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Semiótica

Prof: Matias Capra

APUNTES DE CATEDRA I:
Saussure y Peirce, dos enfoques sobre el signo

En la historia de la semiótica podemos reconocer dos modos de


conceptualizar la estructura del signo, uno de esos enfoques es el desarrollado por
Ferdinad de Saussure quién consideraba que la lingüística del siglo XIX no se
cuestionaba profundamente qué es el lenguaje ni como funciona y decidió
entonces abocarse a la investigación de éste. En su Curso de Lingüística
general propuso dejar de lado el estudio del lenguaje desde una perspectiva
histórica (filología) y analizarlo desde el punto de vista estructural.
El enfoque de Saussure, sostiene que todas las palabras tienen un
componente material (una imagen acústica) al que denominó signficante y un
componente mental referido a la idea o concepto representado por el significante
al que denominó significado. Significante y significado conforman un signo, una
unidad lingüística de dos caras:

1) significante (aspecto sensible, lo que se percibe)

2) significado (aspecto conceptual, es inmaterial y remite a la idea o


concepto evocado por el significante en nuestra mente)

Saussure relacionó a la lingüística con un estudio más general que los


signos, identificó las características de la lengua como entidades mentales,
subrayó la creatividad del lenguaje, estableció una terminología que favorecía la
definición precisa de términos generales, en lugar de la adopción de términos
técnicos, adoptó un sistema didáctico que recurría con frecuencia a las analogías
tomadas de la música, el ajedrez, el montañismo o el sistema solar para describir
mejor los rasgos del lenguaje.

Ocupados en el desarrollo histórico del lenguaje, los lingüistas tomaban


como campo de estudio la lengua escrita. El punto de partida utilizado por
Saussure fue pues, el de la individualidad del acto expresivo: la palabra hablada.
Se presenta así la primera distinción teórica entre:

Lengua (el sistema): O lo que podemos hacer con nuestro lenguaje y;

Habla (el uso del sistema): O lo que de hecho hacemos al hablar.

Saussure sostiene que en los códigos lingüísticos la relación entre


significante y significado es arbitraria, es decir que no esta motivada por el objeto
al cual nos referimos sino que se funda en un acuerdo social mediante el cual
algún grupo humano o sociedad tiende a asumir esa asociación. Este fenómeno
explica para él la existencia de los distintos idiomas.
Por si solo un signo no tiene valor, es necesario evaluarlo y pensarlo dentro
de una estructura o sistema que es la lengua. “La lengua es un sistema de signos
que expresan ideas, y por tanto comparable a la escritura, al alfabeto de los
sordos mudos, los ritos simbólicos, a la forma de urbanidad, a las señas militares,
etc. Solo que es el más importante de esos sistemas. Puede por tanto concebirse
una ciencia que estudie la vida de los signos en el seno de la sociedad; formaría
una parte de la psicología social, y, por consiguiente, de la psicología general; la
denominaremos semiología (del griego semeion, signos)...”.

Teniendo en cuenta la conceptualización de Saussure podemos concluir


que un signo es una representación a partir de la que podemos remitirnos a otro
objeto. Esta representación se estructura a partir de determinadas reglas y tiene
dos aspectos: uno material y aprensible por los sentidos (significante) y otro
conceptual (significado). La articulación entre ambos aspectos resulta siempre de
acuerdos sociales. Por lo tanto, podemos afirmar que un signo es una
convención social.

Siguiendo a Saussure el signo lingüístico consta entonces de una parte


material o significante y de otra inmaterial o significado, ambas están
recíprocamente unidas. Saussure lo definía como una entidad psíquica de dos
caras: el significante esta constituido por la sucesión inmutable de sonidos
(fonemas) que lo constituyen (o de letras en la escritura). El significado es lo que
el significante evoca en nuestra mente (el concepto) cuando lo oímos o leemos.

Una de las características principales del signo, según Saussure se refiere


a la naturaleza arbitraria del signo: El signo lingüístico es arbitrario, inmotivado.
La relación que existe entre el significante y el significado no es necesaria si no
convencional (por lo tanto es una convención social). Así el concepto que expresa
la palabra casa (significado) no tiene ninguna relación natural con la secuencia de
sonidos [kása] (significante). La asociación es el resultado de un acuerdo tácito
entre los hablantes de una misma lengua. La prueba esta en que en otras lenguas
diferentes se emplean palabras totalmente distintas para referirse al mismo
concepto (House, inglés; Maison, francés).

La otra corriente importante sobre el concepto de signo es la que desarrolló


el lógico matemático norteamericano Charles S. Peirce1, contemporáneo de
Saussure, trabajo independientemente de éste y desarrolló una teoría de los
signos a la que denominó Semiótica. Su formación e interés en disciplinas como
la lógica, la filosofía, las matemáticas y la psicología lo llevaron a desarrollar la
concepción de lógica simbólica y su búsqueda se orientaba a hallar una
universalidad de pensamiento a partir de la cual fuera posible entender la totalidad
del mundo.

Efectivamente, su obra se diferencia de la de Saussure porque no se ocupa


tanto del funcionamiento de la lengua sino de aspectos más generales: el modo

1
Charles S. Peirce (Massachussets) Filósofo y físico estadounidense
en que el hombre conoce la realidad. En efecto, la semiótica debía conformar el
marco de referencia de cualquier investigación puesto que permitía indagar la
relación que el hombre establece con el mundo.

Así es que el signo consta de tres componentes, puesto que la realidad es


una tríada y en consecuencia, toda su teoría se basa en sistemas y categorías
compuestas de tres elementos.

Peirce trabajó desde la lógica, porque sostenía que era un instrumento que
permite pasar de lo desconocido a lo conocido, del no saber al saber y controlar
de este modo nuestros conocimientos. En este sentido, él sostuvo que los seres
humanos nos movemos por creencias de tipo existencial y pragmática.

Las creencias son las que van a acompañar nuestra experiencia existencial
cognitiva como expresiones de nuestros hábitos y cuya finalidad es determinar
nuestras acciones. Por ejemplo, nunca nos preguntamos por qué el suelo es duro
y permite que nos sostengamos mientras caminamos eso es porque tenemos una
creencia previa que nos permite movernos sin cuestionarnos cada paso que
damos, porque las creencias según Peirce se oponen a la duda y nos capacitan
para actuar de determinada manera en el momento oportuno. Y esto es así porque
todos nuestros conocimientos teóricos (cómo caminar, saludar, comer, hablar con
los demás, manejar un auto, resolver un examen, etc.) regulan nuestra actividad
(praxis humana) y nos preparan para actuar de diversas maneras.

En este contexto, debemos ubicar la teoría del signo o del significado de los
entes como la llamo Peirce. La definición de signo de Peirce dice: "el signo es algo
que está para alguien en lugar de otra cosa, su objeto, en algunos de sus
aspectos. Y crea en la mente de esa persona un singo más desarrollado que es
su interpretante". Lo que significa que un signo es una representación mental a
través de la cual alguien puede conocer los objetos de la realidad. De
acuerdo a esta concepción, el signo es pues una relación, la entidad carece de
importancia.

Para muchos autores, el significado de una cosa era una especie de


esencia presente en los objetos, es decir que el significado de una palabra como
perro tenia que ver con alguna cualidad presente en el objeto perro. Para Peirce,
en cambio, el significado estaba en el pensamiento, pero no de forma pasiva como
una imagen en el espejo sino activamente, como una acción por la cual
organizamos y transformamos los campos de la experiencia en vista a intervenir
en el mundo, en llevar adelante un proyecto o algún tipo de acción o
comportamiento.

De esta manera, el significado de algo se conforma como el conjunto de


implicancias prácticas que el objeto posee para algún sujeto. Conocer quiere decir
entonces captar esas implicancias y, por lo tanto su significado. Por ejemplo, la
palabra aeropuerto puede movilizar en quien la percibe distintos significados de
acuerdo a cual sea la implicancia práctica que para cada uno tenga, desde luego
que no tendrá la misma implicancia para un empleado aeroportuario que para un
turista o para alguien que jamás utilizó el avión como medio de transporte.

Esta idea determinará en Peirce su singular modo de concebir al signo, en


tanto propuso pensar al significado como algo que, bajo cierto aspecto representa
alguna cosa para alguien. De este modo podemos inferir que el signo para Peirce
es una entidad triádica (de tres componentes), y lo define como “un signo es un
representamen que tiene un interpretante mental”.

El signo estará compuesto por:

1. Objeto:
Aquello a lo que alude el representamen.
Es la “realidad” o cosa a la que alude el signo, la "porción" de la realidad a
la que se puede acceder a través del signo.

2. Representamen: es lo que hace de signo, lo que representa a otra cosa,


los seres humanos accedemos al mundo "real" a través de un sistema simbólico.
El representante sería pues, "el/los aspectos del objeto", que podemos llega a
conocer a través de una tríada en particular, pero nunca al objeto en su totalidad.

3. Interpretante: es la idea del signo en la mente de quien percibe el


representamen (efecto del significado). Es un concepto o idea no una persona,
dice Peirce: “ El significado de una representación no puede ser sino otra
representación". Esto significa que se trata de otro signo que, ahora, es el signo
que el representante produce en la mente de la persona: por ejemplo, la escuchar
la palabra "pájaro" todos comprendemos de qué se está hablando, pero la
variedad de pájaros que puedan representarse en cada persona habrá de ser
diferente en cada caso. El interpretante, ha de relacionarse con los conocimientos
y saberes comunes de una cultura determinada.
Objeto

Representamen Interpretante
enenn

Tanto el representamen como el interpretante son entidades mentales, no


se trata pues, de realidades tangibles. Se trata pues, de operaciones simbólicas
que realizamos con el objeto de comprender el mundo que nos rodea.
Peirce sostiene, además, que el conocimiento es inferencial, lo que significa
que un signo remite a otro signo y este a otro y así, sucesivamente por ejemplo, si
vemos la calle húmeda, inferimos que ha llovido.

Por ejemplo, si miramos un afiche de un paisaje, el representamen es la


imagen del afiche percibida como signo, el interpretante será la relación que
estableceremos entre el objeto al que alude el afiche y el afiche como signo, la
idea que nos hacemos de ese paisaje a través del afiche, una idea que diferirá de
la idea que tuvo la persona que diseño el signo-afiche. El objeto es el paisaje que
el afiche representa.

Para que algo sea un signo de otra cosa, esa cosa ya debe ser un signo.
Esto significa que si puede leerse una "mancha de sangre" como signo de
"herida", entonces debemos conocer el signo "herida", que debió construirse
previamente. No es posible construir un signo para un objeto que no es signo
previamente. Sin embargo, es erróneo inferir pues que, como todo objeto del signo
sea ya un signo entonces el conocimiento siempre tenga como objeto otro
conocimiento y la realidad anterior al pensamiento sea inaccesible. En efecto,
Peirce no niega la existencia del mundo, sino que rechaza la posibilidad de
conocerlo independientemente de los signos.

Por ultimo, es importante recordar que para Peirce el signo (aquello que
representa a otra cosa para alguien bajo algún aspecto) es una categoría mental,
es decir una idea mediante la cual evocamos un objeto con la finalidad de conocer
y comprender la realidad o para comunicarnos.

Peirce estableció diversas clasificaciones de signo, entre ellas se


encuentra esta basada en el tipo de vínculo que une al signo con su referente. Y
así distingue:

• Indices (indicios). Son signos que tienen conexión física real con el
referente, es decir, con el objeto al que remiten; la conexión puede consistir
en la proximidad, en la relación causa-efecto o en cualquier tipo de
conexión. Son índices los signos que señalan un objeto presente o la
dirección en que se encuentran (una flecha indicativa, un dedo señalando
algo...); también los signos que rotulan a los objetos designados pero en
otro código (el título escrito debajo de un cuadro, un pie de foto...). Los
signos naturales producidos por objetos o seres vivos también son índices
(la huella de unas pisadas, el humo como indicativo de fuego, la palidez de
una persona...).

• Iconos. Son signos que tienen semejanza de algún tipo con el referente. La
semejanza puede consistir en un parecido en la forma o afectar a cualquier
cualidad o propiedad del objeto. Son signos icónicos: los cuadros, las
esculturas figurativas, las fotografías, los dibujos animados, las caricaturas,
las onomatopeyas, mapas, planos, gráficos que visualizan proporciones.
Evidentemente la iconicidad es cuestión de grado: una fotografía en color
de un gato es más icónica que una silueta esquemática del mismo.

• Símbolos. Son signos arbitrarios cuya relación con el objeto se basa


exclusivamente en una convención. El símbolo no tiene por que parecerse
ni guardar relación con lo que designa. Los alfabetos, la anotación clínica,
los signos matemáticos, las banderas nacionales son ejemplos de
símbolos. A esta categoría pertenece el signo lingüístico.

Peirce señala que esta clasificación no es excluyente. Considerado desde


diversos puntos de vista, un signo puede pertenecer a la vez a más de una de
estas categorías. Por ejemplo: Las huellas dactilares son índices (guardan relación
real con la yema del dedo que las produjo) y a la vez son iconos (reproducen
exactamente sus estrías), si una agencia de detectives la escoge o la utiliza como
emblema comercial, será además el símbolo de la agencia.

Los diferentes tipos de signos pueden combinarse, en el caso particular de


la fotografía, por ejemplo se trataría de un ícono (en tanto hay una relación de
semejanza con el objeto) pero también es índice puesto que la fotografía se ve
afectada por el objeto que representa (la fotografía se produce a través de
registrar diferencias lumínicas de aquello que representa) de manera tal que
podemos decir que la fotografía sería un signo icónico-indicial.