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Juan Carlos Garavaglia

Poder, conflicto

y relaciones sociales

El Río de la Plata, XVIII-XIX

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Colección Pasados Posibles


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« 'POBRES y RICOS': CUATRO HISTORIAS EDIFICANTES SOBRE
EL CONFLICTO SOCIAL EN LA CAMPAÑA BONAERENSE
(1820/1840)>> *

1. Introducción

Nuestra visión del conflicto social en la campaüa durante el petio­


do que va de la crisis del veinte (crisis política de legitimidad, crisis
social y crisis económica) al corazón del rosismo, nos da un cuadro
bastante gris, en el que sólo unos pocos trabajos han intentado mos­
trar algunas de sus aristas punzantes. Unas páginas de Halperín, un
artículo de Pilar González Bernaldo y los trabajos de Ricardo
Salvatore 1 son la excepción en ese pariorama más bien monótono 2.

En el artículo que presentamos aquí quisiéramos rescatar algu­


nos aspectos de este tipo de conflicto, centrándonos por ahora en esos
casos en los que los participantes parecen tener una percepción clara
acerca de cuál es el lugar que tienen en esta sociedad rural. De allí el
túulo: «Pobres y ricos»; en algún momento de los sucesos que evoca­
remos, los participantes han elegido situarse en este marco referen­
cial de clara oposición social. Como se advertirá, nos interesan no
sólo los conflictos en sí mismo (con todas sus complejidades y dife­
rentes situaciones concretas), sino asimismo las representaciones so­
ciales, como las formas de solidaridad de los actores.

l. Por unas botas de potro

Nuestra primera historia es, en realidad, la última cronológica­


mente hablando. EIl3 de febrero de 1838, los vecinos de Pesquería,
en la jurisdicción de Capilla del Señor, estaban reunidos para partici­
par -como era habitual en la campaña- de una carrera cuadrera. El

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nen 7 (es decir, el juez tenía la posibilidad de decidir si aplicaba una


teniente de alcalde (uno de los ayudantes del alcalde, quien a su vez,
multa o detenía al individuo y ello le daba, como es de imaginar, un
tenía las funciones de secundar al juez de paz del partid0 3), don
Eustaquio Castro, tendría un fuerte enfrentamiento con don Martín margen de accióny de negociación muy grande ..). Era ésta una de las
Domato, capitán de una compañía de milicias. Éste había intervenido tantas disposiciones legales que reforzaban los mecanismos de con­
para defender a un vecino, miliciano de su compañía, que estaba siendo trol social de la población campesina, pues era obvio que sólo se
golpeado a planazos por el teniente alcalde Castro. Démosle la pala­ aplicaba con quienes se sospechaba habían robado el animal en cues­
tión 8 y a nadie se le ocurría -como bien lo afÍlma el miliciano de
bra al capitán Domato:
« ... el 18 del próximo pasado estando en unas carreras ob­ marras- que un rico propietario debía solicitar esa autorización. Pero,
servé que un Soldado de mi Compañía tenía unas botas de po­ dejemos ahora que el teniente de alcalde cuente su versión de los
tro nuebas, y preguntándole de dónde las havia sacado, me con­ hechos:
testó qe. ya havia satisfecho sobre ello al Teniente Alce., como «Yo en desempeño de mis funciones pasé a dichas carreras
estaba presente le pregunté si era cierto, a lo qe. me respondió para vigilar el orden como está mandado y me encuentro con
qe. sí; oydo esto pro el Soldado dijo: que sólo a los pobres y no Eustaquio Barela sobando un par de botas, le pregunto a qué
a los ricos se les averiguaba de dónde sacaban la más peque­ Teniente la habia pedido licencia ... a lo que me respondió Barela
ñp. cosa, el Teniente Alce. le replicó que a todos les averiguaba que a Dn. Juan Franco. Barrios ... [y después] dijo Barela que
sin distinción de persona, a lo que el Soldado insistió diciendo cuál era el motivo pa. recaer sobre él esta vigilancia y averigua­
que como no se havia hecho con Dn. N. A esta reéplica, sacó el ción no haviendola hecho con otros, a lo que contesté que no
sable el Teniente Alcalde y empezó a darle de golpes al Solda­ tenía que darle satisfacción y por su desbergüenza por faltarme
do ... » 4 [subrayado nuestro] el respeto le di un palo con el sable ... »

La bota de potro (que no era necesariamente de yeguarizo), era No hay dudas que las dos versiones coinciden casi literalmente
una prenda que los habitantes del Plata -y de otras áreas cercanas, de y entonces podemos creer que los hechos (y las palabras que se profi­
Chile a Río Grande do Sul- habían heredado de la península, pero rieron) ocurrieron así. Nuestro miliciano 9, ahora ya sabemos que se
cuyo origen se remonta a la Antiguedad; hecha con el cuero de las llama Eustaquio Barela, se había hecho un par de botas y había efec­
patas traseras de potros, mulas, vacas, terneras y hasta pumas o tivamente solicitado una autorización; pero, lo que es importante aquí
yaguaratés 5, era un adminículo casi indispensable en la vestimenta es su diálogo con el teniente de alcalde: ¿por qué se le preguntaba a
del paisano, c.omo se puede observar en las «filÍaciones» que enviaban él? ¿Sólo porque era pobre? ¿Y por qué no se le preguntaba a los
con los detenidos los jueces de paz: los paisanos invaIiablemente van otros, los ricos? Tomemos nota también de la respuesta, de palabra y
descalzos o con bota de potro hasta al menos los años cincuenta del de hecho, del teniente alcalde: ¡él no tenía por qué darle explicacio­
nes! Y además, i vaya un planazo por «desvergonzado» !
XIX.
En el periodo colonial se había prohibido su confección a partir Mas, Eustaquio Barela siente que está en su derecho, no «se
de vacunos, y Rosas determina que se saquen de los yeguarizos, pero, deja» y protesta lO , llamando además a las cosas por su nombre, tanto
sólo con autorización; un mes después de Caseros se reitera todavía en lo personal (efectivamente, pese a que el capitán Domato dice
esa prohibición 6. Los jueces de paz en general sólo aplican multas a «Dn. N.», es muy probable que Barela haya pronunciado el nombre
los reticentes al cumplimiento, aun cuando, algunas veces los detie­ de algún rico vecino ll ), como socialmente: ricos y pobres no parecen

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formar parte del IIÚsmo universo legal. 2. «Ya se jodió ese gallego!»

Pero, dejémosle nuevamente la palabra al teniente alcalde, pues E127 de mayo de 1835, don Félix de Urioste, un fuerte hacenda­
nos ilustra mucho mejor acerca del hecho: do del partido de los Arrecifes, sería degollado por cuatro de sus es­
« ... a esto salió Dn. Martin Domato sacando la cara por el clavos, Daniel José Belén, Antonio José Belén, Segundo Belén (o
indicado Barela e insultándome ... disiendome que el Govierno Cané) y Juan de la Cruz Torres]7; esto ocurre en el momento en que el
no mandava pegar de palos con sable a ningun vecino honrrado, patrón sorprende a dos de ellos carneando en el campo una vaca
siendo así que la pública vos y fama de Barela es mala, y se yaguané l8 • Pese a haberles apuntado con su pistola, Antonio José
haya protegido por éste pretendiendo ser Federal, qdo. mas bien Belén, capataz de uno de los establecimientos, lo tira del caballo, lo
es montonero ... » sostienen entre los cuatro y Segundo lo degüella; posteliormente, atan
Domato «saca la cara» y «protege» a su hombre como era de con un fiador y un cabestro el cuerpo y lo arrastran con un caballo
esperarse, apelando además a lo que «el Gobierno manda»; Barela, como seis cuadras. Una vez hecho esto, cortan, unas lonjas de carne
por otra palie, pretende ser federal, pero en realidad, según Castro, es de la vaca yaguané y se preparan un asado «con cuero».
un «montonero» (¿Es este apelativo un recuerdo de los levantamiento ¿Por qué ocurrió este hecho? Según los testigos y los acusados,
del 1828 y 1829?12 Resulta claro en todo caso que ,«federal» parece Don Félix de Urioste (a quien su propia mujer llamaba «Urioste» en
ser en esa época una figura contradictoria con la de «montonero»). sus conversaciones privadas), era un hombre frío y muy poco
Uno de los testigos, afirma además que Domato habría dicho «...que desprendido. El testigo Aniceto Luzuriaga, un peón de las estancias,
le havia de poner chaqueta colorada» al teniente Castro y otro nos afirmó que algunos de los esclavos dijeron «... qe. si lo habían muerto
cuenta que Domato dijo « ... que el govierno no mandaba que se le por lo de la vaca que encontraron muerta cerca del cadáver, les pare­
diese de palos a ningun Americano ... ». He aqui toda la fuerza de es~ cía muy bien hecho pro pijotero...»; otro testigo nos dice que « ... an­
tas palabras que expresan representaciones sociales de los actores: terionnte. les habia oido hablar mal de Dn. Félix a Segundo y Cruz y
pobre, rico, federal, montonero, americano... qe. lo aborrecían mucho porqe. decian ellos que era muy pijotero ... ».
Desde ya que Martín Domato comete además un gran error a Urioste además era peninsular y el esclavo Romualdo afirma que
ojos de Rosas: cree saber qué es lo que «el Gobierno manda» y nadie Segundo « ...le dijo estando los dos en el corral, ya se jodió ese galle­
puede arrogarse ese papel, reservado exclusivamente al propio Restau­ go, hemos hecho de el lo qe. hemos querido, lo hemos degollado y lo
rador. Por otra parte, al poner en tela de juicio una decisión del te­ hemos arrastrado con el cabresto de Cruz ... ». Nuevamente, las pala­
niente de alcalde, erosiona su poder y su prestigio (ya desde 1820 en bras utilizadas no son banales: pijotero y gallego indican représenta­
adelante, se hizo todo lo posible por coartar las causas de conflictos ciones sociales muy concretas que estos hombres tienen acerca de
jurisdiccionales entre los comandantes de IIÚlicias y los jueces terri­ cómo debería ser un «buen» patrón de esclavo y qué significa ser un
toriales para apuntalar el rol de estos últimos l3 ); además, Rosas había «extranjero» .
hecho todo lo posible para realzar el prestigio simbólico de la fun­ Así era Urioste; pero, además, gran parte de sus criados habían
ción del juzgado de paz instituyendo un aparato ceremonial adecua­ sido esclavos de los betlemitas (y de allí el apellido «Belén» de mu­
dol4. El capitán Domato, quien sólo había defendido a uno de sus chos de ellos), es decir, estaban probablemente acostumbrados a un
subordinados -como era habitual que lo hiciesen l5 - en nombre de la trato que no era el que Don Félix de Urioste quería imponer en sus
causa federal y americana, termina preso ... 16 camposl9 . Una larga carta enviada por doña Ramona Molina, la viu­

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da de Urioste, al juez20 , relata los hechos que preceden el asesinato: La Cámara de Apelaciones, con la presidencia de Manuel Vi­
algunos de los esclavos había carneado ya otra vaca en el mes de abril cente Maza (quien no sospechaba que cerca estaba su propia senten­
y los Urioste utilizan una criada para hacer correr la voz en la cocina cia), condena el, 14 de julio de 1835 a los cuatro implicados principa­
-ámbito en donde las esclavas se enteran de todas los noticias y les a morir ahorcados en la plaza de Arrecifes -allí en donde los efec­
chismorreos de la casa- que les denunciarían y que venderían a tos «pedagógicos» de la sentencia serían mayores 23 - y a quedar ocho
Michaela, la mujer del cabecilla, Segundo Belén. Ésta se enferma de horas colgados del patíbulo; otros tres esclavos de Urioste recibirían
desesperación porque «... tan luego cuando su marido quería econo­ azotes y pasarían cuatro años en el Fuerte Independencia; los res­
mizar para libertarla, se veía amenazada de obstáculos para el efec­ tantes estaban obligados a asistir al ajusticiamiento. El propio oficial
to ... », según cuenta doña Ramona que Michaela habría dicho. Estas mayor de gobierno, Agustin Garrigós, comunica la sentencia.
amenazas,en vez de disminuir las tensiones, aceleraron el trágico Un crimen casi banal, se nos dirá. Pero, no lo es tanto y sobre
final de Urioste. Pocos días antes del crimen, «Tío»21 Pancho, uno de todo, no lo es por la violencia con que reaccionan los esclavos -estos
los esclavos de prestigio, había huído después de una pelea con el hechos no eran frecuentes- y por la claridad que éstos parecen tener
dueño. acerca de su situación; claridad acerca de cómo debería ser su condi­
y a propósito de este esclavo, señalemos que uno de los implica­ ción de esclavos 24 y terrible frialdad ante la ejecución del patrón. Como
dos (Juan de la Cruz Torres), en su testimonio, nos habla de un diálo­ asimismo, su resistencia ante lo que consideraban una actitud de éste
go supuesto entre él y Segundo Belén, en donde se evoca la figura de que no correspondía al perfil de un buen .dueño (<<pijotero»). Final­
ese mismo «Tío» Pancho como implicado en el asesinato: mente, recordemos que Segundo Belén) Cruz cuando vuelven del
«... tal vez tío Pancho lo había muerto. Se había juntado campo, en donde habían comido un asado «con cuero» -el asado con
con algs. gauchos y lo habrá venido a esperar á estos bajos ... »22 cuero es tradicionalmente la comida de los días de fiesta- después de
haber «jodido al gallego», al entrar en el camino que llevaba a las
Esta imagen del esclavo huido que vuelve para vengarse (y casas «... venían muy despacio y cantando ...», según nos cuenta horro­
vengarlos), acompañado de «algunos gauchos», tiene obviamente toda rizada la viuda del hacendado.
la connotación de una figura fantasmática que viene a cumplir con Estas acciones (prepararse un asado con cuero a pocos pasos del
una acción justiciera. Después, en una segunda declaración, la actua­ dueño recien asesinad0 25 ; volver después tranquilamente y cantando
ción supuesta de «Tío» Pancho se repite, acompañado esta vez, de un .«a las casas» ) expresan simbólicamente, al igual las palabras que han
«... mozo blanco qe. no conoce ... y qe. el mozo blanco fue qn.lo dego­ utilizado -pijotero, gallego, ricos- y aún más allá de éstas, cuál era el _
lló ... » y así nuevamente vemos en acción a «Tío» Pancho acompaña­ estado de ánimo de estos esclavos. Y al contrario, esas acciones y
do de un misterioso mozo blanco, es decir, un gaucho. esas palabras nos hablan también acerca de cuaJes eran las cualidades
Doña Ramona Malina termina su larga carta con estas palabras que Urioste parecía no haber tenido, las del «buen» dueño.
que expresan bien el estado de ánimo del cabecilla:
«Segundo, a quien lo pusieron en el cepo de Lazo, se me
ha asegurado qe. dijo delante del Comandte. Flores y los solda­ 3. «Soy un hombre honrado, laborioso»
dos que estaban de centinela, que hacian bien en tenerlo. asi,
que si lo soltaban había de acabar con todos los ricos.» [subra­ En diciembre de 1825, Eusebio López 26 , vecino de la Guardia
yado nuestro] de Luján, presenta desde la cárcel, en donde se halla detenido, una

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demanda contra quien había sido juez de paz de su partido, el hacen­ Después de esta información sumaria, el 20 de enero de 1826
dado don Antonio Méndez Caldeira; éste, echándole la «... casa al (en el ambiente enrarecido de Buenos Aires en los inicios de la gue­
suelo y dejando en el campo lo poco que poseo y en la mor. desola­ rra con el Imperio del Brasil y ad portas de la aventura rivadaviana en
ción a mi Esposa y seis hijos tiernos de qe. soy Padre», lo remitió la presidencia de la Nación), Balcarce, como ministro de Guerra y
además « ... entre los qe. deben llenar el contingente pa. las tropas de superior del Jefe de Policía, decreta la excepción de Eusebio López
línea. No puede concebirse sin horror qe. hta. este extremo se abuse· del «... servicio a qe. indevidamnte. ha sido destinado pro vago...
del pobre ... »27 quedandole el derecho a salvo pa. otras reclamaciones donde corres­
ponda ... »
El Jefe de Policía ordena a su subordinado en la Guardia de Luján Comienza aquí la segunda etapa de este expediente al iniciar
que informe acerca de estos hechos; los siete testigos llamados a de­ López una demanda civil por daños y perjuicios contra Méndez
clarar. confirman la versión de López : Caldeira y es gracias a esa demanda que podremos conocer mejor los
vericuetos más íntimos de toda esta historia. Don Juan A. Castro, en
« ... que conocen a Eusebio López pro un vecino delos alre­ nombre de Méndez Caldeyra, presenta un escrito en julio de ese año
dedores dela Gda., casado y con seis hijos tiernos a quienes contestando la demanda. En él menciona ante todo, la circular del 18
mantiene y ha mantenido en todo tiempo con su trabajo, ya de marzo de 1825 -inc1uída en el expediente- pbr la cual se ordena a
~e lllbrando algs. veces, ya recogiendo trigo a medias otras. Que los jueces de paz «... que á los hombres que ... no fuesen propietarios ó
igualmte. saben qe. D. Anto. Mendez Caldeira le hecho sus en su defecto, se hallasen bajo la calidad de arrendatarios ... se les
ranchos al suel0 28 (bien qe. estos estaban en terrenos baldios) y obligase a trasladarse a las poblaciones ó á las inmediaciones de ellos
4l:. poco tpo. despues lo remitió preso a Bs. Ays. pa. soldado pro otorgandoles un terreno baldio ... ». El juez Méndez Caldeira habría
qe. 10 conceptuó bago, quando es constante no lo es ... » nombrado una comisión, tal como establecía la circular, para «califi­
CaD> a los individuos pasibles de ser comprendidos en esta medida.

A veces sembrando por sí y a veces «recogiendo a medias», Esta comisión, compuesta por el cura párroco, un vecino y el juez,
Eusebio López era uno de los miles de labradores que ocupaban una afirma que Eusebio López es:
tierra sin dueño en la frontera (los López, como lo confirman los testi­
gos, ocupan un terreno baldío en las afueras de la Guardia de Luján). «... vago y malentretenido acostumbrado a embriagarse, por
El inventario de sus bienes realizado en el momento de su desalojo y notoramiente pobre y sin vienes ni industrias capaz de poder
agregado en el expediente, confirma ampliamente estas palabras de producirle la necesaria alimentacion de su muger y larga fami­
los testigos, pues· sus pobrísimos bienes son los típicos de una lia, por poblado en el campo en terreno baldio ... »
demunida familia de labradores de la campaña en la época: una casa
«bolteada» (el rancho que Méndez Caldeira hizo tirar abajo), su hor­ He aquí a López ya calificado como vago por pobre e intimado
no de amasar, unos pocos enseres domésticos -almohada, catre, baúl, a poblar un terreno cercano al pueblo; pero, éste no se pobló allí «... sino
dos sillas, dos mesas, etc.- y sus escasas herramientas agrícolas, una en otro muy diferente que perjudicaba á la deliniacion del Pueblo y ...
zaranda, cinco cueros para trigo, una azada, tres palas de chacra, un en este se mantuvo tenazmente contra las Ordenes del Juez, hasta que
arado, un asadón ... He aquí, en toda su esquelética desnudez. las po­ se mandó hechar abajo el rancho de paja que havia levantado, cuya
cas posesiones terrenales de una familia de labradores en 1825. insubordinacion, unida a las calidades predichas de vago, mal en­

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36
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tretenido y perjudicial en el partido, dieron mérito para que se le re­ Nuestra última historia comienza en San ViGente, en septiembre
mitiese a esta Capital en parte del contingente ... »; como se ve, la de 1821. Don Pedro Pablo Udaquiola (sería también juez de paz en
versión de López se ajusta a los hechos 29 • los años del rosismo) alcalde de la Hermandad, recibe un parte verbal
Ahora bien, seguidamente, el escrito acusa a los testigos que de dos vecinos, don Domingo Antonio Fernández y don Saturnino
López ha presentado de ser parciales, pues éstos han «capitulado» al Pérez, acusando a Liberato Pintos -sin el don en el escrito- de haber­
juez de paz -es decir, se han quejado de él en un escrito oficial- y no les robado dos animales y los denunciantes « ... querían que después
conformes con ello: de pagado el importe de los dos animales ... desaloje del terreno en
que habita por perjudicial al vecindario ... ». O sea, los dos vecinos
« ... formaron un motín escandaloso, la noche del 24 de solicitan algo que ya era al parecer habitual y que después estaría
Dizbre. con el fin de insultarlo y vejar su autoridad, llegando el contenido en la circular de 1825 que hemos citado.
dia 25 del mismo mes, hasta el extremo de insendiarle un mon­ Liberato Pintos tiene en el momento de los hechos probable­
te de duranznos y una simentera de sebada en su quinta ... » mente unos 30 años -pues el censo de 1815 le otorga 25 años en ese
entonces 32 • Estaba casado con María Fernanda Ocampos desde
Así, la historia de Eusebio López se complica ahora con conflic­ 1814; ésta había nacido en 1796, siendo hija de José Ocampos33 y
tos y enfrentamientos violentos (uno de los testigos presentados por María Jacinta Arista (los Arista eran un clan familiar de «criadores»
el juez, no duda en llamar «asonada» a este hecho) en el marco del y «labradores» muy importante de San Vicente con los cuales los es­
poder local. Ahora las cosas aparecen más claras y el itinerario perso­ posos tienen nexos múltiples, como veremos). En el censo de 1815
nal de este pobre labrador aparece estrechamente ligado a luchas en­ aparece un hijo de corta edad de los esposos, llamado José Benigno.
tre diversas facciones locales. Por un lado, el juez, el cura y algunos Fernanda posee un hermano, José Feliciano Ocampos -éste esposaría
vecinos hacendados, por el otro, una grupo de vecinos que parecen a otra Arista, María Marta, en 1820. Los Pintos tienen en 1815 una
ser de menor peso económico, pero que no dudan en amotinarse e hija, Estanislada quien sería amadrinada por Gregoria San Martín (ella
incendiar el monte de la estancia deljuez 30 • Unpobre, que se asume es la dueña de los terrenos en los cuales los Pintos se hallan «pobla­
como tal, pero que no parece estar solo. El caso siguiente es mucho dos» con sus ganados en 1820).
más evidente en este sentido. Hay tres hechos previos que es necesario señalar: a) Fernández
y Pintos ocupan ambos tierras de los esposos Sosa/San Martin; b)
4. Liberato Pintos: un pobre (rico) pastor de la campaña Femández es «criador» y ric0 34 -»hombre pudiente», lo llama Libe­
rato- mientras Pintos es pobre y «labrador» (aunque él se titula en
«... porque Femández es rico y yo soy pobre, mas como la algunos escritos «hacendado»35); c) Pintos trabajó durante nueve meses
Patria no repara calidades y exercita la Justicia del qe. la tie­ y medio como mayordomo de Femández -una parte del conflicto se
ne ... » Liberato Pintos (subrayado nuestro] origina justamente aquí porque los animales de Fernández y un
rebañito de Pintos pacían juntos 36 .
«... Pintos es uno de los muchos qe. viven en la campaña a Las actividades del matrimonio de Liberato y María Fernanda
expensas de la substancia agenay qe. tienen protectores.» Do­ son un muy buen ejemplo de lo que sería la vida de una pareja de
mingo Antonio Fernández31 (idem] campesinos labradores y pastores en la época. Liberato se ocupa de la
chacra -ésta se hallaba en las Cañuelas (donde probablemente fue

-*

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censado en 1815) a siete leguas de los dos ranchitos en donde vivía el Como se ve en el cuadro antecedente, la mayor parte de los tes­
grupo familiar en el momento de los hechos- y Femanda se h~la al tigos que presenta Pintos son «criadores»38 y algunos de ellos se ha­
frente de la pequeña explotación pecuaria, cuando Liberato está en la llan estrechamente ligados a él (como José Arista, ex teniente de al­
chacra37 ; ya en 1821, el pequeño hijo de ambos -Josef Cirilo de unos calde y tío de su mujer), Claudio Sosa -el marido de Gregoria San
cinco años, ayuda a los padres con el rebaño. Además, Liberato tra­ Martín, madrina de su hija Estanislada y quien le arrienda las tierras
bajó como mayordomo de Fernández durante nueve meses y medio ­ en donde tiene sus animales- Mariano Cárdenas, SatuminoAlvarez
obteniendo parte de su pago en un pequeño rebañito de vacunos. Por (también fue teniente de alcalde) y Francisco Sánchez39 . Otro perso­
otra parte, el jefe de familia no desdeñaba acompañar a veces a su na importante que lo apoya y atestigua es José Santana Méndez, él
cuñado, Vicente Punes, cuando éste acarreaba ganado para el abasto también casado con una Arista (tía de la futura mujer de José Feliciano
de Buenos Aires. Estos son, en un apretado resumen, los trabajos y Ocampos, hermano de Fema~da Ocampos, la esposa de Liberato).
los días de una familia campesina de la campaña en esos años. Finalmente, otro de los testigos es Eugenio Colaso, labrador y vecino
Resumamos los hechos origen del juicio: Domingo Antonio· suyo en la chacra, segun el censo de 1815. De los seis testigos, cinco
Fernández, un «español europeo» -como insistentemente lo llama reciben el título de don y el único que escapa a la regla es justamente
Liberato en todos sus escritos- acusa a éste, como hemos visto, del Colaso, su vecino en Cañuelas.
robo de dos animales (a partir de la venta de dos cueros hecha por En cambio, casi todos los testigos de Femández -quien es el
y
María Fernanda a su pariente, Gregorio Correa) después se agrega a «rico» de la historia- son unos pobres tipos (de los nueve testigos hay
aquella acusación, otra, referida ahora a cinco vacunos más. Estos sólo un don y los otros ocho no poseen ese calificativo), no tienen
animales en cuestión estaban siendo llevados al abasto por el arraigo en San Vicente y casi ninguno de ellos aparece en el censo -es
acarreador Vicente Funes (el cuñado de Liberato) cuando un vecino decir, han llegado a San Vicente despues de 1815 y varios de ellos
los ve y le avis~ a Fernández. No vale la pena seguir todos los poseen pésima fama en el vecindario. Es notable que el rico criador
vericuetos de la acción. Sólo mencionaremos algunos aspectos que no puede presentar ningun testigo de arraigo en la localidad (yLiberato
nos interesan. acusa por otra parte al escribiente Mendiburu de ser «paisano» de
Fernández, es decir, español europeo -además, ni éste ni el alcalde
Testigos de Liberato Pintos Udaquiola, están en San Vicente en 1815).
1. Don José Arista [tío de la mujer y ex teniente alcalde, «criador»]
2. Don José Santa Ana Méndez [casado con una tía segunda de la Testigos de Domingo Antonio Fernández
mujer, compadre de Liberato, «criador»] l. Don José Merlo [hacendado según Fernández]
3. Don Saturnino Alvarez [ex teniente de alcalde, «criador»] 2. Ramón Tobos
4. Don Francisco Sánchez [«criador» y vecino del anterior] 3. Juan Pablo Trejo [vecino de San José de Flores, conchabado por
S. Don Mariano Cárdenas [«criador», su madre se llama Ocampo, Fernández para sembrar trigo a medias]
pero no sabemos si hay algún parentesco con María Femanda] 4. Juan Lara [peón en una estancia vecina]
6. Eugenio Colaso [«labrador» y vecino de Liberato en la chacra 5. Casirniro Rocha [peón de Claudio Sosa, testigo de Liberato, fue
según el censo] «traído a la fuerza»]
7. Don Claudio Sosa [dueño de las tierras en las que se hallan Fer~ 6. Cipriano Trejo *
nández y Liberato, esposo de la comadre de Liberato,»criadoD> ] 7. Nicolás Parra*
8. Mariano Herrera*

40 41
9. Enrique Álvarez* vínc. conlianguineos
* De todos éstos, los testigos de Liberato dicen que son hombres ........... ~ vínculos rituales

de muy mala fama (uno solo de ellos aparece en el censo de 1815) Pablo ~ María afianza

Tenemos así la paradoja -aparente- de Liberato Pintos, un hom­


brerealmente «pobre» en bienes mate11ales, simple labrador y pastor;
pero, que es rico en redes relacionales de viejo arraigo en la locali­ Anto. Álvarez=María Arista
dad. Podemos decir que Liberato se pasea por las aguas, relacionales
de San Vicente como un pez en un tranquilo estanque. Del otro lado, f •
I

AguSlín Pardo= An,a M. Áiv~r:~:~ . Pabio Álvarez=Ana Ma.AIV:"Z


tenemos a un «rico estanciero» como Fernández que sin embargo no
tiene la posibilidad de armar una red equivalente de testigos con arraigo [
MnI.Alvarez=felic.Roberto Bemardo Arista: Cata.Arce
local (todos sus testigos hace poco que están en el pueblo, ninguno de V' . .
ellos es «criador» y sus afiados más fuertes -Udaquiola y el escribien­ . .!

te Mendiburu, son recién llegados al pueblo y al parecer, ambos se­


rían «españoles europeos»).
Celedonia~ Gr.gorio Correal

f .('
No debemos pasar por alto el hecho de que, según el propio Jose! 9campos = María Jacinta Arista :"'r¡ J""o-s"-é""A'-r'-is-ta---'~ Mlcaela Guevara •
Fernández lo dice abie11amente40 , uno de los testigos de la contrapar­ / I \ . . . .,.: .­
te, Mariano Cárdenas, le tiene inquina pues éste lo ha llamado «mula­ r' . J> " .' I
to» a Cárdenas. Es decir, en este conflicto aparece 'asi mismo claramen­ María Marta Arista;:: José F. Ocampos U'LiberatoPint()s I ~aría Fernanda Ocampos
te un aspecto que otros documentos también evocan en esta época y : <1
que hemos visto ya asomar en el caso de la muerte de Urioste: la Dif;igo Arista: Fea. Sánchez
oposición entre «españoles peninsulares4I » y «patricios»42. El docu­
mento con que abrimos este acápite en donde nuestro hombre apela a I
t I ¡ .
f~.:
Mariano = Juana Gaona Ignacio =Mnla. Gaona Poi. Gaona ;:: P. Pacheco
la «Patria que no depara en calidades», demuestra que él es conscien­ I I I
te de esa oposición y la utiliza abiertamente en el jucio (y Fernández,
Liberata y SUS redes
sabedor de los «protectores» que tiene su oponente -como lo dice
asimismo en la cita que encabeza estas páginas-intenta defenderse en El primer gráfico nos muestra un aspecto del tipo de relaciones
este mismo terren043 ). de las que se ha rodeado Liberato a partir de su casamiento con María
Fernanda Ocampos. Es a través de los Arista que Liberato se integra
a una red profundamente entretejida. El gráfico 1 exige una adver­
tencia: los distintos miembros de la primera generación de los Arista
[María, esposa de Antonio Álvarez que posee 84 años en 1815 ; Ber­
nardo, marido de Catalina Arce y Diego , marido de Francisca
Sánchez] son seguramente parientes entre sí (nuestra hipótesis es que
~,

42
43

t
son hermanos) pero, no tenemos ninguna forma de saberlo por ahora,
í
pues han llegado a San Vicente desde Buenos Aires antes de la aper­ I
ser bastante
Este tipo de duplicaciones en las relaciones parentales parecen
habituales en la campaña durante la época. Demás está
tura de los registros parroquiales [1780]. De todos modos, las lineas ,
decir que con frecuencia, los nexos religiosos refuerzan los paren­
1
de puntos que expresan las relaciones parentales religiosas, nos mues­ tales: Manuela Gaona es la madrina de la mujer de Liberato y a su
tran claramente la existencia de estrechos nexos entre algunos de ellos. vez, recibe como padrinos de sus hijos a Bernardo (probablemente
Señalemos además que Liberato Pintos no posee absolutamente nin­ su tío carnal) y a Antonio Álvarez -probablemente su tío político.
gún otro pariente próximo en San Vicente fuer¡¡. de los que ha adqui­ Señalemos para terminar con los Arista que, durante los años del
rido por alianza (ya sean los Ocampos como los Arista). Su cuñado rosísmo, dos miembros más de la familia (Nicolás, hijo de Luciano y
Funes es un cordobés que acarrea ganado para la ciudad, pero que no Serafina Casco; Mariano, probablemente hijo de Mariano y Juana
vive en San Vicente. Gaona) serán teniente de alcalde45 , como lo había sido José ..
En relación al tema de los nexos surgidos del parentesco religioso,
si hablamos ahora de los padrinos y madrinas de los cuatro hijos de El gráfico 2 nos muestra otro aspecto de la cuestión, es decir, la rela­
Liberato y María Fernanda, podemos percibir cuál era el amplio abani­ ción entre las redes, el uso del territorio y las «ocupaciones» según los
co de posibilidades. La primera hija sobreviviente44 es Estanislada. Su criterios censales paf'd una parte de los componentes de la red del gráfico l.
madrina sería, corno ya dijimos, Gregoria San Martín, la dueña del Anto. Álvarez=María Arista
terreno en donde se hallan los ganados y ranchos de la pareja. El segun­ I~.·~w",
do hij o, J osef Cirilo sería apadrinado por el hermano de María Fernanda, Agustín Pardo= Ana 1M Álvarez Pablo Ájv~reZ=Ana Ma Á¡.. . arez
Jose Feliciano (el mismo que esposaría a una prima de ambos en 1820). IUC 220 1 ,TiuJ., ¡UC2191 "",.¡",
El tercero es una niña, María Tiburcia, cuya madrina es María Francis­ [ MnI.Álvarez=Fellc.Roberto Bernardo Arista= Cata.Arce
fuloruJ"r~
ca de la Vega (casada a un Correa y no sabemos si hay parentesco entre \

éste y Gregorio Correa). El cuarto hijo hasta el momento de los hechos, Jorge Pardo =B Átvarez Alejos::: Ma 8 Álvarez Luciano=C.Casco Ma. Felic,an~=J_S.Méndez

es Pedro N olasco, nacido en 1822, que sería apadrinado por Lucas IVC 2231 c:ri,lll.". ""mil,,, 1.~7fl

Montero y Faustina Molina (a quienes a su vez habían apadrinado Caledonia; Greg.Correa


I
'l"fIIJ~ VC 222\
Liberato y María Fernanda en el momento de su boda en 1820).
Otros aspectos del gráficoreclaman nuestra atención. Los herma­ José A.Guevara::Ma.T.Ouiroga Pedro Quiroga;::Ma. Arista Alberto Guevara=Rosa Arista
nos Ignacio y Mariano Arista (hijos de Diego) se casan el 28 de mar­ Iuc 1331 OT""" 1 'ue 132' aittd•., 'ue 136'
zo de 1791 con dos hermanas de apellido Gaona, Juana y Mánuela,
~----------------------------
hijas de un español y una tucumana. José Feliciano Ocampos se casa
con una prima segunda, duplicando así lasrelaciones de esta genera­ I I
Jasef Ocampos::; María Jacinta Arista José Arista~ Micaela Guevara
ción de los Ocampos con el nutrido clan de los Arista. También adverti­ 1 I Iuc 1351 ",i,Ki..,

mos que hay dos miembros de la primera generación que se llaman Il.ukrd.ln Pm(us F María Fernanda Ocampos

Álvarez y no sabemos si son ellos parientes directos (obsérvese que


Manuel Álvarez y su mujer Feliciana Roberto son padrinos de un
Diego Arista= Fca. Sánchez
hijo de Bernardo, pero, es cierto que son consuegros). Dos heima­
nos Pardo, Agustín y Jorge, se casan con dos Álvarez y conectan (
____-LI_ _-,ltlC'
¡
569 1".,../",
Manano = Juana Gaona Ignacio = Mnla. Gaona Polo Gaona = P. Pacheco
ahora indirectamente a los dos grupos familiares de los Álvarez.
1 1 Iluc$12l
.,. !t.UIfIMI.1f'

44 45
Si tomamos de la unidad censalttJC] 218 á la 223 46 , tenemos a
Antonio Álvarez, el patriarca4í de 84 años y casado con María Aris­
I ción de la red familiar de Liberato, la que la conecta con José Arista,
1 ex teniente alcalde, tío carnal de su mujer y uno de sus sostenedores
en el juicio. C<2mo vemos este grupo familiar compuesto por los
ta; es «criador» y posee dos esclavos -ninguno de sus hijos vive con
yuevara -también de origen, tucumano y primeros pobladores- los
él ya. De inmediato en la VC 219 se halla su hijo Pablo (también
Quiroga y varios Arista (no hemos podido averiguar hasta ahora cuál
«criador» y casado con una Álvarez que, al parecer, no es su parien­
es el parentesco que hay entre José, Rosa y María Arista) también se
ta); en la VC 220 se halla Agustín Pardo, un «criador», casado con
halla situado en forma contigua en el censo y se trata aquí de un gru­
otra hija de Antonio. En la VC 221 está situado el pariente de María
po de «criadores» exclusivamente. En este caso, la suma nos da 22
Arista, Bernardo -recordemos que suponíamos que Bernardo y
invididuos, incluyendo a tres peones.
María eran hermanos- que es «labrador» y quien tiene a sus cinco
Qué reflexiones nos permite esta breve incursión en el tema de
hijos e hijas, todos mayores (pues poseen de 19 á 27 años) viviendo
las redes sociales49 ? Hay varios aspectos de interés. Primero, com­
consigo. En la VC siguiente, la 222 se halla una hija de Bernardo
probamos una vez cómo en una situación todavía fluida de oferta de
cuyo marido Gregorio Correa es asimismo «labrador», pero no tiene
tierras -la edad de la primera generación de los Arista, los Álvarez,
ningún hijo y se halla sólo la pareja -Gregorio tiene 25 años. En la
los Guevara y los Quiroga en el momento del censo es de alrededor
VC contigua hallamos a Bernabela Álvarez y José Pardo (hermano
de 60 años y por lo tanto, se trata de los primeros pobladores de San
de Agustín) que es «criador» con cuatro niños pequeños. Bernabela
Vicente, llegados allí durante los años setenta del XVIII-la tendencia
es cuñada de Alejos Arista uno de los hijos de Bernardo (y sus pa­
dres son además compadres de Bernardo y Catalina).
1 a ubicarse en áreas próximas a partir de los lazos de parentesco, de
En resumen, tenemos aquí a seis VC ubicadas en forma conti­ ~ alianza y de paisanaje (confirmados estos últimos por.. ~esencia de
gua con 25 personas y todos (menos los dos esclavos de Antonio .~ y~f.amili.as.tü€umafias eft-ttH-ed}result.a. ~yjQ~ntej Las redes qüe' )
Álvarez) tienen alguna relación de consanguinidad, de alianza o ri­ , hemos analizado son a la vez sostén y consecuencia de este sistema
de ocupación del espacio. '_ _ '- 0 • _ _ ./

tual entre sí. Lógicamente, como algunos de los apellidos cambian,


Segundo, camo ya lo ClI'jlmósen"otra parte, cuando nos referi­
sólo haciendo esta reconstitución a través de los registros parroquiales
podemos descubrir los vínculos entre todos estos individuos.
1 mas a la fuerza de trabajo del grupo doméstico -ya sea que hablemos
Veamos ahora las VC 569, 571 y 572. En la primera de ellas • de labradores como de pastores- debemos tener en cuenta las relacio­
nes sociales (apoyadas sólidamente en redes como la descripta) entre
vive Ignacio, hijo de Diego, que es «labrador» y que tiene varios hijos
los grupos domésticos vecinos como un elemento determinante en
-todos los varones son aún muy pequeños- y dos esclavos. En la 571
se halla su primo (ya dijimos que es muy probable que Diego y Ber­ función de asegurar el balance laboral de la familia campesina; ellas
nardo sean hermanos) Luciano, también «labrador» con un hijo va­ posibilitan la circulación de trabajo (y de medios de producción) en­
tre esos grupos domésticos. Las formas de reciprocidad campesina
rón pequeño y tres peones. En la VC inmediata, la 572 se halla un
cuñado de Ignacio, Policarpio Gaona, casado con otra tucumana48 ,
se apoyan fuertemente en esta estructura relacional. Como asimis­
que también es «labrador», con un hijo varón de 12 años que recibe mo, y esto es justamente el nudo del conflicto que hemos estudiado,
esa estructura es el soporte de los nexos tanto informales como forma­
asi mismo la ocupación de «labrador». Aquí tenemos un total de 24
les de poder de la campaña, pues no olvidemos que, al menos en
individuos relacionados entre sí, en donde tambienhay es cierto, dos
cuatro ocasiones en este ejemplo, algunos de sus componentes, a través
esclavos y tres peones.
Pasemos ahora a la parte del gráfico que nos muestra otra sec- del cargo de teniente de alcalde, será miembro del todavía incipiente

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aparato estatal instaurado en la campaña5o • podía ser de otro modo- comprobamos la vigencia de formas de re­
y qué ha pasado finalmente con el juicio entre Liberato y Fernán­ presentación más «tradicionales» que tienen también una presencia
dez. El fín de nuestra historia es sintomático. Fernández pierde el muy fuerte.
juicio y se salva raspando de tener que pagar también las costas. Y es A lo largo de este trabajo hemos visto transitar varias formas y
así como vemos en 1838 51a nuestro Liberato Pintos en el censo gana­ niveles de resistencia: protestar frente al teniente de alcalde injusto,
dero de San Vicente con un rebaño de 150 vacunos y 100 yeguarizos. matar al patrón egoísta, quemar el monte del juez prepotente, cerrar
Ha conseguido acumular un rebaño de cierta entidad y es ahora un filas ante un pariente en desgracia. También y como lógica contrapar­
auténtico pastor de ganado de «medianas facultades» de la campaña tida, hemos visto funcionar las solidaridades: la del comandante con
bonaerense de la época rosista. su miliciano, la de los esclavos entre ellos, la de los parientes y alia­
dos en el contexto de una red social, la de los «patricios» frente a los
«extranjeros». Esto es así, porque otra de las características de las
5. Una reflexión final: representaciones sociales y solidaridades representaciones sociales es que ellas se dan en el marco de un con­
junto social determinado : los pobres, los ricos, los esclavos, los ve­
Vimos ya, en muy diferentes contextos, cuáles eran algunos de cinos, los parientes, los aliados, los patriotas ... Obviamente, cuanto
los repertorios lingüísticos que expresaban representaciones sociales mayor sea el poder de representación del repertorio lingüístico utili­
de los actores en estos conflictos: pobre, deo, federal, montonero, zado, más ampr se social.
gallego, pijotero, patricio, mulato, europeo... Recordemos que los

~.~
La oposi ón pobre / rico es una sas representaciones y de
«repertorios lingüísticos son los soportes concretos de las representa­ ella hemos hecho , pero, como vimos, no es la
"é1ones sotIales»s2 y que por lo' tanto: el'coniportamiento ' . . -----4 única que ha aparecido en nuestras fuentes. Sin embargo, no olvi­
fé~ (]e5e'sÚ «rBoo» partiendo de esta premisa, dado que justamente demos que los repertorios lingüísticos no poseen todos, en cada lugar
son esos repertoqos lingüísticos los que «vehiculizan» las represen- y en cada momento, idéntico poder de representación: no casual­
y es a partir de esas representaciones que los ac- mente, la oposición pobres / ricos fue .elegida por Stanislaw Ossowski
posiciÓ~J~~.~. como una de las tres modalidades históricas de las concepciones
palabra~~~e J~$])ls representacio­ L... dicotómicas acerca de la estructura de clases 56 . Las representaciones
en la forma a~ nombrar v"a la vezdefImr 1 sociales serían así inseparables de los procesos de constitución de
M

clase (aunque obviamente, no son exclusivos de éstos). Justamente,


varios documentos de esos mismos años nos muestran algunos aspec­
tos -dibujados con rasgos muy gruesos es cierto- de lo que podríamos
:~~preseñta~tQñ"'e:S~~Jt.eTries~~~::: ·Hamar «líneas de un proceso de constituci.ón ~e clase»57. Es deci;-,
--rros~en la selva de los acontecmuentos cotIdianos. Y es a partIr de documentos en los cuales el proceso de formaCIón de una categona
-ellas.3.ue los~~~~r:.~_ ~_~~~t~Wiistañieñte, >a¿tiíañ~"l~~eC&:apáitir social aparece tímidamente.
-aéellas construyen estrategias y pueden también itñáginar formas de Veamos: en 1835 los labradores de Luján (a un grupo de los
n,, ' resistencia. Los casos que hemos estudiado muestran el manejo por cuales Rosas había repartido tierras de la «estancia de la Virgen» en
VjJ , "i) parte de los actores sociales de ciertas nociones «nuevas» (igualdad, " 183258 ) recuerdan agradecidos esa acción y felicitan al gobierno por
(V LLJ" j-1l justicia, fuerza de la ley, americamsmo )55, pero, asimismo-como no el decreto que prohibe la introducción de harinas importadas 59. Pocos

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meses antes, en enero de 1835, una petición de los labradores de Bue­ Desde una mirada ingenua, resultaría difícil aceptar la datación
nos Aires había solicitado una serie de medidas protectoras de la ac­ de este documento en esa fecha, pues ciertas partes de él nos parecen
tividad agrícola de los campesinos y proponía la formaci~n de una totalmente extemporáneas. Sin embargo, algunos de los elementos
«sociedad agrícola» que expresara sus intereses60 • En abril de 1836, que hemos ido mostrando a través de estas páginas, como asimismo
los vecinos labradores de Monte agradecen a Rosas el haber reparti­ esoS documentos categoriales de los años treinta, parecen ser briznas
do tierras para chacras y quintas a más de 200 familias en el ejido del o «indicios»66 de un lento proceso de constitución de clase y incluso
pueblo y también aplauden las disposiciones de la Ley de Aduana de de balbuceos en su expresión política -lo que Roger Chartier llamaría
1835 61 (según Benito Díaz, en San Andrés de Giles en 1836 se repar­ «fórmas de exibición de su identidad»67. Proceso que (refiriéndonos a
tieron asimismo tierras entre los labradores62 ). los campesinos pastores y labradores) quizás sólo se quedó en ese
Todos estos documentos muestran una cara, generalmente olvi­ estadio, pero, no es esta la ocasión para discutirlo.
dada, no sólo de la política rosista sino de algunas de las razones
«materiales» más profundas de la simpatía de que gozaba entre los [1998]
sectores populares de la campaña63 (un sugestivo oficio del Juez de
Paz de Pilar, afIrmaba ya en 1830 que «... en este Partido del Pilar en
)a clase pobre y laboriosa, es adicto y decidido federal.»64), pero, NOTAS
muestran asimismo, voces que parecen expresar intereses sectoriales:
los labradores de Luján, los campesinos, los vecinos labradores
de Monte... Debo agradecer los enriquecedores comentarios de Raúl Fradkin a una versión prelimi­
¿Debería extrañarnos entonces el tono del siguiente documento, nar de este artículo.

fechado en 1854 y presentado a la Legislatura porteña? I Halperín Donhgi, T., Revolución y guerra. Formación de una elite dirigente en la Ar­
«Los vecinos que fIrmamos, a nombre nuestro y de los hi­ gentina criolla, Siglo XXI, Buenos Aires, 1972. González Bemaldo, P.. «El levanta­
. miento de 1829: el imaginario social y sus implicaciones políticas en un cont1icto rura!»,
jos de la tierra que habitan en los partidos de Matanza, Cañ""iielas~ Anuario IEHS, Tandil, 2. 1987, pp 137-176; de Ricardo Salvatore, véanse «Autocratic
"Lobos y Guardia del Monte, nos tomamos la libertad de dirigiros State and Labor Control in the Argentine Pampas. Buenos Aires, 1829-1852». Peasant
por primera vez la palabra ... No vais a oír un discurso, sino una Studies, vol. 18, 4, 1991; «Reclutamiento militar, disciplinamiento y proletarización en
la era de Rosas», Boletín del Instituto de Historia Argentina y Americana 'Dr. E.
humilde exposición: la voz del paIsano nada tiene de florido ... Ravignani', 3a serie, 5, 1992.
La revolución del 11 de septiembre, justificada por el
Ver tambien el artículo de Jorge Gelman «Crisis y reconstrucción del orden en la campa­
restablecimiento de vuestra autoridad ... mejor se justifIcará si ña de Buenos Aires. Estado y sociedad en la primera mitad del siglo XIX», mimeo, 1998.
probáis que ante todo se ha hecho en benefIcio de las masas: a ) Ver Díaz, B., Juzgados de paz de Campaña de la Provincia de Buenos Aires, (1821­
favor del pobre cuya condición se trata de mejorar, a favor de la 1854), Universidad Nacional de la Plata, Facultad de Humanidades, La Plata, 1959 y
clase trabajadora en cuyo seno descenderán al fIn algunas ga­ nuestro trabajo «Paz, orden y trabajo en la campaña: la justicia rural y los juzgados de
paz en Buenos Aires, 1830-1852» , en este mismo volumen.
rantías sociales ... Nosotros, los pobres pastores y labradores de
4 Todas las referencias de este acápite, salvo indicación en contrario. están tomadas de
esta provincia cuando nos decidimos a aislarnos del dictador
AGN, Juzgado de paz de Capilla del Señor, X-21-1-3.
Rosas y mostrarnos indiferentes a su suerte, fue con la candorosa
5 Ver Assun"ao, F.O., Pilchas criollas. Usos y costumbre del gaucho, Emecé, Buenos
persuasión que Caseros iba a ser el término de nuestra esClavi­ Aires, 1992, pp. 41-60.
tud ... »65
" Disposición del 10/03/l852, ver AMSA, Juzgado de Paz, caja 24.

".

50 51
7 «Agustin Seballos, Preso pr: haber muerto un animal Caballar orejano, pa. el huzo de IY Éste era socio con sus cuñados los Molina y poseían varias «estancias» en Arrecifes.
botas, sin el penniso qe. está mandado por este Juzgdo. qe. nadie pueda matar animal
20 «Relacion de los sucesos acaecidos con mis criados desde el 23 de abril del presente
alguno, sin presenciarlo e1 qe. firma ó el Alcalde o Teniente del Cuartel donde resida el
año ... », incluída ~n el expediente ya citado, en fjs. 49-51 vta.
individuo ... », San Antonio de Areco, 12/2/1838, en AGN-X-21-6-4.
8 El caso que citábamos en la nota precedente es una ejemplo típico, pues el Juez de Areco
dice a continuación de la descripción del hecho «... y como este individuo no da pruebas
ser el animal de su propiedad es clasificado como ladron.», íbidem. En 18~ 1 en San I 11

22
En la campaña rioplatense (como en gran parte de América hispana y anglosajona) se
llamaba Tío a los esclavoS de mayor edad y prestigio.
Además, Segundo se ocupó de dejar un cuchillo perteneciente a «Tío» Pancho tirado
Nicolás a un tal Juan Anto. Gonzalez lo encuentra una partida al mando de Prudencio
Rosas, «sacando las botas de una Potranca en medio campo»; se trataba en realidad de un
animal que se había quebrado las patas y como Juan Antonio le había pedido permiso al
dueño para hacerse las botas de potro es puesto en libertad. Pero «Posteriormente se me
ha pedido por el comisario dicho individuo para ser destinado ... a las ordenes del coman­
I 23
junto al sombrero del muerto.
No es el único caso que conocemos pues, en San Nicolás también se efectuaron ejecucio­
nes públicas por orden de Rosas; en 1838, por ejemplo, se ejecuta a lh. Paulino González
Álvarez que habia matado a su patrón (en realidad al hijo de su patrón de quince años), es
fusilado en la plaza de San Nicolas, en presencia de' un liberto de 14 años, aparent~mente
dante accidental de este departamento y nobstante hallarse en libertad lo puse inmediata­
mente a sus ordenes ... », sin embargo, Rosas le ordena que deje sin efecto lo dispuesto, porque no babia defendido a su amito y que recibe 100 azotes, ver AGN-X-21-7-1.
ver Juzgado de paz de San Nicolás, AGN-X-21-7-l. l4 Segundo Belén, al preBuntarsele la edad dice «... no sabe que edad tiene y si solo puede
9 Recuérdese que los «milicianos» son campesinos que se hallan obligados a prestar servi­ asegurar habernacido antesqt¡c por laley los vientres fuesen libres ... »; para los esclavos,
. cio militar y se dividen en «activos» y «pasivos», ver por ejemplo AMSA, caja 91, San la fecha de 1813 es cualquie,r eosa menos algo banal. La Ley de Libertad de Vientres del
Antonio de Areco, 14/11/185l. 212/18 J3 y otrcs disposicioríéhobre los ,<Iibel1os» de esa época, en ACA, tomo primero,
pp. 7, 11-13,28 Y81-82. "
,10 Por supuesto, hay otros ejemplos de esa actitud de protesta activa y de palabra; en San
Nicolás en 1837 «... fue puesto preso el individuo Pedro Benitez pardo... por haber profe­ 15 No deja de señalarlo el camatista Maza, cuando le dice a uno de los implicados -que ya
rido una palabra obsena ante el sor. Comisario de Guerra en el acto de recibir su pa­ había confesado haber estado en el asado- «... qHe el hecho mismo de entretenerse en el
gamento, el que queda preso hasta la resolucion de su comdante ....», AGN-X-21-7-l. campo, asar y comer carne con cuero está manifestando el placer que le causaba la falta
Imaginamos la palabreja que el soldado habrá proferido en el momento de contar su del su amo don Felix ... »; señalemos que en el asado en cuestión participan siete de los
magra paga! esclavos y no sólo los directamente implicados en el crimen.

11 Según uno de los testigos, el Teniente de Alcalde don Lorenzo Vera, se trata de un tal 26 El mismo obvia el «don» en sus escritos para hablar de sí, pero, siempre se lo otorga a
Nadal. Méndez Caldeira; en los escritos del expediente originados en la Guardia de Luján, no se
utiliza el «don» para referirse a López, salvo cuando se trata de un escrito del Juzgado de
12 Remitimos al artículo de Pilar González, ya citado. Primera Instancia en Buenos Aires, donde López era un «ciudadano» más ...
13 Ver, entre muchos ejemplos, conflictos en Quilmes, 1816 [AGN-IX-19-6-9, fjs. 228]; 27 Todas las citas están tomadas del expediente AGN- Criminales M.2, 1826; en este caso,
San Fernando, 1816 [AGN-IX-19-6-IO, fjs. 336-336 vta.]; San Vicente, 1818 [AGN-IX­ el subrayado es nuestro.
19-6-13, fjs. 72-74;Luján, 1819 [AGN-IX-19-6-14], etc.
2M Uno de los testigos, don Antonio Villalba, afirma «...que por dos veces elluez Caldeira
14 Cf. en el estudio de Benito Díaz, ya citado, el decreto deiS de enero de 1832, pp. 85-87. lo despobló de los telTenos en qe. se hallaba poblado ...»
15 En efecto, los jefes militares solían «hablar» en defensa de sus hombres; en San Nicolás, 29 Este episodio nos muestra bastante bien que poco innovaría sobre el fondo la política de
en 1832, leemos que «Macedonio Gegena preso por haverlo encontrado con una daga, Rosas en lo que hace al funcionamiento del juzgado de paz. Habrá aquí un esfuerzo de
sufrio la prision de veinte dias y fue puesto en livertad por haverlo reclamado su gefe el eficacia más que un cambio fundamental.
Comandante Facundo Borda» y hay otros casos en el mismo legajo, ver AGN-X-21-7-l.
30 Para imaginar cuál era el ambiente de la época en que ocurren los hechos, remitimos
16 No olvidemos, además, que estos hechos ocurren en un momento en que el rosismo nuevamente al lector al artículo de Pilar González ya citado.
comienza a sentirse acosado por todos lados (intervención francesa, acción de los emi­
grados en la Banda Oriental, rumores crecientes de conspiración en Buenos Aires, etc.). 11 Toda la historia y las citas que no lleven referencia son del expediente AGN-Criminales
y.lrr.l,·1821.
17 Todas las referencias, salvo indicación en contrario, están tomadas de AGN-X-17-2-l.
32 Los datos del censo de 1815 en AGN-IX-8-1O-4 y los Archivos Parroquiales están toma­
13 Yaguané = zorrino en guaraní y por extensión, todos los animales que tienen en el lomo dos de los microfilms 683895, 683892 y 68388 proporcionados amablemente por la
una franja central de color claro. Sociedad Genealógica de Salt Lake City.

52 5.'
...

33 Josef Ocampos, cuyo inventario post mortem está en AGN -Sucesiones 7276, es en 1811 .. Recordemos que los Gaona eran hijos de una tucumana y es probable que 'los Quiroga de
un típico pastor de la campaña bonaerense de la época, con sus rebañitos de vacunos y los que hablamos más adelante también sean originarios del viejo-Tucumán colonial.
ovejas y su manada de caballos ocupando terrenos que no son de su propiedad.
., Hay ahora un estudio concreto sobre este tema para la campaña de Buenos Aires: Matea,
34 En el censo de 1815 aparece con su familia, dos peones y tres criados negros. El mismo J., Población, pa;entesco y red social en lafrontera. Lobos (provincia de Buenos Ai­
dice tener «... casa de trato y hacienda ... », exp. cit~do, fjs. 83 vta. , res) en el siglo XIX, Tesis de Maestría, Universidad Internacional de Andalucía, La
Rábida, 1997.
35 En censo de 1815, Liberato es «Iabrado~> y sólo alberga en su UC a su mujer ya un niño
de un año -fallecido más tarde. En su confesión dice ser «... Labrador en Chacra de su 50 Recordemos que cada juzgado de paz (las jurisdicciones que desde 1821, habiendo des­
propiedad sin embargo de que tambien posee .un puesto de Estancia con poco ganado ... », aparecido los alcaldes de la Hermandad que nombraba el Cabi Ido, eran el marco legal del
fjs. 33 vta.-34. Los bienes embargados en 1821 son los típicos de un pastor: dos ranchitos, ejercicio de la justicia y el poder a nivel local), se componía de un juez de paz, los
6 novillos, 2 vacas lecheras con cría, una manada de yeguarizos con 27 animales y 250 alcaldes -uno por cada Cuartel- y varios tenientes de alcalde que secundaban a éstos.
ovejas, cf. fjs. 9. Más adelante, en fjs. 35, habla de la chacra que se halla a siete leguas de Durante un muy largo periodo, esta estructura fue el centro nodal del poder político en la
su estancia. campaña. Desde el control judicial y militar, la recaudación fiscal o la organización de las
fiestas, hasta las elecciones de Representantes, todo pasaba por las manos de estos proto
36 «... que efectivamente encontró e introdujo cinco animales de su propiedad entre el gana­ «funcionarios». .
do de Fernandez donde se aquerenciaron ... »; Liberato se ofrece después cambiarle estos
animales ya aquerenciados en el rodeo de Fernández por otros y alli se inicia una parte de jI Agradezco a Jorge Gelman la proporción de este dato.
los problemas instruídos en el juicio, cf. fjs. 34.
;2 Ver Harré, R.. «Grammaire et lexiques, vecteurs des représentations sociales», in Jodelet,
37 «... con ocasion de haver vendido la mujer del confesante dos cueros, uno de la marca de D. , (ed.), Les représentations sociales, PUF, Paris, 1989, p. 132.
Fernández que era de un toro colorado barcino, que hizo matar dicha su mujer hallandose
;) No confundamos esto con el «giro lingüístico»; nuestra posición sobre esto es coinciden­
ausente el confesante en la Chacra en las aradas distante siete leguas de la Estancia, por
te con la de Roger Chartier en «L'Histoire Culturelle entre 'Linguistic Tu m , et Retour au
el daño que hacian en el tambo de Bacas y aun en las ovejas ... », fjs. 35.
Sujet», in Wege zu einer neuen Kulturgeschichte, Max-Planck-Institut für Geschichte,
38 En San Vicente la mayor parte de los «estancieros» se llaman «criadores», cf. el estudio Gottingen, Wallestein Verlag, 1995. Ver también, otros estudios del mismo autor sobre el
en preparación sobre San Vicente de Claudia Contente. tema incluídos enAu bord de lafalaise. L'histoire entre certitudes et inquiétude, Albin
Michel, París, 1998. Consultar asimismo Noiriel, G., Sur la «crise» de l'histoire, Belin,
39 Estos dos últimos están situados uno aliado del otro en el censo de 1815.
Pans, 1996.
40 «... por haberle dho. yo en un acaloramiento que hera un mulato cuya calidad resiste
54 Jodelet, D., Les répresentations ..., cit., p. 31 [traducción nuestra].
fuertemente Cárdenas ... », fjs. 83 vta.
55 Muchas de estas nociones evocan ideas bastante innovadoras acerca de la relación con el
41 Liberato afirma en un escrito que Fernández, Udaquiola y Mendiburu utilizan «...invectibas
poder que tienen que ver, indudablemente, con el proceso que se abre desde 1806 y se
propias de Españoles Europeos ... », fjs. 20 vta. Más adelante, al hablar de Fernández,
aceleraría desde 1810 en el Río de la Plata.
dice que es «Un Europeo español acostumbrado adominar a los miserables patricios ... »,
fjs. 105 vta. jO Ver, Class Structure in the Social Consciousness, Routledge & Kegan Paul. Londres,
42 Liberato se presenta a sí mismo como «Patricio». 1967; siendo las otras dos: los que mandan y los que obedecen; los que no trabajan y los
que trabajan para otros (ver, en especial, las pp. 19-37).
43 Ver fjs. 54 vta.
57 Para el lector será bastante evidente que tenemos una concepción acerca de las clases
44 El hijo de un año, que está en el censo de 1815, muere en julio de 1817, según los sociales que es claramente de inspiración «thompsoniana»; ver «Lucha de clases sin cla­
registros de defunciones. ses?», Tradición, revuelta y consciencia de clase. Estudios sobre la crisis de la socie­
dad preindustrial, Crítica, Barcelona, 1979 y Costumbres en común, Crítica, Barcelo­
45 Juzgado de paz de San Vicente, AGN-X-21-7-2.
na, 1995. En relación a las clíticas que califican de <<idealista» o «populista» a esta con­
46 Es obvio que estos números para las unidades censales han sido dados por nosotros al cepción; sigo pensando que la posición de ElIlen Meiksins Wood respondiendo par­
enumerarlas en su orden consecutivo y no existen en el censo. cialmente a esas críticas. es correcta [«El conceplo de clase en E.P. Thompson», Pensa­
miento Iberoamericano, 5, J984) . Es obvio que esta concepción de clase también es,
47 En varios sentidos y no sólo por la edad lo es, pues es uno de los pocos miembros pe este
mutatis m utandis , cercana a la de Pierre Bourdieu, tal como se expresa en «Espace
grupo familiar que -al igual que Bernardo Arista que tambien es don y propietario- recibe
social et espace symbolique» y «Espace social el champ du pouvoir» en Raisons prati­
el titulo de don y es propietario de la tierra que ocupa (ver ADCG, Libro de Mensuras
queso Sur la théorie de l'action, Editions du Seuil, París, 1994. Pero, no olvidemos que
antiguas, fjs. 207, San Vicente).
estamos frente a una sociedad todavía no claramente «estructurada en clases», en el sen­

54 55
tido que Anthony Giddens le ha dado a este concepto, cf. La estructura de clases en las «PAZ, ORDEN Y TRABAJO EN LA CAMPAÑA: LA JUSTICIA
sociedades avanzadas, Alianza, Madrid, 1993.
RURAL Y LOS JUZGADOS DE PAZ EN BUENOS AIRES,
;8 La «estancia de la Virgen» había sido secularizada desde 1822 y dependía desde entonces
del Ministerio de Hacienda provincial; suponemos que era bastante extensa pues alber­ 1830-1852»
gaba en 1802, 16.000 vacunos [Echavarría de Lobato Mule, c., Historia. de Nuestra
Señora de Luján y de su pueblo, Librería Católica Acción, Buenos Aires, ,1962]. En
1832 sus tierras fueron repartidas a un grupo de vecinos por Rosas [Díaz, B., Inmigra­
ción y agricultura en la época de Rosas, El Coloquio, Buenos Aires, 1962, p.73].
59 El documento en AGN-X-16-7-2; los labradores se refieren a la Ley de Aduana del 18 de
diciembre de 1835 que establece, nuevamente, un sistema de aranceles a la importación
ligado con el nivel de precios internos del trigo.
60 La Gaceta Mercantil, 8/1/1835. l. Introducción
61 La Gaceta Mercantil, 8/4/1836; tal como se desprende del artículo del diario, Rosas
habría trocado al efecto «... cuatro leguas de terreno destinado a este pueblo con los pro­ El libro de Benito Díaz Juzgados de Paz de Campaña ... publi­
pietarios de él, de un modo equitativo para ellos y económico para el Estado».
cado en 1959, colocó algunos de los hitos fundamentales para el aná­
62 Benito Díaz en Inmigración y agricultura ..., cit., p. 73.
lisis de la actuación de los jueces de paz en la campaña bonaerense
óJ No agregamos aquí otros ejemplos que conocemos sobre repartos de tierras en estos desde 1821 hasta después de la caída del rosismo 1 y poco es lo que
mismos años (Azul y Chacarita deberían sumarse a los ya citados de Luján, San Andrés
de Giles y Monte) porque el tema será objeto de un estudio en preparación; estos repartos necesitamos agregar en esta breve introducción al cuadro excelente
de tierras deben ser analizados a la luz de los graves conflictos internos al rosismo -entre que en su momento pintó Díaz. Resumamos sólo algunos aspectos
los federales ('netos» y los .<lomos negros» de 1832/1833- y del proceso de consolidación esenciales para una mejor evaluación del texto que presentamos. Los
en el poder del propio Rosas desde 1835.
jueces de paz reemplazarían a los antiguos Alcaldes de la Hermandad,
64 Oficio del Juez de paz, 13/10/1830, AGN-X-2l-4-1 [la negrita es nuestra].
al hacerse efectiva la desaparición del Cabildo en 1821. A las tradi­
ó5 Publicado por vez primera en la Rel'ista del PlaJa, 12, Buenos Aires, agosto de 1854 y . cionales atribuciones de baja justicia rural que habían tenido sus an­
ahora en Halperín Donghi, T., Proyecto y construcción de la una nación (1846-1880),
Ariel, Buenos Aires, 1995, pp. 512-513.
tecesores, se les fueron agregando otras y especialmente durante el
rosismo, se convierte en uno de los personajes centrales de la maqui­
66 En el sentido que le dio CarIo Guinzbug en «Spie. Radici di una paradigma indiziario»,
in Miti, emblemi, spie. Morfología e storia, Einaudi, Turin, 1986. naria instaurada en la vida de la campaña por Juan Manuel de Rosas;
67 Chartier, R.,Au bord de lafalaise, cit.
éste no parece inventar demasiadas cosas, «sólo» -y como se compro­
bará esto no es poco- consolida su eficacia como elemento de control
de la población rural.
Desarrollaremos aquí una óptica local para estudiar más deteni­
damente el funcionamiento del Juzgado, su personal y su' desempeño
durante todo el periodo rosista en una serie de partidos bonaerenses
de vieja y nueva colonización. El contraste entre el Norte, poblado
desde comienzos del siglo XVIII y el Sur, con algunos partidos que
se inician en los años ochenta de ese siglo y otros en el XIX, nos
permitirá mostrar algunos de las diferencias más marcadas en este
ámbito.

56 57
~

2. Las áreas elegidas El primero de los del Norte, es San Nicolás de los Arroyos y
.para referirnos a su estructura agraria y su población nos remitimos a
Hemos elegido seis partidos bonaerenses. Los partidos son San la excelente tesis que le dedicó Mariana Caned03 ; en 1830 este parti­
Nicolás de los Arroyos, San Antonio de Areco y Capilla del Señor (o . do tep.ía ya detrás suyo un buen siglo de vida, pues sus primeros po­
Exaltación de la Cruz), en el Norte y San Vicente, Chascomús y Do­ bladores llegaron hacia 1720. Su población giraba alrededor de los
lores en el Sur. El mapa2 nos muestra la ubicación de las cabeceras de . 5.000 habitantes en los años treinta del XIX y más de un 60% de ésta
los partidos elegidos. vivía en el pueblo (que era quizás la única auténtica pequeña ciudad
Juzgados seleccionados que tenía la provincia fuera de su capital). El cuidadoso análisis que
hace M. Canedo del catastro -único ejemplo que conocemos para el
periodo- nos muestra en 1850 un partido fundamentalmente pecua­
rio, cuyos propietarios en su gran mayoría poseen parcelas medianas
Bcmda Orien/al y chicas (es decir, inferiores a 1.000 ha); si a ello le sumamos el he­
cho de la ocupación productiva sin acceso a la propiedad que las fuen­
tes cualitativas atestiguan, el panorama del partido -y aquí no hay
interpretación errónea posible- es el de una clara dominación de me­
dianos pastores de vacunos, yeguarizos y ovinos. Un reducido puña­
do de hacendados y de propietarios ausentistas pOlteños (Mansilla,
Pereyra, etc.), tendrá terrenos de proporciones un poco superiores que
o'--~' se suman a los que poseen en otros partidos de la provincia.
@
~.oE3--"" , San Antonio de Arec0 4 comienza a poblarse alrededor de la mis­
ma época que San Nicolás (y otro tanto ocurre en Capilla del Señor).
Estos dos partidos -originados ambos en sendas capillas rurales- lle­
Ge-.._IJ.-y
garan a su punto máximo de expansión alrededor de 1815, cuando las
áreas vacías que todavía subsistían -tal el caso de Areco Arriba- ya
habían recibido su lote máximo de migran tes. El análisis de los
..... 0
inventarios hasta 1815 nos muestra a Areco y Capilla del Señor como
típicas áreas mixtas cerea1era/ganadera5 . Desde 1815 en adelante, la
población crecerá en forma muy lenta. Los censos de 1836 y 1838
para Areco, nos hablan de una población rural compuesta en su ma­
yoría de labradores y pastores que acuden casi exclusivamente a la
fuerza de trabajo familiar; es decir, un área de campesinos pastores y
labradores, salpicada con algunas estancias medianas y excepcional­
.... Jt.J~g.40. d. ~.a _!J' 1.30
mente, dos o tres «grandes»6. A fines del periodo, el pueblito de San
Antonio contará con casi la mitad de la población de todo el partido.
Lo más sobresaliente en todo este área norte de la campaña para este
Según el mapa de Londres de 1824

58 59
periodo es el relativo equilibrio en el crecimiento poblacional, en el que será obligada a poblar tierras realengas en sus cercanías. A los
marco de un proceso de ocupación del territorio ya casi completa­ pobladores que se vieron obligados a acudir de manera forzada, se
mente «acabado»7. Es más, en el caso de Areco, ya en los años cua­ irían uniendo muchos otros que lentamente ocuparían parcelas, ya
renta, parece expulsar población en lugar de recibirla. Areco poseía sea reclamando su propiedad, ya sea en forma de meros ocupantes
1.667 habitantes en 1838 y Capilla del Señor 1.2348• sin título". Los censos ganaderos de 1837 nos muestran un área de
ganadería vacuna con una serie de estancias de importancia 12 y en
Si pasamos a los partidos del sur de la provincia debemos comen­ donde la gran propiedad tendrá mayor incidencia que en San Vicente
zar con San Vicente, el más antiguo de los tres. La capilla fue funda­ y Dolores 13 • Otro hecho relevante: el peso de la población estable
da oficialmente en 1780, unos cincuenta años más tarde que la de ubicada en el pueblo en relación al total del partido, hecho que lo
Areco y su Alcaldía de la Hermandad se inicia en 1784. San Vicente asemeja en cierto sentido a San Nicolás y hace de Chascomús el pue­
fue durante las últimas décadas coloniales y las primeras del siglo blo más importante de la frontera sur. La población total del partido
XIX un área mixta en cierto sentido similar a Luján o Areco, pero con era de 3.205 personas en 1838.
mayor presencia de la producción pecuaria en función del abasteci­
miento del mercado porteño. Un estudio en preparación que estamos Dolores, si bien había sido fundado por primera vez en 1817,
realizando gracias a los inventarios del periodo 1816/1850, indica el una vez clUzado en forma oficial el Salado, fue destruído completa­
notable avance en estos años de la producción lechera, cárnea y en . mente por el malón de 1821 y su nueya fundación ocurre en 1826; se
especial ovina, tanto en San Vicente, como en Cañuelas (que· había trata entonces -y de lejos- del más joven de los partidos que estamos
pertenecido al mismo partido), teniendo siempre en un segundo pla­ estudiando. La información de los censos de 1836 y 1838 nos mues­
no a la agricultura. El censo de 1815 nos muestra un partido en el cual . tra un partido de «chacras» y «estancias» y en la mayoría de éstas
tanto las unidades censales de «criadores» (los estancieros son lla­ estancias la fuerza de trabajo fundamental es la familiar, siendo las
mados así en San Vicente) como las de labradores tienen en la fuerza que poseen peones poco más de 11 % del total 14 • Los censos gana­
de trabajo familiar el eje de su capacidad productiva y sólo una pe­ deros de 1837 confirman esta visión de una realidad agraria donde la
queña minoría de «criadores» (27 unidades sobre 298) se apoya en el presencia de algún gran hacendado, no es contradictoria con la exis­
trabajo de esclavos y peones9 • Otra característica del área es la impor­ tencia de un sector mayoritario de pequeños y medianos pastores y de
tancia de los ocupantes sin tierras: sobre un total de 41 inventarios labradores. Dolores tenía 2.964 habitantes en 1838.
desde 1792 a 1846, sólo 9 corresponden a propietarios de la tierra.
Había 2.967 habitantes en el partido en 1838 10 •
3. El juzgado de paz
Chascomús se inicia en 1780 integrando la línea de fortines que
Vértiz había establecido; hasta 1808 sus tierras pertenecieron a La estructura del juzgado
dalena y desde esa fecha tuvo su propio Alcalde de la
como partido independiente. Es decir, este poblado en su origen es el Antes de hablar del accionar del juzgado, es interesante mostrar
resultado de la política del Estado colonial para hacer frente a quiénes eran efectivamente aquellos que debían hacer cumplir la ley
ataques indígenas en el área fronteriza expresada en la fundación y los pedidos del gobierno -es decir, de Juan Manuel de Rosas-en la
fuertes y en el desplazamiento forzoso de una población campesina campaña durante el periodo. Veamos cómo estaban estructurados los

60 61
.. n

juzgados. Normalmente, el juzgado de paz poseía varios alcaldes ­ escribir (en San Nicolás son casi los dos tercios), en los otros menos
uno por cada cuartel- y estos alcaldes a su vez contaban con un nume­ importantes y en especial, en San Vicente y Dolores en el Sur, los que
ro variable de tenientes de alcalde. La documentación interna de los tienen esa calidad apenas sobrepasan la tercera parte del personal de
juzgados nos muestra la activa correspondencia que había entre los ' los juzgados. He aquí una primera diferencia a señalar y que puede
alcaldes y sus tenientes; en estas cartas casi semanales, los tenientes depender de la distinta «calidad urbana» de San Nicolás y Chascomús.
referían todos los hechos sobresalientes de cada una de sus jurisdic­ Pasemos ahora a examinar los datos acerca del origen, esdecir,
ciones l5 • A su vez, los alcaldes comunicaban al juez de paz las nove­ el !ugar de nacimiento de este personal. Si tomamos el conjunto de
dades más relevantes en los partes que le enviaban regularmente. los juzgados, poseemos los datos para 177 personas 18. El gráfico 1
Este personal del juzgado compone en realidad la columna verte­ nos muestra los resultados.
bral de lo que podríamos llamar una incipiente estructura estatal a Gráfico 1

nivel local; una infonnación del Archivo de Areco de 1851, nos da personal del juzgado 1831·1851
lugar de naéimiento
una lista detallada de la composición de esa estructura y ella es bas­
tante representativa de lo que era ese poder local antes de la aparición Bueno. Al....
44%
de las municipalidades: 9 alcaldes y tenientes de alcalde; 5 maestros
de Posta y 20 postillones; 3 policías; un preceptor; 2 escribientes; un -:­
sacristán; 44 soldados milicianos activos y 30 pasivos ... 16

~
.

El personal del juzgado

Los jueces de paz debían infonnar regularmente a Rosas acerca


de la composición del personal del juzgado y son esos infonnes los
TUCUmán Y Cuyo
17%

d
"-'".
<<. ..~.] o:~.

Litoral pueblo mioomo


que nos permitirán así analizar una serie de datos. En este análisis 11% 22%
dejamos de lado, por ahora, a los propios jueces de paz y nos referire­
mos a ellos al final de este acápite. Para cinco de los seis juzgados -es SOBRE 1n INDIVIDUOS

decir, todos menos Capilla del Señor- tenemos datos acerca de este Como vemos, sólo un 22% de los funcionarios del juzgado ha
personal. Esta masa de infonnación alcanza a más de 180 personas nacido en el pueblo cabecera del mismo (y como se comprobará más
que ocuparon algun puesto durante los años estudiados. La edad me­ adelante, hay aquí una clara diferencia entre Norte y Sur de la campa­
dia del funcionariol? típico es de casi 40 años, en su inmensa mayoría · ña), un 44% es originario de Buenos Aires -¿esto quiere decir que
son casados o viudos (el 80% de 183 individuos) y el 46% sabe leer y efectivamente ha nacido en Buenos Aires?- Nos permitimos dudar­
escribir. lo, pero, no tenemos forma de saber exactamente la verdad. Hasta
Este último dato es un buen comienzo para verificar algunas de , ahora, con la salvedad expresada, observamos que un 66% del total
las diferencias que se establecen entre los diversos partidos y tam­ ha nacido en la provincia de Buenos Aires. ¿De dónde vienen los
bién, entre el Norte y el Sur de la campaña. En efecto, si en los externos a la provincia? Un 17% lo hacen desde Tucumán y Cuyo
pueblos que podemos considerar de primer rango, como son San (con Córdoba y Santiago como primeros lugares de origen) y un 11%
colás y Chascomús, más de la mitad de los funcionarios sabe leer del Litoral-éste incluye el Paraguay y Banda Oriental. E16% restante

62 63'
ha nacido en Europa o en otros lugares. Gráfico 3
Sur: personal del juzgado 1831·1851
Gráfico 2 lugar de nacimiento
personal juzgado 1831-1851
lugar de nacimiento 100%

~~,-..;:;o¡ campaña 2%
f;s;~~
;s:j campaña 5%
Tuc. y Cuyo 3%
=----= 75%
Utoral 2~
Tuc. y Cuyo 25% Dotros
L 7 / ) 7/ 7 7/1 Utoral 7% §§il. Litora I
Buenos Aire. 24% 50% DTucumán y Cuyo
[¿:j Buenos Aires
Bueno. Airea 57"­

25% • pueblo
pueblo mismo 47'l1.

pueblo miamo 10%


0%
San Victe. Chascomús Dolores
norte sur
121 INDIVIDUOS
SOBRE 177 INDIVIDUOS

Pasemos ahora al gráfico 2 que nos muestra los mismos datos,


pero, distinguiendo entre el Norte y el Sur de la campaña. En el Nor­ Pero, el gráfico 3 quenas muestra los resultados distinguiendo
te, los nacidos en el pueblo son una clara mayoría y los migran tes pueblo por pueblo en el Sur, nos permite seguir paso a paso el avance
externos a la provincia han llegado sobre todo del Litoral. En el caso de la frontera y el rol diferencial de los migrantes en relación a esos
del Sur el papel del pueblo es mucho menor -sólo un 9% de los fun­ pasos. En San Vicente, el pueblo más antiguo -y a la vez, más alejado
cionarios-y el de Buenos Aires mucho mayor, alcanzando a un 56% de la frontera- sólo el 22% del personal está constituído por migrantes
del total (nuevamente, estos hombres que han migrado desde Buenos externos a la provincia, éste es el 45% en Chascomús y el 50% en
Aires a ese área rural, han nacido efectivamente allí? Difícil asegu­ Dolores, el pueblo más reciente y el más cercano a la frontera. Ade­
rarlo, pero los datos son lo que son). Los migrantes, teniendo un peso más, el rol de Tucumán y Cuyo sigue claramente ese mismo gradiente
total bastante similar, muestran ahora el papel diferencial del diferencial. ..
y Cuyo y la menor presencia Litoral - y esto se relaciona con Veamos ahora los datos sobre la ocupación de 176 (sobre los
tes migratorias distintas: una hacia el Nor~e, regado por el Paraná mismos 183 individuos) de los funcionarios del juzgado. Los datos
hacia el Sur, mucho más alejado de esas vías fluviales. del gráfico 4 nos ilustran bien acerca de ello.

64 65
...

Gráfico 4
ganadito. Un 10% son labradores y chacareros. Yun escuálido 1% es .
personal del juzgado 1831-1851 llamado hacendado.
--",..
;\ '
ocupaciones
Pero, vayamos al41 % de los estancieros y comprobaremos, una
vez más, la polisemia que sigue teniendo esta palabra l9 • Un 8% de los
'-.
~.
estancieros tiene «escasa fortuna» y un 49% «regular fortuna»; sólo
o
puestlto/estanzuela
un 10% posee «buena» o «pasadera» fortuna y un 1% «gran fortuna»;
24% sin dats. 32% para el 32% restante, no hay calificación a ~a condición de estanciero.
hacendad. No es muy fácil saber exactamente qué quieren decir cada una de
gran forl.l%
1% estas últimas subcategorías de estancieros, pero, parece evidente que
fort.pasad . 10%
5% los de «escasa» y «regular» fortuna no son ricos ... Nos quedan los de
41%
varios
estancieros
fortuna «pasadera)), los de gran fortuna y los que no tienen califica­
forl.r~ul.49%
ción. Algunos ejemplos concretos serán ilustrativos para aquilatar
escasa fort.8% mejor estas subcategorías.
tend/pulp/!'rtes 10%
pon Pastor Leguisamo es teniente de alcalde en San Nicolás y
su calificación dice «pasadera» fortuna; el estudio de Mariana Canedo
labrador/chacarero
nos muestra a las distintos unidades censales de la familia Leguisa­
mo -descendientes ·de un migran te tucumano- ocupando en la época
SOBRE 176 INDIVIDUOS
que don Pastor era la cabeza del linaje familiar una «estancia)) de
Como se ve -y esto era previsible- la inmensa mayoría de los unas 1.600 ha frente al Paraná; si señalamos que las unidades fa­
miembros del juzgado en los cinco partidos analizados, tiene miliares de esta red parental eran varias, comprobamos fácilmente
ocupación relacionada con el mundo agrario; sólo un 25% de los 1 que estas 1.600 ha no darían para una disipada vida a los Leguisa­
individuos está dedicado a una ocupación no directamente m0 2°.He aquí un ejemplo de estanciero con «pasadera)) o buenafor­
tenderos, pulperos, tahoneros, artesanos, carboneros, etc. Y ello tuna según estas listas.
coherente con el dato siguiente: sólo un 21 % de las personas de En Areco hay cuatro estancieros sin calificación y sólo uno, don
muestra vive en el pueblo (siendo Chascomús y San Nicolás, en Santiago Casco, cuenta con seis trabajadores dependientes en su es­
orden, los dos lugares que se destacan aquí nuevamente) y el resto tablecimiento y podría ser considerado un hacendado; todos los de­
hace en el campo. De todos modos, aún para los que viven en el más, sin excepción, sólo albergan a miembros de la familia en sus
pueblo, no hay que descartar la posibilidad de que posean su pequeña unidades censales como nos lo muestran los censos de 1836 y 183821 •
chacrita o algunos animales en arriendo, pero, sin los inventarios En Dolores son 8 los estancieros sin calificación y hemos halla­
tallados, el acceso a estos datos es muy difícil. do información censal para 6 de ellos: solamente uno posee un núme­
Pasemos ahora a las ocupaciones agrarias. Un 41 % del total ro de dependientes como para considerarlo hacendado (don Remigio
estanciero , pero bajo esta ocupación se esconden, como veremos Gómez con su capataz y tres p,eones); los restantes sólo cuentan con
seguidamente, cosas bastante distintas en cuanto a su peso econ' . la familia o tienen un único dependiente 22 • Pero, los datos de los
ca. Más, sigamos con el gráfico y las ocupaciones rurales. Un 24% censos ganaderos de 1837 23, nos aportan valiosa información sobre la
posee una puestito con alguna hacienda o una estanzuela con riqueza de algunos de estos estancieros; veamos el cuadro siguiente:

66 67
de empresarios agrarios realmente de buena fortuna (en esta muestra
no parecen ser más de 5% del total). Finalmente, un 25% se compone
de grupos medios pueblerinos de tenderos y artesanos y de pequeños
_ 'comerciantes rurales. Además, como ya comprobamos, los migrantes
-,------..---.-------..----.......---1.j
ocupan un lugar nada despreciable en esta lista de hombres que en su
abrumadora mayoría son casados o viudos.

Los jueces de paz

Presentan los jueces de paz un perfil diferente? En algún sentido


sí, pues los pocos casos en los que poseemos datos (raras veces hay
filiaciones sobre los propios jueces de paz en la documentación de
los juzgados) para Areco, Chascomús y Dolores, la presencia de al­
gunos hacendados de cierta entidad parece evidente26 • Pero también
Señalemos además que en San Vicente, el promedio en hay tenderos o quinteros -como es el caso de Dolores 27 . Lo que re­
re as para los seis propietarios es de 303 ha. y en Dolores, los sulta evidente es que en su gran mayoría son propietarios, sea de bie­
propietarios tienen, uno 1.012 ha. y el otro 674 ha. En ChascoUls nesrurales, como urbanos.
hay dos estancieros de «buena» y de «gran fortuna» y la
con los anteriores resulta evidente: don Elías Girado y don
Machado poseen, según los censos de 1837 una media de 1.550 4. ACcionar del juzgado
nos, 1.700 ovinos y 300 yeguarizos; además, ambos ~on pwp''''.<u ,
con 5.580 ha. y 1.519 ha., respectivamente. Tomamos el periodo 1832/1839 para los seis juzgados. Vamos
Es obvio que no importa aquí si estos censos de 1837 expres ahora a analizar los datos concretos acerca del funcionamiento de los
en forma completamente veraz la realidad de los patrimonios a juzgados que hemos elegido. Comenzaremos por el periodo 1832/
rios, nos interesa sólo señalar las diferencias entre los estancieros 1839 -uno de los pocos en los cuales la documentación es compara­
calificación y los considerados de «buena» o de «gran fortuna» po ble para los seis juzgados seleccionados 28 •
24
fuente • Y mostrar, además, de que modo, estos estancieros s " En ese periodo se han detenido 328 personas por causas graves
representativos de la realidad agraria de cada uno de los tres parti , -dejrunos ahora de lado los detenid.os por causas leves, pues nos refe­
-San Vicente duplica la cifra de ovinos de los otros dos y Chasco ' riremos a ellos más adelante. De e'se total, 56% corresponde al Norte
se halla primero en vacunos. ; (San Nicolás, Areco y Capilla del Señor), mientras el 44% restante
En fín, podríamos seguir con los ejemplos, pero nos parece , corresponde a los tres juzgados del Sur elegidos, ~s decir, San Vicen­
esto es suficiente. La mayor parte de los que componen el personaJ! te, Chascomús y Dolores. La edad media del detenido tipo es de unos
los juzgados de paz son miembros de lo que podriamos llamar-: 27 años -muy similar a la edad de los jornaleros que nos daban los
«sector medio»25 rural, integrado por pastores pequeños y mediano censos de 1815- y en esta muestra sólo se hallan cinco rnujeres, la
por labradores y chacareros . Un pequeño porcentaje está compue~ . ma~Qr parte acusada de robo o complicidad en un robo, Un 35% de

68 69
.~

GrÍlfico 5
los detenidos posee domicilio cierto, o sea, es «vecino» de algún par
tido de la campaña en el momento de la detención. Este dato tiene Norte y Sur: origen de los detenidos
1832-1839
relevancia como se verá29 •
La mayor parte de los detenidos son solteros (70%) Y
los casados y viudos representan un búen 30% de la muestra. pueblo mismo 10%
282 de los 328 individuos tenemos datos acerca de su origen y aquí pueblo miamo 24% ~ pueblos cercs. In(,

presencia de las corrientes migratorias es realmente notable (mucllVJ


más si recordamos que el 35% es «domiciliado» y el 30% casado pu ebls. cercs. 19%
Bs.A •. Y camp o 36'l(,
viudo). La mitad de los detenidos ha nacido fuera de la provincia
B• .As. y campo 12%
Buenos Aires y sólo un 17% es originario de los mismos pueblos
Uloral '1%
donde ha sido detenido. La presencia de los migrantes del Tucumán Ulorall In(,
Cuyo (con Santiago del Estero como primer lugar de origen) es
ciable pues un 28% del total viene de dos esas áreas, siguiéndole lucumín y Cuyo 27%
lucumán y Cuyo 35%

litoral con un 14% -éste incluye también a los llegados desde el


guay y la Banda Oriental. Se repiten aqllí los datos que los c
coloniales y de la primera década independiente nos mostraban: norte sur
papel evidente que las migraciones internas tuvieron en el
to de la población de la campaña. Unos pocos nacidos en Africa, SOBRE 328 DElENIDOS

Brasil (esclavos y libertos) o Europa, completan esa mitad de los


gados fuera de la provincia.
En cuanto a la causa de la detención, la mayor parte de los En lo que se refiere a los lugares de origen de los detenidos, lo .,i
nidos (un 41 % del total) no posee causa aparente o simple y que más llama la atención es -partiendo de un peso muy igualitario de
mente es detenido por «vago», es decir, por faltar1e la papeleta las migraciones externas a la provincia en ambas áreas- el lugar des­
conchavo o de enrolamiento y por su posición; las trayectorias . tacado que poseen en el Norte los detenidos que han nacido en el
duales pueden variar enormemente en este sentido. Le siguen en propio pueblo o en los de los alrededores (un 43% frente a un 18% en
den de importancia los robos -y aquí nos referimos a los robos el caso del Sur) . Esto nos está mostrando una movilidad desigual
mente probados y no a los diversos casos de una muy genérica entre el área de más vieja colonización del Norte y el Sur de la pro­ "¡
ción de «ratero» o «perjudicial» que hemos incluído en la categoríll vincia. La mityor presencia tucumana y cuyana en el Sur podría que­ .1
de «vagos»- con un 28%; atrás de estas dos causas principales refdecir quizás que las áreas nuevas eran todavía un polo de atrac­
hallan violencias y heridas con un 12% y la deserción militar con ción para los migrantes que venían de las sociedades campesinas más
10% del total. consolidadas. En cuanto al peso diferencial del litoral en el Norte (y
Pero, es interesante también señalar las diferencias que hay enespecial, en San Nicolás), éste debe ser relacionado, nuevamente
el Norte y el Sur de la campaña, pues ellas nos ·permitirán conoce. cOlnoocurría con el personal del juzgado, con el rol que juegan los
mejor cuál es la función de control del juzgado en contextos rfos:en la movilidad de los paisanos litoraleños.
Los gráficos 5 y 6 nos muestran esos datos referidos a los lugares
origen y a la causas de detención, distinguiendo entre el Norte y el

70 71
Gráfico'
Norte y Sur: causa de la detención
pre dentro de la disponibilidad que las fuentes nos permiten30 • Si ha­
1832-1839 cemos un breve resumen acerca de los 269 detenidos en los dos juz­
gados en ese largo periodo, comprobamos que el cuadro general es
vario. 7%
similar al que hemos visto antes (jovenes, migrantes y solteros en su
~~ Ylrlol h.
d••• rtor.,
12~ ~~~ de•• rtar,. n. mayoría), pero tenemos también otros datos que comienzan a ser re­
~mr;j vlol.""I•• 7% violencia. 19% gistrados desde 1841 que es interesante señalar.
robo 27% ~ Tal el caso de la adscripción étnica (es notable que como la fuente
robo 30% nos muestra aquí cuánto tarda en desaparecer esta adscripción étnica,
pese a las declaraciones de principio acerca de la igualdad de todos
"Vago.' 48%
"'Y.go." 3.5%
los «ciudadanos» que se suceden al respecto desde 1810... 31 ). Sólo un
,1 35% de los detenidos para los cuales hay adscripción étnica son con~
siderados blancos, siendo la mayoría de los restantes, «trigueños» y
norte sur II pardos o mulatos 32 . Otro dato de interés, en Areco y desde 1841, te­

SOBRE 321 DETENlDO$ nemos registrados a aquellos que saben leer y escril:?,ir y si bien la
cifra no es muy alta (e114% de los detenidos poseen esa cualidad)
En lo que hace a las causas de detención, hay varios hechos que~ tampoco es despreciable si recordamos que nos hallamos realmente
,t I hi·~ryar. Ante todo, la clara diferencia que hay en el papel del robo y .ante el «fondo de la bolsa» de esta sociedad rural.
la violencia entre el Norte y el Sur; en efecto, si ambas causas repre S . Pero, lo que resulta más relevante aquí es mostrar las diferen-.
sentan el 34% en el Norte, son por el contrario casi el doble en el Sur~, cias que siguen manteniéndose entre estos dos partidos, uno del Nor­
blll es indudablemente el producto de una situación fronteriza ines1 te y otro del Sur, a 10 largo de todo el periodo rosista. Los gráficos 7 y
tdhle y violenta, en donde heridas, violaciones y robos parecen ser 8 muestran lqs mismos datos que los dos gráficos precedentes, pero
bastante frecuentes. Y lo notable es que~ dado que las causas «verdai: referidos exclusivamente a estos partidos y en el periodo 1832/1851.
deras» no faltan en el Sur, el porcentaje de los detenidos sin otra ra~ Gráfico 7
-1
zón que la falta de papeles, sean menor allí que en el Norte. Ello nos Areco y Chascomús: origen detenidos
1831-1851
habla muy claramente acerca de las funciones de control ligadas a l.
necesidad de reclutas por parte del ejército provincial: en donde 1,;
Europa 3%
realidad violenta de la frontera hacía menos necesario detener a u ' litoral'0'"
paisano sólo por su falta de papeles, parece haber menos «vagos>>"
pueblo. core. 14%
~ pueblos cerco 7%

pero, creemos que esto es un «espejismo;; de la fuente, Ba.A., Y clmp 19'11.


Ba.A•• Y camp 36%

Ateco 27'"
Los años 1832/1851 vistos desde Areco y Chascomús C".comú. 7%

"
Veamos ahora, para los dos partidos en los cuales la serie l~ Tuc. y Cuyo 37% Tuc. y Cuyo 41'"

permite, es decir San Antonio de Areco y Chascomús, cuál es la din[


mica de funcionamento del juzgado en un plazo más extendido. Pa~ª
ello analizaremos los mismos datos en el periodo 1831/1851, sierri Areco Chascomús

SOBRE 269 DETENIDOS

72 73
q.

Comencemos por los lugares de origen de los detenidos. U cierto llamativo si recordamos que la edad media de la muestra general

presencia de las migraciones internas similar, pero, ligeremante m es bastante baja, pues se acerca a los 26 años),

yor en el caso de Chascomús (nuevamente y en el más largo plazo Gráfico a


Areco y Chascomús: causa de la detención
podríamos atribuir esto al efecto de una frontera todavía no cerrad
1831-1851
completamente?), con el dominio evidente del Tucumán y Cuyo
tre las áreas de origen de esos migrantes internos -siendo, como si v.rkls 7% varios 3%
d••• rtor.. 1.%
pre, Córdoba y Santigo del Estero los dos primeros lugares en d••• rtores ....,

aplastante. Además, la diferenóa bien marcada que hay entre am vIolencl.. 7% violencia. 22%

en cuanto a la presencia de los detenidos del partido y sus robo 11%


res: ' 41 % para San Antonio de Areco y 14% para Chascomús.
mayor movilidad previa de los detenidos en Chascomús es evideme.lI
"'4IIgo." 43'%
y hablando de movilidad, hagamos aquí un muy pequeño alto
analicemos los datos de los «domiciliados» para la entera muestra
todos los juzgados durante los dos periodos -es decir 1832/39 Areco Chascomús
los seis juzgados y 1840/51 para Areco y Chascomús;esta muestra
SOBRE 2ft DETENIDOS
compone de 498 individuos. Es interesante seguir los itinerarios
dquellos a los cuales la fuente les otorga un domicili033 (los migrantes; Veamos ahora las causas de detención. Nuevamente la presen­
siendo originarios de un lugar determinado, es decir, habiendo naci.;, cia de la violencia en el Sur es notablemente diferente al Norte, sien­
do en ~se sitio, no siempre se hallan domiciliados allí en el momento dó los «vagos» (o aquellos que no tienen ninguna causa de detención)
de la uetención). De ese modo para 173 personas -es decir, estos do~ ; una clara mayoría en ambos juzgados.
miciliadosson un 40% de ese total de 498 individuos- tenemos su , Para terminar este esfuerzo comparativo, el gráfico 9 nos mues­
origen, su domicilio y su lugar de detención. ; trala evolución de las detenciones -medidas por mes 36 - en los dos
Un 14% de ese subtotal de 173 no ha tenido movilidad -según partidos seleccionados.
Gráfico 9
estos datos- pues ha nacido, está domiciliado y ha sido detenido en
Areco y Chascomús: evolución
misma jurisdicción. Un 40% se ha movido dentro de los límites de 1831-1851
provincia de Buenos Aires (siendo la mayoría de estos trayectos en
unpueblo determinado y otro distinto de aquel en el cual fueron detenil
dos 34) y finalmente, un 46% se ha movido desde alguna jurisdicción ,
de1._~.I~~~~.~~_ - ' - - ..­
2 -- //
7;'"
-.---------.l '1
externa a la provincia de Buenos Aires; además, la mitad de ellos no
halla domiciliado en el lugar en donde fueron detenidos en el momentl '
de su captura35 • Como vemos estos datos -más los que fueron examina
15
. " ,~~"~
~.i?J/
V--:7,'é
1 !
[

dos en su lugar acerca de las migraciones- permiten captar bastant ' ' '~~ ~I/
/%/.~/ / I,
bien el alto grado de movilidad de la población masculina campesin, .
de la campaña en el periodo; reafirmamos lo de población campesin , '
porque la presencia de casados y viudos en este sub grupo está lejor
;.~ , I : ;¿ .!"j;,}~I
,~L
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;;;i;
' / / / 0 2 UI
>:,2., 1847/51
.~.- ,7' I

1831 /39 1840/42 1843/46


ser despreciable, llegando a casi un 37% de ese subtotal (hecho
• Areco fZl Chascomús
SOBRE 303 DETENIDOS

74 75
Si bien hay diferencias y éstas eran más que esperables, parece datos censales para el period039-1a enorme importancia de las migra­
dibujarse hacia fines del periodo un accionar cada vez menor de lo . ciones en el crecimiento de la población de la campaña en la época
juzgados. Hubiera sido interesante contar con datos para todo el pe .rosista. Ya sea que hablemos del personal de los juzgados (hombres
riodo en los seis partidos elegidos, pero las fuentes no lo permiten. Si . casados en su mayoría y con una edad promedio cercana a los 40
este comportamiento se verificara en la mayor parte de los juzgado · años), como de los detenidos por aquéllos -hombres principalmente
para los cuales hay datos para el entero periodo rosista -y sabemos solt~ros y con una edad promedio de unos 26 años- las migraciones
que hay algunos más que efectivamente tienen información que cu- constituyen una presencia fuerte. En primer lugar se destaca siempre,
bren ese lapso- no sería descabellado suponer que la política de con j como ocurría en los censos coloniales y en los de los años 1812/
trol instaurada por el rosismo pudo haber sido bastante eficaz y qu : 1815, el antiguo Tucumán, con los santiagueños y cordobeses a la
un cierto disciplinamiento de esa población considerada «peligrosa>; cabeza. Le siguen después los litoraleños. También vimos que, en
(pero, indispensable para las tareas de la estancia) haya sido finalment~ ambas situaciones, esas corrientes migratorias tenían orientaciones
uno de sus resultados. Por supuesto, también podríamos suponer qué diferenciales hacia el Sur y hacia el Norte de la campaña. Y por su­
los jueces tuvieron hacia fines del periodo una política más tolerant ~ puesto, momentos diferenciales en relación con la antiguedad del
y «laxista» hacia ese sector de la población de la campaña. Con los partido y a la cercanía de un área aún «abierta» de frontera. ..
datos que tenemos a mano, es imposible todavía elegir entre ambaS Segundo, el personal de los juzgados que hemos estudiado pare­
opciones. ' ce representar bastante bien el medio rural en el cual viven. Ya sea
. que hablemos del Norte como del Sur, se dibuja claramente un fenó­
meno de dominación de los grupos medios rurales y en segundo lu­
5. El papel del juzgado de paz: balance, controversia y conclusión gar, puebleÍinos. Los funcionarios que hacían cumplir la ley y respon­
dían ~ los pedidos gubernamentales durante el rosismo, no eran los
Ricardo Salvatore en estudios recientes, ha puesto en duda grandes hacendados. Más bien se asemejan mucho a las personas que
eficacia de la acción de los jueces de paz como forma de control de serán sus detenidos; la única diferencia que parece haber aquí es que
fuerza de trabajo en la campaña durante el period03? y si bien él los primeros han llegado a la frontera una o dos generaciones antes
trabajado con la fuente de las filiaciones, el hecho de no haber que los segundos! Esta diferencia no es poca cosa y da lugar a lo que
zado en forma seriada -y para un área concreta de la campaña­ ha sido llamado «el síndrome de la sala de espera» (cada uno que
información que surge de esa fuente, puede haber distorsionado llega es mirado con desconfianza por los que ya están y éste, a su vez,
parte su análisis 38 • No es lo mismo el Norte que el Sur de la campau'!ll mirará con desconfianza a los próximos que entren ... ).

y no es lo mismo el periodo inicial del rosismo que los años finales Tercero, cuál fue efectivamente el accionar del juzgado? Según

la década del cuarenta. Pero, la preocupación fundamental de los datos que hemos analizado, uno de los objetivos evidentes de la

es el problema de la supuesta «pasividad» de los campesinos acción de los jueces de paz en la campaña era el control de esos jóve­

este aparato represivo y en esto no es difícil concordar con su nes solteros, «trigueños» y rnigrantes, que constituían uno de los pila­

ra. res de la fuerza de trabajo desde inicios der periodo colonial. Pero,

¿Podemos avanzar un poco más? Creemos que sí. Hay como vimos, este intento de control no se detenía alli exclusivamente
elementos que se destacan aquÍ para una nueva discusión de este y podía alcanzar también a los pequeños productores independientes.
Primero, los datos que hemos analizado nos muestran -a falta De todos modos, éstos sólo podían ser detenidos alegando algún he­

76 77
cho delictivo. Por supuesto, las diferencias entre el Norte y el Sur
y así, navegando entre la presión gubernamental y las necesida­
aquí evidentes y dan un resultado paradógico: parecía haber más
des de negociar 'con los poderosos, con los jefes militares y con los
gos» en el Norte que en el Sur; ya vimos cuales eran las
vecinos de consideración, el personal del juzgado debía intentar tra­
documentales de est~ aparente contradicción.
zarse su propio camino en función de «hacerse respetar» por sus con­
Ahora bien, el hecho de que no hubiese una enorme vecinos. Obviamente, los jovenes migrantes y recien llegados eran la
social entre represores y detenidos y dado que participaban de la carpe de cañón (¡y esto no es aquí una metáfora!) ideal para cumplir
ma cultura campes.ina, ello no podía ffi. eno.s que te.ner una influel'l\-l"t con las exigencias del gobierno sin afectar demasiado sus vínculos
enorme en esta mecánica de control. y así vemos".en forma,repetida.1 locales y por supuesto, para hacer eso no era necesario que ocurriese
que los jueces y sus subalternos se debaten entre las exigencias ningún hecho delictivo; citemos un caso típico en este sentido. Esta­
radas del gobierno (Rosas solicita reclutas y se sale a la «caza» mos en San Nicolás en 1838 y el juez informa:
quien se pueda40 ; se publica' una nueva disposición contra lo «Antonino Gomez, [soltero, carpintero] ... que habia como cinco
«nutrieros» y el juez de ve obligado a demostrar su diligencia dias habia llegado a este puerto que venia desertado de la Banda Orien­
niendo a un puñad041 ; se solicitan unos «trompetas» y el juez se tal del lugar llamado del Durazno... que de alli paso a la Colonia don
a la búsqueda de unos pobres niños «sueltOS»42 y así sucesivamente) se embarco en una chalana en compañia de dos individuos ...[que]
la necesidad de respetar una serie de normas de convivencia esta inora sus nombres... desembarcaron en el Puerto de Campana... y que
cidas por la costumbre, el se vino a pie a este Destino que en dia y medio que llego no
Cuáles eran esas normas? Ante todo, pocas veces se detenía habiendose presentado a ninguna autoridad con estos antecedentes y (

una causa seria a un joven que ya estaba enganchado trabajando noticias... que habia aparecido este hombre y que traia consigo algun
ji"
algun vecino; las fuentes mencionan algunas excepciones a esta dine~o metalico que estaba gastando y jugando en varias partes se
ma43, pero justamente esas pocas menciones nos hablan de la fuef7 ia procedio a su prision...»47
que esta costumbre tenía. Además, era generalmente aceptado que No es fácil saber cuál ha sido el delito cometido por el oriental i:
vecino respetable afectado por una medida de éstas, «hablara» Antonino Gómez, pero, es un ejemplo que podemos conside,rar
nombre de su dependiente44 • También los jefes militares tenían sintomático de cientos de casos similares... Un joven «suelto» 48, sin
prerrogativa y la hacían valer45 . apoyos locales y para colmo, jugador con dinero contante y sonante! 11
Pero, además, no pocas veces los jueces mismos hablan en He aquí el blanco ideal.
vol' de algún detenido a causa de un delito que consideran menor6. Si todo lo anterior fuera cierto, llegaríamos a una conclusión.
sobre todo, en algunos juzgados (tal fue el caso de Chascomús, que, por un lado, refuerza algunas de las interpretaciones tradiciona­
res y San Nicolás, entre los que hemos estudiado), los jueces de".u.. ...

I
les del rosismo en el ámbito rural, más, no parece fácil desmentir lo
si un individuo será sancionado con una pena leve -y por lo que dicen los datos. Después de todo, Juan Manuel de Rosas no eS­
obligado por unos días a realizar «trabajos públicos», barriendo condió nunca sus intenciones al respecto y lo dijo y lo escribió todas
plaza, ayudando a construir la iglesia, etc.- o si será enviado a Bu pnn- las veces que las circunstancias lo exigieron desde sus más t~mpranos
Aires o a algunos de los destacamentos militares de la campaña. escritos 49 • Por otra parte, los acontecimientos que se vivieron en los
posibilidad le daba ajueces, alcaldes y tenientes de alcalde, una años que precedieron a la llegada de Rosas al gobierno bonaeTense,
za negociadora considerable y aumentaba obviamente su poder y reforzaron aún más su convicción de que ·la «mano dura» era.indis­
tigio. pensable50 y no casualmente a inicios de su primer gobierno se estuvo

78 79
a punto de promulgar un Código de Policia RuraPI.
les. y esto también nos aleja de la interpretación tradicional que se le
De todos modos, en lo que nos sentimos muy lejos de la vi
ha dado al fenómeno.
tradicional acerca del tema es en cuanto a la novedad que significa
rosismo en este sentid0 52 • En efecto, desde fines del periodo c
[1997]
el problema del control de los jornaleros y de los campesinos
dores y pastores, era un tema recurrente en las quejas de los pod~m~
sos. También lo era en las sucesivas disposiciones sobre el tema
se dictan desde el periodo virreinal hasta los años veinte del
XIX. La célebre «papeleta de conchavo» había ya aparecido

1 Diaz, B., Juzgados de Paz de Campaña de la Provincia de Buenos Aires, (1821-1854),


fines del periodo coloniaP3, se acentúa en 1813 54 y se profundiza

Universidad Nacional de la Plata, Facultad de Humanid¡¡,des, La Plata, 1959.


davía más desde 1815, ahora con un complicado entretejido

Se trata de un mapa realizado en Londres en 1824. Ver «Carta de la provincia de Buenos


policial de tintes verdaderamente kafkianos 55 • En el período de
Aires, publicada por D. Bartolomé Muñoz, en Londres. en diciembre de 1824», AGN
«Feliz Experiencia» se reiteran medidas similares en 1822, 1823, 1
Colección Pillado-Biedma (el lector notará que la representación de este mapa no es muy
Y 1825 a través de diferentes decretos y leyes provinciales56.
con'ccta, pero, hemos preferido dejarlo tal cual es para aprovechar todos sus topónimos
de lagunas y otros pequeños cursos de agua). Un comentmio sobre este mapa en Furlong,
Justamente, la diferencia que Rosas parece instaurar aquí es
G., S.J., Cartografía Histórica Argentina. Mapas, planos y diseños que se conservan
de la eficacia; él se «limita» a instaurar un mecanismo de
en el Archivo General de la Nación, Buenos Aires, 1964. pp. 227-228.
-mantenido bajo su férrea vigilancia personal- para hacer cumplir
Canedo, M., La tierra y la población en un área de temprana colonización. San Nico­
forma efectiva esa serie de disposiciones legales en vigencia
lás de los Arroyos, 1600-1850, Tesis de doctorado, Universidad de Buenos Aires, 1997.
hacía tiempo. Es evidente que este hecho debe ser analizado a la
4 Ver ilUestw estudio «El funcionamiento del juzgado de Areco durante el rosismo (1830­

del proceso que condujo a la extensión de la ocupación de la tierra


1852)>>, en Fradkin, R; Canedo, M.; Mateo, J.: Tierra, población y relaciones sociales
en la campaña de Buenos Aires (1700-1850) U.N. de Mar del Plata, Mar del PLata,
la frontera sur y la expansión, tanto cuantitativa como cualitativa
1999.
la producción pecuaria (es decir, su progresiva diversificación).

Ver nuestro trabajo «Las 'estancias' en la campaña de Buenos Aires. Los medios de
así entenderemos la función central que tiene ahora este aparato
producción», en Fradkin, R., (ed.), La historia agraria del Río de la Plata colonial: los
disciplinamiento; ello ocurre además, en el momento en que la
establecimientos productivos, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1993.
vitud -uno de los pilares de la estabilidad productiva del periodo
ñ En este marco regional, uná «estancia grande» alcanza muy excepcionalmente las 10.000

terior- no puede seguir asegurando, al menos con el mismo nivel hectáreas


lo hacía en la época colonial, la presencia constante de un sector de 1 O sea, este proceso estaba acabándose en función de las condiciones de ocupación del

fuerza de trabajo (aunque aquí las cosas aparecen ahora menos suelo que se dieron en el periodo, es decir, la existencia de tierras libres para su utiliza­
ción productiva por familias de migran tes.
dentes que antes ). Con lo cual, se impone retornar en el futuro
57

problema pendiente del mercado de trabajo ... Ver AGN-X-25-6·2.

De todos modos, no debemos olvidar aquí la capacidad Nos fundamos en el estudio sobre San Vicente que está realizando Claudia Contente.

negociación que tenían los jueces y los funcionarios del juzgado; 10 El resumen tinal del censo del 838 da la suma de 2.974, pero hay varios errores de suma

relación entre este aparato judicial represivo y Juan Manuel de y. el resultado, realizando la cuenta unidad censal por unidad Gensal, es de 2.967 indivi­
duos.
sas, no nos parece ahora tan simple y directa: hay aquí algo más
!,I Ver Banzato. G. y G. Quintero, «La ocupación de la tierra en la frontera bonaerense: el
una merareacción a las presiones por parte de las autoridades caso de Chascomús, 1779·1821 », Estudios de Historia Rural, Il, La Plata, 1992.

80
81
..

12 El partido albergaba en 1825 uno de los establecimientos más extendidos del área Tal es el caso de Manuel Antonio Vicenter, José Vicente Martínez y Tiburcio Lima en
rior al río Salado, el de Juan Bautista Segismundo, parte del cual sería más tarde Areco [ver «El funcionamiento del juzgado de Areco... »]; en Chascomús, Felipe Girado
dad de Ricardo Newton; ver nuestro esrudio «Tres estancias del sur bonaerense es propietario de 1.520 ha. y de un stock mediano de ganado: vacunos (350 cabezas);
periodo de 'transición'. (1790-1834»>, in Bjer, M. y Reguera, A., (comps.), Problemn.;. ovinos (600 animales); equinos (150 cabezas) según los censos ganaderos de 1837. En
de la historia agraria. Nuevos .debates y perspectivas de investigación, IEHS, Dolores tenemos a Manuel Sánchez quien posee unas 1.000 ha. y un stock de 400 vacu­
1995. nos, según los mismos censos de 1837.
13 Ver los trabajos de Jorge Gelman «Unos números sorprendentes. Cambio y 27 Santos paz vi ve en el pueblo y tiene un dependiente, tratándose entonces muy probable­
en el mundo agrario bonaerense durante la primera mitad del siglo XIX», Anuario mente de un tendero. Manuel Rico vive con su familia en una quinta de los alrededores
IEHS, 11, 1996 Y Crecimimto agrario y población en la campaña bonaerense (dÍItos tomados del censo de 1836 de Dolores).
la época de Rosas. Tres partidos del sur m 1838, Cuadernos del Instiruto de
2~ De todos modos, está lejos de ser completa, pues tenemos los siguientes datos:
Argentina y Americana «Dr. Emilio Ravignani»,1996.
14 Cf. Mascioli, A. , Producción y relaciones sociales al sur del Salado. Dolores en
primera mitad del siglo XIX, Tesis de Licenciatura, Universidad de Mar del Plata, 1 1832 1837 1838 1839
el censo de Dolores de 1836 es uno de los pocos de este periodo que tienen estos
(en menor medida, también es útil en este sentido el de Areco). completo completo 8 meses * 8 meses *
I~ Ver AMSA, caja 22, años 183l. 8 meses completo completo 8 meses

16 AMSA, caja 91, San Antonio de Areco, 14/11/1851. Sobre este tema ver Cansanello,
6 meses completo completo 6 meses
«De súbditos a ciudadanos. Los pobladores rurales bonaerenses entre el Antiguo
10 meses 10 meses completo 8 meses >1<

men y la Modernidad», Boletín dellTlStituto de Historia Argentina y Americana

Emilio Ravignani», 3a. serie, 11, pp. 113-139, Facultad de Filosofía y Letras,
completo completo completo 8 meses >1<

Buenos Aires. 10 meses completo 8 meses* 8 meses *


17 Decimos «funcionario» pero es obvio que no estamos ante un auténtico funcionarigJ
pues de todos estos individuos sólo reciben un emolumento -como comisarios- los
de paz. *= se agregan filiaciones sueltas para los meses que faltan (es imposible saber si están todas).

18 Sobre un total de 183 individuos, es decir estos datos son altamente representativos. 29 Como vemos la noción de «domiciliado» y «transeúnte» es más compleja de lo que parece
(sobre esro ver Cansanello, c., «De súbditos a ciudadanos ... », cit.).
19 Esta polisemia se arrastra hasta más allá de mediados del siglo, pues 'basta comprobar.

diversa utilización que ta palabra posee todavía en la época de las discusiones


:'il Los datos para San Antonio de Areco:
Código Rural; ver Antecedentes y fundamentos del Proyecto de Código Rural [1
1832 (8 meses) 1837 (completo) 1838 (completo) 1839 (8 meses) 1840 (8 meses)
Imprenta de Buenos Aires, Buenos Aires, 1864.

1841 (8 meses)' 1842 (completo) 1843 (completo) 1844 (8 meses) 1845 (completo)
20 Ver Canedo, M., La tierra.y la población en un área de temprana co[oniZ/lción ...., 1846 (8 meses) 1847 (4 meses) 1848 (8 meses) 1849 (completo)1850 (8 meses)
Leguisamo había recomprado poco a poco a los otros coherederos las diversas narcelD: 1851 (8 meses)
pará volver a juntar el antiguo patrimonio del grupo familiar. Ver AGN-X-25-5-7 y 21-6-4.

21 Ver «El funciónamiento del juzgado de Areco ... », op dt.. Para Chascomús:

22 Ver los datos de los censos de 1836 y 1838.


1832 (10 meses) [837 (completo) 1838 (8 meses*) 1839 (8 meses*)1840 (sin dat.)

23 Agradezco a Jorge Gelman el haberme facilitado copia de los censos. 1841 (sin dat.) 1842 (completo) 1843 (completo) 1844 (8 meses*) 1845 (completo)

1846 (8 meses) 1847 (completo) 1848 (completo) 1849 (completo) 1850 (completo)

24 En realidad, los censos confirman los datos de los inventarios, pero, indudablemente h [851 (8 meses)

que ajustar hacia arriba las cifras que los productores·aseguran poseer según los
En un estudio en preparación nos referiremos a este problema. *se agregan filiaciones sueltas para los meses faltantes.

25 Entrecomillamos pues esto es sólo, por ahora, una constatación estadística yerAGN-X-20-1O-7 y 21-7-2.

partir de datos económicos y demográficos y no es un análisis «de clase». 3' En San Antonio de Areco en una lista de la «Milicia activa de caballería» de 1855 se

82 83

' ·',1
especifican todavía los «colores» de los milicianos, «pardo, triguenio, blanco», ver " En Areco en 1851 se envían detenidos a Buenos Aires cinco jóvenes -cuyas edades osci­
caja 97.
lan entre los 12 y los 15 años- que han sido detenidos ad hoe para ser enganchados para
32 Nuevamente esta caiacterística los acerca aún más a los jornaleros migrantes del
servir como «trompetas» o «pitos» en el Ejército Restaurador.
colonial.

4J Por ejemplo, en Capilla del Señor en junio de 1837, se apresan tres individuos que «... se
33 Señalemos que la inmensa mayoría de los domiciliados han sido detenidos a causa de a encontrado trabajando en una estancia de las del Partido ... ». y se afirma que se los
hecho delictivo. detiene porque no tienen «contrata». Lamentablemente la fuente es muy lacónica y no
sabemos aquí si lo que ocurrió es que han roto su «contrata» o se han ido de la estancia
34 Es decir, pongamos como ejemplo, ha nacido en Buenos Aires, se domicilia en Luján Ulla vez ajustadas las cuentas y al no conchavarse de nuevo muy rápidamente. el Juez de
ha sido detenido en Dolores. Paz decide aprovechar las circunstancias [cf. AGN-X-21-1-3]. En Chascomús en 1842.
35 O sea, nació en Santiago del Estero. vive en Merlo y ha sido detenido en Chascomús. leemos que «Se remitieron presos a VE Zoylo Sepeda. Eufemio Zepeda. Pedro Alrniron
y Enrique Merlo por haberlos hallado de noche en este Pueblo dando musicas publicamente
J6 Nos vemo's obligados a hacerlo así a los efectos de poder comparar las dos series sin haberse presentado a ninguna de las autoridades' y no tener los debidos despachos;
poseen varios cuatrimestres faltantes como ya se vio. quienes dixeron ser peones del que nombraban Mayordomo de Dn. Simon Pereyra, lla­
l7 Salvatore, R., «Autocratic State and Labor Control in the Argentine Pampas. mado Federico Estifent... [a este también se lo arresta} por haber venido junto con ellos
y no haberse presentado a ninguna de las autoridades de este Pueblo... ».
Aires, 1829-1852», Peasant Studies, vol. 18,4, 1991; «Reclutamiento
disciplinamiento y proletarización en la era de Rosas», Boletin del Instituto de AGN-X-20-10-7. Aquí se trata de un grupo de dependientes y su capataz que son nuevos
Argentina y Americana 'Dr. E. Ravignani', 3a serie, 5, 1992 Y «El mercado de en el partido y que no se «han presentado» al juez.
en la campaña bonaerense (1820-1860)>>, in Bonaudo, M. y Pucciarelli, A.R.,
La problemática agraria. Nuevas aproximaciones, vol. 1, CEAL, Buenos Aires, 1 .. Don Benito Miguens desde su estancia de Tandil Leofu el 27/l 0/36 le escribe al Juez de
paz de Dolores. Manuel Rico. que el indio Estanislao Pardo. que ha sido detenido «... ha
38 Últimamente, Salvatore ha hecho un resumen de sus datos en donde ha obviado en sido criado en la estancia del finado Pedro Perez y d. Juan Manuel Pardo yerno de dicho
esos inconvenientes, ver «Los crímenes de los paisanos: una aproximación e~tJlcií<ti"o~~" finado fue su padrino de agua y olios y de hai ha tomado hese apelativo de Pardo y pro la
en Anuario del IHES, 12, Tandil, 1997. revolucion de Laballe entonces andubo enlas Divisiones Federales mas despues estuvo
39 Los censos de 1836 y 1838, salvo en el caso de Tandil y en cierta medida, Dolores,
trabajando con D. Ventura Miñana y hase como seis meses qe. esta en mi casa pro ser
tienen datos sobre el origen de la población.
pariente del Yndio Pancho qe. esta en su toldo viviendo en mi casa... »; el indio había
venido a Dolores a buscar a una «china» para llevarla a las Cinco Lomas. la estancia de
40 Véase el siguiente intercambio de notas entre el juez de San Vicente y el gobierno Benito Miguens; ver AGN-X-21-1-2.
1837: Al Juez de Paz de Sn. Vicente «El infrascfripto ha recibido orden del Exmo.
4S En San Nicolás. en 1832, leemos que «Macedonio Gegena preso por haverlo encontrado
Govbr....para enviar a V. el recivo de su nota fha. hoy con la que remite un Recluta
cumplimiento de la orden circular fha. 31 de enero ultimo ... [en esa circular] ...se le con una daga. sufrio la prision de veinte dias y fue puesto en livertad por haverlo recla­
mado su gefe el Comandante Facundo Borda» y hay otros casos en el mismo legajo; ver
ron tres individuos con destino al servicio de las armas y que habiendo recibido solamelh'lt
te uno llamado Jose Ocañas ... se hace necesario que a la mayor posible brevedad AGN-X-21-7 -1.
V. al entero cumplimiento, remitiendo los dos restantes ...»; ver AGN-X-21-7-2. 46 En Chascomús en 1843. se menciona a Jh. Arce Machado. acusado de complicidad. pero
Chascomús en 1832 se le comunica al juez lo siguiente «Con el objeto de remontar sin fundamento segun el propio juez de paz, pues él «Tiene un puesto de Estancia con un
Esquadrones de Linea en los cuerpos de Campa.... es qe. el Sr. Gobernador he recomendaikA poco de ganado bacuno. yeguas y una majadita de ovejas en terrenos de don Eugenio
muchas veces a los Comisionados de Campa. la aprehension de todo individuo Villanueva ... tiene un hijo Pedro Arce como de 25 años que esta sirviendo en el partido
perjudicial o qe: no tenga la papeleta de enrolarnto. qe. esta mandado. En consq".»'B de Ranchos ... el expresado invidiuo es un vecino antiguo de este Partido y hasta el pre­
ordena ... prevenga a Ve. qe. el Esquadron de linea del regto. n 5 ba a quedar disminuidfa sente ha dado pruebas de una conducta intachable... ». AGN-X-20-10-7. En San Nicolás
su numero considerablte. por haber cumplido su tpo. los mas de los alistados ... y en 1838. <<Justo Gomez preso por haberse hallado en compania de Herrnenegildo Coche­
reemplazar las bajas es necesario qe. contraiga Ve. su mayor zelo y empeño en ro cuando este hirio a Pedro Pereyra de cuyas resultas murio. Este individuo es de edad
hombres qe. han de servir y qe. tengan las calidades expresadas ...» ; Buenos de'veinte y sinco años. de estado casado. tiene un hijo menor a mas tiene madre y padre
1832, en AGN-X-20-10-7. ancianos y con lo poco que gana en su trabajo los socorre. es peon de estancia natural de
este partido. soldado del Regto ... 4 ...sin haber dado jamas nota mala de su persona... ».
41 En Capilla del Señor, el teniente de milicias Patricio Espíndola efectúa en 1837 en .,
pero aqui las palabras de juez no tuvieron ningún efecto. pues al reverso de la clasifica­
costa del río Paraná una redada de «nutrieros» en las islas y detiene a seis de estos
cion. podemos leer la lapidaria frase «Escolta tres años» .... ver AGN-X-21-7-1.
bres en cumplimiento de una nueva disposición (la prohibición de la caza de
establecida por Rosas el 14/311836)­ 47 Ver AGN-X-21-7-1.

~
85
••

"1

48 La noción de «suelto» suele aparecer en las fuentes: en Chascomús en 1847, tenemes-..I 1824 pueden ser consultadas en Grau, C. A., Elfuerte 25 de Mayo en Cruz de Guerra,
caso de Nazario Pavón de 12 años quien fue « ...arrestado por andar suelto, ser su Archivo Histórico de Provincia de Buenos Aires, La Plata, 1949, pp. 241-243. La Circu­
finado estando ausente de la Madre hace dos años, natural de Cordoba como de lar del 18/03/l825-en AGN-Criminales M.2, 1826.
años de edad, estaba arrimado a un capataz de estancia... », ver AGN-X-20-1 0-7
:" En efecto, recordemos que hubo una cierta continuidad de la trata, al menos, hasta fines
yado nuestro]. Evidentemente, pese a estar arrimado, Pav6p.no pudo escapar a su

de la década del veinte, bajo algunas figuras como el «corso» durante el conflicto con el
dici6n de «suelto» porque su «patrono» no sena mlL)L-]Xláeroso...
Brasil, cf. Crespi, L. M., 1994, «Negros apresados en operaciones de corso durante la
49 «La campaña del Sud rico deposito de ganado mayor precisa de una policia rural guerra con el Brasil (1825-1828»>, Temas de Africa y Asia, 2, UBA. Buenos Aires, pp.
tiva. Subsiste en ella una turba de ociosos, vagos y delincuentes qe. consumen, desperdi.1 109-124 y Apresamiento de negros esclavos en operaciones de corso durante la guerra
cian y faenan tanto numero de reses ... Semejante turba se tolera, no se pesquisa ni COÍ! el Brasil, 1826-1828. El régimen del Patronato, tesis de licenciatura, Universidad
persigue...», AGN-X-22-10-6, 1818. Dos años después, el mismo Rosas presenta Nacional de Luján, Argentina, 1995. En Areco, por ejemplo, la presencia de la población
Memoria sobre el estado de la campaña que fue publicada en su momento por de origen africano, no disminuye sino que crece entre 1815 y 1838 ...
Saldfas; allf se puede leer un párrafo mucho más transparente sobre el mismo problemaj
«Como que la policia de campaña es elarreglo que debe suceder, todos los individlto
que, de terrenos de estancia no teniendo la suerte correspondiente de media legua
frente con una y media de fondo, mantienen su ganado en campo ajeno; y todos
que, viviendo entre terrenos y estancias no se conchavan y sabe de qué se mantienen ... ~1
, ver «Segunda Memoria del Coronel Juan Manuel de Rozas», Saldías, A., Historia de
Confederación Argentina, tomo 1, Rozas y sus campañas, Orientación Cultural
res, Buenos Aires, 1958, p. 229.
50 Sobre estos acontecimientos, ver González Bernaldo, P., «El levantamiento de 1829:
imaginario social y sus implicaciones políticas en un conflicto rural» , Anuario
Tandil, 2, pp 137-176.
51 Myers, J., Orden y virtud. El discurso republicano en el régimen rosista, Uni
Nacional de Quilmes, 1995, pp. 192-193.
52 Hay que señalar que Benito Díaz fue uno de los pocos que mostró este aspecto de
nuidad en las funciones del Juzgado de Paz de la campaña.
53 Ver, por ejemplo, el artículo 9 del Bando de Cisneros de 1809, en AGN-X-2·1O-5, fjs.
54 El artículo 40 de una Instrucción Circular a los Alcaldes de Barrio de 1813,
«Qualquiera persona de trabajo que se encuentre sin documento que justifique su
tenimiento por un papel visado por esta Intendencia [de Policia, JCG] y certiticado de
Alcalde, se le tendrá por vago ... », RMA1E, 11, p. 207. Rondeau, Gobernador IntendenteS
lo reitera en el articulo 31 de un Bando publicado e113m1818, AGN-IX-2-1O-6.
ss «LTodo individuo de la Campaña que no tenga propiedad legitima de que subsistir...
repútado de la clase de sirviente...»; «2 Todo sirviente de la clase que fuere, deberá
una papeleta de su Patron, visada por el Juez del Partido ... » ; «3 Las papeletas de
peones deben renovarse cada tres meses ... »; «4 Todo individuo de la clase de peon que
conserve este documento será reputado por vago.» ; «5 Todo individuos, aunque
papeleta, que transite por la Campaña sin licencia del Juez Territorial, o refrendada por
siendo de otra parte será reputado por vago.»; «6 Los vagos ... se destinaran el servicio
las armas por cinco años ... », Bando de Manuel Luis de Oliden, Gobernador Intenden.
Buenos Aires, 30/08/1815, AGN-X-2-10·6.
56 Decreto del 19 de abril de 1822, ley del 17 de diciembre de 1823 y del 10 de septiemb"­
de 1824, glosados en El Argos de Buenos Aires del 14/0311825. Las leyes de 1823

86 87
«LA JUSTICIA RURAL EN BUENOS ÁlREs DURANTE LA
PRIMERA MITAD DEL SIGLO XIX
(ESTRUCTURAS, FUNCIONES Y PODERES LOCALES)>>

«Hacéte amigo del Juez


. y no le des .de que quejarse,
que siempre es bueno tener
un palenque donde rascarse»

José Hernánde,z, .\lIaron Fierro

1. Introducción

La máxima cínica del Maron Fierro puede servir de introducción


ideal para este trabajo. En él quisiéramos evocar un aspecto del com­
plejo proceso de construcción de un nuevo orden jurídico en la cam­
pañade Buenos Aires. Este proceso de construcción parte, corno es
casi obvio decirlo, de los cimientos jurídicos castellanos -una parte
sustancial del nuevo orden seguiría descansando en esos cimientos
durante largo tiempol, pues ellos constituían una cultura jurídica2 y
.una concepcíón . del mundo ampliamente compartida por la mayor
parte de la población. Pero, también es ncesario mostrar las formas
novedosas que irrumpen en el ámbito rural3 • Entre éstas estará la crea­
ción de nuevas leyes y figuras jurídicas y de nuevos funcionarios ju­
diciales: los jueces de paz y sus acólitos, los alcaldes y tenientes de
alcalde. Juntos conformarían además, un polo de estructuración del
poder local, que también presenta viejas y nuevas formas de mani­
festarse.
Sin lugar a dudas (yen este sentido, la repercusión de la His­
.toria del gaucho Martín Fierro entre la población de la campaña en

89
los años setenta del XIX lo demuestra prístinamente4), todo un
Fines de la época colonial
zo de la historia social de la campaña de Buenos Aires a 10 largo

entero siglo XIX girará alrededor de estas figuras emblemáticas

las cuales el poder local y el poder del Estado aparecen íntimarrl':'u

mezclados. De este modo, funciones de mediación y funciones

represión se hallarían ínextricablemente confundidas en el acciou<lJI

Ministro de Indias
cotidiano de estos personajes centrales de la historia del mundo

bonaerense.

Consejo de Indias
1"'\
/~
2. La organización de la justicia rural

A. Los Alcaldes de la Hermandad


fIIM1 !::
1\
Durante todo el periodo colonial y ' en el independiente, Comandante Gral. de Armas
M
1821, cuando se suprime el Cabildo, la justicia en el ámbito
había sido depositada en dos «funcionarios»5: los Alcaldes de
I

I
t

Comandante del cuerpo de Blandengues


Hermandad (llamados a veces «Jueces pedáneos», nombre con Alcaldes ordinarios del Cabildo

se conocieron en otros ámbitos de América) y los Alcaldes

rios del Cabildo de Buenos Aires 6• Los primeros -vecinos en laj t t

diccion que se tratase, no letrados y nombrados por el Cabildo

1805, a partir de una terna presentada por el Alcalde que finallL. i1lJ.B
<- <-
auxiliares Comandante de milicias

sus funciones 7 y es casi obvio señalar el rol de cooptación que


Desde las reformas de 1812, el monto de las demandas civiles
sistema otorgará a los principales notables locales)- duraban un
realizadas ante el Alcalde de la Hermandad, no debería ser superior a
en el puesto y tenían jurisdicción sobre los delitos menores y las
50 pesos (y las demandas por montos superiores a 50 pesos -y hasta
putas civiles de poco monto, siendo además, sumariantes en los
200 pesos-se hacían directamente frente a los Alcaldes Ordinarios
sos graves. Es decir, nacen desde el principio con una doble
del Cabildo )10; por otra parte, fuera cual fuera la jurisdicción, todas
civil y criminal. Los dos Alcaldes Ordinarios, miembros del "-<1UHUv.IW
las demandas de menos de 200 pesos (más tarde se fija el límite en
«vecinos» y residentes en la ciudad se ocupaban de las restantes
300 pesos ll ) tienen un procedimiento verbal, es decir, sólo conoce­
das y de los casos criminales graves 8 (además, a ellos se debía
mos ciertos aspectos de algunas de ellas a partir de los recursos de
de las decisiones de los Alcaldes de la Hermandad)9. El gráfico 1
apelación a las instancias superiores. Esta era una justicia fundamen­
muestra en forma muy esquemática como funcionaba el sistema j
, t<ilmente verbal y en ella, la palabra y la presencia de los testigos eran
cial en el ámbito rural a fines del periodo colonial.
l'os elementos centrales a partir de los cuales se basaría la decisión del
'juez12 • Otro hecho relevante debe ser señalado: en 1813 el Consejo de
Indias desaparece como «tribunal de alzada», siendo reemplazado en

90
91
_ 4 _ _ _ . ~ _ _ _ ._ _ _ ~_' .•. _

esta función por la Cámara de Apelaciones o Tribunal Superior


Justicia, creado en 1811 en reemplazo de la fenecida Real Audi siguiente de la instalación de la Junta de Mayo de 18102°- Y fue indis­
cial3 . pensable entonc~s construir un andamiaje jurídico que las favorecie­
Hasta su desaparición, a fines de 1821 al mismo tiempo que s,e. Este andamiaje tenía dos objetivos complementarios: vigilancia
Cabildo, los Alcaldes de la Hermandad de cada jurisdicción sobre aquellos que constituían la fuerza de trabajo en potencia y con­
ralmente, uno en cada poblado de relativa importancia), también trol de los jóvenes varones en función de las necesidades bélicas. La
nían otras funciones, especialmente, las de ser escribanos públicos «papeleta de conchavo» (ésta aparece desde fines del periodo colo­
en testamentos, inventarios y particiones post mortem l 4, compra niaF.l, se acentúa en 181322 y se profundiza todavía más desde 181523 )
de inmuebles, etc.- allí donde no los hubiese letrados (lo que y su compañera inseparable, la de «enrolamiento militar»24, serán de
en todos los pueblos1 5) . Además, ya desde los años veinte del ahora en más los documentos indispensables para que los paisanos
XVID, son los encargados de la elaboración de los censos. Es navegaran más o menos seguros por el ahora proceloso mar de la
los Alcaldes de la Hermandad se encargan de la baja justicia pampa. Si bien no hay un registro seriado del accionar de los alcaldes
nal, de las demandas civiles inferiores a 50 pesos, fungen como en este periodo, los pocos documentos que hemos hallado nos mues­
banas públicos y se ocupan de los censos de población, como de tra que estas leyes no eran tomadas a la ligera25 • Y en este aspecto,
económicos. Por otra parte, en el periodo postrevolucionario que combina la represión social con el reclutamiento forzoso, va a
también los ca-responsables de la organización de las elecciones darse una acentuada continuidad durante los periodos posteriores (ya
Vemos así como las obligaciones -y el poder- de este funcionario v sea, durante la época de influencia rivadaviana, en los años del rosismo
creciendo en forma paulatina desde el siglo XVID, aún antes de o después de Caseros ...).
ruptura de 1810. ¿Quiénes eran estos individuos elegidos como Alcaldes de la
A partir la década del diez del siglo XIX, comienzan a Hermandad? Si bien se trataba en general de los notables de cada
jurisdicción -»pudientes» dicen generalmente las fuentes- muchas
como ayudantes a una partida de «auxiliares»17 a sueldo, cuyo num"~
veces no tenían ni la instrucción necesaria (una comunicación del
ro variaba según las jurisdicciones, pero que no solía ser más que
puñado de hombres (hasta ese entonces, los auxiliares debían .<.:olir.ola cabildo al virrey de 1791 señala que «apenas los más sabían leer y
tarlos puntualmente de los comandantes de milicias de sus malamente escribir»26), ni en general, los conocimientos jurídicos más
dando lugar a innumerables conflictos1 8). También, desde los elementales21, pero, ello no era un obstáculo mayor en un sistema
años del periodo comienzan a aparecer los «Tenientes de judicial en el cual la costumbre ocuparía un papel central. De todos
modos, su condición de notables está dada por el hecho de que, con
que los secundaban en un área determinada dentro de su JUU"Ul....;~
ción 19 • frecuencia, no sólo eran comerciantes, pulperos o tahoneros en el pue­
blo cabecera o hacendados en su hinterland (en general, también con
A medida que la conflictividad social en la campaña aumente
que la presión militar sobre los jovenes varones crezca en función casa en el poblado), sino que formaban parte de una densa red local
de parientes y aliados -como veremos más adelante. Si bien había
los compromisos bélicos causados por las guerras independentistas
por los enfrentamientos entre grupos de la elite, se hizo cada vez excepciones -individuos de condición modesta, que deseaban más
escapar a lo que consideraban una pesada carga que aprovecharse de
necesario que la maquinaria de represión fuese eficaz en su fun¡;lUB
de control. La levas militares se suceden en cascada, -éstas se inician. esa posición-la mayor parte de estos hombres sabría utilizar en bene­
si dejamos de lado el episodio de las Invasiones Inglesas, casi al ficio propio la panoplia creciente de poder que el cargo ponía a su
disposición y algunos viajeros ingleses son lapidarios en su jucio al

, 92
93
", ~ " \

respect028 • Periodo 1814 - 1820


Mas, los Alcaldes de la Hermandad no estaban solos en el
Provincias Unidas del Río de la Plata
to del poder local. Otros dos personajes relevantes los acompañaban!
el cura párroco y el comandante de milicias o el de frontera, si
había en la jurisdicción; sus relaciones, como es de imaginar, no ~~&q~~
vieron exentas de agudos conflictos, pero, suelen aparecer en v
ocasiones actuando en forma conjunta, tal el caso de las
disposiciones de la Junta de May0 29, de los actos e1eccionarios de '

_wali&
. , ~. ,\~~

década del diez 30 o el de algunas demandas a nombre de los

de un pag031 • También podía suceder que un Alcalde dejara Tribunal Superior de Justicia Gobernador Intendente de Bs. As.

mente su «vara» de justicia al comandante militar, como ocurrió en

frontera de Salto en 181532 o en la Guardia de Luján en 181633 • l' l'


Gobernador Intendente de Bs. As. General en jefe del ejército de Bs. As.
Pero, si nos referimos a los conflictos, los más agudos eran
que enfrentaban justamente a los Alcaldes con los jefes
l' l'
La razones son evidentes, pues ambos tenían funciones de represí óJ ., Alcaldes ordinarios del Cabildo
Comandancia de la Frontera
que no pocas veces se encabalgaban. Ya vimos que, en un comienzó'J
/,\
las partidas de auxiliares de los Alcaldes eran proporcionadas por l'
jefes militares y esto constituía ya un motivo evidente de friccion~
Pero, asimismo, las cuestiones de competencia entre unos y
fueron abundantes, dando lugar a interminables conflictos. Son
tos los casos registrados en las fuentes que no podemos detenernQ1ll
mucho en este aspect035 , pero, él muestra claramente las
~~~::"fee=~.\. <- 1~€'0i6ihdaiite,cfÉ'.-l
que debieron enfrentar las autoridades coloniales y más tarde,
pendientes, para construir un tejido de poder jurisdiccional
escribano públko - >
Tenientes de Alcalde
te civil y que fuese respetado por la población de la campaña36 •
gráfico 2 nos muestra, nuevamente en forma suscinta, un e~nll"'1"YI.
l'
del funcionarrJento de los Alcaldes de la Hermandad en el IJCllUUW [!iLlIli~

1814~1820.

En 1820, se decide la supresión de las comandancias de milicias


-exceptuándose las de la frontera- a causa de « .. .las continuas
competencias de jurisdiccion y otras diferencias qe. frecuentemente
, sesubsítan con los respectivos jueces Territoriales ... »3?, pero, en rea1i~
. dad, hasta las reformas de 1821 y sobre todo, hasta el gobierno de
Juan Manuel de Rosas, la independencia de los jueces territoriales
frente a los jefes militares locales fue much~s veces de muy difícil
afrrmaciórr1 8.

94 95
B. Los jueces de paz aspecto de la cuestión jurisdiccional; el jefe de policía quería saber el
,«.::carácter bajoel cual debe aparecer con los Jueces de Paz... y tam­
En diciembre de 1821 y por inspiración directa de B. Rivadaví 6iénJos términos en que ha de comunicarles sus órdenes... »42; el mi­
ministro de Gobierno de Martín Rodríguez, gobernador de la reéié nistro contesta: «Aún que la falta de Oficiales de Policía suficientes
constituída provincia de Buenos Aires a causa de los terribles aconte en la campaña ha obligado a encargar de la de esta a los Jueces de Ira.
cimientos de 1820, se produce una amplia reforma que cambian Inst.ancia Ya los de Paz, en este respecto no son más que Comisiona­
sustancialmente el panorama de la justicia en el ámbito rural 39 • De dos, en defecto de los Oficiales de dicho ramo... ». La posición de
aparecen los Cabildos (dos existían en la jurisdicción provincial, . Rivadavia -quien junto con los miembros de la Academia de Juris­
?e ~~enos Aires. y el de Luján 40 ) y se instituye un complejo sistem prudencia fundada en 18~5 (yen especial, Manuel Antoni~ de Castro
JUdICIal para la CIUdad y la campaña. Los Alcaldes de la Hermanda y el jurista francés reSIdente entonces en Buenos Alfes Guret
son reemplazados por los jueces de paz, éstos tendrían como ayudan Bellemare43 ), había sido uno de los inspiradores de las reformas de
tes en cada cuartel-las jurisdicciones habían sido divididas en cuar' 1821 44 - es clara, los jueces de paz tienen funciones de policía pero
teles menores- a un alcalde y a varios tenientes de alcalde. Un segun estas son subrogadas, dado que no existe todavía una estructura pura­
do aspecto tiene que ver con la institución de jueces letrados de po: mente policial que pueda cumplir esas funciones en los pueblos de la
mera instancia que reemplazan ahora a los Alcaldes Ordinarios d' campaña.
los Cabildos; se instituyen tres juzgados de primera instancia en .
c;¡mpaña y dos en la ciudad. Nacen así, unos funcionarios inédito~JI Pero, sigamos con la argumentación del ministro: «... es preciso
magistrados de primera instancia letrados, estables en sus conocer una diferencia muy trascendente entre los Jueces de Paz y
y qUe perciben un salario. Además, tercer aspecto de esta reforma, los Alcaldes de Cuartel y sus Tenientes. Los primeros son propia­
crea e I cargo de jefe de policía (había antes un «intendente de mente jueces y pertenecen a la magistratura... Los Alcaldes y sus Te­
cía». pero éste pocas veces gozó de autonomía real respecto del nientes son unos oficiales civiles a quienes no corresponden en caso
n~dor intendente de la provincia41 ) y de comisarios de policía para alguno juzgar, pero cuyas atribuciones son -presidir todo acto civil en
CIUdad y la campaña. el cuartel respectivo en defecto de sus superiores- celar el cumpli­
Esta reforma cambiaría bastante en profundidad la organizacio. miento de las leyes y contribuir con todos los recursos de sus cuarte­
de la justicia en el ámbito rural. Primer aspecto de la reforma: les a mantener en ellos el orden y la observancia de todas las disposi­
jueces de paz, sucesores de los Alcaldes de la Hermandad
ah.ora m.ás poder, pu.es cuent~ con una estructura de depedoIen tl.
....
ciones libradas por el Departamento de Policía. Consecuentemente a
esto, el dicho Jefe en todo lo concerniente a las obligaciones de su
subalternos (los alcaldes y tementes de alcaldes, más los miembl' . inspección, debe dirigirse a los Alcaldes y Tenientes que deben estar­
de la partida de auxiliares que ya existían anteriormente), pero ~r . le subordinados en todas las atribuciones relativas a la Policía, pero
hallan frente a un nuevo personaje que les 9isputa en realidad no podrá hacerlo a los Jueces de Paz en la competencia de sus'juicios
parte de este poder: el comisario de policía. Y dado que las atribuci( verbales... ». Evidentemente, he aquí expuesto el problema con toda
nes respectivas nunca estuvieron claramente definidas -pese a las ' claridad. La competencia entre los comisarios de policía de la cam­
versas disposiciones al respecto- los conflictos jurisdiccionales paña -dependientes del jefe de la rnisma- y los jueces de paz, hacía
tardaron en llegar. que una parte sustancial del poder jurisdiccional de éstos se hallase
En junio de 1822, el ministro Rivadavia responde a una ··limitado por el accionar de aquéllos. Y es más, los alcaldes y sus
tud de aclaración por parte del jefe de policía en donde se advierte tenientes parecen depender a la vez de los comisarios y de los jueces

96
97
de paz. Era obvio que una situación como esta, fuente potencial Buenos Aires (dos civiles y dos criminales). Los jueces de paz ten­
conflictos de jurisdicción, no podía durar mucho 'ti emp045 . A ello drían así como instancia superior de apelación a estos cuatro jueces.
bemos sumarle todavía los conflictos de competencia con los jefes mismo año se vuelve a insistir -y la insistencia muestra muy bien
las milicias que, pese a la supresión de los comandantes militares, lo díficil de la cuestión- en hacer desaparecer las comandancias mili­
han terminado. Un nuevo gráfico, el número 3, muestra esquemáü . que no fuesen de frontera.
mente el funcionamiento de los jueces en este periodo que y el segundo de los cambios, será realmente revolucionario pues
desde 1821 y finaliza en 183l. es el que coloca finalmente la piedra basal del enorme poder del que
Periodo 1822-1829 gozarán ahora los jueces de paz. Desde 1831 (yen forma progresiva46),
los jueces de paz serántambi4n comisarios de policía47 • De este modo,
Provincia de Buenos Aires acumularían las funciones siguientes: jueces de sentencia en deman-'­
das civiles de poco monto y en la baja justicia criminal (hurtos, robos
de poca monta, vagancia, uso indebido del cuchillo y heridas leves48 ),
además serían sumariantes en los delitos graves -en este caso, las
actuaciones se elevan después a los jueces de primera instancia de la
capital o a la Cámara de Apelaciones; por otra parte, siguen siendo
escribanos públicos y responsables electorales.
Tribunal Superior de Justicia Ministerio de gobierno Además, ahora la estructura de alcaldes y tenientes de Alcalde de­
Ministerio de

/1' f\ l' penderá en forma exclusiva de su persona. La documentación interna de


los juzgados muéstra la activa correspondencia entre los alcaldes y sus
/
\ /
tenientes (éstos refieren en sus cartas semanales todos los hechos sobre­
Jueces JetradGs de 1ra. instancia Jefe de Policía
rI salientes de sus jurisdicciones49) y a su vez, los alcaldes comunican al
t
I
JuezdePu
r
)~_a;¡.¡:. !~
juez las novedades más relevantes en los partes que le enviaban regular­
mente, Además, los alcaldes podían actuar también como sumariantes
de delitos gravesSOy por supuesto, ellos y los tenientes actuaban en los
casos más leves51 • Este hecho es de suma importancia, pues, al estar los
rtspoaable dectoraJ
. escribaDo público
alcaldes y los tenientes -como veremos seguidamente- mucho más próxi­
mos socialmente del conjunto de la población campesina, este accionar
les permite ejercer una función clave, que podríamos llamar de media­
cíó.n capilar. Será ésta la correa de transmisión más relevante entre la
i• • • población, los jueces de paz y el pináculo del poder provincial.
Pero, en el marco de estas modificaciones, hubo, como ya lo hemos
En el periodo 1821-1831, dos son los cambios ~UUU<UllC;ll.~ _. ipsinuado, una gran continuidad. La combinación de la represión social
que sufriría esta estructura judicial en el ámbito rural. El el reclutamiento forzoso -que venía ya de la década anterior-fue el
ellos Ocurre en 1824, cuando desaparecen los jueces de plilU'-HI , central de gran parte de las disposiciones rivadavianas en este
tancia de la campaña y de los cinco en total que había instaurad~ ... ~bito, como asimismo, de la política impulsada por Juan Manuel de
reforma de 1821, restarían sólo cuatro, todos ellos en la capit1ll4 ·,~Osas. ELManual para los Jueces de Paz de la Campaña, editado en

98 99
Buenos Aires en 182552, es un excelente resumen de las disposicione4 mayor>~, con el cura párroco como personaje central de la ceremonia56•••
más relevant~s de los años 1821/ 1825 Y gran parte de ellas serían
De todos modos, hay aún un periodo intermedio (que duraría lo
retomadas por nuevos decretos y circulares del periodo 1830/1852. ¡ que duró el gobierno de Balcarce y en él la cuestión de los jueces de
El ~anual fue publicado justo en el momento en que, por u ' paz volvió a estar en el tapeteS7 ), pero ya desde 1835, las cosas van a
breve penodo, los comisarios desaparecen para ser reemplazados po; estar claras: Rosas se ocuparía, personalmente, de establecer por escri­
los jueces (se dará más tarde marcha atrás, pero, como ya sabemos to un contacto casi semanal con los jueces de paz y todas las
desde 1831 nuevamente y ya en forma definitiva, los jueces queda~ comunica­
cionesde éstos le están dirigidas en forma directa -no .olvidemos que
rían al frente de las comisarias de campaña). En este breviario de la había más de 30 jueces en 1831 y casi 50 a fines del rOSIsmo. Rosas, su
acción de los jueces se incluyen diversas leyes y circulares que apun~ secretario y sus escribientes p~arían horas cada día para respo~der a
tan -como las que ya hemos mencionado de las décadas precedentes-
esta abundante correspondencIa que ocupa hoy decenas de legajos en
a incrementar sustancialmente los mecanismos de control sobre la el Archivo de Buenos Aires58 • El gráfico 4 diseña en forma suscinta un
población campesina y en especial, sobre los varones jóvenes, solte­ esquema de la estructura judicial en el ámbito rural durante el periodo.
ros y ~grantes. La leyes y decretos se suceden sin pausa: ley del 2' ,
Periodo 1831-1852
de novIembre de 1821, decreto del 19 de abril de 1822, decreto del 3

de mayo de 1822, ley de reclutamiento militar del 17 de diciembre Provinci a de Buenos Aires y Confede ración Argentin a

1823, circular a los jueces de la campaña del 18 de marzo de 1825..

Pocos documentos como el Manual de 1825 muestran tan f'br<>rn ......


'1 ,>r"'-'-'-~~~~. _•.:!9 - • ....r.~,-;.~

te la continuidad de esta política por parte de los grupos dUUllUi:UILCSJi


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porteños y ...las dificultades concretas para llevarla a cabo.

Sería Rosas quien afinaría todos los mecanismos para alcanzar

éxito, relativo pero indudable, en este ámbito. Por supuesto, una de

funciones- sobresalientes de los jueces de paz durante el rosismo no


Ministro de gobierllO Ministro de guerra
codificada en ley alguna, pero, ella surgirá del accionar mismo de
los jueces de paz serían de ahora en más, los auténticos
políticos -en un sentido weberiano- de sus jurisdicciones (desde 1831
les ~olicita,un detallado informe acerca de las opiniones políticas de
7·~-'·J\ 1 -~.....
,~~
1~ ··'~'

vecmos mas destacados de la jurisdicción54 , inaugurando así una pr~,.t1il


ca que se repetiría en forma regular y que nos dice mucho acerca del
de régimen que Rosas quiere instaurar desde 1830). Los jueces se
rán ahora en el pináculo del poder local, pero, ello ocurre justament~
JQKeS letrados de Ira. instancia

'\\
Jefe de Policl8 ~t_---i

I
cuando la mano del gobernador se hace más pesada y hace sentir
fuertemente su presencia sobre ellos. Rosas, por otra parte, instituye
aparatoso ceremonial para la jura de los jueces de paz que,como - --_L '::::S
~ .
Uefe políticoV·;t
JlludeP d ' ·;c"

~~.
""misario de Policía
oIíCÜII .......l'ÍIUIk .
I -\­
Jefes de milicias

Comandan tes de rronteras

escriblUlO púbüco
otras cosas de su peculiar forma de ejercer el poder, tiene fuertes reffiln"'llIIII

T~!~~h
cencias del Antiguo Régimen hispánic055 , pues toda la ceremonia se
sarrolla en el propio altar de la parroquia del pueblo «antes de la _ .. ---:.:".?;.... __'~'_";h .

aullloi",
lOO 101
p

3. Justicia y orden rural en el periodo: un balance


una diferencia ya más clara respecto a los jueces.es que la presencia
de los migrantes e~ aquí mucho mayor, pues sólo un 20% de ellos ha
Veamos ahora, otros dos aspectos que son fundamentales naddo enel pueblo cabecera y un 44% lo es del resto de la campaña,
comprender el funcionamiento de la justicia rural en el periodo.
siendo todos los demás migran tes , en general, del interior y del lito­
mero, quiénes fueron los que ocuparon estos cargos, ya sea de .
ralo La presencia de los migran tes acompaña, además, la cercanía de
de paz, como de alcaldes y tenientes de alcaldes. y segundo,
la frontera, es decir, cuanto más próxima se halla la frontera, mayor
fueron los campos de acción de esa justicia. Nos basaremos
es el peso de los migrantes. O sea que, mutatis mutantlis, en este
todo en la documentación de los juzgados59 y en varios estudios
mos sobre el tema60• aspecto se parecen bastante a la población en general de la campaña,
en donde el papel de las migraciones internas fue siempre muy
importante, habiendo sido uno de los elementos más dinámicos en el
Los hombres de la justicia
crecimiento de la población a medida que avanzaba la frontera.
Pero, en donde más se puede advertir la proximidad entre estos
Quiénes ejüCíeron el cargo de jueces de paz durante esos
individuos Y el grueso de la población rural es en lo que hace a sus
El trabajo de Gelman muestra que la mayor parte de los 437
actividades. Para 176 de ellos tenemos la «ocupación»; sólo un 25%
sobre los que se basa su estudio -éste cubre los años 1826/1856­
del total no tiene una ocupación directamente relacionada con la pro­
estado como promedio un poco más de 2 años en el cargo, pero
ducción agraria; se trata de pequeños tenderos, pulperos, artesanos,
bién se observa que hay un grupo estable -algo más de 11 % del
carboneros, etc., que tienen en general casa y tendejón en el poblado.
que ocuparon el cargo durante 5 años o más y que alcanzan a un
Pero, como decimos, e175% tiene una ocupación referida con activi­
del 36% de los años considerados. En cuanto a su perfil social,
dades agropecurias, siendo la mayoria (un 41 %) «estancieros», aun
mayoría son de edad madura, están casados o son viudos y tienen
cuando hay chacareros y labradores entre ellos. Ahora bien, si hace­
larga residencia en la campaña; además, son generalmente criadul~~
mosun análisis interno de la categoria «estancieros» -en esta época
de ganado (aun cuando hay labradores o comerciantes), con
esto sólo quiere decir «productorpecuario»- comprobamos que la ma­
más bien mediano que grande. Se trata de un perfil de propietariniHI
yor parte de éstos son medianos y pequeños propietarios de ganado,
medios y medios bajos bastante evidente. Hay que señalar que
no pocos de ellos, sin tierras.
trabajo de Gelman no está hecho sobre una «muestra» sino sobre
Es decir, un resumen general nos muestra a una mayoria de media­
total de los datos que han llegado hasta nosotros para todos los j"p"...iD
nos y pequeños productores rurales y un grupo menor de artesanos,
del periodo, aun cuando, obviamente, sólo para una parte de
tenemos ia información completa. tenderos y pulperos de los pueblos. Si relacionamos este perfil social
con los datos precedentes acerca de la nivel cultural y el papel de las
Pasemos ahora a los alcaldes y sus tenientes, guiándonos
migraciones, es fácil ver de que modo, estos alcaldes y tenientes pa­
nuestro propio estudio referido a los seis partidos que hemos
recen representar muy bien a la población de la campaña, que en su
nado en la nota. Este estudio se basa, ahora sí, sobre una muestra
abrumadora mayoría estaba compuesta de medianos y pequeños pro­
un poco más de 180 alcaldes y tenientes que ocuparon funciones "
ductores agrarios y propietarios de ganado. Es por ello que creemos
el periodo 1830-1852 en esos seis pru-tidos. La edad media es
que la función de estos alcaldes y tenientes fue la de operar como
dar de 40 años, en su gran mayoría son casados o viudos y m¡;;UV:> ",
mediadores en un proceso de capilaridad muy intensa con la pobla­
la mitad sabe leer y escribir. Un primer dato relevante y que
ción rural ya asentada. En realidad, éstos son una representación muy

102
103
clara d: ~~ que un autor h~ ~lamado los «vecinos domiciliados» de IJ Por supuesto, ello no quiere decir q~e todos los miembr~s de
campana : padres de farrulia escamente instruídos, en su mayor par1 esta red actuaban ~n completo acuerdo y Justamente, en el artIculo
te pequeños y medianos productores y con una presencia relevante d citado hemos intentado mostrar la complejidad de las divisiones que
las migraciones 62 • hicieron crujir a esta red familiar en la época del rosism0 63 • De todos
Con frecuencia, algunas familias de notables ocupan un pape modos, este ejemplo muestra claramente de qué modo algunos nota­
~reponderant~ armando extensas redes de poder local en la que va ' bIes -el «patrófi» indiscutido en este caso, es Felipe Antonio Martínez­
nos de sus mIembros masculinos serían Alcaldes de la Hermandad llegan a tejer una trama de alianzas tan extenso y duradero; sus miem­
antes de 1821- o jueces de paz en el periodo posterior. Un ejemp~, bros se alternarían, durante casi un siglo, en situaciones de poder 10­
que h~mos analizado e.n otra ~arte, referido a la jurisdicción de S ... ' cal de :nucha r~lev~cia, que incluyen incluso al que fue c.ura de Areco
Antomo de Areco y a su vecma de Cañada de la Cruz, es posible' , por mas de vemte anos.
mente un caso límite: en tres generaciones que abarcan unos Cie¡' Otro caso es el que nos ha mostrado José Mateo para Lobos en
años, hay nueve Alcaldes de la Hermandad y más de cinco jueces d' : la época de Rosas 64 • Allí vemos de qué forma entre dos de los jueces
p~ en el marco de una extensa red familiar. El gráfico 5 a continua ' de p~, los alcaldes y sus . tenie~tes, se ha. t~jido una inte.nsa red de
ClOn nos muestra un detalle de esa red familiar. ' re1aclOnes parentales (consangumeas o religlOsas) y de alianzas ma­
trimoniales que alcanza hasta el último de los tenientes de alcalde. Y
esta red tiene su pináculo en el propio Juan Manuel de Rosas, el en­
Los Martínez y el poder local
tonces gobernador de la provincia que es padrino de uno de los jueces
de paz, don Dionisio Urquiola.
Ambos ejemplos muestran muy claramente las formas comple­
~ José de la C'ruz!.ima jas en las que se apoyaba una parte fundamental de la maquinaria
judicial y estatal postrevolucionaria y durante el rosismo. Podríamos
decir, con Pierre Bourdieu, que la separación progresiva respecto del
«mundo social ordinario» de las instituciones destinadas a garantizar
el orden, es todavía bastante imperfecta; además y siguiendo en este
caso a Max Weber, parece evidente que los vínculos de fidelidad per­
~ sonal continúan siendo aún muy fuertes en la forma de estructuración
de este sistema estatal 65 •
~__4~= 2° Juana Lima
I

I Norl>el1o>AlliOIí3 --.
Apolinaria

I~~~z Alcalde de la Hermandad


t~1 = Juez de Paz
::: cura páffOCO

105
...
_ . _-~

:)1

Lobos: redes de parentesco y poder local rural para toda la época y hemos ya señalado la gran continuidad que
había en más de ullaspecto). De todos modos, el análisis de los docu­
mentos que sí han llegado hasta nosotros nos permiten dibujar un
.................. .
cuadro bastante rico sobre la acción de la justicia en el ámbito rural .
Ante todo, los jueces actuaban en las demandas civiles de poco
rnont0 67 • El Manual de 1825 nos permite seguir los diversos pasos de
las demandas civiles: la demanda es verbal y el juez debe, una vez
recibida ésta, intentar una primera etapa conciliatoria68 ; si ella fraca­ !["
r
saba, el juez, después de oir a las partes, abre la instancia a prueba y
pronuncia su sentencia (el Manual agrega «para la cual, si lo juzgare
!
.!
oportuno puede tomar consejo de hombres de buena razón y probi­
dad»). Todo el desarrollo del proceso es verbal 69 , incluyendo por su­
puesto, la muy importante presencia de los testigos y de su juramen­
t070 • Esta presencia y el consejo posible de «hombres de buena razón .¡
y probidad», nos marca el peso enorme que tendrán en todas estas
,.,
y
demandas la costumbre y el «buen nombre honor» de las partes7 1.
compadrazgo De esta decisión se apela, también verbalmente, a los jueces de pri­
matrimonio ~ Alcalde mera instancia, siendo la sentencia de éstos ejecutoria (es decir, inape­
lable) siempre que nos hallemos dentro de los montos especificados.
Juezdeptrl. ff9 Teniente de Alcalde
Recordemos, además, que los jueces eran los escribanos públi­
cos en casi todos los partidos. Es decir, como tales actúan en testa­
. mentas, inventarios, particiones herediÚlrias, compra venta de bienes
inmuebles y otros ámbitos que exigían intervención notarial según
Las esferas de acción de los jueces y de la justicia las leyes castellanas y postrevolucionarias, Es inútil subrayar la impor­
tancia siinbólica que esta función otorga al juez frente a sus compai­
Antes de entrar de lleno en el análisis de la documentación sanos: para la mayoría de ellos, el juez sería el único oficial público
rida al. accionar de los jueces y sus acólitos, señ~emos que ésta que conocerían en el curso de su vida -junto con el cura, pues aún las
muestra sólo un aspecto de la cuestión, pues los funcionarios judi..J"EB esferas de la religión y el Estado están estrechamente unidas como
les no siempre dejaban registro escrito de su actuación, que en
había ocurrido en la época colonial. Seguidamente, el juez era el pre­
parte era meramente verbal. Recordemos además, que ha llegado
sidente de la mesa electoral en ocasión de las elecciones y he aquí
nosotros únicamente una porción muy pequeña de la masa toral nuevamente un momento muy particular en la vida política de los
documentos producidos por los juzgados (en especial, el periodo pueblos de la campaña en el cual el juez ocupa el lugar central72 y el
terior a 1830, es muy escaso en este tipo de documentación ÓÓ; ello
carácter «unanirnista» y faccios0 73 de este sistema electoral le otorga­
hace resaltar la acción de los jueces en la época posterior, los ba al juez un papel preponderante en su funcionamiento.
1831-1852, dando asi una visión sesgada del fenóm:no de laj
Este papel se consolidó durante el rosismo cuando los jueces

106
107
pasaron a funcionar como uno de los basamentos de la política desa­ los vagos, los que se hallen «con frecuencia» en los días laborales en
rrollada desde Buenos Aires y se convierten en los jefes políticos casas de juego, tabernas y carreras -según dice explícitamente el
locales: control de las. opiniones públicas y privadas (la distinción Manual- los hijos de familia huidos y los que hicieron uso de un
entre estos ámbitos era todavía muy débil en la época), represión a arma blanca para herir levemente a otro so . La ley militar del 17 de
los opositores, guardián de la religión católica y las buenas costum­ diciembre de 1823 decía casi exactamente 10 mismo, pero, preveía
bres74, celoso defensor de los principios «federales» -principios que penas menores, pues mientras el Manual dispone penas de cuatro
se manifiestan desde la vestimenta, en la cual el distintivo punzó debe ' años de servicio militar para los casos leves y seis para los culpables
ocupar un lugar destacad075 , hasta el uso de la palabra en un café o en de heridas, la ley de 1823, preveía penas de dos y cuatro años respec­
la cancha de bochas del pueblo. Estos son algunos de pilares en los tivamente. La explicación es simple: en 1825 estamos en el momento
que se apoyaría el sistema instaurado por Juan Manuel de Rosas y los de la guerra con el Imperio del Brasil y las exigencias militares crece­
jueces de paz serían sus piedras sillares entre la población de la campa­ rían en forma sensible, llevando a la levas forzosas a niveles desco­
nocidos hasta ese entonces 81 • y ese hecho contribuye a explicar las
ña.
fuertes tensiones que recorrían la campaña en esos años; tensiones
El fuero criminal: el campo de acción represiva de los jueces que se incrementarían casi al paroxismo como resultado de la aven­
tura presidencial de Rivadavia y del fusilamiento de Dorrego.
Pero, veamos ahora específicamente, cómo funcionaba en la coti­ Será en el periodo de Juan Manuel de Rosas cuando la
dianidad este sistema judicial en el fuero criminal. En todas las faltas documentación nos permita un análisis cuantitativo del accionar de
leves (como por ejemplo, tener abierta la pulperia durante las horas los jueces en este campo. Para comenzar, nos referiremos primero a
de la misa dominical o dedicarse a «juegos prohibidos» 76) el juez está los datos de Ricardo Salvatore de su estudio ya citad0 82 • Éste ha anali­
en condiciones de imponer una multa. Subiendo un escalón nos en­ zado 1.669 casos de detenidos durante el periodo rosista y sus conclu­
contramos con otro tipo de faltas, también leves pero consideradas siones se pueden resumir así: el tipo de delitos más usual, con casi un
un poco más serias, como peleas -incluyendo a las conyugales y ello 38% del total, son los que él ha llamado «delitos contra el Estado»
nos muestra, una vez más, el lento parto de una esfera «privada» en que incluyen la deserción y la evasión del servicio militar o el no
esta sociedad77 - y actos de «desobediencia»; aquí los jueces podían poseer documentos liberatorios de ese servicio. Le siguen los delitos
imponer una multa, obligar al inculpado a realizar «trabajos públi­ contra la propiedad con un 33%, contra el orden público (vagancia,
cos» 78 , o detenerlo por periodos breves de algunos días. Es fácil ima­ embriaguez, juegos, riñas, etc.) que alcanzan a un 13% y finalmente,
ginar que estas infracciones relativamente leves y sus diversas san­ con casi otro 13%, hallamos a los delitos contra las personas.
ciones posibles, serían normalmente objeto de negociación, otor­ Lógicamente, estas categorías pueden ser ordenadas en forma
gándoles un cierto margen de acción; ello les daba de este modo la un poco diversa como lo hicimos en el estudio ya citado, referido a
capacidad de mediar a los jueces y a sus acólitos, pues podían tomar seis partidos de la campaña83 • En él analizamos, para los años 1832/
una decisión que implicaba un abanico de medidas represivas bastan­ 1839 -periodo en el cual la documentación es más completa- unos
te amplio. 328 casos de detenidos (dejando de lado, por supuesto, aquellos que
El escalón siguiente es ya el de las acciones consideradas delec­ sólo lo serían por unos pocos días). La edad media del detenido es de
tivas. El Manual de 1825 señala los cuatro casos principales en la alrededor de 27 años, son casi exclusivamente varones y en un 70%
jurisdicción criminal de los jueces de paz como jueces de sentencia79 : solteros; para 282 de los 328 individuos, tenemos datos sobre su ori­

109
108

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• .~~f¡~r- "~~p.~~-~~"'i""\~~~---;-- ~ ~ L~.}'

gen: la mitad ha nacido fuera de la provincia de Buenos Aires y el


da y tampoco tienen papeleta de conchavo, porque justamente, vie­
42% viene de las áreas que tradicionalmente habían sido centros
nen. a buscarlo a Buenos Aires! Así, la presión militar actuó como un
expulsores de población desde inicios del siglo XVIII, es decir, el
elemento de control de la fuerza de trabajo.
interior y el Litoral. Esto nos da una radiografía casi calcada de los
Lógicamente, los empresarios agrarios se dieron cuenta muy rá­
peones y jornaleros que los censos -desde el primero de 1724- nos
pido del peligro que podía significar apretar demasiado la"s clavijas
muestran en la campaña bonaerense. En cuanto a las causas de deten­
en este sentido y ahuyentar así a los potenciales migrantes. Ya en
ción, un 41 % de los detenidos o no posee causa aparente o simple­
1805, el virrey Sobremonte informa al Cabildo porteño que ha envia­
mente, es detenido por «vago» (nosotros hemos incluído en esta
do diversas comunicaciones para dar a «... entender a los Naturales de
categoría a todos los que no poseían las papeletas de conchavo o de
Santiago del Estero, Cordova del Tucuman y Punta de Sn. Luis no se
enrolamiento militar, fueran o no declarados «vagos» ). Los robos efec­
les incomodara en el Servicio [de las armas, JCG] con su venida ... »
tivamente probados son un 28%, las violencias y heridas leves un
con el objeto de acudir a la cosecha88 • Y si bien las disposiciones para
12% y la deserción militar8 4 un 10% del total.
tranquilizar a estos jovenes y permitirles «bajar» a Buenos Aires sin
Si quisiéramos mostrar un ejemplo típico de ese arquetipo que
temor a ser enganchados se suceden en fanna regular89 , la realidad es
las fuentes en forma abrumadora nos muestran, veamos la filiación
que la punción militar (exigencia de un Estado que debía hacer frente
de este santiagueño apresado en 1832 en Capilla del Señor:
en forma incesante a las guerras) atentaríagravamente con la conti­
«Santiago Roldan, preso prohaverse encontrado sin papeleta de
nuidad de esta antigua práctica de las migraciones y muchas fuentes
enrolamto. ny el correspondiente pasaporte. este individuo es natural
lo afirman en forma rotunda90 • Pero, tampoco hay dudas, que esta
de Santiago del estero de 25 años de edad, de estado soltero, sin do­
amenaza constante fue uno de los elementos que favoreció la contra­
micilio fixo . no ha servido en exto. restaurador... »85
tación de esos migrantes como peones estables, pues élla era una de
Como se puede comprobar, el único «delito» de Santiago Roldán
las pocas formas de escapar a la levas forzosas dado que los patrones
es hallarse sin patrón y en el lugar erróneo; los ejemplos se podrían
se convienen ipso Jacto en los primeros defensores de estos hom­
repetir hasta el cansanci086 • Cuando Rosas exige hombres para el
bres 91 • Y las fuentes nos muestran sólo muy raramente -salvo en ca­
ejército, no hay más que salir a buscar y estos individuos son el blan­
sos de delitos graves- a peones que ya conchavados caigan bajo el
co ideal para responder a esos pedidos 87 . peso de la acdón punitiva de los jueces. Y he aquí, otro elemento
Dejemos de lado los diversos sistemas de agrupación de la infor­
muy fuene que favorece el carácter de mediadores de los jueces y sus
mación entre el estudio de Salvatore y el nuestro, lo que estos datos acólitos.
nos enseñan claramente, es que la política impulsada por Rosas cum­
ple a la perfección con las diferentes reglamentaciones de que se des­ 4. Conclusiones
granan desde antes de la década del diez hasta la detallada instruc­
ción del Manual de 1825: la carne de cañón del accionar penal de los Hemos presentado en las páginas precedentes un capítulo rele­
Alcaldes de la Hermandad como de sus sucesores, los jueces de paz, vante en [a historia ete la construcción de un nuevo orden jurídico en
serán sobre todo esos jóvenes solteros y migrantes que llegan todos la campaña de Buenos Aires durante la primera mitad del siglo XIX.
los años a la campaña de Buenos Aires en búsqueda de un trabajo en Este proceso presenta en muchos aspectos un acentuado carácter de
chacras y estancias. Muchos de ellos no son milicianos, ¡por la senci­ continuidad, tanto en las form .. de organi?ación de la justicia como
lla razón que no siempre está estructurada en sus provincias la mili­ en el corpus jurídico que se va lentamente constituyendo para que

110
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esta justicia pueda actuar. Este corpus tiene una serie de elementos NOTAS

estructurales que vienen del más antiguo derecho castellano -y no


nos referimos solamente a las disposiciones legales concretas de la Aún una ITÚrada de lego al trabajo de Manuel Antonio de Castro Prontuario de práctica
legislación castellana92 , sino, sobre todo, a ciertas prácticas jurídicas: forense, escrito poco antes de su muerte [1832] por quien fuera miembro del Tibunal
Superior de Justicia y publicado por el Instituto de Historia del Derecho Argentino de la
la relevancia de la oralidad, el papel de los testigos durante el proce­
Facultad de Derecho y Ciencias Sociales en 1945, muestra la presencia aplastante de la
so, la función del juramento, el peso de la «pública voz y fama» en las legislación hispana frente a las escasas leyes de origen republicano en la práctica judicial
decisiones de los jueces o el rol de la costumbre como fuente de dere­ del periodo.
cho- y otros que, si bien han nacido poco antes de la ruptura, se con­ Sobre este aspecto, cf. Tao Anzoátegui, v., «La noción de ley en América hispana duran·
solidan en el periodo independiente. Estos se fueron configurando te los siglos XVI a XVIII», in La ley en América hispana. Del Descubrimiento a la
Emancipación, Academia Nacional de la Historia, Buenos Aires, 1992.
como forma de respuesta frente a una creciente conflictividad en el
medio agrario. Conflictividad que, a su vez, estuvo ligada en forma J Un trabajo no publicado de Osvaldo Barreneche, Crime and the administration of cri­
minaljustice in Buenos Aires, Argentina, 1785-1853, Ph.D. Dissertation, The University
muy estrecha al fenómeno del crecimiento de la militarización de la of Arizona, 1997, estudia a fondo este periodo, pero, él está centrado especialmente en el
campaña bonaerense. ámbito urbmlO y en los aspectos relacionados con la justicia criminal exclusivamente.
También comprobamos que, poco a poco, una serie de persona­ 4 Cf. Prieto, A., El discurso criollista en la formación de la Argentina moderna, Sud­
jes van a ir surgiendo en el ámbito rural, sus funciones jurídicas se americana, Buenos Aires, 1988.
van a ir dibujando en forma progresiva y cada vez con mayor c1ari­
..
Dudamos en llamarlos funcionarios, pues en realidad, hasta los años 30 del XIX, cuan­
dad93 , hasta constituir un cuerpo bifronte de funcionarios judiciales y do los Jueces de paz acumulen la función de COITÚSariOS de policía (y cobren en tanto
tales un estipendio), los encargados de adITÚnistrar la baja justicia rural no recibirían
responsables políticos. Bifronte porque estuvieron siempre atenazados sueldo alguno por ese desempeño. De todos modos, los Alcaldes de la Hermandad, como
entre el rol de emisarios de un Estado en construcción -en medio de los Alcaldes Ordinarios, cobrarían cortos honorarios de actuación en cada caso juzgado.
una situación de guerra casi constante- y su papel de mediadores. 6 La mejor descripción sigue siendo Zorraquín Becú, R., Lajusticia capitular durante la
Mediadores entre ese Estado apenas estructurado (pero, que hace sentir dominación española, Instituto de Historia del Derecho Argentino, Facultad de Derecho
en forma enérgica el peso sus exigencias militares) y la sociedad ru­ y Ciencias Sociales, Buenos Aires, 1947.

ral de la campaña; sociedad de la cual habían surgido y de la que 7 Ver el oficio del 29111/1805 enviado por el Cabildo a los Alcaldes. en AGN-IX-19-5-4.
Esta práctica se seguiría más tarde con los jueces de paz.
formaban parte muy estrechamente merced a un denso tejido capi­
lar94 • Algunos signos de caída de la conflictividad rural durante el a Normalmente, las causas que llegan hasta ellos van encabezadas con el titulo de «Juzga­
do de 1ero votO» -si se trataba del Alcalde de primer voto; los Alcaldes fungen asi como
último decenio rosista95 , es decir, los años 1840/1850, podrían indi­ auténticos jueces de primera instancia en las causas graves sumariadas por los Alcaldes
car que la experiencia, en términos de los intereses de los sectores de la Hermandad (ver, por ejemplo, AGN-Criminales, F-l, exp. 3).
dominantes agrarios, fue relativamente exitosa y que estos funciona­ , Cf. Solórzano Perreyra, J. de, Política Indiana, BAE, tomo CCLV, Madrid, 1972, Libro
rios pudieron cumplir con cierta eficacia con ese objetivo de media­ V, capítulo 1 y Zorraquín Becú, R., Lajusticia capitular ..., cit.
ción. Y en muchos aspectos, esta política seguiría en pie en el perio­ iO Ver Levene, R., Historia del Derecho Argentino, Kraft, Buenos Aires, tomo IV, 1948 Y
do posterior (como lo muestran la ley del 29 de octubre de 1858 y el los artículos 2, 3 y 4 del Reglamento de 1812 en RMAIE .
Código Rural de 1865), concediéndole además, al juez de paz un 11 Cf. el «Reglamento de Administración de Justicia ...», dictado en septiembre de 1813 por
lugar sillar en la arquitectura institucional de las municipalidades que la Asamblea, en cuyo artículo 4 se establece en 300 pesos y no en 200 el límite superior
para las demandas ante los Alcaldes Ordinarios, ver ACA,torno primero, Buenos Aires,
se crearían a partir de Caseros 96 . Los jueces de paz iban a tener toda­ 1937, p.69.
vía una larga vida en ese doble papel... 12 Ver Levene, R.,Historia del Derecho ..., cit. y Fradkin, R.. «L'expérience de la justice :

112 113
état, propriétaires et métayers dans la campagne de Buenos Aires (1800-1830)>>, Etudes una papeleta de su Patron, visada por ei Juez del Partido ... »; «3 Las papeletas de estos
rurales, en prensa. peones deben renovarse cada tres meses ... »; «4 Todo individuo de la clase de peon que no
conserve este documento será reputado por vago.»; «5 Todo individuos, aunque tenga
13 La Asamblea lo decide el 29 de marzo de 1813. cf. ACA, tomo 1, p. 31; no se equivoca
papeleta, que transite por la Campaña sin licencia del Juez Territorial, o refrendada por él
Martín Matheu cuando en la «Autobiografía» de su padre, le da a este hecho un carácter
siendo de otra parte será reputado por vago.»; «6 Los vagos ... se destinaran el servicio de
fundante de «justicia propia nacional-americana» (son sus palabras y ellas denotan la
las armas por cinco años ... », Bando de Manuel Luis de Oliden, Gobernador Intendente,
confusión de pertenencias identitarias propias al periodo) ver Biblioteca de Mayo. Co­ Buenos Aires, 30/08/1815, AGN-X-2-1O-6.
lección de Obras y Documentos para la Historia Argentina, tomo 1, Memorias. Edi­
ción especial en homenaje al 150 aniversario de la Revolución de Mayo de 1810, Buenos 24 Ya desde 1818 hay disposiciones que establecen la obligatoriedad de ambas papeletas
Aires. 1960, p. 225. para circular por la campaña (ver el Bando de Rondeau como gobernador intendente de
junio de ese año, en AGN-X-2-1O-6).
14 El Alcalde de la Hermandad interviene en todos los actos relacionados con el inventario
y la partición hereditaria y será después uno de los Alcaldes ordinarios del Cabildo el 25 Andres Monferré es apresado en 1818 y destinado al servicio de las armas después de
encargado de aprobar la cuentas, previa vista al defensor de menores. haber sido aprehendido jugando a las cartas. José María Molina es apresado sólo por
estar en una pulpería, pese a que llevaba una papeleta del capitán de «Civicos»; (ambos
15 Ver el documento publicado por Levene en Historia del derecho ..., cit., tomo IIJ, fecha­
ejemplos están tomados de AGN-X-10-9-4). Feliciano Galiano fue hallado con un cuchi­
do en los años 1803- 1807 «Sobre el número de escribanos numerarios ... », pp. 462-467.
llo en una pulpería en 1819 y enviado a servir en la Policia de la Capital y lo mismo
16 Sobre las elecciones de 1815, ver los datos en AGN-IX-19-6-8, tJs. 837 en adelante. Los ocurrió con Antonio Ponce (ver AGN-X-31-10-1).
Alcaldes y los curas párrocos comparten hasta los años 1820 esa responsabilidad.
26 El Cabildo de Buenos Aires al virrey, 1/3/1971, AGN-IX-19-4-3. En 1809, por ejmplo,
17 Más adelante, se los llamará «celadores» o «partida celadora», ver por ejemplo, AGN-X­ en la tema de ese año de San Vicente, se presentan dos candidatos que saben leer y
21-1-2, juzgado de paz de Dolores, 1832. escribir, y en el tercero se dice « ... el ultimo es pudiente como los dos anteriores hombre
de bien no sabe leer...», AGN-IX-19-6-I, fjs. 819.
IS El Alcalde de Morón al Cabildo, sobre dos soldados del cuerpo de Migueletes que le
auxiliaban [23110/1809, en AGN-IX-19-6-1, fjs. 698-699). El Reglamento Provisional " Por supuesto, había excepciones, por ejemplo, el alcalde nombrado en San Nicolás en
de Policía de 1812, en su art 31 [RMAIE, n.
p. 188) había establecido que los Alcaldes 1814, al discutir acerca de jurisdicciones con el comandante de milicias, demuestra que
contasen con el auxilio de «quatro hombre armados», pero no parece haberse impuesto conoce muy bien las atribuciones que le otorgan las leyes castellanas y el Reglamento de
esta medida en todos lados, pues, por ejemplo, el Alcalde de San Isidro refiere al Cabildo Justicia de 1812, ver AGN-IX-19-6-6, fjs. 86-88.
en 1816, la necesida de contratar dos milicianos en forma permanente (29/1/1816, en
28 Ver Gillespie, A., (1806), Buenos Aires y el interior, Hyspamérica, Buenos Aires, 1986,
AGN-IX-19-6-9) .
p. 108 y Miers, J., Viaje al Plata. 1819-1824, SolarlHachette, Buenos Aires, 1968, p. 59.
19 En 1815, el Alcalde de San Isidro menciona la existencia de un «Teniente de Alcalde»,
29 La Junta envía en agosto de 1810 una comunicación, dirigida a curas, comandantes y

AGN-IX-19-6-7, fjs. 343.


alcades, referida al reclutamiento militar, RMAIE, tomo 1, p. 406.

20 El 29 de mayo de 1810, el artículo III del bando sobre «Cuerpos Militares» dice «Queda
30 Ver algunas de las listas en AGN-IX-19-6-8; también en ACA, tomo 1, pp. 105-113 y en
publicada desde este dia una rigorosa leva, en que seran comprehendidos todos los vagos
el Estatuto Provisional de 1815, en RMAIE, tomo 1, p. 447.
y hombres sin ocupación conocida desde la edad de 18 hasta la de 40 años», ver RMAIE,
1, p. 375; sobre el papel de la militarización en el periodo, ver el artículo fundante de 31 El cura, el comandante militar y el Alcalde de la frontera de Luján a nombre de «todo el
Tulio Halperín" «Militarización revolucionaria en Buenos Aires. 1806-1815», en Halpe­ vecindario» en 1818, en AGN-IX-IO-9-4.
rín Donghi, T., (comp.), El ocaso del orden colonial en Hispanoamérica, Sudamerica­
32 AGN-IX-19-6-8, fjs. 685.
na, Buenos Aires, 1978.
33 AGN-Criminales, L.M-l, 1816.
21 Ver, por ejemplo, el artículo 9 del Bando de Cisneros de 1809, en AGN-X-2-1O-5, fjs. 5.
22 El artículo 40 de una Instrucción Circular a los Alcaldes de Barrio de 1813, dice 34 No es mucho lo que sabemos sobre las milicias en este periodo, hay un estudio de Carlos
«Qualquiera persona de trabajo que se encuentre sin documento que justifique su entre­ Cansanello para la década siguiente: «Las milicias rurales bonaerenses entre 1820 y 1830»,
tenimiento por un papel visado por esta Intendencia [de Po licia, JCG) y certificado de su
Cuadernos de Historia Regional, 19, Universidad de Luján, 1998.
Alcalde, se le tendrá por vago.. .», RMAIE, Il, p. 207. Rondeau, Gobernador Intendente, J; Véase, entre otras muchas fuentes, Las Conchas [1807], AGN-IX-19-5-6; Chascomús
lo reitera en el artículo 31 de un Bando publicado el 1317/]818, AGN-ÍX-2-10-6. [1808], AGN-IX-19-5-9 y 19-5-10; San Vicente [1813), AGN-IX-19-6-5; Pergamino
2J <<1 Todo individuo de la Campaña que no tenga propiedad legitima de que subsistir... será
[1814], AGN-IX_19-6-6; San Nicolás [1814), AGN-IX-19-6-6, etc.
repútado de la clase de sirviente ... »; «2 Todo sirviente de la clase que fuere, deberá tener

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3Q En especial, desde que las Invasiones Inglesas aceleraron un proceso ya visible de 50 Ver, por ejemplo, las actuaciones de un alcalde de Lobos en 1830, en AHPBA-34-5-92­
militarización y de crecimiento del prestigio de los jefes militares entre la población 101.
ciudadana y rural., cf. Halperín, T., «Militarización ...», loco cit. 51 Para un ejemplo de un teniente de alcalde actuando como conciliador en San Vicente, ver
37 Comunicación de Sarratea al Cabildo , 2114/1820, AGN-IX-19-6-15. AGN-Criminales, G-l, 1818.

38 De todos modos, la supresión de los fueros personales en julio de 1823 debió haber 52 Imprenta de la Independencia, 1825 [en adelante Manual].
permitido una mayor autonomía, aunque relativa, de la autoridad judicial, ver Díaz, B.,
53 Ver el Manual, pp. 15-26.
Juzgados de paz de Campaña de la Provincia de Buenos Aires, (1821.1854), Univer­
sidad Nacional de la Plata, Facultad de Humanidades, La Plata, 1959 Y Barreneche, O., 54 Circular del 14 de marzo de 1831 y su respuesta por el juez de paz sustituto de Areco, en
Crime and the administration 01 criminaljustice ... , cit. AGN-X-21-5-7. En ella, los jueces nombran a vecino por vecino, dividiendo la lista
entre los «federales» y los «unitarios»y ennumerando claramente sus diversas cualidades
39 Seguimos este proceso por Díaz, B., Juzgados de Paz de Campaña ... , cit.
personales. Para que el lector tenga una idea del contenido de estas listas, tomemos la
40 En ambos, como dijimos, los Alcaldes Ordinarios funcionaban como jueces de primera referida a Areco. Está encabezada, obviamente, por los «federales» y sobre el primero de
instancia para los casos graves y a ellos se acudía en apelación de las sentencias de los ellos, don Vicente Martínez, dice: «Natural de este pueblo de 44 años de edad, tiene
Alcaldes de la Hermandad. tienda de efectos, es hombre de juicio, sirve a la administracion de Correos, tiene regular
fortuna, ha permanecido en Buenos Aires durante la última guerra, sabe leer y escribir, es
41 Ver el Reglamento Provisional de Policía de 1812, en RMAlE, tomo rr, pp. 185-189 Y
federal muy moderado, se halla en este pueblo.» Por supuesto, cuando se trata de un
Romay, F. L., «Rivadavia y la organización de la policía en el derecho patrio», Revista
unitario, el texto suele ser duro: «Dn. Jose Gonzalez. Unitario malo natural de Cordova,
del Instituto de Historia del derecho, 4, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la
casado de veinte y ocho años de edad, sabe leer y escribir tiene su tienda de comercio en
Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, 19.52, pp. 133-149. este Pueblo ... donde reside; se sostuvo en Bs. Ay. con las armas en la mano en fabor de
42 Todas estas citas que siguen están tomadas de Romay, F. L., «Rivadavia y la organización los sublevados de Dicbre ... y despues de la convencion se retiro a su casa y aunqe. no se
de la policía ... », loe. ciL la a oydo hablar del Superior Gobierno pero se cree unitario pr.qe. desprecia a los fede­
rales y no se da con ellos.»
43 Este jurista francés llegó a proponer la redacción de un código de justicia penal, pero esto
no pasó de ser un proyecto, cf. Bellemare, G., Plan general de organización judicial 55 Sobre otros aspectos del rosismo en este sentido, ver «Fiestas federales: Representacio­
p.(lra Buenos Aires [1829], Instituto de Historia de Derecho Argentino, Facultad de De­ nes de la República en el Buenos Aires rosista», Entrepasados, VI, 11, Buenos Aires,
'recho y Ciencias Sociales, Buenos Aires, 1949. 1997 y Garavaglia, J.c., «Escenas de la vida política en la campaña...», en este volumen.

44 Ver Ver Levene, R., Historia del Derecho ..., cit. , tomo V, Buenos Aires, 1949 y Díaz, B., 56 Ver la descripción en Díaz, B., op. cit., pp. 85-86.
Juzgados de Paz de Campaña ... , cit. 57 En un proyecto redactado durante el gobierno de Balcarce en 1833, se reafirma muy
45 En San Antonio de Areco en 1823, tenemos un ejemplo típico de conflicto jurisdiccional claramente la necesidad de aumentar las facultades «a los jueces de paz y haciendo de
entre el juez y el comisario de la sección, ver AGN-Criminales, R-1, 1823. ellos ' verdaderos magistrados y los primeros en sus cuarteles para mantener el orden ' .. .»,
ver Levene, R., «El proyecto de administración de justicia de 1833 para la provincia de
46 En algunos casos, como es el de San Antonio de Areco, todavía a fines de 1832, seguía
Buenos Aires, durante el gobierno de Balcarce», Revista del Instituto de Historia del
existiendo un comisario de sección al lado del juez de paz, AGN-X-21-5·7. Hay que
derecho, 5, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires,
señalar que ya antes, en 1825, había habido un primer intento de reemplazar a los jefes de
Buenos Aires, 1953, pp. 11-19.
policía por los jueces de paz.
58 A esto se refiere Halperín cuando señala la «creciente concentración de todas las decisio­
41 y como tales, comenzarían a percibir ahora sí un salario. nes en su secretaría privada, que sustituye de hecho al entero núcleo administrativo de la
48 En estos casos, los jueces normalmente tenían tres opciones de sanción. Primero, las organización del Estado .», señalando, con razón a mi entender, que unas de las causas de
multas pecuniarias; segundo, las penas leves, como unos días de cárcel o la obligación de este hecho es la desconfianza de Rosas en relación a que los funcionarios pudieran
realizar tareas que hoy llamaríamos «comunitarias» (barrer la iglesia o la plaza, ayudar en implementar en forma eficaz un «estilo administrativo basado en criterios declarada­
construcciones diversas) y finalmente, el envío del preso a un jefe militar de las proximi­ mente facciosos», Halperín Donghi, T., Guerra y finanzas en los origenes del Estado
dades o en los casos más serios, al propio Juan Manuel de Rosas , quien se ocupaba, en argentino (1791·1850), Editorial de Belgrano, 1982, pp. 234-235.
forma rápida e inmediata, de la sanción, es decir, engancharlo por dos o tres años en un 59 Por supuesto, dado que es imposible abarcarlos todos, hemos elegido algunos casos (San
batallón militar. Nicolás, San Antonio de Areco, Capilla del Señor, San Vicente, Chascomús y Dolores)
49 AMSA, caja 22. que van del norte al sur de la campaña, es decir, de un área de vieja colonización hasta
más allá de la frontlYra del Salado.

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60 Ver nuestro trabajo «Paz, orden y trabajo en la campaña: la justicia rural y los juzgados podemos extendernos en este trabajo sobre ello.
de paz en Buenos Aires, 1830-1852» , en este volumen; Salvatore. R.. «Los crímenes de
los paisanos: una aproximación estadística». Anuario del IEHS, 12, Tandil. 1997. pp. 71 Más datos sobre este aspecto en el artículo, ya citado, de Raúl Fradkin «L' expérience de
91-107 Y Gelman, J., <<Justice. état et société dans la campagne de Buenos Aires. La lajustice ... »; se trata de lo que las fuentes llamaban «la pública voz y fama».
rétablissement de l'ordre apres la révolution», en curso de publicación en Etudes Rura­ 72 En AGN-X-30-7-7, se hallan los datos de la mayor parte de las elecciones del periodo
les. 1825/1850.
61 Cansanello, Carlos. 1994, «Domiciliarios y transeúntes en el proceso de formación esta­ J3 Ver Ternavassio. M., «Las elecciones en el Estado de Buenos Aires y expansión de la
tal bonaerense (1820-1832)>>, Entrepasados, IV, 6, Buenos Aires, pp. 7-22. frontera política (1820-1840)>>, in Annino. A.. (ed.). Historia de las elecciones en
Iberoamérica, siglo XIX. FCE. Buenos Aires, 1995.
62 Por supuesto, quedan completamente afuera de este cuadro los esclavos -en los primeros
años del periodo son todavía bastante numerosos- como asimismo, los peones y los jor­ 74 En Areco en 1830 leemos que « ...se ha ordenado a este vecindario que quando quieran
naleros. Como ya tendremos ocasión de ver. ellos, si aparecen en la documentación de hacer diverciones de bailes en sus casas. tienen que sacar permiso del Alcalde o algun tte.
los juzgados, es siempre «del otro lado»; es decir, en el papel. poco envidiable, de carne para haser dha. divercion. y se han fijado ejemplares en los parajes publicos como es de
de cañón y de perseguidos por la justicia ... costumbre... ». en AMSA, Juzgado de Paz. caja 22.
63 Ver «Los Martínez: la complejidad de las lealtades políticas de una red familiar en el 75 Eljuez de paz de Areco. Tiburcio Lima. escribe a Rosas en agosto de 1841 que el uso del
Areco rosista», en este volumen. distintivo federal. es decir. la divisa punzó « ... se observa con puntualidad. no solo a los
64 Ver Mateo, J., Población, parentesco y red social en la frontera. Lobos (provincia de hombres sino tambien a las Sras. en la Iglesia. en los Bailes y reuniones husando el moño
Buenos Aires) en el siglo XIX, Tesis de Maestría, Universidad Internacional de Andalu­ al lado izquierdo de la caveza como está ordenado ... ». AGN-X-21-5-7.
cía, sede Iberoamericana Santa María de la Rábida, 1997. 76 Para varios ejemplos en San Antonio de Areco. ver AGN-X-21-6-4; el producto de estas
65 Bourdieu, P., «Esprits d'état. Genese et structure du champs bureaucratique», en Raisons multas estaba destinado. al menos en Areco. al sostenimiento de la parroquia local.
pratiques. Sur la théorie de l'action, Seuil, Paris, 1994 y Weber, M. , Economía y socie­ 77 Un ejemplo típico en San Nicolás en 1832 <<lose Ignacio Constante. sargento de civicos
dad, FCE, México, 1983, p. 708 Y ss. de esta ciudad fue preso por diferencias con su esposa y fue puesto en livertad luego que
66 Por supuesto, los casos penales graves se hallan en la serie de juicios criminales del se reconcilio con ella... ». en AGN-X-21-7-1.
Archivo General de la Nación y del Archivo Histórico de la provincia de Buenos Aires en ), Por ejemplo, en 1837 en Chascomús. hay varios presos por diversos delitos leves como
La Plata, pero, éstos sólo representan una porción mínima del total. peleas, desafios. y agresiones que purgan una pena de ocho dias de trabajo sin sueldo en
67 El reglaIpento de 1813, había fijado en 300 pesos el límite para las demandas ante los la construccion del templo nuevo del pueblo. AGN-X-20-1O-7. Este tipo de trabajos
Alcaldes Ordinarios [ver el reglamento en ACA, tomo 1, p. 69] y este es el mismo im­ estaba previsto por el Manual de 1825. en su artículo 20 dice «...los jueces de paz de la
puesto por el Manual de 1825 para las realizadas ante los jueces de paz, pero la inflación campaña destinarán a ocho días de trabajos públicos ... » a los culpables de insultos en
lugares públicos.
debe haber ido tornando rídicula a esta cantidad, a partir de los años 1819/1820. De
todos modos, si compararnos los precios relativos hasta el inicio de la inflación, esa suma 79 Es decir. no como sumariantes como es el caso de los delitos graves.
no era tan baja y representaba en ese entonces unas 150 vacas, es decir, un pequeño
capital; pero, ya en: 1825, sólo se podrían adquirir 60 vacas con esos 300 pesos. 80 Manual, artículo 15, incisos 1 á 4, p. 5.

6' Esto. sin dudas, es una herencia de la costumbre y la práctica precedente, en la cual, la '1 Frances Bond Head. en 1826 en su paso por San Luis. se topa con un grupo de reclutas
etapa de conciliación (o de «allanamiento») era importante. Ver, por ejemplo, en un caso destinados a la guerra con el Brasil: «Encontré el lugar lleno con una banda de personas
que fue juzgado en Lliján en 1816, corno el Alcalde de la villa ordena a un Alcalde de la del aspecto más mísero. reclutas ... Eran unos trescientos y la noche anterior habian inten­
Hermandad. el «llamar a compostura» a las partes previamente para evitar gastos, en tado recuperar su libertad tratando de dominar la Guardia.»; su carruaje. descompuesto.
AGN-Criminales, L.M-l; otro ejemplo, en San Vicente en 1818, en AGN-Criminales, G­ no pudo ser arreglado por el herrero del lugar, pues éste se hallaba ocupado « ... en hacer
1. cádenas para llevar a Buenos Aires a los trescientos reclutas ... » (Head. F.B .• (1825-1826].
Las pampas y los Andes. Hyspamérica, Buenos Aires, 1986, pp. 144-145). Ver asi
69 El Manual exige de todos modos que se lleve un registro en un libro foliado un resumen mismo Parchappe.N., Expedición fundadora del Fuerte 25 de Mayo en Cruz de Gue­
de las actuaciones sobre montos superiores a 50 pesos -audencia de las partes, prueba y rra. Año 1828. EUDEBA. Buenos Aires. 1977, pp. 40-41. Vicente Fidel López señala
sentencia; lamentablemente, no hemos hallado ninguno de estos registros que podrían que la supresión de las levas forzosas por parte de Dorrego en agosto de 1827. con­
ser de enonne utilidad (Manual, p. 3). tribuyó «... muchísimo a la popularidad del nuevo gobierno entre las clases medias y
70 Este es un tema interesante, pues dio lugar a algunas polémicas en los años diez, pero no bajas del pueblo ... ». ver López. Y.F.. Historia de la ,República Argentina .... Casavalle,
Buenos Aires, torno X,1888. pp. 358.

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82 Salvatore, R., «Los crimenes de los paisanos ... », cit. Y3 Recuérdese que la temas para la elección de los alcaldes surgen desde 1805; que las
83 Cf. «Paz, orden y trabajo en la campaña...», loe. cit. partidas de «auxiliares» comienzan a utilizarse desde 1809; que la primera mención que
hemos hallado a Jos «tenientes de alcalde» es de 1815. Y que los Reglamentos de 1812,
84 Es necesario notar que, una cosa es la deserción y otra la falta de papeleta de enrolamien­ 1813, el Estatuto de 1815 y las leyes rivadavianas desde 1821 en adelante, van a modifi­
to. Los paisanos «enrolados» son milicianos y no están en servicio activo sino cuando car progresivamente las prerogativas de estos funcionarios.
son llamados a él y en cambio, los desertores, son los soldados enganchados que se han
fugado de su regimiento. !14 Paradójicamente, el hecho de no «haberse separado del mundo social ordinario» al que
hacíamos mención unas páginas atrás, es lo que les otorgaba a estos hombres toda su
85 AGN-X-21-1-3. fuerza de mediación.
86 En nuestro trabajo «El funcionamiento del Juzgado de Areco durante el rosismo (\830­ 95 Ellos surgen de Jos datos ordenados por trimestre para dos de los juzgados que hemos
1852)>>,en este mismo volumen, hemos presentado muchos otros casos similares: estudiado, Areco y Chascomús, entre 1830 y 1852; ver «Paz, orden y trabajo en la cam­
paña... », cit.
" Al juez de paz de San Vicente le dicen en 1837 «Con fecha 31 de enero ... se le pidieron
tres individuos con destino al servicio de las armas y que habiendo recibido solamente % Ver Díaz, B., op. cit., pp. 218-219.
uno llamado Jose Ocañas ... se hace necesario que a la mayor posible brevedad proceda Y.
al entero cumplimiento, remitiendo los dos restantes ...» y éste responde unos días más
tarde «El infrascripto ha recibido orden del Exmo. Sor. Govbr.... para enviar a V. el
recivo de su nota tba. hoy con la que remite un Recluta en cumplimiento de la orden
circular fha. 31 de enero ultimo ... », AGN-X-21-7-2.
88 El virrey al Cabildo, Buenos Aires, 18/10/1805. AGN-IX-19-5-4, fjs. 302.
89 Por ejemplo, la Junta al Cabildo, Buenos Aires [1810), AGN-IX·19-6-2, fjs. 356 y en tjs.
378 hay una respuesta del Cabildo de Santiago. Posadas, Rodriguez Peña y Larrea al
Cabildo, Buenos Aires, [1814), AGN-IX-19-6-6, fjs. 12-12 vta. El proyecto de ley de
1821 en este sentido, en AHPBA, 50-5-25, expediente 22, etc.
90 Ver, entre otras, la «Carta de un Labradof», publicada en El Argos de Buenos Aires del
11 de diciembre de 1824, en donde se afirma «... la causa principal y para mi única de que
las cosechas de 8 años a esta parte han ido en decadencia, es la necesidad que ha tenido
el Gobierno de ocupar alguna parte de la gente destinada a la labranza en expediciones
militares y destacamentos; y como en la necesidad urgente el modo mas seguro era ha­
llarlos al tiempo que estaban ocupados en el trabajo, la experiencia de los primeros suce­
sos les hizo entender que la ocupación los ponía en peligro; de aqui resultaba que cuando
sentían algun rumor de citación se excusaban del trabajo. ocultándose para no ser halla­
dos ...»
91 Don Benito Miguens, fuerte hacendado y hombre del régimen, solicita en 1836 que se
libere a un indio que el juez de paz Dolores ha apresado y le informa que « ... ha sido
criado en la estancia del finado Pedro Perez y dJuan Manuel Pardo yerno de dicho
finado fue su padrino de agua y olios y de hai ha tomado hese apelativo de Pardo y pr. la
revolucion de Laballe entonces andubo enlas Divisiones Federales mas despues estuvo
trabajando con D. Ventura Miñana y hase como seis meses qe. esta en mi casa pro ser
pariente del Yndio Pancho qe. esta en su toldo viviendo en mi casa... », AGN-X-21-1-2.
92 Señ'alemos que el Reglamento Provisorio de 1817 estableció taxativamente que «Hasta
que la constitución determine lo conveniente subsistirán todos los códigos legislativos,
cédulas, reglamentos y demás disposiciones generales y particulares del antiguo Gobier­
no... », Sección Segunda. Capítulo Unico, art. 2, enACA, tomo VI, segunda parte, p. 669.

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