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Segunda Parte: Unidad 6.

3- Sobre la Segunda Guerra Mundial desarrolle:

A- Una síntesis de las causas y responsabilidades.

1. Causas:

a) Crisis del ´29.

b) Los acuerdos entre las potencias “insatisfechas”: Alemania, Italia, Japón (1936-1937)
y Rusia, URSS (1939).

c) Autoritarismo y militarismo.

d) Pacto entre Alemania y la URSS: se dividen Polonia. (Chispa que desata la


contienda).

e) Insatisfacción de Alemania por el Tratado de Versalles.

2. Responsabilidades.

a) En un principio, nos encontramos con cuatro orientaciones:


* Unión Soviética: la perspectiva de la “revolución mundial proletaria” se alejaba cada
vez más. Se hace una política más tradicional de alianzas. En 1935 Moscú optó por una
aceptación parcial del orden de Versalles como modelo y la novedosa “coalición
antifascista” como estrategia. Era una opción destinada a impedir la realización del
temido cerco antisoviético propugnado por Hitler.
* Gran Bretaña: (1937-38) ante la pregunta de si era más fácil domesticar el
comunismo o el nazismo, creyó más en la segunda opción. Sobre la base de ciertas
concesiones a Hitler y Mussolini el conjunto de grandes potencias construiría un nuevo
equilibrio europeo y mundial. El mínimo denominador común de ese cuarteto integrado
por el reino Unido, Francia, Alemania e Italia, sería la exclusión de la URSS y la
renuncia a la agresión: política del apaciguamiento.
* Estados Unidos: Frankling D. Roosevelt se inclinó por el aislacionismo. Tenía
simpatía por los ideales de Wilson y no compartía el optimismo de Gran Bretaña frente
a las potencias fascistas.
* Estas tres políticas tenían algo en común: ninguna de ellas implicaba una alteración
violenta y profunda de la estructura internacional. Esta cuarta concepción era la del
proyecto neoimperial italiano, japonés y alemán. Implicaba el choque con otras grandes
potencias, pero era la concepción nazi la que habría de jugar el rol principal en el drama

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que se acercaba. Lo éxitos de la política exterior de Hitler entre 1933 y 1938 estuvieron
basados en un astuto manejo propagandístico de dos temas: 1) el derecho de Alemania
de presionar por una derogación del injusto Tratado de Versalles, pues no pretendía sino
ser tratada como una potencia entre otras, y 2) la necesidad de crear un bloque de
Estados anticomunistas capaz de preservar a Europa de la amenaza moscovita. Detrás
de este segundo tema asomaba, apenas disimulada, la idea de que los eminentes
servicios del III Reich en la lucha antibolchevique deberían ser recompensados con una
“esfera de influencia” o “espacio vital” que abarcaría toda la Europa Central y Oriental.
Le permitió especular con la tolerancia británica cuando logró anexar Austria y luego
incorporarse a los alemanes de los Sudestes extorsionando al gobierno de Praga.

b) En marzo de 1939 el III Reich se apoderó del país checo convirtiéndolo en el


“Protectorado de Bohemia y Moravia”, mientras que aumentaban las presiones sobre
Polonia (violaba el acuerdo de Munich). De aquí hay un viraje de la política británica,
un viraje antinazi. Estos hechos produjeron tres transformaciones que llevaron al
desencadenamiento de la Segunda Guerra Mundial:
* Londres y París: tradicional fórmula de la política de equilibrio frente a un
perturbador. Abandonaron su sueño de apaciguamiento e hicieron una coalición para la
contención de Alemania. Garantizaron la independencia de Polonia e iniciaron
negociaciones con la URSS, a fin de asociarla a esas garantías y lograr una convención
militar.
* Alemania: vieja tradición prusiana de repartirse Polonia con la colaboración
moscovita. Hitler debía evitar una guerra de do frentes y puesto que los anglo-franceses
lo contrariaban optó por jugar cínicamente la carta rusa.
* Rusia: cómoda posición de quien es cortejado por dos candidatos. En ambos casos su
precio era una parte de Polonia, sólo que en las negociaciones de entonces el Reino
Unido y Francia no quisieron pagarlo; mientras que Alemania aceptó en el acto. En
agosto el dictador ruso llegó a un acuerdo con Hitler destruyendo el proyecto de
contención de Londres y parís. Para Stalin era un recurso para expandir las fronteras
soviéticas hacia el oeste y, además, una ganancia de tiempo, dado que preveía una
guerra de desgaste en Alemania y los occidentales, al final de la cual la URSS tendría
un peso decisivo.