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Blanca:

Si bien los modelos de libranza y mayoría de autorizaciones engloban el descuento de


los salarios, prestaciones sociales y en general cualquier suma que devengue o llegare
a recibir el trabajador fruto del contrato de trabajo, debemos aclarar que en materia
laboral existen derecho irrenunciables, lo que implica que los compromisos que afecten
los derechos de tal naturaleza no tienen eficacia como quiera que se encuentran en
contra vía de la Ley. Dicho lo anterior, es necesario realizar un análisis tanto de las
normas que se refieren a la irrenunciabilidad de las prestaciones sociales como a la Ley
que reglamenta los créditos de libranza o descuentos directos.

1. Bajo ese entendido, es necesario traer a colación la ley 1527 de 2012 a través de
la cual se reglamentó el objeto, formas y procedencia de la libranza o descuentos
directos. Disposición que no configuró la posibilidad de que dichos descuentos se
aplicasen sobre prestaciones sociales. Lo que implica que desde la configuración
del texto legal se dejó por fuera el descuento sobre prestaciones sociales.

2. Lo anterior, como quiera que dicha omisión es fruto del trámite legislativo que
dio origen a la Ley 1527 de 2012. La norma, en principio establecía que el
descuento directo era aplicable también a las prestaciones sociales. Sin embargo,
dicha referencia fue eliminada del texto normativo luego de las objeciones
formuladas por presidencia por razones de inconveniencia fundamentadas en que
el permitir el descuento sobre prestaciones sociales desnaturalizaba el concepto
mismo para el cual fueron creadas.

3. Adicionalmente, debe tenerse en cuenta lo dispuesto en el artículo 340 del Código


Sustantivo del Trabajo establece:

“ARTICULO 340. PRINCIPIO GENERAL Y EXCEPCIONES. Las prestaciones


sociales establecidas en este código, ya sean eventuales o causadas, son
irrenunciables. Se exceptúan de esta regla:

a). El seguro de vida obligatorio de los trabajadores mayores de cincuenta (50)


años de edad, los cuales quedan con la facultad de renunciarlo cuando vayan a
ingresar al servicio del empleador. Si hubieren cumplido o cumplieren esa edad
estando al servicio del establecimiento o empleador, no procede esta renuncia,
b). Las de aquellos riesgos que sean precisamente consecuencia de invalidez o
enfermedad existente en el momento en que el trabajador entra al servicio del
empleador”

Sin que dentro de las excepciones establecidas a la regla general se consagre la


posibilidad de afectar las prestaciones por concepto de créditos de libranza yo
descuentos directos.

4. Posición igualmente adoptada por parte del Ministerio del Trabajo quien indicó
mediante concepto del 19 de septiembre de 2014 “(…)Ahora bien , la Ley
1527 de 2012 y el Código Sustantivo del Trabajo no regulan nada en lo relativo
a las prestaciones sociales y en particular en lo referente a la
aplicación de descuentos a la liquidación final que procede ante la terminación
del vínculo contractual, por lo que considera esta Oficina Asesora que, al no
referirse expresamente la precitada Ley 1527 a dichos conceptos, y en
consideración a la objeción presidencial en el trámite legislativo de la
misma, en virtud de la cual, al permitir el descuento sobre prestaciones
sociales se desnaturaliza el concepto mismo para el cual fueron creadas,
la obligación de retener y descontar las sumas de dinero que el
beneficiario (trabajador) adeude al operador, no es permitida
respecto de las prestaciones sociales.”

5. En conclusión a lo expuesto se tiene que no es procedente el descuento directo,


para efectos de cubrir las obligaciones adquiridas a título de libranzas por los
trabajadores, frente a las prestaciones sociales. Lo anterior implica que no será
posible descontar al trabajador los valores que pueda llegar a percibir por
concepto de i) prima, ii) interés a la cesantía, iii) cesantía, por ser estas las
prestaciones sociales a cargo del trabajador.

6. Partiendo de lo anterior será posible descontar al trabajador i) hasta el 50%


del salario, luego de los descuentos de Ley, conforme la orden suscrita, ii) las
sumas que por conceptos extralegales llegare a percibir, iii) el valor de la
indemnización en caso de terminación injustificada del contrato, iv) el valor que
por compensación de vacaciones llegare a percibir el trabajador. Todo lo anterior
en los términos de la autorización suscrita por el trabajador. Lo anterior, como
quiera que:

 El descuento del salario se encuentra expresamente autorizado por la Ley.


 El descuento sobre sumas de naturaleza extralegal no reviste ilegalidad
alguna precisamente porque su condición de extralegal excluye que pueda
tener naturaleza prestacional.
 El valor de la indemnización por despido sin justa causa y el valor de
compensación de las vacaciones, pues estas suma tiene naturaleza
indemnizatoria. Por una parte, para efectos de reparar los perjuicios que
se puedan causar como consecuencia de la terminación del contrato, por
otra, pues la compensación de las vacaciones supone una indemnización
por los perjuicios derivados de la falta de concesión del descanso. En
relación con el último punto, la Corte Suprema de Justicia ha indicado:

“…también es verdad que tratándose de la compensación de las


vacaciones, tal rubro no puede tenerse como factor de salario […] pues es
indiscutible que la misma, tal y como lo ha precisado la Corte, es una
especie de indemnización que el empleador paga al trabajador cuando
por las circunstancias excepcionales, que la propia ley consagra, no puede
disfrutar del descanso remunerado y reparador, que las vacaciones
implican”