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Aztecas (Larroyo)

Hacia el siglo XV de la era cristiana, los aztecas se convirtieron en el pueblo más importante del
valle de México.

Su capital era ya Tenochtitlán. Esta estaba dividida en barrios (calpullis) y cada uno tenía un
juez (calpolec) y un policía (techcautli). La reunión de todos estos funcionarios constituía el
consejo (Tlalocan), quien nombraba a un jefe supremo (Tlacatecutli).

La religión era la base de su concepción del mundo y de la vida de la explicación de los


fenómenos naturales y de las normas de conducta moral. El templo por antonomasia es el
teocali, considerado como la cifra y compendio de la vida nacional de los aztecas.

El calendario azteca era la piedra del sol, medía el tiempo y era importante para los trabajos de
la agricultura y la celebración de las fiestas nacionales.

En un principio la forma de propiedad agraria era comunal. Cada tribu recibía un lote de tierra,
que cultivaba y disfrutaba en comunidad. El Estado disponía de tierras, que explotaba en
provecho del rey. Con el tiempo apareció la propiedad privada en beneficio de los nobles, que
llegaron a poseer grandes extensiones de tierra (latifundios).

El comercio fue una fuente de riqueza de los aztecas, no solo por permuta sino también por
compraventa.

Las clases sociales entre los aztecas ofrecían hondas diferencias. Eran cuatro: la militar, la
sacerdotal, la de los comerciantes y la del común del pueblo (desde el agricultor hasta el
esclavo). Las tres primeras tenían beneficios, mientras que la última vivía al servicio de las
otras.

La escritura azteca era muy primitiva. Constaba de dos signos: ideograma (representación
pictórica simple de los objetos expresados) y fonogramas (expresiones y gráficas de sonidos
articulados). En cuanto a la literatura azteca subsistieron algunos códices nahuas
prehispánicos.

Entre los pueblos precolombinos, el azteca confirma de la más cumplida manera el


tradicionalismo bélico – religioso en la educación.

Dos etapas recorrían la educación entre los aztecas: Educación doméstica y educación pública.
Durante la primera, le correspondía al padre la formación del niño, y a la madre la de la hija.

La educación era dura y austera, desde pequeños se bañaba a los niños en agua fría y dormían
en el suelo. Mas tarde se les hacía acarrear agua y se les enseñaba a componer la red (metal).
Finalmente, a los quince años aprenden el oficio del padre y pueden usar el mextlatl,
vestimenta propia de los ciudadanos.

A las niñas se les enseñaba a deshuesar el algodón, a hilar, tejer, y en general a ejecutar los
quehaceres domésticos. También son víctimas de rigurosos castigos.

Al término de la educación doméstica, principiaba la educación pública, impartida por el


Estado. Se llevaba a cabo en dos instituciones: el Calmecac y el Tepochcali (casa de los
jóvenes). El primero recibe a los hijos de los nobles y el segundo a los hijos de la clase media.
Los esclavos y ciervos, carecían de todo derecho de concurrir a estos establecimientos, por lo
tanto la educación azteca era un medio eficaz para perpetuar las diferencias entre las clases
sociales.
En el Calmecac predominaba la formación religiosa. Era un internado, donde permanecían los
jóvenes, ya sea toda la vida o temporalmente. El curso de la educación comprendía tres
grados, de cinco años cada uno. En el primero el joven llegaba a ser tlamacazto (monaguillo);
en el segundo tlamacastli (diácono) y en el tercero podía aspirar a tlamamac (sacerdote). La
educación intelectual estaba subordinada a la educación religiosa. La disciplina era rígida, los
castigos severos y en los años de aprendizaje los jóvenes eran adiestrados en ejercicios
militares.

Anexo al templo existía un colegio para las hijas de los nobles. Era el calmécac femenino,
donde se instruía a las doncellas.

El Tepochcalli era la escuela de la guerra. En cada barrio (calpulli) existía uno de estos
establecimientos. Rudos trabajos y severos castigos fortalecían el carácter de los jóvenes. La
enseñanza impartida era práctica. La rudimentaria educación que allí recibían, se hallaba en
firme dependencia de la religión. El arte de la guerra era enseñado de modo práctico. En
simulacros se aprendía el manejo de la macana y el arco.

En el Tepochcalli se daban tres especies de grados. El primero era el de instructor (tacach) de


los alumnos recién ingresados; el segundo, el de jefe (telpuchtlcto) de instructores. El tercero y
último era algo así como el director (nacatcal) de un Telpochcalli.

Siendo bélico – religiosa, la concepción del mundo y de la vida de los aztecas, se explica y
comprende la mucha importancia que tuvieron en la educación tanto los juegos y los deportes
como la formación estética.

De la educación superior sólo disfrutaban jóvenes y adultos de los estamentos privilegiados.


Una de las profesiones más relevantes era la de escribiente, quienes redactaban los códices, es
decir los documentos en los que se registraban todo lo que era de interés para la vida e
historia del pueblo azteca.

Mayas (Larroyo)

Se admite que los mayas tuvieron dos épocas históricas importantes: en la región del sur, cerca
de Guatemala y Honduras, y otra en la región del norte.

Silvanus Griswold Morley, encuentra las siguientes características principales de la cultura


maya: Una cronología, calendario y escritura peculiares; una arquitectura de piedra, con
techos abovedados, voladizos, original en América del Norte, y un tipo de alfarería llamado
tsakol.

Al igual que la civilización azteca, la civilización maya estuvo basada en el cultivo del maíz.

Las instituciones sociales de los mayas no ofrecen el acentuado carácter guerrero de las de los
aztecas. El maya debió ser un pueblo inteligente, astuto y agudo, obsequioso, cortés y
hospitalario.

La sociedad maya estaba dividida en grupos o estamentos sociales: nobles, sacerdotes,


mercaderes, artesanos y esclavos. Cada grupo tenía sus derechos y obligaciones. La
indumentaria, la habitación y ciertas costumbres diferenciaban a las clases sociales entre sí. La
familia era el soporte del pueblo. En ella el padre era el jefe absoluto, mientras la mujer
permanecía de por vida en una especie de tutoría.
Los dioses venerados por los mayas eran los de la lluvia y de la agricultura. Los ritos religiosos
eran de carácter propiciatorio, o, en otros casos, expiatorios y de reconciliación. Tenían una
concepción mágica del mundo.

Los mayas tuvieron una legislación muy adelantada. Un cuerpo de jueces se encargaba de la
administración de justicia.

La escritura jeroglífica maya superó a la escritura pictórica de los aztecas. Lo propio puede
decirse de su aritmética y astronomía.

Los mayas crearon la mas bella de todas las arquitecturas de América, como ser las
construcciones de Labina y de Sayil, el palacio de Kabah, las obras de Uxmal y de Chichén –
Itzá.

El carácter acentuadamente militar de la educación entre los aztecas. Se atenúa


considerablemente en la cultura maya. La vida de los mayas estaba sujeta a tres fines: servir a
su pueblo, a su religión y a su familia. Todo esto de acuerdo a su condición sexual.

La educación comenzaba en el hogar y estaba a cargo de los padres, continuándose luego por
otras personas (sacerdotes, maestros en oficios, etc) y ciertas instituciones. Se trataba en
general de un pueblo sumamente acostumbrado al trabajo, sobre todo a las labores del
campo.

La educación comenzaba en el hogar y estaba a cargo de los padres. Tenía un carácter


religioso, de modo tal que el sacerdote fijaba el futuro del recién nacido por medio del
horóscopo. A los 4 meses se colocaba una hachita en la mano del niño, lo que significaba que
este debía ser un buen agricultor. Por su parte, a las niñas de tres meses se les hacía imitar la
molienda del maíz.

Los niños pasaban el tiempo jugando al aire libres, pero estos juegos tenían un designio
educativo ya que muchas veces se trataba de imitaciones de las futuras labores que habrían de
ejecutar.

A los nueve años ayudaban los niños a su padre en las faenas del campo; las niñas a su madre,
en las labores domésticas. A los doce años eran bautizados e ingresaban a un establecimiento
educativo.

Estos establecimientos eran internados. Había dos clases: uno para los nobles y otro para la
clase media. En el primero se daba preferencia a la enseñanza de la liturgia, mientras en el
segundo, la educación era menos esmerada, acentuándose en él prácticas militares.

Gran atención se concedía a la educación de las niñas. Sus madres procuraban irles enseñando
todo lo que sabían: labores domésticas, propias experiencias de vida. Se les enseñaba una
discreción exagerada en cuestiones del amor, creándoles un sentimiento muy grande de
vergüenza hacia el varón. Sin embargo, esto no era un obstáculo para que fueran amables.

Incas (Larroyo)

Los incas habitaron la región de los Andes, es decir los actuales territorios de Ecuador, Perú,
Bolivia y el norte de Chile y Argentina. Se trata de un territorio con la más variada orografía,
fauna y flora.

Dos fueron las principales culturas preincaicas. Una formada por grupos indígenas llamadas
chimus, que tuvo su asiento en Nazca, al sur de Perú. La otra en el norte, en un lugar que llevó
el nombre de Tiahuanaco, y la formaron los aymaros. Independientes entre sí, prosperaron
estos dos pueblos (siglos VI – XI); pero en cuanto lucharon por la hegemonía política, cayeron
ambos en decadencia, y un nuevo pueblo, el de los quechuas, se hizo dueño de la situación.
Con ello se inicia la cultura incaica propiamente dicha, que se prolonga hasta la llegada de los
españoles (siglos XII – XVI).

Los incas llegaron a crear un imperio, gracias a un régimen de colonización fundado en una
política agraria. Conquistada una provincia, se veía la forma de colonizarla y favorecer la
agricultura.

Los incas llegaron a crear un imperio, gracias a un régimen de colonización fundado en una
política agraria. Conquistada una provincia, se veía la manera de colonizarla y favorecer la
agricultura.

El inca tenía funciones sacerdotales y militares, signo y símbolo de su poder. Aunque


hereditaria, la monarquía permitía al inca reinante elegir sucesor entre sus hijos.

La base de la economía era la agricultura. En tres partes estaban divididas las tierras de labor:
la del sol (para el culto religioso); la del inca (para la clase aristocrática), y la de la comunidad.

El sol, Inti, antepasado de los incas, era el centro del culto religioso. En torno de él, existían
otros dioses: unos, de generalizado culto, como Huinacochoa; y otros de culto familiar.

La escritura era muy rudimentaria. No se elevaron a la escritura jeroglífica de los mayas o de


los nahuas. Rememoraban fechas y hechos importantes mediante quipos, ello es, conjunto de
cuerdecillas unidad por nudos, amarres, cruzamientos, tamaños y colores.

La arquitectura era monumental, ciclópea. En cerámica, orfebrería y tejidos lograron


maravillosas creaciones; célebres son sus vasijas en forma de cabeza o de cuerpo de hombres y
animales. Cultivaron la música, por lo que tuvieron poetas y cantores.

La educación entre los incas no logró la forma evolucionada que tuvo entre los aztecas y los
mayas. La educación se acomoda ante todo a su sistema de clases sociales, donde los militares
y sacerdotes son los dominantes y por lo tanto fueron los que disfrutaron principalmente de
los beneficios de la instrucción.

Hasta la edad de dieciséis años, asisten los niños a las casas de enseñanza (yacahuasi). Los
maestros de éstas, llamados samautas (narradores), no son sacerdotes, sino que eran
reclutados entre los adultos. Escasa era la enseñanza de la escritura, la pictografía era poca y
rudimentaria. Los niños aprendían narraciones oficiales de los hechos de los incas. De ahí que
el maestro fuera un narrador por excelencia. Les enseñaba leyendas y poemas destinados a ser
referidos y declamados en las fiestas. También se les enseñaba las artes de la guerra, designio
fundamental de la educación, ya que las prácticas religiosas estaban subordinadas a la
formación guerrera de la juventud.

Al término de los dieciséis años, los jóvenes iniciaban su servicio militar. Allí aprendían nuevas
habilidades atléticas y guerreras, era una escuela práctica de la guerra. Los mejor dotados en
estas artes, eran elegidos para formar parte como jefes del ejército.
Otros jóvenes se dedicaban a otro tipo de arte, las artes útiles: obras hidráulicas, técnica de
construcción de puentes y retenes, metalurgia, construcción de caminos, etc. El aprendizaje de
estas habilidades era de carácter práctico.

También hubo una educación femenina entre los incas, precaria, clasista. Las jóvenes nobles
acudían a casas de enseñanzas, donde eran instruidas por ancianas en quehaceres domésticos
y alfarería, tejidos y ceremonias religiosas.