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ENSAYO

ESTER
DE IZAGUIRRE
1

UNA OPINION

Sobre “La Mirada Turbia”,


de Juan José Oppizzi

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ESTER DE IZAGUIRRE

UNA OPINION
Sobre “La Mirada Turbia”,
de Juan José Oppizzi
Por ESTER DE IZAGUIRRE

S abemos que la poesía es sentimiento, el cuento circunstancia y la novela personaje. Y dos son
los personajes principales de esta narración extraordinaria: Hernán Arco y Vicente Recombes. El
escenario, un faro en el desierto que representa el infierno.
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El autor muestra en los diálogos –donde hay poca narración– todas las sutilezas y bellezas del lenguaje.
Extraña y hermosa novela en la que se muestran las virtudes del hombre y sus opuestos en un duelo
fantástico. El primer protagonista no es un personaje: es el faro en el desierto, símbolo de la soledad
total del hombre.

Entre los personajes, se destacan dos: el que está recluido en el faro, y el que lo recluye en ese
aislamiento y goza con el juego perverso de esa cárcel de peligro, arena y soledad. Pero en el personaje
recluido también descubrimos insólitas actitudes y sentimientos. Se presta con la aceptación de su
destino, a las maniobras siniestras de ese enemigo que desde lejos lo tortura y lo sojuzga.

No es la lectura de una novela que podemos analizar fríamente por todo lo que ella tiene de humana
verdad. ¿Por qué Arco tortura y goza al hacerlo con Recombes? ¿Por qué Recombes acepta, aunque
con dureza y amenazas, el destino que el desierto le impone?

Es una novela simbólica y realista. Podemos encontrar varias respuestas a nuestras formulaciones.
Pero no dejamos de admirar, primero la imaginación del escritor que nos recluye a nosotros en el faro
desértico, y después una visión original de la naturaleza y del hombre. No fantástica en el sentido en
que se rompen las leyes de la lógica, lo es en el sentido en que nunca he leído una novela con la
exposición de un pleito sociológico semejante. Sufrimos con el personaje Recombes, pero también le
señalamos sus propios errores.

Novela vida es la de Juan José Oppizzi. Original, repito, porque no le fue preciso describir
situaciones, lugares pasajeros. Fue un escenario único, delator del bien y del mal. Es fascinante su
lectura por sus originalidades y porque al concluirla experimentamos el delirio de una liberación. Es lo
que sentimos a pesar de las últimas palabras de la novela.

Felicito a Juan José porque no es una novela que se puede definir con el clásico: “la novela es el
personaje”. Desde esta lectura la novela es algo más. Y deja al lector la prerrogativa de descubrir qué es
ese “algo más” que trasciende al placer de una obra profunda e interesante.

Además de los valores como novela, el tema, los excepcionales personajes, llama la atención el
lenguaje poético, fluyente, no buscado, luminoso como en la descripción de un lugar en el desierto
donde está el faro en el que habita: capta la atención de lo narrativo no sólo por lo insólito y novedoso
del tema, el exilio, la cárcel, la soledad y el Dios que da órdenes como quien maneja elementos de
tortura, en esa naturaleza amenazante y despojada como una tumba gigantesca.

Con esta lectura fascinante comprobé que nunca leí una novela en la que yo, lectora, estando fuera de
la situación literaria expuesta, me interese tanto. Sí, hay un placer estético, hay emoción ante las
escenas dramáticas, pero no el temple de ánimo de quien está viviendo lo narrado.

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UNA OPINION SOBRE LA MIRADA TURBIA

Yo me siento Recombes y odio la complacencia de Arco en su tiránica expectativa. Juan José Oppizzi
es el gran narrador. Siempre vemos los hechos narrados a través de la certeza de nuestra realidad de
lectores. Nunca una novela me permitió la magia de introducirme en ella, de vivirla como si yo fuese un
personaje más y sufriera y gozara. Siempre desde afuera como ante un escenario, del cual si quiero
puedo tomar inmediata distancia. Quiero decir: con esta novela de Oppizzi estoy dentro de la novela,
viviendo la ficción como inseparable realidad.

Algo más que debemos tener en cuenta es el riquísimo y natural vocabulario. El placer de leer una
prosa deslizante y perfecta y al mismo tiempo sentirnos parte, protagonistas de los acontecimientos. El
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desierto que describe el autor no es el de las películas. Temo que sea el de los desiertos reales: la verdad
y el alma de mi propio desierto, y que los personajes antagónicos sean los adversarios en la propia
conciencia del lector. Por eso la narración avanza y se debate en el espíritu de cada uno de los lectores.

El faro es un símbolo de la soledad total del hombre. Con un libro excelente como La mirada turbia
experimentamos el placer de contemplar un cuadro bello y de oír una música celeste. Novela diferente
de todas las que en mi demasiado larga vida he leído. No son hechos encontrados. Los verdaderos
personajes son los sentimientos. El desierto como símbolo de la vida humana, de la cárcel, de las
circunstancias. Es que en todas las novelas encontramos elementos literarios comunes, la novela en
tanto personaje, la novela en tanto relaciones de amor o de odio, nacimientos, muertes, en suma: la
vida. Y en cada relato hay un rumbo diferente para esos personajes que las protagonizan. Nos
complacemos con sus lecturas por esas situaciones diferentes, referidas a lugares y épocas
determinadas. Personajes que nos conmueven, nos asombran, personajes que admiramos. Todo eso y
más hallaremos en las innúmeras novelas leídas.

En todas ellas hay elementos comunes del género. La verdad suele estar en el carácter y en el destino de
esos personajes. En esta novela de Juan José Oppizzi me hallé en la situación de no poder compararla
con ninguna de las lecturas de mi vida. Así como en la obra de Kafka hay una atmósfera incomparable,
en esta de Oppizzi me encontré con algo totalmente inédito. ¿El estilo de Oppizzi? ¿El argumento?
¿Los personajes? Eso y mucho más es lo que ha contribuido a convencerme de que La mirada turbia no
es precisamente la del lector, sino que es esta narración diferente, extraña, la que nos enturbia la
mirada crítica. La que contribuye a que sus personajes nos acompañen durante un largo tiempo con la
certeza de haber disfrutado de una lectura singular.

Gracias Juanjo por esta hermosa y extraña narración en la que están las virtudes y los opuestos en una
riña singular. Debo confesar que esta novela no es una más, porque a través de los acontecimientos y
manifestaciones de los personajes, como el de Pícoli, surgen como ante un espejo los temores, las
represiones, los impulsos y las manifestaciones violentas, humanísimas, que pretendemos ocultar.

Los símiles lingüísticos que más se acercan al clima de esta narración son las palabras “Infierno” y
“Paraíso”, “bondad” y “perversidad”. Y el verdadero protagonista no es un personaje con sangre en las
venas, es la luz de un faro en el desértico camino de la vida.

Finalmente, al advertir que el desierto está en uno mismo, no pude dejar de recordar el poema Mi
desierto, que nos dice:

Soy un desierto de libertad y misterio,


donde nada, ni el recuerdo, me limita.
Sólo queda en mi memoria el día seguro

cuando las cosas me echarán de menos.


Siento mi propia ausencia y mi vacío,
porque soy una mancha del futuro
que embriagará a la cal de las paredes.
Porque será mi nombre el sonido despojado
de unos pasos en la alfombrada calle del otoño.

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UNA OPINION

Yo me siento Recombes y odio la complacencia de Arco en su tiránica expectativa. Juan José Oppizzi es el gran
narrador. Siempre vemos los hechos narrados a través de la certeza de nuestra realidad de lectores. Nunca una
novela me permitió la magia de introducirme en ella, de vivirla como si yo fuese un personaje más y sufriera y
gozara. Siempre desde afuera como ante
un escenario, del cual si quiero puedo tomar inmediata distancia. Quiero decir: con esta novela de Oppizzi estoy
dentro de la novela, viviendo la ficción como inseparable realidad.

Algo más que debemos tener en cuenta es el riquísimo y natural vocabulario. LA El MIRADA
placer de leerTURBIA
una prosa 4
deslizante y perfecta y al mismo tiempo sentirnos parte, protagonistas de los acontecimientos. El desierto que
describe el autor no es el de las películas. Temo que sea el de los desiertos reales: la verdad y el alma de mi
propio desierto, y que los personajes antagónicos sean los adversarios en la propia conciencia del lector. Por eso
la narración avanza y se debate en el espíritu de cada uno de los lectores.

El faro es un símbolo de la soledad total del hombre. Con un libro excelente como “La mirada turbia”
experimentamos el placer de contemplar un cuadro bello y de oír una música celeste.
ANTECEDENTES.
Novela diferente de todas las que en mi demasiado larga vida he leído. No son hechos encontrados. Los
verdaderos personajes son los sentimientos. El desierto como símbolo de la vida humana, de la cárcel, de las
Ester de Izaguirre
circunstancias. Es que en todas las novelas encontramos elementos literarios comunes, la novela en tanto
personaje, la novela en tanto relaciones de amor o de odio, nacimientos, muertes, en suma: la vida. Y en cada
Nacida
relato hay unenrumbo
Asunción del Paraguay,
diferente para esosespersonajes
hija de padrequeargentino y madre paraguaya.
las protagonizan. Está en Buenos
Nos complacemos con susAires
lecturas
desde los cinco años de edad. Publicó los libros de poemas “Trémolo”, “El país que llaman
por esas situaciones diferentes, referidas a lugares y épocas determinadas. Personajes que nos conmueven, vida”, “No nos
está vedado
asombran, el grito”,
personajes queGirar en descubierto”,
admiramos. Todo eso y“Qué
másimporta
hallaremossi anochece”, “Judas ynovelas
en las innúmeras los demás”, “Y dan un
leídas.
premio al que lo atrape vivo”, “Fuera de programa”, “Antología”, “Si preguntan por alguien con mi
nombre”,
En todas “Unaelementos
ellas hay extraña certeza
comunes nosdelvigila”,
género.“Poemas”
La verdad suele estar los
(1960-1992); libros
en el de cuentos
carácter “Yo soyde
y en el destino el eso
tiempo” y “Último domicilio conocido”; la novela “Ayer no ha
personajes. En esta novela de Juan José Oppizzi me hallé en la situación de no terminado todavía”; obras con las que
poderobtuvo las siguientes
compararla distinciones:
con ninguna Primer de
de las lecturas Premio Municipal
mi vida. Así como de en
Cuento,
la obrapordeunanimidad del jurado
Kafka hay una atmósfera
compuesto por Manuel Mujica Láinez, Silvina Bullrich y Oscar Hermes Villordo;
incomparable, en esta de Oppizzi me encontré con algo totalmente inédito. ¿El estilo de Oppizzi? tres veces Premio ¿El
Fondo Nacional
argumento? de las Artes,
¿Los personajes? EsoGran Premio
y mucho más Dupuytren,
es lo que haFaja de Honor de
contribuido la SADE, Pluma
a convencerme de Plata
de que del
“La mirada
Pen Club Internacional, Premio Municipal de Poesía, etc.
turbia” no es precisamente la del lector, sino que es esta narración diferente, extraña, la que nos enturbia la
mirada crítica. La que contribuye a que sus personajes nos acompañen durante un largo tiempo con la certeza
Como
de haber profesora
disfrutado de de
unaletras,
lecturaegresada
singular. de la Universidad Nacional de Buenos Aires, obtuvo cargos
académicos por concurso en las Cátedras de Literatura Argentina y de Estética en la misma
Universidad.
Gracias Juanjo porFue “Visiting
esta hermosa Lecturer” en narración
y extraña la Universidad
en lade San
que Diego,
están las yvirtudes
“Visiting Associate
y los Professor”
opuestos en una riña
en la Universidad de Irvine, California, EE.UU. Desde entonces hasta
singular. Debo confesar que esta novela no es una más, porque a través de los hoy es invitada a dar clases dos
ciclos por añoyen
acontecimientos varias universidades
manifestaciones de losnorteamericanas:
personajes, comoDomínguez Hills,
el de Pícoli, Baylor,
surgen Greeley,
como anteetc.
un espejo los
temores, las represiones, los impulsos y las manifestaciones violentas, humanísimas, que pretendemos ocultar.
Fue invitada por la UNESCO, en 1983, para dictar clases y conferencias; además también por la
Universidad de París,
Los símiles lingüísticos quelamás
Jawaharlal
se acercan Nehru University
al clima de esta de Nueva son
narración Delhi,
lasIndia; Al-Azhar
palabras de El
“Infierno” Cairo,
y “Paraíso”,
Egipto; La Madraza de Granada y el Colegio Mayor Argentino de Madrid, España. Asistió a numerosos
“bondad” y “perversidad”. Y el verdadero protagonista no es un personaje con sangre en las venas, es la luz de
congresos
un faro internacionales
en el desértico camino de enlaEuropa
vida. y en América. Es asesora de las revistas “Letras de Buenos Aires”,
“El grillo”, “Alba de América” y “Napenay”. Está en el Comité Ejecutivo del Instituto Literario y Cultural
Hispánico
Finalmente, con sedeque
al advertir en Westminster,
el desierto estáCalifornia, EE.UU.no
en uno mismo, Colabora con los
pude dejar diarios “La
de recordar el Nación”,
poema “Mi“Clarín”,
desierto”,
gaceta de Tucumán” y revistas del exterior. Fue creadora del ciclo “Diálogos con personajes de
“Ladice:
que nos
novelas”. Obtuvo el Premio Alicia Moreau de Justo por su valioso aporte a la docencia. Fue directora del
seminario
Soy un desierto de libertad yymisterio,
“Antígona” es Presidente de la Asociación Americana de Poesía Sus obras fueron
traducidas al alemán, italiano,
donde nada, ni el recuerdo, me limita. francés e inglés.
Sólo queda en mi memoria el día seguro
Desde 1999 hasta 2003 dictó en el Centro Cultural San Marín de la ciudad de Buenos Aires talleres de
Poesía,
cuando Novela
las cosas meyecharán
Ensayo.deEn 2001 fue galardonada con el Premio Selección de Editores, otorgado por
menos.
The International Library of Poetry
Siento mi propia ausencia y mi vacío, en EE. UU. Por sus poemas en inglés “Soy Judas”. En Noviembre de
2010 le fue otorgado el Premio
porque soy una mancha del futuro Alfonsina Storni por parte del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
que embriagará a la cal de las paredes.
Porque será mi nombre el sonido despojado
de unos pasos en la alfombrada calle del otoño.

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