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UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA

FACULTAD DE HUMANIDADES Y CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN

TEORÍA ANTROPOLÓGICA

Gonzalo Mega Ruben


Tani 3728552-6
1- C. Geertz: qué considera teoría y descripción densa.

“El significado se construye socialmente”, dice Geertz, por lo que podemos


decir, entonces, citando a Porzecanski, que la antropología interpretativa
introduce “al sujeto como autor de la representación del mundo”
(Porzecanski, 1991:102).

El autor aboga por el rescate del sujeto y de su actividad interpretante,


presuponiendo un mundo entendible y por tanto interpretable, por un grupo
determinado.

Entonces plantea que como sistema entretejido de signos construibles, la


cultura no es un poder, algo a lo que los acontecimientos sociales,
conductas, instituciones, o procesos le pueden ser atribuidos, es un
contexto, algo dentro de lo cual éstos pueden ser entendibles, es decir,
descritos en profundidad.

“La tarea de la etnografía”, dice más adelante “es ciertamente el


proveernos […] de relatos y escenarios para relocalizar nuestra atención;
pero no de relatos y escenarios que nos ofrezcan una versión
autocomplaciente y aceptable para nosotros mismos al representar a los
demás reunidos en mundos que nosotros no queremos ni podemos
alcanzar, sino relatos y escenarios que, al representarnos, permiten vernos,
tanto a nosotros mismos como a cualquier otro”, que refuerza lo
anteriormente descrito.

“Desde cierto punto de vista, el del libro de texto, hacer etnografía es


establecer relaciones, seleccionar a los informantes, transcribir textos,
establecer genealogías, trazar mapas del área, llevar un diario, etc. Pero no
son estas actividades, estas técnicas y procedimientos lo que definen la
empresa. Lo que la define es cierto tipo de esfuerzo intelectual: una
especulación elaborada en términos de, para emplear el concepto de Gilbert
Ryle:’descripción densa’.”

La descripción densa es un trabajo de investigación especializado.


Hablamos de la interpretación de la trama de significados que se construyen
en un espacio social específico, esto es, la interpretación del sentido. La
descripción ligera, por el contrario, se queda principalmente en la
exposición de anécdotas.
“La aplicación interpretativa”, nos dice Geertz, “centra su atención en el
significado que las instituciones, acciones, imágenes, expresiones,
acontecimientos y costumbres (esto es, todos aquellos objetos que por lo
común son del interés de la ciencia social) tienen para quienes poseen tales
instituciones, acciones, costumbres, etc.”

La investigación etnográfica busca la interpretación del sentido, es decir, la


interpretación de la interpretación. Aceptar esto implica reconocer que
todos los actos que se presentan dentro de la vida cotidiana van más allá de
la simple representación sensorial, ya que implican una elaboración mental
compleja. Lo que es real para un grupo social no es aquello que el
observador puede palpar y medir, sino lo que es real en la experiencia de
las personas, situación que se refiere a las elaboraciones sociales. La
interpretación de primera mano es la que realiza el actor en su vida
cotidiana; es la construcción de un mundo cultural, de un mundo de
significado. La vida cotidiana es intersubjetiva porque la transitamos como
seres humanos entre otros seres humanos, con quienes nos vinculan
labores comunes, comprendiendo a los demás y siendo comprendidos por
ellos (en el sentido comprehensivo, “comprehender lo que de alguna forma
nos es […] ajeno”).

Los acontecimientos simples no existen sino que todo acto implica una
elaboración compleja, una construcción de sentido. Ningún instrumento
puede entenderse fuera de la función para la que fue creado. La cultura
atraviesa los instrumentos, pero éstos son, en sí mismos, una expresión
cultural. Lo mismo el “guiño de un ojo”, diría Geertz, que una señal con la
mano son elaboraciones que tienen un significado para los participantes de
un grupo determinado. El actor conoce el significado, pero el investigador
busca aprehenderlo desde la particular posición de observador de los
acontecimientos que ahí se desenvuelven. La tarea intelectiva del
investigador consiste en hacer una interpretación de la interpretación, esto
es, una interpretación de segunda mano descripción densa. “El investigador
debe, pues, aprehender las estructuras conceptuales con que la gente
actúa y hace inteligible su conducta y la de los demás.”

Para el modelo interpretativista de Geertz, la “normalidad” de una sociedad


urbana e industrial no es el modelo que sirve para evaluar las múltiples
expresiones culturales que se presentan en otros ambientes. Por ejemplo,
las formas de socialidad que dominan en una escuela de estudiantes de
clase media en la ciudad de Montevideo no son las mismas que imperan en
una institución situada en una zona rural, porque las fiestas, las reuniones
de maestros, de estudiantes o de trabajadores administrativos, las
interacciones entre estudiantes y maestros, y de éstos con el personal
administrativo, son tan particulares como lo es cada institución. Podrán
existir escuelas similares en su estructura administrativa, en su estructura
edilicia y en su plan de estudios, pero los actores de las prácticas y procesos
educativos son quienes le dan singularidad a cada institución. La
normalidad legítima se enfrenta con diversas formas de vida, con prácticas
y procesos escolares variados que responden a la construcción de sentidos
particulares. Reconocer la diversidad humana significa reconocer lo otro. El
papel del intérprete entonces (sea éste antropólogo, sociólogo o etnógrafo),
sería comprender las múltiples expresiones de la socialización que
construyen los actores a lo largo de su cotidianeidad.

Cada ser humano se transforma en persona en la medida que incorpora los


códigos, tradiciones, prácticas y saberes de su grupo de pertenencia. La
realidad, al igual que la normalidad, son construcciones sociales.

La tarea de interpretación necesita la formación del investigador, de manera


que la persona pueda aprehender e incorporar los hilos sensibles de este
quehacer específico.

Pero “la representación de otros no es fácilmente separable de su


manipulación.”

Para terminar podemos decir citando a Reynoso que “a Geertz no parece


ocurrírsele que los hechos son tanto un producto de procedimientos
interpretativos como lo son las interpretaciones. Por el contrario, él preserva
la distinción convencional entre las interpretaciones y los hechos llanos, y
más aún, se dedica de lleno a disfrazar sus interpretaciones de “hechos
incuestionables” [sic] o de “datos exactos y confiables” [sic].”
Y que “parecería que el método de la descripción densa no consiste en otra
cosa que en otorgar permiso a los seguidores del método para
desembarazarse del nexo que debe mediar entre las conclusiones a que se
llega y las premisas de que se parte, para poder imponer las
interpretaciones que se desean. Casi todas las operaciones interpretativas
de Geertz responden al mismo patrón de arbitrariedad caprichosa,
presentada como interpretación
perspicaz, revestida por un fastuoso oropel de juegos sintácticos y
referencias cultas.

BIBLIOGRAFÍA

Geertz, Clifford

1994. Conocimiento local. Paidos. Barcelona

1996. Los usos de la diversidad. Paidos. Barcelona

1996. Tras los hechos. Paidos. Barcelona

2001. La interpretación de las culturas. Gedisa. Barcelona

Guber, Rosana

2001. La etnografía. Método, campo y reflexividad. Norma. Bogotá.


Reynoso, Carlos

2007. El lado oscuro de la descripción densa. Diez años después.


Antropológica, 1: 131-188

Porzecanski, Teresa

1991. Rituales. Ensayos antropológicos sobre Umbanda, Ciencias Sociales y


Mitologías. Luis A. Retta Libros. Montevideo.