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L o s Au s t ria s Me n o re s

Las nuevas formas de gobierno: Los validos (XVII)


Ya desde finales del reinado de Felipe II la monarquía hispana estaba
dando señales de debilidad, y, debido a la incapacidad de cumplir sus
grandes aspiraciones, empezaba a "privatizar" competencias estatales,
principalmente en el campo de las actividades militares y navales.
Encontrándonos de este modo ante una cierta refeudalización, pero no como
vuelta de dominio de una clase, si no de individuos dentro de una nueva
situación creada que todos comprendían que era irreversible.

Los Privados o validos:


Su elección dependía sólo del rey, la privanza fue una Institución
irregular, no legal, suponía la unión de dos elementos de los que muchos
monarcas no podían prescindir: amigo íntimo y trabajador eficaz.
La tarea que competía a un rey era tan abrumadora que se comprende dejara
lo más pesado de la tarea a una persona de su confianza.
Su origen hay que buscarlo en la propia mecánica burocrática y en la
ineptitud de Felipe III, a causa de la cual se crea un cargo muy parecido
al de primer ministro, pero que carece de nombre y que recae en Lerma, no
por sus méritos, sino por ser amigo íntimo del rey; este carácter
amigable, preferencial para el cargo, es lo que desluce el proceso y
oscurece lo que fue un desarrollo institucional.
Los últimos Austrias se desentienden del gobierno a través de validos, la
que puede ser explicado por lo complicado y extenso del gobierno, que
difícilmente puede ser manejado por un solo hombre; había llegado el
momento de que el rey compartiera su carga y delegara su poder.

Las funciones del valido:


Supervisa los consejos, maneja los Instrumentos escritos del gobierno y
aconseja al rey.
Influye directamente en la política real por dos vías:
1- Tiene en su cargo el aconsejar al rey.
2- Puede hablarle además como íntimo amigo.

La ascensión del valído refleja:


1- La ineptitud del monarca.
2- Las ambiciones de los aristócratas.
Cuando la corona delega competencias lo hace buscando un primer ministro;
pero, al mezclarse poder y patronazgo, la corona pierde independencia; lo
que empezó como delegación de poder, acabó como abdicación del control y
pérdida del poder.
El primer valido que hace su aparición es el duque de Lerma con Felipe
III. En un primer momento Felipe autorizaría, verbalmente, a éste para
que firmase en su nombre; años después, Felipe mandó a los presidentes de
los Consejos una Real Cédula en la que confirmaba, por escrito, los
poderes dados a Lerma desde el principio, en la que ordena que cada
Consejo y su Presidente cumplan todo lo dicho por Lerma.
Lerma fue durante veinte años el punto central del Estado. Su caída, o lo
que es igual, su pérdida de la gracia real, ocurrió en octubre de 1618.
Pasando a la sustitución inmediata de su hijo, el duque de Uceda.

¿Por qué la figura del valido?


La opinión de muchos historiadores consiste en afirmar que los validos
gobernaron porque los últimos Austrias carecieron de energía, de
carácter, de talento político, etc.
Fernández Alvarez, aludiendo a la caída de Lerma, dice:

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"Caía Lerma pero no el sistema. El régimen de validos continuará a lo
largo del siglo con la serie de reyes holgazanes, abúlicos a enfermizos
que se suceden en el trono español durante los últimos Austrias".
Por el contrarío, Domínguez Ortiz dice que Felipe IV "sostuvo a Olivares
como Luis XIII a Richelieu: por que lo creyó el hombre más indicado para
desarrollar su política, no por pereza a incapacidad mental".
Para Elliott, Felipe IV supo elegir al hombre idóneo, "Si existía en
España un hombre preparado para luchar contra los enormes problemas del
momento, ese era el Conde de Olivares" .

Listado de Validos
FELIPE III: Lerma y Uceda
FELIPE IV: OLIVARES y Haro
Mariana DE AUSTRIA(Regente): Nithard y Juan José de Austria
CARLOS II: Valenzuela
Felipe III (1598-1621)
El siglo XVII supone un repliegue tanto político como económico. Ya hemos
visto que tras la muerte de Felipe II proliferan los validos, siendo la
nota más específica del siglo XVII hispano.
Europa decide lanzarse a la ofensiva contra España. Es sustituida por
Francia en cuanto a supremacía europea. Surgen nuevas potencias
coloniales: en primer lugar Holanda y luego Inglaterra. Pero lo más
destacable del siglo XVII, es el derrumbamiento del Imperio español. Como
exponente de esta decadencia, baste mencionar la necesidad que tuvo de
declarar la bancarrota en 1607.
A la muerte de Felipe II, Lerma recibe el poder de manos del nueva
monarca. Con el ansia de este nuevo poder y por temor a las
comparaciones, Lerma echa de la Corte a los antiguos ministros de Felipe
II. Pero no contento, también desplaza a otra serie de figuras
importantes a la periferia, a Flandes, Italia o América: Duque de Osuna,
Gonzalo Fernández de Córdoba, marqueses de Bedmar y Villafranca, etc.
Este desplazamiento supone el esplendor de la periferia, pero con un
grave riesgo, la corrupción de la monarquía, ya que las zonas periféricas
estaban mejor gobernadas que la propia España.
Tras despejar el reino, Lerma comienza a enriquecerse, estableciéndose
como sistema la codicia y el nepotismo. Su poderío llega hasta tal
extremo que se permite el lujo de tener a su vez a otro valido, el
marques de Siete Iglesias.
Pero la corrupción y la inoperancia del sistema debilitan la monarquía,
su caída es detenida por la periferia.

Dos son los hechos de este reinado:


1. La expulsión de los moriscos.
Al convertirse la monarquía española en potencia del Mediterráneo, era
inevitable el enfrentamiento con turcos y berberiscos; con sus
incursiones al Levante español ponían en peligro la defensa de España,
aparentemente los moriscos españoles eran la "quinta columna", esto llevó
al gobierno a un dilema: conversión o expulsión.
La conversión no dio buenos resultados, ni acabó con la amenaza turca,
determinándose de ese modo la expulsión.
Pero esta expulsión morisca planteaba un problema grave: dejar
despobladas y sin cultivar las zonas más ricas del reino.

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Ante los planes del sultán Al-Mansur de Marruecos, aliado con Isabel de
Inglaterra, para invadir la Península, el problema se hacía urgente:
había que acabar con la cuestión morisca. Ya que la asimilación por la
sociedad cristiana resultó fallida, no había otra solución que la
expulsión. En abril de 1609 se decretó la expulsión para los del reino de
Valencia, núcleo más importante y poderoso; en diciembre, a los de
Castilla, y en abril del año siguiente, a los de Aragón.
En Valencia fue donde más se notaron las repercusiones que sobre la
economía tendrían estas medidas, En Aragón provocó la ruina de la
agricultura en la zona media del Ebro. Castilla, sin embargo debió salir
menos afectada, al igual que Cataluña. A pesar de ello, la mayor
consecuencia no fue económica, sino social.
2. La Paz exterior
Al iniciarse el siglo XVII se aprecian las ansias de paz.
- Inglaterra, tras la muerte de Isabel, I inicia las negociaciones de paz
bajo Jacobo I.
- Países Bajos, negociación de paz por los archiduques. Tregua de los
Doce Años.
- Francia, paz mediante política matrimonial Ana de Austria --- Luis XIII
- Felipe IV ------- Isabel de Borbón

La paz finalizará con la guerra de los Treinta Años (Guerra 30 años(1618-48):


Los viejos enfrentamientos religiosos derivan en una guerra por la supremacía Habsburgo en
Europa. Asoló Alemania. Finaliza con Paz de Westfalia, que relega a los Habsburgo) que se
iniciará durante el reinado de Felipe III, desarrollándose y finalizando
con Felipe IV.

AUGE Y CAIDA DEL IMPERIO ESPAÑOL

1516: A la muerte de Fernando de Aragón, la Corona española recae sobre Carlos I de


España y V de Alemania, el cual reúne bajo un solo cetro los reinos españoles
de Castilla y Aragón, más los dominios italianos y europeos de los Habsburgo.
1519: Carlos es coronado emperador del Sacro Imperio Romano (28 de junio), lo que
envuelve a España en interminables guerras; el monarca se enfrenta al Imperio
Otomano, toma prisionero en Pavía a Francisco I de Francia e intenta resolver el
grave problema de la Reforma.
1556: Carlos abdica y se confina en el monasterio de Yuste (donde muere dos años más
tarde), dividiendo sus dominios entre su hijo Felipe II y su hermano menor
Fernando I. La mayor parte del Imperio permanece en manos de la rama
española de la Casa de los Austria.
1571: Don Juan de Austria, hermanastro de Felipe II, derrota a los turcos en la batalla
naval de Lepanto.
1588: Desastre de la Armada Invencible contra Inglaterra. El declive de España se hace
más notable.
1700: Con la muerte de Carlos II, termina la dinastía de los Habsburgo y estalla la
Guerra de Sucesión española, en la que se ven envueltas Francia, Inglaterra y
Austria.
1714: La guerra termina. Francia impone a Felipe de Anjou (Felipe V), nieto de Luis XIV,
como rey de España. España pierde Bélgica, Luxemburgo, Milán, Nápoles,
Cerdeña, Menorca y Gibraltar.

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LOS BORBONES Y LA ILUSTRACION

Carlos II, el último de los Habsburgos españoles, no dejó descendientes directos pero
nombró como sucesor suyo al nieto de su hermana María Teresa y Luis XIV de
Francia, Felipe de Anjou. Coronado Rey de España y las Indias, Felipe V fue el
primer rey Borbón español inaugurando con su reinado la España de la Ilustración, una
época de armoniosas relaciones exteriores, reforma y desarrollo interior.
El reinado de Felipe V se puede dividir claramente en tres fases diferentes: en primer
lugar, la etapa de tutelaje por parte de Francia, después, la independencia y, finalmente,
la etapa de equilibrio con la gran nación vecina.
1759-1788: Durante el reinado de Carlos III, la política del primer ministro
Floridablanca mantuvo a España alejada de conflictos a pesar de la tímida intervención
en la Guerra de la Independencia americana. Carlos III realizó una profunda
reorganización de la nación, reformó su agricultura e introdujo las últimas novedades en
concepción urbana de su Nápoles natal. Fue el momento en que Madrid dejó de ser sólo
una población más de la Mancha para convertirse en una ciudad moderna, plena de
elegantes edificios a la manera de París, Milán y Nápoles. Disponía de agua corriente,
alcantarillado, iluminación urbana y una corte con gran estilo y esplendor.
Aunque existía una resistencia considerable a la introducción de nuevas ideas en los
niveles más bajos, los intelectuales del país eran receptivos a los conceptos de la
Ilustración y a la Enciclopedia de Diderot. España empezó a formar arquitectos,
ingenieros, geógrafos y naturalistas. Más tarde, las ideas democráticas engendradas por
la Revolución Francesa iban a llegar a España , aunque no iban a ser adoptadas por las
clases políticas y dirigentes.
Después de un breve período de forzada alianza con Francia, que culminó con la derrota
británica contra la flota franco-española en Trafalgar, las tropas de Napoleón invadieron
España. La sangrienta guerra de los seis años que siguió --la Guerra Peninsular,
conocida en España como la Guerra de la Independencia -- en la cual se utilizaron las
tácticas de guerrilla y vandalismo, asestó un golpe mortal a la economía española.-

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An t e ri o re s a lo s BOR BON ES
I. FELIPE IV (1621-65)
En la época de Felipe IV, hay un deterioro político y económico (Bancarrotas:
1627,1643,1656,1664) enmascarado por la figura de Olivares. Este fenómeno no es
únicamente hispánico, ya que el Conde-duque pertenecía a la generación de consejeros
reales, Richelieu, Strafford,etc., y creía, como ellos, en las grandes posibilidades que
ofrecía una organización más racional del Estado.
Bajo el gobierno de los validos de Felipe III había crecido la corrupción, llegando a
producir un desequilibrio dentro del mismo cuerpo del Estado, como resultado había
tensiones sociales con posibilidad de luchas internas
Así pues, Olivares se plantea el comenzar las reformas desde arriba del Estado, hasta
alcanzar al menos el nivel de esplendor logrado con Felipe II. La visión de éste era la
de una sociedad Justa y equilibrada.
Existe una dicotomía en su programa de gobierno; por una parte, pretende volver a la
misma situación del siglo XVI: sociedad estamental tradicional, así como normas y
valores tradicionales; por otra, una regeneración económica que exigía cambios radicales
en la sociedad.
Olivares encontró fuertes oponentes, sobre todo por parte de la nobleza que se vio
amenazada. Tuvo un intento de reformar a este estamento nobiliar con la fundación del
Colegio Imperial para la educación de los jóvenes nobles, formación militar, geográfica,
técnica, mecánica, etc, fue un proyecto fallido.
Acabó con la exención fiscal de las capas altas, al menos en la práctica, con los
"donativos" forzosos y el resurgir de las viejas obligaciones feudales.

La Vuelta a la Guerra de los 30 años:

El Imperio se ve sometido a una dura guerra, en la que participa toda Europa. El


Emperador, defensor de la causa católica, se ve apoyado por la monarquía hispana.
Los enemigos al catolicismo son:
• Las potencias protestantes: Dinamarca, Suecia, Holanda e Inglaterra.
• Las potencias políticas: Francia , Saboya y Venecia
Entre 1626-29, los ejércitos Imperiales y españoles, mandados por Wallensteín y Tilly,
habían derrotado a Cristian IV de Dinamarca obligándole a firmar la paz de Lübeck.
Surge ahora un enemigo importante: Gustavo Adolfo de Suecia, con éste el ejercito
sueco logra una gran victoria en Lützen, donde pierde la vida su jefe. Al tiempo
Wallenstein es asesinado.
España manda a don Fernando, hermano del rey, y obtiene una gran victoria en los
llanos alemanes de Nördlingen Se firma la paz de Praga, con la que finaliza el tercer
periodo de la Guerra de los Treinta Años.

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Ultima fase del conflicto: Olivares-Richelieu.

Las esperanzas hispanas se centraron en una guerra corta, y para ello era necesario un
avance fulminante sobre París.
Hacía falta dinero y Olivares puso en marcha todos las recursos, tales como:
1- acuñar monedas de vellón con riesgo de caer en la Inflacción.
2- Tributo extraordinario de las Cortes (9 millones).
3- Donativos nacionales.
Así pues, el ejercito español, mandado por el Cardenal-Infante y apoyado por el Imperial,
penetró en la Picardía y se acercó a Paris; el propio Richelieu vio todo perdido, pero Luis
XIII pudo reorganizar el ejército y hacer frente.
Durante algunos años Olivares pudo mantener el equilibrio, pero las cuantiosas pérdidas
fueron acabando con el poderío español, hasta 1640, año en el que estalla en España las
guerras internas que acabarían por despojarle de su predominio sobre Europa.
No exento de avaricia, aunque menos que Lerma, acaparó cargas con contenido
institucional. Descargó las competencias de los Consejos en Juntas, menos rígidas en su
funcionamiento y más manejables al estar integradas por elementos afines a él.

La Crisis centrífuga de 1640:

Condiciones que dieron pie a las revueltas:


En toda la Europa moderna existía una precondicíón permanente para la revuelta:
- La presión de la población sobre los recursos alimenticios.
- La amenaza constante de una mala cosecha y la muerte por hambre.
Tipos de revueltas:
Revuelta popular: provocadas por el hambre y la miseria, que adquieren acentos
religiosos.
Revuelta política: protesta de una fracción o mayoría de la nación contra un régimen
impopular.
Ambas son independientes aunque, a veces, una puede provocar a la otra. Las de Sicilia
y Nápoles responden al primer tipo: es un movimiento popular con poca o ninguna
participación de la elite.
En Portugal se puede ver, esencialmente, un movimiento de elites, aunque también contó
con el apoyo popular.
En Cataluña se da una mezcla de ambas intervenciones
Revueltas internas.
Fechas:
-1640 Cataluña.
-1640 Portugal.
-1641 Levantamiento de Andalucía.
-1646 Sicilia.
-1647 Nápoles

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Causas de las revueltas:
1. socio-políticas
• Todos los reinos de la monarquía española, excepto Castilla, eran reinos sin rey.
• La lengua como distinción y hostilidad hacia el forastero.
• Castilla aparece como monopolizadora:
• Portugal y Cataluña, quieren conservar la Independencia de sus comunidades.
2. Económicas
Cataluña y Portugal, gozaban de prosperidad económica en comparación con Castilla. De
seguir unidos a Castilla, ambos deberían esperar un empobrecimiento progresivo, hasta
alcanzar la miseria a que había llegado Castilla.
* Los levantamientos de Sicilia y Nápoles, nacieron del descontento de una población
explotada por el fisco que descarga su cólera sobre la clase gobernante.
* Las cuatro revueltas nacían de una causa común, la presión fiscal ejercida por un
gobierno ajeno que iba sufriendo derrotas en la guerra.
La Guerra de Cataluña comienza por un levantamiento campesino en las calles de
Barcelona (el llamado Corpus de Sangre, antecedente de la actual "diada" nacionalista).
Este levantamiento se debe, entre otras cosas, al descontento provocado por la
concentración de soldados extranjeros en Cataluña para acudir a las guerras europeas.
Como intento para sofocar el movimiento, Olivares nombró virrey a un catalán, el duque
de Cardona, medida que no sirvió de nada.
En su levantamiento Cataluña pide ayuda a Francia y en compensación nombran a Luis
XIII conde de Barcelona.
Pero en medio de estos conflictos la monarquía debe enfrentarse a un nuevo problema:
la sublevación de Portugal.
Ya no debía luchar por su hegemonía en Europa, sino por su unidad interna.
La sublevación de Portugal era más difícil de contener. Cuando llegó la noticia de la
rebelión a Madrid, el duque de Braganza era ya Juan IV de Portugal.
Por primera vez desde la Reconquista, España tenía dos frentes internos peninsulares.
Además de estas dos revueltas, había mas en la Península: Andalucía se levantaba en
conexión con Portugal, de manos del duque de Medína-Sidonla y del marqués de
Ayamonte.
También en Aragón las hubo, con el virrey a la cabeza y el duque de Bajar junto con
Carlos Padilla, en conexión con el alzamiento Catalán.
Las de Sicilia y Nápoles fueron posteriores, para entonces ya había caido Olivares y era
sustituido por el conde de Haro.

La Renuncia a Victoria: Westfalia Y Pirineos.

Tras la crisis de 1640 y la caída de Olivares, llega al poder, como privado, Luís de Haro;
su misión era la de poner fin a los alzamientos internos y alcanzar la paz. Cuestión nada
fácil.
-Hasta 1648 España luchaba en el norte de Holanda.
-Hasta 1659 contra Francia.
Para entonces Cataluña podrá ser dominada pero Portugal será irrecuperable.

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Con la derrota de la batalla de las Dunas, la monarquía católica dejó de contar como
potencia marítima.
Pero aún más se agravó el futuro de España, con la muerte del príncipe Baltasar Carlos,
dejando vacante la sucesión masculina. Felipe IV casa de nuevo, ahora con Mariana de
Austria y tiene otro hijo varón: Carlos II.
Por fin Felipe IV se decidió por la paz con Holanda, firmando en Münster como una parte
de la paz de Westfalia Esta paz no fue completa, ya que España siguió la guerra durante
una década más.
En estos momentos Francia estaba en plena guerra civil: la Fronda, de este modo la
pugna, entre ambas potencias quedaba nivelada.
Felipe IV sólo se preocupaba de rehacer la unidad hispana, recuperando Portugal, con
esas miras y para poder concentrar sus esfuerzos en la frontera portuguesa, se decidió a
la paz con Francia, mediante el tratado de los Pirineos, en la que se perdía el Rosellón,
Artois, y otras plazas de Flandes y Luxemburgo.

Regencia de Mariana de Austria (1665-75).

Luis XIV siguió prestando ayuda a los portugueses, y además éstos se aseguraron el
apoyo inglés mediante la alianza de una princesa portuguesa, Catalina de Braganza, con
Carlos II Estuardo. Convirtiéndose así en una potencia más sólida que la hispana.
Muere Felipe IV dejando como heredero a Carlos, que aún era un niño, y a una regente
de escasas dotes.
Luis XIV reclamó para su esposa, María Teresa de Austria, hija de Felipe IV, algunas
potencias de los Países Bajos, pero fue rechazada su petición pasando a la acción.
Esta agresión francesa hizo que España concertara la paz con Portugal para proteger su
retaguardia.

-La Triple Alianza:

Formada por las potencias marítimas, Inglaterra, Holanda y Suecia a la que se unió
España frenaron la intervención francesa, firmando la paz de Aquisgrán con España, por
la que devolvía los territorios ocupados.
Felipe IV estableció en su testamento un organismo consultivo, la Junta de Gobierno,
para que ejerciera el poder tras su muerte, dejando a Mariana como figura decorativa. En
esta Junta se integraba a miembros de la alta nobleza y el alto clero, junto a los primeros
magistrados de la nación. La viuda rechazó a la Junta y, para gobernar, se valió de un
hombre de su confianza, su confesor, el padre Nithard.
Esta privanza duró tres años, ya que fue destituido por Juan José de Austria, hijo
natural de Felipe IV, que con un ejercito llegó a Madrid mandando a la reina un ultimátum,
ante el cual despidió a su confesor. Pero aún así no obtuvo el cargo de valido que
ansiaba, quedando como vicario de Aragón.
Fue Fernando de Valenzuela el que obtuvo la confianza de la reina. Valenzuela se dedicó
a la venta de los puestos y cargos administrativos, asistiendo de este modo a un declive
del valimiento, aunque esta crisis de privanza se debe a la figura real que lo respalda

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II. CARLOS II - 1675-1700
El 6 de noviembre de 1675, Carlos cumplía 14 años, alcanzando la mayoría prevista de
edad, días antes su madre le presentó un proyecto por el que se prolongaba su regencia
durante dos años más; pero Carlos se negó a firmarlo. Ante esta negativa, la reina madre
intervino para el nombramiento de Valenzuela como primer ministro.
Esta medida provocó el descontento de don Juan José de Austria, que, con un ejército y
apoyado por la corona de Aragón, marchó sobre Madrid; Valenzuela se vio obligado a
huir y esconderse en El Escorial, siendo desterrado posteriormente a las islas Filipinas.
El gobierno de don Juan José de Austria duró tres años, hasta su muerte.
Aunque todos los vaticinios aseguraban un rápido fallecimiento del raquítico Carlos II, lo
cierto es que tuvo un reinado bastante largo: hasta la edad de casi 39 años.
De su primer matrimonio, con María Luisa de Orleans, no tuvo descendiente. Casó de
nueva con Mariana de Neoburgo y tampoco consiguió sucesor, lo que provocará una
problemática considerable, al quedar vacante el trono de la Corona Hispana, ante la
cual todos los países europeos intentarán establecer sus derechos a esta sucesión, no ya
tanto por ser España una pieza apetecible en el reparto de poder continental; sino por
neutralizar sus posibilidades de volver a ser otra vez, tras una posible recuperación, la
principal fuerza continental como ya había sido en tiempos pasados.
En estos momentos finales del siglo, la situación de la Península es:
• debilidad económica general.
• contracción demográfica (por movimiento natural).
• por emigración hacía América paralización económica de Castilla.
• Desarrollo económico catalán.
• Inflación monetaria castellana.
El alza económica catalana no va en correspondencia con un alza demográfica. La
expulsión de los moriscos afectó mas al área aragonesa que a Castilla.
En el XVII se producen tres importantes epidemias que merman la población peninsular,
los datos, aunque con reparos, nos hablan de pérdidas de hasta 14.000 habitantes en
una de estas epidemias en Córdoba; de 60.000 en Sevilla; en total las tres epidemias
pudieron reducir la población en, más a menos, un millón de personas. Esta baja
demográfica se agrava si sumamos a los moriscos expulsados.
En el terreno económico, observamos frecuentes intentos fallidos de crear un
proteccionismo; el más llamativo es el de 1.679, inspirado en el colbertismo francés. Pero
la masiva presencia de extranjeros al frente de la actividad comercial y las más
frecuentes acuñaciones de moneda en cobre imposibilitan, junto con los acontecimientos
políticos, la solución.
La sucesión a este rey, empeñado en no ser un juguete de las potencias europeas, que
habían conseguido arrebatar a España el liderazgo, traerá la alternativa de un cambio
dinástico materializado en la francesa casa de Borbón que, aun planteado y preparado
por el propio monarca, no estará exento de problemas y desembocará en una guerra: La
Guerra de Sucesión.-

AQUÍ COMIENZAN DE LOS BORBONES


Felipe V
Felipe V de España
(Versalles,1683-Madrid,1746).
Rey de España (1700-enero
1724, septiembre 1724 - 
1746). Felipe, duque de Anjou,

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era nieto de María Teresa de Austria (hermana del rey Español Carlos II) y de Luis XIV de
Francia.
Carlos II, a falta de descendencia directa, le nombró heredero y, tras la muerte del rey, el
24 de noviembre de 1700 fue proclamado rey de Castilla y de Aragón, jurando como rey
en 1701 ante las cortes castellanas.
En 1701 contrajo matrimonio con María Luisa Gabriela de Saboya.
Pero el emperador austriaco Leopoldo I, consideró que su segundo hijo, el archiduque
Carlos, tenia más derechos al trono español que los del duque de Anjou. Iniciandose en
europa la guerra por la sucesión a la corona Española. Aliandose con Austria en la
Alianza de la Haya (1701): Inglaterra, Holanda, Dinamarca, Brademburgo y otros
principes alemanes, más tarde tambien Portugal y Saboya. Tambien en la peninsula, los
estados de la corona de Aragon se declararón partidarios del Archiduque Carlos. En el
lado de Felipe de Anjou estaban todas las posesiones Borbonicas, incluyendo a Francia.
En 1701 Felipe obtuvo las victorias de Santa Victoria y Luzzara en Italia, luego en España
Almansa (1707), Brihuega y Villaviciosa (1710).
En abril de 1711 murio el emperador José I y le sucedió el aspirante al trono español
Carlos. En consecuencia entre 1713 y 1715 se firmaron una serie de tratados (Utrecht,
Rastadt, Baden y Amberes) que pusieron fin a esta primera guerra europea del siglo
XVIII. Perdiendo España sus posesiones en Italia y en los los Paises Bajos y tambien
Gibraltar y Menorca.
En 1707 fuerón abolidos los fueros de Aragón y Valencia y en 1716 se puso fin a los
privilegios forales de Cataluña y Mallorca, bajo el pretexto de ser subditos rebeldes. En
1713 estableció la ley sálica.
En 1714 se caso con Isabel Farnesio de Parma, substituyendo el influjo frances por el
italiano. Las nuevas directrices politicas inspiradas por Isabel y las llevaba a cabo
Alberoni tenian como finalidad revisar los tratados de Utrecht y Rastadt para recuperar las
posesiones italianas.
En 1717 Alberoni se apodero de Cerdeña y a continuación Sicilia dando lugar a formación
de la cuadruple alianza (Inglaterra, Francia, Austria y Holanda) contra España, que
finalizo con la perdida de Sicilia y algunas posesiones peninsulares. Finalmente Felipe V
despidio a Alberoni (diciembre 1719).
El 10 de enero de 1724 Felipe abdico en su hijo Luis I, el cual murio en agosto del mismo
año por unas viruelas malignas. Felipe V volvio a ocupar el trono en septiembre y sus
nuevos ministros Patiño, Campillo y Ensenada dirigieron la politica española de un modo
más realista que los anteriores.
En 1729 por el tratado de Sevilla Francia y Gran Bretaña reconocieron el derecho del
infante Carlos a los ducados italianos de Parma, Toscana y Plasencia.
Patiño intensifico la aproximación a francia que culmino con el primer pacto de familia,
que determino la entrada de España en la guerra de sucesión de Polonia, apoyando a
Estanislao I, suegro del rey Luis XV. Los ejercitos españoles se apoderarón de Nápoles y
Sicilia, conquista reconocidas por el tratado de Viena (1735) al principe Carlos a cambio
de renunciar a los ducados de Parma y Plasencia.
En 1743 tiene lugar el segundo pacto de familia, con motivo de la sucesión de Austria.
En 1746 un ataque de aplopejía termina con su vida, aunque en los últimos tiempos sufria
un desequilibrio mental que le impedía gobernar.

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Luis I (1724)
Recibió el trono en vida de su padre, pero murió muy pronto a causa de la viruela.-

Fernando VI
Fernando VI de España
(Madrid,1713-Villaviciosa de
Odón, 1759). Rey de España
(1746-1759), hijo de Felipe V y de
María Luisa Grabiela de Saboya.
En 1729 se casó con la princesa
Bárbara de Portugal, quién ejerció
una gran influencia.
Sus colaboradores más directos
fueron Carvajal (simpatizante de
Gran Bretaña y Portugal) y
Ensenada (simpatizante de Francia).
El la paz de Aquisgran, que finalizaba la guerra de sucesión austríaca (en la que entro su
padre Felipe V), obtuvo los ducados de Parma, Plasencia y Guastalla para el infante
Felipe (segundo hijo de Isabel de Farnesio). Fernando VI no entró en ninguna nueva
alianza europea que pudiese comprometer la paz del país.
En 1750 se firma el tratado de Madrid con Portugal, con cambios de unas leguas de
posesiones jesuíticas en Paraguay por la colonia de Sacramento (lo que ocasiono la
caída de Ensenada por su abierta oposición).
En 1752 funda la Academia de San Fernando de Bellas Artes y en 1758 firma un
concordato con la santa sede.
En 1758 muere su esposa Bárbara, lo que agravó la melancolía crónica dl monarca,
llevándole a sufrir ataques de locura, uno de los cuales acabó con su vida.

Carlos III
Carlos III (Madrid, 1716 - Madrid
1788). Duque de Parma y
Plasencia (1731-35), rey de
Nápoles y Sicilia (1734-59) y de
España (1759-1788). Hijo de
Felipe V y de Isabel de Farnesio.
A raíz de la guerra de sucesión de
Polonia, entró en Nápoles (1734)
y se apoderó de Sicilia.
En 1759 sucedió a su
hermanastro en Fernando VI en el
trono Español, su reinado es el
más característico del llamado despotismo ilustrado.
El primer periodo hasta el motín de 1766, estuvo presidido por el italiano Esquilache,
posteriormente, en la dirección del Estado, se sucedieron Aranda, Grimaldi, Floridablanca
y Campomanes.

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Inició un programa de reformas sociales, políticas y económicas, que lesionaban los
intereses de la oligarquía aristocrática y religiosa, las cuales alentaron el motín popular de
Esquilache (1766).
Desde el motín, continuaron las reformas, pero más cautelosamente. En 1767 se decreto
la expulsión de los jesuitas y la limitación de los controles inquisitoriales.
En política agraria: reparto de tierras comunales, medidas para la división de latifundios,
regulación de los arrendamientos rústicos, disposiciones contra los privilegios de la
Mesta, nuevas colonizaciones (como la de Sierra Morena), constituyeron los primeros
intentos de reforma agraria.
En política industrial: finalización de los sistemas gremiales, protección de la industria
privada, incremento de las manufacturas reales.
En política comercial: supresión de aduanas interiores, liberación del comercio de granos
(1765), del comercio con América (1778), fundación de las Juntas de Comercio, la
Sociedad Económica de Amigos del País, etc.
En obras públicas: construcción del pantano de la Loja, del puerto de San Carlos de la
Rápita, mejora de la red de rutas.
En hacienda: unificación del sistema monetario, se crean los valores reales, el primer
papel moneda, la primera banca estatal (Banco de San Carlos, 1782).
En política exterior: se busca la paz en el mediterráneo (tratados con agencias bereriscas
y con el imperio Otomano, neutralización de Gran Bretaña en América e intentos de
recuperación de Menorca (1782) y Gibraltar (sitios 1780-1782). Reorganiza la marina y el
ejercito.
Tras la firma del tercer pacto de familia con Francia (1761) declara la guerra a Gran
Bretaña (1762), finalizada con el tratado de París (1763).
En 1779 estalla otra guerra con Gran Bretaña, donde se intenta recuperar Gibraltar
(1780/2) y se ocupa Menorca (1782), finalizando con la paz de Versalles (1783), cediendo
los británicos a España la Florida y reconociendo la ocupación de Menorca.

Carlos IV
Carlos IV (Nápoles, 1748 - Roma
1819). Rey de España (1788-
1808). Hijo de Carlos III y de
María Amalia de Sajonia. Se
esforzó por seguir las normas
trazadas por su padre. Pero dos
circunstancias acrecentaron la
decadencia y desastre del
reinado: la personalidad vacilante
del monarca y la coyuntura
exterior surgida con la Revolución
Francesa.
En 1789 se deroga la ley sálica.
El gobierno español a través de Floridablanca, adopto una politica represiva frente a las
ideas y doctrinas revolucionarias.
Tras la destitución de Floridablanca (28 de febrero de 1792), el conde de Aranda se hace
cargo del gobierno y desde 1793 hasta el final del reinado Manuel Godoy, salvo en el
periodo 1800-1802 que se sucedieron Saavedra, Jovellanos y Urquijo.

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Tras la muerte en la guillotina de Luis XVI (21 de enero de 1793), se declara la guerra a
Francia, culminando en la paz de Basilea (22 de julio de 1795)
El resto de la politica exterior (hasta 1808) acontece como consecuencia de la alianza de
España con Francia (primero con el Directorio y luego con Napoleón).
El primer tratado de San Ildefonso (18 de agosto de 1796) obligo a Godoy a luchar contra
Gran Bretaña
Tras recobrar el poder Godoy en 1800, se inician las campañas de guerra contra Portugal
y Gran Bretaña, que finalizan con los desastres de Finisterre, Trafalgar y el tratado de
Fontaineblau (27 de octubre de 1807).
Los fracasos militares, la crisis económica y el ascendiente de Godoy sobre los monarcas
concluyeron en la conspiración del futuro Fernando VII, al que se le incoó un proceso
(1807).
En 1808 Napoleón invade la península y el descontento popular condujo al motín de
Aranjuez (dirigido por los fernandinos) y que acabó con el poder de Godoy (17 de marzo
de 1808) y la abdicación del monarca (19 de marzo) en su hijo Fernando.
Carlos marcho a Bayona, donde abdicó de nuevo, pero esta vez a favor de Napoleón.
Luego siguió un exilio de 11 años, finalmente se instalo en Roma, donde permaneció
hasta su muerte (19 de enero 1819).-

Fernando VII
Fernando VII de España (El
Escorial, 14-X-1784 - Madrid 29-
IX-1833). Rey de España (1808;
1814-1833), hijo de Carlos IV y de
María Luisa de Parma. Se casó
en 1802 con María Antonia de
Nápoles.
Entre 1806 y 1808 dirigió sin éxito
la Conspiración de El Escorial
contra Godoy. Recibió la corona
al abdicar su padre tras el Motín
de Aranjuez, el 19 de marzo de
1808.
Su primer reinado duró del 19-marzo-1808 al 6 de mayo de 1808, debido al papel del
general Murat, que le atrajo a Bayona, en donde se vio obligado a abdicar en favor de su
padre y este, a su vez, en favor de Napoleón, el cual cedió la corona a su hermano José
I.
Mientras en la península se libraba la Guerra de la independencia y en Cádiz se
establecía un Régimen constitucional (reconociendo como único rey a Fernando VII),
Fernando quedo recluido en el castillo francés de Valençay.
En unas notas viles, felicita a Napoleón por las repetidas victorias en España firmando al
pie como "el más humilde súbdito de su majestad Imperial y Real, cuya augusta frente
corona la Providencia". Solicita a Napoleón la mano de una sobrina, primogénita de José
I "para quitarle a un pueblo ciego y furioso el pretexto de continuar cubriendo de sangre
la patria".
Las cortes de Cádiz aprueban la Constitución de 1812. El 11 de diciembre de 1813, se
firmó el tratado de Valençay por el cual Napoleón reconocía a Fernando VII como rey de
España.

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El 4 de mayo de 1814 atendiendo al manifiesto de los persas, redactó un decreto por el
que anulaba todos los actos de las cortes realizados en su ausencia, volviendo a un
régimen absolutista. Fernando llevó personalmente la gestión de su gobierno,
incluyendo la depuración de afrancesados y liberales.
Tras las batallas americanas de Chacabuco (1817), Maipú (1818) y Boyacá (1819) los
independentistas Bolivar y San Martín consiguieron la emancipación de las colonias.
Los movimientos liberales realizaron varios levantamientos: Mina (1814), Porlier
(1815), la conspiración del triángulo (1816), Lacy (1817), Vidal (1819), hasta el finalmente
triunfante coronel Riego en Cabezas de San Juan (1820).
El 9 de marzo de 1820, instalado un gobierno provisional (la Junta Provisional
Consultiva), Fernando firmo la constitución de 1812, iniciándose el trienio liberal. Se
suprimieron la Inquisición, los mayorazgos y los señoríos. No obstante la oposición
intransigente de los absolutistas, la regencia de Urgel, forzaron a Fernando VII a solicitar
ayuda a las potencias de la Santa Alianza.
En abril de 1823 entra en España el ejercito de los Cien Mil Hijos de San Luis, al mando
de Luis Antonio de Borbón, duque de Angulema, el gobierno liberal abandona Madrid y se
lleva prisionero a Fernando VII hasta Cádiz. Que tras la toma de la misma por los
franceses, liberan al rey y le restituyen todos sus poderes iniciándose la década
ominosa (1823-1833).
Se restablecieron las instituciones previas a 1820, salvo la Inquisición. La represión fue
muy rigurosa, la mayor parte de los elementos liberales emigraron y la presión de las
potencias europeas provocó el decreto de amnistía del 1 de mayo de 1824.
Esta política causaría la aparición del partido de los apostólicos (ultra), posteriormente
configurado entorno al hermano del rey Carlos María Isidro, que daría origen al carlismo.
Llevando a cabo en Cataluña la guerra dels malcontents (1827).
Por el lado liberal abundaron también las conspiraciones: la conspiración de los
emigrados, dirigida por Mina (1824), el desembarco de los hermanos Bazán en
Guardamar (1826), la expedición de Mina (1830) y la de Torrijos (1831), todas fallidas.
Tras enviudar de María Antonia de Nápoles (1802-1806), Isabel de Portugal (1816-1818),
María Josefa Amalia de Sajonia (119-1829) se casa con María Cristina de Borbón-
Nápoles (1829) con la que tuvo a Isabel y a María Luisa Fernanda. Para posibilitar el
acceso al trono de sus hijas, derogó la ley sálica en 1830. Realmente fue derogada por
las cortes en 1789, aprobando una Pragmática Sanción, pero no fue publicada hasta
1830.
Un grupo de realistas puros, apoyados por la Santa Alianza, negó la legalidad de la
Pragmática e intentaron en los sucesos de la Granja de 1832, la sucesión en favor de
Carlos María Isidro, hermano menor de Fernando VII. Aprovechando una grave
enfermedad de Fernando VII, consiguieron que este firmara un Decreto derogatorio de
la Pragmática.
Repuesto el rey, el gobierno de Francisco Cea Bermúdez, repuso la Pragmática,
solucionada la sucesión en favor de su hija Isabel II y con ello el régimen liberal se
estableció definitivamente en España.
El 3 de octubre de 1833, ya muerto el rey Fernando VII y en vísperas de su entierro, tiene
lugar el primer levantamiento carlista.-

LA GUERRA PENINSULAR Y LA CONSTITUCION DE 1812

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1808-1813: La población española se alza contra la dominación francesa (2 de mayo de
1808) y con la ayuda inglesa se vence a Napoleón. La Guerra Peninsular (Guerra de la
Independencia) fue el factor clave de la cristalización del nacionalismo español.
1808: La crisis del Antiguo Régimen que había abierto las puertas a la invasión
napoleónica, también coincidió con una crisis dinástica que minó el enorme prestigio de
una corona milenaria. Fernando, príncipe de Asturias y heredero al trono, conspiró contra
Godoy, el Primer Ministro, que había sido acusado por la opinión pública de ser el amante
de la reina. Fue culpado por todos los males de aquella época turbulenta. En marzo de
1808 cayó Godoy y Carlos IV abdicó en favor de su hijo, pero la institución monárquica ya
estaba irreparablemente dañada.
Napoleón, que nunca había reconocido la autoridad de Fernando VII, decidió
aprovecharse de la crisis dinástica española para sustituir a los Borbones por los
Bonaparte. Para hacer esto reunió a la familia real española en Bayona y forzó a
Fernando VII a abdicar en favor de su padre, el cual abdicó en favor de su padre. Esto
fue un acto que tuvo lugar con todos formulismos legales y fue aceptado por todas las
instituciones y personajes relevantes del reino. El régimen político que los Bonaparte
intentaron unificar era el planeado por Estatuto de Bayona del 8 de julio de 1808. Aunque
este documento es de gran importancia desde un punto de vista histórico, no tiene
relevancia práctica o jurídica porque nunca entró en vigor. Sin embargo, este era el
primer texto constitucional aparecido en España.
La reformas establecidas por este Estatuto no pudieron ser aplicadas por José Bonaparte
dado que una gran parte del pueblo español las rechazaban por considerar a la nueva
monarquía como ilegítima y como el producto de una traición.
El resultado fue el alzamiento general del pueblo español, que empezó el 2 de mayo, y
que fue inmortalizado por Goya en sus cuadros.
La Guerra Española, conocida así en Francia, duró seis años. La Guerra de la
Independencia, como fue denominada en España, involucró a la totalidad del territorio
español.
1810: Pero si la Guerra Peninsular fue una marca en la historia de las revoluciones, es
también importante enfatizar los cuerpos jurídicos y administrativos que se crearon para
que el país pudiera defenderse por si solo de los invasores usando otros medios. La
sesión inaugural de las nuevas Cortes tuvo lugar el 24 de septiembre de 1810. Se
ratificaron los siguientes principios básicos: que la soberanía reside en la nación, la
legitimidad de Fernando VII como rey de España y la inviolabilidad de los diputados. El
trabajo de las Cortes de Cádiz fue muy intenso y el primer texto constitucional español
fue promulgado en la ciudad de Cádiz el 12 de marzo de 1812.
1812: Este es el principio de la constitucionalidad española. A partir de este momento,
España ha tenido un total de siete constituciones completamente articuladas, incluyendo
la actual de 1978. Esta lista no incluye el Estatuto de Bayona, aprobado por José I en
1808, que muchos autores no lo contemplan como una constitución propiamente dicha,
por ser impuesta tras la invasión napoleónica.

Isabel II
(1830-1904) :
Reina de España, hija de
Fernando VII y de su sobrina,
Cristina de Nápoles. A la muerte

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de su padre contaba tres años, por lo que su madre asumió la regencia del trono, lo que
desencadenó la primera guerra carlista (1833-1840).Tras la expulsión de su madre como
regente, la regencia fue asumida por el general Espartero. Las Cortes la declaran mayor
de edad a los trece años, el 8 noviembre de 1843. Con su mayoría de edad asume el
trono.
El 1846 obligada por las Cortes, se casa con Francisco de Asís y Borbón, su primo. El
matrimonio fue un fracaso. Una serie de problemas y levantamientos militares convierten
su reinado en un caos. Odiada por el pueblo por su política y por los escándalos en su
Corte, es obligada a adbicar el 25 de junio de 1870, en la figura del príncipe de Asturias,
el futuro Alfonso XII. Se exilia en Francia donde muere en París el 9 de Abril de 1904, es
decir 34 años después de su abdicación.-
Recapitulando entonces, decimaos que heredó la corona de su padre, Fernando VII,
cuando contaba apenas tres años, lo que desencadenaría las llamadas guerras carlistas,
por cuanto el pretendiente, don Carlos, hermano del difunto rey, se creyó ilegítimamente
desposeído de los derechos sucesorios. Por este motivo, el reinado de Isabel estuvo
salpicado de innumerables conflictos, hasta su destronamiento con la revolución de 1868.
Pese a ello, Isabel, que había de contraer matrimonio con su primo, el infante don
Francisco de Asís, asegurando así la ulterior ascensión al trono de su hijo, el futuro
Alfonso XII, fue mujer de talante campechano y muy llanas maneras. Cuando, con ánimo
de apaciguar las discordias civiles, su madre, la reina María Cristina, le propuso el
matrimonio con el conde Montemolín, al advertir Isabel, por un retrato, que el
pretendiente a su real mano padecía estrabismo, rehusó terminante:
-¡Por nada del mundo me caso yo con un bisojo!
A lo largo de sus veintiocho años de reinado realizó diversos viajes por España. Uno de
ellos a Avilés, en Asturias, donde debía inaugurar importantes obras. Con ese motivo, la
villa asturiana se dispuso a tributarle un recibimiento caluroso. El vecindario, en general,
rivalizaba en entusiasmo. Pero entre el gentío había un hombre, llamado Mamerto, de
republicanismo furibundo y que sólo estaba allí por imposición de una preciosa niña, nieta
suya, que le tiranizaba.
Por fin, apareció el cortejo real. Venía a pie, y la reina, sonriente, saludaba a derecha e
izquierda, correspondiendo a las aclamaciones del público. De pronto se detuvo y miró
con embeleso a la nietecita de Mamerto. Luego, no satisfecha con esto, se apartó del
cortejo, vínose hasta la niña, la tomó en brazos y, besándola con efusión, exclamó:
-iQué divinidad de criatura!
Mamerto, el apóstol republicano, permaneció estupefacto. Después, ante el asombro
general de sus convecinos, gritó con voz enronquecida:
-¡Viva la Reina! ¡Viva la Reina! ¡Viva la Reina!

Isabel II (2ª)
(Madrid, 1830-París, 1904).
Reina de España (1833-1868).
Hija de Fernando VII y de María Cristina de Borbón. Sus derechos al trono eran objeto de
disputa, ya que algunos sectores no aceptaron la promulgación en 1830 de la Pragmática
Sanción de 1789 y eran partidarios de que tales derechos correspondieran al infante
Carlos, hermano de Fernando VII. Isabel fue jurada como heredera en junio de 1833 y
proclamada reina en octubre de ese año. Educada bajo la tutela de su madre, primero
ésta (1833-1840) y luego Espartero (1840-1843) ejercieron la regencia. Durante la

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regencia de María Cristina se desarrolló la primera guerra carlista. En 1843 fue declarada
mayor de edad. Ese año, Olózaga consiguió que disolviera las Cortes; posteriormente la
reina declaró que había actuado contra su voluntad. De esta forma comenzó un período
de gobierno de los moderados. En 1846 casó con su primo Francisco de Asís de Borbón.
Las desavenencias entre ambos cónyuges se hicieron pronto manifiestas. Este hecho
tuvo una gran influencia en la política nacional. La reina, que buscó la compañía de otras
personalidades, vio mermada su popularidad. También disminuyó el prestigio de la
monarquía. Presionada por la Santa Sede a causa de su situación personal, la reina
devolvió a la Iglesia gran parte de las prerrogativas perdidas en años anteriores. Por su
parte, Pío IX reconoció a la reina, restableciendo las relaciones diplomáticas (1848) y en
1851 se firmó un concordato con la Santa Sede. La influencia de la Iglesia aumentó al
punto de que un grupo de religiosos -sor Patrocinio, el padre Fulgencio y el padre Claret-
asesoraran a la reina en asuntos políticos. Esto daba lugar a una política cada vez más
reaccionaria. En 1854, la reina llamó a gobernar a Espartero para salvar la situación
creada por los sucesos revolucionarios. En 1865, Castelar publicó un artículo en el que
atacaba a la reina y que tuvo gran repercusión. La revolución de 1868 la obligó a marchar
a Francia, desde donde lanzó el manifiesto "Á la nación española". En vano intentó
recuperar su autoridad en España. En 1870 abdicó en favor de su hijo Alfonso. En 1873
reconoció la autoridad de Cánovas, al que nombró jefe del núcleo alfonsino. Además de
Alfonso, futuro rey de España, fue madre de las infantas Isabel, Paz y Eulalia. Vivió en
París hasta su muerte.

Alfonso XII
(Madrid, 1857-id., 1885).
Rey de España (1874-1885).
Hijo de Isabel II, fue educado en Francia, Suiza, Austria e Inglaterra. Accedió al trono tras
el pronunciamiento de Martínez Campos (1874). Bajo su reinado se puso fin a la segunda
guerra carlista (1876) y a la primera guerra de Cuba (1878), y Cánovas del Castillo dio
forma al sistema de dos partidos, conservador y liberal, alternándose en el poder bajo el
marco legal de la Constitución de 1876. Casó con María de las Mercedes de Orleans (su
prima), que murió a los pocos meses, y María Cristina de Habsburgo-Lorena, sobrina del
emperador Francisco José. Murió de tuberculosis antes del nacimiento de su hijo Alfonso
XIII.

ALFONSO XII: El rey liberal


El único rey que se ha
proclamado abiertamente liberal.
Alfonso llevó siempre con
discreción y sufrimiento íntimo la
mala fama de su madre Isabel II.
En contra de la opinión de
Cánovas, decidió casarse con su
prima María de las Mercedes, hija
de Luisa Fernanda y el Conde de
Montpensier.
El único rey español que se ha
proclamado abiertamente liberal
-antes incluso de subir al trono-
fue el hijo de Isabel II que, de sostenida, mimada y hasta pervertida por los liberales de
su época, pasó a ser destronada en la revolución de 1868. Era tal el hartazgo que

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aquellos hombres, generalmente uniformados, a menudo masones, casi siempre
aventureros, tenían de la reina y su familia que uno de los más ilustres, Don Juan Prim,
explicó en las Cortes su oposición a los borbones con sólo tres palabras: «Jamás, jamás,
jamás».
Pero sí, sí, sí... De la milicia a Amadeo, de Amadeo a la República y al caos, y del caos a
la milicia, el Sexenio Revolucionario (1868-1874) fue un alegato a favor de la
Restauración. Faltaban aún tres cosas: un proyecto serio, una opinión pública dispuesta a
olvidar la bochornosa experiencia isabelina y un rey español. Cánovas creó el proyecto y
la opinión; y al rey, ya que no pudo engendrarlo, también lo creó políticamente.
En la paternidad física, parece que se le adelantó uno de los amantes más apuestos de la
reina castiza, don Enrique Puig Moltó. Lo ha mostrado Ricardo de la Cierva en uno de
sus mejores libros: La otra vida de Alfonso XII, tan entretenido como silenciado.
Nació Alfonso el 28 de noviembre de 1857 y fue presentado en público, sobre la ritual
bandeja de oro, mientras Narváez iba dejando paso a O'Donnell en el gobierno. Y llegó el
rorro con acompañamiento popular de alegría y jolgorio. Si por falta de sucesión
masculina en Fernando VII llevaban isabelinos y carlistas 20 años matándose, es muy
comprensible la algazara.
Alfonso llevó siempre con discreción y sufrimiento íntimo la mala fama de su madre y la
no mejor de su padre oficial. Una, por escandalosa en su licenciosidad; el otro, por
escandaloso en su inclinación sexual, que le hacía poco propicio y físicamente poco
eficaz para la procreación. Ninguno dejó de fastidiar al vástago durante toda su vida.
Cuando fue proclamado Príncipe de Asturias en Covadonga, la reina añadió a todos sus
nombres el de Pelayo. Acierto indudable, porque a los 11 años le tocó emprender la
reconquista del trono español, perdido por Isabel II para siempre jamás, jamás, jamás.
Entonces empezó de verdad su vida. En el amargo exilio del que ha nacido príncipe y se
ve en la calle, fue educándose bajo la tutela de unos maestros que fueron también
amigos. Entre ellos destaca el Duque de Sesto, sombra y apoyo durante toda su
existencia. Liberal en sus ideas y en la utilización de su enorme fortuna, el duque estaba
casado con una rusa hermosísima, Sofía Trubetzkoy, que pasaba por hija natural del zar
y que compartía con su marido cosmopolitismo, liberalismo y entusiasmo monárquico
(hubiera sido excesivo pedirles aversión al adulterio).
Ambos desarrollaron la trama civil de la Restauración en la alta sociedad madrileña
mientras Antonio Cánovas del Castillo dirigía la política y trataba esforzadamente de que
no fuera estorbada o suplantada por la trama militar. No fueron los únicos pero sí
decisivos.
Alfonso estudió tres años en el Colegio Theresianum de Viena, para aprender lo
germánico sin olvidar lo católico. Después le eligieron la Academia Naval de Sandhurst,
la mejor de Europa, para mejorar su inglés y acrecentar su amor al parlamentarismo
británico, aunque en ella sólo pasó una temporada antes de volver a casa, o sea, a
Palacio. Fue notable estudiante, precoz en lo político, valeroso y buen patriota. ¿Se
puede pedir más a un hijo de Isabel II y nieto de Fernando VII? Cuando el general
Martínez Campos, adelantándose y contrariando a Cánovas, se pronunció en Sagunto
por Alfonso, éste hizo pública su identidad política, en forma de carta pública, con fecha
de 1 de diciembre de 1874, aunque fuera más temprana su redacción.
Ese texto, conocido por Manifiesto de Sandhurst y redactado cuidadosamente por
Cánovas, dice entre otras cosas de sustancia: «Huérfana la nación ahora de todo
derecho público e indefinidamente privada de sus libertades, natural es que vuelva los
ojos a su acostumbrado derecho constitucional y a aquellas libres instituciones que ni en
1812 le impidieron defender su independencia ni acabar en 1840 otra empeñada guerra
civil (...). Sea la que quiera mi propia suerte, ni dejaré de ser buen español, ni, como

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todos mis antepasados, buen católico, ni, como hombre del siglo, verdaderamente
liberal». Y firma: «Alfonso de Borbón».
Cánovas, historiador de fuste, hacía al posible rey hijo de las cortes de Cádiz; de religión
católica, como los carlistas que le hacían la guerra; y dispuesto a favorecer la
modernización de España, que ya entonces llamaban regeneración. El primero que lo
entendió así fue el generalísimo carlista don Ramón Cabrera, El Tigre del Maestraztgo,
que brindó público apoyo en Londres al futuro rey. Estaba en el aire la necesidad de paz
civil.
Alfonso entró en España al comenzar el año 1875, por Barcelona, que le recibió
entusiásticamente. Lo mismo pasó en Valencia, donde Martíenz Campos presumió lo
suyo. Pero fue en Madrid, faltaría más, la apoteosis.
Con sus 17 años flacos encaramados a un imponente corcel blanco, el rey adolescente
apenas podía avanzar por la Castellana entre los vivas de la muchedumbre. Y Borbón al
fin, saltándose el protocolo, provocó una anécdota que sería fabulosa si no fuera
simplemente cierta: viendo Alfonso a unas mozas muy bullangueras, que se ganaban la
vida en el mercado de la Plaza de la Cebada, cedió a su instinto político y se acercó
caracoleando para agradecerles sus vítores. «¡Más gritábamos cuando echamos a la
puta de tu madre!», le explicó una moza enardecida. Por si no sabía el rey a qué
atenerse.
Puede decirse que la coronación popular de Alfonso XII terminó ahí, tras lo cual marchó
inmediatamente a visitar al ejército que luchaba contra los carlistas, mientras Cánovas
preparaba la Constitución más longeva de nuestra Historia.
Pero su vida personal, como siempre en los reyes, marcó la trayectoria de la institución.
Al visitar la primera línea de las tropas en la batalla de Lácar estuvo a punto de ser hecho
prisionero. Escapó de milagro, como algún tiempo después a un atentado anarquista,
pero su salud se la guardaba. Tuvo en 1876 un vómito de sangre que, si bien no
trascendió fuera de su círculo íntimo, delataba una tuberculosis sorprendentemente
inadvertida en la infancia, escondida en la adolescencia y que lo emplazaba fatalmente
antes de cumplir los 20 años.
Se hacía urgente encontrarle novia y, por una vez, contrarió a Cánovas eligiendo a su
guapa prima hermana Mercedes, hija de Luisa Fernanda y el Conde de Montpensier.
Este era uno de los asesinos de Prim según el sumario instruido tras el crimen y
Cánovas, como otros liberales, lo sabía.
Varios se negaron a votar en las Cortes a la hija de un asesino como reina de España,
aunque Mercedes nunca supo la razón. Isabel II, para romper el idilio, fue más lejos y le
echó por delante a una belleza extraordinaria, la cantante de ópera Elena Sanz, a la que
ya había mandado a visitarle -tal vez a iniciarle en el sexo- al colegio vienés.
Cantando con Gayarre La Favorita -nombre que se le adjudicó-, Elena hechizó al
Príncipe, que dejó a su primera contralto, Adelina Borghi, y le puso a Elena un piso junto
a Palacio. La boda, tras el acuerdo de las cortes, se celebró pese a todo, con la poco
lamentada ausencia de Isabel II. Pero desde la ultratumba masónica, Prim se vengó: a
los cinco meses moría de tifus, larvado como la tuberculosis de Alfonso, la reina
Mercedes, que pasó inmediatamente al romancero popular.
Alfonso le guardó luto ... a su modo. Tuvo dos hijos con Elena Sanz y aceptó casarse con
María Cristina de Austria, inteligente, devota, fría, celosa y, por fortuna, constitucional. El
rey, aburrido en Palacio y enfebrecido por su enfermedad, comenzó una carrera
contrarreloj para disfrutar de la vida que se le escapaba. No dormía, apenas comía y
pasaba las noches de cama en cama. Tuvo aún tiempo para tener dos hijas legítimas y
dejar a la reina embarazada de un niño, el futuro monarca Alfonso XIII.

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Vio asentarse el turno de partidos y quiso el destino que su último gobierno fuera de
Cánovas, vuelto al poder en 1884. El 25 de noviembre de 1885, tras verle cumplir sus
obligaciones hasta el último día, España perdió al rey más popular de su historia
moderna. Le faltaban tres días para cumplir los 28 y llevaba tres años muriéndose. Tuvo
el final romántico que merecía: muy español, muy liberal.

Alfonso XIII
Rey de España nacido en Madrid
en 1886 y fallecido en Roma en
1941. Hijo póstumo de Alfonso
XII, fue proclamado rey el mismo
día de su nacimiento bajo la tutela
de su madre María Cristina de
Habsburgo-Lorena. Durante su
minoría de edad (que concluyó en
1902, a sus 16 años) tuvo lugar la
guerra con los Estados Unidos
que finalizó con la firma del tratado de París (1898) por el que España perdía Cuba y
Filipinas (junto con otros territorios menores). El 31/5/1906 se casó con Victoria Eugenia
de Battemberg, sobrina de Eduardo VII de Inglaterra, sufriendo el día de la boda un
atentado del anarquista Mateo Morral del que no sufrió daños. La movilización de
trabajadores para ir a la guerra en Marruecos junto a la situación social de los obreros
llevaron la llamada Semana Trágica de Barcelona (25 de julio a 1 de agosto de 1909),
tras lo que tuvo que sufrir protestas en el extranjero a causa de la condena de muerte a
Francisco Ferrer Guardia. Ello llevó a nombrar presidente del Gobierno a José Canalejas
(Partido Liberal) que fue asesinado en Madrid, el 12/11/1912 por el anarquista Manuel
Pardiñas en la Puerta del Sol.
Durante la I Guerra Mundial mantuvo a España en la neutralidad.
Desde 1912, las luchas en el protectorado de Marruecos fueron incrementándose, hasta
que en julio de 1921 se produjo el terrible desastre de Annual (en el territorio del Rif a
unos 120 Km. de la ciudad de soberanía española de Melilla) en el que en unos días
murieron miles de españoles bajo las armas y torturas de los rifeños marroquíes.
Mantuvo a España neutral durante la I Guerra Mundial.
La crítica situación española llevó a que Miguel Primo de Rivera, padre de José
Antonio, en septiembre de 1923 diera un pacífico golpe de estado aprobado por el propio
Rey, y que fue apoyado incluso por los socialistas.
La dictadura puso fin a la guerra de Marruecos con el desembarco de Alhucemas (1925)
y además supuso una época de gran avance social. Pero finalmente fue exiliado el
dictador y Alfonso XIII fue debilitando más su régimen (en declive desde el desastre de
Annual) hasta que tras las elecciones municipales de 12/4/1931 abdicase y abandonase
España exiliado, proclamándose la II República.-
Fue partidario del Alzamiento Militar. Antes de morir abdicó en su 3º hijo, Juan (previas
las renuncias de sus hijos Alfonso y Jaime), que nunca reinó, pues el siguiente Rey de
España tras Alfonso XIII es el actual Juan Carlos I hijo de Juan y nieto de Alfonso XIII.

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