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LA APRECIACIÓN DEL ARTE Y EL ARTE ARQUITECTÓNICO

Arquitecto Orlando Cuevas Santiago.

“Arte, del latín “ars” “artes” significa técnica adquirida y habilidad para hacer algo. El arte es la aptitud
para hacer bien una obra según determinadas reglas hasta llegar a lo estético. También es la
comunicación entre un artista y un espectador”1. También se considera arte al “acto mediante el
cual, valiéndose de la materia, la imagen, o el sonido, se expresa una concepción estética”2

El arte nace una necesidad humana de expresar los sentimientos de índole superior, el auténtico arte
no necesita la aprobación del receptor, ni el verdadero artista busca el reconocimiento de sus
semejantes, es más, muchas veces es rechazado e incomprendido. Es una actividad libre y
desinteresada que enaltece al género humano.

La emoción estética solamente puede darse por la contemplación de un objeto o representación que
personalmente consideremos bello o agradable y que venga a producir una serie de efectos en
nuestro ser; efectos que pueden ser de carácter psicológico o fisiológico, es decir que pueden
provocar un cambio positivo en el estado de ánimo o hasta producir un llanto de emoción.

Es a este objeto o representación al que llamamos arte y al que solamente el hombre es capaz de
percibir como tal, independientemente del carácter utilitario o el beneficio material que de él se
pudiera obtener; la gradación que arbitrariamente se le dé al arte proviene en la mayoría de los
casos, de ese beneficio material que proporciona, así son consideradas las artes como bellas y
menores como si el arte se concibiera y valorara estéticamente por el sólo tamaño físico del objeto o
el lapso de la representación. El uso indiscriminado que se le ha dado a la palabra arte da como
resultado que a cualquier actividad que requiera cierta habilidad o esfuerzo manual o intelectual se le
llame pomposamente “el arte de…”.

Por otro lado, la complejidad constructiva aunada a la dificultad de comprensión, puede parecer una
característica del arte, especialmente del arte contemporáneo.

La clasificación tradicional de las artes podemos considerarlas de la siguiente forma:

Bellas Artes o Artes Mayores:


Artes Plásticas (espaciales o visuales): Pintura (grabado), escultura, Arquitectura.
Artes mixtas o audiovisuales (cinéticas: del movimiento): danza, cinematógrafo, teatro.
Artes temporales o auditivas: literatura: poesía, novela, cuento, epigrama; música y canto.

Artes menores:
Científicas: cirugía, edificación, cibernética.
Industriales: tejido y estampado de telas, vidriería, fotografía, gráficas (toda producción en
serie).
Domésticas: perfumería, alta cocina, jardinería, alta costura.
Artesanías: cantería, ebanistería, herrería, orfebrería, alfarería, jarciería, etc.

Entonces la gradación subjetiva que se le confiera al arte en su apreciación, dependerá de un


sinnúmero de factores, entre los que destacamos los siguientes:
a) Individuales.
1 - El estado de ánimo: Podremos disfrutar o no del arte, asimismo tenemos el libre albedrío
para considerar como arte determinado estímulo derivado de la contemplación estética, de acuerdo a
las muy personales características anímicas que prevalezcan en ese momento.
La predisposición anímica en la experiencia estética es fundamental. Esta experiencia no se puede
dar si existe alguna disfunción física molesta o simplemente indisposición mental por momentánea
que ésta sea. Es seguro que no se podrá disfrutar de un concierto de música clásica si se tiene un
dolor de muelas; asimismo se “sufrirá” al máximo al ver la representación de Romeo y Julieta,
después de haber tenido recientemente una decepción amorosa.

2 - Sensibilidad Artística: Nos conmoveremos profundamente con la contemplación de la


representación de una pieza teatral del género dramático, o bien, simplemente con una bucólica
puesta de sol en el horizonte marino; definitivamente que tal capacidad de sensibilización hacia el
arte es cuestión individual. Estas características personales provienen de diversos factores como son
los genéticos, ambientales, culturales, etc., y son influidos por ellos, pero finalmente, la sensación
estética será siempre individual, como lo es el estado de ánimo.

3 - Cultura: Es verdad que cuando más a fondo conocemos de algo, más lo vamos haciendo
nuestro, nos vamos identificando con ello y mejor podemos comprenderlo. Similar efecto
consideramos para el arte. Al primer contacto con el objeto artístico nos llama la atención por su
aspecto puramente físico o formal, su aspecto exterior, la parte superficial, pero al inquirir su
significado real o simbólico, al conocer las condicionantes bajo las cuales fue concebido y creado,
empieza a introyectarse en el observador como una realidad ideal el mensaje del artista, hasta llegar
a crearse una relación empática.3

Sin duda, la cantidad de conocimientos que del campo del arte se tengan, será proporcional al
bagaje cultural que se disponga y por lo dicho en el párrafo anterior, habrá mayor disponibilidad para
el disfrute de las bellas artes.

Cada uno de estos hechos van siendo asimilados por el receptor en la medida que le impresionaron,
de tal manera que a la aparición de nuevos estímulos de carácter estético que se van
experimentando, serán objeto de un análisis o de una asimilación directa, de acuerdo a la carga de
experiencias similares que se hayan podido tener en el aspecto artístico.

4 - Capacidad de observación: Independientemente de la sensibilidad y cultura que se tenga


en el campo de lo estético, podemos pasar desapercibidos infinidad de estímulos artísticos cuando
no son lo suficientemente espectaculares para atraer de inmediato nuestra atención. En este sentido,
la selección que se haga será con base en la capacidad de observación que se tenga. Algunos verán
la obra de arte en forma total, otros enfocarán su atención en múltiples detalles que seguramente
pasarán desapercibidos para los demás.

En un esfuerzo sistemático se puede incrementar la capacidad de observación, misma que es de


suma importancia para el artista creador. Desde que el estudiante de arquitectura ingresa a la
carrera, no solo debe mirar, debe observar su entorno siempre con los ojos de un receptor activo de
experiencias formales, debe enriquecer constantemente ese bagaje de experiencias estéticas para
que, en su momento, disponga de un amplio repertorio de conocimientos formales que le faciliten su
aplicación en el diseño arquitectónico. De hecho, la formación de un arquitecto de la Edad Media
consistía básicamente en una preparación inicial en el taller del maestro para luego ser lanzado en
un recorrido, con sus instrumentos de dibujo en ristre, por el mundo conocido. Finalmente, su
portafolios era su presentación para convencer a los clientes de su capacidad para el diseño. Ahora
también, el estudiante tiene que abonar su portafolios para demostrarle a su maestro de proyectos,
su habilidad para el oficio.

b) Colectivos.

1 - Lugar geográfico: Las diferentes sociedades establecidas tendrán conceptos diferentes en


relación a su patrimonio artístico y a su particular modo de concebir lo exquisito. De un lugar a otro,
se remarcará más esta característica. Cuanto más alejadas geográficamente se encuentre una de la
otra, lo que se considera bello, por ejemplo, de acuerdo a los cánones orientales, podrá ser
indiferente o simplemente una rareza para cualquier otra sociedad del hemisferio occidental y
viceversa.

2 - El tiempo: Actualmente, con demasiada frecuencia se considera que la pátina del tiempo
convalida artísticamente los objetos históricos. Los que se oponen a esta determinación ejemplifican
así: si dentro de cinco mil años cuando sea otra la cultura sobre la tierra, se localiza lo que ahora es
un basurero probablemente en esa época esto constituya un tesoro arqueológico y una taza de
excusado sea considerada una exquisita pieza de la cerámica antigua. La forma objetiva que adopta
esta dialéctica, proporciona amplio material para discusión, si embargo, es un hecho que los
conceptos de belleza no son permanentes en el tiempo e históricamente se pueden determinar
perfectamente en las diferentes épocas.

Un claro ejemplo del cambiante concepto de lo bello son las “modas” en el vestido, en el peinado y
hasta en las proporciones de la figura humana. Una modelo de “Las tres gracias” de Rubens4, sería
similar a las figuras femeninas de Botero5 en cuanto a los cánones que rigen ahora. De tal modo que
los cánones antiguos de belleza, pueden perder actualidad rápidamente hasta el punto de
considerarse este factor como dependiente de las modas.

3 - Nivel socio-cultural: Actuando en forma análoga al lugar geográfico, el nivel socio-cultural


influye en la percepción de la belleza. Aparentemente en nuestra sociedad la sensibilidad para
apreciar la obra de arte va aparejado al nivel que se tiene dentro de esa sociedad, es decir la
obtención de obras de arte es sinónimo de un considerable status social. Tiene más posibilidades de
observar y aún de obtener objetos de arte quien tiene los recursos económicos para pagarlos y el
nivel cultural para apreciarlos. Sin embargo, la sensibilidad estética y la cultura vuelven a aparecer
definitivas en la apreciación artística.

La Arquitectura para que pueda ser considerada como tal, además para que pueda cabalmente
cumplir con el binomio belleza-función, necesita tener su presentación tangible en la realidad; deberá
expresar tanto su función como su intención como un ente físico objetivo y real. No solamente en el
papel la Arquitectura es obra de arte.

El proyecto requiere de su realización material en la construcción. Puede ser que finalmente, los
resultados no sean los expresados en los planos, pero siempre el resultado será bello y funcional.

En el caso de manifestarse una extraordinaria concepción espacial en forma gráfica, los planos, por
muy artísticos o técnicos que se logren, en el mejor de los casos, vendrán a ser expresiones del arte
pictórico, gráfico o documental en tanto no se alcance su objetivo práctico en la construcción. Es tal
la relación que existe entre Arquitectura y construcción que puede prestarse a confusiones: La
Arquitectura será tal, hasta que pase el tamiz de su concreción en la realidad.
Así mismo, una obra construida, por muy resistente o muy lujosa que haya sido realizada, podrá
claramente representar un alarde de ingeniería o un manifiesto público de opulencia, pero finalmente
se quedaría en "construcción".

El realizar Arquitectura conlleva una carga infinita de factores interrelacionados a considerar


integralmente, nos obliga a analizar y sintetizar, dentro de una metodología de proyectos, una serie
de programas tendientes a solucionar las necesidades de espacio en relación a la función dentro de
las premisas estéticas.

Las metodologías para la formulación de programas y la creación de proyectos arquitectónicos son


variados, no obstante los principios fundamentales tienen que adaptarse a la situación particular del
lugar donde se promueven, así adquiere cada uno de ellos su verdadera dimensión.

Particularizando esto a la situación económica del área latinoamericana, se consideran estos


principios en un esquema especial:

a) La concentración de los espacios libres requiere de un análisis especial para obtener su


máxima utilización, en economías deterioradas. Es una vuelta a la preponderancia de la
función sobre la forma.

b) Las relaciones coordinadas entre los diversos locales son hasta cierto punto relativos en una
situación en la que se requiera una pluriutilización espacial (espacio poli funcional). El uso de
un espacio varía en diversos momentos, y así aparecen comedores o salas que se convierten
en dormitorios.

c) Esto hace que no exista una determinante diferenciación entre las partes zonales, aunque de
hecho deben de existir. No es una renuncia a la metodología, sino una liberación de la rigidez y
reconocimiento a la flexibilidad espacial.

d) Aunque las dimensiones básicas son permanentes, el dimensionamiento general tiende a los
mínimos funcionales.

Cobran aquí su verdadera importancia los aspectos físicos, técnicos, económicos, etc., pero
jamás esto debe representar un menoscabo de la calidad arquitectónica ni a la solución de las
necesidades de índole psicológica del usuario, el hombre.

Concluimos que la arquitectura es un arte incluyente (es multidisciplinario), integrador (integra varias
disciplinas para un solo objetivo) y trascendente (la historia del arte de las civilizaciones se refleja en
su arquitectura).
1
Expresión y apreciación artística, SEP.
2
Gran diccionario enciclopédico ilustrado, Selecciones del Reader’s Digest
3
Empatía: estado en que se siente como propia una sensación síquica o estética ajena.
4
Rubens, Peter Paulus (1577-1640): pintor flamenco.
5
Botero, Fernando (1932):contemporáneo pintor y escultor colombiano, reconocido por sus graciosas figuras femeninas regordetas.

Orlando Cuevas Santiago es egresado de la escuela de arquitectura de la Universidad Autónoma “Benito


Juárez” de Oaxaca, Especialidad en Psicología Educativa en la misma universidad y Maestría en Educación
Superior de la Universidad Autónoma de Campeche. Profesor de tiempo completo en la carrera de arquitectura
del Instituto Tecnológico de Campeche.