Vous êtes sur la page 1sur 16

[1]

DISCIPLINA
EN EL
AULA
[2]

ESTRATEGIAS PARA MANTENER LA DISCIPLINA EN EL


AULA

0. ÍNDICE DE CONTENIDOS
1. Introducción: la falta de disciplina en el aula
2. Causas de los problemas de indisciplina debidas a los
estudiantes
3. Conductas específicas de los docentes que generan
problemas de conducta en los estudiantes
4. Estrategias para afrontar la disciplina en el aula
5. Conclusión

1. INTRODUCCIÓN
LA FALTA DE DISCIPLINA EN EL AULA
Cada vez son más los problemas con los que se encuentra un
docente para intentar poner orden en su clase. Indisciplina,
insultos e incluso agresiones físicas forman parte de una
realidad que día a día se hace más presente a un número
cada vez mayor de docentes.

2. CAUSAS DE LOS PROBLEMAS DE INDISCIPLINA


DEBIDAS A LOS ESTUDIANTES
Pueden ser:

 Problemas de conducta producidos por estrategias para


captar la atención.
 Problemas de conducta como consecuencia directa de
las emociones negativas que tienen relación con la
enseñanza, el fracaso repetido en clase, como no
entienden se aburren y pasan a molestar al docente o a
los compañeros.
 El fracaso constante, lleva al estudiante a tener una
opinión negativa sobre sí mismo (autoconcepto negativo)
dejando una sensación de inadaptabilidad e
incompetencia y una tendencia a la derrota al
enfrentarse a las mismas tareas.
[3]

 Influencias sociales de estudiante que arrastran a una


mala conducta a toda la clase o a gran parte de ella.
 Estudiante, que con carácter experimental, retan al
docente para comprobar dónde están los límites de sus
advertencias y a la vez comprobar en qué medida las
amenazas cumplidas les pueden causar algún daño.
 Problemas relacionados con el desarrollo cognitivo del
estudiante que le impiden seguir la acción formativa del
docente, dando lugar en algunos casos a problemas de
conducta.
 Los problemas afectivos (los que están asociados a las
emociones y la personalidad) pueden influir
notablemente en la conducta de la clase.
 Extraversión-Introversión. Los estudiantes extrovertidos
preferirán un entorno que ofrezca múltiples relaciones y
actividades sociales, mientras que el introvertido se
sentirá incómodo en una atmósfera de trabajo muy rica
y activa, esta situación, dentro del aula, puede provocar
problemas de conducta.
 Inestabilidad emocional, los estudiantes inestables
plantean problemas típicos de inadaptación personal,
son inquietos, suspicaces, reservados.
 Estilo cognitivo. Hay estilos de aprendizaje
incompatibles en el aula.
 Estudiante con dificultades especiales.

3. CONDUCTAS ESPECÍFICAS DE LOS DOCENTES QUE


GENERAN PROBLEMAS DE CONDUCTA EN LOS
ESTUDIANTES
 El caso del docente, que tiene “un componente de su
personalidad” que influye negativamente en los
estudiantes.
 La organización de la clase, la disposición física, la
forma de impartir la clase y la disposición de los
horarios puede dar lugar a problemas de control.
 Planificación de la clase. Puede producir problemas de
control cuando el paso de una actividad a otra no se
hace adecuadamente.
[4]

 Que el docente siempre de atención a la mala conducta


 Que el docente no haga contacto visual con los
estudiantes

4. ESTRATEGIAS PARA AFRONTAR LA DISCIPLINA EN EL


AULA

1 DEJA CLARO DESDE EL PRINCIPIO CUÁL ES EL ROL


DE CADA UNO.

El docente es el docente y el estudiante es el estudiante.


Podrán llevarse bien, pero el docente nunca debe olvidar cuál
es su papel.

Para ahondar en su carácter de educador y potenciar su


autoridad, el docente debe evitar en todo momento el
‘colegueo’ con los estudiantes, ya que ello podrá jugar en su
contra si llega el momento de amonestar al estudiante por
alguna razón.

Esto no significa que el docente no pueda charlar


amigablemente con la clase, pero sí que nunca debe hacerse
en calidad de amigo, como si se tratara de uno más del
grupo.

2 ESTABLECER UNAS NORMAS DESDE EL PRINCIPIO.

Es preciso hacer saber a la clase desde un primer momento


que existen unas normas que deben seguirse, y que su
incumplimiento acarreará una serie de consecuencias.

Es bueno que esta normativa se establezca con la


colaboración de toda la clase, así los estudiantes se sentirán
más implicados y es más probable que sigan las normas.

Una buena idea en este sentido es elegir un delegado de clase


que sirva como un nexo entre las demandas de los
estudiantes y el docente. Así, los estudiantes sentirán que se
escucha lo que tienen que decir.
[5]

3 FOMENTAR LA HORIZONTALIDAD DE LAS


RELACIONES.

No cabe duda de que hay que dejar bien definida la autoridad


del docente desde el principio, pero esto no quita que éste no
deba escuchar lo que tienen que decir los estudiantes. Un
joven que siente que no se le tiene en cuenta y que no se
escucha lo que tiene que decir es un joven enfadado, y con
toda la razón del mundo.
Un docente debe de ser capaz de transmitir a sus estudiantes
la sensación de que pueden contar con él para resolver sus
problemas académicos y de que pueden transmitirle sus
quejas sin temor a ser reprendidos por ello, y debe ser capaz
de hacer esto sin que su autoridad se ponga en entredicho.
Puede ser difícil, pero al fin y al cabo, es la responsabilidad
del docente.

4 LAS AMONESTACIONES.

Amonestar a un estudiante puede convertirse en un auténtico


reto para un docente, ya que puede suceder que el primero
no considere justo el castigo que se le está imponiendo y
‘plante cara’ al docente.
En estas situaciones es fundamental evitar el enfrentamiento
directo con el estudiante, puede que éste aproveche la
ocasión para hacerse el ‘machito’ y destacar delante de sus
compañeros.
Si el docente ve que su autoridad no está siendo respetada, lo
mejor es que acuda a una instancia superior del centro
educativo, como por ejemplo el jefe de estudios o el director.

El docente tiene la potestad de sancionar las faltas leves y


graves de los estudiantes, ya sea por medio de una
amonestación por escrito, expulsando al estudiante de clase o
retirándole, si procediera, un aparato electrónico hasta la
finalización de la jornada.

Es importante que aplique estos castigos sin dudar, ya que


cualquier ápice de duda será interpretado por el estudiante
como una señal de la debilidad del docente y aprovechado en
su contra. El apoyo de la dirección al docente resulta vital en
este sentido.
[6]

5 CÓMO ACTUAR ANTE UN ‘GRACIOSILLO’.

Es un hecho: en todas las clases hay un ‘graciosillo’ que


planta cara al docente y que desafía su autoridad. Tratar con
este tipo de estudiante supone otro gran reto para los
docentes. La clave está en no responder al estudiante, en no
darle la oportunidad de humillar al docente.

Este tipo de comportamientos se refuerza a base de las risas


del resto de compañeros, por lo que entrar en una discusión
abierta con un estudiante que desafía a un docente sólo
conseguirá que lo rete una y otra vez.

Lo mejor es hacer caso omiso de los comentarios del


estudiante. ‘El mejor desprecio es el no aprecio’ dice el dicho,
y en estas situaciones se convierte en una gran verdad.

Nuevamente, el docente deberá hacer uso de su autoridad,


aplicando el castigo que corresponda sin dudarlo. También
resulta útil poner en conocimiento de los padres y de la
dirección de la institución educativa el comportamiento del
estudiante.

6 PAPEL QUE DEBEN JUGAR LOS PADRES

La institución educativa es un espacio en el que los jóvenes


deben aprender a funcionar y convivir en sociedad sin la
ayuda de sus padres, y como tal, tiene una gran importancia
en el seno de la sociedad.

Sin embargo, implicar a los padres en el proceso educativo de


sus hijos puede ser una buena idea, especialmente si se está
ante un estudiante conflictivo.

Hacerles llegar las amonestaciones por escrito de su hijo o


concertar citas con ellos hará que los padres estén al tanto de
lo que ocurre en la institución educativa y de que se
impliquen en su formación escolar.

7 LAS AGRESIONES.
[7]

Se han llegado a dar casos en los que un estudiante ha


agredido físicamente a un docente, llegando en ocasiones a
producirse lesiones.

Haciendo respetar las normas de clase y la autoridad del


docente nunca se debería llegar a esta situación. Sin
embargo, si se diera el caso, es de vital importancia que el
docente nunca jamás responda con otra agresión física hacia
el estudiante.

Por una parte porque se trata de formar a los jóvenes en una


cultura abierta y tolerante que dice no a la violencia, pero por
otra porque en la inmensa mayoría de los casos, el estudiante
es un menor de edad, y agredir a un menor puede acarrear
serias consecuencias legales.

En lugar de ello, la agresión deberá ser puesta en


conocimiento de la dirección del centro y de los padres del
estudiante que la acomete. Si considerara necesario,
procedería interponer una denuncia ante las autoridades,
incluyendo el parte de lesiones si es que las hubiera.

8 EL DOCENTE 'NUEVO'.

Cuando un docente se incorpora a un centro escolar su


posición es un poco más 'vulnerable' que la de sus
compañeros de profesión.

Los estudiantes aún no lo conocen y tiene que hacer valer su


autoridad empezando desde cero. Para ayudar a un docente
en esta situación, puede resultar muy útil que sea presentado
ante sus nuevos estudiantes por una figura que esté por
encima de su propia figura, como por ejemplo el director de la
institución educativa.

Ello revertirá al nuevo docente de una cierta autoridad que lo


ayudará de cara a mantener el orden en su clase.

9. ENFÓCARSE
[8]

Asegurar el tener la atención de todos los estudiantes antes


de empezar la clase; no intentar enseñarles a hacer
ecuaciones si no están prestando atención.

Es muy común que los docentes con poca experiencia


piensen que, al comenzar la clase y empezar a trabajar,
conseguirán establecer el "orden". A veces, puede funcionar,
pero también genera una sensación en los estudiantes que
les sugiere que quieres competir con ellos: no te importa
hablar mientras hablan, estás dispuesto/a a gritar, etc.

Exigir la atención esperando hasta que todos se dispongan


en una actitud adecuada para nuestros fines en clase. Luego,
empieza la clase con una voz más tranquila de "lo normal".

Un docente que habla suave y tranquilo (pero a un volumen


suficiente para que todos le escuchen) tiene más
posibilidades de que los/as estudiantes también hablen
suave y estén tranquilos/as

11. INSTRUCCIONES DIRECTAS

Comenzar la clase explicando qué ocurrirá, qué van a ver y


cómo van a trabajar. Marcar plazos de tiempo si es necesario:
es el momento de hacerlo.

De esta forma, se ajustará al tiempo y asegurará que se


hacen las actividades que ha programado. Por otro lado, es
posible que, incluso, sobre tiempo.

Hay una frase muy eficaz para motivar a los estudiantes a


trabajar: "Y puede que nos sobre algo de tiempo al final,
para ... [hacer alguna actividad que les guste/preparar otra
materia/hablar de un tema de interés...]"

12. MONITOREAR

Levantarse de la silla y caminar por el aula. Explicar


caminando. Caminar mientras trabajan. Revisar el progreso y
ofrecer un trato más personal. En el primer "paseo"
comprobaremos si han comenzado a hacer la actividad o
tarea, y no debería llevar más de 2 o 3 minutos.
[9]

Es importante hacer esto rápido para ponernos cuanto antes


a asesorar individualmente a cada estudiante según sea
necesario.

La atención personalizada - en la medida de lo posible


además les empuja a ponerse a trabajar y no procrastinar.

13. MODELAR

"Los valores son capturados, no se enseñan" (McDaniel). Los


docentes amables, entusiastas, con autocontrol, paciencia y
buena capacidad de organización son ejemplos para sus
estudiantes a través de su comportamiento.

No se puede pedir a los estudiantes que hagan lo que tú


digas, si es completamente opuesto a lo que tú haces. Invitas
a la mala conducta y lanzas mensajes contradictorias.

14. SEÑALES NO-VERBALES

En la década de 1950, en E.E.U.U., una campana de níquel


era un elemento común en las aulas.

Tocabas el botón, sonaba y captabas la atención de los


estudiantes desde entonces, los docentes han mostrado
mucho ingenio para disponer de señales no verbales en el
aula: interruptores de luz, clickers, expresiones faciales,
postura corporal y señales de la mano.

15. CONTROLAR EL CLIMA DE LA CLASE

Ese es el objetivo: las clases pueden ser un lugar alegre,


ameno y acogedor. Los estudiantes también disfrutan de
entornos que cambien periódicamente.

También les gusta saber que eres humana/o. No se trata de


contarles asuntos personales, pero sí anécdotas o datos,
hobbies...

Puedes enriquecer el aula con artículos personales, murales,


actividades, y muchas otras cosas. En otro momento, puede
[10]

que prefieras un lugar tranquilo con pocas distracciones.


Depende. Cambia de rutina según sea necesario y mantén el
control sobre ésta.

16. PERFIL BAJO

La mayoría de los y las estudiantes que acaban en la oficina


de la jefa o el jefe de estudios, o del director o directora, han
llegado ahí por una escalada en la confrontación con un
docente.

Empieza una pequeña riña y, de repente, te ves envuelto en


un torbellino verbal que, en buena parte y en muchos casos,
podría haberse evitado si hubiésemos mantenido un perfil
tranquilo, calmado.

Además, el estudiante puede verse recompensado en su mal


comportamiento al obtener la atención de todos sus
compañeros.

Si, por ejemplo, estás explicando algo y un estudiante se pone


a hablar con el compañero o compañera de pupitre, deja caer
su nombre de forma natural de una forma similar a esta: "Y
ya ves, David, que estamos en la columna de las decenas"

17. DISCIPLINA ASERTIVA

Fijar límites sin caer en la tiranía: incluye una buena mezcla


de alabanzas. Ningún estudiante tiene derecho a interferir
con el aprendizaje de un/a compañero/a

18. MENSAJES "YO"

Si nos enfrentamos a un/a estudiante que está teniendo un


comportamiento inadecuado hemos de dar una descripción
clara de lo que queremos o lo que nos molesta, sin
descalificar directamente al estudiante "quiero que... ", "te
necesito para...", "espero que...".

En otro caso, si decimos "Quiero que dejes de hacer esto",


puede empezar una escalada; el estudiante: "yo no estaba
[11]

haciendo nada", "no es culpa mía", "¿Desde cuándo hay una


regla para esto?"

19. MENSAJES HUMANOS

Y también son mensajes "Yo", con los que expresamos


nuestros sentimientos. Según Thomas Gordon, hemos de
estructurarlos en tres partes:
incluir una descripción de la conducta: p.ej, "cuando se habla
mientras hablo..."
relacionar el efecto de ese comportamiento: p.ej., "... tengo
que dejar de hablar yo y parar la clase"
relacionar también con los sentimientos que genera en el/la
docente: p.ej., "... lo cual me resulta muy frustrante"

20. DISCIPLINA POSITIVA

En vez de usar reglas sobre lo que no se puede hacer en el


aula, haz una lista con normas sobre lo que sí pueden hacer.
Por ejemplo: en vez de decir "no se permite correr en el aula",
es mejor "hay que moverse de una manera ordenada en el
aula".

Por otro lado, usa el elogio: es bueno que reconozcas sus


logros y buenos comportamientos. Puedes hacerlo
verbalmente, con un guiño, una sonrisa o con los pulgares
arriba.

CONCLUSIÓN

Establece objetivos de interés, motivadores y realistas para


los estudiantes.

Lograr conocer a los estudiantes en clase y descubrir las


razones que hay detrás de sus actos.

Prever los probables problemas de control, decidir las


estrategias para su resolución y aplicarlas con rapidez y de
modo consecuente.

Mantener buena predisposición hacia los estudiantes. El


efecto “demonio” y la profecía autocumplida, si ya estamos
[12]

impresionados positivamente por la conducta de alguien en


un cierto contexto, nos sentiremos predispuestos de manera
favorable hacia los esfuerzos que realice en otro.

Ayudar a los estudiantes a desarrollar un autoconcepto


positivo, orientado hacia el éxito. Para ello, en la medida de lo
posible, procura encomendarles tareas acordes con su nivel
de aptitudes.

Un estudiante con poca autoestima o que se considere un


fracaso es mucho más probable que cause problemas de
control.

Cambiar de actividades dentro del aula para evitar que los


estudiantes caigan en el aburrimiento y la desmotivación.

Hacer el entorno del aula lo más agradable, animado y


estimulante posible.

Evitar amenazas innecesarias o poco prácticas. Las amenazas


desmesuradas que los estudiantes saben que no se pondrán
en práctica, sirven sólo para rebajar la opinión sobre el
docente como alguien a quien no se debe tomar en serio.

Establecer normas y procedimientos claros. No excederse en


su número, ya que si son demasiadas es probable que se
olviden de la mitad.

Procurar ponerte en el lugar del estudiante.

Autopresentación. El docente debe trasmitir a los


estudiantes:
Confianza en sí mismo: no hablar ni actuar de forma
precipitada, mirar a la clase en general y a cada estudiante
en particular de forma tranquila.

Hay que evitar cualquier antagonismo injustificado o reacción


exagerada ante la conducta de los estudiantes.

Dar orientaciones e instrucciones precisas


Las instrucciones deben ser breves, irán al grano y se
expresarán en lenguaje sencillo.
[13]

Firmeza ante los problemas.

Conciencia de lo que está ocurriendo. Mantener el estado de


alerta ante lo que sucede en el aula durante el trabajo o las
explicaciones.

Disfrutar enseñando. Esto ayuda a mantener un buen control


de la clase y desempeña una parte importante del éxito de la
enseñanza.

Puntualidad. Muchos de los problemas de control de la clase,


surgen porque el docente llega tarde o porque está
entretenido en otras cosas.

Buena preparación de la clase.

Ponerse rápidamente a la tarea. Un vez que los estudiantes


están en el aula, hay que empezar la clase con rapidez y
energía para centrar la atención en las explicaciones y en las
tareas a realizar.

Insistir en la colaboración de toda la clase. Es fundamental


conseguir una colaboración total antes de entrar en materia.

Utilizar la palabra con expresividad, con tono agradable y que


no produzca cansancio o tensión.

Mantenerse alerta ante las incidencias de la clase. Moverse


por el aula, mantener un buen contacto visual con los
estudiantes, darse cuenta de dónde van a surgir
probablemente los problemas, concentrando ahí su atención.

Estrategias claras y bien comprendidas para enfrentarse a


situaciones de crisis.

Distribución clara y equitativa de la atención del docente.

Evitar comparaciones. Las comparaciones pueden generar


hostilidad y resentimiento hacia los docentes por parte de las
personas más desfavorecidas en esas comparaciones y
también divisiones en el seno del aula.
[14]

Hacer un buen uso de la preguntas. El docente que hace


preguntas a estudiante concreto, está utilizando una
estrategia muy valiosa para mantener atentos y activos a los
estudiantes.

Garantizar oportunidades adecuadas de actividades


prácticas.

Organizar la clase de forma eficaz.


[15]
[16]