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Golda Meier: Infatigable Líder Sionista

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Iniciativas

En 1930 empieza a usar el nombre "Golda", en hebreo, en vez del idish "Golde". Luego, también abrevia el apellido
matrimonial, que de Meyerson se convierte en Meir.

En ese 1930, en el Congreso Internacional del Partido Laborista que se realiza en Londres, le advierten antes de
pronunciar su discurso, que hay muchos delegados adversos al sionismo. "Nunca dejé de hacer algo por creer que podría
fracasar", responde categóricamente.

Hay quienes sostienen que así como en la Roma imperial, Cicerón pronunciaba brillantes discursos y, en cambio,
cuando el César tomaba la palabra, la multitud bramaba al grito de "¡Marchemos! ", cada intervención pública de Golda
levanta a la gente de modo análogo al César en la antigua Roma.

Además de ser una magistral oradora, es una mujer de múltiples iniciativas. Una de ellas es el de la sanción del "mifdé",
tributo a abonar por los trabajadores de la Histadrut (Central Obrera), a quienes se les descuenta del salario para
compensar a los desempleados y a aquellos hogares víctimas de ataques árabes. Y sumemos a ello la decisión y energía
tanto para enfrentar la ominosa restricción británica a la inmigración judía como para encarar la puesta en práctica de lo
que se conoce como la 5° Aliá (la de los judíos de Alemania a partir de 1933).

La confianza es siempre para Golda la característica central que define la relación con las personas. Abre su corazón
para quienes son leales, y no olvida -en lo que muchos denominan "las listas negras de Golda"- a quienes, por
ejemplo, en privado le aseguran una postura y, llegada la hora de la votación, "borran con el codo, lo escrito con la
mano".

Brillante oradora
En los años treinta, siendo activista del Moetzet Hapoalot (Consejo Femenino de la Central Obrera judía), el principio
rector de su accionar es que el único remedio ante el desempleo, consiste en crear trabajo . Plantea que al compartir el
trabajo disponible disminuyen las donaciones y préstamos y de esa manera se logra una mayor autoestima y el respeto
hacia uno mismo.

Su preocupación permanente es dónde situar un kibutz, una fábrica, una empalizada. Siempre imprime a todo lo que
hace un vertiginoso ritmo, y es también muy veloz para tomar decisiones. Entre 1932 y 1934 en su gira por los Estados
Unidos y el Canadá, si bien no consigue que las madres judías dejen a sus hijos hacer "aliá ", en cambio es muy exitosa
en la necesaria recaudación de fondos. Nadie como ella recauda tanto para la causa sionista. No necesita papeles
previos ni apuntes antes de dirigirse al público; en cada alocución, sabe llegar a la fibra íntima de la gente. Y, pese a que
son años de muy dura crisis, los judíos del norte de América realizan importantes aportes para la causa judía y sionista.

El lugar de la mujer

Se considera antes judía que feminista. A su vez, entiende que el feminismo no consiste en quitarse el sostén y aboga
por justos salarios para las mujeres. Así, dice respecto a la señora que realiza la limpieza en la Histadrut, y que gana más
que la secretaria, por el hecho de tener más hijos para alimentar: "¡Qué culpa tienen sus hijos, si la madre no es
secretaria de la Histadrut!".

Frente al clásico argumento de que Dios no hizo a la mujer a partir de la cabeza del hombre para que no sea demasiado
altanera, ni la hizo a partir de sus ojos para que no sea demasiado curiosa, ni tampoco la hizo a partir de la boca para que
no hable demasiado; sino a partir de una escondida costilla para que ocupe un lugar sencillo y modesto, Golda, en
cambio, sostiene que: "Mientras que Dios hizo al hombre de la blanda tierra, la mujer fue hecha en cambio a partir de la
dura costilla". Con lo que se deduce, es la mujer quien está mejor preparada para enfrentar las más grandes
adversidades. Y ella misma es un claro ejemplo de esta dureza de carácter.

Golda se nutre de un inigualable amor por su pueblo y por la tierra eterna de su pueblo. Mujer vigorosa y obstinada en
sus planteos, es asimismo sobreprotectora ("Idishe Mame") y muy sensible respecto de las poblaciones judías. Y
además de un fuerte carácter (es muy conocida aquella ironía de Ben Gurión cuando dice de ella que es "el único
hombre de su gabinete") y un amor excepcional por el judaísmo; asimismo, posee su cuota de profecía y de mística,
como en una disertación de comienzos de 1948 -al avecinarse la creación del Estado judío-, cuando a los judíos de
Nueva York les plantea: ‘"Si están de nuestro lado, estoy segura de que ganaremos".

Deseo
En 1938 son días en los que la jauría hitleriana ya da demasiadas señales de la criminal persecución antijudía que se
avecina, y es grande la restricción contra los judíos para hacer "aliá", al mismo tiempo que también se les limita el ingreso
a otros países occidentales, Golda habla en los Estados Unidos durante los actos del 50° Aniversario de la Estatua de
la Libertad y exclama: "Una sola cosa quiero ver en mi vida: ¡Que nadie nunca más sienta lástima por los judíos!".

En su vida privada, oficializa la separación de su marido, que ya llevaba algún tiempo. Cuando en 1940 fallece en un
accidente automovilístico Dov Hoss, es Golda quien lo sucede en el liderazgo político de la Histadrut (Central de
Trabajadores).

Durante el tiempo de la Shoá, de ésta no se sabe demasiado en Israel. Incluso se desconfía de algunas noticias que
llegan desde Europa. Así, en 1942 en el periódico "Davar" de la Histadrut, aparece un pequeño recuadro con la noticia
del asesinato en masa de 242.000 judíos en el frente ruso. Pero la incredulidad es grande, y el periódico aclara que esta
noticia no ha sido confirmada.

Premisa

Tras el fin de la guerra -y la Shoá- al enterarse de las terribles matanzas de poblaciones enteras de judíos, Golda entra
en crisis. Y pronto decide que es imprescindible hacer llegar a los sobrevivientes a la Tierra ancestral. Los ingleses se
oponen, y, en una agitada reunión, las autoridades del Mandato dicen que: -"No cabe un alfiler más en Palestina". -
"¡¿Quién quiere poner alfileres...?!", los desafía con ironía.
Pero no son sólo ironías. También organiza una huelga de hambre (que dura cuatro días y ocho horas), consiguiendo
así que dos buques con refugiados judíos sean finalmente autorizados a ingresar a Eretz Israel.

Cuando el gobierno inglés (a cargo del laborista Bevin , en la imagen) afirma que no puede permitir más ingresos, porque
los árabes volverían a atacar y se necesitaría una división del ejército para contenerlos, ella replica: "Bevin también
necesitará una división del ejército para contenernos a nosotros". Y, cuando el Alto Mando británico exige la entrega
de aquellos judíos que realizan atentados contra oficinas gubernamentales, ella se niega y responde: "Los judíos
asesinados por Hitler en las cámaras de gas fueron los últimos que murieron sin poderse defender". Por ello,
populariza la premisa: "Ein lanu breirá" (No tenemos alternativa) , que quiere decir que por las buenas o por las malas,
se marcha hacia la creación del Estado judío.
Cariño de los judíos de Moscú

El 14 de mayo de 1948 (5 de Iar de 5708), Golda Meir se halla entre los veinticinco firmantes de la Declaración de la
Independencia del Estado de Israel. "Me temblaban las manos", reconoce poco más tarde, acerca de ese
trascendente momento.

Está en gira en los Estados Unidos, cuando le llega el nombramiento del gobierno de Ben Gurión: hacerse cargo de la
Embajada de Israel en la Unión Soviética. El principal objetivo de su misión es el de conseguir que disminuyan
las trabas de inmigración de los judíos soviéticos a Israel. Es apoteótico el recibimiento que tiene de los judíos,
que en las proximidades de la sinagoga de Moscú, la alzan en andas para expresarle el cariño y la consustanciación
con Israel.

Cartera de Trabajo

Es electa diputada por el Laborismo en la primera Knéset (Parlamento), que asume en 1949. Y, pronto, Ben Gurión la
designa Ministro de Trabajo y Seguridad Social. Durante siete años demuestra gran eficiencia en la generación del
Estado de Bienestar, imprimiendo un importante sello personal a su política, que teje la integración laboral y social,
promoviendo una legislación social de avanzada y la "aliá".

En 1956 oficializa el nombre hebreo que ya venía usando largamente: Golda Meir. Ese año asume como Canciller
(Ministro de Asuntos Exteriores), cargo que desempeña durante diez años. Desde el mismo, entre otros importantes
objetivos, logra el apoyo a Israel de los países independientes que surgen en el África tras la descolonización.
Hacia 1965 se hacen más manifiestos sus problemas de salud, por lo cual está a punto de retirarse de la actividad
política. Pero ante las rivalidades que surgen en el seno del Partido, y la amenaza de la dispersión, opta por continuar.
Ese año, asume como Secretaria General del Laborismo que en 1968 se reunifica bajo el nombre del Partido "Avodá",
que es la continuidad del Mapai. Ése es también el año de su última visita a la Argentina.

Primer Ministro
En todo el mundo, sólo dos mujeres (en países asiáticos) habían ocupado antes el lugar más alto en un gobierno, cuando
en 1969 Golda Meir asume como Primer Ministro de Israel -luego de la repentina muerte de Levi Eshkol-. Sobre la
responsabilidad y probidad de la mujer en ese cargo, define Golda: "Una mujer no debe probar que hará maravillas. Si es
capaz, es aceptada, hace bien su trabajo y es dedicada, entonces lo hará mejor. Es mejor, pero no debe ser elegida
porque será mejor que cualquier hombre", define en una ocasión.

La consolidación del Estado judío, la permanente "aliá" y la paz en el Medio Oriente guían su acción política
como gobernante del joven Estado -por cuya creación tanto luchó-. Desconfía de los árabes y de los denominados
"Panteras Negras". Obstinada y de argumentos siempre lúcidos, también sabe responder a los tremendos ataques
terroristas, que ejecutan grupos extremistas árabes en el aeropuerto israelí de Lod, en los Juegos Olímpicos de Munich
y otros más. Mediante un operativo de excepción, no deja impunes a los ideólogos y autores de estas masacres, como en
el caso de Munich.

La Guerra de Iom Kipur (noviembre de 1973) tiene un costo muy alto, pese a la reacción israelí luego del sorpresivo
ataque egipcio. Aunque la investigación que realiza la Comisión Agranat responsabiliza del letargo de las Fuerzas de
Defensa de Israel a sus altos mandos y no al gobierno, a Golda le queda un profundo dolor, que no sólo aceleraría su
retiro del poder, sino también su enfermedad.

Ejemplos

Cuando en los días previos a la Campaña del Sinaí (1956) un oficial británico le sugiere que sacara a su hija Sara del
kibutz del Néguev donde vive, ya que es peligroso porque los egipcios podrían arrasar con el lugar, responde categórica y
brinda un gran ejemplo: "Todos los muchachos y las muchachas de los kibutzim tienen madres; si todas las madres
vamos a llevarnos a nuestros hijos a casa, ¿quién detendrá a los egipcios...?".

Y, durante la Guerra de los Seis Días (1967), ella tiene el teléfono de línea junto a su mesa de cama, y en las noches
antes de ir a dormir, ordena que la despierten si muere algún soldado israelí. "No podría soportar enterarme al despertar,
de que uno de los nuestros había muerto mientras yo dormía tranquilamente", admite.

De esta gran mujer, artífice excepcional del ideal sionista, dijo Albert Spencer, secretario asesor del Consejo de Guerra
británico, que ella "como nuestro ministro Churchill, predice una fácil solución frente a cualquier problema: si hay escasez
de madera, ella sabe en qué lugar se puede hallarla; si hay escasez de carne, es también Golda Meir quien informa al
Consejo en qué desierto aparece el ganado".
Genio y figura

Golda demostró genio y carácter, sensibilidad y firmeza, severidad y comprensión, fuerza y diplomacia.

Pocos como ella supieron enseñar a las juderías del mundo la necesidad de la "aliá". Brillante oradora, en cada una de
sus intervenciones conmovió a las juderías de diferentes latitudes.

En su última intervención en el gobierno -en 1974- dice Golda Meir: "Siempre me pareció más razonable creer no que
Dios había elegido a los judíos, sino que los judíos fuimos el primer pueblo que eligió a Dios". Y también Golda hizo su
propia elección: la de servir al Pueblo Judío por sobre todas las cosas. Fallece en Israel, el 8 de diciembre de 1978, a
los ochenta años de edad.

Golda Meir... "Golda shelanu" y "Unsere Golde" es también para todo el Pueblo Judío, la "Idishe Mame" del
Estado de Israel.