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CUANDO SE DISTORSIONA LA REALIDAD.

La mala distribucion de la riqueza


JAIME CORREA MORALES

La frase que sirve de título a este escrito obviamente ha sido acuñada por los grupos
izquierdistas, quienes con bastante éxito han venido logrando introducir elementos
perturbadores en la vida diaria de nuestro Panamá alegre y confiado, con la finalidad de
fomentar la lucha de clases, de la que ellos puedan sacar algún beneficio. Y aunque a
simple vista tal frasecita pareciera inofensiva y hasta lógica, su constante reiteración y la
forma en que es utilizada, sí tiene intención de sembrar la idea de que la mala
distribución de la riqueza se origina en el hecho de que los pocos que tienen mucho son
responsables de que haya muchos que tienen poco, porque aquellos no distribuyen su
riqueza. La permanente reiteración de este planteamiento ha llegado a calar en la
opinión pública hasta el punto en que este es un tema casi de uso diario y ya
generalmente aceptado.

Ante todo, la riqueza debe ser creada, para que al final de cuentas sea posible que llegue
a todos los estratos económicos; y ello solamente se puede lograr mediante el
conocimiento, el estudio, la inversión de capitales con riesgo de perderlo, pero, sobre
todo, con el trabajo duro y perseverante. Y es a través de las inversiones que se
producen empleos, no existe ninguna otra fórmula ni mágica ni no mágica para crearlos,
por lo que es muy importante otorgar a los empresarios las condiciones mínimas
aceptables para que tales inversiones se produzcan, en vez de estar distorsionando la
realidad, tal como es el caso que ahora nos ocupa.

Es oportuno aclarar que la riqueza no es un "pastel que existe", que está allí de por sí y
ante sí, del cual algunos pocos se sirven a su antojo, con la cuchara grande, dejando
nada o casi nada para los demás. Sin embargo, la forma en que se ha venido
presentando tan reiterado "mensaje" sí deja la impresión de que esa es la realidad. Y
todo ello se le queda dando vueltas en la cabeza a aquellos que tienen poca o ninguna
educación, que es a quienes tales izquierdistas quieren llegarles.

En una democracia, esta tarea de crear riqueza le corresponde al sector privado. Si tal es
la situación, ¿a qué se debe las disparidades en la posesión de la riqueza? Pues, ni más
ni menos que se debe a la mala distribución del presupuesto nacional; a la mala
distribución de la salud pública; a la mala distribución del transporte público; a la mala
distribución de la seguridad pública, a la mala distribución de la justicia; a la mala
distribución por la burocracia excesiva; a la mala distribución de los salarios y
privilegios de los funcionarios de alta jerarquía (diputados, ministros, etc.); a la mala
distribución del gasto público, a la mala distribución de la deuda pública y, sobre todo, a
la mala, muy mala, distribución de la educación pública; pues no puede escapar a la
percepción del más distraído de los mortales que siempre estarán en desventaja
educacional quienes no tengan la capacidad de pagar una escuela privada versus los que
sí.

Entonces, lo que existe no es una mala distribución de la riqueza en el sentido en que


nos la quieren presentar; lo que existe es inequidad para con los menos favorecidos
debido a la mala ejecución de los funcionarios o administradores del Estado, es decir, de
los gobiernos, a quienes realmente corresponde hacer efectiva la buena distribución de
oportunidades para todos los niveles sociales del país.

Pero la modalidad que en su defensa utilizan los administradores de la cosa pública a


través de sus campañas propagandísticas que todos pagamos, es que "la sociedad en su
conjunto, es decir: todos nosotros, somos responsables por estas disparidades",
sacándole, con ello, el cuerpo a su responsabilidad y metiéndonos a todos en un
"churuco" con el que nada tenemos que ver.

Y no me refiero exclusivamente a la realidad del presente gobierno, sino también a


todos aquellos a los que ha correspondido ejercer el poder desde el 11 de octubre de
1968 hasta la fecha, porque todos han incurrido en exceso de despilfarro y de
incapacidad.

¿Cómo puede haber distribución de alguna riqueza si cuando, por ejemplo, antes del 11
de octubre de 1968 la deuda pública era de tan solo poco más de 300 millones de
dólares y al finalizar la dictadura militar, esta ya era de más de 7 mil millones? ¡Pero
hoy, 17 años y cuatro gobiernos "democráticos" más tarde, ya va volando por los 11 mil
millones! ¿No es esta danza de los millones, o más bien la danza de los miles de
millones la que está afectando a los de menos recursos? ¡Definitivamente que sí! ¡Será
imposible para un país tan pequeño como Panamá llegar algún día a pagar tan
descomunal deuda, con sus respectivos intereses, que nunca cesan de crecer, sin recurrir
al sacrificio de su propio pueblo!

Tales pagos en concepto de deuda pública se tragan un tercio de los presupuestos


nacionales, afectando seriamente y más directamente, como es lógico, al sector de
menores recursos, que es el más vulnerable y el que más sufre las carencias resultantes
de tanta irresponsabilidad y es al que ahora algunos alegan que no se le está
distribuyendo la riqueza.

El año pasado, 2006, el país, por primera vez en los últimos 37 años, alcanzó una tasa
de crecimiento económico de 8% y esto, con justificada razón, ha desatado alegrías y
congratulaciones, pero muy pocos conocen o recuerdan que durante los gobiernos
liberales de Roberto F. Chiari y el de Marcos Robles, entre 1961 y 1968, Panamá logró
igual alta tasa de crecimiento del PIB, es decir, de 8%, pero no solo por un año aislado,
sino durante 10 años consecutivos, uno de los más altos del mundo. Eso sí era desarrollo
económico y social, sin ninguna demagogia.

No obstante, los grupos con menos autoridad moral para ello continúan insistiendo en el
tema de la "mejor distribución de la riqueza", con su doble sentido implícito, en vez de
enfocarse hacia la verdadera causa del problema.