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HOMI K.

BHABHA
>

EL LUGAR DE LA CULTURA

MANANTIAL
Buenos Aires
Titulo original: The locarioiz o/ crilrure
Rourledge, 1994
O 1994, Homi K. Bliiblia

Traducción: César Airn

Diseño de tapa: Esrudio R

l Traducci6n de: César Aira


l Para Naju y Kharshedji Bhabha

1. Titulo - 1. Socialogia dc la cultura

Hrcho el dcpósiro que marca la ley 11.723


Impreso en la Argenriiia

O 2002, dc la edición en casrcllnna, Ediciones Manantial SllL


Avda. dc Mayo 1365, 6" piso,
(1085) Duenos Aircs, Argentina
Telcfax: (54 1 1 ) 4383-735014383.6059
E-mail: info@cmanantial.comm~r
www.eminintiaI.~om.x

ISBN: 987-500-074-4

Derechos reservidos
Prohibida su reproducción toro1 o parcial
INTRODUCCI~N'

LOS LUGARES DE LA CULTURA


.-
U,i. limife rro es aque!lo nr que algo re deticite sino, como reco-
nocieron los sriegos, el limite cs aquello e11 que algo comienza su
presentarse.

MARTIN
HEIUECCER,
Construir, hnbirar. peusar

La arquitectura de esta obra echo sus raíces en lo temporal. Todo pro- VIDAS EN LOS BORDES: E L A R T E D E L PRESENTE
blema humano debe ser considerado desde el punto d e vista del tiempo.
(Fraittz Fanon, Black Skin, White Masks) El tropo propio de nuestros tiempos es ubicar lacuestión de la cultura
en el campo del más alld. En el borde del siglo, nos inquieta menos la.ani-
Tienes que quilación (la muerte del autor) o la epifania (el nacimiento del "sujeto").
a-cen-tu-ar lo pos-i-tivo, ~ u e s t i aexistenciahoy está marcada por un tenebroso sentimiento de su-
el-i-mi-nar lo neg-a-tivo. pervivencia, viviendo en las fronteras del 'presente", para lo cual no pare-
Afirmarte sobre lo a-fir-mativo, ce liaber otro nombre adecuado que la habitual y discutida versatilidad del
y .no meterte nunca con el seíror entre-medio lin-be-tweenl. prefijo 'pos*: posmodernismo, poscolonialismo. posfeminismo ...
(estribillo de "AL-cent-tchu-ate the Positive", de Johnny Mercer) El "más allá" n o es ni un nuevo horizonte ni un dejar atrás el pasado...
Comienzos y fiiiales pueden ser los mitos d e sustento de los años interme-
dios; pero en-el fin de siicle nos encontramos en el momento de iránsito
donde el espacio y el tiempo se cruzan paraproducir figuras complejas de
diferencia e identidad, pasado y presente, adentro y afuera, inclusión y ex-
clusión. Pues en el "más allá" reina un sentimiento de desorientación, una
~ e r t u r b a c i ó nde la dirección: se trata de un movimiento exploratorio, ince-
-
Conridcrando la dificultad de traducción dc un rcxro dificil como ésrr. que abunda en
nsologismory que importa conceptos dc orras dirciplinas como cl pricoaniliris o la filaroBr.
optó poracompañar algunos rs~minorcon su correspondienre inglesa, G t c rccur-
facilita al lecror la corrccra comprcnrión del rsxro. El hccho dc quc el libro crté formado
por difcrcnrcr arrkulor quc pucdcn rcr lcidor ind~~cndicnrcmcntc. nos obliga r rcprir el rir-
mino en ingltr en la primera ocurrsncir de cad. capirulo. En cara dc términor que traducen
por una sola palabra variar dcl ingMr (por cjcmplo yo, l . me,relt) rc aclara cn cada ocurren-
cia & que surgir ambigüedad [n. del c.].
1S HOMl K. UIiAllHA

sarire, q u c expresa ran bien la palabra fraricesa urr-rielu: aquí y allí, en ti)- en niarcha que busca autorizar los Iiíbridos culturales que emergen en m o -
dos lados, f o r t / h , de a c i para a l l i , adelante y atr5s.l nientos de transformación histórica. E1 "derecho" a significar desde l a pe-
El disraiiciamienro de las singularidades de "clase" o "gi.neroV c o m o riferia del poder aurorizado y e l p r i v i l e g i o no depende de la persisrencia de
categorías c o ~ c e p r u a l e sy organizacionales p r i m a r i a s ha dado p o r resulta- la ~ ~ j.d.i..c..i .6 n ; ~ e c u ralr epoder de l a rradición para reinscribirse mediante las
d o una coiiciencia de las posiciones del sujero (posiciones de raza, género, condiciones de contingencia y contradicroriedad que e s r i n a l servicio de
generación, iibicación institucional, localización geopolítica, orientaci6n las vidas de los que e s r i n "en l a minoría". E l reconocimiento que otorga l a
sexual) que I i a b i e ~ nt o d o reclaiiio 3 la idenridad en el m u i i d o moderno. L o tradición es una forma parcial de identificación. A l reescenificar e l pasado
que innova en la teoría. y es crucial en la polírica, es la necesidad de pen- inrroduce eii la invención de l a r r a d i c i ó n otras temporalidades culturales
sar más allá d c las narrativas de las subjetividades originarias e iniciales, y inconmensurables. Este proceso enajena cualquier acceso i n m e d i a t o a una
concentrarse en esos moineiiros o procesos q u e se producen en l a articula- identidad.originaria o una r r a d i c i ó n "recibida". Los compromisos fronte-
c i 6 n de las diferencias culturalrs. Esros cspacios "entre-niedin; [in-l)ct- rizos de l a diferencia c u l t u r a l pueden ser ranro consensuales c o m o conflic-
w r o z ] proveen el terreno para e13borar estrategias de ideiiridad [selfl7oodl. ruales; p ~ i e d e nconfuiidir nuesrras definiciones de la rradición y l a inoder-
(singular o comunitaria) que inician nuevos signos de identidad, y cirios in- nidad; realinear los límites habituales entre lo privado y l o público, l o a l t o
novadorks de colaboración y cuesrionainiento, e n el acto de definir l a idea y l o bajo, y desafiar las expectativas norniarivas de desarrollo y progreso.
misma de socieda?.
Es en la emergencia de los inrersticios ( e l solapainienri> y el dCsplaza- Quise Iiacer formas o disponer siruaciones que fucran abiertas [...l. Mi rra-
miento de los dominios de la diferencia) d o n d e se negocian las experien- bajo tirnr mucho que ver con una especie de fluidez, un movimicnro hacia ade-
cias intersubjetivas y colectivas de tnacionalidad [itatioitiiess], interés comu- lanrr y hacia arrás;que no reclama ningún modo de scr especifico O escncia1.2
n i t a r i o o valor.culrural. ¿ C ó m o se f o r m a n sujetos "enrre-niedio", o en el
exceso de, l a suma de las "partes" de la diferencia (habirualmenre enume- Así dice Renée Creen, la arrisra afro-norteameric3na. Reflexiona sobre
radas c o m o raza/claselgénero. etc.)? ¿ C ó m o llegan a ser formuladaslas es- la n:cesid?d.d$ comprender l a diferencia c u l t u r a l c o m o la p r o d u c c i ó n de
trategias de representación o adquisicióii de p o d e r [ e m p o w e r m e n t ] entre identidades miiiorirarias que "se resquebrajan: (se auroenajenan) e n el ac-
los reclamos en competencia de comunidades donde, pese a las hisrorias ro de ser articuladas en u n cuerpo colectivo:
comparridas de privación y discriminación, e l inrercambio de valores, sig-
nificados y prioridades n o siempre puede ser realizado en l a c o l a l > o r i c i ó n El iiiulriculrurilismo no rrflrin 13 compleiidid de I i situación que ya en-
frento diariamente. [...! Sr necesita una pcrsonn que salga fuera de si misma pa-
y el diálogo, sino que puede ser profundamente antagónico, c o n f l i c t i v o y
ra ver realmente lo quc rsrá haciendo. N o quiero condenar a grnrr bieninren-
hasta inconmensurable?
cionada y decir (como esas remeras que se compran en l a calle), "Es cosa de
L a fuerza de esras pregunras se confirma en elUlenguaje" de recientes negros, usredes no rntenderian". Pira mi, eso r z esencializar la nrgrirud.'
crisis sociales desencadenadas p o r historias de diferencia cultural. Los con-
flictos en el srcror centro sur de Los .Angeles enrre coreanos, mexicano-nor- L a adquisición de poder p o l í t i c o y l a ampliación de la causa multicul-
reamericanos y afro-norteamericanos se concenrran en el concepto de "falta turalista provienen de p r o p o n e r cuestiones de solidaridad y c o m u n i d a d
de respeto", expresión forjada en las fronteras de la privación érnica que es, desde l a perspectiva intersticial. Las diferencias sociales n o son dadas sim-
31 mismo tiempo, signo de violencia racializada y sintoma de l a victimiza- plemente a la experiencia medianre una tradición culrural ya autenricada;
ción social. E n la secuela del escándalo de l a novela L o s uersos satánicos en son los signos de l a emergencia de la c o m u n i d a d vista c o m o u n proyecto
Gran Bretaña, feminisras negras e irlandesas, pese a su diferencia de prove- (a l a vez una visión y una construcción) q u e nos lleva "inás allá" de noso-
niencia, hicieron causa c o m ú n contra la " r a c i a l i ~ a c i ó nde la religión" como tros mismos para volver, en u n espíritu de revisión y reconsrrucción a las
discurso dominante a través del cual el Esrado representa sus conflictos y sus c o n d i c i o i ~ e spoliricas del presente:
luchas, p o r más seculares o hasta "sexuales" que éstos puedan ser.
-~
Los rérminos del c o m p r o m i s o cultural, ya sea antagónico o afiliativo, Aun enronces, sigue siendo una lucha por el poder entre distintos grupos
se producen performativamente. La representación de la diferencia n o de- dentro de los grupos &rnicos, por l o que sc dice y quién dice qué, quién repre-
be ser leída apresuradameiitr como el reflejo de rasgos érnicos o culturales senta a quiin. (Que es utia comunidad? ¿Qué es una comunidad negra? ( Q u é
ya dados en las tablas fijas de la rradición. L a articulación social de l a di- es una comuiiidnd larinn? Tengo problemas para pensar en todas esas cosas co-
ferencia, desde l a perspecriva de la minoría, es u n a compleja. negociacióii mo categorins monolíric;is fijas.'
20 . HOMI K. B H A B H A

Si las preguntas de Renée Creen abren u n espacio iiirersricial de inre- m o u i i rosario, buscando establecer conexiones seriales causales, nos ve-
rrogación entre el a c t o de la representación (¿quién?, ¿qué?, ¿dónde?)y la m o s enfrentados a l o que Walter Benjamin describe como u n estallido de
presencia de l a coniunidad misma, entonces consideremos su propia inter- iin m o m e i i r o m o n á d i c o del curso homogéneo de la historia, "esrablecien-
vención creariva d e n t r o de este m o m e n t o entre-medio. L a obra "arquitec- do una concepción del presente como 'el tiempo del ahora'".'
tónica" de Creen, hecha para u n lugar especifico, Sites o/ Cenealogy ( O u t S i l a jerga de nuestros tiempos (posmodernidad, poscolonialidad, pos-
o f Site, T h e Iiistirute of Conteiiiporary Art, L o n g Island City, N u e v a Y o t k ) feminismo) tiene algún significado, éste no está en el uso popular de "pos" I
despliega y desplaza l a lógica binaria mediante la cual suelen construirse para indicar secuencialidad (después del feminismo) o polaridad (antimo-
las identidades de la diferencia (BlancolNegro, Y o l O r r o ) . C r e e n hace una dernismo). Estos rérminos que con insistencia señalan a l más allá sólo en-
metáfora del edificio del museo mismo, anres que limitarse a usar el espa- carnan su inquiera energía revisionista si transforman el presente en u n si-
c i o de exposición: tio, expandido y excéntrico, de experiencia y adquisición de poder. Por
ejemplo, si el interés en el posmodernismo se limita a una celebración de la
Use In arquitectura literilmentc como referencia, aprovechando rl desván, fragmentación de 13s "grandes nnrrarivas" del racionalismo postilominis-
la sala de calderas y e1 hueco de l a escalera para hacer asociacioncr rntre cirr- ta, entonces, con t o d o su atractivo intelectual, sigue siendo u n emprendi-
rus divisiones binarias tales como l o alro y l o bajo, y rl cielo y r l infierno. La m i e n t o profundamente provinciano y limitado.
escalera se volvib un espacio liminar, una senda rntre 3rcns m i s altas y más ba- 53 significación mas amplia de la condición posmoderna está en l a con-
jas, cada una de 13s cuales estiba inscripta con plncas que se referían a la ncgri- ciencia de que 19s "límites" episremológicos de esas ideas etnocéntricas
tud y la b l a n ~ u r a . ~ son, - m b i é n ~ o s l í m i r e s enunciativos de un espectro de otras hisiorias y
otras voces disonantes, incluso disidentes: mujeres, colonizados, minorías,
L a escalera c o m o espacio liminal, entre-medio de las designaciones de portadores de sexualidades vigiladas. Pues l a demografía del nuevo inter-
identidad, se torna e l proceso de la interacción simbólica, e l tejido conecti- nacionalismo es la historia de la migración poscolonial, las narrativas de la
v o que construye la diferencia entre l o a l t o y l o bajo, entre negro y blanco. diáspora cultural y política, los grandes desplazamientos sociales de cam-
E l m o v i m i e n t o de l a escalera, el m o v i m i e n t o temporal y el desplazamiento pesinos y aborígenes, las poéticas del exilio, la sombría prosa de los refu-
que impide que las identidades en los extremos se fijen en polari- giados y económicos. EF en este sentido que el límite se vuelve el
dades primordiales. Este pasaje intersricial entre identificaciones fijas abre sitio desde el cual algo comienza su presentarse en u n movimiento n o dis-
l a posibilidad de una hibridez c u l t u r a l q u e mantiene l a diferencia s i n una t i n t o a l a articulación ambulante y ambivalente del más allá que he traza-
jerarquía supuesta o impuesta: do: "Siempre, y siempre de m o d o diferente, e1 puente acompaña la marcha
más r á p i d a o más lenta de los hombres e n una dirección o en otra, de m o -
Sicmprr oscilé entre designaciones raciales y designaciones de la física u
d o que puedan llegar a las otras orillas f...] El puente reúne c o m o u n paso
otras designaciones simb0licas. Todas esras cosas se borronean en cierto modo.
(...] M c intcresa desarrollar una genealogia del modo e n que funcionan los co- que c r ~ z a " . ~
lores y los no colores.6 L o s conceptos mismos de culturas nacionales homogéneas, de transmi-
s i ó n consensual o contigua de tradiciones históricas, o de comunidades ér-
nicas "orgánicas" ( c o m o los /iindameiitos d e l comparativisino cirltural) es-
'Más allá" significa distancia espacial, marca u n avaiice, promete el fu-
t á n e n u n p r o f u n d o proceso de redefinición. El odioso extremo del
turo; pero nuestras insinuaciones de exceder l a barrera o el límire (el acto nacionalismo serbio prueba que l a idea misma de una identidad nacional
mismo.de ir más allá) son incognoscibles, irrepresentables, sin retorno a l pura, o b j e t o de u n a "limpieza érnica", sólo puede lograrse mediante l a
"presente" que, en el proceso de l a repetición, queda dislocado y desplaza- muerte, literal y figurativa, de los complejos tejidos de l a historia y las
do. El imaginario de l a distancia espacial ( v i v i r de algún m o d o más allá de fronteras culturalmente contingentes de l a iiacionalidad moderna. D e este
l a frontera de nuestros riempos) pone de relieve h s diferencias temporales l a d o de l a psicosis del fervor patriótico, m e gusta pensar, hay abrumado-
y sociales que interrumpen nuestro sentimiento colusorio de la contempo- ras pruebas de u n sentido más transnacional y traduccional' de la hibridez
raneidad culrural. El presente ya n o puede ser visto simplemente como u n de comunidades imaginadas. El teatro coritemporineo de Sri Lanka repre-
quiebre o u n puente c o n el pasado y el futuro, o c o m o una presencia sin-
crónica: nuestra autopresencia directa, nuestra imagen pública, se revela
en sus discontinuidades, sus desigualdades, sus minorías. A diferencia de la El autor hace un -iurco .
- de o a l i b m cnire l>-<i>iritriii<rttri1
v tr<iiirl<i,ioiiril.Estc IIiimo ~Crmina 1
m a n o muerta de la historia que pasa las cuentas del tiempo secuencia1 co- refirn: innio ;i Lmducciún corno i inrlnciOn [n. dcl t.].
INTRODUCCION 23

senta el c o i i f l i c t o letal entre los tamilrs y los singaleses mediante referen- del sida. L a i i i e t r ó p o l i occidental debe enfreniar su historia poscolonial,
cias alegóricas a la b r u t a l i d a d estatal en S i i d i f r i c a y América latina; el ca- c o n t a d a por su ingreso de migrantes y refugiados en la posguerra, c o m o
n o n aiiglo-céltico de l a literatura y el cine australianos está siendo reescrito una narrativa indígena o nativa i n t e r n a o i i ~ h e r e n t ea srt i d e n t i d a d irocio-
desde la perspectiva de imperativos políticos y culturales aborígenes; las 1101, y el mocivo para esto queda claro en el tartamudeante discurso e b r i o
novelas sudafricanas de Richard Rive, Bessie Head, N a d i n e Gordimer, del señor 'Whisky" Sisodia en L o s versos satánicos: "El problema c o n el
J o h n Coetzee, son documentos de una sociedad dividida p o r los efectos del in-inglés es que su his-his-historia sucedi6 a l o t r o l a d o de losmares, p o r
n p a r r h c i d que i m p o n e n que la comunidad intelectual internacional medite
eso no-no-no saben qué significaP.9
sobre los mundos desiguales y asimitricos que existen e n todas partes; Sal-
L a poscolon/ljdad, p o r su parte, es u n saludable r e c o r d a t o r i o de las
m a n Ruslidic escribe la h i ~ t o r i o ~ r a f ífabulada
a de l a I n d i a y el P a k i s t i n
postindepeiidencia eii H i j o s de la i n e d i a n o c l ~ ey Vcrxiieizzn, sólo para re- persisrentes~r&ciones "iieocoloniales" d e i i r r o del "nuevo" orden m u n d i a l
cordarnos en L o s versos satánicos que la visi6n más verídica ~ u e d eperte- y la d i v i s i ú n niultinacional del trabajo. T a l perspectiva hace posible l a au-
necer aliora a l a doble visión del migraiirc; Beloved, de T o n i Morrison, re- tentificaci0n de historias de explotación y l a evolución de estrategias de re-
vive el pasado de la esclavitud y sus rituales mortíferos de posesión y sistencia. M i s allá de esto, empero, l a critica poscolonial da testimonio de
autoposesi611 para proyectar una fábula c o i i t e m p o r i n e a de la historia de los países y las comunidades (del norte y del sur, urbanas y rurales) cons-
una mujer que es a l m i s m o tiempo el relato de una m e m o r i a hist6rica afec- tituidas, si se m e permite l a frase, "de o t r o m o d o que c o n l a modernidad". .I' .:
.:. '

tiva de una esfera pública emergente de hombres y mujeres p o r igual. Esas culturas de una contramodernidad poscolonial pueden ser c o n t i n g e n i . ; , : .
L o notable del "nuevo" internacionalisrno es que el m o v i i n i e n r o de l o res a l a modeinidad,'discontinuasn enfrentadas 3 ella; reiist=ntes a sU;"tic- ,. , .'.
específico a l o general, de l o material a l o metafórico, n o es un pasaje flui- nologias opresivas y asimilacionist.is; p e r o también despliegan l a hibridez .
do de transición y trascendencia. E l "pasaje intermedio" de l a cultura con- c u l t u r a l de sus condiciones fronterizas para "traducir", y en consecuencia Ij
temporánea, c o i n o sucede con l a esclavitud misma, es u n proceso de des- .. ~..
reinscribir, el imaginario social de l a m e t r ó p o l i y la modernidad O i g a m o s
plazamiento y disyunción que n o totaliza la experiencia. C a d a vez mis, las a C u i l l e r m o Gómez Peña, el artista de "performance" que vive, entre otras
culturas "nacionales" son producidas desde l a perspectiva de minorias pri- ocasiones y lugares, en l a frontera mexicano-norteamericana:
vadas de sus derechos políticos. El efecto más significativo de este proceso
n o es l a proliferación de "historias alternativas de los excluidos", produ- H o l a América,
ciendo, c o m o a f i r i n i r i a alguien, una anarquía pluralista. L o que muestran ésta es l a voz de G r a n Voto Charollero
mis eiemplos es el c a m b i o de base para hacer las conexiones internaciona- transnririendo desde l o s calientes desiertos de Nogales, Arizonn,
les. E l valor del comparativismo crítico, o el juicio estético, ya n o esrá res- zona de libre cogercio,'
paldado e n l a soberanía de l a cultura nacional, concebida c o m a propone 2.000 megaherrz en todas direcciones.'
Benedict Anderson c o m o una "comunidad imaginada", arraigada en u n
"tiempo vacío homogéneo" de modernidad y progreso. L o s grandes rela- Estamos celebrando el D í a del T r a b a j o en Seattle
tos conectores de capitalismo y clase hacen marchar los motores de la re- mientras el K l a n mariifiesta
producción social, pero n o proveen, p o r s i mismos, u n m a r c o fundacional c o n t r a mexicanos en Ceorgia
para los modos de ideiitificación cultural y afecto p o l í t i c o que se generan ironía, 100% ironía'"'
alrededor de problemas de sexualidad, raza, feminismo, e l m u n d o de los
. ,
refugiados o migranres, o el fatal destino social del sida. Estar en el "más allá", entonces, es h a b i t a r u n espacio intermedio, co-
El testimonio de m i s ejemplos representa u n a revisión radical en el con- m o puede decirlo cualquier diccionario. Pero habitar . "en e l más allá" es
cepto de la c o m u n i d a d humana misma. L o q u e puede'ser, c o m o realidad
~

también, c o m o h e mostrado, ser parte de u n tiempo revisionista, u t g g r e -


local o transnacioiial, este espacio geopolítico está siendo a l a vez interro- so al presente para tedescribir nuestra contemporaneidad cultural; reins-
gado y reiniciado. El feminismo, en l a década de 1990, encuentra su soli- c r i b i r nuestra c o m u n a l i d a d humana e histórica; tocar el f u t u r o p o r el l a d o
daridad taiito en narrativas liberadoras c o m o en la dolorosa posición ética de acá. En ese sentido, entonces, elespacio intermedio "más a l l i " se vuel-
de una esclava, l a Setlie de la novela Beloved de M o r r i s o n , que es llevada ve u n espacio de inrervención en el a q u í y ahora. A c t u a r c o n esa invención
a l infaiiticidio. E l c u e r p o político ya n o puede conteinplar la s a l u d de la
nación c o m o una mera v i r t u d cívica; debe'repensar la cuestión de los dere-
chos de toda l a c o m u n i d a d nacional e internacional, desdc l a perspectiva + En c;isrrllano cn cl original [n. del r.]
e intervencióii, c o m o l o hacen Green y Góinez Peña en sus obras, exige u n el farallón que domina el canal. El barco de carga al que saluda ostenta una
bandera de convrnirncia. de las Bahamar. Fue consrruido oor coreanos rraba-
sentimiento de l o nuevo que rima con la estética hibrida chicana del "ras-
'' quachisr>zo", ral c o m o 13 describe Toiiiás Ybarra Frausto:
jando horas exrra e n los giganrescos astilleros dr Ulsan. La rripulación mal p a -
ga y escasa podria ser salvadoreña o filipitia. Sólo el capirjn escucha una mrlo-
día que Ir es conocida."
la u t i l i i ~ c i ó ndc recursos disponibles para sincrcrirmo, yurtaposiciún e integra-
ciún. El rorqi<ochisrnoes una sensibilidad sintoni7.ad3 con lar mezclas y la con-
L a nostalgia nacionalista noruega n o puede ahogar l a babel que reina
fluencia [...] un deleite e n l a textura y e n las superficies srnsualcs [...] 12 mani-
sobre e l f a r a l l ó ~ i .E l capitalismo transnacional y el empobrecimiento del
pulación consciente dc mareriales o iconografia (...] la combinación de obieror
cncoiirrados y Iiumor suririco [...] la manipulnciún dr arref;icros rasqliochr, có- Tercer M u n d o ctean p o r cierro las cadenas de circunstancias que encarce-
digo y sensibilidnd de ambos lados de la frontera.". l a n a l salvadore?ola o a1 filipinola. En su pasaje cultural, en u n sentido y
en otro, c o m o trabajadores iiiigrantes, parte de la masiva d i i s p o r a econó-
L a obra fronteriza de I?cultura exige u n encuenrro c o n 'lo nuevo" que mica y política del m u n d o moderno, ellos encarnan el "presente" benjami-
n i e s parte del conrinuron de pasado y presente. Crea u n sentimiento de l o niano: ese momento expulsado del c o n t i n u u m de la historia. Tales condi-
nuevo c o m o u n acto insurgente de traducción cultuial. Ese arte n o se limi- ciones de despl3zamiento cultural y discriminación social (donde los
ta a recordar el pasado c o i n o causa social o precedente estético; renueva el sobrevivientes políticos se vuelven los mejores testigos históricos) son los
pasado, r e f i g u i á n d o l o c o m o u n espacio 'entre-medio" conringenre, que terrenos sobre los que Fraiitz Fanon, el psicoanalista martiniqueiio y par-
innova e interrumpe la performance del presente. E l "pasado-presente" se ticipante en la r e v o l u c i ó ~ argelina,
i ubica una agencia de adquisición de
vuelve parre de l a necesidad, n o la nostalgia, de vivir. poder:
L o s ohjets trouués de Pepón Osorio, m i e m b r o de la comunidad "nuyo-
rican" (Nueva YorkIPuerto Rico) -estadísticas de m o r t a l i d a d infantil, o la N o bien dereo, estoy pidiendo scr renido en cuenta. N o estoy meramcnrc
;i silenciosa, y silenciada, difusión del sida en l a comunidad hispánica- son
aquí-y-ahora, encerrado en la cosidad. Soy para otro sirio y para otra cosa. Pi-
do q u e se tome e n cuenta mi actividad ntegodora [lar bastardillas son miar] e n
elaborados e n barrocas alegorías de la alienación social. Pero n o son los
la medida en que persigo algo disrinro que la vida; en la medida e n que comba-
dramas culminantes del nacimiento y l a muerte los que atraen la espectacu-
ro por la creación de un mundo humano, que es un mundo de reconocimientos
-. l a r imaginación de Osorio. Es el gran celebrante del acto migrante de sobre- recíprocos.
vivir, y usa sus obras de "medios mezclados" paracrear u n espacio cultural
híbrido que formaliza de m o d o contingente y discontinuo e n l a inscripción Debo recordarme constantemente que el verdadero solto consiste e n intro-
de signos de l a memoria cultural y los lugares de la agencia política. L a Ca- ducir invención en la rxistcncio.
-- m transforma la m u y decorada cama de baldaquín en l a escena primaria En el mundo en que viajo estoy inccsanremenre creándome. Y es ycndo más
de los recuerdos infantiles perdidos y hallados, el memorial de Juana l a ni-. allá de las hipótesis Iiistóricas e insrrumenrales que iniciar6 m i ciclo de liber-
:. ñera muerta, l a mise-en-scine del erotismo del "emigrante" cotidiano. La tad."
supervivencia, para Osorio, equivale a trabajar en los intersticios de un es-
pectro de prácticas: el "espacio" de la instalación, el especticulo de l a esra-
- u n a vez más, es el deseo de reconocimiento, "de orra parte y de orra
dística social, el tiempo transirivo del cuerpo en l a performance. cosa", lo que lleva la experiencia de la historia más allú de las hipótesis
En fin, es el arte fotográfico de A l a n Sekula el que lleva la condición insrrumenrales. U n a vez mis, es el espacio de intervención emergente en
fronteriza de l a traducción cultural a su límire global en Fish Story, su pro- los intersticios culturales l o que introduce l a invención creativa en l a exis-
yecto fotográfico en los muelles: "El muelle es el sitio en el que aparecen tencia. Y una ú l t i m a vez, h a y u n regreso a l a performance de l a identidad
en masa los bienes materiales, en el f l u j o m i s m o del intercambio"." El c o m o iteración, la re-creación del y o en e l m u n d o del viaje, el reasenta-
muelle y el mercado se vuelven el paysage moralisé de u n m u n d o de co- m i e n t o de la comunidad fronteriza de la migración. El deseo de Fanon p o r
mercio global conformado p o r los containers y las computadoras. A u n así, el reconocimiento de la presencia cultural c o m o "actividad negadora" re-
el espacio-tiempo asincrónico del "intercambio" y la explotación traiisna- suena c o n m i r u p t u r a de la barrera remporal de u n 'presente" cultural-
cional es encarnado en u n a alegoría de navegación: mente colusivo.

Las cosas están m i s confundidas ahora. Una ruidosa grabación del himno
nacional noruego rcsuena desde un alroparl;inte en la Caza del Marinero sobre
26 HOML K. BHABHA INTRODUCCI6N 27

VIDAS EXTRANAS [UNHOMELYI: t o del espacio confinado", c o m o la describe Tagore en E l H o g a r y e l M u n -


LA LITERATURA D E L R E C O N O C I M I E N T O do, es despertada p o r " u n susurro constante de melodía, en el registro ba-
jo [...j la auténtica nota masculina, la nota del poder". Bimala es poseída y
Fanon recoiioce la importancia crucial, para pueblos subordinados, de extraída para siempre de l a zenana, el espacio recluido de las mujeres,
afirmar sus tradiciones ciilturales indígenas y recuperar sus hisrorias repti- cuando cruza 13 verandah fatidica y sale a l m u n d o de los asuntos públicos:
iiiidas. Pero es demasiado consciente de los peligros de la fiieza y del feti- " A l a o t r a orilla, y el ferry había dejado de hacer sus viajes de ida y vuel-
chismo de las identidades dentro de l a calcificacióii de las culturas colonia- ta".'8 M u c h o más cerca de nuestros tiempos, en la Sudáfrica c o n t e m p o r i -
les para recoii1end:ir que las "raíces" se vuelvan el centro del romance nea. Aila, l a heroína de N a d i m n e C o r d i m e r en La H i s t o r i a dc m i hijo, ex-
celcbratorio del pasado, honiogeneizando la historia del presente. La acti- hala una atmósfera de silencio al hacer de s u domesricidad disminuida l a
vidad n e g a d o r i es, eii realidad, la iiitervención del "más allá" que estable- perfecta cobertura para el manejo de las armas: de p r o n t o el hogar se vuel-
ce u n Iíinite: u n pileiite donde el "hacerse presente" empieza porque captu- ve o t r o mundo, y el narrador observa que "era como si todos descubrieran
r a algo del sentimiento de extrañeza de la reubicación del h o g i r y el que sin quererlo había entrado en una casa extraña, y era l a de ella [...Im.'9
m u n d o (el extrañamiento [~inhomeliness])que es la condición de las inicia- Las especificidades históricas y diversidades culturales que i n f o r m a n
ciones extraterritoriales e interculturales. Estar e x t r a í i o al hogar [iinho- cada u n o de estos texros harían puramente gestual u n argumenro global;
med] n o equivale a ser u n "sin hogar o sin techo" ("homcless"), ni puede en cualqiiier caso, sólo m e ocuparé en detalle de M o r r i s o n y Gotdimer. Pe-
ser acomodado fácilmente e n l a habitual división de la vida social en esfe- r o l o "extraño" plantea u n a problemática "no-continuista" que d r a m a t i -
ras privada y pública. E l m o i i i e n t o e x t r a ñ o se presenta sin aviso t a l c o m o za, e n l a f i g u r a de la mujer, l a estructura ambivalente del Estado civil,
puede hacerlo nuestra p r o p i a sombra, y de p r o n t o nos vemos c o m o la Isa- mientras traza s u límite u n t a n t o paradójico enrrelas esferas privada y pú-
bel Archer d c H e n r y James e n E l Retrato de una dama, advirtiendo el pe- blica. Si, para Frcud, l o u n h e i m l i c h es "el n o m b r e para t o d o l o que debe-
so de nuestro permanecer en u n estado de "terror incrédulo".'s E n este r í a haber quedado [...] secreto y o c u l t o pero ha salido a la luz", entonces
punto, el m u n d o p r i m e r o se encoge p a r a Isabel, y después se expande l a descripción q i i e hace H a n n a h A r e n d t de los campos p ú b l i c o y p r i v a d o
enormemente. Mientras lucha p o r sobrevivir en aguas profundas y corrien- es u n a descripción profundainente extraña: "Es la distinción entre cosas
tes violentas, James nos presenta el "extrañamiento" inherente e n ese r i t o que deberían esrar ocultas y cosas que deberian ser mostradas", escribe, lo
de la iniciación extraterritorial e intercultural. Los recesos del espacio do- cual mediante s u inversión en la e d a d m o d e r n a "descubre q u i r i c o y m ú l t i -
méstico se vuelven sitios para las más intrincadas invasiones de la historia. ple puede ser l o o c u l t o b a j o condiciones de intimidad".Z0
E n ese desplazamiento, las fronteras entre el hogar y el m u n d o se confun- Esta lógica de l a inversion, que se convierte en una renegación [disavo-
den, y, sobrenaturalmente, l o p r i v a d o y l o público se vuelven parte u n o del wal], da forma a las revelaciones y reinscripciones profundas del momen-
otro, obligándonos a una visión que es t a n dividida c o m o desorientadora. t o exrraño. Pues lo que estaba "oculto a l a vistan para A r e n d t se vuelve,
Aunque l o "extraño" [unhomelyj es una condición colonial y poscolo- e n T l i e D i s o r d e r of Women de Carole Pateman, la "esfera doméstica arri-
n i a l paradigmitica, tiene una resonancia que puede oirse claramente, aun- butiva" que es olvidada en las distinciones teóricas de las esferas privada y
que erriticamente, en ficciones que negocian los poderes de l a diferencia pública de l a sociedad civil. T a l olvido, o renegación, crea una incertidum-
c u l t u r a l en u n espectro de sitios transhistóricos. Ya hemos o í d o la aguda bre en el c o r a z ó n del sujeto generalizador de l a sociedad civil, comptome-
alarma de l o extraño en ese m o m e n t o en que Isabel Archer comprende que tiendo l o "individual", que es el soporte para su aspiración universalista.
su m u n d o se ha reducido a una alta ventana estrecha, y su casa de ficción Haciendo visible el o l v i d o d e l m o m e n t o "extraño" en la sociedad civil, e l
se vuelve "la casa de l a oscuridad, la casa de l a mudez, la casa de la sofo- feminismo especifica la naturaleza patriarcal, teíiido p o r cuestiones de gé-
cación".16 Si oímos eso en el Palazzo Roccanera a fines de l a década de nero, de l a sociedad civil, y perturba l a simetría de l o p r i v a d o y lo p ú b l i c o
1870, y u n poco después, en 1873, en los suburbios de Cincinnati, en ca- que ahora queda sombreado, o siniestramente duplicado, por la diferencia
sas donde se habla en voz baja, c o m o l a del 124 de Bluestone Road, oimos de géneros que no recubre limpiamente l o p r i v a d o y l o público, sino que se
el idioma indescifrable de los negros muertos e iracundos; la voz de la Be- vuelve perturbadoramente suplementario a ellos. Esto resulta en el rettaza-
l o v c d de T o n i Morrison, "los pensamientos de las mujeres del 124, pensa- d o del espacio d o m i s r i c o c o m o espacio de las técnicas normalizaiites, pas-
mienros indecibles, n o dichos"." M i s de u n c u a r t o de siglo después, en toralizantes e individualizantes del p o d e r y la policía modernos: l o perso-
1905, Bengala está en llamas c o n el m o v i m i e n t o swadeshi o del H o m e R u - nal-es-lo político; el mundo-en-el-hogar.
le, cuando Bimala, la joven hogareña, "la Bimala hecha en casa, el produc- E l m o m e n t o extra60 relaciona las ambivalencias traumáticas de una
28 HOMI K. BHAUHA
¿Y q u é h a y de 12 situación c u l t u r a l más compleja en la que las "necesi-
h i s t o r i a personal, psíquica, c o n las dislvcaciones más amplias de l a exis-
dades espirituales e intelectuales antes n o reconocidas" emergen de l a im-
tencia política. Beloved, l a n i ñ a asesinada p o r su p r o p i a madre, Sethe, es
posición de ideas, representaciones culturales y estructuras de p o d e r "ex-
u n a repetición demoníaca demorada de la historia violenta de muertes de
rrañas"? Goethe sugiere que "la naturaleza interna de roda la nación, así
n i ñ o s negros durante la esclavitud, en muchas partes del Sur, iiienos de
c o m o el h o m b r e individual, trabaja de m o d o p o r completo inconsciente".
u n a decada después de que quedara habitada p o r fantasmas el 124 de
25 C u a n d o esto se confronta c o n su idea de que la vida c u l t u r a l de l a na-
Bluestone Road. (Entre 1882 y 1895, entre u11 tercio y l a m i t a d de l a tasa
c i ó n es v i v i d a de m o d o "inconsciente", entonces puede haber u n seiitido
a n u a l de m o r t a l i d a d negra correspondía a n i ñ o s de menos de cinco años
según el c u a l la literatura mundial podría ser una c a t c g o r h emergente pre-
de edad.) Pero el rccuerdo del acto de infanricidio de Serhe rinerge a travts
figurativa involucrada con una forma de disenso cultural y alteridad, don-
de "los agujeros f . . . ] las cosas que los fugitivos n o decían; las preguntas
de los términos n o consensuales de afiliacion pueden establecerse sobre
que n o hacían l...] l o n o nombrado, l o n o mencionado"." C u a n d o recons-
bases de trauma histórico. El estudio de la literarura mundial podría ser el
t r u i m o s la narracióii del i n f a n t i c i d i o a través de Sethe, l a madre esclava,
estudio d e l modo e n que las culruras se reconocen a través de sus proyec-
que es ella m i s m a víctima de l a muerte social, l a base histórica de nuestro
ciones e n l a "otredad". M i e n t r a s que a n t a ñ o la transmisión de las tradi-
j u i c i o ético sufre una revisión radical.
ciones nacionales fue el tema m a y o r de u n a literatura mundial, quizás
Esas formas de existencia social y psíquica pueden ser representadas de
ahora podemos sugerir que las historias transnacionales de los migranres,
m o d o inmejorable en la tenue supervivencia del lenguaje lirerario mismo,
los colonizados, los refugiados políticos, todas estas condiciones fronteri-
q u e l e permite hablar a l a memoria:
zas, p o d r í a n ser los terrenos propios de l a literatura mundial. El c e n t r o de
t a l estudio n o seria l a "soberanía" de las culturas nacionales ni e l univer-
d c en el mejor de los cisos. una sombra
Aunque sé que e l Habla ~ u ~ [scr],
[que hace eco de salismo de l a cultura humana, sino una l u z proyectada sobre esos "anó-
la luz silenciosa, dar resrimonio m a l o s desplazamientos sociales y culrurales" que M o r r i s o n y G o r d i m e r
de la vcrdnd, no es... representan en sus ficciones 'extrañas". Lo que nos lleva a preguntarnos:
¿ l a perplejidad del m u n d o e x t r a ñ o inrrapersonal puede llevar a u n rema
W. H. A u d e n escribió estos versos sobre l o s ~ o d e r e sde la poiesis en internacional?
T h e Caue of Making, aspirando a ser, en sus propias palabras, " u n Coer- Si estamos buscando una "mundialización" de la literatura entonces
he arlántico menor"." Y ahora m e vuelvo hacia una intrigante sugerencia q u i z j s ésta se halla e n u n acto crírico que intenta captar el t r u c o de presti-
en la tardía " N o r a sobre la literatura mundial" de Goerhe (1830) en busca d i g i t a c i ó n c o n el que l a literacura conjura con especificidad histórica,
de un m é t o d o comparativo que hable a l a c o n d i c i ó n "extraña" del m u n d o usando el m e d i o de la incertidumbre psíquica, el distanciamienro estético
moderno. o los signos oscuros del m u n d o del espíritu, l o sublime y l o suhliminal.
Goethe sugiere que la posibilidad de una literatura m u n d i a l surge de la C o m o criaturas literarias y animales políticos deberíamos preocuparnos
confusión cultural ~ r o d u c i d ap o r guerras terribles y conflictos mutuos. LS p o r l a comprensión de la acción h u h n a y el m u n d o social c o m o u n m o -
naciones m e n t o en que algo estó más a l l á d e l control, pero n o más a l l á de s u aco-
modación. Este acto de escribir e l mundo, de evaluar su permanecer, es
no podían volver a su vida rcglada e independiente sin norar que habian aprcn- captado mágicamente e n l a descripción que hace M o r r i s o n de su casa de
didq muchas ideas y costumbres extrañas, que habían adoptado inconsciente- ficción; el arte c o m o "la presencia plenamente r e a l i w d a de una obse-
mente, y s i n sentir aquí y allí neccsidadcs espirirualcs e intelecruaies antes no sión"'6 de l a historia. Leída c o m o una imagen que describe l a relación del
reconocidas." arte c o n l a realidad social, m i traducción de l a frase de M o r r i s o n se vuelve
una declaración sobre la responsabilidad politica del cririco. Pues e l crírico
L a referencia inmediata de Goethe es, p o r supuesto, a las guerras napo-
debe intentar comprender plenamente, hacerse responsable de los pasados
leónicas, y su concepto del "sentimienro de las relaciones de vecindad" es
n o dichos, n o representados, que habitan el presente histórico.
profundamente eurocGntrico, pues n o va m6s allá de Inglaterra y Francia.
Nuestra rarea sigue siendo, empero, mostrar cómo la agencia hisrórica
No obstante, como orientalista que leyó a Shakuntala a los diecisiete anos,
se transforma mediante el proceso de significación; c ó m o los hechos histó-
y que escribe en su autobiografia sobre el dios m o n o H a n u m i n , "informe
ricos son representados en u n discurso que de algún m o d o está fuera (más
y c o n demasiada f ~ r m a " , ' ~las especulaciones de Coethe están abiertas a
allá) de control. Esto esrá de acuerdo c o n l a sugerencia de H a n n a h Arendt
o t r a línea de pensamienro.
30 HOMI K. BHABHA

de que el a u t o r de la acción social puede ser el iniciador de su sentido úni- ver a su esposa. L a guardia retrocede, e l policía se marcha, y aparece A i l a
co, pero c o m o agente n o puede controlar su resultado. N o se trata simple- c o m o una presencia extrana, del l a d o opuesto de su m a r i d o e hijo:
mente de l o que la casa de ficción contenga o "coiitrole" c o m o coiztenido.
pero n tr3vCs de 13 brllrza conocida habiu una vívida exrrañrzi [sfroizge~ress].
I g u a l de i m p o r t a n t e es l a metaforicidad de las casas de l a meiiioria racial
l...] Era como s i una cxpcriencia parricular hubiera visto cn ella, como un pin-
que t a n t o M o r t i s o n c o m o G o r d i m e r construyen, esos sujetos de l a narra-
tor puede v e r en s u tema, l o que ella era, lo que Iiotiin n l l i para descubrir. En
c i ó n que m u r m u r a n o balbucean c o m o el 124 de Bluesrone Road, o m a n - Lusaka, cn CI sccrrt<>,en 13 circel, quiL.n sabe diinde. ella había posado para su
tienen u n c a l m o silericio en el "gris" suburbio de C i u d a d del Cabo. rostro oculro. ter tia^^ qi<creco~iocerla.'~
Cada una dc las casas en L a historia de m i h i j o de G o r d i m e r está ocu-
pada p o r u n secreto específico o una conspiración, una inquietud extraña. A través de esta distancia pictórica emerge una vívida extrañeza; u n
L a casa en el gueto es l a casa de la conspiratividad de los mestizos e n sus " y o " parcial o doble es enmarcado en u r i momento p o l í t i c o c u l m i n a n t e
relaciones antagónicas c o n los negros; la casa mcndaz es l a casa del adul- que es también u n hecho histórico contingente: "Una experiencia particu-
terio de Sonny; después e s t i l a casa silenciosa del camuflaje revolucionario l a r [...I q u i é n sabe dónde. [...) l o que había a l l í para descubrir".j0Tenían
de Aila; también esti l a casa nocturna de Will, el narrador, escribiendo so- que reconocerla, ¿pero qué reconocen e n e l l a ?
bre l a narración que delinea el ascenso del fénix en su casa, mientras que Las palabras no hablan y el silencio se congela en las imágenes del
las palabras se vuelven ceniza en su boca. Pero cada casa "extraña" marca apartheid: documentos de identidad, trampas de la policía, fotos de frente
u n desplazamiento histórico más profundo. Y ésa es la c o n d i c i ó n de ser y de perfil tomadas a l entrar a l a circel, las graneadas fotografías de pren-
"mestizo" en Sudifrica, o, como l o describe Will, "a m i t a d de c a m i n o [...I sa de los terrorisras. Por supuesto, Aila n o es juzgada, ni juzga. Su vengan-
sin definición; y era esta falta de definición e n sí misma l a que nunca debía za es m u c h o más sabia y más completa. E n su silencio se vuelve el "tótem"
cuestionarse, sino observarse como u n tabú, algo que nadie, mientras l o si- del t a b ú de los sudafricanos mestizos. Despliega el m u n d o "extraño", "el
guiera, podía admitir"." m e d i o c a m i n o entre [...] el indefinido" m u n d o de los mestizos c o m o el "lu-
Esta casa a medio c a m i n o de los orígenes raciales y culturales hace el gar y e l tiempo dislocados en los que ellos, todos ellos, Sonny, Aila, H a n -
puente "entre-medio" de los orígenes diaspóricos de los mestizos sudafri- nah, vivían".jl El silencio que tenazmente sigue al m o r a r de A i l a a h o r a se
canos y los vuelve el sínibolo de l a vida cotidiana, d i v i d i d a y desplazada, vuelve una imagen de los "intersticios", l a hibridez inter-media de la histo-
de l a lucha p o r l a liberación: " C o m o tantos otros de esta clase, cuyas fa- r i a de 13 sexualidad y l a raza.
milias están fragmentadas p o r la diáspora del exilio, los nombres en códi-
go, l a actividad clandestina, gente para quienes una hogar real y relaciones La necesidad dc hacer l o que hice. -Colocó los'bordcs dc las dbs manos, los
reales son algo para o t r o s que vendrán después".'8 dedos extendidos y juntos, como un marco 3 ambos lados dc las hojas del tes-
L o privado y l o público, el pasado y el presente, l o psíquico y lo social, rimonio que tenia frente a ella. Y se puso frcnte a él, para ser juzgada por é1.2'
desarrollan u n a i n t i m i d a d intersticial. Es u n a i n t i m i d a d que cuestiona las
divisiones binarias a través de las cuales tales esferas de experiencia social E l r o s t r o o c u l t o de Aila, el borde de cada mano, esos pequeños gestos
mediante los cuales habla, describen o t r a dimensión de "habitar" e n el
suelen estar opuestas espacialmente. Estas esferas de la vida están relacin-
m u n d o social. A i l a c o m o mujer mestiza define el l í m i t e que está a l a vez
nadas mediante una temporalidad "intet-media" [in-between] que aprecia
adentro y afuera, l a externidad del i n t e r i o r . E l silencio que l a rodea, los
el significado de estar en casa, mientras produce una imagen del m u n d o de i
! huecos en su historia, su vacilación y s u p a s i ó n que h a b l a n entre e l y o y
l a historia. Es el m o m e n t o de la distancia estética que provee a l relato u n !
sus actos, son momentos en que lo p r i v a d o y lo público se tocan en l a con-
doble filo, que como el sujeto sudafricano mestizo representa una hibridez,
tingencia. No se l i m i t a n a transformar e l contenido de las ideas políticas;
u n a diferencia "interna", u n sujeto que habita el b o r d e de una realidad
el "lugar" m i s m o desde el cual es h a b l a d o lo politico, l a esfera p ú b l i c a
"inter-media". Y la inscripción de esta existencia fronteriza habita u n si-
misma, se vuelve u n a experiencia de l i m i n a r i d a d que cuestiona, en pala-
lencio de tiempo y una extrañeza de marco que crea la "imagen" discursi-
bras de Sonny, l o que significa hablar "desde el centro de la vidaW.j3
va en l a encrucijada de l a historia y l a literatura, relacjpnando el hogar y el
mundo. La política central de l a novela, hasta la aparición de A i -
la, se concentra en l a "pérdida de absolutos", l a disolución de la guerra
Esa extraña quietud es visible en el r e t r a t o de Aila. SU m a r i d o Sonny,
fría, el m i e d o "de que si n o podemos ofrecer el viejo paraíso socialista a
aliara ya pasado su m e j o r momento politico, en suspenso su romance c o n
c a m b i o del infierno capitalista, habremos traicionado a nuestros herma-
su amante revolucionaria blanca, hace su p r i m e r a visita a la cárcel para
1 --
32 HOMI K . BHABHA
r r n c i a radical y anárquica a l o t r o que de hecho constituye la interioridad
nos".j4 L a lección que enseña A i l a exige u n m o v i m i e n t o de a p a r r a m i e r i t ~
del ~ u j e r o " . ' ~;No es siniestramente sugerente que las metáforas de Levi-
de u n m u n d o concebido en términos binarios, fuera de u n a noción de las
nas para esta especial "oscuridad" de l a imagen provengan de esos sirios
aspiraciones del pueblo dibujadas en simple blanco y negro. También exi-
extranos dickensianos, esas polvorientas escuelas de internado. la liiz páli-
ge un desplazamiento de la atención de la política c o m o una práctica pe-
da de las oficinas de Londres, las oscuras y húmedas riendas de ropa de se-
dagógica e ideológica a la política c o m o la necesidad imperiosa de l a vida
gunda iiiano?
cotidiana, l a política c o m o performatividad. A i l a nos lleva al m u n d o ex-
Para Levinas la "inngia artística" de la novel:i contemporinea reside eii
t r a ñ o donde, escribe Cordimer, se a c t ú a n las banalidades: los alborotos
su rriodo de "ver la interioridad desde afuera", y es este posicionatiiicrit«
por naciinientos, bodas, problemas familiares, con sus ritualesde supervi-
ético-estético el que nos devuelve, finalriiente, 3 la comunidad de l o extra-
vencia referidos a comida y ropa.js Pero es precisamente en estas hanalida-
60, n 13s famosas línuas iniciales de Beloved: "El 1 2 4 era i i i ~ l é v o l » .Las
des donde se agita l o extraño, cuando l a violencia de una sociedad racial¡-
mujcrcs de l a casa l o sabían, y taml>ién los niiios".
zada cae de m o d o más contundente sobre los detallcs de la vida: d ó n d e
Es T o n i M o r r i s o n quien lleva inás lejos y más p r o f u n d o este proyecto
puede u n o sentarse, o n o puede; c ó m o puede vivir, o n o puede; qué puede
ético y estético de "ver 13 interioridad desde afuera", hasta el m o d o en que
aprender, o no; a quién puede amar, o no. Entre e l acto banal de la liber-
Beloved n o m b r a su deser) de identidad: " ~ u i e r oque m e toques cn ni¡ par-
t a d y s u negación histórica se eleva e l silencio: " A i l a exhalaba una atmós-
te interior y m e llames p o r m i nombre"." H a y u n m o t i v o o b v i o para que
fera callada; l a charla cesó. Fue c o m o si todos descubrieran que habían en-
u n fantasma quiera hacerse realidad de este modo. L o más oscuro, y más
t r a d o sin a d v e r t i r l o en una casa rara, y era l a de ella; ella seguía
3 propósito, es c ó m o u n deseo interno e i n t i i n o proporcionaría u n "paisaje
E n el silencio de Aila, en la oscura necesidad d e ese silencio, avizora-
;nrcriorn [inscape]de la menioria de la esclavitud. Para Morrison, el p r o -
m o s lo que Emmanuel Levinas ha descripto mágicamente c o m o 13 existen-
blema está precisamerite en la significación de los límites históricos y dis-
cia crepuscular de l a imagen estética: l a imagen d e l arte c o m o "el aconre-
cursivos de l a esclavitud.
" cimiento m i s m o del oscurecer, u n descenso a l a noche, una invasi6n.de l a
L a violencia racial es invocada p o r fechas históricas (1876, p o r ejem-
somhran.j7 L a "complctud" de la estética, e l distanciamiento del mundo
p l o ) pero M o r r i s o n se muestra u n tanto impaciente respecto de los hechos
e n l a imagen, es precisamente una actividad no trascendental. L a imagen
'- "en sí mismos", a l pasar de prisa p o r encima del "significado auténtico de
( o l a actividad metafórica, "ficcional", del discurso) hace visible "una in-
la Ley de Fuga, de la.Tasa de Instalación, l a Justicia de Dios, el anriescla-
terrupción d e l tiempo p o r u n m o v i m i e n t o que sucede e n el lado de acá del
tiempo, e n sus inrersticios".~8L a c o m p l e j i d a d de esta afirmación se hará vismo, la manumisión, el voto de l a L o qiie debe soportarse es el
conocimiento de la duda que proviene de los dieciocho años de desaproba-
más clara cuando recuerde el silencio del tiempo a través del cual A i l a su-
c i ó n de Sethe y una vida solitaria, su expulsión al m u n d o extraño del 1 2 4
brepticia y subversivamente interrumpe la continua presencia de l a activi-
de Bluestoiie Road, c o m o la paria de su comunidad postesclavista. L o que
' d a d política, usando su r o l intersticial, su m u n d o doméstico tanto para
.~, en ú l t i m a instancia hace que los pensamientos de las mujeres del 1 2 4 sean
'oscurecer" s u papel político c o m o p a r a articularlo mejor. O bien, c o m o
"pensaniientos indecibles que quedan n o diclios", es l a comprensión de
en Beloved, l a erupción continua de los "lenguajes indescifrables" de l a
que las víctimas de l a violencia son ellas mismas "significadas": son las
memoria de l a esclavitud oscurece el relato h i s t ó r i c o del infanticidio sólo
víctimas de temores proyectados, ansiedades y dominaciones que n o se
para articular l o n o dicho: ese discurso fantasmal que entra al m u n d o del
o r i g i n a n d e n t r o de los oprimidos y n o los fijan en el c i r c i i l o del dolor. L a
1 2 4 "desde el exterior" para revelar e l m u n d o transicional de las conse-
inquietud de la emancipación trae consigo el conocimiento de que los cre-
cuencias de l a esclavitud en l a década de 1870, sus caras privadas y públi-
yentes en la supreinacía racial creen "que debajo de cada piel oscura había
ca, su pasado histórico y su presente narrativo.
una jungla", creencia que crecía, se difundía, tocaba a cada perpetradot
La imagen estética revela u n tiempo ético de l a narración porque, escri-
del m i t o racista, l o enloquecía con sus propias mentiras, y era luego cxpul-
be Levinas, "el m u n d o real aparece e n l a imagen c o m o si estuviera entre
sada del 124 de Bluesrone Road.
paréntesis".jY Igual que los bordes de las manos de A i l a dando su enigmá-
Pero antes de tal emaiicipación de las ideologías del amo, M o r r i s o n in-
tico testimonio, igual que el 1 2 4 de Bluestone Road, que es una presencia
siste <n el desgarrador reposicionamiento ético de la m a d r e esclava, q u e .
plenamente realizada, habitada p o r lenguajes indescifrables, l a perspectiva
debe ser el sitio de enunciación para ver l a interioridad del iiiuiido esclavo
parentética de Cevinas es también u n a visión ética. Efectúa una "externali-
desde afuera, cuando el "afuera" es el r e t o r n o fantasmal del n i ñ o al que
d a d de lo i n t e r n o " c o m o la posición enunciativa misma del sujeto históri-
ella inató; el doble de sí misma, pues "ella es la risa y o soy l a que río veo
c o y narrativo, "introduciendo en e l c o r a z ó n de l a subjetividad una refe-
34 HOMI K. B H A B H A

su cara que es mían.*; ( C u á l puede ser la ética del i n f a n t i c i d i o ? (Qué co- A h o r a l o sabemos: es la h i j a hecha de u n a m o r c r i m i n a l que vuelve a l
nocimiento histórico vuelve a Sethe, a través de la distancia estética, o ine- a m o r y a l o d i o para liberarse. Sus palabras son quebradas, c o m o los lin-
diarite el "oscurecimiento" del acoiitecimiento, en l a f o r m a espectral de chados c o n el cuello quebrado; incorpórea, c o m o los n i ñ o s muertos que
Beloved, su hija m u r r t a ? p e r d i e r o n sus cintas. Pero nadie puede equivocarse respecto de lo que d i -
En su excelente descripción de las formas de resistencia de los esclavos cen sus palabras vivientes cuando surgen de los muertos, pese a l a pérdida
en Wirl?in the Plarrt~zrio?~ Hoirscbolcl, Elizaberh Fox-Genovese considera el de l a sintaxis y a su presericia fragmentada.
homicidio, la automutilacibn y el infanticidio como la diiiáriiica psicológica
nuclear de toda resisteiicia. O p i n a que "estas formas extremas captan l a Mi rorrro viene Ten50 que rcncrlo Estoy buscando la uniOn
esencia de 13 autodefinición de l a mujer esclava".^" Una vez niás vemos có- cstoy amando tanto 111i rostro Quicro unirmr Estoy amando tanto m i
[ n o este 3 C t 0 de violencia siirnamente trágico e í n t i m o es realizado en una rostco mi rostro oscuro r s t i cerca de m i quiero unirnic."
lucha p o r hacer retroceder las fronteras del m u n d o esclavo. A diferencia de
actos de enfrentamiento contra el a m o o el capataz, que se resolvían dentro
del coiitexto doméstico, el infanticidio era reconocido c o m o u n acto contra BUSCANDO LA UNIbN
el sistema y a l ineiios reconocía la posición legal de la esclava en l a esfera
pública. El infanticidio era visto c o m o u n acto contra la propiedad del a m o Terminar, c o m o he terminado, c o n e l nido del fénix y n o c o n su pira,
(contra sus ganancias excedenrarias) y quizás eso, concluye Fox-Genovese, es, en o t r o sentido, volver a mi comienzo e n el m i s a!l. Si Gordirner y
"llevaba a algunas de las más desesperadas a sentir que, matando a l niño M o r r i s o n describen el m u n d o Iiistórico, entrando p o r la fuerza en l a casa
que amaban, l o estaban reclamando de algún m o d o c o m o propio".4S del arte y l a ficción para invadir, alarmar, d i v i d i r y desposeer, también de-
Ese reclamo, precisamente, es el que tiene lugar mediante l a muerte y el muestran l a compulsión contemporáiiea a pasar más allá; a c o n v e r t i r el
regreso de Beloved: la madre esclava recupera, inediante l a presencia de la presente en e l "post"; o, c o m o d i j e antes, a tocar el f u t u r o p o r su l a d o de
niña, la propiedad de su persona. Este conocimiento viene c o m o u n a espe- acá. L a identidad inter-mcdia de Aila y las dobles vidas de Beloved a l a vez
cie de a m o r p r o p i o que es también el a m o r del "otro": E r o s y Ágape jun- a f i r m a n las fronteras de la exisreticia de una cultura insurgente e intersti-
tos. Es u n amor ético en el sentido levinasiano, en el que l a "interioridad" cial. En ese sentido, t o m a n posición en l a senda de Renée Green entre las
del sujeto está habitada p o r la "radical y anárquica referencia al otro". Es- polaridades raciales; o en la historia migrante de Rushdie del inglés escrito
te conocimiento es visible en los intriganres capítulos46 que se acumulan en los márgenes de versos satánicos; o e n la cama de Osorio, una morada,
unos sobre otros, en los que Sethe, Beloved y Denver realizan una ceremo- ubicada entre el extraíiamiento de l a m i g r a c i ó n y la pertenencia barroca
nia, en clave de fuga, de reclamo y nominación mediante subjetividades in- del artista metropolitano, neoyorkino-puertorriqueño.
tersectantes e intersticiales: "Beloved es m i hija"; "Beloved es mi herma- C u a n d o la naturaleza pública del hecho social encuentra e l silencio de la
na"; " Y o soy Beloved y ella es inía". Las mujeres hablan e n lenguas, desde palabra, puede perder su compostura y clausura histórica. E n este p u n t o
u n espncio "inter-medio" entre una y otra, que es u n espacio comunitario. deberíamos recordar la reflexión de Walter Benjamin sobre l a dialéctica dis-
Exploran una realidad "interpersonal": una realidad social que aparece locada de la modernidad: "La ambigüedad es l a apariencia figurativa de la
dentro de la imagen poética c o m o si fuera u n paréntesis: estéticamente dis- dialéctica, l a ley de l a dialéctica detenidaW.*8 Para Benjamin, ese silencio es
tanciado, mantenido a distancia, y a u n así históricamente enmarcado. Es la utopía: para los que viven, c o m o he descripto, "de o t r o m o d o " de c ó m o
difícil iransmitir el r i t m o y la imp;ovisación de esos capítulos, pero es im- se vive en la modernidad pero n o fuera de ella, el momento utópico no es el
posible n o ver en ellos l a curación de la historia, una comunidad reclama- horizonte necesario de la esperanza. H e terminado esta argumentación con
da en la formación de u n nombre. Finalmente, podemos preguntarnos: l a m u j e r enmarcada (la Aila de Gordimer) y la mujer rebautizada (la Belo-
¿Quién es Beloved? ved de M o r r i s o n ) porque en las casas de ambas irrumpieron grandes acon-
Ahora comprendemos: es l a h i j a que vuelve a Sethe para que su mente tecimientos mundiales (la esclavitud y el npartheid) y su acontecer se volvió,
ya n o carezca de hogar. mediante esa peculiar oscuridad del arte, una Segunda Revelación.
¿Quién es Beloved? A u n q u e M o r r i s o n repite con insistencia a l final de Bcloved: "Ésta n o es
Ahora podemos decir: es la hermana que vuelve a Denver, y trae la es- una historia para transmitir", lo hace sólo para grabar e l hecho en las
peranza del retorno de su padre, el fugitivo que m u r i ó en su fuga. fuentes más profundas de nuestra amnesia, de nuestro inconsciente. Cuan-
;Quién es Beloved? d o l a visibilidad histórica se ha desvanecido, cuando el tiempo presente del
. , . 36 HOiMI R. BHABHA

resrimoiiio pierde s u poder d e conmover, entonces los desplazainienros d e


. 25. J. E. Spingzrn (comp.), Corrhe's Litrrory Ersoys, Nueva York, Harcourr,
Bracc, 1921. págs. 98-9.
la m e m o r i a y las direcciones desviadas del a r t e nos ofrecen la imagen d e
24. Tlie Aurobiography of Goethe, J. Oxenford (comp.), Londres, Henry G.
nuestra supervivencia psíquica. Vivir e n el m u n d o e x t r a ñ o , e n c o n t r a r s u s I%ohn,1948, p;ig. 467.
ambivalencias y ambigüedades realizadas e n la casa d e la ficción, o s u di- 25. Gorrhr, "Note on world lirrraturc", pág. 96.
visión y resquebrajamienro realizados e n la o b r a d e arte, es también afir- 26. T. Morrison, Hoircyo!id Rue, noras dc programa, Carnegie Hall Concert,
m a r u n p r o f u n d o d e s e o d e solidaridad social: "Estoy buscando la unión enero dc 1991.
[...] Q u i e r o unirme [...] Quiero unirme". 27. N. Gordinicr, My Soir'r Lory, op. cit., págs. 20-1
28:Ibid.. pág.
. . 21.
29. Ibid., pig. 230.
NOTAS 30. Ibid.
31. lbid., pág. 241.
1. V&asr una inrcrcsanrc exposición de los liinircs geniricos en el f i n de si2cle cn 32. Ibid.
E. Sliownlter, Scxrrol A,tarchy: Geirdrr oiid Ci<lrt,re in tlie Fin de Sibclc, Londres, 33. /lid.
Bloomsbury, 1990, especialmente "Borderliner", pigs. 1-18. 34. [bid., pág. 214.
2. Rrnér Grern, enrrcvirtada por Elizaberh Brown, del carálogo publicado por 35. I b i d , pág. 243.
Allen Mcmorial Arr Muscum, Obcrlin Collegr, Ohio. 36. I b i d , pág. 249.
3. Enrrevisra realizada por iMiwon Kwon para la exposición "Artistas Emer- 37. E. Levinas, 'Reality and its shadow". en Collecred Pl>ilosopl>icolP~ipers,
gentes d i Nuevn York", Sala Mrndonia, Caracas, Venezuela (follero fotocopiado). Dordfechr, Marrinus Nijhoff. 1987, págs.~l-13.
4. lbid, pág. 6 . 38. Ibid.
. ;. 5. Renée Creen r n conversación con Donna Harkavy, curndara de arte conrcm- 39. Ibid., págs. 6-7.
40. Robrrt Bcrnnsconi, citado en "Lcvinns's erhical discourse, bcrween indivi-
poránro en cl Museo Worcesrcr.
i _ 6. Ibid. duarion and universaliry', cn Re-Rcoding Levinos. R. Beynasconi y S. Crirchlry
c.. -
- 7. W. Belijnmin. "Tlicses on rhe philosopliy o f hisrory", en Illt~mi~rotiorrs,
... drcs, Jonathan Cape, 1970, pág. 265.
8. M. Heidegcr, "Building, dwrlling, 'thinking", en Porrry. Language,
Lon- (coinps.). Bloomingron, Indiana Universiry Prcss, 1991, pág. 90.
41. T. Morrison, Beioved, op. cif., pág. 116.
42.-Ibid., pág. 173.
43. Ibid, p.g. 213.
Thought, Nueva York, Harper & Row, 1971, págs. 152-3.
. .
LI.
.. . .,,
9. S. Rushdie, The Sotorric Verses, Londres, Viking, 1988, pág. 343.
10. G. G6mez Pcíla, Amrricon Theatre, vol. 8, N" 7, octubre de 1991.
44 E. Fox-Grnovese, Wiihirz r l ~ Plattroiioiz
r
veriiry of Norrh Carolina Press, 1988, pág. 329. .
Houschuld, Chaprl Hill, NC, Uni-
.
?..
11. T. Ybarrn Frausro, "Chicano movemcnr / chicano arr", e n 1. Karp y S. D. 45: Ibid., . . 324.
pág.
.....
, _i
,P Lavine (cohps.), Washingron y Londres, Smithsoninn lnrtirurion Prcrs, 1991, págs. 46. T. Morrison, Beloved, op. cit., pnrre 11, págs. 200-17. 1

i L
. 133-4.
12. A. Sekula, Fish Story, manuscriro, pág. 2.
47. Ibid..~. - 213.
oác.
48. W. Bcnjamin, Charles Bor<delaire: A Lyric Poet in the ero of Higli Copita-
13. Ibid.;pág. 3. lism, Londres, NLB, 1973, pág. 171.
14. F. Fanon, Black Skin, White Mnrks, inrroducción de H. K. Uhabha, Lon-
dres, Pluro, 1986, págs. 218, 229, 231.
15.H:James, Tlie Porrroit o/ a L a d y , ' ~ u e v aYork, Norton, 1975, pág. 360.
16. lbid., pág. 361.
17. T. Morrison, Beloved, Londres, Chatto & Windus, 1987, págs. 198-9.
18. R. Tagore, Thc Home oiid rhe World, Harmondrworth, Pcnguin, 1985, . i
págs. 70-1.
19. N. Gordimer, My Son's ~ t o 4 Londres,
, Bloomsbury, 1990, pág. 249. l
20. S. Freud, 'Thc uncanny", Srandard Edirion XVII, pág. 225; H. Arcndr, The
Humair Condiriori, Chi,c;igo, Chicago Uriiversiry Prcri, 1958, pág. 72.
21. T. Morrison, Beloued, op. cit., pág.. 170.
1l
22. W. H. Audrn,. "Thc cave o t making", en ADour lhe Houre, Londres. Fn-
ber, 1959, pig. 20. ¡
!
11
I