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Procesos cognitivos básicos

El curso ofrece una base introductoria a la forma más actual de explicar y comprender el
funcionamiento de los procesos psicológicos. Con una estructura conceptual que parte de lo
general -la Psicología Cognitiva-, se desarrolla hacia conocimientos específicos, con base en
definiciones concretas, sencillas y comprensibles y provee información sobre los Procesos
Cognitivos Básicos en secciones o capítulos con una estructura semejante.

Inicialmente se presentan, en forma esquemática, ideas clave en el formato de un breve


resumen que destaca las ideas principales y puntos esenciales. Esto permitirá que el lector se
forme una idea básica acerca de lo que va a leer. A continuación, y antes del desarrollo teórico
de cada tema se presenta una breve aclaración de los temas centrales del capítulo y de los que
presentan una mayor dificultad de comprensión.

Objetivo

 Obtener una visión general, actualizada y con soporte científico de qué son los Procesos
Cognitivos Básicos y cuáles son sus características y propiedades fundamentales.

 Esquema de Conceptos Básicos



Introducción

La Psicología Cognitiva es una rama de la psicología que se encarga del estudio de la cognición;
es decir, de los procesos mentales implicados en el conocimiento, y se la suele situar dentro de
las Ciencias Cognitivas, compuestas por la neurociencia, la inteligencia artificial, la psicología, la
lingüística, la antropología y la filosofía. Tiene como objeto de estudio los mecanismos por los
que se explica el comportamiento humano y se elabora el conocimiento, desde la percepción, la
memoria y el aprendizaje, hasta la formación de conceptos y razonamiento lógico. Por cognitivo
entendemos el acto de conocimiento, en sus acciones de almacenar, recuperar, reconocer,
comprender, organizar y usar la información recibida a través de los sentidos. Su interés es
estudiar cómo las personas entienden el mundo en el que viven y cómo los seres humanos
toman la información sensorial entrante y la transforman, sintetizan, elaboran, almacenan,
recuperan y finalmente hacen uso de ella. Además, pretende explicar y predecir cómo la
cognición lleva a la conducta.

Los procesos cognitivos son los procedimientos que lleva a cabo el ser humano para incorporar
conocimientos, en los que intervienen facultades muy diversas, como la inteligencia, la atención,
la memoria y el lenguaje, que pueden ser conscientes o inconscientes. Un proceso cognitivo
puede iniciarse con el acceso de la información a través de los sentidos o percepción. Esta
información suele ser codificada y trasformada en representaciones mentales que personifican la
materia prima de la cognición. Dicha información es seleccionada a través de mecanismos de
atención sobre lo que se percibe y, luego, se procesa en la memoria de trabajo, combinándola
con conocimientos anteriores almacenados en la memoria y con intereses, metas y estrategias
dependientes del funcionamiento ejecutivo. Se generan nuevos conocimientos que son
almacenados en la memoria y que pueden ser expresados y comunicados mediante el lenguaje,
bajo la regulación de las funciones ejecutivas. Aunque para facilitar su comprensión los
presentemos por separado, entre los procesos cognitivos existe una gran interrelación dado que
las distintas funciones mentales precisan de la labor coordinada de estos procesos.
La Psicología suele hacer una división de los procesos cognitivos en básicos o simples y
superiores o complejos. Dentro de los Procesos Cognitivos Simples se incluye a la percepción, la
atención, la memoria, la memoria de trabajo y las funciones ejecutivas. El Pensamiento, el
Lenguaje y la Inteligencia, entre otros, suelen ser considerados procesos cognitivos complejos,
en la medida que resultan del producto de procesos más básicos.

En este curso nos limitaremos al abordaje de los Procesos Cognitivos simples o básicos. El curso
se encuentra organizado en cuatro unidades conceptuales que presentan información relevante,
con los desarrollos clásicos de cada tema incluyendo en la primera unidad la base experimental
de la Psicología Cognitiva y una descripción de los Procesos Cognitivos Básicos; la segunda
sección se centrará en los procesos de input y selección de información, es decir, en la
sensación, la percepción y la atención; la tercera sección abordará los procesos mnésicos,
responsables del almacenamiento y recuperación de la información y, finalmente, la cuarta
sección se ocupará del procesamiento activo de la información y el funcionamiento ejecutivo.

Cognición, Psicología Cognitiva y procesos básicos

La cognición es la facultad de conocer y procesar información. La Psicología Cognitiva


se encarga del estudio de la cognición, surgiendo desde 1950 con el Paradigma del
Procesamiento de la información, incluyendo cada vez más conceptos, procesos y
teorías bajo su estudio (conocimiento, comunicación, retroalimentación, inteligencia
artificial, procesos psicológicos básicos y superiores, procesos arriba-abajo y abajo-
arriba, etc.).

El siguiente apartado desarrolla el concepto de Cognición y su derivación en la Psicología


Cognitiva como aquella área del conocimiento encargada de explicarla. Se detalla qué se
entiende por cognición, y cómo este fenómeno psicológico empieza a cobrar valor con la crisis de
las teorías conexionistas. A continuación se brindan datos sobre los antecedentes de la Psicología
Cognitiva y sus objetivos principales, especialmente en su analogía con las computadoras, la
teoría de la comunicación, y su explicación según el modelo del Paradigma del Procesamiento de
la Información, que entiende que la capacidad humana de cognición incluiría no sólo fenómenos
de naturaleza conexionista (estímulos y respuestas) sino también de origen cognitivo (estímulo,
codificación, selección, procesamiento, almacenamiento, decodificación, respuesta). Por último,
se explica el método más común de trabajo en la psicología cognitiva, es decir, el método
experimental y cuasiexperimental, y algunos de los fenómenos que ésta estudia;
particularmente se hablará de conocimiento, comunicación, retroalimentación, inteligencia
artificial, procesos arriba-abajo y abajo-arriba, procesos psicológicos básicos (sensación,
percepción, atención y memoria) y superiores.

1.1 Cognición

En principio, la cognición (del latín: cognoscere, ‘conocer’) se define como la facultad de un ser
vivo para procesar información a partir de la percepción, el conocimiento adquirido (experiencia)
y las características subjetivas que permiten valorar la información. Consiste en procesos tales
como el aprendizaje, razonamiento, atención, memoria, resolución de problemas, toma de
decisiones y procesamiento del lenguaje. La cognición está íntimamente relacionada con
conceptos abstractos tales como mente, percepción, razonamiento, inteligencia, aprendizaje y
muchos otros que describen numerosas capacidades de los seres superiores, aunque estas
características también las compartirían algunas entidades no biológicas según lo propone la
inteligencia artificial.

El concepto de cognitivo ha adquirido un significado tan pluriforme y de límites tan imprecisos,


que su empleo no garantiza un significado compartido. Lo más general que puede decirse es
que, desde un marco cognitivo, la explicación de la conducta debe referirse a entidades
mentales, a estados, procesos y disposiciones de naturaleza mental, para los que reclama un
nivel de discurso propio, que es distinto de aquel que se limita al establecimiento de relaciones
entre eventos y conductas externas y del referido a los procesos fisiológicos subyacentes a las
funciones mentales.

1.2 Psicología Cognitiva

La Psicología Cognitiva se encarga del estudio de la cognición; es decir, de los procesos mentales
implicados en el conocimiento. Tiene como objeto de estudio los mecanismos básicos y
profundos por los que se elabora el conocimiento, desde la percepción, la memoria y el
aprendizaje, hasta la formación de conceptos y el razonamiento lógico. Según Ballesteros
Jiménez (1994) el objetivo principal de la Psicología Cognitiva consiste en conocer cómo el ser
humano adquiere información sobre el mundo que le rodea, cómo la representa, cómo la
transforma y almacena, cómo la recupera una vez almacenada.

El interés de la Psicología Cognitiva se centra en cómo las personas entienden el mundo en el


que viven y cómo toman la información sensorial entrante y la transforman, sintetizan, elaboran,
almacenan, recuperan y finalmente hacen uso de ella. El resultado de todo este procesamiento
activo de la información es denominado aprendizaje. Cuando las personas hacen uso de su
conocimiento, construyen planes, metas para aumentar la probabilidad de consecuencias
positivas y minimizar la probabilidad de consecuencias negativas.

La Psicología Cognitiva tiene fundamentación empírica y trata del estudio de la mente humana,
utilizando un lenguaje relativamente nuevo, el del paradigma del procesamiento de la
información.

1.2.1 Antecedentes y orígenes de la Psicología Cognitiva


La Psicología entra en crisis a mediados de los años 50. Se abandonan los presupuestos
conductistas de reduccionismo (toda la vida mental se reduce a elementos más básicos),
conexionismo (los principios asociativos conectan ciertos estímulos a ciertas respuestas) y
sensorialismo (el comportamiento se reduce entidades físicas externas –estímulos- y
movimientos motrices o glandulares –respuestas-). Se comienzan a aceptar los procesos
mentales como objeto de estudio. De acuerdo a de Vega (1988) este cambio tiene orígenes muy
diversos. Referente a la relación del cerebro con el comportamiento humano, se plantea la
necesidad de superar el paradigma conductista, estudiando temas difícilmente explicables por
asociaciones entre estímulos y respuestas como el desempeño artístico, el uso del lenguaje o la
resolución de problemas novedosos, y de adoptar otros métodos además de la manipulación de
contingencias ambientales. En el mismo año, Shannon formula la teoría de la comunicación, que
establece una serie de leyes matemáticas para explicar el flujo de la información a través de un
canal. Un canal es un dispositivo que recibe una entrada (input) de información y genera una
salida (output). El sistema nervioso puede considerarse como un canal biológico que transmite
información, sin embargo, la mente no se limita a transmitir información, sino que la codifica,
almacena, transforma o recombina; en suma, procesa información. Esta es el supuesto que
representa la piedra angular del naciente Paradigma del Procesamiento de la Información (PPI).

La Psicología Cognitiva, siguiendo al PPI, asume entonces una analogía de la mente humana con
la computadora. Las computadoras son definidas como sistemas de procesamiento general, que
codifican, retienen y operan con símbolos y representaciones. La similitud con el sistema
nervioso humano produce una analogía que permite a los psicólogos tomar como modelo a la
computadora para plantear hipótesis psicológicas y elaborar interpretaciones teóricas. Esta
analogía es funcional, no física, ya que las diferencias de hardware son considerables (neuronas
vs. circuitos impresos).

Para la Psicología Cognitiva no hay aprendizaje sin información. El acceso a la información es un


factor fundamental, tanto del punto de vista de las fuentes, cuanto de los procesos implicados,
como la percepción, la codificación, la atención, la selección, la transformación y el
almacenamiento. La aplicación de la analogía del Procesamiento de la Información al estudio de
la mente humana implica una serie de procesos, vinculados a estructuras, que se pueden
simplificar a partir de operaciones básicas y generales realizadas sobre la información, en el
siguiente esquema: (1) ingreso (input); (2) codificación; (3) selección; (4) procesamiento; (5)
almacenamiento; (6) decodificación; y (7) salida (output).

También en 1948, Wiener desarrolló la noción de retroalimentación (feedback) que describe un


proceso de autorregulación y control y acuñó el término cibernética para la nueva disciplina que
trataría de los sistemas de control. Años más tarde se construyen los primeros ordenadores
digitales (sistemas de procesamiento de información), compuestos por hardware (componentes
físicos de la máquina, como memoria, unidad de procesamiento central o periféricos) y software
(aspectos funcionales tales como lenguajes de programación, algoritmos y programas). Esto
proporciona a la psicología una analogía más poderosa que la teoría de la comunicación.

En 1959, Chomsky rechaza las concepciones asociativas del aprendizaje verbal y del
conductismo y propone una gramática transformacional que comprende reglas generativas y
reglas de transformación. Propone que el lenguaje se puede estudiar como un dispositivo de
competencia, innato, capaz de generar todas las frases gramaticales del lenguaje natural, como
un órgano que está genéticamente determinado y que se va revelando a medida que enfrenta
estímulos pertinentes, contradiciendo las radicales hipótesis ambientalistas del conductismo y las
ideas constructivistas de Piaget.

Por último, para la Psicología Cognitiva las operaciones del conocimiento no sólo están
determinadas por funciones de abajo-arriba o bottom-up, es decir, basadas en los datos que
proveen los sentidos, sino también por funciones de arriba-abajo o top-down, basadas en los
procesos cognitivos centrales. Los procesos arriba-abajo suponen que lo que conocemos está
mediado por nuestras propias capacidades de conocer y por aquellos preconceptos con los que
nos acercamos a la realidad. Sin embargo, es posible afirmar que el sistema cognitivo es
interactivo, con interdependencia funcional de sus sistemas.

1.2.2 Métodos de la Psicología Cognitiva


La Psicología Cognitiva considera que la Introspección, no es confiable, porque se encuentra
mediada por la conciencia y, por la tanto, sufre la influencia del sistema de creencias, las
expectativas y los prototipos. Como los fenómenos mentales son inaccesibles a la observación, la
Psicología Cognitiva solo puede trabajar con productos indirectos (evaluaciones, registros,
instrumentos de medición psicológica). Además, los fenómenos mentales pueden ser muy
veloces, produciendo la sensación de simplicidad. Por ello, predominan los estudios
experimentales y cuasiexperimentales del comportamiento humano. Por lo general son
experimentos controlados de laboratorio, en los que se manipulan variables independientes para
observar los efectos sobre las variables dependientes. Se utilizan muestras representativas de
una población de interés, distribuyendo aleatoriamente a los individuos en grupos
experimentales y de control. Así, es posible inferir la causalidad probable (efectos de la variable
independiente sobre la dependiente). Se utilizan estudios cronométricos y paradigmas de
aprendizaje. También es muy importante el uso instrumental de la computadora para la
simulación de procesos cognitivos y la Inteligencia Artificial.

1.2.3 Áreas y problemas de estudio de la Psicología


Cognitiva

La Psicología Cognitiva se ocupa del estudio de diversas áreas, entre ellas, se destacan algunas
en particular: bases biológicas del comportamiento, biología, neurología y genética, atención y
conciencia, percepción, representación, imágenes y proposiciones, procesamiento de la
información, memoria, modelos y estructuras, lenguaje, naturaleza/adquisición, lenguaje
contextual, resolución de problemas y creatividad, toma de decisiones y razonamiento,
desarrollo cognitivo e inteligencia.

Además, se ocupa de investigar y discutir diversos problemas vinculados a estas áreas. Por
ejemplo, trata el tema del origen de los procesos cognitivos, en términos de racionalismo
(procesos cognitivos innatos, genéticamente determinados) versus el empirismo (procesos
cognitivos adquiridos del medio ambiente a través del aprendizaje); de las Estructuras
(configuraciones de elementos, tratando de comprender la estructura de la mente y sus
percepciones, analizando tales percepciones en sus factores constituyentes) versus los Procesos
(funcionamiento para comprender por qué la mente funciona así, buscando relaciones entre
estímulos y comportamientos); la generalidad de dominio (un único sistema de procesamiento,
por ejemplo, Piaget) versus la especificidad de dominio (múltiples sistemas de procesamiento,
por ejemplo, Fodor); la validez de las inferencias causales versus la validez ecológica o la
investigación básica versus la investigación aplicada.
Ahora bien, los procesos cognitivos son los
procedimientos que lleva a cabo el ser humano para incorporar conocimientos. En dichos
procesos intervienen facultades muy diversas, como la inteligencia, la atención, la memoria y el
lenguaje. Existen amplios debates en torno a los procesos cognitivos. Estos pueden ser no sólo
naturales, sino también artificiales, así como conscientes o inconscientes, lo que explica el
porqué se ha abordado su estudio desde diferentes perspectivas incluyendo la neurología,
psicología, sociología, filosofía, las diversas disciplinas antropológicas, y las ciencias de la
información -tales como la inteligencia artificial, la gestión del conocimiento y el aprendizaje
automático-. Cualquier cosa que conozcamos acerca de la realidad, tiene que ser mediada, no
sólo por los órganos de los sentidos, sino por un complejo de sistemas que interpretan y
reinterpretan la información sensorial. El término cognición es definido como los procesos
mediante los cuales el input sensorial es transformado, reducido, elaborado, almacenado,
recobrado o utilizado. Los términos sensación, percepción, imaginación, recuerdo, solución de
problemas, etc. se refieren a etapas o aspectos hipotéticos de la cognición. Así es como que una
variedad de procesos mentales tiene lugar entre la recepción de estímulos y la respuesta a éstos
y las funciones complejas que operan sobre las representaciones.

Existe entre los procesos psicológicos una gran interrelación dado que las distintas funciones
mentales precisan de la labor integrada o coordinada de estos. Una tarea tan sencilla y
automática como la lectura de una palabra resultaría muy difícil o imposible si no se ha atendido
suficientemente o si se trata de una palabra que se ve por primera vez. Podemos reconocer un
objeto porque ya hemos tenido una experiencia con él y porque, además, recordamos esa
experiencia. Así pues, para que podamos interactuar con el entorno de forma satisfactoria, los
distintos procesos psicológicos tienen que coordinarse.

En este sistema cognitivo o sistema general de procesamiento de la información, la percepción


vendría a ser el pilar básico en el que se asientan los procesos cognitivos básicos o simples
(atención, memoria y aprendizaje) y complejos (lenguaje, pensamiento, inteligencia).
Tradicionalmente se presentan percepción y atención como procesos muy vinculados, incluso
algunos autores conciben la atención como una propiedad de la percepción que permite
seleccionar eficazmente la información relevante. Una relación similar se produce entre atención
y memoria, porque tenemos memoria, principalmente, de la información seleccionada o
atendida.
Se entiende por proceso a la sucesión de estados por la que un determinado ente se transforma.
En lo cognitivo, ese ente es una representación mental, producto de procesos de codificación,
que se transformará mediante la aplicación de operaciones. Los procesos cognitivos se
desarrollan de manera ordenada durante las etapas de desarrollo del ser humano y dependen de
factores biológicos (herencia) y de factores externos (experiencias).

Existen clasificaciones de los Procesos Cognitivos, de acuerdo a su complejidad. Por un lado se


suele denominar como inferiores a aquellos que resultan comunes al hombre y los animales, por
ejemplo, percepción y memoria; y como superiores a aquellos que se considera exclusivos del
ser humano, como el pensamiento y el lenguaje. Dentro de los procesos psicológicos superiores,
entonces, se suele incluir al lenguaje, las gnosias (procesos de conocimiento sensorial o saber
conocer), las praxias (habilidades motoras adquiridas) y el funcionamiento ejecutivo (memoria
de trabajo, inhibición, flexibilidad cognitiva, planificación, organización, automonitoreo, etc.).
Dentro de los Procesos cognitivos básicos o simples se suele incluir a:

- Sensación: efecto inmediato de los estímulos en el organismo (recepción del estímulo)


constituida por procesos fisiológicos simples.

- Percepción: fenómeno complejo por el que reconocemos, organizamos y entendemos las


sensaciones recibidas de los estímulos ambientales. Lo que percibimos en nuestros órganos
sensoriales no es necesariamente lo que comprendemos en nuestras mentes. El sistema
cognitivo capta información sensorial que se encuentra disponible y la manipula para crear
representaciones mentales de objetos, propiedades y relaciones espaciales de nuestro ambiente.
Los tres procesos perceptivos más importantes son los de detección, discriminación e
identificación de los estímulos del medio.

- Atención: selecciona la información sensorial y dirige los procesos mentales. Puede ser
consciente o inconsciente. Permite monitorear nuestras interacciones con el ambiente, unir
nuestro pasado (memoria) a nuestro presente (sensaciones) -para darnos un sentido de
continuidad de la experiencia- y controlar y planificar nuestras acciones futuras, con base en la
información del monitoreo y de las conexiones entre las memorias pasadas y las sensaciones
presentes.

- Memoria: es un proceso psicológico que sirve para adquirir y registrar información,


reteniéndola a veces durante toda la vida. Puede ser considerada como un conjunto de
estructuras (memoria sensorial – memoria corto plazo – memoria largo plazo) y procesos
(codificación – almacenamiento – recuperación).

2. Percepción y atención

Por medio de la percepción reconocemos y entendemos los estímulos ambientales. Se


conceptualiza desde distintos enfoques teóricos e incluye los procesos de detección,
discriminación e identificación y dos tipos de procesamiento: arriba-abajo y abajo-
arriba. Por su parte, la atención, que nos permite procesar activamente la información,
posee mecanismos, funciones y procesos (automáticos-controlados) específicos.
El apartado refiere a dos procesos psicológicos básicos específicos: percepción y atención. Se
define la percepción, los procesos que incluye y las diversas teorías que han tratado de explicar
cómo percibimos y cómo organizamos la información que proviene del medio: teorías
estructuralistas, Escuela de Gestalt, teorías constructivistas, perspectiva computacional, enfoque
conexionista y modelos de procesamiento distribuido en paralelo (PDP). Finalmente, se explican
los procesamientos perceptivos guiados conceptualmente (arriba-abajo, o top-down) y guiados
por los datos (abajo-arriba o bottom-up). Con respecto a la atención, se presenta su definición
conceptual y funcional y los fenómenos diversos que engloba, es decir, la atención como
mecanismo de selección de información, como mecanismo de capacidad limitada y como
mecanismo de alerta. Se diferencia a la atención de la conciencia, fenómeno subjetivamente
similar pero diferente funcionalmente. La dicotomía entre atención y conciencia lleva al
desarrollo de la diferenciación entre procesos automáticos y controlados. Por último, se presenta
el fenómeno de priming, y los diferentes procesos o funciones de la atención, es decir, la
atención selectiva, la vigilancia, el sondeo y la atención dividida.

2.1 Percepción

La percepción es el fenómeno complejo por el que reconocemos, organizamos y entendemos las


sensaciones recibidas de los estímulos ambientales. La existencia de ilusiones perceptivas
sugiere que lo que percibimos en nuestros órganos sensoriales no es necesariamente lo que
comprendemos en nuestras mentes. El sistema cognitivo, entonces, capta información sensorial
que se encuentra disponible y la manipula para crear representaciones mentales de objetos,
propiedades y relaciones de nuestro ambiente. Para Ballesteros (2000), la percepción es un
proceso psicológico, a través del cual el perceptor interpreta y atribuye un sentido a la
información que le llega a través de distintas modalidades sensoriales (vista, oído, tacto, olfato,
gusto).

Es un proceso que se diferencia de la sensación, ya que en la percepción hay una organización


de los datos. Es un proceso complejo, compuesto de procesos más simples; y es recurrente, ya
que cada uno de los procesamientos simples transforma la representación del procesamiento
anterior en una nueva representación de orden superior.

Se suele considerar que los tres procesos perceptivos más importantes son los
de detección, discriminación e identificación de los estímulos del medio. El primero consiste en
distinguir los estímulos en el ambiente que nos rodea. Sin embargo, muchas veces no se trata
sólo de detectar la presencia o ausencia de un estímulo en el medio, sino que resulta necesario
realizar un procesamiento algo más refinado y preciso, denominado discriminación, que implica
distinguir uno entre varios estímulos, más o menos similares. Se trata de un proceso algo más
complejo que el de detección porque no sólo implica percibir su presencia o ausencia sino que
hay que distinguir uno entre los varios posibles. Finalmente, debe destacarse que, a veces, no
resulta suficiente detectar y discriminar un objeto, sino que para poder identificarlo con éxito
entre muchos otros, debemos reconocer de qué objeto se trata. Este es el último de los procesos
perceptivos: la identificación. Reconocemos un objeto, no sólo por su forma, color o tamaño,
sino que lo identificamos y clasificamos como miembro de una determinada categoría y
actuamos de acuerdo con este conocimiento.
Cuando percibimos un objeto, por ejemplo, de forma visual, codificamos información a lo largo
de múltiples dimensiones elementales, tales como el tamaño, la forma, el color, la textura, su
localización respecto de otros objetos, e incluso su disposición temporal respecto a otros
eventos. Este carácter multidimensional de la codificación de los estímulos perceptivos nos lleva
a preguntarnos si se trata de procesos automáticos. Hasher y Zacks (1979), basándose en que
no existen diferencias individuales en función de la edad de los sujetos, sugieren que la
codificación de la frecuencia de los sucesos, la localización espacial y la ordenación temporal son
automatismos básicos innatos. Muchas otras propiedades del input, tales como el color, la forma,
la dirección del movimiento, etc, parecen recibir igualmente una codificación automática. Por
tanto, De Vega (1988) concluye que la codificación de los estímulos perceptivos es, en términos
generales, automática. Sin embargo, la percepción resultante de los procesos de codificación,
¿también es automática? La respuesta es negativa, ya que la percepción resulta más compleja
que la codificación. Se trata de un proceso de alto nivel, sumamente elaborado, pese a la
simplicidad e inmediatez aparentes de la experiencia perceptiva.

En el proceso perceptivo, se pueden distinguir una fase analítica y una fase sintética. La fase
analítica corresponde a la codificación en paralelo de los rasgos o dimensiones básicas del input.
Sin embargo, el fenómeno perceptivo culmina cuando se sintetizan o integran dichos rasgos
básicos para producir una configuración significativa asimilable a los objetos. Esta fase sintética,
requiere de atención controlada. De acuerdo a Treisman y Gelade (1980) y Treisman y Schmidt
(1982), la atención actuaría como el pegamento que conecta las propiedades previamente
codificadas en una unidad.

De acuerdo a De Vega (1988), la percepción es un sistema exteroceptivo, de modo que el


producto perceptivo tiene un fuerte componente “guiado por los datos”. Al menos en los estadios
periféricos, las operaciones están determinadas por la configuración del estímulo, no influyendo
las expectativas o conocimientos del sistema cognitivo. Por su parte, Ballesteros (2000)
considera que la percepción es el resultado de dos tipos de procesos que actúan conjuntamente:
los procesos abajo-arriba, guiados por los datos, obtenidos a partir de la información física y los
procesos arriba-abajo, guiados conceptualmente, que integran y dan sentido a esa información.

Existen numerosas teorías relacionadas a la percepción. Los psicólogos estructuralistas, con


Wundt, sostenían que las percepciones se formaban a partir de la unión de sensaciones
elementales simples. Por el contrario, los representantes de la Escuela de Gestalt (Wertheimer,
Koffka, Köhler) consideraban que la forma o configuración es la unidad básica y primitiva de la
percepción. Según ellos, para poder entender la percepción era necesario conocer cómo el
cerebro organiza los estímulos visuales de modo natural. Según la Gestalt, el “todo”, la forma
global o configuración, presenta propiedades emergentes que no tienen sus partes elementales,
es decir, el todo es más que la suma de sus partes. Esta organización perceptiva era de carácter
innato. Trataron de explicar la percepción en función de los mecanismos cerebrales subyacentes.
Sin embargo, estudios posteriores demostraron que las ideas de la Gestalt sobre el isomorfismo
estímulo-cerebro no se sostenían.

Por su parte, Helmholtz, contemporáneo de Wundt, propuso que para explicar la percepción
visual era necesario admitir la existencia de procesos de inferencia capaces de transformar la
información insuficiente de las imágenes retinianas en interpretaciones coherentes del espacio
tridimensional. Psicólogos más modernos (Hochberg, Rock o Gregory) que aceptan el concepto
de inferencias inconscientes propuesto por Helmholtz, constituyen la base de las Teorías
Constructivistas de la Percepción, proponiendo que la mayoría de nuestras percepciones se
construyen a partir de inferencias que realizamos sobre el mundo real. Son nuestras
expectativas y experiencias sobre cómo debe parecer el mundo externo lo que guía nuestra
percepción. Por tanto, esta teoría se relaciona con el procesamiento arriba-abajo.

Enfoques más recientes de la percepción, basados en el procesamiento de la información, han


determinado la aparición de una perspectiva computacional. Esta perspectiva, basada en la
utilización de computadoras para simular procesos psicológicos complejos, desarrolla teorías
sobre el funcionamiento de la mente humana que trata de probar a través de esta simulación. El
modelo computacional más importante, encaminado a crear programas de visión por ordenador
se debe al matemático David Marr del MIT. Su trabajo tenía como objetivo explicar cómo obtener
información útil de una escena visual partiendo de la imagen bidimensional que llega al sistema
mediante una serie de representaciones sucesivas. Según su modelo, el conocimiento general
que tenemos sobre el mundo físico en que vivimos sirve para procesar las imágenes retinianas.
Sólo en un estadio muy posterior del procesamiento de la imagen entran en juego hipótesis
sobre los objetos. En el procesamiento temprano de la imagen visual, la información contenida
en el estímulo y ciertas suposiciones derivadas de nuestro conocimiento general del mundo que
podrían darse de forma innata son suficientes, lo que apoya la idea de un procesamiento
predominantemente abajo-arriba.

El desarrollo más reciente de las simulaciones por ordenador de la percepción visual está
constituido por lo que se denomina el Enfoque Conexionista. Se basan en la idea de que la
percepción visual se debe a la interacción simultánea de muchas unidades simples densamente
interconectadas entre sí, trabajando cada una de ellas como una neurona simplificada (Hinton,
1989). El enfoque sostiene que es poco probable que la actividad de las neuronas sea serial. La
actividad, en los modelos conexionistas, surge de la fuerza existente entre las conexiones de las
unidades simples que forman el sistema. Estos modelos, también se denominan Modelos de
Procesamiento Distribuido en Paralelo.

Hemos visto que de todas las modalidades sensoriales, la más estudiada por los psicólogos ha
sido la visión. La pregunta principal que se plantean los teóricos de la percepción visual es cómo
podemos percibir con tanta rapidez y precisión escenas tridimensionales complejas, si lo único
que llega a nuestros ojos es un patrón bidimensional de luz. Pero en la visión no solo están
implicados fenómenos físicos y fisiológicos que producen experiencias visuales, sino también la
puesta en marcha de procesos cognitivos complejos.
El campo visual en nuestra percepción tiene características estructurales bastante exploradas y
conocidas. Tiene forma ovalada, con el eje horizontal más alargado que el vertical. La agudeza
visual es mayor en el centro que en la periferia, lo que determina que el ángulo visual es mayor
cuanto menor es la frecuencia espacial, por eso, cuanto más finos son los detalles, menos
discriminables son los bordes del campo. (Breitmeyer y Ganz, 1976). Una peculiaridad
interesante del sistema visual humano es que a veces se producen ciertos fenómenos ilusorios
denominados posefectos. Por ejemplo, si observamos durante algún tiempo un objeto que gira
en el sentido de las agujas del reloj, cuando éste se pare repentinamente, nos parecerá que gira
en el sentido contrario.

2.2 Atención y conciencia

La atención es el fenómeno por el cual procesamos activamente una cantidad limitada de la


información que se encuentra disponible a través de nuestros sentidos, de nuestra memoria y de
otros procesos cognitivos. Existen límites para nuestros recursos mentales y para la cantidad de
información que pueden manejar. El fenómeno psicológico de la atención nos posibilita el uso
criterioso de nuestros limitados recursos mentales.

El término atención engloba un conjunto de fenómenos diversos. Se destacan tres tipos de


fenómenos o acepciones del término: (1) la atención como mecanismo de selección de
información; (2) la atención como mecanismo de capacidad limitada; y (3) la atención como
mecanismo de alerta.

En primer lugar, entonces, la atención nos permite sincronizar nuestros procesos mentales con
una fracción del flujo de inputs sensoriales que recibimos a cada instante. En este sentido actúa
como un mecanismo de selección o filtro. Los mecanismos de atención permiten seleccionar una
fracción relevante de todos los mensajes concurrentes, y procesarla intencionalmente, mientras
que el resto de la información (eventualmente irrelevante) recibirá un procesamiento mínimo o
nulo.
Además, se trata de un mecanismo de capacidad limitada. Si tratamos de realizar
simultáneamente dos tareas relativamente complejas, probablemente encontraremos serias
dificultades. Hay una excepción aparente a esta regla: a veces podemos realizar correctamente
dos tareas complejas, como por ejemplo, manejar un automóvil y llevar una conversación
coherente. Esto es posible debido a que una de las tareas, en este caso, la conducción del
automóvil, se realiza automáticamente y la atención queda disponible para emplearla en la otra
tarea concurrente. Por lo tanto, se debe destacar que, por ejemplo, NO podemos procesar el
significado de dos mensajes verbales simultáneamente, aunque queramos hacerlo, debido a la
complejidad inherente al procesamiento lingüístico. Lo que ocurre usualmente es que se puede
emplear una estrategia bastante eficaz consistente en cambiar el foco de atención
alternativamente de un mensaje a otro de forma muy rápida. Si ambos son sencillos, el
resultado será una comprensión aceptable de ambos, ya que el cerebro se encargará de cubrir
los inputs faltantes por aquellos datos o información que considera más probable o adecuada.
Sin embargo, en general, no podemos realizar eficazmente dos tareas complejas al mismo
tiempo, produciéndose interferencias y bajo rendimiento.

En tercer lugar, se puede concebir a la atención como un mecanismo endógeno de alerta. La


alerta es una disposición general del organismo para procesar información. Un sujeto en estado
de vigilia es capaz de responder a mensajes y ejecutar multitud de tareas que requieren
habilidades, mientras que un sujeto con un nivel bajo de alerta (dormido) presenta una conducta
desorganizada y poco eficaz, o no responde en absoluto.

Los estados de alerta fluctúan considerablemente con oscilaciones rápidas (alerta fásica) o lentas
(alerta tónica). La alerta tónica es el umbral de vigilancia mínimo que se necesita para mantener
la atención durante la realización de una tarea prolongada. La atención fásica, por su parte, es la
capacidad para dar respuesta rápida ante algún estímulo relevante que se presenta de forma
sorpresiva o inesperada. Una manifestación típica de la atención tónica son los ritmos diurnos.
Durante el día, la atención atraviesa por un incremento gradual, (siendo inferior en horas de la
mañana) y se incrementa de forma constante hasta las últimas horas de la tarde, cuando
empieza a decaer. A su vez, también sufre cambios durante el ciclo de vida de un individuo,
decayendo con el transcurso de los años.

Los tres tipos de fenómenos atencionales (selección de información, mecanismo de capacidad


limitada y mecanismo de alerta) están estrechamente relacionados, por lo que se puede concluir
que la atención es un sistema de capacidad limitada que realiza operaciones de selección de
información y cuya disponibilidad o estado de alerta fluctúa considerablemente.

Antiguamente, se creía que la atención era lo mismo que la conciencia, el fenómeno por el cual
no sólo procesamos activamente la información, sino que también estamos conscientes de ello.
Hoy en día, los psicólogos reconocen que algún procesamiento activo de la información sensorial,
de la información evocada y de la información cognitiva sucede sin nuestro conocimiento
consciente. Los beneficios de la atención son particularmente evidentes cuando nos referimos a
los procesos de atención consciente. Además del valor general de la atención, la atención
consciente satisface otros tres objetivos: (1) monitorear nuestras interacciones con el ambiente,
manteniendo nuestra conciencia de cómo nos adaptamos a la situación en la que estamos; (2)
unir nuestro pasado (memoria) a nuestro presente (sensaciones) para darnos un sentido de
continuidad de la experiencia; y (3) controlar y planificar nuestras acciones futuras, con base en
la información del monitoreo y de las conexiones entre las memorias pasadas y las sensaciones
presentes.

La diferenciación entre atención y conciencia, plantea la dicotomía entre procesos controlados y


procesos automáticos. Los procesos controlados, también denominados conscientes, son
operaciones realizadas bajo control voluntario del sujeto, que requieren gasto de recursos
atencionales y que el sujeto percibe subjetivamente pudiendo dar cuenta de ellos. Son sensibles
a las limitaciones de los recursos disponibles. Son especialmente adecuados para enfrentar
situaciones novedosas y problemáticas. No son tan rápidos ni eficaces como los procesos
automáticos. En cambio, el sujeto tiene la sensación subjetiva de tener acceso más directo a
ellos. Los procesos controlados generan aprendizaje y almacenamiento de nueva información.
Intervienen en operaciones cognitivas de alto nivel y, en general, en todas aquellas
estrategias inteligentes que desarrollamos de forma consciente y con una impresión subjetiva de
esfuerzo.

En cambio, los procesos automáticos, o también denominados hábitos, son operaciones


rutinarias sobreaprendidas que se realizan sin control voluntario, sin intencionalidad y no utilizan
recursos atencionales. Son el resultado de un aprendizaje bastante laborioso y se adquieren
como consecuencia de la repetición frecuente de una tarea o proceso que inicialmente requería
atención controlada. Una vez adquiridos son difíciles de modificar. El rendimiento en tareas
automáticas adquiere un nivel asintótico, de modo que la práctica, a partir de cierto momento,
no produce mejoras sustanciales. Implican considerable autonomía para el procesador.

Las tareas automáticas tienden a realizarse en paralelo, con independencia del número de
alternativas; generan una gran interferencia con aprendizaje nuevos asociados a la misma
configuración de estímulos, y no interfieren sensiblemente cuando se realizan paralelamente a
otra tarea. Por el contrario, los procesos controlados requieren un proceso secuencial, son
procesos flexibles que no interfieren con nuevos aprendizajes e interfieren o son interferidos por
la realización de otra tarea concurrente.

También, es menester mencionar el fenómeno de percepción subliminal, que ocurre cuando


determinados inputs de información son procesados por el sistema nervioso central incluso por
fuera de nuestra experiencia conciente o, lo que es lo mismo, sin la sensación subjetiva de su
aparición. En estas situaciones, la información está fuera de nuestro conocimiento, aunque es
accesible para los procesos cognitivos. Esta información se encuentra en un nivel pre-consciente
del conocimiento. La percepción subliminal es un ejemplo de una clase más amplia de
fenómenos, denominada priming. En el priming, estímulos específicos activan rutas neuronales
que aumentan la capacidad para procesar estímulos subsecuentes conectados de alguna manera
(fonética, semántica), a los estímulos del priming inicial. Por ejemplo, la presentación de una
cruz roja en una pantalla por una pequeña fracción de segundo, aumenta a posteriori la
velocidad de procesar palabras como médico uhospital, pues se encuentran asociadas al primer
estímulo en forma semántica. Esto ocurre aún en ausencia de conocimiento conciente de la
percepción de esa primera cruz roja, es decir, el sujeto menciona no haberla visto, ya que la
misma fue presentada un tiempo insuficiente para alcanzar el umbral de percepción consciente.

Ahora bien, las cuatro funciones principales de la atención son: 1) atención selectiva, en la que
elegimos prestar atención a algunos estímulos e ignorar otros; 2) vigilancia, en la que
esperamos atentamente detectar la aparición de un estímulo específico; 3) sondeo, en la que
buscamos activamente estímulos particulares; y 4) atención dividida, en la que distribuimos
nuestros recursos de atención para coordinar nuestro desempeño en más de una tarea al mismo
tiempo.

- Atención selectiva. Constantemente estamos haciendo elecciones con relación a los estímulos a
los que prestaremos atención y a los que ignoraremos. Ignorando algunos de ellos o
disminuyendo el énfasis sobre ellos, focalizamos la atención en los estímulos particularmente
notables o interesantes. Por ejemplo, podemos prestar atención a la lectura de un texto,
ignorando parcialmente el sonido de una radio o un televisor.

- Vigilancia y detección de señales. Se refiere a la capacidad de una persona para estar presente
en un campo de estimulación durante un período prolongado, esperando la aparición de una
señal. En muchas ocasiones tratamos de detectar si percibimos o no una señal o un determinado
estímulo de interés particular. A través de la vigilancia para detectar señales estamos preparados
para actuar rápidamente cuando detectamos el estímulo. Por ejemplo, en una calle oscura
podemos tratar de detectar escenas o sonidos indeseables.

- Sondeo. Mientras que la vigilancia involucra pasivamente la espera de que aparezca un


estímulo, el sondeo involucra la búsqueda activa de un estímulo. Específicamente, se refiere a un
examen atento del ambiente en relación a aspectos específicos. Por ejemplo, buscar un producto
determinado en las góndolas del supermercado

- Atención dividida. Con frecuencia conseguimos realizar más de una tarea a la vez y desplazar
nuestros recursos de atención alternativamente de una tarea a otra, para distribuirlos
prudentemente, de acuerdo a las necesidades. Por ejemplo conductores con experiencia pueden
conversar mientras manejan y cuando se acerca otro vehículo, rápidamente desplazan su
atención de la conversación a las maniobras.

3. Memoria

La memoria es la capacidad de adquirir, registrar y recuperar información. Existen


distintos tipos de memoria (semántica, episódica, procedimental, emocional, etc.) que
responden a una estructura general: memoria sensorial, memoria a corto plazo y
memoria a largo plazo. La memoria también puede fallar, dando lugar a diferentes
tipos de olvido. Aunque la memoria también es entrenable y mejora mediante diversas
técnicas y procedimientos.
Este capítulo está dedicado a desarrollar qué se entiende por memoria. Se dan algunas
definiciones que ayuden a conceptualizarla y posteriormente se desarrolla una clasificación
respecto a los tipos de la misma. Con respecto a la estructura de la memoria, se reconoce el
modelo de Atkinson y Shifrin (1968) que diferencia a la memoria sensorial, la memoria a corto
plazo y la memoria a largo plazo. Se detalla también el fenómeno de consolidación y los
procesos de codificación, almacenamiento y recuperación de la información. Además, como
también experimentamos cotidianamente fallas en los procesos mnésicos, se presentan dos
teorías del olvido: la teoría de la Interferencia y la de la Degradación. También se explican
algunos de los fenómenos más comunes referentes al olvido. Finalmente, se otorga una lista de
aquellas estrategias que pueden utilizarse para mejorar la memoria: el control atencional, la
elaboración mediante significado, el procesamiento activo, la organización del material, el
establecimiento de relaciones significativas, el uso de estrategias para la recuperación de la
información y otras técnicas vinculadas a la mnemotécnica, es decir a las técnicas que se utilizan
para aumentar la probabilidad del recuerdo.

3.1 Memoria humana

La memoria es la capacidad de retener y de evocar eventos del pasado psíquico, mediante


procesos neurobiológicos de almacenamiento y de recuperación de la información. Guía nuestras
acciones y es fundamental para el aprendizaje. Es un proceso psicológico básico que sirve para
adquirir y registrar información, reteniéndola a veces durante toda la vida. En general, la
recuperación de la información almacenada en la memoria se realiza con rapidez y precisión y
sin esfuerzo aparente. Sin embargo, en ocasiones, la información está oculta en algún lugar de
nuestra memoria y es necesario realizar un gran esfuerzo para conseguirla. Estos fenómenos
han llevado a considerar a la memoria como un conjunto de estructuras (memoria sensorial –
memoria corto plazo – memoria largo plazo) y procesos (codificación – almacenamiento –
recuperación).

En el año 1962, Milner aportó la primera evidencia experimental convincente de la existencia de


una disociación entre la memoria declarativa (aprendizaje de contenidos) y la memoria no
declarativa o procedimental (aprendizaje de habilidades), al demostrar que el famoso paciente
H.M., aquejado de una severa amnesia, era capaz de aprender a ejecutar una tarea que requería
el desarrollo de la coordinación mano-ojo (dibujo sobre un espejo), no contando con
experiencias previas al respecto de las sesiones de aprendizaje.

Años más tarde, en 1972, Tulving propone la clasificación que dividememoria


episódica de memoria semántica. La primera refiere al conocimiento de eventos vividos
personalmente y ligados a contextos de tiempo y espacio específicos. La segunda se relaciona
con significados, entendimientos y otros conocimientos conceptuales sobre el mundo en
general.

Con el correr de los años, se ha ido reconociendo la existencia de otros sistemas de memoria
debido al avance del conocimiento en la materia. Por ejemplo, se acepta la existencia de
una memoria emocional, la cual es una categoría especial de memoria que involucra el
aprendizaje implícito (probablemente inconsciente) y el almacenamiento de la información
acerca del significado emocional de los eventos. También contamos con la ya
mencionada memoria procedimental, que es evocada inconscientemente (Kandel, Schawartz y
Jessell, 2000); es la que nos dice cómo realizar alguna tarea, cómo manejar o andar en
bicicleta. Esta conlleva cambios en las habilidades conductuales y facilita responder
apropiadamente a un estímulo por medio de la práctica (Squire y Kandel, 1999). Para esta
memoria el desempeño cambia como resultado de la práctica, pero sin tener un acceso
consciente a estos eventos de aprendizaje (Squire, Knowlton y Musen, 1993). Además, también
podemos citar a lamemoria espacial, la cual se relaciona con la capacidad de adquirir y retener
asociaciones de las características del ambiente, lo que permite al organismo desenvolverse en
el espacio. La memoria espacial consiste en múltiples mecanismos especializados en codificar,
almacenar y recuperar información acerca de rutas, configuraciones y localizaciones espaciales
(Kessels, de Haan, Kappelle y Postma, 2001).

Por último, la memoria de imprimación o priming ocurre a un nivel inconsciente cuando los
sujetos reconocen el estímulo más fácilmente que si no lo hubieran visto antes. El fenómeno
priming ya fue desarrollado en el apartado previo respecto de la percepción.

A continuación se presenta un esquema para ayudar a visualizar cómo estaría estructurada la


memoria.

La evolución y transformación histórica de los sistemas de clasificación de la memoria no ha


terminado. Los sistemas de memoria hasta aquí mencionados forman parte de los más
aceptados y difundidos en su utilización hasta el momento actual; sin embargo, los psicólogos
utilizan una gran diversidad de términos para referirse a distintas variedades, características o
niveles de procesos mnésicos, por lo que en la literatura especializada podemos encontrar
conceptos que pueden llegar a hacer confusa la conceptualización integral de la memoria y sus
distintos componentes. Entre estos conceptos hay diversas dicotomías, como la mencionada
respecto a la memoria declarativa y la no declarativa, pero existen muchas otras: procesos de
memoria consciente vs. inconsciente; memoria de corto vs. largo plazo; memoria implícita vs.
explícita; memoria retrospectiva vs. prospectiva; recuerdo voluntario vs. involuntario;
aprendizaje intencional vs. incidental; así como diversos términos que hacen alusión a la
memoria de corto plazo (de trabajo, activa) o a diversas variedades de memoria explícita de
largo plazo: semántica, episódica, autobiográfica colectiva. Las definiciones y alcances de cada
uno de estos términos en ocasiones son imprecisas y con frecuencia no son completamente
excluyentes entre sí, pero aun así dejan ver que el estudio de los procesos mnésicos puede
hacerse desde muy distintos puntos de vista.
Por último, las pruebas más clásicas para evaluar la memoria son las pruebas de recuerdo y de
reconocimiento, las cuales se presentan siempre después de un proceso de aprendizaje previo,
sea de una historia, una lista de palabras, etc. En las pruebas de recuerdo, se requiere al sujeto
la recuperación de los contenidos almacenados en la memoria de forma espontánea; implica
buscar, recuperar y decidir si la información encontrada es la apropiada para este contexto. Las
pruebas de reconocimiento, en cambio, implican la presentación de diversos estímulos, entre los
cuales el sujeto debe discriminar aquellos presentados con anterioridad de aquellos que son
distractores. En efecto, el desempeño en las pruebas de reconocimiento es mucho más eficaz
que el presentado en las pruebas de recuerdo ya que estas últimas requieren un doble trabajo:
no sólo discriminar que la información sea pertinente, sino también evocarla.

3.2 Estructuras de la memoria

La memoria se desarrolla a través de una variable temporal. Esta situación ha permito dividirla
en etapas, niveles o almacenes temporales de acuerdo al momento en que se encuentre. Así, se
reconocen tres tipos de niveles de memoria: sensorial (inmediata), de corto plazo (mediata) y de
largo plazo (diferida). Cuando no referimos a almacenes de memoria, o, almacén de memoria
sensorial, almacén de memoria a corto plazo y almacén de memoria a largo plazo, nos referimos
al modelo multi-almacén, desarrollado por Atkinson y Shifrin (1968). En este modelo, cada
almacén posee características diferentes y reglas específicas de funcionamiento.

La memoria inmediata, o memoria sensorial, está relacionada con lo que se denomina registro
sensorial; vinculada con la información que aún no ha sido procesada y que viene de los
sentidos. Esta información entra, se sostiene por un mínimo lapso de tiempo y luego se procesa
o se pierde. Se trata de un registro mnésico de gran capacidad, pero en el cual el mantenimiento
de la información es de muy escasa duración (alrededor de 250 milisegundos). Su
funcionamiento es automático e involuntario.

La memoria sensorial es pre-categórica, es decir, en ella no se producen procesamientos ni


atribuciones de significado; sólo se realiza un mínimo registro de reconocimiento de patrones
que permita discriminar aquellos estímulos relevantes de aquellos que no merecerán un
procesamiento ulterior. Los tipos más estudiados de memoria sensorial son la icónica (visual) y
la ecóica (auditiva).

La memoria sensorial puede retener representaciones efímeras de prácticamente todo lo que


vemos, oímos, gustamos, olemos o sentimos. Permite que la información sensorial en bruto
persista durante el tiempo necesario para ser organizada. Las señales que serán ignoradas pasan
por un procesamiento inicial parcial pero suficiente para decidir no prestarles más atención.
Estos estímulos externos (sensoriales) o internos (sensaciones, emociones, pensamientos) a los
que no se les ha brindado la atención suficiente para continuar dentro del proceso mnésico en
curso son descartados y enviados a una papelera de desecho. Por el contrario, cuando
enfocamos la atención hacia un estímulo de mayor significado, el mismo seguirá su curso hacia
el próximo nivel de memoria, el de la memoria a corto plazo.
La Memoria a Corto Plazo (MCP) es un sistema de capacidad limitada en el que se mantiene
durante un tiempo breve (<20 segundos) la información proveniente de los registros sensoriales.
La información perdura en virtud de su repetición. En esta instancia se pasa a tener control
consciente sobre la información, por lo que es posible manipularla y realizar diferentes funciones
de control como la codificación de la información. También se determina qué datos pasarán a la
memoria a largo plazo o memoria permanente. La amplitud de la memoria a corto plazo es de
siete +/- dos unidades. Por unidad, se entiende una letra, una palabra, un dígito o cualquier
cosa que tenga una representación unitaria en el almacenamiento.

También es importante mencionar que inicialmente, se consideraba a la MCP como una memoria
de trabajo (Baddeley y Hitch, 1974). Sin embargo, actualmente, se le reconocen a cada una
funciones diferentes e incluso se acepta a la MCP como un componente o subelemento de
almacenamiento dentro de la memoria de trabajo (Engle, Tuholski, Laughlin y Conway, 1999). La
memoria de trabajo se incluye como una de las funciones ejecutivas que nos permite manipular
la información, mientras que el almacén de memoria a corto plazo actuaría como un depósito
temporal de datos. Por consiguiente, entendiendo a la memoria de trabajo como una de las
funciones ejecutivas, la misma será desarrollada en el próximo apartado.

Ahora bien, la Memoria a Largo Plazo (MLP), por su parte, es concebida como un depósito de
conocimientos y habilidades relativamente permanente, cuya capacidad es prácticamente
ilimitada. Permite retener de modo permanente o casi permanente hechos significativos. La
repetición y la organización son particularmente importantes en el almacenamiento de la
información. Para Tulving, la memoria diferida o memoria a largo plazo almacena el
conocimiento en forma verbal y visual, cada uno independiente aunque se encuentren de
manera interconectada. Corresponde a todo lo que sabemos o lo que hemos aprendido. La MLP
no sólo se basa en asociaciones para almacenar información, ya que además se pueden construir
organizaciones más complejas basadas en estructuras semánticas o de significado.

El paso de la información de la MCP a la MLP involucra a varios procesos. Un método para


transferir la información es prestar atención a la información, con el objeto de comprenderla, o
hacer asociaciones o conexiones entre la información nueva y lo que ya sabemos o entendemos.
Este proceso de integrar los nuevos conocimientos a la información que ya se encuentra
almacenada, se denomina consolidación. Para preservar o aumentar la integridad de la memoria
durante la consolidación podemos usar estrategias de metamemoria, en las que reflexionamos
sobre nuestros propios procesos de memoria, con la perspectiva de mejorarlos. Por ejemplo, la
repetición o recitación repetida de un ítem, es la técnica clave para conservar la información. Los
efectos de esa repetición, se denominan efectos de práctica. La repetición puede ser abierta (voz
alta) u oculta (silenciosa). La práctica distribuida (varias sesiones espaciadas en el tiempo) es
más efectiva que la práctica aglomerada (sesiones continuas). La información se evocará por
mayor tiempo si se distribuye el aprendizaje y se varía el contexto.

3.3 Memoria implícita y memoria explícita

Se llama memoria implícita a un tipo de memoria inconsciente (cognitivo); que se manifiesta a


través de la facilitación en pruebas indirectas de memoria en las que se pide a los observadores
que recuperen involuntariamente información previamente almacenada en su memoria, aunque
ellos no cuenten con el conocimiento conciente de haber almacenado dicha información. Está
formada por un conjunto de mecanismos que se adquieren y se recuperan de forma no
intencional. Es muy resistente al olvido, no varía con la edad y se mantiene constante durante
todo el ciclo vital.

La memoria explícita, por su parte, es la memoria de larga duración que supone la recuperación
intencional y consciente de la experiencia previa. Es afectada por el olvido y varía con la edad.

3.4 Niveles de procesamiento de la información

El tipo de procesamiento al que se somete la información produce distintos modos de


aprendizaje y retención. Cuanto más profundamente se estudia una información, más duradera
es la huella que deja en la memoria a largo plazo. Por ejemplo, la información procesada
fonológicamente (por características físicas o por rima) deja una huella más superficial y decae
más rápidamente que la información procesada semánticamente (significado).

3.5 Procesos de memoria

El sistema de la memoria está integrado por tres procesos básicos: codificación, almacenamiento
y recuperación. Estos procesos interactúan recíprocamente y son interdependientes.

La codificación de la información o adquisición es el proceso en donde se prepara la información


para que se pueda guardar. Se refiere a la forma en la que se transforman los inputs físicos y
sensoriales en representaciones plausibles de ser almacenadas en la memoria. La información
puede codificarse como imágenes, sonidos, experiencias, acontecimientos o ideas significativas.
Las circunstancias que rodean este momento resultan fundamentales para el éxito o fracaso de
la memoria. Es importante en este proceso inicial, la atención, la concentración y el estado
emocional del sujeto.

El almacenamiento de la información se refiere a la forma en que se mantiene la información


codificada en la memoria y se caracteriza por el ordenamiento, categorización o simple
titulación. Esto requiere tanto como de una metodología como de estructuras intelectuales que
ayuden a la persona a clasificar los datos. Por último, la evocación o recuperación de la
información es el proceso por el cual se obtiene acceso a la información previamente
almacenada. Si ésta ha sido bien almacenada y clasificada será más fácil localizarla y utilizarla
en el momento en que se solicita.

3.6 Olvido

Con respecto al Olvido de la información, existen dos teorías explicativas: la Teoría de la


Interferencia y la Teoría de la Degradación. En la Teoría de la Interferencia, lo que ocurre es que
información que resulta competidora nos lleva a olvidar. Existen dos tipos de interferencia: la
retroactiva, en la cual información nueva dificulta la retención de información que se aprendió
con anterioridad; y la interferencia proactiva, en donde información antigua dificulta la retención
de información más reciente.

Por su parte, la Teoría de la Degradación afirma que la información se olvida debido a la


desaparición gradual de los trazos de memoria con el paso del tiempo. Esto ocurre con cualquier
tipo de información a menos que se la ejercite para retenerla.

También podemos citar como fenómeno del olvido a la amnesia, la cual es una pérdida total o
parcial de la memoria, producida por causas neurológicas. Puede afectar al recuerdo anterior
(amnesia retrógrada) o a la retención posterior de recuerdos (amnesia anterógrada) del evento
que produjo la amnesia. Se pierden memorias específicas, pero no conceptos generales o
información de tipo implícita o procedimental.

Finalmente, frente a la presentación de una serie de estímulos (por ejemplo, palabras), puede
observarse un olvido que responde a los efectos de primacía y recencia. En términos coloquiales,
la información que llega primero (primacía) y la que llega último (recencia) son más recordables,
mientras que el mensaje en el medio es fácilmente olvidado. Esto también se conoce como
efecto de posición serial; se trata de un efecto persistente en la presentación de tareas de
recuerdo, donde siempre las primeras y las últimas palabras son recordadas en mayor
proporción que las que aparecen en el medio de dicha presentación.

3.7 Estrategias para memorar la memoria


Las estrategias de memoria suponen la puesta en marcha de procesos mentales que exigen
esfuerzo. Requieren de atención y motivación. Se utilizan para aprender a adquirir nueva
información, para codificarla adecuadamente, para almacenarla en forma eficaz y para
recuperarla cuando se necesite. La cantidad y la eficacia de las estrategias se desarrollan con la
edad. Por lo general las estrategias se aprenden con la práctica y la enseñanza. Las siguientes
son diversas estrategias fundamentales a la hora de mejorar el proceso mnésico.

- Control atencional. La estrategia principal para aumentar la fuerza de los trazos de memoria en
el cerebro consiste en la focalización de la atención. Si desea recordar algo, primero debe
prestar atención. La memoria depende de la atención prestada a la información que se desea
aprender.

- Elaboración mediante significado. La mejor forma de aprender y recordar lo aprendido se basa


en que la información que se desea almacenar tenga significado para quién aprende. La
comprensión resulta imprescindible para el buen aprendizaje y el recuerdo posterior.

- Procesamiento activo. Si se desea que los estudiantes aprendan más y mejoren la retención de
contenidos es necesario lograr que se impliquen activamente en el proceso de aprendizaje. Al
tomar una posición activa, se ponen en marcha una serie de procesos mentales tales como la
atención selectiva y continuada, el interés y la motivación. Todas las estrategias que impliquen
que el estudiante tome una postura activa, son efectivas.

- Repetición del material. Cuando se enseña a utilizar la estrategia de la repetición, se observa


una mejora en la actuación en pruebas de memoria. Lo que se repite son los ensayos de
aprendizaje del material a aprender, o la lectura de un texto, o el ejercicio de una fórmula, etc.
Es la forma más frecuente de aprender. Esta estrategia es más útil, cuando la información es
más difícil.

- Organización del material. Se ha observado que cuando se presentan estímulos pertenecientes


a varias categorías semánticas al azar, se tiende a recordarlos por categorías. Aquellos sujetos
que organizan la información de esta manera recuerdan más que aquellas que no la organizan.
El material organizado, con una estructura lógica y significativa, es más susceptible de ser
aprendido que cuando el material se encuentra desorganizado u organizado en forma arbitraria
(por ejemplo, aprendizaje de una historia vs. aprendizaje de una lista de pares de letras
asociados arbitrariamente).

- Establecer relaciones significativas. El aprendizaje es mejor cuando el estudiante percibe las


relaciones que existen entre la nueva información y sus conocimientos previos, y puede dar
continuidad a los aprendizajes previos y a los actuales.

- Estrategias para la recuperación de información. Son aquellas operaciones que los alumnos
ponen en marcha de forma voluntaria y consciente para traer a su mente información
almacenada en la memoria a largo plazo. Una estrategia eficaz consiste en formar una
asociación entre varios estímulos de forma que se cree una representación mental que los una
de alguna manera. Por ejemplo, el estudiante puede construir una frase que recoja los nombres
de los diferentes estímulos que desee retener o puede crear una imagen mental estrafalaria
relacionada con dichos estímulos. Otra forma de establecer una asociación consiste en construir
una frase en la que aparecen las palabras que se desea recordar.

3.8 Condiciones físicas y ambientales que interfieren con


la memoria

Las enfermedades, la ingestión de substancias estimulantes que deterioran la atención, los


niveles inadecuados de actividad, la alimentación desequilibrada, los estados de somnolencia, la
fatiga por falta de descanso, los estados emocionales inestables (ansiosos o depresivos), la falta
de motivación o el estrés afectan directamente a la memoria y al aprendizaje.

3.9 Mnemotécnica

Los sistemas mnemónicos son técnicas para aumentar la probabilidad del recuerdo. El uso de
sistemas mnemónicos torna al aprendizaje menos dependiente del ensayo, que es el
componente principal de la memorización de material por repetición. Un ejemplo simple de la
técnica mnemónica es la conversión de una secuencia de símbolos en una frase, por ejemplo, un
estudiante puede recordar la forma de apareamiento de los componentes de una cadena de ADN
(Citosina con Guanina y Adenina con Timina), recordando sólo las iniciales de los componentes y
su apareamiento según la frase Aníbal Troilo, Carlos Gardel. Una técnica mnemónica bien
establecida es el método de los loci (de lugares). Consiste en establecer un arreglo espacial
ordenado, asociado al material que se debe aprender. Por ejemplo, un estudiante puede
imaginar un paseo sistemático por todos los locales de su escuela (aulas, baños, biblioteca,
etc.). Para aprender los ítems de una serie ordenada, el estudiante imagina cada ítem en cada
lugar sucesivo. Para recordar las series, el estudiante hace el recorrido imaginario, recordando
cada ítem en cada lugar.

Algunas técnicas son desarrolladas de forma tal que los ítems abstractos puedan ser convertidos
en ítems concretos. La técnica de la rima convierte los números en secuencias que pueden ser
visualizadas como por ejemplo, uno, dos, carne con arroz, etc. Entonces, se puede aprender una
lista ordenada imaginando cada ítem junto a un objeto. Este sistema tiene una ventaja sobre el
método de los loci, porque el sujeto puede recordar el ítem en cualquier posición, sin tener que
comenzar por el inicio de la lista.

Otras técnicas son el agrupamiento categórico (organizar una lista de ítems en un conjunto
menor de categorías, como por ejemplo, leche, pan, manteca, lechuga, tomates, queso, en
lácteos, frutas y panificados) y las imágenes interactivas (crear imágenes que asocian palabras
aisladas en una lista, por ejemplo, perro, mesa, lápiz, imagina un perro, sentado en una mesa,
con un lápiz en la mano).

4. Funciones ejecutivas

Las funciones ejecutivas (inhibición, memoria de trabajo, flexibilidad, fluidez verbal,


planificación, autocontrol, monitoreo, clasificación, organización, etc.) son aquellos
procesamiento activos llevados a cabo cognitivamente para dar respuesta a
situaciones para las cuales no tenemos una respuesta automática o sobreaprendida.
Representan constructos independientes pero moderadamente relacionados.
El presente apartado trata sobre el funcionamiento ejecutivo humano o las funciones ejecutivas.
Se brindan diversas definiciones de las mismas, incluyendo los objetivos que persiguen, los
cuales pertenecen a diferentes aspectos sobre la resolución de tareas complejas. Se describe
detalladamente cada una de ellas: la inhibición (en sus tres tipos: acceso, borrado y restricción),
la flexibilidad (reactiva y espontánea), la memoria de trabajo (como un sistema integrado por
subcomponentes: un dispositivo de almacenamiento, diversos procesos de repaso y procesos de
control atencional), la organización, la categorización, la planificación, el autocontrol, el
automonitoreo, la fluidez verbal, la toma de decisiones, la iniciativa y el control emocional. A
continuación se explica por qué la atención no es una función ejecutiva y cómo se relaciona a las
mismas. Además, se explica el modelo unitario (las funciones ejecutivas como procesos con un
tronco común) y el modelo integrativo (las funciones ejecutivas corresponden a constructos
independientes pero moderadamente relacionados). Finalmente, se concluye con información
respecto al desarrollo y la ontogenia de las funciones ejecutivas, las bases neuronales que están
implicadas en estos procesamientos complejos y los métodos más comunes de evaluación de los
mismos.

4.1 Definiciones y objetivos de las funciones ejecutivas

Las funciones ejecutivas son todos aquellos procesamientos activos, vinculados al


funcionamiento del lóbulo frontal humano, llevados a cabo cognitivamente para dar respuesta a
situaciones para las cuales no tenemos una respuesta sobreaprendida, automática o fuertemente
establecida. Es el conjunto de habilidades cognitivas de alto orden, implicadas en la regulación
de la conducta dirigida al logro de objetivos. Implican esfuerzo cognitivo e intervienen en la
resolución de situaciones nuevas o complejas y que no se pueden abordar de manera
automática.

Para Papazian, Alfonso y Luzondo (2006) las funciones ejecutivas son los procesos mentales
mediante los cuales resolvemos deliberadamente problemas como actividades creativas,
conflictos de interacción social, comunicativos, afectivos y motivacionales nuevos, y problemas
que resultan de la relación entre el individuo y su entorno. A fin de solucionar estos problemas,
las funciones ejecutivas inhiben otros problemas internos y externos irrelevantes y la influencia
de las emociones y las motivaciones; ponen en estado de alerta máxima el sistema de atención
selectivo y sostenido antes, durante y después de tomar una acción. Acto seguido se informa de
si el problema es nuevo o ha ocurrido anteriormente y sobre la solución y sus resultados, y se
busca la información almacenada en la memoria remota y reciente. Si el problema es nuevo, se
vale de la información en las memorias de trabajo verbal y no verbal, analiza las consecuencias
de resultados de acciones previas similares, toma en consideración riesgos contra beneficios, se
plantea, planea, toma una decisión y actúa interna o externamente. Todos estos procesos
mentales son automonitorizados a fin de evitar errores tanto en tiempo como en espacio y
autoevaluados para asegurarse de que las órdenes se han cumplido a la cabalidad, y los
resultados son autoanalizados.

Las funciones ejecutivas son actividades mentales complejas necesarias para planificar,
organizar, guiar, revisar, regularizar y evaluar el comportamiento necesario para alcanzar metas.
Empiezan a desarrollarse a partir del primer año de vida y continúan hasta la adolescencia.
Permiten autorregular el comportamiento.
También pueden ser definidas como un grupo de habilidades cognitivas cuyo objetivo es facilitar
la adaptación del individuo a situaciones nuevas y complejas, más allá de conductas habituales y
automáticas. Incluyen una gran variedad de destrezas tales como la capacidad para establecer
metas, el desarrollo de planes de acción, la flexibilidad de pensamiento, la inhibición de
respuestas automáticas, la autorregulación del comportamiento, y la fluidez verbal. Son
indispensables para el logro de metas escolares y laborales e incluso en muchos casos, tareas
cotidianas, ya que coordinan y organizan procesos más básicos, como la memoria y la
percepción. Cada componente del funcionamiento ejecutivo se añade al conjunto de procesos
cognitivos, que incluyen el mantenimiento de un contexto para la solución de problemas,
dirección de la conducta hacia un objetivo, control de la interferencia, flexibilidad, planeación
estratégica y la habilidad para anticipar y comprometerse en actividades dirigidas a una meta.

Las funciones ejecutivas incluyen la habilidad de filtrar información que interfiere con la tarea,
involucrarse en conductas dirigidas a un objetivo, anticipar las consecuencias de las propias
acciones y el concepto de flexibilidad mental (Luria, 1969; Stuss & Benson, 1986). Además, los
conceptos de moralidad, conductas éticas, auto-conciencia y la idea de los lóbulos frontales,
como un director y programador de la psique humana, también se contemplan dentro de
su definición (Ardila & Surloff, 2007).

Existen varios modelos explicativos; en algunos de ellos, las funciones ejecutivas han sido
conceptualizadas como de naturaleza unitaria, con un tronco común y estrechamente
relacionadas entre sí. Esta posición unitaria ha sido debatida por otros autores que proponen que
son claramente fragmentables. Sin embargo, debido a que varios estudios encuentran una baja
correlación (alrededor de .40) entre diversas pruebas ejecutivas, lo que más comúnmente se
acepta y se concluye es que corresponden a constructos independientes pero moderadamente
relacionados.

Las funciones ejecutivas cambian con la edad, son decisivas en cuanto al rendimiento social y
académico, y tienen expresiones diferenciales según los cursos de desarrollo típico o atípico.
Dado su papel central, los déficit en algunos aspectos condicionan ciertos trastornos, de ahí la
importancia de conocer sus raíces e identificar los mecanismos cognitivos subyacentes, como la
incapacidad de resistir a la interferencia o la impulsividad. Baddeley (1986) se refiere a las
alteraciones de las funciones ejecutivas como disfunción ejecutiva o Síndrome disejecutivo,
agrupando conductas en dominios cognitivos que incluían problemas en planeación y
organización de conductas, desinhibición, perseveración y decremento en fluidez.

Por último, Soprano (2003) considera que dentro de este concepto se incluyen habilidades
vinculadas a la capacidad de organizar y planificar una tarea, seleccionar apropiadamente los
objetivos, iniciar un plan y sostenerlo en la mente mientras se ejecuta, inhibir las distracciones,
cambiar de estrategias de modo flexible si el caso lo requiere, autorregular y controlar el curso
de la acción para asegurarse que la meta propuesta esté en vías de lograrse. En síntesis,
organización, anticipación, planificación, inhibición, memoria de trabajo, flexibilidad,
autorregulación y control de la conducta constituyen requisitos importantes para resolver
problemas de manera eficaz y eficiente.

La mayoría de las investigaciones concuerdan en que las principales funciones ejecutivas son la
memoria de trabajo, la inhibición y la flexibilidad (que depende de las dos primeras), y partir de
ellas se derivan todas las demás (organización, planificación, fluidez verbal, categorización,
automonitoreo, etc.). A continuación se desarrollará cada una de las funciones ejecutivas con
detenimiento.

4.2 Inhibición

La inhibición es la habilidad para resistir a los impulsos y detener una conducta en el momento
apropiado. Es el proceso que nos permite suprimir, disminuir o bloquear toda aquella información
o acción que puede generar alguna interferencia sobre los objetivos de la tarea que estemos
realizando. Se trata de un mecanismo activo que reacciona y contrarresta la interferencia. Por
interferencia nos referimos al efecto de la competición cognitiva (de recursos cognitivos, por
ejemplo, atencionales) de estímulos, procesos o respuestas que producen un deterioro en la
ejecución de determinados procesos o tareas.

La inhibición, como todas las funciones ejecutivas, depende de la edad, alcanzando un pico de
desarrollo en la adolescencia, manteniéndose constante en la adultez y decreciendo
armónicamente con el paso de los años al igual que muchos otros procesos cognitivos.

Uno de los modelos actuales con mayor producción teórica y empírica en relación al estudio de
los procesos inhibitorios es el propuesto por Hasher, Lustig y Zacks (2007) y Hasher y Zacks
(1988). Este modelo distingue tres mecanismos inhibitorios: la función de borrado, la función de
acceso y la función de restricción. La función de acceso o inhibición de acceso, es la encargada
de controlar el ingreso de la información irrelevante a la conciencia o foco atencional. Los déficits
en el control del acceso se manifiestan en distracciones que se generan por el acceso de
información irrelevante al foco atencional, interfiriendo de este modo con el procesamiento de la
información relevante. El borrado o inhibición de borrado, es la función inhibitoria que se ocupa
de suprimir la información irrelevante del foco atencional, que puede haber eludido el control de
la función de acceso y sólo posteriormente haber sido reconocida como irrelevante o también
puede ser información que fue relevante en una situación previa pero como consecuencia de
cambio en los objetivos ya no lo es más. Por último, la función de restricción o inhibición de
restricción, es la responsable de suprimir o frenar las respuestas preponderantes o prepotentes,
pero inapropiadas. También, en otros modelos, se las ha denominado como, inhibición de la
atención, inhibición cognitiva e inhibición comportamental.

Desde Friedman y Miyake (2004), se reconoce una diferenciación similar, donde las distinciones
conceptuales de los distintos tipos de inhibición se corresponden con distintos niveles de
procesamiento de la información. Entonces encontramos, un nivel inicial, en el cual la
información relevante debería ser seleccionada y la irrelevante ignorada en donde intervendría
laresistencia a la interferencia de distractores, que sería la habilidad para resolver o resistir la
interferencia de la información ambiental que es irrelevante para la tarea actual. En un nivel
intermedio, es decir, una vez que la información ha ingresado a la memoria de trabajo, actuaría
la resistencia a la interferencia proactiva, que consiste en la habilidad para resistir las intrusiones
en la memoria de trabajo de la información que es irrelevante para la tarea actual (aunque
anteriormente haya sido relevante). Por último, en un nivel tardío, de salida o de output, las
respuestas relevantes deberían ser seleccionadas y realizadas y las irrelevantes resistidas, por lo
que intervendría la inhibición de la respuesta prepotente, definida como la habilidad para
suprimir deliberadamente respuestas dominantes, automáticas o prepotentes.
El funcionamiento adecuado de la interdependencia de los tres tipos inhibitorios, da lugar a un
procesamiento inhibitorio saludable o normal, el cual tiene influencias decisivas sobre el
rendimiento académico, la interacción psicosocial y la autorregulación cotidiana.

4.3 Flexibilidad

También denominada cambio –shifting- o conmutación atencional, es la habilidad para hacer


transiciones, tolerar cambios, resolver problemas y pasar el foco atencional de un tema a otro
cuando se requiera. Se trata de un proceso mental con capacidad limitada para cambiar
intermitentemente de una a varias reglas imponiendo a los procesos de inhibición y a la
memoria de trabajo demandas adicionales. Implica el desplazamiento del foco atencional de una
clase de estímulo a otro, alternando entre dos set cognitivos diferentes.

La flexibilidad depende del procesamiento inhibitorio y de la memoria de trabajo, ya que para


cambiar de perspectiva o alternar el foco atencional es necesario, inhibir (o desactivar) nuestra
perspectiva previa y cargar o activar en la memoria de trabajo una perspectiva nueva o
diferente.

Se estima que la flexibilidad cognitiva aparece entre los 3 y los 5 años cuando al niño se le
facilita cambiar de una regla a otra, por ejemplo, en tareas de clasificación de objetos (véase
para ejemplos, la tarea de clasificación de objetos de Zelazo o el test de clasificación de cartas
de Wisconsin). Es claro que esta flexibilidad es dependiente del número de reglas que se
incluyan en la tarea. Al incrementar el número de reglas y la complejidad de la tarea, se hace
evidente mayor número de respuestas de tipo perseverativo que denotan menos flexibilidad
cognoscitiva.

Existen dos formas de flexibilidad: la flexibilidad reactiva, que implica la capacidad de modificar
el comportamiento en función de las exigencias del contexto, y la flexibilidad espontánea, que
consiste en la producción de un flujo de ideas o de ítems en respuesta a instrucciones simples.
La flexibilidad espontánea exige la inhibición de respuestas y de estrategias automáticas y la
producción de pensamientos divergentes y creativos.

Según Diamond y Kirkham (2005), muchos errores en preescolares se deben a que sus sistemas
cognitivos se caracterizan por un grado de inercia atencional. Esta teoría sostiene que los fallos
en la flexibilidad generan una dificultad para desprenderse de una determinada formar de pensar
y adoptar un criterio distinto, donde las respuestas que antes eran incorrectas, ahora son
correctas. Se trataría de una tendencia del sistema cognitiva a quedarse o mantenerse
focalizado en aquella que se había centrado previamente.

4.4 Memoria de trabajo

La memoria de trabajo (MT) es un sistema que permite mantener la activación de la información


relevante en el foco atencional para la ejecución de tareas complejas. Mediante un esfuerzo
cognitivo, el foco atencional se mantiene por sobre un umbral de activación que permite el
procesamiento activo y complejo de información dentro del sistema. La información que no es
atendida por este foco atencional, decae progresivamente.

La MT permanece en conexión con la memoria a largo plazo, que permite acceder a los
conocimientos y experiencias pasadas que el sujeto haya tenido sobre la tarea que se mantiene
activada en la MT. De esta manera, con las aportaciones de esa información se operaría con
mayor precisión en la resolución de los problemas planteados.

La memoria de trabajo se considera un elemento distintivo de la función ejecutiva. Hoy se sabe,


por estudios de resonancia magnética, que la corteza prefrontal dorsolateral, desempeña un
papel crucial en la memoria de trabajo. Se ha podido observar que durante los intervalos de
retención de información, en los tiempos de respuesta con retraso, existe una intensa y
persistente actividad en la zona. La memoria de trabajo es fundamental para realizar un análisis
y síntesis de la información, retener datos necesarios para la consecución de un determinado
proceso mental, realizar una actividad controlada y monitorizar el comportamiento.

La afectación de los mecanismos básicos propios de la memoria de trabajo provocará una


disfunción que influirá en un sinnúmero de procesos de aprendizaje: dificultad en el manejo de
la dirección de la atención, dificultad en inhibir estímulos irrelevantes, dificultad en el
reconocimiento de los patrones de prioridad, falta de reconocimiento de las jerarquías y
significado de los estímulos, impedimento en formular una intención, dificultad en reconocer y
seleccionar las metas adecuadas para la resolución de un problema; imposibilidad de establecer
un plan de consecución de logros, falta de análisis sobre las actividades necesarias para la
consecución de un fin y dificultades para la ejecución de un plan, no logrando la monitorización
ni la posible modificación de la tarea según lo planificado.
Baddeley (1986) describió a la MT como un mecanismo de almacenamiento temporal que
permite retener a la vez algunos datos de información en la mente, compararlos, contrastarlos, o
en su lugar, relacionarlos entre sí. Según el modelo de Baddeley, la MT participa en por lo menos
dos tipos de procesos, el Control ejecutivo, que hace referencia al mecanismo de procesamiento
de la información y el Sostenimiento activo, que constituye el concepto de almacenamiento
temporal. Desde este punto de vista, se rompe con el concepto tradicional de MT como almacén
unitario y se plantea que la MT está formada por tres componentes:

- Bucle articulatorio. Encargado de mantener activa y manipular la información presentada por


medio del lenguaje. Está implicado en tareas puramente lingüísticas, como la comprensión, la
lectoescritura o la conversación, así como en el manejo de palabras, descripciones, etc.

- Agenda visuoespacial. Encargada de elaborar y manipular información visual y espacial. Está


implicada en la aptitud espacial, como por ejemplo el aprendizaje de mapas geográficos, pero
también en tareas que suponen memoria espacial, como el ajedrez.

- Ejecutivo central. Se considera un elemento nuclear porque gobierna los sistemas de memoria.
El ejecutivo central realiza dos funciones: a) Distribuir la atención que se asigna a cada una de
las tareas a realizar (relevancia de la tarea, demandas que se imponen al sistema y grado de
pericia del sujeto); y b) Vigilar la atención de la tarea y su ajuste a las demandas del contexto; a
medida que una tarea se domina, necesita menos atención y permite la ejecución otras tareas
compatibles.

El modelo de Baddeley ha sido conceptualizado y desarrollado por diversos autores. Una teoría
más actual, deudora del modelo de Baddeley, es la desarrollada por Engle (Engle, Tuholski,
Laughlin y Conway, 1999). La misma sostiene que la MT es un sistema, el cual no trata
principalmente sobre el almacenamiento en sí, sino más bien sobre la capacidad atencional
controlada y sostenida de cara a la interferencia o a la distracción. Claro está, sin la existencia
de procesos de interferencia, no hablaríamos de una función ejecutiva, sino de una acción
automática. Entonces, este sistema de dominio general que es la MT está integrado por: la
memoria a corto plazo (como dispositivo de almacenamiento), procesos de repaso y procesos de
control atencional (ejecutivo central).
- La memoria a corto plazo (como dispositivo de almacenamiento). En este modelo, se diferencia
de la memoria de trabajo, pues refiere a información activada proveniente de la memoria a largo
plazo, pero fuera del foco de atención (conciencia). Entonces, memoria a corto plazo y memoria
de trabajo son dos constructos distinguibles aunque altamente relacionados: son representados
por factores separados que están diferencialmente relacionados al intervenir conjuntamente en
habilidades cognitivas de alto orden. Debido a esto, puede decirse que existe un sistema único
de memoria que incluye elementos de almacenamiento y elementos de un ejecutivo central.
Aunque la memoria de trabajo y la memoria a corto plazo se basan en un mismo sistema de
memoria, las tareas de la memoria de trabajo se comprometen primariamente con el ejecutivo
central que mantiene la activación de la información relevante para la tarea, particularmente
cuando el sujeto se enfrenta a una distracción. Mientras que la memoria a corto plazo trata más
bien de un dispositivo de almacenamiento. Ahora bien, la activación de los elementos de la
memoria a corto plazo decae rápidamente, por lo que resulta necesario implementar distintas
estrategias de mantenimiento.

- Los procesos de repaso y estrategias de agrupamiento. Las mismas permiten mantener la


información activa en el foco atencional. Suponen distintos formatos de representación:
fonológico, visual, motor, etc. Es decir, son específicos de dominio. En adultos no demandan
control atencional, aunque en niños si requiere de estos recursos.

- Los procesos de control ejecutivo. Estos permiten mantener la información relevante en un


estado activo (o garantizar su recuperación) y evitar la captura atencional de los estímulos
distractores. Se activan en contextos de conflicto, competencia o interferencia.

Para concluir, la MT trataría de un sistema de control o mantenimiento cognitivo, cuyo fin es


mantener el objetivo de la tarea activo en la memoria para su procesamiento e inhibir, suprimir o
bloquear las respuestas incompatibles con el objetivo de la tarea. La teoría de Engle supone al
sistema de MT compuesto por todos estos elementos desarrollados, pero se basa en la idea del
control atencional como su principal componente (y no la memoria a corto plazo o el
almacenamiento en sí).

4.5 Organización y categorización


La organización y la categorización son componentes fundamentales para la resolución de
problemas. La organización implica la habilidad para ordenar la información e identificar las ideas
principales o los conceptos clave en tareas de aprendizaje o cuando se trata de comunicar
información, ya sea por vía oral o escrita. Incluye la habilidad para ordenar las cosas del
entorno, los elementos de trabajo, juguetes, armarios, escritorios u otros lugares donde se
guardan cosas y para asegurar que los materiales que se necesitarán para realizar una tarea
estén efectivamente disponibles.

La categorización se define como la capacidad de clasificar objetos en categorías, e implica la


capacidad de elaborar y evaluar diferentes hipótesis con el objetivo de deducir una regla de
clasificación correcta.

4.6 Planificación

La planificación se refiere a la capacidad para identificar y organizar una secuencia de eventos


con el fin de lograr una meta específica. Involucra plantearse un objetivo y determinar la mejor
vía para alcanzarlo, con frecuencia a través de una serie de pasos adecuadamente
secuenciados.

Desde los tres años, el niño comprende la naturaleza preparatoria de un plan y es capaz de
formular propósitos verbales simples relacionados con eventos familiares. Puede solucionar
problemas y puede desarrollar estrategias para prevenir problemas futuros. Este tipo de
planeación es simple y menos eficiente que la habilidad para programar de niños de 7 y 11 años,
quienes mantienen un plan de acción mucho más organizado y eficaz. Tal parece entonces que
desde el nacimiento hasta la adolescencia se observa un desempeño gradualmente mejor en
tareas de solución de problemas, progreso que se desacelera pero se mantiene durante la
adolescencia. En la mayoría de los casos el desempeño en esta etapa del desarrollo es ya
equivalente al del adulto. Algunos autores sostienen que la cúspide en las habilidades para
solucionar problemas se logra, sin embargo, después de la adolescencia entre los 20 y los 29
años.

4.7 Autocontrol

El autocontrol refiere a la motivación y capacidad de una persona para detenerse de ceder ante
un deseo problemático o ante una acción que le generará conflictos. El ejemplo más común sería
el de una persona que está a dieta, y evita su postre preferido, o la persona que, luego de haber
trabajado todo el día, evita la comodidad de su sofá para obligarse a salir a correr o hacer
ejercicio físico. Lo fundamental de la definición está en que aquello que se evita sea algo que se
desea, pero que genera un conflicto dadas las condiciones de su presentación. Volviendo a
nuestro ejemplo, una persona a la que no le agradan los postres, no sentirá deseo de comerlo,
por lo que la respuesta de evitarlo será automática, y no generará conflicto. En la medida en que
no hay conflicto, no hay tampoco intervención del autocontrol.

La capacidad humana de ejercer autocontrol es sin dudas una de las más poderosas y
beneficiosas adaptaciones de la cognición humana. Las personas se sienten más felices y más
sanas cuando hay un óptimo equilibrio entre la persona y el ambiente, y este equilibrio puede
ser generado adecuando al sujeto para que se acomode al ambiente. De hecho, la capacidad de
inhibir los impulsos antisociales y responder a las demandas de un grupo es la piedra angular de
la vida civilizada.

4.8 Automonitores

El monitoreo comprende la capacidad para tener conciencia sobre nuestras acciones y


pensamientos y llevar un control o registro de las mismas. Posee dos aspectos; el primero, se
refiere al hábito de controlar el propio comportamiento durante la realización de una tarea o
inmediatamente tras finalizarla, con el objeto de cerciorarse de que la meta se haya alcanzado
apropiadamente; el segundo aspecto, refleja la conciencia acerca de los efectos que la propia
conducta provoca en el medio.

4.9 Fluidez verbal


La fluidez verbal es la capacidad que nos permite desempeñarnos verbalmente con eficiencia. Se
considera una función ejecutiva que se evalúa mediante pruebas de generación que piden la
producción de palabras pertenecientes a un grupo o categoría específicos dentro de un límite de
tiempo. Se conocen dos tipos de pruebas de fluidez verbal: fonológica (o alfabética) y
semántica. En una prueba de fluidez de tipo semántica, por ejemplo, se le solicita al sujeto que
mencione todos los animales que pueda en un minuto. En esta tarea, los sujetos suelen utilizar
la estrategia de agrupar a los animales por categorías, y comenzar nombrando, quizás, todos los
animales domésticos, seguir por los de la selva, luego los de la granja, luego los del bosque,
luego los marinos, etc. Las tareas demandan la inhibición de palabras que no pertenecen a la
categoría especificada y la implementación de estrategias que permitan la generación del mayor
número posible de palabras dentro del tiempo estipulado.

El desempeño está influido por los niveles de vocabulario del niño o sujeto y por el medio socio-
cultural en el que vive. Un bajo nivel educativo se asocia a una baja producción en pruebas de
fluidez verbal. Las habilidades de fluidez verbal semántica y fonológica mejoran con la edad y
parecen alcanzar su máximo desarrollo entre la adolescencia y la adultez temprana. La prueba
de fluidez fonológica tiene un nivel de dificultad mayor que se refleja en una menor producción
de palabras al compararla con la prueba de fluidez semántica.

4.10 Otras funciones ejecutivas

- Toma de Decisiones. Se trata de un proceso mental que depende de la edad, con capacidad
ilimitada, que nos permite tomar decisiones frente a situaciones o problemas. Implica la
capacidad de evaluar todos los componentes del problema, sopesar todas opciones disponibles o
generar respuestas nuevas, prever los tipos de error que pudieran cometerse y las
consecuencias o riesgos que desencadenaría la elección que se escoja.

- Iniciativa. Es la habilidad para iniciar una tarea o actividad sin ser incitado a ello. Incluye
aspectos tales como la habilidad de generar ideas, respuestas o estrategias de resolución de
problemas de modo independiente.

- Control emocional: refleja la influencia de las funciones ejecutivas (inhibición, automonitoreo)


en la expresión y regulación de las diferentes emociones humanas.

4.11 Atención y funciones ejecutivas

¿La atención es una función ejecutiva? No hay dudas de que existen relaciones entre la atención
y las funciones ejecutivas: se relacionan por su ubicación anatómica, y también colaboran entre
ellas. Sin embargo, la atención no es una función ejecutiva, sino que colabora para que éstas se
integren. Por lo tanto, una alteración de la atención no sería un síntoma de disfunción ejecutiva.
De hecho, hace muchos años que la atención se considera una función independiente de las
funciones ejecutivas, referida más bien a procesos básicos, tal como se mencionó en el primer
apartado.

4.12 ¿Existe alguna habilidad fundamental que explique


las funciones ejecutivas?
Han existido desacuerdos alrededor de la unidad o diversidad de las funciones ejecutivas. No es
evidente cuál podría ser ese factor unitario particular que satura las diferentes pruebas que
miden funciones ejecutivas. La inhibición ha sido considerada como un candidato potencial, ya
que se ha identificado como único factor responsable del desempeño exitoso en varias pruebas
de funciones ejecutivas o en combinación con la memoria de trabajo. Algunos científicos opinan
que el razonamiento y la velocidad perceptual representan un factor que subyace a todas las
funciones ejecutivas.

Otros autores ponen en duda la existencia de tal factor unitario. Señalan que ciertos pacientes
frontales muestran un buen desempeño en algunas pruebas que evalúan funciones ejecutivas
pero no en otras. La correlación entre pruebas ejecutivas es de moderada a baja, y muchas
veces carece de significancia estadística. La mayoría de las investigaciones actuales apunta a
que, las funciones ejecutivas a pesar de ser distinguibles entre sí, comparten un aspecto común.
Basados en los resultados, diversos autores postulan que las funciones ejecutivas
son constructos separados pero moderadamente correlacionados, sugiriendo que existen
componentes unitarios y no unitarios en el sistema ejecutivo.

4.13 Desarrollo y ontogenia de las funciones ejecutivas

La adquisición de las funciones ejecutivas muestra un comienzo en la lactancia y de ahí se


desarrolla lentamente con dos picos a los 4 y los 18 años. Se estabiliza posteriormente y declina
en la vejez. Además, el aumento del volumen del desarrollo de las funciones ejecutivas es lento
pero progresivo hasta la edad de 8 años, rápido entre los 8 y los 14 años de edad y en adelante
se estabiliza hasta adquirir los valores del adulto hacia los 18 años de edad. Por su parte, las
habilidades de planeación y generación verbal continúan su desarrollo hacia la adolescencia y
aún durante la adultez temprana. Tienden a declinar con el envejecimiento siendo la década de
los 60 y 70 particularmente sensibles a estos cambios. La modificación de las funciones
ejecutivas a través de la vida se ha correlacionado con cambios a nivel estructural y funcional de
los lóbulos frontales. Sin embargo, los pocos estudios que han relacionado las tareas de una
función ejecutiva con su correspondiente activación cerebral han demostrado la participación de
otras áreas cerebrales.

Durante los primeros meses de vida, el niño parece vivir en un tiempo presente con reacciones
solamente a estímulos que se encuentran en su alrededor inmediato, y posteriormente, es capaz
de representar estímulos del pasado, planear el futuro, y representar un problema desde
distintas perspectivas que le permite escoger soluciones apropiadas (Zelazo, Crack, & Booth,
2004). La emergencia de las funciones ejecutivas es evidente cuando el niño da muestras de
tener la capacidad para controlar la conducta usando información previa y progresivamente se
van optimizando con la interlocución de la maduración cerebral y la estimulación ambiental.

Otro ejemplo de la emergencia de la función ejecutiva es el uso de herramientas. Quizás la


situación más evidente es cuando el bebé tira hacia él la manta sobre la cual hay un juguete con
el fin de alcanzarlo. Por tanto, la posibilidad de solucionar problemas es otra conducta que da
pautas sobre el desarrollo emergente de la función ejecutiva.

4.14 Bases neuronales


Las funciones ejecutivas tienen sus bases neuronales en los lóbulos frontales y su estudio nació
de la observación de los cambios conductuales en pacientes con lesiones en este lóbulo cerebral
y particularmente con lesiones en el córtex prefrontal, sobre todo en su porción dorsolateral.
Estos pacientes presentan entre otras cosas dificultades atencionales, reducción en el
autocontrol y cambios en las habilidades de planeación y organización.

La corteza prefrontal no solamente participa en las operaciones clásicamente reconocidas como


ejecutivas (secuenciar, alternar, inhibir, etc.), sino también juega un papel fundamental en la
coordinación de la cognición y la emoción.

4.15 Evaluación

Las pruebas de funciones ejecutivas representan tareas externas, que requieren la correcta
aplicación de algunas habilidades intelectuales; por ejemplo, la prueba de Wisconsin, la Torre de
Hanoi, o el Stroop, representan tareas inusuales y desconocidas para los sujetos y que requieren
nuevas estrategias de planeación, flexibilidad cognitiva, etc. Sin embargo, son tareas
emocionalmente neutras. Ninguna de las pruebas utilizadas en el laboratorio para evaluar
funciones ejecutivas se enfoca en la coordinación de la cognición con la emoción/motivación y
ninguna prueba tiene validez ecológica significativa.

Resumen

Este curso ha intentado proporcionar una visión actualizada y con soporte científico de los
procesos cognitivos básicos. Supone una introducción a la forma más actual de explicar y
comprender el comportamiento humano. Para ello, se ha ofrecido una breve introducción a la
Psicología Cognitiva, incluyendo una descripción de sus orígenes, sus temas, sus problemas y
algunos de sus conceptos básicos como un marco para la comprensión de los procesos, y
situándola en el marco de la ciencia. Ha provisto definiciones sencillas, aunque concretas y ha
abordado las diferencias entre procesos cognitivos básicos o simple y complejos. Partiendo de las
sensaciones, la percepción y las representaciones mentales, ha continuado con la atención, la
memoria y el funcionamiento ejecutivo.

Hemos visto que la Psicología Cognitiva se ocupa del estudio de la cognición, es decir, de los
mecanismos y procesos por los que se explica el comportamiento humano, entendiendo por
cognitivo el acto de conocimiento, en sus acciones de percibir, almacenar, recuperar, reconocer,
comprender, sintetizar, organizar, almacenar, recuperar y usar la información. Nos hemos
referido a los procesos encargados de realizar estas tareas, que suelen dividirse en básicos,
como por ejemplo, la percepción, la atención, la memoria o las funciones ejecutivas o en
superiores o complejos, como por ejemplo, el pensamiento, el lenguaje o la inteligencia, y
suelen ser considerados complejos en la medida que resultan del producto de procesos más
básicos.

También hemos comentado que los procesos cognitivos suelen iniciarse con el acceso de la
información a través de los sentidos, y que por medio de la percepción reconocemos,
organizamos y entendemos los estímulos ambientales a través de tareas como la detección, la
discriminación o la identificación. Asimismo, que la información que ingresó al sistema suele ser
transformada en representaciones mentales, que constituyen la materia prima de la cognición.
Los mecanismos de atención seleccionan la información provista por los procesos perceptivos
(que representan al presente) y nos permiten procesarla activamente, combinándola con
información que se encuentra almacenada en la memoria (que representan al pasado) y con las
metas, objetivos e intereses dependientes de las funciones ejecutivas (que representan al
futuro). Hemos visto que la atención es un mecanismo de capacidad limitada que opera como
selector de información y resulta fundamental para aprender y resolver problemas novedosos.
Cuando realizamos una tarea frecuentemente, su ejecución se vuelve paulatinamente
automática y deja de consumir recursos atencionales.

Nos hemos referido también a las funciones ejecutivas, que son procesos mentales mediante los
cuales resolvemos deliberadamente problemas internos y externos. Sus componentes más
destacados son el control de la atención, el establecimiento de objetivos y la flexibilidad
cognitiva. Se utilizan en los procesamientos activos, llevados a cabo cognitivamente para dar
respuesta a situaciones para las cuales no tenemos una respuesta automática. Las funciones
ejecutivas nos permiten responder eficientemente a estímulos novedosos o complejos.
Actualmente se considera que son procesos relativamente independientes entre sí.

Hemos estudiado asimismo cómo los conocimientos son almacenados en la memoria y que ésta
incluye la capacidad de adquirir, almacenar, organizar y recuperar información, revisando los
distintos tipos de memoria que responden a una estructura general de almacenamiento en
función de los formatos de los contenidos.

Aunque para facilitar su comprensión se han presentado por separado, hemos destacado que
entre los procesos cognitivos existe una gran interrelación dado que las distintas funciones
mentales precisan de la labor coordinada de estos procesos.

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