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SEMINARIO BIBLICO “ASAMBLEAS DE DIOS”

Nombre: Rebeca Sagñay Mora


Curso: Sabatino
Fecha: Mayo/2019
Materia: Antiguo Testamento IV
Maestra: Pst. Carmen Cedeño
Tarea No. 7
ANALISIS DEL CONTENIDO DE HAGEO
El libro de Hageo contiene cuatro profecías, todas ellas relacionadas con la reedificación del
templo bajo Zorobabel. Dios levanta a Hageo y a Zacarías para animar al pueblo a reedificar
su casa. A fin de tener un cuadro de las condiciones de ese periodo, vea los primeros
capítulos de Esdras.
Dios levantó a hageo y Zacarías para animar al pueblo a reedificar la casa de Dios. Los
primeros capítulos de Esdras dan el contexto en el que actuó este profeta. El libro contiene
cuatro profecías relacionadas con la reedificación del templo de Zorobabel. En el primer
discurso Hageo exhorta al pueblo a proseguir con la reconstrucción del templo; en el
segundo, consuela a los que habían visto la gloria y la magnificencia del templo de Salomón;
en el tercero; anuncia la futura bendición de Dios y la gloria del templo; y en el cuarto se
dirige a Zorobabel, hijo de David, y le menciona la promesa del futuro reino mesiánico.

La profecía de Hageo consiste básicamente en una exhortación a reanudar sin demora la


reconstrucción del Templo, el cual no podía permanecer más tiempo en estado de ruina, sino
que debía ser restaurado para gloria de Dios (1.8). La orden procede de Dios, y no puede ser
ignorada sin que de ello se deriven graves perjuicios para todos: la sequía, la pérdida de
cosechas y la pobreza, que serán los signos del enojo divino (1.9–11). En cambio, Dios
bendecirá y traerá una pronta y definitiva salvación a su pueblo, si con el esfuerzo común el
Templo es reconstruido (1.8; 2.6–9; 2.20–23).

La reacción positiva de Zorobabel y Josué a los requerimientos conjuntos de Hageo y


Zacarías (cf. Esd 6.14) despertó el adormecido entusiasmo popular (1.12–14). Las obras se
pusieron de nuevo en marcha, sin pérdida de tiempo, y no mucho más tarde fue posible
celebrar con grandes manifestaciones de alegría la dedicación del recién restaurado santuario
(Esd 6.15–18).

Esquema del contenido:


1. Exhortación a reconstruir el Templo (1.1–15)

2. La gloria del nuevo templo (2.1–9)

3. Reprensión de la infidelidad del pueblo (2.10–19)

4. Promesa de Jehová a Zorobabel (2.20–23)

Las circunstancias que hicieron necesaria la profecía de Hageo, nos trasladan a los últimos
aconte-cimientos del Antiguo Testamento. Cuando la ruina moral de Israel llegó al último
término, Dios declaró a este pueblo: "Lo-ammi" (No es mi pueblo; Oseas 1: 9). Mucho
tiempo después, las diez tribus fueron llevadas a la cautividad, y más tarde también Judá y
Ben-jamín. El enemigo derribó y destruyó Jerusalén y el Templo, ya privado de la gloria de
Dios. Desde entonces, a los ojos de los hombres, ya no hubo casa de Dios sobre la tierra.
Cuando los setenta años de cautividad, anunciados por los profetas (Jeremías 25: 11-12; Dan.
9: 2), llegaron a su fin, Ciro fue suscitado para la restaura-ción del pueblo. A la llamada del
Rey, en el año 536 A.C., un remanente de Judá y Benjamín, en total 49.697 hombres,
subieron a Jerusalén, bajo el mando de Zorobabel y de Josué, (llamado Jesúa en Esdras y
Nehemías) para reconstruir la casa de Dios (Esdras 1: 2-3).
En el séptimo mes, reedificaron el altar sobre su emplazamiento (Esdras 3: 2-3) ofreciendo
sacrifi-cios, y restableciendo así el gran testimonio público de sus relaciones con Dios.

"En el segundo año de su llegada a la casa de Dios en Jerusalén", ponen los fundamentos del
templo con gozo mezclado de tristeza (Esdras 3: 10-13). Los enemigos de Judá se ofrecen
para participar en la obra del pueblo de Dios; los jefes no aceptan, pero el resto del pueblo
coge miedo y la obra es abandonada.
La interrupción dura dieciséis años, motivada durante seis solamente por el miedo, y durante
otros diez por la orden absoluta de no trabajar, dada por mandato de Asuero. Esta prohibición
debe ser conside-rada como el castigo de Dios sobre el remanente a causa de su falta de fe.
En el segundo año de Darío, fueron suscitados los profetas Hageo y Zacarías; su exhortación
produce efecto. Desde entonces todo cambia; el pueblo no se inquieta ni por reyes, ni por
hombres, ni por su oposi-ción; el trabajo se inicia y este gran edificio se termina al cabo de
cuatro años.
Durante todo este tiempo, prosperan, pero no por la orden de Darío sino por "la profecía de
Hageo... y de Zacarías" (Esdras 6: 14), y terminan su obra "por orden del Dios de Israel" del
cual emanan las decisiones de los soberanos que les gobier-nan.
En el año 515 A.C. (Esdras 6: 15), terminada la casa, el pueblo celebra alegremente la Pascua
y la fiesta de los panes sin levadura (Esdras 6: 19-22).
Aquí es cuando termina la primera parte del libro de Esdras la cual tiene relación con nuestra
profecía. Esta comprende tres grandes hechos:

1. la construcción del altar;


2. la colocación de los fundamentos, des-pués de un paréntesis de dieciséis años
seguidos por el despertar del pueblo;
3. la edificación y terminación de la casa.
Debido a su pecado, Judá estuvo cautiva en Babilonia por muchos años. Después que Medo-
Persia derrotó al imperio de Babilonia, a los judíos se les permitió volver a su tierra en el
año 538 a.C. Cuando el primer contingente de cautivos liberados llegó, bajo el liderato de
Zorobabel el gobernador y de Josué el sumo sacerdote, con mucho entusiasmo ellos
colocaron el cimiento para el nuevo templo, pero dos cosas les estorbaron. Primero,
confrontaron gran oposición por parte de unas personas que vivían en la tierra. Segundo,
dedicaron mucho tiempo y esfuerzo en construir sus propias casas, lo que hizo que el templo
quedará incompleto y sin uso. Ellos “plantaron generosamente, pero su labor sólo resultó en
una fracasada cosecha a causa de sequía.” Este fue un tiempo de confusión y miseria.

En el 520 a.C., el pueblo moraba en hogares ya terminados y cómodos, pero estaban


experimentando depresión financiera. El día 19 de agosto Hageo irrumpió en escena con un
análisis de sus problemas y los reprendió comparando el estado finalizado de sus propias
casas con la casa de Dios, que por años había estado en ruinas. Les lanzó el desafío de
reedificar el templo. Los líderes y el pueblo reaccionaron con entusiasmo e inmediatamente
comenzaron a construir.
CONCLUSION
Pablo uno de los personajes más influyentes, dentro del cristianismo, llevó a cabo su misión

de predicar el camino de la salvación realizando viajes apostólicos, fundando y fortaleciendo

comunidades cristianas en las diversas provincias del Imperio Romano por las que pasaba:

Galicia, Asia, Macedonia, Acaya.

El centro del mensaje predicado por Pablo es la figura de Cristo presentándolo como el único

camino a la salvación de los hombres. La Redención obrada por Cristo, cuya acción se pone

en relación muy estrecha con la del Padre y con la del Espíritu, marca un punto de inflexión

en la situación del hombre y en su relación con Dios mismo. Antes de la redención, el hombre

caminaba en el pecado, cada vez más alejado de Dios, pero ahora está el Señor y su obra en

la cruz nos dio una vida nueva en vida en abundancia.

Pablo, fue el siervo que amaba servir al señor, y su anhelo era compartir del evangelio, todo

lo que le restaba de vida, sin importar la situación que tuviera que pasar, su fe iba más allá

de cualquier situación, paso muchas penurias y necesidades, pero aun así continuo en la obra

de señor, y así mismo el señor le suplía su necesidad en todo instante, su vida es un ejemplo

a seguir para todos los cristianos, su pasión nos inspira a continuar creyendo en el y que pese

a todo, El señor siempre estaré con nosotros.