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LA INTUICIÓN MÍSTICA-ILHAM

A LA LUZ DEL QUR´AN


Y LA SUNNA

Di: (Oh Profeta):


- “Este es mi camino, basándome en una intuición consciente accesible
a la razón, os llamo a Dios, yo y los que me siguen.”
(Qur´an 12:108)

Por: Abd-Salam Chemlal


- Alif. Lam. Mim. Esta Escritura Divina sin lugar a duda, es una guía
para quienes son conscientes de Dios, que creen en [la existencia de] lo que
está fuera del alcance de la percepción humana, son constantes en la
oración, y de lo que les proveemos como sustento gastan en los demás.
(Qur´an 2:1)

- ¿O [es que piensan que] la realidad oculta [de todo lo que existe] está
casi a su alcance, de forma que [con el tiempo] podrán escribirla?
(Qur´an 68:47)

Ciertamente, hemos puesto velos sobre sus corazones, que les impiden
comprender la verdad, y en sus oídos, sordera; y aunque les llames a la
verdad, nunca aceptarán ser guiados.

Pero, [aun así,] tu Sustentador es el Realmente Indulgente, poseedor


de una misericordia infinita. Si hiciera presa en ellos [de inmediato] por todo
el [mal] que cometen, ciertamente, les castigaría [en el acto] sin dilación:
pero no, tienen un plazo más allá del cual no tendrán redención como
[ocurrió con todas] aquellas comunidades a las que destruimos cuando
persistieron en hacer el mal, pues habíamos fijado un plazo para su
destrucción.

Y, He Ahí, que Moisés [en el curso de sus viajes,] dijo a su criado:


-“¡No cejaré hasta alcanzar la confluencia de los dos mares, aunque
tenga que pasar largos años [en mi búsqueda]!” (1)

Pero cuando llegaron a la confluencia entre los dos [mares], se


olvidaron por completo de su pez, y este se abrió camino hasta el mar y
desapareció de la vista. Y cuando hubieron ambos caminado un trecho,
[Moisés] dijo a su criado:
-“¡‘Trae nuestra comida, pues en verdad esta [jornada de] viaje ha
agotado nuestras fuerzas!”

[El criado] dijo:


- “¿Quieres creer que cuando nos refugiamos a descansar en la roca, me
olvidé por completo del pez? y, ¡no fue sino Satán quien hizo que olvidara
mencionarlo! Y ¡Se abrió camino hasta el mar de forma prodigiosa!”
(1) Baidawi ofrece, en su comentario al versículo 60, una explicación puramente alegórica: Los “dos
mares” representan las dos fuentes o vertientes del conocimiento.

1
[Moisés] exclamó:
- “¡Ese es el [lugar] que hemos estado buscando!”
Y dieron la vuelta, volviendo sobre sus pasos, y encontraron a uno de
Nuestros siervos, a quien habíamos dado una gracia Nuestra y a quien
habíamos impartido un conocimiento [procedente] de Nosotros.

Moisés le dijo:
-“¿Puedo seguirte para que me impartas algo de esa consciencia de lo
correcto que te ha sido impartida?”

[El otro] respondió:


“En verdad, tú no podrás tener paciencia conmigo pues, ¿cómo podrás
ser paciente con algo que no puedes abarcar dentro de la experiencia [que
posees]?”

[Moisés] respondió:
-“¡Verás, si Dios quiere, que soy paciente; y no te desobedeceré en
nada!”.

[El sabio] dijo:


-Bueno, pues si has de seguirme, no me preguntes acerca de nada [de lo
que haga] hasta que yo te lo mencione.

Y partieron juntos hasta que [alcanzaron la cost y] cuando hubieron


desembarcado del barco [en el que habían cruzado], el sabio75 le hizo un
agujero [ante esto, Moisés] exclamó:
-“¿Le has hecho un agujero para que se ahoguen los que estén
[viajando] en él? ¡En verdad, has hecho algo grave!”

Respondió:
-“¿No te dije que no podrías tener paciencia conmigo?”
[Moisés] dijo:
-“No tomes en cuenta este olvido mío, y no seas severo conmigo por lo
que he hecho!”

Y partieron juntos hasta que encontraron a un muchacho y [el sabio] lo


mató [ante esto, Moisés] exclamó:
-“¿Has matado a un ser humano inocente sin [que él haya tomado] la
vida de otro? ¡En verdad, has hecho algo terrible!”

Respondió:
“¿No te dije que no podrías tener paciencia conmigo?”

2
[Moisés] dijo:
-“Si volviera a preguntarte acerca de algo después de esto, no me
admitas por compañía, [pues] ya has oído suficientes excusas por mi parte.”

Y partieron juntos hasta que habiendo encontrado a gente de una


aldea, les pidieron algo de comer; pero ellos se negaron a darles hospitalidad.

Y vieron en esa [aldea] un muro que amenazaba derrumbarse, y [el


sabio] lo reparó [ante esto, Moisés] dijo:
-“Si hubieras querido, podrías ciertamente haber conseguido [al
menos] que te pagaran por ello.”

[El sabio] replicó:


-Aquí es donde nos separamos tú y yo. [Y ahora] te informaré del
significado real de todos [esos sucesos] ante los que no supiste ser paciente.
-En cuanto al barco, pertenecía a unos pobres que trabajaban en el mar
y quise dañarlo porque [supe que] estaba detrás de ellos un rey que confisca
todos los barcos por la fuerza.

Y en cuanto al muchacho, sus padres eran [verdaderos] creyentes y


teníamos razones para temer que fuera a causarles pesar con [su] excesiva
maldad y [su] rechazo de la verdad:
-Y quisimos que su Sustentador les diera a cambio un [hijo] más puro
que él y más inclinado a la compasión.

Y en cuanto al muro, pertenecía a dos muchachos huérfanos [que


viven] en la ciudad, y bajo él está [enterrado] un tesoro que les pertenece
[por derecho].

Pues habiendo sido su padre un hombre justo, quiso tu Sustentador


que al alcanzar la mayoría de edad extrajeran su tesoro por la gracia de tu
Sustentador.

“Y no hice [nada de] esto por iniciativa propia, este es el


significado real de todos [esos sucesos] ante los que no supiste ser
paciente.”

El Qur’an insiste en muchos lugares (las Aleyas 6:109-111 o en 13:31)


sobre la futilidad moral y también intelectual de exigir que se demuestre el
origen divino de un mensaje profético mediante pruebas tangibles y
externas, pues, una convicción válida moralmente y justificable
intelectualmente de la verdad intrínseca de tal mensaje sólo puede obtenerse
a través de “una intuición consciente accesible a la razón”.

3
-Antes de ti no hemos enviado sino hombres, sacados de la
gente de las ciudades, a los que se les inspiró.
-¿Es que no han ido por la tierra y han visto cómo terminaron los que
hubo antes de ellos? Realmente la Morada de la Última Vida es mejor para
aquéllos que tienen temor (de Dios).
- ¿Es que no vais a razonar? (Qur´an 12:109)

En este caso, señala un enlace con el versículo 54 (“hemos dado


múltiples facetas en este Qur’an a toda clase de lecciones [diseñadas] para
beneficio de la humanidad”), e introduce una alegoría cuyo propósito es
ilustrar el hecho de que el conocimiento científico es inagotable, de forma
que ningún ser humano, ni siquiera un profeta, puede alegar nunca estar en
posesión de respuestas a todas las cuestiones que sumen en la perplejidad al
hombre durante toda su vida.(Esta idea se expresa con total claridad en los
dos últimos versículos de esta Aleya.)

La parábola de Moisés y su búsqueda del conocimiento (versículos 60-


82) ha llegado a constituirse, con el paso del tiempo, en núcleo de
innumerables leyendas de las que no nos ocuparemos aquí.
Existe, sin embargo, un dicho o hadiz transmitido de Ubai ibn Kaab del
Profeta Muhamad ( ), el cual esta recogido en distintas variantes por (Los
tradicionalistas de dichos (hadices) Sahih Bujari, Muslim y Tirmidi)

Según el cual Moisés fue reprendido por Dios por afirmar en cierta
ocasión ser el más sabio de los hombres, y luego le fue comunicado por
medio de la revelación que un “siervo de Dios” que vivía en la “confluencia de
los dos mares” era muy superior a él en sabiduría, y que a continuación
narramos, según la tradición-Sunna sobre este suceso.

En una ocasión se levantó el Profeta Moisés (Musa) para dirigir la


palabra a los hijos de Israel y le preguntaron:
-¿Quién es el que más conocimiento tiene de entre la gente? Y
respondió:
-Yo soy el que más conocimiento tiene. Y Dios le reprendió por no
haber remitido el conocimiento a El.

Y Dios le inspiró:
-Hay uno de Mis siervos en la confluencia de los dos mares que tiene
más conocimiento que tú. Dijo:
-¡OH Señor!, ¿Y cómo puedo encontrarlo?

Y se le dijo:
-Lleva un pez en un cesto y donde lo pierdas, allí estará él.

4
Y partió llevando consigo a su criado Yusha ibn Nun con un pez en el
cesto, hasta que al llegar junto a una roca reclinaron sus cabezas quedándose
dormidos; entonces el pez se deslizó desde el cesto y tomó su camino hacia el
mar como por un conducto subterráneo, dejando sorprendidos a Moisés y a
su criado.

Y prosiguieron el resto de la noche y del día, y cuando hubo amanecido


dijo Moisés a su criado:
-Tráenos nuestra comida, hemos encontrado a causa de nuestro viaje
fatiga. No habiendo sentido Moisés fatiga alguna antes de haber cruzado el
lugar que se le había ordenado.

Y le dijo su criado:
-¿Recuerdas cuando nos cobijamos en la roca?, pues he olvidado el pez.

Dijo Moisés:
-Esto es lo que estábamos buscando, y volvieron sobre sus pasos hasta
que al dar con la roca hallaron a un hombre cubierto con un vestido y Moisés
Saludó.
Y dijo al Jádir (verde):
-¿Cómo es el saludo en tu tierra?

Y dijo:
-Yo soy Moisés.
Dijo:
-¿Moisés de los hijos de Israel?
Y respondió:
-Sí.

Dijo Moisés:
-¿Puedo seguirte para que me enseñes algo de lo que te han enseñado
que sea una guía (para mí)?.

Dijo:
-En verdad no podrás ser paciente conmigo, Moisés, yo tengo
un conocimiento procedente del conocimiento que Él me ha
enseñado y que tú no sabes, y tú tienes un conocimiento que Dios
te ha enseñado y que yo no sé".

Dijo:
-Me encontrarás, si Dios quiere, paciente y no te desobedeceré en
nada."

5
Y partieron caminando por la orilla del mar sin tener embarcación
alguna, entonces pasó junto a ellos una embarcación y les pidieron que los
llevara; al-Jadir fue reconocido y los llevaron sin pedirles nada a cambio,
entonces vino un pájaro y se posó sobre el borde de la embarcación y picoteó
una o dos veces en el mar.

Entonces dijo Al-Jadir:


-"Moises!, mi conocimiento y el tuyo no disminuyen el conocimiento de
Dios sino como el picoteo de este pájaro en el mar.

Entonces Al-Jadir se fue con decisión hacia una de las tablas del barco
y la arrancó.
Y dijo Moises:
-¿Una gente que nos han embarcado sin pedir nada a cambio y tú has
ido a propósito y has abierto una brecha en su embarcación para ahogar a su
gente?.

Dijo:
-¿Acaso no te dije que no tendrías paciencia conmigo?
Dijo:
-No me tomes en cuenta por lo que olvidé ni me pongas en un apuro.
Y Así la primera (excusa) de Moisés fue el olvido.

Y prosiguieron, hallando a un muchacho que jugaba con otros, Al-Jadir


agarró la cabeza del muchacho por arriba y se la arrancó con sus manos.
Dijo Moisés:
-¿Has matado a un ser puro que no ha matado a nadie?
Dijo:
-¿No te dije que no tendrías paciencia conmigo?

Y prosiguieron hasta que llegaron a un pueblo, pidieron de comer a su


gente pero rehusaron darles hospitalidad, entonces encontraron en ella un
muro a punto de derrumbarse.

Al-Jadir lo apuntaló con sus propias manos. Y dijo Moises:


-Si quisieras tomarías algún pago por ello.

Dijo:
- Esto supone la separación entre tú y yo.
Ahora he de revelarte la interpretación de aquello que no pudiste
soportar.

6
En cuanto al barco, pertenece a hombres pobres que trabajan en el
mar. Quise averiarlo, porque atrás de ellos hay un rey que se apodera de todo
barco injustamente.

En cuanto al adolescente, sus padres son creyentes y recelábamos que


él los oprimiese por la rebelión y por el descreimiento. Y quisimos que su
Señor lo substituyera por otro hijo mejor en pureza y sentimientos filiales.

En cuanto a la pared, es la propiedad de dos jóvenes huérfanos de


aquella ciudad. Por debajo de ella, hay un tesoro que les pertenece, pues su
padre era un justo. TU SEÑOR quiso, por lo tanto, que ellos alcanzaran
primero, su plenitud, antes que recuperasen su tesoro. Hay en todo eso una
misericordia de TU SEÑOR. Pues nada hice por mi iniciativa."Ahí está
la interpretación de los hechos que no conseguiste soportar."

Dijo el Profeta Muhammad ( ):


-Que Dios tenga misericordia con Moisés, nos habría gustado que
hubiera tenido paciencia para que se nos hubiera contado más de su historia.

En cuanto a la “confluencia de los dos mares”, que muchos


comentaristas antiguos intentaron “identificar” geográficamente (desde la
confluencia del mar Rojo con el océano Índico en el estrecho de Bab al-
Mandeb, hasta la del mar Mediterráneo con el océano Atlántico en el
estrecho de Gibraltar).

- Baidawi ofrece, en su comentario al versículo 60, una explicación


puramente alegórica:
-Los “dos mares” representan las dos fuentes o vertientes del
conocimiento.

La derivada de la observación y coordinación intelectual de fenómenos


externos (ilm ad dahir), y la derivada de la percepción mística intuitiva
(ilm al-batin), cuya convergencia es la verdadera meta de la búsqueda de
Moisés.

“Lo que no puedes abarcar en [tu] experiencia (jubran)”:


-Según Razi esto es una alusión al hecho de que ni siquiera un profeta
como Moisés, (La Paz de Dios sea con él), podía entender plenamente la
realidad interna de las cosas; y más generalmente, a la pérdida de
ecuanimidad del hombre en cuanto se ve frente a algo que nunca antes ha
experimentado o que no puede comprender inmediatamente.

7
- Considerándolo bien, este versículo pone de manifiesto, tal
como revelan claramente las posteriores experiencias de Moisés,
que la apariencia y la realidad no siempre coinciden.

Además de esto, apunta también de forma sutil a la profunda verdad de


que el hombre no puede entender realmente o siquiera visualizar algo para lo
que carece de símiles, al menos en sus elementos componentes, en su
experiencia intelectual y esta es la razón de que el Qur’an haga uso de la
metáfora y de la alegoría en relación con “todo lo que está fuera del alcance
de la percepción de los seres creados” (al-gaib).

Así, el Qur’an nos dice claramente que muchos de sus pasajes y


expresiones deben ser entendidos en sentido alegórico, por la sencilla razón
de que, al ir dirigidos a la comprensión humana, no podrían habernos sido
transmitidos de ninguna otra manera.

De esto se deduce, por tanto, que si tomásemos cada pasaje,


declaración o expresión del Qur’an en su sentido literal y externo, y
pasásemos por alto la posibilidad de que fuera una alegoría, una metáfora o
una parábola estaríamos atentando contra el espíritu mismo de la escritura
divina.
Consideremos, por ejemplo, algunas de las referencias coránicas al Ser
de Dios, un Ser indefinible, infinito en el tiempo y en el espacio, y totalmente
fuera del alcance de la comprensión de cualquier criatura.

Lejos de ser capaces de imaginarle, lo único que podemos comprender


es lo que Él no es, a saber, que no está limitado en el tiempo ni en el espacio,
que no puede ser definido en términos de comparación, ni abarcado
mediante ninguna de las categorías del pensamiento humano.

Por consiguiente, la idea de Su existencia y actividad sólo puede sernos


transmitida mediante metáforas muy generalizadas y de forma bastante
inadecuada.

Así pues, cuando el Qur’an dice que Dios está “en los cielos” o
“asentado en Su trono (al-aarsh)”, no podemos tomar esas frases en sentido
literal, porque implicarían, aunque sea vagamente, que Dios está limitado en
el espacio y dado que tal limitación chocaría con el concepto de Ser infinito,
sabemos inmediatamente y sin el menor asomo de duda, que los “cielos”, el
“trono” y el que Dios esté “asentado” sobre él son vehículos lingüísticos que
transmiten una idea que está más allá de toda comprensión humana, a saber,
la noción de la Omnipotencia de Dios y de Su absoluto dominio sobre todo lo
que existe.

8
Así mismo, cuando se dice que Dios “todo lo ve”, “todo lo oye” o que es
“consciente de todo”, comprendemos que tales descripciones nada tienen
que ver con los fenómenos de la visión o audición físicas sino que definen, en
términos comprensibles al hombre, el hecho de La Eterna Presencia de Dios
en todo lo que existe o acontece.

Y puesto que “ninguna visión humana puede abarcarle”


(Qur’an 6:103)

El hombre ha de comprender Su existencia únicamente por medio de la


observación de los efectos de Su incesante actividad dentro y sobre el
universo creado por Él.
- "No hay absolutamente nada semejante a Él"
(Qur´an 42:11)

Pero mientras que nuestra creencia en la existencia de Dios no puede,


ni de hecho podría depender de que captemos el inescrutable “cómo” de Su
Ser.

No ocurre así con problemas que están relacionados con la propia


existencia del hombre y, en particular, con la idea de la vida en el más allá,
porque la naturaleza de la psique del hombre es tal que no puede aceptar una
proposición relativa a sí mismo sin que se le haya hecho antes una exposición
clara de su significado.

Y como deja claro el Qur’an en el versículo 7 de Al Imrán, sólo


“aquellos cuyos corazones tienden a desviarse de la verdad van tras esa parte
de la escritura divina que ha sido expresada en alegoría, buscando [lo que
habrá de crear] confusión, y queriendo [llegar a] su significado último [de
forma arbitraria], pero sólo Dios conoce su significado último.”

- Allah es la luz de los cielos y la tierra. Su luz es como una hornacina


en la que hay una lámpara; la lámpara está dentro de un vidrio y el vidrio es
como un astro radiante.
- Se enciende gracias a un árbol bendito, un olivo que no es ni oriental
ni occidental, cuyo aceite casi alumbra sin que lo toque el fuego. Luz sobre
luz. Allah guía hacia Su luz a quien quiere. Allah llama la atención de los
hombres con ejemplos y Allah conoce todas las cosas. (Qur´an 24:35)

9
La parábola de "la luz de Dios" no pretende expresar Su realidad,que es
inconcebible para todo ser creado y, por tanto, inexpresable en cualquiera de
los lenguajes humanos, sino sólo aludir a la iluminación que Dios, que es la
Suprema Verdad, infunde en la mente y en los sentimientos de aquellos que
están dispuestos a seguir Su guía.
Los Exégetas Tabari, Bagawi e Ibn Kazir citan las palabras de Ibn
Abbás e Ibn Masud a este respecto:
-"Es la parábola de Su luz en el corazón del creyente.

Suplica del profeta Muhammad ( ):


-¡OH Allah! Pon luz en mi corazón.
- Luz en mi lengua.
- Luz en mi oído
- Y luz en mi vista.
- Haz que haya luz detrás de mí.
- Luz ante mí.
- Luz por encima de mí.
- ¡OH Allah, dame luz! (Sahih Al-bujari y Muslim)

LA INTUICIÓN MÍSTICA
(IMAM GAZALI)

Explicación de la diferencia entre la inspiración y el estudio, o sea,


entre el método de los sufíes para el descubrimiento de la verdad y el método
de los filósofos.

Has de saber que los conocimientos que no son de evidencia inmediata


sobrevienen al corazón de maneras diferentes y en diferentes circunstancias:
- Unas veces, asaltan de improviso al corazón, que los encuentra en sí
mismo sin saber cómo, otras veces, los adquiere por medio del razonamiento
discursivo y el estudio. El conocimiento que sobreviene sin adquirirlo por el
arte de la demostración, se llama “inspiración” (Ilham).
- El que sobreviene por la demostración racional, se llama “instrucción
o consideración” (itihar) y “observación” o “examen” (istihsar).

El primero, el que sobreviene al corazón sin arte, estudio ni esfuerzo


del hombre, se subdivide a su vez, según que el sujeto ignore cómo y de
dónde le ha venido, o que, por el contrario, vea cuál es la causa ocasional que
le ha proporcionado aquel conocimiento, es decir, el ángel que se lo
comunica al corazón.

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-El primero de estos dos conocimientos se llama “inspiración” (Ilham)
y “soplo” (naft) en el espíritu.
-El segundo se llama “revelación” (wahy), y es privativo de los profetas,
como el otro lo es de los allegados y puros de corazón.

En cambio, el conocimiento que se adquiere por la demostración es


propio de los sabios.

La esencial explicación del fenómeno cognoscitivo está en decir que el


corazón humano es por su naturaleza apto para que en él se manifieste la
esencia de verdad que hay en las cosas todas.

Tan sólo lo estorba a veces la interposición de las cinco causas que


anteriormente se mencionaron, las cuales son como velos tendidos entre las
esencias de estos conocimientos que se reflejan desde el espejo de la
“Lámina-Lawh mahfud” en el espejo del corazón, al modo que la imagen
que hay en un espejo se refleja en otro que esté enfrente de aquél.

El velo tendido entre ambos espejos se descorre, unas veces, con la


mano y otras por el soplo del viento que lo levanta moviéndolo.

Así también, el soplo de la divina gracia levanta a veces los velos que
cubren los ojos del corazón, y en éste como en un espejo se refleja entonces
algo de lo que en la “Lámina-Lawh mahfud” del destino está grabado.

Unas veces, esto acaece en el sueño, y el corazón conoce por él lo que


ha de suceder en lo futuro, pero sólo con la muerte se descorre ese velo por
completo y se levanta del todo la cortina.

Otras veces, también durante la entregado en la Adoración, se descorre


el velo por un oculto don de Dios, y tras la cortina del misterio aparece de
pronto y brilla en los corazones alguno de aquellos conocimientos
maravillosos, bien sea rápido y fugaz como el relámpago, bien persistente y
continuo, pero hasta cierto límite, pues raras veces dura mucho.

La inspiración, según esto, no difiere de la ciencia adquirida por


razonamiento, ni en cuanto al acto mismo de conocer, ni en cuanto a su
sujeto, ni en cuanto a su causa.

La diferencia estriba tan sólo en la manera de suprimir el velo, que no


depende del libre albedrío del hombre, sino es una Gracia que Dios otorga a
quien quiere.

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La “Inspiración” (Ilham) no difiere tampoco de la “revelación” (wahy)
por ninguno de los motivos señalados, sino tan sólo por cuanto que en la
revelación el sujeto ve al ángel que le inspira el conocimiento.

Después de esto has de saber que los sufíes sienten inclinación


preferente hacia los conocimientos inspirados, más que hacia los aprendidos
por el estudio. Por eso, no tienen deseo alguno de aprender las ciencias
humanas, ni de estudiar los libros publicados, ni de examinar y discutir las
opiniones recibidas y las pruebas en que éstas se fundan.

Antes bien, dicen que el método de alcanzar la verdad consiste en


preparar el alma con el combate ascético, borrar sus cualidades vituperables
y negativas, desatar los lazos todos que la sujetan al mundo y avanzar hacia
Dios con puro y sincero deseo de servirle, porque, una vez logrado esto, ya es
Dios el que se encarga del corazón de su siervo y el que toma sobre sí el
cuidado de iluminarle con las luces de la ciencia.

Y cuando corre ya de cuenta de Dios la vida del corazón, fluye a


raudales sobre éste la divina misericordia, brilla en él la luz, se ensancha el
pecho, se le revela el misterio del reino espiritual, desaparecen de su faz los
cendales crepusculares, por Gracia de la generosidad de Dios, y centellean en
el fondo del corazón las esencias de las cosas divinas.

No tiene, pues, que hacer otra cosa el siervo, sino prepararse mediante
la purificación del corazón, formando de presente un propósito firme con
voluntad sincera y ardiente sed de cumplirle, y luego acechar no más con
vigilante espera lo que Dios por su misericordia quiera revelarle.

Así es, pues, como a los profetas y a los allegados o Awliya Allah, se les
revela la verdad y en sus pechos se derrama la luz, no mediante el
aprendizaje, estudio y lectura de los libros, sino mediante el ascetismo
(combatiendo las malas tendencias del ego).

Es decir, renunciando al mundo y desligándose de sus ataduras,


vaciando el corazón de todos sus cuidados y dirigiéndose hacia Dios con puro
y sincero deseo, pues quien se entrega a Dios, también Dios se entrega a él.

Entonces, cuando la voluntad es sincera y la intención pura, si el


corazón persevera en el bien sin dejarse arrastrar por las pasiones ni
preocuparse con vanos pensamientos que lo aten al mundo, comenzarán a
brillar en él las vibrantes luces de la verdad.

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Al principio, son como el fugaz relámpago que en seguida cesa, pero
luego vuelven a brillar.

Aunque a veces se retrasa su aparición, y si vuelven, ya pueden durar


más tiempo, aunque otras veces siguen siendo inestables y fugaces y
asimismo, cuando son estables, duran unas veces mucho y otras poco, y en
ocasiones aparecen seguidas las luces, sin solución de continuidad y
semejantes unas a otras, aunque distintas, o también de un solo y el mismo
género.

Porque los grados de iluminación que pueden alcanzar los iluminados y


amigos de Dios con incontables, lo mismo que lo son sus grados de
perfección y virtud.

En suma, pues, este método de los sufíes se reduce sencillamente a


esto, de tu parte, primero, a la mera purificación, limpieza y pulimento del
corazón y luego, a prepararte y esperar sin más.

Por lo que toca a los filósofos que emplean el razonamiento, no niegan


la realidad de este método de los sufíes ni su posibilidad, ni tampoco niegan
que con él se llegue, aunque raras veces, al término que hemos dicho, pues
reconocen que tal es la naturaleza y origen de la mayor parte de los
conocimientos de los profetas y santos.

Pero estiman que tal método es arduo y duro, que se tarda mucho en
obtener sus frutos y que es, además, poco verosímil que se puedan cumplir
todos los requisitos que exige.

Pues creen es poco menos que imposible desligarse hasta tal extremo el
hombre de las ataduras mundanas, y si por ventura lo logra en algún
momento, es todavía más inverosímil que dure, ya que basta el más
insignificante y fugaz pensamiento o idea imprevista para turbar la serenidad
del corazón, pues el mismo Profeta Muhammad ( ) dijo:
- Que el corazón del creyente da más vueltas que el agua
hirviendo en la caldera.

Además — añaden — en medio de las prácticas del combate ascético, el


temperamento se altera, el cuerpo enferma y el entendimiento se trastorna y
perturba, y si previamente no se le ha disciplinado y educado con el estudio
de las ciencias, nacen y arraigan en el corazón ideas fantásticas y falsas, en
las que el alma reposa tranquila durante largo tiempo, y a veces la vida acaba
sin disiparlas, antes de haber llegado a la meta apetecida.

13
-¡Cuántos sufíes emprendieron este método y luego vivieron durante
veinte años obcecados con una sola de esas ilusorias fantasías, y si hubiesen,
en cambio, estudiado de antemano y a fondo las ciencias humanas, habrían
advertido al instante a qué obedecía el error de su ilusión!.

Por eso, es más seguro y más eficaz para el éxito emplear el método del
estudio racional. El que hace lo contrario, dicen que se parece mucho al
hombre que dejase de estudiar la ciencia del derecho pensando en que si el
Profeta ( ) llegó a ser jurista por revelación e inspiración divina, sin
necesidad de estudiar y aprender en los libros esa ciencia, también quizá
logrará él igual resultado con la disciplina ascética asidua y constante.

El que tal pensara, se engañaría por cierto a sí mismo y malgastaría el


tiempo de su vida entera sin fruto. Todavía se asemeja más, el que así obra, al
labrador o al comerciante que dejasen de labrar o de negociar porque
tuviesen la esperanza de encontrar un tesoro escondido, pues aunque tal
encuentro fortuito sea posible, es en extremo inverosímil.

Por eso concluyen que lo primero que ha de hacer el hombre es


aprender lo que los sabios han descubierto y entenderlo, y después, no hay ya
ningún inconveniente en esperar a que Dios le revele, mediante el previo
combate ascético, lo que a los sabios no se les descubrió todavía mediante el
método racional.

EXPLÍCASE POR MEDIO DE SÍMILES

Para mejor precisar la diferencia que existe entre ambos métodos de


conocer, el místico y el racional, Imam Gazali se sirve, a continuación, de dos
símiles que la esclarecen con viva plasticidad.

Las maravillas del corazón están fuera de la percepción de los sentidos,


como lo está el corazón mismo. Y lo que los sentidos no pueden percibir, es
imposible conocerlo de otro modo que mediante símiles tomados de lo
sensible. Por eso vamos a intentar ahora hacer inteligible la diferencia que
hay entre ambos métodos por medio de dos símiles.

Símil 1°.- Supongamos un estanque excavado en la tierra.


Evidentemente, cabe llenarlo de agua conduciéndola hasta él por acequias o
canales que la traigan desde un punto más alto; pero cabe también ahondar
en el piso del estanque quitando tierra, hasta que la excavación llegue a
encontrar una vena de agua pura que brote del fondo del pozo abierto, y esta
agua será, sin duda, más limpia, abundante y continua que la otra.

14
En este símil, el estanque es el corazón, el agua es la ciencia y los cinco
sentidos son los canales. Cabe hacer llegar al corazón los conocimientos, por
medio de los canales de los sentidos y del razonamiento basado en la
experiencia de éstos, hasta llenar de ciencia el corazón.

Pero cabe asimismo obstruir esos canales por medio de la soledad y el


aislamiento, cerrando los ojos, para llegar luego hasta el fondo del corazón,
limpiándolo y quitando las capas que como velos lo tapan y cubren, a fin de
que broten de su interior los manantiales de la ciencia.

Pero quizá dirás:


Y ¿cómo ha de brotar la ciencia del corazón mismo, si está vacío de
todo conocimiento? A esto responderé que ése es cabalmente uno de los
maravillosos misterios del corazón, que no es lícito explicar dentro de la
ascética. Lo único que cabe decir es que las esencias de las cosas reales están
escritas en la 'lámina reservada' del destino y también en los corazones de los
ángeles más próximos a Dios.

Así como el arquitecto dibuja sobre el blanco del papel el plano de la


casa que ha de construir, y después la saca del no-ser al ser con arreglo a
aquel mismo plano, así también el Creador de cielos y tierra trazó el plano de
lo que había de ser el mundo, desde su principio a su fin, en la 'lámina
reservada' del destino y lo sacó luego del no-ser al ser con arreglo a este
plano.

De la forma que tiene ese mundo, después de sacado por Dios del no-
ser al ser, nace otra forma que llega a los sentidos y a la imaginación del
hombre, pues, si éste contempla el cielo y la tierra y luego cierra los ojos, ve
en su imaginación la forma del cielo y de la tierra, como si la estuviera
todavía contemplando.

Y aun si por hipótesis se aniquilasen entonces el cielo y la tierra, pero el


hombre continuase existiendo, seguiría viendo dentro de sí mismo la forma
del cielo y de la tierra, como si realmente los contemplase todavía y los
estuviese mirando.

Luego, desde su imaginación pasa al corazón una huella de aquella


forma, la cual representa las esencias de las cosas reales que antes entraron
en los sentidos y en la imaginación.

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De modo que, en definitiva, la imagen que en el corazón existe es
semejante a la que del mundo existía en la imaginación, como ésta es
semejante al mundo real existente fuera de la imaginación y del corazón del
hombre, y como el mundo real lo es también al plano o modelo existente en
la 'lámina reservada'.

Cuatro son, pues, los grados o modos de ser del mundo:


- Es el primero el que tiene en la lámina reservada, anterior a su
existencia real corpórea, sigue luego esta existencia real, y a ésta sigue la
imaginativa, es decir, la de su forma en la imaginación y, por fin, sigue tras
ésta la existencia intelectual, es decir, la de su forma en el corazón.

De estas cuatro existencias, unas son espirituales y otras corpóreas, y


de las espirituales unas lo son más que otras Ahora bien, según esto, cabe
que la esencia y forma de las cosas del mundo vengan a existir en el corazón,

Unas veces, desde los sentidos y otras veces, desde la 'Lámina


reservada', del mismo modo que en el ojo puede recibirse la forma del sol,
unas veces, mirándolo directamente, y, otras veces, mirando al agua en la
cual se refleje el sol y se reproduzca su forma.

Así pues, si se levantan los velos que impiden al corazón contemplar la


'lámina reservada', verá las cosas que en ella existen y el conocimiento fluirá
hasta él desde la 'lámina', sin necesidad de tomarlo del interior de los
sentidos. Será, pues, como el agua que brota del fondo de la tierra.

En cambio, si el corazón acude a las imágenes que la fantasía recibe de


las cosas conocidas por los sentidos, le impedirán éstas, como si fuesen velos,
la contemplación directa de la “Lámina reservada”, lo mismo que el agua, si
llena del todo los canales, impide que la del manantial brote del fondo de la
tierra, e igual que quien mira a la imagen del sol reflejada en el agua, no
puede mirar a la vez al sol mismo.

Y es que el corazón tiene dos puertas:


-Una, que se abre hacia el mundo espiritual, es decir, hacia la 'lámina
reservada' y el mundo angélico, y otra que se abre hacia los cinco sentidos
con los que percibe el mundo material, el cual guarda cierta especie de
semejanza con el otro mundo espiritual.

De estas dos puertas, la que se abre hacia los sentidos no te oculta lo


que, al abrirse, te da a conocer.

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- La otra puerta interior, la que se abre hacia el mundo espiritual y deja
ver la “Lámina reservada”, proporciona al corazón ciencia cierta de las
maravillas de los sueños y de lo que acaecerá en lo futuro y ha acaecido en el
pasado, sin necesidad de aprenderlo por medio de los sentidos.
Y esta puerta se abre tan sólo a quienes se retiran a la soledad para
pensar en Dios:
- Recordar (Dikr Allah) y meditación.

Esta es, pues, la diferencia que hay entre los conocimientos de los
profetas y los iluminados y la de los sabios y filósofos, que los de aquéllos
provienen del interior del corazón, a través de la puerta que se abre hacia el
mundo espiritual, mientras que los conocimientos de la filosofía provienen
de las puertas de los sentidos, abiertas hacia el mundo material.

El símil anterior nos ha dado a conocer en qué difieren estos dos


grupos de conocimientos, por razón de sus respectivas puertas de entrada o
acceso al corazón.

- “Los filósofos operan por adquisición y positiva atracción del objeto


conocido, respecto del sujeto, los sufíes, en cambio, sólo trabajan en
purificar, limpiar, pulimentar y bruñir el corazón ”.

LA INTUICIÓN Y LA VISIÓN EN SUEÑOS

Todavía desarrolla más Imam Gazali este símil explicativo de la


naturaleza y mecanismo de la revelación mística, por su analogía con el
misterioso fenómeno de la visión en sueños.

El corazón es como un espejo en el cual se ven las formas y esencias de


las cosas. Todo cuanto Dios decretó crear, desde el principio del mundo hasta
su fin, está inscrito y consignado en una de sus criaturas, que recibe el
nombre, unas veces, de la “Lámina reservada”, otras veces, del “Libro
evidente” y, otras, del “Ejemplar evidente”, según consta en el Qur´an.

Todo cuanto ocurrió en el mundo y todo cuanto ocurrirá está escrito y


grabado en ella, pero con grafía que no se ve con los ojos. Porque no has de
pensar que esa lámina es de madera o de hierro o de hueso, ni tampoco que
ese libro es de papel o de pergamino.

Antes bien, debes entender con toda seguridad que la lámina divina no
se asemeja a las láminas creadas, y que asimismo el libro de Dios no se
parece en nada al libro creado, como tampoco se asemeja la esencia de Dios y
sus atributos a la esencia y atributos de las criaturas.

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Si buscas un símil que te ayude a conocer lo que es esa lámina, ten
entendido que los decretos de Dios están consignados en la lámina, al modo
que las palabras y letras del Qur´an lo están en el cerebro y corazón de quien
lo sabe de memoria, en él están inscritas, del mismo modo que las ve cuando
las está leyendo; pero si entonces se pudiesen examinar las partículas de su
cerebro una a una, no se vería en él letra alguna escrita.

De esta misma manera es, pues, como hay que entender que está
grabado en la lámina todo cuanto Dios ha decretado y decidido que exista.
Es, por lo tanto, la lámina como un espejo en el cual aparecen las
formas. Ahora bien, si enfrente de un espejo se coloca otro espejo, es seguro
que en éste se verán las formas e imágenes del primero, salvo el caso de que
entre ambos se interponga un velo.

El corazón es, como hemos dicho, un espejo, apto para recibir las
imágenes del conocimiento; la lámina es también un espejo en el cual están
impresas todas las formas de lo cognoscible; la atención que el corazón
presta a los apetitos sensuales y a las representaciones sensibles es como un
velo extendido ante él y que le impide contemplar la lámina que pertenece al
mundo espiritual.

Pero si el viento sopla, se mueve ese velo y se levanta y en el espejo del


corazón se refleja, brillando, algo de aquel mundo espiritual, como el fugaz
relámpago, que a veces persiste y dura, y, a veces, las más, no dura ni
persiste.

Ahora bien, mientras el corazón está en vigilancia, es decir, despierto,


ocupan su atención las percepciones de los sentidos externos tomadas del
mundo material, es decir, de la experiencia sensible, que es el velo que le
oculta el mundo espiritual.

En cambio, el sueño no es otra cosa que la inactividad de los sentidos


externos, los cuales, por estar dormidos, no comunican al corazón sus
percepciones.

Por eso, cuando en el sueño queda el corazón libre de las percepciones


de los sentidos y de la fantasía, si además está puro en su sustancia, se
levanta el velo tendido entre él y la “Lámina reservada” y cae sobre el corazón
algo de lo que hay en la lámina, como cae sobre un espejo la imagen que hay
en otro, cuando se alza el velo que los separa.

Sin embargo, aunque el sueño impide la acción de los sentidos


externos, no impide la acción y funciones de la fantasía.

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Se apresura, pues, ésta a acoger lo que en el corazón ha caído y lo
reviste de una imagen que lo represente, y, como los fantasmas de la
imaginación se graban en la memoria más que otras representaciones,
perduran en aquélla y, al despertar de su sueño, no recuerda el corazón más
que la imagen fantástica de lo que vio soñando.

Y por eso el intérprete del ensueño necesita estudiar la imagen


fantástica como representativa de alguna idea, en virtud de la analogía que
siempre existe entre lo imaginativo y lo ideal.

Y para finalizar os relato un dicho transmitido por Abu Huraira, que


Allah esté complacido con él, que dijo:
-" Retuve del Mensajero de Allah, al que Allah le dé Su Gracia
y paz, dos recipientes*. Uno de ellos lo divulgué y el otro, si lo
hubiera divulgado, me habrían cortado el gaznate*".
(Sahih Bujari)

(*Es decir, dos conocimientos, dos tipos de conocimiento) A buen


entendedor pocas palabras. Y como dijo Ali, que Allah esté complacido con
él:
-"Todo el que desconoce algo, pronto está en contra de ello".

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