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ESCUCHEMOS a las BACTERIAS

No es fácil para un médico poder conciliar en el quehacer profesional, sapiencia, compromiso, ética y
sensibilidad. Estas cualidades juntas con muchas otras, las posee Francisco Maglio (“Paco” para casi todos).
Siendo, probablemente el infectólogo de mayor reconocimiento en el país, decidió retirarse de la profesión y
dedicarse al estudio del hombre, en el contexto histórico-filosófico-social.
Me pareció, que rendirle un homenaje “in vivo” era el sentir de muchos y el modo para hacerlo, es a través
de sus propias palabras.
EL discurso, con el que se inauguró el Congreso de SADEBAC (Sociedad Argentina de Bacteriología)
1.990, resulta de un humor exquisito y su fondo señala el profundo respeto por la vida; aún de las mas
primitivas que colaboran en el equilibrio ecológico. Las reflexiones que surgen después de su lectura son
responsabilidad del lector.
A mi querido amigo y colega;
Dra. NOEMÍ A. RIVAS*
(*) Médica infectóloga del Hospital de Niños, Dr. Ricardo Gutiérrez – Bs. As.

Sra. Presidenta de la Sociedad Argentina de Bacteriología Clínica Dra. Alicia Farinatti

De mi bacteriana consideración:
Por los trágicos acontecimientos que son de bacteriano y público conocimiento y a los que seguidamente me
referiré, las bacterias que actualmente vivimos en el colon de la tribu humana, hemos decidido organizarnos
frente al enemigo común; la alocada carrera armamentista antibiótica.
Para ello hemos fundado la UNCOBASA, Unión Colónica de Bacterias Saprofitas, entidad de bien
bacteriano sin fines de lucro, con personería peptoglicana en trámite; en comicios celebrados limpiamente (es
una forma de decir) en Avda. Sigmoides a la altura de la vellocidad 106 y por abrumadora mayoría de
fimbrias ha recaído en mi humilde genoma la tremenda responsabilidad de ejercer la Presidencia y como tal
es que quiero dirigirme a bacteriólogos e Infectólogos de esa prestigiosa Institución.
Sra. Presidenta, nuestra ahora sufriente comunidad ha conocido épocas mejores. ¡Ah! Aquellos tiempos
felices de la armoniosa vida con leucocitos, complemento y anticuerpos, quienes conjuntamente con nuestros
propios sistemas defensivos, detectaban precozmente algún invasor a nuestra patria feliz y con un mínimo
derramamiento de ADN ere rápidamente expulsado.
Ahora, en cambio, crueles anillos beta-lactámicos aprovechándose de nuestras inocentes porinas
desembarcan tomando por asalto cuanta PLP se le ponga por delante no respetando pilis ni marcas, pagando
justos por pecadores y quedando vellosidades desbastadas y arrasadas.
Con seguridad, los ilustrados socios de la benemérita SADEBAC saben bien lo que significa un colon
despoblado; quién o quienes ayudarán en la síntesis de Vitamina K, en el ciclo de la urea y en los circuitos
entero-hepáticos, por citar tan solo algunas de las innumerables ayudas que presentamos a los humanos.
Ni que hablar del voluntario anaerobio, otrora bien nutrido y presto siempre a defendernos y defendernos del
atrero ataque de bacterias de rapiña; da pena verlos pasar, ahora, con sus paredes acribillados por humanos
pero “inbacterianos” cefalosporinazos.
Para colmo de desgracias, vemos con espanto cómo las lacras de la sociedad de consumo antibiótico han
penetrado en nuestra juventud bacteriana; las Klebsiellas ya no son aquellas bacterias traviesas o inocentes,
no Sra. Presidenta, se han prostituido por un par de transposones mal pasados y andan pavoneándose por
territorios que no le son propios. Ni que hablar del vergonzoso espectáculo que ofrecen ciertas bacterzuelas,
algunas ya embarazadas con plásmidos de dudoso origen, que andan por recónditas vellosidades provocando
a nuestros jóvenes Enterobacter.
Como si esto fuera poco, han aparecido unos coli, terribles y descastados, que arguyendo falsas promesas
han inyectado con sus poderosos pilis a nuestras hijas, vírgenes e indefensas, según ellos una “vacuna”, que
bien sabemos las bacterias madres que se tratra, en cambio, de un poderoso factor extracromosómico de
multi resistencia.
Como decía una bacteria amiga en una carta al Director de esa prestigiosa publicación que es la Revista
Chilena de Infectología (Vol. 2; Pag. 56; 1.985) y la que mucho he seguido para esta comunicación: “Si hasta
los Clostridios, por tradición laboriosos y honestos, se han puesto difíciles”.
Sabemos muy bien que se nos acusa de beta-lactamasas; pero que podemos hacer frente a despiadados y por
otra parte injustificados ataques, como por ejemplo, el tronar de los cañones de una cefalosporina de 3°
generación para un débil estreptococo en las fauces; es que no se han dado cuenta del daño desbastador que
nos producen aquí, a la distancia y en un sitio que nada tiene que ver. Quisiera verlos a Uds., mis respetados
bacteriólogos e infectólogos en esta situación, con millones de inocentes muertos, infinitos nichos ecológicos
destruidos, millares de colonias desechas, cuando todo esto se hubiera evitado con un poco de nuestra
honesta, fiel, segura y barata penicilina.
No queremos la guerra, Sra. Presidenta, pero no nos obligue a esta lucha despiadada y cruel en la cual todos
perdemos; tenemos una hermosa vida por delante en cooperación y armonía; administren Uds. con prudencia
y sabiduría los antibióticos que nostras sabremos recompensarlos con la saludable eubacteriosis que nos
legaron nuestros mayores.
Por todo esto, Sra. Presidenta, apelando a su condición de mujer, es que le pido, como bacteria y como
madre: ¡Alto al fuego!
Sin otro particular y haciéndote llegar desde estas profundidades nuestros sinceros deseos para el éxito de
vuestro Congreso Antimicrobianos 90, me despido de Usted con mi consideración mas bacteriana.

Esche Richia viuda de Coli

En esta suerte de carta-ficcion he querido reflejar, con algo de humor, la terrible realidad que nos ofrecen las
infecciones por gérmenes multiresietentes y si para muestra basta un botón, en este caso trágico botón, alí
están los 50 bebés murtos en la últimamente publicitada epidemia de infección intahospitalaria en un servicio
de Neonatología.
En un mundo que ve derrumbarse las ideologías, salvo, desgraciadamente la del mercado y el consumo,
nuestra mejor arma es, como siempre lo ha sido, la ética.
La ética en la Antibioticoterapia abarca un ancho margen que va desde la industria al consumidor, como diría
en una remanida frase un no menos remanido publicista.
Es ese ancho margen, es que pedimos a la industria una ética de investigación y la comercialización,
considerando el ATB (como cualquier otro medicamento) un bien social lógicamente remunerado no ya un
artículo de consumo, salvajemente lucrativo.
Pedimos, también éticamente, a los médicos en general y a los infectólogos en particular una receta
inteligente, en el sentido etimológicamente latino de la palabra: intra-legere, leer adentro, en este caso dentro
del enfermo y tambien de la comunidad, contestando en cada caso, a una simple pero trascendente pregunta:
¿Es necesario el ATB? y en ese caso, ¿cuál es el menos dañino, el menos peligroso, ecológicamente
recetando?
Por último, a los “usuarios”, los propios pacientes, recordarles la frase de W. Osler: “lo que mas distingue al
hombre de los animales es su afan de tomar remedios”.
Entonces, construyamos juntos, la industria, los médicos y los pacientes un armonioso mundo para que algún
día, a nuestro enemigo de hoy, en vez de aterrador germen, podamos llamarlo parafraseando la famosa
comedia música “Mi bella bacteria”.
Nada más, muchas gracias, y todo el éxito para Uds. en esta congreso.

Dr. Francisco Maglio