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Segundo comentario de texto corregido (periodístico)

Religión por vagancia


[Luis Martínez, El Mundo, 15/04/2016]
En mi corta o larga (según con qué se compare) vida de laico he visto de todo (o casi):
amigos perfectamente ateos casarse por la Iglesia (y la más grande); familiares que
presumían de no saber la diferencia entre la comunión y unción de enfermos bautizar a
sus hijos con mantilla bordada por la abuela; votantes de la alternativa más
republicanamente radical mentir en el empadronamiento para obtener una plaza en el muy
religioso, elitista y (atentos, que vienen curvas) concertado colegio del Pilar de Madrid,
y, lo último, becados del Cesic y lectores de Hitchens insistir a sus vástagos en que, en
vez de tecnología o dibujo técnico, escojan Religión entre las optativas de Bachillerato.
Ya se sabe (y ellos, los investigadores en precario, más), el currículo es importante y
desde que la Lomce está en marcha, un fácil 10 en catolicismo obvio, por muy descreído
que se sea, ayuda mucho a subir la media. Cuando me contaron esto último (entre risas)
súbitamente lo entendí todo. Por un momento estuve tentado de elaborar una concienzuda
tesis sobre la debilidad de las creencias o sobre la hipocresía de la izquierda o sobre la
madre que parió (con perdón) a los curas. Pero se me pasó pronto. «Ya escribiré una
columna», pensé.
Entiendo que con la misma naturalidad con que el propietario de una offshore insiste en
que todo es legal (la abrió, dice, para pagar -atentos, más curvas- una deuda con
Hacienda), o con el gesto asertivo con que un ministro hace malabarismos con sus
explicaciones (Soria acabará por confesar que su padre no es suyo), o con la contundencia
con que una lideresa se muestra dispuesta a sanear su partido tras amparar todos los casos
de corrupción imaginables; entiendo, decía, que con esos mismos modales tan españoles
entre lo obvio y lo arrogante, podemos renunciar fácilmente a lo que creemos por pura
vagancia. Qué más dará. Quizá ahí esté el quid. Nos pasamos demasiado tiempo pensando
quiénes somos, qué pensamos, contra quién vamos y, a la hora de la verdad, lo que
importa es la media. ¿No será mejor hacer lo que todos y no pagar el IVA? Para qué
molestarse.

1. Tema: la hipocresía y picaresca española, materializadas en la falsa religiosidad.


2. Características lingüísticas y estilísticas: nos encontramos ante un texto que a juzgar
por la fuente, es un texto periodístico. Respecto a las funciones del lenguaje, el texto
está encabezado por una frase cuyo verbo principal está en primera persona (“he visto”
línea 1), lo cual es indicio de la función expresiva. Para establecer la naturaleza de la
presencia de esta función, debemos advertir la fuerte presencia de elementos
apelativos, véase el plural de modestia (“nos pasamos demasiado tiempo…” línea 22) e
interrogaciones retóricas (“¿no será mejor hacer…” línea 24). La presencia de la función
apelativa establece el carácter argumentativo del texto, y confiere al ejemplo de la
función expresiva, anteriormente citado, un argumento de experiencia. El carácter
expositivo del texto, se da bajo la función representativa al establecer ejemplos que
cercioran su tesis (“amigos perfectamente ateos casarse por la Iglesia…”línea 2), con
indicios como el uso de la tercera persona, y que constituyen argumentos de
ejemplificación. Por lo tanto, el texto es expositivo-argumentativo y la tesis se dispone
de inductiva, exponiendo vivencias y concluyendo con el punto en el que quería hacer
énfasis (“quizá ahí está el quis…” línea 22)
Respecto a la cohesión léxico-semántica, el eje isotópico se divide en la religión
(“comunión”, “unción”, catolicisimo”) y lo laico (“ateos”, “laico”) en lo que se establece
una relación de antonimia en la que se materializa la hipocresía del español medio,
enfatizada bajo el campo semántico de la picaresca (“deuda”, “corrupción”,
“arrogante”, “vagancia”). La naturaleza expositivo-argumentativa del texto genera una
máscara de objetividad en la que subyace una fuerte subjetividad por parte del
periodista, y al ser un texto periodístico, encontramos que el registro es estándar para
llegar y apelar al máximo número de lectores posibles. Esto también se logra gracias a
recursos literarios como metáforas (“un ministro hace malabarismos…” línea 17),
(“atentos que vienen curvas” línea 5).
Dentro de la cohesión morfo-sintáctica observamos elementos deícticos como
anáforas (“el propietario de una offshore…la abrió” línea 15) que facilita la lectura del
texto, dinamizándola; oraciones compuestas (“el gesto asertivo con que un ministro…”
línea 17) que permiten la expresión de pensamientos complejos del autor; verbos en 1ª
persona de la función expresiva (“he visto”), verbos en 1ª pers.plural de la función
apelativa (“nos pasamos”)y en 3ª persona de la función representativa (“ familiares que
presumían…”). Puesto que el eje isotópico es de naturaleza humanística, los sustantivo
predominantes serán abstractos (“vagancia”, “verdad”, “creencias”). Los adjetivos
destacan por su carácter expresivo, teniendo predominio los adjetivos explicativos
(“concienzuda tesis”)signos de modalización del texto.
Por último, respecto al plano fónico, destacan las secuencias del texto en las que el
autor apostilla (“según con qué se compare” línea 1), en los que se debe leer con un
tono distinto al del cuerpo del texto, que es principalmente enunciativo por las
funciones predominantes.
3. Tipo de texto: una vez establecido el carácter expositivo-argumentativo del texto,
la fuerte modalización de este y la función expresiva son indicios de que estamos ante
un texto periodístico (según la fuente), de opinión, probablemente una columna.
4. Resumen: se exponen vivencias en la que se establece que la inclusión de muchos
en círculos religiosos responde a un interés en recibir dinero, poder, o ventajosa
formación académica. Mediante estos ejemplos, el autor establece que esta hipocresía
se manifiesta en muchos otros ámbitos como la política o la economía, y que asimismo
creemos que no merece la pena ser honrado si nadie lo es.
El autor expone una serie de ejemplos de personas ateas o laicas que
realizan acciones propias de alguien religioso, al igual que de gente que hace cosas de
moral cuestionable, para argumentar que la cultura española fomenta un abandono
de ciertos valores para hacer las cosas más fáciles. (Resumen alternativo).