Vous êtes sur la page 1sur 20

Japón en la geopolítica

del siglo XXI


Pío García*

Resumen debe ser vista como un nuevo esquema bipolar


que garantizará por un tiempo el equilibrio es-
En 1853, Japón fue forzado a salir de su aisla- tratégico regional. Es de esperar, sin embargo,
miento feudal y a entroncarse en la red comer- progresivas alteraciones en la correlación de
cial mundial. Su apertura no significó sumisión fuerzas tanto en esa sección asiática como en
a los poderes externos, sino la inmersión en la el resto del mundo, debido al creciente poder
pugna imperialista, de la que saldría derrotado económico, político y militar chino, con im-
en 1945. Empero, su postración fue pasajera, pacto sobre los acuerdos geopolíticos vigentes,
dado que la nueva contienda de posguerra lo incluido el nipo-estadounidense.
convirtió en aliado incondicional de la misma Palabras clave: Japón, Asia, geopolítica,
potencia que con dos bombas atómicas aca- bipolaridad, integración.
baba de cercenarle las ambiciones militaristas.
El acuerdo estratégico con Estados Unidos se
sostuvo incólume aun después de terminada la
Guerra Fría. Más aún, la pugna verbal y el des-
Japan in the 21st
pliegue de fuerza en el archipiélago Senkaku/ Century Geopolitics
Diaoyutai, en 2012, facilitó el retorno al poder
del ala política más afín al dictado de Wash- Abstract
ington y a su plan de seguridad en el Pacífico.
Hoy en día, el enfrentamiento en el noreste In 1853, Japan was forced to come out of
asiático presenta al bloque estadounidense- its feudal isolation and become a part of the
nipo-coreano, por un lado, y al sino-ruso- worldwide business network. Its opening up
norcoreano, por otro, en una bifurcación que did not mean surrendering to external powers,

* PhD en Filosofía. Profesor de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales, Universidad Ex-
ternado de Colombia, Bogotá (Colombia). pio.garcia@uexternado.edu.co
Recibido: 30 de octubre de 2013 / Modificado: 17 de junio de 2014 / Aceptado: 17 de junio de 2014.
Para citar este artículo
García, P. (2015). Japón en la geopolítica del siglo xxi. oasis, 21, 111-130. DOI: http://dx.doi.org/10.18601/16577558.
n21.06

Electronic copy available at: http://ssrn.com/abstract=2667254


Pío García
112

but rather becoming immersed in an imperi- inclinó la balanza a favor de Estados Unidos,
alist struggle, from which it would come out y el eximperio del Sol Naciente quedó engan-
defeated in 1945. Nevertheless, Japan’s prostra- chado en la esfera capitalista desde aún antes
tion was temporary, given that in the post-war de destaparse la Guerra Fría. Su función de
period it became an unconditional ally of the punta de lanza de la estrategia antisoviética en
same super power that had blocked its mili- el Pacífico fue compensada de manera visible
tary aspirations with two atomic bombs. The con oportunidades económicas, de modo que
strategic agreement with the USA remained la recuperación de la base productiva fue veloz
intact even after the Cold War had ended. y el acceso a las posiciones de primera línea en
Moreover, the verbal struggle and show of force la jerarquía comercial, financiera y de desa-
in the Senkaku / Diaoyutai Islands, in 2012, rrollo tecnológico tuvo un salto espectacular.
facilitated a return to power which was more Tras renacer de las cenizas, en menos de dos
akin to the dictates of Washington and its se- décadas Japón se convertía en adalid de varios
curity plan in the Pacific political wing. Today, ramos productivos y de la oferta de servicios:
the confrontation in Northeast Asia presents en 1964 hospedó los juegos olímpicos, mien-
the Korean-American-Japanese block, on one tras capturaba segmentos considerables del
side, and the Sino-Russian-North Korean, on mercado de autos, barcos, televisores, radios
the other, on a fork which must be seen as a y otros implementos de hogar. Asimismo, ese
new bipolar scheme which will guarantee the año inauguró el shinkansen o tren-bala, el pri-
regional strategic equilibrium. However, pro- mer vehículo de esta modalidad en el mundo.
gressive changes are expected in the balance En los años setenta, su fortaleza financiera y
of power in both the Asian sector and the productiva competía con la estadounidense,
rest of the world, due to the impact of grow- con alcances tales que algunos estudiosos va-
ing Chinese economic, political and military ticinaron el desplazamiento de este último por
power on geopolitical agreements, including el súper Estado asiático (Kahn, 1970; Vogel,
the Japanese-American one. 1980). Dicho relevo, en efecto, nunca sucedió.
Key words: Japan, Asia, geopolitics, bi- Dos barreras insuperables se interpusieron
polarity, integration. en los planes de algunos líderes nacionalistas
japoneses que sí consideraban viable poner al
país en el centro de las decisiones planetarias.
Introducción En primer lugar, el Gobierno entró en una
fase de crecientes limitaciones presupuestales.
La derrota en agosto de 1945, sepultó los pla- Tras una recuperación rápida de los choques
nes japoneses que desde la renovación Meiji, petroleros de los años setenta, advino el estan-
en 1868, estuvieron dirigidos a regir los asun- camiento industrial progresivo que obligó al
tos asiáticos. Solicitado por ambos lados de Gobierno a incrementar la deuda en forma
la recién establecida dicotomía mundial, el sostenida, hasta llegar a representar el 228 %
hecho de haber llegado primero con sus tropas del pib, en 2013 (oecd, 2013). De hecho, el

oa s i s, No 21 • Enero -Junio 2015 • pp. 111-130

Electronic copy available at: http://ssrn.com/abstract=2667254


Japón en la geopolítica del siglo XXI
113

aparato productivo resultó asfixiado por la intereses industriales es comprensible su sensi-


escasez de trabajadores jóvenes y la estrechez bilidad respecto a las obstrucciones que pueda
del mercado interno, insuficientes ambos para encontrar para acceder a los bienes requeridos
atender las exigencias de una economía globali- por su aparato productivo, así como para ubi-
zada. Las obligaciones ante las demandas de sus car sus mercancías en los mercados externos.
socios ricos lo obligaron, asimismo, a aceptar La garantía de esos movimientos depende de
medidas que aceleraron aún más la contrac- equipos y fuerzas militares en las zonas críticas,
ción productiva; de manera más concreta, la como pueden ser los mares adyacentes o las vías
determinación del G-51 de revaluar el yen, en terrestres asiáticas. A partir de estas renovadas
1985, le eliminó de inmediato el superávit necesidades de protección, la tensión con los
comercial. En segundo lugar, la dependencia esquemas de seguridad de otras potencias en
política y estratégica de Estados Unidos dio la región, como lo pueden ser Rusia o Estados
paso a una relación descompensada que im- Unidos, es inevitable.
pidió la internacionalización más armónica Cuando China se encamina a superar el
de la sociedad japonesa. De hecho, durante tamaño económico estadounidense surgen
setenta años el país no tuvo una opción distin- ciertas preguntas sobre sus efectos políticos y
ta a la diplomacia económica para vincularse estratégicos: ¿cómo se proyecta hacia su zona
a la comunidad mundial, porque el resto fue contigua y el resto del mundo para defender
diseñado en Washington, a partir del Tratado sus intereses nacionales? ¿Cómo se aprecia en
de Seguridad, suscrito en San Francisco, en Japón y en Estados Unidos el resurgimiento
1951. En adelante, la alianza entre los dos chino y su desafío como gran potencia? ¿Qué
significó la unidad de sus intereses políticos y impacto puede seguir recibiendo la alianza mi-
de participación arreglada en los organismos litar nippo-estadounidense del liderazgo chino
multilaterales. Este fue el patrón propio de la regional y global? En este contexto de variación
política exterior japonesa en la segunda mitad en el peso de los superpoderes contemporá-
del siglo xx. neos, ¿qué opciones geopolíticas tendrá Japón
En las dos primeras décadas del siglo xxi, en las próximas décadas?
el sistema global sufre alteraciones sustancia- Sobre el particular es notable la coin-
les, con efectos directos sobre el horizonte de cidencia de muchos analistas en forzar sus
acción mundial de Estados Unidos, de Japón y marcos interpretativos para negar el lugar pre-
de su tratado de seguridad mutua. Ante todo, ponderante que adquiere China en los asuntos
y a medida que China robustece su capacidad mundiales del siglo xxi. Connotados teóricos,
económica, sus vínculos regionales y globales como Mearsheimer, minimizan la capacidad
toman una naturaleza distinta a la que tuvieron del país para enfrentar una estructura de poder
en el pasado. Desde un punto de vista de los muy “estable” debido al dominio que ejercen

1
Compuesto por Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania e Italia.

oa s i s, No 21 • Enero -Junio 2015 • pp. 111-130

A s ia
Pío García
114

Estados Unidos y sus aliados en el Pacífico mos de explicar, en este tipo de interpretación
occidental. Su perspectiva neorrealista desco- las capacidades de influencia de China en los
noce la capacidad de control geopolítico por asuntos planetarios son recortadas, ante todo
parte de las organizaciones multilaterales –lo por las prevenciones que soportan una visión
cual no es desacertado del todo–, dada su su- global centralizada en el papel rector político,
peditación a la competencia entre los grandes militar y valorativo estadounidense, en mani-
poderes. Para él, en el este asiático, como en fiesto contraste con un escenario internacional
cualquier otro escenario, priman los intereses cada vez más poshegemónico.
estatales, alrededor de los cuales se constitu- En contra de los análisis prejuiciados,
yen las alianzas, los acopios de armamento y nuestro argumento afirma que, a pesar de la
diseños estratégicos y demás sinsabores de la voluntad firme de los Gobiernos de Japón y
lucha por el poder, en un ambiente de anarquía Estados Unidos de preservar su alianza estra-
constante (He, 2013). Pero, según él –vol- tégica sobre la base de la cooperación militar
viendo a Mearsheimer, y esto con argumentos comprendida en el Tratado de Seguridad,
menos convincentes– China se proyectaría la transformación del sustrato económico y
sobre la zona contigua y hacia el resto del militar que eleva el rango internacional chino
mundo bajo presiones militares estrechando le crea presiones estratégicas a Tokio, pero al
su campo de acción, dado que tales decisiones mismo tiempo le tiende lazos favorables para
reforzarían los compromisos de seguridad de su relacionamiento regional. En efecto, en
Estados Unidos con Japón, Corea, Australia y cuanto logre resolver los problemas frente a
otros países del Asia y el Pacífico (Mearshei- la afiliación global japonesa y las modalidades
mer, 2001; 2006). Esa interpretación revela de cooperación en el ámbito asiático estimulen
un claro sesgo sinófobo. Por su parte, la teoría la discusión política, sus Gobiernos podrán
de los complejos regionales de seguridad con- acoger redefiniciones partidistas y renovar
sidera que la competencia de poder en Asia su modelo productivo a favor de los víncu-
se ha de explicar como un sistema con cierta los colaborativos con el vecindario. El plan
independencia de la pugna por el poder glo- de exposición comprende la revisión de la
bal, ya que por ahora ningún Estado puede alianza militar con Estados Unidos, el análisis
superar la hegemonía estadounidense (Buzan del nuevo escenario asiático y mundial, y las
y Wæver , 2003), explicación que se obliga a consideraciones sobre sus efectos directos en
empequeñecer el rol chino por el simple deseo los aspectos de la seguridad y la participación
de magnificar el control mundial americano. internacional de Japón en el futuro cercano.
Otro prejuicio antichino fácil de advertir. A su
vez, hay quienes van más allá y en una actitud
de conmiseración insisten en poner el vigor de La dependencia estratégica japonesa
la sociedad china al servicio de Washington en
su choque interminable con Rusia, su compe- El pueblo japonés ha brindado suficiente so-
tidor atómico (Brzezinski, 1998). Como he- porte a la dependencia militar del país, porque

oa s i s, No 21 • Enero -Junio 2015 • pp. 111-130


Japón en la geopolítica del siglo XXI
115

es consciente de sus beneficios económicos, cos y políticos previstos para democratizar al


aun cuando ha sido una opinión pública país hostil fueron desviados con el fin de darle
desafecta a incrementar el gasto de defensa paso a los requerimientos geopolíticos. En
porque le podría significar algún retroceso en efecto, las reformas iniciales diseñadas para
el bienestar alcanzado (Kihl, 1986, 131). Sin resolver las necesidades primordiales de la po-
embargo, ese mismo pragmatismo puede llegar blación omitían la más mínima dotación de
a ser lesivo para esa comunidad de intereses fuerza policial y militar, como represalia por la
estratégicos con Estados Unidos. Analicemos, aventura expansionista. Tales medidas de des-
al respecto, el desarrollo de esa alianza, sus militarización no prosperaron, dado que muy
logros y las adaptaciones a los nuevos retos pronto el Pentágono se vio abocado a disponer
domésticos y externos. de nuevas funciones para los Estados ocupados
Tras su rendición, Japón fue ocupado de en Asia, de tal modo que desde 1947 Corea y
inmediato por las tropas del general Douglas Japón dejaron de ser pueblos accesorios para
MacArthur, comandante supremo de los po- tomar un puesto frontal en el bloqueo al avance
deres aliados. El mes de agosto de 1945 fue comunista (Nakamura, 1988, p. 187). Bajo
el más trágico para una sociedad que en una estas condiciones de bipolaridad estratégica,
semana sufrió la destrucción total de dos ciu- el factor de las armas fue primordial y la remi-
dades –con 350.000 víctimas a causa del fuego litarización japonesa fue inexcusable.
atómico– y la pérdida de la soberanía, mientras La resistencia blandida por los socialistas
aún se aferraba el delirio de ser el Estado más y otras corrientes críticas de la dependencia
poderoso de la región y el director y represen- política y militar de Estados Unidos fue di-
tante asiático ante el resto del mundo. Una suelta en forma violenta en enero de 1960
vez descargadas las bombas sobre Hiroshima con motivo de la ratificación del acuerdo de
y Nagasaki, en los demás países cayó en un seguridad2. El primer ministro Hayato Ikeda,
silencio cáustico, que encubrió los movimien- quien pocos meses después sucedió a Nobo-
tos tectónicos entre los vencedores, cuando se suke Kishi, ató la alianza externa a los objetivos
alumbraba la Guerra Fría. Allí quedó signado desarrollistas internos, encarrilando el sistema
el destino japonés como pivote de las posterio- productivo al crecimiento elevado y sostenido
res operaciones militares en Corea y Vietnam. de las dos décadas siguientes. Los mecanismos
La firma del tratado de seguridad en septiem- distributivos del “plan para duplicar el ingreso”
bre de 1951 indicó no un comienzo sino el fin y las “políticas de paciencia y reconciliación”
de una etapa, a saber: la colaboración militar funcionaron lo suficiente como para poder
inicial entre Estados Unidos y Japón, que se satisfacer las demandas básicas de la población,
remonta a 1947, cuando los planes económi- cuya aceptación del patronazgo autoritario del

2
La Dieta confirmó el Pacto de Asistencia Mutua en Seguridad, de 1954, y el texto revisado del acuerdo de defensa
denominado Tratado de Seguridad y Cooperación Mutua entre Estados Unidos y Japón.

oa s i s, No 21 • Enero -Junio 2015 • pp. 111-130

A s ia
Pío García
116

Partido Liberal Demócrata de Japón (pld) se El Tratado le implicó a Japón ceder su


sostuvo hasta el final del ciclo económico ex- autonomía militar, disponer de recursos para
pansivo (Packard, 2010). En ese ambiente de sufragar los costos del personal estadounidense
prosperidad no hubo posibilidades de mayores en el país y albergar a esa fuerza a lo largo del
descalificaciones a la dependencia de Estados archipiélago. El mayor contingente se ubicó en
Unidos, vista dicha anormalidad más bien co- Okinawa, territorio administrado por Estados
mo contraprestación por el servicio prestado Unidos hasta 1972. Allí ocurrieron los más so-
en la competencia estratégica orbital; en con- nados casos de rechazo popular a los militares
secuencia, las manifestaciones de insatisfacción extranjeros, por varios motivos, tales como
con el Tratado fueron esporádicas. el excesivo espacio ocupado por las tropas,
Con el paso del tiempo, la alianza se hizo equivalente a la quinta parte de la extensión
más compleja y temeraria. En 1992 fue denun- de la prefectura, en una zona sin tierra para la
ciada y debatida en el parlamento la decisión producción agrícola; la contaminación y otros
del Gobierno de participar con las Fuerzas de efectos nocivos de las operaciones diarias en la
Autodefensa en el plan de paz para Camboya base, al igual que la conducta delincuencial de
implementado por la onu. El punto de la con- algunos soldados involucrados en desmanes
troversia radicó en el envío de las tropas al ex- de embriaguez y abuso sexual de menores (El-
tranjero, en un claro desvío del artículo 9 de la dridge, 2001). Tras seis décadas de denuncia y
Constitución Nacional, que prohíbe inmiscuir movilización de los habitantes de Okinawa, su
al país en conflictos armados externos. Hasta lucha fue más efectiva para lograr cambios en
entonces, el apoyo a las acciones militares de la el acuerdo que las críticas de los partidos polí-
onu se había ajustado al envío de recursos finan- ticos y movimientos populares en otros lugares
cieros. En la línea tradicional de estos aportes, una del país adversos al abandono de la política
contribución abultada de US$13.000 millones pacifista, incluida la abstención de participar
constituyó el apoyo a la guerra contra Iraq para en conflictos en el extranjero. De esta manera,
sacar las tropas de Sadam Hussein de Kuwait, en 2006, ambos Gobiernos acordaron trasladar
en 1991. La luz verde para el envío de tropas parte de las facilidades militares y del personal
a Camboya alentó el acompañamiento de las de la base de Futenma a Guam3, la más sure-
operaciones bélicas estadounidenses aún por ña de las Islas Marianas, posesión de Estados
fuera del dominio del Consejo de Seguridad. Unidos en el Pacífico Occidental.
De esta manera, las Fuerzas de Autodefensa se La rentabilidad económica de la alianza de
hicieron presentes en las guerras tempranas del seguridad está representada en el crecimiento
presente siglo en Afganistán e Irak (Stengel, 2008). explosivo del aparato industrial, la captura

3
Incluye la estación aérea del cuerpo de marina con 8 mil soldados (Chanlett-Avery, 2012).

oa s i s, No 21 • Enero -Junio 2015 • pp. 111-130


Japón en la geopolítica del siglo XXI
117

de los mercados externos y el control de tec- a cambio de aceptar el encargo de principal


nologías de punta por parte de las empresas aliado en la región del Pacífico asiático. Otros
japonesas. Desde un comienzo, el Ministry of miembros de la coalición en la región –Corea4,
International Trade and Industry (miti) pudo Australia, Singapur, entre otros– tuvieron un
diseñar planes a largo plazo que condujeron al encargo menor. Estos frutos no tienen, empe-
desarrollo productivo desde la oferta de bienes ro, garantizada su continuidad.
intensivos en mano de obra hasta los productos La prosperidad japonesa a expensas del
intensivos en capital y tecnología. El país logró cubrimiento militar estadounidense despertó
pasar, así, de la producción de manufacturas la inquietud en las demás potencias industria-
livianas, a la industria pesada y luego liderar les. Con el fin de no revivir los fantasmas de
sectores de la electrónica, la biotecnología, su pasado ultra nacionalista, en vez de pedirle
las ciencias del espacio, entre otros (Johnson, elevar el gasto militar por el encima del 1 % del
1982; Nakamura, 1988). Es probable que pre- pib, se le intervino la tasa de cambio, según la
servar por treinta años el segundo puesto del decisión tomada por el G-5 en la reunión en
escalafón de las mayores economías no hubiera el Hotel Plaza de Nueva York, en 1985. En ese
sido posible sin el gasto por encima del 3 % del momento, las economías grandes determina-
PIB en I&D, gracias a una inversión en defensa ron revaluar el yen por encima del 100 %, con
por debajo del 1 %. Una buena parte del domi- el ánimo de invertir las tendencias del comercio
nio tecnológico japonés estuvo nutrido por los y abrir el mercado del único país asiático in-
favores de su regente militar estadounidense, dustrializado a los productos estadounidenses
que además auspició la presencia de represen- y de otros socios industriales5. El resultado
tantes japoneses en los puestos de mando de inmediato fue el ensanchamiento adquisitivo
los organismos multilaterales como el Fondo japonés cuyas empresas se volcaron a adquirir
Monetario Internacional (fmi), unesco, la bienes raíces en Estados Unidos y activos por
Agencia Internacional de Energía Atómica todo el mundo. Esta racha, por cierto, fue bas-
(aiea) o la Organización Internacional para tante corta, de modo que tras la fugaz etapa de
las Migraciones (oim). De hecho, en las cuatro adquisiciones vino una era de parálisis de su
décadas que siguieron a la derrota y adminis- aparato industrial, en razón de la pérdida de
tración militar por parte de Estados Unidos, competitividad de las exportaciones frente a
el Gobierno japonés cosechó éxitos estruen- sus vecinos asiáticos principalmente. El receso
dosos derivados de la cooperación estratégica, productivo japonés desde 1990 fue paralelo al

4
En un cambio curioso y diciente, en años recientes la ofensiva comercial coreana ha sido estimulada por la relación
favorable de sus empresas con los avances tecnológicos en Estados Unidos, en una cooperación que contrajo el poderío
japonés en el campo de las tic (Rhyu, 2006).
5
El superávit comercial japonés de US$46 mil millones con Estados Unidos, se convirtió como efecto de tales
medidas en déficit de US$12 mil millones con el resto del mundo en mayo de 2013 (Salem Press, 2009; Trading
Economics, 2013).

oa s i s, No 21 • Enero -Junio 2015 • pp. 111-130

A s ia
Pío García
118

surgimiento económico de los Tigres Asiáticos japonesas (Yoda, 2006). Por esos años, el de-
y China, fenómeno que las inversiones niponas terioro productivo terminó por desacreditar
fomentaron en parte. el liderazgo de los liberales7, quienes salieron
En el inicio del siglo xxi encontramos la del Gobierno en 2009; sin embargo, los nipo-
alianza nippo-estadounidense con dificulta- demócratas8 que los reemplazaron durante los
des inocultables. Hacia el año 2000, mientras cuatro años siguientes no desconocieron en
Japón empezaba una nueva década de merma ningún momento el compromiso estratégico
productiva interna, Estados Unidos elevaba su con Washington. En medio de la tensa relación
voluntad hegemónica a unos costos militares con China desencadenada por la compra del
insospechados, en su afán por desbaratar el “te- archipiélado Senkaku por parte del Gobierno
rrorismo”. La opción escogida por este último central, el electorado acogió una vez más el
para estimular tanto el frente externo como el discurso nacionalista del pld y la férrea alianza
interno con el objeto de preservar su posición militar con Estados Unidos, retornándole el
dominante fue la de abrir nuevos focos de gue- mando del país9.
rra en Afganistán en 2001 y, dos años después,
en Irak. La estrechez presupuestal japonesa
no fue óbice para acompañar a Washington La reorganización regional
en ambos acometidos billonarios6, a pesar asiática y la seguridad japonesa
del hecho de que participar en una forma tan
intensa no es una medida de fácil venta a la La fase de la historia asiática iniciada en 1990,
opinión pública, dado el freno persistente en cuando la disputa estratégica entre Estados
el desempeño productivo del país. Unidos y la urss llegó a su fin, podría ser
Como parte de los cambios diseñados identificada como la asianización asiática10.
para hacer más amable la colaboración mi- Hasta ese momento, el más extenso y pobla-
litar, ambos Gobiernos acordaron readecuar do de los continentes había sido un lugar de
las instalaciones en Okinawa y trasladar los disputa entre esos poderes externos y antes de
marines de Futenma a Guam, con el fin de la Segunda Guerra Mundial como zona de la
mermar el personal militar en esa zona, a un intensa disputa imperialista. El sometimiento
costo de US$26 mil millones para las arcas a las potencias extranjeras había empezado con

6
Los costos de estas guerras, al terminar 2012, fueron calculados en US$6 billones (Bilmes, 2013).
7
El equipo gubernamental del Partido Liberal Democrático.
8
Hace referencia a los votantes del Partido Democrático de Japón, presidido en ese entonces por Ichiro Ozawa y
el premier Yukio Hatoyama.
9
En febrero de 2013, a pocas semanas en el cargo, Abe ratificó en Washington la alianza de seguridad, cuya “ro-
bustez nadie debe poner en duda” (Takenaka, 2013).
10
Concepto acuñado por el periodista Yoshi Funabashi (1993).

oa s i s, No 21 • Enero -Junio 2015 • pp. 111-130


Japón en la geopolítica del siglo XXI
119

la llegada de los portugueses y españoles en el En primer lugar, desde su estatus de gran


siglo xv, pero fue exacerbado en el siglo xix, poder global, la influencia china en los asuntos
cuando la ofensiva tuvo por objeto a China y a asiáticos aparece mucho más expresa, continua
Japón, los dos imperios renuentes a vincularse y determinante. La diplomacia de Beijing capta
al circuito económico global. Un tutelaje simi- a favor de su despliegue asiático la ascendencia
lar a la doctrina Monroe, por medio de la cual dentro de los países de la asean, que se remonta
Estados Unidos reivindicó el derecho de aislar al sostén comercial brindado durante la crisis
al continente americano de las ansias imperia- económica de 1997, cuando la recuperación
listas europeas, lo aplicó Japón desde 1895, a a través del ensanchamiento exportador tuvo
los países vecinos por medio del proyecto de la en el mercado chino un aliciente básico (Gar-
Esfera de Coprosperidad de los Pueblos Asiá- cía, 2005). El pacto dirigido a crear el extenso
ticos, ideado por Ikki Kita (García, 2001). La mercado de Asia Oriental dio el primer paso
excusa del retiro de los ocupantes europeos de con el acuerdo con China, en 2003, seguido
los países asiáticos condujo al apetito colonia- después por los pactos similares con Japón y
lista japonés a su propia destrucción en 1945. Corea. El área de libre comercio de asean+6
Entre tanto, las cinco décadas de expansión incluye también a Australia, Nueva Zelandia
violenta dejaron una estela de sangre en el e India, para dar lugar al mayor bloque eco-
oriente de Asia, suficiente como para alimen- nómico, dentro del cual sobresale el pib chino
tar un resentimiento que no logra borrar aún. por su tamaño y más elevado crecimiento11.
Nada impide que con menos resistencias, sea La forma como fue concertada la reciente
China el país que enarbole en la primera parte coordinación financiera revela el ámbito am-
del siglo xxi la bandera de la autonomía asiá- pliado de la cooperación regional. El punto de
tica, que buscó alejar la injerencia externa en quiebre de las negociaciones se logró en la Ini-
los asuntos de la región. ciativa Multilateral de Chiang Mai, de 2010,
Los factores fundamentales del cambio del a través de la cual los intentos de aislar el este
contexto de la seguridad japonesa y su concomi- asiático de los movimientos de monedas fueron
tante efecto sobre la cooperación militar con Es- atenuados, en procura de la colaboración antes
tados Unidos tienen que ver con el ascenso chino que la rivalidad con el fmi y el Banco Mundial,
al rango de gran poder global y su influencia en las instituciones multilaterales más prestantes.
la integración regional asiática, el sostenimiento Los tres aspectos destacados del proceso fueron
de la política de seguridad rusa y el dominio la negociación no condicionada de los países
tecnológico civil alcanzado por actores menores fuertes y los de menor desarrollo, la compagi-
pero cercanos como Corea del Sur y Taiwán. nación de los intereses entre las dos economías

Por paridad de compra, el pib chino se calculó en US$12,1 billones en 2012 y el PIB colectivo de ASEAN en
11

US$3,7 billones (cia, 2013).

oa s i s, No 21 • Enero -Junio 2015 • pp. 111-130

A s ia
Pío García
120

mayores de China y Japón, y la apertura del el socialismo con características locales –muy
grupo a las instancias mundiales en contravía rentable en tiempos de encogimiento de las
del enclaustramiento. La forma particular economías liberales–, el centralismo admi-
de establecer acuerdos contribuyó al arreglo nistrativo y el consenso nacional del Partido
financiero que permanece poco instituciona- Comunista, que garantiza la estabilidad del
lizado y ata una serie de balances calibrados de Gobierno, la cada vez más activa política ex-
manera cuidadosa para acomodar los diversos terior y el soporte a la institucionalidad mul-
intereses intra y extrarregionales (Ciorciari, tilateral, así como su versión de los derechos
2011). Es por esta división entre los particu- humanos y el control de la información por
laristas y los universalistas que la integración motivos de seguridad nacional. Ese modelo
de Asia Oriental se proyecta más abierta que de Estado desarrollista, ya experimentado por
otros experimentos de integración regional, Japón y los nic (Newly Industrialiizyng Coun-
y despejó el ambiente para el entendimiento tries) (Johnson, 1982; Woronoff, 1992) es, sin
entre japoneses y chinos. duda, sugestivo para varios países de la esfera
Acuerdos progresivos relativos a la coo- cultural confuciana.
peración en ciencia y tecnología, integración Pero esos países también advierten cómo el
física, cooperación social, cultural y educativa crecimiento económico de China viene aparejado
han de recibir impulsos sucesivos. En cambio, del gasto abultado en defensa y el mejoramiento
la cooperación política y estratégica, sobre la de su armamento. La disuasión nuclear depende
cual el influjo chino es anticipable como el de 340 ojivas; respecto al nuevo equipamiento,
factor primordial, tendría una marcha más las fuerzas armadas ya lanzaron su primer por-
lenta y contestada. Una parte de los recuer- taaviones en Qingdao, y acrecentaron la aviación
dos molestos saldrá a relucir, en concreto, la con las adquisiciones de tecnología aérea rusa. No
hostilidad que despertaron los movimientos hay duda de que el Ejército Popular de Liberación
maoístas en ciertas élites del Sudeste Asiático, es un verdadero poder global (Wortzel, 2013).
en los años cincuenta y sesenta. Asimismo, la Teniendo en cuenta el tamaño colosal de su ca-
intervención militar en Vietnam en represalia pacidad productiva, agenciar el dominio sobre las
por la ocupación de Cambodia, en 1979, se zonas marítimas exclusivas y sobre los corredores
convirtió en pesadilla china de la que supo salir marítimos y terrestres es un asunto capital para
a tiempo. Comparada con la prevención frente la dirigencia china, cuando su dependencia del
a Japón por la dolorosa memoria de la guerra y comercio internacional se ha vuelto tan aguda. El
sus extravíos colonialistas, la influencia de Bei- rápido aumento disuasivo de epl, con equipo más
jing parece más aceptable. Además, el decálogo sofisticado y personal mejor calificado, suscita
político chino atrae más a la dirigencia asiática inquietudes en la región ante la posibilidad de
que el sistema japonés ceñido en las últimas medidas unilaterales como las adelantadas en el
décadas al ideario neoliberal, el uno estable y mar del Sur de China, donde disputa la soberanía
auténtico y el otro menos original. Aspectos de los islotes Spratly y Paracel con Vietnam, Fili-
llamativos para las clases políticas asiáticas son pinas, Malasia y Taiwán. Impedir la percepción

oa s i s, No 21 • Enero -Junio 2015 • pp. 111-130


Japón en la geopolítica del siglo XXI
121

de un trato arrogante y arbitrario va a poner en rusos se despejó, pero en simultáneo el cerrojo


juego la habilidad diplomática de Beijing. sobre los reclamados “Territorios del Norte”
En segundo lugar, la capacidad militar aleja cada vez más la posibilidad de recuperar-
no nuclear china ha empezado a desplazar la los. En consecuencia, las solicitudes japonesas
de Rusia, que por cierto le facilitó la inyección de retomar la soberanía sobre las islas Kuriles12
tecnológica en los últimos años; sin embargo, están condenadas a chocar con el muro de una
en este reordenamiento regional, la colabora- Rusia indiferente y envalentonada.
ción sino-rusa es fundamental. Una vez supe- China y Rusia conjugan su proyección
radas las incertidumbres possoviéticas, Rusia concertada a través de los acuerdos bilaterales
encara sus intereses nacionales con una buena de claro contenido económico y militar, con la
dosis nacionalismo y giro en sus alianzas. A la institucionalización de la cooperación regional
dirigencia moscovita le ha quedado en claro centroasiática. El mecanismo ideado para esta
que su afiliación europea no es tan promisoria última es la Organización de Cooperación de
como el intercambio con Asia, desvío que la Shanghái, de 2001, que ese año formalizó la
mueve hacia los mercados de China, India y experiencia de consultas vivida como Confe-
Japón, entre otros. Al enlazar esa inmensa po- rencia desde 1994. Ambas potencias resuelven
blación desencadena el aprovechamiento de la sus asuntos fronterizos y las relaciones con los
cuantiosa riqueza siberiana. En cuanto Rusia países de Asia Central, en donde la problemáti-
se reencuentra a Asia, renueva su interés por ca económica, política y estratégica es múltiple.
el Pacífico y por sus territorios orientales. Las En efecto, a la dispersión de grupos islámicos
instalaciones que tuvieron motivos iniciales de radicalizados se agrega el tráfico de estupefa-
defensa se convierten en puntales de proyectos cientes y el contrabando de bienes. De igual
extractivos de gas, petróleo, madera y otros bie- modo, reposan en esa extensa franja reservas
nes primarios para el mercado asiático por me- fabulosas de minerales, metales, hidrocarburos
dio de oleoductos, gasoductos y vías, financia- y tierras para satisfacer la demanda, en especial
dos con capital chino, coreano y japonés (The china. No sin razón, esa parte del mundo es
Siberian Times, 2013). Ser parte del Foro de considerada un eje de la competencia estraté-
Cooperación Económica Asia-Pacífico  (apec, gica a causa de la simultánea proyección india,
por su sigla en inglés) se agrega a la proyección iraní, europea y estadounidense sobre ella, de
rusa hacia su flanco del este, una membresía una manera tan intensa que repite el enfrenta-
obtenida por la gestión japonesa. Es paradójico miento entre los imperios zarista y británico,
para los intereses nacionales de Tokio que la el Gran Juego del siglo xix (Brzezinski, 1998),
retribución por ese favor sea agridulce, dado que incita una alianza contestadora de las ac-
que de una parte el acceso a los hidrocarburos ciones de la otan en Asia (Wishnick, 2009).

12
Las cuatro islas de Etorofu, Kunashiri, Shikotan Habomai (en la denominación japonesa) fueron tomadas por la
urss en 1945, junto con Sajalín y demás territorios capturados por Japón en 1905.

oa s i s, No 21 • Enero -Junio 2015 • pp. 111-130

A s ia
Pío García
122

De esta forma, algunos de los contendores tuvo un carácter restringido a las operaciones
más definidos, por ahora, son Japón, Sur Co- intraindustriales, el nuevo ciclo cuenta con el
rea, Taiwán, Australia y Nueva Zelanda por el marco formal de los acuerdos para vincular las
lado estadounidense, mientras Rusia, China, economías vecinas grandes a través del proyec-
Norcorea y Birmania, entre otros, se ubican en to asean+6 14, que asocia los países del sudeste
la línea contestataria. con China, Japón, Corea, Australia, Nueva
Por último, un aspecto adicional que tam- Zelandia e India.
poco debe ser omitido dado su impacto para la
integración asiática y para el acomodo japonés
en ella es el adelanto tecnológico logrado por Nuevos rumbos geopolíticos
China y los nic, cuyo efecto sobre los nichos japoneses
controlados por las sogo shosha se han hecho
formidables. Emblemáticas compañías tipo Al comenzar la segunda década del siglo xxi,
Sony, gloria japonesa en electrónica, compite el pib chino remontó al japonés, tras lo cual se
en el mercado mundial con los gigantes co- enfiló a equiparar y superar el estadouniden-
reanos Samsung o LG, las taiwanesas Hacer y se. Solo unos pocos analistas anticiparon este
Asus o Huawei, y demás corporaciones chinas, despliegue15 en los años setenta, cuando Nixon
cuando antes sus referencias eran extrarregio- y su secretario de Estado, Kissinger, descon-
nales. La integración industrial asiática sigue gelaron las relaciones con Mao y fracturaron
el patrón iniciado por Japón en los años se- el bloque socialista. Desde entonces, gracias
senta, cuando empezó a trasladar a los países a la inyección constante de capital y tecnolo-
vecinos parte de su producción manufacturera gía externa, el primer contingente laboral del
por razones de costos y normas ambientales mundo ha sido utilizado para consolidar un
domésticas, después de la triste experiencia centro manufacturero connotado. La solución
en la bahía de Minamata13. Hoy día, Corea no pudo ser más gratificante para aquellos
del Sur y Taiwán repiten la secuencia con el inversionistas ávidos de renovada oferta y
fin de sacarle rentabilidad a la mano de obra nichos comerciales expandidos, de modo que
de China y los países del Sudeste Asiático. A la oferta china de manufacturas de bajo costo
diferencia del pasado, cuando la integración capturó el mercado global. El problema para

13
La población sufrió el deterioro nervioso a causa del pescado contaminado con el mercurio vertido al mar por
la fábrica de químicos Chisso, instalada a comienzos del siglo xx. En varias localidades japoneses se registraron casos
similares, que por mucho tiempo el Gobierno central se negó a reconocer.
14
El proyecto de integración subregional y regional sigue priorizando los aspectos económicos sobre los militares
(Friedrichs, 2012); sin embargo, la ascendencia china sobre el vecindario va a requerir programas viables de su parte
para elevar las medidas de confianza que conduzcan a remover las justificaciones que algunos países alegan para con-
tinuar aliados a Estados Unidos.
15
Immanuel Wallerstein (1974), entre esos pocos.

oa s i s, No 21 • Enero -Junio 2015 • pp. 111-130


Japón en la geopolítica del siglo XXI
123

la alianza regidora del poder mundial es que estratégico para cercar a China o prevenir cual-
los dirigentes en Beijing no se dejaron seducir quier avance sino-ruso sobre el Pacífico. Aún
por los cantos de sirena de la apertura frenética más, ese control se extiende a los otros flancos
de su mercado –como sí lo hicieron los rusos del país hacia el sur, a través de la colaboración
con los resultados catastróficos tan conocidos–, con India, en ciertas circunstancias, o con Pa-
y sostuvieron un Estado fortificado en forma quistán, en otras, lo mismo que a su frontera
paralela a la expansión económica. Como es occidental, a través de las bases en Kazajistán,
fácil entender, la captación sostenida de réditos Tayikistán y Kirguistán y las fuerzas de la otan
eleva el gasto de defensa, moderniza el equipa- en Afganistán, todos países fronterizos chinos.
miento, financia las operaciones y las alianzas Frente a la ofensiva de los estadounidenses
militares, gracias a lo cual la República Popu- y sus aliados, la alta plana política en Beijing no
lar coopta a Rusia y su frente común define la se ha quedado ni impávida ni resignada. Todo
contraposición estratégica fundamental, en lo contrario: asegurar su puesto de mando en
una forma de bipolaridad restablecida. De esta los asuntos mundiales se ha convertido en su
manera, sus protegidos pueden apuntalar sus consigna cardinal, en medio de su discurso del
posiciones en Siria, Irán o Norcorea. “ascenso pacífico” del país y del “socialismo
Por supuesto, no es ese último país con con características chinas”. En cierta forma,
su resistente voluntad nuclear el desafío pre- el dinamismo militar actual repite la historia
valente del croquis geopolítico de Washington vivida por el Imperio del Centro dos siglos
y sus aliados en el Pacífico Occidental. La atrás cuando, en la decadencia de la dinastía
opinión pública japonesa es muy sensible a la Qing, las potencias imperialistas, con Inglate-
información sobre las amenazas de Pyongyang, rra en la avanzada, se aprestaban a sacarlo de
las cuales son amplificadas para darle benefi- su enclaustramiento, con el solo propósito de
cio al gobierno de turno y al robustecimiento multiplicar las adquisiciones de sus manufac-
militar del otrora poderoso imperio (Hughes, turas milenarias y compensarlas con el ingreso
2009). Pero el tamaño de la República Popular masivo de opio, dándole un empuje colosal al
Democrática de Corea es irrisorio comparado mercado mundial por los británicos, al tráfico
con el poder japonés: su PIB es de apenas el marítimo y a la banca dominados por los ingle-
2 % de este, lo que la ubica en el puesto 125 ses, así como para enriquecer las arcas reales. La
en la escala mundial, hallándose limitada en diferencia sustancial con la situación presente
sus proyecciones militares, como es evidente. se da en el hecho simple de que China no pa-
Se trata, entonces, de un contendor accesorio, sa por una fase de decadencia (García, 2009);
que carece aún de las armas disuasivas. Es por sobre la base de su renacimiento productivo y
esta razón que habría que ver la permanencia político su proyección externa es, como nunca
de los acuerdos estadounidenses con Japón y antes, asertiva y determinada.
Corea, y las ofertas de apoyo militar a Vietnam, Un país con tales características de juga-
Malasia y Singapur, entre otros países de Asia dor de primera línea en los asuntos globales
Oriental, más bien como piezas de un esquema impone por necesidad unas reglas para orga-

oa s i s, No 21 • Enero -Junio 2015 • pp. 111-130

A s ia
Pío García
124

nizar su área de influencia. Es inevitable, por liderazgo económico del gran vecino animan
tanto, que las instituciones asiáticas tengan un la cooperación estratégica y política regional
influjo directo de los intereses chinos. Acceder del este de Asia. Junto a ello se debe anotar
antes que Taiwán a la Organización Mundial el factor de la dependencia comercial, que
del Comercio (omc) y ser el primero en parti- da cuenta del 20 % del intercambio externo
cipar en el esquema de integración comercial japonés, con previsible aumento hasta llegar a
asean+6, revela un comportamiento propio duplicar los flujos con Estados Unidos, su socio
de un país consciente de sus responsabilida- más destacado en la posguerra17.
des de superpotencia, lejos del modesto papel Las redefiniciones japonesas afrontan
autoimpuesto en los tiempos de la Guerra varias tendencias, en las que sobresalen la co-
Fría, cuando dejó a rusos y estadounidenses a laboración sino-rusa y la cooperación política
merced de su desgaste mutuo. En su ascenso, y militar con el Sudeste Asiático18, ambas con
los chinos insisten en la coexistencia pacífica, repercusiones sobre el balance militar en Asia y
en medio de las solicitudes para que la co- el Pacífico heredado de la Guerra Fría. De esta
munidad mundial reconozca su rol político y forma, las opciones que sortearían los futuros
militar central16. Junto al enriquecimiento de dirigentes en Tokio estarían oscilando entre la
las organizaciones existentes, sus intereses son acogida férrea del esquema de defensa actual
puestos al servicio de nuevos esquemas cola- y una asistencia con ciertas condiciones al
borativos, con el fin de no dejar vacío alguno a liderazgo regional y global chino. Ambas po-
la injerencia regional de sus adversarios; de ahí sibilidades ya fueron ensayadas en los últimos
el brío para concretar la cooperación centroa- años. El intento más cercano de trato disten-
siática y el desenlace concertado de los planes sionado con China se dio en 2009 cuando el
atómicos norcoreanos (García, 2010). público, cansado de la conducción doméstica e
Debido a estos desarrollos regionales internacional del país en manos de la coalición
apremiados por el desenvolvimiento de una derechista del pld, depositó la confianza en las
potencia global como lo es China, para Japón promesas del Partido Democrático de Japón,
será inevitable afrontar dilemas crecientes en menos animoso respecto al establecimiento de
torno a su defensa a partir de las obstrucciones acuerdos con la potencia comunista. En los tres
en la alianza militar con Estados Unidos, si los años siguientes, varias reformas dirigidas a le-
recortes presupuestales en ambos países y el vantar la economía y mejorar las relaciones con

16
El White Paper de defensa sostiene que el país “se dotará de unas fuerzas armadas de defensa nacional poderosas
acordes con la posición internacional de China y para responder a sus necesidades de seguridad y a sus intereses de
desarrollo” (Xinhua, 2013).
17
El comercio con China presentó retroceso en 2012 a raíz de la tensión que entre ambos países produjo el incidente
de las islas Senkaku/Diaoyutai (Jetro, 2013).
18
Que se viene consolidando por medios no tradicionales de cooperación política, con énfasis en la respuesta a los
comunes problemas de seguridad (Arase, 2010).

oa s i s, No 21 • Enero -Junio 2015 • pp. 111-130


Japón en la geopolítica del siglo XXI
125

los vecinos motivaron gestos amigables con las nómico y político con la superpotencia vecina.
autoridades de Beijing. En esa atmósfera de Puesto que dentro de esos cambios abruptos,
confianza, Yukio Hatoyama, Naoto Kan y Yo- en comparación con las decisiones actuales, es
shihiko Noda evitaron, por ejemplo, los actos factible encontrar a un Japón con menos re-
provocadores como el de la visita a las tumbas sistencias frente al liderazgo chino, su política
de los responsables de la guerra, en el santuario externa puede orientarse hacia la participación
de Yasukuni, en Tokio. Para su desdicha, en el de la red de cooperación regional, a partir de
orden interno la confusión administrativa alre- los fundamentos históricos de la comunidad de
dedor del terremoto de Fukushima desacreditó valores confucianos, compartidos con un buen
el mandato de Noda, en tanto que en el orden número de países de cercanos, como Corea,
externo la contraposición con la República Taiwán y el Sudeste Asiático.
Popular sobre la soberanía de las Islas Senkaku/ De esta manera, el sistema de coopera-
Diaoyutai, alentada por la arenga ultranaciona- ción asiático, sobre la base de la dependencia de
listas de Shintaro Ishihara, justificó la retoma las economías, abre la posibilidad de la concer-
del Gobierno por el pld en cabeza de Shinzo tación política y estratégica en desarrollos que
Abe, en diciembre de 2012. se superponen a la experiencia positiva lograda
Cabe esperar que una secuencia no muy con la ampliación de la asean, y en la forma
larga de gobiernos conservadores insista en de capítulos inéditos, debido a que el celo por
explotar el fervor nacionalista a favor de la preservar los principios de no injerencia y res-
recuperación productiva que contrarreste la peto a los asuntos internos de los países detuvo
rápida dependencia de las empresas japonesas hasta ahora la compaginación de áreas claves
de la mano de obra y los consumidores chinos, como la seguridad regional (Friedrichs, 2012).
según la fórmula popularizada por Junichiro La probable colaboración con China no obliga
Koizumi después del año 2000, según la cual a Japón a renunciar al acervo institucional y al
la alianza con Estados Unidos sería siempre acceso a los niveles directivos multilaterales.
“mejor opción” (Samuels, 2007). El cambio Esos logros contaron en el pasado con el res-
de orientación externa hacia la colaboración paldo estadounidense; sin embargo, retenerlos
estrecha con los programas regionales y mun- va a requerir el debido apoyo de Rusia y China,
diales de la seguridad estadounidense también Estados con injerencia multilateral en creci-
es previsible, de modo que las operaciones de miento. Al mismo tiempo, los términos de la
Afganistán, Irak, Siria y otros frentes militares alianza militar con Estados Unidos tendrían
en Asia y África van a seguir contando con que variar con el fin de mermar el personal
el soporte técnico, financiero y humano de estadounidense y el armamento desplegado
las Fuerzas de Autodefensa. Más adelante, la en el Pacífico asiático, arsenal condenado por
asfixia presupuestal de Tokio y la necesidad de China y Rusia como provocador de la escalada
canalizar las oportunidades comerciales con armamentista en la zona. Ello justificaría un
China le abrirán las puertas del mando a una acuerdo para establecer medidas de confianza
nueva coalición centrista no hostil al trato eco- en términos de autonomía regional.

oa s i s, No 21 • Enero -Junio 2015 • pp. 111-130

A s ia
Pío García
126

Llegar a ese escenario colaborativo políti- continuó los lineamientos de Hu Jintao, su


co y estratégico de Asia conlleva la premisa de predecesor, y como él, procura cierta firmeza
un protagonismo chino efectivo, que tendría en las reclamaciones territoriales sin llegar a
que resolver al menos tres condiciones: sufi- tocar los límites de la agresión, lo que echaría
ciente desarrollo económico como para elevar por la borda las ambiciones chinas de liderazgo
el presupuesto de defensa y de cooperación pa- regional y global.
ra el desarrollo del vecindario, el mejoramiento Esta actitud de autocontrol se ha visto
cualitativo del equipo de mando y la concerta- clara en la cautela con que se viene manejando
ción con los demás gobiernos. Un rezago en el el asunto de las islas Spratley en el Mar del Sur
desempeño militar sería tan catastrófico para de China y la tensión con Taiwán, isla con un
sus intereses nacionales como la imposición gobierno propio que la dirigencia de Beijing
arbitraria de su plataforma de seguridad. El no reconoce como tal y que, por tanto, le veta
despliegue altanero, con pretensiones de po- el ingreso a la onu. Sin duda, las medidas de
licía regional y mundial, siguiendo el ejemplo fuerza para dirimir cualquiera de esas con-
de Estados Unidos, llevaría a Asia a luchas tiendas por parte de China tendrían severas
constantes y al mundo a una tensión impresio- consecuencias en cuanto a la competencia
nante, con diversos centros de conflicto en las por lograr el favor de los Gobiernos en una
zonas de presencia militar estadounidense, al ardua contienda con Washington. En efecto,
igual que sobre las áreas de influencia de Rusia la nueva propuesta de Barack Obama dirigida
e India, entre otros países grandes. a reforzar su alianza tradicional militar con
Suele conjeturarse un futuro rompimien- Australia, Japón y Corea, mediante el estableci-
to entre las tendencias reformistas y conserva- miento de una asociación económica con ellos
doras del Partido Comunista Chino, lo cual y otros países de la región (Malasia, Indonesia,
significa que la República Popular autoanularía Singapur y Vietnam) y algunos latinoamerica-
su influencia en el orden global por venir (Ye, nos (Chile, Perú y México), tiene el propósito
2011). Esta hipótesis nos pone ante un antici- de distanciarlos de la estrategia geopolítica de
po apresurado19. Lo cierto es que hasta ahora Beijing, encaminada a encajar los nuevos de-
la dirigencia china ha podido resolver sus di- sarrollos de Asia y el Pacífico en el marco de
ferencias internas de una forma poco traumá- sus intereses nacionales.
tica, despojándose de los elementos radicales, Así como la pugna entre China y Estados
como el Bo Xilai, el exalcalde de Chongching, Unidos ocurre a pesar de la interdependencia
caído en desgracia y juzgado por corrupción. económica, la rivalidad entre China y Japón re-
Desde marzo de 2013, el presidente Xi Jinping posa sobre la cruda realidad de dos países atados

19
A más largo plazo, China enfrentará la barrera formidable de la senilidad masiva. El fenómeno que ya soportan
algunos países europeos, Corea y Japón, entre otros, se extenderá también a Rusia. Los trastornos económicos y sociales
es probable que estén acompañados de recortes en sus programas de defensa (Sheen, 2013).

oa s i s, No 21 • Enero -Junio 2015 • pp. 111-130


Japón en la geopolítica del siglo XXI
127

por lazos que les son vitales. China le debe a arreglos económicos y políticos por los canales
las inversiones japonesas, que son las segundas bilaterales incluyen a India, Bangladesh y Bir-
después de las estadounidenses, buena parte de mania, en una posición destacada.
su auge industrial y, a su vez, el sostenimiento Habría un escenario alternativo de auto-
japonés como potencia económica estaría ne- nomía sobre la base de un Japón remilitarizado
gado si tuviera que renunciar a las inversiones por cuenta propia. Ello implicaría la renuncia
y las ventas de sus manufacturas en China. Este al Tratado de seguridad con Estados Unidos y
país no es solo el segundo mercado mundial la dotación de armamento original en un volu-
sino que sobrepasó a Estados Unidos como el men y calidad tal como para disuadir cualquier
mayor consumidor de autos, un renglón ren- proyección agresiva de los poderes militares
table para los fabricantes japoneses. vecinos, sean ellos Rusia, Sur Corea, China
En estas circunstancias es probable que o Taiwán. Desde un punto de vista técnico y
Tokio atempere en forma progresiva su discur- financiero parece una medida improbable, en
so antichino con el fin de no agravar la posición cuanto supone producir armas balísticas y de
de las empresas japonesas en ese mercado, y detección y destrucción de misiles con tecno-
al mismo tiempo el Gobierno chino busque logía endógena que las Fuerzas de Autodefensa
ofrecerle alternativas a Japón con el fin de no no poseen, y cuya financiación iría en detri-
forzarlo a incrementar la cooperación mili- mento del nivel de vida popular. Al contrario,
tar con Estados Unidos bajo la excusa de la una colaboración con ciertas condiciones con
amenaza externa. Por el contrario, medidas China podría ser sugestiva para los políticos
favorecedoras del ingreso de más industrias y japoneses si la cooperación económica y social
productos japoneses remediarían la caída en más estrecha llega a tener como compensacio-
los ingresos estatales japoneses y cimentaría nes el arribo a la dirección estratégica mundial
la cooperación financiera que han explorado en el Consejo de Seguridad, la eliminación de
los países asiáticos para evitar los estragos de la amenaza norcoreana y un acuerdo satisfac-
nuevas crisis como las soportadas desde el 2008 torio en las disputas territoriales con China,
por parte de Europa y Estados Unidos. Corea y Rusia.
Asimismo, la diplomacia china activa la No se debe dejar de prever un escenario
concertación y la cooperación asiática en tres posterior definido por el agotamiento chino,
instancias: la ampliación de asean a las eco- ruso y de las principales economías asiáticas,
nomías grandes de Asia Oriental mediante el como consecuencia de la factura demográfica.
esquema asean+6 y el fortalecimiento de la Su estancamiento contrastaría con el dinamis-
Organización de Cooperación de Shanghái, mo productivo de otras potencias emergentes,
con Rusia y los países de Asia Central. Junto a India e Indonesia ante todo, que matizaría los
ellos se vienen dando las cumbres del noreste arreglos intraasiáticos y la composición global
asiático, reuniones periódicas de los jefes de del poder. Aún en estas condiciones, el esfuer-
Estado de China, Corea y Japón. Los diálo- zo que China y Rusia aplican al rescate de las
gos complementarios dirigidos a facilitar los reglas de juego multilaterales va a constituirse

oa s i s, No 21 • Enero -Junio 2015 • pp. 111-130

A s ia
Pío García
128

en un legado de sumo valor para resolver los alineado, como fue su postura durante una
conflictos entre los grandes poderes de forma buena parte de la Guerra Fría. Su traslado a la
pacífica. Allí también contará el compromiso posición de balanceador del poder estadouni-
que a lo largo de su existencia ha brindado dense y de sus aliados fue la consecuencia del
Japón a la onu. vacío que generó el derrumbe soviético, y por
esa misma dinámica defensiva y antihegemó-
nica en el esquema de seguridad de Asia tiene
Conclusión influencia primordial el entendimiento con
Rusia. A medida que Rusia y China convengan
El marco de la geopolítica japonesa desde la política asiática, el interés por la resolución
1945, ha estado determinado por los intereses del conflicto regional de una forma más autó-
de Estados Unidos, país que tomó su con- noma va a precisar la participación japonesa
trol económico, político y militar una vez el de manera mucho más decidida, con el efecto
emperador Hirohito aceptó la derrota. Entre directo sobre la cooperación estratégica con
ambos se tejió, desde entonces, una relación Estados Unidos, pero con ganancias probables
intensa extendida a los diversos campos de la en la solución de sus disputas territoriales, el
producción industrial, las finanzas, los orga- aplacamiento de los dolorosos recuerdos co-
nismos multilaterales y la seguridad mutua. lectivos por sus agresiones expansionistas y la
La colaboración japonesa al plan estratégico de remoción de obstáculos para el reconocimiento
Washington ha sufrido críticas que han dado mundial como miembro regular del Consejo
lugar a ciertos cambios, como por ejemplo el de Seguridad.
traslado del cuerpo de marines a Guam; sin Los entendimientos regionales tienen
embargo, en sus términos básicos se preserva, repercusiones inmediatas sobre los asuntos glo-
aun en los momentos que el pld ha estado fue- bales cuando se trata de actores con capacida-
ra del poder. Las transformaciones en las rela- des superiores. En la zona asiática encontramos
ciones de fuerzas en Asia del Pacífico, empero, tres de los cinco mayores gastos de defensa en
vislumbran efectos sobre la alianza militar con manos de China, Rusia y Japón. Son, asimis-
Estados Unidos y las relaciones con los vecinos mo, potencias económicas cuyo intercambio
asiáticos. Respecto a estas últimas, un escenario ampliado refuerza un mercado de dinamismo
de nexos más colaborativos alrededor de un notable. Como parte de la contraposición de
programa de integración regional se perfila con fuerzas mundiales dentro de la cual se hallan
alta probabilidad. envueltos esos países, la necesidad de concer-
Por su capacidad económica y militar, tación entre ellos a través de la cooperación
China ejerce de una forma cada vez más vi- regional es tan solicitada como su adhesión a
sible la rectoría de los asuntos asiáticos. Ha los instrumentos multilaterales, lo cual signi-
llegado para ella el momento en que ve lejana fica que su voluntad de fortalecer al sistema de
la decisión de estar al margen de la contienda las Naciones Unidas será evidente. Al mismo
global como potencia media o como país no tiempo, y debido a la réplica dialéctica de los

oa s i s, No 21 • Enero -Junio 2015 • pp. 111-130


Japón en la geopolítica del siglo XXI
129

movimientos entre los actores internacionales, Eldridge, R. (2001). The Origins of the Bilateral Okinawa
el ordenamiento global más multilateralizado Problem: Okinawa in Postwar US-Japan. New
le planteará desafíos a los países asiáticos, for- York: Routledge.
zando su concertación permanente. En este Friedrichs, J. (2012). East Asian Regional Security. Asian
orden de ideas, la experiencia multilateral ja- Survey, 52 (4), 754-776.
ponesa se convierte en un activo de una política Friedrichs, J. (2012). East Asian Regional Security. Asian
exterior menos confrontadora en su entorno Survey, 52 (4), 754-776.
inmediato y más visible en el trabajo por alcan- Funabashi, Y. (1993). The Asianization of Asia. Foreign
zar las metas convenidas a nivel global. Affairs, 72 (5), 75-85.
García T. C. (2009). China. Su larga marcha hacia la
globalización. Bogotá: Pontificia Universidad
Referencias Javeriana/PROASIA Colombia.
García, P. (2001). El regreso del dragón. Geopolítica de
Arase, D. (2010). Non-Traditional Security in China- Asia y el Pacífico. Bogotá: Universidad Externado
ASEAN Cooperation: The Institutionalization de Colombia.
of Regional Security Cooperation and the Evo- García, P. (2005). La relación China- ASEAN y la inte-
lution of East Asian Regionalism. Asian Survey, gración asiática. OASIS, 157-174.
50 (4), 808-833. García, P. (2010). Corea del Norte: vientos favorables
Bilmes, L. (March de 2013). The Financial Legacy of para el cambio. Oasis, 14, 169-183.
Iraq and Afghanistan: How Wartime Spending He, K. Y. (2013). Prospects Theory and Foreign Policy in the
Decisions Will Constrain Future National Se- Asia Pacific. Rational leaders and Risky Behavior.
curity Budgets. Recuperado de: http://web.hks. New York: Routledge.
harvard.edu/publications Hughes, C. (2009). “Super-Sizing” the DPRK Threat:
Brzezinski, Z. (1998). The Grand Chessboard: American Japan’s Evolving Military Posture and North Ko-
Primacy And Its Geostrategic Imperatives. New rea. Asian Survey, 49 (2), 291-311.
York: Basic Books. Jetro (19 de February de 2013). Jetro survey: Analysis
Buzan, B. y Wæver, O. (2003). Regions and Powers. The of Japan-China Trade in 2013 and Outlook for
Structure of International Security. Cambridge: 2013. Recuperado de: http://www.jetro.go.jp/en/
Cambridge University Press. news/releases/20130219452-news
Chanlett-Avery, E. Y. (3 de August de 2012). The U.S. Johnson, C. (1982). MITI and the Japanese Miracle: The
Military Presence in Okinawa. Recuperado de: Growth of Industrial Policy, 1925-1975. Stanford:
http://www.fas.org/sgp/crs/natsec/R42645.pdf Stanford University Press.
CIA. (25 de September de 2013). The World Factbook. Kahn, H. (1970). The Emerging Japanese Superstate:
Recuperado de: https://www.cia.gov/library/ challenge and response. New Jersey: Prentice Hall.
publications/the-world-factbook/geos/ch.html Kihl, Y. W. (1986). Asian-Pacific Security. Emerging
Ciorciari, J. D. (2011). Chian Mai Iniciative Multilate- Challenges and Responses. Boulder: Lynne Rien-
ralization. Asian Survey, 52 (5), 926-952. ner Publishers.

oa s i s, No 21 • Enero -Junio 2015 • pp. 111-130

A s ia
Pío García
130

Mearsheimer, J. (2001). The Tragedy of Great Power Poli- Times, T. S. (8 de October de 2013). ‘Invest in Siberia’
tics. New York: W. W. Norton & Co. - Putin call to Asia-Pacific business partners. Re-
Mearsheimer, J. J. (2006). China’s Unpeaceful Rise. cuperado de: http://siberiantimes.com/business/
Current History (105), 160-162. investment/news/invest-in-siberia-putin-call-to-
Nakamura, T. (1988). El Desarrollo Económico del Japón asia-pacific-business-partners/
Moderno. México D. F. : El Colegio de México. Trading Economics (June de 2013). Japan Balance of
OECD. (29 de May de 2013). Government Debt. Eco- Trade. Recuperado de: http://www.tradingeco-
nomics: Key Tables from OECD (21). Recupera- nomics.com/japan/balance-of-trade
do de: http://www.oecd-ilibrary.org/economics/ Vogel, E. (1980). Japan as Number One: Lessons for
government-debt_gov-debt-table-en America. Cambridge: Harvard University Press.
Packard, G. (2010). The United Sates- Japan Security Wallerstein, I. (1974). The Rise and Future Demise of
Treaty at 50. Foreign Affairs, 89 (2), 92-103. the World Capitalist System: Concepts for Com-
Rhyu, S. Y. (2006). Changing Dynamics in Korea-Japan parative Analysis. Comparative Studies in Society
Economic Relations: Policy Ideas and Develop- and History, 16 (4), 387-415.
ment. Asian Survey, 46 (2), 195-214. Wishnick, E. (February de 2009). Russia, China, and
Salem Press. (April de 2009). Japanese Trade with the the United States in Central Asia: Prospects for
United States. Recuperado de: http://salempress. Great Power Competition and Cooperation in the
com/store/samples/american_business/ameri- Shadow of the Georgian Crisis. Recuperado de:
can_business_japanese.htm http://www.strategicstudiesinstitute.army.mil/
Samuels, R. J. (2007). Securing Japan. Tokyo´s Grand pubs/summary.cfm?q=907
Strategy and the Future of East Asia. Ithaca: Cornell Woronoff, J. (1992). Asia’s ‘Miracle’ Economies. New York:
University Press. M. E. Sharpe.
Sheen, S. (2013). Northeast Asia’s Aging Population and Wortzel, L. M. (2013). The Dragon Extends its Reach:
Regional Security: Demographic Peace? Asian Chinese Military Power Goes Global. Dulles, VA:
Survey, 53 (2), 292-318. Potomac Books.
Stengel, F. (January de 2008). The Reluctant Peace- Xinhua (16 de April de 2013). China issues national
keeper: Japan’s. Recuperado de: http://www. defense white paper. Recuperado de: http://
giga-hamburg.de/dl/download.php?d=/con- news.xinhuanet.com/english/china/2013-
tent/publikationen/archiv/ja_aktuell/jaa_0801_ 04/16/c_132312449.htm
fokus_stengel.pdf Ye, Z. (2011). Inside China´s Grand Strategy. The Pers-
Takenaka, K. (22 de February de 2013). On key U.S. pective from the People´s Republic. Lexington: The
visit, Abe vows to bring back a strong Japan. University Press of Kentucky.
Recuperado de: http://www.reuters.com/ar- Yoda, T. (2006). Japan’s Host Nation Support Program
ticle/2013/02/22/us-usa-japan-abe-idUS- for the U.S.-Japan Security Alliance: Past and
BRE91L12P20130222 Prospects. Asian Survey, 46 (6), 937-961.

oa s i s, No 21 • Enero -Junio 2015 • pp. 111-130