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Impacto en la economía boliviana

En estos últimos años Bolivia tuvo un crecimiento económico a un ritmo que no


lo tuvo desde hace décadas de forma continua y creciente, pero este
crecimiento no debería traducirse simplemente en el crecimiento del volumen
de riqueza, si no en la mejora de la calidad de vida de su población.
En lo referente de los impactos de la salud sobre el crecimiento económico, las
políticas de salud parecen desconocer la importancia de la inversión en la salud
publica ya que los gastos estatales en salud en porcentaje del gasto público
total muestra una disminución para los años 2003-2010, de 10,9% en 2005
para 8,4 en 2010, lo que evidencia una baja priorización de la salud con
respecto a los demás gastos.
En lo que respecta al desarrollo sin duda hubo avances importantes como la
desconcentración de renta, la disminución del desempleo, la reducción de la
pobreza y la leve mejora del IDH, sin embargo aún existen problemas
profundos, estructurales e históricos por resolver.
Los indicadores de salud a pesar de mostrar una mejora relativa, esta no se
compara con los demás indicadores de desarrollo como la educación y
seguridad social, pese a los robustos recursos que Bolivia tiene desde 2006.
La calidad de vida de los bolivianos y el acceso adecuado a los servicios de
salud deberían ser la prioridad de las políticas públicas y que estos avancen
hacia el desarrollo.
El gasto total en salud es la suma del gasto del gobierno general y del gasto
privado en salud.
El gasto del gobierno general en salud incluye: el gasto de todos los niveles de
gobierno (central, regional, departamental, etc.) y el gasto de la seguridad
social en salud. El gasto privado en salud incluye el gasto de entidades del
sector privado como los aseguradores privados, proveedores privados (clínicos,
consultorios, etc.) y el gasto de bolsillo en salud de los hogares. Bolivia ha ido
aumentando el gasto total en salud como porcentaje del
En comparación con otros países de la región, este crecimiento ha sido mayor.
En el 2006 Bolivia asignaba 6,6 por ciento del PIB al sector salud. Sin embargo,
si vemos el gasto total en salud per cápita en dólares americanos (al tipo de
cambio promedio de cada año), el resultado es muy distinto (Figura 18). Bolivia
gasta en salud solo US $ 79 por persona, el monto más bajo del grupo en
comparación.
La Encuesta de Hogar más reciente en Bolivia es la del 2008, sin embargo,
hasta la fecha de elaboración de este informe, la base de datos de dicha
encuesta no estaba disponible.
En general, existe un número insuficiente de recursos humanos para la salud
en Bolivia y su distribución está concentrada en algunos departamentos del
país en desmedro de otros, con un menor número de personal en los
municipios más pobres.
Los recursos humanos también se encontramos concentrados en los hospitales
del tercer nivel en desmedro de los establecimientos de primer nivel de
atención. Además, el personal más calificado del sector se encuentra
mayoritariamente las zonas urbanas y muy poco de él se desempeña en las
zonas rurales.
El sistema de remuneraciones del sector público está compuesto de 43 niveles
salariales, se paga un salario fijo de acuerdo a estos niveles, los que no está
asociado a funciones 89 específicos, ni áreas o lugares de trabajo de los que
perciben y tampoco a su rendimiento, lo que provoca problemas de calidad en
las zonas rurales
El gasto social del sector público, como porcentaje del PIB, se incrementó entre
2004 y 2014. Los datos de 2014 muestran que el gasto social se repartió de la
siguiente forma: 8,7% a educación, 5,8% en protección social, 4,30% en salud,
1,7% en vivienda y servicios comunitarios, 1,07% en actividades recreativas y
cultura, 1,08% en protección ambiental1.
Ahora bien, el gasto en el área de la salud, como porcentaje del PIB, entre
2003 y 2013, registró un promedio de 5.3%, siendo éste uno de los más bajos
en América Latina. Sorprendentemente, dicho porcentaje fue incluso inferior al
6.3% registrado al comenzar la primera década del siglo XXI; esto es, antes de
la bonanza de ingresos fiscales que la economía boliviana experimentaría en el
período 2004 y 2014, y que lamentablemente no se ha reflejado en un
crecimiento sustancial del gasto en salud.
Como puede apreciarse en el Gráfico 1, el nivel de gasto en salud de Bolivia,
como porcentaje del PIB, es similar al gasto de salud de África, y es un 25%
menor al gasto de América Latina. Vale decir, entonces, que Bolivia invierte en
salud muy por debajo del promedio regional.
Cabe señalar que dentro de los recursos del Tesoro General de la Nación, el
Ministerio de Salud recibe cada año transferencias por parte de los Gobiernos
autónomos departamentales proveniente del Impuesto Directo a los
Hidrocarburos (62 millones de bolivianos percibidos en el año 2014) y
destinado, entre otros, al pago de los internos de medicina y otros recursos
humanos en salud.
Las fuentes de financiamiento del Ministerio de Salud son:
• Tesoro General de la Nación (TGN)
• TGN Papeles
• TGN recursos de contravalor
• Impuesto Directos a Hidrocarburos (IDH)
• Impuesto Específico a Hidrocarburos (IEH)
• Otros TGN
• Recursos específicos
• Recursos HIPC
• Créditos
• Donaciones externas (organismos financieros multilaterales, agencias de
cooperación)
Por orden de importancia, las principales fuentes de financiamiento son los
recursos específicos, el
TGN y los créditos, que juntos, representan más de los dos tercios del
presupuesto del Ministerio de
Salud
 Bolivia se ve afectado por un sistema de salud deficiente (un legado de los
anteriores gobiernos, según la actual administración sanitaria) y una fragilidad
económica que llevaría al país al desahucio. Un informe de Oxford
Economics exhibe que Bolivia es el país con mayor vulnerabilidad social y
económica