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Estructura de la Celebración de la Palabra

Se prevé con tiempo el orden y limpieza de la capilla, la presentación del personal y la


preparación de la celebración. Se encienden las velas.

I.- Ritos Iniciales

1. Canto o Antífona de entrada

Mientras se entona el canto de entrada apropiado al tiempo litúrgico, el celebrante se dirige


al presbiterio haciendo la debida genuflexión en caso de que el Santísimo Sacramento esté
reservado.
Después se dirige a un lugar discreto en el presbiterio, desde donde se le pueda ver y
escuchar bien, pero no deberá usar la sede presidencial.
Si no hay canto de entrada, se recita la antífona de entrada del día, después del canto o la
antífona de entrada todos de pie, se santiguan, mientras quien preside dice:

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo


Todos se santiguan y responden:
Amén.

2. Saludo

El celebrante que preside dirigiéndose a la comunidad, le saluda diciendo:


Hermanos, bienvenidos a la casa del Señor donde nos alimentamos de su
Cuerpo y su Palabra. Alabémosle todos juntos.

O bien:
Hermanos, gracia y paz de parte de Dios, nuestro Padre y de Jesucristo el
Señor.

Todos responden:
Bendito seas por siempre Señor.

A continuación el celebrante que preside u otra persona puede hacer una monición muy
breve y apropiada al día.

3. Acto Penitencial

El celebrante invita a los fieles al arrepentimiento:


Hermanos, para participar dignamente en esta celebración, reconozcamos
nuestros pecados.

O bien:
El Señor Jesús, que nos invita a la mesa de la Palabra y de la Eucaristía, nos
llama ahora a la conversión. Reconozcamos pues, que somos pecadores e
invoquemos con esperanza la misericordia de Dios.

Se hace una breve pausa en silencio.


Después todos hacen en común la confesión de sus pecados:
Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes hermanos, que he
pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión.
(golpeándose el pecho) Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por eso ruego a Santa María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a
ustedes hermanos que intercedan por mi ante Dios nuestro Señor.

El celebrante concluye con la siguiente plegaria:


Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros
pecados y nos lleve a la vida eterna.

Todos responden:
Amén

4. Señor ten piedad

Si no hay canto se proclama lo siguiente:


C. Señor, ten piedad de nosotros R. Señor, ten piedad de nosotros
C. Cristo, ten piedad de nosotros R. Cristo, ten piedad de nosotros
C. Señor, ten piedad de nosotros R. Señor, ten piedad de nosotros

5. Gloria (Domingos o Solemnidades)

Si no hay canto se reza el gloria:


Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te
glorificamos, te damos gracias Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre
todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, tú
que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el
pecado del mundo, atienda a nuestra súplica; tú que estás sentado a la
derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, solo tu
Señor, sólo tu Altísimo Jesucristo con el Espíritu Santo en la Gloria de Dios
Padre. Amén

6. Oración Colecta

Acabado el gloria o el señor ten piedad, según sea el caso, el celebrante con las manos
juntas dice:
Oremos (se guarda un momento de silencio para orar internamente)
+ Oración Colecta (Misal mensual acorde al día)
la oración colecta termina siempre con una conclusión larga…
Si la oración se dirige al Padre:
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad
del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén
Si la oración se dirige al Padre, pero al final se menciona al Hijo:
Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los
siglos de los siglos. Amén
Si la oración se dirige al Hijo:
Tú que vives y reinas con en Padre en la unidad del Espíritu Santo y es Dios
por los siglos de los siglos. Amén
Nos sentamos para escuchar la palabra de Dios.

II.- Liturgia de la Palabra

1. Primera Lectura

+Primera Lectura (Misal mensual acorde al día)


El lector va al ambón y lee la primera lectura, diciendo solamente: lectura de…, e
inmediatamente empieza el texto. Al finalizar dice:
Palabra de Dios
Todos respondemos:
Te alabamos, Señor.

2. Salmo

+Salmo (Misal mensual acorde al día)


El salmista o el cantor proclama el salmo y al pueblo intercala la respuesta a no ser que el
salmo se diga seguido sin estribillo del pueblo.

3. Segunda Lectura (Domingos o Solemnidades)

+Segunda Lectura (Misal mensual acorde al día)


Si hay segunda lectura, se lee desde el ambón como la primera.

4. Aclamación antes del Evangelio

Se canta el Aleluya, o en tiempo de Cuaresma el Honor y Gloria a Ti.


+Aclamación antes del Evangelio (Misal mensual acorde al día)

5. Evangelio

+Evangelio (Misal mensual acorde al día)


El celebrante va al ambón y dice solamente:
Escuchemos hermanos el Santo Evangelio según san N.
Luego procalama el Evangelio y acabado dice:
Palabra del Señor
Todos responden:
Gloria a ti, Señor Jesús
Todos se sientan pata escuchar una reflexión.

6. Comentario o reflexión acerca del Evangelio

El celebrante puede leer la homilía escrita por el sacerdote responsable de la comunidad o


algún otro. O bien, puede hacer una breve reflexión cobre las lecturas.
7. Profesión de Fe (Domingos o Solemnidades)

Acabada la reflexión, si la liturgia del día lo prescribe, nos ponemos de pie y se hace la
profesión de fe proclamando:
Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.

 Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único
de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma
naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los
hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo,

 y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre;

 y por nuestra causa fue
crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado,

 y resucitó al
tercer día, según las Escrituras,

 y subió al cielo, y está sentado a la derecha
del Padre;

 y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a, vivos y muertos, y su
reino no tendrá fin.
 Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que
procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma
adoración y gloria, y que habló por los profetas.

 Creo en la Iglesia, que es
una, santa, católica y apostólica.
 Confieso que hay un solo Bautismo para el
perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos
 y la vida del
mundo futuro. Amén.

O bien, preguntando para que respondan de manera personal:


¿Creen en Dios Padre todopoderoso,
 creador del cielo y de la tierra?

¿Creen en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor. Que fue concebido por
obra y gracia del Espíritu Santo 
y nació de la Virgen María.
 Padeció bajo el
poder de Poncio Pilato.
 Fue crucificado, muerto y sepultado. 
Descendió a los
infiernos.
 Al tercer día resucitó de entre los muertos.
 Subió a los cielos,
 y está
sentado a la diestra de Dios Padre. 
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y
muertos.
?
¿Creen en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, 
la comunión de los
santos, el perdón de los pecados, 
la resurrección de los muertos, 
y la vida
eterna?
Se termina diciendo:
Esta es nuestra Fe que profesamos llenos de orgullo en Jesucristo nuestro
Señor. Amén

8. Plegaria Universal

Después se hace la plegaria universal de la siguiente forma:


Invitatorio
El celebrante que reside invita a los fieles a orar por medio de una breve monición
Intenciones
Las intenciones son propuestas por el celebrante que preside o en su defecto por un lector.
El pueblo manifiesta su participación con una invocación respondiendo: te rogamos Señor, u
otra parecida. La sucesión de intenciones ordinariamente debe ser la siguiente:
a. Por las necesidades de la Iglesia universal y local.
b. Por los gobernantes y por la salvación del mundo entero.
c. Por aquellos que se encuentran en necesidades particulares.
d. Por la comunidad local.
Formulario general:

Hermanos, oremos fervientemente a Dios, Padre todopoderoso, que quiere


que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad,
digámosle todos con fervor: Te rogamos, Señor.
R. Te rogamos, Señor

1. Por la Santa Iglesia Católica, para que la conserve y proteja con tu amor,
roguemos al Señor.
R. Te rogamos, Señor

2. Por su Santidad el Papa Benedicto XVI, por nuestro Obispo N., por nuestro
Sacerdote N., para que el Espíritu Santo los guíe e ilumine en el ejercicio de
su misión, roguemos al Señor.
R. Te rogamos, Señor

3. Por los pueblos de toda la tierra, para que se conserven en ellos la paz y el
amor, roguemos al Señor.
R. Te rogamos, Señor

4. Por todos los que están angustiados por diferentes necesidades, para que
Nuestro Señor les de el ánimo y la fe para encontrar la paz y la fortaleza para
salir adelante, roguemos al Señor.
R. Te rogamos, Señor

5. Por nosotros mismos y nuestra comunidad, para que nuestro Padre de


digne a aceptarnos como una ofrenda agradable hacia Él, roguemos al
Señor.
R. Te rogamos, Señor

Se pueden agregar otras o invitar a los fieles que desde su lugar eleven a Dios sus plegarias,
respondiendo toda la comunidad como las plegarias anteriores.

Señor, refugio y fortaleza nuestra, escucha benignamente las oraciones de tu


Iglesia y concédenos con abundancia lo que te hemos pedido con fe.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
III.- Rito de Comunión
Después de la oración universal el celebrante prepara a los fieles para que reciban al el
Santísimo Sacramento, de rodillas y entonando algún canto apropiado.
El celebrante se dirige al sagrario, toma el copón y sobre un corporal lo coloca en el altar.

1. Padre Nuestro

Ya con el Santísimo en el altar y todos de pie, el celebrante se dirige a los fieles diciendo:
Fieles a la recomendación del salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos
atrevemos a decir:

O bien:
Llenos de alegría por ser hijos de Dios, digamos confiadamente la oración
que Cristo nos enseño:

O bien:
El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu
Santo que nos ha dado, digamos con fe y esperanza:

O bien:
Antes de participar en el banquete de la Eucaristía, signo de reconciliación y
vínculo de unión fraterna, oremos juntos como el Señor nos ha enseñado:

El celebrante puede hacer la oración con sus manos juntas o extendiéndolas un poco, o bien
puede invitar a los fieles a orar tomándose todos de las manos, y junto con el pueblo
continua:
Padre nuestro que estás en el cielo, 
santificado sea tu Nombre; 
venga a
nosotros tu reino; 
hágase tu voluntad
 en la tierra como en el cielo. Danos hoy
nuestro pan de cada día;
 perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos
 a los que nos ofenden; No nos dejes caer en tentación,
 y
líbranos del mal.

2. Rito de la paz

El celebrante se dirige al pueblo con estas palabras.


Hermanos como hijos de un mismo Padre celestial, démonos fraternalmente
un saludo de paz.

O bien:
Como Hijos de Dios, intercambiemos ahora un signo de comunión fraterna.

O bien:
En Cristo, que nos ha hecho hermanos con su cruz, nos damos la paz como
signo de reconciliación.

Y todos, según la costumbre del lugar, se dan la paz.


3. Cordero de Dios

Se canta el Cordero de Dios o en su defecto el celebrante recita:


Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, danos la paz.

A continuación el celebrante hace una genuflexión completa, toma la hostia y sosteniéndola


un poco elevada sobre el copón, la muestra al pueblo, diciendo:
Hermanos, este es Cristo el Cordero de Dios, el que quita los pecados del
mundo, dichosos lo invitados a la cena del Señor.

Y juntamente con el pueblo añade:


Señor, no soy digno de que entres a mi casa, pero una palabra tuya bastará
para sanare.

El celebrante hace en secreto un acto de preparación para comulgar y dice en silencio:


El Cuerpo de Cristo me guarde para la vida eterna

Y comulga reverentemente el Cuerpo de Cristo.

4. Comunión

Después, el celebrante, hace la invitación a los fieles que hayan hecho su primera comunión
y estén confesados recientemente a acercarse a recibir a Jesús Eucaristía.
Toma el copón y se acerca a los fieles que van a comulgar y elevando un poco la hostia, la
muestra a cada uno diciendo:
El Cuerpo de Cristo
El que va a comulgar responde:
Amén.
Y comulga.

Mientras se distribuye la comunión se canta un canto de oportuno.


Acabada la distribución de la comunión, el celebrante purifica la patena y sus manos, guarda
todos los instrumentos y lleva a el Santísimo Sacramento al Sagrario, hace una genuflexión
completa, recoge el corporal y regresa a su lugar.

5. Silencio Litúrgico

Este silencio es para orar en nuestro interior.


El celebrante también puede disponer este tiempo, para invitar a aquellos que por cualquier
circunstancia no pudieron recibir a Cristo Sacramentalmente, a hacerlo espiritualmente
repitiendo todos juntas y con devoción la siguiente comunión espiritual:
Jesús mío, creo firmemente que estás en el Santísimo sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo realmente tenerte en mi alma. Ya que
ahora no puedo recibirte Sacramentalmente, ven Espiritualmente a mi
corazón. Y como si ya hubieses venido, te abrazo y me uno a ti. No permitas
que nunca me aparte de ti.
Amen.
6. Oración después de la Comunión.

De pie, el celebrante dice:


Oremos

Después el celebrante dice la oración después de la comunión:


+Oración después de la Comunión (Misal mensual acorde al día)

La oración después de la comunión termina con la conclusión breve…


Si la oración se dirige al Padre:
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén
Si la oración se dirige al Padre, pero al final se menciona al Hijo:
Él que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén
Si la oración se dirige al Hijo:
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén

IV.- Rito de conclusión

1. Avisos

En este momento se hacen, si es necesario y con brevedad, los oportunos


anuncios al pueblo.

2. Despedida

El celebrante invoca la mención de Dios y se santigua diciendo:


El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
Amén

O bien:
El Señor omnipotente y misericordioso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, nos
bendiga y guarde. Amén

Luego el celebrante despide al pueblo con una de las siguientes fórmulas:


- Hermanos, podemos ir en paz nuestra celebración a terminado.
- La alegría del Señor sea nuestra fuerza, podemos ir en paz.
- Glorifiquemos al Señor con nuestra vida, podemos ir en paz.
- En el nombre del Señor, podemos ir en paz.
- Anunciemos a todos con alegría que el Señor a ha resucitado, podemos ir
en paz (especialmente en domingo o solemnidades)

El pueblo para cualquiera responde:


Demos gracias a Dios

3. Canto de salida

El celebrante que preside hace una genuflexión al altar y finalmente se entona un canto de
acción de gracias o mariano.