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Delitos de Injuria, Calumnia y Diamación

TITULO II

INJURIA, CALUMNIA Y DIFAMACIÓN

CAPITULO UNICO

DELITOS CONTRA EL HONOR, INJURIA, CALUMNIA Y DIFAMACION

EL DELITO DE INJURIA

Artículo 130.- El que ofende o ultraja a una persona con palabras, gestos o vías de hecho, será
reprimido con prestación de servicio comunitario de diez a cuarenta jornadas o con sesenta a
noventa días-multa.

Concordancias

D.U.D. H.: Art. 12; Constitución: Arts. 1, 2 inc. 7 y 22; 3; Código Civil: Arts. 317, 333 inc. 4), 337,
355, 667 inc. 3), 747, 783 y 1982. Código Penal: Arts. 31 (Clases de Penas Limitativas de
Derechos); 34 (Prestación de Servicios a la Comunidad); 45 (Fundamentación y Determinación
de la Pena); 55 (Conversión de la Pena); 68 (Exención de Pena); y 92 (Reparación Civil); Código
Procesal Penal: Arts. 376 al 385 y 400 inc. 4; Ley Orgánica del Ministerio Público: Art. 23, inc.
6); Ley Orgánica del Poder Judicial: Art. 41.

Nota:

La Constitución Política del Estado, en su artículo segundo, inciso sétimo, establece que:
“…todas las personas tienen derecho al honor y a la buena reputación, a la intimidad personal
y familiar así como a la voz y a la imagen propia...". El bien jurídico objeto de protección, por
las normas que contiene el Título II del Libro Segundo del Código Penal, es, esencialmente,
este derecho constitucional al honor y a la buena reputación de las personas naturales.

Dentro de los delitos contra el honor, el delito de injuria es el tipo básico, en el cual el sujeto
activo del delito de injuria, puede ser cualquier persona que formule imputaciones falsas
contra otra de manera dolosa, es decir, con el ánimo de ofender o atacar al sujeto pasivo en
sus cualidades y aptitudes personales, así como de lesionar seriamente su autoestima y/o
amor propio.

Desde el punto de vista objetivo, el honor de una persona esta dado por la valoración que el
resto de la comunidad tiene sobre ella misma, este conocimiento esta basado en nuestros
antecedentes personales y familiares, esto es lo que se conoce comúnmente como la
“reputación o fama”.

Subjetivamente, en materia penal, el honor es entendido como la valoración que cada


individuo tiene sobre su propia persona (nuestra estima personal), sobre nuestra dignidad, así
como respecto a nuestra ubicación y posición dentro de la comunidad o en el entorno del
grupo social en el que vivimos, el mismo que es la base del libre desarrollo de nuestra
personalidad.
Para que presente el delito de injuria, se deberá acreditar el ánimo con el que actuó el agente,
que no debe ser otro que el llamado “ánimus iniurandi o ánimo de difamar”. Este ánimo debe
ser entendido como: la intención dolosa y premeditada de lesionar u ofender el honor, la fama
o la reputación del agraviado., y para valorarlo, a nivel judicial, se deberá tener en cuenta
todas las circunstancias y el contexto en que se produjeron los hechos imputados como ilícitos.
La intención o el "dolo de propósito", es una de las variantes del dolo directo, elemento
subjetivo del tipo, que integra el aspecto típico del ilícito de la injuria.

Estas conductas ultrajantes pueden perfeccionarse, por medio de palabras (verbales o


escritas), por gestos o vías de hecho, acciones que deben tener por objeto el lesionar la
dignidad del sujeto pasivo, sin interesar que los conceptos o imputaciones vertidas contra el
agraviado, estén referidos a hechos verdaderos o falsos.

Para que se configure este tipo penal, deberá haber una relación directa, dentro del espacio de
comunicación, entre el sujeto pasivo y el sujeto activo del delito.

El ejercicio de la acción en los delitos contra el honor es privado, por lo que al ser un bien
jurídico disponible el consentimiento excluye la responsabilidad, no existiendo infracción
cuando el titular del derecho hubiese otorgado al efecto su consentimiento; siendo así, y no
entrando al estudio de los animus que excluyen el injusto típico estamos ante una causa
excluyente de la antijuricidad, pues el titular al consentir los ataques los legitima; estando
recogida esta causa de justificación en el Art. 20.10 del Código Penal"151

El procedimiento penal que se sigue en estos delitos, es el regulado por las normas procesales
que corresponden a las querellas, las que están legisladas en el Libro IV, Títulos I y II del Código
de Procedimientos Penales, que se ocupa de los llamados Procedimientos Especiales. En estos
casos sólo cabe iniciar el proceso penal por acción privada, es decir por denuncia de parte del
propio agraviado, la carga de la prueba y el que ésta sea idónea o no será de entera
responsabilidad del querellante. En estos procesos el querellante, como titular de la acción
penal, no tiene necesidad de constituirse en parte civil.

Respecto a la responsabilidad penal de las personas jurídicas, en estos ilícitos contra el


"honor”, son uniformes las resoluciones de nuestros tribunales de justicia que se pronuncian
sobre su irresponsabilidad.

La ley penal considera que las personas jurídicas no poseen capacidad de conducta criminal,
recayendo en todo caso dicho atributo sólo en las personas naturales, para lo cual deberá
identificarse, en todo caso, a la persona física que actuó en representación o como socio
representante de la persona jurídica. Las personas jurídicas se encuentran protegidas en su
prestigio y/o reputación económica o comercial, por la norma contenida en el inciso 2 del
artículo 240 del Código Penal.

En los delitos contra el honor el daño moral irrogado a la víctima es irreparable, por cuya razón
la reparación civil debe tender a compensar de alguna manera dicho agravio, y debe fijarse
prudencialmente de acuerdo a la magnitud del mismo.

Pleno Jurisdiccional de las Salas Penales Permanentes y Transitorias de la Corte Suprema

Acuerdo Plenario N. 3-2006/CJ-116


Asunto: Delitos contra el honor personal y derecho constitucional a la libertad de expresión y
de información

“…Los artículos 130 al 132 del Código Penal instituyen los delitos de injuria, difamación y
calumnia como figuras penales que protegen el bien jurídico honor. El honor es un concepto
jurídico ciertamente indeterminado y variable, cuya delimitación depende de las normas,
valores e ideas sociales vigentes en cada momento histórico, pero que en todo caso, desde una
perspectiva objetiva, aluden a la suma de cualidades que se atribuyen a la persona y que son
necesarias para el cumplimiento de los roles específicos que se el encomiendan. Desde un
sentido objetivo el honor importa la conciencia y el sentimiento que tiene la persona de su
propia valía y prestigio; reputación y la propia estimación son sus dos elementos constitutivos
(en igual sentido se ha pronunciado el Tribunal Constitucional. Sentencia 0018-1996-AI/TC del
29/04/1997, que hace mención al honor interno y al honor externo, y llega a decir que la
injuria, a diferencia de la difamación y la calumnia, sólo inciden el honor interno, que es muy
subjetivo). Este bien jurídico está reconocido por el artículo 2, numeral 7), de la Constitución, y
constituye un derecho fundamental que ella protege, y que se deriva de la dignidad de la
persona –constituye la esencia misma del honor y determina su contenido-, en cuya virtud los
ataques al honor son ataques inmediatos a la dignidad de la persona. Su objeto, tiene
expuesto el Tribunal Constitucional en la sentencia Número 2790-2002-AA/TC, del
30/01/2003, es proteger al titular contra el escarnecimiento o la humillación, ante si o ante los
demás, e incluso frente al ejercicio arbitrario de las libertades de expresión e información,
puesto que la información que se comunique, en ningún caso, puede resultar injuriosa o
despectiva. 7. Paralelamente, la Constitución, en su artículo 2, numeral 4), también reconoce y
considera un derecho fundamental común a todas las personas las libertades de información,
opinión, expresión y difusión del pensamiento mediante la palabra oral o escrita o la imagen,
por cualquier medio de comunicación social. Son sujetos de este derecho la colectividad y cada
uno de sus miembros, no son sólo los titulares del órgano o medio de comunicación social o
los profesionales del periodismo. Desde luego, el ejercicio de este derecho fundamenta –dado
el carácter o fundamento esencial que ostenta en una sociedad democrática- modifica el
tratamiento de los delitos contra el honor en aquellos supuestos en los que las conductas
objeto de imputación en sede penal han sido realizadas en el ejercicio de dichas libertades.
Como es evidente, por lo general se presenta un problema entre la protección constitucional
de dichas libertades y el derecho al honor, dada su relación conflictiva que se concreta en que
el derecho al honor no sólo es un derecho fundamental sino que está configurado como un
límite especial a las libertades antes mencionadas –tiene una naturaleza de libertad negativa,
que en el Derecho penal nacional se aborda mediante la creación de los tres delitos
inicialmente mencionados- (“Los delitos cometidos por medio del libro, la prensa y demás
medios de comunicación social se tipifican en el Código Penal y se juzgan en el fuero común”,
segundo párrafo del numeral 4) del artículo 2 Constitucional). La Corte Interamericana de
derechos Humanos en la sentencia Herrera Ulloa vs. Costa Rica, del 2 de julio de 2004, precisó
que el derecho a la libertad de expresión y de pensamiento no es absoluto, cuyas restricciones
deben cumplir tres requisitos, a saber: 1) deben estar expresamente fijadas por ley; 2) deben
estar destinadas a proteger ya sea los derechos o la reputación de los demás, o la protección
de la seguridad nacional, el orden público o la salud moral o pública; y 3) deben ser necesarias
en una sociedad democrática. 8. La solución del conflicto pasa por la formulación de un juicio
ponderativo que tenga en cuenta las circunstancias de cada caso en particular y permita
determinar que la conducta atentatoria contra el honor está justificada por ampararse en el
ejercicio de las libertades de expresión o de información. La base de esta posición estriba en
que, en principio, los dos derechos en conflicto: honor y libertades de expresión –
manifestación de opiniones o juicio de valor- y de información –imputación o narración de
hechos concretos-, gozan de igual rango constitucional, por lo que ninguno tiene carácter
absoluto respecto del otro (ambos tienen naturaleza de derecho –principio). A este efecto, uno
de los métodos posibles, que es del caso utilizar para el juicio ponderativo, exige fijar el ámbito
propio de cada derecho, luego verificar la concurrencia de los presupuestos formales de la
limitación, a continuación valorar bajo el principio de proporcionalidad el carácter justificado o
injustificado de al injerencia y, finalmente, comprobar que el límite que se trate respeta el
contenido esencial del derecho limitado. ). Una vez determinados legalmente la concurrencia
de los presupuestos típicos del delito en cuestión –paso preliminar e indispensable-,
corresponde analizar si se está ante una causa de justificación –si la conducta sujeta a la
valoración penal constituye o no un ejercicio de las libertades de expresión e información-. Es
insuficiente para la resolución del conflicto entre el delito contra el honor y las libertades de
información y de expresión el análisis del elemento subjetivo del indicado delito, en atención a
la dimensión pública e institucional que caracteriza a estas últimas y que excede el ámbito
personal que distingue al primero. En nuestro Código Penal la causa de justificación que en
estos casos es de invocar es la prevista en el inciso 89) del artículo 20, que reconoce como
causa de exención de responsabilidad penal “El que obra (…) en el ejercicio legítimo de un
derecho…”, es decir, de los derechos de información y de expresión. Estos derechos o
libertades, pueden justificar injerencias en el honor ajeno, a cuyo efecto es de analizar el
ámbito sobre el que recaen las frases consideradas ofensivas, los requisitos del ejercicio de
ambos derechos y la calidad –falsedad o no- de las aludidas expresiones. 10. Un primer
criterio, como se ha expuesto, está referido al ámbito sobre el que recaen las expresiones
calificadas de ofensivas al honor de las personas. La naturaleza pública de las libertades de
información y expresión, vinculadas a la formación de la opinión ciudadana, exige que las
expresiones incidan en la esfera pública –no en al intimidad de las personas y de quienes
guarden con ella una personal y estrecha vinculación familiar, que es materia de otro análisis,
centrado en el interés público del asunto sobre el que se informa o en el interés legítimo del
público para su conocimiento-. Obviamente, la protección del afectado se relativizará –en
función al máximo nivel de su eficacia justificadora- cuando las expresiones cuestionadas
incidan en personajes públicos o de relevancia pública, quienes, en aras del interés general en
juego, deben soportar cierto riesgo a que sus derechos subjetivos resulten afectados por
expresiones o informaciones de este calibre – más aún si las expresiones importan una crítica
política, en tanto éstas se perciben como instrumento de los derechos de participación
política, en tanto éstas se perciben como instrumento de los derechos de participación
política-; así lo ha reconocido la Corte Interamericana de Derechos Humanos en la sentencia
Herrera Ulloa, que tratándose de funcionarios públicos ha expresado que su honor debe ser
protegido de manera acorde con los principios de pluralismo democrático. En todos estos
casos, en unos más que otros, los límites al ejercicio de esas libertades son amplios. 11. El otro
criterio está circunscrito a los requisitos del ejercicio de las libertades de información y
expresión. Se ha de respetar el contenido esencial de la dignidad de la persona. En primer
lugar, no están amparadas las frases objetiva o formalmente injuriosas, los insultos o las
insinuaciones insidiosas y vejaciones –con independencia de la verdad de lo que se vierta o de
la corrección de los juicios de valor que contienen-, pues resultan impertinentes –
desconectadas de su finalidad crítica o informativa- e innecesarias al pensamiento o idea que
se exprese y materializan un desprecio por la personalidad ajena. Es claro que está permitido
en el ejercicio de las libertades de información y expresión que se realice una evaluación
personal, por desfavorable que sea, de una conducta, pero no lo está emplear calificativos que,
apreciados en su significado usual y en su contexto, evidencian menosprecio o animosidad. 12.
En segundo lugar, el ejercicio legítimo de la libertad de información requiere la concurrencia
de la veracidad de los hechos y de la información que se profiera. Debe ejercerse de modo
subjetivamente veraz (el Tribunal Constitucional, en la Sentencia 0905-2001-AI/TC. Del
14/08/2002, ha precisado al respecto que el objeto protegido de ambas libertades es la
comunicación libre, tanto la de los hechos como la de las opiniones –incluye apreciaciones y
juicios de valor-; y, tratándose de hechos difundidos, para merecer protección constitucional,
requieren ser veraces, lo que supone la asunción de ciertos deberes y responsabilidades
delicadísimos por quienes tienen la misión de sujetos informantes). Ello significa que la
protección constitucional no alcanza cuando el autor es consciente de que no dice o escribe la
verdad cuando atribuye a otro una determinada conducta –dolo directo- o cuando, siendo
falsa la información en cuestión, no mostró interés o diligencia mínima en la comprobación de
la verdad –dolo eventual-. En este último caso, el actor actúa sin observar los deberes
subjetivos de comprobación razonable de la fiabilidad o viabilidad de la información o de la
fuente de la misma, delimitación que debe hacerse desde parámetros subjetivos: se requiere
que la información haya sido diligentemente contrastada con datos objetivos e imparciales (El
Tribunal Constitucional en la Sentencia 6712-2005-HC/TC del 17/10/2005, precisó que la
información veraz como contenido esencial del derecho no se refiere explícitamente a una
verdad inobjetable e incontrastable, sino más bien a una actitud adecuada de quien informa
en la búsqueda de la verdad, respetando lo que se conoce como el deber de diligencia, y a
contextualizarla de manera conveniente; es decir, se busca amparar la verosimilitud de la
información). No se protege, por tanto, a quienes, defraudando el derecho de todos a recibir
información veraz, actúen con menosprecio de la verdad o falsedad de lo comunicado,
comportándose irresponsablemente al trasmitir como hechos verdaderos simples rumores
carentes de toda constatación o meras invenciones o insinuaciones insidiosas; las noticias,
para gozar de protección constitucional, deben ser diligencias comprobadas y sustentadas en
hechos objetivos, debiendo acreditarse en todo caso la malicia del informador. Es de destacar,
en este punto, la doctrina jurisprudencial del Tribunal Constitucional (…)- que ha puntualizado
que el específico deber de diligencia es exigible con diferente grado de intensidad en función
de que la noticia se presente como una comunicación neutra, en cuanto procedente de
originaria información de otro medio de comunicación o fuente informativa, de la que
simplemente se da traslado, o bien de que se trate de una información asumida por un medio
periodístico y su autor como propia, en cuyo caso el deber de diligencia para contrastar la
veracidad de los hechos comunicados no admite atenuación o flexibilidad alguno, sino que su
cumplimiento debe ser requerido en todo su rigor. Para los supuestos de reportaje neutral el
deber de diligencia se satisface con la constatación de la verdad del hecho de la declaración,
pero no se extiende en principio a la necesidad de acreditar la verdad de lo declarado, aún
cuando se exige la indicación de la persona –debidamente identificada – que lo proporciona (a
éste se le exige la veracidad de lo expresado), siempre que no se trate de una fuente genérica
o no se determino quién hizo las declaraciones, sin incluir opiniones personales de ninguna
clase. Por lo demás, no se excluye la protección constitucional cuando media un error
informativo recaído sobre cuestiones de relevancia secundaria en el contexto de un reportaje
periodístico. 13. Otra ponderación se ha de realizar cuando se está ante el ejercicio de la
libertad de expresión u opinión. Como es evidente, las opiniones y los juicios de valor – que
comprende a la crítica a la conducta de otro – son imposibles de probar (el Tribunal
Constitucional ha dejado expuesto que, por su propia naturaleza, los juicios de valor, las
opiniones, los pensamientos o las ideas que cada persona pueda tener son de naturaleza
estrictamente subjetivas y, por tanto, no pueden ser sometidas a un test de veracidad.
Sentencia del Tribunal Constitucional número 0905-2001-AA/TC, del 14/08/2002). Por tanto, el
elemento ponderativo que corresponde está vinculado al principio de proporcionalidad, en
cuya virtud el análisis está centrado en determinar el interés público de las frases cuestionadas
–deben desbordar la esfera privada de las personas, única posibilidad que permite advertir la
necesidad y relevancia para lo que constituye el interés público de la opinión – y la presencia o
no de expresiones que están desprovistas de fundamento y o formuladas de mala fe –sin
relación con las ideas u opiniones que se expongan y, por tanto, innecesarias a ese propósito, a
la que por cierto son ajenas expresiones duras o desabridas y que puedan molestar, inquietar
o disgustar a quien se dirige.

Jurisprudencia:

Sentencia del Tribunal Constitucional - Titularidad de Derechos Fundamentales de las Personas


Jurídicas - Titularidad del Derecho a la Buena Reputación por las Personas Jurídicas de Derecho
Privado - Libertad de Información y Expresión - Contenido de la Libertad de Información - La
Información Veraz - Prohibición de Impedimento, Censura Previa o Autorización al Ejercicio de
la Libertad de Información

652.- "...Titularidad de derechos fundamentales de las personas jurídicas.- (…) el


reconocimiento de los diversos derechos constitucionales es, en principio, a favor de las
personas naturales. Por extensión, considera que también las personas jurídicas pueden ser
titulares de algunos derechos fundamentales en ciertas circunstancias. Tal titularidad de los
derechos por las personas jurídicas de derecho privado se desprende implícitamente del
artículo 2°, inciso 17), de nuestra Carta Fundamental, pues mediante dicho dispositivo se
reconoce el derecho de toda persona de participar en forma individual o asociada en la vida
política, económica, social y cultural de la nación. Este derecho, además de constituir un
derecho fundamental por sí mismo, es, a su vez, una garantía institucional, en la medida en
que promueve el ejercicio de otros derechos fundamentales, ya en forma individual, ya en
forma asociada, por lo que aquí interesa destacar. En ese sentido, entiende el Tribunal que, en
la medida en que las organizaciones conformadas por personas naturales se constituyen con el
objeto de que se realicen y defiendan sus intereses, esto es, actúan en representación y
sustitución de las personas naturales, muchos derechos de éstos últimos se extienden sobre
las personas jurídicas. Una interpretación contraria concluiría con la incoherencia de, por un
lado, habilitar el ejercicio de facultades a toda asociación –entendida en términos
constitucionales y no en sus reducidos alcances civiles– y, por otro, negar las garantías
necesarias para que tal derecho se ejerza y, sobre todo, puedan ser susceptibles de protección.
Sin embargo, no sólo de manera indirecta las personas jurídicas de derecho privado pueden
titularizar diversos derechos fundamentales. También lo pueden hacer de manera directa. En
dicho caso, tal titularidad no obedece al hecho de que actúen en sustitución de sus miembros,
sino en cuanto a sí mismas y, naturalmente, en la medida en que les sean extendibles. Por
tanto, considera el Tribunal, que la ausencia de una cláusula, como la del artículo 3. ° de la
Constitución de 1979, no debe interpretarse en el sentido de negar que las personas jurídicas
puedan ser titulares de algunos derechos fundamentales o, acaso, que no puedan solicitar su
tutela mediante los procesos constitucionales y, entre ellos, el amparo. Esta es la situación de
la Caja Rural de Ahorro y Crédito de San Martín, que es una persona jurídica de derecho
privado, constituida bajo la modalidad de sociedad anónima abierta. Titularidad del derecho a
la buena reputación por las personas jurídicas de derecho privado. 2. Ahora bien, que se haya
afirmado que el reconocimiento de los derechos constitucionales se extiende al caso de las
personas jurídicas de derecho privado no quiere decir que ellos puedan titularizar "todos" los
derechos que la Constitución enuncia, pues hay algunos que, por su naturaleza estrictamente
personalista, sólo son susceptibles de titularizar por las personas naturales. La cuestión, por
tanto, es la siguiente: ¿Titularizan las personas jurídicas de derecho privado el derecho a la
buena reputación? Sobre el particular, el Tribunal Constitucional debe recordar que el
fundamento último del reconocimiento del derecho a la buena reputación es el principio de
dignidad de la persona, del cual el derecho en referencia no es sino una de las muchas
maneras como aquélla se concretiza. El derecho a la buena reputación, en efecto, es en
esencia un derecho que se deriva de la personalidad y, en principio, se trata de un derecho
personalísimo. Por ello, su reconocimiento (y la posibilidad de tutela jurisdiccional) está
directamente vinculado con el ser humano. 3. Sin embargo, aunque la buena reputación se
refiera, en principio, a los seres humanos, éste no es un derecho que ellos con carácter
exclusivo puedan titularizar, sino también las personas jurídicas de derecho privado, pues, de
otro modo, el desconocimiento hacia estos últimos podría ocasionar que se deje en una
situación de indefensión constitucional ataques contra la "imagen" que tienen frente a los
demás o ante el descrédito ante terceros de toda organización creada por los individuos. En
consecuencia, el Tribunal Constitucional considera que las personas jurídicas de derecho
privado también son titulares del derecho a la buena reputación y, por tanto, pueden
promover su protección a través del proceso de amparo. Libertad de información y expresión.
4. Pues bien, aunque es legítimo que mediante el amparo se pueda incoar la protección del
derecho a la buena reputación por personas jurídicas de derecho privado, en el caso de autos,
tal tutela ha de analizarse; por un lado, de cara a la alegación efectuada por los demandados,
según los cuales la divulgación de los hechos noticiosos considerados como lesivos lo hicieron
en ejercicio de las libertades de información y expresión reconocida en el inciso 4) del artículo
2.° de la Constitución; y, por otro, frente a los términos con que la pretensión se ha planteado,
que no es otra que ordenar que los demandados se abstengan de seguir difundiendo cierto
tipo de información que se ha considerado como lesiva. 5. El inciso 4) del artículo 2. ° de la
Constitución reconoce las libertades de expresión e información. Aun cuando históricamente
la libertad de información haya surgido en el seno de la libertad de expresión, y a veces sea
difícil diferenciar la una de la otra, el referido inciso 4) del artículo 2. ° de la Constitución las ha
reconocido de manera independiente, esto es, como dos derechos distintos y, por tanto, cada
uno con un objeto de protección distinto. Mientras que la libertad de expresión garantiza que
las personas (individual o colectivamente consideradas) puedan trasmitir y difundir libremente
sus ideas, pensamientos, juicios de valor u opiniones, la libertad de información, en cambio,
garantiza un complejo haz de libertades, que, conforme enuncia el artículo 13º de la
Convención Americana de Derechos Humanos, comprende las libertades de buscar, recibir y
difundir informaciones de toda índole verazmente. Así, mientras que con la libertad de
expresión se garantiza la difusión del pensamiento, la opinión o los juicios de valor que
cualquier persona pueda emitir, la libertad de información garantiza el acceso, la búsqueda y la
difusión de hechos noticiosos o, en otros términos, la información veraz. Por su propia
naturaleza, los juicios de valor, las opiniones, los pensamientos o las ideas que cada persona
pueda tener son de naturaleza estrictamente subjetivas y, por tanto, no pueden ser sometidos
a un test de veracidad; a diferencia de lo que sucede con los hechos noticiosos, que, por su
misma naturaleza de datos objetivos y contrastables, sí lo pueden ser. Contenido de la libertad
de información: La información veraz. 6. De allí que, aunque la Constitución no especifique el
tipo de información que se protege, el Tribunal Constitucional considera que el objeto de esta
libertad no puede ser otro que la información veraz. Desde luego que, desde una perspectiva
constitucional, la veracidad de la información no es sinónimo de exactitud en la difusión del
hecho noticioso. Exige solamente que los hechos difundidos por el comunicador se adecuen a
la verdad en sus aspectos más relevantes. "La verdad, en cuanto lugar común de la
información, puede entenderse como la adecuación aceptable entre el hecho y el mensaje
difundido, la manifestación de lo que las cosas son. Se trata, pues, de la misma sustancia de la
noticia, de su constitutivo. Por ello es un deber profesional del informador el respetar y reflejar
la verdad substancial de los hechos" (Javier Cremades, "La exigencia de veracidad como límite
del derecho a la información", en AA.VV. Estudios de Derecho Público. Homenaje a Juan José
Ruiz Rico, T. I, Madrid 1999, Pág. 599). 7. Las dimensiones de la libertad de información son: a)
el derecho de buscar o acceder a la información, que no sólo protege el derecho subjetivo de
ser informado o de acceder a las fuentes de información, sino, al mismo tiempo, garantiza el
derecho colectivo de ser informados, en forma veraz e imparcial, protegiéndose de ese modo
el proceso de formación de la opinión pública y, en consecuencia, no sólo al informante, sino
también a todo el proceso de elaboración, búsqueda, selección y confección de la información.
b) la garantía de que el sujeto portador de los hechos noticiosos pueda difundirla libremente.
La titularidad del derecho corresponde a todas las personas y, de manera especial, a los
profesionales de la comunicación. El objeto protegido, en tal caso, es la comunicación libre,
tanto la de los hechos como la de las opiniones. Por ello, tratándose de hechos difundidos,
para merecer protección constitucional, requieren ser veraces, lo que supone la asunción de
ciertos deberes y responsabilidades delicadísimas por quienes tienen la condición de sujetos
informantes, forjadores de la opinión pública. 8. Por cuanto se tratan de libertades –la de
información y la de expresión– que se derivan del principio de dignidad de la persona, como ha
sostenido la Corte Interamericana de Derechos Humanos, tienen una doble vertiente. En
primer lugar, una dimensión individual, pues se trata de un derecho que protege de que "[...]
nadie sea arbitrariamente menoscabado o impedido de manifestar su propio pensamiento" o
de difundir hechos informativos. Pero, al mismo tiempo, ambas presentan una inevitable
dimensión colectiva, ya que garantiza el derecho de todas las personas a "recibir cualquier
información y (a) conocer la expresión del pensamiento ajeno" a fin de formarse una opinión
propia. 9. Sin embargo, ellas no sólo constituyen una concreción del principio de dignidad del
hombre y un complemento inescindible del derecho al libre desenvolvimiento de la
personalidad. También se encuentran estrechamente vinculadas al principio democrático, en
razón de que, mediante su ejercicio, se posibilita la formación, mantenimiento y garantía de
una sociedad democrática, pues se permite la formación libre y racional de la opinión pública.
Desde esa perspectiva, ambas libertades "tienen el carácter de derechos constitutivos por
antonomasia para la democracia. Constituyen el fundamento jurídico de un proceso abierto de
formación de la opinión y de la voluntad políticas, que hace posible la participación de todos y
que es imprescindible para la referencia de la democracia a la libertad" (Erns Wolfgang
Böckenforde, Estudios sobre el Estado de Derecho y la democracia, Edit. Trotta, Madrid 2000,
Pág. 67); o, como lo ha expresado la Corte Interamericana de Derechos Humanos, constituyen
"una piedra angular en la existencia misma de una sociedad democrática. Es indispensable
para la formación de la opinión pública. Es también conditio sine qua non para que los partidos
políticos, los sindicatos, las sociedades científicas y culturales y, en general, quienes deseen
influir sobre la colectividad puedan desarrollarse plenamente. Es, en fin, condición para que la
comunidad, a la hora de ejercer sus opciones, esté suficientemente informada. (OC 5/85, de 13
de noviembre de 1985, Caso La Colegiación Obligatoria de Periodistas, párrafo 70). Por ello,
tales libertades informativas son, al tiempo que derechos subjetivos, garantías institucionales
del sistema democrático constitucional. Además, en tanto permiten la plena realización del
sistema democrático, tienen la condición de libertades preferidas y, en particular, cuando su
ejercicio permite el debate sobre la cosa pública. 10. Esta condición de las libertades
informativas requiere que, cada vez que con su ejercicio se contribuya con el debate sobre las
cosas que interesan a todos, deban contar con un margen de optimización más intenso, aun
cuando con ello se pudiera afectar otros derechos constitucionales. Lo anterior no implica que
ambas libertades tengan que considerarse como absolutas, esto es, no sujetas a límites o que
sus excesos no sean sancionables. Con anterioridad, este mismo Tribunal Constitucional ha
señalado que, con carácter general, todos los derechos fundamentales pueden ser objeto de
limitaciones o restricciones en su ejercicio. Pero, cuando ello se haga, tales límites no pueden
afectar el contenido esencial de ellos, pues la limitación de un derecho no puede entenderse
como autorización para suprimirlo. Prohibición de impedimento, censura previa o autorización
al ejercicio de la libertad de información. 11. Así las cosas, el Tribunal Constitucional considera
que, sólo en apariencia, en el caso de autos se presenta un conflicto entre dos derechos
constitucionales (el derecho a la buena reputación y las libertades informativas) que debe ser
resuelto conforme a la técnica de la ponderación de bienes, derechos e intereses
constitucionalmente protegidos, esto es, aquella según la cual ha de prestarse una más intensa
tutela a la libertad de información si, en el caso, la información propalada tiene significación
pública, no se sustenta en expresiones desmedidas o lesivas a la dignidad de las personas o,
pese a ser falsa, sin embargo, ésta no se ha propalado animada por objetivos ilícitos o
socialmente incorrectos del informante. Sostiene el Tribunal Constitucional que, en el presente
caso, se trata de una apariencia de conflicto entre dos derechos constitucionales susceptible
de ser medido bajo aquel test al que se ha hecho referencia en el párrafo anterior, pues,
conforme se desprende del artículo 2°, inciso 4), de la Constitución vigente, cuando, como
consecuencia del ejercicio de las libertades informativas, se transgreden otros derechos
constitucionales, como los derechos al honor o a la buena reputación, su tutela no puede
significar que, con carácter preventivo, se impida a que un medio de comunicación social,
cualquiera que sea su naturaleza, pueda propalar la información que se considera como lesiva,
pues ello supondría vaciar de contenido a la cláusula que prohíbe la censura previa, la que
proscribe el impedimento del ejercicio de tales libertades y, con ellos, la condición de garantía
institucional de las libertades informativas como sustento de un régimen constitucional basado
en el pluralismo. Desde luego, lo anterior no significa que los derechos al honor o a la buena
reputación, mediante estas libertades, queden desprotegidos o en un absoluto estado de
indefensión, pues, en tales casos, el propio ordenamiento constitucional ha previsto que sus
mecanismos de control tengan que actuar en forma reparadora, mediante los diversos
procesos que allí se tiene previstos. Tal criterio, a su vez, es el mismo que ha sostenido la Corte
Interamericana de Derechos Humanos: "toda medida preventiva significa, inevitablemente, el
menoscabo de la libertad garantizada por la Convención". "El abuso de la libertad de expresión
no puede ser objeto de medidas de control preventivo sino fundamento de responsabilidad
para quien lo haya cometido" (OC-5/85, citada, párrafo. 38 y 39, respectivamente). Por todo
ello, considera el Tribunal Constitucional que la pretensión formulada por la demandante, en
el sentido de que se expida una orden judicial en virtud de la cual se impida que los
emplazados puedan seguir difundiendo hechos noticiosos, es incompatible con el mandato
constitucional que prohíbe que se pueda establecer, al ejercicio de la libertad de información y
expresión, censura o impedimento alguno. En consecuencia, considera que la pretensión debe
desestimarse, dejándose a salvo el derecho de la recurrente para que, de ser el caso, ejerza su
derecho de rectificación o, en su momento, haga valer sus derechos en la vía civil o penal,
conforme a ley..."652;
Delitos Contra el Honor – Ejercicio de la Acción Penal
653.- “El ejercicio de la acción en los delitos contra el honor es privado, por lo que al ser un
bien jurídico disponible el consentimiento excluye la responsabilidad, no existiendo infracción
cuando el titular del derecho hubiese otorgado al efecto su consentimiento; siendo así, y no
entrando al estudio de los animus que excluyen el injusto típico estamos ante una causa
excluyente de la antijuricidad, pues el titular al consentir los ataques los legitima; estando
recogida esta causa de justificación en el Art. 20.10 del Código Penal"653;

La Persona Jurídica como Sujeto Pasivo en los Delitos Contra el


Honor
654.- "...Que tal como se aprecia de la enumeración anterior, salvo el término "extranjero",
ninguna de las demás expresiones están referidas a la persona del querellante, resultando más
bien, apreciaciones o afirmaciones respecto del "Instituto del Pie" o de su "Escuela de
Podología"; esto es están referidas a una Persona Jurídica que si bien es representada por el
querellante, tiene existencia distinta a éste.- Que, siendo el honor, el bien jurídico tutelado en
el delito de Difamación, sólo ella es capaz de tener sentimiento de autoestima (honor
subjetivo) o ser sujeto de estimación por terceros (honor subjetivo); o como la expresa
Bramont-Arias Torres cuando se refiere a este tema, "la valoración que otros hacen de la
personalidad ético-social de un sujeto".- Que en este orden de ideas a la persona jurídica como
sujeto ideal, sólo le corresponde el prestigio como derecho análogo al Honor; siendo así, la
conducta imputada no configura el delito de Difamación, el mismo que, de ser afectado
motivaría de ser el caso, una acción distinta al penal."654;

Querella - Calificación de la misma por el Juez Penal

655.-"A que, es materia de apelación el Auto (...)que declara Inadmisible la Querella


interpuesta por A. D. R., contra V. M. Q. G., por delitos contra el honor - Calumnia e Injuria -
SEGUNDO: A que, si bien es cierto la comisión de delitos contra el honor calumnia, difamación
e injuria, sólo puede instaurarse por denuncia de la parte agraviada y se haya sujeta a un
procedimiento especial de querella, también lo es que esto no impide que el Juez Penal al
momento de recibirla la califique a fin de verificar si se cumple con los requisitos
contemplados en el artículo setenta y siete del Código de Procedimientos Penales que son los
siguientes: a) Que el hecho denunciado constituya delito, b) Que se haya individualizado a su
presunto autor y c) Que la acción penal no haya prescrito; (...)A que, el querellante
fundamenta su denuncia por el hecho de haber recibido por parte del Estudio Jurídico G. M. -
Abogados - la notificación de pre-embargo de fojas ocho, por orden del Banco Wiesse Ltdo.,
con quien sostuvo una relación comercial para obtener un crédito y que según el documento le
atribuye falsamente un delito al consignar que "existen sobrados indicios de que ha utilizado el
engaño para obtener el crédito cuyo destino y propósito era no devolverlo", además de
ofenderlo y ultrajarlo; QUINTO: A que, sin embargo evaluando dicho instrumento se colige que
no ha sido suscrito ni remitido por el denunciado, sino por el abogado del estudio jurídico
encargado de las cobranzas de la entidad bancaria, notándose que las frases allí consignadas
son de carácter coercitivo, para tratar de cobrar una deuda que tiene pendiente el querellante
con el Banco acreedor, por lo que no se advierte que éste haya tenido la intención de ofender
o ultrajar el honor del denunciante, siendo evidente además que no ha existido ni el "animus
calumniandi" ni el "animus injuriandi", toda vez que en el primero se requiere del consciente
propósito de provocar que el calumniado fuese tenido en el concepto público como autor de
un delito, mientras en el segundo que exista la conciencia y voluntad de realizar el tipo
objetivo, es decir "Ultrajar" y/o "Ofender" al sujeto pasivo, hecho aunado a que existe en la vía
civil un proceso de indemnización por daños y perjuicios por los mismos acontecimientos,
SEXTO: A que, el delito de Calumnia se configura cuando se le atribuye falsamente al sujeto
pasivo la comisión de un ilícito, es decir el delito imputado nunca existió, o habiendo tenido
lugar éste no fue realizado por la persona a la que se le imputa, mientras que el delito de
Injuria se tipifica cuando con palabras, gestos o vías de hecho se ofende o ultraja a una
persona, es decir se lesiona la dignidad de otro con acciones o expresiones, ya que esta
dignidad se encuentra tutelada por nuestra misma Constitución; asimismo la autoría en el
hecho denunciado -calumnia-, no permite concebir mas que un sólo autor con excepción de la
inducción; SEPTIMO: A que, por otro lado es preciso indicar que el término utilizado por la a-
quo para desestimar la denuncia no es el adecuado por que una pretensión será declarada
inadmisible cuando: no tenga los requisitos legales; no se acompañen los anexos exigidos por
ley, no corresponda a la naturaleza del petitorio (...) en virtud de lo previsto en el artículo
cuatrocientos veintiséis del Código Procesal Civil, que señala para estos casos un plazo para
subsanar las omisiones en que hubiera incurrido alguna de las partes al momento de presentar
su acción, por lo que en aplicación al tercer párrafo del numeral setenta y siete del Código de
Procedimientos Penales deberá expedir un auto de No Ha Lugar a admitir la denuncia, si
considera que ésta no procede"655;

Injuria y Calumnia - Presupuestos Legales de estos Tipos Penales


656.- " los presupuestos establecidos por los delitos denunciados implican que la injuria
requiere que se ofenda o ultraje a una persona, con palabras, gestos o vías de hecho, la misma
que significa que estas tiene que afectar el honor de la persona, a este respecto se señala "la
injuria se comete cuando fuera de los casos de difamación se ofende o se ultraja, el honor de
una persona, sea con palabras, por escrito o por vías de hecho, pero con la condición
fundamental de la publicidad y en presencia de la persona ofendida" y la calumnia consiste en
que se atribuya falsamente a otro un delito atribuyéndole una conducta que pueda perjudicar
su honor o reputación, elementos que no se dan en el presente caso; que es del caso señalar
que al no concurrir los presupuestos que señala el artículo setenta y siete del Código Adjetivo
se resolverá con un No Ha Lugar a Admitir a Trámite la querella"656;

Delito de Injuria - Definición


657.- "Que, se le imputa al querellado, el hecho que el día treinta de enero del año próximo
pasado, en circunstancias que el querellante, fue a la casa del primero de los mencionados por
ser su suegro, éste le infirió una serie de insultos, atentatorios contra su honor (muerto de
hambre, maricón, cobarde...) llegando incluso a proferírselos hasta el momento en que el
querellante se aprestaba a tomar su microbús para retornar a su domicilio; Segundo: Que, del
análisis de los actuados se advierte que se encuentra acreditada la responsabilidad del
querellado en la comisión del delito de Injuria, por cuanto se entiende como tal: los hechos
que el agente activo en sentido propio o especial uno dice, hace o escribe con la intención de
deshonrar, afrentar, enardecer, hacer odiosa, despreciable o sospechosa, mofar o poner en
ridículo a otra persona, circunstancia que de autos se advierte por la existencia del “animus
inuriandis” del querellado hacia el querellante; Tercero: Que, con respecto a los delitos de
Calumnia y Difamación, no se aprecian los elementos objetivos del tipo penal para efectos que
se configuren los mismos, orientados a la imputación de hechos delictivos o que los agravios
los haya proferido en presencia de varias personas de manera que puedan difundirse como
noticia"657;
Injuria - Aspecto Subjetivo del Tipo Penal
658.- "…para efectos de la configuración de los delitos materia del presente proceso se
requiere como aspecto subjetivo la presencia del animus difamandi o injuriandi, respecto al
cual la dogmática penal señala: "...la posibilidad de superposición de otro ánimo excluyente de
la intención injuriosa es consecuencia de la propia naturaleza de éste delito. En efecto, como
delito de tendencia, desaparece la ilicitud del acto cuando éste se ejecuta con otra intención
distinta de la de injuriar o difamar. Este es el problema de los peculiares ánimos que excluyen
el animus difamandi. Se estima como ánimos incompatible con el de difamar el animus
narrandi excluye la difamación, cuando al expresión se pronuncia para relatar un suceso y el
animus corrigendi, que excluye la intención injuriosa o difamante de las expresiones que
tienen por fin señalar y corregir vicios o defectos..."; que, estando a lo anterior, y de la revisión
de los autos y, en particular, de la carta notarial (...), no se advierte la concurrencia de los
elementos subjetivos antes glosados…"658;

Injuria - El Animus Injuriandi - Doctrina - Aspecto Subjetivo del


Tipo Penal de la Injuria
659.-"…que, a efectos de la configuración de los delitos materia del presente proceso se
requiere como aspecto subjetivo de los mismos la presencia del animus injuriandi, respecto a
la cual la dogmática penal señala: "...la posibilidad de superposición de otro ánimo excluyente
de la intención injuriosa es consecuencia de la propia naturaleza de éste delito. En efecto,
como delito de tendencia, desaparece la ilicitud del acto cuando éste se ejecuta con otra
intención distinta de la injuriar. Este es el problema de los peculiares ánimos que excluyen el
animus injuriandi". Se estima como ánimos incompatibles con el de injuriar el animus narrandi,
el informandi, el corrigendi, en consecuencia, "...el animus narrandi excluye la injuria, cuando
la expresión se pronuncia para relatar un suceso y el animus corrigendi, que excluye la
intención injuriosa de las expresiones que tienen por fin señalar y corregir vicios o
defectos..."659;

Injuria con Ánimo de Defensa de Litigantes

660.- "Que, para efectos que se configure el delito de Injuria nuestro ordenamiento penal
establece que éste se produce cuando el agente, actuando con dolo y conciencia de voluntad,
ofende o ultraja a otra persona con palabras, gestos o vías de hecho; Segundo: Que, de autos
se advierte que los querellantes aducen que mediante un escrito presentado ante el Décimo
Sexto Juzgado Civil de Lima, los querellados le imputan que éste, en complicidad con los
directivos de la Cooperativa Santa Elisa, han fraguado la compra de un terreno; Tercero: Que,
estos hechos, según lo establecido en el inciso primero del artículo ciento treinta y tres del
Código Sustantivo no constituyen delito, por cuanto no se comete injuria si la ofensa es
proferida con ánimo de defensa por los litigantes, en este caso se realizó en la contestación de
la demanda de otorgamiento de escritura pública planteada por el querellante contra los
querellados... "660;

Injuria - Responsabilidad Penal de la Persona Jurídica

661.-"Que, previamente resulta necesario precisar la responsabilidad penal de la persona


jurídica, teniendo en cuenta que la querella de fojas veinticinco y siguiente se
interpone contra el Banco Continental; que al respecto se debe indicar que en nuestro
ordenamiento penal no se admite la responsabilidad de las personas jurídicas y por
ende es de aplicación la máxima societas delinquere non potest, la que se sustenta en
el hecho que el Derecho Penal persigue la regulación de conductas motivando contra
la lesión o puesta en peligro de determinados bienes jurídicos, de lo que se colige que
una persona jurídica no es motivable, pues no puede recibir la amenaza de la ley, lo
que si sucede con los administradores de las personas jurídicas, que en su condición de
seres humanos que actúan en nombre de la sociedad, sí pueden ser destinatarios de la
norma, es decir, que la reciben y comprenden, de allí que en nuestro ordenamiento se
haya regulado la actuación en nombre de otro, en el artículo veintisiete del Código
Penal, por el cual se extiende la responsabilidad penal a las personas que actúan en
nombre de personas jurídicas y que nada tiene que hacer con el caso bajo análisis;
Segundo: Que, en consecuencia teniendo en cuenta que las personas jurídicas carecen
de capacidad de acción, mal puede imponerse una sentencia condenatoria contra uno
de sus representantes legales, más aun si se tiene en cuenta que el primero de los
ilícitos denunciados, esto es, el de calumnia no se configuraría, teniendo en cuenta que
la entidad denunciada en ningún momento hizo denuncia penal alguna contra el
querellante, la que aún cuando se hubiera dado, caería en la causal de justificación
contenida en el inciso octavo del artículo veinte del Código Penal, cual es el ejercicio
legitimo de un derecho; Tercero: Que, el actuar del querellante resulta sintomático, si
se tiene en cuenta que según las cartas presentadas por él mismo y que se anexan y
que aparentemente, prueban el delito de difamación, se precisan nombres de
funcionarios del Banco Continental, que son los que en todo caso habrían cometido
dicho ilícito, sin embargo aparece denunciando al referido Banco, lo que resulta
inaceptable desde el punto de vista jurídico"661;

Injuria - Bien Jurídico Protegido - El Honor y la Buena Reputación


662.- "conforme lo establece la Constitución Política del Estado, el Honor y la Buena
Reputación, constituyen derechos fundamentales de la persona, de allí que su afectación ha
sido tipificado como delito en nuestro ordenamiento penal; el segundo, referido a la definición
de ambos conceptos; en ese sentido se tiene que mientras que "el Honor es el sentimiento de
autoestima, es decir la apreciación positiva que la persona hace de sí misma y de su actuación;
la reputación es la idea que los demás tienen o presumen de una persona. Es la imagen que los
demás tienen de cada uno de nosotros como seres humanos. La reputación es agraviada
cuando nuestra imagen en los demás es dañada. Importante es decir que el daño a la
reputación es producido tanto cuando se dicen mentiras, como cuando se dicen verdades
dañosas" (BERNALES BALLESTEROS, Enrique; La Constitución de mil novecientos noventa y
tres-análisis Comparado. Tercera Edición. Mil novecientos noventa y siete. Página ciento
veintinueve-ciento treinta).- En este orden de ideas, se tiene que la querellante denuncia el
haber sido afectada en cuanto a este derecho constitucional, al haber sido tratada deliberada y
públicamente por la querellada como "loca, anormal y desequilibrada mental"; que con las
pruebas instrumentales presentadas y las testimoniales vertidas durante el Comparendo ha
quedado acreditada la conducta imputada a la querellada; por lo que es menester analizar, si
los adjetivos vertidos por ésta, afectan la imagen de la accionante; en ese sentido se tiene, que
si bien estrictamente los términos utilizados se refieren a un estado de salud mental que no es
compatible con los conceptos de honor y reputación; también resulta siendo cierto que, en el
lenguaje coloquial su acepción es distinta, pues se utilizan como sinónimo de una conducta no
sería, informal, conflictiva; esto es que reflejan una condición negativa en su personalidad que
evidentemente afecta la buena imagen que de ella puede tener otra persona; siendo así la
conducta imputada ha vulnerado el bien jurídico tutelado en el artículo ciento treinta y dos del
Código Penal; por lo que la querellada resulta siendo pasible de condena.- Que de otro lado, la
alegación de la defensa de la querellada en el sentido de que en el presente caso no se
configuraría el delito de Difamación por cuanto su conducta se encontraría justificada por las
constantes denuncias que contra ella ha formulado la accionante, atribuyéndole "hechos falsos
y calumniosos", siendo que a su entender para que se configure este delito es necesario que la
cualidad que se propala o se atribuye a una persona sea "sin necesidad ni justificación alguna";
no tiene amparo legal en la norma sustantiva; por el contrario, si bien el artículo veinte del
Código Penal al enunciar taxativamente las causas que eximen o atenúan la responsabilidad,
comprende la Institución de la Legítima Defensa, ella está doctrinariamente entendida, como
la reacción que se opone para repeler o impedir una agresión actual o inminente; real e
ilegítima sobre un bien jurídico amenazado; que en el presente caso, la circunstancia descrita
por esta parte no configura tal eximente, por cuanto se trata del ejercicio de acciones legales
para lo cual estaba facultada la querellante; y, que oportunamente determinarían la veracidad
o falsedad de sus afirmaciones; tanto más si contra las mismas, la querellada pudo ejercitar a
su vez las acciones legales que considerarse pertinentes, sin llegar a incurrir en delito para
defenderse de tales denuncias como en el presente caso; finalmente resultan pertinentes las
consideraciones anotadas en el sétimo considerando de la apelada por lo que la decisión de
reservar el fallo condenatorio debe ser confirmada; así mismo la Reparación Civil impuesta
responde a las circunstancias en que se produce el daño causado y es proporcional a éste"662;

Injuria y Difamación - Requisitos del Tipo Penal


663.-"Que se imputa a los procesados el haber difundido dentro del Policlínico Peruano
Japonés la noticia de que el querellante, quien se desempeña como médico oculista de dicho
Centro de Salud, habría cometido tocamientos impúdicos sobre la persona de la querellada M.
L. I. en momentos que la atendía de un padecimiento óptico, razón por la cual había acudido a
dicho Policlínico en compañía de su esposo el querellado R. R. M.; SEGUNDO: Que el delito de
Injuria se configura cuando el sujeto activo comete actos tendientes a menoscabar el honor o
la reputación de una persona por medio de palabras gestos o vías de hecho; que por su parte,
la difamación consiste en propagar ante varias personas reunidas o separadas, pero de tal
manera que pueda perjudicar al agraviado, noticias que vulneran su prestigio social; TERCERO.-
Que siendo así, estando al tenor de la imputación sólo subsistirían los cargos de Difamación
por cuanto la conducta atribuida a los querellados no encuadra en los requerimientos del tipo
de la Injuria toda vez que no hubo una imprecación directa dirigida contra el agraviado sino
que más bien los procesados se valieron de los canales propios de la organización jerárquica de
su centro de labores al acusarlo ante la administración del Policlínico Peruano Japonés por
conductas indecorosas cometidas en agravio de María Ledesma Iriarte; CUARTO.- Que en lo
que respecta al delito de difamación se tiene que si bien es cierto los hechos sub judice
ocasionaron en perjuicio del querellante el menoscabo de su honor objetivo, no es menos
cierto que el artículo séptimo del Título Preliminar del Código Penal prohíbe toda forma de
responsabilidad penal por el mero resultado sin que haya concurrido además una
responsabilidad subjetiva; que asimismo el principio de Culpabilidad como una de las garantías
del derecho penal moderno no admite la sancionabilidad de conductas sin que estas se hayan
producido a título de dolo o culpa; QUINTO.- Que siendo así, se tiene que en autos no se
encuentra acreditado el dolo en el accionar de los querellados, más aun si estos no conocían al
querellante razón por lo cual no tenían motivos para perjudicarlo; que en todo caso subsiste
un estado de duda sobre la culpabilidad de los procesados la cual en aplicación del principio
universal del Indubio Pro Reo, debe beneficiar a los procesados "663;
Injuria - Bien Jurídico Protegido

664.-"El bien jurídico protegido en el delito de injuria esta dado por el honor y la dignidad,
atributo inherente a la persona, de la cual no puede ser despojada, pero sí es susceptible de
menoscabada con una manifestación ofensiva, cuya impresión exteriorizada produzca y
exprese menos precio, es decir que se haya menoscabado el honor a través de la personalidad,
la misma que es valorada no sólo por la persona, sino también por la comunidad. Que, en el
actuar de la querellada ha existido la intención de causar un daño moral a la querellante,
mediante la vía del hecho, es decir se ha probado el "animus injuriandi", que es el elemento
constitutivo del ilícito penal que nos ocupa previsto y sancionado en el artículo ciento treinta
del Código Penal."664;

Injuria – El animo de Injuriar - Definición

665.-“animo de injuriar”, es decir, que actúe de manera consciente y con voluntad de ultrajar
y/u ofender al sujeto pasivo del delito”665;

Injuria - Naturaleza Pública de la Ofensa

666.-“…ser hechas públicas y en presencia de la persona ofendida…”666;

Injuria - Publicidad de la Injuria

667.-“...La injuria se comete cuando fuera de los casos de difamación se ofende o ultraja el
honor de una persona, sea con palabras, por escrito o por vías de hecho, pero con la condición
fundamental de la publicidad y en presencia de la persona ofendida.”667;

Injuria - La Ofensa - Definición y Manifestación

668.-"El delito de injuria se configura cuando el sujeto activo ofende o ultraja a una persona
con palabras, gestos o vías de hecho, lo que significa que el medio empleado es la palabra
dicha, lo que implica que se requiere la realización de un acto en sí ultrajante. La ofensa,
llamada en doctrina "injuria real", puede manifestarse mediante gestos o a través de cualquier
otro signo representativo de un concepto o idea ultrajante. Las vías de hecho son las
conductas que se exteriorizan por movimientos corporales."668;

Injuria - Perfeccionamiento del Tipo Penal

669.-“el delito se perfecciona con los hechos que el agente activo, en sentido propio o especial
dice, hace o escribe con la intención de deshonrar, afrentar, enardecer, hacer odiosa,
despreciable o sospechosa, mofar o poner en ridículo a otra persona. Circunstancia que se
presentará si de autos se advierte la existencia del “animus injuriandi” del querellado hacia el
querellante.”669;

Injuria - Delito de Tendencia

670.-"…la posibilidad de superposición, de otro ánimo excluyente de la intención injuriosa, es


consecuencia de la propia naturaleza de este delito. En efecto, como Delito de Tendencia,
desaparece la ilicitud del acto cuando éste se ejecuta con otra intención distinta a la de injuriar
o difamar. Este es el problema de los peculiares ánimos que excluyen el “animus difamandi o
injuriandi”. Se estima como ánimos incompatibles con el de difamar, el animus narrandi, el
informandi, el corrigendi, etc. (…). El animus narrandi excluye la difamación, cuando la
expresión se pronuncia para relatar un suceso y el “animus corrigendi”, que excluye la
intención injuriosa o difamante de las expresiones que tienen por fin señalar y corregir vicios o
defectos…”670;

Injuria - El Animus Injuriandi - Requisito Básico del Tipo Penal

671.-“No existiendo animus injuriandi, requisito básico para configurar el delito previsto (...)
merece absolverlo.”671;

Querella - Prueba del Delito - Testimoniales y Documentales - Ofrecimiento y Momento de su


Actuación

672.-"en los procesos por querella la prueba del delito se ofrece con la denuncia de parte y se
actúa durante el comparendo, pudiendo ser éstas testimoniales o documentales; por tales
razones…"672;

Querella - Titular del Ejercicio de la Acción Penal - Constitución en Parte Civil

673.- "...en atención a que el titular del ejercicio de la acción en los procesos sujetos a querella
corresponden a la parte afectada, hacen que esta exigencia procesal de constitución en parte
civil para fines impugnatorios, resulte ser una excepción a dicha exigencia; además, con dicha
denegatoria se estaría recortando el Derecho Constitucional que toda parte tiene a la Doble
Instancia, consagrado Constitucionalmente; fundamentos por los que debe de declararse
fundada la Queja interpuesta y concederse la Apelación interpuesta…"673.
EXCLUSION DEL DELITO

Artículo 133.- No se comete injuria ni difamación cuando se trata de:

1.-Ofensas proferidas con ánimo de defensa por los litigantes, apoderados o abogados en sus
intervenciones orales o escritas ante el Juez.

2.-Criticas literarias, artísticas o científicas.

3.-Apreciaciones o informaciones que contengan conceptos desfavorables cuando sean


realizadas por un funcionario público en cumplimiento de sus obligaciones.

Concordancias:

Constitución: Art. 2 incs. 7, 8 y 23; 3; Código Penal: Arts. 20 inc. 8 (Inimputabilidad - Exención -
Obrar por disposición de la Ley) y 9 (Inimputabilidad - Exención; Obrar por Orden Obligatoria
de Autoridad Competente expedida en Ejercicio de sus Funciones); 374 (Desacato).

Nota:

Este artículo del Código Penal contiene diversos supuestos de justificación en los delitos de
difamación e injuria, los cuales eliminan la antijurídicidad del acto considerado injuriante o
difamante, estos casos están desarrollados en el artículo 133. Estas se refieren a las ofensas
hechas en juicio, a las críticas artísticas o científicas y a la llamada “apreciaciones o
informaciones que contengan conceptos desfavorables cuando sean realizados por un
funcionario público en cumplimiento de sus obligaciones”. Por mandato expreso de la ley,
estas conductas están excluidas, como comportamientos típicos en éstos ilícitos contra el
honor, ya que la ley penal considera "a priori" que no hay un ánimo doloso en la conducta del
sujeto activo del delito:

El inciso primero, del artículo sub-examine se refiere al simple ánimo o intención del sujeto de
defenderse mediante determinadas alegaciones dentro de un litigio judicial, estas conductas
que pueden ser consideradas "ofensivas", para estar excluidas del tipo penal, deberán
producirse dentro de las mismas actuaciones judiciales.

El inciso segundo, excluye del tipo penal de la injuria o de la difamación, a aquellas conductas
que tienen que ver con conceptos o expresiones, emitidos por el agente, respecto a actos
derivados de la actividad artística o científica del sujeto considerado como agraviado. La ley
penal considera que las críticas y el ejercicio de la libertad de expresión (artículo 2 inciso 4 de
la Constitución) no son pasibles de afectar el honor o la buena reputación del autor de la obra,
al no aparecer el principal elemento de este tipo penal, cual es el dolo o la intención marcada,
conciente y deliberada del sujeto activo del delito de injuriar. Si se acredita este último ánimo,
con el que obro la persona que hace la crítica, el delito de injuria se habrá perfeccionado.

El inciso tercero, del artículo 133, se ocupa de la calificación de aquellas conductas que
consisten en las apreciaciones o informaciones desfavorables, hechas a una tercera persona
por un funcionario público en el ejercicio de sus funciones. En este supuesto, la causa de
exclusión penal, esta dada por el ánimo que llevó al agente, en este caso un funcionario
público dispuesto a cumplir a cabalidad sus funciones administrativas, para verter las
expresiones consideradas injuriosas.

Jurisprudencia:

Ánimo de Defensa

750.- “…según lo establecido en el inciso primero del artículo ciento treinta y tres del Código
Sustantivo no se comete injuria si la ofensa es proferida con ánimo de defensa por los
litigantes.”750;

Ánimo de Ejercer Derecho a la Información

751.- "No infiriéndose que haya habido por parte del querellado el animus difamandi sino el
ánimo de ejercer el derecho a la información o a la crítica, no se halla acreditado el delito"751;

Intención de Lesionar el Honor

752.- "Lo expresado por el imputado está dirigido a una función, por lo que no hay intención
de lesionar el honor. Que en autos no existe pruebas suficientes que acrediten la autoría del
ilícito imputado al acusado, pues el volante de que se ocupa la denuncia es un impreso sin
forma alguna, no habiéndose determinado que haya sido confeccionado y distribuido por el
denunciado"752;

Ánimo de Información

753.-"Del examen de las cintas de vídeo y las actas de trascripción citadas, se llega a la
conclusión: que las expresiones vertidas en el mencionado programa, por los querellados (…),
en donde se menciona de una u otra forma al querellante, no ha resultado posible determinar
que éstos hubieren actuado con animo doloso de dañar el honor y la reputación del agraviado,
presupuesto necesario para que se configuren los delitos denunciados; que de las referidas
instrumentales se advierte que la conducta de los querellados recurrentes tan sólo se han
limitado a informar, relatando hechos que son de dominio público y que han sido debidamente
sustentados, información propalada con el sólo ánimo de ilustrar a su tele audiencia y
ejerciendo su profesión de periodistas dentro de los derechos que acuerda nuestra
Constitución Política."753

LA EXCEPCION DE VERACIDAD

Artículo 134.- El autor del delito previsto en el artículo 132 puede probar la veracidad de las
imputaciones solo en los casos siguientes:

1.- Cuando la persona ofendida es un funcionario público y los hechos, cualidades o conductas
que se le hubieran atribuido se refieren al ejercicio de sus funciones.

2.- Cuando por los hechos imputados está aún abierto un proceso penal contra la persona
ofendida.

3.- Cuando es evidente que el autor del delito ha actuado en interés de causa pública o en
defensa propia.
4.- Cuando el querellante pide formalmente que el proceso se siga hasta establecer la verdad o
falsedad de los hechos o de la cualidad o conducta que se le haya atribuido.

Si la verdad de los hechos, cualidad o conducta resulta probada, el autor de la imputación


estará exento de pena.

Concordancias:

Constitución: Arts. 2 incs. 4, 7 y 22; 3; Código Penal: Art. 20 inc. 3 (Exención de Responsabilidad
- Legítima Defensa); 132 (Difamación); y 425 (Funcionarios Públicos Definición); Código de
Procedimientos Penales: Art. 302 y 314; Código Procesal Penal: Art. 376 al 385 y 400.

Nota:

La llamada excepción de veracidad (“exceptio veritates”) es una especie de juicio de verdad o


de certeza, que se otorga al autor de la conducta considerada difamatoria para que acredite la
veracidad de las imputaciones formuladas contra el supuesto agraviado. Si hace esto quedará
exento de pena; a pesar que su ánimo de difamar haya sido evidente, en caso contrario, será
condenado por el delito de difamación.

Estas causales de exclusión de la responsabilidad sólo puede darse en los cuatro supuestos que
prevé el artículo sub-examine: en el primero el supuesto agraviado debe ser un funcionario
público, y la conducta o cualidad impropia que se le atribuye, se refiere a determinados
aspectos relativos a su actividad al servicio del estado. En este caso, el fundamento de la
exención de la pena esta dado por un interés social superior, cual es el derecho de todo
ciudadano de controlar y censurar los actos, que en el ejercicio de sus funciones, puedan
realizan las autoridades y funcionarios públicos.

El inciso segundo, otorga a la persona procesada por el delito de difamación, la posibilidad de


acreditar o probar que al presunto agraviado, se le seguía un proceso penal en el momento
que se dieron las expresiones consideradas difamatorias, y que las imputaciones consideradas
injuriosas, se refieren a los hechos objeto del proceso penal preexistente.

El inciso tercero, se ocupa de la llamada "prueba de la verdad", la cual es factible de ser


aplicada cuando el agente, al emitir las expresiones consideradas difamatorias, lo ha hecho
actuando en defensa propia o en interés de la comunidad.

Si el querellado acredita o prueba la verdad o falsedad de las imputaciones, aparentemente


difamantes, formuladas contra el supuesto agraviado. Al respecto el maestro Luis Roy Freyre
señala: “…la ley da facultad al ofendido que se considera ajeno a la imputación a convertir el
proceso por difamación en un juicio de honor capaz de demostrar, alternativamente, la razón
del querellado o la incolumidad real del honor del querellante en el caso concreto.”X

Jurisprudencia:

Prueba de la Verdad

754.-“...si el querellado acepta ser el autor de los hechos difamatorios o injuriantes, pero
sostiene que no se le puede reprimir con pena, ya que él dijo la verdad. Se le llama también
prueba de la verdad, pues si el querellado logra probar la verdad de sus imputaciones, resulta
exento de pena. (…). Conforme al texto de la norma solamente procede la excepción de verdad
cuando al autor o querellado se le atribuye el delito de difamación. El inciso 1 exige que el
querellante sea un funcionario público y sus conductas estén referidas al ejercicio de sus
funciones, pues en el caso de otras conductas no prospera dicha excepción. Otra circunstancia
importante se consigna en el inciso 3, es decir cuando el autor de la difamación ha actuado en
interés público o para defenderse; excluyéndose entonces la circunstancia de haber actuado
por el puro deseo de ofender o por espíritu de maledicencia (conforme prevé textualmente el
artículo 149 del Código Penal de Costa Rica, aplicable a nuestra legislación). Estas cuatro
circunstancias o casos, tienen un limite, que son las contenidas en el artículo 135.”754;

Excepción de Veracidad - Requisitos

755.-"El autor del delito de difamación puede probar la veracidad de sus imputaciones solo en
los casos en que la persona ofendida sea funcionario público y los hechos que se le hubiesen
atribuido se refieran al ejercicio de sus funciones. La ausencia del animus difamando al
propalar la información a través de un medio masivo de comunicación da lugar"755;

Excepción de Veracidad - Funcionario Público

756.-"En el delito de difamación, al tener la víctima la calidad de funcionario público y los


hechos atribuidos referirse al cumplimiento de sus funciones, es procedente que el inculpado
pueda demostrar la veracidad de sus imputaciones"756;

Excepción de Veracidad - Interés de Causa Pública

757.-"Si bien es cierto las frases que aparecen en el recorte periodístico afectan el honor de los
querellantes, también lo es que es procedente la exceptio veritatis que argumenta el
querellado, pues ha actuado en interés de una causa pública, por lo mismo se halla exento de
pena"757;

Excepción de Veracidad - Actuación en Interés de una Causa Pública

758.- "Todos los tipos penales que tutelan el bien jurídico y el honor previstos y sancionados
en el Título Segundo del Libro II del Código Penal y entre estos el artículo 132, tiene como
titular de dicho bien jurídico a la persona humana en su individualidad; por lo que si en un
comunicado publicado por los querellados no se individualiza, como exige el ordenamiento
penal, a persona alguna y los términos de su contenido constituyen una noticia, en tanto y en
cuanto, exponen un acontecimiento actual y de interés referido a la situación de la institución
a la que pertenecen los querellados, no sólo para éstos, sino también para los demás
integrantes y la comunidad en general, pues como Institución de la Sociedad Civil tiene como
propósito hacer conocer a ésta, aspectos importantes, lo que motiva su comunicabilidad,
como expresión legítima del ejercicio regular del derecho a la información, para sí y para la
comunidad en el sentido de causa pública, entendida ésta como interés diferente a la del
Estado o meramente público-funcional, resultando de aplicación el inciso 3 del artículo 134 del
Código Penal, que opera como excusa absolutoria en vía de exceptio veritatis".758
INADMISIBILIDAD DE LA EXCEPTIO VERITATIS

Artículo 135.- No se admite en ningún caso la prueba:

1.- Sobre imputación de cualquier hecho punible que hubiese sido materia de absolución
definitiva en el Perú o en el extranjero.

2.- Sobre cualquier imputación que se refiera a la intimidad personal y familiar, o a un delito de
violación de la libertad sexual o proxenetismo comprendido en los Capítulos IX y X, del Título
IV, Libro Segundo.

Concordancias:

Constitución: Arts. 2 inc. 7 y 139 inc. 13; Código Penal: Arts. 4 inc. 3 (Excepciones al Principio
de Extraterritorialidad - Absolución en el extranjero o pena cumplida o prescrita o remitida);
154 (Violación de la Intimidad); 156 (Revelación de la Intimidad Personal Familiar); 170 a 178 A
(Violación de la Libertad Sexual); Código de Procedimientos Penales: Art. 458; Código Procesal
Penal: Arts. 231, 303 y 376; Código Civil: Art. 14; Ley 27115 del 17-05-99.

Antecedentes:

Este es el texto vigente del artículo 135 del Código Penal, de acuerdo a la modificación hecha
al inciso segundo del texto original, por el artículo 1 de la Ley 27480 del 13 de junio del 2001,
haciendo extensiva la inadmisibilidad de la prueba en los delitos de proxenetismo.

El texto original señalaba en su inciso segundo: "Artículo 135.- (...) 2. Sobre cualquier
imputación que se refiera a la intimidad personal y familiar, o a un delito de violación de la
libertad sexual que requiere acción privada".

Nota:

El artículo 135 del Código Penal señala en forma precisa, cuales son aquellos casos en los
cuales no es admisible la excepción de verdad o “exceptio veritatis”, es decir, aquellos casos en
los cuales no es admitida prueba alguna sobre la veracidad de las noticias o informaciones
consideradas injuriantes por el querellante.
El primero se refiere a lo no admisibilidad de la prueba de una imputación formulada por un
hecho punible materia de un proceso penal en el Perú o en el extranjero, en el cual se debe
haber absuelto de forma definitiva al querellante. En caso que se haya condenado al
querellante, si es factible admitir la prueba de la verdad, supuesto en el cual nos encontramos
frente a una absolución que tiene el carácter de cosa juzgada o definitiva.

El segundo caso, en el cual no es aplicable la prueba de la verdad, se presenta cuando la


imputación se refiere a la intimidad personal o familiar del ofendido, caso en el cual no hay un
interés público superior que se pueda alegar. Este supuesto tiene como fundamento, el
respeto a la vida privada y a la intimidad personal, que nuestras leyes acuerdan a todos los
ciudadanos.

El tercer y último supuesto, ha sido derogado de manera expresa por la Ley 27115 del 17 de
mayo de 1,999, ley que establece que todos los delitos de violación sexual son ilícitos penales
perseguibles por acción pública.

LA DIFAMACION E INJURIA ENCUBIERTA O EQUIVOCA

Artículo 136.- El acusado de difamación o injuria encubierta o equivoca que rehúsa dar en
juicio explicaciones satisfactorias, será considerado como agente de difamación o injuria
manifiesta.

Concordancias:

Constitución: Arts. 1, 2 incs. 7 y 22; y 3; Código Penal: Arts. 41 (Pena de Multa); 56 (Conversión
de la Pena de Multa); 68 (Exención de Pena); 131 (Calumnia); y 133 (Conductas Atípicas);
Código Procesal Penal: Arts. 376 al 385.

Nota:

La ley penal establece que las difamaciones o injurias "encubiertas o equívocas", se presentan
cuando el agente del delito, al injuriar o difamar, emplea expresiones vagas o imprecisas,
pretendiendo ocultar con estas formas, sus verdaderas intenciones y su ánimo de injuriar o de
difamar.

Si el querellante se sienta ofendido por las expresiones vertidas por el querellado, deberá
solicitar de manera formal, que dentro del proceso, éste le de una explicación satisfactoria o
razonable del verdadero ánimo y sentido de las frases consideradas injuriantes o difamantes,
sino lo logra, la ley establece que el sujeto "será considerado como agente de difamación o
injuria manifiesta."

Jurisprudencia:

Difamación Encubierta

759.-"No se puede sostener como expresiones encubiertas de difamación hechos que


corresponden a la realidad."759;

Opiniones Vertidas Respecto a Personajes Públicos


760.-"La coincidencia entre las iniciales RDC y RBC corresponden a los apellidos del querellado
y querellante, respectivamente, y no a expresiones inventadas para ser usadas en forma
directa o encubierta; mientras que, respecto a lo señalado por el querellante, en sentido que
existía un contexto difamatorio en su contra, preparado por el querellado, ya que éste
constantemente atacaba su honor en su espacio televisivo, como ocurrió el seis de febrero de
mil novecientos noventa y seis; no se puede admitir como expresión difamante las que
corresponden a la opinión permitida respecto de un personaje público, expuesto a las críticas
de la colectividad, más aún del sector de los medios periodísticos, además apreciándose que el
A-quo al momento de emitir sentencia se ha pronunciado por el delito de difamación en su
forma simple, se debe integrar en la forma denunciada que es la de difamación
encubierta".760

LAS INJURIAS RECIPROCAS

Artículo 137.- En el caso de injurias recíprocas proferidas en el calor de un altercado, el Juez


podrá, según las circunstancias declarar exentas de pena a las partes o a una de ellas.

No es punible la injuria verbal provocada por ofensas personales.

Concordancias:

Constitución: Arts. 1, 2 incs. 7 y 22; y 3; Código Penal: Arts. 20 inc. 3 (Exención de


Responsabilidad - Legítima Defensa); 68 (Exención de Responsabilidad); 130 (Injurias); y 133
inc. 1 (Atipicidad - Ofensas en Juicio con Ánimo de Defensa); Código Procesal Penal: Arts. 376
al 385.

Nota:

Las injurias recíprocas se presentan cuando hay dos ofensas independientes, una de otra, que
son producto de un fuerte altercado entre dos personas o de una discusión de similar
intensidad. Es esta situación tan particular la que genera una excusa absolutoria y, por tanto,
esta conducta se encuentra exenta de pena al ser consecuencia de un particular de ánimo.

En esta situación se presenta un elemento de causalidad y contemporaneidad entre los dos


hechos injuriantes (la primera ofensa, que viene a ser la provocación y, por ende, la causa u
origen de la segunda injuria, que viene a ser la respuesta a la misma).

El último párrafo, de artículo sub-examine, establece que las injurias verbales, provocadas por
ofensas de carácter personal, no son punibles. Es decir, si la conducta injuriosa, es una
respuesta a una provocación o a una ofensa física contra el autor de la injuria, su
comportamiento no será punible, al considerarse que esta actuando en legítima defensa de su
integridad personal.

Jurisprudencia

Exención y Absolución por Injurias Reciprocas

761.- “Cuando se trata de injurias reciprocas de acuerdo al Art. 137 del Código Penal resulta de
aplicación la figura de la exención a favor del querellado"761;
Insultos Mutuos

762.- “Se encuentra arreglada a ley la sentencia absolutoria al verificarse que tanto el
querellante como el querellado se han proferido insultos motivados en rencillas de carácter
personal, lo cual se ha probado con el medio de prueba testimonial requerido por el propio
querellante"762

NATURALEZA DE LAS ACCIONES PENALES A SEGUIR POR ESTOS DELITOS

Artículo 138.- En los delitos previstos en este título sólo se procederá por acción privada.

Si la injuria, difamación o calumnia ofende a la memoria de una persona fallecida,


presuntamente muerta, o declarada judicialmente ausente o desaparecida, la acción penal
podrá ser promovida o continuada por su cónyuge, ascendiente, descendientes o hermanos.

Concordancias:

Constitución: Art. 2 incs. 7 y 5; Código Civil: Arts. 47, 49, 63, 65 y 66; Código de Procedimientos
Penales: Art. 2 y 302; Código Procesal Penal: Arts. 376 al 385; Ley Orgánica del Ministerio
Público: Art. 11; Ley 26353 del 15/09/94

Nota:

Este artículo señala la naturaleza y tipo de procedimiento a seguir en el juzgamiento de todos


los ilícitos comprendidos en el Título II del Código Penal, estableciendo que los mismos están
sujetos a acción privada, por lo que sólo el agraviado, por sí mismo o a través de su
representante, puede recurrir al órgano jurisdiccional para interponer una querella, buscar una
reparación económica y una sanción penal para los autores de estos delitos contra su honor,
correspondiéndole al accionante el impulso del proceso y la carga de la prueba.

El segundo párrafo, del artículo bajo estudio, se ocupa de la representación judicial, en los
casos que la persona ofendida en su honor haya fallecido, esta presuntamente muerta, o haya
sido declarada judicialmente ausente o desaparecida, supuestos en los que les corresponderá
ejercer o continuar la querella a sus parientes más cercanos.

La Ley 26353 precisa que los Jueces Penales emitirán sentencia en todos aquellos procesos
penales que están sujetos a querella, siempre y cuando no hayan sido cometidos por la prensa
u otros medios de comunicación sociales masivos.

Pleno Jurisdiccional Penal de los Vocales Superiores

Acuerdo Plenario:

"Primero: Por mayoría de 36 votos contra 2. Procede declarar en abandono los procedimientos
iniciados por querella del agraviado una vez cumplido un año desde la última diligencia
realizada.

Segundo: Por mayoría de 32 votos contra 16. Procede citar a una diligencia preliminar de
conciliación, por una sola vez, antes de iniciar las diligencias de sumaria investigación, inclusive
en los procedimientos por delitos cometidos por la imprenta u otros medios de publicidad.
Tercero: Por aclamación. En caso de procedimientos sumarios, procede notificar las sentencias
absolutorias y leer en audiencia publica las condenatorias o las que reservan el fallo
condenatorio.

Cuarto: Por aclamación. En los procedimientos iniciados por querella del agraviado, o por
delitos cometidos por la imprenta u otro medio de publicidad, no es necesario que el
agraviado se constituya en parte civil. El agraviado debe ser tratado como parte del proceso,
con todos los derechos y obligaciones correspondientes, desde el momento que se inicia el
procedimiento.

Quinto: Por aclamación. En los procedimientos iniciados por querella del agraviado o por delito
cometido por la imprenta u otro medio de publicidad no procede ordenar la detención del
imputado. Sin embargo, puede ordenarse su conducción por grado o fuerza si no concurre a la
segunda citación, emitida bajo apercibimiento de procederse de tal forma."

Jurisprudencia:

Consentimiento que Excluye la Responsabilidad

763.-"El ejercicio de la acción, en los delitos Contra el Honor, es privado; por lo que al ser un
bien jurídico disponible, el consentimiento excluye la responsabilidad, no existiendo infracción
cuando el titular del derecho hubiese otorgado al efecto su consentimiento; siendo así, y no
entrando al estudio de los animus que excluyen el injusto típico estamos ante una causa
excluyente de la antijurídicidad, pues el titular al consentir los ataques los legitima; estando
recogida esta causa de justificación en el inciso décimo del artículo veinte del Código Penal;
mientras que en el caso sub examine se aprecia que tal consentimiento se produjo desde el
momento que el querellante sabía el tema que se iba a tratar y el papel que cumpliría durante
el programa, reafirmándose tal consentimiento cuando al reiniciarse el programa, luego de la
pausa comercial, no manifestó su desagrado por los calificativos o preguntas que se le hacían
ni protestó el hecho de que la habían sorprendido teniendo la oportunidad de hacerlo no sólo
en el desarrollo del programa, sino en las pausas que se realizaban para programar los
comerciales."763;

Delitos Contra el Honor - Ilícitos de Naturaleza Privada - Efectos

764.- "Los delitos contra el honor, como injuria, calumnia y difamación, sancionados por los
artículos 130, 131 y 132 del C. P. son de naturaleza privada y por lo tanto de acción privada,
susceptibles de desistimiento, transacción en cualquier estado del juicio antes de la sentencia
final, que termina por vía de conciliación en el acto de comparendo en instancia única, a
excepción de la comisión de dichos delitos por medios de comunicación escrita o hablada,
como diarios, revistas, radio y televisión, que de no mediar conciliación y rectificación son
elevados a la Corte Suprema en recurso de nulidad."764

151 Exp. 378-98 del 31/03/98. En Caro Coria, Dino. Ob. Cit. Pág. 162.
652 Sentencia del Tribunal Constitucional. Exp. 0905-2001-AA/TC del
14/08/02.
653 Exp. 378-98 del 31/03/98. En Caro Coria, Dino. Ob. Cit. Pág. 162.
654 Exp. 3295-98(2C) del 11/09/98 SAPSRL
655 Exp.5388-98 del 31/11/98. SAPSRL.
656 Exp. 703-98 del 08/05/98 SAPSRL.
657 Exp. 2081-98 del 31/07/98 SAPSRL.
658 Exp. 3895-98 del 03/11/98. SAPSRL.
659 Exp. 2783-98 del 31/07/98. SAPSRL.
660 Exp. 6475-97 del 23/12/97 SAPSRL.
661 Exp.5344-98 del 17/08/98 SAPSRL.
662 Exp. 8515-97 del 08/06/98 SAPSRL
663 Exp. 3910-98A del 23/09/98.SAPSRL.
664 Ejec. Supr. Exp. 133-92 del 18/11/92. Exp. 133-92. Normas Legales, T.
227, Pág. J-44. Gac. Jurídica, Ob. Cit. Pág. 81.
665 Exp. 5388-98 del 30/11/98/SAPSRL.
666 Exp. 703-98 del 08705/98/SAPSRL.
667 En Villavicencio T., Felipe. Ob. Cit. Pág. 328.
668 Exp. 4465-98. Lima. En Villavicencio T., Felipe Ob. Cit. Pág. 320.
669 Exp. 2081-98 del 31/07/98/SAPSRL.
670 Exp. 3895-98 del 03/11/98 y 2783-98 del 31/07/98/SAPSRL.
671 Villavicencio Terreros, Felipe. Ob. Cit. Pág. 328.
672 Exp. 3328-98 A del 05/08/98 SAPSRL.
673 Exp. 3185-98 del 31/07/98- SAPSRL
674 Exp. 3691-97 del 29/09/97 SAPSRL.
675 Exp. 3826-98 del 29/09/98.SAPSRL.
676 Exp. 3691-97 del 29/09/97. En Caro Coria, Dino. Ob. Cit. Pág. 314.
677 Exp. 3439-98 del 11/09/98.SAPSRL.
678 Exp. 4578-98 del 19/10/98. SAPSRL.
679 Exp.1219-98, del 23/04/98. SAPSRL.
680 Exp.7124-97 del 31/03/98. SAPSRL.-
681 Exp. 5344-98 del 17/08/98. SAPSRL.
682 Exp. 4697-98 del 27/08/98. SAPSRL.
683 Espino Pérez, Julio. Ob. Cit. Pág.224.
684 Espino Pérez, Julio. Ob. Cit. Pág.225.
685 Baca Cabrera, Denysse y otros. Ob.Cit. Pág.161.
686 Exp. 8515-98 del 08/06/98/SAPSRL.
687 Exp. 358-88, 1 T.C.L., 1988. En Villavicencio Terreros, F. Ob. Cit. Pág.
323.
688 Exp. 5553-98 del 24/11/98/SAPSRL.
689 Baca Cabrera, Denysse y Otros. Ob. Cit. Págs.163 y 164.
690 Exp. 7124-98 del 31/03/98/SAPSRL.
691 Exps. 1219-98 del 23/04/98, Exp. 3826-98 del 29/09/98; Exp. 3439-
98 del 11/09/98 y Exp. 4578-98 del 19/10/98/SAPSRL.
692 Espino Pérez, Julio. Ob. Cit. Págs. 225-226...
693 Ejec. Supr. del 02/09/92. Exp. 12-91. Normas Legales, T. 227, Pág. J-
41. En Gaceta Jurídica, Ob. Cit. Pág. 81.
694 Exp. 97-264-24255-OI-JP02. En Villavicencio Terreros, F. Ob. Cit. Pág.
321.
695 Exp. Nº 1410-97del 05/05/98.SAPSRL.
696 Exp. 944-98 del 14/05/98. SAPSRL.
697 Exp. 153-97 del 15/08/97. SAPSRL.
698 Exp. 378-98 del 31/03798.SAPSRL.
699 Exp. 8843-97 del 05/06/98. SAPSRL.
700 Exp. 7567-97 del 16/03/98. SAPSRL.
701 Exp. 2343-98 del 09/12/98. SAPSRL.
702 Exp. 6129-97-del 14/12/98. SAPSRL.
703 Exp. 2678-97 del 25/05/98. SAPSRL.
704 Exp. 6562-97-A-SAPSRL del 18/06/98
705 Exp.2163-97-B. SAPSRL del 30/10/97.
706 Exp. 1791-97-SAPSRL del 22/007/98.
707 Exp. 1134-98-A-SAPSRL del 02/07/98.
708 Exp. 400-98 del 04/05/98. SAPSRL.
709 Exp. 8033-97-A del 13/01/98 SAPSRL.
710 Exp. 1976-98 del 19/06/98 -SAPSRL.
711 Exp.3185-98 del 13/01/98. SAPSRL.
712 Exp. 2941-98 del 06/04/99-SAPSRL.
713 Exp. 585-97 del 21/10/97-SAPSRL.
714 Exp. 6114-98 del 07/12/98-SAPSRL
715 Exp.3465-97 2/07/98 SAPSRL
716 Exp. 2731-98 del 31/07/98- SAPSRL.
717 Exp. 654-98 del 06/10/98-SAPSRL.
718 Exp.1155-98 "A"del 21/06/98-SAPSRL.
719 Exp. 8169-97 del 30/03/98-SAPSRL.
720 Exps. 3295-98 del 11-09-98 y Exp. 6859-97 del 12/01798/SAPSRL.
721 Exps. 3295-98 del 11-09-98 y Exp. 3328-98 del 05/08/99/SAPSRL.
722 Exp. 192-98 del 23/7/99. Tacna. Rev. Per. de Jurisp. N. Legales, Año II
n. 3, p. 318. En Rojas V., Fidel y Otro. Ob. Cit. p. 218.
723 Exps. 3185-98 del 31/07/98, Exp. 1812-98 del 21/07/98 y Exp. 4790-
98-A del 20/10/98 /SAPSRL.
724 Exp. 3045-97-SAPSRL.
725 Exp. 200-98 del 08/04/98. SAPSRL.
726 Exp. 5553-98 del 24/11/98. SAPSRL.
727 Exp. 5931-98 del 04/12/98 SAPSRL.
728 Exp.5344-98. SAPSRL del 17/08/98.
729 Exp. Nº 6859-97del 12/01/98- SAPSRL.
730 Exps. 200-98 del 08/04/98, Exp. 3910 del 23/09/98, Exp. 1410-97 del
05/05/98 y Exp. 944-98 del 14/05/98/SAPSRL.
731 Ejec. Suprema del 29/01/98. Exp. 6148-97- Lima. Normas Legales, T.
264, p. A-3. En G. Jurídica, Ob. Cit. Pág. 82.
732 Baca Cabrera, Denysse. Ob.Cit. Pág.176.
733 Exp. 345-97. Pucallpa. En Villavicencio Terreros, F. Ob. Cit. Pág. 325.
734 Exp. 378-98 del 31/03/98 / SAPSRL.
735 Exps. 7567-16/03/98 y Exp. 8843-98 del 05/06/98/SAPSRL.
736 Exp. 6562-97-A-Lima. En Villavicencio Terreros, F. Ob. Cit. Pág. 325.
737 Exp. 2343-98 del 09/12/98/SAPSRL.
738 Ejec. Supr. del 03/08/92. Exp. 1161-91. Normas Legales, tomo 225,
Pág. J-43
739 Espino Pérez, Julio. Ob. Cit. Págs. 232-233.
740 Villavicencio Terreros, Felipe. “Código Penal”. Págs. 330 y 332. Edit.
Grijley 1997, Lima.
741 Exp. 6129-98 del 14/12/98/SAPSRL.
742 Exp. 2678-98 del 25/05/98/SAPSRL.
743 Exp.35-97 en “Serie de Jurisprudencia N.1”. p. 550.Academia de la
Magistratura. Lima, 1999.
744 Exp. 6971-97 del 10/12/97/SAPSRL.
745 Exp. Q-98-084. 27 Juzgado Especializado en lo Penal. del 31/03/99.
En Rojas Vargas, Fidel. Ob. Cit. Pág. 461 y 462.
746 Exp. 6562- 98 del 18/06/98/SAPSRL.
747 Exp. 3330-98 del 04/08/98/SAPSRL.
748 Exp. 2163-97-B del 30/10/97 y 3330-98 del 04/08/98/SAPSRL.
749 Ejec. Supr. del 23/03/93. Exp. 994-91-B. Carmen Rojjasi, Ejecutorias
Supremas, Pág. 168).
750 Exp. 6475-98 del 23/12/97/SAPSRL.

751 Exp. Lima 4549-98 del 29/12/98. En Baca Cabrera, D. y Otros. Ob. Cit. Pág. 174.

752 Exp. Ancash 157-92-B. En Caro Coria, Dino. Ob. Cit. Pág. 322.

753 Exp. 1281-97 del 17/09/97. SAPSRL.

X Roy Freyre, Ob. Cit. p. 455.

754 Tucto Rodil, Carlos. Ob. Cit. p. 217.

755 Exp. Lambayeque 130-94. En Villavicencio Terreros, F. Ob. Cit. Pág. 326.

756 Exp. Chiclayo 98-5229-5 JEPCH. En Villavicencio Terreros, F. Ob. Cit. Pág. 326.

757 Exp. Lambayeque 3173-97 "C". En Villavicencio Terreros, F. Ob. Cit. Pág. 326.

758 R.N. 1328-2001-Lima. En Chirinos Soto, F. Ob. Cit. Pág. 289.

759 Exp. Lima 944-98 del 14/05/98. En Rojassi Pella, Ob. Cit. Pág. 169.

760 Exp.944-98 del 14/05/98. SAPSRL. En González Rodríguez, R. Ob. Cit. Págs. 200 y 201.

761 Exp. Lima 4227-97 del 30/09/97. SAPSRL.

762 Exp. 4282-98 del 03/11/98. En Rojas Vargas. Cit. por Caro Coria, Dino. Ob. Cit. Pág. 325.

763 Exp. 378-98 del 31/03/98. SAPSRL.

764 Exp. 192-98, SP "C" - Tacna. R. P. J., Ed. Normas Legales, T. 1, Pág. 318. En Chirinos Soto, F.
Ob. Cit. Pág. 293.

Juris difamcion:

9 JURISPRUDENCIA:
1. “La imputación a los querellados por delito de difamación, radica en el
hecho de haber referido en un noticiero radial conceptos y frases que afectan el
honor del agraviado, tales como “cobran los autovalúos a través de una empresa
fantasma”, “hasta donde llega la corrupción”, “un robo abierto a la comunidad”,
“realiza actos delincuenciales ante la comunidad”, “símbolo de la corrupción”,
“inmoralidad”, “nepotismo”, entre otros, apareciendo que se ha afectado el
derecho constitucional al honor y la dignidad de las personas, porque las
expresiones vertidas dañan el honor e imagen de la persona; si bien los propios
querellados, quienes admiten haber utilizado las frases antes mencionadas,
señalan que lo han hecho en virtud de las irregularidades en las que ha incurrido
el querellante durante su gestión como Alcalde, refiriendo que dichas
declaraciones fueron circunstanciales y que no fueron dirigidas al agraviado
como persona sino a su gestión como Alcalde, han debido empelar los medios
que la Constitución Política del Estado les faculta sin tener que ingresar al campo
del delito”.
R. N. No. 4184 – 98 – San Martín; En: Rojas Vargas Fidel, “Jurisprudencia Penal
y Procesal Penal (1999 – 2000)”, Idemsa, 2002, p 459.
2. “En el marco constitucional de un Estado de Derecho y de plena garantías
fundamentales, se produce un conflicto permanente de Bienes Jurídicos
plenamente protegidos, es decir entre el derecho a la libertad de expresión y el
derecho el derecho al Honor; la situación conflictual se resuelve mediante la
Ponderación de Bienes Jurídicos, partiendo de una presunción favorable a la
Libertad de Expresión, por tratarse de un derecho colectivo en comparación con
el Honor que es un derecho eminentemente personal”.
En: Exp. No. 1456-95 Cono Norte.
3. ”Al ser el querellante un personaje público, su vida y conducta participan
del interés general con una mayor intensidad que la de aquellas personas
privadas; en consecuencia se encuentra permanentemente sujeto al riesgo de
que sus derechos subjetivos de personalidad se vean afectados por críticas,
opiniones o revelaciones adversas”.
En: Exp. No. 7567-97-Lima; rojas Vargas Fidel, Jurisprudencia Penal
Comentada, Tomo I, Gaceta Jurídica, p. 675.
4. “No configuran delitos de difamación e injuria grave y menos la autoría de
estos, en el caso de quien cumpliendo con la obligación periodística de informar
a la ciudadanía y a las autoridades sobre hechos denunciados por terceros, se
ha dedicado sólo a actuar al amparo de su profesión periodística”.
En: Exp. No. 2678-97; Revista Peruana de Jurisprudencia, Normas Legales, Año
II, No. 3, p. 306.
5. “La comprobación de la veracidad y objetividad de la información vertida
debe ser realizada ex - ante, es decir antes de proferir las afirmaciones
lesionantes al honor de los agraviados; tal omisión puede ser atendido como un
temerario desprecio hacia la verdad”.
En: Exp. No. 2961 – 98.
6. “La doctrina penal es unánime en afirmar que el honor es el bien jurídico
tutelado en el ilícito penal de difamación, el mismo que es valorado como uno de
los bienes jurídicos más importantes, por significar las relaciones de
reconocimiento fundadas en los valores sociales de dignidad de la persona y
libre desarrollo de la personalidad”.
En: Exp. No. 6129-97; Denyse Baca Cabrera, Fidel Rojas Vargas y Marlene
Neira Huamán, Jurisprudencia Penal, Procesos Sumarios, Tomo II, Gaceta
Jurídica, p. 169-
7. “De las publicaciones no aparece que se hubiera hecho alusión al
accionante y el comentario no perjudica su honor”.
En: Exp. No. 58-93; Gonzalo Gómez Mendoza, Jurisprudencia Penal, Tomo IV.
Rhodas, p. 365.
8. “Que siendo esto así, no habiéndose constituido los elementos objetivos
del tipo previstos en el artículo 132 del Código Penal, es decir, el atribuir un hecho
o una conducta que pueda perjudicar el honor o la reputación del agraviado, los
cuales se estatuyen como elementos constitutivos del tipo penal previsto en el
artículo 132 del Código Penal, no habiéndose acreditado tal concurrencia en la
conducta desplegada por el acusado es de proceder absolverlo”.
En: Exp. No. 384-97-Pucallpa.