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IV COLOQUIO INTERNACIONAL DE INVESTIGACIONES CRITICAS.

Expositora: María de Rosario Millán -IESyH-UNaM-CONICET

Titulo: Prensa on line y redes sociales: sobre la circulación de los discursos de odio.

En esta presentación abordamos algunos síntomas de la comunicación contemporánea


a partir de ciertas escenas recogidas de la prensa on line y las redes sociales. La
circulación y proliferación de los discursos de odio es un hecho que ha tomado
dimensiones preocupantes. Ya sea desde la comunicación estatal, la producción
mediática como de los públicos en redes sociales estamos asistiendo a la expresión de
narrativas de la sospecha y procesos de sujeción criminal. Estas formas de la
comunicación contemporánea representan un enorme desafío para pensar las
condiciones para el ejercicio de la ciudadanía comunicativa, por los ataques sistemáticos
a las voces divergentes, la criminalización de espacios y formas de vida y por la
efectividad con la que se anula la posibilidad de la escucha. Estas modalidades nos
enfrentan a una renovada matriz inquisitorial que construye estrategias de
inteligibilidad atravesadas por la manipulación de las apariencias y la desestabilización
de los regímenes de verdad, realidad y ficción.

Palabras clave: discursos de odio; prensa on line; redes sociales; sujeción criminal.

Discursos de odio, microfascimos, en estos tiempos nos encontramos con diferentes


denominaciones que tratan de nombrar estados mentales colectivos frecuentes de
nuestra comunicación contemporánea. Hablamos no sólo de estados sino de afectos
fuerzas simbólicas que se activan, movilizan y desplazan entre una amplia gama de
objetos y sujetos.
No se trata de un tema nuevo, lo novedoso tal vez sean los efectos que adquieren en el
espacio público los mecanismos semióticos y tecnológicos de este tipo de discursos
ampliado Nuestra ecología comunicativa contemporánea está marcada, atravesada por
la codificación tecnológica de la socialidad nos permite consideran las interacciones de
la esfera pública ampliada como una red socioténica y locus de una economía política
planetaria. Es decir que la mediatización de los discursos de odio no puede pensarse al
margen de los procesos de datificación de la sociedad y de todos los desafíos que esto
implica para la transformación social, la vida democrática y la convivencia política.
La proliferación de las expresiones de odio da cuerpo a las modalidades pathémicas que
vienen configurando la esfera pública ampliada. Tales modalidades crean redes
discursivas comunicacionales, sociotécnicas que enlazan y relacionan sujetos y objetos
de odio.

El crecimiento y los impulsos de esas redes pathémica en la actual ecología comunicativa


instalan nuevas preguntas sobre la mediatización de los discursos del odio que nos
interpelan respecto de los alcances éticos y políticos de estos discursos y prácticas en el
espacio público, en relación con las condiciones y modalidades en las que se expresan
en los medios digitales y en las redes sociales, en donde co-existen formas de
comunicación y agregación momentáneas, pero no estables, (Rizoto)

Presentará algunas reflexiones enlazados que creo pueden oficiar de coordenadas para
leer críticamente y navegar el mapa actual de los discursos de odio y del miedo.

Economía de los afectos: contención, acumulación, expansión.


Las emociones como el odio y el miedo, nos instalan en la dimensión de las pasiones que
pueden pensarse de una perspectiva económica, como lo hace Sara Ahmed (2004). Esta
autora repara en la economía de las emociones señalando las operaciones
fundamentales que son posibles mediante la circulación de las emociones en campos
sociales y psíquicos. El movimiento de circulación produce diferencias y
desplazamientos. Ahmed, sigue la lógica del enfoque marxista y en diálogo con la
psicología señala: “las emociones funcionan como una forma de capital: el afecto no
reside positivamente en el signo o la mercancía, sino que se produce solo como un
efecto de su circulación” (Ahmed, 2004: 128). La autora apunta que el odio no reside en
los cuerpos ni los sujetos sino que se desplaza a través de ellos y es así que se reproduce
y genera los efectos que realiza. Es esta circulación la que permite sus distribución,
producción y reproducción tanto en el campo social como psíquico. Desde esta
perspectiva, la imposibilidad de reducir el odio a un cuerpo en particular permite que el
odio circule en un sentido económico, trabajando para diferenciar unos de otros, una
diferencia que nunca se “termina”, movimiento y desplazamiento que justifica
cognitivamente y axiológicamente la repetición de la violencia contra los cuerpos de
otros (AHMED, 2004:121).
El odio es una emoción que se contiene, se acumula y se desborda, desplazándose hacia
otros objetos, a modo de contagio semiótico. La materialización del odio implica un
proceso de intensificación, es decir la acumulación de valor afectivo que va dando forma
a las superficies de los cuerpos y mundos del odio.
Ahmed, al igual que muchos teóricos de la semiótica y la comunicación plantean que la
circulación del odio se realiza por procedimientos metonímicos, mecanismos de
diferenciación y desplazamiento. Los odios delimitan, crean fronteras y movilizan
recursos -expresivos, comunicativos, materiales-. El sujeto y el objeto de odio es un
punto nodal en la economía por donde sucede el movimiento, el desplazamiento puede
ser lateral o temporal (hacia el pasado, hacia el futuro). El objeto del odio cambia de
cuerpo y de figura mientras se expande. Por ejemplo: el odio a los negros, a los pobres,
a los extranjeros, a los diferentes frecuentemente rebasa los sujetos-objetos que
parecen contenerlos, de allí que la atribución de los valores asociados a esos colectivos
pueda recaer sobre cualquier situación o persona mediante enlazamientos o
agenciamientos afectivos, emocionales.

VIDEO SOBRE LOS QUE MANIFIESTAN

Acumulación y desplazamiento es lo que hace que la lista de los objetos de odio sea
interminable. Este es un inventario provisorio de los depositarios del odio:
Colectivos
• Pobres,
Individuos Instituciones
• inmigrantes, •Gobierno
• mujeres,
Cristina
• piqueteros, •Justicia
• indios, Macri •Medios
• adictos,
• villeros •Messi •Democracia
• Aborteras •Baradell •Educación
• pro-vida
•Santiago Maldonado •Fuerzas armadas
• Delicuentes
• Jóvenes •Juan Darthés
• Docentes
•Telma Fardin
• Investigadores
• Políticos •Calú Rivero
• Sindicalistas •Milagros Sala
• feministas
• travestis
• Paraguayos
• Bolivianos
• Latiinos

Entonces lo que la economía del odio realiza es un proceso de objetualización, mediante


signos de odio que parecen ‘pegarse’ adherirse a cuerpos y objetos.

El miedo, pasión asociada al odio, en cambio, realiza un proceso de diferenciación.


Porque el miedo es una pasión que exige la separación. De allí, que sea el miedo una de
las pasiones que más opera para la preservación de las formas sociales. El miedo
transforma a los objetos en amenazas de las que hay que huir, alejarse, separarse). El
miedo, como mecanismo de diferenciación y preservación (de formas, normas, valores,
ordenes sociales). El miedo puede convertirse fácilmente en ansiedad, se trata de un
movimiento reversible (en el caso del medio originado por la aproximación del objeto
temido, mientras que en la ansiedad es por la aproximación hacia un objeto). Los efectos
de alineación de los estados frente a las supuestas amenazas terroristas, de
narcotráfico, de inmigrantes, etc, pueden ser explicado mediante estos anclajes,
encadenamientos entre miedos y ansiedades.

El enfoque de la semiótica de la cultura también nos habla sobre los mecanismos


culturales del miedo. Lotman (2006) analiza períodos históricos en los que predominó
una atmósfera del miedo (caza de brujas en la inquisición) y sugiere las características
de la una semiótica del miedo:

1 -La voz de una masa anónima, las conversaciones, rumores y chismes que son
generados por la atmósfera del miedo.

2-Procesos de diferenciación, separación y ocultamiento también acompañado de la


producción de estigmas. La frontera se produce al delimitar el objeto del miedo cuya
existencia se transforma en una amenaza. La norma para la construcción de objetos del
miedo es la canónica, podemos decir lo hegemónico (el pensamiento colonial,
occidental, globalizado, heternormativo, patriarcal) El mecanismo aquí es la relación del
miedo con una comunidad organizada (minoría). “El miedo dicta una idea del enemigo
como cierta colectividad peligrosa”, dice Lotman (2006:26).

Ejemplos (LANATA-NAHUEL, LEUCO)

Minorías organizadas (los discursos de los pro vida que acusan a quienes reclaman
derechos de pertenecer a una cofradía ocultar unificada por la ideología de género
que responde a intereses institucionales puntuales)

Ideología de género: (video sobre ideología de género)

Se producen signos, indicios de comprobación de la pertenencia a la ‘comunidad


dañina”, así como la búsqueda de signos secretos.

En esos procesos abundan los estigmas, las marcas de la infamia, los castigos simbólicos.
Tabachnik describe esas marcas como de tá cticas de infamación asociadas a las formas
del espectáculo punitivo (Tabachnik, 1998). Se trata de montajes construidos para la
mirada pú blica y que se caracterizan por realizar: a) la incisión de un estigma; b) la
degradación desfigurante sobre el cuerpo sometido y c) un ritual de humillació n pú blica
(Tabachnik, 1998: 130). El discurso de la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich y la
cartera que representan,realiza estas tácticas todo el tiempo. La exacerbación del miedo
genera sospechas y acusaciones y promueve el desarrollo de signos de identificación y
asociación, para comprobar la pertenencia a una comunidad daniña (los terroristas, los
narcotraficantes, las mafias). Al respecto, plantea Lotman (2006), “la ficción de una
comunidad daniña, que amenza la existencia misma de la sociedad humana descansa
sobre acusaciones persistentes, que se repiten en la historia de la cultura” (32). Los
relatos en los que predomina la modalidad veridictiva (ser -parecer), las translativas
(hacer ser) y las prescriptivas (deber/poder ser/hacer). Emergen así relatos, narrativas
con figuraciones ficcionales sobre un colectivo considerado fuente de amenaza.

INCLUIR ALGUNOS TWTIS

Acá va slide de lo de la mafias gitanas

3- Al sujeto de la amenaza se le le adjudica profesar otra fe, otra creencia desviada del
orden hegemónido (capitalista, patriarcal, extractivo, despojador).El origen del miedo
no es un individuo sino un colectivo organizado cuya creencia y comportamiento se
considera desviado de una norma. No cualquier desvío sino aquel que se consdiera
opuesto al vigente.

4- El siguiente estadio en la atmósfera del miedo, señala Lotman (2006) los signos
identificatorios dejan de poseer valor de verdad. De allí el desplazamiento hacia las
cospiraciones, intrigas, engaño, manipulaciones, mentiras y fácilmente la exacerbación
de la superstición y el fanatismo. En este estadio cualquier cuerpo puede devenir en
objeto del miedo, la ausencia de indicios ya puede ser considerada un signo develador
del engaño (ser-parecer). Aparecen así las formas de persecución mediante el paso de
las emociones (del miedo a la ansiedad, por la aproximación hacia el objeto).
Lotman también repara en una constación histórica: la repitición de estos climas o
atmósferas del miedo (caza de brujas) en períodos en los que se ha constatado avances
socioculturales en ciertas áreas o sectores. En la experiencia suramericana, no cabe
duda que los gobiernos populares realizaron grandes cambios que enojaron a las
estructuras sociales dominantes y generaron rencor (por la pérdica de privilegios).

Slide de la vida sobre universidades para pobres

Las universidades para pobres del conurbano boraerense creadas en el gobierno


anterior, son en el discurso de la actual gobernadora de Buenos Aires, María Eugencia
Vida, un gasto inútil porque `todo el mundo sabe que el pobre no llega a la universidad’.
El discurso de la funcionaria está afectado por el rencor (sentimiento de odio y hostilidad
hacia alquien a quien se acusa de un daño, la pérdida de un privilegio de clase). Greimás
analiza el léxico de la venganza y de la animadversión afectados por el sentimiento del
rencor (causado por la manera de actuar de otro sujeto concebida como no de acuerdo
con las expectativas, una situación percibida como injusta, desequilibrada, que puede
ser re-equilibrada por el sujeto ofendido por medio de un acto “reparador” -la venganza-
, o suspendida.

Odio

Miedo

•Falsificación
Ansiedad
•Ficcionalización
•Manipulación
•Negación
/ocultamiento
• Falsificación
• Ficcionalización
• Manipulación
• Negación /ocultamiento

En las redes discursivas y sociotécnicas vemos proliferar discursos y prácticas de odio


que van encadenando mediante el principio de transducción1 (Simondon, 1964) o en
términos de la teórica del actor -red, mediante el principio de mediación (Latour, año).
En el despliegue de los discursos de odio y de aquellas prácticas y expresiones que
llamamos microfascistas (por lo dispersas y no por lo pequeñas) constatamos series
transductivas de la emoción, la acción y la percepción. La primera es continuidad de la
segunda y ésta se prolonga de la mediante la primera. Las pasasiones bajas, el odio, el
miedo, la ansiedad, derivan de mecanismo transpositivos ente la emoción, la percepción
y la acción.

Slide empleadas domésticas

Odio, miedo y ansiedad operan mediante mecanismos metonímicos. Así se pueden


rehacer enlaces, se pueden unir palabras (pobre inmigrante, delincuente, habitante de
frontera narcotraficante, gitanos y mafias). Los signos afectivos se deslizan, se ‘pegan’ a
los cuerpos que podrían ser ‘narcotraficantes’, ‘delincuentes’, ‘los que vienen a sacarnos
el trabajo’, o el odio hacia las ‘empleadas domésticas`, ‘los planeros’, los “K”. El odio de
clases se expande hacia una gran cantidad figuras y cuerpos y adherirse a otros signos
complementarios (a niños, lugares, provincias, actividades etc).
El miedo y la ansiedad son los afectos que nos movilian para apartarnos de los demás,
construyen fronteras. De ahí, dice Ahmed, que la política del miedo sea narrada como
una ansiedad fronteriza: invasiones, aluviones, son todas palabras frecuentes que
describen los objetos del miedo, cuya cercanía activa el miedo y también ansiedad,
acción defensiva, vigilancia (vamos a blindar las fronteras, vamos a purificar el territorio
de los narcotraficantes, vamos a atrapar a las mafias).
En nuestras sociedades del odio y el miedo, es esta ontología de la inseguridad la que
configura las políticas: las cosas deben percibirse como inseguras para justificar los
imperativos de la seguridad (Ahmed, 2004:132).

Sobre la circulación: circuitos e intercambios de amplificación

Estas modalidades pathémicas impregnan y modelan todas las narrativas (géneros


informativos e híbridos del infoentretenimiento (noticias, realities, talk shows) que son
producidas por las instituciones dedicadas a la producción de información (el
periodismo, los medios de comunicación), como las generadas por los públicos (memes,
twits, comentarios, posteos, reposteos) en las diversas plataformas de mediatización
(Fernandez). Las plataformas son interfaces, definidos por Fernández como complejos

1
La transduccion se define ahí como “una permanente diferenciació n e integració n segú n
un ré gimen de causalidad y de finalidad asociados” (Simondon 1964: 247).
sistemas multimodality de intercambios discursivos mediatizados que permiten la
interacción o al menos la copresencia de dos sistemas de intercambio (Fernandez año).

Nos interesa aproximarnos a la circulación de los discursos de odio focalizando en dos


tipos de plataformas de mediatización, siguiendo la tipología propuesta por Fernández:

-plat face informativas, que son aquellas vinculadas a medios masivos de información
resultado de procesos de convergencia (tecnológica, empresariales, de contenidos y de
audiencias). En cierta medida este tipo de plataforma está aún próxima a los medios y
a las lógicas broadcasters, pero que mediante las opciones tecnológicas en sus diseños
incoporporen más sistemas para la intervención y la participación de los usuarios.

-plat face de interacciones múltiples, son plataformas que combinan sistemas de


intercambio privados con semipúblicos, organizaciones de agenda con informaciones
tipo time-line de Twitter, sistemas de juegos y de relaciones con grupos, contacto con
pautas publicitarias o con eventos organizados más allá del interés individual. Aquie
podemos incluir tanto facebook, twitter, whatsapp.

Estas plataformas ofrecen espacios de participación e intervención que habilitan la


proliferación de los discursos de odio, incluso cuando el contenido original no está
modalizado desde esa emoción.

trolls
Lo que conocemos como trolls son perfiles falsos en diferentes redes que actuan
orientado la conversación pública sobre determinados temas con determinada
intencionalidad y de modo estratégico. La campaña de desprestigio hacia los
investigadores de las Ciencias Sociales. Los trolls pueden emitir post o intervenir como
comentadores en noticias publicadas por medios periodísticos.
Los trolls buscan generar un efecto de opinión pública (generar controversias), instalar
ideas generalmente conservadoras sobre determinados temas y especialmente
desacretidar la imagen de determinados personalidades públicas.
Por supuesto que una vez que los usuarios reales advirtieron las incongruencias de los
intercambios producidos por los trolls (poca o nula información en los perfiles, virulencia
inusitada en los intercambios), su accionar fue cambiando y mutando.

Boots
Una versión más refinada y extrictamente tecnológica de los trolls, son los boots, que
son algoritmos que realizan determinadas acciones programadas a gran escala. Por
ejemplo, los boots pueden servir para generar la impresión de una comunidad de
seguidores a determinados personajes promotores de odio. Los boots pueden ser,
usuarios fantasmas, a diferencia de los trolls que sin son de carne y hueso. El desarrollo
de la inteligencia artificial está haciendo posible que las máquinas aprendan de nosotros
cómo nos comunicamos, cómo nos expresamos.

Fakes
Una de las formas más comunes en las que vemos proliferar los discursos del odio se
relacionan con la producción de noticias falsas, o las llamadas fakes. No se trata de
ninguna novedad, en cuanto la circulación de contenido falso con intenciones de
manipular al público han existido siempre. Sin embargo, la circulación de las fake news
adquiere rasgos muy preocupantes no sólo por la escala que pueden alcanzar en los
circuitos de amplificación sino porque éstos se relizan en el marco de la desestabilización
de los regímenes de verdad.
Si como dice la semiótica se trata más bien cómo y qué condiciones se realiza la
construcción discursiva de la verdad, es decir en términos de veridicción, lo que nos
obliga a pensar no sólo en la intencionalidad de los productores (los que mienten con
un determinado fin) sino también en las competencias de los destinatarios (quienes
aceptan las mentiras incluso a pesar de que existan verdades de hecho que las
desmientan). Así el régimen de veridicción legitima las falsedades cuando estas sean
enunciadas como opiniones y cuando los contratos fiduciarios se ajusten a la
construcción de lo verosímil (ajustado a los prejuicios). Las verdades de hecho, según
Harendt, se distinguen de las de opinió n por su naturaleza coercitiva. Pero si la opinión
toma como verdades de hecho los objetos discursivos generados para la economía
circulatoria de las emociones, cualquier objeto simbólico discursivo puede se tomado
como verdad de hecho, activar un campo de valores.
Pero las atmósferas del miedo comparten con los regímenes totalitarios ese régimen de
veridicción más peligroso que el mendaz. Como afirma Arendt: “[...] el resultado de una
sustitución coherente y total de la verdad de hecho por mentiras no es que las mentiras
se aceptan a partir de ese momento como verdad y que la verdad será denigrada y
convertida en una mentira, sino que el sentido gracias al cual nos orientamos en el
mundo real –y la categori ́a de verdad versus falsedad se cuenta entre los medios
mentales al servicio de dicho fin– se acaba destruyendo. Y una vez provocado el dañ o,
no existe remedio alguno” (p. 68).
Esto fue muy claro en el caso de la desaparición de Santiago Maldonado, porque muchas
las noticias que circularon no se basaban en hechos comprobados sino en las opiniones
sobre supuestos hechos (como las declaraciones de Elisa Carrió que aseveró que había
en 20% de probabilidades de que Maldonado esté en Chile, basada en los comentarios
de un desconocido).
Las fakes news nos enfrentan a un sin fín de posibilidades y de actos discursivos:
desinformar, mentir, ocultar o interpretar sesgadamente información. Además en los
formatos actuales de las noticias y la producción informativa contemporánea hace
mucho tiempo que se viene despreocupando por los hechos y también por las fuentes
(el 60% de las noticias publicadas no menciona fuente). El periodismo de mayor
circulación no es el de investigación sino fundamentalmente aquel basado en las
declaraciones o enunciados de personas sobre determinados acontecimientos (pasados,
presentes o futuros). De allí que en relación con las fake news no sólo pueden remitir a
objetos o hechos falsos enunciados como verdaderos, sino también centrarse en ciertas
creencias (opiniones) que son tomadas como verdades de hecho y por lo tanto que
pasan a oficiar como justificaciones para la instalación o el reforzamiento de de hábitos
(prácticas) de violencia (agresiones, expulsiones, desplazamientos, eliminaciones).

Linchamiento
Por ejemplo derivar en linchamientos: el caso de los vecinos de un barrio que mataron
a un hombre falsamente acusado de haber violado a una niña. Es que del miedo, la
ansiedad y el odio pueden terminar en linchamientos, en desenfreno, en descontrol.
Las fakes entonces se apoyan en los procedimientos ficcionalizantes, es decir de
construcción del verosimil, y nos ofrecen un como si de la realidad representada
intencionalmente con ánimos de orientar las creencias y la acción en determinado
sentido (modalizaciones del hacer creer, hacer hacer).

Las circulación de las fake news también está relacianada con las condiciones que
atraviesa el periodismo como institución en el marco de la llamada sociedad red y los
fenómenos de autocomunicación de masas (Castells, 2009). El periodismo ha perdido
autoridad, su autoría para enunciar la realidad cotiza cada vez menos, no sólo porque
han aparecido otras voces, otras fuentes para la generación de información, sino
también porque el acceso a la información que producen los medios está cada vez más
intermedida por las propias dinámicas de circulación en redes sociales. Entonces el valor
de verdad de un enunciado deja de anclarse a la autoridad enunciativa (e institucional)
de quien lo enuncia, sino que pasa a depender cada vez más de la confianza en quien
facilita la circulación. Y eso no es sólo aplicable para los fakenews donde es posible
identificar el género y el formato de la noticia como operadores veridictorios, sino que
lo vemos en los casos en que circulan audios-testimonios, o pedidos de auxilio o
denuncias u opiniones donde no es posible reconectar la relación autor (real) y
enunciador (locutor, enunciatario), y por lo tanto el referente de lo real es la propia
enunciación que depende de las modalizaciones para hacer creer y de los mecanismos
de construcción del verosimil.
Otro aspecto importante a señalar es que este tipo de contenidos también es cada vez
más accesible porque la mera circulación ya lo convierte en material disponible en
circuitos de amplificación aún mayores como los que pueden generar la publiación o re
post del mismo contenido realizado por los medios informativos. Es decir, un contenido
de odio, o de incitación al miedo que se vuelve viral es ya un criterio de noticibilidad en
sí mismo, independientemente de su constatación. Los medios suelen difundir estos
contenidos con una mínima advertencia (video viral) y desvinculándo su responsabilidad
sobre la obligación de verificación. Así podemos ver por ejemplo escenas de extrema
crueldad (expresiones de odio) que son publicadas como espectáculos de la violencia, o
discursos racistas, homofóbicos, etc.

Los comentarios
Son la vía principal en los que se realiza la interactividad entre los productores de
contenido y el público. Los comentarios corresponden a esa espacio de intervención y
de participación de las audiencias que ya ha pasado a formar parte del formato de un
noticia. Es que los comentarios atraen tráfico a los sitios (el ingreso a las plataformas
informativas mediante redes sociales es ya un hecho masivo). Por eso las noticias que
los medios digitales publicitan en las redes para captar y redigirir el tráfico de usuarios
que por allí circulan hacia los sitios son aquellas que generan más comentarios. Es decir
aquellas que movilizan emociones: provan ira, rabia, rencor, sospecha, indignación.

CASO TELMA FARDIN


En los casos de violencia hacia las mujeres, es constante que sea através de los
comentarios que se exprese el odio hacia quienes rompen con los mandatos
patriarcales, ya sea revictimizando a las mujeres que denuncian públicamente mediante
la sospecha, la contra-acusación, el insulto; o en airadas exclamaciones de punición.