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Arqueología Simétrica:

Un giro teórico sin revolución paradigmática

Alfredo González-Ruibal (editor)


En este breve dossier se recogen cuatro artículos truyen simultáneamente y forman colectivos híbri-
cortos en los que se aborda el concepto de “arqueo- dos. La arqueología simétrica, sin embargo, va más
logía simétrica”. La intención es proporcionar al allá de las teorías de la materialidad al uso y pro-
público hispanohablante un panorama teórico pone una nueva forma de mediar (traducir) estas
novedoso en el mismo momento que se está fra- relaciones entre personas y cosas y una práctica
guando – los artículos derivan de conferencias pre- más reflexiva de la disciplina – pero no una refle-
sentadas en Gran Bretaña y Estados Unidos duran- xión de tipo post-estructuralista, donde se ensalza
te finales del año 2005 y el año 2006. Asimismo, se al sujeto individual pensante, sino más bien una
ofrecen unos breves comentarios a los artículos etnografía de la práctica arqueológica (Edgeworth
realizados por arqueólogos españoles que han tra- 2005). Entre los nuevos gurús y fuentes de inspira-
bajado en el terreno de la teoría: Almudena Her- ción encontramos a Bruno Latour, Michel Serres,
nando Gonzalo, Víctor Fernández Martínez y Ós- John Law, Donna Haraway y en general la tecno-
car Moro. ciencia y la sociología de la ciencia. Sin embargo,
La arqueología simétrica debe enmarcarse den- la arqueología simétrica pretende, ante todo, pro-
tro de una serie de preocupaciones generales que ducir un pensamiento puramente arqueológico, que
afectan en estos momentos a las ciencias sociales no necesite de otras disciplinas para autoafirmarse,
en el mundo anglosajón y nórdico, como son los como tradicionalmente ha sucedido en nuestra área
dualismos cartesianos que condicionan nuestra de conocimiento, de ahí que los autores recurran
percepción del mundo, la crítica al post-estructura- constantemente a metáforas arqueológicas y subra-
lismo, la rigidez de las divisiones disciplinarias y yen la relevancia de lo material. Es más, no sólo se
la necesidad de tener en cuenta la materialidad de trata de reafirmar la independencia de la arqueolo-
las cosas. La materialidad, en concreto, es la nueva gía, sino de demostrar su utilidad para repensar
palabra clave en las disciplinas de la cultura mate- otras ciencias sociales.
rial e incluso está empezando a expandirse a terre- Ha pasado ya un cuarto de siglo desde que Ian
nos refractarios al estudio de los objetos, como la Hodder comenzara a demoler la Nueva Arqueolo-
sociología (Dant 2005). Se trata de una inversión gía mediante lo que más tarde se conocería como
en las tendencias hermenéuticas e interpretativas teoría posprocesual. Para muchos es tiempo ya de
que han dominado el panorama teórico de los últi- cambio teórico. 25 años es lo que suele durar un
mos veinte años. Al carro de la materialidad se han paradigma en la mayor parte de las ciencias socia-
sumado no sólo las arqueologías posprocesuales, les y humanas. No es casual que tal período de
con figuras prominentes como Christopher Tilley tiempo sea el necesario para un cambio generacio-
(2004), sino también la escuela cognitivo-proce- nal en la academia, como señalaría la sociología de
sual, con Colin Renfrew (DeMarrais et al. 2004) a la ciencia al uso. La realidad, en el caso de la ar-
la cabeza. La idea clave es que no todo se puede queología, es que en este cuarto de siglo ha pasado
reducir a la materialización de significado social, a de todo y los micro-paradigmas, dentro de la línea
lo simbólico, a la capacidad de acción humana de posprocesual, se han sucedido a una velocidad ver-
imponer sentido sobre la cultura material. Sin tiginosa, tan vertiginosa que es difícil con frecuen-
embargo, mientras que muchos siguen mantenien- cia mantenerse al día de las innovaciones teóricas.
do una relación dialéctica entre humanos y objetos Eso, por supuesto, si queremos estar al día: en bue-
(p.ej. Gosden 2005), la arqueología simétrica, na parte de la Europa continental “nuevo arqueólo-
como veremos, no establece una división a priori. go” es una etiqueta que sirve para englobar desde
Nos hallamos, desde el principio, inmersos en un Lewis Binford hasta Michael Shanks. O sea, cual-
mundo de personas, animales y cosas, que mantie- quiera que no sea histórico-cultural o que se arries-
nen múltiples “transacciones” entre ellas, se cons- gue a decir algo que parezca lejanamente filosófico.
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Así, quienes vivimos fuera del núcleo teórico dos. Sería redundante tratar de resumir en la pre-
anglosajón y nórdico, sabíamos que después de la sentación qué aporta de nuevo este enfoque. Baste
Nueva Arqueología habían surgido unos radicales decir, sin embargo, que la teoría simétrica critica
que lo echaban todo por tierra y renegaban de la en términos de igualdad los distintos paradigmas
ciencia y de la arqueología hecha comme il faut previos, pero pretende al mismo tiempo tomar en
(aunque más de uno incluiría ahí a Binford, a pesar consideración sus aportes positivos. Esto se advier-
de su amor por la estadística y las leyes universa- te especialmente en el texto de Tim Webmoor,
les). Si bien en España siempre hemos estado mu- quien ha leído e incorporado a su trabajo a pensa-
cho más al tanto en teoría arqueológica que en dores procedentes de la arqueología conductual y
otros países de Europa (Alemania o Francia), lo darvinista, pese a proceder él mismo de un ambien-
cierto es que la fragmentación y los giros dentro te posprocesual – no en vano ha sido Ian Hodder su
del posprocesualismo no han llegado a trascender codirector de tesis. Michael Shanks también reco-
mucho, ni muy a tiempo, en nuestro país. Al fin y noce la presencia de una “actitud simétrica”, según
al cabo por aquí la teoría se sigue relacionando en él la denomina, en gente tan diferente como los
buena medida con el marxismo o con el infierno partidarios de la teoría de sistemas y en los artistas
(suma de todo mal sin mezcla de bien alguno). contemporáneos. Bjørnar Olsen crítica a los pos-
Dentro del paradigma posprocesual ha habido procesuales no por usar filosofía fenomenológica,
post-estructuralismo canónico (Derrida, Foucault y sino por usarla mal. Y Christopher Witmore insiste
compañía), hermenéutica (Ricoeur, Gadamer), en rechazar el gesto revolucionario de las nuevas
fenomenología (Merleau-Ponty, Heidegger), teoría escuelas (la Nueva Arqueología tanto como el pos-
de la práctica (Bourdieu) y de la estructuración procesualismo), un gesto típico de lo que él deno-
(Giddens), teoría queer (Butler), neomarxismo mina “amnesia moderna”, y señala la necesidad de
(Althusser y la escuela de Frankfurt), poscolonia- considerar a todos los autores como “nuestros con-
lismo (Said, Spivak, Bhabha) y feminismo/estu- temporáneos”.
dios de género. La propia estrategia del triunfo De este modo, la arqueología simétrica no pro-
académico ha obligado al consumo de filósofos, pone una típica revolución teórica en la que se con-
antropólogos y sociólogos cada vez a mayor velo- dena a la guillotina o al limbo de los pre-creyentes
cidad y por lo general sin tiempo para digerirlos a todos aquellos que no han sabido salir del oscu-
intelectualmente – lo que ha producido las consi- rantismo de su paradigma. Como en toda nueva
guientes indigestiones: algunos ejemplos de escuela, sin embargo, el tono puede resultar a
arqueología teórica resultarían irreconocibles para veces profético, polémico y radical, pero al fin y al
el pensador que – sin saberlo – los inspiró (sobre cabo se trata de un producto en construcción, que
esto véase el artículo de Olsen en este dossier). necesita pulirse con el tiempo, quizá moderarse, y,
Para quien esté al tanto de este panorama de desde luego, ganar adeptos. Así ha sucedido con
fragmentación teórica, la idea de “arqueología otras propuestas teóricas. En los cuatro artículos
simétrica” le hará pensar que nos hallamos ante aquí reunidos encontramos versiones ligeramente
otro giro dentro del paradigma posprocesual. Más distintas pero en el fondo semejantes, y desde
de lo mismo: más nombres franceses (Latour, luego complementarias, de lo que es la arqueología
Serres), más jerga incomprensible. Quien piense simétrica – la misma complementariedad que se
tal cosa, le dirán nuestros autores, se equivoca de podrá encontrar en los comentarios al final del dos-
pleno – quizá no respecto a la jerga, seamos fran- sier. Independientemente de lo qué enfaticen en sus
cos. Porque la arqueología simétrica NO es respectivas propuestas, los cuatro autores insisten
arqueología posprocesual, aunque no reniegue de en la necesidad de superar los dualismos cartesia-
ella. En esto, por lo menos, ya hallamos un ele- nos que sustentan la disciplina arqueológica: pasa-
mento de originalidad, porque los partidarios del do/presente, objeto/sujeto, naturaleza/cultura.
poscolonialismo, de Derrida o de Foucault rara- En la arqueología simétrica hay, potencialmen-
mente han rechazado su adscripción vaga a un con- te, algo para todo el mundo. Para quienes se rego-
junto teórico variopinto denominado posprocesua- dean en los objetos-en-sí-mismos, tipólogos de
lismo. El porqué la arqueología simétrica NO es honda raigambre y positivistas irreductibles, la
arqueología posprocesual es algo que deberán arqueología simétrica propone regresar a las cosas
explicarnos los autores de los artículos aquí recogi- mismas, a la materialidad cruda del objeto, despo-
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jada de los significados a los que son tan aficiona- deshacer la división radical entre naturaleza y cul-
dos los arqueólogos posmodernos. La cultura tura. Es obvio que los posprocesuales lo tendrán
material, dicen, es mucho más que un mero signo más fácil para entender o apreciar el nuevo para-
o un discurso. Los arqueólogos procesuales, darvi- digma – después de todo Michael Shanks y Bjørnar
nistas, sistémicos y demás partidarios de la ciencia Olsen han sido progenitores del posprocesualismo.
dura, simpatizarán con la crítica simétrica a la divi- La arqueología simétrica es ambiciosa porque trata
sión entre las ciencias humanas y naturales y a la de dirigirse a todo el mundo, de fundir teorías muy
hiper-fragmentación favorecida por el posproce- diversas y avanzar en la consecución de un para-
sualismo. El ser humano puede que sea un animal digma más o menos unificado en la arqueología –
simbólico, como decía Clifford Geertz, pero al des- algo que a muchos les resultará sospechoso e inclu-
cribirlo como tal nos hemos olvidado realmente de so conservador. La lectura de los textos que aquí se
que es un animal. La arqueología simétrica trata de recogen permitirá a cada uno decidir sobre las
recuperar lo natural en lo humano – más bien, de posibilidades de éxito de tales objetivos.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
DANT, T. (2005): Materiality and society. Maidenhead: Open University Press.
DEMARRAIS, E.; GOSDEN, C.; RENFREW, C. (eds.) (2004): Rethinking materiality: the engagement of mind with the
material world. Cambridge: McDonald Institute for Archaeological Research.
EDGEWORTH, M. (ed.) (2005): Ethnographies of archaeological practice: cultural encounters, material transforma-
tions. Lanham, MD: AltaMira Press.
TILLEY, C. (2004): The materiality of stone: explorations in landscape phenomenology. Oxford; New York: Berg.

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Sobre los autores


Bjørnar Olsen es profesor en el Instituto de Arqueo- Timothy Webmoor obtuvo el grado de doctor en el
logía de la Universidad de Tromsø (Noruega) desde Departamento de Antropología Social y Cultural de la
1994. Ha sido profesor invitado en la Universidad de Universidad de Stanford (2007). Su tesis – Reflexividad
Londres (1997-98) e investigador invitado en la Univer- estructural y el mandato de la arqueología multivocal –
sidad de Stanford (2003). Pasó por Cambridge, becado aborda la arqueología de Teotihuacán (México) desde
por su país, cuando se fraguaba el posprocesualismo una perspectiva simétrica, aunque incluye preocupacio-
(1985-86): fruto de ello son importantes contribuciones nes clásicas del posprocesualismo, como es la gestión
a la arqueología hermenéutica. Su investigación se ha contemporánea del patrimonio arqueológico. Su tesis
centrado en la Prehistoria escandinava (en la que intro- está disponible en Internet: http://traumwerk.stanford.
dujo la teoría posprocesual), la museología y la teoría edu:3455/Teotihuacan/ Home. En la actualidad es
arqueológica. En su faceta teórica es necesario destacar Sawyer-Mellon research fellow en Stanford. Entre sus
una serie de textos en los que desarrolla ideas clave de la intereses figuran las cuestiones sociales en arqueología
arqueología simétrica: “Material culture after text: Re- (patrimonio, propiedad cultural, códigos éticos, multivo-
membering things”, Norwegian Archaeological Review calidad), los estudios críticos de los nuevos media y la
36 (2): 87-104, 2003; “Archaeology, hermeneutics of filosofía en arqueología – con especial atención a la teo-
suspicion and phenomenological trivialisation”, Ar- ría del conocimiento y el pragmatismo. Algunos de sus
chaeological Dialogues 13 (1): 28-35, 2006; y ”Scenes intereses los ha desarrollado en “Mediational techniques
from a troubled engagement: post-structuralism and and conceptual frameworks in archaeology. A model in
material culture studies”, en C. Tilley et al. (eds.) Hand- ‘mapwork’ at Teotihuacán, Mexico”, Journal of Social
book of Material Culture. Sage, Londres: 85-103. Archaeology 5(1): 52-84 (2005).

Michael Shanks es Omar and Althea Hoskins Pro- Christopher Witmore se doctoró por el Departa-
fessor of Classics en la Universidad de Stanford. Es uno mento de Clásicas de la Universidad de Stanford en 2005
de los padres de la arqueología posprocesual, junto a Ian (cf. http://traumwerk.stanford.edu:3455/witmore/Home).
Hodder y Christopher Tilley. Menos conocido es que sus En la actualidad disfruta de una beca posdoctoral en el
famosas y polémicas obras en colaboración con Tilley – Joukowsky Institute for Archaeology and the Ancient
Reconstructing archaeology y Social theory and ar- World de la Universidad de Brown y codirige el Stanford
chaeology (1987) – fueron escritas mientras trabajaba MetaMedia Lab con Michael Shanks. Sus intereses abar-
como profesor de latín y griego en un instituto de ense- can la arqueología de Grecia, arqueología del paisaje,
ñanza secundaria. Otras importantes obras de teoría, estudios de cultura material, teoría, historia de la arqueo-
donde desarrolla sus intereses por el arte y el teatro, son logía y las formas en que se traduce el pasado arqueoló-
Experiencing the past (1992) y Theater/Archaeology con gico en el presente a través de múltiples medios. Ha
Mike Pearson (2001). Además de la teoría arqueológica expuesto sus ideas sobre la arqueología simétrica y la
se ha interesado por la arqueología de Grecia y en parti- mediación del pasado en el presente en revistas interna-
cular la ciudad-estado: Art and the Greek city-state: an cionales como Visual Anthropology Review, Journal of
interpretive archaeology (1999) y Classical Archaeolo- Material Culture y Archaeological Dialogues. En la
gy of Greece: experiences from the discipline (1996), actualidad está editando el libro Conversations through
dos libros para poner los pelos de punta a la mayor parte Archaeology con Michael Shanks y William Rathje, en
de los arqueólogos clásicos. En la actualidad supervisa el que se recogen conferencias y entrevistas de impor-
una serie de proyectos relacionados con los media digi- tantes arqueólogos invitados a la universidad de
tales y las humanidades como director del Stanford Stanford durante el curso 2002/03.
Humanities Lab. Para saber más sobre sus proyectos:
http://traumwerk.stanford.edu/~mshanks/

Nota sobre la traducción

Los textos aquí presentados fueron concebidos para ser leí- actions), “colectivos” (collectives o assemblages). Otros
dos en diversas conferencias y apenas han sido elaborados términos corrientes ya en la teoría anglosajona, como agen-
por los autores para su publicación. Este origen se advierte cy o embodiment, carecen de una buena traducción españo-
en la traducción que aquí ofrecemos. Por otro lado, buena la y no son habituales en la arqueología de nuestro país, por
parte del aparato conceptual que utilizan los autores es rela- lo que se ha optado por mantener la palabra inglesa junto a
tivamente novedoso en castellano. Se ha tratado de mante- la propuesta (a veces perifrástica) de traducción.
ner el término inglés en lo posible: “transacciones” (trans-

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Genealogías de la asimetría:
por qué nos hemos olvidado de las cosas

El objeto de este artículo es, por un lado, discu- Dentro de estos parámetros, el campo creciente de
tir por qué las ciencias sociales han marginado las estudios de cultura material y la preocupación más
cosas y, por otro, explorar los vínculos cruciales generalizada con los paisajes y la experiencia so-
entre las filosofías sospechosas de tal marginaliza- mática pueden interpretarse como una rehabilita-
ción y las principales aproximaciones en los estu- ción de las cosas.
dios recientes de cultura material. Independientemente de su impacto académico,
Decir que las cosas han sido olvidadas en la se puede poner en cuestión todavía hasta qué punto
investigación de las ciencias sociales del siglo XX el regreso de los estudios de cultura material ha tra-
no es precisamente una noticia chocante. Una ins- ído también de vuelta lo material - la materialidad
pección me ha proporcionado un archivo de cerca como algo intrínsecamente implicado en lo que
de 100 autores que han afirmado tal cosa desde solíamos considerar vida social. Hasta donde puedo
1980, incluyendo sólo publicaciones en inglés. La opinar, difícilmente se puede decir que esto haya
mayoría de estos investigadores son, por supuesto, sucedido. Aparte de algunos intentos heroicos, lo
arqueólogos, pero hay también algunos sociólogos, que vemos es básicamente una prolongada asime-
antropólogos y filósofos. Entre los filósofos más tría, en la cual se continúa tratando a las cosas como
prominentes que han llamado la atención sobre algo secundario o como epifenómenos de alguna
este hecho se encuentra Michel Serres, quien ha “primera instancia” cultural o social. Se permite
señalado la paradójica situación de que, pese a que hablar a las cosas fundamentalmente para dar testi-
las cosas se consideran diagnósticas de lo humano monio de las intenciones y acciones humanas en
(“la humanidad comienza con las cosas; los anima- las cuales ellas mismas tienen su origen, según se
les no tienen cosas”), éstas no poseen papel alguno cree. Las cosas pueden ser sociales, incluso actores,
en el estudio de la humanidad. Así, “en el estado pero raramente se les asigna un papel más desa-
actual las denominadas ciencias humanas o socia- fiante que el de dotar a la sociedad de un medio sus-
les parecen poder aplicarse sólo, en el mejor de los tancial donde ésta pueda inscribirse, materializarse
casos, a los animales” (Serres/Latour 1995: 165- y reflejarse a sí misma. El significado es algo que
166, 199-200). siempre se inscribe en las cosas y paisajes, los cua-
Dada esta conciencia crítica del exilio de las les se ven vaciados en sí mismos de toda relevan-
ciencias sociales respecto a las cosas, habríamos de cia para facilitar su denominada “construcción cul-
esperar que se tomasen acciones para repatriar al tural”. En resumen, nos quedamos con una noción
objeto. Y así es precisamente cómo se cuenta la de lo material como algo que siempre se convierte
historia actualmente. De este modo, una afirma- en trascendental, siempre se deja de lado, y en la
ción popular últimamente – casi tan popular como que el papel de las cosas nunca es el de ser ellas
decir que nos hemos olvidado de las cosas – es que mismas, sino siempre el de representar algo más.
las cosas han retomado buena parte de su territorio En este artículo haré una excavación preliminar
perdido: “se ha ganado la batalla contra la ciencia en la genealogía de esta situación asimétrica. Mi
dominante”, afirmó Daniel Miller valientemente propósito es mostrar que la razón principal por la
en 1998, “puede decirse que la idea de que las co- cual la materialidad de las cosas todavía se mantie-
sas importan ya ha sido expuesta” (1998: 3). ne firmemente a distancia, es que existe una onto-
Tal triunfo, sin embargo, me parece que se ha logía hostil a las cosas que continúa condicionando
defendido de forma un poco prematura. Las cosas, las aproximaciones dominantes en los estudios de
la cultura material o la materialidad no son real- cultura material: una ontología que desde Kant ha
mente las palabras de moda en los debates actuales negado finalmente cualquier acceso directo a las
de las ciencias políticas, la sociología o la econo- cosas, y que desde entonces se ha generalizado co-
mía. Hay un cambio de actitud, sin embargo, que mo una actitud escéptica en la que lo material se ha
se halla confinado básicamente a las disciplinas y tratado siempre con sospecha y nunca se le ha atri-
campos en el límite de la ciencia social dominante. buido una existencia no trascendental.
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1. Por qué nos hemos olvidado de las cosas viviente y con propósito. En resumen, nos dejó con
una materialidad separada, sin forma y básicamen-
El exilio de las cosas respecto a la ciencia social te sin significado (Andersson 2001).
del siglo XX está en estrecha relación con la her- El hecho curioso de que las cosas se volvieran
menéutica de la sospecha, y con la historia más “visiblemente” presentes en el mundo cotidiano
amplia de olvido y relegación de las cosas en el apenas un siglo después de Kant, no ayudó mucho
pensamiento occidental desde el siglo XVII. Los a su reputación. Al contrario, para la mayor parte
filósofos racionalistas y de la Ilustración nos deja- de los filósofos y teóricos sociales el objeto produ-
ron con una noción de la materia como algo pasivo cido, distribuido y consumido en masa a fines del
e inerte, mientras que la mente humana se percibía siglo XIX era el signo de un mundo ilusorio, un
como algo activo y creativo. La actitud escéptica Schein (apariencia) que transmitía la imagen enga-
que siguió la estela de la “duda metodológica” de ñosa del mundo como cosa-hecha. Las cosas, que
Descartes situó una barrera aparentemente infran- proliferaban en el “paisaje de ruinas” dejado por la
queable entre el mundo material y la mente huma- avalancha del capitalismo y la industrialización,
na. Así, el denominado “mundo externo”, la mate- los bienes de consumo, las máquinas, la tecnología
ria y la naturaleza, no tendrían necesariamente una fría e inhumana, se convirtió en la encarnación de
existencia inmanente; en realidad, podría tratarse nuestro ser inauténtico y alienado, lo que produjo
simplemente de una construcción en nuestro cere- simultáneamente una definición poderosa y dura-
bro. Si no irreal, la materia era al menos una mera dera de libertad y emancipación como aquello que
superficie sin ningún poder o potencial; todas las escapa a lo material. Se consideraba que las cosas
cualidades e ideas sobre ella tenían que localizarse eran peligrosas en su engañosa apariencia, eran
en el sujeto pensante. una amenaza contra los auténticos valores huma-
Los esfuerzos de Immanuel Kant por revelar el nos y sociales, como quedaba elocuentemente de
a priori de las estructuras de la experiencia tuvie- manifiesto en el vocabulario marxista (y de la teo-
ron un gran impacto sobre estas cuestiones, al igual ría social): dinglich machen, versachlichung – la
que en la mayor parte del pensamiento moderno. reificación, la objetivación, la “razón instrumen-
Según Kant, la cosa en-sí-misma – das Ding-an- tal”. Las cosas acabaron representando el papel de
Sich – no puede comprenderse directamente: las villano como el “otro” del humanismo, dando una
cosas se nos aparecen sólo como phenomena – el poderosa justificación moral a su relegación por
producto refinado de nuestro pensamiento. La ne- parte de las disciplinas que estudiaban prácticas
gación kantiana de cualquier encuentro cara a cara sociales y culturales genuinas. No es de extrañar
con el mundo material significa que no podemos que durante el siglo XX el estudio de “cosas sim-
comprender la cosa-en-sí-misma, sólo podemos plemente” llegase a ser un motivo de vergüenza.
entenderla en la manera en que nosotros mismos Los intentos de abordar las cosas-en-sí-mismas,
(esto es, nuestro pensamiento o nuestra razón) nos cualquier preocupación por ellas en su materiali-
la representamos. El legado kantiano implicó que dad no-trascendente, se consideraba en el mejor de
las cosas en-sí-mismas, como entidades no trans- los casos una herencia del anticuarismo más absur-
cendentales, se encontraban fuera de nuestro alcan- do, y en el peor, una condición patológica que re-
ce. Se las dejó fuera de nuestra experiencia inme- flejaba cierta adición fetichista por sustancias más
diata y por lo tanto del mundo cognoscible. Sólo se allá de los límites de la experiencia.
las podía admitir todavía en su condición abstracta
como objetos de ciencia. Más aún, en esta ontolo-
gía moderna la implicación creativa del hombre en 2. Repatriadas y despreciadas
el mundo dejó de ser una implicación relacional –
en otras palabras, dejó de revelar o hacer manifies- De acuerdo con la trama romántica dominante
to lo que todavía residía en las cosas y en la natu- todo esto cambió por fortuna durante los años 80
raleza. Creatividad, influencia y poder se convir- del siglo pasado. Se rescató a las cosas del frío y
tieron en posesiones raras, sólo disfrutadas por los éstas emergieron como una nueva preocupación en
humanos. Así, el nacimiento del hombre como una serie de campos a los que se aplicó el término,
sujeto creador dominante presuponía simultánea- en cierto modo ambiguo, de “estudios de cultura
mente la muerte de un mundo material vivido, material” (material culture studies). Por supuesto,
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la arqueología había sido con más o menos tozudez Things (Appadurai 1986) – el editor plantea el es-
un estudio de la cultura material todo el tiempo, cenario diciéndonos que estas mismas cosas socia-
pero, según se creía, excepto su vástago posproce- les “no tienen significados aparte de aquellos que
sual, no se había mantenido a la altura de los nue- les otorgan las transacciones, atributos y motiva-
vos criterios. El nuevo estudio de las cosas tenía ciones humanas” (1986: 4). Una expresión peculiar
que ser una preocupación social, dedicada a la de esta efectiva carga histórica era la actitud de
comprensión de nosotros mismos y otros humanos. domesticar o “suavizar” filosofías que en principio
Aquí es donde los arqueólogos pre-posprocesuales desafían radicalmente el legado cartesiano y kan-
habían fracasado estrepitosamente, nos informa tiano, haciéndolas inofensivas para que coincidie-
Daniel Miller en 1987, puesto que “se obsesiona- ran con el subjetivismo predominante y el régimen
ron cada vez más con los objetos en sí mismos, tra- humanístico. Un ejemplo puede ser el modo en que
tándolos como si tuvieran un comportamiento in- el post-estructuralismo fue recibido y aplicado por
dependiente, de modo que quedaban separados de los estudios de cultura material, enfatizando las no-
cualquier contexto social, hasta el punto que se ciones, placenteras desde un punto de vista liberal,
podría hablar de un auténtico fetichismo del arte- de multivocalidad y libre interpretación (aunque se
facto” (Miller 1987: 110-111). Mencionar el des- puede cuestionar hasta qué punto el post-estructu-
precio de Miller no es sólo pura ironía por mi par- ralismo constituyó un desafío real al legado carte-
te. El antagonismo expresado por los nuevos con- siano). Otro ejemplo es el modo en que Bruno
versos respecto a aquellos que estudiaban “simple- Latour figura en algunos trabajos como una espe-
mente cosas”, y que expresaban ostentosamente la cie de guerrero humanista que defiende el cons-
necesidad de liberar su investigación de cualquier tructivismo social. Un tercer caso tiene que ver con
sospecha de fetichismo, era indicativo probable- la fenomenología y el modo en que se introdujo y
mente de algo más que de una estrategia de auto- fue recibida por los estudios de cultura material.
identificación por la negación. Indicativo, por ejem- Dedicaré a este caso en particular algo más de con-
plo, del legado ontológico aún efectivo, que conti- sideración.
nuaba definiendo quién estaba en el poder y qué En su influyente libro, The Phenomenology of
fronteras no convenía difuminar. De hecho, al rele- Landscape, Chris Tilley nos cuenta que “la feno-
er la agresiva retórica lanzada contra las denomi- menología implica la comprensión y descripción
nadas aproximaciones tradicionales y procesuales, de las cosas tal y como son experimentadas por el
por muy apropiada que pareciera – y todavía pare- sujeto. Trata de la relación entre el Ser y el Ser-en-
ce, queda poca duda sobre cuán persistentemente el-mundo” (1994: 12) (mi cursiva). La última parte
se fundamentaba sobre un dualismo ontológico de esta afirmación esperamos que haya sido un
asumido entre el mundo intencional de los sujetos lapsus calami, pero incluso la primera parte es tan
humanos y el mundo objetivo de las cosas materia- general y digerible subjetivamente que pudo haber
les. Era este a priori, que defendía la existencia de sido pronunciada casi por cualquiera – excepto
dos zonas ontológicas totalmente distintas, lo que probablemente por Heidegger y Merleau-Ponty a
proporcionaba al edificante discurso crítico su vir- los que el texto se refiere. Casi rivaliza con la con-
tud justificadora. densación en una frase que hace Ian Hodder de
El poder para definir el mundo y adscribirle sig- Heidegger, en la que afirma que “toda compren-
nificado continuó siendo una propiedad soberana sión humana es interpretativa” (Hodder1999: 32).
del sujeto que experimenta el mundo. Los habitan- Enfatizar el sujeto interpretador es por supuesto
tes materiales de tal mundo eran plásticos y recep- correcto, pero es absolutamente problemático afir-
tivos – y se sentaban en silencio esperando a que se mar que esto sea fenomenología en el sentido en
les otorgara relevancia cultural. En la escena social que Heidegger y Merleau-Ponty acuñaron el térmi-
podían proporcionar contexto, pero no tenían pro- no, que era una aproximación mucho más recepti-
pósito ni capacidad de acción (agency) – algo muy va – incluso mimética – respecto a las cosas en sí
parecido a los sirvientes de las novelas victorianas: mismas, pues afirmaba un parentesco o “coinci-
están ahí pero ausentes, excepto como una parte dencia” entre el que percibe y lo percibido”. Hei-
útil del decorado. Al hacer la introducción de lo degger nos dice en su Sein und Zeit que la fenome-
que hoy se considera un gran paso adelante en el nología es permitir que “lo que se manifiesta a sí
estudio social de las cosas – The Social Life of mismo sea visto desde sí mismo – en el mismo
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modo en que se manifiesta a sí mismo… expresan- Otro ejemplo estrechamente relacionado de có-
do nada más que la máxima (…): ‘a las cosas mis- mo el antiguo régimen ontológico está marcando
mas’” (Heidegger 1962: 58). La fenomenología las líneas de trabajo, es el concepto inmensamente
significa “devolver a las cosas su fisionomía con- popular de “materialización” (embodiment), que
creta” (Heidegger 1962: 57). Según Merleau-Pon- hasta ahora parece haber escapado casi cualquier
ty, “Es a las cosas mismas, desde la profundidad de preocupación crítica en los estudios de cultura
su silencio, a las que se desea devolver su expre- material. Materialización (embodiment) ha llegado
sión” (Merleau-Ponty 1968: 4). Estas breves afir- a significar el acto por el cual la gente establece
maciones – que a los arqueólogos sociales de todos una tipo de relación “cuasi-social” con los objetos
los tipos probablemente parecerán increíblemente para vivir en una forma material “real” sus relacio-
fetichistas – revelan de forma bastante precisa por nes sociales abstractas (Dant 1999: 2). Así, y de
qué la fenomenología supuso un reto a la noción forma un tanto desconcertante, cuando nos encon-
idealista kantiana de percepción, un aspecto crítico tramos con megalitos, paisajes o decoraciones do-
y fundamental que se pierde en la versión suave mésticas, con lo que nos encontramos realmente no
que Tilley nos ofreció por primera vez. Se pierde es nada más que con nosotros mismos y con nues-
porque trató de acomodar la fenomenología al tras relaciones sociales (Latour 1999: 197). Mi preo-
mismo legado ontológico del que Heidegger y cupación aquí, no obstante, tiene que ver con cómo
Merleau-Ponty trataron de hecho de despren- toda la idea de embodiment – que etimológicamen-
derse. te se refiere al acto por el cual un alma o espíritu se
A pesar de que trabajos posteriores de Tilley encarna en una forma física (body) – es difícil de
reflejan un intento admirable de acercarse a las concebir sin un marco ontológico donde objetos y
cosas, fue esta primera aproximación, domesticada sujetos aparecen separados. Como acto, la materia-
e inofensiva, la que proliferó en los estudios de lización implica necesariamente la existencia posi-
cultura material y libros de texto; cobró vida pro- ble de una fase previa de separación (“no-materia-
pia con el disfraz de fenomenología, mientras que lización”) en la cual mente y materia habrían exis-
en realidad ponía de relieve un pensamiento idea- tido de forma separada. En otras palabras, que las
lista y constructivista social. Los estudios del pai- cosas, cuerpos, naturaleza, no son parte de lo social
saje parecen haber sido especialmente susceptibles en origen, pero pueden posteriormente incluirse y
a esta “fenomenología” – un campo donde, en dotarse de historia y significado por la generosidad
cualquier caso, la mente activa y creativa estaba humana: la cultura donante.
flotando sobre la materia, inventando paisajes cog-
nitivos continuamente cambiantes. En la introduc-
ción de su libro, Landscape: politics and perspec- 3. Conclusión
tives de 1993, Barbara Bender nos dice que los
“paisajes son creación de las personas, a través de Hay una famosa anécdota sobre un paquete, pe-
su experiencia y de su implicación con el mundo queño pero pesado, que llegó una mañana del siglo
que las rodea” (1993: 1). En un artículo reciente, XVIII a la puerta de Immanuel Kant en Königs-
afirma la autora que una “aproximación fenomeno- berg. Cuando Kant logró desenvolver finalmente el
lógica [al paisaje] nos permite tener en cuenta paquete, se encontró con que no contenía nada más
como nos movemos por el entorno, como nosotros que un ladrillo y una nota escrita a mano que decía
aplicamos significados a los lugares, mezclándolos “Das Ding an Sich” (la cosa en sí misma).
con memorias, historias y narraciones…” (mi cur- El repentino encuentro cara a cara de Kant con
siva). “Los paisajes” – se nos dice – “son experi- la cosa en sí misma pone de manifiesto algunas de
mentales y porosos, concentrados y abiertos” las profundas discrepancias entre auto-representa-
(Bender 2002: 136-137). Ashmore y Knapp resu- ción y práctica sobre la que se iba a fundar la mo-
men en 1999 esta dimensión “fenomenológica” al dernidad. A pesar de que nos encontramos siempre
afirmar que “hoy (…) las nociones más destacadas “arrojados” en una coexistencia directa, enmaraña-
de paisaje ponen de relieve sus dimensiones socio- da y simétrica con las cosas, nuestra vida intelec-
simbólicas: el paisaje es una entidad que existe en tual se ha llegado a caracterizar por fuerzas de gra-
virtud de ser percibida, experimentada y contex- vedad totalmente opuestas que luchan por separar-
tualizada por la gente” (1999: 1). nos. El régimen de conocimiento dividido que fun-
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Noticias y Recensiones

damenta esta asimetría ha impuesto en las ciencias porta lo atrás que nos vayamos a la Prehistoria, los
sociales un tipo de amnesia colectiva en relación a humanos siempre han extendido sus relaciones so-
la naturaleza y a las cosas, que nos deja con la ima- ciales a los no-humanos con quienes han intercam-
gen persistente y fantástica de sociedades que ope- biado propiedades y con quienes han formado co-
ran sin mediación de artefactos. Las personas, al lectivos. Si hay una trayectoria social que recorra
menos en condiciones “sociales” ideales, son acto- todo el camino desde la Garganta de Olduvai hasta
res sin cosas. Post-Modernia, ésta debe ser la de una creciente
Los nuevos estudios de cultura material pueden materialidad – más y más tareas que se delegan en
verse como un intento valiente por poner fin a esta actores no-humanos, más y más acciones mediadas
diáspora. Sin embargo, lo que se repatrió no fue por cosas. Los paisajes y las cosas no se sientan
tanto quizá el objeto como el velo que lo cubría. simplemente en silencio esperando a materializar
Por tanto, si la idea de que “las cosas importan” (embody) significados socialmente constituidos,
puede decirse que ya se ha expresado, es la cosa sino que poseen sus materialidades y competencias,
trascendental la que importa, la que ofrece a los propias y únicas, y que llevan consigo en su convi-
antropólogos y arqueólogos sociales otro campo de vencia con nosotros. Lo que promete la arqueolo-
estudio sobre cómo la gente negocia significados gía simétrica es que si dejamos de tratar la acción,
culturalmente constituidos. La “cosidad” (thing- la influencia y el poder como posesiones raras de
ness) de la cosa todavía está exiliada y olvidada. las cuales sólo disfrutan los humanos, quizá sea-
He defendido que la principal razón de esto es que mos capaces de producir historias más justas, inte-
el legado ontológico responsable de esta deporta- resantes y realistas sobre los colectivos del pasado
ción se ha revelado bastante más fuerte y persisten- y del presente.
temente engañoso, que las buenas intenciones de
liberar las cosas.
Bjørnar Olsen
La arqueología simétrica es, en mi opinión,
nada más que un intento de hacer nuestro conoci- Institutt for Arkeologi. Universitetet i Tromsø, 9037.
miento y nuestra auto-imagen compatible con la Tromsø. Noruega.
práctica, con el mundo como lo vivimos. No im- bjornaro@sv.uit.no

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Noticias y Recensiones

Arqueología Simétrica

La noción de arqueología simétrica es vaga. Es, libradas y dualísticas, carentes de simetría, se man-
en cierto modo, metafórica, evocativa incluso. Tie- tienen también, en esta ortodoxia moderna, entre
ne relación con el “principio de simetría” del filó- ciencia y superstición popular, entre arqueología
sofo y sociólogo de la ciencia David Bloor. Según popular y profesional, que, nuevamente, otorgan
Bloor (1976) los estudios de la ciencia de filósofos, primacía a la pericia y conocimiento del profesio-
historiadores y sociólogos deberían ser imparciales nal. De otra manera, se considera que el conoci-
con respecto a la verdad o falsedad, racionalidad o miento del pasado corre el peligro de sucumbir an-
irracionalidad, éxito o fracaso de las teorías cientí- te el mito y la propaganda. Otros dualismos fami-
ficas cuyo contenido tratan de explicar. Esto impli- liares en la arqueología, ahora muy discutidos, in-
ca que la verdad o racionalidad de la “naturaleza” cluyen aquellos que se imponen entre personas y
(o cualquier otro objeto de interés como la “histo- artefactos, especies biológicas y formas culturales,
ria”) no pueden hablar por sí mismas, sino que estructura social y agente individual. Muchas de
necesita ser representada a través del trabajo de un estas relaciones poseen una clara connotación de
científico, en el proceso de debate en torno a un género.
experimento, evidencia o argumento. La arqueolo- Todos los arqueólogos, lo reconozcan o no, ne-
gía simétrica defiende esta imparcialidad metodo- gocian estas relaciones en sus prácticas diarias.
lógica. Esto requiere que no demos por hecho que Mucha arqueología posprocesual desde los años
la forma en que el pasado ocurrió vaya a imponer- ochenta se ha dedicado a exponer estas relaciones
se en nuestra comprensión por la mera fuerza de la y a corregir desequilibrios. Esto es por lo que los
evidencia. En vez de eso, tenemos que trabajar so- arqueólogos se han llegado a interesar por la signi-
bre el pasado. Desde este punto de vista, el éxito de ficación cultural, así como por las relaciones eco-
una narración sobre el pasado no consiste tanto en lógicas, el significado de las cosas y las exigencias
una concordancia entre la forma en que sucedieron económicas, las relaciones de género, la capacidad
las cosas y nuestra descripción, como en un acier- de acción (agency), esta última entendida no como
to personal y social. la investigación del individuo en la (Pre)historia
Esta es una de las principales proposiciones de (frente a fuerzas históricas y medioambientales
la arqueología simétrica – que necesitamos obser- más amplias), sino como el reconocimiento de que
var el trabajo de los arqueólogos para llegar a la estructura social es al mismo tiempo el medio y
entender el pasado. Pero la arqueología simétrica el resultado de prácticas (individuales) motivadas.
abarca mucho más que esto. Las personas hacen historia, pero bajo circunstan-
La noción de simetría aborda las grandes divi- cias heredadas sobre las cuales no tienen control
siones y dualismos que han sido tan característicos inmediato.
de la arqueología desde su cristalización moderna Más allá de las agendas posprocesuales, la polí-
en los siglos XVII y XVIII, como Julian Thomas tica de la práctica arqueológica diaria, la planifica-
(2004) ha mostrado recientemente de forma tan ción local y nacional, la experiencia turística y el
efectiva en su libro sobre modernidad y arqueolo- mercado ilegal de antigüedades se encuentran aho-
gía. Por ejemplo, la radical separación del pasado ra fuertemente entrelazados con cuestiones meto-
(que se estudia) y la ubicación y punto de vista dológicas y teóricas, en una convergencia global
contemporáneos de los arqueólogos supone por lo de historicidad, patrimonio, industria turística y
general otorgarle primacía al pasado, pues el pasa- epistemología arqueológica. Y debe tenerse en
do, según se cree, sólo pudo haber sucedido de la cuenta que prestar atención a tales asociaciones ín-
forma que lo hizo y lo que sucedió no lo puede timas se consideraba simplemente tabú hace sólo
cambiar el antojo de un arqueólogo. La realidad 25 años.
objetiva del pasado, presente de forma tan inme- En esta nueva negociación de relaciones dualís-
diata en los restos arqueológicos, se manifiesta al ticas, la arqueología simétrica no es un nuevo tipo
arqueólogo contemporáneo poseído por un deseo de arqueología. No es una nueva teoría. No es otra
subjetivo de saber. Las mismas relaciones desequi- metodología prestada. Más que una crítica de la

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Noticias y Recensiones

arqueología, la simetría resume simplemente lo que diferentes tipos de relaciones con la materialidad
yo veo como una serie de ángulos fructíferos en del mundo: al hacer artefactos, a nosotros mismos,
estas relaciones arqueológicas entre pasado y pre- o al construir narrativas a partir de los objetos-me-
sente, personas y cosas, biología y cultura, indivi- moria. Hay una continuidad entre los procesos de
duo y cultura. fabricación que estudian los arqueólogos, y el pro-
La arqueología simétrica es una actitud. ceso arqueológico de trabajar sobre los restos del
La simetría llama la atención sobre el acuerdo pasado.
mutuo y la relación. La simetría, en esta correspon-
dencia mutua, implica una actitud, según la cual
deberíamos aplicar las mismas medidas y valores a 2. Creatividad
nosotros mismos y a aquello por lo que nos intere-
samos. Una consonancia entre el pasado y el pre- El proceso arqueológico simétrico es profunda-
sente, individuo y estructura, persona y artefacto, mente creativo. El pasado no es un dato, sino una
forma biológica y valor cultural: la simetría trata realización. El pasado es el resultado de procesos
de relaciones. de descubrimiento y articulación, de forjar cone-
Hay cuatro componentes en esta actitud: proce- xiones con y a través de los restos. El pasado se
so, creatividad, mediación y distribución. En mi recrea constantemente porque el pasado es un pro-
opinión, estos cuatro componentes son bastante ceso, una trayectoria, una relación genealógica con
contra-intuitivos, al menos con respecto a nuestra el presente y con el futuro. Esto significa simple-
imaginación arqueológica convencional. mente reconocer que el pasado sólo puede revelar-
se con visión retrospectiva, y que el pasado no
queda abarcado completamente por determinadas
1. Proceso fechas, sino que fluye y se filtra a través de su pre-
sencia y efecto contemporáneos y futuros. Tal pro-
Como dije más arriba, “una descripción exitosa ceso creativo no compromete en modo alguno la
del pasado no es tanto una medida de concordancia ontología del pasado – el hecho de que realmente
entre el modo en que las cosas fueron y nuestra ocurrió. El pasado creativo y creado requiere que
descripción arqueológica, como un hallazgo perso- admitamos dos cosas relacionadas: que el pasado
nal y social”. no se acabó en determinado punto, y que el pasado
Los arqueólogos, con esta actitud y compren- es lo que fue a través de determinadas conexiones
sión, no descubren el pasado. Los arqueólogos tra- que llevan al arqueólogo que lo investiga más allá
bajan con lo que queda del pasado. Y este proceso, de los confines de cualquier contexto particular y
naturalmente, es algo que nos lleva más allá de la local, hasta un campo antropológico e histórico de
disciplina académica y la profesión. Una sensibili- ejemplos comparativos y conexiones.
dad arqueológica que estudia trazas y restos es algo El pasado, en esta actitud, es tanto un recurso
que une a la disciplina y a la profesión con la me- como una fuente. Nuevamente, los arqueólogos no
moria y con muchas prácticas y culturas del colec- descubren el pasado, sino que tratan los restos co-
cionismo. mo un recurso en su (re)producción o representa-
La arqueología es un proceso de auto-constitu- ción creativa. Y, como en cualquier campo de re-
ción mutua, según esta actitud. El trabajar en el cursos, este proceso creativo de fabricación del pasa-
pasado nos hace lo que somos. Este es un proceso do tiene su propia política: la política del acceso y
dinámico porque no tiene resolución; simplemente la capacidad de acción (agency), de quién tiene per-
continúa sucediendo. El proceso es iterativo. Y hay miso para hacer el pasado y bajo qué condiciones.
por tanto una profunda conexión con la fabricación
y el diseño, con los estudios de cultura material. En
esta dinámica y mutua auto-constitución de pasado 3. Mediación
y presente, humanos y artefactos, hacer cosas hace
a las personas. El proceso creativo de trabajar sobre lo que que-
Lo simétrico implica también que no somos da del pasado implica traducción y mediación, me-
esencialmente diferentes de esa gente y de esos tamorfosis, transformar los restos en algo diferen-
restos que estudiamos. Estamos todos unidos por te. El yacimiento arqueológico y sus materiales se
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Noticias y Recensiones

convierten en texto o imagen, descripción o catálo- sucede con la memoria. Es mejor concebir la
go, recombinados en una exposición de museo, memoria como una “obra de memoria” (memory
revisados en la narrativa de un libro de texto sinté- work), la cual sólo adquiere significado mediante
tico o un programa de televisión, reelaborados en el recuerdo: el acto de conectar la traza de memo-
la retórica de una clase para un programa de ar- ria con algo en la actualidad que provoca la rein-
queología. serción de la memoria en nuestra comprensión
Hace ya tiempo que se ha reconocido que la contemporánea, según re-evaluamos la importan-
publicación es un componente esencial del proyec- cia del pasado a la luz de lo que nos sucede ahora
to arqueológico, simplemente porque el futuro de a nosotros. De este modo acabamos re-contando el
la arqueología, del pasado, es imposible, inconce- pasado de una forma nueva.
bible, sin que el pasado se “documente”. En la acti- No sólo la arqueología contextual ha reconoci-
tud simétrica, esta traducción a través de un medio do que la comprensión depende de las relaciones,
(medium) se entiende como un proceso dinámico: al poner las cosas en contexto. Pensemos en los di-
con el pasado que existe en su re-presentación; con ferentes contextos de conexiones involucrados en
el texto que es un proceso de inscripción; con el esta arqueología simétrica – trayectorias del pasa-
medio que es un proceso de mediación. do al presente que conforman un monumento me-
Y esto nuevamente hace que dirijamos nuestra galítico como lo que es; el trabajo de mediación
atención hacia el contenido político de tales proce- que convierte un yacimiento en otro artefacto, de
sos. La representación implica simultáneamente un orden bastante diferente incluso, pero que mo-
inscribir, dar testimonio y hablar por el pasado (en viliza ese mismo monumento en debates muy rea-
ausencia de éste y en circunstancias de evaluación les sobre cómo sucedió la Prehistoria. Esta actitud
y juicio) y conectar el hecho pasado con la com- simétrica implica una perspectiva relacional que
prensión contemporánea. La arqueología es un ac- trata con redes y sistemas de fenómenos distribui-
to representativo, semejante al del representante dos, redes heterogéneas, según el término acuñado
político que habla por su electorado. por el sociólogo de la tecnología John Law, ecolo-
Y como proceso de realización, nuestra atención gías culturales que se burlan de las disciplinas tal y
se dirige a las prácticas materiales de referencia, como se encuentran sancionadas.
representación y movilización – cómo se desplaza
el yacimiento y sus artefactos hacia conexiones,
ecologías y ambientes nuevos y diversos, que no 5. Genealogía
son los del contexto “original” del yacimiento y los
artefactos, y que no obstante permiten que yaci- La arqueología simétrica no es un nuevo descu-
miento y artefactos sean reconocidos, potencial- brimiento. No es otro “ismo” para que los arqueó-
mente, por lo que fueron. logos lo imiten. Esta actitud, tal y como la he esbo-
zado brevemente, tiene una genealogía larga y dis-
tinguida. Es importante relacionar la arqueología
4. Distribución simétrica con una tradición de pensamiento que ha
hecho mucho con los cuatro componentes señala-
La re-contextualización, la re-mediación de los dos de la actitud simétrica. El que esto sea una ge-
restos arqueológicos, que es la base de su propio nealogía intelectual significa que existe una conti-
reconocimiento como pasado, me lleva al cuarto nuidad y conexión, sin que ello implique necesa-
componente de una actitud simétrica: que el proce- riamente identidad o igualdad.
so creativo de mediación trata de conexiones y Por lo tanto, tras lo simétrico podemos trazar
relaciones. una línea heideggeriana de interés por el proceso
El pasado llega a ser lo que es a través de una más que por el “ser”, que incluye a filósofos como
trayectoria de conexiones que lo apartan de su ori- el presocrático Heráclito (“nunca puedes meter tu
gen temporal en el pasado cronométrico de un mano dos veces en el mismo río”). La filosofía de
lugar datado. Desde esta perspectiva simétrica, el las relaciones internas de Hegel, particularmente
pasado no debe verse como un dato, sino como una en su recepción por el primer Marx, es otro mo-
red de relaciones que continuamente reconstituyen mento constituyente fundamental – véase la intere-
el pasado en sí. Esto es exactamente lo mismo que sante versión arqueológica de esta tradición pro-
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Noticias y Recensiones

puesta por Randy McGuire (1992). El propio pen- Y ciertamente espero que se reconozca una acti-
samiento genealógico de Nietzsche, por supuesto, tud simétrica en buena parte de la arqueología pos-
resulta familiar a la actitud simétrica, no en poca procesual – como la exploración del significado de
medida a través de la historia del discurso de Fou- las cosas y el estudio de las redes socio-técnicas,
cault. La profunda y fundamental exploración de cosas ambas que he abordado en mi trabajo sobre
significados esenciales por parte de varios marxis- la ciudad-estado griega (Shanks 1999).
tas, como Adorno y Benjamin, es otra conexión fa- Por lo tanto, esta propuesta está lejos de ser otro
miliar. Se puede citar asimismo el interés antropo- caso de préstamo disciplinario. La simetría es más
lógico de Bataille por la experiencia transgresora, un término sintético que pone en cuestión el carác-
así como el enfoque deconstructivo derrideano so- ter de la coherencia disciplinaria y sugiere nuevas
bre los sistemas de diferencia. formas de articulación entre disciplinas. Algunas
He mencionado ya trabajos recientes en los es- de ellas las hemos explorado en nuestro MetaMe-
tudios de ciencia (después de Thomas Kuhn) que dia Lab en la universidad de Stanford (http://
contribuyen a esta actitud; en este contexto, debe- metamedia.stanford.edu). Quizá en última instan-
mos referirnos a Bruno Latour. Hay también una cia la actitud simétrica depende de conceptos de
importante escuela de sociología e historia de la historicidad – qué significa ser un agente histórico.
tecnología de la que participan investigadores co- Porque su premisa subyacente es que los procesos
mo Thomas Hughes, Donald Mackenzie y Michael históricos se han de comprender como el resultado
Callon. El arte contemporáneo trata a veces de for- de la creatividad humana – una creatividad disper-
ma espectacular y sutil con procesos materiales de sa que pertenece a conjuntos colectivos y que de-
auto-constitución humana y co-creación técnica, niega la distinción convencional (cartesiana) entre
como ha reconocido bien Colin Renfrew (2003). Y, creador y artefacto, diseño y realización, individuo
quizá irónicamente en semejante compañía, los y contexto cultural.
elementos fundamentales de la teoría de sistemas y
la ciencia de la información reconocen la relevan-
cia de la conexión relacional y el comportamiento Michael Shanks
emergente (emergent behavior). Esto me lleva a la
tecnociencia y al pensamiento post-humanista (en Department of Classics. Building 20, Stanford
las humanidades), que desmontan las distinciones University, 94305, California, EEUU.
esenciales entre humanos y máquinas. mshanks@stanford.edu

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295 Complutum, 2007, Vol. 18: 283-319


Noticias y Recensiones

Un giro más tras el “giro social”.


El principio de la simetría en arqueología

1. Introducción a una “Arqueología Simétrica” se ha fracturado de forma múltiple. Existe hoy día
un abanico de teorías especializadas en arqueolo-
¿Qué es la arqueología simétrica y por qué deci- gía – que se manifiestan en los diversos intereses
mos que es simétrica tal arqueología? En esta in- de los readers y declaraciones teóricas, agrupados
troducción al trabajo colectivo de un grupo hetero- bajo las arqueologías procesuales y posprocesuales
géneo de arqueólogos (Hicks 2005; Olsen 2003, (p.ej. Hodder 2001; Meskell 2004; Preucel 1991;
2005; Webmoor 2005; Witmore 2004), pretendo Preucel 1996; Tilley 1993; Ucko 1995; VanPool
abordar brevemente ambas cuestiones. No obstan- 2003). Es cierto que, como algunos historiadores
te, mi intención es que se haga evidente, a lo largo de la arqueología (Trigger 1989) han señalado,
del texto, la existencia de una tercera cuestión que nunca ha existido un corpus monolítico de intere-
abarca a las otras dos y da consistencia a nuestra ses entre los arqueólogos. No obstante, hemos de
empresa: cómo es la arqueología simétrica. El có- tener en cuenta que la onda expansiva de la imagen
mo la arqueología simétrica permite reconfigurar post-Kuhniana de la investigación científica llegó
una multitud de dualismos básicos – tales como a la arqueología precisamente en un momento en
pasado / presente, sujeto / objeto, significado / sig- que ésta se encontraba – especialmente en los Es-
nificante, representación / representado – nos ser- tados Unidos y Gran Bretaña – tratando de cons-
virá como planteamiento de base para abordar las truir una aproximación unificada al pasado. Debi-
cuestiones sobre el qué y el porqué. do a esta influencia post-Kuhniana, la mayor parte
Antes de nada es importante destacar los princi- de los meta-comentaristas y teóricos de la arqueo-
pales puntos que caracterizan la arqueología simé- logía, al compás de esta visión desunificada de la
trica y fundamentalmente cómo aborda la relación ciencia, han defendido, más que lamentado, la
entre personas y cosas. A partir de la “teoría del ac- existencia de un creciente número de prácticas di-
tor-red”, Actor Network Theory (Callon 1997; La- versas en arqueología. La falta de unidad de estas
tour 1993, 1999 [1992]; Law 1999), que nace – de prácticas parece encajar bien con la idea de los
modo no muy diferente a la arqueología anglo- “estilos de razonamiento” de Ian Hacking (1987),
americana contemporánea – de la discusión entre quien afirma que cada estilo viene motivado por
idealistas / constructivistas y realistas científicos, diferentes cuestiones y diferentes procesos de eva-
la arqueología simétrica emprende igualmente una luación de proposiciones, lo cual constituye una
re-caracterización de esta ontología primordial. prolongación de las divergentes metodologías y
Este es nuestro punto de partida a la hora de repen- creencias teóricas.
sar algunos de los otros dualismos que acabo de No es mi intención atacar tales diferencias,
mencionar. Y si la arqueología es etimológicamen- puesto que una evaluación franca del panorama ar-
te el “estudio de las cosas antiguas” por los con- queológico contemporáneo debería ser suficiente
temporáneos, tal definición debería convertirse en para ponerlas de relieve – se pueden observar en
un denominador común suficiente para unir, no las variadas prioridades pedagógicas de los progra-
dividir, todos nuestros intereses en arqueología. mas de postgrado, las diversas prácticas de citación
Es necesario subrayar la relación entre personas en las publicaciones, los temas de las propias pu-
y cosas como un elemento básico de la disciplina blicaciones, los criterios de evaluación del rendi-
desde el comienzo, pues esta cuestión no sólo com- miento en la investigación y la enseñanza, etc. El
prende la totalidad del campo de razonamiento ar- porqué traigo a colación el hecho manido de la
queológico, sino que es precisamente en este su- fragmentación de la arqueología se debe a que, pe-
puesto objetivo común donde se produce una cre- se a estar toda nuestra disciplina enraizada en la
ciente fragmentación de la arqueología en una di- ecuación personas-cosas, ésta se ramifica rápida-
versidad de campos intelectuales. Con la madura- mente alejándose de su simiente original, a lo largo
ción de la disciplina, la roca madre sobre la que del espectro que se extiende entre las categorías
originalmente se asentaba la casa de la arqueología supuestamente imposibles de mezclar que son las
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Noticias y Recensiones

personas y las cosas. La arqueología simétrica re- y materiales – por lo general condiciones medioam-
chaza la división entre personas y cosas, y, como bientales – como determinantes del comportamien-
su propio epíteto testimonia, opera en cambio a par- to humano. Los propios Schiffer y Lamotta subra-
tir de la premisa de que humanos y cosas no pue- yan esta diferencia:
den separarse artificialmente desde el principio,
sino que deben tratarse en términos de igualdad. “El enfoque analítico sobre los aspectos
materiales y orgánicos [organismal] del com-
portamiento distingue a la arqueología con-
2. Asimetría procesual ductual de otras perspectivas teóricas fundadas
sobre concepciones puramente orgánicas [or-
Para poner de relieve el modo en que las perso- ganismal] del comportamiento” (ibid.).
nas-cosas se encuentran actualmente mediadas en
las tradiciones de investigación, ofreceré unos po- En las publicaciones que se adscriben a la ar-
cos ejemplos sucintamente para ilustrar mi argu- queología conductual, sin embargo, el énfasis de la
mento. Podría parecer que las aproximaciones que explicación se centra directamente en desenmara-
se alinean más claramente con la arqueología pro- ñar a los humanos-en-sí-mismos de las cosas-en-
cesual destacan las interacciones entre personas y sí-mismas, con la esperanza de cribar las variables
cosas, particularmente porque ambas forman parte extrañas, para hacer posible la reconstrucción de
de los procesos deposicionales que constituyen el los procesos de formación responsables del estado
registro arqueológico recuperable por los arqueó- en que se encuentra el registro arqueológico. Y
logos. Así, en una reciente declaración programáti- mientras que estos procesos de formación giran en
ca de la arqueología conductual (behavioral torno a acciones protagonizadas por el homólogo
archaeology), LaMotta y Schiffer (2001: 20) afir- humano – acciones como “abandono”, “reutiliza-
man que: ción”, “desecho”, etc. – el resultado final que tipi-
fica tales estudios se manifiesta en las “historias de
“Los arqueólogos conductuales definen la vida de los artefactos (o la arquitectura)” (Schiffer
unidad básica de análisis precisamente como 1976: 46). A lo largo del espectro mencionado más
la interacción de uno o más individuos vivos arriba que abarca de las personas a las cosas, la
con elementos del mundo material. Como una arqueología conductual aborda admirablemente
unidad de análisis, el comportamiento (beha- ambos polos considerándolos propios de la inves-
vior) incluye tanto gente como objetos”. tigación arqueológica, pero al final se desvía hacia
una posición basada únicamente en las cosas. Ob-
Un enfoque que hace referencia tan explícita a viamente, se puede responder que el hecho de fa-
las personas y los objetos y su mutua implicación vorecer a las cosas es una consecuencia metodoló-
en los procesos de formación del registro no debe- gica inevitable, debido a la realidad del registro
ría producir sorpresa, teniendo en cuenta que den- arqueológico: los artefactos pueden recuperarse,
tro de tal programa se encuentra el nacimiento de mientras que su homólogo conductual, las perso-
los “estudios de cultura material contemporánea”, nas vivas y en acción, no lo son. Según la arqueo-
que, en su reencarnación en el Departamento de logía conductual, las motivaciones de la gente del
Antropología del University College de Londres, pasado – sus decisiones conductuales – deben infe-
pone un gran énfasis en la “co-constitución” de rirse a través de la delimitación de las transforma-
personas y objetos a través de procesos de objeti- ciones naturales (n-transforms), que son más fáci-
vación hegelianos. La arqueología conductual nos les de demostrar y permiten a su vez definir las
ofrece un intento matizado y bien pensado por con- transformaciones culturales (c-transforms) de las
seguir la igualdad en el estudio de personas y co- cosas.
sas, puesto que ambas son objeto de teorización a Esto parece bastante de sentido común. Y a pe-
la hora de definir colectivamente el “comporta- sar del debate entre evolucionismo y arqueología
miento” (behavior) recuperable arqueológicamen- conductual, la arqueología evolucionista toma un
te. Esto distingue a la arqueología conductual de camino semejante respecto al espectro humanos-
aproximaciones funcionalistas coetáneas, que en- cosas. En principio, ambas, personas y cosas, se
fatizan el papel de los condicionamientos externos subsumen bajo la categoría analítica agregada del
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Noticias y Recensiones

“fenotipo humano”. Con intención de aplicar la Se- mo en sí. Condenada a un dualismo tan profunda-
lección Natural Darviniana, Leonard (2001: 72) mente arraigado, la arqueología se ha desplazado a
explica que: lo largo de todo el espectro entre personas y cosas.

“los objetos de la arqueología han sido parte


de organismos vivos. El comportamiento (be- 3. La asimetría posprocesual –
havior) y la tecnología son componentes del la canonización de lo social
fenotipo humano”.
Esto se demuestra perfectamente en el subsi-
Al fusionar cosas y personas en lo que se postu- guiente giro posprocesual. Como reacción frente a
la como una novedosa tercera categoría ontológica las aproximaciones procesuales, la línea posproce-
– el “fenotipo”-, que se ve afectado por las fuerzas sual fomentó la recuperación de las personas, in-
de la selección natural, Dunnell y Leonard son ca- cluso de individuos singulares, que, según se decía,
paces de explicar la visibilidad arqueológica y la habían sido minusvalorados o caracterizados de
variabilidad de las cosas a partir de su “éxito de re- forma excesiva como meros epifenómenos de la
producción” (replicative success) (Dunnell 1980; comprensión arqueológica. En mi opinión, este
Leonar 2001: 73). Como la categoría ontológica olvido procesual de las personas se exageró con
que postulan incluye al mismo tiempo cosas y per- propósitos retóricos, como demuestran los princi-
sonas, la observación de la variabilidad de los arte- pios del programa conductual a que nos hemos
factos en el registro lleva a la suposición de que las referido. Pero el cambio programático resultó tan
personas del pasado son los portadores de fenotipo, drástico como enconada la discusión teórica. Bá-
tal y como lo definen Dunnell y Leonard. Hay algo sicamente, los primeros defensores del nuevo pro-
muy histórico-cultural en esta identificación direc- grama invirtieron la relación de personas-cosas en
ta entre lo visible y lo invisible. Y al igual que en su enfoque teórico y en su método explicativo, dan-
las narraciones histórico-culturales, el resultado de do prioridad al polo de la sociedad a expensas de
tales estudios evolucionistas consiste en buena me- las cosas en el espectro personas-cosas (Figura 2).
dida en diagramas de flujo y árboles genealógicos A partir de la arqueología posprocesual, cuando se
de la variabilidad de los artefactos (cf. Leonard vinculan personas y cosas en el registro arqueoló-
2001: 84-92). Una vez más, se privilegia el polo de gico, se le da prioridad a las cosas tan sólo por sus
las cosas a lo largo del espectro arqueológico cualidades como portadoras de significados. Seme-
(Figura 1), lo que refuerza no sólo la idea de distin- jante paso puede verse como un antídoto frente al
ción entre personas y cosas, sino el propio dualis- descuido procesual por la dimensión simbólica de

Figura 1.- Mediación de las cosas-personas en la expli- Figura 2.- Mediación de las cosas-personas en la expli-
cación procesual. cación post-procesual.

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Noticias y Recensiones

la humanidad en el pasado y su capacidad de ac- nen importancia en relación a la “capacidad de ac-


ción (agency). Sin embargo, también respondía ción social”. Al final, tales relaciones entre perso-
(aunque un poco tarde) a las críticas extra-discipli- nas y cosas continúan siendo asimétricas, puesto
narias post-Kuhnianas de la práctica científica, es- que son las personas, una vez más, las que consti-
pecialmente las desarrolladas en los ámbitos socio- tuyen la sociedad, a priori y por encima de todo lo
lógicos del “programa fuerte” (strong programme) demás, y las cosas sólo se incluyen como un factor
que surgieron a partir del esquema paradigmático a tener en cuenta ex post-facto, al afectar a la rela-
de Kuhn con su reconocimiento de la inevitable ción entre humanos.
influencia de los factores sociopolíticos en cual- Podemos decir que las tres aproximaciones en
quier empresa científica. arqueología que se han mencionado continúan
La posición generalmente identificada como siendo fundamentalmente humanistas a la hora de
“constructivista social” aceleró el impulso de estas relacionar personas y cosas. Es decir, al discutirse
teorías. Para los estudios arqueológicos que se pue- el papel más o menos fundamental de las cosas
den incluir en este ámbito teórico, las cosas adqui- para la reconstrucción arqueológica de la cultura,
rieron una naturaleza maleable, modelada al capri- la explicación en todas estas teorías privilegia o
cho de los actores del pasado, que utilizaban las bien el polo de las cosas o bien el polo de las per-
cosas para objetivar y manipular significados, y sonas en el espectro personas-cosas. El problema,
también por parte de los propios arqueólogos post- desde una perspectiva simétrica, es que una asun-
Kuhnianos en sus estrategias sociales y políticas ción humanista corrompe el objetivo de la explica-
del presente. Los posprocesuales anunciaron el ción antes de que la investigación haya siquiera
final de la inocencia para la disciplina y para las empezado, al separar las cosas y las personas. Los
cosas-en-sí-mismas. Como la oscilación del pén- “giros” (turns) resultantes en arqueología, o al me-
dulo, este movimiento en arqueología resultó nece- nos los múltiples programas de investigación, cru-
sarioy terapéutico por su crítica de la disciplina. zan este espectro de distinta manera, dependiendo
Los estudios de cultura material nos ofrecen un de qué componente se enfatice en la explicación.
campo de estudio que se desarrolló a partir de (y a La arqueología simétrica considera que esta esci-
la vez que) buena parte del pensamiento posproce- sión inicial entre personas y cosas es poco útil y
sual (p.ej. Buchli 2002; Miller 1987). No obstante, responsable de las grandes divergencias, o hiper-
incluso aquí permanece “lo social” recalcitrante pluralismo, de las aproximaciones que caracterizan
como una permanente ironía en un programa tan la arqueología actual.
orientado al “materialismo”. Así, si bien este pro- El creciente debate sobre la multivocalidad – o
grama trae a primer plano el concepto de lo mate- el imperativo ético de incorporar a los individuos
rial como constitutivo de la cultura, al final los es- afectados e interesados en la interpretación arqueo-
tudios de cultura material acaban situando la expli- lógica – puede ser un elemento diagnóstico del
cación dentro del reino de lo social, al utilizar mo- futuro que espera a tales programas inconmensura-
delos interpretativos de explicación – en particular bles. Las aproximaciones multivocales se han de-
el de la cultura material como texto (Olsen 2003). sarrollado a partir de las llamadas de atención den-
El resultado práctico de estos estudios consiste en tro de la propia disciplina, que exigen tener cuenta
envolver la materialidad – tanto las cosas del pasa- el contexto sociopolítico contemporáneo del traba-
do como del mundo contemporáneo – en el campo jo arqueológico, así como a partir de mandatos
social al considerarla un mero recipiente de signi- legales externos e independientes. Estas aproxi-
ficados adscritos por parte de la consciencia huma- maciones colaboran a la desacreditación de dicoto-
na. Un claro ejemplo para los estudios de cultura mías heredadas, como pasado-presente y objetivi-
material es la noción de capacidad de acción social dad-subjetividad. La influencia de concepciones
(social agency) de las cosas defendida por Alfred neoliberales sobre la autonomía de los individuos y
Gell (especialmente Gell 1998). Gell reconoce que el estatus legal sirve para encadenar estas manifes-
las cosas son activas, no pasivas espectadoras en la taciones progresistas a un favoritismo humanista –
sociedad. Sin embargo, en su formulación teórica, lo que supone, nuevamente, una profunda división
las cosas sólo tienen capacidad de acción en tanto entre los principales temas que conciernen a la dis-
que se encuentran insertas dentro de la interacción ciplina.
humana. Las acciones de las cosas únicamente tie-
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Noticias y Recensiones

4. La proposición de simetría ¿Cuál es la justificación última para tratar a las


personas-cosas, o a las naturalezas-culturas, de
La arqueología simétrica no se presenta a sí modo simétrico? Con el pensamiento moderno ta-
misma como una teoría unificadora de la discipli- les categorías se llegaron a percibir como algo se-
na. La arqueología simétrica se ocupa específica- parado por diferencias debidas a cualidades inhe-
mente de la recaracterización de los temas que son rentes o esencias. La supuesta posesión de estas
fundamentales en arqueología: excava bajo la dua- cualidades situaba a una entidad en una categoría o
lidad de personas y cosas. La proposición que nos en otra. La primera de todas estas cualidades era la
orienta es la siguiente: ¿qué pasaría si tratáramos a “intencionalidad” o “conciencia”. Aunque parez-
las personas y a las cosas simétricamente? (Figura can demasiado filosóficas, tales supuestas esencias
3). Este cambio, que sería “un giro más después del han dado como resultado a una serie de conceptos
giro social” (Latour 1999: 281), literalmente daría claves para la arqueología y basados en un razona-
una vuelta de 90 grados a la dirección de la expli- miento del tipo “o esto o aquello”. Así pues, si los
cación, de modo que en vez de la naturaleza y la humanos poseen intencionalidad, la naturaleza,
sociedad equilibradas sobre un eje horizontal, lo como sustrato, carece de ella. De este modo, las
que encontraríamos es la naturaleza-sociedad co- discusiones sobre la capacidad de acción o el sig-
mo una compleja maraña de personas y cosas que nificado en arqueología se introducen, con este
no puede reducirse a partes y donde la explicación razonamiento, en el ámbito humanidad-sociedad;
procedería verticalmente del polo común naturale- mientras que tiempo, medio ambiente u objetos,
za-sociedad. Este reposicionamiento post-huma- que carecen de intencionalidad, se insertan en el de
nista descentra a los humanos como seres autóno- naturaleza-cosas. El problema, como se manifiesta
mos e independientes, necesitados de conceptos claramente en las “trincheras” del estudio del uso
explicativos diferentes, y admite el reconocimien- (o no) de tales divisiones en la práctica científica,
to no-moderno (amoderno) de que las cosas son es que las “esencias” se revelan indemostrables y
parte igualmente importante del ser. se encuentran, además, frecuentemente mezcladas

Figura 3.- Personas-cosas en la explicación simétrica.

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Noticias y Recensiones

en la investigación real. Los mejores ejemplos vie- lógicos y que han llevado a rechazos tan radicales
nen de la ciencia de la tecnología donde los objeti- como prematuros. Como señalé al principio, con
vos y modelos de la investigación humana y las ca- este artículo espero dejar de manifiesto la necesi-
pacidades de los instrumentos crean áreas grises en dad de recentrar, reenfocar y suministrar nuevas
las cuales ambos son responsables de una manera herramientas teóricas a la arqueología como disci-
indisoluble de los resultados de la investigación. plina enraizada simétricamente en el estudio de las
Un ejemplo en arqueología es el Mapa Millon personas y las cosas.
de Teotihuacán – un hito en las técnicas de prospec-
ción y cartografía arqueológica. Se pretendía que
este mapa fuese tan exhaustivo como la tecnología 5. Implicaciones de una práctica simétrica en
del momento (años 60) hacía posible. Sin embargo, arqueología
el dibujo a mano, basado en el reconocimiento aé-
reo, tan sólo permitía una determinada resolución Como indica el diagrama (Figura 3) este cambio
de imagen. La reciente construcción de un super- analítico hace más complejo lo que antes se cate-
mercado Walmart en el sector sudoeste de la zona gorizaba como entidades separadas: ésta es la con-
arqueológica reveló más estructuras bajo la super- trapartida a las divisiones analíticas tajantes. Así se
ficie de las que el mapa era capaz de predecir con reconfiguran también toda una serie de nociones
su tosca resolución ¿Se trata de un fallo de las téc- subsidiarias que consideraban pertenecientes ex-
nicas de cartografía disponibles, de omisiones o clusivamente a un polo o a otro, como práctica, ca-
inexactitudes de los equipos de prospección? Nue- pacidad de acción (agency), representación, cam-
vamente, ninguna de estas acusaciones es justa bio y tiempo. La práctica, más que entendida en los
¡muy al contrario! Es más razonable decir que se términos de la dialéctica de Pierre Bourdieu, en la
trata del resultado de la unión, al mismo tiempo, de que el individuo activo manipula estructuras que
una instrumentación particular y unos objetivos facilitan y constriñen al mismo tiempo la acción, se
concretos de investigación. Argumentos similares convierte en el objeto del éxito o del fracaso de
se han puesto de relieve incluso para la tecnología conjuntos de personas y cosas (tanto instrumentos
paleolítica, donde la composición lítica se fusiona como objetos de investigación) a la hora de crear
con el resultado deseado por el tallador para produ- estabilidad. En arqueología, este lenguaje debería
cir determinados “tipos diagnósticos” de herra- resultar razonablemente familiar: los “conjuntos”
mientas – de manera que una punta Folsom de (assemblages) son un tipo taxonómico que caracte-
cuarcita sería francamente rara. ¿Dónde acaba la riza ciertos períodos de tiempo.
intencionalidad del investigador y comienza la ca- Por ejemplo, la cerámica naranja común se en-
pacidad material del instrumento? ¿Quién es más cuentra en Teotihuacán durante toda la ocupación
responsable de la estabilización temporal del resul- del sitio (aprox. 100 a.C. – 600 d.C.). Más que dis-
tado? tinguir estos objetos de la gente que los utilizó, la
Al incorporar y desarrollar estas perspectivas arqueología simétrica tratará a los teotihuacanos y
provenientes de campos tan interdisciplinarios, los a la cerámica naranja del período como algo inex-
cuales han sufrido igualmente la polémica del tricable – como un conjunto o colectivo. Para en-
constructivismo social frente al realismo científico, tender la práctica prehistórica ¿es útil distinguir a
la arqueología simétrica defiende la necesidad de los usuarios de las omnipresentes cerámicas de las
dejar en suspenso las cuestiones metafísicas (asu- propias cerámicas? Con la proliferación de “cy-
midas o explícitas) relativas a las “esencias”, la borgs” (cf. Haraway 2003) a través de la historia,
“intencionalidad”, el realismo frente al idealismo, un ejemplo contemporáneo y políticamente rele-
etc. ¿Por qué? Porque al igual que los ejemplos de vante sería la discusión de Latour acerca de la Aso-
la “intencionalidad humana”, tales cuestiones, ca- ciación Nacional del Rifle en Estados Unidos (el
racterísticas de la investigación metafísica, conti- conservador adalid de los “derechos de las armas”):
núan siendo indefinidas y conflictivas, lo que hace ¿es el arma en las manos de un individuo quien
que se mueva el péndulo de la renovación teórica. mata gente? ¿O es el individuo con un arma en la
En cambio, la aproximación simétrica mantiene las mano? Ninguna de las dos cuestiones, en términos
perspectivas de las arqueologías previas, al tiempo simétricos, es correcta: es el conjunto, o “cyborg”,
que deja de lado los callejones sin salida epistemo- de arma + individuo el responsable del homicidio,
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Noticias y Recensiones

una responsabilidad que no puede reducirse ni a la americana. Concebida en la filosofía realista e idea-
intención humana ni a la función mecánica. Es ne- lista como una brecha entre la palabra y el mundo,
cesario que se dé este (terrible) colectivo para prac- o la mente y la realidad, se consideraba que la
ticar el homicidio. Y por triste que resulte, tal con- representación científica tenía que cubrir tal brecha
junto, de forma muy similar al del homínido con su haciendo coincidir la representación con las cosas
tosco bifaz, se ha revelado muy estable a largo del mundo, lo que a su vez justificaba las afirma-
plazo. ciones de verdad como correspondencia con la rea-
Esta noción de práctica, que se centra en los co- lidad (Figura 4). Como heredera de semejante teo-
lectivos estabilizadores compuestos de tecnología ría del conocimiento, la arqueología no es una
y personas, redistribuye la capacidad de acción excepción en el campo científico. De hecho, la
(agency) de un modo más democrático: “democrá- arqueología se basa en un grado excepcional en las
tico” porque es inclusivo, independiente del sesgo representaciones que produce – mapas, planos,
humanista. Por consiguiente, la “capacidad de ac- perfiles estratigráficos, fotografía – como testigos
ción material” (p.ej. Pickering 1995) de las cosas inmortales de un pasado que se “destruye” para su
debe considerarse asimismo como parte general de renacimiento como representación (Figura 5). Con
la acción. De hecho, debido a la inserción del con- el fracaso de las teorías de la correspondencia, muy
cepto de “capacidad de acción” (agency) en el pen- especialmente el programa lógico-positivista de las
samiento humanista, “acción” (action) sería un tér- ciencias, la arqueología se ha ido fragmentado más
mino preferible para descentrar la idea de los hu- y más en “campos intelectuales”, debido a la resul-
manos como centro de la acción en general. En el tante dispersión epistémica: algunos practican una
ejemplo mencionado más arriba, una vez que el versión probabilística-estadística aguada de la ve-
conjunto de homínido + herramienta se estabilizó, rificación, otros han acudido a la justificación me-
referirse a la capacidad de acción de los humanos diante las teorías de la coherencia, otros hacia la
como si actuaran sin prótesis tecnológicas sería falsificación de Popper, y muchos, si no todos, de
una descripción parcial. Las cosas (bifaces, armas, los posprocesuales han adoptado una hermenéutica
microscopios de electrones) deben recibir su pro- basada en una espiral de preguntas y respuestas
pio crédito. Si bien el reconocer acción a las cosas para la justificación de la correspondencia episté-
puede inicialmente sorprender como antropomor- mica – en caso de que todavía presten alguna aten-
fismo o incluso fetichización (en el sentido de ción a la evaluación de las afirmaciones científicas.
Marx), es más apropiado pensar en la “des-fetichi- ¿Qué sucede cuando no se da por supuesto una
zación” de los humanos, que dejan así de ser seres escisión entre personas y cosas? Popper y Kuhn re-
misteriosos y autónomos, dados por hecho y sepa- conocieron la incapacidad de los positivistas hem-
rados de sus “relaciones de producción” con las pelianos de ofrecer una forma segura de “engan-
cosas. char el mundo” a la representación, y en conse-
En cambio, el prestar atención a las mezclas de cuencia desviaron su atención del contexto de jus-
cosas-personas elimina el peso de la representa- tificación de las afirmaciones al contexto del des-
ción heredado del pensamiento platónico y carte- cubrimiento. A partir de sus consejos, los estudios
siano y reificado en la filosofía de la ciencia anglo- de la ciencia, que emergieron de las “guerras de la

Figura 4.- El “espejo” del representacionalismo. Figura 5.- La teoría de la correspondencia en arqueología.

Complutum, 2007, Vol. 18: 283-319 302


Noticias y Recensiones

Figura 6.- Rumbos-de-acción arqueológicos.

ciencia” de los años ochenta y noventa, se detuvie- de su acción, es decir, el tiempo? Como arqueólo-
ron a observar la práctica de los científicos y anun- gos, sabemos de primera mano que las cosas del
ciaron que no había una brecha entre los científicos pasado permanecen hoy en día como ruinas, como
(los arqueólogos) y su objeto de estudio. Según los residuos de lo que existió antes. Cuando nos para-
estudios de la ciencia, ambos se encuentran involu- mos a pensar simétricamente, resulta que estamos
crados en continuas relaciones que movilizan gen- continuamente mezclados con cosas: somos
te (científicos, políticos, testigos) y cosas (instru- cyborgs con teléfonos móviles, coches y otros ele-
mentos, objetos) para estabilizar ciertos fenómenos mentos tecnológicos. Pero, como nos hace ver
temporalmente con el propósito de justificar deter- nuestra sensibilidad arqueológica, nos encontra-
minadas afirmaciones. Esta aproximación pragmá- mos igualmente mezclados con cosas del pasado:
tica a la justificación enfatiza la mediación, que es los automóviles son conjuntos de tecnología re-
co-activa y continua (Figura 6). La mediación ciente y de la Edad de Piedra (el diseño de las pri-
(re)equilibra las reivindicaciones de conocimiento meras ruedas), los teléfonos móviles y los ordena-
del mundo al excavar bajo la representación tal y dores incorporan el descubrimiento inicial y el
como se entiende convencionalmente. Al mismo aprovechamiento del silicio, y de forma más mun-
tiempo, proporciona una ontología de la co-crea- dana, según nos recuerdan los florecientes estudios
ción de las personas-cosas y una epistemología li- sobre el patrimonio, las ruinas y los monumentos
bre de las trabas que trae consigo la brecha sujeto- del pasado actúan sobre nosotros cada día dirigien-
mundo (ese irresoluble callejón sin salida). do el tráfico en torno a obeliscos egipcios, alteran-
Finalmente, el cambio y el tiempo son otros de do la ciudad y el crecimiento de los suburbios,
los elementos definitorios de la arqueología. Pero transformando nuestras economías hacia el arqueo-
si mezclamos personas y cosas ¿cuáles son las im- turismo, o creando conflictos territoriales o religio-
plicaciones que esto tiene respecto al “contenedor” sos en torno a santuarios hindú-islámicos.
303 Complutum, 2007, Vol. 18: 283-319
Noticias y Recensiones

Desde una perspectiva simétrica, el pasado está y acciones, conlleva el riesgo de una ecología par-
con nosotros cada día, actúa sobre nosotros y pone cial e insostenible. La arqueología, la disciplina de
en tela de juicio nuestra reivindicación de libera- las cosas y de la visión a largo plazo por antonoma-
ción humanista y moderna respecto a los mundos sia, está llamada a realizar un importante aporte a
incivilizados de las cosas y del pasado. La arqueo- la comprensión de un futuro que sea progresista e
logía simétrica, muy afín a la posición del tercer inclusivo.
partido en las situaciones de bipartidismo político,
o al movimiento ecologista, exige una reforma ra-
dical a partir de un programa impopular, con el ob- Timothy Webmoor
jetivo de reconocer un papel igual a las cosas en
nuestro futuro colectivo. Exigir menos que esto, Department of Cultural and Social Anthropology.
como el confiado neoliberalismo que coloca a los Building 110. Stanford University, 94305,
humanos en el centro de todas las preocupaciones California, EEUU. timothy.webmoor@stanford.edu

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Complutum, 2007, Vol. 18: 283-319 304
Noticias y Recensiones

Arqueología simétrica: un manifiesto breve

1. Introducción 1991; Callon y Latour 1992; Latour 1993, 1994; en


arqueología Olsen 2003; Witmore 2006b). Así, a
La arqueología como disciplina se ha transfor- los “sujetos” y “objetos”, cargados de connotacio-
mado profundamente durante los últimos treinta nes por la modernidad, se los ha de ver, siguiendo
años. En contraste con lo que fue en su día, la ar- a Latour (1993), como los “productos” purificados
queología de hoy se caracteriza por una amplia de nuestras particulares relaciones con el mundo.
variedad de perspectivas, aproximaciones y líneas En consecuencia, ni nuestros análisis, ni nuestras
de actuación (cf. Hodder 2001). Si bien algunos explicaciones, ni nuestras interpretaciones deberían
defienden esta riqueza y diversidad como un triun- comenzar nunca con tales dualismos. Pensamiento
fo del pluralismo (Hodder 2000), otros argumentan y acción, ideas y materiales, pasado y presente,
que la actual fragmentación es un estado post- aparecen totalmente mezclados en la realidad.
hipercrítico que existe simplemente porque el frag- Cualquier separación y oposición radical entre las
mento es lo más resistente a la crítica (Olsen et al. personas y el mundo material con el que viven se
2003). En cualquier caso, lo que es cierto es que en han de considerar, desde un punto de vista simétri-
nuestro actual ambiente disciplinario la inconmen- co, como el resultado de un modo específicamente
surabilidad se despacha rápidamente como diversi- moderno de distribuir entidades y segmentar el
dad (para una discusión sobre la inconmesurabili- mundo.
dad véase Kristiansen 2004). Y lo que es más, con La simetría hace referencia a la nivelación ana-
frecuencia esta fragmentación ha dejado a la ar- lítica de estas entidades diversas. Pero no se trata
queología en una posición tal que la obliga a luchar de la reivindicación de un mundo indiferenciado.
bajo la bandera de otras disciplinas y ciencias, La nivelación simétrica no es ni axiológica ni ética.
frente a lo que sería una forma de pensamiento pu- La arqueología simétrica no explora cómo las per-
ramente arqueológico. En resumen, nuestra com- sonas se encuentran en el mundo, sino más bien
plicidad con la situación actual es el modo más cómo un colectivo distribuido, una maraña de hu-
fácil y menos arriesgado de darle la espalda al ca- manos y cosas, negocia una compleja red de inter-
rácter único – y más bien atormentado – de la ar- acciones con una serie de entidades diversas (ma-
queología, como disciplina que se extiende a lo lar- teriales, cosas y “especies compañeras”). Así pues,
go de la división entre las humanidades y las cien- la arqueología simétrica es un programa que se
cias, y que se ve asolada por las escisiones entre puede describir como una nueva “ecología” reple-
ideas y cosas, pasado y presente, etc. ta de cosas, humanos y “especies compañeras”
La arqueología simétrica mantiene que tales di- (companion species: Haraway 2003) y que da prio-
visiones son nuestra propia creación. Al socavar la ridad a la presencia multi-temporal y multi-senso-
división entre humanidades y ciencias a lo largo de rial del mundo material (Witmore 2006a y 2004b
la cual se expande y segmenta continuamente la respectivamente; también González-Ruibal en
arqueología en su forma actual, la arqueología prensa; Webmoor y Witmore 2005).
simétrica sostiene que existe una gran cantidad de En este breve manifiesto, mi intención es com-
puntos en común entre ambas formas de conoci- partir el proyecto en rápido desarrollo de un pro-
miento que debe reconocerse. Desde esta perspec- grama que tiene – como he sugerido – repercusio-
tiva, la arqueología simétrica ofrece la posibilidad nes en toda la disciplina de la arqueología. En mi
de una nueva síntesis – audaz, osada y arriesgada. contribución a este dossier, pretendo ofrecer sucin-
Define convergencias y propone construir a gran tamente al lector parte de nuestro trabajo prelimi-
escala frente a la fragmentación imperante. nar. Al mismo tiempo, quiero mostrar las conexio-
¿Qué es exactamente la arqueología simétrica? nes que unen a la arqueología, al menos por lo que
Antes de abordar esta cuestión, debemos entender respecta a su estado actual, bajo la bandera de la
lo que es la simetría. El principio de simetría co- simetría. En este manifiesto, no es mi intención cri-
mienza con la proposición de que los humanos y ticar ni refutar. Lo que me interesa es, más bien,
las cosas se construyen simultáneamente (cf. Bloor proponer y construir. A continuación, identificaré

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Noticias y Recensiones

seis temas claves de interés – puesto que se trata de sentido. En primer lugar, se refiere a los vínculos
intereses y obligaciones comunes para todos los ar- recursivos implicados en nuestra práctica sobre el
queólogos – asociados con la arqueología simétri- terreno, sea en la prospección de un transect en el
ca. A través de una serie de ejemplos muy diversos, campo griego o en el sondeo de un metro cuadrado
abordaré algunas de las cuestiones en arqueología en algún lugar del suroeste americano. En otras
relacionadas con la práctica, la capacidad de acción palabras, los campos se corresponden con todos los
(agency), la materialidad, el espacio y el tiempo. componentes necesarios de una red heterogénea,
que contextualiza la práctica a través de sus diver-
sos estadios de iteración.
2. Primer tema de interés: la práctica Pensemos en las excavaciones del tell neolítico
de Çatalhöyük, en Turquía: en este yacimiento los
¿Cómo se relacionan los arqueólogos con el arqueólogos concentran buena parte de su energía
mundo material? En esta cuestión, desgraciada- en saber todo lo posible acerca de qué es lo que
mente, la epistemología ha sido y continúa siendo están excavando en el momento en que lo están
uno de nuestros más grandes escollos. Mientras excavando. Y hacen bien, pero la recirculación del
demos por hecho definiciones de lo que significa conocimiento sobre, por ejemplo, la clasificación
ser humano, sobre lo que es un “objeto”, sobre qué de una semilla para comprender mejor el contexto
constituye un agente (agent), o incluso sobre cómo que se está excavando, incluye muchos más inter-
los arqueólogos producen conocimiento, nos locutores que un especialista medioambiental que
seguiremos viendo continuamente arrastrados ha- simplemente interprete la semilla carbonizada co-
cia una espiral de polémicas, que simplemente lle- mo einkorn. Hay muchas más entidades en juego –
van a la repetición de transformaciones extremas tanto los paletines, cintas métricas, niveles, reci-
una vez por generación (Serres con Latour 1995: pientes etiquetados, cuadernos, o el excavador hu-
144). Nos encontramos aquí con la neblina carac- mano, como el fragmento de cerámica del área
terística de una amnesia moderna, que conduce a 1889 en el cual se encuentra la semilla, los espa-
gestos intelectuales repetitivos. La arqueología si- cios limpios y ordenados del laboratorio, el mi-
métrica contempla las bifurcaciones convenciona- croscopio, los textos con las taxonomías de plan-
les – tales como datos e interpretación, campo y tas, y demás (Last 1997). De este modo, el éxito o
contextos de producción de conocimiento, logros el fracaso de la “interpretación” se basan en la mo-
del pasado y prácticas arqueológicas del presente – vilización de una vasta y heterogénea red que sub-
como el resultado de las relaciones con entidades yace a tal interpretación (Figura 1).
particulares del mundo y no como el punto de par- En segundo lugar, la noción de “campos múlti-
tida. Una forma de dar un paso adelante es dejar en ples” va en contra del esquema excesivamente
suspenso por un tiempo nuestros intereses episte-
mológicos y reformular localmente (es decir, den-
tro del campo arqueológico) aquellos aspectos que
damos por hecho (cf. Witmore 2004a). En otras pa-
labras, seguir de cerca lo que la arqueología real-
mente hace en relación al pasado material. Esto
implica trazar cuidadosamente los múltiples pasos
y transacciones que se dan en la práctica (sobre la
etnografías de la práctica arqueológica véase Ed-
geworth 2005).
En otro lugar he abordado la cuestión de la prác-
tica a través de la noción de campos múltiples
(multiple fields). Los campos múltiples se basan en
la teoría del actor-red, Actor-Network-Theory (La-
tour 2005), y cubren los componentes, contextos y
conexiones implicados en la práctica arqueológica
mientras esta se lleva a cabo. Figura 1.- Los campos múltiples de la práctica arqueo-
El concepto de “campos múltiples” tiene doble lógica.

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Noticias y Recensiones

3. Segundo tema de interés: la capacidad de


acción. O ¿qué es ser humano?

Buena parte de la arqueología sigue una defini-


ción restringida de la capacidad de acción (agen-
cy), que queda relegada al sujeto humano indepen-
diente (para una discusión general vease Dobres y
Robb 2000). Es cierto que algunos hablan de “ca-
pacidad de acción material” o “la acción de los ar-
tefactos”, pero con demasiada frecuencia se trata a
Figura 2.- Mediación cosas-personas en la explicación
las cosas como productos de la “intencionalidad
posprocesual.
humana” y en consecuencia en tanto que agentes
simplificado de la correspondencia entre lenguaje (más apropiadamente “actuantes” [actants]) debe
y mundo material (p.ej. James 1978; Preucel y uno referirse a ellos utilizando el adjetivo “secun-
Bauer 2001; cf. Webmoor, figura 1 en este dossier). darios” (Wobst 2000: 42). El problema aquí es el
Así, el concepto de campos múltiples hace referen- mantenimiento del mito moderno de que la inicia-
cia a toda una serie de pasos presentes en el proce- tiva siempre viene del ser humano independiente y
so de traducción de los materiales arqueológicos del mantenimiento de una separación firme entre
en su publicación final (Figura 2). En relación a es- humanos y cosas. Si esperamos entender cómo las
to, “el campo”, que se considera normalmente el cosas tienen una participación activa, no podemos
lugar donde se recogen los datos, se encuentra en comenzar con los “sujetos” y “objetos” que se en-
realidad disperso a lo largo de toda una serie de cuentran al final de un largo proceso de purifica-
transformaciones: las que existen, por ejemplo, ción asociado con la Ilustración (Latour 1993). Por
entre unas cerámicas dispersas junto a un bosque- lo tanto, debemos preguntarnos cómo encajan los
cillo de olivos griego y el listado de las densidades humanos y las cosas en este enrevesado puzzle y
de artefactos por unidad de cuadrícula en el plano cómo tienen lugar sus relaciones en la realidad. La
a escala 1:5000 que acompaña a un “yacimiento”. excavación del derrumbe de un muro es un buen
Aquí, la precisión se halla en la posibilidad de se- lugar para comenzar.
guir nuestros pasos entre el mundo material y lo En la realidad, el ser humano no es más que una
que decimos o mostramos de él, y no en la corres- entidad entre otras muchas. Por lo tanto en el curso
pondencia entre el lenguaje y el pasado material de una excavación el primer motor de una acción
(Latour 1999: 123). es una “serie distribuida de prácticas cuya suma es
Al atender a lo que hacemos los arqueólogos posible que tenga sentido, pero sólo si respetamos
sobre el terreno, en vez de a lo que a veces decimos los roles mediadores” de todas las series partici-
que hacemos, reconocemos que “el campo” no está pantes (Latour 1999: 181). Aquí, la noción de “me-
simplemente “ahí fuera”, puesto que las cosas que diación” se refiere a los múltiples modos en que los
recogemos cuando excavamos o prospectamos se humanos y no humanos intercambian propiedades
desplazan a través de otros contextos de interac- en el proceso de lograr una determinada meta o
ción, estudio y articulación (Witmore 2004a). Las resultado – por ejemplo, la excavación del derrum-
cosas de la arqueología circulan por todas partes a be de un muro densamente compactado para llegar
través de constantes sustituciones (cuadernos, nú- al nivel del pavimento.
meros de catálogo, ilustraciones, fotografías, etc.). Así, por poner un ejemplo muy básico, un ar-
Se trate de fragmentos de cerámica a mano, trozos queólogo-con-un-pico es diferente de un arqueólo-
de una piedra de molino o núcleos de obsidiana, go-sin-un-pico, del mismo modo que un pico es di-
estas cosas existen en última instancia como garan- ferente cuando está en las manos de una arqueólo-
tías materiales de una interacción en las estanterías go. El resultado de su acción combinada en la re-
de un archivo. En este punto la simetría socava una moción de un nivel superficial o el derrumbe de un
aproximación centrada en el sujeto a la hora de muro es diferente del resultado que puede obtener
producir una explicación o interpretación, al tener un arqueólogo que excava sin pico. Se ha produci-
en cuenta muchas más entidades y muchos más do una transformación en lo que habrían sido los
pasos en la co-constitución del saber. objetivos si las entidades, el pico y el arqueólogo,
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Noticias y Recensiones

se hubieran mantenido independientes el uno del lo podemos volver a los medios (media) que reve-
otro. Se produce, pues, un resultado totalmente di- lan estos contextos y características; tan sólo pode-
ferente cuando se da la acción combinada de un mos seguir las huellas del proceso a través de los
nuevo híbrido dentro de un colectivo sociotécnico sustitutos de un mundo material permanentemente
más amplio – el arqueólogo y el pico. transformado.
El centro de este “programa de acción” no se Al igual que sucedía con el anterior punto de in-
halla ni el pico ni en el arqueólogo. La acción se terés referido, que trataba de la capacidad de ac-
encuentra en el arqueólogo-con-un-pico. No se tra- ción (agency), la mediación tiene lugar a través de
ta de que un determinado ser humano independien- múltiples entidades – herramienta, contexto y ar-
te excave (en este caso añadir la designación “ar- queólogo. En el curso de una excavación estas en-
queólogo” implica situar al humano en un red com- tidades pueden involucrar interacciones previas,
pleja y heterogénea), lo que excava realmente es el teodolitos, paletines, cintas métricas, cuadernos,
colectivo distribuido del arqueólogo-con-un-pico. cámaras, vídeos digitales, una directora de excava-
Pero este rápido esbozo es sólo parte del argumento. ción, un especialista en cerámica – quien sea, lo
A través del proceso de excavación el colectivo que sea – y el resultado de sus largas y complejas
sociotécnico se encuentra en constante estado de transacciones es, frecuentemente, un determinado
flujo. “Nosotros”, ahora entendidos como colecti- modo de documentación. En este proceso de mani-
vos distribuidos denominados arqueólogos, cam- festar el mundo material, la complejidad del mun-
biamos continuamente nuestros objetivos depen- do material va más allá de lo que se puede traducir
diendo de los aliados que movilizamos para alcan- simplemente en los medios basados en papel – li-
zar un determinado fin. Naturalmente este fin cam- bros, revistas, informes (Olsen 2006; Witmore 2006
bia dependiendo de las propiedades del aliado o, en a); la comprensión es algo más que significado.
este caso, de la herramienta. Un derrumbe de muro Si bien nosotros, arqueólogos, tenemos la obli-
excavado por un arqueólogo-con-un-pico es muy gación de producir medios legibles, compatibles,
diferente de un derrumbe de muro excavado por un ópticamente consistentes, estandarizados y que cir-
arqueólogo-con-un-paletín. De hecho, el derrumbe culen, también tenemos la responsabilidad de pres-
de muro, junto con la persona, también actúa como tar atención a otras cualidades del mundo material.
mediador a la hora de alistar al pico por encima del Tenemos una responsabilidad con las cualidades
paletín. Si seguimos esta simetría, no patinaremos múltiples, polisémicas e inefables del pasado. En
nuevamente en la dualidad de humano-en-sí-mis- este punto nos encontramos con otro sentido más
mo y herramienta-en-sí-misma. del término “mediación”, que tiene que ver con el
proceso de traducción.
La mediación se concibe como un proceso más
4. Tercer tema de interés: amplio que el de simplemente dar sentido al mun-
traducción y mediación do material. Sin embargo, de un modo más especí-
fico, el complejo término mediación significaría
La arqueología, al contrario que otras ciencias, manifestar las cualidades particulares de las cosas
transforma activamente su campo de estudio. Des- (Witmore 2004b). Desde esta perspectiva, el con-
graciadamente, no todos los pasados materiales cepto hace referencia a la articulación de aspectos
son tan estables como las monumentales murallas del mundo material – parte de su materialidad, de
de la ciudadela de la Edad del Bronce de Micenas. su carácter local y múltiple – que con frecuencia se
Una vez que la excavación ha tenido lugar, uno no dejan de lado en los modos de documentación ba-
puede volver directamente a un depósito de ceni- sados en el papel – combinaciones escenográficas
zas de un pequeño hogar, como no puede volver a de texto, mapa, plano e imagen. En este sentido
un pavimento levantado unos pocos niveles atrás. más específico, mediación es un modo de traducir
Todas estas cosas se apuntan, se dibujan y se foto- aquellas cosas sobre las que hablamos pero que no
grafían y los contextos materiales se muestrean, se somos capaces de plasmar adecuadamente. Es una
raspan y se deshacen en el curso de la práctica ar- forma de manifestar algo de lo inefable del pasado
queológica. Al final de una excavación o incluso (cf. Shanks 1997). Aún es más, la mediación es un
de una prospección de superficie, siempre nos que- proceso que nos permite alcanzar traducciones más
damos con la traducción de estas interacciones. Só- ricas y completas de la experiencia corporal y de la
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Noticias y Recensiones

materialidad, que se encuentran situadas de forma Pensemos en la historia de la cueva de Franch-


específica, poseen texturas múltiples, son reflexi- thi, que se encuentra en el sur de la Árgolida (Gre-
vas, sensoriales y polisémicas. De hecho, como ar- cia). La historia de Franchthi es sinónimo de tran-
queólogos tenemos una responsabilidad hacia las sición – de la caza y la recolección al sedentarismo
cualidades de las cosas: tenemos la responsabili- y la agricultura. Sus depósitos estratificados cu-
dad de abordar las multiplicidades, ambigüedades bren un período de 20.000 años a lo largo de tres
y presencias del mundo material dentro del proce- períodos críticos – el Paleolítico Superior, el Meso-
so arqueológico. lítico y el Neolítico Inicial. Franchthi, según se
Podemos atender a estas responsabilidades aña- suele decir, contiene una historia de los “orígenes”
diendo a nuestros medios modos de interacción di- de la agricultura (cf. Jacobsen 1981). Aquí, los orí-
gitales y analógicos. Estos modos incluyen simples genes yacen enterrados.
registros sonoros de ruido ambiental; incluyen fo- Las discusiones sobre el origen de la agricultu-
tografías de alta calidad tratadas con software de ra tienden a centrarse en cómo los humanos, con
zoom, al estilo de los mapas de Google, que permi- formas radicalmente diferentes de vida, pueden
te ampliar una imagen hasta los detalles más dimi- adoptar una totalmente nueva. Así, a un lado de la
nutos; incluyen también mezclas de medios varia- división, viviendo en el Mesolítico, se encuentran
dos, como vídeos de un acontecimiento (la excava- los cazadores-recolectores, al otro lado, habitando
ción de un enterramiento en fosa) o un contexto el Neolítico, los agricultores y pastores – humanos
(un pavimento) tomados desde distintas direccio- de la naturaleza a un lado y humanos de la cultura
nes. Mediante estos modos podemos traducir algo al otro. Siguiendo a Catherine Pèrles (2001: 38-
de la presencia física y sensorial del pasado mate- 51), se pueden plantear cuatro posibles escenarios
rial. Desde esta perspectiva, la simetría implica para la transición a la agricultura en Grecia: 1) au-
una preocupación equivalente por las variadas cua- toctonismo –desarrollo local de la agricultura; 2)
lidades de las cosas. difusión cultural –ideas que comparten otras co-
munidades; 3) difusión démica –otras poblaciones
se asientan en Grecia; 4) un conjunto de interaccio-
5. Cuarto tema de interés: el cambio nes más variado entre cazadores locales y agricul-
tores que vienen de fuera. Si bien los especialistas
Otro grupo de escollos se encuentra en los con- debaten sobre la naturaleza exacta de la transición,
ceptos extrañamente cronológicos, pero no com- todos están de acuerdo en que se produjo un cam-
pletamente arqueológicos, de revolución tecnoló- bio radical – es decir, que existió un origen de la
gica, transformación cultural, cambio epistémico, agricultura (cf. Price 2000). Sin embargo, la presu-
transformación paradigmática, etc. Conocimiento, posición de una transición revolucionaria es pro-
comprensión, ser: tales cualidades de la vida nunca blemática.
se encuentran claramente estratificadas. De hecho, La imagen de una transición del Mesolítico al
como sabemos bien, el concepto de “estratifica- Neolítico en Grecia descansa sobre una noción de-
ción” tiene un sentido parcial en el mejor de los sorientada y moderna sobre lo que es ser humano y
casos. En el peor, amontona los períodos en cajas cómo los humanos a su vez se relacionan con el
bien ordenadas y los separa con secuencias lamina- mundo. La innovación, para Perlès y otros, tiene
res y divisiones arbitrarias (cf. Lucas 2005). La que ver con el descubrimiento. Ello implica cam-
transformación, desde este punto de vista, normal- bios radicales en cómo los humanos interactúan
mente sólo se produce mediante revoluciones radi- con el mundo.
cales. En otras palabras ¿cómo documentamos el No obstante, los seres humanos, como com-
cambio? puestos y colectivos distribuidos con nuestros
Irónicamente, uno de los medios de romper con mundos materiales, se encuentran situados dentro
tal estratificación es mediante la noción de genea- de redes de asociación y comprensión que absorbe
logía. Pero antes de nada es necesario añadir el y permite cambios que nosotros, modernos, consi-
adjetivo “sociotécnico”, para deshacer cualquier deramos radicales de forma retrospectiva. Si bien
división firme entre sociedad y tecnología. El tér- algunos han podido pensar en términos semejantes
mino genealogía sociotécnica es ligeramente más en el pasado, no hay porqué asumir que haya sido
simétrico. así. Ciertamente, nuevos artefactos, nuevas “ideas”,
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Noticias y Recensiones

nuevas entidades que entran en escena pueden cau- mundo material desde el exterior. Es mucho más
sar transformaciones en otra entidad o en el modo complicado.
en que otras entidades se relacionan con el mundo. El tiempo pasa y no pasa a la vez. Es turbulen-
Las transformaciones que ocurren en torno al to. Es como el tiempo atmosférico. Está lleno de
7000 a.C., sin embargo, no tienen que ver solamen- momentos de calma, torbellinos y fluctuaciones
te con cómo cosas nuevas, nuevas comprensiones caóticas. El tiempo se filtra (cf. Serres 1995; Serres
y nuevos miembros se alistan dentro de una comu- y Latour 1995). En una arqueología simétrica, los
nidad – dentro de un colectivo –, más bien tiene pasados se tratan como ya no pasados. Algo del
que ver con cómo el papel de los miembros ya pre- pasado existe en lo material aquí y ahora. Se le
sentes o de las relaciones de los miembros ya pre- concede acción y de este modo, los pasados múlti-
sentes cambia. En otras palabras, en vez de dejar ples continúan mediando aspectos de la vida de la
atrás alguna Lens nigricans o Lens ervoïdes para gente en la actualidad de múltiples maneras (véase
que germine, los humanos ahora ayudan a madurar también Olivier 2003).
a la Lens orientalis, que aparece en los depósitos Sabemos que el paisaje es un complejo agrega-
de Franchthi en torno al 7000 a.C. Un nuevo do de tiempos dispares. Al articular este conjunto,
miembro ha entrado en el colectivo. Y aunque el los arqueólogos pueden tratar el tiempo como el
papel de los instrumentos líticos puede cambiar, la elemento clasificador y situar cada componente en
gente todavía puede pescar atún, recolectar cebada relación a otro dentro de la serie de cajas amonto-
y cazar animales salvajes como hicieron otros an- nadas que denominamos cronología. Si bien la me-
tes que ellos, todo esto en el contexto de un con- dida del tiempo es extremadamente importante, no
junto modificado de relaciones con las cosas. es el tiempo en sí (Serres y Latour 1995: 60-61).
Las revoluciones radicales no son la única ex- Frente a la medición cronológica, uno puede tratar
plicación para la emergencia de nuevos colectivos, la clasificación como la auténtica hacedora del
como se advierte en los depósitos de la cueva de tiempo y documentar los múltiples pasados mate-
Franchthi. Con aproximaciones simétricas al cam- riales de los paisajes, sitios, elementos y cosas co-
bio, se pueden trazar también transformaciones ge- mo la reunión de tiempos dispares que realmente
nealógicas más sutiles. son. Esto último es la realidad de la presencia ma-
terial tal y como la encontramos sobre el terreno.
Aquí tropezamos con el problema de nuestra
6. Quinto tema de interés: el tiempo vieja metáfora del palimpsesto. La naturaleza del
palimpsesto consiste en el borrado y la sedimenta-
La arqueología ha venido tratando el tiempo ción. Los estratos se escriben, borran, reescriben,
como algo separado, demarcado y distinto (Cf. los procesos del palimpsesto llevan en sí mismos a
Lucas 2005: 1-31; Shanks y Tilley 1992; Thomas la entropía, la descomposición y la estratificación.
2004). A este respecto, los practicantes de la ar- Pero esto sólo nos hace andar una parte del camino
queología hoy se encuentran definitivamente divi- en nuestra comprensión de la naturaleza del tiem-
didos del pasado por rupturas científicas y cambios po ¿Qué hay de los puntos de conexión, proximi-
epistémicos, que distancian y definen un “noso- dad y acción entre varios pasados? ¿Qué hay de los
tros” ahora frente a un “otros” entonces (Latour pliegues y dobleces en el tejido del tiempo?
1993: 67-69). Como hemos roto de una vez por Por ejemplo, a lo largo de Europa occidental
todas con el pasado, éste se ha convertido en un lu- parte de la red romana de calzadas todavía dirige el
gar que debe ser protegido y preservado (Lowen- curso de la vida de las personas hoy en día (Figura
thal 1985). El pasado es un “objeto” al que hay que 3). El pasado no ha pasado, sino que todavía tiene
encerrar y conservar tras el cristal de una vitrina. acción. Porciones de la antigua red romana de cal-
Desde este punto de vista, la flecha del tiempo es zadas y segmentos de la infraestructura contempo-
inequívoca y unidireccional. Pero el tiempo es mu- ránea de transportes europea se encuentran próxi-
cho más complejo que esta forma de historicismo mos y la vida de la gente se ve directamente impac-
moderno. tada cada día por los logros de los romanos. Esta
El tiempo no debería contemplarse únicamente filtración del tiempo es profundamente arqueológi-
por su medida. El tiempo no es un simple paráme- ca (Witmore 2006a; Witmore en prensa). Más aún,
tro externo. No es otra dimensión más que afecte al mediante la nivelación simétrica podemos recono-
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Noticias y Recensiones

de hace varios miles de años. Sin realizaciones


acaecidas en la distancia, tanto temporal como es-
pacial, que dieron como resultado la rueda y el re-
finamiento de los metales, la industria alemana del
automóvil no habría siquiera existido. Aquí, ta ar-
chaia se encuentran fusionados en la tecnología
más futurista.
La arqueología se enfrenta al reto de abrir las
cajas negras que invaden el mundo contemporáneo
y subrayar la relevancia de ta archaia. En el curso
de nuestras vidas diarias interactuamos con regula-
ridad con cosas complejas – televisiones, ordena-
dores, teléfonos móviles – a los que se declara ma-
Figura 3.- Oxford Street de Londres, en la actualidad. ravillas de la ingeniería moderna, pero que son en
Originalmente era una calle romana. realidad reuniones de logros procedentes de diver-
cer cómo el pasado material vuelve a ejercer su ac- sos tiempos y numerosos lugares. Al trazar las ge-
ción de un modo sutil pero con frecuencia pro- nealogías de estas cosas articulamos “pragmatogo-
fundo. nías” (Latour 1994). Las pragmatonías son un
compuesto de la palabra griega para materiales,
pragmata, y el término para creación, gonos. Las
7. Sexto tema de interés: pragmatonías, pues, se producen cuando prestamos
las cosas (arqueología y pragmatogonía) atención a los caminos que llevan a una cosa parti-
cular, cuando cartografiamos una reunión concreta.
La etimología de la arqueología se fundamenta La idea aquí es que como seres materiales co-
en el término ta archaia. Esto se puede traducir lectivos, nos encontramos enrededados en transac-
literalmente como las “cosas viejas”. Pero ahora ciones entre gente y cosas que se hallan a distancia,
que entendemos que los pasados ya no son pasados desde un punto de vista espacio-temporal, y que
se abre todo un mundo de ta archaia a las que se sin embargo dan lugar a acciones, actuaciones y
ha negado su debido reconocimiento. Dentro del prácticas en la actualidad. Es como si estuvieran
historicismo moderno la gente tiende a tratar el pa- presentes también aquí y ahora. A través de las co-
sado como algo pintoresco y anticuado (otro con- sas lo están. Y así encontramos ta archaia enmara-
junto de connotaciones que rodean la raíz arché). ñadas en algunas de las cosas aparantemente más
Pero sin el pasado material, estaríamos limitados a modernas y futuristas de nuestra vida diaria.
interacciones mediadas por muchas menos entida-
des. Basta con decir que el mundo sería un lugar
muy diferente. 8. Futuros arqueológicos y simetría
Esta idea nos lleva a otra connotación de la
“cosa” como reunión (“gahering”) Pensemos en el La arqueología ha luchado durante largo tiempo
Mercedes S600, considerado una maravilla de in- con divisiones tales como lo material y lo social, el
geniería alemana. Sin embargo, lo que un ingenie- presente y el pasado, las ciencias y las humanida-
ro usa para la construcción de un automóvil es una des. Apresada en lo que se puede definir en líneas
mezcla de partes bien diseñadas y continuamente generales como fluctuaciones cíclicas entre preo-
refinadas (desde cámaras de combustión a árboles cupaciones por el realismo y el constructivismo o
de levas), algoritmos, materiales e instrumentos, la objetividad y la subjetividad, nuestra historia de
todos los cuales son el producto de transacciones “giros” disciplinarios en la negociación de tales
entre humanos, especies compañeras (pensemos en divisiones (de la historia cultural al procesualismo
el tapizado de cuero), y cosas que se extienden en y al posprocesualismo) resulta familiar para mu-
el tiempo desde hace unos días a cientos o miles de chos. El camino hacia la simetría no termina en los
años. El S600 no iría a ningún lado sin la tecnolo- ciclos recurrentes de una “guerra dialéctica” don-
gía neolítica de la rueda. No iría tampoco muy le- de, mediante la repetición persistente y fiel del ges-
jos sin la manipulación de metales, una innovación to de la revolución kantiana (o copernicana), aban-
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donamos a un pasado obsoleto aproximaciones ar- Las humanidades y las ciencias sociales están
queológicas previas y por lo tanto hacemos caso despertando a una sensibilidad arqueológica en ge-
omiso de ellas (Serres y Latour 1995: 52-56). Este neral (Witmore 2006b). Somos testigos de un re-
ciclo somete a la arqueología a la fragmentación y greso a las cosas (p.ej. Latour 2005b). En estos
al olvido; este gesto expone a la disciplina a la am- momentos, es urgente que la arqueología ocupe un
nesia moderna por la cual nos arriesgamos a la re- lugar central. Ante la invasión del pensamiento a
petición (Cf. Wilye 2002: 25-41). corto plazo, la arqueología, con sus perspectivas a
Sin simplificar el mundo con un vocabulario largo plazo, con su enfoque en las relaciones entre
empobrecido de bifurcaciones contradictorias, la pasados y presentes, con su comprensión del im-
simetría implica una serie provechosa de perspec- pacto de las cosas y sus cualidades multisensoria-
tivas y prácticas para reconocer el impacto de las les, nunca ha sido tan relevante. Pero no podemos
cosas, a las que generalmente se deniega un papel responder de forma satisfactoria a esta llamada si
en los mitos modernos del mundo. La arqueología no llegamos a un acuerdo sobre como interactuar
simétrica entiende como los humanos viven con con el mundo material, si no reconocemos la ac-
(que debe distinguirse de en) el mundo en términos ción simultánea de los pasados materiales en el
de mezclas y enredos. Tal comprensión abre nue- mundo contemporáneo. No podemos continuar si
vos campos de posibilidades y nuevos potenciales no abandonamos la seguridad conservadora de
de invención, los cuales nos liberan de las cargas nuestras listas de prioridades fragmentarias y co-
conceptuales asociadas con los problemas de la rremos riesgos. Nuestro mundo está hecho de con-
modernidad. Esta nueva ecología está llena de po- juntos de realizaciones procedentes de una gran
sibilidades para comprender qué es ser humano; variedad de tiempos y lugares. La arqueología si-
cómo los pasados están enredados en el presente y métrica es un paso necesario para articular un sen-
poseen intimidad y relevancia más allá de su com- tido renovado del compañerismo en sentido amplio
prensión como un patrimonio anticuado. (entre personas, cosas y especies). La simetría es
El prestar atención a nuestros temas de interés un paso necesario para una arqueología innovado-
comunes es una forma de explorar un nivel de inte- ra y audaz que lucha bajo su propia bandera.
rés y obligación mutua. En este breve manifiesto
he abordado práctica, capacidad de acción (agen-
cy), traducción, cambio, tiempo y cosas – seis te- Christopher Witmore
mas de interés que creo que compartimos todos los Joukowsky Institute for Archaeology and the Ancient
arqueólogos. Comenzar con los puntos fuertes de World. Brown University Box 1837 / 70 Waterman
la arqueología es el mejor camino para construir Street Providence, RI 02912 EE UU.
síntesis arqueológicas audaces. Christopher_Witmore@brown.edu

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313 Complutum, 2007, Vol. 18: 283-319


Noticias y Recensiones

Comentario a la Arqueología Simétrica

La “Arqueología simétrica” profundiza en la la metodología empleada, o a la organización del


convicción de que la interdisciplinariedad es fun- trabajo de campo, existía toda una serie de eleccio-
damental para entender al ser humano (de cual- nes –en general inconscientes– que determinaban el
quier tiempo o lugar) y, de ese modo, introduce im- carácter de los resultados y la consiguiente carac-
prescindibles reflexiones que ya venían realizán- terización del pasado que íbamos construyendo.
dose en otras disciplinas sociales, basadas en el Estos planteamientos auto-críticos se iban desa-
convencimiento de que las dualidades en que se ha rrollando también en las demás disciplinas socia-
basado el pensamiento científico cartesiano occi- les, tales como la Antropología o la Sociología, de
dental han constituido parte de un mecanismo cog- forma que al ampliar las fuentes de las que nutrir el
nitivo particular que ha caracterizado a nuestra so- pensamiento y la reflexión, la Arqueología no sólo
ciedad, pero que no caracteriza a aquellas socieda- comenzaba a comprender mejor la complejidad
des que estudiamos a través de la Arqueología. Su inherente a las sociedades que estudiaba, sino que
carácter post-moderno queda plenamente de mani- reforzaba el cuestionamiento y la crítica a los fun-
fiesto en el convencimiento de que la Arqueología damentos positivistas de sus elaboraciones del pa-
no descubre “verdades”, no desvela el pasado, sino sado. En la base de esos fundamentos se encontra-
que trabaja con lo que queda de él, convirtiéndolo, ba el dualismo sujeto/objeto, sociedad/naturaleza,
de forma creativa, en un recurso útil a la sociedad especies biológicas/formas culturales, persona/
que lo crea (cfr. supra Shanks). Todos los plantea- grupo social, etc,. con el que opera el pensamiento
mientos vertidos en las páginas precedentes (la con- occidental y que ya venía siendo sometido a serio
vicción de que el presente contiene todos los cam- escrutinio y demoledora crítica por parte de antro-
bios y todos los pasados, y que por tanto, el pasado pólogos (Lévi-Strauss, Descola, o Viveiros de Cas-
no es algo separado y ajeno al presente, por ejem- tro...) o sociólogos (Elías o Giddens, por ej.). Así,
plo), constituyen reflexiones lúcidas y a mi juicio por ejemplo, Descola (1997) o Viveiros de Castro
imprescindibles para realizar una Arqueología (1996) venían insistiendo, a partir de las aportacio-
consciente, crítica y abierta a una profunda com- nes que en su día hiciera Lévi-Strauss, que seme-
prensión de lo que es el ser humano y las diferen- jantes dualismos eran particulares de nuestro modo
cias que presentan las culturas que ha protagonizado. cartesiano y moderno de entender la realidad, por
La Arqueología posprocesual estableció la quie- lo que no podían proyectarse a las sociedades de
bra irreversible de los fundamentos en los que se cazadores-recolectores que ellos estudiaban.
basaba la Arqueología procesual, al evidenciar el De esta forma, los arqueólogos que realmente se
papel que la subjetividad del investigador jugaba interesaban por entender esas “otras” culturas que
en la elaboración del pasado. El pasado nunca vol- protagonizaron el pasado, comenzaban a nutrirse
vió a gozar de la independencia y consistencia que de reflexiones y elaboraciones que reforzaban el
la Modernidad le había otorgado, quedando relega- cuestionamiento de las categorías en las que se ha-
do a una construcción sesgada que obedecía a los bía basado hasta entonces nuestra disciplina, y co-
intereses de reafirmación de un presente en constan- menzaban a interesarse por las claves en las que
te elaboración. El papel que el cambio y el tiempo consistía su diferencia. Pero no sólo. Al entender
jugaban en esa elaboración fue demostrando cómo que otras culturas no se fundaban en esas dualida-
el pasado que íbamos construyendo era sólo una des, comenzaron a verlas como inherentes sólo a
estrategia etnocéntrica o sociocéntrica, que preten- una forma de entender el mundo, la del investiga-
día basar la superioridad que nos atribuíamos en dor, y no al mundo en sí. Y creo que de esta refle-
nuestra capacidad de cambiar a lo largo del tiempo. xión, arranca lo que se ha dado en denominar “Ar-
Indudablemente, para alcanzar esas conclusio- queología simétrica”.
nes era necesario acudir a estudios multidisciplina- En mi opinión, la Arqueología simétrica repre-
res que permitieran ampliar el foco de estudio, in- senta la incorporación a la Arqueología posproce-
cluyendo el propio trabajo del arqueólogo en el sual de algunas de las reflexiones más lúcidas y
campo de visión. Fue así como iba haciéndose obvio útiles que el controvertido planteamiento estructu-
que desde la selección de los temas a investigar, a ralista había hecho al estudio de las culturas; en
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Noticias y Recensiones

concreto, su convencimiento (contrario a la filoso- naturales no humanos sobre las personas, y las
fía posprocesual) de que la subjetividad humana y personas sobre la naturaleza no humana. Como
el orden de racionalidad de una cultura variaba, en quiera que se la quiera llamar, se trata de una in-
relación estructural y por tanto mutuamente inter- terdependencia ontológica, existencial. El dualis-
dependiente, con las condiciones materiales en las mo ontologico, la concepción de un mundo dividi-
que se desarrolla la vida. Es cierto que la arqueolo- do en “sujetos” y “objetos”, conduce al error.
gía posprocesual había introducido la “subjetivi- Crea la impresión de que los “sujetos” pueden
dad” como una variable de imprescindible consi- existir sin los “objetos”. Induce al ser humano a
deración en el trabajo arqueológico, pero no por preguntarse cuál de los dos es la causa y cuál el
ello profundizaba en el hecho de que la subjetivi- efecto. Cuando consideramos unidades que se en-
dad humana varía en un nivel más amplio que el cuentran antológicamente en una interrelación
individual, o que se ha transformado históricamen- funcional mutua (…) nos topamos con relaciones
te, por lo que consideraba legítimo proyectar las de un tipo que ya no puede ser abarcado comple-
percepciones subjetivas del investigador actual a la tamente por un modelo mecánico de relaciones
gente del pasado, representando así una suerte de causa/efecto. Los procesos circulares, y entre ellos
presentismo o positivismo (fenomenológico, aun- los enlaces dobles, marcan la pauta en estos ca-
que parezca contradictorio) que impedía profundi- sos” (Elias 1990 [1983]: 70).
zar en las dinámicas que habían caracterizado y Creo que es a esta idea a la que hace referencia
caracterizan a sociedades distintas de la nuestra. Al ahora la Arqueología simétrica, proponiendo tratar
reflexionar sobre la posibilidad de “tratar simétri- simétricamente a personas y cosas, en una relación
camente a personas y cosas”, la Arqueología simé- en la que no cabe concebir la capacidad de acción
trica da un paso adelante en esa reflexión, aunque de unas sin las otras y viceversa. Sin embargo, al
a mi juicio, todavía no en los términos precisos. entenderlo como relación estructural, se evita caer
Porque aceptar la interdependencia entre el mundo en lo que a mi juicio queda menos claro de las
material y el mundo subjetivo no implica asumir páginas que preceden, y es esa propuesta de una
necesariamente que “las cosas son parte del ser”, práctica sin ontologías cuya metodología no queda
sino simplemente asumir que la relación que exis- bien precisada, o en la dificultad de atribuir una ca-
te entre lo material y lo subjetivo/cognitivo es tan pacidad de acción material (agency) a las cosas mis-
profunda que resulta estructural. Es decir, que la mas, cuando se valoran en relación a las personas.
estructura básica de percepción del mundo se En cualquier caso, todas las páginas que prece-
transforma a medida que se transforma el mundo den no hacen sino contribuir a avanzar en lo que a
material, a la vez que este último, el de las cosas, mi juicio es la dirección correcta de la reflexión
es modificado de distinto modo a medida que cam- sobre qué es el ser humano, qué es la cultura que
bia el mundo subjetivo/cognitivo. Esta relación fue protagoniza, qué es el pasado y en qué consiste
definida por el sociólogo Norbert Elías (1990 a y nuestro trabajo como arqueólogos. Y lo hacen de
b) como “de enlace doble”: una manera profunda, honesta y valiente. Bienve-
“(…) los seres humanos se encuentran en con- nida sea, por tanto, la Arqueología simétrica.
tacto con un mundo –sus pulmones con el aire, sus
ojos con la luz del sol, sus piernas con la tierra
firme, su corazón con otras personas-. La interde- Almudena Hernando Gonzalo
pendencia es fundamental y determina la manera
en que los “objetos” actúan sobre los “sujetos”, Departamento de Prehistoria. Facultad de Geografía e
los “sujetos” sobre los “objetos”, los fenómenos Historia. Universidad Complutense. 28040. Madrid.

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315 Complutum, 2007, Vol. 18: 283-319


Noticias y Recensiones

Arqueología simétrica: ¿Nueva síntesis o nueva etiqueta?

Leyendo los trabajos reunidos en este pequeño mo seguimos creyendo, como decía hace poco Sla-
dossier sobre arqueología simétrica (AS), recuerdo voj ZiZek, que “la economía no es simplemente una
lo que he escuchado sobre el significado ambiva- esfera social entre otras”, sino que “tiene cierto ca-
lente del movimiento (mal) llamado post-moderno. rácter social proto-transcendental” y que muchos
Para algunos, entre los que me cuento, el post-mo- movimientos post-modernos actuales (multicultu-
dernismo supone sobre todo un intento de transfor- ralistas, feministas, etc.), aunque indudablemente
mación radical del pensamiento dominante occi- válidos adolecen de un aspecto negativo común:
dental, en el sentido de una mayor justicia hacia el “la desaparición de la economía como el lugar fun-
resto de grupos y pueblos desfavorecidos de este damental de la lucha” (ZiZek 2006: 138-40).
planeta y de su propia forma de pensar. Al mismo Dicho lo anterior, me parece algo claro que la
tiempo, nos parece una consecuencia inevitable (un novísima AS pertenece en cuerpo y alma, tanto en
“descubrimiento”, si esta palabra fuera aceptable en lo que dice como en lo que olvida, a la corriente
el nuevo paradigma) del mismo pensamiento mo- más lingüística de la arqueología post-moderna o
derno anterior, que en su continua reconstrucción post-procesual, junto con otros intentos anteriores
(“avance”) acabó naturalmente traspasando sus pro- de síntesis: arqueología contextual, reflexiva, mul-
pios límites. Otros interpretan el post-modernismo tivocal, etc. Aún así, reconozco en ella una volun-
como un conjunto de movimientos artísticos, en tad mayor de conjunción de muchas de esas ten-
especial arquitectónicos, que tratan de contrarres- dencias, un intento de responder afirmativamente a
tar la frialdad de los edificios modernos incorpo- la pregunta: ¿hay algo en común en toda la (“peli-
rando viejas formas y materiales, más humanos por grosa por inconmensurable”) dispersión del pos-
pertenecer a culturas e historias concretas. Se po- procesualismo? Como creo que en el terreno filo-
drían seguir dando definiciones hasta llegar a la sófico a quien más debe todo el movimiento post-
que es hoy más común en la mayoría del público moderno es a Jacques Derrida, estoy de acuerdo con
enterado y de los intelectuales de nuestro país: el la identificación que (parece que) hace la AS de ese
postmodernismo es una movida exótica más, la elemento común con la búsqueda de una cierta
última tontería que se les ha ocurrido a ciertos pen- simetría conceptual (¿no sería mejor “equidad”?),
sadores delirantes de allende los Pirineos, algo que mediante la deconstrucción de las oposiciones que
por otro lado ya está viejo y “superado”. componen el lenguaje y que son la expresión soli-
Ciñéndome a la primera definición, en ella se dificada de viejos sistemas de dominación.
advierte claramente la doble justificación, intelec- Es notable el intento que se hace desde la AS pa-
tual y ética, de ese post-modernismo que podría- ra analizar las entidades que necesitan de esa “nive-
mos llamar crítico. Renunciamos a nuestras esen- lación analítica”: sujeto/objeto, ciencia/mito, espe-
cias tanto porque acabaron siendo intolerables para cie humana/otras especies, individuo/estructura so-
nuestra propia lógica como porque siempre lo fue- cial, ciencia hecha/ciencia en proceso, etc. Pero sor-
ron para las demás racionalidades humanas. No es prende que todas estas dualidades tengan siempre
una simplificación excesiva decir que la primera un carácter poco problemático, escasamente social,
vertiente hunde sus raíces en el estructuralismo y la y que conserven tan poco de las que hace ya casi
segunda en el marxismo. La contribución del pri- 20 años el mismo Michael Shanks señaló como ta-
mero fue mostrar la arbitrariedad de los significan- reas esenciales de una arqueología crítica y com-
tes y más tarde la de los mismos significados (post- prometida con los valores (Shanks y Tilley 1987:
estructuralismo) y al marxismo debemos el desve- 205). La insistencia en resolver la contradicción
lamiento de la base social e histórica de todo cono- entre seres humanos y objetos materiales, colocan-
cimiento. También se podría decir que quienes den- do a ambos a la misma altura, que parece ya como
tro del movimiento se adscriben más a la primera la “marca” de la AS (por cuanto otras de sus apor-
línea (el famoso “giro lingüístico”) se concentran taciones habían sido ya planteadas previamente), y
en la crítica intelectual, deconstructiva, de las pro- los alambicados procedimientos discursivos em-
ducciones del conocimiento, mientras los renuentes pleados para justificarla, no han dejado de recor-
a cortar el hilo materialista que los une al marxis- darme algunas parodias humorísticas que se hicie-

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Noticias y Recensiones

ron hace años para criticar el estilo de los primeros de esas pertenencias implique una asignación esen-
posprocesuales, pareciendo que los últimos han cial y necesaria, es mediante las articulaciones he-
acabado imitando a sus imitadores (Gifford-Gon- gemónicas basadas en ellas como se construye la
zalez 1992: 219). Resulta chocante que se hable identidad de cada sujeto (Laclau y Mouffe 1987).
tanto de derechos de las cosas frente a los huma- Mejor que a la agencia personal, los arqueólogos
nos, y tan poco de los desiguales derechos que se- deberíamos aproximarnos a las sociedades del pasa-
guimos teniendo nosotros frente a ellas: las crecien- do escrutando las diversas formas en que la ideolo-
tes diferencias que existen con respecto a la apro- gía y hegemonía se representaron a través de la
piación y disfrute de los productos materiales del cultura material.
propio trabajo. El cansancio de muchos ante la que Según los deconstruccionistas derridianos, en el
ya parece como una viejísima reivindicación no análisis de todo texto hay que buscar una ausencia,
implica que haya sido resuelta siquiera en parte, un signo borrado, un concepto reprimido que con-
por cuando últimamente las distancias no hacen diciona todo el argumento (Cusset 2005: 121). Co-
más que aumentar. mo decía antes, es el silencio sobre lo social lo que
Otro aspecto que tiendo a rechazar de la AS es define a la vez que denuncia internamente al dis-
el individualismo que implícita o explícitamente curso de la AS. Aunque personalmente también
defiende. Al igual que otras aproximaciones, como tengo mucho afecto por los animales (las “especies
la fenomenología o el interaccionismo simbólico hermanas” de la AS), y apoyo las conocidas tesis
por citar dos de relativo éxito reciente, la AS, aun- de Peter Singer, o de Jesús Mosterín en España, no
que tome de la Teoría de la Red de Actores de Bru- creo que esta característica, también surgido de la
no Latour y Michel Callon la dependencia tecnoló- obra de Latour y Callon como el inusitado cariño
gica respecto al mundo circundante, imagina a unos por los objetos, pueda considerarse un punto teóri-
humanos desprovistos de atributos sociales. En el co central de la arqueología en nuestros días.
texto de T. Webmoor en este dossier, se llega a acu- En definitiva, la AS me ha recordado las críticas
sar a lo social de “recalcitrante” por su molesta per- que algunos marxistas, como Perry Anderson y Te-
manencia en el campo de los estudios de cultura rry Eagleton, realizaron del post-estructuralismo
material. Pero antes que nuestra imposición al mun- como una “inflación del discurso”, acusándole al
do de los objetos, repito que me preocupan mucho mismo tiempo de ser la coartada teórica perfecta
más las imposiciones que nos hacemos los huma- para el abandono de las prácticas revolucionarias y
nos unos a otros, y que constituyen la esencia de lo su sustitución por el reformismo moderado hoy im-
social para la perspectiva materialista. Aunque la perante en la izquierda occidental (Eagleton 1997:
experiencia de la sociedad y del mundo sea en cada 272-3), y también a la consideración displicente
uno de nosotros individual, y de ahí del éxito de del postmodernismo en general como la “lógica
conceptos recientes como el de “agencia” o acción cultural del capitalismo tardío” (Jameson 2002).
personal, yo diría que ninguna de esas sensaciones
es única, y que es compartida también, antes o des- Víctor M. Fernández Martínez
pués y de forma más o menos recurrente, por otros
individuos que pertenecen al mismo género, clase, Departamento de Prehistoria. Facultad de Geografía e
etnia, lengua, etc. que la nuestra. Aunque ninguna Historia. Universidad Complutense. 28040. Madrid.

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317 Complutum, 2007, Vol. 18: 283-319
Noticias y Recensiones

La “arqueología simétrica” o la irrupción de la sociología del


conocimiento científico en arqueología

El ligero retraso con el que las principales co- último siglo, numerosas teorías se han sucedido.
rrientes de pensamiento en ciencias humanas y Así, desde las aproximaciones anti-relativistas de
sociales suelen llegar a la arqueología nos permite Robert K. Merton o Pierre Bourdieu, hasta los en-
anticipar cuáles serán los temas fundamentales que foques relativistas de Harry Collins, Bruno Latour
marcarán la orientación de la teoría arqueológica o Michael Mulkay, pasando por la Sociología his-
en los próximos años. En este sentido, no creo que tórica del conocimiento científico de Stephen Sha-
me equivoque cuando afirmo que los estudios post- pin, Donald MacKenzie o Michael Lynch, la socio-
coloniales (postcolonial studies) y la sociología del logía de la ciencia se ha convertido en un espacio
conocimiento científico (SSK, sociology of scienti- donde tienen cabida multitud de enfoques cuyo
fic knowledge) están llamados a convertirse en las denominador común es su interés por los factores
referencias teóricas fundamentales en un futuro sociales que determinan el conocimiento3. Así, du-
inmediato. De hecho, la propuesta de una arqueo- rante los últimos años, disciplinas tan diversas co-
logía simétrica (symmetrical archaeology) puede mo la medicina, la química o la filosofía de la cien-
ser considerada como la irrupción de la sociología cia se han visto sacudidas por la irrupción de estu-
de la ciencia en el campo de la teoría arqueológica. dios sociológicos de muy diversa índole.
Tomando como referencia la idea de simetría de No ha sido este el caso de la arqueología. Excep-
David Bloor1, el presente conjunto de textos explo- tuando algunos artículos escritos desde la perspec-
ran la aplicación de algunas ideas procedentes de la tiva de la arqueología de género (que, con su aná-
sociología de la ciencia en arqueología. Particular- lisis de la distribución de fondos, el acceso a los
mente, estos autores toman como referencia la Ac- puestos universitarios o a las publicaciones, han
tor-Network-Theory, popularizada por Bruno La- demostrado el marcado carácter sexista de las es-
tour, para contestar alguna de las dicotomías fun- tructuras universitarias) y algunos trabajos muy re-
damentales que han estructurado el saber arqueoló- cientes, la sociología del conocimiento ha tenido
gico: persona/cosa, sujeto/objeto, presente/pasado. muy poca incidencia en la teoría arqueológica. Es-
Como los trabajos de Shanks, Olsen, Witmore y ta situación ha provocado una asimetría fundamen-
Webmoor demuestran, propuestas como la necesi- tal: la que se deriva de considerar el conocimiento
dad de repensar la relación entre los seres humanos arqueológico como algo dado y no como algo pro-
y las cosas, el análisis de la práctica arqueológica a ducido. En otras palabras, por utilizar la jerga de
través de la noción de campos múltiples (multiple Bruno Latour que ha hecho fortuna, la teoría ar-
fields), o el examen de la capacidad de acción queológica se ha centrado casi exclusivamente en
(agency) están llamados a renovar un debate teóri- el estudio de la “ciencia ya hecha” (ready made
co que parecía encerrado en la ya sempiterna dis- science) y ha olvidado el examen de “cómo se hace
puta entre procesualistas y posmodernos. Sin negar la ciencia” (science in the making). Con el objeti-
el interés de estos trabajos, creo que todos ellos de- vo de superar esa asimetría, la arqueología simétri-
jan de lado un elemento fundamental que me gus- ca debería promover análisis a propósito de las
taría explorar brevemente en este comentario: la condiciones socio-históricas que determinan, influ-
necesidad de elaborar una sociología que permita yen o condicionan la formación del conocimiento
determinar las condiciones socio-históricas de pro- arqueológico. Estudios sobre cuestiones tales co-
ducción del conocimiento arqueológico. Ese es el mo la configuración del campo académico, la cons-
sentido fundamental de la sociología de la ciencia titución del habitus disciplinar, el papel de las pu-
y, en mi opinión, esa debería ser una de las orien- blicaciones científicas como mecanismo dinámico
taciones fundamentales de la arqueología simétrica de competencia fundamental de la comunidad cien-
en el futuro. tífica o la autonomía del universo científico deben
La sociología de la ciencia es una disciplina cu- convertirse en problemas fundamentales en un fu-
yos orígenes se remontan a la sociología del cono- turo próximo.
cimiento de principios del siglo XX2. Durante el Quedarían por responder dos preguntas. En pri-
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Noticias y Recensiones

mer lugar, ¿qué puede aportar la sociología a la ca se reduce a los enfoques relativistas de Bruno
ciencia arqueológica? En mi opinión, sólo a través Latour (idolatrado en el mundo anglosajón -como
de este tipo de análisis se puede introducir la refle- demuestran los cuatro textos que componen este
xividad (otro de los conceptos esenciales del Strong dossier- y mucho más criticado en el mundo fran-
programme de Bloor) necesaria para conocer los cés). También existen versiones menos radicales
determinismos sociales que pesan sobre el arqueó- (como las de Merton o Bourdieu) cuyo objetivo no
logo y, de este modo, trabajar para contrarrestarlos. es relativizar el conocimiento científico, sino refor-
En segundo lugar, y aceptando que la verdad cien- zarlo. Ese debería ser, precisamente, uno de los ob-
tífica estuviese determinada por las condiciones jetivos de esta arqueología simétrica que está emer-
sociales de su producción, ¿Para qué mostrar di- giendo.
chas condiciones? ¿Acaso no le estamos haciendo
el juego al relativismo más extremo al considerar
que dicha verdad, como diría Bourdieu, reside en Oscar Moro
una especie particular de condiciones sociales de
producción? Para responder a estas cuestiones es Department of Anthropology.
necesario aclarar que no toda la sociología científi- University of Toronto, Canadá

NOTAS
1. Según Bloor, las explicaciones de la sociología del conocimiento deben responder a los cuatro principios de su Strong pro-
gramme. En primer lugar, deben ser causales, es decir deben determinar las causas de las creencias, esto es, las leyes gene-
rales que relacionan las creencias con las condiciones que las determinan. En segundo lugar, deben ser imparciales con res-
pecto a la verdad y a la falsedad, a la racionalidad y a la irracionalidad, al éxito o al fracaso de las teorías analizadas: las dos
partes de estas dicotomías precisan de una explicación. En tercer lugar, deben ser simétricas; es decir, las mismas causas
deben explicar tanto las teorías falsas como las verdaderas. Por último, deben ser reflexivas; i.e. tienen que explicar la emer-
gencia y las conclusiones de la propia sociología del conocimiento.

2. En realidad, se podría considerar que la sociología de la ciencia tiene sus raíces en las aproximaciones sociológicas al cono-
cimiento de finales de siglo XIX y de principios del siglo XX. Esa primera “sociología del conocimiento”
(Wissenssoziologie) se desarrolló fundamentalmente en Alemania y “se [impuso] la tarea de resolver el problema de las con-
diciones sociales en que nace el pensamiento, al reconocer valientemente esas relaciones, al llevarlas al horizonte de la cien-
cia y al utilizarlas como comprobantes para las conclusiones de nuestra investigación” (Mannheim 1929: 231). La idea fun-
damental de estos autores (entre los que destacaron Ernst Grünwald y Karl Mannheim) era que, en algunas ramas del saber,
el conocimiento está determinado por factores extra- teoréticos de diversa índole (seinsfaktoren).

3. Para una breve introducción a la sociología de la ciencia, ver mis trabajos: Moro 2005 y 2006. Para introducción a la socio-
logía de la ciencia en arqueología, ver el trabajo de Víctor M. Fernández Martínez 2006.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
MANNHEIM, K. (1929): Ideología y utopía. Introducción a la sociología del conocimiento. México, Fondo de Cultura
Económica, 1987.
MORO ABADÍA, O. (2005): La nueva historia de la ciencia y la sociología del conocimiento científico: un ensayo his-
toriográfico. Asclepio, Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia, LVII (2): 255-280.
MORO ABADÍA, O. (2006): La sociología como metodología crítica de la ciencia: La historia social de las ciencias so-
ciales de Pierre Bourdieu. Empiria, 11: 71- 91.
FERNÁNDEZ, V.M. (2006): Una arqueología crítica. Ciencia, ética y política en la construcción del pasado. Crítica,
Madrid.

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