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IONNES DI NAPOLI

ESTÉTICA

IOANNES DI NAPOLI

ESTÉTICA

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IONNES DI NAPOLI
ESTÉTICA

ÍNDICE

I. Introducción teorética..............................................................................
II. Introducción histórica

III. Noción de Estética.............................................................................

IV. Importancia y división de la Estética..............................................................

Bibliografía............................................................................................

CAPÍTULO I. De la belleza..........................................................................

Artículo I. De la esencia de la belleza................................................

Artículo II. De la objetividad de la belleza................................

Escolio De la división de la belleza....................................

Artículo III. De la aprensión y la delectación de la belleza......................

CAPÍTULO II. Del arte...............................................................................

Artículo I. De la esencia del arte......................................................

Artículo II. Del fin del arte................................................................

Artículo III. Del juicio acerca del arte..................................

Bibliografía

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ESTÉTICA

INTRODUCCIÓN A LA ESTÉTICA

I. Introducción teorética
II. Introducción histórica
III. Noción de Estética.
IV. Importancia y división de la Estética.

I. INTRODUCCIÓN TEORÉTICA.

Todos los hombres hablan de personas, cosas u obras bellas, distinguen entre la
belleza natural y la belleza artificial, discuten entre sí de la belleza de estas o
aquellas personas, cosas u obras; A veces niegan que alguna actividad este en
el arte (por ejemplo el arte cinematográfico), juzgan del carácter artístico de esta
o aquella obra bella, de esta o aquella parte de la misma obra (La comedia de
Dante) etc.

Cada uno considera conocer bien la naturaleza de la belleza y el arte, y con


frecuencia se irrita contra aquellos que no admiten sus juicios, reprueban estos
la carencia de gusto estético, distinguen entre la poesía y no-poesía.

Por otra parte, si vemos las sentencias de los artistas, gran disensión se
ostenta; algunos artistas sacan la obra artística y proponen la doctrina estética;
otros en nada valoran la teoría estética y sostienen al artista excluyendo las
derechas o las izquierdas de las posturas doctrinales, otros no atienden ni a las
“creaciones propias”, otros siguen el clasicismo, otros el romanticismo, otros
prefieren el realismo o verisimilismo, otros el idealismo o simbolismo etc.

Se tiene algo en común entre los artistas y no artistas, es decir una persuasión
general de que la belleza sea algo que existe en las cosas o en la naturaleza o
en el arte, aunque, con frecuencia difieren los juicios apreciativos.

Luego la postura espontánea (parafilosófica) sostiene que la belleza es algo


objetivo y expresada por el arte, de esta persuasión especial, y supuesto el
consenso universal acerca de los caracteres artísticos de cualquier obra, se tiene
un gran desacuerdo, es así como fluyen con frecuencia larguísimas discusiones.

Surge luego la pregunta:

¿Qué es la belleza?

¿Qué es el arte?

Este problema se pone implícitamente a todos, los que producen la obra


artística, o los que con pasión juzgan acerca de esta o de aquella obra; cada
uno debe tener al menos una idea o sentencia espontánea o irreflexiva de la
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belleza y del el arte. Por otra parte el filósofo es reflexivo e investiga a


profundidad acerca de la naturaleza de la belleza y el arte, para obtener alguna
unidad en los juicios llevados.

El conjunto de cuestiones que los filósofos deben poner para resolver el


problema acerca de la belleza y el arte, constituye el problema de la estética.

II. INTRODUCCIÓN HISTÓRICA.

La verdadera consideración reflexiva de la belleza y el arte se tiene primero entre


los griegos, en quienes de modo especial se encuentra el sentido estético, junto
a ella también la bondad, como algún orden de la persona se identifica con la
belleza, así es como algo se considera simultáneamente bello y bueno: (καλός:
bueno; όμορφος: bello; αρκετά: bello; ascetismo ético, ética estética)

Entre los griegos sobresalen Platón y Aristóteles.

Platón en sus diálogos (Ion, Hipias mayor, Gorgias, Fedón, Fedro, El banquete,
La república), mucho tienen de bello y de arte; En lo capital esta es su doctrina:

1) Mas allá de la belleza empírica se tiene fuera del mundo sensible lo que es
bello en sí (la misma belleza) por cuya participación todo en el mundo es
bello.

2) La belleza implica alguna medida y proporción (μέτρηση: medida; σχέση


proporción) como sea algo lucidísimo y amabilísimo produce en el hombre
una complacencia pura.

3) El arte como expresa la belleza sensible, no es ni la imitación de la


naturaleza, sino como la naturaleza (la cosa sensible) sea la misma imitación
del mundo inteligible, el arte es la imitación de la imitación o sombra de la
sombra.

4) Como sea sombra de la sombra, el arte ni se sujeta al mundo sensible ni se


desvía al mundo inteligible en el cual de modo singular se establece la
verdad, por lo que el arte es excluido de la sociedad o república (el rigorismo
platónico contra el arte)

Aristóteles en contra, como niega el mundo inteligible de Platón, tiene por debajo
la cosa sensible y eleva la belleza natural y el arte; igualmente para Aristóteles
los grandes caracteres de la belleza son: el orden, la simetría y el ornato (la
perfección); el arte también es la imitación de la naturaleza, no en el sentido
platónico; el arte imita a la naturaleza, no en cuanto reproduce la naturaleza
como es, sino en cuanto imita a la naturaleza en su modo activo: Como la
naturaleza es una concreción de la idea (la admisión de la idea o forma sensible
en la materia sensible, la particularización del concepto universal en las cosas
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empíricas) así el arte lleva como el concepto o la idea que se realiza en las
personas, las cosas o los hechos sensibles; por lo tanto para el arte se requiere
esencialmente la fábula, que no repite las cosas como son.

El arte Aristóteles lo trata en la Poética, aunque sus tratados se limitan a la


epopeya y a la tragedia, sobre todo a la tragedia; dos cosas son notadas en la
doctrina aristotélica:

1) En la medida del fin, el mismo dice que la tragedia representa las pasiones
vehementes de los hombres, y de algún modo estos se purifican.

2) En la medida de su estructura, se tiene que la tragedia debe de tener una


absoluta unicidad en la acción (los hechos) en el tiempo (unos días), y en el
lugar (el mismo lugar) así Aristóteles puede probar como leyes las
propiedades que se encuentran en los autores griegos (Eschylus, Sófocles,
Eurípedes)

Los neoplatónicos (Plotino, Iamblico) exaltan en grado sumo lo bueno como la


máxima belleza y remontan a las cosas sensibles; el arte sirve como medio
preliminar para apropiarnos de aquel sumo bien bello (esteticismo ético-místico)
Entre los romanos el problema de la belleza se trata poco; no obstante mucho se
tiene de las reglas del arte (Cicerón, Del orador, Horacio; del arte poético,
Quintiliano: Las instituciones oratorias etc.)

San Agustín habla mucho de la belleza y del arte en: De la verdadera religión;
escribió la obra De la bello y lo construido que también fue perdida; llega hasta
nosotros el tratado: De la música y De la Gramática. La doctrina agustiniana se
acerca a la neo platónica.

S. Tomás escribió óptimamente sobre la belleza, sin embargo escribió menos


del arte, su postura es similar a la doctrina agustiniana.

En el siglo XV-XVI el problema de la estética es considerado mas bien una


técnica las reglas o preceptos por las que se especula que sea el concepto de la
belleza y del arte; sin embargo se tienen algunos conceptos del arte, en cuanto
el arte (sobre todo la poesía) se considera como la artificiosa y deleitable
exposición de algunas verdades (“il vero conditione in molli versi”, Torcuato
Tasso)

En el siglo XVIII el italiano I. B. Vico (1668-1774) distingue triplemente la edad en


la vida individual y social: la edad del sentido (en la que prevalece el sentido), la
edad de la fantasía, la edad de la razón; en la edad de la fantasía se tiene el
concepto fantástico que cubre (sin consideración especulativa) algún ardor
afectivo (una conmoción) en la expresión; luego se tienen algunas poesías de
varias disciplinas ( lógica poética, metafísica poética, ética poética etc.) Además
puede faltar el concepto según Vico: El arte es la expresión fantástica que
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ordena algún concepto, como es patente en la doctrina viquiana el arte no


necesariamente se une con la belleza.

La ciencia autónoma de la belleza y el arte tiene padres germanos Baumgarten


(1714-1762), el cual era adicto a la filosofía wolfiana al mismo le dedicó su obra
titulada “Estética” en la cual disputaba de la belleza conocida por los sentidos.
Después de Baumgarten, el estudio de la Estética floreció mucho en Europa. En
el romanticismo germánico (contra el racionalismo galo que proliferaba en
Descartes y se expresa en la obra Boileau, Del arte poético) el arte se concibe
como la expresión suprema de la vida humana y se exaltaba el sentimiento como
la facultad cognoscitiva y productiva del arte (Shiler, Novalis etc.): contra la
tradición, la mitología, la serenidad, el orden racional de la escuela clásica
romántica exaltaba la vida subjetiva y la historia patria, la verdad y la sinceridad,
el esfuerzo y el ímpetu (Sturm und Drang) etc.

Ya Kant en la obra Crítica de la facultad del juicio enseña que la belleza es algo
subjetivo, así el juicio estético es como algo que fluye de los elementos a priori
Después de Kant y el romanticismo germánico, que tuvo influencia en la
literatura europea, los idealistas en general niegan la existencia objetiva de la
belleza y exaltan las funciones del arte en la actividad humana (en la vida
espiritual), así Scheling, dice que el arte es el medio de penetración o de
intuición absoluta; Hegel dice que el arte es el modo intuitivo (intuición)

Sería largo mencionar las innumerables doctrinas modernas acerca del arte;
pocas son suficientes:

1) Algunos siguen la doctrina idealista negando la objetividad de la belleza y


exaltando el arte como la forma de la creatividad humana; así en Italia F. De
Sanctis (mas bien literato que crítico) y especialmente B. Croce.

2) La doctrina crociana (En la que el autor declara estimar la doctrina de Vio,


Hegel y De Sanctis), a estos puntos se reduce:

a) No se da la belleza como algo que existe fuera del sujeto que


conoce, por lo tanto la belleza es el mero efecto del arte como la
actividad humana (criatura del espíritu)

b) El arte pertenece a la actividad parabólica del hombre, o sea,


a la intuición (el orden sensitivo fantástico) requiere la totalidad o la
perfecta unidad de las diversas partes en la obra artística, es así
como se tiene la expresión compacta de alguna cosa.

c) Sobre todo la intuición – expresión debe unir el sentimiento


como un coprincipio necesario (de la esencia lírica del arte); Por
tanto el arte es la intuición - expresión - lírica.

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d) Y de esta manera donde se tiene la intuición – expresión lírica, allí se


tiene el arte, en el hombre rústico que compone pocas líneas para
alguna figura, en el niño que empieza a componer palabras o líneas;
en el artista de gran valor etc.

e) Por tanto especialmente, en la poesía, los géneros literarios (la


tragedia, la comedia, la poesía dialéctica etc.) son algo extrínsecos al
arte; del mismo modo en que algo extrínseco es la división del arte,
una mera técnica en las obras realizadas de los artistas.

f) Además el arte no corresponde ni al concepto ni a la verdad ni a la


honestidad, es una mera producción alógica y amoral, en la que el
hombre celebra su creatividad y mundanidad (su vida sensible en este
mundo excepto lo que no se le da)

La doctrina crociana del arte tiene una gran difusión: muchos seguidores,
pero también muchos adversarios, sobre todo los críticos literarios (crítica
estética) ejerce un notable influjo.

3) Otros atienden mas bien al artista que al concepto en su carácter o en los


hechos externos o internos, que ocasiona la entrega de la obra artística; así
los positivistas y otros (Taine...), que pintan los estudios psicológicos y
filológicos oponiendo la crítica estética de los idealistas a la propia crítica
sociológica – histórica.

4) Otros se contentan en poner la síntesis entre las exigencias del relativismo y


los caracteres intuitivos productivos del arte (muchos autores de Francia e
Italia); En nuestros tiempos algunos escolásticos (Valenssise, Lepore, De
Wulf, Maritain, De Munnynk etc.) tratan bien el problema de la belleza, junto
a los principios tomistas, otros (por ejemplo Fornari) prefieren resumir el
principio platónico agustiniano probando el arte para la realización de lo
divino. (Tendencia mística en la estética)

Por lo dicho el problema de la estética en estas preguntas se divide:

I. De la belleza:

1. ¿Cuál es la esencia de la belleza?


2. ¿La belleza es algo objetivo, o sea, algo que realmente existe en las
cosas fuera del alma?
3. ¿De qué modo se conoce la belleza?

II. Del arte:

1. ¿Cuál es la esencia del arte?


2. ¿Cuál es el fin del arte?
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3. ¿De qué modo es juzgado él arte?

III. NOCIÓN DE ESTÉTICA.

La solución al problema de la estética se tiene por una disciplina especial, que se


llama estética, la cual se define: Ciencia filosófica de la belleza y el arte.
Análisis de la definición:

1) Ciencia, para indicar el carácter teórico o especulativo, de la estética, la


cual considera el mismo concepto de la belleza y el arte. La estética, al
menos la que nuestro estudio presenta, no se concibe como un mero
conjunto de reglas (técnicas), como las hechas en las academias del arte y
de belleza, sino como un verdadero estudio especulativo hecho, por
principios y raciocinios.

2) De la belleza y del arte para indicar el objeto material de la Estética, o


sea, acerca de lo que versa la estética.

3) Filosófica, para indicar que la Estética considera los principios supremos o


las esencias, el fin y el conocimiento de la belleza y del arte.

4) Así la Estética es la parte de la filosofía que se distingue de otras partes,


por el objeto material y el objeto formal “ad quo” (fin)

a) Por el objeto material, porqué ninguna otra parte de la filosofía


toma en conjunto la belleza y el arte. La belleza puede considerarse en
metafísica, aunque la mayor parte fue hecha por autores los
escolásticos; además la consideración del arte no pertenece a la
metafísica.

b) Por el objeto formal “ad quo”, porque el fin de la estética no es la


mera contemplación de las cosas, sino que tiende a regular la actividad
artística, de donde la Estética es en parte especulativa (en cuanto se
conduce de la belleza) y en parte práctica o mejor dicho práctica –
especulativa (en cuánto se conduce del arte); Por lo tanto, como la
Lógica y la Ética, pertenecen a la filosofía práctica (arte ciencia, ciencia
del arte, ciencia de las reglas por normativa)

Por el objeto formal “quod” (con respecto a la consideración) La estética se


distingue de otras disciplinas, que de cualquier otro modo se conducen del arte:

a) Se distingue de la historia del arte (historia, literatura, de las artes


plásticas, de la arquitectura, de la música) porque la historia considera la
producción de la obra de los artistas en una sucesión de tiempos según las
circunstancias individuales y sociales del artista, comparando, mostrando
varios influjos etc.
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b) Se distingue de la sicología del arte, porque la sicología puede considerar


las condiciones artísticas en su estructura sicóloga y los caracteres del gusto
artístico en ella, porque contempla la obra de los artistas.

c) Se distingue del mero conjunto de reglas, cuyo propósito se tiene de la


duración del ejercicio del arte más bien que de la consideración filosófica
reflexiva.

Por el objeto formal “quo” (el medio o la luz de la consideración) la estética se


distingue de cada una de las disciplinas (la Teología, la misma crítica de la
estética etc.), en que no se tiene una consideración racional y reflexiva de la
belleza y el arte: en la Estética el instrumento especulativo es el juicio y la luz
natural de la razón como en cualesquier otra parte de la filosofía.
Esta Estética se dice correctamente Filosofía del arte, que por cierto mas bien
que Estética en verso se dice poética, porque el artista produce, sin embargo
como el término “poesía” o “poeta” se restringe a la obra literaria se puede
retener el nombre “Estética” para indicar la disciplina universal del arte.

IV. IMPORTANCIA Y DIVISIÓN DE LA ESTÉTICA

A la importancia de la Estética nadie escapa, porque la obra artística tiene gran


parte en la vida y en la historia del hombre, el conocimiento de la belleza y del
arte es el medio óptimo para la perfección del hombre y un grado para ascender
a Dios.

Aunque muchos estudios acerca del arte por parte de los idealistas se explican
por los caracteres sensibles (y con frecuencia mundanos) del arte, así como la
filosofía del arte prefiere la filosofía del ente y de Dios (Cf. Croce), sin embargo
negar no quita el mérito de los idealistas; Nosotros consideramos, en efecto el
problema metafísico como el problema central de la filosofía, por esto se explica
el carácter con frecuencia anticristiano de la literatura y las burlas para nuestra
filosofía de parte de los adversarios, aunque los mismos sean incapaces de
construir alguna teoría del arte.

Realmente los escolásticos trataron poco del problema estético, es así como los
maestros y alumnos de los seminarios no fueron preparados para juzgar las
doctrinas de la estética, gustando bien de las obras artísticas.

La estética puede dividirse según la doble clase de problemas: de la belleza y


del arte. De donde dos capítulos:

Capitulo I. De la belleza.

Capítulo II. Del arte.

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De la esencia de la belleza
De la belleza De la objetividad de la belleza
De la aprensión y la delectación de la belleza

De la esencia del arte


Del arte Del fin del arte
Del juicio acerca del arte.

BIBLIOGRAFÍA

Especialmente la obra de los antiguos en el texto antes citado, entre los modernos
acerca de las cuestiones tratadas:

VALLET L´idée du dans la philosophie de S. Thomas, París 1888


E. DE BRUYNE Esquisse d´une philosofhie de lárt.
D. MERCIERE la estética de los idealistas:
N. PETRUZELLIS, L´estetica dell´idealismo, Padova 1942.
La doctrina estética crociana se encuentra especialmente en la obra Estética como
scienza dell´espressione e lingüística generale, Bari 1941 (7 edición).
Acerca de la doctrina estética de S, Tomás, especialmente lo citan.
VALLET y la obra de MUNNYNK y DE WULF, mucho tiene OLIGATI en las
Secuencias de las disertaciones editada en la Revista di filosofia neoscolastica:
1) S. Tommase e l´autonomia dell´arte, 1933, fasc. IV y V.
2) La “simple apprehensio” y l´intuizione artistica, 1933 fasc. VI.
3) S. Tommase e l´arte 1934, II.
4) L´arte e la tecnica nella filosofia di S. Tommaso, 1934 II.
5) L´arte, l´universale e il guidizio, 1935, II
Acerca de la evolución y el valor de la estética tomista:
A. DRYROFF, Ueber die Entwiklung und dem Wert der Aesthetik des Thomas von
Aquin, en el archivo für systematische Philosophie und Soziologie, 33 1929.

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CAPITULO I.

DE LA BELLEZA

Así como lo verdadero y lo bueno, también en la belleza importa la relación


trascendental entre el sujeto y el objeto:

por lo cual debe considerarse al mismo tiempo la misma relación, el sujeto y el


objeto; de donde serán tres artículos:

Artículo I. De la esencia de la belleza (la relación)

Artículo II. De la objetividad de la belleza (el objeto),

Artículo III. De la aprensión y delectación de la belleza (el sujeto)

Artículo I.

De la esencia de la belleza.

Todos los hombres dicen bello a esta o aquella cosa, a esta o aquella persona, a
estas o aquellas acciones, juzgan de la belleza con respecto a las bellezas
naturales o artificiales, sin embargo no todos concuerdan en estimar la belleza de
su objeto, algunos afirman, mientras que por que por otra parte, otros niegan que
determinado objeto u obra sea bello; luego se tiene una gran discrepancia en el
juicio de la belleza concreta o de los predicados relativos a determinado objeto.
Acerca del mismo concepto de la belleza no todos convienen, pero dejando este
problema acerca de la objetividad de la belleza nos referiremos a las doctrinas que
hablan acerca de la misma naturaleza de la belleza.

Estas doctrinas las podemos clasificar triplemente:

1) La doctrina subjetivista; esta doctrina dice que la belleza es algo relativo al


sujeto; Así la doctrina sentimentalista sostiene que la belleza es algo que se
mide por el instinto, o algún sentimiento estético (Hutcheson, Burke); la escuela
positivista enseña que la belleza es algo que produce sensaciones gratas
(Taine); Kant dice que la belleza es la capacidad, que tiene algún sujeto de
producir de manera libre de la imaginación entre los límites de las leyes del
intelecto.

2) La doctrina objetivista reduce o quita la parte subjetiva en la esencia de la


belleza

a) La belleza es la expresión de la forma (Hegel)

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b) La belleza es la expresión de la idea por la materia (Jouffroy)

c) La belleza es la mera unidad en la variedad (S. Agustín, Coussin)

3) Nuestra doctrina que es casi la vía media sostiene: La belleza es lo que


posee multiplicidad de partes integrales, proporcionadas y claras, así como lo
que produce delectación en cuanto se aprende. Para exponer clara nuestra
doctrina estas cosas son señaladas:

a) La multiplicidad de partes se entiende en el orden, o material (partes


cuantitativas), o espiritual (el número de atributos o cantidad) Porque como
las cosas simples (Dios, el alma) la belleza exige multiplicidad de
perfecciones al menos como se conoce.

b) La integridad se entiende como la presencia de todo componente; en


las cosas espirituales, la integridad se refiere a todas las perfecciones; en
las cosas materiales se refiere a las partes materiales y a la forma, o sea al
principio de unidad y especificación; como la integridad difiere de la misma
cosa, con frecuencia la suple la imaginación para obtener esta.

c) La proporción indica la disposición de partes, así es como se tiene


consonancia (orden armonía simetría) según varios aspectos: o la
proporción de partes del todo, o la proporción de partes entre sí, o la
proporción total para la circunstancia de lugar, tiempo, modo etc. o la
proporción realmente facilita la aprensión; por esto se tiene variedad en la
unidad.

d) Clara y resplandeciente, o sea, la misma evidencia de la cosa; Esta


no se toma de la evidencia del enunciado (de la proposición), sino de la
evidencia del objeto concreto existente o imaginario en cuanto que fácil e
inmediatamente aquello puede contemplarse o intuirse.

e) La delectación (el gozo, el placer) es el efecto del objeto bello en el


efecto que contempla, el placer contemplativo de la belleza es el mero
placer contemplativo (desinteresado) de donde el amor que ama lo bello no
es el amor de la concupiscencia sino que tiende al gozo del objeto, o amor
de benevolencia, en cuanto se ama lo bello, por esta causa se produce la
quietud en la misma contemplación.

En otras palabras: la belleza indica la relación trascendente entre el objeto y la


facultad aprensiva, en esto consiste su precisa naturaleza, o sea, su formalidad;
porque la belleza triplemente se puede definir bajo tres aspectos:

1) Formalmente: (en sí) el objeto ordenado que resplandece, que arrastra


hacia la complacencia en cuanto se aprende.

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2) Fundamentalmente (en la medida en que el mismo objeto) el objeto se


ordena, resplandeciente; bello (abstracto): esplendor, orden.

3) Efectivamente (para el efecto en el sujeto contemplativo): lo que en la


aprensión produce su complacencia (aprobación, admiración, encanto)
4) Hablando estrictamente, la multiplicidad es la condición indispensable de la
belleza; y la fuerza de la misma integridad es la condición, así como el
elemento esencial de la belleza en su contemplación sin propósito y claridad,
aunque para la mayor evidencia de las cosas ponemos también la integridad.

TESIS I.

La esencia de la belleza es la proporción clara en la constitución del objeto como


consecuencia de la complacencia en el sujeto contemplador.

Prueba de la tesis:

La prueba no puede hacerse a priori, casi por un principio lógico u ontológico, sino
a posteriori, o sea por la inducción a la cosa y las acciones, que comúnmente se
dicen de la belleza: ciertamente, la variedad en el juicio acerca de la belleza de las
cosas singulares y de las acciones, además el criterio general es mas bien común
a todos, así como la variedad fluye de diverso modo aplicando el criterio.

Nosotros hablamos de las cosas bellas, el mar, las montañas, la campiña, las
plantas, el animal; de las personas bellas; de las obras bellas: de los vestidos, de
las casas, de las estatuas, de la pintura, de la poesía, de la música; de las
acciones bellas: de la acción del carácter, del heroísmo etc.

La variedad de los objetos bellos mas bien indica la materia; los elementos bellos,
es la forma que luce en la materia; aunque la forma está en un elemento objetivo
triple:

1) La integridad, porque la cosa, la persona o la obra truncada no produce


complacencia estética: la estatua, por ejemplo, sin manos o sin pies se dice
bella de doble modo: o en cuanto se considera trunco como trunco o por la
imaginación, se integra lo trunco y se considera íntegra la estatua según la
belleza de las partes residuales.

Un hombre con un ojo no se dice bello, o, si se dice bello, se sobreentiende


que sería verdaderamente bello si tuviera los dos ojos; si además se imagina al
hombre con un ojo y en la obra artística se produce (polifemus), la obra se dice
bella en cuanto se realiza bien la idea concebida.

2) La proporción porque se exige en la complacencia estética; esta proporción es


cuádruple:

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a) En relación de las partes hacia el todo: no se dice bello el hombre que


tiene, brazos extremadamente cortos, o piernas extremadamente largas, o
cabeza extremadamente grande, así en el drama o en una película
cinematográfica se niega la belleza cuando la persona o las partes del
diálogo no se conectan con el todo; si el doctor habla como campesino, si el
joven habla como viejo, si el cantante no se adecua a la estructura general
de la obra musical.

b) Con relación a las partes entre sí: El edificio no se dice bello, si las
columnas o las puertas son extremadamente grandes; la música no se dice
bella si sus partes no tienen simetría; la pintura no se dice bella si antes de
la figura central otra figura no se mide por esta.

c) En circunstancias de lugar, modo y tiempo: No se dice bella la pintura si,


representando la campiña pone en ella una altísima casa (rascacielos); no
se dice bella la música, si el dolor se expresa con el canto veloz y además
con gozo, y por el contrario si el gozo se expresa con indiferencia; no se
dice bello el drama, si el cambio efectuado es hecho extremadamente
rápido o alguna escena perdura tarde;

d) con relación a lo aprendido: No se dice bella la música poco perceptible


o a los estruendos desordenados; no se dice bella la pintura si los colores
ofenden a la vista (por ejemplo el uso exagerado del rojo)

3) La claridad se exige para que la cosa o la obra se midan inmediatamente en la


aprensión del sujeto; lo que no se aprende inmediatamente no se dice bello;
por lo tanto el lucimiento o está en la cosa, o bien en la obra concreta
existente, o en la idea que convierte la imaginación, así como claramente y al
instante arrastra al sujeto que aprende; en alguna pintura obscura, aunque se
tenga integridad y proporción no se encuentra la complacencia, por lo tanto, la
misma no se dice bella, la noche como noche, o sea, en cuanto totalmente se
encuentra en las tinieblas, no se dice bella, se dice bella en cuanto que de
algún modo se tiene la claridad de la luna y los destellos, lo cual alguna clara
proporción llevan, o en el cielo o en la manifestación de las cosas terrestres.

Cuando se tienen tres elementos, el sujeto que contempla la cosa o la obra y


en esta contemplación goza, en el gozo coloca y casi se olvida de sí. La
belleza entonces es lo (la cosa u obra) que goza la integridad proporcionada y
espléndida, así como produce o puede producir complacencia.

Corolario.

I. Como la belleza se determina por las propiedades de los predicados de la cosa y


no por los componentes de la misma cosa (materia), de derecho se infiere que la
belleza se obtiene de la parte formal o el principio que presenta la especificación
o proporción en las partes; Entonces la belleza es el resplandor de la forma en
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cualquier parte de la materia. ; y podemos decir que la belleza pertenece a la


causa formal.

Sin embargo la causa formal es: o intrínseca o extrínseca:

La causa formal intrínseca es la misma forma en este momento unida a la


materia; la causa formal extrínseca es la causa del ejemplo o ejemplar con la
cual se mide la cosa u obra.

II. La forma extrínseca o ejemplar es la idea reluciente en la mente del agente que
contempla; por consiguiente como la belleza se refiere a la forma y lo ejemplar,
podemos decir que la belleza es la realización de alguna idea, sin embargo la
idea, considerada como ejemplar relativa a la belleza se dice “ideal”.

Así pues las cosas y la obra se dicen bellas en cuanto de la clara proporción de
la integridad producen complacencia, y producen complacencia en cuanto el que
contempla tiene en la mente lo “ideal” y nota bien en la contemplación estar en el
mismo realismo en la cosa o en la obra.

De esto se sigue que las partes del sujeto en la aprehensión de lo bello sean de
gran importancia; la integridad, la claridad y la proporción responden a lo “ideal”,
que el sujeto que aprehende tiene, además se explica la relatividad que con
frecuencia se encuentra en la estimación de lo bello, entonces el criterio formal
en la tesis puesta por todos se admitirá con aproximación.

Artículo II.

De la objetividad de la belleza.

Por la misma prueba de la tesis acerca de la esencia de la belleza fácilmente


puede inferirse la objetividad de la belleza o su valor ontológico, fuera del sujeto
que contempla y que goza. Por ello se prueba la objetividad de nuestros
conceptos en Gnoseología, entre los que se puede poner el concepto de la
belleza.

Sin embargo fuera de las frecuentes negaciones vulgares y filosóficas o de la


importancia de las cuestiones, es útil y además necesario probar la objetividad de
la belleza.

La negación vulgar es aquella objetividad que se funda en la frecuente variedad de


juicios de la estética, así es como se llega a la subjetividad individual de la belleza.
La negación filosófica es aquella objetividad que se une con las doctrinas
fenomenistas o idealistas, según Kant la belleza en sí como fuera del sujeto no se
da a nosotros, porque el objeto de nuestro conocimiento es la mera realidad
fenomenista, el juicio estético acerca de lo mismo es luego una subjetividad plena
y responde a alguna tendencia indefinida y subjetiva de lo conocido:
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la belleza es lo que envuelve alguna tendencia (fenomenista, trascendental)

Para los positivistas la belleza no es algo absoluto en sí sino un modo subjetivo


de la cosa sensible; Así pues los positivistas (especialmente Taine) mas bien que
considerar la cosa como bella, consideran el proceso subjetivo o las reacciones
subjetivas relativas a lo que se dice de la belleza (psicologismo, asociacionismo,
fenomenismo empírico)

Para los idealistas, (especialmente Croce) no se da la belleza de la naturaleza o


la belleza como algo que existe en la cosa antecedente e independientemente del
sujeto cognoscente y productor de la obra artística; la razón es que en la doctrina
idealista “la naturaleza” (la realidad fuera de lo humano), no existe en sí, la única
realidad es “El espíritu”, o sea, la actividad humana que intuye y que expresa sus
propios objetos.

Nuestra doctrina sostiene en general la objetividad de la belleza, además concede


alguna relatividad en la misma belleza y en consecuencia a los juicios acerca de la
belleza.

En efecto en la belleza, importa la relación trascendental entre el sujeto y el objeto;


así como por otra parte fuera del término depende:

fundamentalmente la belleza está en la cosa, pero formalmente está en la misma


relación.

Además para nosotros la belleza es mas bien una propiedad trascendental del
ente participante de la triple propiedad trascendental, unidad, verdad y bondad.

Acerca de la trascendentabilidad de la belleza no todos lo escolásticos


concuerdan, Maritain y otros admiten la belleza como un ser trascendental o
convenir a todo ente, nosotros como tenemos aquella trascendentabilidad,
además como S. Tomás, decimos que el ser de la belleza es un trascendental
derivado, es decir, se tiene por la síntesis de los tres trascendentales derivados:

La unidad, la verdad y la bondad.

Sea entonces:

TESIS II.

1. La belleza es algo objetivo en los entes.


2. Y es una propiedad trascendental derivada.

Prueba de la tesis:

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Parte I. (La belleza es algo objetivo en la cosa)

Argumento I.

La negación fenomenista e idealista de la objetividad de la belleza se funda en los


presupuestos Gnoseológicos de aquellas doctrinas. Además como se probó en
Gnoseología el conocimiento tiene valor trascendente (contra los idealistas) y
objetivo, o en la percepción, o en el concepto (contra los fenomenistas)

Argumento II.

Todos sostienen, con frecuencia obstinada y exageradamente, sus propios juicios


estéticos en vez de preferir el juicio de otros, absolutamente aseveran: “Así es,
sin duda alguna”. Además la índole absoluta que se atribuye al juicio estético no
puede explicarse sin la existencia de la belleza objetiva trascendente del arbitrio
de los singulares. Luego la belleza es algo objetivo fuera del sujeto.

Nota:

Los mismos idealistas o hablan especulativamente o expresan los juicios acerca


de la obra artística, conforme a los valores absolutos de sus conceptos y juicios,
por otra parte lo que tiene índole absoluta puede conocerse y juzgarse como tal
por los hombres, además debe trascender al hombre en singular.

En cierto modo se dice que los juicios estéticos son objetivos en cuanto
trascienden al hombre en singular, pero no trascienden al hombre como tal (el
espíritu), se responde:

lo que trasciende al singular en su valor debe también trascender en suma al


hombre como hombre, porque el “hombre” por el valor cualitativo o esencial nada
admite de los hombres; el hombre o es puro concepto, o se distingue de la mera
cantidad de los demás hombres.

Esta respuesta es similar a la que da el trascendentalismo kantiano: la objetividad


(necesidad y universalidad) no se salva ni por el “ego” en singular, ni por la
conciencia general (“Yo pienso”, ich denke), esta conciencia en tanto prueba la
objetividad en cuanto tiene a la vista y contra sí el ob-jeto, que es “ente” (y el
último “Ente”: Dios)

Y así la objetividad lógica, (conceptual) de la belleza se funda en la objetividad


ontológica de la belleza.

Argumento III.

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La actividad del hombre se conjuga estrictamente con las cosas naturales


(conocimientos, tendencias, emociones etc.), así como el sentimiento de lo bello
esencialmente se refiere a la belleza natural:

se admira el cielo, las estrellas, las montañas, cubiertas de nieve, las acciones
heroicas etc. Además, si las bellezas naturales no se dan, el inteligible hace la
relación del hombre hacia las cosas juzgadas y amadas como bellas. Luego la
belleza es algo objetivo.

Argumento IV.

Las obras artísticas, entonces serían frutos nobilísimos del espíritu, también
después de la producción (o como dicen, la creación) del artista colocadas como
entes en sí absolutos y compuestos de líneas, palabras o sonidos.

Además si no existiera la belleza objetiva fuera del sujeto, aquella obra no sería
algo en sí existente.

Luego la belleza es algo objetivo.

En efecto nadie niega a las estatuas de la escultura, o a los iconos de la pintura, o


a los edificios de la arquitectura etc. ser en sí entes transubjetivos de la existencia;
ciertamente cuando se dice bello se requiere un sujeto, por el cual es aprehendido
y juzgado; además, antes que, se tenga la aprehensión y el juicio se requiere sus
“datitas” y consecuentemente, como sean entes bellos, no requieren del sujeto. En
este lugar se dice lo mismo que se responde al idealismo de Berkeley:

como la cosa sea percibida se requiere el que percibe y que dependa del que
percibe; además, como sea, la cosa percibida no depende del que percibe.

¿Quién dice que el Partenón (la obra de Fidia), el juicio universal en la capilla
sixtina (Miguel Ángel), La transfiguración de Cristo (Rafael), La divina comedia
(Dante), Fausto (Goethe), El rey Lear (Shakespeare), la pasión de Cristo (Bach)
etc. sea algo meramente intrasubjetivo y nada ser fuera del espíritu?

El espíritu, en verdad por allí produce, así como no existirían las obras, si no
existiera el espíritu (mejor: muchos espíritus), además no debe confundirse hacer
las obras de los artistas con aquello “hecho ser”; la obra, de los artistas depende
del espíritu como confía y conoce, no como serán.

Parte II.

(La belleza es una propiedad trascendental derivada).

Se habla en la tesis de la belleza ontológica, o natural (preartística).


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Argumento I.

Todo ente como sea creado por Dios según sus propias ideas ejemplares, debe
responder en su estructura a aquella idea, así como tiene una perfección (unidad
en la variedad), clara y capaz de producir delectación. Además el ente que tiene
perfección clara y capacidad de producir delectación es bello. Luego todo ente es
bello, por consiguiente la belleza es trascendental.

Argumento II.

Todo ente es uno, verdadero y bueno, así como lo prueba la proporción


aprehensible y la capacidad de delectación.

Además el ente que tiene capacidad aprehensible y capacidad de delectación es


bello.

Luego la belleza es trascendental.

Decimos en la tesis “trascendental derivada”, en cuanto la belleza es la propiedad


que se funda en las otras propiedades trascendentales.

En efecto la unidad es la propiedad trascendental absoluta en cuanto responde al


ente en sí como en sí indiviso (compacto); la verdad y la bondad son propiedades
relativas en cuanto indican la relación del ente hacia el conocimiento y el apetito:
el ente-verdadero, es el ente en cuanto cognoscible, el ente-bueno es el ente en
cuanto apetecible.

La belleza no es la unidad porque indica la relación con el sujeto cognoscente y


apetente, además participa del uno, porque indica unidad en la variedad
(proporción).

La belleza no es la verdad porque mientras la verdad indica la relación de la


adecuación entre el ente y el conocimiento, la belleza implica complacencia o
delectación; además participa de la verdad porque en la belleza se requiere el
conocimiento o la intuición (la aprehensión inmediata), para que se siga la
delectación: la belleza es algo que deleita en cuanto se aprehende (contemplar).

Del mismo modo no es lo bueno porque en la bondad se considera solo la


conveniencia de la cosa hacia el apetito, y consecuentemente la posesión (el uso
y el gozo) por parte del sujeto; la belleza considera la perfecta complacencia en
cuanto se tiene la cosa que se aprehende y no se tiene posesión de la misma,
porque la relación estética se establece en la misma intuición deleitada; además la
belleza participa de lo bueno y en lo bello, se tiene la tendencia hacia, o el apetito
que tiende hacia la quietud, la quietud meramente contemplativa en la belleza, la
quietud posesiva en la bondad.
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Así pues, fundamentalmente la belleza participa de la unidad; formalmente


participa de la bondad en cuanto en la belleza se tiene la quietud del apetito,
además participa formalmente de la verdad en cuanto la quietud se tiene de la
contemplación, o sea, la intuición, no en la posesión.

Luego “Todos son bellos” y podemos decir: el ente y la belleza se convierten.

En contra el transcendentalismo de la belleza, puede hacer esta objeción: están


las cosas repugnantes en la naturaleza (deforme, informe etc.), luego no todos
son bellos.

R. D. A. Que la repugnancia siempre esté presente niego, que en cada uno de


nosotros concedo.

Explico:

Cuando decimos todo ente es bello, esto queremos decir:

todo ente tiene a su modo una proporción clara, capaz de deleitar (puede gustar),
no decimos que todo ente de hecho y siempre plazca y debe placer a nosotros.

La complacencia estética de muchos puede depender de muchos modos, así


como el sujeto no siempre esté bien dispuesto a intuir las cosas como bellas,
Luego está alguna relatividad en la aprehensión de la belleza, por el contrario esta
relatividad está también en la verdad y en la bondad, porque lo verdadero es lo
mismo que lo cognoscible, además no se sigue que de hecho sea siempre
cognoscible y para todos conocido, porque debe tener una proporción entre el
ente y el cognoscente ejemplo:

la cosa espiritual no es verdadera (cognoscible) para el animal, la misma bondad


es lo mismo que apetecible (la capacidad de traer el apetito), es apetecible en
cuanto es conveniente y perceptiva, por otra parte conveniente es algo para los
entes singulares y para las circunstancias singulares (la bondad es lo que
conviene al apetito por el contrario cada cosa más propia) Así pues lo bueno no es
lo que de hecho a todos los hombres apetece, sino lo que es apetecible.

En efecto la belleza no es lo que de hecho siempre y a todos place, sino lo que


puede placer, El placer actual depende de la circunstancia del sujeto, ejemplo el
color negro en el pelo humano puede no gustar al europeo, pero para el negro
tiene la misma preferencia por la belleza que el color blanco de los europeos.
Sin embargo, concedemos que esta relatividad de la belleza sea mayor que la
relatividad de la verdad y la bondad, porque en la belleza las partes mayores las
tiene el sujeto individual en la intuición deleitante; en la belleza no se considera el
ente en cuanto ente, sino ente en cuanto realista “ideal”, según la variedad de
“ideas” que cada uno tiene, se tienen varias apreciaciones.
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Sin embargo, negar no quita la convergencia del hombre en determinados


caracteres de la belleza y en la proclamación universal de las bellezas de las
cosas.

ESCOLIO

De la división de la belleza.

En la división de la belleza puede considerarse:

a) las especies de belleza y

b) los grados de la belleza.

I. Las especies de la belleza.

1) La razón de orden (ideal y real) se tiene la belleza ideal y la belleza real.

a) La belleza ideal es la belleza como existente solamente en el


cognoscente (tipo, ejemplar, forma pura)

b) La belleza real es la propiedad actualmente existente en las


cosas.

2) La razón de perfección. La belleza real puede ser increada (Dios) o


creada. Dios se dice bello en cuanto se considera según nuestro modo de
concebir, como consta de muchos atributos, los cuales por la clara
proporción en nosotros producen complacencia y admiración.

3) Razón de espiritualidad. La belleza creada puede ser espiritual


(incorpórea) o sensible (corpórea), así se dice de almas bellas, de
acciones bellas, de virtudes bellas; por otra parte como el objeto propio
del intelecto humano sea el inteligible en el sensible y por el sensible, con
frecuencia, y de hecho atendemos a la belleza sensible.

4) Razón sobrenatural. La belleza es natural (si es según la exigencia de la


naturaleza) o sobrenatural (si supera a aquella exigencia). Cristo es
sobrenaturalmente bello (la forma brillante para los hijos de los hombres),
el alma que tiene gracia es también sobrenaturalmente bella, el cielo las
estrellas, los montes cubiertos de deslumbrante nieve, el campo florido
que ríe, la playa marítima variada y deslumbrante etc. constituyen las
bellezas naturales.

5) Razón de origen (de donde proviene). Se tiene la belleza física,


intelectual, moral, artística:
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a) La belleza física (natural) es la belleza en cuanto fluye de Dios


como autor de la naturaleza o por las criaturas en cuanto generan
(ejemplo: las planta bella, el animal bello, el niño bello);

b) La belleza intelectual es la belleza que obra en cuanto proviene


del intelecto: el raciocinio bello, la geometría bella, la ciencia.

c) La belleza moral (con frecuencia decimos: Belleza moral) es la


belleza que proviene por la voluntad moral del agente: La virtud,
los actos de heroísmo etc. En efecto la repugnancia se opone al
bien moral y a lo bello; entre los griegos lo bueno y lo bello
coincidían, por el contrario mas bien natural que espiritualmente.

d) La belleza artística es la belleza como obra (la poesía, el edificio,


el canto, el sonido, la pintura, la escultura) que provienen del arte;
la belleza artística es esencialmente sensible (sin embargo
siempre el inteligible en el sensible, como vimos)

II. Los grados de la belleza.

La belleza tiene grados así como la verdad y la bondad; se distinguen solamente


tres grados: El encanto, la belleza (simplemente), y lo sublime.

1) El encanto (venustum) es la belleza en las cosas pequeñas o apropiada


a las mujeres (por Venus); tiene muchos sinónimos: bello aspecto,
indica la belleza externa, se dice de los hombres, de los animales (simio
de bello aspecto), de las estatuas de las puertas etc.; hermoso indica la
proporción de las partes, se dice de las personas; ameno indica la
complacencia, se dice de los campos, de las palabras de los libros
(lectura amena); Gracioso indica el aspecto bello mas bien en las cosas
pequeñas: se dice de la cara del niño de aquel modo agente, de las
flores del campo, de los ríos, del campo pequeño, de la casa pequeña;
el decoro indica el modo agente en el hombre etc.

2) Bello o abundante se dice de las cosas medias; sus sinónimos son:


espléndido, solemne, noble, grandioso, majestuoso, etc. Se dice de las
cosas naturales, artísticas, morales, etc.

3) Sublime se dice de las cosas grandes, cuando la belleza nos excede y


casi nos oprime, así cuando no se tiene la simple complacencia o
delectación, sino más bien una gran admiración que desemboca en
estupor, se dice del cielo estrellado, en la gran dimensión del mar
plácido o tempestuoso, de las espléndidas erupciones de los volcanes,
de las grandes obras artísticas (las pirámides de Egipto, el coliseo, La
basílica de San Pedro, algunas sinfonías de Beethoven, algunas
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tragedias de Shakespeare, algunas situaciones de la Ilíada, La divina


comedia etc.)

En contra de la belleza se tiene lo ridículo, lo repugnante, lo deforme, lo informe,


contra lo sublime se tiene lo horrible, que con frecuencia se dice bello (“hórrida
belleza”)

Kant que gran distinción hace de lo bello y lo sublime, distingue lo sublime


matemático y lo sublime dinámico; el primero se conoce como la forma a priori del
espacio y del tiempo (las formas para construir la matemática), posteriormente se
conjuga con la potencia, o natural o intelectual o moral. Sin embargo también en la
doctrina kantiana lo sublime tiene un valor meramente subjetivo.

Artículo III.

De la aprensión y delectación de la belleza.

I. De la aprehensión de la belleza.

Baumgarten llamó filosofía de la belleza a la estética, la misma belleza que


aprendemos por los sentidos o la sensibilidad, por el contrario ante esto mismo
algunos filósofos ingleses hablan del sentido estético, así como del sentido
común y del sentido moral; así Hutcheson, Burke y otros.

Como se ve esta determinación especial de la facultad estética es meramente


empírica y superficial, porque atiende mas bien al acto, o sea al fenómeno
estético que a la facultad del hombre; en efecto la ciencia psicológica de los
ingleses fue ante todo empírica, que se coloca en la multiplicidad de las
operaciones.

Igualmente el orden de la facultad que nuestra sicología encuentra y pone en el


hombre, no puede admitir una facultad sensitiva especial, cuyo objeto sea la
belleza; tres razones especiales se tienen para negar esta facultad sensitiva
especial:

1) Insuficiente para la belleza en general. La belleza como belleza no se


percibe como bella por los animales; ciertamente los animales, como
perciben la cosa, perciben de hecho lo que es la belleza sensible, en efecto
no perciben la belleza como belleza porque esta aprehensión exige “las
ideas”, por cuya medida se nota en las cosas la proporción clara que suscita
la admiración; en los animales la belleza es mas bien el bien que arrastra a lo
que es necesario para la conservación y la reproducción.

2) Insuficiente para la belleza en la especie. Aunque se tiene la belleza


sensible se tiene también la belleza intelectual y espiritual; por lo tanto la

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facultad sensitiva como facultad de la belleza en general no es suficiente para


todas las especies de belleza.

3) Inútil, porque la facultad humana es suficiente para la aprensión de la


belleza.

II. Por lo tanto aquello que se dice “sentimiento” y se considera como facultad
especial estética, nada admite.

La aprensión de la belleza se tiene en el hombre formalmente (principalmente),


por el intelecto, ministerialmente (instrumentalmente) por los sentidos:

1) Formalmente por el intelecto; porque la aprensión de la belleza como


belleza y toda clase de belleza implican la aprensión (el concepto) “las
ideas”, “la unidad”, “la proporción”, “la claridad”; todo esto (explícita o
implícitamente, directa o reflexivamente, espontánea o deliberadamente)
exigen a la facultad la capacidad de los conceptos y los juicios.

La intelectualidad es esencialmente el carácter del hombre, cuya


expresión debe tenerse en sus operaciones; y así como el objeto
adecuado del intelecto humano es el ente en toda su extensión, así el
objeto de la aprensión estética es la belleza en toda su extensión.

2) Ministerialmente por los sentidos; porque el objeto propio del intelecto


humano es el inteligible en el sensible y por el sensible (la idea realizada
en la materia), así como, en el sentido ordinario, la belleza aprendida por
el hombre sea la belleza sensible o al menos sensible anexa (la belleza
del alma se expresa por los actos y por las palabras)

Por lo tanto, aunque la facultad principal estética sea el intelecto, también se


requiere el sentido, porque el objeto es un cuerpo en singular (concreto) o
existente, percibido o imaginario.

La belleza como belleza (tomada abstractamente) es el objeto concepto (el


intelecto); la belleza concreta o esta belleza es el objeto de la percepción
conjunta (no la simple sensación, en la que colabora el sentido y el intelecto en
la unidad de la vida y la psicología).

Por que el sentido externo se considera estético, la visión y el oído de los cuales
se apropia el acto cognoscitivo; el olfato, el gusto, el tacto tienen mas bien un
valor psicológico para la utilidad, que estrictamente físico para el conocimiento
de las cosas.

Las cosas sensibles tienen una clara proporción o en los colores (visión) o en los
sonidos (oído); el movimiento comúnmente es sensible o al oído o a la vista; con
el movimiento se une el reposo, el número, la magnitud (la sensibilidad común);
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además la verdadera índole concreta de la percepción no es la propia


sensibilidad por sí (o propia o común), sino la sensibilidad por accidente entre lo
que son las cosas, de las personas, de las comunicaciones en el lugar, en el
tiempo, de la acción y la pasión, de la cantidad y la cualidad (Cf., Gnoseología:
de la objetividad de la percepción).

Por otra parte la percepción del objeto sensible por accidente pertenece de modo
unitario al sentido y al intelecto; se nota este momento cognoscitivo o de la razón
particular, cuyo objeto es la sustancia como concreta existente bajo las
propiedades.

Porque los sentidos internos pertenecen al conocimiento de la belleza, la


conciencia sensible, la memoria sensitiva, la cognoscitiva (estimativa) y
especialmente la fantasía (la imaginación o la imaginativa).

La fantasía en efecto unifica el objeto de los sentidos externos y por este modo
uno percibe; especialmente reproduce el objeto sensible ausente, lo integra y del
objeto reproducido realiza una nueva síntesis, así el nuevo objeto producido (la
imaginación productiva)

La importancia de la fantasía (y los conjuntos del conocimiento) en las


cuestiones de la estética se fundan en la casi mediata ilusión de la facultad entre
el sentido externo y el intelecto; Si en psicología se habla de la fantasía es una
facultad sensitiva; por el contrario en su operación, a causa de la unidad en la
reproducción del objeto, participa del sentido y del intelecto; del sentido, en el
conocimiento de la propiedad sensible; del intelecto, en cuanto (al mismo tiempo
que conocida) prueba la idea, no en su pureza conceptual, sino en su
concreación sensible; de donde la absoluta singularidad del sentido y la absoluta
universalidad del intelecto convenían en la síntesis de la fantasía, en que lo
universal es virtual y hecho actual por la acción del intelecto agente y posible.

Por esto se explica la gran aptitud estética del que goza la fantasía vivida (Cf.
Los temperamentos sanguíneos)

Sin embargo por lo dicho no puede inferirse que la fantasía sea la principal
facultad estética; ciertamente la fantasía se encuentra también en los animales,
en los cuales no se admite la verdadera aprehensión de la belleza. La razón es:
aunque la fantasía sea de gran importancia para la aprehensión humana de la
belleza, también puede esta en cuanto se une con el intelecto: la idea
especialmente (la forma ejemplar, “ideal”) se encuentra en las cosas y en las
imágenes, por el contrario no relampaguea ni delante al intelecto, cuyo propio es
quitar lo universal (el concepto, la idea, el tipo, la forma, la idea ejemplar, “ideal”)
al concepto fantástico.

Para la aprehensión humana de la belleza, ni el intelecto, sin la imagen, ni la


imagen sin el intelecto exterior e inmediatamente (aparentemente,
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superficialmente) se puede notar la fantasía, la cual en los hombres se mueve


más a la sensibilidad; además a lo verdadero y radical el intelecto es quien
confiere la fantasía del valor artístico.

Entonces la facultad estética radicalmente tomada es el intelecto, la adecuación


tomada es el conjunto intelecto de la fantasía. La vista y el oído; entonces se
apropia con frecuencia de la fantasía porque esta es la media entre el intelecto y
los sentidos externos.

El acto del conocimiento de lo bello es inmediato o mediato; el conocimiento


inmediato es la intuición, a la que pertenece el sentido externo, la fantasía y el
intelecto (la simple aprehensión); menos inmediata o casi mediata, se tiene por
los juicios estéticos acerca de la naturaleza o existencia del objeto bello; el
conocimiento mediato se tiene cuando el juicio es reflexivo o científico (el juicio
de los críticos, o el juicio crítico), entonces hecho, implícita o explícitamente, el
raciocinio en cuanto primero se pone el elemento concepto de la belleza (la
premisa mayor), o bien se afirma que el elemento concepto se encuentra en la
cosa o en la obra (la premisa menor), en conclusión el predicado “belleza” se
dice de la cosa o de la obra.

III. De la delectación de la belleza.

A la aprehensión de la belleza se sigue connaturalmente la delectación (la


admiración, la complacencia, el encanto, el amor, la conmoción) por la clara
proporción fluyente. La delectación estética (el placer estético) produce quietud
en la tendencia del hombre; por lo tanto es algún encanto.

Sin embargo, evitando esta equivocación entre el encanto general y el encanto


estético.

El encanto en general puede ser espiritual o sensible: el encanto espiritual es el


sentimiento que pertenece a la voluntad y responde al objeto incorpóreo (Dios, la
virtud, la ciencia, la educación, la política etc.); el encanto sensible pertenece al
apetito sensitivo y responde a la cosa sensible, pertenece al apetito sensitivo (la
comida, la bebida, el vestido...) El encanto sensible o espiritual, puede ser
desordenado; el encanto sensible desordenado (destruye los principios
espirituales en el hombre) se dice encanto sensual (voluptuosidad)

El encanto estético difiere esencialmente del encanto sensible, aunque de hecho


con frecuencia los hombres, culpable o inocentemente confunden el encanto
estético con el encanto sensual; por esto se explica la difusión y la celebración
de los libros obscenos (la literatura pornográfica) en estas lecciones el encanto
se encuentra sensual y no siempre (tal vez nunca) el encanto estético; así en la
diversión cinematográfica etc.

La delectación estética es mas bien noble, libre y completa.


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1) Noble porque responde al carácter esencial del ente natural o la


obra artística, y se refiere especialmente a la facultad espiritual del intelecto
y la voluntad.

2) Libre (desinteresada) porque coloca la belleza especialmente en la


misma intuición contemplativa.

3) Completa porque invade a todo el hombre en sus facultades


cognoscitivas y apetitivas.

Luego la delectación estética es la que eleva al hombre y la que mejor lo dirige


hacia lo alto, por último hacia Dios fuente inmensurable y fin de todas las
bellezas.

Especialmente si decidimos determinar la razón radical ontológica de la


complacencia estética (es decir ¿Por qué el hombre estético se deleita con las
cosas claramente proporcionadas?), esto debe ponerse:

porque el hombre tiende hacia la unidad; en la multiplicidad de las cosas busca


la unidad como la integridad y la unidad como la simetría, la claridad se requiere
para que el hombre, puede el mismo fácilmente mover la integridad
proporcionada.

Y de esta manera tendiente hacia el gozo de la unidad (integridad y proporción)


el hombre tiende profundamente hacia el uno por sí, en el que se tiene la quietud
definitiva (Esto se tiene de noble verdad en la doctrina de Plotino):

la belleza no tiende hacia el olvido y casi a la aniquilación del sujeto (contra


Shopenhauer) sino hacia su perfección: la verdad, la bondad y la belleza son
propiedades del ente-uno, y el hombre según su dicha total está como en estado
incompleto aquel ente –uno, que en el hombre se resuelve como verdadero-
bueno-bello.

La dicha en la doctrina escolástica consiste especialmente en la contemplación


de Dios, al cual se une el amor y la admiración, como patente, el eudemonismo
nuestro y el esteticismo purísimo, ciertamente no tanto en la vacua doctrina
inmanentista, que coloca al hombre en la belleza de la participación (en la
mundanidad; el materialismo, el idealismo) sino más bien en la profundidad de la
doctrina Metafísica (Platón, Plotino, San Agustín, San Bernardo, San
Buenaventura, S. Tomás, San Juan de la Cruz, Santa Teresa, San francisco de
Sales...) porque Dios tiene firmemente la verdad, la bondad y la belleza.

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Como corolario de lo tratado verdaderamente:

Las diversas doctrinas estéticas dependen de las diversas doctrinas metafísicas;


la diversidad en los conceptos de la realidad, implican los conceptos de la
belleza y consecuentemente del arte.

CAPÍTULO II.

DEL ARTE

Según el capítulo la Estética puede ser de índole práctica, responde a la


producción y al juicio del arte; por esto serán tres artículos:

Artículo I. De la esencia del arte.


Artículo II. Del fin del arte.
Artículo III. Del juicio acerca del arte.

Artículo I.

De la esencia del arte.

I. Noción y división.

Arte en general es el conjunto de reglas para alguna confección; se dice


solamente la razón correcta de lo factible.

Con relación al mundo Dios puede decirse y se dice artífice, en cuanto


libremente creó el mundo, Sin embargo, cuando se habla ordinariamente, el arte
se distingue por la naturaleza a la que se opone, porque el arte indica la
producción de la forma accidental, en tanto que la naturaleza prueba la forma o
la sustancialidad, o la accidentabilidad (por la mutación en la cualidad, cantidad y
lugar)

Lo que está en la naturaleza como determinado se dice natural; en contra, lo que


no es determinado se dice artificial (artefacto, artístico); artificial es lo que es
hacia fuera de la naturaleza y no contra su tendencia.

Las artes se dividen según prevalezca la facultad y según los fines, en artes
mecánicas y artes liberales:

1) Las artes mecánicas (manuales) también se llaman serviles, porque entre los
romanos y los griegos se exacerbaba a los siervos; son las artes en las
cuales prevalece la labor manual y el movimiento de los miembros, los
cuales se ayudan o con frecuencia se substituyen por las máquinas; así en la
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ESTÉTICA

industria, la agricultura etc. el efecto del arte se dice generalmente producto,


en la industria se dice manufactura, las artes mecánicas tienden hacia la
producción de las cosas extrínsecas del hombre, que también sirven para la
utilidad material o comodidad (confort)

2) Las artes liberales son las artes en las cuales prevalece el intelecto y la
voluntad, por lo tanto consiguientemente convienen más a los hombres libres.

Las artes liberales pueden ser varias según el objeto formal “quod”:

• la lógica considera las operaciones del intelecto dirigidas hacia la verdad,


• la ética considera las operaciones de la voluntad dirigidas hacia la
bondad,
• la gramática considera las palabras o la escritura hacia lo correctamente
hablado o escrito,
• la medicina considera el organismo hacia la salud,
• la política considera la salud del estado hacia la prosperidad,
• la pedagogía considera a los hombres hacia su educación, etc.

Estas artes como sus reglas se infieren de principios por demostraciones, son
también ciencias.

En las artes liberales propiamente dichas, se tiene la belleza, cuyo objeto es


la belleza expresada en sus obras.

Las bellas artes de los tiempos modernos se dicen en una palabra “el arte”,
que generalmente se dice la expresión de lo bello, o el conjunto de reglas por
las cuales se expresa la belleza; por otra parte la belleza que se refiere al
arte es una belleza sensible, o la obra que pertenece a la belleza sensible,
cuya obra confeccionada por el hombre pertenece al orden sensible (o al
orden de las sensibilidades anexas),

Por otra parte el arte no se concibe como algo que transita, sino como algún
hábito, o el conjunto de aptitudes para confeccionar una obra bella, de donde
este hábito que en el hombre opera producirá la belleza.

El hábito de la belleza es la parte natural, la parte exquisita: por naturaleza


especialmente se tiene por la fantasía vivida y la capacidad de gusto de la
belleza; además el hábito natural se perfecciona por la disciplina y por la
repetición de los actos.

El arte como arte no es ciencia, como el arte de sanar, de educar, de regir


etc. no es ciencia, además como las otras artes liberales son con frecuencia
también ciencias en cuanto las reglas son conclusiones obtenidas por
demostraciones de principios, así también acerca del arte (simplemente se
dice) se da la ciencia, que es la Estética.
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ESTÉTICA

El conocimiento científico del arte ayuda al ejercicio del arte, así como la
ciencia ayuda a los médicos, políticos, educadores, gramáticos etc.; por lo
tanto el artista ejerce el arte fuertemente mejor si tiene la ciencia de la
belleza; sin embargo con frecuencia se tienen excelentes artistas que poseen
bien el hábito de producir belleza, que no tienen ciencia.

II. Pregunta.

Acerca de lo que dijimos se tiene suficiente consenso por todos, sin embargo
algunos filósofos hostiles rechazan a mordiscos las consideraciones estéticas del
arte y retóricamente hablan del arte como una actividad extrarracional,
irracional, instintiva, de absoluta creatividad, de oposición radical entre la lógica y
el arte, de la absoluta autonomía de la creación artística.

Así pues nosotros insistimos en el análisis acerca del arte así como profundizar
en lo que conocemos. Se pregunta:

¿Cuál es la esencia del arte?

La solución a esta cuestión debe atender a cuatro significados que con


frecuencia se asumen del arte; el arte también se asume:

1) Como un hábito o la posesión de las aptitudes para confeccionar la


belleza.

2) Como el mismo acto, o sea la actividad, que produce la belleza; en


este sentido se asume el arte cuando se dice que el arte es la imitación de la
naturaleza;

3) Como el modo propio de la actividad que produce la belleza; así se


dice del arte de este o aquel poeta o escritor o pintor etc. (el arte de Rafael de
Miguel Ángel etc.);

4) Como el efecto de la actividad y el modo propio; entonces el arte se


dice la misma obra artística; así la historia del arte es la historia de las obras
artísticas, en la que se distingue la historia de las doctrinas estéticas.

En el problema de la esencia del arte, el arte se asume en dos sentidos:

• como actividad que se conecta al arte o modo de actividad;


• además en otro sentido de algún modo se conecta al mismo.

En el decurso de los siglos se tienen muchas doctrinas acerca de la esencia del


arte:

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a) La mera imitación o reproducción de la naturaleza (Platón)

b) La imitación de la naturaleza en su modo agente, hasta donde la


naturaleza individualice la forma (Aristóteles)

c) La conversión agradable de alguna doctrina moral (Siglo XVI y


XVII)

d) La libre creación (el romanticismo germánico)

e) La producción fantástica como conmoción. (Vico)

f) La intuición absoluta (Shelling)

g) La representación de la idea (Hegel)

h) La intuición – expresión lírica (la fantasía y el sentimiento que


pertenecen a la esfera paraintelectual (Croce)

i) Otros hablan del arte revelación, del arte creación etc., poseen la
retórica, así como la teoría.

III. Nuestra doctrina.

Nuestro arte es mas bien la imitación () de la naturaleza en el


sentido aristotélico. Para comprender nuestra doctrina, esto es señalado:

1) En la naturaleza sensible cada una de las cosas no es meramente individual,


sino la individuación o concreación de alguna forma (idea): la forma en el
estado mental el mero concepto, en estado existencial es el principio
especificativo o la unidad en la variedad de los elementos y conocimientos
(inteligibles), o sea la claridad; la materia como dijimos no es inteligible por sí
sino por la forma, la materia como materia está en la esfera de lo
parainteligible o fuera de lo inteligible; por la forma la materia adquiere la
unidad y la claridad, y la cosa existente es el símbolo de la materia y la
forma.

2) En este sentido las cosas se realizan por cierto modo “ideal” que brilla en la
mente de Dios (son la obra de Dios), el concepto a partir del intelecto divino
enseguida es impreso en la materia, así como la materia y la forma
concreada sean por el modo una; la materia indeterminada no tiene ser ni
hace por sí, sino la razón de la forma a la que acepta la determinación en la
información de la cosa concreta.

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3) Similarmente el artista: concibe “el ideal” como expresado en la multiplicidad


de sus obras; todas bajo el aspecto del arte, son la materia en cuanto
coprincipio estético indeterminado, que se determina por la forma, o la idea, o
el “ideal”; en la producción artística de tal manera que no se tiene por una
parte la materia y por la otra la forma como algo separado existente y
enseguida unido; como en el conocimiento del objeto y del sujeto son la idea
en acto (el intelecto en acto está en el intelecto en acto) así en la
concepción artística se tiene la íntima unidad de la materia y la forma, así
como la forma sea algo extrínseco que viene.

4) Bajo el aspecto metafísico – cosmológico la forma estética no es la forma


substancial; en cambio bajo el aspecto artístico la forma es algo extrínseco
del concepto y coproducido con la materia. La forma pura como pura idea
(universal, actual o formal) solo está en el intelecto, pero la forma
concretizada en la materia (universal concreto) está en la fantasía, en que la
idea se hace particular (la imagen)

5) La individuación o concreación de la idea universal en la materia está en un


proceso perfectamente similar en la naturaleza y en el arte:

Como la naturaleza prueba el synolum (el compuesto) de la forma y la


materia; y como la parte principal en la naturaleza es la forma, así en el arte
la parte principal es la forma, porque depende de la proporción y la claridad; y
del mismo modo como la forma en la naturaleza se individualiza por la
materia, también en el arte la forma se individualiza (este hecho) por la
materia.

6) Por esto el arte procede como la naturaleza: La prueba universal (idea,


forma, tipo) como concreto; en la naturaleza universal concreta está la cosa,
que es la obra de Dios; en el arte universal concreto está la imagen como
concepto (la palabra interior, la especie impresa sensible, la expresión
interior) y es la obra externa como expresión exterior (casi palabra exterior),
la idea es el conjunto de ideas en cuanto prueban los meros juicios y
raciocinios, son el mero conocimiento mas o menos científico; la mero
imagen, no prueba la idea, es algo infrahumano y por lo tanto infrartístico, los
hechos artísticos se tienen con la idea que “se encarna” en la imagen de
modo proporcionado y claro. Por consiguiente el arte imita a la naturaleza, es
la imitación de la naturaleza, no en cuanto simplemente reproduce a la
naturaleza como es, sino en cuanto obra como obra la naturaleza.

7) Dios ciertamente está gozoso de la obra de la creación; antes y después de


la creación Dios es el propio guía de la obra de su amor (según nuestro modo
de concebir) podemos hablar de gozo y de conmoción divina con la obra
propia.

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Así el artista antes y después de la concepción – expresión del amor y la


concepción sigue la propia obra- así como en la producción del objeto bello se
manifiesta y se comunica su amor – conmoción, admiración-, que se conecta con
la expresión del objeto que tiene proporción y claridad. Entonces el arte (la
expresión de la belleza) es la concepción – expresión del objeto que tiene
proporción y claridad y al mismo tiempo amor y conmoción (pathos)- y el objeto
de la expresión del artista casi actúa como la madre, que goza intensamente del
hijo concebido y parido.

Sea entonces la:

TESIS III.

El arte es la expresión ardiente (amor y conmoción) de la obra que tiene


proporción y claridad.

(Conmoción: f. Agitación o inquietud del ánimo).

Prueba de la tesis:

La tesis no puede probarse a priori, porque se toma del hecho humano explicado
en su esencia; de todas las disciplinas, que se encuentran en la historia humana,
no pueden explicarse, ni por la fenomenología (del conjunto de fenómenos a los
cuales se atribuye determinada cantidad); así la esencia de la filosofía, de la
medicina, de la política etc. se explica por el conjunto de hechos, a quienes se
atribuye la cualidad filosófica medicinal, política etc., la prueba entonces será por
la inducción y procede de diversas artes o actividades, que se dicen artísticas.
Instituiremos el análisis de la poesía, la pintura, escultura, arquitectura, música.

1) Poesía: todos los pueblos retienen como artística alguna obra, que como
pertenece al patrimonio de todos, se dice clásica.

¿Qué es aquello que a todos apremia para conocer la presencia del arte?

La Ilíada, La Eneida, las tragedias griegas y las modernas, La Divina Comedia


etc., nosotros gozamos de la belleza (por la complacencia y la admiración),
cuando encontramos situaciones, personas, sentimientos, acciones etc., que
se expresan proporcional, clara y ardientemente. Y contra, como la imagen la
encontramos oscura o cuando tenemos meros raciocinios, ninguna conmoción
sentimos, entonces admitimos con frecuencia la verdad teorética, Por ejemplo
en La Divina Comedia, la poesía se encuentra mas en el primer canto (el
infierno) que en el tercero (el paraíso), la cual por excederse de las cosas
espirituales, es difícil de formar el fantasma proporcionado, claro y conmover
doradamente expresado.

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Esto no proviene por un defecto del paraíso o del cristianismo, sino por la
naturaleza del hombre y del arte, al que pertenece la belleza sensible. La
matemática es la parte óptima para el conocimiento humano, por el contrario
ningún tropiezo toma, si la matemática es todo el cielo fuera de la poesía,
podemos metafóricamente hablar de poesía matemática por lo que allí cultiva;
por el contrario ninguna poesía estrictamente se encuentra en la abstractísima
consideración de la cantidad.

Lo mismo en la tragedia, ninguna poesía encontramos si la persona no se


conduce proporcionada y claramente. Si todos los actos no se componen
simétricamente etc. El análisis puede hacerse largamente para los poemas, los
dramas de la literatura universal.

2) La pintura. Especialmente en el icono (o la representación de “la naturaleza


muerta” o la imagen del hombre, o la descripción de alguna escena etc.) la
belleza la encontramos y admiramos, si en las líneas y los colores notamos
proporción y claridad: La unidad no debe oponerse a la variedad (el
claroscuro), e inversamente; la imagen del hombre (el retrato) debe expresar la
idea tipo en la variedad y la claridad de las partes; así en la descripción de la
naturaleza, (la pugna, el convento, el rito etc.) se busca la unidad en la
variedad, es así como la pintura casi “habla”.

3) La escultura. También en la escultura admiramos la obra que prueba la


proporción clara; esta proporción clara se refiere al “ideal” que el escultor
entendió al expresar; las grandes obras de la escultura (las estatuas de Phidiae
y Polycleti, el Moisés, el David, la Piedad de Miguel Ángel, la escultura de A.
Canova etc.) se admiran por causa de esta conmensuración de las partes
hacia el ideal del escultor.

4) La arquitectura. En la arquitectura, la cual participa de la geometría y expresa


la sociabilidad humana, nos complacemos de la vívida simetría en la que al fin
del concepto, o al centro de todo armoniza: la proporción requiere que las
rocas, que sirven al edificio, al lugar, a la distribución de las partes (esto resulta
de cada estilo arquitectónico: clásico, romántico, gótico etc.)

5) Música. En la música, que participa de la aritmética, ritmo, como simetría o


distribución de los sonidos; (Cf. El amor de la matemática y la música entre los
pitagóricos), admiramos la proporción de los sentimientos, de las situaciones,
de las personas, de las partes en la música sinfónica y operística, nosotros no
probamos el canto débil para la milicia, el canto alegre en el dolor, el canto
mucho más pasional en los ritos religiosos etc.

Por lo que dijimos podemos proseguir casi hasta el infinito en tantas y tantas obras
de música religiosa y civil (la profana: y esta gran variedad se tiene según el
ingenio del artista)

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Corolario.

I. En la producción artística la imagen se concibe de modo unitario, como que


prueba al mismo tiempo la materia y la forma; la índole artística está
esencialmente en la forma, por la que fluye la proporción clara; entonces
solamente se dice que “el arte es la forma”. Esta “forma” entonces no debe
entenderse como un vestido extrínseco, en la cual viene la fantasía y el
concepto, sino como el significado intrínseco, el valor intrínseco o la obra
artística intrínseca.

Por lo cual, la distinción que se hace solamente entre descubrimientos y


expresiones, es mas bien una distinción metódica en el juicio acerca del arte, en
cuanto a nosotros, dos momentos ideales distinguimos en la obra artística: el
momento en que el artista tiene la idea y el momento en que la expresa.

Lo que de algún modo es extrínseco es como la palabra exterior es la mera


manifestación externa de la palabra interior o de la imaginación interior;
entonces no se tiene la pura imagen sino la palabra, pero la imagen-palabra que
expresa la idea la cual se puede manifestar al exterior escrito u oral.

Por esto se explica el valor poético de la lengua por su misma variedad en la


expresión de los cambios de la realidad humana une la expresión poética, así
como la versión de una lengua no prueba ni puede probar fielmente la expresión
de un artista; por ejemplo:

los solemnes versos que aterran del italiano Dante:

Lasciate ogni speranza voi ch´entrate.

No se ve bien alguna fuerza poética en el verso francés:

Vous, qui entrez laissez l’espérence.

II. Por el carácter de la creación casi fantástica proviene connatural la presencia


mítica (la fábula, la representación fantástica de alguna idea) en la producción
artística.

Aristóteles habla de lo mítico en su poética, por el contrario Vico quita la mítica


como la representación fantástica del concepto (lógica poética, metafísica
poética, ética poética).

La mítica no debe entenderse en sentido diminuto como un conjunto de mitos


que se encuentran entre los antiguos (griegos, romanos, germanos), sí como
arte (especialmente la poesía) debe asumir la mitología por la inspiración;
además en un sentido generalísimo como una creación fantástica que lleva en
el corazón como “ideal”.
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III. Lo que decimos genio en la búsqueda artística (lo que se opone al talento en la
ejecución) justifica mínimamente la capacidad casi instintiva de crear la nueva
obra artística; el “genio” es el grado superior del hombre fuerte en cada modo de
la obra; artística, científica, política etc.

IV. En lo que importa a la tragedia de ningún modo se justifica todo lo que dice
Aristóteles y que casi oprime a los escritores de las tragedias, es decir, la triple
unidad: la acción, el lugar y el tiempo. Aristóteles, en efecto no considera la obra
de los artistas en sí, sino a las tragedias griegas en el corazón de su tiempo, en
las cuales se encuentra aquella triple unidad. En tanto la unidad de acción
requerida se ve en cuanto a la condición necesaria para la proporción (unidad en
la variedad) tenida.

V. Por lo dicho se demuestra vana la pugna entre las diversas doctrinas, métodos o
estilos considerados en la producción artística: el idealismo o el realismo. (que
con frecuencia es verismo), el clasismo o el romanticismo, el impresionismo o el
expresionismo etc.

Todas estas doctrinas tienen su parte de verdad, pero exclusivamente se


muestran los errores tomados, en cuanto en los mismos elementos
unilateralmente evaden el constitutivo general del arte.

Ciertamente el arte debe fluir siempre entre el ámbito de la realidad posible, o


sea entre los límites del ente: y en esto está el verdadero realismo; si el
realismo se entiende como la acogida de la materia artística a la vida real
traspasada (historia de cada uno de los pueblos) o de la presencia, entonces no
se conduce del arte simplemente tomado, sino tomado del objeto material, y esto
pertenece a la libertad del mismo artista; en este sentido la realidad cristiana (la
persona, la maravilla, la predicación, las instituciones de Cristo) óptima materia
pueden probar de la inspiración artística.

Con frecuencia el realismo (naturalismo en toda forma de arte, neorrealismo en


cinematografía, verismo en literatura y música) se entiende como la asunción de
la vida miserable y moralmente mala en cada parte del pueblo; entonces es
negada la legitimidad universal de aquel realismo por doble razón:

a) La realidad no se reduce al aspecto


miserable del pueblo, porque otros aspectos se encuentran en él, nótese de
los santos o al menos la bondad normal de otros.

b) Con frecuencia el realismo aquel no dice


verdaderamente la realidad como es, sino como la ve el artista (así hace en
las obras confeccionadas bajo el influjo del freudismo y el existencialismo
radical J. P. Sastre, S. De Beauvoir...)
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Se agrega que produciendo el tipo del arte verídico o naturalista casi asume la
función doctrinal en cuanto intenta enseñar así ese realismo entonces evade
implícitamente la normatividad, además por lo tanto mas falsa y rechazada.

Por consiguiente en el arte, fuera de su misma creatividad se tiene la


tipificación, la idealización, la transfiguración de la realidad; y en esto está el
verdadero idealismo en cambio fuera del arte tomado como se presenta el
monstruo inimaginable o se pone exageradamente en la mitología antigua. El
clasismo es óptimo en la simetría y el orden de la expresión, no en cuanto sigue
la imitación – repetición de los antiguos; algo incidiremos en el formulismo, en la
ausencia de la verdadera inspiración y sinceridad, en el frigidísimo estilístico etc.

El romanticismo hace bien en rechazar la representación servil mitológica, en


proclamar potencialmente la poética de la vida individual y nacional, en exaltar la
sinceridad y conmoción personal etc.; además el peligro del romanticismo está
en el arbitrio expresivo radical, en que nada mas se encuentra la proporción
clara y deleitante (futurismo, cubismo etc.).

El impresionismo y el expresionismo se concilian bien en aquello que cada uno


de los artistas puede experimentar; la senda de cada modo está en el límite del
mismo artista, al que se requiere alguna totalidad o expresión completa.

Del mismo modo el simbolismo puede estar entre el ámbito del artista, pero
evitando la exageración; así el crepuscularismo, el hermetismo el parnasianismo
etc. en los cuales con frecuencia los defectos están por carencia o por exceso.

VI. Entonces el arte dice que sea la realidad, es su modo de concebir el mundo,
sobre todo la poesía; La universalidad es la esencia en la poesía y en la
filosofía, además en la intuición espontánea, (casi), concreta, vívida, ardiente, la
conmoción plena; en la filosofía también se tiene la concepción reflexiva,
abstracta, plenamente teórica.

El arte es arte en su creatividad, entonces un tiene valor teorético en la realidad


representada; la filosofía es estructuralmente teórica, entonces como la filosofía
pone los patho en sus tratados, gusta el modo de la imaginación escribiendo.
La poesía y la filosofía ambas son las expresiones nobilísimas de la
espiritualidad humana, además ni la poesía debe evadir el estudio de las
doctrinas por versos, ni la filosofía debe evadir la obra de la imaginación y del
sentimiento.

Muchas obras filosóficas modernas son obras artísticas (fruto de la imaginación)


tan estrictamente teóricas; por ejemplo la obra de Nitzsche no puede clasificarse
estrictamente, en su carácter artístico o filosófico, muchas obras de los
existencialistas, que indiferentemente expresan sus propios conceptos en las

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obras teóricas o dramáticas; Por otra parte muchas obras poéticas son
disertaciones teoréticas en los versos confeccionados.

Por consiguiente la contaminación de cada una de las expresiones es evitada,


por otra parte no se tiene ni poesía pura ni filosofía; la contaminación se tiene en
el arte oratorio, en que la composición se encuentra el concepto y la imaginación
(la delectación y la retórica); además el orador no se prueba ni como poeta, ni
como filósofo.

VII. Muchas artes se admiten normalmente como poesía, la pintura, la escultura, la


música, especialmente las artes menores, afines o cooperadoras etc. con
renuencia se enumeran siete, porque la poesía se subdivide en tres partes; en
los últimos tiempos se adjudicó el octavo arte, o sea el arte cinematográfico.

¿Qué decimos?

La distinción del arte no es estrictamente esencial, o sea bajo el aspecto formal,


porque en todas las artes se busca y debe encontrarse el arte como la expresión
de la belleza; la distinción es o bajo el aspecto material o por la diversidad del
fantasma que se refiere a las diversas facultades principalmente apropiadas.

Quizá la división óptima se tiene de dos sentidos externos; es decir de la vista y


del oído: las artes visuales, las artes auditivas y las artes mixtas.

1) Las artes visuales son: la pintura, la escultura en las cuales prevalece el


fantasma de la visión.

2) Las artes auditivas se reducen a la música, ya sea música pura o


sinfónica (el fantasma sonoro)

3) Las artes compuestas son: la poesía, especialmente el arte dramático al


que responde la música operística; el máximo arte compuesto es la
reciente cinematografía, en la que se tiene la plena composición, la visión
y la audición (cinema sonoro) para la mayor amplitud de la expresión
obtenida, quizás la cinematografía por su maravillosa síntesis, es el arte
óptimo; sin embargo entiéndase: cuando es arte, no cuando es una
simple fotografía dramática, o la exposición de los cuerpos desnudos, o la
representación de los escenarios cinematográficos o la mera descripción
hecha de la guerra o de la ciudad etc. como la cinematografía sea y se
debe considerar arte, debe poseer todos aquellos caracteres del arte, que
entran en su estructura compuesta, por este principio se infiere que muy
pocas películas se pueden decir estrictamente artísticas.

La jerarquía que se pone entre las artes, depende de las condiciones subjetivas
del artista o de los críticos o de los espectadores; ciertamente mayor
universalidad se tiene en la música, como mayor expresión se tiene en la
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cinematografía sonora, en que muchos elementos concurren para afianzar la


situación real – personal en el conjunto de eventos.

Artículo II

Del fin del arte.

Tomamos esto de las cuestiones acerca de la relación entre el arte y la ética. La


cuestión no es entre la estética y la ética, porque ambas son disciplinas o
doctrinas adecuadas distintas y autónomas; la estética no se subordina a la ética,
así como a la ética se subordina la ciencia del derecho, la pedagogía, la política
etc. sin embargo la estética en cuanto teóricamente considera la belleza, participa
de la metafísica; en cuanto considera el arte, es ciencia práctica.

La cuestión es entonces entre el mismo arte (la actividad productiva de la belleza)


y la ética (la doctrina que dirige los actos humanos hacia la honestidad)
La cuestión es doble:

1. ¿Hacia donde tiende el arte?, o sea, ¿Cuál es el fin del arte? (El problema
del fin del arte)

2. ¿Hacia donde tiende el artista? o sea, ¿Cuál es el fin del artista? (El
problema del fin del artista)

El fin del arte es el fin de la operación (la actividad estética), o el fin de la obra (la
obra del artista); el fin del artista es el fin de las obras.

Los fines de las obras pueden ser varios para cada uno: el artista puede
individualmente tender hacia la gloria de Dios y la salvación del alma, para
enseñar, para complacer a los ricos y a los poderosos, para adquirir dinero etc. por
lo tanto el fin de las obras está fuera de la consideración estética. Permanece
entonces el fin de las operaciones, que se sigue del fin de la obra.

El fin del arte puede considerarse genérico (remoto, indirecto, mediato, último) o
específico (próximo, directo, inmediato):

1) El fin genérico es el fin de cada una de las actividades


humanas o sea la perfección completa del hombre en cuanto hombre: el
crecimiento progresivo de la espiritualidad humana.

2) El fin específico es el fin a lo que, próximamente, por sí,


directamente, inmediatamente tiende el arte.

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Por otra parte nosotros hablamos del fin cuando el tratado finalísimo de la estética
sea completo. Sin embargo en esta cuestión el vicio se tiene por defecto o por
exceso.

Algunos en realidad se jactan “del arte por causa del arte”, así es como conciben
el mismo arte como la suprema e incondicional actividad de los hombres; el arte
no tiende si no a si mismo, por si mismo sería la ley, casi sería una deidad a la
que todos servirán y se subordinarán, como se ve esta exaltación es más bien
retórica y parte teorética; pero cuando es teorética (como en la doctrina del
romanticismo germánico y en la doctrina crociana) fluye del inmanentismo
idealista, que consiste en la mundanidad de todo, y también ninguna conmoción
sentimos del arte.

Algunos dicen que esencialmente el arte

Entre los dos extremos se encuentra nuestra doctrina que pone un fin doble en el
arte:

1) El fin específico del arte es la expresión de la belleza,


es decir es el mismo arte.

2) El fin genérico del arte es la participación, o sea, la


cooperación hacia la perfección del hombre en cuanto es ente prevalentemente
espiritual, en su estructura y consecuentemente en sus operaciones.

Como fin, sea específico o genérico es esencial o intrínseco al arte, así como la
animalidad y la racionalidad son intrínsecos al hombre; la animalidad como
género, la racionalidad como diferencia específica, la totalidad (=la especie)
hombre se tiene por cada elemento, asía para el arte la totalidad se tiene por cada
fin.

Sea entonces

TESIS IV.

1. El fin específico del arte es la misma expresión de la belleza (es el mismo arte).

2. Su fin genérico es la participación para la perfección total del hombre.

Prueba de la tesis:

Parte I

(El fin específico del arte es la misma expresión de la belleza).

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El arte es la expresión específica, que se distingue adecuadamente de ciertas


actividades del hombre; así como se tiene una actividad económica, educativa,
política etc., así se tiene una actividad artística, la cual como sea, algo en sí
consistente, debe de tener índole propia, tendencia propia, fin propio.

Toda actividad económica tiende hacia el crecimiento de las adquisiciones de las


cosas útiles, o sea las acciones económicas, por lo tanto el crecimiento económico
es el fin de la misma actividad económica; la actividad política tiende hacia la
prosperidad política, o sea pública y común; la actividad educativa tiende hacia la
educación, o sea hacia la formación del hombre.

En otras palabras: El fin de la operación económica, política educativa es la misma


obra económica, política educativa (la operación tiende hacia la obra).

Del mismo modo la operación artística tiende hacia la obra artística, es decir, la
expresión de la belleza en fieri tiende hacia la expresión de lo bello en ser acto: la
expresión de la belleza como operación tiende hacia la expresión de la belleza
como obra o sea como belleza expresada (operada)

Luego el arte-obra tiende por sí y próximamente hacia el arte obra, o sea hacia el
arte-operado, es decir el fin específico del arte (lo que especifica la operación
artística) es la expresión de lo bello; consta de un principio general: Las
operaciones se especifican por el objeto.

Parte II (El fin genérico del arte es la participación para la perfección del hombre)

Así como la actividad humana es considerada por el fin del hombre y como
ordinariamente esencial, en que se encuentra el hombre; así la actividad artística
es considerada por su fin y por el orden esencial de sus acciones. Como la
actividad económica aunque específicamente se distinga de otras, es puesta en el
sistema general de la actividad humana, así como otras actividades.

La actividad del hombre en cuanto es considerada relativamente hacia el fin del


hombre y hacia el orden esencial de sus operaciones, tiende hacia su perfección
total, la cual verdadera y profundamente se dice moral.

Luego el fin del arte en el sistema de las actividades humanas es la perfección


total del hombre, o sea su bien moral, el cual es su bien moral y espiritual, por lo
tanto el arte como actividad, en sí absolutamente considerado tiene esencialmente
valores éticos, así como la éticidad sea esencialmente intrínseca del arte;
ciertamente el arte es la concepción-representación de la realidad y de la vida,
igualmente espontánea y concreta; de donde debe tender hacia la realidad como
es y hacia la vida como debe ser.

Corolario.
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ESTÉTICA

I. Entonces la estéticidad puede encontrarse también en las operaciones éticas


malas; aunque; la estéticidad no es completa para una actividad noblemente
humana. Así como puede tenerse una economía contra la ética, así puede
tenerse una estéticidad contra la ética, así como una economía antitética no es
una actividad noblemente humana, así la estética antitética no es estéticidad
completa y noblemente humana.

El fin del arte como arte pude y debe decirse también como la nobleza de la
espiritualidad humana, la purificación, la liberación, la catarais.

De la catarsis trágica hablaba Aristóteles en cuanto a los espectadores,


contemplando las acciones dramáticas, liberando las pasiones que se
representaban en el drama. Esta catarsis no es entendida en sentido estricto, la
casi mera purificación moral que puede obtenerse por otra medida distinta del
arte (puede pertenecer a la estética liberar al hombre de pocas pasiones); se
puede entender el sentido genérico espiritual, en cuanto el valor esencialmente
humano del arte sirve a la dignidad espiritual del hombre.

Sirve al artista, sirve al espectador (lector, oyente), se perfecciona con el arte en


su dignidad espiritual; el artista que contempla y que experimenta la belleza,
coloca en la proporción clara y vívida su fantasía y goza de su operación, así
como la madre goza de la generación de su prole, porque trasciende su
individualidad y se eleva hacia la divinidad participando casi de la creatividad
divina; incluso el espectador que contempla y coextrae (con el artista) la belleza,
goza y gozando en la contemplación se libera de todas las cosas infrarracionales
o sea infraespirituales.

Abreviado: en la expresión y en la contemplación del arte, el hombre celebra su


racionalidad y se lanza hacia la armonía de la belleza universal, para entender la
racionalidad universal, casi (Platón) congenerando las cosas para el crecimiento
de todas las bellezas las cuales son para uno bellas y hacia uno bellas.

Platón en su república (libro X) no recita el arte como arte (pero en ciertos libros
exalta la educación estética de la juventud), sino aquel arte especial que coloca
en la descripción de la sensibilidad inferior al hombre y especialmente en
describir el encanto y la vida de los dioses y del hombre.

Además ya el platonismo, ya el neoplatonismo el arte se exalta como la libertad


del hombre.

También Shopenhauer exalta el arte (especialmente la música) como la libertad


del hombre, además la liberación shopenhauariana se da por el pesimismo
teórico filosófico, se entiende como la cooperación para la aniquilación del
hombre.

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ESTÉTICA

En este mismo tiempo la misma vida, a la que algunos conciben como arte (EL
ESPÍRITU, La vida como arte), pero entonces el arte se concibe como un juego
indefinido, porque el mismo es el fin; esta doctrina directamente fluye de la
estética del romanticismo germánico (arte = juego) y es posteriormente la
estética inmanentista del idealismo (el arte = subjetiva, lírica, incondicionada
creativa, fuera y sobre cada una de las leyes, que establece en la radical
incongruencia que exalta la instintiva intuición del hombre.

Esta doctrina como niega, la prueba teorética (ya que la doctrina problematicista
es la negación de la teoría) destruye la teorética del mismo arte. Por esto se
infiere que la exaltación crociana del arte (que al mismo tiempo que la economía
celebra la creatividad y la mundanidad del hombre; Cf. El apéndice anexo la
obra:

Breviario de la estética) si un examen profundo se pone por debajo, de dice por


la incomprensibilidad teórica del arte, por lo tanto para la destrucción de aquellos
valores espirituales.

II. Excepto en el fin del mismo arte la éticidad se tiene en la actividad artística; en
otras palabras: no solo el arte responde de sí, debe de responder a la ética, pero
el artista mismo debe conformar la actividad propia artística hacia las reglas de la
costumbre.

Esto se concede en la ética crocitan; Corche también niega la éticidad en el arte,


pero la admite en el artista, en cuanto es el hombre, que produce la obra
artística; de donde el mismo no es reprendido el arte moralmente malo en su
índole artística, pero puede reprenderse el artista como hombree, por cierto
condenable y condenados según las leyes penales.

La distinción crociana puede admitir inclusive, no exclusive, es decir Croce hace


bien en determinar la moralidad hombre-artista, pero eminentemente con
nosotros la verdad es reconocer el valor ético del mismo artista, que como
actividad humana debe adecuarse a la realidad y a la dignidad espiritual del
hombre. La restante distinción crociana prácticamente nada es, porque el artista
nombra el arte permitiendo el capricho en su estimación; siempre se reprobará
cualquier sentencia de juicio contra los artistas moralmente malos y a aquellos
que exaltan la absoluta autonomía de la creación artística. Cuantos profanan en
nombre de la libertad artística.

Art. III

Del juicio acerca del arte

El juicio acerca de las cosas de obra artística puede ser popular o crítico.

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El juicio popular se da por todos los hombres que por su naturaleza tienen más o
menos el sentido de la belleza y del arte.

El juicio crítico se da por aquellos, que por su ciencia y experiencia tienen


peculiares aptitudes para discernir la belleza artística.

Al conjunto de aptitudes para juzgar el arte en cuanto expresiones se dice gusto


(estético) aunque el gusto del arte indica un sentido especial externo, sin embargo
por analogía se aplica también la aptitud del juzgador de la obra artística, y
ciertamente el derecho, porque en efecto delante de las obras artísticas se tiene
algún gusto, así como por el gusto fluye teóricamente “la sabiduría” y por la
estética el “gusto”.

Decimos por otra parte que nuestro discurso común brota abundantemente de las
heces del vino y de las palabras transporta el significado por la afinidad o el
ligamen.

Con frecuencia el gusto indica el mismo juicio acerca del arte, así la historia de los
juicios simplemente se llama historia del gusto.

El gusto salvo el elemento mas o menos común, varía según la edad, el sexo, el
temperamento, la cultura y la índole nacional; por ejemplo el pueblo germano
prefiere la música sinfónica y el canto coral, el italiano prefiere la música operística
y el canto individual.

La presencia del juicio correcto acerca de la belleza se dice solamente buen


gusto y tiene muchas graduaciones; la ausencia del juicio correcto se dice mal
gusto; cuando por muchas causas algunas no juzgan correctamente en
determinados períodos históricos, se habla de corrupción de gusto.

Aunque los juicios se efectúan por todos, así como cada uno si bien puede ser
perito, los juicios críticos necesitan preparación y larga costumbre, como la obra
del artista.

El gusto de la obra artística implica la casi reproducción ideal o la recreación del


fantasma, que el artista concibe, así como se tiene la comunión íntima y las cosas
idénticas del artista y del espectador (lector, oyente etc.).

El siglo de las luces por la difusión del positivismo (el fenomenismo atomista y
psicológico), nace esta crítica psicológica histórica acerca de la obra estética,
debería de investigar las circunstancias local y temporal (en las cuales nace la
obra), la situación familiar hereditaria, los caracteres del artista, eventos prácticos
de su vida, sus enfermedades, sus fuentes, sus años de composición etc.

Contra la crítica histórica surge limpiamente la crítica estética a la cuál desprecia,


y se ocupa limpiamente de la gustación recreación de la obra artística.
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Ningún método crítico está completo.

1. El método histórico es útil, óptimo, necesario pero tanto la presuposición o


predisposición hacia el gusto y la casi vivencia de la cosa bella; el mismo si
se trata exclusivamente, considera las partes y fragmentos pero no el todo
(así como en psicología el psicologismo asociacionista considera las
sensaciones asociadas y no las percepciones totales), la materia viva
multiplicada y no la forma que unifica, atiende al cuerpo pero no al alma
además en sus manos la obra artística permanece cadáver
anatómicamente divisa, no algo viviente y vivificante.

2. El modelo artístico puede considerar formalmente la obra artística, aunque


si exclusivamente se suma y se adhiere no vale para penetrar bien la obra
bella si esto no es algo suspendido en el aire, sino la unión íntima del artista
y como sus situaciones singulares natas. Así como en la historia de la
filosofía lo vital son los silogismos exagerados y los sistemas exagerados
(que consideran la historia de la filosofía como la historia de los conceptos y
no lo concebido) así en la crítica del arte se requiere la misma inteligencia
de los presupuestos y el mismo momento gozoso en que el artista concibe
expresando y expresa concibiendo.

La crítica de la obra de los poetas (en verso o n o confeccionada) se dice crítica


literaria, la historia de estas obras se llama historia de la literatura a la cuál
pertenece la investigación histórica estética de las obras de la literatura; la historia
de las obras musicales se dice: historia de la música, la crítica de la obra
simplemente se dice crítica musical, la crítica de la pintura, arquitectura,
estrictamente se dice crítica del arte, la historia se dice historia del arte el mismo
término “bellas artes” se atribuyen a estas tres artes.

Se tiene también la historia de la crítica literaria, literatura artística (=disciplina que


considera lo escrito acerca del arte, especialmente acerca de las predichas bellas
artes); además se tiene la historia del gusto, o sea la historia de los juicios acerca
del arte.

De modo especial es considerado el arte (todas las artes) con relación a la religión
y la cultura; en razón del objeto material el arte religioso se distingue de otros en
cuanto el objeto considerado por el artista pertenece a la religión, como en la
poesía, la pintura etc.

También el “arte sacro” o arte litúrgico es bien distinto del mismo arte religioso en
general, ni siquiera como especie y este es limitado en cuanto que el arte sacro
debe servir al culto, como el edificio para el ejercicio del culto (la iglesia), como la
pintura y la escultura sirven de ornato al edificio y de instrucción a los fieles (así
como las instrucciones y las edificaciones de los fieles servían de instrucciones en
la iglesia antigua de esta se tiene los límites de las obras en el arte) bien puede
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decirse que las imágenes y las estatuas de índole sacra cuando están fuera de la
iglesia se encuentran fuera de su lugar; en el edificio la simetría se encuentra
digna, como el centro del edificio es el altar en cuyo centro está el santísimo
sacramento.

La poesía y la música litúrgica deben expresar clara y dignamente los sentimientos


de los fieles hacia Dios; especialmente la música debe serenarnos y la comunión
de las almas experimentan en el amor de Dios; por lo cual el canto gregoriano y la
polifonía son más aptos para la música litúrgica, aunque puesto que se tiene solo
para la variedad y la individualidad expresada.

El arte empieza con la humanidad como la expresión de sus múltiples formas de


vitalidad. Además como en su inicio fue alabar a Dios, así siempre de manera
notable evade con su objeto principal el cual será el ente, que es todo lo bello de
lo bello; Dios.

Apéndice

Nos adherimos a los tratados de los agustinianos y tomistas que hablan acerca de
las cuestiones estéticas.

(Locución: Combinación estable de dos o más palabras, que funciona como


oración o como elemento oracional, y cuyo sentido unitario no siempre es la suma
del significado normal de los componentes).

I. Locuciones agustinianas; muchos son, nosotros estos elegimos:

1) “¿Qué es el cuerpo de la belleza?” la congruencia de las partes con


algunos colores suaves (De gen. contra los maniqueos I, 21)

2) “Si antes se busca en una y otra parte que sean las bellezas, por que
deleitan, por esto que son bellas, esto sin duda se responde, por eso
deleitan, porque son bellas” (De vera relgione, 32)

3) “En todas las artes place la conveniencia porque la salud y la belleza


están en todo: la misma verdadera conveniencia de igualdad o de unidad,
intenta al mismo tiempo las partes pares o la graduación de las dispares”
(De vera religione 30)

II. Locuciones tomistas.

1) “La belleza se dice lo que causa placer” (S. T., I, 5, 4 a 1).

2) “Para la belleza se requieren tres cosas. Primero alguna integridad o


perfección, ninguna conmoción sentimos. En efecto lo que está
disminuido, por eso mismo es feo. Y la proporción debida o consonancia.
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Y por otra parte la claridad. De donde lo que tiene colores nítidos se dice
ser belleza” (S. T. I, 39, 8).

3) “De donde la belleza del cuerpo consiste en esto que el hombre tiene
miembros bien proporcionados con alguna debida claridad de colores.
Simultáneamente la belleza espiritual consiste en esto que la
conversación del hombre o su acción sea bien proporcionada según la
claridad de espiritualidad de la claridad de la razón” (S. T., II-II, 145, 2).

4) “Decimos que la belleza consiste en alguna debida claridad y en la debida


proporción. Cada una de las partes se encuentra radicalmente en la razón
a la cual pertenece y la luz que manifiesta la proporción debida se ordena
en otras” (S. T., II-II, 180, 2).

5) “Cada una tiene unidad por su forma” (Quodl. VI, I).

6) “La perfección es la forma total que surge por la integridad de partes” (S.
T. I, 73, 1).

7) “La belleza no tiene razón apetecible sino en cuanto induce la razón del
bien” (I Sen., 31, 2, 1).

8) “La belleza pertenece propiamente a la razón de la causa formal” (S. T., I,


5, 4, a la 1).

9) “La belleza es el mismo bien, la sola razón diferente... la belleza suma


sobre el bien algún orden hacia la fuerza cognoscitiva, así lo bueno se
dice simplemente lo que complace el apetito; de la belleza también se
dice aquello que complace a la misma aprensión” (S. T., I-II, 27, 1 a 3)

10)“A la razón de la belleza pertenece lo que en su aspecto o conocimiento


quiere el apetito. La belleza también se dice la mima aprensión que place”
( S. T., I-II, 27, 1 a 3).

11)“Aquel sentido que inicia responde la belleza, que máximamente conoce;


es decir, la vista y el oído de separadas de la razón” (S. T., II-II, 27, 1 a la
3).

Del bien de la contemplación Cf. S. T. II-II, 180 para todo.

De la cogitativa e imaginativa confróntese las palabras citadas en sicología, en el


capítulo I; certera toda la cuestión 85, parte I S. T., fuertemente expresa el valor
de la sensibilidad en el conocimiento humano; toda la doctrina gnoseológica
tomista se funda óptimamente en la teoría estética.

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