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Universidad de Chile

Facultad de Ciencias Sociales


Departamento de Antropología

Prospección arqueológica en Punta Patache


Norte de Chile, I Región
Práctica profesional
Informe Final

Profesora Guía: Victoria Castro


Alumna: Jimena Valenzuela
Santiago 2002
Resumen

La costa desértica de interfluvio del Norte de Chile es un espacio


geográfico que pese a sus características ambientales extremas, ha
sido habitado desde la prehistoria hasta la actualidad. Su
condición de área geográfica marginal en relación a los espacios
más productivos de la costa desértica fértil, está determinada
por la crítica escasez de agua; principal limitante para el
desarrollo de las poblaciones humanas aquí asentadas.

Estas características la convierten en un área con baja densidad


poblacional durante tiempos prehispánicos. Las poblaciones que
aquí habitaron, a diferencia de las que ocuparon la costa
desértica fértil, se vieron imposibilitadas para generar una vía
de desarrollo agromarítimo, producto de esta limitante ecológica.
No obstante, diversos grupos humanos han arribado y se han
establecido en esta costa interfluvial a lo largo de toda la
secuencia ocupacional.

Los estudios arqueológicos realizados en el área costera


interfluvial ubicada al sur de la ciudad de Iquique son escasos y
son muy pocas las prospecciones y excavaciones sistemáticas
llevadas a cabo en este sector.

Este trabajo pretende contribuir al conocimiento de la prehistoria


regional mediante el estudio del sector arqueológico de Patache,
ubicado 70 km. al sur de la ciudad de Iquique, y que ha sido
ocupado intensamente a lo largo de toda la secuencia prehispánica
e histórica.

Nuestro trabajo consiste en una sistematización de la información


ya existente acerca de este lugar, más un análisis interpretativo
de la información recabada durante una prospección arqueológica
preliminar, que hemos realizado en el sector.

1. Introducción

Nuestra área de estudio se ubica en la costa desértica del Norte


Grande chileno, específicamente en la costa arréica o de
interfluvio, que abarca desde Pisagua por el norte, hasta el río
Loa por el sur y que presenta condiciones de extrema aridez,
debido a la inexistencia de cursos superficiales de agua y la
escasa o nula cantidad de precipitaciones anuales. Los escasos
recursos hídricos están constituidos por aguadas y vertientes,
ubicadas generalmente en los cerros de la Cordillera de la Costa.
No obstante, atenuando la condición de desierto, existe en esta
zona un mar muy pródigo, que en el pasado proveyó la mayor parte
de los recursos subsistenciales. Los grupos humanos que habitaron
esta costa desértica supieron aprovechar al máximo los recursos
naturales que aquí existían, generando estrategias adaptativas
altamente eficientes, lo cual posibilitó su supervivencia en estas
tierras.

Existe sin embargo, un importante recurso hídrico en esta costa


que también proviene del mar y que no ha sido suficientemente
considerado en términos de la apreciación arqueológica del
paisaje: la niebla. Este fenómeno, presente en las costas de
África, América y Australia, constituye una fuente de agua
aprovechable por parte de las poblaciones humanas actuales
mediante una tecnología relativamente simple, a la vez que
alimenta variados ecosistemas, tanto en regiones densamente
vegetadas como en áreas desérticas (Cereceda et al. En prensa).

En los desiertos costeros del sur del Perú y norte de Chile, la


niebla comúnmente denominada camanchaca, hace posible la
existencia de los ecosistemas de lomas, que actualmente son
conocidos como oasis de niebla. La condición de oasis de estos
lugares se ha atribuido en función de la flora y fauna que habita
en ellos; no obstante, esta característica también tiene una
connotación para los grupos humanos del pasado, que no ha sido aún
explorada.

La existencia de recursos vegetales y faunísticos, sumada a la


presencia de fuentes de agua en algunos casos, convierten a estos
lugares en verdaderos oasis; islas de vida insertas en el ambiente
desértico predominante.

La posibilidad de que haya existido un aprovechamiento de la


niebla como recurso de agua en el pasado es considerada por Núñez
y Varela (1977-78), quienes al analizar la distribución de los
recursos de agua de la costa del Norte Grande chileno y su
relación con el poblamiento prehispánico, advierten la importancia
de la niebla en la génesis de aguadas, provocadas por la
condensación de neblinas en la Cordillera de la Costa.

Núñez menciona además que, según información proporcionada por


F.H. Humberstone proveniente de la mitad del siglo XIX, para el
área de Pisagua en la Cordillera de la Costa: "varios restos de
estacas de madera y bateas de cuero de lobo abandonadas, fueron
vistas en la línea de altas cumbres, aunque no fue posible
determinar la época de su utilización". Según el autor, el
conocimiento prehispánico de la utilidad del agua condensada en la
Cordillera de la Costa, puede servir como el antecedente más
temprano de las actuales investigaciones que se realizan en el
Norte de Chile (Núñez y Varela 1977-78).

Dada la vital importancia del agua para las poblaciones humanas y


la crítica escasez de este recurso en ambientes desérticos, Núñez
infiere que los patrones de asentamiento y uso del espacio en la
costa árida durante tiempos prehispánicos, estuvieron determinados
y limitados por la disponibilidad y accesibilidad a los recursos
de agua existentes en el área. En este contexto, las fuentes de
agua constituyen un factor nucleante de la población y,
necesariamente, donde existen concentraciones importantes de
población existe también una fuente de agua. O más bien al revés;
donde hay agua se establecieron los grupos humanos.

Este trabajo pretende sistematizar y dar a conocer información


inédita acerca de un lugar arqueológico de especiales
características en el contexto de la prehistoria de la zona. Se
trata de Patache, sector que reúne una serie de condiciones que lo
hacen gravitante para las poblaciones prehispánicas del área y que
fue intensamente ocupado hasta tiempos históricos.

Alto Patache constituye uno de los cuatro "oasis de niebla"


existentes en la costa aledaña a la ciudad de Iquique y presenta
una importante variedad de vegetación y fauna, entre la que se
encuentran guanacos y zorros. Aquí existió una antigua aguada
aparentemente generada por la condensación de la niebla o
camanchaca, -que se encuentra asociada a una gran cantidad de
fragmentería cerámica prehistórica-; y una cantidad importante de
sitios arqueológicos diversos.

Este lugar presenta un inusual estado de conservación, debido a


que ha permanecido inaccesible hasta la construcción de un camino
para la instalación de torres de alta tensión, hace unos seis años
atrás. Desde entonces existe en el lugar un proyecto científico de
investigación dedicado al estudio de la niebla y del ecosistema
asociado a ella, que ha generado una gran cantidad de información.

Existen en este lugar una gran cantidad y variedad de sitios


arqueológicos, que han sido detectados en prospecciones no
sistemáticas por los investigadores del proyecto. Incluso se han
levantado algunos materiales; no obstante creemos que el impacto
es mínimo y que el lugar presenta un gran potencial para el
estudio arqueológico científico a futuro.

Se observan además en esta zona varios senderos, entre los que


pueden distinguirse, en función de sus características, al menos
tres tipos diferentes: a) senderos de guanacos; b) senderos usados
por personas en tránsito por el oasis; y c) caminos troperos que
conectan con tierras interiores y se dirigen a las guaneras de
Punta Patache y a Pabellón de Pica (Ver figura 1 en anexos).

Pretendemos en este trabajo, sistematizar y dar a conocer la


información proveniente de una prospección arqueológica preliminar
que hemos realizado en esta área, con el fin de generar un
registro exhaustivo de los sitios arqueológicos presentes en la
zona. Dada la gran extensión del área de estudio; 20 km
cuadrados, y a la existencia de unidades geográficas bien
definidas, el área de prospección ha sido dividida en tres
estratos; de los cuales se ha elegido uno para efectuar la
prospección inicial.

Este trabajo constituye mi práctica profesional, que llevaré a


cabo como un estudio exploratorio preliminar, que me permitirá
contextualizar un futuro estudio integral del área dedicado a las
poblaciones iniciales, y que realizaré con ocasión de mi memoria
de título.

2. ANTECEDENTES BIOGEOGRÁFICOS

2.1. Caracterización geográfica

La costa desértica del extremo norte de Chile tiene dos zonas bien
diferenciadas: a) la costa desértica fértil, que se extiende desde
Arica a Pisagua y se caracteriza por que los ríos que se originan
en la cordillera cruzan la depresión intermedia y desembocan en el
mar, conformando valles y profundas quebradas provistos de agua y
vegetación; en este sector no existen relieves que encierren las
aguas provenientes de la región andina y, en consecuencia estas
escurren hacia el oeste. Sin embargo, mucha de esta agua se
infiltra en las quebradas intermedias, sin poder continuar su
trayecto hacia la costa, donde los ríos desaguan esporádicamente
sólo cuando las precipitaciones en la cordillera son abundantes.

La otra zona es: b) la costa desértica árida, arréica o de


interfluvio, que se extiende desde Pisagua hasta el río Loa. Su
característica principal es la total ausencia de cursos
superficiales de agua. No existe aquí ningún cauce activo de agua,
exceptuando el río Loa, que debido a las características de su
desembocadura, no es comparable a los valles ubicados más al
norte. La cordillera del Medio, el cordón de Chuquicamata y la
cordillera de Domeyko, retienen las aguas de la región andina
impidiendo su descenso hacia el mar. Estas aguas se infiltran en
una cuenca interior denominada Pampa del Tamarugal. En esta franja
costera los únicos recursos de agua están constituídos por
vertientes subterráneas de aguas sálobres y aguadas surtidas por
la condensación de las neblinas costeras o camanchacas, en ciertos
sectores del acantilado costero.

Los rasgos geográficos principales de este litoral son las


planicies litorales o terrazas marinas y la Cordillera de la
Costa. En la costa de interfluvio las terrazas marinas tienen una
extensión promedio de 3 km de ancho, hasta el pie de la Cordillera
de la Costa, la que alcanza alturas entre los 800 a 2000 metros.
Su orientación general es norte-sur y separa las planicies
costeras de la depresión intermedia, constituida por la Pampa del
Tamarugal.
Esta franja litoral presenta un clima desértico costero, con baja
oscilación térmica entre día y noche e invierno y verano. La
humedad relativa es alta, alcanzando un 77% y las precipitaciones
son muy escasas, produciéndose cada 5 o 10 años; coincidiendo con
el fenómeno de El Niño.

La vegetación costera característica es la vegetación de lomas que


se desarrolla en los faldeos de la Cordillera de la Costa a
expensas de la humedad proporcionada por la camanchaca y sólo en
ciertos sectores privilegiados.

2.2. Geomorfología del área arqueológica de Patache

El área arqueológica de Patache se ubica a 70 km. de la ciudad de


Iquique, en dirección al sur por la ruta costera A-1 que conecta
con la ciudad de Tocopilla.

Este sector está constituido por cinco rasgos geomorfol¢gicos, que


han sido descritos por Moragas (1977) para la caracterización del
Distrito Arqueol¢gico de Cáñamo, lugar que coincide parcialmente
con nuestra área de estudio. Esta descripci¢n será brevemente
recapitulada aquí.

Los rasgos geomorfológicos son de este a oeste:

1) Pampa de Alto Patache: se ubica inmediatamente al este de la


Cordillera de la Costa y consiste en una extensi¢n planiforme con
una altitud promedio de 600 m.s.n.m. Esta planicie es interceptada
por leves surcos que permiten un acceso más o menos continuo hacia
la Pampa del Tamarugal.

2) Cordillera de la Costa: es el relieve más destacado del área,


posee una orientación general norte-sur que es modificada por dos
alteraciones; a) Punta Patache, que se orienta hacia el mar y b)
una curvatura hacia el sur que da lugar a una ensenada. Su cota
cuspidal es de 759 m.s.n.m. y en un espacio aproximado de 1,5 km.
desciende abruptamente hasta la cota 50, constituyendo un barranco
muy pronunciado. Al oeste de la cordillera, existe un espacio
planiforme y bajo que se extiende hasta los contornos de Caleta
Cáñamo. Hacia el sur, el barranco se apega al Pacífico estrechando
la planicie litoral.

3) Terrazas marinas: están constituidas por 2 niveles de


aterrazamientos. La terraza 1 constituye el nivel más alto, cuyos
mejores remanentes están apegados al barranco de la Cordillera de
la Costa en el sector norte del área de estudio. Esta terraza sube
por un cliff antiguo de unos 150 metros hacia el interior y frente
a Caleta Cáñamo se aprecia como una leve cornisa de 20 metros de
ancho, adosada a la Cordillera. Hacia el sur la terraza se altera
y en Punta Patache sólo quedan restos de cerros escollos
pertenecientes a esta terraza. Los cerros de Punta Patillos y
Punta Patache son parte de ella y eran cerros islas cuando se
labró la terraza.
Los componentes más destacados de esta terraza son conchas de
pelecípodos y glicémeris, en menor cantidad (J. Varela, en Moragas
1977).

Esta terraza es interrumpida por un aluvión constituyendo una


quebrada poco importante de unos 100 metros de profundidad, que
asciende hacia el interior y que pudo reactivarse con peque¤as
avalanchas de agua y barro producto de lluvias torrenciales. Esta
quebrada corresponde a una zona de convergencia entre la roca
ígnea intrusiva y roca efusiva intermedia, presentando
afloramientos de cobre y buenas condiciones para el desarrollo de
la minería. Por otra parte, según el geólogo Juan Varela, esta
quebrada pudo aportar sedimentos arcillosos, que junto con
arcillas de las salbandas o jaboncillo, formadas a lo largo de las
vetas mineralizadas, podrían aportar arcillas de procedencia local
(Moragas 1977).

La terraza 2 constituye el nivel inferior y se observa claramente


al norte de Caleta Cáñamo como un relieve planiforme y extenso.
Esta terraza está mejor difundida que la anterior y asciende
desde los acantilados costeros (cliff muertos) 70 a 80 m.s.n.m.
hasta alcanzar su máxima expresión a los 100 metros de altitud.
Esta terraza se compone de restos de conchas, especialmente de
glicémeris, Argopecten, gastrópodos, sal y clastos poco rodados.

Paleo-península: Punta Patache está constituida por afloramientos


de elevaciones moderadas que se prolongan hacia el norte
conformando un relieve local a modo de paleopenínsula. Este
relieve se acuña formando un vértice final muy cercano a Caleta
Cánamo constituyendo leves barrancos que descienden al litoral;
hacia el occidente, el decenso es gradual, diluyéndose aquí en un
extensa playa fósil. En esta vieja península existen afloramientos
rocosos dispersos con depósitos marinos y ocupaci¢n humana
concentrada.

Paleo-golfo: Ambas terrazas son interrumpidas en el sector de


Caleta Cáñamo por una explanada que se prolonga desde el mismo
nivel del mar hasta 80 a 100 metros al interior, alcanzando el
borde de la costa. Esta depresión o explanada fue un fondo marino
y está constituida por conchas, formando un golfo extenso que se
orienta hacia el sureste. Esta es una antigua bahía bastante
cerrada, la cual se fue retrotrayendo gradualmente hasta
constituir la actual playa de Cáñamo.

Litoral: Es rocoso y con escasas playas de arena. Hacia Punta


Patache el barranco cae abruptamente al mar. Al norte de Punta
Patache existen roqueríos bajos de mejor acceso y mayor utilidad
económica, que entran en contacto con Caleta Cáñamo. Más al norte,
se encuentra playa Patillos que consiste en una extensa bahía de
playa arenosa con una densa ocupación humana prehistórica. Al sur
de Punta Patache existe una extensa playa de arena que actualmente
se denomina La Sal. Inmediatamente al sur de La Sal se encuentra
Chauca, una playa que antiguamente tenía un fondo constituido por
bolones esféricos, los que con los años han sido extraídos por
completo, quedando el fondo marino totalmente arenoso. En esta
playa no existen afloramientos rocosos y es poco apta para la
ocupación humana por ser muy ventosa y desprotegida.

2.3. Recursos naturales del área de Patache

En Punta Patache existen densas acumulaciones de guano a causa de


la concentración de aves marinas, que han habitado el lugar a lo
largo de miles de años; producto de esta presencia se conformaron
las guaneras de Patache. En la punta alta de Patache se encuentra
el guano rojo fósil y en la actual Punta Patache se halla el guano
blanco, de acumulación actual y subactual. El guano blanco fue
utilizado en tiempos prehispánicos tardíos como fertilizante en
oasis y valles cercanos, hecho que lleva a Moragas (1977) a
suponer que la explotaci¢n del guano pudo constituir una causa de
la ocupaci¢n del área por poblaciones agrarias tardías. La
explotación del guano también fué una de las causas de ocupación
del lugar en tiempos históricos.

En cuanto a los recursos marinos, primero repasaremos algunas


consideraciones generales respecto a las características
ecológicas de la costa sur del Pacífico.

Por su ubicaci¢n en el borde occidental del continente


sudamericano, este litoral es bañado por corrientes frías
subantárticas que hacen posible una alta productividad primaria;
causada por los nutrientes que las surgencias marinas hacen
aflorar desde el fondo del mar. Las aguas surgentes mantienen un
abastecimiento permanente de los elementos biogénicos en las capas
superficiales; esto favorece la proliferación de plantón y el
desarrollo de las cadenas tróficas que se generan a partir de él
(Schiappacasse y Niemeyer 1984).

La alta productividad marítima primaria de este litoral también se


debe a que participa de los altos valores de insolación, derivados
del paso del núcleo de insolaci¢n de América del Sur y al alto
contenido de sales nutrientes, producto de las surgencias de aguas
frías de la corriente de Humboldt. La energía solar y las sales
nutrientes son aprovechadas por el fitoplanton a través del
proceso de fotosíntesis (Schiappacasse y Niemeyer 1984).

Según Llagostera, la corriente de Humboldt establece un ecosistema


marítimo anómalo o menos maduro que el del océano vecino, vale
decir un ecosistema con gran flujo de energía y cadenas
alimenticias cortas, baja diversidad de especies y alta producción
por biomasa. Su estructura ecológica presenta cadenas tróficas
cortas y se caracteriza por lo prolífico de los organismos; por
ejemplo, los peces pelágicos costeros están representados por
inmensas cantidades de individuos de muy pocas especies, de vida
relativamente corta, crecimiento rápido y elevada fecundidad
(Llagostera 1989).

Las concentraciones de fosfatos y otros nutrientes, más la elevada


salinidad de las aguas superficiales, son indicadores de la alta
productividad marítima. Esta alta productividad sufre oscilaciones
estacionales causadas por la reducción de la insolaci¢n invernal.
No obstante, son de mayor trascendencia los colapsos periódicos de
la corriente de Humboldt, cuyas causas no se conocen todavía con
exactitud. Este hecho, que se conoce como fenómeno de El Ni¤o,
consiste en la invasión de aguas ecuatoriales de alta temperatura
y bajo contenido de oxígeno. Sus consecuencias son una baja
productividad de fito y zooplanton y la emigración o extinción en
gran n£mero de los predadores. Este fenómeno se produce con una
periodicidad irregular, pero en forma marcada cada 25 a 40 años
(Llagostera 1989).

La corriente de Humboldt condiciona además una extrema aridez al


impedir las precipitaciones. Sin embargo, en la zona litoral este
efecto se aminora por la formación de condensaciones de neblinas
costeras o camanchacas, las cuales impiden un calentamiento
extremo de la tierra y favorecen el desarrollo de comunidades
vegetales resistentes a la sequía en los cerros de la Cordillera
de la Costa.

Los consumidores primarios de la cadena alimenticia marítima son


peces herbívoros (sardinas y anchovetas), cetáceos y una alta
variedad de moluscos. Los consumidores secundarios están
representados por varias especies de peces, aves y mamíferos
marinos.

Las especies marinas que habitan este litoral han sido mencionadas
por Schiappacasse y Niemeyer (1984) y serán brevemente
recapituladas aquí. Esta información ha sido complementada con
datos específicos del área de estudio que fueron tomados del
Estudio de Impacto Ambiental realizado en Patache por Moragas
(1996).

Los mamíferos marinos cercanos a la costa son el lobo de mar


(Otaria flavescens) y (Arctocephalus australis) o lobo de dos
pelos y el chungungo (Lutra felina). Mar afuera se encuentran
diversas especies de cetáceos como el calderón negro (Globicephala
malaena), el delfín común (Delphinus delphis), tunina
(Lagenorthyntus obscurus) y el cachalote (Phiseter macrocephalus).

Aves marinas: garuma (Larus modestus), pilpilén (Haematopus ater),


gaviota dominicana (Larus dominicanus), gaviota peruana (Larus
belcheri), gaviota de Franklin (Larus pipixca), piquero (Sula
variegata), pelícano (Pelecanus thagus), pato guanay
(Phalacrocorax bougainvillii), cormoranes: pato cuervo
(Phalacrocorax olivaceus) y pato lile (Phalacrocorax gaimardi). En
los roqueríos: pinguino de Humboldt (Spheniscus humboldti),
golondrina de mar chica (Oceanites gracilis), huairavo
(Nyctiocorax nyctiocirax), guila pescadora (Pandion haliaetus),
gaviotín elegante (Sterna elegans), gaviotín monja (Larosterna
inca), churrete costero (Cinclodes nigrofumosus).

Peces pelágicos: albacora (Xipias gladius), dorado (Coryphaena


hippurus), palometa (Stromateus stellatus), y bonito (Sarda
chilensis). Peces cercanos a la playa: jurel (Trachurus murphyi),
cabinza (Isacia conceptionis), corvina (Cilus gilberti), anchoveta
(Engraulis ringens), corvinilla (Stellifer minor), cojinova
(Seriolella porosa), jerguilla (Aplodactylus punctatus), roncacho
(Scartichthys viridis), pichiguén (Menticirrhus ophicephalus),
lenguado (Paralichthys sp.), pintadilla (Cheiladactylus
variegatus) y jergilla común (Aplodactilus punctatus).

Peces de roca: vieja (Graus nigra), pejeperro (Semicossyphus


maculatus), pez hacha (Lepidopus australis), chalaco
(Auchenionchus microcirrhis), tomoyo (Auchenionchus variolosus),
mulato (Pimelometopon darwini), rollizo (Mugiloides chilensis) y
pejesapo (Sicyases sanfguineus).

Peces abisales: congrio (Genipterus sp.)

Moluscos: univalvos: caracol negro (Prisogaster niger y Tegula


atra), loco (Concholepas concholepas), lapas (Fisurella spp.),
apretador (Chitón sp.).
Bivalvos: choro zapato (Choromytilus chorus) hoy prácticamente
extinguido; chorito maico (Perimytilus purpuratus), macha
(Mesodesma donacium), almeja (Protothaca thaca y Euromalea rufa).

Cefalópodos: pulpo (Octopus vulgaris), jibia (Dosidicus gigas).

Crustáceos: jaiba de los huiros o talicuna (Taliepus marginatus),


pulga de mar, (Emerita analoga), cangrejo de arena (Ocipodes sp.),
erizo verde (Loxechinus albus).

Algas del intermareal: luche (Ulva sp.), Lessonia nigerens y


Porphyra columbina.

La abundancia de fauna marina del Océano Pacífico posibilitada por


la corriente de Humboldt se ve reforzada en el sector de Patache
por su geomorfología. Según los estudios realizados por geógrafos
de la Universidad Católica (Cereceda et al. 2001), esta área y en
general todas las "puntas" litorales se caracterizan por ser
sectores de surgencias marinas, hecho que les otorga un mayor
contenido de oxígeno y por ende, una mayor cantidad de fito y
zooplancton; lo que deriva en una mayor cantidad y variedad de
fauna marina. Esto se ve corroborado por la presencia de grandes
concentraciones de aves marinas, que a través del tiempo han
generado enormes depósitos de guano. También avalan esta
afirmaci¢n las densas loberas presentes en el lugar; existen aquí
dos especies de lobos marinos: (Otaria flavescens) y
(Arctocephalus australis) o lobo de dos pelos, que se concentran
en Punta Patache. También abunda el chungungo (Lutra felina).

En cuanto a los recursos de agua, tal como mencionamos


anteriormente, no existe en este litoral ningún curso de agua
activo. Los investigadores que han estudiado el área (Núñez y
Varela 1967-68; Nuñez y Moragas 1977 y 1983; Moragas 1977)
plantean que, debido a la presencia estable y más o menos continua
de asentamientos humanos en el sector, debió existir aquí algún
leve recurso de agua local. Se menciona la posibilidad de que
exista un depósito de agua en la Cordillera de la Costa producto
de la acumulación de neblinas, sin embargo los autores creen más
factible la existencia de un afloramiento hídrico en el área de
Patillos. Con respecto a este punto, Moragas (op.cit.) señala que,
mariscadores del sector le comunicaron acerca de la existencia de
las llamadas "cuevas de Patillos", que corresponderían a
filtraciones de agua usadas en el pasado, consistentes en cuevas
naturales apegadas a la línea de costa, que han sido relabradas
intencionalmente con el fin de obtener agua. Esta agua provendría
de una falla y sería salobre. Una situación similar a esta se da
más al norte en la antigua aguada de Bajo Molle.

Sin embargo, los autores manifiestan que hasta la fecha de sus


investigaciones, no se ha logrado ubicar en el sector la antigua
aguada, la que podría incluso ubicarse fuera del Distrito
Arqueológico de Cáñamo.

Núñez y Varela (1967-68) distinguen dos tipos de aguadas para la


costa árida: a) aquellas que son producto de aguas que se
infiltran por fallas geológicas y brotan del suelo (manantiales) y
b) aquellas que son producto de la condensación y acumulación del
agua de neblina, y constituyen depósitos de agua generados
exclusivamente por la condensación de las neblinas o camanchacas;
fenómeno que se provoca por el choque de las nubes, que son
arrastradas por vientos sur y suroeste, contra una superficie
rocosa impermeable, constituida por una proyección del farellón de
la Cordillera de la Costa hacia el mar. Este fenónemo de
condensación nubosa se produce en ciertos accidentes geográficos
denominados "puntas" (p.e. Punta Patache, Punta de Lobos, Punta
Gruesa), en donde la cordillera de la Costa presenta alturas
considerables, de alrededor de unos 800 a 900 metros, que se
proyectan marcadamente hacia el oeste en forma de puntas.

Aportamos a estos antecedentes la localización de la aguada de


Alto Patache, identificada por investigadores de la Universidad
Católica (Cereceda y colaboradores) y que correspondería a una
aguada del tipo b propuesto por Núñez y Varela (op.cit). Este
sitio se ubica en la UTM Norte 76 97 012 y UTM Este 379 773 a una
altitud de 762 m.s.n.m. y consiste en una gran piedra orientada
hacia el suroeste que condensa la humedad de la camanchaca. Junto
a esta gran piedra se han dispuesto bloques de piedra de tamaño
menor conformando una pirca semicircular con el objeto de acumular
el agua. Incluso pareciera que el piso está compuesto por un
relleno artificial, hecho con el mismo fin (ver figura 2, 3 y 4 en
anexos). Se puede observar un perfil expuesto que deja en
evidencia el detalle de la estratigrafía. Los materiales
culturales están constituidos por abundantes fragmentos de
cerámica prehispánica, principalmente monócroma y los fragmentos
son de gran tama¤o. Entre estos se aprecian bordes evertidos,
bocas anchas y paredes de cuerpos globulares. También se han
encontrado fragmentos decorados, los que lamentablemente han sido
levantados. Además se registran restos malacológicos,
representados por locos (Concholepas concholepas), y varias
especies de lapas (Fisurella spp.), todos de gran tamaño, también
se registran chitones.

La densidad de los materiales es alta y la dispersión de estos es


amplia, alcanzando los 200 metros cuadrados al menos y
extendiéndose principalmente hacia abajo, producto de la fuerte
pendiente, que alcanza entre 45 y 50 grados. Se observa erosión
de las piedras por termoclastía, es decir, a causa de los cambios
bruscos de temperatura entre día y noche, y todas las rocas están
cubiertas de líquenes producto de la humedad del ambiente, que
actualmente es importante, sin embargo, no alcanza para acumular
agua suficiente como para beber. Esta zona participa plenamente de
la influencia del oasis de niebla y las causas de la desecación de
la aguada serían las mismas atribuidas al desecamiento del oasis,
que serán discutidas más adelante.

Núñez y Moragas (1977) plantean que el déficit de agua local en el


área habría sido una limitante para el desarrollo de los
asentamientos humanos en el sector, lo cual se podría comprobar
por las estructuras monticulares y restringidas de los basurales,
que corresponderían a los desperdicios dejados por una población
de baja densidad que persistió con cierta estabilidad dentro del
área.

Con respecto a los recursos terrestres, tanto animales como


vegetales y otros, estos se encuentran en el sector de Alto
Patache. Antes de entrar en este tema, revisaremos algunas
consideraciones previas que nos permitirán entender el fenómeno de
la niebla y contextualizar sus recursos naturales.

2.4. Factores geográficos y climáticos que determinan la presencia


de la niebla
La niebla costera, comúnmente denominada camanchaca es definida
por Cereceda et al. (2000) como: "una masa de aire que contiene
infinitas gotas de agua que reducen la visibilidad a menos de 1
km. Estas gotas tienen un diámetro muy peque¤o (menor de 40
micrones) y pueden ser colectadas mediante sistemas naturales o
artificiales".

En el litoral sudamericano comprendido por la costa sur del Perú y


norte de Chile, el origen de la niebla se halla en la formación de
nubes estratocúmulos generadas en el mar, y que avanzan hacia el
continente arrastradas por el viento. De la misma manera, el
régimen de vientos generado por los centros de presión, tiene su
origen en este nivel de interacción océano-atmósfera. La presencia
de niebla en estas costas se ve favorecida por la presencia de
tres elementos; a) el Anticiclón del Pacífico Suroriental, que
genera una inversión térmica a lo largo de la costa impidiendo la
formación de las típicas nubes tropicales de estas latitudes; b)
la influencia de la Corriente fría de Humboldt que otorga una gran
estabilidad e intensifica la presencia de la niebla; y c) los
vientos alisios con sus componentes oeste, suroeste y sur. (Osses
et al. 1998)

El análisis de imágenes satelitales permite a Osses y colabordores


(op.cit.) plantear que la nube estratocúmulo se genera varios
cientos de kilómetros al oeste en el Pacífico, más allá de la
ubicación general de la Corriente de Humboldt, por lo que no puede
asociarse el orígen de la nube a ella; sin embargo sí se puede
inferir un reforzamiento de los procesos generadores de la niebla
a la llegada de la masa nubosa al continente.

Existen además factores a nivel regional que determinan la


presencia de la niebla y se relacionan directamente con el
relieve, que debe ser apto para interceptar la nube, lo que
implica que debe tener suficiente altitud. Por otra parte, la
topografía del relieve local influye la formación de centros de
presión que definen los desplazamientos del viento. La forma del
relieve costero determina la presencia de surgencias de aguas
frías en las llamadas "puntas", que refuerzan la niebla en su
contenido líquido (Cereceda et al. 2001). Osses et al. (1998) han
señalado como factores determinantes: el alto de las monta¤as
(sobre 800 m.s.n.m.); la altitud del terreno; la existencia de
valles transversales; la forma de la línea de costa; la distancia
de la costa; la dirección del viento y la existencia de surgencias
marinas.

2.5. NIEBLA Y VEGETACIÓN

2.5.1. Los oasis de niebla del desierto costero del sur del Perú y
norte de Chile
En los desiertos costeros de Chile y Perú, en los faldeos de la
Cordillera de la Costa y bajo la influencia de la camanchaca, se
desarrolla un tipo de vegetación baja que se conoce como
vegetación de lomas. Estas formaciones también son conocidas como
"franja fértil" (Johnston 1929), y "oasis de niebla" (Follmann &
Weisser, 1966; Sielfeld et al. 1995; Muñoz - Schick et al, 2001;
Cereceda et al. (1997). Jiménez (1998) ha descrito este tipo de
vegetación como "islas de vegetación", o bien, "oasis de neblina".
Según este autor, estos ecosistemas deben su existencia a una
delgada nube estratocúmulo, que se transforma en una fuente
proveedora de humedad para la vegetaci¢n, la que ha adaptado sus
estructuras para interceptar la humedad atmosférica.

En relación al número de especies, Dillon (1988) estima, para la


formación de lomas peruanas, 72 familias, 284 géneros y 557
especies, y para el Desierto de Atacama 73 familias, 196 géneros y
373 especies. De un total de cerca de 1000 especies registradas en
la costa de Perú y Chile, sólo 68 (7%), comparten el área de
distribución (Rundel 1991).

En la actualidad, la formación de lomas, presenta un gran


desarrollo vegetacional en el sur del Perú, pero en Chile, sólo se
encuentra en escasos y reducidos sitios de la cordillera
costera chilena, entre Cerro Camaraca, ubicado al sur de Arica,
y hasta la latitud de Paposo - Taltal, al sur de Antofagasta
(Larrain 2002). La aparición de una gran cantidad de hierbas
anuales y perennes se produce cada 5 a 10 años, con la presencia
de un evento Niño. La abundancia de plantas presentes en un área,
depende de la cantidad de humedad o lluvia presente en el lugar
(op. cit.).

Durante el fenómeno de El Niño, 1997 y 1998, Pinto (1999) realizó


un recorrido a pie por cuatro oasis de niebla ubicados al sur de
la ciudad de Iquique: Punta Gruesa, Punta Patache, Punta de Lobos
y Alto Chipana (Pinto 1999). Durante sus expediciones, pudo
encontrar 45 especies en total, pertenecientes a 28 familias y 38
géneros diferentes, de las cuales 16 corresponden a especies
endémicas, 28 nativas y una adventicia. Entre ellas, 18 amplían su
rango de distribución hacia el norte, 5 amplían su rango de
distribución hacia el sur, y se constató la presencia de 3
especies que nunca antes habían sido registradas para Chile
(op.cit.), apareciendo también una especie nueva para la ciencia:
Alstroemeria lutea (Muñoz - Schick 2000).

De acuerdo con los últimos avances de las investigaciones


botánicas en los oasis de niebla de la costa de interfluvio, Pinto
y colaboradores (2001) concluyen que, la existencia de la
abundante vida vegetal presente en estos oasis ha sido ignorada o
no considerada por autores como Rundel y Dillon (1998) quienes
afirman explícitamente en su último artículo que "no existe una
formación de lomas rica en especies vegetales en la costa
hiperárida cercana a Iquique". A la luz de los nuevos
descubrimientos botánicos que se han efectuado en esta área,
afirmaciones como estas son insostenibles. El gran número de
especies, géneros y familias constatados en estos oasis de niebla,
avalan la necesidad urgente de realizar un estudio exhaustivo de
esta flora costera desconocida (Pinto et al. op.cit.).

En los ecosistemas de niebla de la cordillera de la Costa de


Tarapacá, Muñoz-Schick et.al. (2001) diferencian cuatro
formaciones vegetales:

1. Formación de hierbas anuales y perennes geófitas de bulbos y


rizomas.
2. Formación de matorral perenne: caracterizado por arbustos y
subarbustos de hasta 80 cm. de alto y por grandes cactáceas del
género Eulychnia.
3. Formación de líquenes.
4. Formación monoespecífica de tillandsia.

Esta área de Tarapacá es rica en especies de bromeliceas, las


que crecen sobre el sustrato arenoso, existiendo en la zona
costera de Chile y Perú, donde las condiciones son similares, seis
especies de Tillandsias: T. purpurea, T. latifolia, T. capillaris,
T. marconae, T. werdermanii y T. landbeckii. (Rundel y Dillon
1998).

Entre 1997 y 1999 Cereceda y colaboradores (Cereceda et al. 1997 y


1999) estudiaron los corredores de penetración de la niebla del
desierto de Tarapacá, analizando los tipos de vegetación
indicadora de la presencia de niebla en el desierto costero y del
interior. Es así, como se estudiaron las Tillandsias o "claveles
del aire", especie representativa de las lomas. En esta área
interior de Tarapacá se encuentra la especie Tillandsia landbecki,
la cual fue analizada en un tillandsial ubicado a 12 km de la
costa. Este se encontró en mal estado, aunque en el invierno de
1997 se constataron algunas tillandsias en flor.

Según Cereceda y colaboradores (1999) se debe tomar con


precaución la idea de que la vegetación sea indicadora de la
presencia de niebla, debido a que pueden existir lugares que
presentan mucha niebla, pero no registran vestigios de flora y
fauna; hecho que podría deberse a procesos de desertificación por
efecto de la depredación humana. La autora plantea que es difícil
que la niebla sola pueda llegar a permitir la germinación de una
cubierta herbácea, sin una adición de precipitación que
humidifique convenientemente el suelo, tal como se produce en los
años de "desierto florido" (El Niño), o en los períodos de intensa
niebla y llovizna típicos de los meses de invierno y primavera en
la costa peruana (Cereceda et al. op.cit.).
Rundel identifica m s de 40 oasis de niebla en el sur del Perú y
sobre 15 en el norte de Chile. Sielfeld menciona 7 oasis de niebla
en la zona costera entre Pisagua y el río Loa (Sielfeld et.al.
1995). En la presente revisión bibliográfica nos limitaremos a la
descripción de la vegetación del oasis de niebla de Alto Patache,
analizando sus características y estado de conservación.

2.5.2. Flora de Alto Patache

El ecosistema de niebla de Alto Patache, corresponde a uno de los


cuatro principales oasis de niebla que se encuentran en la zona
costera entre Iquique y el río Loa (Pinto et al. 2001) y, donde
aún sobrevive la vegetación de lomas.

Mélica Muñoz y colaboradores (Muñoz - Schick et al. 2001) según


los ejemplares colectados por Pinto en 1997 - 1998, registran 40
especies en el oasis de niebla de Alto Patache. Raquel Pinto
(Pinto et al. 2001) en los años subsiguientes registra un total de
44 especies; pertenecientes a 28 familias y 38 géneros diferentes,
de las cuales 16 corresponden a especies endémicas, 27 son
nativas, 1 es adventicia. Estas especies se indican en la tabla
siguiente señalando su patrón de distribución, abundancia y
estado de conservaci¢n.

Tabla 1: Especies vegetales registradas en Alto Patache

nombre CIENTÍFICO
Nombre comun
PD
Abundancia
ec

El Ni¤o
La Ni¤a

Cheilanthes mollis
Doradilla
N
(-)
(-)
FP
Ephedra breana
Pingo - pingo
N
++
+
FP
Tetragonia ovata
Escarcha, aguanosa
N
++
-
FP
Cyclospermum laciniatum

N
(-)
-
FP
Ophryosporus cfr. Floribundus

N
+
+
FP
Perityle emoryi

N
+
-
IC
Polyachyrus annuus

N
++
-
FP
Polyachyrus sphaerocephalus

N
+
(-)
FP
Sonchus tenerrimus
Nilhue
A
+
(-)
FP
Argylia radiata
Terciopelo
N
+
-
FP
Eulychnia iquiquensis
Copao
E
+
+
EP
Opuntia berteri
Diablillo
N
+
(-)
FP
Phyrrhocactus saxifragus

E
(-)
(-)
EP
Hoffmannseggia prostrata

N
+
-
FP
Cleome chilensis
Tacama
N
(-)
-
FP
Spergularia stenocarpa

E
(-)
(-)
FP
Atriplex taltalensis

N
+
+
FP
Chenopodium petiolare

N
(-)
(-)
FP
Suaeda foliosa

N
+
+
FP
Frankenia chilensis
Hierba del salitre
N
++
++
FP
Loasa nítida
Cardito
N
(-)
-
FP
Maleshierba multiflora

E
(-)
-
FP
Cristaria molinae
Malvilla
E
++
-
FP
Nolana aplocaryoides

E
+
-
FP
Nolana intonsa
Suspiro
N
+
-
FP
Nolana jaffuelii
Suspiro
N
+++
-
FP
Nolana sedifolia

E
++
+
FP
Mirabilis elegans

N
(-)
-
IC
Oxalis thyrsoidea
E
+
(-)
FP
Gilia glutinosa

N
+
-
IC
Calandrinia litoralis
Pata de guanaco amarilla
E
+
-
VU
Cisanthe amarantoides

E
+
-
FP
Cisanthe grandiflora
Pata de guanaco fucsia
E
+
-
FP
Quinchamalium chilense
Quinchamalí
N
+
(-)
FP
Lycium deserti
Chañarcillo
E
+
+
FP
Lycopersicon chilense
Tomatillo
N
(-)
-
FP
Solanum brachyanterum
Tomatillo
E
+
(-)
FP
Solanum montanum

N
(-)
-
FP
Parietaria debilis

N
(-)
-
FP
Alstroemeria lutea

E
++
+
FP
Fortunatia biflora
Cebolleta, Huilli largo
N
+
(-)
FP
Jarava vaginata

N
(-)
(-)
FP
Leucocoryne appendiculata
Huilli
E
+++
(-)
FP
Zephyra elegans
Punar, Cebollín
E
++
(-)
FP

PD: Patrón de Distribución, E: Endémica; N: Nativa,


EC: Estado de Conservación, FP: Fuera de peligro; IC (VU?):
Insuficientemente Conocida (Vulnerable?); VU: Vulnerable; EP: En
Peligro
+++ muy abundante, ++ abundante, + escasas, (-) raras, - ausente
Fuente: Muñoz-Schick et al. 2001; Pinto R. comunicación personal

En función de estos datos, podemos observar el alto grado de


endemismo que presenta el oasis de niebla de Alto Patache, el cual
alcanza un 36,3%. Por otro lado, la casi nula presencia de
especies adventicias (2,3%), reflejaría que este es un lugar poco
intervenido por el hombre.

En relación a la abundancia, se puede apreciar en la tabla


anterior que existen grandes diferencias entre una año Niño y un
año Niña. Durante el primer fenómeno, 2 especies se presentan como
muy abundantes (4,5%), 8 como abundantes (18,2%), 21 escasas
(47,7%) y 13 raras (29,6). En cambio, durante el fenómeno de La
Niña, la abundancia decrece presentándose 1 especie (Frankenia
chilensis) abundante (2,3%), 8 escasas (18,2%), 14 raras (31,8%) y
21 están ausentes (47,7%). Esto significa que, de las 44 especies
que se han podido contabilizar en un año Ni¤o, el número puede
reducirse a casi la mitad en un año Niña, debido a la disminución
de la niebla. Uno de los casos más representativos, es el de las
hierbas anuales Leucocoryne appendiculata y Nolana jaffuelii que
pasan de ser muy abundantes en un año con un evento Niño, a raras
o ausentes en períodos secos.

2.5.3. Vegetación de Alto Patache

Raquel Pinto realiza investigaciones en los oasis de niebla


ubicados al sur de Iquique desde el año 1997, siendo la botánica
más experimentada en la flora nativa de esta área. En el oasis de
Alto Patache ha realizado experiencias de riego en parcelas desde
el año 2001, monitoreando la respuesta de las diferentes especies
vegetacionales a distintas cantidades de agua y en diferentes
sustratos. Es así, como ha podido comprobar, que ciertas especies
bulbosas tales como Leucocoryne, tienen una reacción casi
inmediata a los primeros indicios de humedad.

En el ecosistema de Alto Patache, Pinto (com.pers.) diferencia


tres formaciones vegetales:

1. Formación de hierbas anuales y perennes: caracterizada


principalmente por hierbas anuales como Nolana jaffuelii,
Polyachyrus annuus, Cristaria molinae y Tetragonia ovata, hierbas
perennes bulbosas como Leucocoryne appendiculata, Fortunatia
biflora y Zephyra elegans y hierbas perennes rizomatosas como
Alstroemeria y Oxalis.

2. Formación de matorral perenne: caracterizado por Lycium


leiostemum, Ephedra breana, Nolana sedifolia y Frankenia chilensis
en arbustos y algunos individuos de cact ceas del género Eulychnia
y Opuntia.
3. Formación de líquenes: caracterizada principalmente por
Chrysotrix pavonii, Roccellina cerebriformis y Buellia sp.

En este oasis, la vegetación presenta marcadas preferencias por


ciertos hábitats geomorfológicos, lográndose distinguir al menos
cuatro tipos (Pinto et al. 2001):

1. Laderas de suelos arenosos: entre los 300 - 700 metros de


altitud, donde dominan ciertas hierbas como Nolanaceae (Nolana
jaffuelli) y Liliaceae (Leucocoryne).

2. Acantilado rocoso: entre los 700 y 800 metros de altitud,


donde se concentra una abundante comunidad de líquenes y, donde
existe presencia de arbustos (Lycium, Ephedra, Frankenia) y cactus
(Opuntia, Eulychnia). En este lugar, también se encuentran algunas
hierbas perennes, tales como Alstroemeria y, excepcionalmente se
presenta un reducido n£mero de Adiantaceae y Gramineae.
Aquí, la presencia de promontorios de roca granítica que
descienden por las laderas, pareciera ser un aspecto que define la
presencia de vegetación.

3. Planicie: la cual cubre varias hectáreas de arena a los,


aproximadamente, 800 metros de altitud, al este de la cumbre del
acantilado, donde Nolana, Cristaria, Hoffmannseggia, Fortunatia y
Leucocoryne florecen en años de lluvia.

4. En las grandes alturas: sobre los 800 metros de altitud, sólo


existen algunas hierbas que se encuentran dispersas (por ejemplo:
Nolana). Detrás de esta sección montañosa comienza el total
desierto, el cual se extiende hacia el este.

2.5.4. Estado de Conservación de la Vegetación de Alto Patache

Según Pinto (Pinto et al. 2001), luego de tres años de estudio en


el oasis de niebla de Alto Patache, se ha detectado un proceso de
mortalidad de especies arbustivas que crecen en la parte más alta
del acantilado. Este proceso, probablemente haya comenzado a
mediados del siglo pasado y aún se encuentre en marcha.

Los hechos que se presentan a continuación, no sólo respaldan la


hipótesis de que el proceso de desecación en el área va en aumento
año tras año, sino que además trae consigo, en un futuro cercano,
la extinción de ciertas especies vegetales, a no ser que haya un
violento cambio en el clima local (Pinto 2001).

De los cientos de individuos de Lycium leiostemum presentes en el


área, sólo unos pocos de ellos, se encuentran vivos. La mayoría de
ellos se encuentran muertos, cubiertos completamente por líquenes
y en muchos casos sólo quedan vestigios de troncos.
Se pueden encontrar sólo unas pocas áreas de Stipa (Gramineae),
las que se ubican restringidas en una pequeña sección de la parte
superior del acantilado norte, el cual se encuentra afectado
directamente por la niebla.

Sólo unas pocas plantas de Cheilanthes mollis (Pteridophytae)


sobreviven aun en el mismo lugar, en las crestas de las rocas con
orientación sur.

Según Cereceda (Cereceda et al. 1999) es muy importante el estudio


de vegetación de niebla, debido a que en muchos casos de tala
indiscriminada, los ecosistemas no se regeneran debido a que las
precipitaciones normales no son capaces de restaurar la antigua
vegetación degradada. Esto, según Cereceda (op.cit.), sucede
porque el aporte de la niebla se pierde al no existir superficies
de intercepción que permitan la captación y el escurrimiento del
agua al suelo.

A modo de conclusión podemos decir que la vegetación de Alto


Patache se encuentra actualmente en malas condiciones, y que se
encontraría en un proceso progresivo de desecación, constituyendo
un ecosistema relictual que es importante preservar.

*
En términos de la ocupación humana del espacio en el pasado, la
vegetación de lomas en los cerros costeros debió constituir un
importante recurso para las poblaciones que habitaron este
desierto litoral, sobre todo si consideramos la extrema aridez
del paisaje y el consiguiente estrés de recursos hídricos y
vegetales. Las plantas desde tiempos inmemoriales, han cumplido
diversas funciones, entre ellas las de alimento, materia prima
para utensilios, colorantes y otros, además de tener un papel
fundamental en la prevención y curación de males y enfermedades.
Poco se conoce acerca de la utilización de la flora costera
desértica por parte de grupos indígenas, sin embargo es conocido
el uso de algunas plantas y cactáceas como alimento. Tal es el
caso del cactus Opuntia, comúnmente conocido como diablillo, que
ha sido detectado en el análisis de coprolitos humanos en el sitio
Tiliviche 1-B (Núñez y Moragas 1977/78). Por otra parte, también
se conoce la utilización de bulbos comestibles de liliáceas
Zefhyra sp. (cebollín o punar), Fortunatia sp.(cebolleta o huilli
largo) y Leucocoryne sp.(huilli), que sabemos fueron aprovechados
por las poblaciones ocupantes de Cáñamo, ya que aparecen
abundantemente en sus basuras, llevando a Moragas (1977) a
proponer un uso alimenticio complementario a la dieta marítima.
También debió recolectarse con fines alimenticios el fruto del
copao, producido por el gran cactus Eulichnya iquiquensis, que
hasta el día de hoy se aprovecha en ciertas localidades.

No obstante, la importancia relativa de estos aportes en la dieta


no tiene comparación con el aporte de los recursos marinos,
existen otros usos de la vegetación que no necesariamente son de
car cter económico. En cuanto al uso medicinal de las plantas
nativas de los oasis de niebla, debemos mencionar el trabajo de
Gutiérrez y Lazo (1996), quienes analizan el uso tradicional de
plantas medicinales silvestres en la localidad de Paposo, ubicada
en la costa de la segunda región. Este lugar comparte las
características generales de los oasis de niebla del norte de
Chile, a pesar de contar con una cantidad y variedad de plantas
mayor que los oasis ubicados más al norte.

Esta investigación tuvo como objetivo hacer una recopilación y


ordenamiento sistemático de la información acerca del uso
tradicional de plantas medicinales nativas, proveniente de
diversas fuentes de la tradición oral. Para recopilar la
información se consultó, en el transcurso de varios años, a la
totalidad de las familias habitantes del poblado de Paposo. Luego
de contar con la información etnobotánica, se sintetizaron las
descripciones de las especies provenientes de diversas fuentes
bibliográficas y documentales, para entregar una visión más
completa de cada planta. Los nombres comunes corresponden a la
nomenclatura actual que los habitantes de Paposo asignan a cada
planta.

Por otro lado, y nuevamente en el ámbito económico, durante la


prehistoria, del gran cactus columnar Eulichnya iquiquensis
debieron utilizarse las espinas como materia prima para la
confección de anzuelos y agujas para el trabajo textil, que
aparecen en el registro arqueológico local, así como también pudo
aprovecharse su madera para usos diversos.

2.6. Fauna de Alto Patache

En Alto Patache existen varias especies de mamíferos, reptiles,


pájaros e insectos. Varios años de estudio en este oasis de niebla
han permitido rastrear la presencia de la fauna asociada a él
durante ciclos climáticos húmedos; causados por el fenómeno de El
Niño y los subsiguientes años secos determinados por La Niña. La
siguiente tabla muestra esta relación. Se consideran los animales
existentes, exceptuando los insectos, que por constituir el grupo
zoológico más numeroso y de menor importancia económica para el
aprovechamiento humano, sólo serán mencionados.

Tabla 2: Fauna presente en Alto Patache


ORDEN
FAMILIA
GÉNERO
ESPECIE
"EL NIÑO"
"LA NIÑA"
Mamíferos
Camelidae
Lama
guanicoe
senderos y
defecaderos

Canidae
Pseudalopex
griseus
+
+
Domeykoanus
+
Reptilia
Iguanidae
Microlophus
Tarapacencis
+++
++
Phrynosaura
reichei
(-)
(-)
Gekkonidae
Homonota
sp.
++
+
Aves
Accipitridae
Buteo
polyosoma
ocasional
ocasional

Cathartidae
Cathartes
aura
++
++
Falconidae
Polyborus
plancus
ocasional
--
Emberizidae
Sicalis
Luteiventris
++
++
Tyrannidae
Muscisaxicola
sp.
+
(-)
Furnariidae
Geositta
maritima
+
(-)

Thinocoridae
Trinocprus
Rumicivorus
ocasional
(-)
Mollusca
Gastropoda
2 géneros
3 especies
+
--
++++ extremadamente abundante + escaso
+++ abundante -- ausente
++ presencia regular (-) muy escaso Fuente:
Larrain et al. 2001

Entre los insectos, se detectó la presencia de 22 familias algunas


de las cuales son: Tenebrionidae, Carabidae, Melloideae,
Curculionidae, Ptinidae, Apidae, Formicidae, Gryllidae, Tabanidae
y Muscidae, entre otras. Varias de las especies representadas son
endémicas.

Se constató la existencia de una estrecha relación entre la


lluvia, el crecimiento de la vegetación y la abundancia de
insectos, por lo que en años dominados por "El Niño" la población
de insectos aumentó considerablemente, y de la misma manera, en
los años secos dominados por "La Niña" la población disminuyó
(Larrain et al. 2001)

Las familias y especies de insectos aquí presentes conectan Alto


Patache con los ecosistemas de las zonas costeras del sur peruano
y por otra parte, presentan similitudes con las zonas costeras de
la tercera región de nuestro país (op.cit.).

*
Con respecto a la fauna presente en Alto Patache, tal vez el
animal más importante en términos del aprovechamiento humano
económico sea el guanaco (Lama guanicoe), el cual jamás ha sido
visto en el lugar; sin embargo, su presencia queda atestiguada por
la gran cantidad de senderos presentes en la zona y por la
existencia de defecaderos e incluso revolcaderos; los que aún
pueden distinguirse como depresiones u hondonadas de forma
circular, asociadas invariablemente a senderos. Estos senderos se
diferencian de los usados por humanos, porque tienen un ancho
menor y se encuentran muy ramificados; generalmente se ubican en
lugares de difícil acceso para las personas y corresponden a las
rutas seguidas por la manada en busca de alimento; de ahí su densa
ramificación.

Según Cardoso (1954) estos animales tienen costumbres establecidas


muy conservadoras y generalmente transitan por los mismos
senderos, tienen revolcaderos en lugares señalados y bostean en el
mismo lugar. Se sabe además, que entre los vegetales de los cuales
el guanaco se alimenta están las solanáceas y los líquenes
(Cardoso op.cit.); ambos géneros presentes en Alto Patache.

Según Pinto, la gran cantidad de huellas de guanaco presentes en


este lugar podría indicar que antiguamente la cobertura vegetal
fue mucho mayor, como para poder sustentar una gran población de
dichos animales (Pinto, com. pers.).

Entre los indicadores arqueológicos que evidencian la existencia


de actividades de caza en Alto Patache tenemos la presencia de un
importante taller lítico en el sector denominado Pampa de Alto
Patache, en donde se han encontrado miles de desechos de talla
lítica, predominando el basalto, el sílex de color café claro y
grisáceo y el jaspe; todas materias primas alóctonas. En este
lugar se encuentran preferentemente desechos de tipo secundario de
tamaño pequeño, asociados a restos de alimentación marítima, como
loco (Concholepas concholepas), varias especies de lapas
(Fisurella spp.) y chitones. También se encuentran en este sitio
algunos fragmentos de cerámica muy erosionados, hecho que hace
imposible deducir su tratamiento de superficie, sin embargo,
podemos decir que se trata de una cerámica con antiplástico grueso
e irregular de color café oscuro, que consideramos de data
prehispánica. Este tipo se distingue claramente de los tipos
históricos también presentes en el sector, que son de color más
claro, tienen antiplástico muy grueso, presentan un grosor
considerable y un aspecto totalmente distinto.

Aparte de este taller se han registrado alrededor de 40 puntas


líticas asociadas a senderos de guanaco en el mismo sector de la
pampa. La mayoría de estas puntas tienen una forma triangular y
presentan aletas y pedúnculo; no obstante también existen algunas
formas lanceoladas. La materia prima empleada en su confección es
preferentemente el sílex en sus colores café claro y grisáceo.
Todas estas puntas han sido levantadas y se desconoce su ubicación
exacta.

Se registra además la presencia de unas acumulaciones de piedras


o parapetos en sectores más elevados de la pampa, desde donde se
tiene una visión panor mica. Estos lugares parecen ser especies de
apostaderos de cazadores.

Las presencia de guanacos en los cerros costeros del Norte de


Chile durante los períodos húmedos invernales ha sido constatada
en varias descripciones de viajeros y aún es recordada por
antiguos residentes de la ciudad de Iquique. Un cita documental
mencionada por Núñez y Varela (1977-78) referida al oasis de
niebla de Punta Gruesa y la a aguada asociada señala "...en estos
campos no escasea el guanaco, perseguido muchas veces por vecinos
extranjeros de Iquique..."(Riquezas Peruanas, autor desconocido.
En Núñez y Varela op.cit.).

Si consideramos las observaciones realizadas en Alto Patache


acerca de la vegetaci¢n y la fauna y la relaci¢n existente entre
ellas y la cantidad de niebla y humedad, podríamos plantear que,
entre las causas de la desaparición del guanaco de los oasis de
niebla, estaría la disminución de la cobertura vegetal que le
servía de alimento; proceso que aún se encuentra en curso y que se
debe a un cambio climático global que debilita la niebla
provocando un empobrecimiento de los ecosistemas que de ella
dependen.

En cuanto al aprovechamiento económico de este animal por parte de


las poblaciones prehispánicas, creemos que su consumo como
alimento no representó un aporte significativo a la dieta, en
comparación a la dependencia de los recursos marinos que mantenían
estos grupos. Esta afirmación se sustenta en las evidencias
provenientes de los trabajos arqueológicos realizados por Moragas
en el sector de Cáñamo (1977) y Patache (1996), las cuales indican
que la alimentación era preferentemente marítima, complementada
con recursos de recolección y caza terrestre en menor escala. Esto
es aplicable para las diversas poblaciones a lo largo de toda la
secuencia. Sin embargo, debemos reconocer la importancia del
guanaco, más que como alimento, como un importante proveedor de
materias primas escasas y preciadas tales como lana, cueros,
tendones y huesos. Por otro lado, también rescatamos la
apreciación de Schiappacasse y Niemeyer (1984), en cuanto a que
este animal representaría un bien de prestigio para los cazadores
tempranos.

Con respecto al zorro, otro habitante del oasis de niebla, podemos


señalar que es conocida la importancia de este animal en la
mitología andina y en el contexto chamánico. El zorro es
considerado un animal de poder y los chamanes se transmutan en él
adquiriendo sus poderes. Son numerosas las representaciones de
arte rupestre que evocan al zorro o a personajes antropomorfos con
máscaras rituales de zorro. Teniendo en cuenta esta relación
podríamos postular un posible uso ritual del espacio centrado en
la figura mitológica del zorro. Por otra parte debemos mencionar
la presencia de pelo y piel de zorro en el sitio arcaico Patache
E, ubicado en Punta Patache.

3. Proyectos Científicos de estudio de la niebla

Durante los últimos veinte a¤os se han venido desarrollando a


nivel mundial una serie de proyectos de investigación de la
niebla, que han generado varias publicaciones científicas.
Schemenauer y Cereceda (1991) realizan una revisión bibliográfica
acerca la colección de agua de niebla con aparatos artificiales de
captación. Según los autores, existe a la fecha de la publicación,
un total de 47 sitios de niebla registrados en todo el mundo, y en
su opinión, la niebla constituye un importante recurso de agua,
viable para el aprovechamiento humano.

A principios de la década del 1960 se iniciaron investigaciones


acerca de la niebla en el norte de Chile. Miembros de la recién
creada Universidad del Norte, entre los cuales se encontraba
Carlos Espinoza, probaron una infinidad de aparatos de captación
de diferentes formas y materiales. Las primeras captaciones de
niebla se realizaron en los cerros costeros ubicados en las
cercanías de Antofagasta, tales como Cerro Mirador, Cerro Miramar
y Mina Andr¢meda, con buenos resultados (Larrain et al. 2002)

En Chile la niebla ha sido estudiada científicamente durante la


última década, especialmente como un recurso para el consumo
humano (Schemenauer y Cereceda 1994; Cereceda y Schemenauer 1998;
Cereceda et al. 2000). Existen actualmente en el país al menos 7
proyectos de estudio científico o de aprovechamiento práctico de
la niebla para generar agua (Cereceda et al. 2002).

En 1993 los investigadores Cereceda y Schemenauer proponen el uso


de una metodología estandarizada para la captación del agua de
niebla, con el fin de establecer un sistema de medida comparable
que posibilitara la comparación entre diferentes estaciones de
medida. Este instrumento de medici¢n es el Standar Fog Collector
(SFC) y consiste en un aparato de 1 metro cuadrado de malla
raschel de 35% de sombra, que intercepta la nube acumulando el
agua en un receptáculo (Cereceda y Schemenauer 1993).

La aplicaci¢n de esta metodología en seis estaciones de medida


ubicadas desde la primera a la cuarta región del país, ha
permitido establecer el potencial de producción de agua en cada
sitio, compararlos entre sí, y monitorear los diferentes tipos de
respuesta de la niebla, tanto estacionalmente como en períodos de
humedad o sequedad excepcional (El Niño-La Niña). De estas seis
estaciones, el mejor potencial de captación lo tiene Alto Patache
con un promedio de 8.5 litros por metro cuadrado al día, seguido
por Cerro Moreno con 8.26 litros por metro cuadrado al día. En
cuanto al comportamiento de la niebla a lo largo del año se
constató la existencia de tres patrones diferentes: a) bajo
rendimiento de diciembre a mayo; b) comportamiento homogéneo a lo
largo del año y c) bajo rendimiento de mayo a diciembre (Larrain
et al. 2002).

3.1. El Programa de Estudios de Ecosistemas de Niebla

A partir de 1997 un equipo de investigación conformado por


geógrafos de la Universidad Católica de Chile (Cereceda y
colaboradores) financiado por Fondecyt, inició un estudio para
comprender el fenómeno de la niebla y sus dinámicas en el desierto
de Tarapacá.

Inicialmente se realizaron análisis cartográficos y GIS para


ubicar lugares topográficamente aptos para la formación de niebla.
Se seleccionaron tres lugares para el monitoreo de la niebla: Alto
Patache en la costa; Estación Tillandsias en Cerro Guatalaya a 12
Km. de la línea de costa y; la Estaci¢n Agrícola de la Universidad
Arturo Prat en la Pampa del Tamarugal. La niebla ha sido medida
sistemáticamente cada semana en Alto Patache y Tillandsias durante
los últimos 6 años, mediante colectores estándar o SFC.

Esta experiencia arroja un promedio de colección de agua de 8.5 L


m²/d (litros diarios por metro cuadrado) en la costa en Alto
Patache; y 1.1 L m²/d en Cerro Guatalaya, ubicado a 12 km. de la
costa. En la Pampa del Tamarugal sólo durante cuatro días en un
período de medición de 10 meses, se colectó agua.

Los mejores períodos de colección para estas estaciones, son el


invierno y la primavera. Tanto en Alto Patache como en Cerro
Guatalaya se han registrado variaciones estacionales y anuales
similares, detectándose una misma respuesta ante los fenómenos de
El Niño y la Niña. Durante El Niño del año 1997 -1998 en Alto
Patache se registró el más alto promedio de colección llegando a
17.1 L m²/d. En esta misma estaci¢n durante los años 1998 - 2000
se obtuvo un promedio de 7.4 L m²/d.

Se determinó en el área de Tarapacá la presencia de niebla de


radiación, orográfica y de advección, con predominio de la
advectiva. La niebla de radiación se forma en la tierras
interiores en las noches y mañanas frías de invierno y tiene una
corta duración en el tiempo. La niebla de advección se genera en
el océano, lejos de la línea de costa y es arrastrada a esta por
el viento. Dependiendo del relieve esta niebla avanza hacia el
continente a través de corredores existentes en las montañas
costeras. La niebla orográfica es la más constante de todas y se
forma in situ en sitios en donde la cordillera de la costa es alta
y se opone directamente al mar, o donde la línea de costa presenta
formas especiales; tal es el caso de las puntas (Cereceda et al.
2001).
La metodología usada durante los primeros a¤os del proyecto mostró
dificultades para probar las hipótesis acerca de la existencia de
corredores de penetración de la niebla al interior del continente,
principalmente por los problemas que implica medir la captación de
niebla en varios lugares a la vez. Por lo tanto, el año 2001
financiado por el proyecto Fondecyt N° 1010801, el equipo de
investigación inició un muestreo con sensores remotos. Se usaron
imágenes satelitales GOES para rastrear el comportamiento espacial
de la nube estratocúmulo; y a través de imágenes satelitales NOAA
se estudió la influencia del relieve en la penetración de la
niebla el continente. Esta tecnología mostró ser apropiada, ya que
permite identificar los "corredores de niebla" con alta presici¢n
(Cereceda et al. 2002).

El objetivo principal de este nuevo proyecto, que aún se encuentra


en curso, es entender la relación existente entre la niebla y los
ecosistemas asociados a ella.

Los resultados parciales del proyecto permiten entender la


formaci¢n de la niebla y sus procesos de disipaci¢n; reconocer
sitios con potencial para la instalaci¢n de SFC con el fin de usar
la niebla como recurso de agua en el Desierto de Atacama; y el uso
de la información y metodología para la preservación de
ecosistemas desérticos (Cereceda et al. 2002).

3.2. Uso del agua de niebla para el consumo humano actual

Uno de los proyectos operacionales de aprovechamiento del agua de


la niebla más emblemáticos en Chile es el Proyecto Chungungo.
Llevado a cabo en 1992 en la cuarta región del país, este proyecto
permite hasta hoy el abastecimiento regular de agua potable para
una comunidad de pescadores rurales, mediante la instalación de
atrapanieblas en el Cerro El Tofo.

Cereceda y colaboradores (Cereceda et al. 2000) analizan los


problemas de abastecimiento de agua potable en las comunidades
pescadoras asentadas al sur de la ciudad de Iquique en función de
la estructura de las comunidades, sus requerimientos de agua y
las posibilidades prácticas de aprovechar el agua de niebla. A
modo de conclusión, proponen el uso de atrapanieblas como una
solución alternativa para los problemas de abastecimiento de agua
en sectores costeros rurales, que cumplan con los requerimientos
topográficos, climáticos y biogeográficos necesarios.

4. ANTECEDENTES ARQUEOLÓGICOS

Como vimos anteriormente, el área de Patache se divide en tres


unidades geográficas fundamentales: terrazas marinas, farellón
costero o pendiente (constituido por las estribaciones de la
Cordillera de la Costa) y pampa de Alto Patache. Los antecedentes
arqueológicos provienen principalmente de la fracción costera de
nuestra área de estudio.

En este sector el farmacéutico danes Anker Nielsen excavó los


sitios Cáñamo-Norte y Cáñamo-Sur en 1936, recolectando varios de
los materiales que forman parte de la colecci¢n Nielsen.
Posteriormente, Lautaro Núñez realiza en Cáñamo junto al grupo de
Arqueología y Museos de la Universidad de Chile, una prospección
sistemática del denominado Distrito Arqueológico de Cáñamo, entre
los años 1964, 1971 y 1975, registrando un total de 15 sitios, que
fueron denominados correlativamente Cáñamo-1 a Cáñamo-12. De
estos sitios se excavaron Cáñamo-1, 2, 3, 12 y 13. El sitio
Cáñamo-2 corresponde a Cáñamo-Norte de Nielsen y Cáñamo-12
corresponde a Cáñamo-Sur.

Una nueva excavación es realizada por Cora Moragas en 1977 en los


sitios Cáñamo-1 y Cáñamo-13, aportando una nueva fecha
radiocarbónica que confirmó la dataci¢n inicial de la cerámica
temprana. Estos antecedentes sumados han permitido establecer una
secuencia cronológica que consta de cinco fases y abarca un lapso
de más de 3500 años (2000 a.C. hasta 1500 d.C. aproximadamente).
Esta secuencia se sustenta en cuatro fechaciones radiocarbónicas
absolutas y en fechaciones relativas determinadas por asociaciones
entre contextos culturales relacionados. Se identificaron un total
de 117 rasgos culturales presentes en uno o más sitios, para
deslindar las cinco fases propuestas, que son las siguientes
(Moragas 1977; Núñez y Moragas 1977 y 1983):

Fase I Cáñamo-Precerámico: se define basada en los materiales


provenientes del estrato I del sitio Cáñamo-1 que fue excavado por
Núñez en 1964 y luego por Moragas en 1977; y en estratos tempranos
de Cáñamo-13, sin embargo, este último depósito es en general,
bastante pobre. Esta fase corresponde a poblaciones precerámicas
tardías con una economía fundamentalmente marítima basada en la
pesca y la recolección, y con un patrón de asentamiento centrado
en la paleopenínsula, donde establecen pequeños campamentos que
dan orígen a depósitos monticulares de baja densidad. Esta fase
presenta una datación inicial de 2010 años a.C. y corresponde al
precerámico tardío o segundo nivel precerámico en su fase tardía
(Bird 1946; Núñez 1976). Estas poblaciones representarían una
derivación de la tradición chinchorro, auque no se han encontrado
enterramientos, los que sí están presentes en Patillos, distante
unos 3 km al norte de Cáñamo.

Fase II Cáñamo-Montículo: reúne materiales recuperados en los


estratos I y II de Cáñamo-1 y en estratos tardíos de Cáñamo-13.
Esta fase posee una fecha promedio de 860 ± 90 años a.C., y
corresponde a grupos que mantienen la tradición marítima
recolectora y pescadora, pero que incorporan nuevos rasgos
provenientes de tierras interiores como la cerámica y cultígenos.
Aquí se registran por primera vez rasgos agrocerámicos tempranos:
vegetales cultivados como el maíz, nuevas materias primas como el
algodón y recolección de vainas de algarrobo provenientes de la
Pampa del Tamarugal. Estas innovaciones no alteran mayormente la
economía tradicional, sin embargo, se produce un notorio aumento
de las actividades de pesca y recolección, hecho que indicaría,
según los autores, un aumento poblacional como consecuencia de la
llegada de un grupo portador de elementos agrocerámicos, que se
relaciona con la población local otorgando nuevos elementos para
una dieta más equilibrada. Se trataría de la misma población
anterior, ya que no hay depósitos estériles entre los estratos
precerámicos y agroalfareros, tanto en Cáñamo-13 como en Cáñamo-1.
Las poblaciones de esta fase continúan con el patrón de
campamentos pequeños en torno a montículos de desperdicios en la
paleo-península.

Fase III Cáñamo-Golfo: está representada en el cementerio Cáñamo-


12 de donde Núñez exhumó 12 cuerpos en 1971, algunos disturbados.
Estas poblaciones presentan una mayor complejidad social, que
implica un área funeraria separada de la habitacional. Su
economía es esencialmente marítima, pero con rasgos que indican
una relación más directa con asentamientos de valles y oasis
interiores. No existe datación radiocarbónica, pero la presencia
de cerámica negra pulida hace pensar a los autores en alguna
conexión con las poblaciones registradas en la aldea de Caserones
y en Tarapacá 40-B, o bien en derivaciones de la tradición
cerámica de San Pedro de Atacama. Esta cerámica ha sido fechada
por Le Paige (1963) en 200 y 300 a¤os d.C., por lo que se le
asigna tentativamente a esta fase un rango de tiempo similar. Esta
población posee una economía marítima, pero se diferencia de la
tradición local. Se incorporan nuevos rasgos como la cerámica
negra pulida, porotos y capachos.

Fase IV Cáñamo-Patache: se define de acuerdo con los contextos


funerarios del sitio Cáñamo-3, en donde Núñez excavó 23 tumbas con
escasa disturbación en 1964. Esta fase está fechada en 760 años
d.C. y se asocia a poblaciones interiores con cerámica engobada,
bases semiaplanadas y paredes verticales. Existe una mayor
influencia de poblaciones interiores la que se refleja en una
creciente complejidad tecnológica. También se registró un modelo
de balsa de alta navegación, y un fragmento de telar
presumiblemente decorado con el ojo Tiwanaku, con su divisi¢n
simétrica y cambio de color; asociado a un equipo de alucinógenos.
De acuerdo con esta evidencia, se sitúa la fase entre los 400 a
760 años d.C., o algo posterior. Esta población es esencialmente
marítima y también se entierra en un espacio exclusivo; sus rasgos
culturales son más complejos, sin embargo, se continua con
elementos típicos de la tradición costera asociados a la
explotaci¢n marítima, como los anzuelos de cactus. No se sabe
cuales fueron sus campamentos y basurales, pero tal vez alguno de
los sitios de la paleopenínsula se asocie a esta fase.
Fase V Cáñamo- Península: representa el momento más tardío de la
ocupación y corresponde a los hallazgos registrados en un sector
del cementerio Cáñamo-2 o Cáñamo-Norte de Nielsen, aquí los
cuerpos se depositaron en oquedades entre las basuras. No se sabe
cuantas tumbas fueron excavadas por Nielsen, ni existen dataciones
absolutas, pero de acuerdo a las prácticas mortuorias observadas;
con fardos funerarios con cuerpos genuflexos envueltos en
camisones tejidos a telar y rasgos culturales como la cerámica en
miniatura, presencia de perros, capachos en miniatura, sombreros y
otros; se asocia esta fase a las poblaciones del complejo Pica-
Tarapacá, por lo que se ubica entre el 760 a 1000 d.C. hasta
inicios del contacto europeo. Al parecer se trata de una población
proveniente de valles y oasis interiores que no se mezcla con la
poblaci¢n local. Moragas (1977) cree que se trata de una
colonización con el fin de explotar la costa y posiblemente el
guano para utilizarlo como fertilizante agrícola. Núñez plantea
que esta colonización se inserta dentro del patrón vertical de
tráfico interregional tardío realizado a través del sistema de
caravanas, con la finalidad de producir exedentes marítimos y
fertilizantes (Núñez y Moragas 1977).

A modo de conclusiones, los autores plantean (op.cit.) que, de


acuerdo con los análisis cuantitativos de dieta, se observa que
estas poblaciones lograron una adecuada adaptación al medio
desértico, especialmente durante las primeras fases; existiendo un
buen manejo del medio ecológico y explotándose todos los recursos
del litoral. Se observa cierta continuidad cultural basada en una
economía marítima conservadora, con un énfasis en la recolección
intensiva durante las primeras fases. Durante las fases cerámicas,
se observa una intensificación en la actividad de pesca,
manteniéndose las prácticas de recolección, las que se amplían a
otros espacios distantes, incluyendo la recolecta de vainas de
algarrobo y algodón. Durante estas fases también se observa, una
tendencia a complementar la dieta marítima con productos
cultivados procedentes de espacios agrarios, como el maíz.

La densidad poblacional de los grupos iniciales fue baja; se


trataría de grupos reducidos que dejan depósitos de poco densos.
La incorporación de nuevos rasgos alimenticios habría provocado un
aumento poblacional, producto del contacto con poblaciones
agrarias establecidas en los valles bajos a partir de los 1000
años a.C. Estos grupos aportan a las poblaciones litorales
cultígenos y nuevas tecnologías como la cerámica. Sin embargo
estas innovaciones no provocarían cambios cualitativos en la
economía local; los cambios más significativos fueron de carácter
cuantitativo: aumenta la densidad de los depósitos debido al
aumento del volumen de recursos explotados y a la diversificación
la explotación. A partir de la fase II este litoral queda expuesto
a constantes colonizaciones procedentes de espacios fértiles. Esta
costa ofrece cuantiosos recursos alimenticios capaces de sostener
densas poblaciones, sin embargo, la escasez de agua constituyó un
limitante crítico.

El proceso de cambios agrocerámicos actuó sobre una población


local con componentes chinchorro y derivados, que se situaría
dentro de un estadio de desarrollo similar al registrado en
Quiani-7 y Camarones-15 (Núñez 1976), datados en 1640 y 1110 años
a.C., respectivamente. Sin embargo estos contextos exhiben una
mayor complejidad, debido a que, según los autores, el ambiente en
el que estos se insertan ofrece recursos óptimos para una
subsistencia equilibrada. Los componentes tempranos presentes en
Cáñamo hasta ahora no se han registrado en otras localidades del
norte de Chile, esto se debería sólo a una falta de información.
Entre el fin del precerámico en Arica y el comienzo de la
introducción agrocerámica entre Arica y el Loa, se habría ubicado
en la costa árida una corriente con cerámica temprana hacia el
860 a.C.

Se cree que en el litoral desértico fértil, nuevas oleadas de


poblaciones procedentes de las tierras altas, específicamente del
área circum-Titicaca, habrían causado un proceso de
agriculturización, estableciéndose en los valles de Arica y dando
orígen a la fase El Laucho datada en 530 años a.C. y a la fase
Alto Ramírez con fechas de 490 y 410 años a.C. Una situación
análoga se presenta en la desembocadura del Loa con fechas que
fluctúan entre los 450 y 370 años a.C. y en la quebrada de
Camarones hacia los 320 años a.C. (Núñez y Moragas 1977).

Estas poblaciones presentan un patrón funerario de túmulos y se


encuentran en varios valles bajos del norte de Chile, pero no
llegarían a ocupar la costa árida. La distancia entre los rasgos
agrarios constatados en Cáñamo y la fecha más temprana para los
túmulos de Arica es de 370 a¤os, por lo que se cree que las
evidencias agrocerámicas presentes en Cáñamo son más tempranas y
corresponden a uno de los primeros contactos con grupos agrarios
asentados en espacios interiores fértiles. Estos contactos se
establecerían con grupos formativos provenientes del área circum-
Titicaca, como Pucara, Chiripa, Tiwanaku preclásico y Wankarani.
Estos estímulos habrían generado el proceso agrícola en los valles
fértiles, pero en la costa árida se habrían diluido a raíz de la
imposibilidad de desarrollar la agricultura en este espacio
desértico. Sin embargo, estos contactos habrían iniciado un
proceso de interacción entre los hábitats agrarios y la costa
produciéndose intercambios de productos e ideas (Núñez y Moragas
1977).

Durante las siguientes fases agrocerámicas (III, IV y V)


poblaciones interiores habrían arribado desde las cabeceras de
valles con un interés colonizador y, al parecer, dependientes de
centros sociopolíticos más complejos. Estos contactos habrían
provocado cambios en las poblaciones locales. Se cree que, durante
la última fase de la secuencia, el carácter colonial de la
ocupación respondió a un patrón vertical con dependencia directa
de las poblaciones de oasis interiores representadas por el
complejo Pica tardío (Núñez y Moragas 1977).

Por último, los autores creen que el Distrito de Cáñamo es un


sector ideal para establecer una secuencia debido a la
variabilidad de los sitios existentes. En el resto del litoral se
registran diversas fases aisladas que en conjunto apoyan la
secuencia establecida en Cáñamo (Núñez y Moragas 1977).

Por otra parte, en Patache existen varios sitios arqueológicos,


que no fueron detectados por la prospección de Núñez y que han
sido relevados y excavados total o parcialmente por Moragas, en el
marco de un Proyecto de Impacto Ambiental realizado en 1996 en el
sector, a raíz de la instalación de la Central termoeléctrica
Patache.

Se registraron un total de 18 sitios arqueológicos, nominados con


letras de la A a la R, de los cuales 3 fueron totalmente
levantados mediante cuadrículas de 1m², por encontrarse
directamente afectados por las obras. Los 15 sitios restantes se
ubicaban en un área de influencia indirecta y eventualmente
podrían haber sido afectados por la obra; por lo que fueron
muestreados mediante excavaciones parciales, que fueron definidas
por la investigadora de acuerdo con las características de cada
sitio. El material recuperado se encuentra en el Museo Regional de
Iquique.

Los sitios que fueron levantados en su totalidad fueron Patache N,


O y P; de los cuales los dos últimos corresponden a Cáñamo 15-A y
Cáñamo 15-B, respectivamente. Esta última nomenclatura les fue
otorgada por el grupo de Arqueología y Museos, que realizó una
prospección y excavaciones en el sector entre 1971 y 1975. El
cementerio Patache Q corresponde a Cáñamo 12 y fue excavado por
Núñez en 1971. Al parecer este es el mismo cementerio excavado
por Nielsen en la década del treinta con el nombre de Cáñamo-sur.

La información general proporcionada por este estudio denominado


"Reconocimiento y trabajos arqueológicos en el sector de Patache,
Comuna de Iquique, Chile" se resume en el siguiente cuadro de
atributos.

SITIO
UBICACIàN MICRO AMBIENTAL
ADSCRIPCION TEMPORAL
ADSCRIPCION FUNCIONAL
ESTADO DE CONSERVA CON
VISIBILIDAD
ESTUDIO DE IMPACTO AMBIENTAL MORAGAS 1996
Terrazas marinas

Pendiente

Pampa

Arcaico

Formativo

P. Medio

PIT

P. Tardío

Histórico

Ineterminada

Habitacional

Funerario

Campamento de tareas

Tránsito

Basural

Bueno

Regular

Malo

Alta

Media

Baja

PATACHE A
X

X
X

X
X

PATACHE B
X

X
X

PATACHE C
X

?
X
X

PATACHE D
X

X
X
PATACHE E
X

X
X
X
X
X
PATACHE F
X
X
X

PATACHE G
X

X
X
X

X
PATACHE H
X
X
X
X
X

PATACHE I
X
X
X
X

X
PATACHE J
X

PATACHE K
X
?
X
X
X
PATACHE L
X

X
X
X

X
PATACHE M
X
X
X
X
X
PATACHE N
X
X
X

PATACHE O
X
X
X

PATACHE P
X
X
X

X
X

PATACHE Q
X
X
X
X
X
PATACHE R
X
X
X
X
X

Cuadro 1. Sitios arqueológicos registrados por Moragas (1996)


en Patache, según sus atributos de ubicación en microambientes
específicos (terrazas marinas, pendiente y pampa), la adscripción
temporal (cronología relativa), la funcionalidad (tipo de sitio
según sus caracter¡sticas), la visibilidad (alta, media y baja), y
el estado de conservación (bueno, regular, malo).

5. La Prospección arqueológica

Entendemos la prospección arqueológica, siguiendo a Gallardo y


Cornejo (1986), como una fase primaria de la investigación
científica en arqueología, consistente en la aplicación de un
conjunto de técnicas para optimizar las probabilidades de
descubrimiento de los materiales culturales característicos del
registro arqueológico, en un espacio geográfico determinado y
conceptualmente definido (op.cit.).

El diseño de prospección se realizó tomando en cuenta la


información disponible acerca del registro arqueológico del área,
proporcionada por los estudios realizados en Cáñamo en las décadas
de los 1960 y 1970, y por el Estudio de Impacto ambiental llevado
a cabo en 1996. Ambos estudios se realizaron en la sección costera
de nuestra área de estudio.

De acuerdo con estos antecedentes, que han sido resumidos en la


sección anterior, tenemos para el área de Patache una densa
ocupación humana prehistórica, concentrada fundamentalmente en la
terraza marina m s reciente y específicamente en el sector de la
paleopenínsula. En este sector se agrupan varios depósitos
monticulares en torno a afloramientos rocosos, preferentemente al
norte de estos, que corresponden a depósitos de desperdicios
dejados por poblaciones diversas, representantes de las distintas
fases de la secuencia ocupacional propuesta para esta rea.
También se registran contextos funerarios, algunos asociados a los
basurales, y otros ubicados en espacios exclusivos. La ocupación
del área es continua y evidencia cierta continuidad cultural, sin
embargo la densidad poblacional fue reducida; esto se debería a la
escasez de agua.

Nuestra experiencia en el sector de Alto Patache, donde hemos


observado varios sitios no registrados anteriormente, algunos
notablemente importantes (p.e. la aguada) nos motivó a realizar
una prospección en el sector. Nuestro interés principal se hallaba
en la zona del oasis de niebla, sin embargo, debido a la
importancia de los asentamientos registrados en la costa, y a la
necesidad de contar con una visión global de la ocupación en el
área, decidimos iniciar la prospección en Punta Patache. Por otra
parte, al existir registros anteriores en este sector, se presentó
la oportunidad de revaluar y complementar esta información previa
con datos recientes, provenientes de una prospección sistemática
y exhaustiva.

5.1. Metodología

El universo de estudio fue definido en 20 km cuadrados; la línea


de costa constituyó el límite oeste; el límite este fue definido
considerando un radio de 5 km hacia el este desde el último sitio
conocido ubicado en la planicie litoral (a los 110 m.s.n.m.) UTM E
381 000. Los límites norte y sur fueron definidos arbitrariamente
considerando el área de influencia del oasis de niebla siendo la
UTM N 77 01 500 el límite norte, y UTM N 77 96 000 el límite sur
(Ver mapa en anexos).

Este universo fue dividido en tres estratos de prospección,


considerando las unidades biogeográficas presentes en el área.
Estas son de oeste a este: 1) terrazas marinas: abarcan desde la
línea de costa hasta la cota 100; 2) acantilado o pendiente:
comprende desde la cota 100 hasta la cota 800 y 3) pampa de Alto
Patache: comprende la planicie o pampa, desde la cota 800 hasta el
límite este del universo.

De estos tres estratos se eligió el primero para efectuar una


prospección inicial intensiva; esto debido a que contábamos con
antecedentes arqueológicos previos para la sección costera y al
hecho de que este estrato implicaba un menor esfuerzo e inversión
de recursos para prospectarlo, dadas sus características
topográficas.

Este estrato tiene una extensión aproximada de 13 km. cuadrados y


decidimos prospectarlo en un 100 %.

La técnica de prospección utilizada fue pedestre, es decir


consistió en la inspección superficial del suelo por parte de un
equipo de observadores espaciados a intervalos regulares (Gallardo
y Cornejo op. cit.).
En cuanto a la intensidad de la prospección, que es definida por
estos autores (op. cit.) como el número de miembros del equipo que
son necesarios para cubrir un kilómetro lineal, en relación a la
distancia de separación entre cada prospectador; esta fue
determinada de acuerdo al grado de detalle deseado y al
conocimiento anterior que se tenía sobre el registro arqueológico
del sector. Según estos datos existen aquí sitios arqueológicos de
unos pocos metros de extensión y baja densidad de materiales,
tales como eventos de talla aislados con lascas de tamaño pequeño.
Dada la baja visibilidad de estos contextos creímos necesario
disminuir al máximo la distancia entre cada prospectador para
maximizar las probabilidades de descubrimiento de estos sitios
arqueológicos. Por lo tanto, definimos una distancia de 30 metros
entre cada transecto. Los transectos fueron orientados de Este a
Oeste, partiendo desde la línea de costa hasta la cota 100. La
extensión de los transectos fue variable, abarcando desde 1,5 a
2,5 km. aproximadamente.

Los sitios arqueológicos encontrados fueron ubicados mediante


coordenadas UTM y registrados mediante fichas estándar, se
realizaron croquis de todos los sitios y se tomaron fotografías en
algunos casos.

5.2. Resultados

La prospección arqueológica en Punta Patache fue llevada a cabo


durante la temporada de campo de invierno en julio del 2002.
Comprendió 4 días de terreno y fue realizada por 6 personas.
La jornada de trabajo consistió en 8 horas diarias, consideradas
aparte del tiempo empleado diariamente en el traslado hacia el
lugar. El tiempo de trabajo útil correspondió a 28 horas, ya que
el primer y el cuarto se empleó tiempo adicional para el traslado
a la ciudad de Iquique.

Como dijimos anteriormente el estrato prospectado tiene


aproximadamente 13 km. cuadrados, de los cuales sólo se
prospectaron 8,6 km., debido a la falta de tiempo (Ver mapa en
anexos). Por lo tanto, se prospectó sólo el 66,6 % del estrato,
con un promedio de 0,4 km. diarios por persona, quedando
pendientes 4,4 km. cuadrados para concluir la prospección de la
sección costera del área de estudio.

La inspección sistemática de este estrato arrojó un total de 12


sitios arqueológicos, de los cuales 8 se ubican en la terraza 2,
inmediatamente adyacente al mar; y los 4 restantes se emplazan en
la terraza 1, cercana a la cordillera de la Costa.

Ninguno de sitios corresponde a los registrados por Moragas


(1996), ya que estos fueron identificados mediante coordenadas UTM
que no coinciden con los nuevos sitios; además, la mayor parte de
estos se encuentra dentro de los límites del emplazamiento de la
Central Termoeléctrica Patache.

En cuanto a los sitios registrados por Núñez en los años 70 junto


al grupo de Arqueología y Museos, no existen coordenadas exactas,
sin embargo, de acuerdo con el mapa presentado en la publicación
de 1977, creemos que no corresponden a los sitios arqueológicos
registrados por nosotros, ya que al parecer, la ocupación actual
de Caleta Cáñamo se encuentra exactamente sobre los contextos. Al
respecto podemos señalar que en 1977, fecha en que Moragas realiza
su tesis de título, no existía en Cáñamo una ocupación permanente
de pescadores actuales. Sin embargo, 26 años después existe en el
lugar una importante caleta de pescadores, que alberga cientos de
personas y que ha alterado considerablemente la fisionomía del
lugar.

Por otra parte, casi la totalidad de los sitios registrados


anteriormente presentan depósitos estratigráficos, situación que
se opone a lo que hemos observado en nuestra prospección; ya que,
aparentemente, gran parte de estos nuevos sitios son sólo
depósitos superficiales y en general, presentan una baja densidad
de restos en superficie.

5.3. Los sitios

A continuación se describirán los sitios arqueológicos encontrados


en la prospección, enunciando sus características principales.
Para nominar los sitios se usó la sigla PP que corresponde a Punta
Patache; W o E dependiendo de si se encontraban al oeste o al este
del camino (Ruta A-1); y un número correlativo.

PP. W. 1: UTM Norte 77 01 198; UTM Este 376 650 Altitud: 55


m.s.n.m.

Emplazamiento: Sitio ubicado en terraza marina 2 a unos 100 metros


de la línea de costa, el sustrato es arenoso y de color café‚
claro, con gravilla y restos malacológicos en superficie. Se
encuentra asociado a una duna.
Descripción: taller lítico abierto ubicado al lado N de una duna
con material lítico en superficie. Sus dimensiones son 18 m. para
el eje N-S y 22 para el eje E-O. Se observan desechos de talla
lítica sin concentraciones evidentes. La densidad de material es
baja y este se ubica preferentemente al pie de la duna
disminuyendo hacia el N. Aparentemente el sitio no presenta
estratigrafía.

El material consiste en lascas primarias y secundarias de tamaño


pequeño (no más de 5 cm) de materias primas silíceas y basalto. Se
observa además una mano de moler de color violeta de 7x7 cm y una
preforma de punta de proyectil fracturada en basalto; su forma es
lanceolada y mide 3 cm de ancho x 9 cm. de largo y tiene 1,5cm. de
espesor. No hay cerámica en superficie.

Los restos malacológicos consisten en almejas (Euromalea rufa) y


loco (Concholepas concholepas).
No existen referencias anteriores de este sitio ni tampoco
intervenciones previas. El estado de conservación en general es
bueno; no obstante se observan algunas huellas del paso de
vehículos.

Interpretación preliminar: el sitio es producto de una ocupación


efímera orientada a la confección de instrumentos líticos en su
fase final de elaboración. La presencia de lascas de desecho
bifacial y las materias primas alóctonas de grano fino sugieren
que el sitio puede ser un taller. Esto, sumado a la ausencia de
restos malacológicos de gran biomasa y a la presencia de restos
superficiales, apoyan esta apreciación.

PP. W. 2: UTM Norte 77 01 127; UTM Este 376 762 Altitud: 18


m.s.n.m.

Emplazamiento: Sitio ubicado en terraza marina 2 a 50 m. del borde


costero, en una depresión del terreno y al lado norte de una duna.
El sustrato es de arena fina de color café‚ claro con clastos
angulosos de tamaño mediano y color gris.

Descripción: taller lítico abierto ubicado al lado norte de una


duna. Se observa material cultural en superficie y aparentemente,
no presenta estratigrafía. Sus dimensiones son 23 m. para el eje
E-O y 15 m. para el eje N-S.
El material lítico consiste en lascas pequeñas secundarias (de
menos de 4 cm.) de materias primas alóctonas como sílex, basalto,
cuarzo y jaspe. También hay presencia de microlascas (de menos de
1 cm.) en las mismas materias primas. Se observa un guijarro de
cuarzo con fractura bipolar y hay presencia de percutores y
choppers en rodados de playa de color negro y textura suave; estos
se diferencian notablemente de los rodados locales, que son de
granito, por lo tanto creemos que son alóctonos. También se
registró un fragmento distal de punta de proyectil de cuarzo
transparente. Mide 1,2 cm. de largo y tiene en la base 1 cm. de
ancho; su espesor máximo es de 3,5 ml. Está trabajada por presión
y tiene bordes rectos y divergentes.
No se observa cerámica en superficie.
Se registraron restos óseos de mamífero, probablemente de lobo de
mar.

Los restos malacológicos consisten en loco (Concholepas


concholepas), erizo (Loxechinus albus), Turritella cingulata,
Fisuréllidos, Chiton sp. y Oliva peruviana.
No hay referencias anteriores de este sitio ni intervenciones
previas. El estado de conservación es bueno y se observan restos
subactuales como tarros de lata y vidrio.

Interpretación preliminar: El sitio correspondería a una


campamento de tareas que tendría la funcionalidad de taller
lítico, en el que se efectuaron labores de confección de
instrumentos en sus fases finales. La ocupación parece ser efímera
y aparentemente no hay depósitos estratigráficos. La presencia de
restos malacológicos es débil por lo que creemos que el sitio no
se orienta a la extracción de recursos marinos.

PP. W. 3: UTM Norte 77 01 139; UTM Este 376 799 Altitud: 26


m.s.n.m.

Emplazamiento: El sitio se ubica en una explanada sin asociación a


duna o promontorio, aproximadamente a 75 m. de la línea de costa.
El sustrato es arenoso y con gravilla superficial.

Este sitio se ubica 23 m. al este de PP. W. 2 y 48 m. al sur de


PP. W. 1.

Descripción: taller lítico abierto y superficial; sus dimensiones


son 16 m. para el eje E-O y 37 m. para el eje N-S. El material
lítico presenta 2 concentraciones notables; la que se ubica más al
norte presenta mayor densidad. Se observan lascas de materia prima
alóctona, primarias y secundarias de sílice y basalto. En general
las materias primas son muy similares a las registradas en los dos
sitios anteriores. Se registraron dos preformas de punta de
proyectil fragmentadas, una es de basalto de color café y se
encontró su parte distal, la que presenta el eje de simetría
desviado y el ápice roto. La otra preforma es de sílice
transl£cido, sección asimétrica y bordes rectos. También se
registró un chopper y un percutor en canto rodado. Además hay
presencia de grandes lascas de una materia prima de grano grueso.
No se observan restos cerámicos.
Los restos malacológicos consisten en almejas (Euromalea rufa),
chitones, Tégula atra, conos (Turritela cingulata), "sombreritos"
(Scurria) y conchuela (fragmentos de concha triturada).

No hay referencias anteriores de este sitio ni intervenciones


previas. El estado de conservación es regular; hay muchas huellas
de vehículos y restos subactuales como alambre.

Interpretaci¢n preliminar: este sitio es un taller lítico muy


similar a los dos registrados anteriormente (PP. W. 1 y PP. W. 2)
y creemos que estos tres talleres podrían constituir un sólo gran
sitio; sin embargo la distribuci¢n de los materiales es
discontinua existiendo espacios sin material cultural entre ellos.
Por otra parte PP. W. 2 presenta una mayor cantidad de percutores
y restos malacológicos de mayor tamaño. No obstante los tres
contextos son muy similares, preferimos registrarlos como sitios
diferentes.

PP. W. 4: UTM Norte 77 01 056; UTM Este 376 831 Altitud: 75


m.s.n.m.
Emplazamiento: Sitio emplazado en la terraza 2 a unos 500 m. del
borde costero, en una explanada y sobre un relleno arenoso que
forma una especie de costra salina de arena, conchas y gravilla.

Descripción: sitio abierto sin asociaci¢n a duna o promontorio. Se


observan varias piedras lisas de tama¤o mediano dispuestas
formando un semicírculo (intencionalmente?). Hay material lítico
en superficie, observándose áreas de lasqueo de materia prima
alóctona. Las lascas son de tamano mediano a pequeño (menos de 3
cm.), de sílex blanco y anaranjado y basalto de color café.
También se registraron instrumentos en cantos rodados. La densidad
de los materiales es baja encontrándose dispersos y sin agruparse
en locus definidos. Se encontró una punta de sílex blanco
translúcido, de forma lanceolada y base recta; le falta el extremo
distal. Tiene 3,1 cm. de largo y 1,6 cm. de ancho. Está trabajada
bifacialmente y presenta retoque por presión.
Los restos malacológicos son escasos y consisten en almejas
(Euromalea rufa), Oliva peruviana y Mesodesma donacium.

Interpretación preliminar: en este sitio se efectuaron labores de


confección de instrumentos líticos, pero la densidad de materiales
es muy baja, por lo que no creemos que haya existido una
especialización en esta actividad. Por otra parte, no se
encontraron evidencias abundantes producto de otras actividades.

PP. W. 5: UTM Norte 77 00 738; UTM Este 376 825 Altitud: 40


m.s.n.m.

Emplazamiento: Sitio ubicado en terraza marina 2 a unos 100 m. de


la línea de costa, se emplaza al norte de un afloramiento rocoso
monticular.

Descripción: sitio abierto y superficial protegido por grandes


rocas y muy cerca del mar. Tiene 10 m. en el eje N-S y 8 m. en el
eje E-O. Presenta desechos de talla lítica en superficie,
consistentes en lascas medianas (4 cm. de promedio) de cuarzo,
basalto, jaspe, sílex y calcedonia. No se observa asociación con
otros materiales culturales.
Los restos malacológicos consisten en almeja (Euromalea rufa y
Prototaca thaca), cholga (Aulacomya atra), fisuréllidos, y macha
(Mesodesma donacium)

No hay referencias anteriores ni intervenciones previas para este


sitio. El estado de conservación es bueno y no se observan
alteraciones. Se observan basuras subactuales como latas.
Interpretación preliminar: este sitio corresponde a una ocupación
débil, se observan algunos eventos de talla y restos de
alimentaci¢n marítima. La densidad de materiales es baja y no se
observan asociaciones con otros materiales.

PP. W. 6: UTM Norte 77 00 761; UTM Este 376 887 Altitud: 14


m.s.n.m.

Emplazamiento: Sitio ubicado en terraza marina 2, en explanada


entre dos dunas a unos 200 m. del borde costero.

Descripción: taller lítico superficial con escasos desechos de


talla muy dispersos. Lascas primarias y secundarias de tamaño
mediano y pequeño, desechos de talla bifacial. Las materias primas
presentes son silíceas y jaspe. Se registró un fragmento distal de
preforma de punta de proyectil, mide 4 cm. de largo y 3 cm de
ancho en la base, está hecha de sílex de color rosado blanquecino.
Las dimensiones del taller son: eje N-S 16 m. y E-O 17 m. En la
ladera norte de la duna que encierra el sitio por el sur, también
se registraron concentraciones de material lítico en baja
densidad; lo mismo sucede en la ladera NW.
Los restos malacológicos consisten en escasos fragmentos de
erizos, almejas y lapas, muy fragmentadas; por lo que podría
tratarse de componentes del sustrato y no restos de alimentación
humana.
El estado de conservaci¢n es regular, presentándose disturbación
por huellas de vehículos.

Interpretaci¢n preliminar: taller lítico de ocupación breve, los


restos son escasos y dispersos.

PP. W. 7: UTM Norte 77 00 800; UTM Este 376 850 Altitud: 11


m.s.n.m.

Emplazamiento: Sitio ubicado sobre un montículo de arena y


piedras, protegido por grandes piedras, que se ubican al sur de
este. El sustrato es arenoso con gravilla fina en superficie y
grandes clastos angulares.

Descripción: este sitio presenta evidencias de talla lítica de


poca densidad que se concentran alrededor del promontorio rocoso.
Sus dimensiones so: eje E-O 6 m. y eje N-S 9 m.Se encuentra a unos
40 m. de PP. W. 5 y PP. W. 6. El material cultural consiste en
lascas pequeñas (menos de 3 cm.) de basalto, sílex y cuarzo. Los
restos malacológicos son escasos y están constituidos por
chitones, almejas (Prototaca thaca) y picoroco (Austromegabalanus
psittacus). Aparentemente este es un sitio superficial.

No hay intervenciones previas ni referencias anteriores de este


sitio. El estado de conservación es bueno.
Interpretación preliminar: Este sitio podría constituir parte de
una misma unidad con PP. W. 5 y 6 , pero por el hecho de existir
entre ellos espacios estériles sin material cultural, se
consideraron como tres sitios diferentes; no obstante, de ser así,
estarían íntimamente relacionados debido a la similitud de los
materiales. Están presentes las mismas materias primas líticas en
los tres sitios y los restos malacológicos también son similares.
Estos tres sitos se asemejan además por encontrarse todos al lado
norte de afloramientos rocosos o promontorios.

PP. W. 8: UTM Norte 76 97 998; UTM Este 376 005 Altitud: 7


m.s.n.m.

Emplazamiento: Sitio ubicado en sector central de la terraza


marina 2 sobre la playa actual y encerrado por dunas de guano. Se
encuentra asociado a una peque¤a bahía y a una bajada de agua que
viene desde el norte. El sustrato es arenoso con afloramientos
rocosos y abundantes guijarros grandes y peque¤os de grano fino y
duros, útiles para implementos de molienda. Se observa un basural
actual en las inmediaciones del sitio.

Descripción: este sitio presenta pequeñas concentraciones de


material cerámico disperso, posiblemente por asociación a la
bajada de agua y a causa de las reocupaciones subactuales
evidentes en el lugar. Sus dimensiones son 20 m. eje E-O y 31 m.
eje N-S. La cerámica presenta al menos tres tipos diferentes. El
primer tipo consiste en fragmentos de gran tamaño de paredes
gruesas, superficie alisada y posiblemente espatulada, de un color
café rojizo. Entre estos fragmentos se encontraron base rectas,
bordes rectos y evertidos, y una unión cuerpo-asa. Este tipo
posiblemente sea histórico. El otro tipo presenta paredes de
mediano espesor, tiene pasta roja, superficie alisada y con
evidencias de exposición al fuego. Entre las formas se registraron
un borde evertido y cuerpos de paredes globulares. El tercer tipo
posee paredes delgadas, interior alisado y exterior pulido, su
color es caf‚ rojizo y entre las formas se registr¢ una base
recta. Estos dos últimos tipos son probablemente prehispánicos.

No hay intervenciones ni referencias previas para este sitio. El


estado de conservación es regular, debido a la presencia del
escurrimiento de agua, que podría tapar los materiales, y al uso
subactual de la playa.

Observaciones: se evaluó la posibilidad de que el material hubiera


sido acarreado por el agua desde más arriba, pero no se encontró
material en este sector.

Interpretación preliminar: Este es un sitio cerámico probablemente


asociado a la explotación de recursos marinos, por su corta
distancia de la línea de costa. Posiblemente sea un sitio
multicomponente y estacional asociado a recursos costeros (guano)
y marítimos. La ocupación parece ser débil, sin embargo, el
material está bastante incluido en la matriz, la que al recibir
arrastre de sedimentos podría estar cubriendo una ocupación más
densa no observable.

PP. E. 1: UTM Norte 77 01 243; UTM Este 377 299 Altitud: 77


m.s.n.m.

Emplazamiento: sitio ubicado en terraza 1 entre dos caminos hechos


con retroexcavadora asociados a las torres de alta tensión.

Descripción: sitio abierto que presenta concentraciones de


material lítico alteradas por el paso de la retroexcavadora. Estas
consisten en núcleos y lascas grandes de basalto, cuarzo y
calcedonia. También se encontraron restos malacológicos de macha
(Mesodesma donacium) y loco (Concholepas concholepas).

El estado de conservación es malo a causa de la intensa


disturbación provocada por el paso de la retroaxcavadora.

Interpretación preliminar: sitio muy alterado con una débil


ocupación probablemente asociada al desbaste de materias primas
líticas.

PP. E. 2: UTM Norte 76 98 994; UTM Este 377 856 Altitud: 70


m.s.n.m.

Emplazamiento: sitio ubicado en terraza 2 adyacente a la


cordillera de la Costa. Se emplaza al sur de un afloramiento
rocoso con duna. El sustrato se compone de material de acarreo de
la cordillera, y consiste en gravilla abundante y fragmentos de
rocas angulares de color oscuro sobre arena de color amarillo.

Descripción: el sitio se ubica en la ladera norte del afloramiento


rocoso y presenta pequeñas concentraciones de fragmentos cerámicos
contiguos. También se registraron escasos restos malacológicos.
Dentro de los límites del sitio existe un alero de ocupación
subactual con pircado y sin evidencias de fuego, se observan
varios casquetes de bala en su interior. Este sitio tiene 115 m.
eje E-O y 72 m. eje N-S.
La cerámica consiste en fragmentos grandes y pequeños de paredes
delgadas y bastante erosionados. No obstante, se observa un
tratamiento de superficie alisado interior y exterior con
improntas del alisador (probablemente brocha de ramitas). La pasta
es de color anaranjado, fina y homogénea. También se observaron
algunos fragmentos con pintura roja. Los restos de conchas
consisten en almeja (Euromalea rufa y Prototaca thaca), loco
(Concholepas concholepas), chitones y Oliva peruviana.
También se observaron restos óseos de ave y casquillos de balas.
No hay intervenciones ni referencias previas. El estado de
conservación es regular, presentandose disturbación por huellas de
vehículos y evidencias de erosión.

Interpretación preliminar: posible lugar de paso asociado a un


sendero que es visible desde el límite norte del sitio y que cruza
la estribación E-O de la Cordillera de la Costa. Este sendero es
visible por su coloración más clara que el sustrato y tiene una
orientación N-S.

PP. E. 3: UTM Norte 76 98 791; UTM Este 377 724 Altitud: 90


m.s.n.m.

Emplazamiento: sitio ubicado sobre lomaje; el sustrato es arenoso,


con gravilla superficial y afloramientos rocosos prominentes.

Descripción: el sitio está conformado por una amplia dispersión de


cerámica muy poco densa y con leves concentraciones que en total
suman unos pocos fragmentos. También se observan unas pocas
conchas de loco (Concholepas concholepas), lapas (Fisurella spp.)
y Oliva peruviana. Las dimensiones del sitio son 63 m. eje E-O y
150 m. eje N-S. La cerámica es monócroma de color café anaranjado.
Los fragmentos son gruesos y se observa dos tipos diferentes, uno
con alisado exterior burdo e interior con estrías horizontales
(brochado?). Hay otro tipo con alisado exterior e interior con
impronta del alisador, que conforma huellas desordenadas.

No hay referencias anteriores de este sitio y el estado de


conservación es bueno, no presentando ninguna alteración.

Interpretación preliminar: este sitio presenta una baja densidad


de material y las distintas concentraciones de cerámica están muy
aisladas y disociadas. Se encuentra unos 200 m. al sur del sitio
PP. W. 2 y también se asocia al mismo sendero que este. Por lo
tanto al igual que el sitio anterior, este sería un lugar de paso,
directamente asociado al sendero que lo cruza de N a S.

PP. E. 4: UTM Norte 76 98 214; UTM Este 377 544 Altitud: 103
m.s.n.m.

Emplazamiento: sitio ubicado en terraza 1, cerca de la cota 100 y


al sur de la costilla principal constituida por una estribación
de la Cordillera de la Costa. Se emplaza inmediatamente bajo la
ladera y a unos 200 m. de la pared del acantilado central, en una
explanada. El sustrato consiste en arena de duna con gravilla fina
superficial.

Descripción: sitio constituido por una dispersión de basuras de


carácter histórico, también presenta basuras subactuales como
ruedas de neumáticos. Se observan concentraciones de material
asociadas generalmente a una o más piedras medianas. Las
dimensiones del sitio son 52 m. eje N-S y 45 m. eje E-O. Los
materiales consisten en lascas de jaspe, cerámica vidriada, loza,
huesos de osobuco, latas, tarros, restos de sacos, frascos de
remedios, botellas, madera, alambre, restos de cuerdas, vidrio,
una palangana de lata y un peine. También hay restos de conchas:
lapas (Fisurella spp.), loco (Concholepas concholepas) y erizo
(Loxechinus albus). Se observa un sendero de 1 m. de ancho que
atraviesa el sitio y se orienta en dirección E-O.

El estado de conservación es bueno. No hay intervenciones ni


referencias anteriores.

Interpretación preliminar: este sitio se encuentra directamente


asociado a un sendero muy marcado que conduce hacia la costa, en
donde se encuentran las guaneras de Punta Patache. Creemos que se
trata un campamento histórico por las características de sus
basuras, aunque la presencia de áreas de lasqueo no calza con
este hecho. Probablemente este sitio se encuentre asociado a la
explotaci¢n del guano, por la cercanía a las guaneras y por
presencia de abundantes restos de sacos, similares a los empleados
históricamente para almacenar este producto. La presencia de
basuras subactuales indicaría un uso reciente del sitio, sin
embargo, esto parece dudoso por la presencia de varios objetos
atractivos para ocupantes actuales, como las botellas. Por lo
tanto, creemos que sólo se habría usado el lugar como botadero.

5.4. Conclusiones

Podemos señalar a modo de conclusiones, que la prospección


arqueológica preliminar que hemos realizado en Punta Patache ha
sido exitosa, registrándose 12 sitios nuevos que complementan la
información previa que se manejaba para la zona. Ninguno de estos
sitios ha sido mencionado en trabajos anteriores, los que han
registrado y excavado preferentemente sitios habitacionales con
depositación estratigráfica y contextos funerarios. El hallazgo de
estos nuevos sitios puede servir para obtener una visión más
global de los patrones de uso del espacio por parte de poblaciones
prehispánicas y algunos de ellos podrían estudiarse más a fondo.

Es importante señalar que, observaciones como las de Moragas


(1977) quien afirma que en los sitios Cáñamo-1 y Cáñamo-13 los
desechos de talla lítica no guardan proporción con la cantidad de
instrumentos formatizados,- y que probablemente las labores de
confección de artefactos líticos se hayan llevado a cabo en
campamentos de tareas -, se ven confirmadas con el hallazgo de
varios talleres líticos asociados generalmente a afloramientos
rocosos y que no corresponden a sitios habitacionales ni presentan
depósitos estratigráficos. Estos talleres presentan eventos de
talla con desechos generalmente pequeños, correspondientes a la
fase terminal del proceso de elaboración, y las materias primas
coinciden con las registradas por Moragas, para los sitios antes
mencionados. Estos talleres se ubican preferentemente en la
terraza 2 y muy cerca de la línea de costa.

En cuanto a los sitios cerámicos, debemos decir que son menos que
los talleres y que, principalmente se hallan en la terraza 1,
apegados a la Cordillera de la Costa y asociados a senderos; por
lo que fueron interpretados como producto del paso por lugares de
tránsito, que probablemente se encuentren relacionados con el
oasis de niebla y/o con las guaneras. En cuanto a los tipos
cerámicos, aparentemente la totalidad de los tipos registrados
corresponderían a los tipos definidos por Núñez y Moragas (1983)
para el área de Cáñamo, aunque son necesarios análisis más
acabados.

En ninguno de los sitios registrados se observó asociación entre


materiales líticos y cerámicos, esto podría deberse a que los
contextos son producto de actividades diferenciadas que se
llevaron a cabo en diferentes espacios. O bien este tipo de
asociación sólo se registraría en contextos habitacionales.

Por otra parte, debemos decir que los objetivos de la prospección


no se cumplieron del todo, ya que no fue posible abarcar todo el
espacio inicialmente definido, debido a la falta de tiempo y
recursos. No obstante, esta experiencia es muy valiosa para
dimensionar la cantidad de tiempo y esfuerzo que es necesario
invertir en una futura prospección y ayudar a planificar mejor
los aspectos logísticos implicados en el diseño de investigaciones
futuras en el área.

La evaluación de esta etapa de la prospección es enteramente


positiva, ya que ahora poseemos un panorama mucho más completo de
la naturaleza del registro arqueológico presente en el sector, las
características del terreno y el emplazamiento de los sitios.

La importancia arqueológica del área de Patache es evidente y ha


quedado de manifiesto en el recuento de antecedentes que hemos
realizado, por otra parte la información recogida en la
prospección confirma este hecho y pone en evidencia que no existe
un estudio acabado de este sector y que, hasta ahora se han
considerado sólo los sitios arqueológicos más visibles e
importantes, quedando fuera una gran cantidad de información útil.
Por todo esto creemos que es urgente y necesaria una investigación
a fondo de este sector, con metodologías y recursos actuales
acordes con el desarrollo de la disciplina arqueológica. No
desconocemos por su puesto, el valor de los trabajos realizados
anteriormente en este espacio, pero debemos decir que estos fueron
realizados hace más de 25 años, por lo que requieren una revisión
y complementación que actualice su contenido.
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