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INFORME JURÍDICO SOBRE PROCEDENCIA DE LA CADENA

NACIONAL “INDEFINIDA E ININTERRUMPIDA” EL 30 DE


SEPTIEMBRE DE 2010

En razón de los hechos acontecidos el 30 de septiembre,


aproximadamente a las 13:20 se promulgó el Decreto
Ejecutivo No. 488 que declaraba el estado de excepción en
todo el territorio nacional “en razón de que algunos
integrantes de la Policía nacional han distorsionado
severamente o abandonado su misión […] y por ende sus
deberes […] lo que podría generar una gran conmoción interna en
cuanto a la seguridad interna, ciudadana y humana garantizada y
tutelada por la Constitución de la República […]”

El Decreto 488 también dispone la movilización de las Fuerzas


Armadas para garantizar la soberanía nacional y el orden
interno; la ejecución de un plan de contingencia por parte del
Ministro de Defensa; la duración de 5 días del estado de excepción; la
provisión de los recursos económicos necesarios por parte del
Ministerio de Finanzas; la notificación del estado de excepción a
la Asamblea, Corte Constitucional, OEA y ONU; y, la vigencia
inmediata del decreto.

Sobre esta base, aproximadamente a las 14:00, la transmisión


de cadenas privadas de radio y televisión de todo el país,
fueron suspendidas para efectos de reproducir la cadena
nacional “indefinida e ininterrumpida” dispuesta por el
gobierno nacional sobre la base del Decreto 488, y que terminó
aproximadamente a las 20:00. Adicionalmente, desde horas de la
mañana los medios electrónicos (elcomercio.com, ecuadorinmediato,
etc.) fueron deshabilitados, sin que se atribuya esta situación de
forma específica al Decreto 488.

El art. 164 de la Constitución, relativo a los estados de excepción,


dispone que en la declaración de los mismos, debe observarse el
principio de proporcionalidad, necesidad, legalidad,
temporalidad, territorialidad y razonabilidad; y que se debe
establecer, entre lo principal, las medidas que deberán
aplicarse y los derechos que podrán suspenderse o limitarse.

Adicionalmente por razón de las obligaciones internacionales en


materia de derechos humanos que tiene nuestro país, los decretos de
estado de excepción deben contemplar restricciones a los
derechos humanos solo en la medida que con ello se evite
consecuencias peores para éstos, es decir deben restringirse para
armonizar situaciones concretas, y debe haber relación entre el
derecho que se restringe con el objeto buscado en la
declaratoria de excepción.
También es importante revisar que la teoría política relativa a la
“doctrina de la seguridad nacional”, sostiene que los estados de
excepción suponen estados de abrogación de poderes en un
solo ejecutor, que en su comprensión aberrante supone la
posibilidad de ejercer poder sin cuestionamientos. Sin embargo, la
doctrina contemporánea ha marcado un marco teórico al respecto,
estableciendo que los estados de excepción deben utilizarse para
reafirmar el orden democrático (entendido la palabra orden
como la normalidad de un Estado democrático) por lo que es
fundamental que su interpretación de las medidas tomadas
favorezca la vigencia de los derechos humanos.

Con este antecedente es importante notar lo siguiente:

1. En el Decreto 488 no se establecen cuales son los derechos


restringidos, lo que supone una violación constitucional no
controlada por la Asamblea Nacional (control político) ni la Corte
Constitucional (control constitucional), lo que supone, bajo la teoría
del neoconstitucionalismo, que se trata de un acto espurio del orden
constitucional.

2. En el Decreto 488 no se indican las medidas que se van a


tomar para evitar la posible “conmoción interna en cuanto a la
seguridad interna, ciudadana y humana”, con lo que se amenaza la
vigencia de los principios de proporcionalidad, legalidad y
razonabilidad, en el sentido de que se crea un estado de ejercicio
del poder sin garantías o consecuencias.

3. La medida de restringir los derechos de comunicación y expresión,


no previstos en el Decreto 488, supone una violación a la
Constitución, en el sentido de que la restricción de cualquier
derecho debe cumplir con los requisitos que establece la
Constitución para tal efecto, no pudiendo admitirse una restricción
sobre la base de una norma que no lo contempla. Adicionalmente, del
texto del Decreto 488, no se colige una relación entre el derecho
restringido (la libertad de prensa, información, expresión,
comunicación etc. y los objetivos buscados en la declaratoria
del estado de excepción.

4. Según el art. 13.2.b de la Convención Americana sobre Derechos


Humanos, la libertad de expresión solo puede restringirse en
casos de protección de la seguridad nacional, el orden público,
la salud o moral pública; sin embargo, el principio interpretativo de
las restricciones, contemplado en el art. 29 de la Convención, indica
que las restricciones no pueden comprometer al derecho
mismo, es decir, la restricción no puede suprimir el derecho,
cosa que ocurre en los casos en los que no se establecen las
medidas a tomarse y los derechos que se van a restringir
(violando la Constitución), se irrespetan los principios de
proporcionalidad, legalidad y razonabilidad y no se colige la
relación entre el derecho restringido y los objetivos del
estado de excepción.

5. Los organismos de supervisión del cumplimiento de la Convención


Americana sobre derechos Humanos como son la Comisión y Corte
Interamericana de Derechos Humanos, justifican la restricción de
la libertad de prensa (expresión) cuando el orden y la
seguridad del Estado son realmente comprometidos, pero
siempre que se respete el procedimiento constitucional y los
principios interamericanos previstos para tal efecto.

6. Ciertos sectores cuestionan la vigencia del Decreto 488, pues


observan que el mismo tiene como objeto (aunque ello no consta en
el texto del Decreto) el cese del plagio al Presidente de la República;
sin embargo, critican el hecho de que el Presidente, o no firmó
el Decreto (siendo el único competente para ello) por el
plagio, lo cual hace a este Decreto inexistente e
inconstitucional; o sí lo hizo, caso en el que se preguntan si
verdaderamente existió este plagio y la amenaza a la
seguridad pública y nacional.

7. La medida de restricción del derecho de comunicación y libertad de


expresión a los medios privados tiene un justificativo innegable,
pero ello no supone el principal fundamento para restringir
los derechos, por lo que se podría decir que se utilizó el Decreto 488
como un medio para ejercer el poder sin cuestionamientos, lo que es
completamente incompatible con el Estado Constitucional de justicia
y derechos que se instituye en el art. 1 de la Constitución.

GO

Asignado: 07/10/10
Entregado: 07/10/10