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¿QUÉ ES METAFÍSICA EN HEIDEGGER?

ENSAYO

La filosofía y en este caso la metafísica es para el ser humano una pregunta


absoluta o desconocida, esto se debe a la esencia misma de él que carece en gran parte de
respuestas, pues lo que constituye esencialmente al ser humano no es una plenitud, sino
un anhelo, un vacío, la nada misma como tal. Heidegger remarca en su artículo ¿qué es
metafísica?1 que lo esencial no se fabrica, no es cuantificable ni medible, es precisamente
lo que nos falta.
Para Heidegger la metafísica es la filosofía misma consistente en un pensar que
pretende ir más allá del ente para llegar al Ser, esto es para preguntarse por el ser. La
cuestión de la metafísica es la interrogación por el sentido de ser de los entes, la cual
brota, dice Heidegger, de una previa comprensión del ser con hecho inicial.
La metafísica no es por tanto un objeto de estudio cualquiera, pues hablar de
metafísica es hablar de nosotros mismos en cuanto lo obvio lo allende, lo diáfano; sujeto
y objeto son solo dos perspectivas de la misma cuestión. La metafísica no es un campo de
estudio al uso, pues la distanciación del objeto acostumbrada en estos estudios de
diferente carácter es completamente imposible en el estudio metafísico, para el cual la
existencia misma es el lugar en el que comparecer. Lo decisivo de la filosofía no es el
listado ordenado de respuestas que ha provocado la confusión del saber con la erudición,
sino el preguntar mismo. Así, la filosofía entendida como la actividad del preguntar por
aquellos que nos falta, se desvela como esencial a la condición humana.
Para explicar con profundidad en qué consiste el preguntar metafísico, vale la
pena hacer referencia en su obvia diferencia con el preguntar científico y comprender su
esencial contraposición. El estudio científico puede adquirir distintas perspectivas,
recogidas y nombradas en lo que llamamos disciplinas, pero que ddesarrollan su labor de
estudio sobre la referencia del mundo físico, sobre el ente; para conocerlo, para situarlo y
situarse, para aprehender en definitiva lo esencial de este. La ciencia es la manera en la
que el hombre se hace cargo del ente, la manera en la que irrumpe en él, entendido como
aquello que le es más propio, y esto es lo único que interesa a la ciencia y nada mas. Sin
embargo, la definición que el hombre hace del ente a través del estudio científico
establece los límites de este, físicos, modales o conceptuales, y un límite siempre
inaugura un “mas allá”, una realidad transcendental, de manera que al hacernos cargo de
lo que es el ente estamos reconociendo lo que no lo es, la nada. Esta es la manera en la
que la nada es reconocida por el ser humano en su propio camino por situarse en el
mundo, aunque no reserva en las ciencias un espacio para dar cuenta de ella.
Sabiendo esto, el preguntar metafísico empieza a dejar entrever su carácter, cuyo
alcance es el todo: la relación entre lo que las ciencias estudian, el ente, y lo que las
ciencias dan por hecho, la posibilidad del ente y su mutua autodefinición en
contraposición con la nada. Como podemos apreciar esto nos incluye, y hace que el
preguntar metafísico sea un preguntar por nuestra existencia.

1 Heidegger, M. ¿Qué es metafísica?, Ediciones Siglo Veinte, Buenos Aires, pp. 39-56
Esta consideración nos lleva indudablemente a la pregunta por la nada. ¿Qué es la
nada?2 “No ser” implica, sin embargo, la negación como acto del entendimiento, y el
entendimiento pertenece sin duda a lo que es, al ente, por lo que parece difícil concebir en
virtud de ese mismo entendimiento que la nada aparezca solo porque somos capaces de la
negación, y hace mas plausible, sin embargo, que la negación sea posible en virtud de la
nada, mas originaria, como una tangencia de ésta en la realidad. Más, si la negación, un
acto del entendimiento que puede resultar paradigmático, es posibilitada por la pre-
ausencia que es la nada, parece plausible pensar que la nada es en realidad inaccesible al
entendimiento.
Sin embargo, el ser humano no es solo entendimiento, es pasión y sentimiento,
por el cual una percepción quizá mas mundana nos deja entrever la nada, que según
Heidegger, a través de determinados estados de ánimo, sentimientos y la angustia3 nos
sitúan en la disposición necesaria para que la nada comparezca ante nosotros y nos sea
revelada, que no significa que se nos permita aprehenderla, nada mas lejos. Esta
revelación es la que nos permite concebir la existencia, pues nos permite comprender de
alguna manera nuestra posición con respecto a la nada.
La angustia4 es el estado de ánimo que nos sitúa ante la posibilidad de hacer
verdaderamente la pregunta por la nada. En la angustia el ente se nos escapa, se hunde,
pierde sentido ante el acoso de la nada, pues la esencia de la nada es guardada en su
capacidad de anonadar. La nada no es por tanto una negación del ente, ni un
aniquilamiento de este, sino el anonadamiento entendido como un rechazo radical a lo
absolutamente otro que sucede en su propio seno y permite el ser, el ente.
Esta pregunta por el ser, que no puede desligarse de la nada por la finitud de la
existencia, y que nos permite comprender que el ser y la nada forman parte de lo mismo,
nos da la forma absoluta de la pregunta metafísica por excelencia: ¿Por qué hay ser y no
hay nada? Cuya búsqueda de respuesta es la esencia misma de la existencia en tanto que
ésta es un momento, cuyo pasado y futuro es la nada.
El autor no plantea la cuestión de la nada sólo por plantear un problema de
límites, sino que se encuentra frente a este problema cuando plantea la cuestión
metafísica de la nada. Dicha cuestión por la nada es impuesta, en él que se había dado
siempre como tarea interrogar por el sentido del ser y que meditaba sobre el significado
del olvido del ser para la historia de la metafísica.

2 Heidegger, M. ¿Qué es metafísica?, Ediciones Siglo Veinte, Buenos Aires, pp. 41


3 Ibíd. p. 45

4 Ibíd. p. 46