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Camilo Ernesto Ramírez Chávez 2096267

Penalización de la dosis mínima


Entrevistas

En primer lugar es muy importante la aclaración de que por tiempo y ocupación


fue muy complicado contactar al abogado penalista requerido para elaborar
esta investigación, sin embargo para no dejar inconclusa esta parte del trabajo
se utilizaron varias entrevistas de otro tipo de fuentes, en las que se dejan ver
posiciones de carácter político, y jurídico acerca de esta desición que ha
despertado tanta polémica, además me parece interesante tomar esta iniciativa
ya que con esta variedad de entrevistas y de personajes con opiniones tan
diversas se permite hacer una conclusión mucho mas amplia sobre la pregunta
inicial.

- 1 Entrevista :
- Fuente: http://www.polodemocratico.net/Por-que-penalizar-o-no-la-dosis

- Andrés Felipe Arias (Ex precandidato presidencial por el partido


Conservador , ex ministro de agricultura en el gobierno de Álvaro Uribe
Vélez , férreo defensor de la penalización de la dosis mínima) (AFA)

- Carlos Gaviria Díaz ( Ex magistrado de la Corte Constitucional, ponente


de la sentencia que despenalizó la dosis mínima, férreo defensor de esta
iniciativa ) ( CG)

- 1) ¿ Por que penalizar o no la dosis mínima de drogas?

Andrés Felipe Arias (A.F.A.): Hay que penalizar la dosis mínima de drogas
por varias razones. La primera es que Colombia, debido a la despenalización,
se convirtió en un país de consumo intermedio. El Estudio Nacional de
Consumo de Sustancias Psicoactivas así lo indica. Se encuestaron más o
menos 30.000 personas y se encontraron unos resultados muy preocupantes.
Por ejemplo, en el último año 540.000 ciudadanos consumieron marihuana.
Cerca de 140.000, cocaína. Bazuco: 34.000. Éxtasis: 55.000.

Carlos Gaviria (C.G.): Hay que hacer una observación. No se despenaliza


para que se consuma menos. Se despenaliza, justamente, para que la gente
tenga conciencia de los daños que produce. El consumo hay que
desestimularlo por otros medios... Para eso no encuentro una respuesta
satisfactoria. No hay ningún motivo para penalizar el consumo de la dosis
mínima. Por varias razones: está de por medio la autonomía de la persona, la
libertad humana. Si se considera que la dosis personal hace daño, ese es
problema del consumidor. El Estado no puede injerir en las decisiones que el
consumidor tome... A esas estadísticas no hay que prestarles mucha atención
por la siguiente razón: cuando el consumo de drogas está prohibido, la gente
niega que consuma. No obstante, si el consumo no está penalizado, las
personas contestan libremente que sí usan la dosis mínima. Por lo anterior, es
posible que las estadísticas de años pasados hayan estado erradas.

A.F.A.: La despenalización de la dosis personal está siendo aprovechada por


los traficantes de drogas de nuestro país, que trafican libremente por dosis
personales. Por ejemplo, el expendedor de bazuco guarda en una alcantarilla
su cargamento y lo vende por dosis mínimas. Si la Policía lo captura, el juez de
garantías lo tiene que soltar inmediatamente, ya que el delincuente reclama su
derecho a portar la dosis personal.

C.G.: Si se piensa que la persona que consume drogas puede atentar contra la
integridad de los demás, tengo una noticia: a las personas hay que
sancionarlas por lo que hacen, no por lo que puedan llegar a hacer. La
penalización es una política peligrosa, terrible, que atenta contra la libertad
humana y la autonomía. Comparemos el consumo de drogas con el de licor,
por ejemplo. Tomar licor es tan dañino, sin embargo nunca se ha considerado
como algo delictivo, entre otras cosas, porque el Estado ha derivado de ahí
recursos.

A.F.A.: Mi tercera razón para penalizar es filosófica: no puede ser que


Colombia sea el país que ha hecho el sacrificio más grande en la lucha contra
el narcotráfico. Todo para que en la calle se permita la venta dosificada de
drogas.

C.G.: Si fuéramos a penalizar el consumo de ciertas sustancias, en razón de


que afectan la salud de quien las ingiere, entonces debería estar penalizado el
consumo de grasas. Habría que fijar una dosis de chicharrón para todos los
ciudadanos. La democracia es fundamentalmente un sistema de gobierno
amable, que persuade, que educa. Los padres que piensan que el rejo es
bueno para sus hijos están equivocados. Esos mismos personajes son los que,
siendo gobernantes, creen que lo mejor es el encierro en las cárceles.

- 2) ¿Qué opina de los tribunales de tratamiento que propone el


Gobierno?

A.F.A.: El proyecto del Gobierno es muy bueno. Sucede que el libre desarrollo
de la personalidad, argumento que se invoca para defender la despenalización
del consumo mínimo de drogas, tiene límites en el respeto al ordenamiento
jurídico colombiano, en los derechos de los demás.

C.G.: No hay nada más peligroso que el paternalismo. Es un autoritarismo


disfrazado con un rostro amable. Paternalismo es decirle a una persona: “Mire,
yo conozco mejor que usted sus intereses, déjeme protegerlo”. Al ciudadano no
se le puede tratar como a un incapaz. Eso es propio de las dictaduras. Los
tribunales de tratamiento fueron propios de los regímenes detrás de la cortina
de hierro y en la Alemania nazi. Son medidas terribles.

- 3) No todo el que consume drogas es un enfermo...


A.F.A.: Correcto. Por eso las sanciones que plantea la iniciativa son variadas.
Pueden ir desde la pedagogía o educación hasta las sanciones terapéuticas,
en las que sí podría haber una limitación al derecho a la libertad en
instituciones adaptadas para eso. También puede haber casos en los que un
drogadicto puede ser mandado a la cárcel si comete una infracción al código
penal.

C.G.: Un consumidor no es un enfermo. Una persona puede consumir drogas


simplemente porque éstas lo satisfacen.

- 4) Hay quienes dicen que cada persona está en libertad de tratar su


cuerpo como mejor le parezca...

A.F.A.: La diferencia es que con el cáncer, por poner un ejemplo, uno no les
está generando un riesgo a las demás personas. Con la droga sí. Lo que está
buscando el Gobierno es, precisamente, ejercer una protección coactiva para
proteger a la sociedad y al consumidor mismo de los efectos de la droga.

C.G.: Una persona que sale a atentar contra la vida de otra debe ser detenida
por las autoridades. Pero una persona que se fuma un pucho de marihuana no
está atentando contra la salud de los otros. Atenta contra la salud de los otros
el que se fuma, por ejemplo, un cigarrillo en un espacio cerrado. ¿La
penalización de la dosis mínima ayuda en la lucha contra los grandes carteles?

A.F.A.: Cada kilogramo de cocaína destruye cuatro hectáreas de bosque


natural en nuestro país. Eso equivale a ocho canchas de fútbol. Cada
kilogramo de cocaína implica muerte, implica terrorismo, implica flujo de caja
para los criminales. La dosis mínima alimenta los carteles que de pronto no
están especializados en mandar droga al exterior, sino que la envían para el
mercado doméstico. La despenalización le permite al expendedor continuar
campante por la calle.

C.G.: Cuando en la Corte dictamos la famosa Sentencia 221 de mayo de 1994,


éramos conscientes de que la persecución coactiva contra las drogas ha
fracasado. La prohibición lo que hace es que en una democracia las personas
oculten un comportamiento que no debería estar oculto. En la medida en que el
consumo, la producción y el expendio de drogas se oculten, se encarecerá el
producto y se impulsará el narcotráfico. Porque si el narcotráfico no rindiera las
ganancias que rinde, no existiría. Por eso hay que empezar a pensar, con
mucha tranquilidad, en la descriminalización de la producción de drogas. La
humanidad en ocasiones divisa soluciones a los problemas, pero se tarda en
tomar esas decisiones. Sin embargo, tengo la certeza de que para allá vamos.

- 5) ¿Alguna vez ha consumido drogas?

A.F.A.: Afortunadamente tuve la oportunidad de crecer en un hogar en el que


recibí de mis padres un ejemplo de verticalidad. Mi familia me enseñó que la
droga hace mucho daño. No sólo sobre quien la consume, sino sobre el resto
de la sociedad. Me siento intimidado frente a una persona bajo los efectos de la
droga. Nunca pensé en consumir, ni tampoco tuve la oportunidad.
C.G.: Muchos de mis amigos han consumido. Yo nunca lo hecho, pero no
porque lo considere criminal. En mi casa a mis hijos jamás les he prohibido que
consuman alcohol o drogas. El resultado: el más vicioso de mi casa soy yo, que
de vez en cuando me tomo un whisky.

- 6) ¿Qué opina de la posición de su contrincante?

A.F.A.: Me parece que uno de los errores más grandes de la Corte en los
últimos años fue haber atendido la ponencia del doctor Gaviria. Gaviria utiliza el
sofisma del libre desarrollo de la personalidad para permitir la dosis personal.
Su argumento es equivocado. La penalización no va en contra ni del pluralismo
ni de la autonomía ni de la dignidad.

C.G.: Esa es una posición muy del doctor Arias, que se presenta como portador
de las banderas del doctor Uribe.

-2 Entrevista

Fuente: http://www.zenit.org/article-30398?l=spanish

-Muchos argumentan que para combatir el narcotráfico lo ideal es atacar


los eslabones medios de la cadena. ¿de dónde se infiere que una política
de tolerancia con el consumo de la dosis personal no incrementará las
otras partes de la cadena?

--Iván Garzón: Me parece simplista suponer que una liberalización del consumo
de drogas "blandas" como la marihuana, no tendrá un impacto negativo en los
demás eslabones de la cadena, como la producción y el tráfico. En este
sentido, es imprescindible tener en cuenta la lógica económica que indica que,
a mayor demanda (consumo), habrá mayor oferta (producción y tráfico).

La discusión acierta en reiterar que el consumidor de drogas es un enfermo.


Además, sin duda, este es un debate público vital, en el que la responsabilidad
no es exclusiva de quienes definen el rumbo de las políticas públicas, sino
también de los ciudadanos. Sin embargo, lo que me parece equivocado es la
solución propuesta de despenalizar el consumo de ciertas drogas, toda vez que
en este problema se juegan no solo asuntos pragmáticos, sino también éticos y
morales, ante los cuales las políticas públicas no son indiferentes, y los
gobernantes tienen que hacerse responsables.

--¿Legalizar las drogas, es, como argumentan quienes apoyan esta


política, promover la libertad individual?

--Iván Garzón: Una versión de la libertad que parece confundirse con el


libertinaje y el capricho asume que la libertad no tiene límites intrínsecos
--como es el cuidado de la propia salud y la dignidad humana-- ni extrínsecos
--como el efecto que producen los actos antiéticos sobre los demás, más aún si
éstos están ligados al crimen--. En este sentido, no está demás señalar que el
individuo no es un ser aislado con una libertad sacrosanta que interpreta
cualquier limitación como negativa. Ésa versión del liberalismo político está
muy replanteada hoy en día.

Constitucionalmente, una doctrina como "la protección coactiva" plantea que en


algunos casos el individuo necesita que el Estado lo obligue a ser protegido, y
con ello sea salvaguardado su derecho a la salud.

Es una lástima que en estos debates, el enfoque pragmático soslaye los


argumentos antropológicos y éticos de la cuestión. Deberían poder coexistir
ambos.

--¿Que implicaciones puede tener para un individuo con poca formación


vivir en medio de una cultura donde la droga es equivalente al tabaco y al
alcohol?

--Iván Garzón: No se debería desestimar el potente efecto simbólico y


pedagógico de las normas jurídicas. Aunque los juristas y algunos políticos
tienen muy clara la diferencia entre legalizar y despenalizar, para la gran
mayoría de los ciudadanos el derecho penal es el gran instrumento de reproche
social que tiene el Estado, y cuando algo no se considera como delito, el
ciudadano piensa que si está permitido, es porque hay razones éticas para
considerarlo como bueno. Por lo tanto, más allá del debate sobre la eficacia de
las políticas actuales, se debe tener en cuenta que estamos ante uno de los
flagelos que más afectan a la niñez y a la juventud en todo el mundo, y cuyos
efectos familiares, sociales y culturales no se pueden obviar.

--¿Cree usted que en los países donde se ha despenalizado la dosis


personal el resultado de la lucha contra las drogas ha sido efectivo, como
sugiere el informe?

--Iván Garzón: Creo que el informe omite deliberadamente los problemas


sociales y políticos que se han generado en aquellos países donde se ha
liberalizado el consumo de drogas. Es una omisión importante, porque es el
otro lado de la moneda, es la parte de la historia que debería morigerar el
romanticismo de propuestas como la despenalización del consumo de
marihuana.

Pero además, no se puede dar por cierto un sofisma, y es que el objetivo de la


lucha contra las drogas es ‘un mundo sin drogas'. Ello es ingenuo
conceptualmente y políticamente imposible. Creo que el propósito de la
llamada metafóricamente "guerra contra las drogas", es un eficaz desincentivo
y una sólida contención de un mal social que promueve un negocio macabro
que corrompe funcionarios estatales, enriquece ilegítimamente a unos pocos, y
promueve una cultura mafiosa y homicida. Pero que sobretodo, corrompe a
nuestros niños y jóvenes. En ellos también habría que pensar cuando se
abordan estos temas.

--¿Es coherente que en un país sea despenalizada la dosis personal


mientras que se condenan el cultivo y la venta de la droga?
--Iván Garzón: Por supuesto que no es coherente, y el mensaje que se envía
es más o menos el siguiente: es censurable producir droga, traficar con drogas,
pero no consumirlas. Más aún, dicha política sería incoherente con un Estado
social de Derecho (ideal constitucional de muchas naciones occidentales), que
tiene dentro de sus propósitos el cuidado y el respeto de la vida y la dignidad
de todo ser humano.

--¿Cómo ve usted la manipulación de los medios cuando se dice que los


daños causados por la marihuana son semejantes a los del alcohol y el
tabaco?

--Iván Garzón: Muy preocupante, así como la ausencia de voces críticas frente
a dichas propuestas, y la señalización simplista a la que con frecuencia
contribuyen los medios a catalogar a la gente entre modernos y no modernos, o
entre vanguardistas y progresistas de un lado (los que aceptan estas
propuestas) y retrógrados y conservadores (a quienes las critican). En un
debate público de etiquetas y prejuicios, la gran perjudicada es la verdad.

--¿Cree usted que en Latinoamérica hay una preparación suficiente para


tratar a los consumidores de droga como pacientes?

--Iván Garzón: La debería haber, porque son pacientes. El problema es que el


Sistema de Seguridad Social y de Salud en nuestros países es muy precario,
burocrático y carente de recursos suficientes para garantizar plenamente el
derecho a la salud de todos los ciudadanos. Pero además, como entre ciertos
segmentos de la población el consumo de droga no es visto como un mal, aún
hay muchos enfermos -y quizás adictos- que no han "salido del clóset". Quizás
algunos de ellos están esperando que lo suyo ya no sea considerado como una
enfermedad, y que llegue el día en que se tome como una costumbre social
más, aunque algo dañina. Como el tabaco o el alcohol.

A partir de estas 3 entrevistas que demuestran un contenido politico y juridico


se pueden sacar varias conclusiones al respecto:

- Esta desición tiene un alto contenido político mas que social, por esto las
desiciones han respondido a dinámicas diferentes al interior del Estado
Colombiano en las que era necesario replantear estrategias que
sirvieran para atacar directamente el fenómeno del narcotráfico, es así
como en 1994 Colombia a al ser un país productor tenia como prioridad
evitar la producción y exportación de drogas ilegales a otros países, por
lo tanto en la legislación no fue tan dura respecto al consumo de drogas,
hasta llegar a la sentencia que despenaliza el porte de la dosis mínima,
sin embargo ahora, en estos últimos años cuando el consumo interno
aumenta se penaliza nuevamente el porte de la dosis mínima como un
efecto de “choque” para evitar ese consumo al interior del país, acción
que va en contravía de las políticas mundiales que atacan el
prohibicionismo y favorecen la despenalización de estas prácticas
- El problema social y sobre todo la concepción cultural que se tiene por
estos temas han llevado a radicalizar posiciones sin tener pautas claras,
sino solo defender lo propio sin pensar en consensos que permitan una
mayor interacción entre los diferentes actores involucrados

- El rapé y muchas otras sustancias con carácter adictivo pero que su


porte y su consumo no es castigado al interior de la legislación
Colombiano, tienen sus privilegios al no obedecer a políticas
internacionales en las que Colombia no esta involucrada sobretodo con
estados Unidos para la erradicación de estas drogas, es así como el
rapé, su consumo y su porte no se les castiga a pesar del daño tan
grande que realizan al interior del cuerpo humano y para la sociedad en
general
- Es necesario repasar la jurisprudencia y la legislación Colombiana de los
últimos años para ver el carácter progresista y de avanzada que ha
tenido esta, sin embargo también es necesario ver como la política sobre
todo de Álvaro Uribe ha tratado con recelo estas acciones y las ha
frenado de forma que muchas normas han ido en retroceso y el país ha
estado yendo hacia atrás en relación con arios temas por asegurar el
proyecto del presidente.