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Los impactos del uso y abuso de plaguicidas en América Latina

¨Los costos ocultos del modelo agroexportador en América” fue el título de un taller del Foro
Social de las Américas, organizado por la Coordinadora Latinoamérica de Organizaciones del
Campo (CLOC), la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas de Chile (ANAMURI),y
la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas para América Latina (RAPAL).

La actividad buscó exponer los costos que representa para las trabajadoras y trabajadores
asalariados del campo el trabajo en las grandes empresas transnacionales agroexportadoras
específicamente en relación a los daños agudos y crónicos en la salud de quienes están
expuestos a plaguicidas; las migraciones, los enganchadores, los contratistas o
subcontratistas de fuerza de trabajo temporal, y el impacto en la calidad de vida derivada de
las actuales condiciones de trabajo precario.

Dentro del taller todos los temas fueron de gran relevancia para la construcción de una
agenda en relación al sistema exportador del mundo campesino, pero sin duda el uso de
plaguicidas en América Latina se convirtió en una ventana hacia la realidad de esta temática.

Lo anterior viene gestándose desde la década de los 40, con la introducción en toda
Latinoamérica de la llamada “revolución verde” y su paquete tecnológico de maquinaria,
semillas híbridas y plaguicidas en la que participa la gigantesca industria química
trasnacional. Esta nueva tecnología y enfoque químico para el control de plagas es
incorporada rápidamente por los organismos reguladores del Estado, el sector agrícola, los
productores, las universidades e institutos especializados en agronomía.

El modelo agroexportador se basa en la competitividad internacional de las exportaciones


frutícolas, forestales y del sector floricultura, que está asentada fundamentalmente en las
ventajas comparativas que ofrece América Latina. Éstas son, además de la buena calidad de
los suelos y condiciones climáticas y de estacionalidad adecuadas, principalmente mano de
obra barata y temporal. Lo que se traduce en flexibilidad laboral y/o la explotación del
trabajador agrícola, además de los costos sociales y ambientales por uso intensivo de
agrotóxicos, condiciones que han permitido la expansión y el crecimiento económico, es decir
el éxito del modelo neoliberal.

El dinamismo en el sector agroexportador se define como un mayor uso de plaguicidas en los


principales cultivos de exportación de la región, por ejemplo las bananas se utilizan 24.653
toneladas en América Latina (A.L.) y 68.651 en el mundo, en el caso de los cítricos es
mayor, en A.L. 32.560 y en el mundo 98.731 (Fuente: FAO, 2001).

Si a estas cifras le sumamos el monopolio que sufre la región latina con la invasión de las
transnacionales del rubro la crisis aumenta, algunos datos a nivel continental nos muestran
como se van reproduciendo e interrelacionando los poderes económicos: MONSANTO dispone
de 64 empresas, DUPONT de 63, NOVARTIS (ahora Syngenta de 58) y ZENECA (ahora
Syngenta) de 44.

La Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas para América Latina (RAPAL), informó, a
través de su directora María Elena Rozas, que los plaguicidas más dañinos usados en
agroexportación en América Latina son sumamente peligrosos, ya que producen efectos
crónicos como cancerígenos, teratógenicos, tumorígenos. Algunos de los plaguicidas más
dañinos usados en agroexportación en América Latina son Carbofurán, Glifosato,
Metamidafos, Paraquat, Clorpirifós, Monocrotofos, entre otros.

La exposición continuada a cantidades pequeñas de agrotóxicos por largos períodos de


tiempo genera daños crónicos son terribles para todas las formas de vida en el planeta.
Algunos de ellos son lesiones cerebrales y del sistema nervioso, enfermedades
cardiovasculares, afecciones renales y hepáticas (hígado), algunos tipos de cáncer,
mutaciones genéticas y teratogénesis, problemas endócrinos y reproductivos y depresión del
sistema inmunológico (defensas).

El uso de plaguicidas también provoca impactos ambientales y de salud en América Latina


como daños agudos y crónicos, aparición de plagas, enfermedades y hierbas resistentes,
disminución de la biodiversidad, muerte de insectos benéficos, contaminación de aguas
superficiales y subterráneas.