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LIBERTAD DE OPINIÓN NUMERO: 31 AÑO: II SEMANA: I MARZO 2011

SOBRE LOS TEMAS DE LA CONSULTA


José Bolívar Castillo V.

Preguntas 1 y 2.-

El problema de la inseguridad jurídica, de la


impunidad, ni de lejos proviene solo de los numerales
9 y 11 del artículo 77 de la Constitución, en la que por
imitar instituciones jurídicas extranjeras es establece
una caducidad de la prisión preventiva en 6 meses y
un año para delitos sancionados con prisión o
reclusion respectivamente y medidas sustitutivas de
la prisión que se convierten en un atajo negociable
para jueces corruptos. Estos pormenores no debieron
introducirse en el texto de la Constitución sino ser
materia de reformas de Ley. De estos embrollos y
contradicciones está llena la Constitución de
Montecristi y en casi todos los ámbitos, lo cual
demuestra que el problema es mas profundo y global
y hay que encararlo con la escamoteada y postergada
“muerte cruzada” y conjuntamente con ello.
Pregunta 3.-

Como no vamos a estar de acuerdo “toditos”,


perdon…todos y todas, que no es posible lindar sus
negocio seguir permitiendo que quienes tienen el
poder económico o EL PODER POLÍTICO,
manipulen, la comunicación colectiva, a sus anchas,
sometiendo sino a la mordaza por lo menos al bozal o
a la cuchara a todos los “gorriones de los diarios”.

El capital especulativo, sabe que necesita del poder


politico, para blindar sus negocios y manipular con
espacios monopolicos el mercado y el poder político
cree indispensable hacer de la comunicación
colectiva su valuarte inexpugnable, y es precisamente
esto lo que es necesario superar si queremos
establecer una efectiva democracia.

Pregunta 4.-

A la casi totalidad de los ecuatorianos nos indigna, y


no mismo encontramos explicación válida al observar
como en la Constituyente armaron un “pichi sorteo”
para desarmar la Función Judicial y como luego por
tanto tiempo el país fue sometido al limbo judicial. La
Función de Transparencia y Control Social, no
sabemos por qué razones, no procedió en forma
inmediata e imparcial a cambiar esa olla de grillos que
se ha armado en el Consejo de la Judicatura y
posibilitar que el nuevo Consejo de la Judicatura,
proceda a nombrar sin tanto vericueto, ni pérdida de
tiempo la nueva Corte Nacional de Justicia ¿ Qué
intereses estaban detrás o delante de todo esto?. A
mi me parece que alguien responsablemente se dio
cuenta de lo que iba a pasar con estos concursos y
designaciones y por ello buscó formas de halar del
freno, conociendo como ya va conociendo muy bien,
a los de su entorno revolucionario.

Pregunta 5.-

Todos los ecuatorianos, menos los que sabemos,


como en la campaña del 2008, decimos
ahora a voz en cuello ¡¡¡“Mil veces sí a la
Patria”!!....hay que reformar en forma urgente la
Constitución del Sumak Kawsay para que no se
prolongue ni se complique más el “Mal Vivir”, pero lo
grave es que no ha de ser posible cambiarla, con
los mismos que con tanta habilidad o embuste,
crearon el galimatías indigesto de innovadoras
garantías y derechos y una estructura enrevesada
que vuelve imposible que el ciudadano común que no
tiene el poder de la Cervecería, ni de los altos
círculos, pueda concretarlos o defenderlos. La
calentura no está en las sabanas el problema no
consiste en cuantos miembros integren el Consejo de
la Judicatura, sino en asegurar una efectiva
separación de las funciones del Estado que si bien en
Montecristi los “infiltrados con agenda propia” la
enunciaron, en la práctica la negaron porque les
interesaba, con visión coyuntural y politiquera, buscar
formas taimadas de concentrar el Poder politizando la
justicia. Además, el Consejo de la Judicatura no
debería ser parte de la Función Judicial sino de una
verdadera Función de Control, dejando las tareas
administrativas de la Función Judicial a la propia
Función Judicial, si es que se quería sinceramente
salvaguardar su autonomía.

Pregunta 6.-

Casi todos los ecuatorianos, con la excepción de los


que sabemos, estamos de acuerdo, desde hace
mucho tiempo que es tan grave el enriquecimiento
injusto como el enriquecimiento ilícito y que esto no
es ni puede ser solo cuestión de funcionarios públicos
y que por tanto esta figura penal existe como es obvio
tanto a nivel público como privado. Precisamente en
esto se han basado fundamentalmente todas las
normas sobre el lavado de activos, hasta la
mismísima requisa en las cochinerías de los bienes o
artefactos cuya propiedad no pueda ser legalmente
justificada. Ahora bien, aquello de que la Función
Legislativa debería trabajar sin dilaciones ni
mañoserías como las aplicadas en la Ley de Servicio
Público, aprobada por unanimidad precisamente para
escamotear el establecimiento de un sistema único y
equitativo de remuneración del sector público, que fue
realmente lo que originó el inducido conflicto del 30
de Septiembre, eso debió solucionarse precisamente
con la aplicación constitucional de la “muerte
cruzada”.

Pregunta 7.-

En el país se practican infinitas formas de juegos de


azar, rifas, ruletas, bingos, etc, hasta las empresas de
telefonía celular y las loterias de todo tipo, hacen
negocios o filantropía con juegos de azar
profusamente publicitados hasta con publicidad
engañosa y ahí tambien la calentura no está en las
sábanas sino en el clima de caos y delincuencia que
lo contamina todo y que hace de los casinos en los
hoteles de lujo, verdaderos centros de operación para
la delincuencia de alto coturno.

Pregunta 8.-

Tambien un 78.7%, según encuestadoras prestigiosas


y serias que, dicho sea de paso en estos últimos
tiempos, se han enriquecido injustamente, estamos
pues muy de acuerdo que la indefectible muerte y el
dolor tanto de los seres humanos como tambien de
los animales de todo tipo, no puede convertirse en un
espectáculo, como el que todos los días observamos
con morbosa curiosidad. Eso de que se prohíba en el
respectivo Cantón y no a nivel nacional, los
espectáculos que tengan por finalidad dar muerte al
animal, llevaria fácilmente al establecimiento de islas
o paraísos de la torería, del rejoneo a caballo, del
boxeo, la lucha libre y la pelea de gallos y de perros y
otras formas espectaculares de confrontación épica
que producen resultados políticos..A propósito, se les
olvidó consultar si se prohíben los perros de raza Pit
Bull en las parroquias que crean conveniente
consensuar entre todos y todas esta prohibición.

Pregunta 9.-

Por cierto que todos, un 99.9 % según las


encuestadoras serias que sabemos, estamos de
acuerdo, que la Asamblea Nacional, que gracias al 30
de Septiembre se libró de la terrorífica “muerte
cruzada”, sin mas dilaciones como acertadamente
reza la consulta del Ejecutivo, destape el corcho y
saque del limbo de la unanimidad revolucionaria la
Ley de Comunicación denominada “Ley Mordaza” por
los propietarios privados y públicos de las grandes
cadenas mediáticas. Casi la totalidad de los
ecuatorianos de a pié, menos los pelucones oficiales
y particulares, estamos de acuerdo en que se
eliminen las trabas y dilatorias de procedimiento que
han sido introducidas para fomentar la impunidad del
sicariato verbal o de tinta y el fariseo asedio
medíático, con que el poder económico y el poder
político a través de sus obsecuentes, con cero
tolerancia, imponen sus intereses particulares o
familiares sobre los de la sociedad y el Estado. Allá
por 1985, cuando vino el Papa, período de Febres
Cordero el Congreso Nacional aprobó una Ley que
regula la Comunicación Colectiva que el Ejecutivo la
veto y Mons. Juan Larrea Holguín decía textualmente
en un telegrama de 7 de Julio de 1986 que fue
publicado: “…indispensable tutelar libertad
precisamente regulándola y evitando atropellos y
abusos. Bien Común de la Nación exige, regulación
uso de medios de comunicación inventados después
de vigencia Código Penal y que en otras naciones
civilizadas se hallan debidamente regulados
protegiendo altos valores moral, salud, orden y
seguridad. Atentamente Obispo Juan Larrea Holguín”.
Hay que suponer que Monseñor Larrea Holguín no
era ni sería pues “Socialista del Siglo XXI” sin
embargo reconocía la necesidad de que desde una
instancia imparcial y ágil de Control del Estado,
alejada totalmente de la coyuntura e intereses
políticos de un gobierno, un partido o grupo
empresarial o gremial, se regule la comunicación
colectiva precisamente para preservar la libertad y
evitar la manipulación politiquera de la opinión
pública. Los ecuatorianos precisamente no queremos
que con el “Consejo de Comunicación” que se
propone suceda lo que ya nos está sucediendo con la
cuarta y quinta funciones del Estado, que lejos de
controlar están en realidad controladas.

Pregunta 10.-

Todos los ecuatorianos, menos los que sabemos,


estamos plenamente de acuerdo en el aseguramiento
universal de todas las personas, como lo garantiza
expresamente la Constitución y para todos los
servicios públicos básicos, como salud, protección
social, educación y que por tanto, el aseguramiento
universal, no puede depender de la buena o mala
voluntad de un empleador o del hecho de que la
persona tenga o no un trabajo estable y que por tanto,
antes de que manden preso al zapatero que no afilió
al IESS a sus operarios, es INDISPENSABLE
cambiar radicalmente el Seguro Social, que no puede
ser utilizado como instrumento de esa forma perversa
de hacer política, valiéndose de la necesidad de las
gentes para generar cadenas monopólicas de
dependencia. El Seguro Social debe ser ante todo
como su nombre lo indica SEGURO y no instancia
partidista, ni importador mañoso de medicinas, ni mal
administrador de clínicas ni hospitales, ni de
funerarias ni empresas inmobiliarias y debe garantizar
a todos sus afiliados el que puedan tener la libertad
de optar según sus necesidades por estos servicios,
declarados gratuitos pero en realidad inexistentes.

Instituciones aplicadas en democracias nórdicas,


introducidas mediante la novelería política por
asesores extranjeros como aquella de la “muerte
cruzada” o la disolución de una legislatura para
convocatoria inmediata a elecciones de ejecutivo y
legislativo, en nuestro país, viveza criolla de por
medio, han devenido en una forma de chantaje
colectivo para sostener una actitud
APARENTEMENTE subordinada de la Función
Legislativa, que fácilmente es cambiada, por mutua
conveniencia, en consultas plebiscitarias, en las que
muy lejos de atenderse al contenido mismo de lo que
se consulta, se busca camufladamente un respaldo
electoral, poniendo de por medio temas que
constituyan evidentes preocupaciones de la
ciudadanía o de sectores influyentes de la sociedad.