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EL PARLAMENTO

Las sociedades van desarrollándose y al mismo tiempo


van complicando y aumentando las relaciones en ella de
todo tipo. Así mientras que en las sociedades primitivas,
las normas son orales y rige la tradición y el que manda es
el jefe, en las sociedades modernas, democráticas, las
relaciones son muy complejas, cada día nacen nuevas
normas escritas y los jefes son elegidos y controlados.

Se ha pasado de la ley del más fuerte, a la fuerza de los


votos y el poder de las instituciones, en un intento de una
sociedad más pacífica donde todos sean iguales y los más
débiles sean protegidos.

El esquema en que vivimos se basa en la definición de un


filósofo francés, Montesquieu, quién estableció un sistema
de poderes, de fuerzas, que equilibradas unas con otras
crean el sistema democrático.

Así este señor definía tres poderes:


El poder legislativo, el parlamento, elegido por el pueblo,
es el que representa a este, por ello es dónde decimos que
reside la soberanía popular.
El poder ejecutivo, que es quién manda, elegido por el
parlamento.
El Poder Judicial, encargado de vigilar que se cumplan las
leyes por todos, incluidos el poder ejecutivo, se organiza y
hace cumplir las normas que realiza el parlamento.

Por tanto, se ve que el PARLAMENTO es el centro de la


vida política democrática, desde él se ponen y quitan
gobierno, se cambian o se hacen las normas de todo tipo.
Sin un PARLAMENTO libre, sin unos diputados libres, no
existe una democracia real.

Las funciones principales de los Parlamentos son realizar


las normas, controlar al gobierno y aprobar los
presupuestos que rigen los poderes públicos.

Si se suspendiera un año el Parlamento, pensad, el vacío


social que se crearía.

Pero además, recordad, el PARLAMENTO representa la


soberanía popular, por tanto, el PARLAMENTO DE
ANDALUCIA es la representación de la soberanía del
pueblo andaluz, dentro de sus competencias, y es el
reconocimiento de nuestra personalidad jurídica y política
como pueblo y vértebra nuestro derecho a la autonomía, a
autorregularnos dentro del marco competencial que
establece el estatuto de Autonomía.

Desde las elecciones autonómicas de 1982, Andalucía


tiene su Parlamento propio, por tanto el reconocimiento de
su propia soberanía, de que somos un pueblo con una
identidad singular y con personalidad política.

Desde ese momento tenemos la posibilidad de regirnos y


de establecer las normas necesarias para organizar nuestra
vida. Es desde Andalucía desde donde se establece cuando
y en donde se colocan los hospitales y las guarderías, es de
donde se planifica para bien o para mal el día a día de
nuestra tierra.
El parlamento esta formado por parlamentarios elegidos
en las ocho provincias, con un mandato representativo,
representan al conjunto de los andaluces, cada
parlamentario representa a todo el pueblo andaluz, no sólo
a los de su provincia sino a todos incluso a los que no
hayan votado.

El parlamentario a la vez que cumplir las funciones del


Parlamento, que antes he definido, tiene una muy
importante, tan importante como las tres anteriores, la de
llevar los problemas e inquietudes de los ciudadanos al
parlamento.

Si he mencionado que el día a día de nuestra sociedad se


vislumbra desde el Parlamento, será allí donde hay que
llevar los temas que preocupan, cuestión que muchas
veces los propios ciudadanos olvidan, la vía parlamentaria.
Así si se habla de la distancia entre política y ciudadanos,
esta parte precisamente de ese alejamiento entre los
parlamentarios y el ciudadano, pues si falta una
ambulancia UCI en un pueblo o es necesario una nueva
guardería, ese debate debe de ser llevado al parlamento,
pues es allí desde donde se puede decidir las soluciones,
teniendo que ser por lógica el camino el que un
parlamentario sea el que proponga el debate.
Los parlamentarios sin un pueblo vivo, se convierte en un
mero funcionario, no en el representante de la soberanía
nacional de un pueblo. Un pueblo que debe de avanzar
rápidamente ante los nuevos problemas y apuestas, tal
como va creciendo la nueva sociedad moderna.

La Bandera de Andalucía, también llamada


Arbonaida

En la Antigüedad los colores más representativos de


Andalucía fueron el rojo y el blanco, basándonos en
testimonios tales como las franjas rojas que decoran la
Dama de Baza, las túnicas blancas de los sacerdotes del
Hércules o la alternancia del color blanco y rojo en los
arcos de muchas construcciones romanas que serían
retomada por los musulmanes para los arcos de la
Mezquita de Córdoba.
La primera bandera verde que ondea en el cielo andaluz es
el estandarte de la dinastía omeya, allá por el siglo VIII.
Fíjate, hace más de 1.200 años.
El primer texto escrito que hace referencia a una bandera
verde, blanca y verde es del siglo XI y fue escrito en verso
por un poeta nacido en Guadix llamado Abu Asbag. La
poesía es la siguiente:
«Una verde bandera
que se ha hecho de la aurora blanca un cinturón,
despliega sobre ti un ala de delicia.
Que ella te asegure la felicidad
al concederte un espíritu triunfante».
Posteriormente, la banderas blancas y verdes son
utilizadas en Al Andalus y en el reino nazarí de Granada
En el año 1.641 el duque de Medina Sidonia encabeza una
rebelión en la que intenta la independencia de Andalucía
para crear una país separado del Reino de España. La
bandera de esta rebelión es verde y blanca.

En el siglo XIX se producen numerosas asambleas


andalucistas que proponen los colores de la bandera de
Andalucía. Las propuestas son: negra, roja, blanca y verde,
otra en tres franjas horizontales, negra, blanca y verde, y
una tercera sería roja, blanca y verde.

Posteriormente, la Asamblea de Ronda de 1.918 establece


que la Bandera de Andalucía es la que todos conocemos.

Como tal se reconoció en el borrador del Estatuto de


Autonomía de Andalucía de 1.936 y en el Estatuto actual.
Has podido ver como el origen de nuestra bandera tiene
más de 1.200 años de historia.

El 28 de febrero se celebra desde hace poco más


de 20 años.

Pero no es una casualidad esta fecha, es


consecuencia de un proceso histórico que ha
durado muchos años y muchos esfuerzos del
pueblo andaluz, de sus hombres y de sus mujeres.

Este esfuerzo y ese trabajo ha hecho de que


Andalucía sea una Comunidad Autónoma, sea
una nacionalidad, dentro de España, como señala
el Artículo 1º de nuestro Estatuto de Autonomía.

El ser Comunidad Autónoma nos permite tener


un Estatuto de Autonomía, que es una ley del
Estado Español que nos permite que nosotros
podamos gobernarnos a nosotros mismos, en
todas aquellas cosas en que tenemos competencia.

En resumen, si la Constitución es el marco legal


para todos los españoles, el Estatuto de
Autonomía, es la Constitución para los andaluces
en todas aquellas cuestiones que en base a la
Constitución española tenemos competencia
La autonomía es el derecho que tienen los pueblos
de poder gobernarse a si mismos, de organizarse
y de crear sus propias normas, todo ello, dentro
de las competencias que les da la constitución.

Hoy los andaluces, vemos con normalidad


nuestro autogobierno, nuestra AUTONOMIA, y
la celebramos rutinariamente, pero esta no ha
sido gratuita. Como antes he dicho es obra del
esfuerzo de muchos hombres y mujeres que
lucharon para que hoy tengamos lo que tenemos,
por ello, es importante que nosotros sigamos
trabajando para que Andalucía siga avanzando
poco a poco, pero siempre avanzando, y eso no se
consigue sino es por el esfuerzo de nosotros. DE
CADA UNO Y DE TODOS EN COMUN.
Ahora vivimos con libertad, en democracia,
donde se respeta los derechos de cada persona y
de los pueblos pero no siempre ha sido así. Ha
habido épocas en que no se podía ni hablar, esto
lo habréis oído comentar a vuestros padres.

Antes de tener la Constitución vigente de 1978,


hubo una época que comenzó con la Guerra Civil
Española, iniciada el 18 de julio de 1936, y que
siguió con el Régimen del General Franco, donde
no había democracia, donde no se permitía la
autonomía.

Pero antes de la Guerra Civil, durante la II


República Española, ya unos andaluces dirigidos
por Blas Infante lucharon por conseguir la
Autonomía. Por ello, nuestro Estatuto de
Autonomía, en el Preámbulo, lo nombra Padre
de la Patria Andaluza.

Porque si no hubiese sido porque comenzó la


Guerra Civil Andalucía hubiera tenido su
autonomía en octubre de 1936, porque ya el 5 de
julio de 1936, en la Diputación Provincial de
Sevilla, se celebró la Asamblea Pro-Autonomía,
con presencia de parlamentarios, Presidentes de
Diputaciones y representantes de Ayuntamientos
y andalucistas, acordaron nombrar a BLAS
INFANTE Presidente de Honor de la Junta
Regional y preparar la autonomía.

Pocos días después de comenzar la guerra


asesinaron a Blas Infante en la madrugada del 10
al 11 de agosto, con la paradoja de humor negro,
que fue condenado al final de la guerra, cuando
llevaba varios años muerto por el Tribunal de
Responsabilidades Políticas de Sevilla, por querer
formar un partido andalucista.

Blas Infante es considerado el Padre de la Patria


Andaluza porque con sus libros, sus ideas y su
vida reivindicó la historia y el autogobierno de
Andalucía. También, junto a otros muchos
andaluces, demostró que Andalucía era y es una
nacionalidad.

Nuestra historia, la de todos los andaluces y la de


nuestros antepasados, fue olvidada y marginada
durante siglos por las personas que no querían
que Andalucía tuviera conciencia de pueblo, de
país.

Durante muchos años, la historia de Andalucía no


se estudiaba en las escuelas, no había libros en los
que poder conocer los principales hechos de
nuestro pasado y la cultura andaluza era
ocultada.
Andalucía es como una gran familia a la que
habían hecho olvidar su pasado. Imagínate que tú
no sabes nada de tus padres, ni de tus abuelos...
Pues así ha estado Andalucía durante siglos.

Blas Infante y otras muchas personas trabajaron


para recuperar nuestra historia y pedir el
autogobierno pleno de nuestra Andalucía.

El pensamiento de Blas Infante

Andalucía es una nacionalidad. Sus habitantes


persiguen un objetivo común: la liberación de
Andalucía. Blas Infante entiende la liberación de
Andalucía como:
• La eliminación de las desigualdades sociales.

• La consecución de una educación y sanidad

gratuita. Es necesario que todos los andaluces


tengan la mejor formación y educación posible.
• Un autogobierno andaluz, que luche en contra

de los que anteponen los intereses foráneos a


los propios andaluces.
Partiendo de su autogobierno, Andalucía promoverá
una España moderna en la que se respeten las
características y peculiaridades de cada uno de los
pueblos que la componen.
En 1.933 un diputado socialista protestó porque Blas
Infante había gritado "Viva Andalucía Libre". A lo
que Blas contestó de la siguiente forma:
- ¿Qué quiere usted que dijera, viva Andalucía
esclavizada?
Andalucía es una realidad nacional, una Patria,
entendiendo ésta como un grupo humano que siente
las mismas necesidades y ha de trabajar por
satisfacerlas.
El nacionalismo andaluz debe ser reivindicativo para
eliminar desigualdades. Los habitantes de Andalucía
deben recuperar el ideal de su existencia, la
cualidad que hizo de nuestra nacionalidad uno de
los pueblos más avanzados de Europa en varias
épocas de su historia.
Andalucía es una nacionalidad que se diferencia de
otros pueblos por su historia y su cultura.
• Tartessos fue el primer país políticamente
organizada de Europa hace más de 4.500 años.
• La Bética, la Andalucía Romana, fue un ejemplo

de prosperidad.
• Al Andalus fue, durante la mayor época de su

existencia, un modelo de convivencia entre


cristianos, musulmanes y judíos. El principal
foco cultural de esa época estuvo en Córdoba,
que llegó a contar con 400.000 habitantes y 80
universidades.
El actual Estatuto de Autonomía describe a
Andalucía como una realidad nacional. Igualmente
define a Andalucía como nacionalidad.
Me gustaria leeros un texto de Blas Infante qu refleja claramente
el porque de su lucha en la defensa de los interese de
Andalucia:

“Yo tengo clavada en mi conciencia, desde mi


infancia, la visión sombría del jornalero. Yo le he
visto pasear su hambre por las calles del pueblo,
confundiendo su agonía con la agonía triste de las
tardes invernales...”

Os recomendaría, para que conocer su vida tan


interesante y tan generosa con nosotros, que leáis
algún libro sobre la biografía de Blas Infante o
veáis una película reciente que se ha hecho sobre
su vida y que esta muy bien hecha, se llama
“UNA PASIÓN SINGULAR.

Andalucía hasta que en 1978 la Constitución


Española reconoció derecho de los pueblos que
forman España a su autonomía, no recupero su
identidad como un pueblo con una historia y una
cultura propia. Es lo que se denomina una
NACIONALIDAD o NACIÓN.

Así se reconoce en el ESTATUTO DE


AUTONOMIA a los andaluces, que somos un
pueblo con identidad histórica que constituye una
nacionalidad, con símbolos como pueblo, la
bandera verde y blanca y el Himno.

El 28 de febrero de 1980 se celebra un


referéndum en Andalucía, para ver si el pueblo
andaluz quería la autonomía más grande para
Andalucía, como ya la tenían Vascos, Gallegos y
Catalanes, y el pueblo andaluz dijo si, pero hubo
un problema, Almería tenía los censos electorales
defectuosos y había muchas personas que no
podían votar, y allí no se alcanzó el 50% de votos
si del censo por provincia que se exigía, pero
como de 4.430.356 andaluces con derecho a voto,
2.472.287 lo hicieron afirmativamente, un 55,80%
del censo electoral total de Andalucía, y sólo un
3,44% dijeron que no, se presentó una
PROPISICION DE LEY en el Congreso de los
Diputados, firmada por los diputados para que
considerará que Almería también había
aprobado la autonomía. Lo cual fue aprobado
por las Cortes y desde entonces Andalucía
empezó a tener su autonomía.

Por esto se celebra el cumpleaños de Andalucía el


28 de febrero, porque es el símbolo de la lucha
democrática y pacífica del pueblo andaluz por su
autonomía, ganando en un referéndum el derecho
a la autonomía plena.

España no puede comprenderse sin Andalucía, al


igual que Andalucía no puede comprenderse sin
España, pero eso no debe de impedir que se nos
reconozca como pueblo diferenciado, como dice
nuestro Estatuto de Andalucía, como nacionalidad,
con una historia y cultura propia.

A nosotros, nos corresponde seguir este proceso

de nuestro pueblo, potenciando nuestro

autogobierno, en el sentido de que la calidad de

vida los andaluces se eleve, el desarrollo

económicos acreciente, que nuestro medio

ambiente se respete y que nuestros valores

culturales y sociales se mantengan.

Todos somos responsables, cada uno desde su


puesto, de que Andalucía siga adelante, por
nosotros mismos, los españoles, los europeos y por
todos los ciudadanos de la humanidad.