,

pero que de no ser esta la cualidad más importante, dado que se tiene el uso de la lengua

como eje:

De acuerdo con esta teoría, la literatura consiste en una forma de escribir, según palabras
textuales del crítico ruso Roman Jakobson, en la cual "se violenta organizadamente el
lenguaje ordinario". La literatura transforma e intensifica el lenguaje ordinario, se aleja
sistemáticamente de la forma en que se habla en la vida diaria” (Eagleton, 1998 pág. 5)

De ese modo, se entiende que el uso riguroso de lenguaje permite la consideración

de un texto como literario.


Entendiendo esto, es bueno poner el concepto en el contexto educativo, debido a que

la forma en que se presenta a la literatura desde las instituciones educativas representa un

tema de mucho debate, tal como ocurre en el municipio de Amalfi, una localidad donde hay

tres instituciones educativas y no se puede establecer el número potencial de lectores en

temas de literaturas y si bien en estas se descarga la responsabilidad sobre los profesores de

Lengua Castellana, el proceso de lectura literaria se queda corto, debido a que cada profesor

tiene un enfoque propio en su materia.

En segundo lugar y para hablar acerca del concepto de niñez, cabe precisar que la

edad en la que se posiciona el niño aún no se ha definido en su totalidad, de igual manera se

torna complejo definir qué es un niño; son muchas las facultades prodigiosas que alberga en

su interior un niño, son seres abiertos a todo, en algunas circunstancias son referentes claros

para hacer pensar que el adulto en muchas ocasiones es un niño empobrecido o, que en

palabras de Narodowski (1994), es “una infancia hiperrealizada”.

El niño está dotado de una imaginación creativa, que está en permanente

cuestionamiento, pero al mismo tiempo está expuesto a tomar todos aquellos códigos del

entorno familiar, social y académico para reinventarse. Aquí, el papel que desempeña la

escuela es fundamental a la hora de transmitir eso que el niño va a utilizar en su entorno sin

el acompañamiento de quienes han intervenido directa e indirectamente con su saber,

trayendo a Meirieu en, ¿Qué es un niño? (2005): “Si un niño que no tiene un entorno

educativo sobrevive gracias a una ayuda material, no sabrá nada de lo que forma a un

hombre” (pág.23).

Entonces, el niño se resume en, un ser que depende del adulto en cuanto a su

protección y el desarrollo de su identidad dentro de una sociedad, en donde se hace muy


necesario enseñarle aquello que lo ha precedido, lo cual ayudará a su formación e

integridad.

En tercer lugar, el concepto de juventud se aborda desde la perspectiva de que esta,

para efectos legales en Colombia se toma desde dos aspectos: uno psíquico y otro

constitucional, constituyendo el segundo con base al primero, es así cómo la ley 1622/2013

define la juventud como el

Segmento poblacional construido socioculturalmente y que alude a unas prácticas,


relaciones, estéticas y características que se construyen y son atribuidas socialmente. Esta
construcción se desarrolla de manera individual y colectiva por esta población, en relación
con la sociedad. Es además un momento vital donde se están consolidando las capacidades
físicas, intelectuales y morales.

La juventud es una etapa de la vida en la que hombres y mujeres experimentan

cambios físicos, psicológicos, emocionales y sociales. La adolescencia se inicia con la

pubertad y concluye cuando estos cambios alcanzan mayor estabilidad alrededor de los 19

años. La pubertad marca el inicio de la adolescencia que generalmente ocurre entre los diez

y los 13 años de edad. Los cambios más evidentes durante esta etapa son físicos. La edad de

inicio en las niñas empieza entre los 10 y los 11 años y los niños aproximadamente entre los

11 y 13 años y su inicio depende de factores genéticos, socioculturales, nutricionales y

económicos. Hay quienes pueden empezar estos cambios antes o después. (Profamilia. 2019.

Página oficial)
Las crónicas como resultado de las experiencias

Otras formas de leer

Autora: Angélica María Gómez Álvarez

Pensé muchas veces acerca de lo que iba a escribir. Me sometí varias horas a una

conversación que no quería darme respuestas. Todo era claro, pero oscuro al mismo tiempo.

Me sentí confundida durante más de siete noches, no dormía y me sentía aturdida. Todo lo

quise consignar y tenía miedo de depurar los textos, mis diarios de campo y mis análisis,

todo porque no fuese a quedar la esencia de lo que había observado. Me sentí vacía por

muchos días, pero luego de una noche donde el sueño llegó empecé a llenarme; me convencí

de que tenía las respuestas que había estado buscando hacía diez semanas, las mismas que

fueron distintas entre ellas y las que dieron pie no solo a las respuestas, sino también a las

preguntas mismas.

Siempre he sido una inquieta por la lectura. Me he embriagado varias veces con

cuentos cortos, con poemas oscuros y brillantes. Me he envuelto con tramas de novelas

populares y desconocidas. Más ahora que hago parte de la Licenciatura en Educación Básica

con Énfasis en Humanidades y Lengua Castellana, esa inquietud, esa embriaguez y esos

mantos se han convertido en cuestionamientos que trascienden la individualidad.


El 07 de marzo de 2019, después de estar ansiosa durante la mañana y parte de la

tarde, a las 7:30 pm mis pies tocaron el aula de clases de CLEI IV1 . Estaba allí porque iba a

empezar mis segundas prácticas de la licenciatura que me ha seducido. Mi corazón se

estremeció, sentía miedo, angustia, pero al mismo tiempo alegría. Llegué, me presenté y me

senté dispuesta a analizar el desarrollo de la clase. Estaba como un búho intentando alcanzar

un árbol, solo que en este caso ese árbol debía tener como fruto una pregunta de

investigación que mezclara los aspectos curriculares y la enseñanza del lenguaje, pero esta

noche el búho no pudo encontrar dicho fruto “ni la semilla arribó a sus ojos”.

El 14 de este mismo mes el búho empezó a volar más alto y a divisar posibles

árboles que dieran aquel fruto. Me empecé a sentir más seducida por el árbol en cuyas raíces

se hallaba la inquietud, embriaguez y mantos de la lectura literaria. El árbol había estado allí

incluso desde el 07 de marzo cuando después de estar en CLEI IV mis pies me llevaron

hasta el salón de CLEI V, un lugar en el que mis lágrimas tocaron el puesto de un estudiante

desconocido a razón de la película ​Una estrella en la tierra,​ la misma que sirvió de texto,

según la profesora cooperadora Maria Eudice Ortiz, para hacer que los estudiantes leyeran.

La semilla se sembró en mi corazón de manera silenciosa, sin embargo, el 14 de marzo hizo

eco y empezó a transformarse cuando se presentó un cortometraje del cuento de Cortázar

“La noche boca arriba” y los estudiantes de CLEI IV se mostraron más simpáticos con la

literatura, tanto así que dieron algunas apreciaciones del cuento.

Leer no es solo acercarse a un libro y cuando hablé a solas con la profesora Maria

Eudice eso se reafirmó, puesto que una de sus apreciaciones frente al proceso de lectura es

1
La educación básica para adultos es un proceso de formación que comprende la educación básica primaria y
la básica secundaria organizada en Ciclos Lectivos Especiales Integrados – CLEI.
que este se debe seducir mediante lo que ya está instaurado en los jóvenes y si los

estudiantes tienen otros medios como los audiovisuales para hallar dicha seducción, estos

deben ser utilizados en el aula de clase.

Con la dinamización de cuentos, poemas y reflexiones por medios audiovisuales, el

árbol del búho fue encontrado, sin embargo, este continuaba entre algunas sombras. La

verdad yo me sentía- todavía es así- conflictuada acerca de cómo los estudiantes leen y

cómo son los libros largos (en su mayoría) causal de apatías por la lectura literaria. El ver

una película, ver un cortometraje o un poema en un video los acerca a la lectura literaria,

pero cuando en unas encuestas que empleé para disipar las sombras los estudiantes afirman

tener gusto por la lectura literaria y no tener conflictos con la manera en que se aborda en el

aula de clase, no solo las sombras se hacen más oscuras, sino que pienso que hay un acto de

insinceridad al momento de resolver las encuestas o un acto de insinceridad con los libros.

Hoy es 28 de mayo y en medio de la lluvia intento develar por qué a estos

estudiantes si les gustan las películas, las series, las telenovelas, los cuentos y poemas en

video, y por qué no los textos escritos. En estos momentos recuerdo las palabras de la

profesora y entiendo que esta era constituye otros medios para encontrar el placer, medios

que no es un secreto, son digitales.

Pese a que eso que me había tenido intranquila durante diez semanas y que no me

dejó dormir siete noches se ha develado en gran medida, con ello mismo nace un miedo.

Miedo a que los libros no seduzcan, a que los textos escritos mueran, a que los libros no

liberen su aroma. Tengo miedo, además de esto, de ser un obstáculo para que los estudiantes

lean. Me da pavor la idea de pensar siempre que los estudiantes no leen, máxime cuando me

doy cuenta de que, si lo hacen y al igual que yo se sienten inquietos, embriagados y


enredados en la lectura, solo que no es la misma que la Escuela siempre quiere. Tengo

miedo de saber que hay profesores distintos a Maria Eudice y que no les importan sus

estudiantes, pero sobretodo, siento terror al pensar que en algún momento el sistema

educativo- puesto que ya lo hace- no permita acercar a los estudiantes con otras lecturas…

con otras formas de leer.

A sorbos se disfruta la lectura

Autora: Luisa Fernanda Velásquez

El pasado 18 de marzo del 2019, la Institución Educativa Presbítero Gerardo

Montoya Montoya me acogió en sus instalaciones para realizar la práctica II: Discurso,

Currículo y Comunidad Académica; con el propósito de tomar registro y hacer parte de las

actividades que configuran los saberes, el discurso y gusto por la literatura en los tres sextos

(sexto A, sexto B y sexto C).

Quiero comenzar la redacción de esta crónica con una frase que logra esbozar de

alguna manera lo complejo que puede llegar a ser un escrito, al tener presente que su esencia

está en plasmar la verdad, “la vida no es la que uno vivió, sino lo que uno recuerda y cómo

lo recuerda para contarlo” (Márquez, G); contar esa realidad que los estudiantes tienen por

el gusto o disgusto de la lectura, hace parte del oficio, en este sentido, se encuentra el

resonar de los días sin control que iban transcurriendo a pasos agigantados, imbricados en el

almanaque que me dejaba ver la proximidad de entrega de este escrito, los cuales también

permitieron empezar a transitar por los recuerdos que avizoran mi mente y que se quedaron
atesorados en mi cuaderno de apuntes desde ese 18 de Marzo, cuando me adentré en la

clase de español que mi maestra cooperadora había preparado para el grado sexto B.

Durante dos meses frecuentando las aulas para lograr llevar registro de las dinámicas

que allí se realizan en cuanto a la lectura en los grados sextos como protagonistas para

indagar lo que subyace dentro del salón de clase, se hizo necesario adentrarme

gradualmente cada lunes, en ocasiones dos horas, tres, cuatro o jornada completa en algunas

dinámicas, concepciones académicas que circundan y se imbrican en los espacios que

recorren tanto los estudiantes como mi maestra cooperadora, Yaneth Pérez.

Leer textos literarios en voz alta al inicio del encuentro o, en ocasiones cuando iba a

finalizar la hora de cambio de clase con el ánimo de motivar y sensibilizar a los estudiantes

para que vieran desde otra perspectiva lo mágico que logra hacer la literatura en quien se

adentra en ella y zambullirse en el conocimiento que ello permite, fue una de las estrategias

a las que acudí durante el tiempo que acompañé los chicos, con el objetivo de evocar el

encuentro desde el disfrute y cambiar de alguna manera, lo rutinario en el devenir de los

estudiantes, pero en muchas ocasiones este no era el lugar que ocupaba los textos en el aula

de clase, aunque logré apreciar que los estudiantes logran identificar “las obras literarias

como una posibilidad de circulación del conocimiento y de desarrollo de su imaginación”

según los DBA (2016, p.28), no se apropian de ello en hacerlo autónomo como aprendizaje,

disfrute y ocio. La falta de compromiso, atención y permitirse otras dinámicas que no fueran

explícitas de lo académico, hacían que no fueran valoradas por la mayoría, porque no puedo

decir que todo era negativo, de veintiocho o treinta estudiantes que asistían, en cinco o diez,

se quedaba la sensación de querer vivir nuevamente esa experiencia, aunque siempre la

lectura y actividades no dejaban de ser puente de encargo para la obtención de una nota.
En vista que algunos ya preguntaban por el próximo encuentro, enriquecían mi

imaginación para crear estrategias que los enamorara de la lectura; otras de las dinámicas de

este ejercicio, fue llevarlos a la biblioteca de la Universidad, allí los estudiantes lograron

interactuar y concebir de otro modo, aquellas posibilidades que puede facilitar que en ellos

se despierte el gusto por la lectura, en dinámicas como leer en voz alta, crear historias desde

las realidades y gusto de sus compañeros, comentar algún párrafo al comienzo o finalización

del mismo, entre otras, fue la manera que se realizó este ejercicio desde otro lugar distinto

al aula de clase, porque “el hábito no se adquiere si él no promete y cumple placer”.

Gabriela Mistral.

Me atrevo a decir que me quedo tranquila, porque la profe Yaneth, de la mano con

otros docentes están trabajando en el proyecto ​Animación a la lectura, ​la cual se realiza una

hora a la semana, donde se tiene como objetivo incluir actividades para promover el gusto

de manera autónoma en los estudiantes, al plantear en su planeación de clase la lectura en el

aula y fuera de ella; evidenciar la semilla de esta iniciativa, me permite, que en estas líneas

se escriba que la institución empieza a hilar este proceso de animación, promoción y gusto

por la lectura en sus estudiantes.

Cuando conocí la biblioteca institucional

Autora: Yesica Paola Céspedes Jaramillo

Me dirijo a la escuela apresurada, como de costumbre, esperanzada un poco en lo


que creo será el encuentro de los niños con la literatura: el bloque de español que tienen a
primera hora lo van a ver en la biblioteca de la institución2 Cuando llego, me encuentro en la
puerta principal con José Miguel, y juntos subimos corriendo las escalas, al ingresar, el lugar
está misteriosamente muy callado (hecho que no debería sorprenderme, pues es una
biblioteca, pero que conociendo el entusiasmo de los niños me parece raro), veo que todos
los bolsos están en el piso, en la primera esquina al entrar, pongo el mío al lado de los
demás y le ayudo a José a recoger los cuadernos, que por la premura de sacar la cartuchera
quedan desperdigados en el piso. Tomo un banquito y de la manera más silenciosa posible
me siento al lado de Juan Cristóbal. Noto que la encargada de la biblioteca me mira con
recelo, al cabo de un momento me dice con voz fuerte: señora ¿usted qué hace aquí? Las
madres de familia no pueden estar en horas de clase con los niños. Inmediatamente con un
impulso nervioso, similar al que se siente cuando tu mamá te está reclamando por algo, le
respondí: mi nombre es Yesica, estudiante de Licenciatura en Educación básica de la
Universidad de Antioquia y soy la practicante de la profe Gloria Urfay. Me sonríe un poco y
comienza a darle indicaciones a los niños: se van a sentar derechos mirando hacia el
televisor, les voy a mostrar un cortometraje que se llama “Cuerdas”, lo van a ver en silencio
y después de que se termine van a sacar el cuaderno y me van a escribir un resumen del
cuento con dibujo. Todos van a ver el video, por eso nadie tiene que mirar que es lo que el
compañero está escribiendo.

Terminadas las indicaciones se proyectó el video y mientras los niños lo miran noto
que sus posturas están rígidas, casi incómodas, los niños no muestran expresiones en su
rostro… están allí… regidos por una disciplina casi militar. Terminado el video los niños
proceden a abrir sus cuadernos para empezar con el resumen, pero, como ya había notado
antes, les cuesta empezar a escribir, para mí es casi normal, pues he sentido la parálisis
del.lápiz antes de empezar cualquier texto, sin embargo, para la bibliotecaria es inaudito, y
comienza a vociferar regaños, reproches y hasta acusaciones de plagio, porque algún
desprevenido infante giró la cabeza en dirección a su compañero. Terminado el bloque, casi
eterno de español, nos dirigimos hacia el salón, y aunque van en las tradicionales filas, el
ambiente es otro: se ven relajados, conversan.

2
​Prácticas pedagógicas realizadas con los niños del grado 2C de la Institución Educativa Eduardo Fernández
Botero del municipio de Amalfi
Me despido de los niños y la maestra y me dirijo a mi casa; en el camino recuerdo
cuando hace unas semanas la profe me contaba sobre sus rutinas y sobre lo reducidas que se
han visto las clases a causa de los múltiples espacios que dentro de la jornada se deben abrir
para que otras personas cumplan su trabajo: martes de música, miércoles de ludoteca, jueves
de biblioteca… y que aunque rescataba la importancia de estos espacios, muchas veces los
objetivos no se veían cumplidos. Fue así como la literatura se vio desplazada a terceros,
pues los temas del grado debían ser evacuados y comprendidos por los niños.

Llego a mí casa incómoda y mientras traspaso al diario pedagógico lo vivido en esa


jornada surgen en mí varias preguntas: ¿Cómo es posible que una persona que se supone
debe promocionar e incentivar la lectura construya entre ella y los niños una pared tan
sólida? ¿Por qué los adultos viciamos los procesos y ante una actividad de disfrute como
una película o una lectura dejamos actividades absurdas de dibujos y resúmenes obligados?
¿Estas actividades automatizadas hacen parte de un planeación pedagógica, o solo se
realizan para tener entretenidos a los niños?

Aunque en mis posteriores visitas tuve la oportunidad de acompañar a los niños en


actividades más amigables como la sala de lectura infantil y la biblioteca de la Universidad,
sigue en mí el miedo implacable de que por una mala experiencia muchos niños puedan
alejarse de los libros, sin contar la preocupación porque los procesos lectores sigan
relegados a terceros poco comprometidos.

Tengo presente que el éxito en cualquier emprendimiento es la constancia y mientras


siga yendo a un salón de clases, me seguiré acompañando de un libro corto, pero
provocador, que ayude a los niños a viajar no solo en mundos fantásticos, sino en ríos
académicos.

Un juego llamado escuela

Autora: María Alejandra Cadena Mamián


No hay escuela ideal, ni clases, ni profesores, ni estudiantes perfectos, la vida y mi

formación me lo han enseñado en reiteradas ocasiones, así que por estos tiempos solo me

alegra el hecho de que a pesar de todo lo que se debe mejorar, existan escuelas, profesores y

estudiantes. Recuerdo que cuando era niña jugaba a la escuela, me encanta hacer de

profesora y de estudiante también, pero sobre todo de profesora, como lo recuerdo, todo era

perfecto, todos hacían la tarea y estudiaban la lección, ahora bien, lo que pasaba en ese

entonces y que es muy importante, es que para que se diera el juego, todos hacíamos bien

nuestro papel, como dicen los actores, nos metamos en el personaje y había un acuerdo

consciente para que el juego fluyera y pudiéramos representar una escuela ideal.

Ahora y muchos más años después, ante el salón de clases, con los niños en frente,

me doy cuenta que el juego ha terminado y que las realidades que atraviesan las dinámicas

de la escuela son bastante preocupantes, y digo preocupantes por lo que he tenido que

observar al acercarme a la escuela en mi proceso de práctica.

El 28 de febrero era sin duda un día esperado, mi primer día de práctica, volvía a ver

reunidos a los niños con los que había compartido el año anterior en la práctica de

contextualización y a diferencia de mis años de infancia, el corazón se me aceleraba por las

emociones encontradas. Los niños se alegraron bastante, por lo menos los que me ya

conocían, porque claro, había rostros nuevos para mí. Mi objetivo fue solo observar y

entender un poco esas dinámicas de clase entre los pequeños y mi maestra cooperadora para

a partir de esto poder configurar junto con las experiencias de mis compañeras y colegas de

investigación, una pregunta que nos ayudará entender lo que converge entre del discurso, el

currículo y la comunidad académica.


Son muchas la preguntas que tal vez empiezan a surgir en todo este proceso de

aprendizaje de lo que es el ejercicio docente y lo que menos se quiere es llegar a juzgar a

aquellos que ya están enfrente de los niños, todo lo contrario, se trata de aprender de lo

bueno y hasta de lo malo, y afortunadamente se ha contado con buenas mentoras. Mi

maestra cooperadora desde el principio me mostró lo que comprende la pedagogía de sus

clases, cómo manejan los cuadernos y cómo quiere ir guiando el proceso de iniciación a la

lectura de los pequeños, que ya en primero deben ir adquiriendo la competencia. Lo que me

manifestó desde el principio y hasta el último día en el que la acompañé y que para ella es

demasiado preocupante es el desinterés de los padres de sus estudiantes en su proceso de

formación, son niños pequeños y requieren el compromiso y acompañamiento constante de

sus padres y/o acudientes, eso sin duda me inquietó bastante y me obligó a poner mi mirada

en aquellos pequeños cuyos padres no están tan presentes o en definitiva no están.

Con todo eso dando vueltas en mi cabeza tuve la oportunidad en la visita del 13 de

marzo de acompañar a la profesora en un día de atención a padres; La docente citó por horas

a los niños con su respectivo padre y/o acudiente y como dice el dicho, fueron muchos los

invitados y pocos los escogidos, padres que simplemente no se presentaron, llegaron tarde o

que incluso le manifestaron a la docente sin reparo que no tenían tiempo para ese tipo de

cosas, “cosas”, sin duda me quedé perpleja y observé como la profe tratando de no salirse de

casillas, le recordó a la madre cuál era su compromiso en la formación de su hijo; las

situaciones acontecidas de este día fueron para mí, como ya lo venían siendo para la

docente, preocupantes. A esto se le llegó también a sumar la tristeza que sentí al revisar los

cuadernos de los pequeños para calificarlos, cuadernos tristes, que reflejaban más que el

trabajo de los niños, el desinterés y descuido de los padres (sé que un cuaderno no refleja la

inteligencia de un estudiante, pero sí demuestra quien lo acompaña mientras aprende).


Posteriormente y ya con una mirada concertada de lo que pretendíamos indagar de

las instituciones educativas en las que estábamos realizando la práctica, quería comprender,

la manera en la que se establece una relación de gusto o disgusto entre los estudiantes y la

literatura a partir de la dinamización de los Lineamientos Curriculares (2018), Estándares

Básicos de Aprendizaje (2006) y Derechos Básicos del Aprendizaje (2016) dentro del aula​,

así que decidí a partir de este cuestionamiento poner a conversar, o específicamente,

entender a los actores relevantes de todo este proceso: Los estudiantes del grado primero B

de la institución, la docente y coordinadora del grupo, los padres de familia y las dinámicas

socioculturales de esta comunidad académica, todos ellos parte importante de lo que es el

currículo, que se suponen deben trabajar mancomunadamente para que el aprendizaje sea de

verdad importante, es decir, debería como en mis juegos de infancia, haber un acuerdo que

permita que todas las partes de este engranaje llamado escuela, funcione de la mejor manera

posible.

Ahora bien, con todo lo observado y analizado en los diferentes acompañamientos,

me atrevo a decir que a muchos padres se les ha olvidado el verdadero compromiso que

tienen con la educación de sus hijos, que va más allá de matricularlos y llevarlos a la

escuela, es ayudarlos a entrar en ese mundo del saber, del aprendizaje y para este caso, el de

la lectura, porque a estos pequeños les gusta que les lean y les alegra cada oportunidad que

tienen de leer la cartilla donde repasan la m y la p, porque en realidad les encanta saber lo

que allí dice y cuando se les comparten historias, se imaginan momentos posibles de las

libros y cuentos que les narran, son niños muy imaginativos sin duda.

Entonces, sé que a pesar de lo complicado que puede ser poner a conversar todas

esas dinámicas algo absurdas que proponen los encargados de nuestras leyes para la

educación, es el trabajo en equipo, del docente, los padres de familia y el estudiante, que
permiten que haya una mejor forma de hacer escuela, no ideal como la de mis juegos de

infancia, pero si concertada, donde cada uno se comprometa hacer bien su trabajo, para así

permitir que los niños conozcan desde el principio la literatura por gusto y no como una

imposición para el cumplimiento de la tarea.

El ORDEN DENTRO DEL CAOS

Autora: Kely Vanesa Martínez Ortega.

Tenía muchas expectativas para mi práctica de currículo, no dudé en levantar mi

mano cuando mi docente pregunto ¿quién desea trabajar en secundaria?, de inmediato y sin

pensar en posibles obstáculos levanté mi mano, pensé que todo estaría bien porque me iba a

enfrentar con un grupo el cual toda mi vida he trabajado: adolescente y jóvenes, para ser

más concreta los grados octavos y séptimos. El martes 26 de febrero empecé mis prácticas,

la verdad “no quería retrasarme como en la práctica anterior, esta será una muy buena

experiencia”, decía, desconociendo todo el trayecto que me esperaba.

Mi docente cooperadora fue Cecilia Cataño, “la mamá del colegio, la Ceci, la buena

gente, la profe que da muchas oportunidades”, en palabras de los estudiantes y de las cuales

yo también puedo dar fe. Ella fue mi docente de español en algún tiempo y luego de

artística, la profesora que me corregía tildes (la única), la que aún da clase de español y
nunca ha cambiado su esencia, tanto así que aún existen secuelas de los mismos temas y

talleres que yo vi cuando cursaba esos grados.

Mi inducción fue algo como “el grado octavo es el más difícil del colegio, en ese

grado no dejan hacer nada”, por parte de mi cooperadora y otro docente el cual me dio

clases, de igual forma no preste mucha atención, solo me preguntaba ¿por qué los profesores

me preparan mediante lo que ellos sienten y han vivido?, pero también mi pregunta fue

efímera en el momento. La docente Cecilia terminó de explicarme los temas que estaban

viendo ambos grupos y me dijo que me esperaba al día siguiente a las 2:30 pm, para

acompañar la clase del grado octavo.

Miércoles 27 de febrero, la mañana transcurría en su total normalidad, cuando estaba

almorzando me acorde que ese día me enfrentaría al octavo, preferí no ondear en el tema y

simplemente sorprenderme con lo que pasara. Siendo las 2:35 pm, ingresamos al salón, me

encontré con una piscina de papeles y nadadores dentro de ella, con un rin de boxeo y sus

mejores exponentes, con un concierto donde ganaba el que más gritaba, con un mundo de

cosas menos un salón de clase, ¡ahh! Adicional, una profesora que se adhiere a ese escenario

y para colmo me los tira casi que, de enemigos: “calma muchachos, miren, escuchen, ella es

Kely viene hacer su práctica académica y va a pasar el reporte de su indisciplina a don

Roberto, ella es la encargada del informe”, ¡muchas gracias profe!, que buena presentación.

Los estudiantes seguían con sus actividades “extra clase”, mientras la docente

llenaba el tablero con un taller de sinónimos y antónimos, yo solo observaba, anotaba en mi

agenda pensamientos volátiles que surgían a raíz del comportamiento de todos. Llegó un

momento de calma, mis oídos no escuchaban ruidos, el salón se ordenó en par segundos y

las filas alineadas dejaban ver los mejores estudiantes del colegio, sorprendida miró a la
puerta y estaba el rector, solo pensé en la agilidad que tiene, con tan solo una mirada

organizó todo un salón, quizás mi solución sería disfrazarme de don Roberto, cuando salí de

mi cuento de hadas personal y me dispuse a escuchar el rector, confirmé que era el grupo

con más alto grado de indisciplina y más procesos disciplinarios, en tan solo dos periodos ya

se podría decir quiénes estaban en la cuerda floja de perder el año.

El timbre por fin sonó, para mí fue una inmensidad, mi primer día fue un total caos,

dejé de ir por una par de semanas, mientras trataba de encontrar un método para enfrentarme

a ese grupo, pensé que la literatura podría ser mi herramienta para ponerle orden al caos, una

clase diferente como alternativa de solución, solo me preocupaba que dentro de los temas

que me compartió la profe no estaban viendo literatura, los del grado séptimo estaban

realizando planas del abecedario para mejorar la caligrafía y aprender letra cursiva y los de

octavo, sinónimos y antónimos. Mi oportunidad surgió cuando mi docente cooperadora me

pidió el favor que planeara una clase para el grado octavo, al principio me llene de miedos,

pero luego lo tomé como un reto y una manera de saber si mi posible solución funcionaba.

El tema era sobre la colonia y conquista de américa, me tomó varios días pensar la

estrategia que implementaría para el desarrollo de la clase, al final opte por una clase lúdica,

implementando la literatura, saberes previos y los juegos.

La clase fue un éxito, los estudiantes dieron a entender que estaban cansados de las

monotonías y de las clases mecánicas. Les gusta leer, crear, jugar y aprender, hasta el niño

que solo rapeaba en el salón utilizó su buena memoria para crear unas líneas en cuanto a la

conquista y cómo dice la dinámica que enmarcó la clase, somos un salpicón, pero cada uno

pone un sabor diferente.

El gusto por la literatura sigue estando presente, pero quizás por la prisa, las cargas

académicas y los miles compromisos que deben asumir tanto los docentes como los mismos
estudiantes hacen que el enseñar se convierta en una carrera, la cual van saltando temas y

contenidos que finalmente llegan a una meta, el cartón de bachiller, pero que eso es un

cartón con miles de falencias.

Las instituciones educativas y el afán del gobierno por ‘mermar el índice de

analfabetismo y preparar a los jóvenes para el trabajo’, está sin duda mermando lo esencial y

dejando a jóvenes tambaleando con cartón en mano. Me queda la esperanza de que a

muchos los mueve lo literario, que se preocupan aún por leer líneas y tratar de

comprenderlas a su manera; queda la posibilidad de volver a pensar en lo importante y dejar

de meter relleno para minimizar las cargas y sobre todo queda claro que se puede generar

orden dentro del caos.

Conclusiones

Después de varios ejercicios de análisis en la práctica II “ Discurso, Currículo y

Comunidades Académicas”, se han suscitado preguntas acerca de qué tanto influye la

manera en la que se lleva la literatura al aula en la configuración del gusto o disgusto por la

lectura literaria, subyaciendo en esto aspectos como las políticas públicas que propone el

Ministerio de Educación Colombiano y las dinámicas escolares, familiares y subjetivas.

Preguntarse por si el gusto o disgusto por la lectura literaria depende solo del

ámbito institucional es también una oportunidad para descubrir las aristas que puede generar

el hecho de que los estudiantes adopten cierto imaginario y una realidad frente a esta lectura.

Adicional a ello y vistas las desventajas de la condición educativa actual, surgen las

preguntas base de esta investigación: ¿Cuál es el nivel de lectura literaria autónoma de los

estudiantes de las instituciones urbanas del municipio de Amalfi? ¿Qué acciones dentro de
la implementación del microcurrículo se han venido adelantando para despertar el gusto por

la lectura en niños, niñas y jóvenes?

Ante estos interrogantes se posibilitó la comparación positiva entre instituciones y

grados con respecto a la literatura. La observación e intervención logró visualizar la

curiosidad que, en grados de primaria, poseen los niños y que por el tiempo reducido (o mal

distribuido) no se logra desarrollar. Sin embargo, es importante resaltar los esfuerzos de

profesores y funcionarios públicos (como la ludotecologa o la bibliotecaria de la casa de la

cultura) por despertar la curiosidad por la lectura en medios físicos.

Cabe anotar que para que estas dinámicas de acercamiento a la lectura se vivencien,

es importante el compromiso de todos los actores de la escuela y es vital que se entienda que

el aprendizaje de los niños es compromiso tanto de docentes como de padres de familia, por

ejemplo, que son importantes mediadores y colaboradores en todo el esfuerzo que para el

docente implica poner a conversar las rúbricas de las leyes educativas en el aula.

A diferencia de lo que ocurre en primaria y en secundaria, en cada una de las

instituciones, se notó que, para el caso del modelo de la Nocturna, para fomentar el gusto

por la lectura literaria y establecer una relación pedagógica entre esta y los estudiantes, se

hace necesario implementar formatos distintos al texto escrito, tales como las series, las

películas, los documentales y los videos. Adicional a ello, el ejercicio de investigación en

este modelo presentó los retos que debe asumir el maestro en las adaptaciones curriculares

para promover la literatura ​per se​ y cumplir con los demás compromisos académicos.

En la nocturna también resulta preocupante, junto con las demás experiencias de

práctica, la sensación de comodidad que presentan los estudiantes frente a las dinámicas
institucionales, las mismas que desplazan en ocasiones a la literatura como simple

herramienta para dinamizar otros temas de las mallas curriculares, e incluso como una

posibilidad lejana. Con lo anterior, más allá de estar dicha preocupación, se genera una serie

de implicaciones para los docentes de la actualidad y para los futuros, dado que son los

docentes en segunda instancia los encargados de generar otras dinámicas y poner en tensión

las relaciones de los estudiantes con la lectura literaria.

Los docentes que en estos momentos están dentro de las aulas y los que estarán

arribando a ellas, deberán no solo cuestionar la manera en la que las políticas públicas

nacionales dimensionan y proponen la lectura literaria dentro del aula, sino también idear

planeaciones, proyectos y estrategias que por medio de la didáctica propicien más y mejores

oportunidades para la lectura literaria dentro de la escuela, sumando a ello una posibilidad

de articulación con los padres de familia y los mismos compañeros docentes, dado que, en

primera instancia en los hogares también se debe fomentar y dar lugar a la lectura, y en

segunda instancia, se debe hacer un ejercicio transversal con los docentes, quienes pueden

dar continuidad a esas estrategias o interrumpirlas.

La labor docente debe estar presta a acercar a los estudiantes a la disciplina que

enseña, por ello es importante ser más conscientes de las prácticas que se tienen en el aula,

de las realidades, gustos y disgustos de los estudiantes para hacer un mejor ejercicio de

enseñanza- aprendizaje, máxime cuando de algo tan subjetivo como la lectura literaria, se

trata.
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