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ARGUMENTACION

Devereux nos dice que estos mismos fenómenos debe tener presentes el
investigador de la conducta social.

En toda investigación sobre la conducta humana se suscitan ansiedades, tanto


por parte de los grupos a los que se estudia como del investigador.

Estas ansiedades conllevan al investigador a pseudometodologías que son en


gran parte generadas por la contratrasferencia. Es decir, las estrategias de
investigación, las interpretaciones, los resultados del investigador pueden ser
reflejo de su propia proyección como ser hacia su objeto de investigación. Esto
matiza la realidad y se ve con el filtro del investigador y no como es en realidad.

De ahí que Devereux propone al investigador ser un observador muy perspicaz


de su objeto/grupo de estudio así como de sus propios procesos internos como
investigador y de sus reacciones ante lo observado.

Esta propuesta la hace porque sabe que: cuanto mayor ansiedad ocasiona un
fenómeno conductual que se estudia, el investigador es menos objetivo en su
pensamiento y por lo tanto, cambia su forma de observar, describir, controlar y
pronosticar.

De ahí la relevancia de que el propio investigador diseñe sus propios métodos


para estarse automonitoreando en sus sentimientos, reacciones,
pensamientos, etc. En relación a su objeto/grupo de estudio. En otras palabras,
debe darse cuenta de su propia subjetividad y de que su presencia influye.

Es importante considerar que todo científico del comportamiento cuenta con


recursos que su propia formación le proporciona y que le facilitan el manejo de
las ansiedades generadas en el proceso de la investigación. Estos recursos
van desde sus marcos de referencia (teorías, conocimientos, saberes,
experiencias), métodos y procedimientos. Estos recursos, según el autor,
pueden convertirse en verdaderas reacciones contra trasferenciales, que
conducen a la constricción del entendimiento tanto de lo que se estudia del
comportamiento del grupo como del propio investigador
LA EVALUACION

La evaluación significa: recoger y analizar sistemáticamente una información


que nos permite determinar el valor y/o merito de lo que se hace.

La subjetividad inoperante o cuando evaluar equivale exclusivamente a valorar:


la evaluación conlleva necesariamente un elemento de valoración, pero no se
puede quedar ahí; tiene que intentar explicar las causas y recomendar como
mejorar lo que se está evaluando.

La sacralización del número o cuando evaluar equivale exclusivamente a


cuantificar: existe una idea errónea de que evaluar significa reducir los
resultados de un programa a términos cuantificables. Parece que lo serio va
siempre expresado en números.

La unidireccionalidad o la evaluación como legitimación de unos pocos: se


realizan evaluaciones en la que se contemplan opiniones, valoraciones,
explicaciones y recomendaciones de solo una parte de los implicados en el
programa normalmente los responsables.

El valor de lo absoluto y lo relativo a este valor: no se tiene en cuenta el valor


relativo de los criterios de evaluación a aplicar.

La diferencia en la interpretación de los criterios: los criterios de evaluación no


suelen ser los mismos para todos los implicados en ella; esto es lógico si se
tiene en cuenta que, normalmente la escala de valores de los participantes es
heterogénea.

Todo en el mismo saco o la confusión de los niveles de evaluación: con


frecuencia, se engloba o equiparan muy distintos niveles de análisis e una
misma evaluación.