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Tema 5
EL ARTE PRERROMÁNICO ASTURIANO

1. EL CONTEXTO HISTÓRICO

2. LA ARQUITECTURA
2.1 Características generales
2.2 Alfonso II. Etapa prerramirense
2.3 Ramiro I. Etapa ramirense
2.4 Alfonso III. Etapa postramirense

3. LA ORFEBRERÍA

1. CONTEXTO HISTÓRICO

Desaparecido el reino visigodo de Toledo y con la presencia islámica en gran parte del
territorio peninsular, el núcleo de resistencia astur iniciará la creación de un Estado que tendrá su época
de mayor esplendor con Alfonso II (791-842), Ramiro I (842-850) y Alfonso III (866-910). El reino
asturiano se regirá por un principio básico, la recuperación de la desaparecida monarquía
hispanovisigoda, de la que se van a considerar herederos directos. Intentarán restablecer en sus sedes
regias el boato de la corte toledana emulando sus edificios y costumbres. En el arte, serán los
continuadores de las formas y técnicas antiguas, de sustrato tardorromano.
Tras una primera etapa de formación, entre los años 791-910, el reino astur conseguirá su consolidación
a medida que amplía sus fronteras, perdiendo importancia el núcleo territorial asturiano cuando, en el
siglo X, Ordoño II traslade la capital a León.

El apogeo del Reino de Asturias se iniciará con el reinado de Alfonso II el Casto, que dará
impulso a la monarquía no sólo por medio de la expansión territorial sino también por su ideal de
restauración de orden gótico (de los godos) que le llevaron a establecer relaciones con la corte de
Carlomagno y el imperio Carolingio. En íntima relación con esto, el monarca trasladará la capital a
Oviedo y, en torno a ella, desarrollará una fuerte actividad constructiva que la convierte en sede regia y
emblema del nuevo reino. Oviedo será, en definitiva, la nueva Toledo.

Tema 5: El arte prerrománico asturiano.


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El impulso constructor continuará en el breve reinado de su sucesor Ramiro I y durante el reinado de
Alfonso III el Magno. Con éste, el reino astur llega a su mayor expansión territorial, unida al gran auge
cultural y al impulso que adquiere la vida monástica debido, en gran medida, a los inmigrantes
mozárabes. A este desarrollo cultural contribuyen también las relaciones ultrapirenaicas del monarca y
el hecho de que, a partir del año 899 Compostela constituya ya un centro de peregrinación en torno a
los restos del apóstol Santiago, cuyo sepulcro se había descubierto en el año 829.
Coincidiendo con el reinado de estos tres monarcas se desarrolla un arte peculiar al que Jovellanos daría
por primera vez el nombre de Arte Asturiano. En este arte se pueden establecer tres períodos, cada
uno de los cuales se corresponde con el reinado de los monarcas citados.

 ALFONSO II (791-842). Arte prerramirense


 Cámara Santa
 San Tirso
 San Julián de los Prados (Santullano)
 Santa María de Bendones
 San Pedro de Nora
 Cruz de los Ángeles

 RAMIRO I (842-850). Arte ramirense


 Santa María del Naranco
 San Miguel de Lillo
 Santa Cristina de Lena

 ALFONSO III (866-910). Arte postramirense.


 San Salvador de Valdediós
 Santo Adriano de Tuñón
 Santiago de Gobiendes
 Cruz de la Victoria
 Foncalada

El Arte Asturiano presenta un carácter unitario debido a que estuvo en todo momento
impulsado por los monarcas. Es por tanto un arte áulico, vinculado a la monarquía. La concentración
de poder frente a la fragmentación del feudalismo europeo, el fervor religioso de los monarcas y el
deseo de éstos de prestigiar a una monarquía que desea ser heredera de la visigoda, hicieron posible una
intensa actividad artística en un espacio geográficamente reducido y durante un período de tiempo
corto. El afán constructor de los monarcas asturianos fue comprendido y apreciado en la época, como
muestra el hecho de que las crónicas nos hablen de Alfonso II, Ramiro I y Alfonso III como
promotores del arte. Los artistas fueron personajes anónimos que estuvieron al servicio de la ideología y
los proyectos de los reyes, habiendo llegado hasta nosotros solamente el nombre de Tioda, arquitecto
de Alfonso II. Por otra parte, el dominio de la monarquía sobre la iglesia supuso que estuviesen ligadas
a ella todas las manifestaciones artísticas, tanto civiles como religiosas.

Tema 5: El arte prerrománico asturiano.


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2. ARQUITECTURA

2.1 Características generales:

La arquitectura asturiana fue esencialmente religiosa y palaciega, y siguió los modelos


constructivos de la arquitectura visigoda. Sus características más importantes son:

 Materiales: sillarejo y mampostería, sólo aparecen sillares de piedra en los ángulos de las
esquinas o en los contrafuertes.
 Soportes:
muros de bastante espesor que acostumbran a estar reforzados
por contrafuertes y arquerías ciegas.
pilares sencillos de sección cuadrada o rectangular, sobre los que
descansan arcos.
columnas que durante el reinado de Ramiro I se usan más con
una función decorativa que con funciones de sostén, los fustes
pueden ser lisos pero predominan los sogueados y los capiteles
son de tipo corintio muy tosco, o bien de forma troncopiramidal
invertido y decorados con sogueado o relieves.
 Vanos: son escasos y pequeños, las ventanas están decoradas
con celosías de piedra o yeso que provocan a través de su calado
una luz tamizada y suave.
 Arcos: durante el reinado de Alfonso II se usa el arco de medio
punto de influencia romana; en la etapa de Ramiro I el más usado (aunque también se
utiliza el anterior) es el de medio punto peraltado (arco de medio punto que se eleva en
altura al incluir más dovelas sobre las impostas); durante el reinado de Alfonso III, se usa
principalmente el arco de herradura tanto de origen visigodo como musulmán, junto con
los dos anteriores.
 Cubiertas: generalmente son planas y de madera, únicamente los tres ábsides de la
cabecera se cubren con bóvedas de cañón. Las bóvedas de cañón están sustentadas por
arcos fajones.
 Planta: es en general basilical con tres naves longitudinales,
en algunos casos se tiende a marcar la nave transversal o
transepto, o bien a separar las naves del altar por medio del
iconostasio.
 Cabecera: es tripartita, los ábsides siguiendo la tradición
visigoda son rectangulares, totalmente abovedados y
destacando el central. A menudo sobre el ábside central se
encuentra una pequeña cámara cuya única salida es una
ventana exterior enmarcada por tres arquillos y cuya función
no está muy clara.
 Decoración: puede ser de creación propia o influida por
otros estilos artísticos:
de influencia romana: en concreto de la pintura pompeyana (en San Julián de los Prados).
La pintura decoraba fundamentalmente las paredes del interior y exterior de los edificios,
tanto para enmascarar la pobreza de los materiales como para mostrar un programa áulico.
La técnica es la del fresco.
de influencia bizantina: en San Miguel de Lillo hay unas jambas que reproducen un díptico
de circo bizantino.
temática propia: ya que tanto en los fustes de las columnas como en los relieves
predomina la decoración de soga o cuerda y los discos clípeos localizados en las enjutas.

Tema 5: El arte prerrománico asturiano.


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2.2 Alfonso II (791-842)- Etapa Prerramirense

Del reinado de Alfonso II destacan: la iglesia de San Julián de los Prados (Santullano),
considerada como una de las más amplias del prerrománico de la Península y cuyo interior estaba
totalmente cubierto de pinturas murales; y la Cámara Santa de Oviedo, en origen capilla palatina del
monarca, dedicada a San Miguel, un espacio rectangular de dos pisos cubiertos por bóveda de cañón y
con contrafuertes exteriores.

SAN JULIÁN DE LOS PRADOS (SANTULLANO)


Fue mandada construir por Alfonso II entre el 812 y el 842, ya
que no aparece mencionada en la donación del rey en el año 812,
siendo la muestra más representativa de la primera etapa del Arte
Asturiano, encontrándose en ella todos los elementos formales
característicos de este período.
Se levantó en las afueras de la capital y formaba parte de una villa regia
extramuros, distante alrededor de un kilómetro del centro primitivo de
la ciudad. Dicha villa era una especie de pequeño núcleo satélite de la
ciudad-símbolo, unas instalaciones en el campo a las que el rey
desplazaba su corte para descansar en plena naturaleza donde disfrutaba del bosque y la caza.
Se erigió en honor a San Julián y su esposa Santa Basilisa, quienes por su castidad adoptaron la vida
monacal llegando a ser abad y abadesa en sus respectivos conventos.

En San Julián existen múltiples influencias perceptibles en la variedad de elementos que


presenta la obra:
 Tradición romana: presente en los arcos de medio punto, la utilización de ladrillo y
sillarejo, las esquinas con sillares a soga y tizón, la bóveda de cañón y la decoración
pictórica.
 De la basílica paleocristiana: el pórtico y las habitaciones laterales, la fragmentación del
espacio en función de lograr una sensación de misterio en ciertos momentos del culto, la
idea del transepto y la cubierta de madera.
 De la arquitectura hispano-visigoda: la cabecera tripartita rectangular, el pórtico de
entrada y las dependencias laterales.
Hay que señalar que el gran mérito de la arquitectura asturiana, concretamente en este edificio, radica en
su fuerte capacidad integradora de tendencias artísticas anteriores y coetáneas, consiguiendo de esta
forma una original síntesis.

En cuanto a las características formales, la planta es basilical configurando un rectángulo al que


se añaden tres cuerpos de tal modo que el conjunto se podría inscribir en un rectángulo mayor. La
planta presenta tres naves longitudinales, una nave transversal y una cabecera tripartita. A los pies
cuenta con un pórtico y a ambos lados de la nave transversal hay sendos habitáculos.
Las naves se separan por medio de pilares de sección cuadrada, con basa
y capitel imposta, que sustentan arcos de medio punto de ladrillo. Sobre
ellos existe un muro en cuyo tramo superior se abren vanos de
iluminación adintelados y cerrados por celosías. Las tres naves presentan
cubierta de armadura de madera vista.
Tiene un transepto que apenas sobresale en planta. El paso entre el
cuerpo basilical y el transepto se realiza a través de tres arcos de medio
punto que recuerdan a los arcos de triunfo romanos. La cubierta es igual
que la de las naves, de madera. Se cree que en el lado norte del transepto
existió una tribuna para el rey.
En la cabecera las tres capillas tienen remate recto, tanto en el interior
como en el exterior, siendo la central de mayores dimensiones y su muro
está recorrido por una arquería ciega que lo decora y refuerza. Sus arcos

Tema 5: El arte prerrománico asturiano.


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de medio punto apoyan sobre columnas de mármol de fuste liso, con basa y capiteles corintios. Cada
una de las capillas se ilumina a través de vanos adintelados cerrados por celosías con arquillo de
descarga de ladrillo visible desde el exterior.
Los tres ábsides se cubren con bóveda de cañón, situándose la de la capilla central a mayor altura que
las de las laterales. El acceso a las capillas se realiza a través de tres arcos de los que el central es de
mayor tamaño que los laterales. La organización es idéntica a la ya aludida de paso entre las naves y el
transepto, retomando de nuevo la idea del arco triunfal.
La iglesia tiene a los pies un pórtico con cubierta de madera y en los extremos del transepto dos
habitaciones cuya posible finalidad sería la de servir de sacristía o de lugar para la preparación del culto.
Se distingue una división del espacio en tres zonas: las naves, el transepto y el presbiterio, en función de
la jerarquización del espacio sagrado, tradición que se remonta al arte paleocristiano. Las naves estarían
destinadas a los fieles, mientras que en el transepto se localizaría la tribuna real desde la que el monarca
seguiría la ceremonia religiosa y que se relaciona con las
tribunas reales carolingias. Por su parte, el presbiterio
sería el espacio del clero.
Respecto a los materiales, el aparejo utilizado
es el sillarejo, tan sólo en los contrafuertes y en los
ángulos de las esquinas se utilizan sillares bien
trabajados y colocados a soga y tizón. El hecho de que
se hayan detectado restos de encalado en los muros
hace suponer que la pobreza de materiales estaría
oculta.

Uno de los aspectos más llamativos de Santullano es su decoración. La decoración


escultórica es pobre y se limita a unos bajorrelieves en mármol con motivo de casetones, de origen
romano, que se localizan en las pilastras sobre las que se apoya el arco triunfal de la capilla principal.
Los capiteles de la arquería ciega de la capilla principal y las celosías de las ventanas.
La abundancia de la decoración pictórica contrasta con la pobreza de la escultura, ya que todo el
espacio interior, desde el suelo hasta el techo, tanto los muros como los pilares y arcos, están
profusamente cubiertos con pinturas, tal vez con la intención de ocultar la pobreza del material.
Se distinguen claramente dos tipos de pintura: la de carácter decorativo y la simbólica. La técnica
empleada es el fresco, grabada previamente con punzón (técnica muy usada en la Antigüedad). Los
motivos decorativos se distribuyen en distintos pisos que varían según las zonas.
En la nave central podemos diferenciar tres niveles:
 1º nivel: zócalo imitando contraplacado,
estrías en los pilares, círculos en la rosca
de los arcos, elementos vegetales en el
intradós y medallones en las enjutas.
 2º nivel: motivos arquitectónicos seriados
con abundancia de frontones y cortinajes
recogidos a través de los cuales se finge
un paisaje arquitectónico.
 3º nivel: franja de arquitectura y cortinas
alternantes interrumpidas por los vanos
de iluminación que actúan como elemento
ordenador. Corona el conjunto un friso
de modillones que recorre toda la nave.
Dentro de esta misma nave, el muro de los pies
presenta los mismos niveles, pero las arquitecturas y los cortinajes son menores en número aunque de
mayor tamaño, destacando en el centro del tercer piso una gran cruz, de la que penden las letras alfa y
omega. El espacio triangular baja la cubierta se rellena con grandes vasos con motivos vegetales.

En el transepto, debido a su mayor altura, las arquitecturas se disponen en niveles que no coinciden en
línea con los de la nave central aunque repiten el mismo modelo decorativo.
En las naves laterales aparece un zócalo y sobre él motivos vegetales geometrizados imitando casetones.
Las bóvedas de de las capillas siguen el mismo esquema. En la central, la arquería ciega se decora

Tema 5: El arte prerrománico asturiano.


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también mediante círculos y vasos con motivos vegetales. Las capillas laterales nos muestran una réplica
pictórica de la arquería ciega de la capilla central.
El ilusionismo de raigambre clásica que presentan las pinturas de San Julián supuso una transfiguración
del ambiente que asombraría a los fieles, si se tiene en cuenta la pobreza de esta sociedad. También sería
una forma de articular ópticamente espacios y volúmenes no conseguidos en la construcción.
Desde el punto de vista de la interpretación iconográfica se advierte la existencia de una clara
disposición jerárquica de los temas, de ahí que, en la zona más alta de los muros transversales se sitúe la
cruz, de tal modo que el fiel siempre la tenga ante sí.

En definitiva, Santullano es una clara muestra de la arquitectura asturiana de la época de


Alfonso II, como manifestación de la cultura cristiana que resurge ligada a una monarquía que se
enfrenta al Islam y trata de establecer los límites territoriales y fortalecer su propia entidad. Desde el
punto de vista formal, ese resurgimiento va unido a viejas tradiciones artísticas que entroncan con la
baja Antigüedad romana.

CÁMARA SANTA
La cámara santa es un edificio de doble planta, siguiendo un diseño que proviene del mundo
romano, en el que la parte inferior se dedica a enterramientos y la superior al culto. Este modelo llegará
a su máxima expresión, dentro del arte altomedieval, en el palacio de Santa María del Naranco,
construido también en Oviedo unos cincuenta años después.
Aunque las crónicas de la época no la mencionan, tanto su estructura y su aparejo (sillarejo), como los
de la torre de San Miguel, a la que está adosada, sitúan su construcción en el reinado de Alfonso II, a
principios del S. IX, posiblemente como capilla palatina.
La planta superior fue modificada en el S. XII, en que
se incrementó la altura de la nave, sustituyendo el tejado plano
original por una bóveda de cañón, soportada por arcos fajones
que se apoyan en seis columnas dobles, decoradas con los
Apóstoles, uno de los conjuntos escultóricos más interesantes
del románico español.
La planta inferior, dedicada a Santa Leocadia, cuyos
restos, junto a los de San Eulogio, fueron traídos
posteriormente desde Córdoba por Alfonso III, es una nave
rectangular de 10 metros de largo por 3 metros de ancho,
cubierta por una bóveda de cañón en ladrillo que se apoya sobre
un zócalo de piedra adosado a tres de sus lados. En cada
costado se abren dos ventanas y una puerta adintelada al
exterior. Además hay una pequeña ventana en la cabecera,
dentro de un arco de medio punto sobre columnas y capiteles que también enmarcan un pequeño
tabernáculo. Se conservan restos de soportes de canceles, situados en el suelo, por delante de la zona
que estaría dedicada al altar, y algunas laudas sepulcrales, entre ellas la tapa del sepulcro visigodo de
Itacio, una de los más interesantes que nos han llegado de ese periodo. Es evidente que esta nave
inferior estaba situada al nivel del suelo, con acceso directo por las puertas existentes en cada costado y

Tema 5: El arte prerrománico asturiano.


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posiblemente en el entorno en un cementerio, como sucede en otras construcciones de este tipo en
épocas anteriores e incluso en la carolingia, ya que en las excavaciones aparecieron algunas sepulturas
del S. X en su entorno.
La planta superior, dedicada a San Miguel, consta de una
nave y un ábside. Queda muy poco de la nave original ya que,
como hemos comentado, fue modificada en el S. XII. Sabemos
que era de mayor altura que el ábside y estaba cubierta por
techumbre plana de madera. Sin embargo se conserva el
presbiterio original y su arco triunfal, sostenido sobre
semicolumnas adosadas a una pilastra, con capiteles de influencia
bizantina quizá de época anterior reutilizados. Este arco da origen
a la bóveda de cañón en ladrillo que cubre la cabecera partiendo de
una imposta corrida a lo largo de los muros laterales. En el fondo
existe una ventana enmarcada por columnas.
En su interior se conservan las reliquias ofrecidas por los reyes
asturianos a la Catedral de San Salvador, hoy desaparecida, ya que
sobre ella se construyó en el S. XIV la actual catedral gótica. Se
trata de uno de los conjuntos de orfebrería más significativos que
se conservan de la alta edad media, que incluye piezas tan
importantes como la Cruz de Los Ángeles (808), la Cruz de la
Victoria, que Alfonso III mandó hacer en el castillo de Gauzón
para la Catedral de Oviedo en el año 908 o la Caja de las Ágatas,
regalada a la Catedral por Fruela II en 910.
Este edificio, se supone estaba adosado a la torre que ocupaba el
extremo derecho del palacio que construyó Alfonso II al trasladar
la corte a Oviedo, aunque no está claro si se trataba de una capilla
palatina, en la que se conservaban reliquias, lo que nos parece más
probable, o una construcción martirial, rodeada de un cementerio.
En cualquier caso parece indudable que forma parte de la
estructura de la ciudad áulica que diseñó Tioda para ser la capital
del nuevo reino que estaba creando Alfonso II, tanto por su tipo
de construcción, a base de sillarejo con contrafuertes, como por el
tipo de decoración, además del hecho de que estuviera adosado a
la torre de San Miguel, que era parte de ese palacio.
Sin embargo hay dos puntos muy importantes a destacar en la estructura de la Cámara Santa: en él
aparecen arcos ciegos decorando los muros exteriores. El otro es que en la planta baja aparece la
primera nave cubierta por bóveda del arte asturiano, tipo de cobertura que hasta entonces sólo había
aparecido en las capillas de la cabecera de las iglesias. Evidentemente no era un sistema nuevo ya que
encontramos bóvedas de este tipo muy anteriores en España, pero hasta ese momento los arquitectos
asturianos no se habían atrevido a utilizarlo más que en pequeños espacios. Este hecho convierte a la
Cámara Santa en un claro antecedente de las construcciones del periodo ramirense, en el que Santa
María del Naranco repite parte del modelo.

Tema 5: El arte prerrománico asturiano.


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2.3 Ramiro I (842-850)- Etapa Ramirense

Este monarca continuó dando estabilidad al Estado creado por Alfonso II, pese a que su
reinado fue muy breve. Las crónicas insisten en su carácter fuerte contra todo aquello que supusiera una
amenaza a las normas establecidas.
También a partir de los textos de la época sabemos que hizo levantar en el Naranco un conjunto de
edificaciones palatinas, de las que se han conservado las que hoy conocemos como Santa María del
Naranco y San Miguel de Lillo.

El sobredicho rey fundó, en la ladera del monte Naranco, distante de Oviedo dos mil pasos, una iglesia en memoria de Santa María,
de admirable belleza y perfecto ornato; la cual, aparte de otras particularidades que omito, se compone de varios tramos abovedados y
está construida solamente con cal y piedra; de modo que no encontrará edificio semejante en España quien quisiera buscarlo. No lejos
de esta sobredicha iglesia construyó también numerosos palacios y balnearios hermosos y decorados.
Crónica de Alfonso III.

SANTA MARÍA DEL NARANCO


Ramiro I mandó construir en las laderas del Monte Naranco, a unos tres kilómetros del centro
de Oviedo, un conjunto arquitectónico para residencia real en periodos de descanso, un proyecto
similar al de Alfonso II en torno a San Julián de los Prados. En dicho complejo existirían, por una parte
las construcciones utilizadas por el rey y sus acompañantes como vivienda y junto a ellas se levantaría
un edificio destinado a Sala Regia (actual Santa María), para diversas actividades de gobierno y quizá
también para reafirmar la estabilidad y desarrollo
cultural del reino en ese momento.

El edificio, rematado por una cubierta a


dos aguas, está organizado en tres pisos, de los
cuales el tercero es ficticio, ya que en el interior
responde a un segundo piso que se prolonga
hasta alcanzar más altura. Por tanto, el edificio
consta de dos pisos, cuya planta es de forma
rectangular de algo más de 20 m. de largo por 6
m. de ancho. El piso inferior consta de tres
piezas: una central y dos laterales. La central, de
mayores dimensiones, que tal vez sirviera de
oratorio, se ilumina a través de dos puertas
laterales y se cubre con bóveda de cañón que
arranca de un zócalo y está reforzada por arcos
fajones, lo que constituye una gran novedad
arquitectónica. De las dos laterales, la oriental parece haber
sido una sala de baños (hay restos de una conducción de
agua) con entrada directa desde el exterior y con una
puerta de comunicación con la habitación central respecto
a la cual se sitúa a un nivel inferior y se ilumina por medio
de seis vanos con arco de medio punto. La habitación
occidental es independiente y sólo tiene acceso desde el
exterior, recibiendo la luz a través de cuatro ventanas
laterales con arco de medio punto. La cubierta de ambos
recintos laterales es de madera.

Nos conduce al segundo piso o planta noble una


escalera exterior de dos tiros adosada a la fachada norte y
paralela a ella, que desemboca en un pequeño pórtico con
tres de sus lados abiertos al exterior por huecos rematados por arcos de medio punto de piedra,
sirviendo el cuarto de puerta de acceso. En la fachada sur hay restos de lo que se supone fue un
mirador.

Tema 5: El arte prerrománico asturiano.


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La planta noble consta, lo mismo que la inferior, de una sala rectangular y dos zonas laterales. El recinto
central, posible lugar de reunión y fiestas, es el triple de largo que de ancho, y está cubierto por una
bóveda de cañón hecha de piedra toba reforzada por arcos fajones. Dicha arquería reposa sobre
columnas adosadas cuyos fustes, en
haces de cuatro, son sogueados. Los
capiteles que tienen forma
troncopiramidal invertida y están
decorados con figuras de origen
oriental. Las enjutas de la arquería
ciega se decoran con medallones
enmarcados por sogueado y
decorados en su interior con
motivos de aves y cuadrúpedos en el
centro, también de influencia
oriental y que cuelgan de fajas
verticales compartimentadas por
arquillos de sogueado. Debajo de los
dos inferiores hay una pareja de
caballeros enfrentados en ademán
de combate y en la parte superior
hay otra pareja de figuras que en este caso parecen sostener algo sobre la cabeza. En las cintas de los
lados menores se inscribe una cruz de tipo bizantino que recuerda a la Cruz de los Ángeles.
Los recintos laterales se utilizarían como miradores. Sus fachadas, este y oeste, destacan por los
espléndidos vanos de los miradores. El ficticio tercer piso presenta la típica ventana trífora asturiana,
que repite la disposición de la arquería del mirador y la sensación de altura.

La genialidad del arquitecto del Naranco queda patente en sus originales aportaciones dentro
del contexto prerrománico, que dejan entrever su formación y conocimiento de la tradición clásica.
Entre ellas destaca la utilización de un material ligero en las cubiertas, la toba sustituye al ladrillo; la
recuperación del arco de medio punto peraltado; el empleo de nichos en el interior para romper con la
pesadez de los muros; un vano exterior que simula un tercer piso haciendo el edificio más armónico; un
remate triangular que evoca un frontón y sobre todo ello, el abovedamiento y su sistema de
contrarrestos que anticipan el románico. El conjunto también resulta innovador por su armonía de
estructuras, por la elegancia de sus líneas y por el claro sentido ascensional de su verticalidad. Teniendo
en cuenta todo esto, se puede afirmar que un edificio como Santa María del Naranco resulta
excepcional dentro del conjunto del Arte Prerrománico europeo.

Tema 5: El arte prerrománico asturiano.


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SAN MIGUEL DE LILLO

La iglesia palatina de San Miguel de Lillo fue consagrada por Ramiro I en el año 848, de
acuerdo con la inscripción grabada por el propio rey y su esposa, en el ara conservada en el Palacio del
Naranco.

... en el lugar de Lillo construyó una iglesia y palacios, con admirable obra de bóveda
Crónica Albeldense

Entretanto el dicho rey fundó una iglesia en memoria de Santa María (la actual iglesia de San Miguel de Lillo) en
la falda del monte Naranco, distante de Oviedo dos millas, de admirable belleza y hermosura perfecta y, para referirme a
otras de sus hermosuras, tiene una bóveda apoyada en varios arcos, y está construida solamente con cal y piedra; si alguien
quisiera ver un edificio similar a ése, no lo hallará en España.
Crónica ad Sebastianum

La iglesia de Lillo ha llegado a nosotros parcialmente conservada, al haberse arruinado buena


parte del edificio hacia el siglo XII. De su primitiva obra se conserva el antecuerpo occidental, donde se
abre la puerta de ingreso a un vestíbulo sobre el cual se eleva la tribuna regia, y el primer tramo de la
arquería del cuerpo central de la nave, que son los restos actualmente conservados. Todo el edificio está
rematado por cubiertas a dos aguas.

La altura de la iglesia es tres veces el ancho de la nave central. La planta


basilical, de 20 metros de longitud, estuvo formada por tres naves, la
central más ancha y alta que las laterales. Cabecera tripartita y a los pies
del templo, un vestíbulo, la tribuna real, escaleras y varias dependencias.
Se cubre con bóveda de medio cañón apoyada en arcos fajones. Se
especula acerca de la posible existencia de dos estructuras a los lados
simulando el aspecto de transepto pero todavía no esta demostrado. Se
conserva el primer tramo de los cuatro de que constaba.

La planta original del fragmentado templo palatino de Lillo,


independientemente de sus exactas y precisas dimensiones primitivas,
responde a la tipología común a las iglesias asturianas de la época: planta
basilical de tres naves separadas por arquerías apoyadas en columnas,
con una cabecera tripartita orientada al este, y un cuerpo de entrada, que
alberga el vestíbulo sobre el cual se encuentra situada la tribuna regia
abovedada. A sus lados, y simétricamente dispuestos, se abren dos
escaleras de acceso a la misma. La nave central tendría unos 11 metros de
longitud, estando separada de las naves laterales por sendas arquerías con
arcos de medio punto peraltados. En la actualidad, solamente conserva el
primer intercolumnio de cada una de las dos arquerías.

Actualmente sólo se mantiene en pie una tercera parte del edificio


original porque en fechas anteriores a 1115 sufrió un derrumbamiento
que acabó con su triple ábside y tres tramos de la nave. Según las
crónicas, las causantes de este hecho fueron sus elevadas bóvedas y las
aguas de un arroyo cercano que socavaron los cimientos. La parte que actualmente se conserva
corresponde a los pies de la iglesia, ya que la cabecera quedó destruida. (en negro en la lámina)
Es un edificio completamente abovedado en el que el arquitecto ha buscado compensar las cargas de la
nave central, con las bóvedas de cañón de las naves laterales y el pórtico. Las naves se encuentran
separadas mediante columnas (hasta este momento en el arte prerrománico se empleaban pilares), cuyas
basas se caracterizan por estar decoradas con las figuras de los cuatro evangelistas y su símbolo
zoomórfico. Sobre éstas se asientan unas arquerías de medio punto con roscas sogueadas y por encima,
continúa la pared maciza hasta alcanzar la bóveda, que está reforzada con arcos fajones.

Tema 5: El arte prerrománico asturiano.


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La tribuna regia evoluciona con respecto a la vista en San Julián. No se
coloca en uno de los lados del transepto sino en un nivel superior al
nártex y centrado sobre el eje longitudinal de la nave central. Se cubre con
bóveda de cañón. Tiene dos puertas con arcos de medio punto a cada
lado que la comunican con las escaleras de acceso y una estancia lateral.
La ventana abierta en el muro para iluminar el recinto está cubierta con
una celosía. La existencia de una tribuna en el interior, destinada a
ceremonias a las que asistía el rey, denota la influencia carolingia en este
edificio.

Las cubiertas de las naves que han llegado hasta nosotros adoptan una
configuración peculiar. La bóveda que recubre la nave central sigue un eje
oeste-este mientras que las laterales se colocan perpendiculares al mismo,
es decir, de norte a sur. La gran altura a las que están dispuestas
condiciona el uso de un material ligero para su construcción. Se recurre por ello a la piedra toba como
ya se hizo en Santa María del Naranco.
Exteriormente los muros son recorridos por contrafuertes y en ellos se abren huecos que se adornan
con celosías de piedra completamente trabajadas.

En cuanto a la decoración, destacan las jambas de la puerta de


ingreso, donde hay dos grandes piezas monolíticas de piedra con
relieves que reproducen motivos de un díptico de marfil bizantino del
siglo VI (506). Con seguridad el monarca poseía una copia que hoy
día no se conserva. Su uso como modelo se ha interpretado como
signo de poder real. Están divididas en tres superficies rectangulares,
rodeadas por variados motivos ornamentales, que muestran un perfil
de soga típicamente ramirense. Las piezas ofrecen una especial
relevancia al conocerse el motivo original que inspiró al artista que
efectuó la talla. El modelo de inspiración es el díptico consular
romano-bizantino ejecutado en marfil del cónsul Aerobindus (506
d.c.). La talla del díptico, representa al cónsul sentado y acompañado
de dos acólitos; sostiene un cetro en la mano izquierda y la mappa
(pañuelo que contiene arena) en la mano derecha, el cual, en el
momento en que fuera echado a la arena del circo señalaría el inicio
de los juegos. La disposición de estas imágenes ha sido trasladada, con especial fidelidad, a la
decoración de las jambas. El cuadro escénico del centro se decora con episodio de los juegos en el que
se representa a un saltimbanqui que, ayudado de un bastón o pértiga, salta sobre un león; en su extremo
un hombre esgrime un látigo en su brazo levantado. El tercer cuadro escénico es una repetición del
primer cuadro. Las jambas constituyen una de las escasas muestras de un tipo de escena no religiosa
situadas en las entrada a un templo palatino altomedieval en Europa. Sólo en Bizancio existieron
representaciones paganas de esta clase. Esta decoración escultórica es de gran interés y refleja tanto el
influjo bizantino como el oriental, a los cuales el arte prerrománico se vio sometido en esa época.
Además de la decoración escultórica, el templo estaba decorado con pinturas al fresco. Los motivos
son tanto geométricos (hexágonos y círculos, ya vistos en Santullano) como humanos. Estos últimos
revisten mayor interés porque no los volveremos a encontrar después de la etapa ramirense. Las figuras
que aparecen son hieráticas, antinaturalistas y desproporcionadas. Dominan los colores rojo, amarillo y
verde. En el muro sur de la nave, quedan restos de un mural que parece identificar una representación
de la Sagrada Familia, y en el muro este, de la misma nave, quedan restos de otra figura, con traje
amarillo y manto oscuro, que tañe un instrumento musical parecido a un laúd. La figura humana es las
pinturas de San Miguel de Lillo tiene especial interés, puesto que se trata de las primeras del arte
pictórico español. Hay también restos de la decoración en las bóvedas.

Tema 5: El arte prerrománico asturiano.


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SANTA CRISTINA DE LENA

Santa Cristina de Lena está considerada la última construcción del periodo ramirense. No se ha
encontrado documentación escrita de esta iglesia hasta bien entrado el siglo XVII, por lo que su
datación correcta siempre ha sido muy dificultosa. Por sus características constructivas se considera
como un edificio posterior a Santa María del Naranco. Tal vez su constructor fuera el mismo arquitecto
que el de Santa María o un arquitecto ligado a la corte del rey Ramiro, conocedor de las técnicas
constructivas.

Conformada por una nave única, rectangular, está rodeada de estancias (nártex, dos capillas laterales y
presbiterio) que parecen configurar una planta de cruz griega.
El presbiterio, al que se accede a través de escalones, se separa de la nave central mediante una triple
arcada peraltada y un iconostasio decorado con relieves geométricos. Uno de los elementos que más
destaca de la iglesia es precisamente el iconostasio de piedra que separa dos espacios, uno de ellos la
nave central donde se congregaban los fieles y por otra parte el presbiterio o altar mayor donde se
situaba el oficiante de la misa según el ritual visigótico. El iconostasio se compone de tres arcos
peraltados que apoyan en cuatro columnas de mármol de fustes
lisos y capiteles de hojas de acanto, las dos centrales exentas y
las dos extremas pegadas a los muros. Sobre ellos tres arcos mas
pequeños cierran el conjunto. A este segundo cuerpo alto se
abren cinco celosías algunas reconstruidas. Tres de ellas en el
centro de los arcos y dos mas en las enjutas que forman los
mismos.
Como los demás edificios ramirenses, el exterior tiene
contrafuertes, que en este caso son voluntariamente
desproporcionados con respecto a la carga que soportan y
tienen una función estética.

Tema 5: El arte prerrománico asturiano.


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2.4 Alfonso III (866-910)- Etapa Postramirense

Durante su reinado, asentadas ya las bases del nuevo Estado, se inició el proceso de
repoblación del Valle del Duero. A medida que avanzaban las fronteras, los repobladores iban
conociendo directamente los edificios de época hispanovisigoda que, aunque abandonados y
semidestruidos, todavía se conservaban. Este hecho les permitió asimilar formas y técnicas que se
fusionarán a las ya experimentadas por ellos durante reinados anteriores y aunque ambos partían del
mismo sustrato, fueron dando lugar a resultados algo diferentes a las de Alfonso II y Ramiro I. Las
crónicas nos hablan de la gran actividad constructora de Alfonso III. Sin embargo, sólo conservamos la
Foncalada, una fuente en piedra abovedada y cubierta a doble vertiente que es el único resto en el
recinto de Oviedo, y las iglesias de San Salvador de Valdediós y Santo Adriano de Tuñón. Sabemos
también, que el monarca reedificó en la capital gallega el templo dedicado a Santiago que había
levantado Alfonso II.

SAN SALVADOR DE VALDEDIÓS


Edificada por Alfonso III el Magno, al parecer dentro de un conjunto en el que además existían
un palacio y otras dependencias, similar a los conjuntos palaciales construidos en Santullano y el monte
Naranco por sus antecesores. La iglesia fue consagrada en el años 892, aunque no se sabe exactamente
cuando comenzaron las obras. San Salvador de Valdediós engloba algunas de las características más
significativas que hemos visto en los periodos anteriores del arte asturiano:
Dispone de planta basilical, totalmente abovedada, con tres
naves y tres ábsides de la misma anchura que las naves y un
compartimento superior sobre cada uno de ellos, el central
tiene una gran ventana al exterior, enmarcada por un alfiz y
formada por dos arcos de herradura (ventana bífora) sobre
columnas y capiteles. La iglesia se completa con dos
compartimentos laterales a la altura del crucero y un
pórtico interior a los pies formado por tres
compartimentos también de la anchura de las naves,
soportando una tribuna que tiene la misma distribución y a
la que se accede por una escalera adosada al costado sur.
La obra tomó como modelo San Miguel de Lillo, pero
aunque en su diseño intentaron mantener las proporciones
de la gran obra ramirense, no se arriesgaron a utilizar las
soluciones técnicas del genial arquitecto del Naranco, por
lo que se volvió a los pilares gruesos que ya veíamos en San
Julián de los Prados, terminados en impostas que sustentan
los cuatro arcos de medio punto de separación de la nave
central con cada una de las laterales. Las tres naves están
cubiertas por bóvedas de cañón continuo, sin utilizar arcos
fajones y abandonando la compleja estructura de las naves
laterales de Lillo, aunque también estén construidas en piedra toba y se
mantengan los contrafuertes exteriores. El hecho de que la altura de las
naves sea más del triple que su anchura, lo que produce una gran
sensación de verticalidad, permitió construir la tribuna sobre el pórtico, y
la diferencia de altura entre la central y las laterales posibilitó la apertura
de cuatro ventanas en cada muro de la nave central, una sobre cada arco
de separación, que proporcionan una luminosidad poco habitual en
construcciones de esa época.
Se vuelven a adoptar algunas de las soluciones constructivas del periodo
de Alfonso II, quizás por la desaparición del taller que construyó los tres
edificios ramirenses. En Valdediós se vuelve también al tipo de
decoración propia de aquel periodo, abandonando la rica decoración
esculpida de las construcciones del Naranco (en este caso reducida a las
columnas y capiteles de la cabecera). Sin embargo, se mantiene el espíritu
de monumento áulico a base de una riquísima decoración pictórica, de la que se conservan algunos
restos que nos permiten imaginar su aspecto original, formado básicamente por dibujos geométricos y
Tema 5: El arte prerrománico asturiano.
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vegetales inspirados como en San Julián de los Prados
en la pintura tardoromana. Pero también encontramos
motivos habituales en el arte asturiano como cruces
triunfales y crismones, junto a otros de tradición
hispánica anterior como figuras humanas, que
recuerdan a las existentes en Lillo y cuyo antecedente lo
podemos encontrar en el arte visigodo.
Pero si interesante es la síntesis del arte asturiano que,
como hemos visto, encontramos en Valdediós, tanto o
más interesante es el conjunto de detalles que hacen
patente el cambio de estilo que se estaba produciendo y que, a la vez que acababa con lo que hemos
llamado Arte Asturiano (sustituido por el mozárabe) anunciaba la futura aparición del Arte Románico,
así:
 Mientras la decoración esculpida en la cabecera está formada por
capiteles cúbicos de indudable estilo asturiano sobre columnas
posiblemente reutilizadas, en las ventanas vuelve a aparecer el
arco de herradura no muy pronunciada de tipo visigodo, con alfiz,
y su decoración, así como la de las celosías, demuestra la
influencia de las nuevas tendencias aportadas por los cristianos
que están emigrando desde Al Andalus al reino asturiano.

 Existen otros detalles que asocian a la iglesia de Valdediós, profundamente asturiana, con
constructores mozárabes, como el hecho de que la espadaña que existe sobre la fachada
principal y la línea de corte del tejado a dos aguas estén rematadas con almenas de tipo
califal.

Aunque estructuralmente la calidad técnica de las soluciones utilizadas no es comparable a la de San


Miguel de Lillo, su imagen exterior es de un equilibrio y una belleza admirables. Mientras en el pórtico
se ha utilizado exclusivamente sillería, la iglesia fue construida en mampostería excepto las esquinas, los
contrafuertes, la fachada principal y el ábside central, en los que también se utilizan sillares. Se presenta
como un conjunto homogéneo, de proporciones muy bien estudiadas y en el que se presta una atención
especial a las fachadas principal y de la cabecera.
San Salvador de Valdediós está considerada como la última gran obra del prerrománico, ya que muchas
de sus formas presagian el posterior arte románico.

FONCALADA
La fuente de Foncalada es una fuente de agua potable
construida por orden del rey Alfonso III en la ciudad de Oviedo.
Dentro del arte prerrománico asturiano es el único ejemplo de su
clase conservado hasta nuestros días, además del único vestigio o
resto de construcción con fin de utilidad pública de la Alta Edad
Media dentro de la ciudad.
Arquitectónicamente la fuente es de planta rectangular de
aproximadamente cuatro metros de ancho y cubierta a dos aguas.
Tiene un vano central a modo de puerta, formado por un arco
de medio punto. Este espacio con bóveda de cañón aloja la
fuente por la que fluye el manantial. Todo ello está construido en
piedra de sillería con un frontón triangular.

Tema 5: El arte prerrománico asturiano.


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3. ORFEBRERÍA

El arte asturiano conserva la tradición visigoda de los trabajos de orfebrería, de los que son
claro ejemplo las cruces de los Ángeles y de la Victoria, así como la caja relicario de las ágatas.

CRUZ DE LOS ÁNGELES


Donada por el rey astur Alfonso II a la Iglesia del Salvador en el año 808. Fue realizada por orfebres
bizantinos. Recibe el nombre de Cruz de los Ángeles ya que según la tradición fue realizada por unos
ángeles que se hacían pasar por peregrinos y que una vez terminada
desaparecieron misteriosamente.
Se trata de una cruz-relicario en forma de cruz griega, realizada en su
interior con madera de ciprés y por el exterior chapada con una
lamina de oro. Se compone de dos piezas de madera ensambladas y
ensanchada en los extremos y formando un circulo en el centro.
Tiene unas medidas de 46,5 x 45,5 X 2,5 cm. Engastada con piedras
semipreciosas, algunas de ellas aprovechadas de piezas de orfebrería
de época romana. La cruz hace funciones de relicario, ya que en cada
brazo tiene una cajita con una tapa corredera.
Destacan los diversos camafeos, una
representación de la diosa Atenea, una
cabeza de cabra (Capricornio) y a Eneas
escapando de Troya, representaciones
claramente paganas y más concretamente
romanas. En el medallón central destaca un camafeo de época romana, que
en la actualidad ha sido sustituida por una replica ya que el original
desapareció en el robo del año 1977.
Se conservan tres anillas en cada uno de los brazos horizontales de las que
colgarían las letras griegas alfa y omega (principio y fin). En la actualidad a
la cruz le acompañan dos ángeles en actitud orante.

CRUZ DE LA VICTORIA
Regalo del rey Alfonso III a la Catedral de Oviedo. Fue
realizada en el 908 en el castillo de Gauzón. La cruz en su interior
es de madera de roble y al exterior chapada en oro. Tiene forma de
cruz latina con los brazos rematados en forma trilobulada y disco
central con caja relicario. Mide 92 x 72 x 2,5 cm. de alto. Decorada
ricamente con esmaltes y cabujones en su parte frontal y lisa por
su parte posterior. Se compone de dos piezas de madera
ensambladas.
En sus brazos figura la siguiente inscripción: "Permanezca esto
recibido benignamente para honra de Dios, lo cual ofrecen el siervo de Dios
principe Alfonso y la reina Ximena. Cualquiera que se atreviere a tomar estos
nuestros dones perezca con rayo del cielo. Esta obra, siendo acabada, fue
ofrecida a la iglesia Catedral de San Salvador de Oviedo. Con esta señal se
defiende el cristiano y con ella se vence al enemigo y fue labrada esta cruz en el
castillo de Gauzón el año 42 de nuestro reino, andando la era de 946"
Según cuenta la leyenda esta cruz es la que llevaba Pelayo en la
Batalla de Covadonga, hasta que Alfonso III decidió revestirla de oro y piedras preciosas. En la
actualidad se custodia en la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo. La cruz además forma parte de la
bandera del Principado de Asturias. Según se dice estuvo depositada en la Iglesia de la Santa Cruz de
Cangas de Onís, hasta que el rey Alfonso III la llevó a Oviedo. Fue robada en el año 1977 y una vez
recuperada vuelta a reconstruir.

Tema 5: El arte prerrománico asturiano.


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CAJA DE LAS ÁGATAS

Caja relicario donada por el rey astur-leones


Fruela II y su esposa a la Catedral de Oviedo, en el año
910, aún en vida de su padre Alfonso III. La caja se
encuentra depositada en la Cámara Santa de la Catedral
de Oviedo. Es una caja de madera de peral de base
rectangular, tapa troncopiramidal recubierta de una
lámina de oro y 99 placas de ágatas y calcedonias. Tiene
unas medidas de 42 x 27,5 x 20,4 cm. La base de la caja
es de plata maciza. En ella podemos observar una
imagen de la Cruz de la Victoria, entre cuyos brazos
figura el tretramorfos.

NOTA:
Para ampliar información sobre el tema y ver todas las obras del prerrománico asturiano es
recomendable consultar la página: http://www.prerromanicoasturiano.com/

Tema 5: El arte prerrománico asturiano.


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