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La España de la Restauración.

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TEMA 3.- LA ESPAÑA DE LA RESTAURACIÓN


dic 1874 Manifiesto de Sandhurst. Proclamación de Alfonso XIII en Sagunto.
1875 Cánovas del Castillo asume el poder. Martínez Campos controla la insurrección carlista.
1876 Fin de la tercera guerra carlista: derrotas de Montejurra y Estela. Supresión del régimen
Reinado de Alfonso XII

foral vasco. Nueva Constitución.


1877
1878 Fin de la primera guerra de Cuba. Paz de Zanjón.
1879 Fundación del P.S.O.E.. Empieza la segunda guerra de Cuba: Guerra Chiquita.
1880 Sagasta funda el Partido Liberal. Congreso Catalanista.
1881 Los liberales entran en el gobierno.
1882
1883
1884
1885 Muere Alfonso XIII. Pacto de El Pardo.
1886 Revuelta republicana
1887
1888 Fundación de la UGT.
Regencia de María Cristina

1890 Ley de sufragio universal masculino

1892 Asamblea de Manresa. Bases de Manresa de la Unión Catalanista.

1895 Empieza la tercera guerra de Cuba. Fundación del Partido Nacionalista Vasco.

1897 Asesinato de Cánovas.


1898 Guerra contra los EUA. : tratado de París y final del imperio español con la pérdida de
Cuba, Puerto Rico y Filipinas

1900

1902
1903 Antonio Maura, jefe del Partido Conservador y presidente del gobierno
1904 Se establece el arancel proteccionista.

1906 Atentado anarquista en la boda del rey.


1907 Gobierno largo de Maura: Ley de protección industrial y fomento del transporte. Ley de
Administración central y ley electoral.

1909 Semana Trágica de Barcelona: fusilamiento de Ferrer i Guardia. Caída de Maura.


Reinado de Alfonso XIII

1910 Gobierno liberal de Canalejas: ley del candado, proyectos de impuestos y de


mancomunidades. Creación de la CNT.

1912 Asesinato de Canalejas.


1913 Gobierno conservador de Dato. División conservadora entre datistas y mauristas.
Problemas en el partido liberal.
1914 Creación de la Mancomunidad de Cataluña. Comienza la I.G.M.
1915 Gobierno liberal de Romanones.
1916 Primera huelga general de la UGT y la CNT.
1917 Crisis general: Juntas Militares, Asamblea de Parlamentarios y huelga general.
1918
1919 Crisis ministeriales: Maura, Romanones, huelgas, pistolerismo, agitación campesina en
1920 Andalucía, asesinato de Dato y desastre de Annual (1921) con el empeoramiento del
1921 conflicto de Marruecos. Golpe de Estado del general Primo de Rivera en 1923.
1922
1923
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Texto 3.1. Selección de artículos de la Constitución española de 1876.

Art. 4º. Ningún español ni extranjero podrá ser detenido sino en los casos y en la forma que
las leyes prescriban. [...].
Art. 10º, NO se impondrá jamás la pena de confiscación de bienes, y nadie podrá ser privado
de su propiedad sino por autoridad competente y por causa justificada de utilidad pública, previa
siempre la correspondiente indemnización [...].
Art. 11º. La religión Católica, Apostólica, Romana es la del Estado. La nación se obliga a
mantener el culto y sus ministros. Nadie será molestado en el territorio español por sus opiniones
religiosas ni por el ejercicio de su respectivo culto, salvo el respeto debido a la moral cristiana. No se
permitirán, sin embargo otras manifestaciones públicas que las de la religión del Estado [...].
Art. 13º. Todo español tiene derecho:
De emitir libremente sus ideas y opiniones, ya de palabra, ya por escrito, valiéndose de la
imprenta o de otro procedimiento semejante, sin sujeción a la censura previa.
De reunirse pacíficamente.
De asociarse para los fines de la vida humana.
De dirigir peticiones individual o colectivamente al Rey, a las Cortes y a las autoridades.
El derecho de petición no podrá ejercerse por ninguna clase de fuerza armada.
Art. 14º. Las leyes dictarán las reglas oportunas para asegurar a los españoles en el respeto
recíproco de los derechos que este título le reconoce, sin menoscabo de los derechos de la Nación, ni
los atributos esenciales del Poder público [...].
Art. 16º. Ningún español puede ser procesado ni sentenciado sino por un juez o tribunal
competente, en virtud de leyes anteriores al delito y en la forma que éstas prescriban
Art. 18º. La potestad de hacer las leyes reside en las Cortes con el Rey.
Art. 19º. Las Cortes se componen de los Cuerpos colegisladores, iguales en facultades: el
Senado y el Congreso de los Diputados.
Art. 20º. El Senado se compone:
1º De senadores por derecho propio.
2º De senadores vitalicios nombrados por la Corona.
3º De senadores elegidos por las corporaciones del Estado y mayores contribuyentes en la
forma que determine la ley.
El número de senadores por derecho propio y vitalicios no podrá exceder de ciento ochenta.
Este será el número de senadores electivos [...]
Art. 28º. Los Diputados se elegirán y podrán ser reelegidos indefinidamente por el método
que determine la ley.
Art. 32º. [...] Corresponde al Rey convocarlas (las Cortes), suspender y cerrar sus sesiones y
disolver simultánea o separadamente la parte electiva. [...]
Art. 51º. El Rey sanciona y promulga las leyes. [...].
Art. 75º. Unos mismos Códigos regirán en toda la Monarquía, [...]. En ellos no se establecerá
más que un solo fuero para todos los españoles [...].

Texto 3.2. Miguel ARTOLA. “El sistema político de la Restauración” en La España de la


Restauración, Madrid, Editorial Siglo XXI, pp. 11-20

[Cánovas] construyó el sistema de la Restauración [en] la idea del turno de los partidos en el
gobierno [...]
[El turno] requiere un cierto número de condiciones [...]
1º Concentración de la mayor parte de las opiniones políticas existentes en dos grandes agrupaciones
[...] no pueden quedar al margen grupos importantes de opinión [...] No debe haber más que dos
partidos, porque de otro modo la secuencia poder-oposición se alargaría hasta el punto de resultar
difícilmente viable [...]
2º La concentración de fuerzas y el turno dependen, por otra parte, de que ambos partidos compartan
los valores políticos fundamentales –monarquía, constitucionalismo, etc.- y que exista una
coincidencia en sus planteamientos sociales –capitalismo- [...]
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3º El turno requiere, por definición, el falseamiento del sufragio [...]


El mayor de los defectos (del sistema canovista) se encuentra en la incapacidad de reconocer
la importancia de los nuevos fenómenos sociales –socialismo y nacionalismo- y de reflejarla en las
instituciones representativas. El falseamiento de las elecciones permitió menospreciar a los sectores
de opinión que denunciaban los vicios del sistema, lo que no dejó más salida política que la
incorporación a las filas del republicanismo, que acabaría siendo la mayor fuerza política de
oposición.

Texto 3.3. Forner, Salvador y García, Mariano (1990): Cuneros y caciques, Alacant, p. 230-231.

La Restauración garantizó los intereses generales de la burguesía española y, en tal sentido, la


industria y la propiedad agraria tuvieron un peso significativo en la configuración del régimen.
Igualmente significativa fue la influencia de una burocracia política profesionalizada, representativa
de sectores de las capas medias urbanas y urbanizadas. Pero, en definitiva, el funcionamiento del
sistema no se hace del todo inteligible si no se desciende al análisis de grupos de interés muy
específicos que, dominando los principales resortes económicos locales [...] eran capaces de
establecer un consenso entre una representación política profesionalizada, de carácter foráneo en
muchas ocasiones, y unas capas profesionales ascendentes con relevante papel en la escena
municipal y en el control de rentables negocios de carácter urbano.

Texto 3.4. Costa, Joaquín (1901): Oligarquía y caciquismo, edición de Alfonso Ortí, Madrid,
Ediciones de la Revista Trabajo, p. 19-20.

[Los] elementos componentes de nuestro régimen oligárquico [...] son tres: 1º Los oligarcas
(los llamados primares) prohombres o notables de cada bando, que forman su “plana mayor”,
residentes ordinariamente en el centro. 2º Los caciques, de primero, segundo o ulterior grado,
diseminados por el territorio. 3º El gobernador civil, que les sirve de órgano de comunicación y de
instrumento. A esto se reduce fundamentalmente todo el artificio bajo cuya pesadumbre gime
rendida y postrada la nación.
Oligarcas y caciques constituyen lo que solemos denominar clase directora o gobernante,
distribuida o encasillada en “partidos”.
En las elecciones, dice, no es el pueblo, sino las clases conservadoras y gobernantes, quienes
falsifican el sufragio y corrompen el sistema, abusando de su posición, de su riqueza, de los resortes
de la autoridad y del poder que, para dirigir desde él a las masas, les había sido entregado.

Texto 3.5. Primer programa del Partido Socialista Obrero Español recogido en Diversos
autores (1985): Textos y documentos de historia moderna y contemporánea (siglos XVIII-XX),
tomo 12 de la Historia de España, Labor, Barcelona, 1985, p. 247.

[...] el partido Socialista Obrero Español declara que su aspiración es:


Abolición de clases, o sea, emancipación completa de los trabajadores. Transformación de la
propiedad individual en propiedad social o de la sociedad entera. Posesión del poder político por la
clase trabajadora.
Y como medios inmediatos para acercarnos a la realización de este ideal, los siguientes:
Libertades políticas. Derecho de coalición o legalidad de las huelgas. Reducción de las horas.
Prohibición del trabajo de los niños menores de nueve años y de todo trabajo poco higiénico o
contrario a las buenas costumbres, para las mujeres. Leyes protectoras de la vida y de la salud de los
trabajadores. Creación de comisiones, elegidas por los obreros, que visitarán las habitaciones en que
éstos vivan, las minas, las fábricas y los talleres. Protección a las Cajas de socorros mutuos y
pensiones a los inválidos del trabajo. Reglamento del trabajo de las prisiones. Creación de escuelas
gratuitas para la primera y segunda enseñanza y de escuelas profesionales en cuyos establecimientos
la instrucción y educación sean laicas. Justicia gratuita y Jurado para todos los delitos. Servicio de las
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Armas obligatorio y universal y milicia popular. Reformas de las leyes de inquilinato y desahucios y
de todas aquellas que tiendan directamente a lesionar los intereses de la clase trabajadora.
Adquisición por el Estado de todos los medios de transporte y de circulación, así como de las minas,
bosques, etc. y concesión de los servicios de estas propiedades a las asociaciones obreras constituidas
o que se constituyan al efecto. Y todos aquellos medios que el Partido Socialista Obrero Español
acuerde según las necesidades de los tiempos.
Madrid, 9 de julio de 1879. Alejandro Olcina, Gonzalo H. Zubiaurre, Victoriano Calderón,
Pablo Iglesias.

Texto 3.6. Ideario anarquista. Recogido por Paniagua, Javier (1989): “Anarquistas y
socialistas”, en Historia 16, Madrid, p. 221-224.

[...] Ser asalariado, de hecho, reduce al hombre política y económicamente a la esclavitud,


porque no sólo coloca al obrero bajo la dependencia del capitalista, sino que además implica un
despojo, puesto que el capitalista detenta naturalmente, para enriquecerse, el producto del trabajo de
todos en beneficio exclusivamente suyo. Si así no fuera, ocurriría que a la par que aumentase el
capital de un industrial, se verían aumentar también y al mismo tiempo los capitales de sus obreros, y
lo que ocurre es precisamente lo contrario, pues que a la par que crecen las riquezas de la burguesía
crece también la miseria de los trabajadores.
[...] Por consecuencia obligada de las anteriores premisas, queremos los anarquistas, de
acuerdo con los principios elementales de la justicia, igualdad de condiciones económicas para todos
los hombres, lo que sólo puede alcanzarse poniendo a disposición de las colectividades productoras
la tierra y los instrumentos del trabajo industrial, para que utilizándolos aquellos directamente
atiendan a las necesidades propias y a las generales del cuerpo social por los medios y
procedimientos que juzguen más adecuados.
[...] Queremos que la vida social se organice de abajo a arriba, por contratos con individuos e
individuos, y contratos entre asociaciones de oficio y asociaciones de oficio, como primer elemento
constituyente del porvenir. Queremos el contrato de momento, siempre revisable y reformable, que
dure tanto como dure su objetivo y la voluntad de las partes contratantes. No queremos, en fin, que
las formas orgánicas de la sociedad se petrifiquen, viniendo a constituir así una rémora al progreso, y
por eso nuestro principio fundamental de acción para todos los individuos y para todas las
colectividades.
Que todo el mundo disponga de los medios necesarios para trabajar y desenvolverse: [...] que
la más completa libertad permita a todos obrar y producirse en las más diversas relaciones sin
coacción alguna externa; que todos puedan asimismo concentrarse libremente, libremente buscarse y
pactar para hacer agradable la vida, y veréis surgir, como coronamiento de este hermoso edificio, la
solidaridad universal de los humanos, la fraternidad verdadera, el bienestar universal.
Una sociedad fundada en la igualdad de condiciones y la libertad más completa, hará
hermanos los hombres y la generosidad, los sentimientos para remediar todos los males y suplir todas
las deficiencias.
[...] Esto es, en suma, lo que queremos, la transformación que buscan gran número de
trabajadores, el ideal novísimo del proletariado anarquista.
La Cuestión Social, Valencia, 28 de mayo de 1892

Texto 3.7. Les bases de Manresa del 1892.

Bases per a la Constitució Regional Catalana


[...] Poder regional
Base 2ª. En la part dogmática de la Constitució Regional Catalana es mantindrà lo
temperament expansiu de la nostra legislació antiga, reformant, per a posar-les d’acord amb les
noves necessitats, les sàvies disposicions que conté respecte dels drets i les llibertats dels catalans.
Base 3ª La llengua catalana serà l’única que, amb caràcter oficial, podrà usar-se a Catalunya i
en les relacions d’aquesta regió amb lo poder central.
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Base 4ª. Sols los catalans, ja ho siguen de naixença, ja per virtut de naturalització , podran
desempenyar a Catalunya càrrecs públics, fins tractant-se dels governatius i administratius que
depenguin del poder central. També deuran ser exercits per catalans los càrrecs militars que
comportin jurisdicció.
Base 5ª. La divisió territorial sobre la que es desenvolupa la gradació jeràrquica dels poders
governatius, administratius i judicials, tindrà per fonament la comarca natural i el municipi.
Base 6ª. Catalunya serà l’única sobirana de son governs interior. Per lo tant, dictarà lliurement
ses lleis orgàniques; cuitarà de sa legislació civil, penal, mercantil administrativa i processal; de
l’establiment i percepció d’impostos; de l’encunyació de la moneda; i tindrà totes les demés
atribucions inherents a la sobirania que no corresponguin al poder central [...].
Base 7ª. Lo poder legislatiu regional radicarà en les Corts catalanes.
[...]
Base 12ª. Catalunya contribuirà a la formació de l’exèrcit permanent de mar i terra per medi
de voluntaris o bé d’una compensació en diners, prèviament convinguda, com abans del 1845.
Manresa, 27 de març del 1892. Lo President, Lluis Domènech i Montaner. Los secretaris,
Enric Prat de la Riba i Josep Solís i Palet.

Texto 3.8. Catalanismo y españolismo en el pensamiento de Prat de la Riba (1899). Recogido en


Riquer, B (1977): Lliga Regionlista. La burguesía catalana; el nacionalismo (1878-1904),
Barcelona, p. 38.

Enclavada Catalunya en el área geográfica conocida con el nombre de España, somos


españoles, del mismo modo que somos europeos por estar comprendida España dentro del continente
Europa. Gobernada España por el Estado español, los catalanes somos españoles como miembros de
este Estado, como ciudadanos de esta sociedad política.
No somos, pues, enemigos de España, tomada en este sentido (el único real) ni al combatir el
Estado español queremos otra cosa que rehacerlo con equidad y justicia y con una organización más
adecuada y perfecta, dentro de la cual Cataluña puede encontrar una vida de libertad y de progreso.
La Veu de Catalunya no es ni ha sido nunca separatismo, como no lo son ni lo han sido nunca
las Asambleas catalanistas: las Bases de Manresa, programa de la gran mayoría de los autonomistas
catalanes, son incompatibles con una aspiración separatista. Y esto que decimos ahora lo hemos
dicho siempre [...] queremos ver la patria catalana unida con vínculos de hermandad con los demás
pueblos de España, formando una familia fuerte y bien avenida sin Cenicientas explotadas, sin
herederas altivas.

Texto 3.9. Monge Juárez, Mariano (2000): El pensamiento político de Sabino Arana: la reacción
nacinalista, 1892-1903. Tesis de licenciatura inédita, Universidad de Alicante, p. 14.

El movimiento político fundado por Sabino Arana es una reacción ideológica ultramontana,
cuya estrategia se sirve del nacionalismo para aislar al pueblo vasco del cambio de sociedad y así
defender las agonizantes estructuras del Antiguo Régimen, amenazadas por las transformaciones que
suponía el triunfo del mundo capitalista: liberalismo, socialismo y laicismo.

Texto 3.10. El problema de Marruecos. Opinión del Secretario de Fomento del Trabajo
Nacional, 1909. Citado en Aguilera, J.: Aspectos económicos de la Guerra de Marruecos.

Suponiendo que en realidad la cuestión de Marruecos, de acuerdo con todos los gobiernos de
Europa, hubiese llegado a la hora de solucionarse, España no puede desentenderse de ese problema,
porque sería sacrificar su porvenir de expansión territorial comercial. En Marruecos sólo hay un
problema: el de la civilización. Esta empresa hay que hacerla forzosamente; si España demuestra que
es incapaz de civilizar; si a pesar del tiempo transcurrido desde la catástrofe última, se ve que
seguimos tan ineptos para esta clase de empresas y para toda obra de previsión que nos asegure el
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mañana, habremos fracasado definitivamente y otra nación de encargará de hacerlo (...). En


Marruecos se juega España la última carta como nación; si la gana entraremos en el concierto de las
naciones libres y civilizadas, en caso contrario, el porvenir nos pedirá estrecha cuenta de nuestras
torpezas, y en es caso habrá que decir con claridad: hemos fracasado; como pueblo, no servimos para
ninguna obra civilizadora (...).
A mi entender, el gobierno ha hecho un acto político tomando las posesiones adquiridas,
protegiendo el trabajo y asegurando así el campo de Melilla; de no haber procedido así hubiéramos
quedado en ridículo. Creo, al contrario de otras veces, que el gobierno ha obrado con relativa
prudencia, viéndose que hay un plan, que sabe dónde va y obra con acierto. Es imposible que el
comercio se interne en Marruecos si una acción militar no lo precede.
El comercio, para trabajar y desarrollarse necesita seguridad, y ésta no la hay por desgracia,
en Marruecos. Suponiendo que los acontecimientos nos llevasen a introducirnos en el interior del
imperio, debe hacerse, a mi entender, una acción lo más pacífica posible, de tolerancia con los
marroquíes, y creo que de esta forma no se dispararán muchos tiros. Sobre el poderío y la fuerza de
los marroquíes se ha fantaseado mucho, y podía darse el caso de que nos sorprendieran nuestros
soldados paseándose por Marruecos sin hacer fuego; bastará para esto que se les respeten sus
creencias religiosas y sus intereses; y una vez que el comercio tuviese seguridad en el tráfico, iría
poco a poco consolidando la conquista, haciendo una obra de paz y civilización.

Texto 3.11. Torre del Río, Rosario de la (1998): “A merced del huracán”, en La aventura de la
historia, núm. 2, p. 90-91.

Entre la emancipación de los grandes Virreinatos americanos y el 98, la Monarquía española


estuvo integrada por el territorio peninsular y por un amplio conjunto de islas y enclaves repartidos
por zonas distintas y distantes entre sí. [...]
Si se relaciona la debilidad del Estado -apenas industrializado y escasamente modernizado-
con la dispersión de sus territorios, no debe extrañar que su posición internacional fuese muy
insegura. España se veía implicada en, al menos, tres grandes problemas internacionales. Primero, el
del estrecho de Gibraltar, donde competían Francia e Inglaterra; luego, el de las Antillas, donde los
anglo-franceses no podían frenar la expansión norteamericana y, por último, el del Pacífico, donde
todas las potencias competían por sus ricos mercados.
A la hora de hacer frente a esos problemas, la iniciativa española quedaba condicionada por la
política de tres poderosos vecinos: en Europa, Francia e Inglaterra; en América, Estados Unidos. Para
Europa, los gobernantes españoles habían acuñado el principio: “Cuando Francia e Inglaterra
marchen juntas, seguirlas; cuando no, abstenerse”. Para el Caribe habían confiado en la fuerza de la
determinación franco-británica de mantener el statu quo. Pero, a fines del siglo XIX, ni Francia e
Inglaterra marchaban juntas, ni parecían dispuestas a frenar a Estados Unidos en el Caribe.
El régimen de la Restauración no había sido capaz de proporcionar a España una posición
internacional más firme. Ni Cánovas ni Sagasta fueron capaces de sustraer la política exterior a una
muy difícil relación con la III República. [...]
Tanto conservadores como liberales cometieron un grave error: no percibieron el sentido de la
transformación del sistema internacional y de la vinculación entre los problemas europeos y los
problemas coloniales. No analizaron correctamente los intereses y las tendencias de las grandes
potencias; siguieron confiando en que la defensa del principio monárquico podría proporcionarles
apoyos internacionales en los momentos de peligro.

Texto 3.12. Tuñón de Lara, Manuel (1986): España: la quiebra de 1898. Madrid, SARPE, p. 25-
26.

... las grietas que iban abriéndose en el sistema tradicional se ahondaron hasta producir una
especie de seísmo en 1898, es decir, cuando el Estado español pasó por el trance de perder los restos
de su imperio colonial. 1898 sirve de punto de referencia para fijar la crisis que se abre. Crisis que es
evidente en lo que se refiere al sistema colonial sobre el que todavía se apoyaba gran parte de la vieja
España, de donde procede un “saneado” sector de la acumulación primitiva del capitalismo español;
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pero también la permanencia de aquellas colonias galvanizaba la “ideología de consolación”, que


daba una falsa conciencia de dominadores y “civilizadores” cuando en realidad se estaba en una
situación marginal en la Europa de entonces. La crisis era también del sistema político de la
Restauración, en cuanto a él incumbía la responsabilidad de haber dirigido el país durante un cuarto
de siglo. Las catástrofes navales de Cavite y Santiago , el armisticio de agosto de 1898, el tratado de
París de diciembre del mismo año, son como el fulminante que transforma la crisis potencial en crisis
efectiva y abierta. Dicho de otro modo: la crisis estructural existente -crisis latente, como lo son
siempre las estructurales- se transformaba en crisis abierta, en coyuntura conflictiva, al aplicársele el
“detonador” de los acontecimientos de 1898. El 98 marca, pues, un punto de ruptura, sobre todo en
dos aspectos esenciales: a) el dominio colonial y b) La hegemonía ideológica de la oligarquía.
He aquí dos hechos históricos que cesarán de tener vigencia a partir de aquella coyuntura.

Texto 3.13. Lacomba Avellán, Juan Antonio (19709: La crisis española de 1917, Madrid,
Ciencia Nueva, p. 15, 16 i 287.

[...] España, resquebrajada, se rompió; las convulsiones económicas consolidaron una crisis
social latente; burguesía y proletariado quedaron como mundos antagónicos. Las clases
conservadoras radicalizaron su postura hacia una reacción violenta; con una conciencia política ya
formada, los revolucionarios se lanzaron abiertamente a la conquista del poder. La crisis social
desembocó en una crisis política y el país vivió su primera gran sacudida revolucionaria (...) el año
1917 pudo ser el fin de la Monarquía; ésta se salvó, aunque sólo aparentemente [...]
Toda la agitación que ha sacudido la vida española en 1917 [...], en los que la Corona pasa
por momentos de tal inestabilidad que hacen peligrar su permanencia. Este pudo ser el final histórico
de la Monarquía; soluciones de urgencia la salvaron “formalmente”, pero como organismo vivo
había dejado de existir. A lo largo de la crisis no sólo se produce el final de la Monarquía
constitucional, la consunción definitiva del sistema canovista de la Restauración, sino se verifica,
también, el fin de la Monarquía como órgano moderador; las fuerzas en juego -en especial, el
Ejército- pasan a ser las auténticas conductoras de la vida del país. A partir de entonces, la
Monarquía es un fantasma, mantenido y utilizado interesadamente por ciertos grupos; cuando estos
la abandonen (y así ocurre en abril de 1931) se volatilizará de repente.

Texto 3.14. Conclusiones del Congreso de Barcelona de 1870

“Considerando:
Que las aspiraciones de los pueblos hacia su bienestar, fundándose en la conservación del Estado,
no sólo no ha podido realizarse, sino que este poder ha sido causa de su muerte.
Que la autoridad y el privilegio son las columnas más firmes en que se apoya esta sociedad de
esclavos.[...]
Que la organización de la explotación del capital, favorecida por el Gobierno o Estado político,
no es otra cosa que la esclavitud perenne y siempre creciente [...]
Que toda la participación de la clase obrera en la política gubernamental de la clase media no
podría producir otros resultados que la consolidación del orden de cosas existente, lo cual dicho se
paralizaría la acción revolucionaria del proletariado.
El congreso recomienda a todas las secciones de la Asociación Internacional de Trabajadores que
renuncien a toda acción corporativa que tenga por objeto efectuar la transformación social por medio
de las reformas políticas nacionales, y las invita a emplear toda su actividad en la constitución
federativa de los cuerpos de oficio, único medio de asegurar el éxito de la revolución social.”
Congreso de Barcelona, 20 de junio de 1870.
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Texto 3.15. SECO SERRANO.: Alfonso XIII y la Crisis de la Restauración. Madrid. 1979, págs.
168 y 169.

Desde 1902 a 1921, el sistema canovista había experimentado, en retos sucesivos, el


desmoronamiento de los supuestos que jalonaron su construcción: 1905 presenció la crisis del
civilismo democrático triunfante en los años iniciales de la Regencia; 1909, la crisis del Pacto del
Pardo –ajustado en 1885 ; 1913, la de los grandes partidos dinásticos, cuajados hacia 1881. Las
turbulencias de 1917 liquidaron la concordia política y social vinculada a los años aurorales del
reinado de Alfonso XII. Y 1921 dio paso –tras la derrota de Annual a la gran ofensiva de las
izquierdas inasimilables contra las dos grandes instituciones –Corona y Ejército unidas en el
pronunciamiento restaurador de 1874. Desde el vértice a la base, el gran edificio había sido
desmontado a lo largo de aquellos veinte años dificilísimos, que jalonaron, sin embargo, los grandes
intentos regeneracionistas iniciados desde el 98: primero, mediante la reorganización de los grandes
partidos –desde la vertiente de la nueva política disconforme con los”modos” y los “medios” del
turno clásico , cuya prueba máxima se sitúa entre 1907 y 1912, con el “regeneracionismo maurista”
y el “regeneracionismo canalejista”; luego mediante un cierto “pluralismo político” –frente a la
dualidad del “turno” ortodoxo y una ampliación de base, en los Gobiernos de concentración. Pero a
las alturas de 1922, desaparecido Dato, retirado Maura, el Partido conservador aparecía como nave
desarbolada, y la izquierda aún no había puesto a prueba el poco sólido “Bloque” en el que la
esperanza regeneradora parecía venir del reformismo melquiadista.

Texto 3.16. PAYNE, S.: Ejército y Sociedad en la España Liberal, 1808 – 1936.

El nuevo credo del militarismo español tenía poco que ver con la agresiva belicosidad
que infectaba gran parte de Europa en ese momento. No estaba orientado hacia la guerra ni
hacia la acción en el exterior, sino hacia una política que prestigiaría la posición del ejército
dentro de la estructura de la nación. Esta tendencia no tenía líderes oficiales ni grupos de
apoyo organizados; se alimentaba más bien de las miles de tertulias de oficiales, de la cantidad
de artículos publicados en los periódicos militares que expresaban el desasosiego general y
sobre todo, del radical malestar de la política nacional.

Cuadro 3.1. Resultados electorales en los primeros tiempos de la Restauración.

AÑOS DE ELECCIONES Y TIPOS DE SUFRAGIO


Universal Censitario Universal
Partidos 1876 1879 1881 1884 1886 1891 1893 1896 1898
Conservador. 333 293 39 318 67 262 61 279 84
Liberales 32 63 297 67 288 83 281 88 266
Republicanos 1 7 32 5 22 31 47 1 14
Otros 25 23 24 2 15 23 11 33 37
Total escaños 391 392 392 392 392 399 400 401 401
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Cuadro 3.2. Las elecciones y el turno de partidos en el reinado de Alfonso XIII.

Fecha de la Reparto de Escaños Presidentes de Gobierno


Elección
Francisco Silvela 1902-03 (conservador)
Conservadores: 242
Liberales: 102 Raimundo Fernández Villaverde 1903
26-4-1903 Republicanos: 36 Antonio Maura Montaner 1903-04
Regionalistas: 7 Marcelo de Azcárraga 1904-05
Otros: 18 Raimundo Fernández Villaverde 1905
Liberales: 229 Eugenio Montero Ríos 1905
Conservadores: 117 Segismundo Moret Prendergast 1905-1906
10-9-1905 Republicanos: 30 José López Domínguez 1906
Regionalistas: 7 Segismundo Moret Prendergast 1906
Otros: 13 Marqués de la Vega de Armijo 1906-07
Conservadores: 253
Liberales: 74
21-4-1907 Republicanos: 32 Antonio Maura Montaner 1907-09
Regionalistas: 7 Segismundo Moret Prendergast 1909-10 (liberal)
Otros: 20
Liberales: 219
Conservadores: 103 José Canalejas Méndez 1910-12
8-5-1910 Republicanos: 37 Manuel García Prieto 1912
Socialistas: 1 Conde de Romanones 1912-13
Regionalistas: 8 Eduardo Dato Iradier 1913-15 (conservador)
Otros: 10
Conservadores: 214
Liberales: 121
Socialistas: 1 Eduardo Dato Iradier 1913-15
8-3-1914 Republicanos: 22 Conde de Romanones 1915-17 (liberal)
Reformistas: 11
Regionalistas: 7
Otros: 18
Liberales: 230
Conservadores: 113 Conde de Romanones 1915-17
Republicanos: 19 Manuel García Prieto 1917
9-4-1916 Reformistas: 11 Eduardo Dato Iradier 1917 (conservador)
Socialistas: 1 Manuel García Prieto 1917-18
Regionalistas: 14
Otros: 16
Liberales: 167
Conservadores: 155 Antonio Maura Montaner 1918 (gobierno nacional)
Republicanos: 16 Manuel García Prieto 1918
24-2-1918 Reformistas: 8 Conde de Romanones 1918-19
Regionalistas: 32 Antonio Maura Montaner 1919 (conservador
Socialistas: 6
Otros: 26
Conservadores: 202
Liberales: 133 Joaquín Sánchez de Toca 1919
Socialistas: 6 Manuel Allendesalazar 1919-20
1-6-1919 Republicanos: 18 Eduardo Dato Iradier 1920-21
Reformistas: 8
Regionalistas: 23
Otros: 15
Conservadores: 232
Liberales: 103 Eduardo Dato Iradier 1920-21
Reformistas: 10 Manuel Alendesalazar 1921
19-12-1920 Republicanos: 15 Antonio Maura Montaner 1921-22
Regionalistas: 15 José Sánchez Guerra 1922
Socialistas: 4 Manuel García Prieto 1922-23 (liberal)
Otros: 19
Liberales: 233
Conservadores: 129
29-4-1923 Republicanos: 15 Manuel García Prieto 1922-23
Regionalistas: 25
Socialistas: 7
Otros: 15
La España de la Restauración. Página 10 de 10

Cuadro 3.3 Características principales de las constituciones españolas (1812-1978)


Constitución Contexto histórico Principios básicos Organización de los poderes
- Guerra contra los - Soberanía nacional. - Corona: Poder ejecutivo y legislativo con las
1812 franceses - División de poderes. Cortes (propuesta y sanción legislativa)
(Liberal) - Reunión de las Cortes - Declaración de libertades. - Cortes: Poder Legislativo, 1 cámara, sufragio
de mayoría liberal universal masculino indirecto, condición de
propietario para ser diputado.
- Ha muerto Fernando - Soberanía real delegada - Corona: Poder ejecutivo y legislativo
Estatuto Real VII. en las Cortes (Carta - Cortes: Dos cámaras con función solo consultiva
1834 - Regente M. Cristina otorgada). (derecho de petición). Estamento de Próceres
(Carta - Conflicto carlista. - No hay división de hereditario, nobiliario y nombrados por el rey.
otorgada) - Liberalismo moderado poderes. Estamento de Procuradores elegido por sufragio
(Martínez de la Rosa). censitario muy restringido.
- Revisión constitucional - Soberanía nacional. - Corona: Poder ejecutivo y función legislativa
después del motín de - División de poderes. limitada (disolución de las Cortes, sanción de las
1837 La Granja. - Declaración de libertades. leyes).
(Liberal - Protección de la religión - Cortes: Dos cámaras y función legislativa. Las
progresista) católica. forman el Congreso (sufragio censitario am-
pliado) y el Senado (corrector del radicalismo)
- Gobierno: Órgano colegiado para las decisiones
políticas.
- Moderantismo político. - Soberanía compartida. - Corona: Fuertes atribuciones políticas.
1845 - Institucionalización de - Confesionalidad católica - Cortes: Dos cámaras y función legislativa. Las
(Moderada) un régimen oligárquico del Estado forman el Congreso (sufragio censitario muy
restringido) y el Senado (nobiliario, miembros
nombrados por el rey en número ilimitado).
1856 - Pronunciamiento de - Soberanía popular. - Corona: Representación del poder ejecutivo.
Constitución Vicálvaro. - División de poderes. - Cortes: Dos cámaras y función legislativa. Las
non nata - Bienio progresista. - Derechos y libertades forman el Congreso y el Senado (elección por
(Liberal - 1ª formulación del libe- individuales. sufragio limitado).
democrática) ralismo democrático. - Libertad de cultos.
- Revolución del 1868. - Soberanía popular. - Corona: Representación del poder ejecutivo, sin
- Derrocan a Isabel II. - División de poderes. ninguna atribución legislativa.
1869 - Expansión del ideario - Amplio y detallado catálo- - Cortes: Dos cámaras y función legislativa
(Liberal democrático. go de derechos y liberta- reforzada ante el poder ejecutivo. Las forman el
democrática) - Formación del Partido des individuales. Congreso y el Senado (elección por sufragio
Republicano. - Libertad de cultos. universal masculino directo e indirecto).
- Primera República - Soberanía popular recono- - Poder ejecutivo: Gobierno.
(federal el 8 de junio de cida explícitamente. - Poder relacional: Presidente de la República.
1873) - División en 4 poderes. - Poder legislativo: Parlamento con dos cámaras
1873 - Proyecto redactado por - Regulación de derechos y (elección por sufragio universal masculino). Lo
Proyecto non Emilio Castelar. libertades individuales forman el Congreso (poder legislativo) y el
nato similar a la del 69. Senado (representación territorial de los
(Democrática - Libertad de cultos y Estados).
y federal) separación Iglesia-Estado. - Poder judicial: Jurados.
- Estructura federal: 17
estados con autonomía de
gestión.
- Pronunciamiento - Soberanía compartida. - Corona: Imp. atribuciones políticas y potestad legislativa.
de Sagunto. - Derechos restringidos - Cortes: Dos cámaras y función legislativa. Las forman el
1876 - Monarquía de regulados por leyes Congreso (sufragio censitario hasta 1890 y después
(Liberal Alfonso XII. orgánicas paralelas universal masculino) y el Senado (nobiliario, una parte
conservadora) (imprenta, electoral, nombrada por el rey y la otra electiva por sufragio
asociacion, etc.) indirecto).
- Estado confesional, to- - La Constitución coexistirá con tres leyes electorales:
lerante con otros cultos. 1878, 1890 y 1907.
- Segunda - Soberanía popular. - Poder relacional: Presidente de la
República - División en 4 poderes. República.
1931 - Reconoce la autonomía de las Regiones. - Poder ejecutivo: Gobierno.
(Democrática) - Libertad de cultos y separación Iglesia-Estado. - Poder legislativo: Parlamento (sufragio
- Todos los derechos y libertades individuales, universal).
incluido voto femenino. - Poder judicial: Independiente.
- Actual. - Monarquía parlamentaria. - Poder relacional: El rey tiene un papel
1978 - División en 4 poderes. moderador, arbitral y de representación.
(Democrática) - Defensa de los derechos humanos y las libertades - Poder ejecutivo: Gobierno.
de los españoles. - Poder legislativo: Se establece el
- Estado no confesional que reconoce la realidad de bicameralismo. El Congreso de los
la Iglesia Católica. Diputados elegido por sistema
- Organización territorial: reconoce las proporcional y el Senado por sistema
nacionalidades y permite la organización del mayoritario.
territorio en Comunidades Autónomas. - Poder judicial: Independiente.