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3.5. Motores monofásicos.

Para aplicaciones de muy baja potencia (de hasta 1CV), normalmente domésticas o de
oficina, se usan este tipo de motores de inducción. En ellos, el estator se alimenta con una
única tensión, por lo que no es posible generar un campo magnético giratorio; consiguiéndose
tan sólo, un campo pulsante.

En la figura adjunta se ilustra cómo quedaría el circuito magnético de uno de estos


motores. El flujo magnético creado por la bobina del estator se cierra por el rotor
(normalmente de jaula de ardilla) y los dos entrehierros. Encontrándonos ante un simple –y
mal– transformador con el secundario en cortocircuito. De hecho, la figura que ahora
proponemos para esta máquina, es la misma que propusimos en su lugar para una de las fases
de las tres que componen una máquina de inducción trifásica.

El flujo que atraviesa el circuito magnético será senoidal, al serlo también la tensión
de alimentación que lo produce. En una bobina situada en el rotor, el flujo que logre atravesar
los entrehierros inducirá tensiones en la forma:


e(t ) =
dt

y estas tensiones, al estar las bobinas del rotor cortocircuitadas, producirán corrientes que, a
su vez, harán que el material magnético del rotor incremente el campo magnético propio y
colabore al fortalecimiento del flujo conjunto del sistema (flujo común).

El motor de inducción monofásico tiene un grave inconveniente, que es: no es capaz


de arrancar por sí sólo. Efectivamente, el campo que el inductor creará en el entrehierro será
un campo pulsante, pero no giratorio. Y si en un primer momento consideramos que el rotor
es simplemente una masa de hierro o acero, el campo magnético oscilatorio, lo más que va a
conseguir será hacerlo temblar –dado que el campo al que está sometido cambia de sentido 50
veces por segundo (en caso de alimentar a 50Hz)–, pero no lo moverá, dado que el campo
producido por el bobinado del estator está siempre en la misma posición.
Si el rotor tiene conductores alojados en su periferia, y éstos están cortocircuitados en
forma de jaula de ardilla, la situación no cambia demasiado respecto a la anterior. Bien es
cierto, que en esos conductores se inducirán tensiones debidas a que el flujo magnético que
cortan es variable. Esas tensiones darán origen a sendas corrientes. Las corrientes creadas
magnetizarán el rotor; cada una según la posición que ocupe; y el campo magnético total que
aparecerá como consecuencia de la alimentación del estator, será la suma de todos los campos
creados por cada una de las bobinas del rotor. Pero seguirá sin haber movimiento.

Un ejercicio instructivo que se recomienda al lector, consiste en dibujar el campo que


aparecerá en el rotor.
Supongamos que la excitación del estator hace aparecer en el entrehierro un campo
aproximadamente senoidal, que se podrá representar por:

BE (θ , t ) = BE sen(θ )sen(ω t )

El ángulo 2 es, evidentemente, el ángulo geométrico del rotor, de modo que en las
posiciones 2 = 0, y 2 = 180º, el campo siempre es nulo. Entra ambos, la distribución es
senoidal y pulsante con frecuencia T/2B.

En una bobina diametral situada en el rotor, se inducirá una tensión proporcional a la


derivada del flujo que sea concatenado por ella. Si la bobina se sitúa en la posición 2=20 el
flujo concatenado por esta bobina en particular será:

π
θ0 + 2
Φ θ0 = ∫θ0
BE Rlsen(θ ) sen(ω t )dθ = 2 BE Rl cos(θ 0 ) sen(ω t )

La deriva respecto al tiempo de esta expresión con signo negativo, será la tensión que
se induzca en la bobina en cuestión, y la corriente, admitiendo que el circuito es totalmente
reactivo (si no lo es, el ángulo de desfase no será de 90 grados, pero no se pierde generalidad
para lo que se está buscando) la corriente tendrá la forma:

i(t) = -Im cos (20)cos(Tt-B/2)

Esta corriente, dependiendo de la posición que ocupe en el rotor respecto del campo
inductor del estator, creará una determinada distribución de campo magnético. Si se toman
por ejemplo seis de estas bobinas distribuidas uniformente, y se suman los efectos magnéticos
de cada una de ellas, se podrá observar cuál es el campo total inducido en el rotor. Esto es lo
que se ha hecho en las siguientes 10 figuras, en las que se representa, para sucesivos instantes
de tiempo, la distribución de campo magnético en el entrehierro desarrollado.
1500 1500

1000 1000 b1
b1
b2 b2
500 500
b3 b3
0 b4 0 b4
0 90 180 270 360 b5 0 90 180 270 360 b5
-500 b6 -500 b6
Suma Suma
-1000 -1000

-1500 -1500

Tiempo: 0 s Tiempo: 0,002 s


1500 1500

1000 b1 1000 b1
b2 b2
500 500
b3 b3
0 b4 0 b4
0 90 180 270 360 b5 0 90 180 270 360 b5
-500 b6 -500 b6
Suma Suma
-1000 -1000

-1500 -1500

Tiempo: 0,004 s Tiempo: 0,006 s


1500 1500

1000 b1 1000 b1
b2 b2
500 500
b3 b3
0 b4 0 b4
0 90 180 270 360 b5 0 90 180 270 360 b5
-500 b6 -500 b6
Suma Suma
-1000 -1000

-1500 -1500

Tiempo: 0,008 s Tiempo: 0,01 s


1500 1500

1000 b1 1000 b1
b2 b2
500 500
b3 b3
0 b4 0 b4
0 90 180 270 360 b5 0 90 180 270 360 b5
-500 b6 -500 b6
Suma Suma
-1000 -1000

-1500 -1500

Tiempo: 0,012 s Tiempo: 0,014 s


1500 1500

1000 b1 1000 b1
b2 b2
500 500
b3 b3
0 b4 0 b4
0 90 180 270 360 b5 0 90 180 270 360 b5
-500 b6 -500 b6
Suma Suma
-1000 -1000

-1500 -1500

Tiempo: 0,016 s Tiempo: 0,018 s

Evolución temporal del campo magnético creado por el rotor en reposo de un motor
monofásico de inducción.
La conclusión que se saca observando las gráficas es que, si bien el rotor hace que
aparezca un nuevo campo magnético en él, éste es estacionario: no se mueve (aunque sí oscila
o pulsa). De modo que el rotor no se moverá.

Pero si en ese rotor incapaz de moverse, mediante algún medio externo se pone en
movimiento, entonces la cosa cambia. Efectivamente, si se repite el mismo cálculo efectuado
momentos antes considerando ahora que el rotor tiene una velocidad S, cuando llegue el
momento de derivar el flujo concatenado por una bobina particular:

Φ θ 0 = Φ m cos(θ ) sen(ω t )

Al moverse la bobina, la posición que ocupa está cambiando con el tiempo, de modo
que:

θ = θ0 + Ω t

y la derivada del flujo con signo negativo será:



dt
[
= e(t ) = Φ m Ω sen(θ 0 + Ω t ) sen(ω t ) − ω cos(θ 0 + Ω t ) cos(ω t ) ]
Esta tensión, hará que aparezcan corrientes en los conductores, que supondremos con
90 grados eléctricos de retraso, al admitir que el circuito del rotor es esencialmente reactivo.
La evolución del campo creado por seis de estas corrientes conforme evoluciona el tiempo es
la se representa en las 12 figuras siguientes, en las que se ha supuesto que la velocidad de giro
del motor es de 2.500 r.p.m.

1500 1500

1000 b1 1000 b1
b2 b2
500 500
b3 b3
0 b4 0 b4
0 90 180 270 360 b5 0 90 180 270 360 b5
-500 b6 -500 b6
Suma Suma
-1000 -1000

-1500 -1500

Tiempo: 0 s Tiempo: 0,002 s


1500 1500

1000 b1 1000 b1
b2 b2
500 500
b3 b3
0 b4 0 b4
0 90 180 270 360 b5 0 90 180 270 360 b5
-500 b6 -500 b6
Suma Suma
-1000 -1000

-1500 -1500

Tiempo: 0,004 s Tiempo: 0,006 s


1500 1500

1000 b1 1000 b1
b2 b2
500 500
b3 b3
0 b4 0 b4
0 90 180 270 360 b5 0 90 180 270 360 b5
-500 b6 -500 b6
Suma Suma
-1000 -1000

-1500 -1500

Tiempo: 0,008 s Tiempo: 0,010 s


1500 1500

1000 b1 1000 b1
b2 b2
500 500
b3 b3
0 b4 0 b4
0 90 180 270 360 b5 0 90 180 270 360 b5
-500 b6 -500 b6
Suma Suma
-1000 -1000

-1500 -1500

Tiempo: 0,012 s Tiempo: 0,014 s


1500 1500

1000 b1 1000 b1
b2 b2
500 500
b3 b3
0 b4 0 b4
0 90 180 270 360 b5 0 90 180 270 360 b5
-500 b6 -500 b6
Suma Suma
-1000 -1000

-1500 -1500

Tiempo: 0,016 s Tiempo: 0,018 s


1500 1500

1000 b1 1000 b1
b2 b2
500 500
b3 b3
0 b4 0 b4
0 90 180 270 360 b5 0 90 180 270 360 b5
-500 b6 -500 b6
Suma Suma
-1000 -1000

-1500 -1500

Tiempo: 0,020 s Tiempo: 0,022 s

La conclusión que se saca de esta secuencia de gráficos, es que el campo creado por
las corrientes del rotor es giratorio. En 20 ms se completa un giro completo, o lo que es lo
mismo, el campo gira a 3000 r.p.m. El campo no es constante durante todo un ciclo, sino que
oscila ligeramente, pero en todo caso, aunque no sea un campo giratorio perfecto, sí al menos,
gira.
Otra forma de ver las cosas.

El procedimiento seguido más arriba para demostrar el funcionamiento del motor


monofásico es irreprochable. Pero aún así se puede justificar el comportamiento de este tipo
de máquinas utilizando una sencilla artimaña pedagógica.

La idea consiste en suponer que un campo pulsante, se puede interpretar como la suma
de dos campos giratorios de igual módulo pero de sentidos de giro opuestos. Lo que se ilustra
en la siguiente secuencia de diagramas:

Si esto es así, el característica mecánica de la máquina se podrá construir sumando las


características de par a las que cada uno de los campo giratorios daría lugar de considerarlos
aisladamente. Esto es:

El resultado es que no hay par de arranque para el motor de inducción monofásico.

Métodos de arranque de los motores monofásicos.

El hecho de tener tantos problemas para arrancar, limitará mucho el campo de


aplicación de este tipo de máquinas, respecto de las máquinas trifásicas o bifásicas, que sí
tienen un par de arranque aceptable.

Precisamente en la asimilación a una máquina bifásica se basan los métodos de


arranque del motor monofásico. Los sistemas bifásicos no son muy utilizados en la
actualidad, sí lo fueron en los primeros años del desarrollo de la máquinas eléctricas (finales
del siglo XIX), pero hoy en día prácticamente no se usan.

Una máquina bifásica está constituida por dos arrollamientos en el estator desplazados
un ángulo de noventa grados. Por ellos, se hacen pasar sendas corrientes desfasadas noventa
grados eléctricos. El resultado de esta operación, como ya sabemos, es la creación de un
campo magnético giratorio.

Para conseguir con una sola fase un sistema bifásico, se recurre a dos métodos: la fase
partida y la espira de sombra.

El método del la fase partida consiste en dividir el devanado del estator en dos partes y
disponerlas convenientemente desplazadas en el espacio; de la misma forma que se haría con
una máquina bifásica. Y para conseguir que las corrientes que pasen por esos devanados estén
desfasadas del orden de 90 grados eléctricos, se utilizan dos estratagemas. Una consiste en
hacer que uno de los devanados –el principal– tenga una gran reactancia y un pequeña
resistencia (muchas vueltas de un conductor muy grueso), mientras que el otro devanado –el
secundario– se fabricará con pocas vueltas de un conductor muy delgado, lo que dará como
consecuencia una resistencia alta y una reactancia mediocre. Si los dos arrollamientos se
alimentan con la misma tensión, las corrientes que pasen por cada uno de ellos estarán
desfasadas un gran ángulo, no será 90 grados, pero estará cera.

Con ello se consigue que el motor arranque; cuando lo haya hecho, el devanado
secundario se puede desconectar –o dejar conectado si la corriente que pasa por él no es muy
grande.

El otro método para conseguir el sistema bifásico de tensiones con uno monofásico,
consiste en añadir al devanado secundario un condensador en serie, con ello se logra que la
corriente que pase por la rama principal y por esta última, sí que se puedan desfasar 90
grados. Una vez arrancado el motor se puede desconectar el condensador (con un interruptor
centrífugo montado en eje, por ejemplo).

El método de la espira de sombra, se usa para los motores muy pequeños y baratos (en
general malos motores). Consiste en utilizar un estator con polos salientes. Cada polo saliente
se divide en dos partes, y en una de ellas se coloca una bobina conductora que lo abraza. Por
esas bobinas, cuando el flujo que pasa por ella varíe, aparecerán sendas corrientes que
crearán otros tantos campos magnéticos, de colaborarán al flujo que los crearon oponiéndose
a ellos.
De esta forma se consigue debilitar el campo magnético en los polos sombreados
cuando el campo está creciendo, y aguantar la magnitud del campo cuando éste está
disminuyendo. El efecto total es que se tiene en verdad dos campos magnéticos pulsantes; no
están desplazados en el espacio 90 grados (como mucho 45 grados), pero su efecto conjunto
es la creación de un débil campo giratorio que es posible que sea suficiente para arrancar el
motor.
3.6. Usos de las máquinas asíncronas.

La inmensa mayoría de los motores eléctricos de cierta potencia son, actualmente,


motores asíncronos trifásicos. El motivo principal por el que se ha impuesto este tipo de
máquinas en la mayor parte de las aplicaciones industriales convencionales tiene más que ver
con el mantenimiento y el bajo coste, que con aspectos técnicos en sentido estricto. Aunque
bien es cierto, que estas virtudes secundarias, no servirían de nada si el motor fuese
técnicamente malo.

La forma de la característica mecánica motriz del motor asíncrono y la de la mayoría


de las cargas resistentes, dan como resultado, que el motor de inducción funcione de forma
estable en un zona de velocidades bastente estrecha. O lo que es lo mismo, variaciones
notables de la carga resistente, no afectan demasiado a la velocidad. Lo cual, es muy bueno
para la inmensa mayoría de las aplicaciones industriales. Interesa disponer de un motor que
una vez arrancado nos podamos “olvidar de él”.

Esto último, que es quizás la principal ventaja técnica del motor de inducción; es un
inconveniente si lo que se pretende es utilizar un mismo motor en un rango amplio de
velocidades. De hecho, salvo la variación de la frecuencia de la alimentación, no hay un
método eficaz par variar la velocidad de este tipo de máquinas.

Aplicaciones como generador.

Como generador, no es la máquina de inducción excesivamente brillante. Necesita


estar conectada a una red eléctrica exterior que le suministre la energía magnetizante que dé
lugar al campo magnético giratorio; o recurrir a complicado métodos de autoexcitación.

Las máquinas síncronas, son siempre mucho mejores como generadores que las
máquinas asíncronas. De modo que no es frecuente encontrarse generadores asíncronos en las
instalaciones industriales.
La única ventaja que tiene la máquina asíncrona en esta aplicación es, nuevamente,
sus bajos costes de adquisición y mantenimiento. Esta es la razón por la que en algunas
aplicaciones concretas, como es el caso de los generadores eólicos y de las mini-centrales
hidroeléctricas, se han venido usando este tipo de máquinas. En ambos casos se trata de
aplicaciones que se prevé su poca rentabilidad económica, y en las que en un intento de
abaratar costes, se ha recurrido al uso de materiales baratos antes que otra cosa.