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Creencias Irracionales

Emilio del Barco

Nada es arbitrario, casual o irracional, en el discurrir de la Naturaleza. Todo suceso


es producto de otro anterior. No puede haber consecuencia sin antecedente. El
hombre se hizo Hombre, cuando dejó de pensar sólo en la inmediata realidad, para
adentrarse en el mundo de lo imaginado, racional, o irracionalmente.

En la India, numerosos árboles son tenidos por santos o sagrados, en la creencia de


que en ellos habita algún dios. En estos casos, se presentan ofrendas al dios del
árbol, o sea, no al árbol en sí, sino al espíritu que lo anima. Tales regalos son
depositados junto a su tronco. Si las dádivas estuviesen dirigidas a algún dios o
espíritu subterráneo, o fuerzas de la tierra, entonces serían enterradas.

La práctica ortodoxa de cualquier religión es una forma de hacer política.


Totalmente. Ya que abarca no sólo la formación de la sociedad, sino la del
individuo. Hasta su vida más íntima. La religión, si adquiere toques de fanatismo
inflexible, pretende la sumisión indivisa del individuo. Obligando a la aceptación de
las más irracionales creencias, tuerce la voluntad natural y embota el raciocinio. No
se puede dudar sobre la realidad práctica de las estructuras religiosas, como
organizaciones de poder. Ignorar un problema, no lo resuelve. El estudio
continuado de la naturaleza humana, ayuda a mejorarla. A más profundos
conocimientos, mayor es la comprensión. El fanatismo es producto del cultivo
consciente de la ignorancia.

Las explicaciones, más o menos adornadas, que se dan sobre el concepto de Dios y
su relación con la Creación o la Naturaleza, son claramente panenteístas. Las
descripciones de los siete cielos, la metempsicosis, el karma, etc. , son
brahmánicas, sin disimulo.

Casos así se repiten, modernamente, en numerosas corrientes, mágicas o


religiosas , formadas en América. Especialmente, en las múltiples variaciones que
podemos encontrar alrededor del Caribe. Aún cuando su apariencia externa sea la
de prácticas mágicas africanas, intuimos que esto es así más por la composición
étnica de los oficiantes que por su base doctrinal. A esta confusión ayuda el que el
colorido de las ceremonias esté iluminado por apariencias africanas. Podríamos
pensar que, la soleada epidermis de los ritos africanos, está sostenida por un
sólido esqueleto teórico hindú.

En resumen, prescindiendo de los nombres aplicados a cada uno de los dioses,


espíritus, fuerzas, ángeles, demonios o santos, que pueden intercambiarse en breve
espacio de tiempo, su teología y cosmogonía están fuertemente influenciadas por el
Brahmanismo clásico. Que da coherencia teórica al Animismo africano. Todo ello
mezclado con un fuerte componente de maquillaje santoral cristiano, que actúa,
más que nada, como capa de pintura protectora. Entre los espiritistas clásicos, se
considera que los espíritus, sin dejar de ser sutilmente materiales, son incorpóreos.
Pueden estar en cualquier sitio, sin ocupar lugar. Son como el pensamiento.
Capaces de encontrarse en una parte, y trasladarse a otra, al momento. El
espiritismo moderno ha recogido buena parte de esta doctrina. La magia es acrítica,
tanto como las religiones. Emilio del Barco. 24/07/09. emiliodelbarco@hotmail.es