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CIENCIA, TECNOLOGÍA Y EDUCACIÓN.

UNA REFLEXIÓN
DESDE EL ESCENARIO COLOMBIANO.

Autor: Luis Eduardo Pérez Marrugo1


“Las condiciones críticas tanto económicas
como ecológicas del sistema mundial,
las particularidades de Colombia y la realidad
de una creciente brecha entre los países
desarrollados y subdesarrollados, requieren una
redefinición del desarrollo humano y un
nuevo énfasis sobre el conocimiento científico
y tecnológico en la educación formal”

Rodolfo Llinás

RESUMEN

En el texto se desarrolla una reflexión alrededor de la relación entre la ciencia,


la educación, la tecnología y el desarrollo buscando sustentar su importancia
cuando se inspiran en políticas de largo aliento; además, se sitúan algunas
posibles hipótesis que tratan de problematizar el por qué la escasa prioridad
que tienen los factores mencionados en las políticas de los gobiernos
latinoamericanos.

PALABRAS CLAVES: sociedad del conocimiento, ciencia, tecnología,


educación, desarrollo.
_______________________________________________________________

En el mundo de la globalización y de la sociedad del conocimiento, la ciencia y


la tecnología, y la relaciones que se establecen entre estas y la educación,
constituyen los factores impactantes del desarrollo de los pueblos y de las
sociedades, sin embargo, su “conversión real en factores de desarrollo solo es
posible cuando su impulso es fruto de políticas planeadas a largo plazo y con
continuidad estratégica”. Para sostener ésta afirmación, se tiene como puntos

1
Licenciado en Ciencias Sociales y Económicas. Universidad del Atlántico; Mg Pensamiento Educativo
Moderno, Universidad del Valle; Candidato Mg Educación con énfasis en Cognición, Uninorte; docente
Fundación Instituto tecnológico COMFENALCO, Facultada Ingeniería de Sistemas; docente Universidad
de Cartagena, Facultad de Ciencias Sociales y Educación.
de referencia algunos autores2, y se sustenta en varios eventos, los cuales
están interactivamente relacionados.

En primer lugar, la institucionalización de la ciencia y la tecnología , en el


marco de una educación de mayores niveles de compromisos sociales,
académicos e investigativos, garantiza una mayor y mejor productividad,
sostenibilidad y pertinencia de la producción nacional en atención al sistema de
necesidades, intereses y problemáticas concretas de la sociedad, el país y las
regiones. La institucionalización mencionada exige una educación donde no
sólo se tenga competencias en orden al saber, el saber hacer y el saber ser
sino, fundamentalmente, que dichos saberes, se sepan, se materialicen y se
vivan de forma innovativa, por cuanto, es esta última connotación la que
garantiza una real transformación de la cultura productiva, académica, social y
económica de las sociedades.

Un segundo elemento considerado tiene que ver con el hecho de que el


desarrollo de los pueblos, en este caso de Colombia, no puede ser orientado
por la espontaneidad de las leyes del mercado, en tanto éstas, si bien definen
algunas tendencias, no consultan los grandes problemas, intereses y
necesidades reales del conjunto de la población. En efecto, las estructuras
productivas, organizacionales y sociales de una región o país que pretenda
movilizar su desarrollo, tienen que potenciarse a partir de una intervención
consciente y sistemática de los sujetos humanos alrededor de un plan, donde
la ciencia y la tecnología se orienten, responsablemente, a solucionar sus
grandes desequilibrios tanto internos como externos.

Lo anterior se asume así, por cuanto, es la intencionalidad de los vínculos entre


ciencia, tecnología y educación, la que puede definir la orientación pertinente
de estas, en términos de productividad, calidad y competencia para construir y
2
Véase, por ejemplo, ABELLO LLANOS, Raimundo. ¿Son la Ciencia y la Tecnología un Instrumento de
Desarrollo?: Un análisis de caso para América Latina. Ponencia presentada al Congreso Internacional de
Educación, Formación y Desarrollo. Cuba, Marzo, 2001; Ibidem. Ciencia, Tecnología y Desarrollo.
Revista CIDHUM. Uninorte ; ALVAREZ, Benjamín y GÓMEZ B, Hernando. Ciencia y Tecnología.
Instituto de Estudios Liberales. Bogotá, 1993; BUNGE, Mario. Ciencia y desarrollo. Buenos Aires, Siglo
XX, 1988; Llinás, Rodolfo. EL RETO. Educación, Ciencia y tecnología. Bogotá, Tercer Mundo Editores,
2000. Las reflexiones del primero de los referenciados constituye el centro de las notas analíticas que se
socializan en el presente texto.
consolidar productos tecnológicos que respondan a las exigencias sociales,
económicas, y culturales del país como de los requerimientos que impone la
sociedad globalizada. En este sentido, podemos afirmar que una condición
para el desarrollo consiste en comprender que la eticidad social de la ciencia y
la tecnología se ha de imponer sobre la “ética” que impone el mercado sobre la
ciencia y la tecnología.

En tercer lugar, se observa, al realizar un recorrido por la historia económica y


social mundial, que muchos países que estuvieron sumidos en el atraso, tanto,
más o igual que nuestro país, hoy se encuentran compitiendo, en términos de
rentabilidad y calidad de sus productos, con los llamados países desarrollados,
luego de invertir todos sus esfuerzos, de manera continua y prolongada, en la
ciencia, la tecnología y la educación, puestas al servicio de sus requerimientos
sociales e históricos. Esto indica que las posibilidades de transformación de las
actuales condiciones que presenta el país es factible de ser superada con lujo
de detalles si “(...) la ciencia y la tecnología alimentan el desarrollo económico y
social y éste, a su vez, retroalimente la actividad de investigación, tanto en
ciencia como en tecnología (...)”3 .

Los tres factores considerados constituyen, implícitamente una dialéctica entre


la endogenización y la exogenización de la ciencia y la tecnología inscrita en
procesos educativos que impulsen, por un lado, la consolidación de éstas
atendiendo las auténticas necesidades de transformación del país y de sus
regiones; por otro, asimilar innovadoramente otras tecnologías y no
simplemente comprarlas, es decir, se requiere fortalecer la capacidad para la
generación y socialización de conocimiento científico y tecnológico propio y
para la utilización del conocimiento generado por otras naciones.. Como se
comprenderá, la movilización de los factores antes mencionados solo será
posible con el diseño, ejecución y evaluación permanente de un plan
estratégico de largo aliento - centrado en la ciencia, la tecnología y la

3
FORERO, Clemente. De la trampa al desarrollo endógeno. En: Revista Colombia Ciencia y Tecnología.
Vol 18, No 4 Octubre de 2000. Pag 3. Citado por ABELLO, Raimundo. ¿SON LA CIENCIA Y LA
TECNOLOGÍA UN INSTRUMENTO DE DESARROLLO? : Un análisis de caso para América Latina.
Ponencia presentada al Congreso de Educación, Formación y desarrollo de la REDFORD. Cuba, Marzo
2001, pag, 9.
educación- que debe conducir al desarrollo económico, social, político y cultural
de la nación y sus regiones.

Es por ello, que ante la relación “Ciencia, Tecnología y Desarrollo” y la


pregunta “¿Son la Ciencia y la Tecnología un instrumento de desarrollo?”,
tendríamos que responder que, no es posible hablar de desarrollo sin
intervención de las dos primeras4. En efecto, la trascendencia que reconocen
los “sectores productivos” al conocimiento científico y tecnológico, en orden a la
calidad y rentabilidad empresarial y su impacto en el desarrollo general de la
sociedad, la necesidad de comunicación y transmisión de información en
tiempo real- acelerando las posibilidades de intercambio culturales y
económicos-, el establecimiento de nuevas relaciones, al interior de los
bloques económicos , en atención a los avances en el conocimiento científico y
tecnológico, el carácter urgente de movilización de nuevos conocimientos que
aporten al desarrollo sin atentar contra el medio ambiente y la existencia
humana misma, la necesidad de apostarle a la “integralidad” del talento
humano como el “único” factor que garantiza el avance social en general, la
búsqueda de unidad entre la sociedad-universidad-producción, constituyen
dimensiones que sólo podrán ser abordadas desde la lógica de una nueva
arquitectura de interacciones entre la ciencia, la tecnología y el desarrollo.

El desarrollo se ha de comprender como proceso complejo que integra lo


biológico, lo económico, lo político y lo cultural, en tanto comprendemos que
toda sociedad humana está constituida por seres vivos agrupados en tres
sistemas artificiales: la economía, la política y la cultura5. La economía produce
y circula conocimientos, mercancía y servicios; la cultura produce y difunde
4
Se comprende que la ciencia y la tecnología constituyen, como unidad, un factor de desarrollo, sin que
ello signifique el agotamiento de todos los factores, de tal forma que si bien se asumen como factores de
gran trascendencia en la sociedad del conocimiento, no pueden ser comprendidos como condición
suficiente de tal desarrollo.
5
Para una mayor ampliación al respecto léase BUNGE, Mario. Ciencia y Desarrollo. Buenos Aires,
Ediciones SigloXX, 1988, capítulo I, “Los cuatro aspectos del desarrollo”. En este capítulo el
mencionado autor señala el carácter integral del desarrollo cuestionando diversas concepciones del
desarrollo, las cuales casi todas, afirma, equivocadas no tanto por lo que dicen sino por lo que callan.
Estas concepciones, unidas a la inferioridad científica, tecnológica y financiera se convierten en
obstáculos para el desarrollo de los pueblos “tercermundistas”. En esta línea de pensamiento Llinás,
indica que “(...) es necesario que Colombia (y Latinoamérica) se transforme en un escenario más
competitivo y justo, y esto implica incrementar sus niveles de ciencia y tecnología, transformar sus
sistemas jurídicos, políticos y económicos, pero, ante todo reeducar a sus gentes”. ( Llinás, Rodolfo.EL
RETO. Educación, Ciencia y Tecnología. Santa fé de Bogotá. Tercer Mundo Editores, 2000, pag. III)
conocimientos, bienes y actividades; y la política en sentido amplio de
administración de actividades sociales, económicas y culturales, lo rige todo, a
la vez que depende de todo lo demás. Desde esta concepción, un plan
estratégico de desarrollo, para Colombia y sus regiones, implica, en la sociedad
del conocimiento, una dinámica sostenida y simultánea de los sistemas
anteriormente considerados, sustentados en la ciencia y la tecnología, de tal
forma que no hay desarrollo integral sin el desarrollo de estos últimos.(ciencia
y tecnología), los que, a su vez, paradójicamente, solo podrán potenciarse con
el desarrollo de los primeros.

Es de conocimiento público que el nuevo orden económico, y las interacciones


que implica entre los países, está condicionado por la capacidad y liderazgo en
la producción científica y tecnológica que cada uno de los países comporte.
Atendiendo esta condición es necesario que se establezca una “feliz
coincidencia” planificada entre la sociedad civil, las instituciones, los individuos,
las empresas y los grupos del país- académicos o no- alrededor de la
movilización del “conocimiento” ,inscritos en una dinámica de desarrollo
integral.

Es contradictorio llegar al punto anterior y, sin embargo, tener, que destacar


una pregunta impactante: ¿Por qué si el conocimiento es factor de desarrollo,
de progreso los gobiernos de nuestros países latinoamericanos, muchos de
ellos, terminan colocando la ciencia y la tecnología, en un bajo lugar de
prioridad? La respuesta podría ser política: El ejercicio del control político de las
potencias imposibilita un ejercicio autónomo del conocimiento científico y
tecnológico, de tal forma que las inversiones en los factores considerados
obedecen a la lógica de lo hegemónico y no a la lógica de los intereses de las
colectividades; la solución : romper las ataduras y ampliar las libertades
políticas; una segunda respuesta podría ser económica: Las estructuras
productivas de nuestros países están especializadas, dentro de la división
internacional del trabajo, para producir,_ con bajos niveles de inteligencia
científica y social _ bienes materiales como esencia de su existencia
económica y no para generar bienes y servicios fundados en el conocimiento y
la tecnología; solución: inversión en ciencia y tecnología, de gobiernos y
empresarios para transformar las estructuras productivas actuales y poder, con
ello, participar en otras condiciones en la división mencionada.

Una tercera respuesta podría ser cultural: Nuestros pueblos, sometidos


históricamente a una cultura de dominación, ha avanzado progresivamente a
los niveles actuales, sin requerir gran enriquecimiento de la cultura y la difusión
de la educación _ las cuales exigen libertad de pensamiento _. Invertir en
ciencia y tecnología, desde la exigencia anterior, se convierte en un “peligro”
para garantizar lo que hemos alcanzado hoy. La cultura segura y confiable de
la dominación, contra la cultura “incierta” de la libertad _ condición para que
florezca la ciencia, la tecnología, la educación, la auténtica cultura, constituiría
el factor que explica tan poca consideración para la ciencia y la tecnología.
Solución: invertir la relación cultural.

Una cuarta respuesta podría ser “psico-cognitiva”: El comportamiento de los


gobernantes alrededor de la ciencia y la tecnología_ aquí se puede agregar, de
igual manera, de la sociedad_ está definida por sus concepciones6 acerca de
la naturaleza de aquellas y no por unos supuestos filosóficos y racionales, en
orden a la integralidad de los intereses técnicos, prácticos y emancipatorios7
que debe comportar el conocimiento de la ciencia y la tecnología. Solución:

6
Entiéndase por concepciones el conjunto de creencias profundamente arraigadas en la “conciencia” de
los sujetos, acerca de la naturaleza de las cosas, que permanecen sin ser afectadas por el ambiente,
institucional, conceptual, académico, las cuales determinan las actuaciones de los sujetos alrededor de
dichas cosas. Desde esto , parafraseando a Preafán et all podemos afirmar que, “así como no basta con
tener una teoría progresista para enseñarle a los profesores en los cursos de formación y capacitación sino
que es necesario estudiar las acciones de enseñanza para dilucidar los implícitos que definen tales
actuaciones”, (PERAFÁN, Andrés et all..ACCIONES Y CREENCIAS. Tesoro oculto del educador.
Santefé de Bogotá, Universidad Pedagógica Nacional, 1999, pag 20 ) tampoco basta con mostrar
estadísticas, teorías progresistas sobre la necesidad de la ciencia y la tecnología, sino que es
imprescindible “psicoanalizar”, desde las acciones de los dirigentes, sus concepciones sobre la ciencia y
la tecnología de tal forma que se perfile una posibilidad de transformarlas. El hecho que las concepciones
tengan un “fuerte” componente afectivo y valorativo, estar basadas firmemente en las creencias
personales y el conocimiento cotidiano, persisten y son resistentes al cambio y, por eso mismo, pueden
llegar a convertirse en un obstáculo para construir nuevos conocimientos y nuevas actuaciones, por eso
hay que hacer un trabajo deliberado de reflexión para explicitarlas y tomar conciencia de ellas. (Vease
GIORDAN, André y DE VECCHI, Gerard. Los orígenes del saber: de las concepciones personales a los
conceptos científicos. Sevilla, Díada editora, 1995; PEÑA Botero, Luis. La lectura en contexto. Un marco
de referencia para el estudio PIRLS. Santa fe de Bogotá, MEN_ ICFES)
7
Aquí hacemos referencia a la posición de Habermass en relación con el conocimiento y el interés
asumiéndola como una relación interactiva del interés técnico, práctico y emancipatorio en orden al
conocimiento científico y tecnológico y no en términos del interés exclusivamente técnico.( HABERMAS
, Jurguen. Conocimiento e interés. Madrid, Taurus, 1982 )
“Psicoanalizar las concepciones alrededor de la ciencia y la tecnología para
actuar en función de su transformación.

Una quinta respuesta _ que no la última _ integraría todas las anteriores


constituyendo un escenario multidimensional, en relaciones de inseparabilidad,
por lo que conformaría, en palabras de Morín8, un complexus, un tejido, una red
de eventos y factores que solo podría ser pensada más allá de posiciones
unilaterales, de tal manera que, en conclusión, la complejidad de la pregunta
exige la búsqueda compleja de respuestas, en la perspectiva, desde nuestro
lugar, de poner la ciencia y la tecnología el servicio de los sujetos humanos y
con los sujetos humanos, en el escenario de una educación auténticamente
humana.

8
MORÍN, Edgar. Ciencia con conciencia. Barcelona, Antrhopos, 1996; MORIN. Los siete saberes
necesarios para la educación del futuro. UNESCO, 1999.
BIBLIOGRAFÍA
1. ALVAREZ, Benjamín y GÓMEZ B, Hernando. Ciencia y Tecnología.
Instituto de Estudios Liberales, Bogotá, 1993
2. ABELLO LLANOS, Raimundo. ¿ Son la Ciencia y la Tecnología un
instrumento de desarrollo?. Un análisis de caso para América Latina.
Ponencia presentada al Congreso Internacional de Educación,
Formación y Desarrollo. Cuba, Marzo, 2001.
3. _______________Ciencia, Tecnología y Desarrollo. Revista CIDHUM.
Uninorte.
4. BUNGE, Mario. Ciencia y Desarrollo. Buenos Aires, Siglo XX, 1988.
5. GIORDAN, André y DE VECCHI, Gerard. Los orígenes del saber: de las
concepciones personales a los conceptos científicos. Sevilla, Díada editora,
1995.
6. HABERMAS, Jurguen. Conocimiento e Interés. Madrid, Taurus, 1982
7. LLINÁS, Rodolfo. EL RETO: Educación, Ciencia y Tecnología. Santa fe
de Bogotá, Tercer Mundo, 2000.
8. MORÍN, Edgar. Ciencia con Conciencia. Barcelona, Antrhopos, 1996
9. ____________ Los Siete Saberes necesarios para la educación del
futuro. UNESCO, 1999.
10. PERAFÁN, Andrés et all. .ACCIONES Y CREENCIAS. Tesoro oculto del
educador. Santa fé de Bogotá, Universidad Pedagógica Nacional, 1999.
11. PEÑA Botero, Luis. La lectura en contexto. Un marco de referencia para

el estudio PIRLS. Santa fe de Bogotá, MEN- ICFES, 2002.