Vous êtes sur la page 1sur 4

Argumento

La obra consta de casi diez mil hexámetros dactílicos , divididos en doce libros, que a su vez se pueden dividir en dos
partes; los 6 primeros que narran los viajes de Eneas hasta llegar a Italia, al estilo de la Odisea, y los 6 últimos que
narran sus conquistas en Italia, al estilo de la Ilíada y del Ciclo troyano:
Eneas, príncipe de Dardania, huye de Troya tras haber sido quemada ésta por el ejército aqueo, llevándose a su
esposa Creúsa, a su padre Anquises y a su hijo Ascanio. En el camino Creúsa se pierde definitivamente y su fantasma
dice a Eneas que no vierta amargas lágrimas por ella, pues le estaba aparejado por el destino una esposa de sangre
real.
Juno, rencorosa todavía con toda la estirpe troyana, trata de desviar por todos los medios a la flota de supervivientes
de su destino inevitable, Italia. Las peregrinaciones de Eneas duran siete años, hasta que llegado el último es acogido
en el reino emergente de Cártago, gobernado por Dido o Elisa de Tiro. Por un ardid de Venus y Cupido, Dido se
enamora perdidamente de Eneas y tras la partida de éste por orden de Júpiter, se quita la vida, maldiciendo antes a
toda la estirpe venidera de Eneas y clamando el surgimiento de un héroe vengador: de esta forma se crea el cuadro
que justifica la eterna enemistad entre dos pueblos hermanos, el de Cartago y el de Roma, lo que devendría en
lasguerras púnicas.
En su camino hacia Italia se le aparece el alma de su padre Anquises que le pide que vaya a verlo al Averno: Eneas
cede y acompañado de la Sibila de Cumas recorre los reinos de Plutón y Anquises le muestra toda la gloria y pompa
de su futura estirpe, los romanos.
Llegados por fin los troyanos a Italia contactan con el rey Latino, quien los recibe pacíficamente, y recordando una
antigua profecia sobre que su hija Lavinia se casaría con un extranjero, decide aliarse con Eneas y darle a Lavinia por
esposa.
Turno, rey de los rútulos, primo y pretendiente de Lavinia, trastornado por las Furias, declara la guerra a Eneas. Los
dos ejércitos adquieren aliados y se enfrentan fieramente, ayudados los troyanos por Venus y los rútulos por Juno, sin
que Júpiter intervenga. Se producen muertes en ambos bandos y finalmente Eneas mata a Turno.

[editar]Libro I
Juno, sabedora del destino de gloria que les viene a los troyanos – quienes fundarían el Imperio Romano-, intenta
impedir que lleguen a Italia. Para ello pide a Eolo que con sus vientos, les haga naufragar. A cambio le ofrece una ninfa
por esposa. Éste acepta y los troyanos terminan dispersándose en el mar. Neptuno percibe lo que Eolo ha hecho, y se
siente injuriado, pues el océano es su imperio. Entonces ayuda a los troyanos a llegar a las playas de Libia, pero no
llegan todos juntos, sino en dos grupos.
Mientras tanto Venus, madre de Eneas, interviene presentándose bajo la figura de una virgen espartana y les informa
de que las tierras donde están son de la reina Dido. Su esposo Siqueo había sido asesinado por su hermano Pigmalión
y entonces ella huyó y formó una ciudad en esas tierras que compró.
Eneas se dirige a la ciudad y cuando llega ve a los compañeros que había perdido que también llegaron a pedir
hospitalidad a Dido y que les ayude a buscar a su caudillo Eneas. Entonces éste se presenta y la reina Dido los acoge.
Venus, buscando que Dido trate bien a Eneas, pide a su hijo Cupido que reemplace a Ascanio y produzca en Dido
amor por Eneas. Éste accede. En la reunión, Dido pide a Eneas que cuente sus desgracias.

[editar]Libro II
Los libros II y III son relatos dentro del relato. Eneas, a pedido de Dido, cuenta la caída y el saqueo de Troya (libro II) y
las tribulaciones por él mismo sufridas desde ese evento (libro III).
El relato de la toma de Troya se abre con el episodio del caballo: Ulises, junto con otros soldados griegos, se oculta en
un caballo de madera "alto como un monte" (instar montis equum) mientras que el resto de las tropas griegas se oculta
en la isla de Ténedos, frente a Troya. Los troyanos, ignorando el engaño, entienden que los griegos han huido y hacen
entrar el caballo en su ciudad. Piensan que se trata de una ofrenda a los dioses, a pesar de las advertencias de
Laocoonte, que es asesinado por dos monstruos marinos junto a sus dos hijos. Llegada la noche, Ulises y sus hombres
salen del caballo, abren las puertas de la ciudad y someten a Troya al fuego y el terror. En el momento del asalto,
Eneas, dormido, ve a Héctor, que en sus sueños le anuncia el fin de Troya y le ordena salvar a los penates y huir.
Los ruidos del combate terminan por despertar a Eneas, que viendo a su ciudad en llamas y librada a manos de los
griegos, decide al principio luchar hasta morir, junto con sus compañeros. Visita el palacio de Príamo y contempla la
muerte del hijo de éste, Polites, en manos de Pirro, que luego decapita al rey de Troya. En medio del caos ve a Helena
y se dispone lleno de ira a castigar a la culpable de la guerra. Venus, su madre, se le aparece y lo conmina a
contenerse: los verdaderos culpables son los dioses, no Helena. Lo insta luego a buscar a los dioses Penates y a su
familia, para huir de Troya. Eneas busca a su padre Anquises y a su hijo Julo. Anquises se rehúsa inicialmente a partir,
hasta que un presagio divino lo convence. Parten entonces de la ciudad en llamas. Habiendo perdido de vista a su
mujer, Creúsa, regresa a Troya. Finalmente, tras encontrar a la aparición de Creúsa, vuelve con los suyos a las afueras
de Troya, donde prepara lo necesario para la partida.

[editar]Libro III
Eneas huye con los suyos primero hacia la ciudad de los Tracios, que eran sus amigos. Sin embargo, el alma de
Polidoro les dice que el Rey de Tracia estaba a favor de los griegos. Se dirigen entonces donde el rey Anio. Allí
escuchan de los oráculos de Apolo que han de fundar una nueva ciudad donde vivieron sus ascendientes. Anquises
piensa que se refiere a Creta, donde nació su ascendiente Jove, y allí se dirigen. Allí fundan la ciudad de Pérgamo.
Sobrevino una peste y Anquises pide a Eneas que escuche nuevamente el oráculo de Apolo. Sin embargo, esto no fue
necesario, pues en sueños se le dijo a Eneas que las tierras a las que se refería Apolo eran las de Italia o Lacio.
Anquises recuerda que allí nació su ascendiente Dárdano y deciden viajar a esos lugares.
Se dirigen a las islas del mar Jónico. Allí tienen un encuentro con Celeno y otras arpías. Los troyanos comen de sus
rebaños y entonces ellas les atacan. Ellos se defienden fieramente y por ello Celeno le vaticina que sufrirá hambre
cuando llegue a Roma. Tras unos viajes, Eneas se entera que Heleno, hijo de Príamo, reinaba en una ciudad cercana
– pues se había casado con la viuda de Pirro – y hacia allí se dirigen. Ven allí también a Andrómaca. Heleno le predice
que llegará a Italia, pero para entrar en ella tendrá que sufrir un poco, pues allí habitaban griegos. Le dice que debe
cuidarse también de Caribdis y Escila. Le aconseja que implore el numen de Juno y que escuche los oráculos de la
Sibila.
Continuando su viaje, pasaron por el promontorio de Ceraunio y llegaron pronto a Italia. Se dirigen, sin embargo, a las
costas de los cíclopes. Allí se encuentran con un griego, Aqueménides, que Ulises había abandonado quien les pide
que lo lleven con él y les aconseja escapar pronto. Ya venían los cíclopes a atacarlos, pero no fueron alcanzados.
Pasan por Ortigia y luego por el puerto de Drépano, donde llega la muerte a Anquises. Eneas termina su relato.

[editar]Libro IV
La Reina Dido, gracias a la acción de Cúpido, se enamora de Eneas y esos sentimientos se los cuenta a su hermana
Ana. Ella le recomienda dejar fluir ese amor, pero ella aún recuerda a su difunto esposo Siqueo. Cuando Juno se dio
cuenta de todo ello, se alió con Venus para conseguir que Eneas se enamore también de ella. Su objetivo era que
Eneas se quede allí para siempre. Venus accede. Cuando Eneas y Dido salen de caza, hay una lluvia y ellos se
esconden en la misma cueva y allí se aman.
Llega esto a los oídos de Júpiter y, temiendo que Eneas detenga su viaje, envía a Mercurio para que le recuerde al
troyano que su destino es fundar Roma. Ya Eneas estaba armando una gran ciudad con Dido y al recibir este mensaje
no sabe cómo decírselo a Dido. Atina a mandar a Sergesto, Seresto y Mnesteo que preparen sigilosamente la
escuadra. Dido se entera y enfrenta a Eneas. Éste se defiende hablando de su destino, pero ella no acepta esa
excusa. Con todo, le permite irse.
Mercurio se le presenta nuevamente al troyano para que apure su partida. Eneas, entonces, parte inmediatamente con
sus hombres. Dido, engañando a los suyos diciendo que hacía unas libaciones, se suicida.

[editar]Libro V
Se dirigen los troyanos a las tierras de su amigo Acestes. Éste les recibe bien. Se cumplía ya un año de la muerte de
Anquises y entonces Eneas realizó sus funerales. Luego de ello, hubo juegos. Cloanto vence en navegación. En la
carrera, Niso y Salio tropiezan y entonces vence Euríalo, pero los tres reciben premios. En la lucha nadie quiere
enfrentarse Dares, hasta que el anciano Entelo accede a hacerlo y lo vence. En el tiro con arco vence Acestes. Luego
Iulo hizo una representación de la guerra con sus amigos.
Juno envía a Iris a que promueva en las mujeres troyanas el deseo de no viajar más. Toma Iris la forma de la anciana
Beroe y realiza lo encargado, iniciando el incendio de las naves. Descubren la divinidad del personaje, pero aún así
continúan las mujeres con el incendio. Eumelo le informa a Eneas, quien acude al lugar inmediatamente. Entonces
ruega a Júpiter que lo ayude y éste detiene el incendio. Nautes le recomienda que permita que se queden en esa
ciudad quienes ya no querían viajar.
Eneas está aún indeciso, cuando en la noche se le aparece su padre Anquises y le recomienda que haga lo que
Nautes dice y le pide que lo visite en el Averno. Para llegar debía visitar a Sibila y ofrecer sacrificios. Eneas comunica
todo ello a sus hombres y apresuran la partida. Entretanto, Venus ruega a Neptuno que los troyanos ya no sufran
males. Éste le promete que llegarán a las puertas del Averno sólo con un hombre menos. Precisamente, el Sueño hace
que Palinuro, el piloto de la nave, caiga de la misma y muera.

[editar]Libro VI
Arriban a las playas de Cumas y visitan a Sibila en su caverna acompañados de la sacerdotisa Delfobe. Apolo se
apodera de la Sibila y entonces Eneas le pide que permita que los troyanos se establezcan en el Lacio y les confíe sus
oráculos. Le profetiza guerras a causa de una mujer, pero que saldrá victorioso. Luego Eneas le pide que le instruya
cómo entrar en el infierno. La Sibila le dice que debe presentar cierto ramo y que, además, primero debe enterrar a un
amigo suyo insepulto.
Eneas sale de la cueva y se entera de la muerte de Miseno. Realiza sus funerales. Venus entonces envía dos palomas
para que lleven a Eneas al árbol que tiene aquel mágico ramo. Eneas lo toma y lo lleva a la cueva de la Sibila. Ella le
instruye que se dirija a un bosque. Así llega el troyano al Averno y arriban al río del barquero Caronte, quien transporta
las almas al otro mundo a través del mismo. Ve Eneas a Palinuro, quien le pide que busque su cuerpo en el puerto de
Velia y lo sepulte, para que así pueda ir en el barco de Caronte. Eneas lo promete. Para poder subir al barco de
Caronte, le presentan la rama mágica. Ven en el camino la cueva de Cerbero, los jueces de los muertos, los campos
llorosos, etc. En eso, Eneas ve a Dido y le pide perdón, pero ella no responde. Ve también muchas almas de grandes
guerreros de otros tiempos, como a Deífobo, quien se casó con Helena cuando Paris murió. Llegan a donde el camino
se divide en dos: hacia el palacio de Plutón o hacia el Tártaro. Arriban a los bosques afortunados y buscan a Anquises.
Tras un nostálgico encuentro, Anquises le cuenta a Eneas que las almas buenas, después de mil años, se les borra la
memoria y se les manda nuevamente a la tierra en otros cuerpos. Así le predice su gran linaje: su hijo Silvio – que
nacería de su esposa Lavinia –, César, Camilo, Máximo, Serrano, Romano, Marcelo, etc. También le cuenta las
guerras a las que está destinado sustentar y cómo resistir a ellas. Luego Eneas regresa donde sus amigos por una
puerta de marfil del Sueño. En seguida se dirigen al puerto de Cayeta.

[editar]Libro VII
Finalmente se dirigen a un bosque del Lacio, por donde pasa el río Tíber. Vivía en esas tierras Latino, esposo de
Amata. Éste tenía una hija, Lavinia, quien estaba comprometida con Turno. Sin embargo, se había predicho que ella se
casaría con un extranjero y no con él. Eneas come con los suyos y se quedan hambrientos. Entonces recuerda que se
le había predicho que cuando eso suceda, sería el fin de sus males. Manda Eneas cien emisarios donde el rey Latino.
Éste los recibe e Ilioneo le pide, en nombre de Eneas, unas tierras donde asentarse, sustentándose en los oráculos.
Latino reconoce en Eneas aquel yerno prometido y les pide que vaya a visitarlo.
Mientras tanto, Juno, planeando levantar una guerra negativa a los troyanos, envía a Alecto a producir la discordia. Ella
inyecta mediante una de sus serpientes las furias en Amata, quien entonces se enfrenta a su esposo para que no dé la
mano de Lavinia a Eneas, sino a Turno. Al ver que Latino no cambiaba de parecer, esconde a su hija y promueve sus
ideas entre las otras mujeres. Luego, Alecto se dirige a Árdea, ciudad de Turno, y promueve en él el odio por Eneas,
quien sería un usurpador. Le hinca, entonces, una de sus serpientes, llena de furias. Turno se decide a enfrentarse a
Latino por la mano de Lavinia.
Luego, se dirige Alecto a los perros cazadores de Iulo. Así estos llevan a Iulo a cazar un ciervo, que era propiedad de
Tirreo, un latino. Cuando ello es descubierto, estalla una batalla y surgen las primeras víctimas. Entonces Alecto se
siente satisfecha y con ella también Juno. Todos piden a Latino que declare la guerra a los troyanos, pero éste aún no
accede. Llegan mientras tanto los aliados, como Lauso, Aventino, Catilo, Camila, etc.

[editar]Libro VIII
El río Tíber le habla a Eneas, quien le recomienda busque la alianza con los Palanteos, cuya ciudad estaba siguiendo
el curso del río. Eneas prepara el viaje y ve entonces un buen augurio. Se acompaña de Acates. Llega a la ciudad
cuando el rey Evandro y su hijo Palante ofrecía sacrificios a Hércules, y le piden alianza para enfrentar a los rútulos.
Evandro se la da, viendo que eran ambas naciones descendientes de Atlante. Lo invita a participar de los sacrificios a
Hércules. Mientras tanto, Venus pide a su esposo Vulcano que fabrique armas para Eneas y él accede. Entonces,
Venus le informa a su hijo que le llegarán armas divinas. Luego, Evandro envía a Eneas con su hijo Palante a buscar
más alianzas. Posteriormente, ya Eneas recibe las armas prometidas por su madre y todos se maravillan de ellas.

[editar]Libro IX
Juno envía a Iris para que lleve a Turno prontamente a la batalla. Ella le informa que los troyanos están sin su caudillo.
Eneas había dicho que si los atacaban, se refugiasen en su empalizada. Turno intenta incendiar todo. Entonces la
Madre de Júpiter aparta las naves troyanas del incendio convirtiéndolas en ninfas. Turno pensó que así los troyanos ya
no podrían escapar y entonces descansó sus tropas, regocijándose con vino. Percibieron esto Niso y Eurialo y
entonces solicitaron permiso a los que Eneas había comedido la dirección de la guerra, Mnesteo y Seresto, para ir en
busca de Eneas, ya que los rútulos desprevenidos estaban. Lulo les promete muchos premios por esa hazaña y ellos
parten inmediatamente. Niso abre el camino dando muerte a algunos rútulos. En el camino, Eurialo se rezaga y es
alcanzado por Volscente. Niso percibe ello y regresa a rescatar a su amigo. Se encomienda a Apolo y da muerte a
varios. Con todo, mueren Eurialo, Volscente y Niso. Las cabezas de los troyanos son exhibidas por los rútulos.
Mesapo logra abrir la empalizada y se inicia una sangrienta batalla. Ascanio entra en la batalla y la neutraliza dando
muerte a Numano. Marte infunde fuerza en los latinos. Luego Turno queda cercado por los troyanos, sin que Juno le
pueda ayudar, pero se arroja al río y se salva.

[editar]Libro X
Júpiter prohíbe a los otros dioses que participen en la batalla. Venus le pide clemencia para sus troyanos, entonces
Juno se hace la desentendida. Entonces Júpiter decide a nadie favorecer en la batalla.
Ya Eneas llegaba por mar con alianzas firmadas. Le seguían guerreros como Másico, Abante, Asilas, Astur, etc.
Cuando, se le acercan sus antiguas naves, que ya eran ninfas, y le informan de la batalla. Llegan y Turno no cesa su
ataque. Empieza así un fiero combate. Turno pide a su hermana diosa Iuturna que le ayude en la batalla. Tras haber
hecho grandes estragos, Palante es muerto por Turno, tomando éste algunas de sus armas. Eneas se enfada y da
muerte a muchos rútulos.
En tanto, Júpiter provoca a Juno y esta le pide que demore la muerte de Turno. Ella misma toma la figura de Eneas y,
confundiendo a Turno, hace que le siga y así lleva a Turno a salvo. Él, cuando tomó cuenta, intentó regresar, pero la
diosa no se lo permitió. Mecencio toma el lugar de Turno en la batalla, mientras los dioses observaban la batalla.
Eneas hiere a Mecencio, pero su hijo Lauso le ayuda a huir. Sin embargo, Eneas da muerte a éste último. Mecencio
regresa a la batalla y es muerto por Eneas.

[editar]Libro XI
Eneas envía el cuerpo de Palante a su padre. Llegan luego emisarios latinos pidiendo paz para poder enterrar a sus
muertos, a lo que accede Eneas. Mientras tanto, Evandro se lamenta por la muerte de su hijo, pero no retira su apoyo a
Eneas. En el reino de Latino, algunos se muestran aún a favor de Turno, pero otros piden que se entregue la mano de
Lavinia al troyano Eneas. Unos emisarios llegan de la ciudad de Diómedes, quien recomienda a los latinos tener mucha
cautela con Eneas.
Latino quiere ya detener la guerra dando a los troyanos tierras. Drances recomienda también darle la mano de Lavinia.
Turno se opone y promueve nuevas batallas. La reina Camila lo apoya. Diana pide a Opis que proteja a esta guerrera y
le da un arco para dicho fin. Los troyanos se acercan a las murallas latinas y se produce nueva lid. Camila destaca por
sus hazañas. Júpiter infunde valor en Tarcón. Arruntes, encomendándose a Apolo, dispara una flecha contra Camila,
logrando su objetivo de darle muerte. Opis se lamenta entonces. Huyen los rútulos, pero Turno, enterado de los
hechos, no abandona la batalla. Llegó la noche y se detienen las actividades.

[editar]Libro XII
Latino y Amata piden a Turno que detenga la guerra, pero éste, enamorado de Lavinia, manda a Eneas un pedido para
dirimir los dos solos la batalla. Eneas acepta. Juno planea un nuevo ardid: envía a la hermana de Turno, Iuturna – a
quien Júpiter le dio divinidad a cambio de su virginidad –, a promover que se rompan los pactos que se hiciesen, pues
sabe que Turno es menos diestro que Eneas con las armas.
Mientras tanto, a los ojos de Júpiter se hacen los juramentos para que el fin de la guerra se reduzca al enfrentamiento
directo de Eneas y Turno. Sin embargo, Iuturna tomó la figura del guerrero Camerto, promoviendo la intervención de
los rútulos en la batalla. En eso, un augurio es interpretado por Tolumnio a favor de lo que pedía Iuturna y se rompen
los pactos. Sin embargo, Eneas no estaba de acuerdo y buscaba el enfrentamiento sólo con Turno. Repentinamente,
una saeta que nunca se supo de quién provino, le hiere. Turno hace entonces grandes estragos.
Iulo lleva a su padre a un lugar seguro. Venus inspira al anciano Iapis para curar a Eneas. Éste recupera sus fuerzas y
regresa a la batalla. Los rútulos huyen, pero Eneas sólo busca a Turno. Éste también quería enfrentarlo, pero Iuturna
no se lo permite. Venus inspira a Eneas que se dirija a la ciudad. La reina Amata, viéndolos venir, piensa que Turno ha
muerto y se suicida. El rey Latino se entera y sufre mucho. Le llegan noticias a Turno y entonces se desprende de su
hermana para luchar. Eneas escucha que Turno llegaba ya y se dirige a su encuentro.
Turno hiere levemente a Eneas, pero su espada se rompe, pues no era la suya – que por su padre Dauno heredó y
que había sido hecha por Vulcano – sino una que había tomado por error de uno de sus compañeros. Apela, entonces,
a la fuga buscando su espada y Eneas lo persigue. Sin embargo, la lanza del troyano se atascó en las raíces de un
árbol divino, Rauno. Venus la arranca. Turno recibe su espada y se reinicia la lucha. Mientras tanto, Júpiter pregunta a
Juno qué espera de la guerra y le prohíbe participar nuevamente en ella. Juno acepta que había persuadido a Iuturna
de ayudar a Turno y cede a abandonar la guerra. Sin embargo, pide que cuando los troyanos se unan a los latinos,
desparezca el nombre de los primeros. Júpiter accede y envía una furia a retirar a Iuturna de la batalla.
Eneas acosa a Turno y éste comienza a sentir temor. Eneas le hiere con la lanza. Turno atina a tirarle una enorme
piedra, pero ésta no llega a su objetivo. Entonces pide que le perdone la vida tomando a Lavinia. Eneas estaba
indeciso cuando ve que Turno tenía armas de Palante. Lleno de furia, le da el ataque fina